Maria2022
Rango6 Nivel 29 (1375 ptos) | Novelista en prácticas

Es un fanfic sobre uno de los ex-integrantes de la boyband española Auryn (Blas Cantó). Trata sobre una chica que se enamora de su mejor amigo y suceden una serie de acontecimientos que la protagonista (María) tendrá que superar para averiguar si él es el chico de su vida o no.

¿Qué se puede decir de mi vida? Tengo lo que cualquier chica de 20 años quiere, unos estudios, una familia, amigos… pero en lo que se refiere al amor, de eso nada. Me llamo María y para la edad que tengo no me ha ido muy bien el amor por eso he decidido que este verano me olvidare de todos los chicos y viviré el día a día sin importarme nada. Bueno o eso creía yo…

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Flaneta
Rango11 Nivel 53
hace más de 1 año

Pero eso es injusto. Una chica como usted se merece un príncipe, o un dentista.

Flaneta
Rango11 Nivel 53
hace más de 1 año

Pregúntele al Chavo del Ocho. Ni que yo fuera la tele.

Ewatson21
Rango5 Nivel 21
hace más de 1 año

No cambies tu esencia por las malas experiencias que has tenido, si no has fallado tu, ¿porque castigarte?


#2

Capítulo 1

Era el mes de Junio y por fin las clases habían acabado, iba a pasarme todas las vacaciones relajada y disfrutando de los días y sobre todo, iba a dejar de pensar en el chico que me volvía loca, un chico que había sido mi mejor amigo desde que tengo uso de razón y que ahora se había convertido para mí en algo más.

Ese chico era en sí, perfecto, el problema era que él solo me quería como a una amiga y la verdad es que tiene muchas razones para no gustarle, puesto que yo he sido siempre un poco distinta a las demás chicas ya que me gusta vestir de manera diferente, es decir, con sudaderas, chándal… y no me intereso mucho por cosas que a las demás chicas sí. En fin para él solo soy su amiga y para mi él lo es todo, es mi amor, es el chico del que estoy enamorada.

Bueno a pesar de todo me conformo porque él y yo nos llevamos muy bien y hacemos todo juntos y para mí eso es muy importante, saber que pase lo que pase él estará a mi lado.

Llegue a casa y tire la mochila en cuanto pase la puerta y fui directa al sofá y me tire a él. En eso me suena el teléfono, miro quien es, es él:

- Hola

- Hola guapa ¿Quedas esta tarde?

- Claro ¿dónde?

- En la plaza donde siempre

- Vale, allí nos vemos

- Adiós guapa

- Adiós

Me fui a mi habitación y me puse delante del armario mirando que ponerme, quería ir diferente a como voy siempre. Escogí unos pantalones cortos vaqueros y una camiseta blanca de tirantes, me puse las playeras y me deje el pelo suelto ya que siempre lo llevaba recogido.

Me encamine a la plaza donde quedábamos siempre, la verdad es que iba muy distinta a como suelo ir siempre y todo el mundo me miraba. De repente alguien me paro.

- ¿María? ¿eres tú?

- Sí. Ahhh Hola Lucía ¿qué tal?

- Muy bien, es serio que ere tu porque no lo pareces

- Si soy yo, ¿tan mal estoy?

- No para nada, estas preciosa

- Gracias, bueno me tengo que ir que he quedado con este

- Ahhh por algo era ello, que te diviertas - Me dijo con una mirada picarona.

- Ja, ja, ja adiós guapa

Seguí mi rumbo a la plaza.

En serio como puede llegar a ser esta chica, bueno era normal ella lo conocía absolutamente todo sobre mi por eso era mi mejor amiga, me conocía al 100% y sabia como estaba en cada momento.

Llegue a la plaza y allí estaba el sentado en nuestro banco y que raro como siempre escuchando música. Él me miro pero no me reconoció pero se me quedo mirando embobado igual que como un chico se le queda mirando a la chica que le vuelve loco. Esa mirada me mato.

Llegue hasta él y él se me quedo mirando alucinando.

- ¿María eres tú?

- Si soy yo

- No me lo puedo creer, estas…

- Ja, ja, ja déjalo

- No en serio estas preciosa

- Gracias

- No tienes que darlas

- Y bueno ¿Qué tal estas…

Hace más de 1 año

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RedSheep_10
Rango2 Nivel 7
hace más de 1 año

Se ve que va a estar buena la historia 😊


#3

Capítulo 2

- No en serio estas preciosa

- Gracias

- No tienes que darlas

- Y bueno ¿Qué tal estas Blas?

- Muy bien, ahora

- ¿ahora porque?

- Porque te he visto

Cuando Blas me dijo eso me sonroje. Estuvimos toda la tarde charlando y riéndonos un montón. Todas y cada una de las tardes que pasaba con él eran perfectas y maravillosas. No había nadie como él que me comprendiese.

- Bueno me tengo que ir Blas, mis padres me matan si llego tarde a casa.

Le di un beso en la mejilla y me iba a ir cuando Blas me agarró de la mano.

- Espera María

- Dime

- ¿Mañana puedes quedar por la noche?

- Claro que si ¿para qué?

- No te lo voy a contar pero quiero que te pongas guapa. Mañana te llamó y te digo donde quedamos

- Vale, buenas noches Blas

- Buenas noches preciosa

Y me dio un beso en la mejilla. Mientras caminaba a casa no paraba de pensar en que es lo que iba a pasar al día siguiente. Sólo sé que sera una noche inolvidable.

Al día siguiente me desperté muy contenta, encendí el móvil y había un mensaje en él ponía: “Nos vemos esta noche a las 20:00 en el bar de enfrente del parque, tengo algo muy importante que contarte. PD: ven guapa :P”. Cuando leí el mensaje se me dibujo una sonrisa.

Llego las 19:45 estaba ya vestida con un vestido azul clarito y me rice un poco el pelo. Me encamine hacia allí y en lo único que pensaba era en él y en esa cosa tan importante que me tenía que decir.

Sé que soy muy optimista y soñadora y un poco ingenua pero no puedo dejar de pensar en que esa cosa tan importante que me tiene que decir sea que le gusto como a mí me gusta él. Espero que sea eso aunque mi imagino que tenga algo que ver con la música porque lleva un par de días en las que solo habla de música y de cantar, pero bueno le comprendo es lo que más le gusta y es su sueño.

Llegue al bar y le busque con la mirada. Le encontré y me encamine hacia allí. No estaba solo, había alguien más con él.

Cuando llegue no podía creer lo que veían mis ojos. Mis ojos se cristalizaron y mis lágrimas pedían salir a gritos. Esto no me lo imaginaba y dolía mucho. Blas se …

Hace más de 1 año

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#4

Capítulo 3

Cuando llegue no podía creer lo que veían mis ojos. Mis ojos se cristalizaron y mis lágrimas pedían salir a gritos. Esto no me lo imaginaba y dolía mucho. Blas se estaba besando con una chica. Más bien se comían a besos. Se separaron y Blas me miró.

- Oh aquí estas. Ven quiero presentarte a alguien. María ella es Ane, mi novia.

Cuando me dijo que era su novia se me partió el corazón en dos. Nunca me hubiera imaginado que esto pasaría en serio, soy una estúpida.

- Ane, ella es María, mi mejor amiga.

- Encantada María. Blas me ha hablado mucho de ti espero que seamos grandes amigas.

Me había quedado estática y sin palabras y lo único que fui capaz es de sonreír, más bien una sonrisa fingida.

Ella era espectacular, preciosa. Era de estatura normal, un cuerpo de infarto, un pelo liso y largo, unos ojos espectaculares. Ella era sin lugar a duda mucho más guapa que yo.

Me sentía una mierda y no pintaba absolutamente nada.

- Quería que la conocieras porque para mí ella es muy importante y como eres mi mejor amiga, quería que lo supieras.

En ese momento lo único que quería hacer era marcharme de allí. No lo aguante más.

- Lo siento Blas, no me encuentro bien, me voy a ir a casa. Pásatelo bien.

- Vale, ¿quieres que te acompañe?

- No hace falta cariño, no ves que está bien. Anda quédate conmigo.

Y le beso. Entonces ya no aguante más y salí corriendo de allí, llorando a más no poder. Blas me vio salir corriendo y fue detrás de mí , pero no me pare.

- María espera…

No lo escuche y seguí corriendo hasta llegar a casa.

- María cariño, ¿Qué te pasa?, ¿no estabas con Blas?

- No me pasa nada mamá. Y sí, pero no me encontraba bien, esta con su novia.

- ¿Novia?... hija cariño… lo siento…

- No importa mamá déjame sola por favor.

Cerré la puerta de mi habitación y me tire en la cama. No paraba de llorar.

De repente me sonó el móvil y mire quien era. Era Blas, pero no conteste. No sé cuántas llamadas me hizo, por lo menos 20 o más. Entonces entró mi madre.

- María cariño, Blas esta al teléfono ¿Qué le digo?

- No sé, invéntate lo que sea mamá pero no quiero hablar con él.

- De acuerdo cariño.

Volvió a cerrar la puerta y volví a llorar. En eso de que me llegó un mensaje, era de Blas y ponía:

“Sé que estás ahí y no sé porque no quieres hablar conmigo y tampoco sé porque te has marchado así del bar. Era muy importante para mí que la conocieras y te has marchado. Dime que te pasa ¿por favor? No soporto que estés así y sé que es por mi culpa. Contéstame por favor”.

Cuando leí el mensaje volvieron las ganas de llorar pero esta vez no las reprimí y las deje salir.

¿Cómo he podido ser tan estúpida?, ¿cómo he podido pensar alguna vez que Blas se iba a fijar en mí?, si no soy nada y no soy tan guapa como ella. Soy una estúpida y más que estúpida.

Me pase toda la noche llorando hasta que ya no aguante más y mis ojos se cerraron.

Cuando me desperté tenía una cosa muy clara, era que Blas…

Hace más de 1 año

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#5

Capítulo 4

Cuando me desperté tenía una cosa muy clara, era que Blas no me quería como le quiero yo y que me voy a olvidar de él cueste lo que cueste.

Me levante de la cama y me mire al espejo, estaba horrorosa con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar. Me di una ducha caliente para relajarme y me vestí con un pantalón corto y una sudadera ya que hoy estaba nublado. Baje a desayunar y allí estaba mi madre.

- ¿Cómo estas cariño?

- Mejor, gracias mamá

Termine de desayunar, cogí las llaves de casa y me dirigí a la puerta.

- ¿A dónde vas cariño?

- Voy a casa de Lucía, necesito hablar con ella.

- De acuerdo, si necesitas algo llámame ¿vale?

- Claro, te quiero mamá, adiós.

Cerré la puerta de casa y me dirigí a casa de Lucía. Para ello tenía que pasar por el parque ya que vivía justo al otro lado.

