Dame_Sans_Nom
Rango3 Nivel 12 (140 ptos) | Cuentacuentos freelance
#1

Mi historia no es digna de contar, de hecho, yo no soy nadie en absoluto, mi rutina (y mi vida) está estancada en un remolino de flojera y ansiedad que me lleva a sentirme culpable por procrastinar constantemente y así ponerme a dar vueltas mientras me replanteo mi propia vida. Tal como ahora, que me lleva a escribir esto en un cuaderno... Con la diferencia de que no estoy dando vueltas alrededor del living, sino que echada en el suelo, medio dormida por el calor, porque es bastante difícil escribir las inquietudes mientras se camina de allá para acá.

En fin, desvarío. Yo soy Nadie, y tan solo quiero contar mi historia.

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Bittersweet_
Rango10 Nivel 47
hace casi 2 años

Aquí tienes unos ojos para leerla porque en la tierra de los "nadie", eres alguien.

WhiteCrows_98
Rango7 Nivel 31
hace más de 1 año

"remolino de flojera y ansiedad que me lleva a sentirme culpable por procrastinar constantemente y así ponerme a dar vueltas mientras me replanteo mi propia vida." describiste mis ultimas semanas, a este ritmo cada vez mas personas seran nadie


#2

09 de Febrero

Quiero fumar, aunque no soy fumadora. Bueno, sí, pero solo fumadora social. Sin embargo ahora mismo estoy en nada y aún así quiero fumar. No me engaño, es por pura ansiedad.

Mi hermano me ha invitado a la fiesta de cumpleaños de su hija. Y no tengo ganas de ir. Ninguna. Pero ya me he saltado como dos reuniones familiares y pues no puedo evitar a la familia por siempre (o al mundo entero), así que tengo que ir y plantar cara a la gente que amo y que me ama de vuelta, pero por alguna razón tienden a hacer montones de preguntas incómodas sobre mi peso, mis estudios o mi trabajo... Y los comentarios de mi hermano que de alguna forma son una no tan sutil forma de criticar mi modo de ser y vivir. Que no se me malentienda, soy una persona normal, con una pareja normal y un hijo normal, pero no llevo el tipo de vida que mi familia hubiese querido: fui madre adolescente y preferí dedicarme a la familia que a los estudios y una carrera o trabajo que de buena plata, o un trabajo a tiempo completo. Aparte soy muy aficionada a los videojuegos, así que estoy lejos de ser la persona que quieren que sea, como mi prima, por ejemplo, que terminó su carrera (la cual nunca ejerció, vaya) y a pesar de que fue mamá pocos años después de haber tenido a mi hijo, puso el trabajo por delante y es una emprendedora y además chica fitness (aunque su hijo es un demonio, por adorable que sea) y yo... yo maté a Alduin.
Como sea, lo que más me molesta es la tendencia de mi hermano a comentar algo que de alguna forma critica mi modo de ser o vivir, porque él es informático, tiene una hija preciosa (que no lo niego), es emprendedor, y yo... yo no llego ni a Madera V en LoL.

Sin contar con que muchos me preguntan cuánto he bajado de peso y se entran a comparaciones con mi prima... es mentalmente agotador. Un amigo me dice sabiamente: "de la familia y el sol, entre más lejos mejor", y una vez más pienso hacerle caso.

#3

13 de febrero.

