Jose_Mierez
Rango13 Nivel 63 (18265 ptos) | Premio de la crítica
#1

El Mercado era una zona brutalmente congestionada y llena de una peste que revolvía el estomago por las aberraciones desnaturalizadas en aquel inmoral sitio nacido de los males que había provocado «la maldición». Lo que una vez fue una ciudad en la era civilizada, ahora era el nido de mercaderes que vendían cualquier cosa mientras hubiera clientes dispuestos a pagar. Una de las secciones más populares era la de esclavos. En dónde un joven y un hombre mayor con expresión altiva buscaban entre jaulas un producto de buena calidad. El joven miraba apenado aquel cumulo de personas empujadas una sobre otras en prisiones. La suciedad y el olor a excrementos les hacían ver como bestias.
—Padre—. Llamó en una expresión de dolor.
—Calla y escoge, no quiero más cuchicheos en la corte por la soledad de tu cama. Esas malditas víboras no tomaran nuestras tierras con una excusa tan ridícula, incluso si te tengo que obligar, tomaras a un hombre o mujer y harás lo que un hombre debe hacer.
Su padre le dedicó una dura mirada llena de ira.

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#2

El joven miró con desconsuelo aquella masa de carne de ojos sin alma. Sus humanidades parecían haber sido arrancadas y sentía que pronto la suya también se perdería. A lo que se decidió a solo alzar el dedo y escoger al azar, cuando unos gritos de un hombre lo interrumpió.
Obeso y velludo el hombre gritaba con un cuchillo en mano.
— ¡Maldita puta! Voy a cobrar vendiéndote en trozos como carne barata—. En el suelo con un vestido rasgado yacía una jovencita de cabello oscuro. La mayoría siguió en lo suyo por lo natural del caso, a lo que el joven apuntó.
—¡Esa!, quiero esa—. Dijo decidido a lo que su padre le miró con indisposición. A leguas parecía que iba a negarse, pero solo caminó hacia el enloquecido hombre que trataba de levantar a la chica amenazándole con cortarla. Se detuvo a pocos metros de éste. Cuando cayó en cuenta de su presencia le miró con rabia, pero al ver el emblema de su saco; una serpiente que se comía su cola y su porte, cambió de expresión.
—Lo siento querido cliente por el escándalo, invita la casa, por favor, pase
—No quiero tu basura de licor —Dijo con tez dura mirando el antro de bar a la espalda de aquel hombre: — ¿Cuánto por la chica?
El hombre puso una expresión de ofendido y miró al joven que le hacía compañía.
—Ésta ni virgen es, además es una ladrona e irrespetuosa…—.Le estremeció con fuerza por el brazo.
—Trescientos bits entonces—. Ofreció metiendo su mano en su sacó. Los ojos del obeso sujeto se abrieron, sin duda aquella era una oferta generosa. Ambos sacaron una especie de tarjeta con circuitos y las pusieron una delante de la otra por unos segundos. Al terminar empujó el obeso a la chica hacia los pies de su comprador.
—Llamaré Ilsfris, atento a que no escape, no quiero que la hagan fiambre, por lo menos no antes que tome tu virginidad—. Dijo dándose la vuelta para hablar por un extraño celular con una antena gruesa.

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akamatsutusut
Rango7 Nivel 33
hace más de 1 año

Está tan bien narrado y cruel que no puedo seguir leyéndolo. 5 estrellas por eso.


#3

El joven se acercó a ella y miró que sangraba a lo que sacó un pañuelo alargándoselo. Ella dedicó una mirada ámbar de rabia entre su cabello desaliñado, a lo que él le sonrió. Le tomó con brusquedad y se lo aplicó en la herida mientras apretó dientes.
— ¿Cómo te llamas?—. Preguntó curioso. En un gruñido más que palabras contestó:
—Como mi nuevo amo decida.
—Bueno, serás Toronja —. Le nombró burlón, *Ja* soltó ella.
—Dije mi amo, no tú, sino aquel viejo —.Él asintió, ya veía eso de «irrespetuosa» con ello rió.
—Ese «viejo» es mi padre, y te ha comprado para mí—Explicó a lo que una expresión de espanto le sobrevino: —Tranquila, mientras no le digas viejo cuando esta, no pasa nada, pero hay de ti si se lo dices en su presencia.
Advirtió con una expresión tenebrosa.
—Soy Eros por cierto, ¿Cómo te llamas? Aunque si prefieres Toronja…—.Ella negó.
—Me llamo Cassandra—. Aquel nombre le impresionó.

