JorgeII
Rango11 Nivel 53 (8154 ptos) | Artista reconocido
#1

Pasaron ya muchos años desde mi trabajo con el señor Barraza, pero aún me persiguen las pesadillas de aquellos fatídicos días que concluyeron de forma tan extraña.
Es probable que no crean una palabra de lo que voy a contarles, o que me juzguen de orate, pero debo plasmar estas lineas con el anhelo de refrenar los terribles recuerdos que me aquejan día y noche.
Ni la policía, ni los psiquiatras que me trataron después, dieron crédito a mi relato. Sin embargo, por más que me haya desdicho más de una vez en pos de obtener mi libertad o de simular estar cuerdo, puedo jurarles que esta es la única verdad de lo sucedido el 17 de Noviembre de 1986 en el taller oculto del señor Antonio Barraza.

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#2

Todo comenzó cuando terminé el colegio secundario. Era joven y necesitaba dinero. Mi padre, un prestigioso abogado, trajo el rumor de uno de sus clientes, que un anciano estaba buscando un asistente.
Así fue que me recomendó presentarme en el caserón del barrio de la Boca, que era la residencia del hombre, de camisa y corbata; bien peinado y acicalado.
Toqué el timbre y esperé paciente. Cuando se abrió la puerta me sorprendió la apariencia de mi futuro patrón. El hombre era de estatura baja, vestía una camisa y un pantalón de vestir bastante sucios que le quedaban grandes, un pañuelo de seda bien ajustado al cuello que, según deduje por los colgajos de piel que se dejaban ver, era para ocultar una horrible cicatriz. Tenía una boca grande con finos labios, piel aceitunada, parpados hinchados sobre unos ojos hundidos y carecía tanto de cabello como de vello facial.
-Buenos días ¿qué se le ofrece? -me preguntó
-Buenos días señor Barraza. Soy Miguel Agüero -dije extendiendo la mano, como me habían instruido- Vengo por el puesto de asistente.
El hombrecillo me miró de arriba a abajo y esbozó una sonrisa que me pareció de lo más tétrica.
-Puede servir. Dígame, joven,¿sabe trabajar con herramientas?
-¿A qué se refiere?
-Si sabe usar un martillo y un destornillador.
-Sí. -respondí dubitativo.-Acabo de terminar el industrial.
-Muy bien, muy bien. Entonces creo que el puesto es suyo.
Esta vez fue él quien extendió la mano, se la estreché y noté que su piel era muy fina. Casi podía sentir sus huesos.
-Adelante.
Cuando se movió para darme paso, pude ver que se valía de un bastón para mantenerse en pie.
Algo desconfiado, crucé el umbral y me adentré en su hogar.

#3

Recorrimos un patio que tenía el toldo cerrado. En su extensión había ventanales de chapa que daban a las distintas habitaciones. Todas estaban cerradas excepto una, y fue allí a donde nos dirigimos.
La estancia era amplia y tenía ese olor a humedad fría que suelen tener las casas antiguas que no reciben sol en todo el día. En el centro había una mesa de roble que habría sido muy elegante en sus buenos tiempos, pero esos días habían quedado lejos en el pasado. Sobre la mesa había unos planos.
-Su trabajo será ayudarme a construir una maquina muy especial. -me dijo mientras se acercaba a los papeles y los señalaba repetidamente.
-¿Qué tiene de especial?
-Es un secreto. Primero tiene que jurarme dos cosas: la primera es que jamás hablará de lo que haremos aquí, la segunda, que obedecerá al pie de la letra todas mis instrucciones sin preguntar y sin dudar.¿Estamos de acuerdo?
Dudé un momento en responder, dadas las misteriosas condiciones que me imponía. Miré hacia los planos intentando espiar, pero no llegaba a notar más que lineas y círculos, nada legible desde donde estaba.
-O puede volver por donde vino. -dijo al notar que no me decidía.
-No. Está bien. Acepto.
-Muy bien -dijo con su horrible sonrisa y quitó la mano de los papeles.-Puede echar un vistazo.
Me aproximé y examiné los dibujos. Había hecho planos en la escuela, pero nunca había visto uno real. Los esquemas describían una especie de pórtico metálico sobre unos pilares de cemento. Había otros pilares distribuidos alrededor conectados con cables. No entendía bien de que se trataba, pero ya había dado mi palabra de no cuestionar mi trabajo, así que estaba dispuesto a ejecutar mi tarea.
-¿Cuando empezamos? -pregunté levantando la vista.

