Jose_Mierez
Rango10 Nivel 47 (5038 ptos) | Fichaje editorial
#1

Una torre de piedra se alzaba hacia el cielo y en sus cuadradas esquinas cañones de acero que escupían bolas de hierro alejando a los intrusos. Refugiados contra una colina un ejército de retorcidos seres oscuros que esperaba la señal de su rey. Sus pasos tronaban en el camino de piedra a la par de las explosiones. Crujía el rey sus manos llenas de escamas de metal sintiendo el aire gustoso de la victoria. Aquello le dividía del reino enemigo, conquistar aquella fortaleza y derrotar a su guardián significaba ser dueño de todas aquellas tierras. Uno de sus generales acólitos se acercó con su tropa de seres semi insectos. Una ofrenda que hizo sonreír al rey quien a voz de mando y siendo en el frente avanzó. Los cañones no tardaron en apuntar a la tropa, pero los hechiceros no se hicieron esperar y les hicieron escudos/sellos donde rebotaron aquellos pedazos de hierro. No todos fueron cubiertos y algunos fueron aplastados, destrozados. Y sin duda los que llegaron comenzaron a escalar. El rey sonreía con locura mientras trepaba cual araña.

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#2

Enterraba sus manos como garras para subir. Mientras más rápidos sus soldados trepaban, le aventajaba su sangre natural y llegados a los cañones empezaban a destrozar con sus fuerzas trasmitidas del escarabajo Goliat. Cuando se hubo hecho de la cima los cañones ya estaban doblados y silenciados. Miró aquel paraje que conquistaría y a la inversa el humo que se alzaba de su paso. No estaba allí por el gusto de solo conquistar. En un juego de ofrenda para él habían intentado inculpar a uno de sus hombres más fieles, no solo injustamente se le señalaba de haber matado al rey del orden de siete sino también de violar a su reina. La verdad era que aquella mujer se había entregado a su general y ella misma le había matado en ofrenda para desterrar a los suyos.
Aquello en el rey desató la ira de mil infiernos que contenía para quienes tocaran un pelo de su gente. Los demonios.
A manos de metal tomó una parte de aquel mecanismo y lo sacó en ira levantando chispas. Un enrome engranaje dorado que usó para partir aquel techo y entrar para recorrer en el moribundo interior de rechinidos. Era una obra de ingeniera perfecta, un reloj que escupía balas con solo un guardián en su base que ya no estaba, las palancas de cristal se encontraban solas, debía haber huido a su templo a reunir fuerza para enfrentarlo.
Abrió la puerta mientras su ejército empezaba a entrar. Estaba la tropa reunida que había descendido por la torre sin necesitar pasar por la entrada.
—El guardián está en el centro—. Informó el general acólito llegando sin tocar el suelo. La tropa no era muy grande y el resto parecía que iba tardar en entrar por falta de las asediadoras.
— ¿Y el general Lig y las maquinas?—. Preguntó a lo que negó saber. Se había retrasado, aquel plan de pinza estaba por perderse.

#3

El rey apretó dientes se negó y caminó por los pasillos de piedra que guardaban tierra para crecieran jardín. Árboles y arbustos adornaban la zona en la que avanzaba a contra el guardián.
«No lo hagas» Resonó su propia voz en su cabeza. Pero estaba decidido, venciendo aquel guardián tendría las tierras que defendía a su merced nada más se interpondría.
«El guardián es más fuerte de lo que piensas» Las tropas fueron con él hacia la semi plaza que daba a la entrada.
«Los matara a todos» Las manos de escamas de hierro empezaron a empujar la puerta.
Sus ojos se abrieron entonces mostrándole un azul cielo. Nubes tranquilas se movían parsimoniosas por aquel infinito azul. Se levantó para encontrarse con el navegante de una barcaza con que recorría especie de mar calmo.
—Estamos a punto de llegar Maestre Dragon—. Dijo quien en realidad era pescador y le hacia el trabajo de acercarle a la isla donde tenía cierta misión. Éste asintió mientras preparó un puñado de billetes en sobre pago, al final solo era dinero. Aunque Caos le reclamaría puesto llevaba sus finanzas.
Gruñó con las imágenes de aquel sueño aun persiguiéndole. De todos los sueños recuerdos « ¿Por qué la única batalla que había perdido? » Se preguntó arrepentido de no haber esperado a su general.