Iba caminando y pensaba en él otra vez. Me había prometido a mí misma que dejaría de pensar en él pero no puedo, no puedo porque no para de repetirse la imagen de Blas besándose con otra chica. Una lágrima recorrió mi mejilla. Basta ya de pensar en eso, este verano me había prometido olvidarme de los chicos y así hare.

Pasaba por el parque cuando alguien vino corriendo hacia mi.

- María…

Era Blas, seguí adelante sin escucharle, lo que menos me apetecía ahora mismo era hablar con él, ¿porque el destino es tan cruel conmigo?, ¿que echo hoy para que me le tenga que encontrar precisamente hoy…?

- Por favor espera

Me alcanzó y me agarró la mano.

- Hoy no Blas por favor, déjame ¿vale?

- No, María, ¿por favor? Habla conmigo ¿vale?

- Blas no, en serio hoy no es un buen día.

- No, necesito saber qué te pasa, ¿porque te fuiste llorando del bar?, ¿es por mi verdad?

¿Cómo se había dado cuenta de que me fui llorando? Le mire a los ojos y en ellos vi desesperación, dolor, preocupación…

- Si es por ti, pero hoy no me apetece hablar contigo, ya te lo contare pero hoy no.

Necesitaba salir de allí, si estaba un minuta más con él me pondría a llorar de nuevo pero no quiero y menos que él me vea.

- Lo siento María, pero no te vas a ir de aquí hasta que me digas que te he hecho. Perdóname, en serio, no sé qué te hecho pero da igual no era mi intención hacerte daño. Por favor, ¿dime que te pasa?.

- Tú no tienes la culpa y no te tengo que perdonar nada. Tienes todo el derecho del mundo, es tu vida y yo no soy nadie para decirte que debes hacer.

Mis lágrimas pedían salir a gritos, quería marcharme de allí ya.

- ¿Es por Ane no?, no te cae bien, no te gusta. ¿Dímelo? Sabes que para mí es muy importante tu opinión.

- No, no es ella, además no la conozco para nada, no sé si es buena, divertida ni nada de nada. El problema no es ella, soy yo Blas.

- No te entiendo nada María, ¿qué quieres decir que el problema es tuyo?

- Que estoy así porque soy una estúpida y una idiota, eso es lo que pasa

- María, tú no eres ninguna…

- Si lo soy y punto

Ya no aguante más y me puse a llorar allí mismo delante de él.

- Eh? María, no llores, anda ven aquí.

Me cogió de la mano y me atrajo a él y me abrazó. Me sentía segura entre sus brazos. Me separe de Blas y me limpio las lágrimas.

- Dime que te pasa, María. ¿Por favor?

- Lo que pasa Blas es que…

Hace más de 1 año

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#6

Capítulo 5

Me cogió de la mano y me atrajo a él y me abrazó. Me sentía segura entre sus brazos. Me separe de Blas y me limpio las lágrimas.

- ¿Dime que te pasa, María? Por favor.

- Lo que pasa Blas es que yo…

- ¿Es que qué? Dímelo ya por favor.

- Que no puedo verte besándote con otra chica.

- No entiendo nada de lo que me estás diciendo María.

- ¡Qué te amo joder! ¡Ya está ya lo he dicho, contento!

No pude más y eche a correr a casa de Lucía. Había visto su cara, era todo un poema ni yo misma que le conozco tan bien, se explicar su reacción. Solo se una cosa, Blas no se esperaba eso para nada.

Llegué a casa de Lucía, me abrió y me tire a sus brazos a llorar.

- ¿María, que pasa?

- Blas tiene novia.

- ¡¿Qué?!

- Tiene novia y le acabo de decir que le amo.

- ¡¿QUÉ?! ¿Estás bien? ¿Cómo se lo ha tomado?

- No, no estoy bien ahora mismo quiero morirme y no, no me parado a mirar su reacción me he marchado corriendo.

- Tranquila todo se arreglara, ahora si quieres puedes quedarte conmigo ¿vale?

Asentí con la cabeza y me tumbe en su cama y me pase allí toda la mañana llorando. Cuando atardeció me levante a por un helado de chocolate. Dicen que te ayuda contra el dolor de amores y te levanta el ánimo, pero la verdad es que a mí no me hace absolutamente nada.

Llegó la noche y decidí irme a casa para poder descansar. Iba caminando de noche y sola, que mejor forma para pensar y como no, él se me vino a la cabeza.

Ahora mismo me doy cuenta de lo estúpida que había sido al decírselo, ahora ya nada volvería a ser lo mismo entre nosotros, he roto la amistad que teníamos. No, no puedo pensar en que le he perdido como amigo.

De repente alguien me agarró del brazo y me paró, era Blas otra vez. Que destino más cruel tengo.

- ¿María, tenemos que hablar?

- No tengo ganas, además llego tarde a casa.

- No, tenemos que hablar y ahora.

- Está bien ¿qué quieres?

- ¿Cómo es eso de que me amas?

- Pues eso

- ¿En serio? ¿y por qué no me lo habías dicho?

Blas me acarició la mejilla y se acercó más a mí.

- Porque no quería perder nuestra amistad.

- Sabes una cosa deberías habérmelo dicho antes.

- …

Me quede flipando, ¿Blas me estaba insinuando que hubiera estado conmigo?, ¿Acaso Blas sentía algo por mi?

Hace más de 1 año

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#7

Capítulo 6

Me quede flipando, ¿Blas me estaba insinuando que hubiera estado conmigo?, ¿Acaso Blas sentía algo por mí?

No sé en lo que estoy pensando, me lo he imaginado, Blas no siente absolutamente nada por mí, estoy totalmente segura de ello.

Se acercó más a mí y me puse muy nerviosa. Me volvió acariciar la mejilla y me puse roja como un tomate. Él tiene novia, no puedo pensar que él me quiere.

De repente Blas se acercó más a mí, me agarró de la cintura, me atrajo a él y se fue acercando lentamente.

No puedo creerme lo que va a pasar.

Me miro a los ojos y me beso.

Era el beso más perfecto y maravilloso que me habían dado. Pero no, esto no está bien.

Cuando nos separamos, nos miramos a los ojos y me di cuenta de que estaba llorando. Entonces lo comprendí había tomado una decisión.

Puede que este equivocada pero creo que es la mejor, aunque me duela, aunque sufra por él, va a ser lo mejor.

- Blas, esto no está bien.

- ¿Por qué?

- Porque tienes novia y porque quiero que hagas una cosa por mí.

- ¿Dime?

- Olvídate de lo que te he dicho antes, yo no te he confesado nada y ahora mismo no ha pasado absolutamente nada.

- ¡¿Qué?! ¿Por qué dices eso?

- Porque quiero olvidarme de ti y aparte tu amas a tu novia.

- Pero yo te...

- Nada de peros me voy, adiós Blas.

Me marché a casa.

Me siento fatal pero creo que es lo mejor que he podido hacer, él está confundido solo eso, me ha visto más guapa y al haberle dicho que le amaba se ha confundido. Yo estoy segura de que el ama a Ane, lo vi en sus ojos ayer, en como la miraba… Lo hecho, echo está.

Llegué a casa y me fui a dormir, mañana sería otro día.

En otro lugar, había un chico que no podía parar de pensar en cierta chica.

Narra Blas:

Todavía no puedo creérmelo, María me acababa de decir que me amaba. Cuando me dijo eso me quede flipando, no podía creérmelo pensé que estaba soñando.

La amo, lo sé, soy un idiota y un estúpido por no habérselo dicho antes y por estar con Ane ahora, pero ese beso ha sido maravilloso, he sentido cosas que no había sentido por ninguna chica.

Estoy enamorado de ella pero estoy muy confundido, ha enrtado Ane en mi vida y la ha cambiado. Pero estoy seguro de una cosa, sigo enamorado de María.

Cuando me dijo que me olvidara de ella se me partió el corazón, en ese momento no sabía que pensar ni qué hacer. Estaba dispuesto a dejar a Ane para poder intentarlo con ella pero me dijo que me olvidara de ella.

Me pase toda la noche llorando a más no poder, cuando por fin mis ojos comenzaban a cerrarse llegue a una conclusión.

Haría lo que María me había dicho, me olvidaría de ella si es eso lo que ella quiería y seguiré mi vida con Ane, como si nada de lo que esta noche ha pasado hubiera sucedido. La amare en silencio e intentare olvidarla…

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#8

Capítulo 7

Habían pasado ya varias semanas y nos encontrábamos a mitad de Julio. Ese día habíamos quedado en ir a la playa Lucía, Laura, mi otra mejor amiga, Alex, el novio de Lucía, Blas y ... Ane.

Iba caminando en dirección a la playa donde habíamos quedado todos, iba a pasar una gran tarde, ja, ja, ja, que ironía acabo de decir.

Las cosas entre Blas y yo, ya no han vuelto a ser igual la verdad, ya no estamos agusto juntos y además la odiosa de su novia no nos deja ni un minuto en paz.

Sí, ya sé cómo es Ane de verdad, y en serio yo no sé que es lo que ha visto Blas en ella, por fuera puede estar muy buena y puede ser muy guapa y todo lo que tú quieras pero es… aggg… no la soporto en serio, es ese tipo de chica que no aguanta nadie y que no deja que su novio quede con sus amigos ni nada, se cree que Blas es de su propiedad ni que fuera un juguete.

Pero bueno, Ane es un caso aparte. Blas, no sé, me mira de distinta forma y está muy distante conmigo y eso a mí me duele mucho porque yo intento olvidarme de aquello y seguir siendo su mejor amiga, pero me es imposible.

No puedo olvidarle y creo que no podré olvidarle nunca.

Llegué a la playa y allí ya se encontraban todos menos Blas y Ane.

- Hola chicos ¿qué tal?

- Muy bien María.

Nos pusimos todos a charlar mientras esperábamos a la "parejita feliz" ja, ja, ja.

Al cabo de un rato aparecieron agarrados de la mano, en estos casos que me sentía tan incómoda apartaba la mirada para no sufrir más.

Nos adentramos en la playa y buscamos un buen sitio. Dejamos las toallas y nos quitamos la ropa para quedarnos con el bañador. Yo fui la última en quitarme la ropa y me quede observando a los demás. Ane como siempre lucía perfecta y Blas bueno ni te cuento. Me quite la camiseta y el pantalón.

De repente me di cuenta de que alguien me estaba mirando fijamente, me giré y le vi. Blas me estaba mirando embobado, ni que estuviera tan buena.

Me tumbe en la toalla. Pero hacía mucho calor, así que me fui al agua sola, ya que nadie me quiso acompañar.

Estaba tranquila y relajada en el agua cuando alguien vino por detrás y me abrazo, me gire y allí estaba él.

- Blas, ¿qué estas…

- Shhhh, calla, quédate así un rato ¿vale?, echo de menos abrazarte.

Me quede allí quieta, mientras Blas me abrazaba. Sentía la respiración de Blas haciendo contacto en mi cuello, era una sensación maravillosa. Me estaba derritiendo allí mismo y no del calor que hacía precisamente.

