Esu_Emmanuel
Rango13 Nivel 64 (18954 ptos) | Premio de la crítica
#1

I.

Cuando desperté había olvidado todo, sólo era capaz de repetir en mi cabeza el blanco de la nada, de un vacío que se colgaba de mi pecho, de un espasmo que se escondía en mis entrañas. Nada importaba, pero algo palpitaba en mis manos adormecidas; un corazón sangrante que no era mío.

¿Qué voy a hacer con este órgano con aroma a pérdida?

La búsqueda de respuesta me ha traído hasta aquí.

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#2

II.

Me enamoré, lo recuerdo vagamente, de entes que olvidaron –al igual que yo– mi nombre. Me contagié de la venenosa idea de ser observado, reconocido, admirado y aplaudido.

"Has sido un farsante toda tu vida", me lo dijo Ella al oído.

La escuché acercarse con los pies descalzos y el velo destruido; colgaban hilos de su cabeza. Me pareció haberla visto pálida, demacrada y muy flaca. Su voz ya no era la de su juventud, estaba sumida en un sueño que le consumía la energía cada vez que hablaba. Aun así, me dirigió esas palabras. No le importó perder los cabellos y morir, un poco más.

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SergioMaestri
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 2 años

@Esu_Emmanuel una sola corrección: te faltó la palabra "vez" en cada... que hablaba. Lo demás perfecto!!


#3

III.

¡Qué bueno que se fue! ¡Qué bien que se esconda! Me está enseñando a volver a lo que fui. En el trayecto, quizá, recuerde mi nombre. Tengo demasiado ego para ceder ante sus provocaciones y así es que caigo. ¡Vaya manera de defenderme! También me hubiera gustado que las cosas se hicieran a mi manera, pero nadie estuvo para complacer mis caprichos, mis necedades y mis obsesiones. Pero, ¡qué bien se sintió cuando sucedió!

"Regresó para recordarte que dejaste de ser importante.", escuché otra voz hablarme al oído. Ahora sonaba varonil, muy masculina, pero enferma y cabizbaja. Algo en el timbre tenía un toque mordaz, hiriente, gélido y ruin. Buscaba dolerme, otra vez. No se cansaba de apedrearme y yo... no hacía nada por defenderme. No era necesario.

"Mata un poco a tu ego, nadie tiene porque enterarse.", me dijo esa mujer con una voz consumida en el dolor. Una vez más, Ella... la que había estado martilleando mi cabeza.

Hace alrededor de 2 años

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#4

IV.

"Si te sientes perdido, no te busques aquí.", murmuraba entre dientes mientras me llevaba las manos heladas a las sienes. "Olvidarás hasta tu nombre.", esto lo dije envuelto en un dolor de garganta tremendo.

No sólo he perdido mi nombre, también la razón de mi existencia. Vagué por un sinnúmero de cuerpos, de masas inertes y lóbregas que aparentaban tener vida, pero sólo pretendían sentir. Todo había sido una ficción muy bien trabajada. Los espectadores aplaudían como si fuese una obra teatral excelente, mientras Yo yacía dándome las gracias por estar ahí, en ese lugar lleno de veneno, de heridas gangrenadas y huesos rotos.

No, el dolor no se asemejaba al que estoy viviendo encerrado en esta habitación, acompañado sólo de esas voces áridas que, de vez en vez, me hablan al oído como suplicando ser escuchadas por mí.

Ya he dejado de preguntar qué hago aquí, no tiene sentido... no tengo ninguno... ¿estoy vivo?

Eso es lo que me mantiene consciente, la pregunta trágica que me ha hecho la muerte cada que ha venido a verme y se ha sentado a conversar conmigo.

"Debes dejar ir, porque sólo dejando ir podrás volver a empezar."

Esa voz... ¿es mi voz?

"No puedo evitarme, por eso me duelo."

Agitado, absorto en la locura, en la oscuridad luminosa de este espacio gris... Si, hay color, uno denso y apretado; me atolondra la mente, me trastorna la razón... ¡Aquí, en mis manos, una vez más, ese corazón! ¡Ese órgano que no es mío! ¡No, no lo es! ¡No lo es!

Hace alrededor de 2 años

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#5

V.

Si estuviera libre de locura te buscaría... No dejo de pensar en ti y en esas profundas ganas de ser devorado por ese animal hambriento que te domina. Eres demencia, y te quiero vivir.