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#4

Después de un largo viaje en auto que a Eros pareció una eternidad, debido a la inquietud de que a Cassandra la habían puesto en el maletero. «Es una cosa» Aclaró su padre mientras él reclamó con la mirada. Pisó tierra cuando miró que Ilfris el sirviente jefe de su familia se llevaba a esta en brazos, parecía desmayada. Intentó ir con ellos, pero la fuerte y gruesa mano de su padre le paró por el hombro.
—Pareces más animado de lo que pensé con tu regalo—. No había expresión en su rostro a lo que éste asintió.
—Gracias padre.
—No te encariñes, parece salvaje y a la primera puede que tengamos que deshacernos de ella—.Eros asintió y guardó en lo más profundo su verdadero sentir. Su padre entonces se adentro en el alto palacio que fungía como su hogar. Piedra caliza que formaba casi una torre de entramados de habitaciones. La herencia ganada de los Roham por haber prestado servicio al nuevo orden mundial, en parte más por obligación que por ganas. Después de todo en la nueva tierra renombrada Erebo lo importante era sobrevivir como se pudiese. Prácticamente lo mismo que antes pero con aberraciones naturales y bajo un estado inmoral más visible.

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Jose_Mierez
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

Gracias @MarDeTierra y decir que de vez cuando me la han criticado por tener lineas algo distintas a la habitual escritura.

Jose_Mierez
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

Lo es, terrores abundan fuera, uno mucho mas allá de lo conocidos. Aunque sigue reinando el mas aterrador de todos, la propia humanidad.


#5

Eros se encontraba en su habitación repasando un libro cuando la puerta fue tocada. Después de un «adelante» por parte del joven, entró Ilfris con su elegante forma e invitó a pasar a Casandra que ahora lucía un vestido negro con detalles rojos de cinta. No tardó un dulce aroma en venir de su dirección, un perfume suave y algo familiar. Su cabello lo mantuvieron suelto con solo un cinto que dejaba ver su rostro hermoso. Sin decir más, el sirviente jefe se marchó cerrando la puerta tras de sí.
—Siento lo de la cajuela—. Se disculpó de inmediato. A lo que ella no contestó sino que empezó a mirar su habitación, una que era prácticamente de adulto con una cama de sabanas de seda roja. A la que fue con determinación a tocarla, en primer instante fue tímida pero no tardó en zambullirse en su suavidad. Una risilla divertida escapó de ella.
—Que maravillosa, nunca había estado en una cama tan suave—.Celebró. Eros asintió con una sonrisa triste.
—Me alegra que te guste—.Bajó su mirada al libro a continuar a leer. Una mano se atravesó para que evitara leer.
— ¿Lo vamos hacer antes o después?—. Eros colocó una expresión de incomprensión contra su mirada determinada. Tardó pero descifró a lo que se refería.
— Es mejor dejarlo para más tarde, ¿no quieres disfrutar de tu nuevo vestido? Por cierto, ¿Cuando mi padre compraría tal ropa?—.Se preguntó.
—Escuché era de tu madre—.Aquello golpeó en su pecho.
—Padre debió…
—El viejo dijo «Es una muerta Ilfris no lo necesita ni lo necesitara» no parecía muy dispuesto el estirado a que me lo pusieran.
—Vaya—. Llevó Eros su mano a su rostro con tristeza.
—Tranquilo, de todas formas no lo llevaré demasiado puesto.
—¿Cómo que no lo llevaras demasiado puesto?—. Ella rió con ironía.
—Pues para tener sexo tengo que quitármelo, aunque si prefieres que lo hagamos con el vestido de tu madre muerta puesta no tengo problemas—. Aquello blanqueó la mente de Eros. Quería evitar pensar sobre eso, quería olvidar que Cassandra estaba allí para ello. Respiró amargamente mientras ella se sentó en la cama.
—Uhm ¿Puede que te interesen los hombres?—. Preguntó curiosa mirando su indisposición.

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#6

Negó con sutileza.
— ¿Entonces? ¿Un hombre poco interesado en el sexo? Eso no existe—.Rió a carcajadas.
—No es el sexo el problema, es…—. Se quedó meditativo, decirle sobre sus razones iba ser un martirio.
—Oh—Pareció encontrar una respuesta por sí: —Yo no te gusto.
En su expresión apareció miedo, a leguas pensó que iba ser devuelta aquel hombre.
—No, no, eres preciosa— Aclaró Eros evitando que siguiera pensando en ello: —Pero, y no te rías, creo… bueno… en el amor.
Aquello la dejó pasmada. Una expresión digna de una foto y explotó en risa que no pudo contener.
— ¿De qué mierdas hablas pirado? —. Siguió riendo. Eros gruñó comprendía la incredulidad y la burla.
—Lo sé, lo sé, sobre todo con un nombre tan particular, debía ser yo as del sexo, pero realmente es algo en lo que creo, algo que mi madre me enseñó—.Apaciguando su risa señaló:
—Comprendo, eres un niño de mamá y consentido a niveles que cree que el sexo es amor—Ella negó: —Es solo diversión del cuerpo pequeño, no seas infantil.
—Sé todo respecto a ello, padre se aseguró que se me enseñara correctamente y con pruebas palpables.
La curiosidad saltó en ella de nuevo.
— ¿Te mostró como se hacía?
—En persona en alguna ocasión… —Tachó ello de su mente mientras se ganó otra carcajada.
—Ya veo dónde está tu trauma, pero te gustará, terminaras queriendo solo por diversión y eso del amor, pff, lo olvidaras—Una atisbo de tristeza le apareció: —Así son las personas.
Eros miró la puerta del balcón observando con lentitud como el sol se despedía agotando la luz que entraba por allí. Cassandra se levantó y se estableció frente a él. Seria tomó su mano y lo colocó en su pecho dónde palpó entre la tela su suave seno.