#4

La madera de la barca golpeó contra los tablones podridos de lo que quedaba de un muelle, pero Dragon de juvenil tez pálida y cabello negro se encontraba sumergido en los recuerdos de su anterior vida dimensional. Recordaba que su general acólito se había portado como un escudo, teletrasportandoló a las afuera de aquel recinto en donde solo se despidió de su parte superior.
Los juicios de los antiguos demonios a Lig siendo media sangre hubiera sido terribles, pero no dejó que su mejor amigo y general pasara por ello. Dijo pues que había sido él que se había retrasado con las maquinas. Ninguno de los presentes le desmintió, eran leales al rey después de todo. Habían pasado de ser hacinados forajidos a la gloria de ser el ejército más temido y poseedores de una tierra al ras de las cuevas.
—Y-ya llegamos Maestre Dragon—. Interrumpió tímido, quienes conocían sus orígenes le tenían miedo. Era un dios devastador si la ira le poseía.
—Gracias—Entregó el fajo de billetes sorprendiéndolo. Pensó en negarlo, pero se lo guardó puesto que no quería ofenderle: —Lamento haberle acercado a este lugar.
Miró la soledad de aquella llegada marítima.
—Para nada maestre —. Dragon esbozó una sonrisa mientras bajaba de la barca. Lamentaba que su gente le temiera, pero eso era el pago por hacer el Coco (el hombre del saco)
El pescador se marchó en la barcaza mientras que el paraje desolado irradiaba el sol sobre Dragon. Se estiró ultimando los vestigios de sueño que le quedaban. Celebró en su interior el haberse zafado del juicio de guerra y haber vuelto en compañía de Lig para no solo conquistar aquel torreón, llevarlo a ruinas de olvido de todo. No quedó ni una piedra de aquel lugar y el resto de naciones se le arrodillaron y a favor, solo tomó las cabezas de los conspiradores.
Se recriminó de blando y se sonrió para sí. « ¿Podía contar eso a mi cita?» Sin duda se negó.

#5

Los tablones crujieron a su paso dándole una sensación vertiginosa que terminó al pisar el suelo. Quería fumar un poco, pero sabía que la tarea le robaría el aire así que debía estar en buenas condiciones. Salió del muelle traspasando algunas verjas y llegando a un estacionamiento con autos abiertos y un reguero de múltiples cosas. Era como ver la habitación de un niño pero a escala de ciudad.
Esa sensación de temor le invadió el cuerpo. Su cuerpo falso respondía al estimulo de vida natural puesto que todo lo presente gritaba que corría peligro.
Se sonrió, los humanos temían de las cosas en la oscuridad. « ¿Qué sería de ellos si esas cosas jugaran bajo el sol?» Miró pequeños charcos de una sustancia negra y afirmó a lo que se enfrentaba.
Una plaga de corruptores y de allí su misión de limpieza total y el rescate de sobrevivientes, si había alguno. Aquello era como una infección y se propagaba rápido como la gripe. Lastimosamente no creaba muertos vivientes, preferibles. En este caso se daba una clase de ser masa como brea que imitaba formas y actuaba a manera de esa forma. Era como si el mecanismo de alma de los seres se mezclase en equivoco dando una mal formación inentendible por la materia haciendo que fueran algo erráticos y se multiplicasen a contacto.
Dragon gruñó, era un nerd. Olfateó el aire buscando al paciente cero pero las distancias y la cercanía de aquel salado mar cubrían la huella aromática de la reina. Chasqueó la lengua y reinició el avance.

#6

Tenía unas doce horas hasta que las fuerzas especiales de anticontaminación llegase bombardeando los edificios y usando lanzallamas con lo que tratase de huir. Ardería aquella ciudad hasta sus cimientos si no podía contenerlo por sí mismo.
—Vaya bárbaros—.Se dijo mirando las esquinas bajo sombras de la entrada de aquel lugar en abandono. No había ni un alma pero sentía como por entre las comisuras de aquel lugar se movían en banda aquellos seres. Pero nada visible más que las tiendas abiertas y casas. Un lugar fantasmal de cine. Sin equívoco la visión correcta de un apocalipsis.
Había hecho ello un par de veces pero la impresión de aquella soledad impactante siempre era intragable. Triste y enfermiza.
Se sacudió aquello y siguió avanzando. Un brillo llamó su atención, golpeó directo a su rostro y parpadeó una par de veces. Alguien intentaba que tomara cuenta de su presencia desde la ventana de un centro comercial opulento. Dragon se sacó el reloj e hizo lo mismo como respuesta. Empezó su avance por medio de la carretera no iba ningún auto a impedírselo.
Su cabeza seguía sintiendo como aquellas masas en manada se inquietaban. Algunas estaban en el alcantarillado moviéndose por los pasillos subterráneos.

