LeeLibroos
Rango4 Nivel 16 (246 ptos) | Promesa literaria
#1

Pétalos de rosas blancas me recuerdan a ti, con que cariño te recuerdo, amada mía.
La muerte puede llevarse a todos, pero la injusticia de la vida te ha llevado a ti.
Amada, con que facilidad te has marchado, dejándome en las penumbras de este mundo tan oscuro y cruel.
Cuando llaman a la puerta, pienso en ti, pero en cambio una niña ha aparecido...¿Que es esto, mi amor? ¿Es un regalo tuyo?
La niña de ojos oscuros es como yo, amada, y sonríe a todas horas como alguna vez lo hiciste tú... ¡Que tormento el que me espera, amada mía!

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#2

Ciertamente es como tú, y me ha nombrado padre sin consideración,¡¿de quién es esta niña, amada mía?!
Su nombre es Rebekah, coincidencia divina el que su nombre sea el tuyo mismo.
Sin más rodeos, la amo, mi amada. Un regalo de los cielos ha llegado a mí, nuestra hija no nacida está en mis brazos.
Amada mía, perdón por no ir por ti a ese jardín sombrío para dejar flores, pero esta niña florece y ya no tengo ojos para nadie que no sea tu vivo reflejo.

#3

Amada mía, hoy soy hombre de otra mujer. Ella no mide más de un metro, sus ojos son los míos, y sus labios sonríen como los tuyos. Quiere a su madre, ¿pero como le explico que has muerto?
Regalo divino el que me quiera, regalo de los cielos el hecho de ser llamado papá. La niña de nuestros sueños ha llegado, y ya no sé qué hacer.
Mi tormento me atrapa, amada mía, ella es un ángel a menos de un demonio, ¿y si la daño, mi amada? ¿Y si se marcha como tú lo has hecho?
Si tan solo estuvieras, si tan solo yo pudiera enseñarle a ser una mujer... Pobre tormento el que nos espera, amada mía.


#4

Con un hacha fue, amada mía, he matado... Perdón por mi pecado. Oh, amada mía, ¡cuánto daño he hecho! Qué demonios son esos que me rondan.
La niña llora, amada mía, y comienzo a desesperar... ¿Y si el regalo divino es para hacerme pagar?
Deseo matar, amada mía, pero sus ojos me atrapan y no hago más que amarla cada día más. ¿Qué se hace cuando el amor supera las expectativas?
Tristeza me ronda, ella llora, yo también junto a ella. Me ama y la amo, pero... ¿Porque aún deseo matarla?

#5

Amada mía, he de decir que lo siento mucho. Desespero y deseo dejarla ir... Pero esta niña llora y se aferra a mi cuerpo, suplicando que no la abandone.
Pecados y recentimiento hay en mí, si no puedo contenerme, tampoco podré contener las lágrimas de esta criatura.
Si tan solo estuvieras aquí , amada mía, y si solo pudieras ayudarme... Pero aquí estoy, porque te he alejado de mi de todas las maneras posibles.
Si tan solo no me hubieras dicho te amo, si tan solo no te hubieses entregado a mí, si tan solo mi corazón me permitiera amar sin quitar la vida a aquella persona.

Carlos_59
Rango13 Nivel 62
hace 3 meses

Trágico relato de sentimientos encontrados. Prosa fluida, cargada de lirismo poético y bien estructurada...

Saludos y bienvenid@LeeLibroos


#6

Ella crece, amada mía, se convierte en la igual, y este deseo de arrancarla de mi alma se convierte en amor.
Es hermosa, amada mía, la amo más que a mi propia vida... ¡Oh, que tormento, amada mía!
Los hombres la rodean por su belleza, ¿como puedo yo ser egoísta y alejarlos? Soy su padre, no su esposo... Pero es igual a ti, amada mía, y es inevitable amarla.
Mi hija, una mujer, amada mía, si tan solo supieras el pecado y el tormento que hay en mi corazón.

#7

Con que facilidad las cosas cambian, amada mía, la muerte se acerca a mí, un final inesperado para este hombre enamorado y adúletero.
Ella llora arrodillada junto a mí cada noche, y ahora sé el significado de todo esto. No es amor sexual, amada mía, es amor paternal.
Que tristeza la que ronda nuestra casa, amada mía, ella está muerta en vida y le sonrío para verla feliz... ¡Este será su tormento, amada mía!
Le digo adiós, pero ella no se va, le digo te quiero, pero ella no responde... ¿Que debo hacer, mi amada? Si tan solo estuvieras aquí...

#8

La muerte llega a mí, amada mía, y al mismo tiempo a nuestra hija. Parece más enferma que yo... ¿Que hago, amada mía?
Muero lentamente, y ella grita incoherencias... No he pagado por mi pecado de haberte arrebatado la vida, lo hace ella.
Por ser a quien amo, amada mía, nuestra hija paga por mi pecado. ¡Perdóname, dios, ten piedad de la hija a la que tanto amo!
Princesa de ojos oscuros no sigas aquí, le dije, amada mía, pero ella no escucha, ahora muero, dejando a Rebekah pagar. Amada mía, este es mi tormento.