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Sarym
Rango16 Nivel 75
hace más de 1 año

Me está encantando este relato querido, es diferente de tu pluma pero guarda tu esencia magistral, además, el chico tiene un tinte de dulzura que me cautiva, me recuerda al tierno Jhon.

Jose_Mierez
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

Gracias @Sarym debo confesar que estoy enamorado de este. Lo empece como una reescritura pero tomó vuelo al tal punto que uffs, es notorio que es su propia tonada.


#7

—Toma tu tiempo, no tengas miedo—.Guió ella su mano por sus senos. Eros sintió un profuso calor en sí pero al mismo tiempo…
—No tengo miedo…— Confesó y le miró en una expresión perdida: — ¿Puedo… besarte?
—No, pero si eso ordenas… Recuerda que eres mi dueño—. Aquello terminó por hacer que él parara. Ella intentó entonces quitarse el vestido. Se giró.
—Ayúdame, tal vez si me ves desnuda te animes—.No hubo respuesta a lo que volvió para mirarle, pero no estaba allí. Lo buscó descubriéndole entrar por la puerta del balcón. A lo que se negó, había combatido con borrachos ansiosos por tener sexo y ahora esto. Uno que se negaba a tocarla por una tontería como eso del amor.
—Eros—.Le llamó sintiendo que su actual dueño era un problemático soñador. Uno que la luz del atardecer moribundo rebeló se volvería un precioso hombre, por ahora solo era un escapista habilidoso de la pubertad.
Caminó a su lado y se recostó en la baranda de piedra.
—No lo hagas difícil, sino cumplo me arrojaran a la basura, ten piedad de mí, no había comido y ni me había vestido tan bien nunca. No me hagas despertar de este sueño por algo que he ofrendado a hombres vomitivos… Solo hagámoslo.
—No es necesario, solo procura decir que lo hiciste y yo haré lo mismo—. Resolvió con facilidad.
—Pero…
— ¿Desobedeces a tu amo? Que esclava más irritante—. Le miró divertido.
—Como quiera, amo—. Afincó aquello con molestia girándose hacia la habitación, se marchó. Eros rió de aquello, su expresión de enfado era sumamente linda.

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Jose_Mierez
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

La oveja blanca entre las negras, siempre me fascinado el concepto del rebelde invertido. Y considero heroico la conserva del paradigma propio. Llega hasta parecer irreal, ironicamente.

SergioMaestri
Rango13 Nivel 61
hace más de 1 año

Si, maravilloso concepto. Son los personajes más atractivos @Jose_Mierez. Me gusta mucho tu historia