Debía ser algo más del mediodía cuando llegó a la entrada plaza que tenia aquel sitio. Era de tres pisos como mucho pero en pérdida de altura la ganaba en anchura. También tenía dos extras en subterráneo. Uno debía fungir como estacionamiento por la entrada o compartirse para eso supuso Dragon entrando por la simple.

#7

En su interior notó que era como cualquier centro comercial opulento. Incluso aun seguían funcionando las escaleras mecánicas entre alguno que otro desastre de cosas. Sin duda tiradas en la desesperación de huir de aquellos seres. Lo material no tiene valor si la vida peligra para un gran número de personas. Las vitrinas exhibían cosas que a Dragon hicieron reír, puesto imaginó a su la primera reina o cualquiera de su nuevo país robar. « ¡Los zapatos Rousel, hubieras agarrado los zapatos!» La femenina obsesión universal, paso de sonreír a estar completamente rendido a la tristeza. La extrañaba demasiado, pero debía obedecer su orden.
Se recriminó también que le asustaba morir de nuevo. No tanto en sí sus palabras ni las tantas que habían dicho lo mismo. Ni sus amigos, ni sus hermanos, ni su padre, ni sus padres, era que temía volver a morir una y otra vez. Estaba agotado.
Se sacudió suspirando aquello y se encaminó al interior de aquel lugar en donde uno de los teléfonos públicos sonó. Lo tomó y en una visión adelantada pudo mirar quien le hablaba y dónde.
—Por favor sácame de aquí, estoy en la cabina de vigilancia de circuito cerrado, esas cosas, esas... cosas están en todos sitios —. Dragon asintió y colgó, en una expresión tranquila fue hacia donde estaba.

#8

Una puerta gris en medio del pasillo rotulaba el nombre y la advertencia de que solo podía entrar personal autorizado en dos idiomas. Como ciudad costeña debía ser visitada por extranjeros. La puerta se abrió y fue jalado por una mujer que debía tener unos treinta y tantos. Vestía un uniforme muy típico de guardia de seguridad de centro comercial un mesclado entre azafata y policía. Su rostro era de espanto y miró a las pantallas en cuanto cerró la puerta.
— ¿No te han seguido?—. Preguntó en paranoia. Dragon no contesto por la obviedad y preguntó.
— ¿Qué sucedió? ¿Hay alguien más?—. Ella negó y empezó a teclear sobre un panel que era parte de la estructura de vigilancia. Con dedos habilidosos preparo un video.
—Mira—. Señaló. El chico miró hacia la pantalla otra habitación de vigilancia congelada por la pausa, en un toque de tecla empezó a mostrar a un guardia que llegaba con unas vasos desechables de café y repartía a dos compañeros mas. Los tres platicaban amigablemente y sorbían de aquellos contendedores. Todo normal hasta cuando el que había traído los cafés se arqueó y se abrazo a su estomago. Los otros rápidamente se levantaron alarmados a auxiliarlo. Y en un parpadeo se tiño de oscuro y exudo una sustancia de barro, pareciendo como si se hubiera hecho una ser de cera que al calor se derritiera. Sus compañeros retrocedieron espantados, pero éste se les fue encima.

#9

Temblorosa la mujer detuvo aquello mientras se negaba.
—Eso paso en la mañana y luego se multiplico por toda la ciudad… no, no, no ¿Qué es esto dios mío?—. Se cubrió la cara.
— ¿De dónde sacó los cafés?
—De la cafetería que hay en el segundo piso ¿crees que eso tenía algo?—Le miró con atención: — ¿Y tu como sobreviste? ¿Hay alguien más contigo?
Negó mirándole con seriedad.
— ¿Dónde está ese puesto de vigilancia?—. Señaló serio.
—Bajo mezanina, nos turnamos para comprar en las mañanas y le había tocado a Frank ¿Quién eres?
—Y había pasado por aquí antes ¿no?—. Sudorosa asintió Dragon miró tres vasos de café uno de ellos estaba derramado.
—Aja pero, no entiendo, ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?—. Dragon la empujó contra la pared.
—¿No hay nadie más parte de ti?—. Ésta intentó zafarse, pero su apariencia distaba de su fuerza, a lo que negó.
—No, no, solo te vi a ti y pensé…—.El joven forzó su cuerpo sobre ella encerrándole.
—¿Cómo sobreviviste?—. Sus ojos se abrieron como platos.
—No, no, no me acuerdo—. Negó nerviosa mientras que el respiraba sobre ella. Dragon empezó a manosearla.
—Buen cuerpo ¿no?—. Esta negó aterrada de él. Parecía que le iba a violar a lo que le empujó con todas su fuerzas alejándole. Dragon rió cual psicópata y ella le miró con un espanto que se acrecentó al verse sus manos. Parecían ahora como dos raíces de arboles oscuros por los cuales fluía una flema oscura. Retrajo sus manos hacia ella y respiró hiperventilada.

