PhoebeCaulfield
Rango11 Nivel 51 (7191 ptos) | Artista reconocido
#1

Sofía sale de los juzgados tras más de tres horas de juicio, en el que después de meses de litigio, le han dado el veredicto. Cansada se sube a un taxi y se dirige a casa, durante el trayecto intenta entender cómo ha llegado a esta situación.

***

Todo comenzó dos años atrás cuando a sus casi treinta años decidió independizarse. Sus padres siempre le habían dado todas las comodidades y caprichos, por eso ahora no podían entender su decisión de irse, no entendían que necesitaba demostrarles a ellos y a ella misma que podía arreglárselas sola. Aún recuerda las palabras que le dijo su madre cuando se iba "No vas a ser capaz de vivir sola, en menos de un mes estarás de vuelta".

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PhoebeCaulfield
Rango11 Nivel 51
hace más de 1 año

¡Qué más quisiera yo! Jajaja Ojalá consiga el voto que me falta y pueda hacerlo. Un abrazo.

PhoebeCaulfield
Rango11 Nivel 51
hace más de 1 año

¡Ay madre! Llevo demasiado tiempo fuera ;( muchas gracias por avisar. Enseguida me pongo a ello.


#2

Al poco tiempo de estar viviendo en el pequeño apartamento que pudo alquilar con sus pocos ahorros, aunque no estaba dispuesta a admitirlo, las cosas no le iban tan bien como ella había soñado, en esos meses apenas había trabajado de manera esporádica en trabajos mal remunerados y siempre esperando la carta de despido. En lo personal la relación con su pareja estaba pasando por momentos difíciles, a ella siempre le había gustado el tipo de relación que mantenían, tranquila, sin agobiarse con planes de futuro, cada momento lo vivían con máxima ilusión, pero días atrás su novio le había pedido que se fueran a vivir juntos y ella no supo que contestar, le pidió tiempo para pensar. Los meses pasaban y su situación económica era cada vez más precaria hasta que finalmente tomó la decisión de alquilar una de las habitaciones.

En los días siguientes a poner el anuncio llegaron bastantes interesados en compartir habitación, pero ninguno cumplía los requisitos: unos no tenían aval, otros pretendían mudarse con sus mascotas y los más negociaban el precio hasta el último céntimo...Hasta que al cabo de una semana apareció él.

Llegó a una hora inusual para visitar una casa, Sofía se encontraba en la cocina dispuesta para cenar cuando llamó al timbre, sobresaltada se apresuró a abrir, y en el rellano se encontró a un hombre de mediana edad, vestido con un traje gris claro, camisa salmón y corbata granate.

-Disculpe que venga a estas horas, me ha sido imposible venir antes, si no es mucha molestia ¿Podría ver ahora la habitación? Me urge encontrar alojamiento- En ese momento, se percató de que aquel misterioso hombre llevaba consigo una maleta.

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#3

Desconcertada le invitó a pasar y le enseñó la habitación, mientras le contaba las condiciones del contrato, él parecía no estar escuchándola, simplemente la miraba sin apartar sus ojos de ella, notaba como recorría su cuerpo con la mirada y al mismo tiempo ella, era incapaz de seguir con la conversación, no podía apartar la mirada del tirabuzón plateado que caía sobre su frente y de su enigmática a la vez que inquietante sonrisa.

Ya en la puerta, sin mediar palabra, la cogió en brazos, la empujó con fuerza contra la puerta del armario, clavó su rodilla entre sus piernas, al mismo tiempo que con una mano le desabrochaba la camisa, con la otra acariciaba suavemente su pierna hasta llegar a la cintura, para finalmente dejarla al amparo de sus sudorosos muslos. Sentía las embestidas contra su cuerpo, cada vez más virulentas, notaba sus manos oprimiendo sus senos...jadeando sin apenas respiración sus cuerpos formaron uno sólo.

Pasaron varias semanas en las que apenas salían de la cama para asearse o comer. En ese tiempo, poco pudo averiguar sobre su inquilino, era un hombre extremadamente reservado y muchas de las veces en que le preguntaba por su vida, únicamente obtenía como respuesta esa enigmática media sonrisa más parecida a una mueca. Lo único que pudo averiguar fue que se hacía llamar M.

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#4

Para cuando quiso darse cuenta ya había ocupado no sólo su habitación sino gran parte de la casa. Ni siquiera llegaron a firmar el contrato, al mismo tiempo que le inquietaba le hacía sentir segura, confiaba en él.

Una noche en la que una vez se dejaron arrastrar por la pasión de manera casi obsesiva, el teléfono sonó:

- Buenas noches hija, espero no haberte despertado. Se trata de tu madre, tienes que venir a casa lo antes posible...

Sin perder el tiempo hizo la maleta y reservó los billetes de tren para esa misma mañana. En un principio, él intentó retenerla, y aunque a ella no le gustaba la idea de alejarse de él, sabía que algo iba mal y debía hacer caso a la llamada de su padre.

De camino a casa de sus padres, a medida que se alejaba de su casa y de él sentía como se le oprimía el pecho y le costaba respirar, desde que aquella noche apareciera en su casa no se habían separado, y además no podía dejar de pensar en la frase que M le dijo antes de salir de casa: "Cuando llegue el fatídico final y acabe este viaje, estaremos mucho más cerca, ya casi nada nos podrá separar."