#4

Salimos del cuarto y caminamos hacia el fondo del patio llevando con nosotros los planos. En el extremo de la casa había una trampilla y mi jefe me pidió que la levantara. Debajo había una escalera circular que llevaba a un sótano.
Aquel lugar era más frío y húmedo que la sala donde habíamos estado. Atribuí las condiciones del lugar a la cercanía con el río. De seguro todas las casas de la zona debían tener las mismas características.
En medio del recinto había unas bolsas de cemento, arena, maderas y varillas de acero.
-Mañana traerán el pórtico de la fundición -dijo a mis espaldas mientras descendía con dificultad por la pequeña escalera- así que hoy hay que montar los pilares.
-No hay problema -dije y me arremangué la camisa.
-Sólo hay un detalle. La forma de las columnas tiene que ser exacta como indican los planos, ni un centímetro más, ni un centímetro menos.
-Entiendo.
Tomé las maderas y comencé a acomodarlas y clavarlas con la forma que debían tener los pilares. Según los diseños debían tener unos setenta centímetros de alto con una base pentagonal. En medio debía dejar un orificio con la misma forma geométrica alineada con los lados externos. Algunas tenían agujeros por donde pasarían los cables una vez montada la maquina.
Barraza me miraba trabajar desde una silla que había a un lado, junto a una mesa cuadrada de aluminio donde custodiaba celosamente los planos.
Sentía cierta incomodidad en la manera en que me observaba, pero no dije nada. Prefería concentrarme en mi tarea.
Al mediodía me trajo un sándwich de jamón y una botella de gaseosa. Él no comió conmigo. Supuse que no tenía hambre dado que había estado todo el día comiendo uvas pasas de un frasco.
Para el final de la jornada estaba exhausto, pero los cinco pilares que describían un circulo perfecto habían quedado armados a la espera que el cemento secara.
-Hizo un excelente trabajo -me dijo observando con admiración mi obra- Mañana venga al mediodía. No llegarán los materiales restantes antes de esa hora.
Asentí y comencé a subir a la escalera.
-Y recuerde nuestro juramento. Nadie debe saber de nuestro trabajo aquí.

LUC45
Rango12 Nivel 57
hace casi 2 años

Se está volviendo interesante...


#5

Esa noche mis padres me interrogaron en relación a mi nuevo trabajo. No podía dar demasiados detalles sin romper mi juramento, así que simplemente les dije que se trataba de un trabajo de construcción, bastante distinto a lo que esperaba encontrarme. La suciedad de mi ropa era suficiente evidencia de lo que había estado haciendo.
Al día siguiente me presenté en el horario que me había indicado, esta vez con ropas más cómodas. Descendimos al taller y allí me encontré las piezas que debía ensamblar. Había cinco piezas de basalto pentagonales de unos quince centímetros de alto, que metí en cada orificio central de las columnas, y unos arcos de acero que formaban las partes del pórtico. Las nuevas herramientas eran una escalera de madera, sogas, roldanas y un soldador de punto.
Pasé todo el día ensamblando el sistema de poleas que necesitaba para montar la estructura y casi una semana y media armándola.
Durante ese tiempo conocí a la mascota del señor Barraza; un gato negro al que llamaba Baal. El animal tenía muy mal carácter y siempre se estaba metiendo donde no debía. Llegué a detestar a ese bichejo. De tanto en tanto venía con sangre en el hocico de las ratas que capturaba. Tengo que admitir que más de una vez deseé que se pescara rabia de una de sus victimas y nunca regresara.
En esos días, mientras trabajaba, mi jefe me entretenía con historias absurdas y fantásticas.
-Seguramente usted cree que este mundo es el único que existe, pero lo cierto joven, es que hay treinta y tres mundos conocidos. -me dijo una tarde mientras yo devoraba una empanada de carne, famélico por haber pasado toda la mañana intentando hacer coincidir una columna de acero en el hueco de concreto.
-¿Usted como sabe eso? -pregunté entre bocado y bocado.
-He estudiado mucho joven. ¿Sabe usted que en uno de esos mundos, los seres que lo habitan son entidades luminiscentes que ocupan cuerpos diseñados especialmente para tal fin, y pueden cambiar de uno a otro?
Negué sonriendo, intentando no burlarme de tal patraña.
Finalmente el pórtico quedó montado formado por cinco arcos que salían de las columnas y convergían en una pieza pentagonal en la cima.
-Muy bien, muy bien. -me dijo satisfecho mirando el resultado- La semana que viene recibiremos los materiales especiales. Espero que haya mantenido su juramento de no hablar de la maquina, pero los próximos días será mucho más importante su silencio.
-No se lo he dicho a nadie -respondí mientras me limpiaba- ni siquiera a mis padres.