#8

La puerta fue tocada haciendo que Eros abriera los ojos. Su rostro se lleno de espanto a no solo sentirse desnudo, si no estar abrazando a Cassandra en el mismo estado. Los de ella se abrieron de golpe y tomaron un tono acusador. La puerta fue de nuevo tocada.
— ¿Príncipe Eros? —. Llamó Ilfris desde la puerta.
—Sí…—. Ella le tapó la boca.
—Hazlo pasar, amo—.De nuevo acentuando el «amo» y le soltó.
—Adelante Ilfris—. La puerta se abrió en un rechinido. El sirviente miró a estos entre sabanas con su expresión habitual. Eros contuvo el aire porque la vergüenza le ganaba.
—El desayuno será servido, no tarde—. Así como entró así se fue a lo que Eros pudo respirar. Cassandra se tapó su boca para guardar su risa.
— ¿Qué es esto? ¿Qué paso?
—¿No lo recuerdas? ¡Lo hicimos!—. Dijo pero no había seriedad en sus palabras.
—Me….
—Sí, sí, sonámbulo eres bien travieso…—.Seguía entre carcajada y carcajada.
—Uhm, ya sé, me quitaste la ropa y te desvestiste para fingir—. Era bastante lista.
—No sabes lo que me costó quitarme ese vestido sola—Señalo irritada: —Gracias amo por los problemas.
Palmeó la sabana golpeando un bulto entre ella a lo que Eros se retorció de dolor.
—Controla a tu amiguete, toda la noche estuvo golpeando mi muslo, amo.
—Hija de…—.Dijo en voz de dolor.
— ¿No es que lo más importante es el amor, amo? O ¿es que su cuerpo dice cosas mejor que su boca?—.Se detuvo y gruñó.
—Es natural, siempre esta erecto en las mañanas…—Se estiró aliviado del dolor que se iba.
— ¿Y la compañía no tuvo nada que ver?
—Me huele a que te gusta que siempre te echen flores Cassandra.
—Claro, puede ser que sea una esclava, pero soy la esclava más preciosa que hay.
—Eso no se te quita—. Dijo mirándole sonriente a lo que recordó que ella y él estaban desnudos: —Ah, bueno… Déjame adelantarme para que te traigan todo lo de mi madre mientras te consiguen propias.
—Bien, ya me está entrando frio, amo—.Eros rodó hacia el suelo sorprendiéndola. Allí hizo un par de flexiones mostrando su musculatura a lo que le dejó extrañada. Tenía un aura de débil, solo una fachada que ocultaba corpulencia y heridas. En la oscuridad no lo había notado.
— ¿Qué haces?—.Éste se dejó caer por completo.
—Ehmmm, es un ritual mañanero—Reveló y estiró la mano desde el suelo: —Me pasas mis calzoncillos.
Ella rió por tan loca forma de ser y se los pasó.

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#9

Una larga mesa de madera dominaba en una enorme habitación. Cassandra con otro vestido veía aquel enorme comedor con fascinación, a lo que Eros llegó y rodó una silla para ella al lado de la principal. Con un elegante movimiento le invitó a sentar.
—Cuan niño es amo, los esclavos no se sientan en la mesa—. Una puerta en el fondo se abrió. Ilfris apareció con dos sirvientas que rodaron carritos de manteles blancos. El mayordomo jefe le miró con cierto recelo mientras estas empezaron a colocar platos y cubiertos para dos.
—Como ordeno príncipe Eros—.Éste le dedicó una sonrisa triunfal a Cassandra.
—Cuan poco sabes de caprichos, mi compañera—. Ella le devolvió la sonrisa, mientras vio como eran colocados extraños manjares en la mesa.
—Los ricos y sus caprichos—. Se dijo tomando el asiento ofrecido por él.
—Jo-jo, cuando eres la esperanza del futuro Roham decir no, es decir no a quien decidirá tu mañana—. Lanzó una mirada de burla a Ilfris que mantuvo su expresión taimada.
—No te pases, he visto hombres morir por iguales ridículas palabras—. Aconsejó seria mientras éste se sentó a su lado.
—Padre dice que todo se paga, incluso las palabras que salen de la boca de un hombre—.Estiró su servilleta y la colocó en su cuello.
—Tenlo muy en cuenta, sobre todo con quien cocina tu comida.
Todo una vez colocado, las sirvientas y Ilfris se marcharon a voz de un buen provecho.
—Mencionando a tu padre, ¿Dónde está? Si me viera aquí me arrojaría a los malditos.
—Seguro de ello, pero no está, por lo que como el Roham a cargo estas a salvo.
—A menos que se lo cuenten—. Miró los cubiertos con indecisión.
—Los primeros de cada lado—Señaló, aun así le miró confusa: — ¿no has usado cubiertos en tu vida?
Ella negó frunciendo el ceño.
—Creo debería comer en la cocina como antes. Yo solo sé usar las manos—Explicó y recordó: — Incluso los sirvientes me vieron con mala gana, supongo que ellos si saben.
—Comprendo, si lo deseas puedes usar las manos y te iré explicando a lo poco. Le tomaras el dedillo luego, no hay prisa…—. Tranquilizó con una sonrisa.
— ¿Por qué eres tan amable?
— ¿Ah? Bueno, solo, soy así, creo… ya sabes… creo en cosas…—. Ella rió.
—No importa, a ver muéstrame como se usan estas cosas… amo.

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Sarym
Rango16 Nivel 75
hace más de 1 año

deberías escribir de este modo más seguido querido, me tienes cautivada, me encanta la trama Eros se muestra como un sueño de hombre, veremos que sucede luego. A la expectativa.

