Desasosiego2
Rango11 Nivel 51 (6648 ptos) | Artista reconocido
#1

Bien sabe Dios que jamás he sido hombre de letras, y que si hoy recurro a ellas es solo para dejar constancia de lo que me ha sucedido. Mucho me temo que en estos párrafos solo mi alma encontrará sosiego, pues se librará de una insostenible carga y que por el contrario, a cualquier otro, podrían producirle un infinito desasosiego y turbación de espíritu.

El que hoy me encuentre lucido, tras días de enfebrecidas angustias, me da a entender que mi fin está cerca, por lo que no cesaré de escribir hasta que mi relato se vea concluido. No diré mi nombre y no por descortesía, sino porque extrañamente no lo recuerdo, y las sombras que se ciernen a mi alrededor me impiden ir a investigarlo.

Nací no sé en donde, no recuerdo hijo de quien fui. Desde muy pequeño experimenté una desviación cognitiva llamada sinestesia. Situación que pude aprovechar muy bien pues aquel fenómeno se presentaba en mí modificando mi perspectiva y mi manera de experimentar y entender cualquier cantidad representada en números. Para mí un número no representaba una cantidad, sino una estructura o forma.

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enamoradadelaluna
Rango12 Nivel 59
hace más de 1 año

No suelo leer material de lectura de terror, pero verdaderamente leí por arriba y sentí que estaba leyendo a Mr. Darcy, me intrigaste e hiciste que entrara a vichar por aquí! Jajaja, impecable el modo en el que el narrador se desenvuelve en ese castellano antiguo.

enamoradadelaluna
Rango12 Nivel 59
hace más de 1 año

Ups! utilicé demasiadas veces el verbo leer en distintas conjugaciones! Jaja

Desasosiego2
Rango11 Nivel 51
hace más de 1 año

#enamoradadelaluna eso es lo que quería dar a experimentar, pues el narrador es una persona de capacidades intelectuales elevadas y en estos momentos le es de vida o muerte narrarnos lo acontecido. Dejá el estilo por ahora, lo importante es que te diste a entender. Jeje


#2

Por ejemplo al ver un tres se me representaba como una pirámide, un cuatro era un cubo, un treinta y cuatro era un cubo frió y metálico con un vació obscuro en su interior en forma de pirámide invertida, un dieciocho era una media luna carmesí aterciopelada.

Este un simple ejemplo de cifras y números sencillos, sin embargo conforme mi desarrollo académico aumento aquellas simples figuras geométricas pasaron a ser complejos y enrarecidos paisajes de propiedades geométricas no euclidianas, mundos imposibles y de rareza cósmica única, que me enajenaban y maravillaban. Mi desempeño en estas disciplinas fue asombroso, durante mis primeros años académicos gane todos los concursos que se podían ganar en el ramo de las matemáticas. pero lo mejor vino durante la universidad, las victorias venían acompañadas de jugosas cantidades monetarias y las mejores universidades peleaban por mi talento, la fama se me subió a la cabeza y yo iba por la vida como un imbécil, pues para los demás yo no era mas que una extraña rata de laboratorio.

De pronto aquel horrible dolor de cabeza regreso, lo que sea que crece dentro de mi cráneo se hace más grande con el paso de los minutos, los oídos me punzan y siento una gran presión en los ojos y pómulos. El relato debe continuar...

A causa de mi fama me daba el lujo de cambiar de universidad de un momento para otro y eso hubiera continuado de no haber sido por el eminente profesor Ferdinand, catedrático de la universidad de Miskatonic. Por el cual sentí un gran aprecio desde que le conocí, ya que aparte de ser una eminencia en las ramas matemáticas tenia una enorme calidad humana, la que le hacia sentir por mí un verdadero aprecio.
Y así fue que por causa del profesor Ferdinand termine mis estudios en Miskatonic e inmediatamente despues pase a formar parte de su cuerpo catedrático.

Los oídos han comenzado a sangrarme.
Algo desde la obscuridad a empujado mi cabeza hacia atrás, creo yo, para evitar que manche este escrito con mi desgraciada sangre. El relato debe continuar...

Hace más de 1 año

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Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 1 año

Aaaaahhhhhh

Miskatonic

Ya estamos en casa
Cerca del maestro...

Vas bien!