JorgeII
Rango11 Nivel 53
hace casi 2 años

Gracias @Navesirio Sí, la cosa por ahora viene sencilla, ya se va a complicar


#6

La semana siguiente fui esperando descubrir a que se refería con "materiales especiales". Me sentí un tanto decepcionado al encontrar cables de alta tensión, conectores, fusibles y válvulas de vidrio corrientes. Los inspeccioné en detalle y lo único extraño que encontré fue que los filamentos de los fusibles habían sido reemplazados por crines, pero mantuve mi palabra de no hacer preguntas por más ineficiente que me parecía esa modificación.
Mientras mas tiempo pasaba en ese sótano, mas me extrañaban las excentricidades de mi patrón. Una tarde me dejó trabajando sólo. Tenía hambre, ya que el almuerzo había sido paupérrimo, así que me aventuré a robar una de sus uvas pasas. Abrí el frasco y descubrí que lo que tanto gustaba a mi anfitrión no eran uvas, sino insectos congelados. Dejé el recipiente con asco sobre la mesa y seguí trabajando sin volver al tema.
Otro día trajo una madera de unos diez centímetros de espesor con dibujos extraños hechos en lápiz. Me pidió que la cortara siguiendo el círculo exterior y que grabara con un soldador eléctrico los símbolos rúnicos. No entendía bien para que lo quería pero obedecí. Cuando terminé colocó la pieza en el centro del pórtico.
Tardé unos días en conectar todos los cables en cada columna y en los distintos puntos de la estructura metálica según las especificaciones de los planos.
-Ya falta poco -me dijo cuando hube culminado.- Tómese dos días libres, con la lluvia no podemos traer los materiales que faltan.
-Si quiere puedo ayudar a traerlos.
-¿Qué le dije cuando lo contraté? Nada de preguntas, sólo obediencia.


#7

Tomé mi franco de dos días con ganas. Había trabajado mucho y estaba cansado. El día que tenía que volver desayuné con mis padres, y recuerdo que mi padre estaba indignado con una noticia del periódico. "Vandalismo en el cementerio de Chacarita" decía el titular. Unos truhanes habían irrumpido en el cementerio y robado tres ataúdes.
Mi familia no era especialmente religiosa, pero respetaban las tradiciones, y la sagrada sepultura era algo que no se podía mancillar.
Llegué a mi trabajo y lo primero que me llamó la atención fue la parrilla precaria que había en el patio del señor Barraza. Era una especie de barril de aceite cortado al medio con cuatro patas. De ella salía un humo agrio y desagradable. A un lado habían trapos y harapos. Contuve mi pregunta, según el acuerdo que teníamos, pero la situación me incomodaba cada vez más.
Descendimos al taller y allí estaban los tres ataúdes robados.
-Esto... esto no es correcto. -dije impactado.
-Los materiales necesarios para la maquina son muy particulares.-respondió mi jefe- Ademas, los cadáveres ya no los estaban usando.
-No voy a poder. Lo lamento, pero no voy a poder.
-No los vea como ataúdes, véalos como lo que realmente son: cajas de madera.
-¿Y que tengo que hacer con ellos?
-Desarmarlos. Córtalos en tiras y cubrir las caras internas de la maquina con ellos. Es imperativo que el lado interno quede mirando hacía el centro del portal, de otra manera...
-¿Qué?¿Qué pasaría?
-Ya son demasiadas preguntas. Habíamos quedado que no cuestionaría mis ordenes.
-Lo lamento señor, pero creo que esto merece una explicación mayor.
Barraza me miró unos instantes con sus ojos hinchados y finalmente se compadeció de mí.
-¿Recuerda que le dije que existen treinta y tres mundos? Bueno, en uno de ellos habita un ser nefasto. Tan peligroso y maligno que sus hijos lo encerraron para siempre en el profundo vacío. Esa criatura es conocida por los antiguos como Umavuc.
-¿Qué tiene que ver eso con la maquina?-pregunté algo molesto. Sus historias fantásticas ya comenzaban a fastidiarme.
-Una sola madera puesta al revés, un cálculo mal hecho, un pilar en el lugar erróneo y podemos romper el cerrojo que aprisiona a la primigenio. Eso sería algo terrible para todos los mundos.
No quise preguntar más. Estaba enojado pero resignado. Ya había llegado hasta ahí y no me detendría por una superstición. Mi dedicación había sido opacada por mi curiosidad. Quería saber que función tenía aquella máquina y para eso tenía que terminar mi trabajo.

LUC45
Rango12 Nivel 57
hace casi 2 años

¡Umavuc 😶!