Escribir aquí donde nadie me mira, mientras voy matando tu existencia, tu presencia, tu voz y tu chispa. Si, estoy enajenado por nombrarte, pero te amo. Tendré el valor de dejarte ir cuando deje de sentirme este agujero pesado en el pecho… y, para que eso pase, necesito morir.

Me he dedicado a escuchar los ecos lascivos de todas tus voces; me hablan, me gritan, se escabullen entre mis tímpanos, recorriendo con ardoroso frenesí mis nervios y neuronas hasta provocarme un sosiego indescriptible que no puedo soportar.

“Te amo, pequeño…”, murmuras en mis orejas, en la totalidad de mis sentidos, y vuelvo a ahogarme con el ósculo de tu ausencia presente en mi desvarío.

Al fin tengo un lugar en el que grito libremente lo que siento por ti. ¡Qué bello es escribirte aunque no lo sepas ni lo imagines! He cometido el error de mancillar tu noble esencia con mis palabras insalubres en los momentos en los que me he sentido defraudado por tus hirientes acciones. Sé que soy el culpable de esto que siento y eso lo debo entender, no mereces mis dagas sólo por el hecho de no saberme querer. Aquí somos tú y yo… Y, de repente, mis ganas de gritar.

Cuando tomé tu mano, supe que no iba a ser fácil el camino, pero nada importaba sólo venerarte. Me has dolido profundamente, mas no hay poder humano que pueda quitarme este amor que te tengo. Moriré amándote sin saber la razón de tan hondo sentimiento. Ese poder que tienes para hacerme sentir amor, sólo lo tienes tú... sólo tú.

Hace alrededor de 2 años

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#6

VI.

Árido de esperanza, el corazón que palpita en mis manos se va secando con cada gota de sangre que va eyectando al latir. ¿Dónde es que perdí el último ápice de sensatez? Ya no es recordar lo que me está subyugando, sino saber que no tengo nada de lo que tuve ayer. Me he vuelto esteril, vacuo, insensible y mordaz. Pero, tal parece que este es mi destino... Al fin y al cabo, soy un ángel caído.

“¿Un ángel?”, me pregunto entre dientes mientras sudan frío mis sienes. Lo dudo, un ángel no puede sentir todo lo que siento. ¿Acaso no fueron creados para no sentir? ¿No han sido hechos sólo para ser catalizadores del amor divino de un creador que desconozco?

Algo duele, en el fondo, en ese espacio vacío que es mi pecho... en este corazón que muere con cada bombeo.

Algo se extirpa con lacerante intensidad y la indiferencia de ese creador de ángeles parece mofarse de mi herida. No hay respuesta... No la hay. O, quizás, no busco nada... ni siquiera mi nombre.

Hace alrededor de 2 años

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SergioMaestri
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 2 años

Esto es muy bueno y reflexivo, cuestionar el propio nombre es cuestionar la propia identidad y ese es el principio de la duda y el conocimiento @Esu_Emmanuel

Esu_Emmanuel
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 2 años

Sin embargo, es muy doloroso. Gracias por leer y comentar @Prometeo . Es un halago tenerte por aquí. 🙏


#7

VII.

"Me sacas lo más dulce que hay en mí; esa razón por la que tanto te estoy amando. Mi niño santo… ¿cómo vine a enamorarme de ti?"

"A escondidas me sabe mejor, así puedo desnudarme el corazón con toda esa emoción que es ser tuyo, mi amor."
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"Te veo como a un hermano, quizás por eso te amo más. Mi reflejo precioso, mi ternura e ilusión divinas. Eres la razón de mi flama; esa chispa chiquita que me abrasa en el amor incondicional. Si, amor de blancos matices… Eres pieza celestial de los más majestuosos confines. Y eres mío a rabiar."

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"Tú me acercas a Dios. Me vuelves el cirio que arde a los pies del Creador. Haces de mis alas el remanso de mi corazón... Es tu sagrada presencia la que hace del instante que te tengo una eternidad."

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Fragmentos de ti, de mí... de los dos... tan cortos, pero tan profundos, tan significativos, tan únicos que se quedaron grabados con finas letras de oro en este corazón que cargo en las manos. Se muestran como atisbos de luz... de esa Verdad que me pesa en los filamentos de mis alas. Si, las porto tristemente en la espalda; negras y sucias, demacradas, deprimentes. Y no sé, no sé, si en algún momento volé... si toqué con estas manos pálidas la suavidad de las nubes o el matiz sonrosado de tus mejillas cuando te tuve, porque te tuve, lo sé... lo siento en cada latido moribundo, en cada goteo de sangre que pinta este suelo en el que estoy tirado. Me duele esbozar esas palabras en mi aturdida mente, son de un pasado que no recuerdo completamente... y que, esas voces, no cesan de traérmelo a la memoria.