- ¿Sabes una cosa María?

- No, ¿el qué?

- No puedo aguantar más tengo que decírtelo, sino te lo digo ya, no sé que me va a pasar.

- Dímelo ya, me estas asustando Blas.

- María, yo te…

- ¡Blas, que coño estás haciendo, así con María!

- Nada, Ane. Sólo la estaba abrazando, estaba un poco triste, nada más.

- Ya, ya. Bueno venía a decirte cariño, que tu madre te está llamando al móvil.

- Vale, gracias. ¿Estás mejor María?

- ¿Ehhh? A sí, gracias.

Blas se marchó. ¿Por qué había mentido a Ane?, ¿qué era eso que me tenía que decir? Iba a irme a nadar un rato cuando sentí que alguien me agarraba bruscamente del brazo. Me gire y allí estaba la odiosa de Ane.

- ¿Qué quieres Ane?

- ¿Que qué es lo que quiero?, quiero que dejes a mi novio en paz, él es mío ¿lo has entendido? Y no voy a permitir que tú, una niñata insignificante me lo quite. ¿Entendiste? Quedas avisada.

Me quede en estado de shock, no podía creerme lo que me acababa de pasar. ¿Quién era ella para amenazarme a mí? Ya verás esto no se va a quedar así.

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#9

Capítulo 8

Me quede en estado de shock, no podía creerme lo que me acababa de pasar. ¿Quién era ella para amenazarme a mí? Ya verás esto no se va a quedar así.

Me fui a nadar para despejarme un poco, por ahora no iba a hacer nada contra Ane, encontraré el momento adecuado y entonces me vengare.

Narra Blas:

Estaba a punto de decirle a María que la amaba, que siempre lo he hecho y que no soy capaz de olvidarme de ella, ni de sus ojos, su sonrisa, su pelo, ese beso tan maravilloso…

Pero tuvo que venir Ane a fastidiarlo, pero la verdad creo que así está mucho mejor ya que yo ahora mismo estoy con Ane, soy su novio y sería muy rastrero por mi parte tener novia y estar con otra. Tengo que pensar que es lo que voy hacer, dejar a Ane y empezar nuestra historia de amor con María o dejarlo todo como esta y olvidarla.

Llegue a las toallas cogí el móvil y allí no había ninguna llamada, Ane me había mentido.

Llego Ane y se sentó en mi toalla y me empezó a besarme en los labios y en el cuello. En ese momento salía del agua María y no pude apartar la mirada de ella, era una diosa, era perfecta.

Tengo que tomar una decisión muy pronto.

Narra María:

Llegue a las toallas y allí estaba la odiosa de Ane comiéndose a besos a Blas, pero Blas no paraba de mirarme.

Me tumbe en la toalla para secarme, cuando oí lo que Ane le decía Blas.

- Blas, cariño me voy a la cafetería con las chicas y Alex. ¿Vienes?

- No gracias, prefiero quedarme aquí a secarme.

- Vale.

Ane le dio un beso, me miro con odio y se marchó con Lucía, Laura y Alex. Me había quedado a solas con Blas.

Me tumbe poca abajo para no tener que mirarle, de repente sentí que alguien se tumbaba a mi lado.

- Sabes, tienes toda la espalda roja. ¿Te echo crema?

- Como quieras, no me importa Blas.

Entonces sentí como Blas me echaba la crema solar por la espalda, en este momento me siento bien, relajada. Entonces sentí como se acercaba a mi oído.

- Estás preciosa.

- ¿Yo preciosa? Ja, ja, ja.

- No en serio.

Me gire y le miré.

Acabamos él encima de mí, muy cerca uno del otro tanto que cuando hablábamos nuestros labios se rozaban.

Me quedé mirando sus ojos, era imposible quitar la mirada de esos preciosos ojos que me hipnotizaban, como siempre, acabe perdiéndome en ellos.

Blas me miró y se fue acercando poco a poco. Nuestros labios a punto de rozarse. Él acorto la distancia que nos separa y me beso. Era maravilloso sentir sus labios cálidos junto a los míos, era una sensación que no se podía comparar con nada. Era simplemente perfecto.

Fue un beso tierno en el que los dos transmitimos muchas cosas, nuestro amor. ¿Amor?, ¿Blas amor por mí?, no creo, pero estaba empezando a sospechar que era cierto, que Blas sentía algo por mí.

Nos separamos y nos miramos a los ojos.

- María, tengo que decirte algo.

- Dime Blas, antes me has asustado.

- María, sé que no me vas a creer, pero me pediste que me olvidara de ti y la verdad es que no puedo.

- ¿Por qué no puedes?, ¿No te entiendo nada Blas?

- Porque yo te …

Hace más de 1 año

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#10

Capítulo 9

Narra Blas:

- María, tengo que decirte algo.

- Dime Blas, antes me has asustado.

- María, sé que no me vas a creer, pero me pediste que me olvidara de ti y la verdad es que no puedo.

- ¿Por qué no puedes?, ¿No te entiendo nada Blas?

- Que yo te …

De repente, unos brazos me jalaron y me separaron de María era Ane, otra vez me había interrumpido.

Iba a decirle a María que la amaba, que quería estar con ella.

Narra María:

Blas estaba a punto de decirme esa cosa tan importante, cuando algo o alguien lo apartó de mí. Cómo no, era Ane.

- ¿Qué coño estás haciendo con María así, Blas?

- Lo que le da la gana, tú no eres nadie para decidir que hace él o deje de hacer.

- Sí que lo soy, soy su novia, además nadie te ha pedido tu opinión niñata.

- ¿ehhh? Así no le hablas a María que ella no te ha hecho nada.

- ¿La defiendes a ella? Recuerda soy yo tu novia no ella, es a mí a quien tienes que defender.

- Ane, vamos a hablar, ahora, a solas.

Blas me miró con una mirada pidiéndome disculpas. Ellos se alejaron un poco más y se pusieron a hablar. Mientras yo me senté en la arena.

¿Por qué me meteré en estos líos? Si no me hubiera enamorado de Blas ahora no pasaría esto. Soy una idiota por amarle y no poder estar con él, y por no poder olvidarle, cuando él quiere a otra persona.

Narra Blas:

Agarre del brazo a Ane y la lleve un poco más lejos.

- ¿Qué es lo que te pasa para hablar así a María? Ella no te ha hecho nada.

- Que no me ha hecho nada ella me está intentando apartarme de ti y que ella se quede contigo.

- Pero que estupideces dices, ella no me está intentando apartar de ti.

- Sí, sí que lo hace y estoy harta.

- No te entiendo.

- Que vas a tener que elegir entre ella o yo.

- ¿¡QUÉ!?

No podía creer lo que me acababa de decir, era imposible, ¿me estaba pidiendo escoger entre ella y María? No puedo creerme que me haya pedido esto ¿Qué voy a hacer?

Narra María:

Oí una voz, era Blas, le miré y vi que estaba muy alterado y enojado.

Entonces vi cómo me miraba y luego miraba a Ane. Cada vez que me miraba pude ver en su rostro tristeza y dolor. ¿Qué es lo que estaría pasando? No lo sé, lo que si se ahora, es que ya no me voy a poder olvidar de Blas.

De repente vi acercarse a Blas a mí y también como Ane se marchaba. Llegó hasta a mí y se sentó a mi lado. Estaba llorando y se me partía el corazón verlo así, no podía verle llorar. Sabía que algo malo iba a pasar.

- María, tengo que decirte algo.

- Dime Blas, ¿Qué te pasa?

- Ane me ha dicho que escogiera.

- ¿Qué escogieras el que?

- Entre tú y ella, pero que no iba a estar con las dos. Que si quería seguir siendo tu amigo ella no sería mi novia, y si la escogía a ella no te volvería a hablar.

- ¿¡QUÉ!? ¿Y qué has decidido?

- María yo…

Hace más de 1 año

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#11

Capítulo 10

Narra María:

- María, tengo que decirte algo.

- Dime Blas, ¿Qué te pasa?

- Ane me ha dicho que escogiera.

- ¿Qué escogieras el que?

- Entre tú y ella, pero que no iba a estar con las dos. Que si quería seguir siendo tu amigo ella no sería mi novia, y si la escogía a ella no te volvería a hablar.

- ¿¡QUÉ!? ¿Y qué has decidido?

- María yo…

- Blas, mírame, sabes que si la has elegido a ella no te voy a pedir que la dejes para que te quedes conmigo.

- María…

- No Blas, déjame acabar. Te mentí, te amo y no me he podido olvidar de ti. Llevo enamorada de ti desde que tengo uso de razón y solo quería que lo supieras.

Cogí y me marche corriendo de allí llorando, tenía que decírselo, tenía que decirle que le amaba y que le quiero. Si la ha elegido a ella, como sé que ha hecho, por lo menos quería que lo supiera.

Le amo, y ahora mismo sé que le he perdido para siempre, él esta locamente enamorado de Ane y si a él ella le hace feliz, yo no voy a ser quien se lo impida.

Corrí y corrí hasta que llegue al parque y me senté en nuestro banco y comencé a recordar todos los buenos momentos que había pasado con él, esos momentos que me habían marcado para siempre y que llevaré a ya donde valla conmigo.

Narra Blas:

María me acaba de confesar su amor por mí. Me ama. Me quede en shock y la vi marcharse corriendo llorando, entonces fue cuando reaccione y la seguí. No me había dejado ni siquiera decirle que es lo que había decidido.

Entonces me marché en la misma dirección que ella. ¿Dónde podrá estar?. Entonces caí en la cuenta, seguro que estaba en nuestro banco. Me dirigí allí. Allí la encontré sentada en nuestro banco llorando. Me acerque a ella.

- María, yo…

Narra María:

No podía parar de pensar en Blas y en esos dos besos tan maravillosos que nos habíamos dado.

Entonces alguien me llamo.

- María, yo…

Me giré y le vi allí plantado, mirándome.

- Márchate Blas.

- No, no me has dejado explicarte nada, además ¿ni si quiera sabes que es lo que he decidido?

- Si lo sé, sé que la has elegido a ella.

- ¿Cómo puedes saberlo?

- Porque lo sé.

- Mírame María.

Le mire a los ojos, él se había sentado a mi lado como siempre. Me cogió de las manos. Se acercó más a mí. Y mirándome a los ojos me dijo.

- Te he escogido a ti.

- ¿En serio?, ¿pero por qué?

- Porque yo te AMO.

Hace más de 1 año

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#12

Capítulo 11

Le mire a los ojos, él se había sentado a mi lado como siempre. Me cogió de las manos. Se acercó más a mí. Y mirándome a los ojos me dijo.

- Te he escogido a ti.

- ¿En serio?, ¿pero por qué?

- Porque yo TE AMO.

Me quedé sin palabras, Blas me acababa de decir que me amaba, esto es un sueño, no puedo creérmelo.

- ¿Blas?, si es una broma no me gusta nada.

