Raiquen
Rango9 Nivel 42 (3552 ptos) | Escritor autopublicado
#1
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Cuando nos lo planteamos por primera vez, la idea era demasiado ridícula para tomarla en serio. "Si, claro" con ironía, "¿Y cómo planeas lograrlo?" con desconfianza, todas frases que cuestionaban la posibilidad de nuestro plan, de nuestro anhelo.
Pero cuando Dave y yo nos pusimos de acuerdo y comentamos, argumentamos, convencimos (y amenazamos), acordamos y negociamos lo suficiente, el plan creció solo.
Y estar aquí sentado, en un sillón de cuero con rueditas (me encanta jugar por todo el lugar a carreras de sillones y esas cosas), tomando leche chocolatada, admirando por la ventana del Despacho Oval todo lo que hemos conseguido Dave y yo estos meses, me llena de regocijo.
Solo unos meses que juntos no llegan al año y ¿todo esto?. Es realmente milagroso. Sí, ha habido bajas, pero solo de los chicos más grandes, los que "legalmente" no eran niños, pero no tantos como en las guerras.
Si todo va como queremos, no habrá mas guerras, porque, salvo contados casos, ¿qué adulto lastimaría a su propio hijo?

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#2

Nunca. Intenten. Dar. Un. Discurso.
En serio, no solo es agobiante, sino que también la gente te contesta. Y debe ser diez veces peor cuando te diriges a jóvenes hiperactivos con dos gramos de concentración en lugar de a adultos comunes.
Tenía que comunicarle a los míos lo que habíamos logrado, lo que nos había costado, y cuáles eran nuestros próximos objetivos. No tenía ni idea de cómo hacerlo.
Así que llame a los "nerds" que conocía de antes de nuestra Revolución Infantil. Ellos debían saber cómo dar un discurso, se supone que leen y saben un montón.
Les dije qué necesitaba decir, y se pusieron a escribir el discurso. Los deje un momento para hacer otras cosas (ir al baño, jugar un poco, comer, atender otros asuntos) y cuando volví, faltaban tres chicos y los que quedaban estaban discutiendo entre sí. Los "nerds" tienden a discutir demasiado cuando no les hacen caso en redacciones.
Lara quería empezar el discurso con alguna anécdota de mi infancia (corta infancia, estaba en su última etapa, o en la pubertad, ni idea). Pero a Mattew no le gustaba, decía que había que empezar contundente con los objetivos y comparar lo que se podía lograr con lo logrado. No supe que querían los otros tres chicos, pero era obvio que lo que no querían era perder tiempo discutiendo (mas tarde recibiría tres mails con discursos adjuntos en archivos Office Word).
Concilié entre Mattew y Lara un par de detalles en los que chocaban (el principio sería una mezcla de ambas ideas) para que pudieran terminar el discurso a tiempo para el día siguiente. Lo leí y, en ese momento, me gustó.
Hagan que otro lea lo que les gusta.
Sobretodo cuando tienen que leerlo ante miles, millones de personas. Y más si esas personas son niños.
Ese día me dormí feliz, pensando que al día siguiente convencería a los pocos grupos aún apegados a "Padre y Madre".
Ese grupo rebelde me estaba sacando canas y eso que faltaban 30 años para que me aparecieran las primeras. Bueno, tal vez exagere. Pero sí que me causaba problemas, "reduciendo el número de mis tropas" (esa frase la vi en una peli de guerra y siempre quise usarla).

Hace más de 4 años

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David_escritor
Rango7 Nivel 30
hace más de 4 años

Oh, parece que tiene buena pinta. ¡Me la llevo a favoritos!

Benny
Rango7 Nivel 32
hace más de 4 años

Me llama la atención esta historia, espero verla continuar