Hace alrededor de 2 años

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#8

VIII.

EL PASADO DE SAMAEL.

Primera Bitácora.

Frialdad, sigues congelándome el corazón. Eructo trozos de hielo, Cristal. Sentir la quemazón del hielo en el pecho. Arder con los trozos de escarcha… ¿Qué me pasa? Temblando, trato de darme calor en las manos; vapor cristalino. Aún late el corazón, lento… muy lento… casi yerto… muerto. No hay hoguera que derrita lo que se ha templado en el desencanto de la decepción, la que nace nace de una realidad recluida en una fantasía absurda y no se puede volver a lo que se era. No se puede regresar, ya no el tiempo, si no la experiencia. Y, aunque se intente borrar lo acontecido, ahí está presente, ardiendo en ojos de ira… de acoso… de señalamiento.

Segunda Bitácora.

He creído que he dudado del amor. No ha sido así. He dudado de lo que he creído ha sido amor. Se me ha juzgado por amar como amo. No importa, seguiré amando igual… En libertad. Para mí, las fantasías siguen estando en mis manos. Soy hacedor de mundos. Y, cuando quiera, los destruyo. Tengo el poder en mis manos, en mi mente. Soy mi viajero y mi viaje. Yo no invito. Si has de querer acompañarme en el vuelo, hazlo. Al fin de cuentas, los sentimientos son de quien los siente.

Tercera Bitácora.

El hielo puede evaporarse. Ya no quiero más hielo en el corazón… Quema. Cambio como el segundero de un reloj de arena. Lento, pero seguro. Navego según la marea.

Hace alrededor de 2 años

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#9

IX.

¿Qué me pasa?, me pregunto con la voz entrecortada y las manos llenas de frío. Y no encuentro palabras para llenarme el vacío que llevo en las entrañas desde que me arrancaste de ti. Si, soy ese órgano insulso que latía en tu pecho, ese palpito lóbrego que no te dejaba vivir. Al menos eso decías cada que me sentías, cada que mi sangre fluía a través de tus paredes acartonadas. Estabas muerto, eso ya lo sabía… Era mi terquedad la que insistía en no dejarte ir. Me comí la muerte en un bocado maloliente con trozos de tu alma y pedazos de Mí… y es tan necio este latido que no puedo extinguirlo, pues he sido Yo el que lo ha creado y el que lo ha consentido. ¿A dónde es que te esconderé? El cielo está vetado y ya de la lumbre del infierno te saqué.

Hace alrededor de 2 años

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#10

X.

"No dañes más", me dijo mientras extendía sus brillantes alas ante las mías, que yacían heridas en mi espalda. "No vacíes más a quienes te han amado... No les robes la paz", insistía al tanto que comenzaba a volar. Y yo, herido, lloraba ante su frialdad.

"Robar... Vaciar... Dañar", me repetía, una y otra vez, esas palabras en mi mente, tanto como las dibujaba en mis labios trémulos. "Si todos somos nacidos del vacío, ¿cómo es que puedo vaciar?" Esta era mi duda, la pregunta que no lograba responder, que no era capaz de comprender, pues todo lo que había experimentado desde que nací fue vacío. Fui creado de Él, y no sólo Yo, sino Todo y todas las cosas. ¿Dónde estaba la tan vituperada vastedad que Ella defendía y por la cual me culpaba haberla perdido? No era capaz de verse a la cara, ni siquiera fue lo suficientemente sensata para callarse, pues si habíamos caído tan bajo fue porque así lo quisimos. No dejamos el séptimo cielo por ordenes de Nuestro Padre, sino por nuestra terquedad y, me atrevo a decir, nuestra inocencia; porque, si... éramos inocentes, ingenuos e infantiles. Dos ángeles recién nacidos que no pudieron contener las ganas de sentirse humanos.

Y, sin embargo, me siento en paz. Tan en paz que podría ayudar al viento con las hojas que ha de acariciar de aquél árbol viejo que gusta de mirar. Tan en paz que el sol no me causa otra cosa más que el disfrute de su tibio calor ante la calma del mar. Y sonrío... Expongo mi sosiego en una amplia sonrisa que provoca a las olas cantar. Amo la vida... Amo tanto mi libertad que verla corrompida me llena de intranquilidad.

Hace alrededor de 2 años

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