Jose_Mierez
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

Gracias @Sarym yo también estoy entusiasmado con este relato. No me dejó dormir por un día entero jajaja


#10

Casandra vagaba por el palacio. Eros le había dicho que tomara una caminata mientras hacía algunas cosas. Tal amo confiado se gastaba que dejaba a una esclava ir por todo aquel sitio con libertad. Incluso para robar el pan de su anterior dueño tuvo que hacer maromas bastante arriesgadas y terminó descubierta al final. Aquel marrano no le dejaba de vigilar en cambió este incluso le había dejado dormir con él y ni le había tocado.
Se abrazó a sí misma, sin duda un niño de pies a cabeza. Lo recordó entonces haciendo flexiones… «De mente» Se corrigió.
Los pasillos eran anchos y llenos de armaduras con cuadros de personas ricas y estiradas. Todas ellas portaban en algún lugar el símbolo de una serpiente que comía su cola. Sin duda gente con títulos y riqueza.
«Alguna sera mujer de Eros en el futuro»
Cassandra se negó y se autodenominó ridícula por pensar en éste.
«No debes caer en su amabilidad, es otro dueño y a la primera me echara, incluso sino él su padre» Se dijo.
—¿Qué haces aquí?—. La pregunta le hizo saltar, descubriendo a Ilfris con su aura de sabueso.
—Er… El amo me dio permiso—. Jugó la carta de sumisión.
—El príncipe y su falta de prudencia, ¿sabes dónde está?—.Negó y miró que entre sus manos tenía un pañuelo con una mancha rojiza.
—¿No es ese el pañuelo que el amo me dio?—. Ilfris asintió.
—Por eso le busco, las manchas de tu sangre no pudo ser removida, a lo que quería saber si podría deshacerme de él—.Cassandra le miró fijamente.
— ¿Podría yo llevárselo y preguntarle? Tal vez me lo deje conservar…—. Una expresión de desacuerdo nació en su rostro.
—Ustedes sucios sin educación, apreciando la basura— Esgrimió punzante y se lo estiró: —Si el príncipe te lo cede está bien.
Cassandra lo fue a tomar y éste se lo apartó advirtiéndole:
—Eso sí, si te lo cede y sólo si te lo cede, no descubra yo que te lo quedaste sin consultar, no soy tan flexible y el Jefe de esta casa, el rey Ares Roham tampoco lo es. Cassandra en un rápido movimiento le arrebató el pañuelo.
—Estoy consciente de ello—. Una mirada fue lanzada sobre Ilfris quien volvió a su compostura y se marchó.
*shesst* chasqueó su lengua mientras miró el pañuelo del sonriente Eros. Emprendió entonces su búsqueda.

Hace más de 1 año

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#11

Caminó por un largo rato, pero ni pista sobre el príncipe imprudente. Incluso preguntó a algunos sirvientes que se movían como sombras haciendo tareas varias como limpiar y pulir las armaduras. Otros parecían dedicados a la observación y vigilancia de ella. « ¿Solo un sentir?» Se preguntó al ver que hacían otras cosas en cuanto les miraba directamente.
Terminó entonces en un terraplén dónde un hermoso jardín se hacía al sol. Era una plaza de belleza dentro del mismo palacio en el que no pudo evitar entrar a disfrutar. Aquello era tan enigmático y tan colorido que hacia bailar su corazón.
—Oh, tú debes ser la esclava sexual del príncipe—. Interrumpió una joven mujer que llevaba el respectivo uniforme de sirvienta y una regadera.
— ¿Si y eso qué?—.Cassandra fue a la defensiva.
— Guarda tus dientes, cada quien es lo que es, solo me aseguraba—. Empezó a regar un grupo de flores.
—Si, como digas…—. Volvió su atención a la belleza de jardín.
—Ok, ok, lo siento, no hay que ponerse a agresiva niña, disculpa mis palabras. A ver ¿Cómo te llamaron?
—El amo no me puso nombre, soy Cassandra de nacimiento. Lo conservó desde entonces—. Dijo sin interés hipnotizada en la verde capa que bailaba al viento con sus compañeras de colores.
—Yo me llamó Berenice, como ves soy la encargada del jardín de la señora—. *ujum* Ahora Acariciaba con sus dedos con la hierba tratándola como un gatito.
—Que maleducada—Se dijo Berenice, le observó en la naturaleza inocente de su contacto: — ¿No había visto nunca un jardín?
Negó fascinada. El Mercado no era más que una zona de podredumbre y de gente pestosa. Nada que ver con aquello que debía ser lo que fue una vez el mundo.
—Te ganaste la lotería Cassandra, aunque seas solo un objeto de satisfacción procura tratar bien al príncipe, debe ser duro para él tener que cumplir cosas fuera de sus deseos, una más y otra—. Dijo en un tono de lastima por éste. Cassandra le lanzó una mirada desafiante, que se metiera en ello no le gustaba ni una pizca.
—Oh ¿son esos celos?—. Se burló.

