Esu_Emmanuel
Rango13 Nivel 64 (18961 ptos) | Premio de la crítica
#1
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  • #2

Veo, de pronto, que la ceguera me turba el rostro. Los labios se me colman de frío y el cuerpo se me entume, dejándome desprotegido. Percibo que no tienen mayor importancia mis manos, pues son sólo la necia forma de mantenerme cuerdo en un espacio que delira en la locura. Atento, pero sumamente turbado, respiro el gas venenoso que yo mismo he inyectado en las paredes de mi tumba. Los pulmones se me aprietan, se comprimen, se achican... Los alvéolos se cierran, se contraen, mueren. No hay respiración. '¿Qué caso tiene respirar?', me pregunto turbado. El aire no es suficiente para calmar este malestar. El demonio de la vanidad se asoma y ríe; falta poco para que obtenga lo que quiere. Escondido, mira sobre mi hombro. En sus ojos vacíos se dibuja el agujero donde habré de caer cuando escuche lo que dice a mi oído. En el silencio, la piel se hunde en el frío. Su voz mezquina me delata; sé que he caído cuando veo que todo está perdido. Me he perdido, lo sé... Son mis manos las que lloran mi muerte... Ya no habrá letra que encuentre ni que quiera, de mis dedos, brotar.

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teff_pg
Rango16 Nivel 76
hace casi 2 años

Qué fuerte. Me gusta.

Un poco macabro, pero chévere.


#2

Un agitado temblor se me adhiere de abrigo. No, no soy un niño, sin embargo, tiemblo como uno, tanto que el llanto no tarda en aparecer. Pequeño… Frágil… Indefenso… Vulnerable, me tiritan los dientes, me crujen los huesos. Sé que aún vivo, pero ya no me siento. Y vuelvo sobre mis pasos a esa noche en la que me perdí. El frío que sentí se hace uno conmigo. Nevaba… No había otro ente mas que yo. No buscaba nada, sólo morir… Desaparecer. Mi vida había terminado al saberme mancillado por esos besos a los que cedí. Es increíble como puedes soportar tanto frío. El cuerpo no deja de latir, sino hasta que la última gota de sangre se congela. Primero, esa sensación insoportable en los huesos… Dolor en la piel, entumecimiento… Azul… Todo termina en azul. Del vapor que nacía de los labios, sólo un emulado soplo termina por hacerte entender que estás quedándote ausente… Y, a pesar de lo congelado que el cuerpo esté, bajo una ligera capa de nieve, el corazón no cesa de latir… Martillea los oídos. Tuve ganas de llorar, pero el aliento se me fue… Sólo podía ser consciente del dolor, de esa quemazón de la que estaba siendo presa. Y, en mi cabeza, afloraron los recuerdos de esa vida que se me estaba apagando con tanta facilidad bajo ese cielo nevado. ¿Qué hice para haber terminado así, envuelto en nieve, perdido en la nada… Esperando por la muerte sin mas nada qué hacer? Recordar mi pecado era más gélido que el profundo frío que me estaba quemando. No, no quería recordarlo… Pero, estaba ahí, riéndose de mí. Fue la primera vez que supliqué por algo… No aguantaba tanto tormento… Ya no sentía a la sangre fluir en mí… Ya no tenía miedo. Esperaba por ese último latido. Se detuvo y, en mis labios, nació el último suspiro que me liberó. Aún recuerdo la oscuridad… El pozo sin fondo en el que caí… Olvidé todo… Dejó de importarme lo que fui. No pasaron muchos minutos después de mi muerte cuando ya estaba pensando en volver a nacer.

GoldBirds_19
Rango12 Nivel 58
hace casi 2 años

Absoluta-mente la tuya y absoluto corazón