#10

Sus ojos no se despegaron de sus manos oscuras que nacían de sus codos en hilos de aquella sustancia. Dragon se negó, estaba calmó porque había dado con la reina, el paciente cero yacía frente a sus ojos.
—¿Qué es estoooo?—.Su rostro empezó a pasar por la misma trasformación y parte de este se derritió.
—Es una bacteria astral que se filtra en los planos inferiores y provoca el desplome de la estructura material y hace esto llamado corruptores— señaló al video: — Los corruptores extienden la plaga alrededor de una reina.
—¿Pooooooor qué a miiiiií?—. Éste negó saber.
—Es como cuando le cae a alguien un meteorito —.Su ojo a medio caer derramó lagrimas. Los ojos fríos de Dragon le contaron lo siguiente.
—¿Meeeee matarassssss? —. Dragon estiró su mano y asintió. A lo que está en desespero se arroj´p por la ventana. Como si fuera un huevo su cuerpo cayó a la acera entre trozos de cristal. No tardó él en hacer lo mismo mientras aquella pastosa masa se reponía. Rebobinaba hacia una extraña estructura.
Llegaban a la plaza en manadas más de estos mientras que Dragon se le acercaba después de una suave caída a cuclillas. Se levantó aquel ser indefinido y grito de dolor, en combinación del sonido de un no extendido. Debía concluir el trabajo aunque ello le era desagradable. «La reina» formó cuchillas en sus extensiones que hacía de miembros e intentó atacarle, pero era él escurridizo como una serpiente.
Tal vez de allí que acuñara el titulo de la pálida serpiente.
En carrerilla el enjambre de corruptores fueron hacia ellos como una isla que se la traga el mar, se detuvieron seco cuando Dragon tocó la masa suave y húmeda de la misma.
—Lo siento nena.
Su masa empezó a vibrar como gotas sobre un amplificador, bailaron al sonido invisible del mortal dragón albino. Se desprendían en grandes cantidades a la nada quedando solo un trocito que se deslizó por su palma, pero que no tocó al suelo.
Quieto miró al enjambre oscuro que se desplomó dejando cuerpos, algunos carcomidos y sin vida mientras el sol amainaba. Estuvo allí quieto observando los charcos desprenderse suavemente. El silencio mientras el cielo perecía en naranja fue interrumpido por el de helicóptero que se acercaban. Había estado horas allí sin hacer más que mirar sintiendo que en ocasiones aquel trabajo de medio tiempo, apestaba.

#11

Dragon estaba en la base del primer distrito, que era también una especie de pensión y su pago estaba en su cuenta, una cantidad que superaba por millones de lo que había dado al barquero. Había cientos de muertos, heridos y quienes tal vez no se recuperarían jamás de aquella situación aun así más supervivientes de los que hubiera sido si la hubiera hecho una pira de aquella ciudad. Golpeó con su pie la reja gruesa que impedía la caída del balcón. No estaba conforme.
Se gratifico un poco con un cigarro que no encendió de inmediato mientras se sentía decepcionado. Un trabajo correcto, ni a medias satisfactorio.
—Una puta mierda—.No era grosero, pero se las gastaba en soledad. Repitió la frase un par de veces mientras la noche le dedicaba sus estrellas y la luna su pasión. Guardó el cigarrillo.
—¿Estas ocupado D?—. Se giró a mirar a su gótico/roquero y señorial amigo con un delantal. Sus ojos de diferentes colores señalaron una torre de panquecas.
—Deja de copiarla, además luego te enojas cuando dicen que eres el pasivo en nuestra relación homo erótica—. Éste se carcajeó.
—No saben que tú eres el tsundere y yo el dominante. De todas formas no me gusta tu culo flaco.
—Ni a mí el tuyo, pero tienes buen porte—. Dragon tomó el plato.
—Ay D después andas llorando en la esquina por andar de picaron.
—Así es como soy—. Tomó una y se la comió. Asintió el buen sabor a lo que intentó disculparse.
—Cállate y come, coño, no me vengas con pollas de disculpas. Jódete y siente la culpa—. Ello le hizo reír. Caos siempre seria Caos.

CONTINUARÁ_
PLAY_ Lacrimosa/Kalafina