- ¿Por qué dices eso? No es ninguna broma, yo te quiero y te he elegido a ti.

- ¿Se lo has dicho a Ane?

- No aún no he sido capaz de decírselo.

- Pues entonces hasta que no se lo digas no te creeré.

- ¿En serio?, no te basta con que te lo esté diciendo, para que estemos juntos.

- No Blas, porque yo no puedo estar con alguien que tiene novia.

- Pero yo te amo.

- Yo también te amos Blas, pero…

No me dejó terminar porque me atrajo a él y me beso apasionadamente. Cuando nos separamos para poder respirar me dijo.

- Dímelo otra vez.

- ¿Qué te diga el qué?

- Que me amas.

- Te amo Blas.

- Yo también te amo princesa.

Me volvió a besar y nos pasamos lo que quedaba del día juntos, en nuestro banco, besándonos, queriéndonos, amándonos…

- ¿Blas?

- Dime princesa.

- Me tengo que ir ya.

- Vale, te acompaño a casa.

Blas me acompañó a casa. Cuando llegamos, Blas me paro.

- ¿Nos vemos mañana no, princesa?

- No.

- ¿No?, ¿Por qué?

- Hasta que no le digas Ane que me escoges a mí, no estaré contigo a sí, sólo seré tú amiga y nada más.

- Está bien, mañana mismo se lo digo. Te quiero princesa.

- Yo también te quiero chiquitito.

- Ja, ja, ja, pensé que ya no te acordabas de eso.

- Ja, ja, ja, no se me va a olvidar nunca. Buenas noches.

- Buenas noches princesa y sueña conmigo.

Nos besamos y entré en casa. Fui a mi cuarto, me puse el pijama y me metí en la cama.

Hoy sin duda alguna ha sido el mejor día de mi vida. Blas es puro amor. Le amo mucho y estoy super feliz de que me corresponda. Pero ahora el problema es otro, ¿Será Blas capaz de decírselo a Ane o no? No sé pero ahora mismo no me voy a comer la cabeza, ahora solo quiero soñar con él y con sus abrazos, sus besos, sus caricias, su sonrisa…

Y así pensando en Blas me quedé dormida.

Narra Blas:

Hoy sin duda había sido el mejor día de todos, he sido capaz de decirle a María todo lo que siento por ella, decirle que la amo, que la quiero y que quiero estar con ella. Y que por supuesto la escogí a ella, ella siempre va estar por encima de cualquiera, porque aparte de amarla ella siempre ha sido mi mejor amiga y eso nada, ni nadie lo va a cambiar.

Ahora tengo un pequeño problema, ese problema se llama Ane. Tengo decidido y muy claro, que se lo voy a decir, que voy a cortar con ella para sí poder estar con María. El problema no es ese, el problema es ¿cómo va reaccionar Ane? Bueno ahora no voy a pensar en eso si no que quiero soñar con María y en sus abrazos, sus besos, sus caricias, su sonrisa…

Y así pensando en María me que quedé dormido.

Hace más de 1 año

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#13

Capítulo 12

Narra Blas:

A la mañana siguiente me desperté muy feliz acordándome de la noche tan maravillosa que había pasado con María.

De repente me acordé de Ane y de que hoy tenía que decírselo. La escribí un mensaje para quedar dentro de media hora en la cafetería de la plaza.

Me vestí y me dirigí allí, mientras iba pensando en cómo iba a decírselo. Antes de entrar mande un mensaje a María diciéndola: “Buenos días princesa, ya te echo de menos, estoy a punto de contárselo. Te amo pequeña.”

Entré a la cafetería y allí estaba Ane sentada. Llegue hasta ella e intento besarme pero yo aparte la cara.

- Hola Ane.

- Hola Blas, ¿ya has decidido?

- Si ya lo tengo decidido.

- Y bien, ¿a quién has elegido?

- La elegido a María.

- ¿¡QUÉ!?

- Si, la quiero, la amo y quiero estar con ella.

- Pero ¿y nosotros?

- Lo siento Ane, siento hacerte daño, pero lo que siento por ella es amor y lo que siento hacia ti era cariño y no puedo estar mintiéndome a mí mismo ni a ti, no sería justo. Lo siento.

- ¿Sabes que con ella no tienes futuro?, ella no es nada comparada conmigo.

- Para mi ella es perfecta, además la elegido también por otras dos razones más.

- ¿Así? ¿cuáles?

- Ella ha sido siempre mi mejor amiga y nunca me ha pedido que escogiera entre tú y ella por muy mal que la caigas. Y la otra no soporto que me mientan solo porque estén celosas.

- Blas, yo…

- Lo siento, Ane, en serio, pero hasta aquí ya llegado lo nuestro.

Cogí y me levanté de la mesa y salí fuera. Me encontraba muy feliz y agusto me había quitado un peso de encima. Y ya no sentía esa culpa por dentro.

Me dirigí a casa de María para contarle que por fin podríamos estar juntos.

Narra María:

Me desperté gracias a mi móvil, quien habrá sido el listo que me ha despertado. Abrí el móvil y había un mensaje, era de Blas. Enseguida se me quito el enfado y lo leí en él ponía: “Buenos días princesa, ya te echo de menos, estoy a punto de contárselo. Te amo pequeña.” Cuando leí el mensaje se me dibujo una sonrisa. Que mono era. Y por fin iba a hablar con Ane.

Me levanté, me vestí y baje a desayunar. Había dormido muy bien, claro había soñado con Blas ja, ja, ja.

De repente alguien tocó el timbre y fui a abrir la puerta. Allí estaba Blas, más guapo que nunca, bueno siempre lo estaba.

- Buenos días princesa.

- Buenos días chiquitín.

- Ya está todo arreglado, por fin podremos estar juntos.

- ¿En serio?

- En serio.

Corrí hacía él y le bese como si no hubiera mañana. Por fin, por fin íbamos a estar juntos.

- Te amo princesa.

- Yo también te amo.

Nos volvimos a besar y nos quedamos allí abrazados.

Lo que no sabíamos es que había alguien observándonos, planeando su venganza.

Hace más de 1 año

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#14

Capítulo 13

El verano estaba a punto de finalizar, y como bien os había dicho, esto era un amor de verano.

Narra María:

Blas y yo llevábamos juntos desde entonces, no podía estar más feliz. Blas era absolutamente perfecto, era mi chico perfecto.

Esta tarde había quedado con Blas, como siempre, en nuestro banco del parque.

Ese banco, que nos había visto crecer, reír, soñar, llorar, pensar, sufrir, amar…

Ese banco sin duda era nuestro lugar preferido.

Me arreglé y me dirigí al parque. Por el camino iba pensando en lo que había decidido al principio del verano, que este verano iba a ser mi verano, que me olvidaría por completo de los chicos y viviría día a día, pero me ha sido imposible. ¿Cómo olvidarse de Blas? Eso es imposible, y ahora más que nunca. Le amaba mucho y me hacía tan feliz.

Llegué al parque y Blas aún no había llegado así que decidí sentarme en nuestro banco a esperarle.

Narra Blas:

Hoy había quedado con mi princesa, como la amo, en serio. Es un sol y bueno de ella puedo solo decir cosas buenas. Pero tengo una mala noticia. No sé qué voy hacer, sé que la voy a hacer daño, y que va a sufrir por mi culpa, pero espero que me entienda, es mi futuro, mi sueño y lo malo de esto, es que no voy a poder compartirlo con ella.

Sé que me voy a odiar siempre, por lo que estoy a punto de decirle y que nunca me voy a perdonar lo que le voy a hacer, solo espero que algún día me pueda perdonar, porque lo que no quiero es perderla, sé que la voy a perder pero por lo menos espero que cuando se le pase, que podamos volver a ser amigos.

Sólo espero que algún día María pueda perdonarme.

La verdad no me esperaba esto de Ane, fue ella quien le dijo a su padre el hacer este proyecto, y la verdad tengo que reconocer que, voy a cumplir mi sueño gracias a ella. No me lo esperaba esto de ella, después de como habíamos acabado, pero bueno se ve que las personas cambian.

Narra Ane:

- Muchas gracias, papi.

- De nada princesa, pero ¿Por qué haces esto cariño?

- Si Blas no está conmigo no estará con ninguna.

- Pero cariño…

- Nada peros papi, no voy a permitir que Blas este con otra. Gracias por ayudarme en mi venganza.

- De nada cielo.

Gracias a mi papi había conseguido mi venganza, Blas y María ya no volverán a estar juntos más. Y además me he ganado muchos puntos con Blas y más ahora que somos amigos, pero solo por ahora. Blas no estará con nadie que no sea yo.

Narra María:

Levante la mirada y allí le vi, perfecto como siempre. Le sonreí pero él no me correspondió a la sonrisa. Le mire a la cara y pude notar que había estado llorando y no traía una buena cara. ¿Qué había pasado? Me temía lo peor.

Antes de que llegara corrí hasta él y le abrace, sé que lo necesita aunque no me lo diga.

- Hola chiquitito ¿Qué te pasa amor?

- ¿María?, tenemos que hablar.

Cuando me dijo esas tres palabras supe que algo no iba bien y que esta situación no me gustaba nada de nada.

- Claro cielo ¿dime?

- Siéntate, por favor.

- Blas me estas asustando, ¿qué pasa?

- María yo, tengo algo importante que decirte.

- Blas suéltalo ya.

- Yo lo siento, sé que me vas a odiar cuando acabe pero quiero que sepas una cosa. Te amo.

- Yo también te amo Blas, pero dímelo ya me estas asustando.

- María, ésto se…

Hace más de 1 año

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#15

Capítulo 14

Narra María:

- Claro cielo ¿dime?

- Siéntate, por favor.

- Blas me estas asustando, ¿qué pasa?

- María yo, tengo algo importante que decirte.

- Blas suéltalo ya.

- Yo lo siento, sé que me vas a odiar cuando acabe pero quiero que sepas una cosa. Te amo.

- Yo también te amo Blas, pero dímelo ya me estas asustando.

- María esto se acabó.

- No te entiendo Blas.

- Lo nuestro, no podemos estar juntos.

Cuando Blas me dijo esas palabras mi corazón se rompió en mil pedazos, no podía creerme lo que oía. Mis lágrimas comenzaron a surcar mi cara. Se me nublo la vista.

Entonces Blas me abrazo.

- No llores por favor, no soporto verte así.

- Pero no lo entiendo, ¿Qué es lo que he hecho mal?

- Tú no has hecho nada malo, en serio. El problema soy yo.

- Ya no me quieres ¿verdad?

- Te amo y eso no lo va a cambiar nada ni nadie.

- ¿Entonces?

- Escúchame, te lo voy a explicar pero déjame terminar, por favor.

- Vale, te escucho.

Blas me agarró de las manos, me miró a los ojos y se dispuso a contarme el porqué.

Narra Blas:

No soportaba verla así y saber que es por mi culpa. Me odio a mí mismo por tener que hacer esto, pero creo que va a ser lo mejor para los dos.