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#12

—Los asuntos del amo y yo, son entre nosotros. Quizás querías ser tú la esclava sexual, pero siento decirte que el amo tomo todo mi cuerpo y le complací de tal manera que fueron tres sus eyaculaciones en mí—. Se airó de ello con altivez, con ello sirviente se carcajeó sin reservas.
—Dudo siquiera te haya tocado, no eres más que una sucia mujer, el príncipe solo estaría con alguien especial. Y no eres más que una obligación asquerosa…—. Cassandra se fue como una locomotora sin freno hasta ella quien le plantó cara, se detuvo a la voz del llamado de Eros.
—¡Cassandra!— Gritó desde el pasillo interior yendo hacia ambas: — Ilfris me dijo que me buscabas, ¿sucede algo?
La mirada de esta fue fulminante hacia Berenice quien saludó con una reverencia a éste.
—¡Oh Berenice! —Saludó:—¿Cómo va el jardín de Madre?
—Excelente mi príncipe, la señora le dio todo su amor y por eso incluso con un solo un poco de cuidado de ésta torpe sirviente luce radiante—. Casandra crujió dientes. Quería tomar aquel implemento y hacérselo tragar.
—No seas tan humilde Berenice, tu trabajo es esplendido—Sonrió, pero al ver la expresión de Cassandra se extraño: —Si me disculpas ¿Puedes dejarnos solos? Cosas que atender con mi compañera.
—Compañera—Susurró frunciendo el ceño.
—¿Ah?
Negó y en paso aireado se marchó. Parte del cuerpo del Cassandra fue guiado a perseguirla para partirle la boca, pero la mano de Eros le llevó hasta un banquillo de piedra donde la sentó.
—Pareces irritada ¿sucedió algo?—Preguntó: —Si Ilfris te tocó las narices dime que lo pongo a limpiar la baldosa de los baños con mondadientes.
—Nada—. Crujieron sus dientes.
— ¿No es ese mi pañuelo?—. Preguntó tomándolo a lo que hizo el amago de querer recuperarlo.
—Si… pero—.Quedó en silencio mientras corrigió lo que estaba a punto de hacer. Pedir algo a su dueño, siendo que era solo una simple esclava.
— ¿Qué? ¿Quieres quedártelo? —.Eros se sentó a su lado.
—Lo que el amo decida—. Dijo con voz apagada.
—Vaya, cuanta sumisión, te creía más rebelde—. Eros sonrió. No respondió quedándose en silencio.
— ¿Por qué fui comprada por tu padre?
—Yo se lo pedí…
—¿Por qué?
—Estabas en peligro y pues…—. Cabizbaja asintió.
—Eso del amor, ¿es mentira?

Hace más de 1 año

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Sarym
Rango16 Nivel 75
hace más de 1 año

Con este relato me tienes en tus garras... espero por la pronta continuación gatito.

Por cierto, me encantaron las monerías incorporadas al gatito con sombrero XD.

Jose_Mierez
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

El multifacético, absorvió este año tanto escritores como personajes. jajaja


#13

Eros le miró extrañado y negó aunque no procuró ninguna explicación. Hablar de ello le apenaba un poco siendo que contradecía el deber de un príncipe, de un hombre. El nuevo orden del fuerte exigía la dominación del débil mediante la inmoralidad de los actos, tener una conexión con el semblante del pasado era asociado con fracaso y a su vez se pagaba con muerte. No solo era vergüenza también temor lo que había en su interior.
Eros colocó su mano sobre la suya.
—Firmemente creo en él, pero no soy lo suficientemente fuerte para sustentarlo…—. Le confesó sorprendiéndola.
—No debes decir eso a un esclavo…—. Éste sello sus labios.
—No escojas que debe o no decir tu compañero, incluso si suenan como locuras—Apartó su dedo de sus labios, a Cassandra le dio un vuelco en el corazón: — ¿Y a que se debe el interrogatorio? ¿Eres de la Inquisición de Marzonia?
Subió y bajó los hombros queriendo evitar hablar.
—Oh que cruel, pues no me queda otra que conservar mi pañuelo—.Ella le miró y fue descubierta en el deseo de conservarle, miró a otra dirección.
—Lo que el amo decida—.Eros gruñó.
— ¿Qué sucede? No llevamos años conociendo, pero pareces aplacada, fuera de ti—Suspiró poniendo el pañuelo entre sus manos: — Consérvalo, es importante tener objetos que nos traigan memorias de algo bueno, ignorando lo del auto y ser comprada por un viejo para complacer a la carga de hijo que tiene.
—No eres una carga—Susurró: —Pero eres francamente demasiado imprudente y confiado, eso te puede matar.
—Oye, eso es lo que significa ser una carga—. Ella rió y asintió con el pañuelo entre sus manos.
—Tal vez…. amo.
—Eres malvada a cada rato me punzas con amo esto, amo aquello, era broma, ok. Llámame por mi nombre—. Rogó como si se lo estuviera pidiendo a un igual. Aquello le hizo sonreír.
—Un niño es lo que eres, te llamaré niño amo—.Se burló.
—Bueno al menos tomas ánimos—. Se levantó y estiró tomando una gran bocanada de aire.
—Debo dejarte sola por un buen rato, eres libre de pasearte y reconocer el lugar. Aléjate de la puerta que tiene pinta de guardar algo tenebroso. Porque no solo tiene pinta—. Sugirió animado.
—Ah… Eros—Él le miró con mucha alegría.
« ¿Qué estaba a punto de preguntarle?»
«Dudo siquiera te haya tocado, no eres más que una sucia mujer, el príncipe solo estaría con alguien especial. Y no eres más que una obligación asquerosa…» Recordó aquellas insidiosas palabras que por alguna razón dolían.
—Gracias por salvarme—.Completo frágilmente.
—Pues en aras de la verdad creo salve más aquel gordo que a ti—. Se despidió entre risas y casi brincado se fue.