La familia es un tema... la pareja es otro.
Mi vida en pareja está estancada... como todo el resto, no sé por qué lo digo, si no es novedad.
En diez años de vida de matrimonio (aunque nunca hubo ceremonia ni nada por el estilo porque qué flojera y es muy caro), obviamente se pasa por demasiadas cosas... buenas y malas... y muy malas. El tema es que después de esos altos y bajos, se llega a un sitio llano, plano como carretera nueva pero quizás con algún bache. Es una estabilidad deseada, pero lleva de la mano a doña Rutina, una señora aburrida que puede ser representada como una versión muy vieja de uno, en pijama un lunes por la mañana a punto de caer en una crisis existencial por haber derrochado la vida en una familia y un trabajo ingratos; es del tipo de cosas que uno suele sentir terror de toparse directamente, así que siempre la dejamos detrasito, pero muy cerca, y escuchamos sus gruñidos bajos pero audibles, aburriéndose de nuestra existencia y desaprobando cada decisión que tomamos que nos terminaría arrastrándonos a la imagen viva de doña Rutina.
Me enredo demasiado para explicar algo tan simple como que Marido y yo siempre hacemos lo mismo: él trabaja y yo me quedo en casa, vuelve a casa, comemos, descansa, yo me voy a jugar, nos acostamos, dormimos (aunque él duerme enseguida, yo me duermo a las cinco, luego de haber dado miles de vueltas mirando videos de youtube y pensando acerca de la inmortalidad del cangrejo) y de vuelta a lo mismo. El amor está, pero la costumbre ha hecho que las expresiones de cariño se reduzcan, el sedentarismo de mi ritmo de vida me han transformado en una adorable pelota de playa y las diferencias en los intereses de cada uno han creado una brecha. Nos dimos cuenta de eso y tratamos de cambiar un poco, pero no sabemos qué hacer. No somos un modelo de romanticismo, ni siquiera en nuestra época de tierno pololeo (claro, estaban esas melosidades y todo, pero a un nivel tolerable), mantuvimos los peluches y flores al mínimo; la cosa es que no teníamos idea de qué hacer de divertido para un catorce de febrero y tras de rato pensarlo, decidimos quedarnos simplemente en casa, compartiríamos una comida, quizá veamos algo en Netflix y puede que organicemos una pequeña parranda que incluya juegos de beber y si los planetas se alinean, ocurra el milagro del pecado carnal, porque sí, casi siempre que un matrimonio está estancado, el sexo lo está y se agrega a mis miedos de convertirme en una doña Rutina en menos de cinco años... momento, este año cumplo los veintisiete, solo tres años antes de llegar al tercer piso.... pero se me entiende, la idea es que me aterra convertirme en una treintona seca que no ha hecho nada con su vida... voy por una cerveza, mejor.

#4

05 de Marzo.

He dejado pasar un tiempo desde la última vez que escribí. Podría decir que fue por falta de tiempo, pero es fácil intuir que es una verdad a medias; la verdad soy una persona muy poco comprometida consigo misma y me resulta fácil dejar proyectos a medias sin remordimientos... a corto plazo. Creo que esa es una de las más grandes razones por la que ahora me siento estancada.

Retomando un poco lo que dejé al aire en mi última entrada: pues, no tuve un san Valentín. No es que no hayamos hecho nada, hicimos algo juntos, pero no lo hicimos, solo comimos pizza y vimos una serie... y eso, nada más. Ni siquiera hubo romance, no hubo un gesto de ternura de su parte, aunque yo traté de ser dulce con él, hasta quise sacarlo a bailar cuando sonó en la radio nuestra canción ¿Y qué dice él? "Estoy cansado"... me amargué como berenjena después de ese día, y no pude más que asumir lo que meses de negación me habian hecho actuar como una urgida: él no tenía interés; nuestra relación estaba tan asentada que ya no era necesario hacer nada, ya no había cabida para un nosotros en su vocabulario, tan solo se contentara con unos cuantos besos y que durmiéramos juntos cada noche, y hablo del dormir literal, no del eufemismo para el sexo.

Decidí que mejor seríamos amigos. Así como es... bueno, no tanto... es como una huelga, lo trato como un amigo pero como si tuviéramos ventaja, o más bien le caliento la sopa, o se calienta él porque ya no lo beso y le digo que lo quiero como amigo. Funcionó. Excelente. De maravilla: empezó a decirme que me veo bonita, me busca los besos, me hace regalitos, intenta seducirme y yo "¿CÓMO NO SE ME HABÍA OCURRIDO ANTES, CARAJO?". Debo confesar que caí un par de veces en su juego y terminamos por fin (luego de meses casi seca, con intentos fallidos y frustración) haciendo el milagro de la vida. Fue fantástico.