Una relación a distancia nunca funciona, aunque la ame, sé que no nos vamos a ver mucho. Sé que la voy a echar de menos, mucho la verdad, pero va a ser lo mejor.

- María, el padre de Ane me ha conseguido…

- A ya veo el padre de Ane.

- María, prometiste dejarme terminar.

- Lo siento.

- Pues eso que me ha conseguido una prueba para un grupo de música formado por cinco chicos para cantar.

- Pero eso es maravilloso ¿y cuándo es la prueba?

- La prueba ya ha sido, y queremos comenzar una carrera musical los cinco. Pero para eso tengo que irme a vivir a Madrid.

- Pero no lo entiendo Blas, que tiene que ver eso con nosotros.

- Tiene que ver que las relaciones a distancia nunca funcionan, que no te veré, que no podremos estar juntos.

- Blas ni siquiera lo has intentado.

- Sé que no funcionará.

Cuando dije esas palabras María comenzó a llorar más y más. Me dolía verla así, se me partía el corazón pero era lo mejor para los dos. O eso creía.

Hace más de 1 año

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#16

Capítulo 15

Narra María:

- La prueba ya ha sido, y queremos comenzar una carrera musical los cinco. Pero para eso tengo que irme a vivir a Madrid.

- Pero no lo entiendo Blas, que tiene que ver eso con nosotros.

- Tiene que ver que las relaciones a distancia nunca funcionan, que no te veré, que no podremos estar juntos.

- Blas ni siquiera lo has intentado.

- Sé que no funcionará.

Cuando Blas me dijo esas palabras no pude evitar llorar, no podía creerme lo que me estaba diciendo, ni siquiera lo habíamos intentado, no sabíamos si funcionaria o no.

Sus palabras me dolieron mucho y mi corazón se me hizo pedazos. No aguante más, me levante y me marche de allí.

Sentía como Blas me seguía y eche a correr, quería estar sola, evadirme del mundo, pensar, no quería estar con nadie.

Sabía que Blas me seguía pero me dio igual, seguí corriendo hasta que llegue a la playa. Me senté en la arena y me dije a mi misma.

- ¿Por qué? Porque tenía que enamorarme, le amo y lo único que ahora estoy haciendo es sufrir por él. No tenía que haberme enamorado de Blas.

Narra Blas:

De repente María echo a correr y la seguí, no podía dejarla así sin saber que me comprendía, que lo comprendía, que era lo mejor.

No puedo verla así y ser yo el causante de ese sufrimiento hace que sufra más y que me eche la culpa.

Llegamos a la playa, la playa para María era el mejor sitio para pensar y reflexionar. La vi que se sentaba y me acerque a ella.

Entonces escuche lo que se decía a sí misma.

- ¿Por qué? Porque tenía que enamorarme, le amo y lo único que ahora estoy haciendo es sufrir por él. No tenía que haberme enamorado de Blas.

Cuando dijo esas palabras mi mundo se vino abajo, se derrumbó todo y mi corazón se rompió en mil pedacitos que nadie podrá pegar, salvo ella.

- María…

Narra María:

Entonces oí como alguien se acercaba a mí, se agachó y me dijo:

- María…

Me gire y era Blas como me imaginaba, estaba sufriendo lo sabía por su mirada.

- ¿Qué?

- Por favor, María entiéndeme, es mi sueño y …

- Lo sé Blas, sé que es tú sueño, llevas soñando con esto desde que eras pequeño, lo que más me duele es que me dejes sin que si quiera lo hayamos intentado aunque sea. Que tires por la borda estas semanas que hemos pasado y que no intentes ni siquiera tener una relación a distancia. Sé que lo haces por mi bien, lo entiendo, no me quieres ver sufrir porque tú no estás conmigo. Pero, ¿sabes una cosa?

- No dime.

- Que prefiero sufrir porque no te veo, que no tenerte. Lo prefiero porque vale la pena esperar solamente para verte, aunque sea una vez al mes. Eso me significa más y me vale, que el no tenerte.

Cuando le dije eso me sentí bien, había soltado todo lo que quería decirle. Blas se me acercó y me beso apasionadamente.

- María te amo, no lo olvides.

Le miré a los ojos y comprendí que no iba a cambiar de parecer y que iba a seguir con su decisión.

- Yo también te amo.

Él me sonrió. Y entonces yo también tome la mía.

- De acuerdo, no me interpondré en tú camino.

Narra Blas:

María me acababa de decir que me amaba y me sentí feliz. Y le sonreí.

- De acuerdo, no me interpondré en tú camino.

- ¿Qué quieres decir?

¿Qué quería decir María con esas palabras? No lo sé pero me habían dolido mucho y note como se me desgarraba el corazón.

Hace más de 1 año

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#17

Capítulo 16

Narra María:

Sabía lo que conllevaba esas palabras, estaba renunciando a Blas, estaba echando a perder nuestra relación, pero si es eso lo que él quiere y cree que es lo mejor, no voy a ser yo la que le impida que sea libre, más bien todo lo contrario, si es eso lo que quiere, que no estemos juntos, no lo estaremos.

- ¿Qué quieres decir?

- Quiere decir, que eres libre de hacer lo que quieras que yo no voy a ser quien te lo impida. Que lo nuestro sé acabo, que se terminó.

- ¿Me lo estás diciendo de verdad?

- Sí, pero por favor, ¿puedes hacer algo por mí?

- Claro princesa.

- No vuelvas a decirme que me amas, que me quieres, que soy tu princesa, ni nada.

- Pero…

- Nada de peros Blas, tú has sido quien ha querido que esta relación se termine, ¿no?, pues entonces se termina definitivamente.

- ¿Me estas queriendo decir que te he perdido para siempre?

- Sí. No puedo estar con alguien que ni siquiera lucha por nuestro amor, y no sé si algún día te perdonare, pero cuando lo haga lo único que te puedo ofrecer es mi amistad.

Cogí y me marché de allí, no quería verle, me había hecho muchísimo daño y lo que menos quería hacer ahora mismo era mirarle a los ojos, esos ojos que hacían que me delatará sola, que me perdiera en ellos…

Me marché a casa llorando.

Narra Blas:

Cuando María me dijo esas palabras, mi mundo se paró, dejó de girar y mi vida dejó de cobrar sentido. La acababa de perder para siempre. La amo. No me voy a perdonar nunca el haberla perdido, ella es la persona que más amo en este mundo, ella es la persona a la que le he entregado mi corazón y por eso sé que jamás me voy a enamorar de otra persona, sé que ella será la única.

Me fui a casa destrozado, sólo pensaba en ella, en todo su ser, en lo perfecta que era, y saber que ya no era mía y que nunca más iba a poder estar con ella, mi corazón se rompía más y más, en pedacitos.

Cuando llegué a casa, me fui a mi habitación y vi su foto en mi mesita de noche y mis lágrimas amenazaron con salir pero las reprimí.

Me acosté en la cama, y fue entonces cuando recordé todos los momentos vividos con ella, desde pequeños hasta el último beso que me había dado con María y ya no pude aguantar más y dejé que mis lágrimas recorrieran mi cara y empaparan mi almohada.

Entonces ya lo comprendí y supe que jamás volvería a estar con ella, que la había perdido para siempre.

Narra María:

Cuando llegue a casa quería morirme, ya no aguantaba más, esto dolía y mucho, y saber que no puedo hacer nada al respecto hace que sufra más. El no poder hacer nada porque él ya lo ha decidido, es muy frustrante y a la vez doloroso.

Me metí en mi habitación y me acosté en la cama, y entonces comencé a recordar todos los momentos vividos con Blas, desde que éramos pequeños hasta el último beso que nos dimos en la playa, y ya no pude más y comencé a llorar, no podía parar de llorar, mis lágrimas recorrieron mi cara y empaparon mi almohada.

Entonces ya lo comprendí y supe que jamás volvería a estar con él, que le había perdido para siempre.

Hace más de 1 año

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#18

Capítulo 17

Narra María:

Habían pasado ya dos semanas desde que Blas y yo lo dejamos, y la verdad para ser sincera, han sido las dos peores semanas de mi vida, sin lugar a duda. Le echaba mucho de menos, verle, que me regalara una sonrisa, mirarle a los ojos…

Cada vez que le veía por la calle o cuando quedábamos todos juntos, tenía unas ganas irresistibles de abrazarle, de volver a sentirme segura entre sus brazos, pero siempre acababa por rechazar esas ganas por él, él había querido esto.

El fin del verano estaba a la vuelta de la esquina y Blas se marchaba dentro de tres días, no sabía que iba a hacer cuando se fuera, no soporto estar separada de él, aunque ahora me conformo con verle de lejos, pero cuando se vaya no sé qué va a ser de mi sino le tengo cerca.

Y la verdad, mi madre tampoco ayudaba mucho, había preparado una comida como despedida para Blas con nuestras respectivas familias, ya que mi madre y su madre son amigas desde pequeñas. La verdad no me ayuda mucho porque tendré que verle y sé que voy a estar incomoda.

Pero bueno, habrá que ir ya que mi madre no me deja escaquearme. Tendré que verle.

Me fui a preparar ya que dentro de media hora llegaran y todo tiene que estar listo.

Narra Blas:

Habían pasado ya dos semanas sin María y han sido las dos semanas más duras, la echo de menos, y cuando me vaya no sé cómo voy a poder soportar estar lejos de ella. Pero sigo creyendo que es lo mejor o eso espero.

Hoy íbamos a casa de María a comer, su madre me había preparado una comida como despedida. Se lo agradezco mucho pero, ver a María…

Tengo ganas de verla, de ver sus ojos, su sonrisa, que hace mucho que no la veo, pero la verdad hay una cosa que echo de menos, que es poder hablar con ella, que me escuche, que me aconseje, pasar un buen rato con ella, verle sonreír y sobre todo hacerla reír.

Me arregle y me dirigí con mis padres a su casa. Tenía ganas de llegar para poder verla. Seguro que estaba preciosa como siempre.

Narra María:

Me puse un vestido blanco de tirantes ya que hoy era un día muy caluroso. Llamaron a la puerta.

- María, cariño, ¿puedes abrir la puerta?

- Claro, mamá, si no hay más remedio.

Llegue a la puerta y abrí la puerta, cuando la abrí me topé con sus preciosos ojos, esos ojos tan espectaculares.

Le mire, estaba guapísimo, perfecto como siempre. Nos quedamos mirándonos embobados los dos sin apartar la mirada del uno del otro, estaba perdida en sus ojos, y estaba flotando en las nubes.

- Ejem, ejem, ¿os vais a quedar allí todo el día o nos vais a dejar pasar? Ja, ja, ja.

- Eh? A sí, claro papá, ya os dejábamos pasar.

- Si hijo, sí, ja, ja, ja.

Blas y yo desconectamos la mirada cuando su padre nos interrumpió, me puse roja y les dejamos pasar.

