gasanz27
Rango6 Nivel 27 (1040 ptos) | Novelista en prácticas
#1

No sé muy bien cómo va esto. Tal vez es que no tengo nada que contar o quizás es que las ideas brotan demasiado rápido en mi mente. Me han obligado a venir, y todo por aquello... en fin. Suspiro y hablo.-Tengo miedo al fracaso-comienzo-tengo miedo a que la gente no sepa cómo soy de verdad, y sólo me vean como un número-cojo aire y continúo.-Soy más que un dieciocho, y más que un 7'567 en selectividad. Y soy más que la tercera de mis hermanos...-Con resignación me seco una pequeña lágrima que corre por mi mejilla, y ya me noto más tranquila.Unos ojos marrones me miran y esbozan una escueta sonrisa. El hombre comienza a hablarme.-Muy bien, ya te has desahogado. Ahora dime-se aclara la garganta-¿Quién eres, Laura? ¿Qué quieres? ¿Por qué te importa tanto triunfar?Dubitativa retiro la mirada de sus penetrantes ojos y observo el techo. Él ya sabe lo que ocurrió, pero no le voy a dar pie a que se mofe de mí. Fijo mis ojos de nuevo en los suyos. Para ser la primera vez que vengo a un psicólogo, estoy más tranquila, y con confianza le contesto.-Laura soy yo.

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David_escritor
Rango7 Nivel 30
hace casi 5 años

Vaya, tiene muy buena pinta este comienzo! :)

Demer
Rango6 Nivel 29
hace casi 5 años

Muy interesante! Lo acabo de leer y ya tengo ganas de seguir ;D


#2

Son cosas que me guardo para mí, porque no quiero que sepan mis puntos débiles. Porque la gente hace eso. Te estudia minuciosamente y cuando ya tiene una lista de los flancos por los que atacarte, lo hacen. Y con saña. Te hincan el puñal retorciéndolo muy lentamente. Porque saben dónde dar para que duela. Para que duela de verdad. Y entonces te desangras mientras las hienas ríen y vitorean al asesino, alzándolo entre la multitud, cual torero en una plaza de toros.
En realidad, tengo miedo. Miedo de no tener a nadie, o tenerlo, que me enseñe lo que es amar, y luego se marche para no volver. Que al descubrir mi verdadero yo, no le guste. Que cuando vea que soy débil, que es todo una coraza irrompible, que la tormenta no me calma, que los recuerdos me atormentan, que no soy capaz de olvidar, que no me conformo ni con mucho ni con poco, simplemente no me conformo; que soy demasiado inteligente y manipuladora, que mis chistes no hacen gracia, que mi sonrisa ya no es de anuncio, que mis ojos ya no brillan igual. Y que lloro. Mucho. De una forma desconsolada. Siempre sola, en la oscuridad de mi habitación. En silencio, conmigo misma, y con el mundo. Con un nudo en la garganta y un cinturón oprimiéndome el estómago. Con un bloque de hielo cubriéndome el corazón. Con el frío calándome los huesos. Entonces, se irá. No dirá, adiós. Ni hasta luego. Simplemente, se irá. Dejará su perfume en mi almohada, sus besos en mi piel, sus risas en el aire... Y lo peor de todo, dejará más recuerdos en mi mente. Más recuerdos que me atormentarán cuando el tiempo haya pasado, y vuelva a salir el sol.
Pero ahora hay tormenta, y el pronóstico para los próximos días no mejora. Porque él, ya se ha ido. Y vendrá otro, pero no será igual. Ya nunca lo será, aunque la historia se repite siempre de la misma manera:
Yo en el psicólogo, disimulando que esta derrota me ha hecho más fuerte, cuando en realidad, me lanza a los brazos del suicidio. Sonríe, Laura. Eres la mejor actriz.

Hace más de 4 años

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Demer
Rango6 Nivel 29
hace más de 4 años

Me está enganchando eh! :P


#3

No soy, para nada, una persona fácil. Y eso lo sé desde hace mucho tiempo. Lo he aceptado y vivo con ello. Bueno, vivo...
Me cuesta abrirme a las personas que me rodean, a las que quiero y a las que me quieren. Y ambas podrían contarse con los dedos de una mano, y me sobrarían dedos. Pero, ya no es porque quiera aparentar fortaleza, o seriedad y pulcritud. No. Es porque sé que si averiguan cómo soy en realidad, por dentro, saldrán huyendo despavoridas. No, esto no son mis "50 sombras". Bastantes parodias hay ya con eso. Esto son... Esto es... Uff...
¿Por qué tuvo que llegar Lizz antes del trabajo? Me podría haber ahorrado todo este mal trago de psicólogos, terapias, medicamentos, y vigilancias. Ahora podría estar tranquila conmigo misma, allí o donde fuere. Pero lejos. Lejos de todo lo terrenal y mundano. De todos los problemas, y soluciones estúpidas, de las charlas inútiles y los intentos de aparentar. De todo, al fin y al cabo. Pero, no. Tuvo que llegar antes, y gritar al verme subida a aquella banqueta. Y avisar a mi familia.
Yo quería ser libre, quería ser Paula. La Paula que siempre he querido ser. La auténtica Paula.
Sin embargo, aquí estoy de nuevo. Siendo la temible, peligrosa y suicida Laura. La que no se gustaba ni por dentro ni por fuera. La que odiaba todo, y no tenía sentimientos. La que no quería muestras de afecto, ni personas a su alrededor. La que hacía daño, y sabía dónde dar para que doliese.
Ahora vuelvo a ser, Laura otra vez.

Hace más de 4 años

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