Con el tema de nuestra relación y esta nueva dinámica, me siento un poco más tranquila respecto a nuestra relación, por fin he conseguido que reavive su interés en mi y es un buen paso, ya puedo ahogarme tranquilamente en ansiedad por otros temas.

Acaban de empezar las clases. hoy mi hijo entró a cuarto básico y no pude evitar pensar que este año se sentirá un poco especial: tiene nueve años y su cuerpo comienza a cambiar, puede que se me tome por rara por pensar eso pero la verdad es que a esa edad, yo ya tenía varias compañeras que tuvieron su primer período, y yo fui la primera o segunda entre ellas; así que sí, en promedio la pubertad llega como a los nueve o diez años y mi hijo ya parece estar en proceso: ha cambiado de a poco, con cosas sutiles, huele distinto, está empezando a contestar, se enoja y dramatiza. Básicamente se está convirtiendo en un monstruo, pronto será un ser peludo y maloliente que contestará mal y su vida parecerá un abismo ante sus ojos, pero entre adultos sabemos que exagera.

Solo me toca armarme de paciencia, productos para el cuidado de la piel y una chancla.

#5

30 de agosto.

Son casi las once, la casa es un desastre, mi desayuno fue tan solo una taza de café. Y sin embargo aquí estoy, procrastinando y sin motivación para mover un dedo por mi casa o por mí misma. Debo estar pesando unos 120 kilos, llevo dos meses sin sexo y se me nota hasta en la cara. Soy un puto desastre.

He evitado escribir todo este tiempo porque, en parte, estuve muy concentrada en alcanzar una meta personal y la cumplí. Fue en los primeros días de agosto, tipo cinco de la mañana y me había quedado despierta intentando llegar a terminarlo y por fin, lo terminé, al menos la primera parte que era mi objetivo, y gosh, lograr algo con el esfuerzo propio lo hace sentir a uno tan... poderoso... me sentí muy feliz al poder cumplir una meta personal y creí que eso me motivaría a hacer otras cosas. Pero fue solo por ese momento, enfrenté el hecho que fue solo una primera etapa y mi trabajo no es lo suficientemente bueno y nunca lo será. Que no se me malentienda, no lo he dejado, simplemente asumí la realidad de mi situación.

No sé cómo me he dejado caer en este agujero mental de desmotivación por la vida y no sé cómo salir de ello. Quiero decir, no puedo mirarme al espejo sin sentir que lo que está ahí no tiene arreglo, que solo queda resignarse, que no vale la pena. Todos los días intento hacer las cosas bien, pero no tengo ánimos para salir de la cama hasta que es inevitable hacerlo, no me peino con frecuencia porque mi pelo es feo, ya no me tomo fotos porque mi cara se ha deformado un montón, ya no quiero cantar para lidiar con el estrés porque, bueno, ya no me gusta como sueno...

Un desastre.

Hace más de 1 año

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#6

30 de agosto, por la tarde.

Me resulta un poco raro que haya comenzado a escribir este... algo como una forma de lidiar con mi ansiedad y la parte menos presentable de mí protegida por el anonimato, pero solo me he limitado a desbocar mis emociones en momentos de tensión. No, no es raro, es que soy inconstante y tiendo a huir de mis problemas internos; escribir de forma tan íntima a pesar de que es poco probable de que me juzgue la gente que me conoce; porque sí, estoy aquí como una señora sin nombre y ningún conocido sabe de esta cuenta... ni la de twitter, ni la de instagram que me acabo de hacer, no puedo evitar omitir algunas cosas que hasta bajo el anonimato es intimidante admitir.

Debería profundizar en un tema por cada entrada en vez de dar una vaga impresión de lo que me pasa en el momento, pero sjmnsmmkewjkfewjioefwjio estoy demasiado ansiosa para ordenar mis pensamientos. Pero hagamos el intento.

