Guillermo_Llorentinus
Rango6 Nivel 25 (750 ptos) | Novelista en prácticas
#1

CAPÍTULO 1

Curioso esto de ser un zombi. Acabo de destripar a un pobre hombre en mitad de la calle y no siento remordimiento alguno. Más bien lo que siento es gula. Dios me salve de ser un monstruo, pero he de reconocer la exquisitez de la carne humana. Nunca lo hubiera imaginado antes de que comenzara el Apocalipsis. Y no uno cualquiera, me refiero a un apocalipsis zombi.
Si os soy sincero, yo fui uno de los primeros en ser infectado. Lo irónico es que siempre he sido un gran fan del género, y me divertía imaginar cómo sobrevivir ante un mundo donde los muertos se levantaran para comer la carne de los vivos. Oh sí, me fascinaba pensar en las tácticas de supervivencia.
La cosa era sencilla, si algún día las hordas zombis asaltaban a los desprevenidos y aterrorizados ciudadanos, yo debía estar observando esas escenas desde mi ventana en un cuarto piso, cómodo dentro de la seguridad de mi hogar. Luego, con la calma, tendría que idear un plan para abastecerme de recursos.

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Don_Diego
Rango13 Nivel 61
hace 2 meses

jajaja. Esto es un plagio!! yo también tenia a misma idea.... NA es broma buen comienzo jeje

Kudellino
Rango4 Nivel 16
hace alrededor de 2 meses

Me encantan las historias de zombies. Las escribo también. De hecho, hace poco salí autor destacado en literatura zombie en otra plataforma, entonces, encontrarme con más escritores que también escriben sobre ellos me encanta. Te seguiré leyendo. Saludos cordiales.


#2

Armado con un martillo, una maza artesanal o algo que pillara por casa, saldría a algún supermercado cercano a buscar comida. Y si era posible, entraría en la comisaría de policía más próxima para abastecerme de armas de fuego con las que luchar contra zombis y bandas organizadas.
Todo debía ser pan comido. Una historia entretenida, con sus momentos de drama y tensión, pero que finalmente terminara bien para mí. Un superviviente del Apocalipsis, un héroe. Y ya de paso, con una hermosa joven a mi lado.
Sin embargo, para mi mala fortuna, mi historia fue muy diferente.
En las películas de zombis el inicio de la plaga suele pillar a los protagonistas en un instituto, viajando en avión, en un hospital, o en una base militar. Lo mío fue menos glamuroso. Me pilló sacando al perro.

La tarde estaba tranquila en el Parque Norte de Madrid. Hacía algo de fresco, pues estábamos en pleno enero, pero no menos de doce grados. Con el cielo despejado, se podían ver con claridad los cuatro rascacielos de la Business Area del paseo de la Castellana. Todo estaba en orden, sin contratiempos, como cada día que salía con mi perra Dolly a pasear.
Era una simpática Golden retriever color blanco con tonos canelas, que le gustaba olisquear entre los arbustos y corretear por las laderas de césped. También solía acercarse a otros perros con los que hacer amistades. Aunque no siempre era correspondida. En esa ocasión, la pequeña perra caniche a la que había ido a saludar moviendo el rabito no la había recibido de buen agrado. Mi perra no se alarmó ante sus ladridos de furia, simplemente dio media vuelta y vino hacia mí. Tras darle unas palmaditas en el lomo, volvió a sus quehaceres por el parque.

Yo mientras tanto saqué el móvil para revisar los mensajes de WhatsApp. Estaba escribiendo un nuevo texto en el grupo de “Bolera el viernes” cuando escuché las alarmas en el parque de bomberos. Las instalaciones de aquel edificio rojo estaban ahí al lado, a unos cien metros de mí. Me acerqué para ver la escena. Dos camiones de bomberos salieron a toda prisa hacia la dirección de las cuatro torres de la Business Area. Seguí escribiendo mi mensaje.