Narra Blas:

Cuando se abrió la puerta, me topé con sus preciosos ojos marrones achocolatados, la mire y estaba perfecta, hermosa como siempre. Nuestras miradas conectaron al instante y no quise apartar la mirada de ella, con ella todo estaba bien, me hacía sentirme seguro.

De repente una voz nos interrumpió.

- Ejem, ejem, ¿os vais a quedar allí todo el día o nos vais a dejar pasar? Ja, ja, ja.

Que oportuno mi padre como siempre.

- Eh? A sí, claro papá, ya os dejábamos pasar.

- Si hijo, sí, ja, ja, ja.

María y yo desconectamos la mirada, se puso roja, que tierna estaba así y les dejamos pasar.

- Hola.

Le dije tímidamente. Paso un rato y ella no me contestó al saludo. ¿Estaría enfadada conmigo? ¿Por qué no me hablaba? ¿Seguirá enfadada?¿Me habrá perdonado ya?

Aún no lo sé, pero prometo averiguarlo pronto.

Hace más de 1 año

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#19

Capítulo 18

Narra María:

Blas me acababa de decir hola, no sabía que decirle, estaba muy cortada. Estuve un rato sin decirle nada y él me miró con cara de interrogación.

Al cabo de un rato desperté de mi trance.

- Hola Blas, pasa.

Me aparté de la puerta y le dejé pasar, el entró y yo cerré la puerta. Se quedó esperándome y cuando seguí mi camino hacía la cocina, él me siguió.

- Mamá.

- Dime cariño.

- Me voy al jardín a escuchar música, si necesitas algo estoy allí.

- Vale cielo.

No quería estar allí, no estaba para nada a gusto y menos teniendo a Blas a mi lado.

Me encamine al jardín, tendí una toalla y me tumbe a escuchar música. La música me relajaba, me hacía sentirme bien y evadirme del mundo, que es lo que necesitaba en este momento.

Me sentía en paz.

Narra Blas:

Por fin María me saludo, estaba muy rara la verdad. Casi ni reconocía su actitud. Le dijo a su madre que se iba a escuchar música al jardín y lo comprendí.

Escuchar música para María, es su forma de evadirse y de reflexionar, la hacía sentirse tranquila y segura, con una paz interior. Entonces fue cuando comprendí porque lo hacía, se sentía incómoda en mi presencia y quería alejarse de mí.

Pero hay algo que necesito saber antes de marcharme y pienso averiguarlo hoy.

Me dirigí al jardín y la vi allí, tumbada en la toalla, con el sol reflejado en su cara. Me quede embobado viéndola, parecía una diosa, MI diosa.

Desperté de mi trance cuando una gaviota paso por delante de mí.

Me acerqué a ella y me paré a escuchar. Estaba cantando. Era una de las pocas veces que la había escuchado cantar, ya que no deja que nadie la escuche, y como todas las veces, escuchando a escondidas. Tenía una voz maravillosa y perfecta.

Me fui acercando y me tumbé a su lado. Estaba preciosa. Entonces María se percató de mi presencia, me miró, he hizo un ademán de levantarse. Pero la agarre del brazo.

- No espera María, ¿quiero hablar contigo?

- ¿De qué Blas? No tenemos nada de qué hablar, ya lo dejamos bien claro.

- No, no lo dejamos bien claro.

- ¿A no?

- No, escúchame por favor.

- ¿Qué quieres?

- Te amo María.

- Blas…

- Por favor déjame acabar.

- Vale.

- Te amo, sigo creyendo que no es bueno que sigamos juntos, pero necesito saber que sabes que yo te amo y que si pudiera, haría cualquier cosa por estar contigo.

- No, no haces cualquier cosa, podríamos por lo menos intentarlo y tú ni siquiera lo intentas, así que no me vengas ahora diciéndome que me amas y qué harías cualquier cosa por estar juntos, porque es mentira.

- María, no soporto verte a sí y te echo de menos.

- No te creo, si fuera así ahora mismo no estaríamos así, sino juntos.

- Te amo. No quiero perderte.

- Ya lo has hecho.

- ¿Y si te dijera que lo intentáramos, que me dirías?

- …

Hace más de 1 año

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#20

Capítulo 19

Narra María:

- María, no soporto verte a sí y te echo de menos.

- No te creo, si fuera así ahora mismo no estaríamos así sino juntos.

- Te amo. No quiero perderte.

- Ya lo has hecho.

- ¿Y si te dijera que lo intentáramos, que me dirías?

- …

¿Blas me acababa de decir que si lo intentábamos? Esto tenía que ser una broma, no puede ser verdad.

- ¿Blas qué…

- Te amo, te necesito, quiero estar contigo…

- No te entiendo Blas, primero me dejas porque no va a funcionar y ahora me pides volver, ¿a qué juegas?

- No estoy jugando a nada María, esta vez estoy seguro al 100% de que quiero estar contigo pase lo que pase, por lo menos a intentarlo.

- Blas yo…

Blas no me dejo acabar, se acercó a mí, me atrajo hacia él y me beso.

Fue un beso lleno de pasión, anhelo, deseo, amor… fue un beso absolutamente perfecto.

Le echaba de menos, volver a probar sus labios era volver a sentirme viva, a ser feliz, a estar llena por dentro.

Lo había echado de menos.

Cuando nos separamos nos miramos a los ojos y no pude aguantar más, cogí, le agarre de la camiseta y le acerque a mí.

- Te amo.

Y le bese como nunca antes le había besado.

- Yo también te amo princesa. ¿Entonces lo intentamos?

- Claro que sí.

Nos volvimos a besar. Esta vez Blas se tumbó encima de mí, mientras yo, no le dejaba de besar y acariciar.

Así pasamos un buen rato, entre besos y caricias. Ninguno quería separarse.

Apoyada en su pecho, me puse a pensar que a lo mejor si funcionaría, a lo mejor todo iba a salir bien. O eso creía.

Narra Blas:

Cuando no deje terminar a María y la bese, volví a nacer, volví a sentirme lleno por dentro, ahora estaba otra vez completo.

Nos separamos, nos miramos y María tiró de mi camiseta hacía ella.

- Te amo.

Cuando me dijo que me amaba me sentí el hombre más feliz sobre la faz de la tierra.

- Yo también te amo princesa. ¿Entonces lo intentamos?

- Claro que sí.

Cuando me dijo que si la bese, y no la deje escapar.

Ella se tumbó en mi pecho, estaba preciosa a la luz del sol. Ahora que la miraba compendia lo afortunado que era al tenerla conmigo.

Ahora haría todo lo que fuera por conservarla, por tenerla, por no perderla.

Bueno o eso pensaba yo.

Hace más de 1 año

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#21

Capítulo 20

Narra María:

Habían pasado ya los tres días, hoy era el momento, ese momento que no quería que hubiera llegado, ese momento que no quiero que pase.

Hoy Blas se marchaba a Madrid.

Le iba a echar muchísimo de menos, pero me alegro por él, es su sueño, vivir de la música y espero que lo consiga porque se lo merece.

Estos tres días habían sido inolvidables, no me había separado de Blas ni un momento. Cada día le amo más.

Sé que me va a doler mucho cuando se valla, sólo espero poder sobrellevarlo.

Me levante y me vestí. Baje a desayunar, mis padres ya estaban allí desayunando.

- Hola princesa.

- Buenos días.

- Ya llegó el día ¿no?

- No hace falta que me lo digas a todas hora papá.

- Lo siento, ¿Quieres que te lleve?

- No gracias papá, cogeré el autobús.

- De acurdo.

Acabe de desayunar, cogí el móvil, las llaves y la tarjeta del bus. Salí de casa y me dirigí a la parada del bus.

Cuando llegó el bus, entré y me senté. El autobús me llevaba al aeropuerto. Unas lágrimas surcaron mi cara.

Me llevaba a la despedida más dolorosa de todas.

La marcha de Blas.

Narra Blas:

Había llegado el día, ese día que no quería que llegara pero que a la vez quería. Por una parte quería cumplir mi sueño, hacer lo que quiero, pero por otra parte no sé si voy a poder soportar la despedida con María.

Mi niña, como la voy a echar de menos, estos tres días habían sido únicos y especiales. No me había apartado de ella ni un instante, quería aprovechar todo el tiempo posible con ella.

Me levante y me vestí. Baje a desayunar y mis padres ya estaban allí. Cuando terminé de desayunar fui a buscar mis maletas y las metí en el maletero del coche.

Mis padres me esperaban en el coche pero decidí volver a entrar en mi casa. Esa casa había sido la que me había visto nacer, la que me ha visto crecer, llorar, reír y sobre todo la que me ha visto feliz junto a María. La que nos ha guardado desde pequeños nuestros secretos. Una lágrima se deslizo por mi mejilla.

Entre en el coche un poco triste, ese, es y será siempre mi hogar, mi casa.

Nos dirigimos al aeropuerto.

Aquel que me iba a hacer dar un paso muy importante en mi vida y aquel que me va hacer dejar a algo muy importante.

Se acercaba la despedida con María, iba a ser doloroso, lo sé.

Sólo espero poder afrontarlo.

Hace más de 1 año

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#22

Capítulo 21

Narra Blas:

Llegamos al aeropuerto, llegaba el momento. Entre por la puerta y me dirigí a la terminal, por la que salía mi vuelo.

Llegue allí, pero María aún no llegaba. Espero que venga, necesito despedirme de ella, como no venga me muero, no podría marcharme si ella no viene, estoy seguro y lo juro, que me quedo aquí, porque sabré que ella quiere que me quede.

Me senté en el banco y me dispuse a esperar a la llamada del vuelo.

Narra María:

El bus paró en la parada del aeropuerto, me baje y me dirigí a la puerta. Antes de pasar por la puerta, me pare.

No estaba segura de sí irme a despedir de Blas o no. Por una parte no quería verle, a sí estaba bien y no tendría que verle a los ojos y verle marcharse. Pero por otro lado quiero despedirme de él, quiero verle por una última vez, besarle, abrazarle, y además Blas es capaz de quedarse porque yo no voy a despedirme de él, y no puedo dejar que él arruine su sueño, su vida, por mi.

Decidí entrar y que sea lo que tenga que ser.

Me dirigí a la terminal que Blas me había dicho ayer. Lo busque con la mirada y lo vi sentado en un banco.

Blas se percató de mi presencia y me miró, pude ver en sus ojos la tristeza y el dolor que había en ellos.

No podía mirarle a los ojos.

Me acerqué a él lentamente. El momento se acercaba.

Narra Blas:

Miré y la vi, estaba allí, preciosa como siempre. La mire con tristeza y ella me miró a los ojos y la vi que estaba muy triste. Se acercó a mi.

Me levante y me dirigí a ella.

La amaba, la quería, quería estar con ella.

Ella se acercó a mí y le abrí mis brazos. Ella corrió a ellos y se refugió en mis brazos llorando.

