DanielTurambar
Rango10 Nivel 49 (5926 ptos) | Fichaje editorial
#1

¡Hace tiempo que no como conejo!, ¡hace tiempo que no como conejo..! Será insolente. ¡Pronto iba a ir yo a mis padres con exigencias! Pero claro éramos tres en el nido y la comida era justo la que llegaba. Sin más. Y había que espabilarse. Ya se lo dije a su madre. ¿Uno sólo, sé que tres es raro, pero no sería mejor tener dos? Y ella. No, así podremos sacarlo adelante más holgadamente y tener tiempo para nosotros. Holgadamente. Si no fuera porque la conozco y sé que es más inocente que un huevo pensaría que es una maestra de la ironía. Tiempo para nosotros. Tiempo para mí...

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Sacra
Rango8 Nivel 35
hace casi 2 años

Ya no hace falta, puedes seguir aunque no llegues. Eso me han dicho.


#2

Desde que empecé a volar solo creo que no he tenido un minuto realmente para mí. Primero la necesidad, formarme en el arte de la caza, afinar la vista, controlar los vientos, templar los nervios. He de reconocer que esa época fue divertida, pero fue tan breve...

Después la conocí a ella y pasó lo que tenía que pasar. Reconozcámoslo: somos unos animalitos. Y comenzaron las responsabilidades. Buscar el emplazamiento idóneo para formar un hogar, construirlo, mantenerlo seguro. No podía bajar un solo instante la guardia. En cualquier momento podía venir cualquiera y reclamarlo como propio, aún sin serlo. Tampoco a ella podía descuidarla demasiado ya que si dudaba un instante de mi devoción al, ¿cómo lo llamaba?, ah, sí: el proyecto de vida, saldría volando en busca de algún otro más comprometido. Y que conste que he pasado muy buenos momentos a su lado pero, la verdad, he tenido que renunciar a tantas cosas…

Sacra
Rango8 Nivel 35
hace casi 2 años

A este pobre rapaz solo le queda trabajar en una oficina de contable 😊.
Me está gustando mucho.


#3

Luego llegó el huevo. Ese fue el principio del fin. La maternidad las cambia radicalmente. Ya no piensan más que en el vástago. Y claro, no queda otra que apechugar. Turnos para incubar, turnos para cazar. Aún así restaba algún breve momento durante el cual podía dar rienda suelta a mis aficiones, pero nunca lo suficiente para desconectar del todo.
Finalmente nació el polluelo y mi vida se convirtió en una cadena perpetua sin posibilidad de remisión. Peor, porque ahora apenas llego al nido ella sale volando para que me ocupe yo del insolente éste que estamos criando.

Conejo, dice el descarado. Como si fuera tan sencillo. Como si bastara con bajar a tierra y elegir el más tierno. Que no tendrá bastante con las palomas, ratones y las lagartijas que le llevamos. Ayer incluso le llevé pescado. Y todo para él. ¡Si es el más gordo de la región! Pero no, el pollo quiere conejo, es más: el pollo exige conejo.

Mary_hope94
Rango11 Nivel 54
hace casi 2 años

¡Qué dura es la paternidad! Jajaj


#4

Míralos. Ellos sí que viven bien, sin ataduras. Llegan, dejan sueltos a los pichonzuelos y se despreocupan. A vivir, como debe ser. Ahí, en el suelo donde los pequeños no pueden despeñarse. ¡Y la capacidad que tienen para ignorar sus chillidos! No verse atado a ese estúpido instinto que te hace perder las plumas en cuanto el ingrato abre el pico.

Míralos. Son los adultos los que deciden cuándo dar-les de comer, y aún así comen solos. No hay que regurgitarles la comida en el buche. Deben ser los seres más felices sobre la tierra. Independientes para hacer lo que les plazca en cada momento. Que les apetece comer, comen. Que les apetece estirarse al sol, se estiran. Que les apetece ignorar a los polluelos, los ignoran.

Mary_hope94
Rango11 Nivel 54
hace casi 2 años

Uy, no crea usted, señor ave rapaz. El ser humano es el animal más complejo que existe, y casi nunca está satisfecho con lo que tiene. La felicidad es escurridiza para él.

DanielTurambar
Rango10 Nivel 49
hace casi 2 años

Ah, pero eso no se aprecia desde las alturas :-) Y, por lo general, uno se queda con sus problemas y sólo ve lo bueno de los demás. Gracias @Mary_hope94


#5

Me han visto. Me señalan y emiten extraños gruñidos. Seguramente se estén riendo de mí. Normal. ¿Quién querría estar aquí arriba oteando la planicie en busca de un alimento que ni siquiera va a degustar?

En fin. Será mejor buscar en otra parte. Con ellos disfrutando de su despreocupación las presas permanecerán ocultas. Pero, ¿qué es eso? ¡Uno de los polluelos tiene entre las manos un conejito blanco y mullido! Afortunado. ¿Por qué no se lo come? Voy a descender un poco, tal vez esté en mal estado.

No, el conejo parece sano. Vaya, ahora se juntan to-dos para mirarme mientras me mantengo en la corriente de aire. Las crías me chillan. ¿Será posible? Esto sí que no se lo voy a tolerar. Les grito y los más pequeños dan un respingo y corren bajo el ala de sus padres quienes ¡son capaces de ignorarlos de nuevo! Definitivamente son los seres más afortunados bajo el cielo.

Pero, espera, ¿dónde está el conejito blanco? Ya lo veo. Demasiado fácil para resistirme. No puedo evitarlo. Sé que lo estoy malcriando pero mi pequeño aguilucho tendrá de nuevo lo que quiere. Quién sabe, tal vez cuando deje el nido pueda saborear eso que llaman libertad. Al menos hasta la próxima temporada de cría.

FIN

Sarym
Rango16 Nivel 75
hace casi 2 años

Jajajaja me encantó tu relato cariño, me ha causado mucha gracia y el reflexionar implícito me ha dejado un buen sabor de boca.