#3

Dos años pase en aquella borrachera de fama y atención. Hasta que un día apareció ella, Michelle.
¿Como puede ser que me acuerde de tu nombre y del mio no? Jamas fui muy espabilado con las mujeres y ellas poco o nada se interesaban en mí, les causaba curiosidad pero jamas pasaba de ahí. Jamas supe si Michelle estuvo conmigo por interés o si realmente le importe. Se le daban mal las matemáticas por lo que se quedaba una hora más despues de clase. Y de esta manera se me dio lo que jamas se me había dado. Entrar en los pormenores de nuestra relación me esta prohibido, pues de eso no recuerdo nada. En fin, nos juntamos, compre un departamento y nos casamos.

Ahora un liquido obscuro y mal oliente sale por mi nariz la presión del cráneo se ha vuelto insoportable, temo abrir los parpados por completo, pues siento que los ojos se
me saltan de las cuencas. Mi hora esta cerca.
El relato debe continuar...

Apenas nos casamos las desgracias comenzaron. Una noche llegado yo de la universidad, Michelle me declaro que antes de mí ya había estado casada con otro hombre al que a su tiempo amo, pero "ahora era a mí al que amaba", me dijo. Pobre espíritu humano y aun más miserable espíritu del hombre que pone sus esperanzas en el espíritu femenino, y juntos ambos infinitamente miserables, pues ignoran a aquellos seres abominables que están por encima de todo, observando, experimentando, apestando.

—Esta mañana vino su madre, no se como dio con nuestra dirección. de inmediato le dije que se marchara, que yo ya no amaba a su hijo.- Esto me dijo Michelle, guardo silencio y continuo—. tambien me dijo que mi ex-esposo se suicido al saber de nuestra unión. Que por su parte se alegraba por lo nuestro y que un día de estos nos haría llegar su regalo de bodas. ¡Por favor, amor, si llega a venir, no le recibas nada, no le abras! - termino.

Michelle no derramo ni una sola lagrima por su antiguo amor, por un momento pensé que todo aquello había sido solo una broma, pero no lo fue. Al día siguiente, mientras Michelle tomaba una ducha tocaron la puerta, era una figura cubierta por completo con un manto obscuro. Una anciana tratando de ocultarse, lo supe por la estatura, por la curvatura de la espalda y por la voz ronca que salia de su garganta. Era la anciana de la que me había advertido Michelle, sin embrago me pareció inofensiva, miserable de mí, me felicito por la boda y me obsequio unas hojas arrancadas de algún antiguo libro, demasiado antiguo diría yo, pues estaban llenas de escritura cuneiforme. La anciana despareció.

He perdido la vista o la luz de la vela se ha extinguido, todo esta en silencio y la única sensación que percibo es la de aquel liquido saliendo y deslizándose de mis orejas y nariz y corriendo por mi cuello, y por supuesto el incesante y demencial dolor de cabeza.
El relato debe continuar...

Hace más de 1 año

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Desasosiego2
Rango11 Nivel 51
hace más de 1 año

@messcellaneous de eso si no me puedo hacer responsable, cuando acabe este relato empezare uno que si trata 100% de vídeo juegos.


#4

Al siguiente día conversando con el profesor Ferdinand le comente sobre las hojas que me habían hecho llegar y se las mostré púes el poseía conocimientos de epigrafía. En un principio se mostró muy animado pero al terminar de analizarlas se le veía perplejo.

—Debo reconocer que mis conocimientos en esta materia no son tan buenos como para traducir estos símbolos, pero si me lo permites se las mostrare a unos amigos epigrafos, ellos sin duda podrán descifrar estos códigos. Al parecer son números, ecuaciones – dijo Ferdinand, y yo por supuesto, tome su propuesta.

Al día siguiente, por la tarde, llego a mi escritorio el profesor Ferdinand con el documento traducido, yo no cabía de emoción, mas Ferdinand parecía muy preocupado. Llego solo con la traducción, pero de los originales nada.

—No voy a preguntar como obtuviste estas hojas... -guardo silencio y continuo sin mirarme a los ojos- Por tratarse de ti no se levantaran cargos, las hojas serán devueltas anónimamente, para la correspondiente restauración del libro -termino de hablar, salió de mi oficina y jamás volvió a dirigirme la palabra. Después me entere que aquellas desdichadas hojas pertenecían a un muy antiguo libro llamado "Necronomicon"
el cual estaba bajo resguardo en algún lugar secreto de la biblioteca de Miskatonic.