- Todo va a salir bien, tranquila, te amo y pronto volveremos a estar juntos, te lo prometo. ¿Vale?

- Vale.

Ella me miro a los ojos, se acercó a mis labios y me beso. Me beso como nunca lo había hecho.

Ese beso había sido el mejor y el peor de todos. Ha sido el último y el más doloroso de todos.

Narra María:

Me acerqué a él, Blas se levantó y se dirigió hacia mí con los brazos abiertos y corrí a ellos para refugiarme en ellos.

Cuando sentí sus brazos rodeándome, me sentí segura pero no pude evitar llorar. Le amo.

- Todo va a salir bien, tranquila, te amo y pronto volveremos a estar juntos, te lo prometo. ¿Vale?

- Vale.

Cuando Blas me dijo eso me sentí más tranquila, le miré a los ojos. Y acerqué mis labios a los de él y le bese como nunca antes lo había hecho.

Ese beso había sido el más maravilloso de todos pero el más doloroso de todos.

Una voz nos separó.

- Pasajeros a bordo para el vuelo a Madrid.

Entonces ya no pude parar de llorar, se iba, había llegado el momento.

Vi que unas lágrima corrían por su mejilla.

Hace más de 1 año

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#23

Capítulo 22

Narra Blas:

Cuando la voz dijo pasajeros a bordo del vuelo a Madrid, mi corazón se paró, y mis lágrimas recorrieron mi cara.

No quería marcharme, quería quedarme con María, estar con ella y no hacerla sufrir.

La mire a los ojos y vi en su mirada el dolor que había en ella y todo su sufrimiento, y no pude más.

- Me quedo. No puedo verte así, no pudo estar sin ti. Esta decidido, me quedo.

Narra María:

Blas me acababa de decir que se quedaba por mi. Era lo más bonito que habían echo y dicho por mi. Pero no iba a dejar que arruinara su sueño por mi.

- ¿Pero que estas diciendo Blas?

- Que me quedo contigo, que lo dejo.

- Ni loco, tú te vas.

- No, no me voy.

- Sí, si que te vas. No voy a dejar que arruines tu sueño, tu futuro, por mi.

- Pero… yo te amo.

- Lo sé, no lo voy a olvidar nunca, pero tienes que hacerlo. Estaré aquí y te apoyaré desde la distancia.

- Tengo miedo de perderte para siempre.

- No lo harás, no me perderas, te lo prometo.

- ¿Me esperaras?

- Te esperaré siempre.

Y me acercó a él y me beso. Le amo.

Se me dibujo una sonrisa en la cara, Blas iba a cumplir su sueño y eso es lo que importaba.

- ¿Y tú me esperaras?

- Siempre.

Nos volvimos a besar.

- Última llamada para los pasajeros con destino a Madrid.

Nos abrazamos y nos volvimos a besar.

- Llámame todos los días.

- Eso no lo dudes princesa.

- Te amo.

- Yo también te amo princesa.

Nos separamos y le dediqué mi mejor sonrisa de todas.

Se despidió de sus padres con un abrazo y se encamino a la puerta. Antes de pasar me miro por última vez y me dedicó esa sonrisa que tanto amaba, y desapareció.

Se marchó.

Me senté en el banco y me puse a llorar.

“Adiós Blas, pronto nos volveremos a ver, te amo” pensé.

Narra Blas:

Cuando María y yo nos despedimos fui a abrazar a mis padres y me encaminé a la puerta. Antes de entrar la miré una última vez. Estaba preciosa y con esa sonrisa que me mataba. Le dediqué esa sonrisa que ella siempre la volvía loca y desaparecí.

Me senté en mi asiento y ya no pude aguantar más y lloré, lo solté todo, todo aquello que había retenido por ella, para que no me viera así.

“Adiós María, pronto nos volveremos a ver, te amo” pensé.

Hace más de 1 año

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#24

Capítulo 23

Habían pasado dos meses desde que Blas se había marchado, la verdad lo estoy pasando muy mal y últimamente ya no hablamos tanto.

Cuando le llamo no contesta, le dejo mensajes y no me los contesta. Sé que esta ocupado, pero solo quiero que por lo menos me conteste.

Hace un par de días le llamé y estuvimos hablando. No era el mismo, no me decía cosas cariñosas, ni me decía que me echaba de menos, ni siquiera un te quiero.

Sé que le pasa algo, sólo que no se el qué.

Tenía libre cuatro días así que había decidido ir a Madrid para ver a Blas. Tenía unas ganas enormes de verle y de abrazarle. Le echaba de menos.

Cogí el avión y me llevo hasta allí. Estaba muy nerviosa y emocionada, ya que Blas no tenía ni idea de que iba a verle hoy.

Los padres de Blas me habían facilitado la dirección de Blas para que llegara sin problemas y pudiera darle una gran sorpresa.

Llegue a su casa y el portero me dijo que no estaba en casa, que había salido con sus amigos. Le pregunte donde podía encontrarle y me dio la dirección de una cafetería.

Me dirigí allí, de mientras pensaba en todos los momentos con Blas, los buenos y los malos. Y en que podríamos hacer estos cuatro días.

Llegue a la cafetería pero no lo encontré. Pregunte en la barra por si le habían visto. Pero no le habían visto.

Al salir por la puerta me topé con un chico muy mono, moreno, que me sonrió, tenía una sonrisa preciosa.

- Hola preciosa.

- Hola.

- ¿Cómo te llamas?

- María, ¿y tú?

- Álvaro, encantado.

Me dio dos besos.

- Me ha encantado conocerte pero estoy buscando a mi novio.

- Oh, vaya, tu novio. Claro. Bueno… otro día nos vemos, si eso.

- Claro.

Me despedí de Álvaro con una sonrisa y empecé a buscar. Me encaminé a un parque que había cerca.

Allí lo vi, pero lo que vi no me gusto para nada.

Blas se estaba besando con una chica preciosa. No pude más y comencé a llorar.

De repente Blas alzó la mirada y me vio. Se quedó sorprendido al verme, no se lo esperaba. Se separó de la chica y se dirigió a mí.

No podía creérmelo, después de todo lo que habíamos pasado, y él me engaña. Cogí y me marché.

- No María ¡Espera!

- No vete Blas, no quiero verte.

Me agarró de la mano y me paró.

- No por favor, yo… lo siento princesa, yo…

- No, basta ya Blas, deja ya de mentirme.

- María…

- ¿Sabes? Ojalá nunca me hubiera enamorado de ti, ojala nunca te hubiera conocido.

Y me marché llorando.

Corrí y corrí a más no poder. No sabía a donde ir. De repente me choqué contra alguien.

- Lo siento muchísimo.

Cuando me disculpé, miré a la persona con la que me había chocado.

Al verle, no pude más, y le abrace.

- No llores princesa, nadie merece que derrames lágrimas por él.

Abrazada a él me sentía segura y muy tranquila, era mi salvador. Con él parecía que todo iba a salir bien.

Hace más de 1 año

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#25

Capítulo 24:

Narra María:

- Gracias Álvaro, lo necesitaba.

- De nada princesa, nadie debería hacerte llorar.

Me acarició la mejilla y me sonrió, y por un impulso lo volví a abrazar, en sus brazos me sentía protegida.

De repente alguien se acercó.

- ¿María? ¿Álvaro?

- ¿Tú y Blas os conocéis?

- Aja, ¿y vosotros?

- Si, Álvaro es uno de mis compañeros del grupo, ¿María podemos hablar?

- No, no tengo nada que hablar contigo, me lo podrías haber dicho ¿sabes?, ahora no parecería tan tonta, me marcho.

- No espera, déjame explicártelo.

- No Blas, lo nuestro se acabó ¿o no lo entiendes?, lárgate, vete, no quiero volver a verte nunca más.

Acto seguido me despedí de Álvaro y me marche.

Cogí el primer bus que me llevará a casa. En el trayecto no paraba de llorar, lo amaba demasiado. ¿Por qué me hace esto? ¿No le he demostrado siempre que le amo? Y me quede dormida en el asiento del autobús.

Cuando me desperté ya habíamos llegado, tenía la cara pegajosa de las lágrimas secas que había derramado.

Mientras caminaba a casa, decidí una cosa.

Me olvidaría completamente de Blas y para ello tenía un plan en marcha y lo primero era hablar con mis padres.

Llegue a casa y mis padres me vieron extraños ya que se suponía que estaba en Madrid con Blas.

- Cariño, ¿qué haces aquí?

- Blas y yo hemos roto.

- ¿Y eso cariño?

- Le pille besándose con otra chica.

- Lo siento muchísimo cariño.

- No te preocupes mamá. ¿Puedo hablar con vosotros sobre una cosa?

- Claro ¿dinos?

- Quiero irme a vivir con la tía a Londres. Por favor necesito irme de aquí y olvidarme de todo.

- ¿Estas segura de que es lo que quieres?

- Completamente.

- Esta bien, mañana hablaremos con tu tía y lo arreglamos.

- De acuerdo, ahora me apetece irme a la cama.

- Claro cariño descansa.

Llegue a mi habitación y me tire en la cama y ya no pude contener mis lágrimas más y las deje salir.

¿Por qué el amor duele tanto? ¿Por qué siempre acabo sufriendo por amor? La verdad no me merezco esto, tengo que cambiar, volver a sentirme yo, segura de mi misma y comerme el mundo.

Para ello necesitaba un cambio de vida radical, adiós a todo y a todos, nueva ciudad, nueva casa, nuevos amigos, nuevo look…

Al día siguiente mi madre me despertó y me confirmo que mi tía estaba encantada de que me vaya a vivir con ella y que en tres días todo estaría listo para mudarme allí.

Encendí el móvil y me encontré con millones de llamadas y mensajes de Blas que no conteste, solo hubo uno que me llamo la atención, era de Álvaro: “¿Cómo te encuentras? ¿Estás bien? ¿Llegaste bien? Sabes que me tienes para lo que necesites, si te sientes sola llámame”. Me hizo sacar una sonrisa, lo conozco desde hace menos de un día y ya tiene toda mi confianza y le respondí: “Podría estar mejor, gracias por preocuparte por mí. Llegue bien, ya estoy en casa. Gracias, lo tendré en cuenta y lo mismo te digo cuando necesites a alguien para hablar ahí estaré”.

Cuando acabe de enviar el mensaje, baje a desayunar, y después comencé a empaquetar mis cosas en cajas.

Empezaba a enterrar todos los recuerdos y momentos buenos y malos con Blas en lo más profundo de mi

corazón y ya no volvería a permitir que me hiciera daño.

No iba a volver a permitir que mi hicieran daño por amor.

Hace más de 1 año

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#26

Capítulo 25:

Narra María:

Acabe de recoger las últimas cosas que me quedaban y guarde las maletas en el maletero.

Antes de marcharme, me despedí de mi mejor amiga, Lucía. Lloré un rato con ella, de esta marcha era lo que más me dolía, dejar a mi mejor amiga atrás.