Puede ser un poco incoherente que me haya hecho una cuenta de instagram el mismo día en que acabo de confesar que debo estar pesando 120 kilos y no estoy haciendo nada (con éxito al menos) para remediarlo. Bueno, es que quiero hacerlo, no sé porqué, así de incomprensible. No sé, ahí podré sacarme y publicar fotos de mí sin sentirme "tan" expuesta. En fin.

Hace más de 1 año

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#7

07 de septiembre.

He venido a lamentarme de mi existencia otra vez. Bueno, lo hago a menudo, solo que a veces decido que es bueno compartirlo con la gente... que no me conoce.

Ya con varias entradas es posible que de la impresión de que soy una persona miserable en todo momento, que lo único que hago es andar en plan drama todo el tiempo. No es así, solo tengo momentos en los que me hundo en una desesperación probablemente exagerada. Usualmente tengo una... rutina: me levanto a cierta hora para dejar al niño al colegio, y en la parte donde se supone que debería hacer cosas pues... valgo nada. Vuelvo a la cama, me duermo hasta una hora antes de que el niño vuelva del colegio y no me doy tiempo para hacer nada hasta poco antes de que el esposo llegue del trabajo. Alcanzo a dejar ordenado y preparo la once, pero no doy un mínimo de eficiencia, y sé que se soluciona siendo más comprometida con la casa, pero no sé, no tengo ganas, por mucho que intente...

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#8

08 de agosto.

Es la una y media de la tarde y apenas me he levantado. Tengo los ojos cansados y el pelo sucio. Tengo que cocinar, lavar, limpiar, cocinar de nuevo, limpiar la cocina y tal vez me de tiempo de pensar positivamente.
De desayuno me he comido un huevo, pero le tengo ganas al tarro de chocolate en polvo que queda. No debería, tengo una resistencia a la insulina que no he cuidado nada y dado el peso que debo tener, posiblemente esté al borde de una diabetes que me acompañaría el resto de mi patética existencia... que tampoco es que vaya a ser muy larga si nos detenemos a pensar en mi estilo de vida.

Parece obvio pero debo confesar que tengo un trastorno alimenticio que me ha acompañado desde la preadolescencia y nunca supe controlar. Es como tener una necesidad de hartarse de comida o golosinas y luego lidiar con la culpa y luego volver a hartarse y culpa otra vez hasta que consigues un dolor de estómago. No es todos los días, pero ocurre de vez en cuando, lo normal es tener un horario desordenado y comer sin respetar cantidades ni tipo de comidas, obviamente con una culpa constante y una sensación de fracaso permanente.

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#9

Mi corazón está enfermando. No hay diagnóstico, pero se siente. Me canso muy rápido, se me agita con poca actividad, me da dolor y a veces me falta el aire. Obvio que algo no anda bien, y eso no me ayuda a sentirme mejor, pensar en eso me afecta mucho y en lugar de motivarme a mejorar me ha hundido más en este hoyo.

Tanto así que mi hijo me preguntó si acaso estoy entrando en depresión, porque me ha visto con los ojos hinchados, cara de mierda y con ningunas ganas de hacer nada. Tengo que hacer algo, pero no sé qué.

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#10

14 de septiembre.

Me he sentido mejor, aunque tengo un miedo latente de volver a caer. Siempre caigo, siempre vuelvo a hundirme. A veces siento que estoy lo suficientemente arriba como para alejarme de este hoyo emocional y de repente, a la mierda, no sirvió de nada, no logré nada, volví a caer, a hundirme.

Me he sentido lo suficientemente bien para olvidar como fue la semana pasada, a pesar de que justo caí enferma y no he podido enderezar mi rutina, pero ya no me siento un bodrio al respecto, pues al menos tengo una razón válida para no rendir bien en casa y estoy esperando por que la gripe pase para estar en mejor forma y comenzar a ordenarme.

Solo espero no caer de nuevo, porque quiero cambiar y sentirme mejor conmigo.

Hace más de 1 año

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