“Yo el viernes puedo a partir de las ocho treinta. ¿Luego cenamos por allí verdad?”. “Claro”, respondió mi amiga Ana. “Y salimos de fiesta. De momento a esto último se apuntan Carlos, Julia, Belén, Antonio y yo. Y tú Simón qué dices, ¿te animas?”. “No sé”, respondí con una carita sonriente, “los sábados me toca ir al máster”. “Venga hombre”, escribió Antonio, “que son solo unas copichuelas de nada. Volveremos pronto”. “Sí, prontísimo. Que ya os conozco”.

Escuché de nuevo sirenas. Dos coches de policía subieron a toda velocidad hacia el paseo de la Castellana seguidos de cerca por una ambulancia, la cual iba seguida a su vez por otros tres coches de policía más. “La que se ha armado”, pensé.

No habían pasado más de veinte segundos después de volver a la conversación de WhatsApp, cuando volví a escuchar muchos más vehículos de emergencia. Aquello ya parecía una procesión. Hasta siete coches de policía aparecieron por el mismo punto, junto a tres ambulancias y un nuevo coche de bomberos.

Miré al cielo, un helicóptero de policía hacía la misma ruta por el aire, y al seguir a este último con la mirada, pude ver una gran columna de humo en la lejanía. “¿El hospital de La Paz?”, pensé, estaba justo al otro lado del Parque Norte.
Me metí en internet para ver si decían algo en las noticias. Y efectivamente, en el primer periódico online donde busqué aparecía el siguiente titular: “Tiroteo en el Hospital de La Paz. Posible ataque terrorista”.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 2 meses

Me encanta, una historia de zombis por las calles que conozco.


#3

Lo lógico en estos casos es alejarse de la zona de peligro. Pero por desgracia, la curiosidad es una cualidad que, aunque aporta muchos beneficios, puede ser muy perjudicial si no se controla adecuadamente.

Por eso cuando ocurre un accidente en carretera la mayor parte de los atascos que se producen no es por el accidente en sí, sino por los conductores que aminoran la marcha para observar el lugar del siniestro. Cosa que aumenta el peligro de provocar nuevos accidentes.

Y fue esa maldita curiosidad mal gestionada la que me impulsó a dirigirme al hospital. Recuerdo cómo me latía el corazón, cómo mi respiración se aceleraba y cómo mis oídos palpitaban al llegar al final del parque.

Desde allí pude ver la entrada del centro sanitario, que se encontraba justo al otro lado de la carretera, a unos cien metros de distancia. En el parking exterior se amontonaban vehículos de policía y de emergencias.

Por varías ventanas de los pisos superiores emanaba un espeso humo negro. En algunas de ellas asomaban también grandes llamaradas de fuego. Sin embargo, en lo que más presté atención fue en el suelo, donde una veintena de policías apuntaba con sus pistolas hacia las puertas del edificio. Por estas salían pacientes y personal sanitario, algunos de ellos ensangrentados y con las ropas rasgadas.

Entre los que huían había madres con niños en brazos, ancianos con andadores y hasta celadores llevando a toda prisa a enfermos en sillas de ruedas y camillas.

“Unos yihadistas se han metido al hospital”, pensé, “qué brutalidad, qué espanto”.

Los hombres armados no se movían de su posición, cosa que me pareció preocupante. Si unos terroristas entran con cuchillos y armas de fuego, lo normal es que la policía entre de inmediato a neutralizarles. Pero si se quedaban fuera, quizá sería porque los atacantes tenían explosivos. “Cielo santo”, volví a exclamar para mis adentros, “esta gente va a organizar una masacre al estilo de la escuela de Beslán”.

Pasaron quince minutos durante los cuales siguieron llegando más ambulancias, camiones de bomberos y, sobre todo, vehículos policiales. Por lo menos habría ya más de cincuenta agentes.

Mientras tanto la evacuación del hospital se fue haciendo más caótica. Hubo gente que incluso saltó por las ventanas del primer y del segundo piso. Poco después, un grupo de personas atravesó las puertas de salida de forma tan abrupta que varios de ellos cayeron al suelo debido a los empujones.

