Rafico_
Rango4 Nivel 19 (398 ptos) | Promesa literaria
#1

Nunca había sentido dentro de mi un dolor tan fulminante, una tristeza tan profunda y un temor inexplicable. Me encontraba en sombras a partir de aquel día; cada ruta que transitaba en mi vida era desolada. Me era imposible establecer contacto con el mundo, me sentía impalpable como un fantasma que flota junto a seres que no lo notan, un mundo al cual no pertenece. Ella... ¡oh Dios! No puedo creer el sufrimiento que me embarga cada vez que la pienso. Y no solo eso, cada día que pasa todo empeora y se vuelve tan irreal, como si a un problema se le añadieran otros. No es posible que un sentimiento tan lindo se convierta en horror.
Llegaron a suceder cosas a mi alrededor que carecían de naturalidad, que nadie creerá, o... ¿yo empezaba a enloquecer?
Los hechos siniestros empezaron en un bar que quedaba a cuatro cuadras de mi casa. Solía visitarlo en ocasiones, pues era una especie de refugio donde solía encontrar sosiego. Pedía un whisky con agua mineral mientras cavilaba. Pero la poca tranquilidad que sentí fue tan efímera que, al cuarto día de asistir pasó algo que no he de poder olvidar...

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valu_97
Rango8 Nivel 37
hace más de 4 años

Muy bueno..!!! Espero seguir leyendote mucha suerte te dejo mi voto. Si deseas lee un amor como el nuestro en mi perfil.

MaarLopez
Rango9 Nivel 42
hace más de 4 años

Muy bueno, me has dejado con ganas de más =) Espero que siga asi. Te dejo mi votito :3
Te invito a mi historia Entre el bien y el mal.
Saludos y mucha suerte >.<

PedroSuarez_80
Rango12 Nivel 55
hace más de 4 años

Excelente, te dejo mi voto por tu talento

David_Casado
Rango10 Nivel 49
hace más de 4 años

Gracias a tu generosidad he sabido de tu participación en esta página de escritores. Son tantos los relatos que ya se hace difícil leerlos todos. En eso sí que resulta una lotería que alguien se fije en el nuestro. Me gustaría que pudiéramos seguir leyéndonos en la segunda fase. Suerte y ahí tienes mi voto.

Rafico_
Rango4 Nivel 19
hace más de 3 años

Hay nuevas partes, espero que las lean. Saludos.


#2

El bar tenía luces opacas y paredes prietas, se encontraba en un callejón prácticamente escondido, y sólo asistían individuos de mala reputación y mal aspecto. Por lo que pude ver, las personas que lo habitaban eran casi siempre las mismas: gente que consume el poco dinero que gana en alcohol. Yo llegué a encontrarlo en una de mis tantas caminatas hacia la nada, pues a pesar de estar cerca de mi casa, nunca lo vi. Cuando entré me di cuenta que era lo que necesitaba para lograr encontrar tranquilidad. Por aquellos momentos lo único que quería era estar solo. Me sentaba, recordaba y odiaba todo.
Un gato blanco se acercó hacia mi y rodeo mis piernas para que lo acariciara. No sabía si era un gato callejero o su dueño era el tendero del bar, total, carecía de importancia. Yo estaba sentado en un banco frente a la barra cuando se acercó. Justo en ese momento el tendero se había dirigido hacia una mesa un poco lejana a tratar de calmar a dos sujetos que tenían los ánimos acalorados.
Acaricié al gato desde la cabeza hasta la cola, viendo su delicado movimiento como si quisiera que lo tocara sólo con mi sombra. Luego el gato brincó a un banco vacío y posteriormente a la barra , justo al lado de mi copa. Lo que pasó en ese instante aún no logro entenderlo, creo que fui víctima de los efectos del whisky, pero ¿por qué? No había bebido más de dos vasos esa noche.
El gato me miró fijamente con sus grandes ojos amarillos durante 10 segundos, como si tratara de penetrar mi mente y decirme algo; luego miró el banco que tenía a mi lado y (lo que aconteció me descoordinó los sentidos completamente) lo hizo levitar 10 cm aproximadamente, sobre el nivel del suelo. Lo subía y bajaba varias veces hasta que lo dejó caer.
No podía dar crédito a lo que veía. No sabía cómo darle la razón lógica. Estaba asustado. Fue el primer hecho extraño después de un tiempo de sentirme miserable por mi ruptura con Catalina.

#3

El barman se acercó. Se lo notaba un poco ofuscado, con el ceño fruncido, como si maldijera su vida en su mente. En ese instante el gato había desaparecido. Comencé a buscarlo con la mirada, mas no lo encontré. Le pedí la cuenta al barman y la cancelé, me levanté de ese banco pútrido y me dirigí a la salida.
Era tarde y las calles por las que transitaba estaban desoladas, lo único que me acompañaba eran las luces intermitentes de unos faroles que pretendían iluminar el sector. Mejor para mí, quería estar sólo, la simple presencia de las personas me amargaba. Lograba tener un poco de satisfacción en esa ausencia de gente. No obstante, me encontraba nervioso y mis manos, ya de costumbre trémulas, se movían aún más. El hecho que había observado (¿lo vi?) me dejó trastornado. Después de dar unas vueltas, volví a mi departamento, pensé que lo mejor sería tratar de dormir.