#8

Los extraños materiales siguieron llegando los días siguientes. Un espejo enorme con una cara negra que tuve que colgar de la pieza en la cima de la maquina; cenizas que trajo Barraza en una cajita de madera; plumas negras que tuve que acomodar equidistantes en los brazos del aparato y cosas por estilo.
-Ya estamos listos -me dijo- sólo falta el ingrediente final. El viaje se paga con sangre.
En ese momento temí por mi vida. Toda esa parafernalia ritualista me llevaba a una única conclusión y no era nada bueno.
-¿Va a matarme? -pregunté con temerosa ingenuidad.
-Claro que no. -respondió sonriendo- Nunca podría.
Con una agilidad impropia de su físico, se agachó y levantó al gato del pescuezo. Éste hizo un maullido y un quejido ahogado cuando le quebró el cuello. El sordo tronido fue espantoso y tuve que desviar la vista. Cuando escuché sangre caer sobre la madera volví a mirar. Mi jefe había usado un cuchillo para abrir al animal por el pecho y estaba esparciendo las tripas al rededor de la tarima que yo había grabado.
-Ahora a esperar -dijo cuando terminó y se acercó a donde yo estaba.
El olor era nauseabundo. Las cenizas que había esparcido, mezcladas con las tripas frescas, formaban un hedor pestilente.
No sabía que era lo que esperaba que sucediese, pero estaba inmóvil mirando la terrible escultura que tanto me había costado armar. De repente, de la nada, el espejo comenzó a moverse lentamente. Un sutil destello emanó de las válvulas y toda la maquinaria comenzó a sacudirse.
-Ya es hora de volver a casa -dijo y se sacó el pañuelo que siempre llevaba al cuello. Lo que ocultaba no era una herida, sino un colgajo de piel flácida.
El espejo giraba ahora a una velocidad increíble, las luces destellaban como si los vidrios fueran a explotar, las tripas flotaban y las runas grabadas refulgían de un rojo infernal.
-Es hora de volver a Bah'Tracia -dijo y, puedo jurarles que lo vi croar mientras se le hinchaba esa extraña papada.
Una luz azul me hizo volver la vista hacía la maquina, un portal se había formado donde antes estaba el espejo. A través de él podía ver un paisaje pantanoso de cielo verde.
Lo que sucedió después es un misterio. Me desmayé y cuando desperté estaba sólo en el sótano. La maquina había explotado, los brazos estaban doblados en sentido contrario y las columnas rajadas, como si hubieran soportado una fuerza extrema. La tarima de madera estaba partida a la mitad y las tripas cocidas como si hubieran estado al fuego durante un largo tiempo.
Como pude, me incorporé y salí corriendo de allí.

LUC45
Rango12 Nivel 57
hace casi 2 años

¡¿Qué culpa tenía el gatito?! 🐈🐱

JorgeII
Rango11 Nivel 53
hace casi 2 años

@LUC45_0J3D4 preferías que matara al protagonista? Puedo ver en una revisión que el gato sobreviva :P

LUC45
Rango12 Nivel 57
hace casi 2 años

No, mejor dejalo muerto para que no sufra más :'v

WitcHeart
Rango8 Nivel 36
hace casi 2 años

También estoy triste por el gato pero me gusta esta versión, a veces los escritores debemos sacrificar algún personaje o algo para demostrar el verdadero sentido de la situación.


#9

La policía me interrogó una semana después. La desaparición del señor Barraza era un misterio que nadie podía explicar. Varios testigos me habían visto en su compañía en los últimos tiempos y por eso yo era el principal sospechoso.
Intenté contarles esta historia pero no me creyeron. Cuando enfaticé que mi antiguo patrón había viajado a otro mundo, tanto mis padres como las autoridades llegaron a la conclusión de que no mentía. Pero si decía la verdad, la única solución lógica era que estaba loco.
Estuve recluido en una institución psiquiátrica por diez años. Finalmente, a fuerza de mentiras y auto convencimiento pude salir.
Tal vez se pregunten porque cuento todo esto ahora. Verán, esta es mi carta de despedida. Los últimos años los pasé intentando replicar la maquina, y hoy estoy bastante seguro que lo he logrado.
Si no vuelven a saber de mí es porque he tenido éxito.

FIN.

WitcHeart
Rango8 Nivel 36
hace casi 2 años

WOW!!! Está genial @JorgeII Definitivamente una súper historia

Ivan_Soul
Rango10 Nivel 46
hace casi 2 años

@JorgeII, vuelves a sorprenderme con una excelente historia. Cuanta creatividad y tu manera de narrar es hipnotizante.
Y como siempre, el final me dejó estupefacto.
Excelente, muchas felicidades.

Diecoke
Rango7 Nivel 30
hace más de 1 año

final muy interesante, esbozando algo del horror y la fantasia de Lovecraft y su circulo. Relato muy interesante

Sacra
Rango10 Nivel 47
hace más de 1 año

Muy bien. Lo haces fácil, como los buenos malabaristas, que los miras y te dices "eso no parece complicado" pero cuando te pones...
Una buena historia y muy bien contada, mi más sinceras felicitaciones. No me engañaron cuando me dijeron que eras bueno 😉

JorgeII
Rango11 Nivel 53
hace más de 1 año

Gracias @Sacra eres la única que no me "critico" por matar al gato :D Te espero en mis otras historias.