Hace más de 1 año

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#14

Incluso si Eros le había dado libertad de pasearse decidió volver a la habitación de éste. Curioseó su habitación sin mucha cosa destacable, un armario de ropa casi igual y la de su difunta madre. Un escritorio con un par de libros y no mucho más que una silla, donde ella se sentó. Notó entonces algo que no había tomado en cuenta hasta ahora. Se levantó y con prisa se movió hasta el pasillo donde los cuadros para ver aquel mismo vestido en otra mujer, para ser exactos en la madre de Eros. Una mujer bastante joven con un niño entre ella y Ares el padre de éste con su expresión fría habitual.
—La señora tenía menos que tu edad cuando dio a luz al príncipe—. Explicó una anciana sirvienta que se acercó a limpiar unos objetos plateados: —Oh pobre niña que fue expuesta este mundo cruel, tal como tú… Los Roham necesitaban un heredero, ahora de nuevo necesitan ensuciarse con la inmoralidad. Pobres y desgraciados en alma, tal cual somos nosotros pobres en material
Esta limpió con cuidado en ojos tristes mientras parecía recitar la historia familiar.
—Todos deben pagar tributo a Érebo.
—¿Cómo era ella?—. Preguntó curiosa.
—Una guerrera, incluso siendo ella misma un sacrificio para la prevalencia del linaje siempre mantuvo su ideal de moral. Dio todo su amor al príncipe, amor que no fue aceptado por el rey Ares, ¡oh que hombre más necio! No fue más mujer que de él e incluso se negó ser amado.
—Amor—. Había dejado huella en Eros.
— ¿Por qué lloras mi niña?—. Preguntó la anciana a lo que se dio cuenta que derramaba lagrimas. Se las limpió de prisa extrañada sin saber.
—Oh joven, en tus ojos esta ese dolor, ese que lleva los que el amor parece que traiciono, pero hija, recuerda estas palabras, tal cual el amor daña el amor cura—. La anciana se retiró con paso lento y tranquilo.

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#15

Después de haber escuchado aquello se mantuvo mirando la imagen intentando sentir que era eso que pesaba en su corazón. Sin respuesta volvió a la habitación de Eros y se sentó en la silla pensativa. Estaba mal, se señaló. No debía flaquear ante algo tan irrazonable como ello, que no existía.
— ¿Acaso no has visto el mundo como es?—. Se preguntó negándose a seguir en esa línea ridícula. Se forzó a recordar a cada hombre que tuvo que complacer y soportar el asco que le proferían. Incluso aquel cerdo le había obligado tanto que no era más que una muñeca para liberar frustración.
«¿Amor? Qué cosa más ridícula…» Incluso estaba allí para ser el objeto sexual del príncipe tal como había dicho aquella… ningún insulto era demasiado grande para señalarle.
«Una obligación asquerosa» Apretó los dientes, él ni para placer la quería menos sentir eso de amor. ¿Amor? ¿Para ella? La puerta se abrió de golpe y una mirada de odio se cruzó con la de Eros quien tenía un ojo apagado en hinchazón. Se congeló mientras éste dio tumbos hacia la cama y se arrojó de espalda. Corrió hacia el sin decir nada. Intentó preguntar, pero ninguna palabra salió de su boca, él forzó una sonrisa.
—Oh, ¿Esto? Tranquila, estoy bien…—.ella apretó su brazo con fuerza.
— ¿Ha sido por culpa mía? ¿Te ha golpeado por que he comido en la mesa?—Soltó con desespero sin pasar por el filtro de su cabeza: —No lo volveré hacer, no, no, debió, debió, a mí…
El rió y negó.
—No, no, no—Triplicó ello: —Es normal, suelo salir herido en las prácticas con padre… oh, es que no te comente, somos «come maldiciones»
Sus ojos se abrieron como platos. Conocía el oficio puesto que el bar tenia de esos clientes que solían fanfarronear sobre aquella tarea de cazar malditos. Clientes de una sola vez. Un temblor le vino al cuerpo, nunca regresaban.
—Más bien mi padre, yo solo soy un aprendiz—. Quedó en silenció con la mente en blanco. En su inconsciencia pensó que tal vez aquel bar era tan pésimo que no volvían, se excusó para no sentir que el futuro de Eros era la muerte,
—Te duele…—. Dijo sin volver en sí a modo que parecía una afirmación y no una pregunta.
—Estaré bien, solo se ensañó porque he estado flaqueando en mi movimiento de espada, «te falta instinto asesino» me suele decir. Y la pistola es…
El cierre de su pantalón fue abierto interrumpiéndolo…