Vivía en un edificio en el centro del Guayaquil, cercano a la calle 9 de Octubre. Era un lugar antiguo y mi departamento quedaba en el décimo tercer piso. Para llegar ahí, subía por un ascensor en el cual apenas cabían 4 personas con poco espacio entre cada una.
Recuerdo el día en que fuimos con mi padre a alquilar el departamento. Nos acompañaban mi hermana y un encargado del lugar. Al subir por ese ascensor mi padre comenzó a notarse intranquilo, sabíamos que no le agradaban los espacio cerrados. En ese momento mi hermana decidió hacer una broma fingiendo que se le acababa el oxígeno respirando de manera profusa. Mi padre, al saber que era una burla se molestó y dijo “¡basta!” y mi hermana dejó de molestar. En ese momento me di cuenta de que la claustrofobia de mi padre era bastante fuerte.
Aquel tenebroso ascensor no solo provocaba desasosiego por su estrechez, sino que también hubo varias ocasiones en las que se detuvo por alguna falla eléctrica y las personas, que en ese momento estaban allí, quedaron atrapadas. Aparte de esto, las paredes de todo el corredor que daba a mi departamento, incluyendo éste, se encontraban cuarteadas. Tenía dos habitaciones: una donde yo dormía y otra para las visitas; tres baños: uno en cada cuarto y otro cercano a la sala. El lugar era un poco amplio, aunque también laberíntico. Tenía forma de “U”. Al entrar te encontrabas con la sala y el comedor, el cual estaba delimitado de los cuartos por una pared. Al dirigirte hacia la derecha ibas a la cocina, la cual comunicaba, por un lado, a la sala y comedor y, por otro, a los cuartos. Sí, un pequeño laberinto.
A pesar de todas estas características que contenía el lugar, decidí alquilarlo por dos motivos: estaba cerca del trabajo y era barato. Las paredes cuarteadas me tenían sin cuidado porque en la ciudad no se presentaban sismos desde hacía mucho tiempo.

A llegar al lobby tomé el ascensor; mientras subía un sonido chirriante se escuchaba por fuera, como si varios murciélagos fueran aplastados y chillaran. Las luces estaban centelleantes y el movimiento de ascensión era lento. Sentí un dolor de cabeza, una punzada en el abdomen y náuseas. Deseé haber subido por las escaleras.
Llegué al piso trece y las puertas se abrieron hacia el pasillo: tenía una alfombra larga y roja que se encontraba desgastada. La mitad inferior de las paredes estaban pintadas de un color concho de vino y la mitad superior de un blanco que se resquebrajaba. A cada lado del pasillo habían tres puertas que daban a sus respectivos departamentos y al fondo se encontraba el mio.
Salí del ascensor y caminé hacia la puerta de mi departamento, pero conforme me acercaba ésta parecía alejarse. Yo seguía caminando a paso fuerte, pero no llegaba. Las náuseas volvieron y de pronto me vi tendido en el piso, me sujeté la cabeza y traté de incorporarme. No logré encontrar equilibrio, por lo tanto decidí arrastrarme. En ese momento sentí un temblor que hizo que las lámparas que alumbraban el pasillo se movieran y dieran la impresión de caerse.
El temblor cesó.
Yo seguía en el piso cuando oí el timbre del ascensor, luego las puertas se abrieron. Giré la cabeza lentamente en dirección al sonido esperando ver a alguien llegar a su departamento. No había nadie, ni nada.
Me devolví y me di cuenta que mi puerta se encontraba al lado mío. El efecto que hacía que se alejara había cesado. ¿Acaso aluciné? No lo sé.
Traté de levantarme lo más rápido que pude y la abrí . Ya adentro, la cerré, me arrimé contra ella deslizándome hasta acuclillarme. Había sido una noche terrible y extraña. Lloré amargamente y me puse a pensar en lo miserable que era mi vida.

Hace más de 3 años

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#4

Tenía la existencia encerrada en el pasado. No volvía desde el presente hacia el pasado, no regresaba la vista como las personas que no pueden superar lo ya sucedido. No. Yo era de las personas que se había quedado atrapado en el ayer. No podía salir, era mi habitación, como un cuarto de manicomio acompañado de los recuerdos que me torturaban. Era triste sentirse así, pues si tienes tus pensamientos, tus sentimientos, tu mente en el pasado y lo único que tienes en el presente es el cuerpo, no puedes avanzar; no puedes hacer nada, eres un cuerpo inerte, incapaz de comunicarse con los demás seres humanos. Qué raro sujeto, qué soledad y vacío implacables.
Pasaba mi tiempo encerrado, no iba a trabajar, ni me dedicaba a hacer nada que no fuera beber alcohol o mirar televisión sin lograr distraer la mente. Yo había decidido que mi vida carecía de sentido, había tomado la decisión radical de incomunicarme con la sociedad. No sabía que estaba exagerando las cosas y que mi vida no se basaba en una simple relación que había terminado, por muy cruel que fuera su final. Pero ahí estaba, sufriendo, queriendo mejorar, pero tomando decisiones que empeoraban mi estado de ánimo. No hacía nada para mejorar, no podía. Es tan duro terminar con alguien de quien te enamoraste tanto, con alguien de quien tenías tantas expectativas, con alguien con quien planeabas tu futuro y que ahora ya no está, con alguien de quien no podías verte alejado. Creo que el dolor más grande de todo aquello es la decepción.
Sé, y cualquiera sabe, que de esa situación se puede salir, pero yo no lo entendía en aquel momento. Lo peor es que a ese dolor se le sumaban alucinaciones y terror, llegando a tener experiencias paranormales.

Hace más de 3 años

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