Fue entonces cuando vi al primer zombi.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 52
hace 2 meses

Va estupendo. La forma de narrarlo, sin demasiadas florituras pero con mimo, le da frescura. Controlas el ritmo y la transición de una caja a otra, lo que es importante si piensas en el lector medio de SB, y con esas pinceladitas de humor, como toque especiado, acabas por construir un relato que engancha. Espero sigas inspirado @Guillermo_Llorentinus .
*En el segundo párrafo repites el verbo "producir". Ocasionar, originar, tener lugar, suceder...seguro que se te ocurren más. (Ah!: ocurrir)

Guillermo_Llorentinus
Rango6 Nivel 25
hace 2 meses

Muchas gracias @IndigoDolphins_73. Me gusta bastante la mezcla de terror con el humor negro, es lo que intento hacer en esta novela.
Y gracias también por el consejo sobre el verbo producir, coincido contigo. Ya mismo lo cambio. Un saludo :D

Don_Diego
Rango13 Nivel 61
hace 2 meses

espero saber como fue la acción, duro y devastador o con suavidad y cariño, me refiero al contagio... jajajajaja

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 2 meses

Ya te han comentado lo bien que va la historia, coincido en eso y añado que es un gusto leerte por lo fácil que resulta hacerlo. Tiene muy buena pinta lo que estás creando y espero poder seguir disfrutándolo.

LukaGarces
Rango2 Nivel 6
hace alrededor de 2 meses

Una narración interesante, la desesperación en las personas se nota por las acciones.


#4

Al principio pensé que el hombre de pijama azul que acababa de aparecer en escena estaba ayudando a una señora a levantarse del suelo. Pero luego vi con más claridad cómo la mujer usaba sus brazos tratando de zafarse del enfermero que se le acababa de echar encima.

Como una onda expansiva, las personas que había alrededor del punto del forcejeo se alejaron. Corriendo, arrastrándose y cayéndose torpemente de nuevo, pero todos huían. Por otra parte, un grupo de cinco policías avanzó con las pistolas desenfundadas hacia la entrada. El agente que iba en cabeza comenzó a disparar.

Se me heló la sangre al ver como el agresor, tras haber recibido tres impactos de bala, seguía aferrado al cuello de la víctima. Ante su inusitada resistencia, varios hombres se le echaron encima.

Un policía se había puesto a darle patadas en la cabeza mientras otros dos tiraban para separarle. Uno por la parte de atrás del cuello de su uniforme sanitario, y otro de la pierna.

Era una escena demencial. Como los ataques de los perros pitbull cuando se vuelven locos y no sueltan a su presa.

Lo que vino después fue todavía peor.

Empezaron a salir decenas de personas que se llevaron por delante a los policías más próximos a la entrada engulléndolos como una potente ola. Los demás agentes que seguían a unos metros atrás comenzaron a disparar de forma indiscriminada. No pudieron contener la avalancha.

El tsunami de zombis se les echó encima de forma brutal. Saltaban incluso por encima de los coches, cayendo sobre los uniformados como perros de caza. El cordón policial se rompió y los agentes que aún quedaban en pie se pusieron a correr para salvar sus vidas mientras disparaban a la masa de infectados que les perseguía.

Mi mente, en estado de shock, dijo basta.

Empecé a correr con mi perra a toda prisa mientras seguía oyendo disparos, sirenas, aspas de helicóptero y gritos. Estos últimos eran una mezcla espeluznante de voces de horror de la gente que huía, de policías tratando de contener el ataque en vano y de la marabunta de monstruos que salía del hospital como poseídos por el mismísimo diablo.

En esos momentos experimenté por primera vez en mi vida lo que era el terror. Sentí como si se hubiese activado un dispositivo automático en mi cuerpo que me impulsaba a salir de allí a toda prisa. Ya no era un ser racional, sino un cervatillo en pánico huyendo de una jauría de lobos.

Hace alrededor de 2 meses

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IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 2 meses

Violencia policial, qué bonito.
Si te digo que se me vinieron a la cabeza acontecimientos muy recientes...
*basta.

Guillermo_Llorentinus
Rango6 Nivel 25
hace alrededor de 2 meses

jijiji.... gracias por la corrección. Aquí la poli solo hace su trabajo XD

Don_Diego
Rango13 Nivel 61
hace alrededor de 2 meses

Peeo que bonito! De estas historias da gusto leer.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 2 meses

Me ha gustado mucho como cierras la caja, esa frase está genial.