Esu_Emmanuel
Rango13 Nivel 64 (18942 ptos) | Premio de la crítica
#1
    Partes:
  • #2

Heridas y más heridas, laceración tras laceración, un corte y otro corte sin el más mínimo ápice de conmiseración… Una espina otra más, entrando en la carne viva, doliendo en las sienes de quien sólo domina el arte de la compasión. Un quejido, un sollozo, un gemido de dolor saliendo de los labios del que sólo dio amor. Y no piensa, no hay palabras ni pensamientos que arañar, es que ya ha perdido todo, sólo le queda esperar. ¿Qué espera? Quizás, a la divina muerte y a ese beso que Su Padre prometió darle antes de nacer…

“No llores, Hijo Mío, que tu destino está en Mis Manos, Tú sólo has de obedecer… Dame la sangre que necesito para no perecer… Serás el ejemplo de Mis males y el orgullo de lo que he de perder, pues no hay humanidad que merezca lo que no puede conocer.”

Tartamudeando, va gimiendo, va entregando la piel… a cada una de la espinas de esa corona de hiel.

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#2

“Padre Mío, ¿a esto he venido, a ser maltratado por mis hermanos, los mismos que hiciste con el amor que me prometiste antes de venir a este mundo mezquino? Padre Mío, ¿en qué te he ofendido para que me duelas así?”

“No has sido tú, Hijo Mío, sino mi estirpe entera la que ha de ser apuñalada por su propia condena, pues no he puesto a Mis Manos a trabajar sólo para que la humanidad se olvide de lo que ha venido a este mundo a dar, pero… no te señales como el culpable, que tú sólo les has venido a enseñar que el amor se puede matar, pero jamás se podrá borrar.”

Y así, con esas palabras, se entregó a la cruz para morir por los pecados de lo que no cometió.

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