En efecto, las hojas contenían una gran cantidad de ecuaciones y cifras escritas al parecer al azar, todo sin sentido a primera vista, pero por debajo de ellas yacían paisajes de imposible anómala belleza y muy profundo en ellas, seres aterradores de pavorosas eras durmiendo un sueño inquieto. Algunos de estos paisajes se me revelaron en mi primera hojeada y mis rodillas cedieron y caí en el alfombrado suelo universitario. Lo que vi, aquellos paisajes de soledades desoladas, de estructuras imposiblemente hermosas que resultaban insoportables y pecaminosas, todo esto me aterraba y al mismo tiempo me atraía con un deseo perverso y lujurioso.
Aquella tarde deje el trabajo y me aislé en mi estudio, los días pasaron y apenas salía para comer y cumplir mis necesidades fisiológicas. Al tercer día de mi encierro en casa, Michelle me abandono, salió por la puerta con la misma sonrisa con la que me había enamorado. Me propuse resolver aquel acertijo lo más pronto posible para al fin ir en busca de Michelle, pero lo intrincado e infinitamente impenetrable de estas ecuaciones aun hoy me tiene atado a este escritorio. Cada hora descubro algo nuevo, un conjunto de números que en un segundo representaba algo al siguiente representaba otra cosa, pues cada resultado se combinaba de manera perfecta con todo en conjunto.
Esta fría infinidad numérica es aterradora, todos y todo lo que existe, lo que existirá y lo que jamás existió converge, pertenece y forma parte de una combinación numérica.
A pesar de todo he aprendido a moverme entre estos desiertos y estructuras, sigo, rastreo ciertos indicios de algo que mora y pertenece y abarca por completo la infinitud numérica eterna. Y esta noche, al fin, al fin pude dar con ella, Dios, los hombres le llaman así por gusto. Le vi, le contuve por una millonésima de segundo en mi mente y alma, una fracción de tiempo que me pareció un eterno ocaso de caos e incomprensión, de haber durado solo un poco más mi ser se hubiera desintegrado por completo. Fue tan horrendo, aquel número, aquel a quien contiene, ahora todo esto viene a mi mente de nuevo, aquellas ciudades desoladas y antiguas, puedo adentrarme más y más en ellas, las extremidades se me han entumecido, siento como si me pesaran toneladas y tuvieran un tamaño inconmensurable. ¡Una espantosa y desesperante sensación!
Justo ahora le tengo nuevamente frente a mí, la misma sensación de mis extremidades ha empezado a ejercer malestar en mi cráneo, debo escapar pero no puedo, no hay a donde huir, todo lo abarca, todo lo es Él.
Imposible es describirle, el ser humano solo le puede sentir hasta donde le permite su capacidad sensitiva, pero conmigo se ha cometido un sacrilegio de la naturaleza, puedo sentirle más de lo permitido, solo un poco más y es de locos.
El peso de mi cabeza y la densidad sensible que puedo percibir dentro de mi ser son inconcebibles, todo el dolor, la soledad, la vida y la muerte, el universo se estrella contra mi sensibilidad finita.
Puedo oír mi cráneo crujir, puedo sentir mi cerebro apretujándose contra cada una de las paredes de esta habitación que me contiene.
Nadie nunca está solo, nadie nunca está aislado, todos siempre burlados, violados. Todos siempre inconscientes, bendecidos, ignorantes.
Desaparesco, soy presionado hasta los limites, por dentro, por fuera, toda mi materia se desparrama pecaminosamente.
No solo muero, dejo de ser…
Al fin, al fin, regreso y me voy…
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—Sargento, toda la habitación esta bañada en sangre, y… carne, y tejidos o lo que sea – dijo el oficial después de vomitar por tercera vez.- Las hojas que acaba de leer extrañamente no padecen ni una salpicadura.
—Alguien más pudo haberlas dejado aquí después de lo que… de lo que sea que haya ocurrido aquí – comento con perturbada voz el sargento.
—Sargento, eso es imposible, la puerta se encontraba cerrada por dentro.
—¡Dios!… exclamo inocentemente el sargento.

FIN

Hace más de 1 año

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LUC45
Rango12 Nivel 57
hace más de 1 año

👌👏👍

Romahou
Rango18 Nivel 89
hace más de 1 año

Un descenso al conocimiento improbable e inconcebible.

Demasiado para mentes tan pequeñas como las humanas.

Me gustó

Desasosiego2
Rango11 Nivel 51
hace más de 1 año

@Romahou En realidad no me gusto tanto esta historia, pero tenia que hacerla para quitar el oxido de la pluma. Un saludo Amigo.

messcellaneous
Rango6 Nivel 26
hace más de 1 año

No me esperé ese final. Esta historia la imagino como a principios del siglo XX.