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#16

Sin delicadeza, pero ágil sacó su miembro sin que pudiera oponerse. Se lo llevó a la boca lo que le sacó un gemido a Eros y en degradación con su conciencia se empezó a endurecer. Tartamudeó mientras vio que ella empezó un movimiento de cabeza a tanto golpeó con su lengua húmeda su miembro. Su cerebro proyecto satisfacción, pero le sobrevino una ira a lo que la empujó apartándole. Se giró sobre cama y se lanzó al piso. Se encontró contra la puerta. Ella cayó sentada y se levantó limpiando con el pulgar sus labios.
— ¿Qué haces Cassandra?—. Preguntó atemorizado por su actuar.
— Déjame cumplir con lo mío, déjame aliviar tu dolor, soy sólo un objeto, sólo sirvo para eso… por eso estoy aquí—Dijo sin mirarlo y se levantó. Caminó despacio hacia él que se negó.
—No, no…
—Fui comprada para esto, soy para darte placer… únicamente—.Eros cerró los ojos y negó. Guardó su miembro en enojo. Se acercó a ella quien buscó su cremallera a lo que el simplemente apartó sus manos y le abrazó. Se quedó inmóvil mientras éste le apretaba fuertemente con sus brazos.
A lo que Eros sintió su hombro terminar tibio acompañado de un presión más fuerte que su abrazo. Al compás de un llanto desgarrador que se hizo del silencio.
—Ya, ya, todo estará bien…—.Dijo meciéndola y sonriéndose. Tenía cosas bastante claras de su madre. «Harás débil a nuestro hijo» Hizo eco en la cabeza de Eros.
—Lo siento…—.Se disculpó mientras bajó la intensidad del llanto.
—No es tu culpa, siento haberte impactado con mi cara de fracaso—Ella le apretó más.
—No eres un fracaso Eros, eres mi amo—. Aquello entremezcló sentimientos. Cansandra se apartó de él.
—Puedes castigarme…—.Eros suspiró y se sentó. Podía manejar las palizas de su padre, pero esto se le iba de las manos. « ¿Qué era eso de ser humano?» Se rió de sí, no creía que se supiera aun incluso con el mundo en aquel estado.
—Ven—. La invitó a sentarse a su lado palmeando la cama. Ella obedeció con una expresión apagada.
—Ehm…—No se le ocurría nada, lo mejor era que lo dejara pasar y ya. Pero miró sus labios y fue tentado: —Enséñame a besar.
Fue más algo inconsciente que consciente su pedido se arrepintió, pero Cassandra asintió y le dio un doloroso beso en sus labios que le estremeció. Incluso así, era precioso, tibio, suave y lleno de algo sin sentido. Fácilmente calificable como magia. Se perdió en él y no supo cuanto duró terminando en sus ojos cerrados.

CONTINUARÁ_

Hace más de 1 año

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Sarym
Rango16 Nivel 75
hace más de 1 año

Querido gatito me rehúso a aceptar esta infamia, exijo continuación inmediatamente. :X

Jose_Mierez
Rango13 Nivel 63
hace más de 1 año

Pronto, es culpa de gatito con camisa, que se puso hacer las 21 portadas de Zarex y a configurarme los 18 argumentos del mismo. También cedí a la tentación de aquellos argumentos (son riquines hasta no mas poder) y para rematar muchos de mis escritos están pelones. La esquina es tentadora. T_T

Sarym
Rango16 Nivel 75
hace más de 1 año

Vamos grande aun te quedan asaltos, mírate no estás tan grave, tu oponente está quedando peor, de vuelta al ring campeón.
Espero no prolongues demasiado la agonía querido, me encanta Zarex pero me he encariñado demasiado con esta historia, no en dejes en ascuas.

Nota: se que podrás con todo ;)


#17

Gracias por leerme.

Jose_Mierez.

Hace más de 1 año

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