Estaba nerviosa, su padre no le había dado muchas explicaciones, sólo sabía que su madre estaba muy enferma y apenas habían hablado desde que casi un año atrás saliera de su casa con un portazo.

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#5

Al llegar, su padre y el médico le informaron de que su madre padecía cáncer en estado terminal, era cuestión de semanas, incluso de días que falleciera.

Transcurrieron poco más de dos meses antes del anunciado final, en ese tiempo pudo hacer balance de su último año, curiosamente cuánto más tiempo pasaba alejada de su nueva vida mejor se sentía, a medida que pasaban los días se daba cuenta de que en los últimos meses había perdido la ilusión y la felicidad, la misma que sentía al ver a su novio Alejandro, con el cual no hablaba ni sabía nada desde la noche en que M apareció en su vida. Pocos días antes de que su madre muriera, se sinceró con ella:

- Mamá, tenias razón cuando me decías que no iba a poder vivir yo sola, estos meses han sido un caos, la casa se me cae encima, los trabajos que encuentro son deplorables y mal pagados sólo me han ofrecido uno realmente bueno pero...- Se le cortó la voz al recordarlo a él- lo rechacé por estar con él, no sé qué me pasa tiene un poder hipnótico sobre mí, es tenerle cerca y el resto del mundo desaparece me angustia la idea de separarme de él... Y ahora veo que he perdido a la única persona que alguna vez me quiso de verdad, ha pasado tanto tiempo que Alejandro ya no querrá saber nada de mí. Debí hacerte caso, no estaba preparada.

- Aunque ahora pienses lo contrario, tus palabras demuestran que era yo la que estaba equivocada, en este tiempo has descubierto lo difícil que es levantarse cada mañana y seguir adelante y aún así lo has logrado. Sólo déjame que te dé un consejo y recuérdalo cada vez que te sientas débil: "Ten cuidado con el miedo, viste elegante y tiene una sonrisa que te atrapa, en sus brazos te sientes protegida, pero es un psicópata que secuestra la felicidad y mata a sangre fría la ilusión."

De vuelta a casa, se sentía liberada, aunque esos meses habían sido muy duros y apenas se había separado de la cama de su madre, sentía que había recobrado fuerzas y la ilusión, aunque en los últimos días quizás influida por las últimas palabras de madre tenía un mal presentimiento a cerca de Alejandro, sentía que algo no iba bien aunque no sabía decir el qué. Tan fuerte era ese malestar que decidió pasar por casa de su novio antes de volver a la suya, para asegurarse de que todo eran imaginaciones suyas y sobretodo porque necesitaba hablar con él y aclarar las cosas. Una vez estuvo frente a la casa de Alejandro, llamó al timbre repetidas veces sin obtener respuesta, finalmente sacó la llave que aun guardaba en su bolso y decidió entrar:

-¿Alejandro? Soy Sofía, ¿Puedo pasar?- Silencio, demasiado silencio.

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#6

Con las piernas temblorosas entró al salón, le vio sentado en el sillón situado enfrente de la ventana, sin moverse. Corriendo se acercó a él y se quedó paralizada, tenía la camisa llena de sangre, un disparo en la frente y otro en el pecho y en su mano derecha sostenía un papel arrugado, a punto de desmayarse lo cogió y leyó lo que estaba escrito:

“Ya nada nos podrá separar. M.”

***
Sofía se baja del taxi, y mira fijamente la ventana de su apartamento el cual hace más de un año que no pisa desde la noche en que descubrió el cadáver de Alejandro con aquella nota. Esa misma noche se dirigió a la comisaria, denunció su asesinato y pidió protección policial pues sabía que M intentaría matarla a ella también, al fin y al cabo durante todo ese año la tuvo retenida anulando su voluntad.

Finalmente se atreve a subir y una vez allí recorre toda la casa salvo el dormitorio que compartieron durante todo ese tiempo, es incapaz tan siquiera de acercarse a la puerta. Se dirige hacia la cocina para preparar algo de cenar y mientras tanto revive lo sucedido en la última sesión del juicio.

Acudió con el mismo traje gris claro con el que le conoció, se le veía tranquilo y en ningún momento del interrogatorio cambió su media sonrisa ni apartó su mirada de ella:

-¿Es cierto que usted se apropió de la casa al poco tiempo de vivir en ella?

-No señoría, ella no puso ninguna restricción en ningún momento, ni siquiera firmamos contrato.

-¿Es cierto que la retuvo en contra de su voluntad?

-Al contrario, ella permaneció a mi lado por expreso deseo.

- ¿Sabía de la relación de Sofía con el fallecido Alejandro?

-No, ella jamás mencionó su nombre.

-¿Se considera culpable de la muerte de Alejandro?

-No señoría, yo apreté el gatillo, pero él ya llevaba mucho tiempo muerto.

-Se le considera culpable de asesinato, y de coartar la libertad de Sofía. Se le condena a 15 años de prisión y se le prohíbe acercarse a la victima a menos de 100 metros.

Después de vivir el peor año de su vida junto a él y pasar otro tanto luchando en el juicio, este finalmente le dio la razón. Cansada se tumba sobre el sofá y antes de caer en un profundo sueño recuerda las últimas palabras que cruzaron antes de salir del juzgado:

-Al menos dime tu nombre

-Llámame Miedo.

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