DanielTurambar
Rango10 Nivel 49 (5926 ptos) | Fichaje editorial
#1

La niña se columpiaba desganada en el parque que hay junto a la estación de tren. Yo me quedé mirándola sorprendido. No era posible. No podía ser ella. Al fin y al cabo habían pasado más de veinte años. Evidentemente era una niña que se le parecía. Su hija. Tal vez fuera su hija. No era una idea tan descabellada. De todos modos era increíble lo que se parecía a aquella niña mimada que nos trajo de cabeza a tantos críos, hace ya tanto tiempo.

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DanielTurambar
Rango10 Nivel 49
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Gracias, si algo se me pegó bueno será


#2

Sara Rojas. Así se llamaba. Era la dueña, según sus propias palabras, del columpio del parque que había frente al colegio. Podía pasarse toda la tarde meciéndose al sol, riendo, a veces cantando, otras simplemente disfrutando con los ojos cerrados. Aunque en realidad había algo que le gustaba más que columpiarse, y era tener una pequeña corte dispuesta a cumplir sus deseos, por lo general empujarla lo más alto posible. Y nosotros, abducidos por su encantadora sonrisa, hipnotizados por sus ojos verdes, nos peleábamos por llevarla hasta el cielo.

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#3

– Mamá, ¿me traes un zumo? – La niña dejó de balancearse y llamó a su madre. Giré la cabeza hacia donde la pequeña dirigía la mirada expectante a que apareciera la versión adulta de Sara Rojas. Jamás la abría reconocido. A pesar de que se parecía mucho a la niña que fue, a la que ahora se bebía un zumo de melocotón, no era ella. Toda la seguridad, todo el carisma de la pequeña diva se habían esfumado con los años. Ahora su mirada destilaba una sutil tristeza, quizá la añoranza de unos sueños que tal vez nunca pudo cumplir.

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#4

Finalmente me vio y me reconoció. Y Sara Rojas regresó. Sus ojos verdes se llenaron de la antigua luz. En aquél breve momento volvió a ser la propietaria del columpio rodeada de una corte de críos dispuestos a cumplir sus deseos. Y yo bajé la vista avergonzado, volviendo a los ocho años, deseando que la tierra me tragara. Ninguno dijo nada. Tras ponerme en mi sitio cogió a su hija y se marchó. Yo tardé en volver en mí un tiempo, y al hacerlo me reí de lo estúpido de la situación, antes de venir a verte.

FIN

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