Me monte en el coche y eche una última mirada a mi casa, esa casa que me había visto crecer, la que me había visto llorar y reír, la que me había visto enamorarme y sufrir. Esa casa donde había pasado todos los buenos momentos vividos.

Llegamos al aeropuerto y allí espere hasta que me llamaran para subir al avión. Mientras esperaba me puse a escuchar música para intentar evadirme de todo y poder relajarme un poco.

Narra Blas:

No sé cómo Ane podía haberme hecho esto. Lo tenía todo planeado, sabía que María iba a venir a verme y lo planeó con Sam para que cuando ella me viera, Sam me besara.

Que estúpido y tonto he sido, ¿cómo no he podido haberme dado cuenta? Ahora la he perdido. Tengo que verla, necesito explicárselo, necesito ver que me perdona, que todo vuelve a ser igual.

Llegue a su casa, quería explicárselo todo, pero su casa estaba vacía, no había nadie. Estuve un rato esperando por si volvían. Me canse de esperar y me dirigí a casa de Lucía, la mejor amiga de María por si sabía dónde estaba.

Llamé a la puerta y me la encontré llorando.

- ¿Qué pasa Lucía? ¿Estás bien?

- ¿Qué que me pasa? ¿No lo sabes? ¿Qué haces aquí?

- Saber el que. He venido a buscar a María para explicárselo todo pero no hay nadie en casa.

- María se ha marchado.

- ¿Y cuándo va a volver?

- No va a volver, Blas.

Cuando Lucía me dijo que ella no iba a volver más, mi mundo se vino abajo, no podía creérmelo, se había ido, ¿pero a dónde?

- ¿A dónde se ha ido?

- A Londres, se ha ido a vivir a Londres.

- ¿Pero por qué?

- Por ti Blas, se va por ti. Para poder olvidarte y pasar página.

No podía creérmelo, mis lágrimas comenzaron a salir. Me sentía la persona más mala del mundo.

- ¿A qué hora sale el vuelo?

- A las 12.

Mire el reloj eran las 11:30, tenía que ir a buscarla, si no iba y se lo explicaba no iba a perdonarme en mi vida.

Eche a correr hacia el coche y me metí dentro. Conduje dirección al aeropuerto.

Tenía que llegar a tiempo, tenía que impedir que se marchara. No puedo perderla, la amo, la necesito, sin ella no soy nadie, sin ella no se vivir.

Llegue al aeropuerto eran las 11:55, tenía cinco minutos para encontrar la terminal y para encontrarla. Eche a correr, tenía un presentimiento.

Llegue a la terminal y la busque. Me puse de pie en los asientos y la distinguí a lado de la puerta. Y grité su nombre.

- ¡MARÍA!

No me escucho, iba a traspasar la puerta y no podía dejar que lo hiciera.

Me baje del asiento y me dirigí a ella, pero justo en ese momento llegaron los pasajeros de un vuelo que acababa de llegar y me resulto más difícil llegar hasta ella.

Cuando llegue…

Narra María:

Había llegado la hora, me habían avisado para que entrara en el avión. Me despedí de mis padres en la puerta.

- Adiós mamá, papá, os quiero mucho.

- Nosotros también a ti hija, cuídate mucho.

- Claro mamá.

- Prométenos que nos llamaras todos los días.

- Te lo prometo papá.

Nos abrazamos, cuando nos abrazamos me pareció oír mi nombre, pero no le di importancia.

Cogí mi bolso y me encaminé a la azafata, le entregue mi billete y atravesé la puerta.

Narra Blas:

Cuando llegue hasta allí, ella ya no estaba. No podía creerme que hubiera llegado tarde. Sus padres me vieron y pusieron una cara que no me pare a descifrarla. Ahora lo único que me importaba era que la había perdido para siempre, que jamás volvería a estar con ella. Que jamás la volvería a tener entre mis brazos, que no volvería a verla sonreír más como lo hacía, que ella jamás me dedicaría una de sus sonrisas que tanto me gustaban. Ella jamás me volvería a mirar de esa forma, no volvería a ver en sus ojos todo el amor que desprendía.

Jamás sabría la verdad sobre todo lo que había pasado, jamás la volvería a besar, a abrazar, jamás la volvería a ver feliz por mí.

No podré volver a oír de sus labios un te quiero y por más veces que le diga que la amo, ella ya no volverá a sentir lo mismo por mí.

La he perdido.

Eche a correr hacía la salida, no quería estar más allí, llegue al coche y me dirigí a casa, no quería ver a mis padres, lo único que quería era estar solo. Me fui a la playa, ese lugar me encantaba, me hacía sentir bien, nos hacía sentir bien.

Me senté en la arena y llore, llore por ella, por mí, pero por ella especialmente y de repente comenzó a llover. Y allí me quede calándome hasta los huesos pero no me importo absolutamente nada.

Ya no me importaba nada, solo me importaba ella. Cada vez que pensaba en ella mi corazón se rompía en mil pedazos, se resquebrajaba, sangraba de amor.

No pude ya más con este sufrimiento y esta agonía y grite a los cuatro vientos cuanto la amaba.

Narra María:

Llegue a Londres, por fin, me había pasado todo el trayecto llorando por Blas, por Lucía, por mis padres, por todos…

Me baje de él, y decidí que es lo que iba a hacer a partir de ahora.

No volvería a mirar a atrás, seguiría hacía delante, construiría una nueva vida, partiría de cero y olvidaría a Blas para siempre.

Quería dejar de sufrir más y para ello debía empezar por olvidarme de él.

Quiero un cambio de look, de personalidad, conocer nueva gente, nuevos chicos…

No dejaría que nadie volviera a hacerme daño, no iba a volver a sufrir más por amor.

Lo que más quiero ahora es OLVIDARME DE BLAS PARA SIEMPRE.

Este es el comienzo de una nueva vida.

FIN

De la primera temporada

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#27

Capítulo 26 - 2º temporada

Un año después.

Narra María:

Había pasado un año, un año… como decirlo… sin duda había sido el mejor y el peor año de mi vida.

Me encanta mi vida en Londres, es tan diferente… pero… siempre esta ese pero, siempre que alguien me pregunta por mi vida aquí en Londres, sale ese pero y tiene nombre.

BLAS

Los primeros días de mi estancia aquí fueron horrorosos, no podía quitármele de la cabeza, todo lo que veía me recordaba a él, cada chico, cada pareja, cada canción, cada banco…

Le añoraba, añoraba todo de él, sobre todo el que estuviera a mi lado en cada momento, en el compartir cada experiencia aquí vivida.

Como me prometí a mi misma, hice algunos cambios en mi vida, he cambiado de look, de vestuario e incluso mi forma de ser. He intentado olvidarme de él, pero eso a estas alturas, sé que es algo imposible de cumplir.

Me hizo mucho daño y a pesar de ello le sigo amando, igual que la primera vez.

- Toc, toc…

- Adelante

- María, como no te des prisa llegaremos tarde al aeropuerto.

- Lo siento, tía. Es que estaba sumida en mis pensamientos.

- Ahhh, ya entiendo, no te preocupes, pero tenemos que marcharnos.

- Ya voy, un segundo.

Miré por última vez la habitación, esa habitación que me había visto tantas veces llorar y tan pocas reír. Echaré de menos esta casa.

Bajé las escaleras y me metí en el coche y nos dirigimos al aeropuerto, allí me encontraría con mis amigas, las que desde que llegue aquí jamás se habían apartado de mí.

Llegue y allí estaban todas, las 5.

Nos despedimos de nuestros familiares para el viaje que íbamos a realizar juntas, un viaje que para muchas nos iba a cambiar.

- Pasajeros del vuelo a …

Narra Blas:

Había pasado un año, un año de muchas cosas y lo único que me faltaba para que fuera el mejor y más maravilloso de todos es a ella.

Ella haría que hubiese sido increíble y perfecto.

MARÍA

Mi niña, la añoro, la echo tanto de menos, he intentado hablarlo con ella durante los primeros meses después de que se marchó, pero no me cogía el teléfono, hasta que desistí.

No es que haya tirado la toalla, solo que pienso que ella necesita tiempo, tiempo para que hable conmigo.

La amo, con locura, igual que la primera vez, siento que me falta algo, y sé que es ella, ella me complementa, me llena por dentro. Ella es mi todo.

Este año, ha sido mágico, por fin, todo marcha sobre ruedas, bueno en mi ámbito profesional, ya que el personal sin ella no soy nadie. Los chicos y yo nos llevamos muy bien, congeniamos de maravilla, y salen unas canciones que jamás pensé que quedarían tan bien con nuestras voces.

- Toc, toc…

- Adelante

- Blas, tío, date prisa o no llegaremos al aeropuerto.

- Lo siento, Álvaro. Es que estaba pensando…

- En ella ¿verdad?

- Si, ahora mismo voy.

Salí de la habitación del hotel, y me metí en el coche con los demás.

Mis chicos, como había cambiado nuestras vidas desde entonces, hemos logrado tantas cosas juntos, ya ni me acuerdo de cómo empezó todo, ha pasado tan rápido….

Cogimos el avión, cuando llegamos a nuestro destino, fuimos a coger las maletas.

Nos íbamos a la salida del aeropuerto a coger el coche.

Iba distraído pensando en todas las cosas que habían pasado durante este año que me choque con alguien.

- Yo…

Narra María:

Acabábamos de llegar a nuestro destino, así que fuimos a buscar nuestras maletas.

Puff como pesaba la mia.

Iba pensando en cómo nos conocimos las chicas y yo, en cómo nos hicimos amigas tan rápido, todas tan diferentes y distintas las unas de las otras, pero que bien nos compenetrábamos.

Nos conocíamos a la perfección, todo de todas, no había secretos entre nosotras.

Hasta que me choqué con alguien.

- Yo…

Narra María y Blas:

Es…

No puede ser…

¿Por qué ahora?

¿Será el destino?

¿Es él, el que nos ha hecho juntarnos de nuevo?

¿Querrá que volvamos juntos?

¿Es esta la señal que busco?

No tengo ni idea, pero lo averiguare.

Hace más de 1 año

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#28

Capítulo 27 - 2º temporada

Narra María:

- Yo…. ¿Blas?

- ¿María?

No podía ser, era él.

Mi corazón empezó a acelerarse y mi respiración se entrecorto. Estaba absolutamente sexy.

Baje a recoger mis cosas, ya que con el choque se habían caído al suelo. Blas hizo lo mismo y cuando subimos, quedamos a pocos centímetros.

El pulso se aceleró más, le mire a los ojos, esos ojos tan perfectos y maravillosos, aún me perdía en ellos.

Y sus labios, esos labios que tantas ganas tenía de probar.

No aguante más y me abalance sobre él y le bese.

Pufff que bien me sentía, el hacía que mi mundo dejara de girar y que solo existiéramos él y yo. Nadie más que nosotros dos.

Cuando nos separamos porque nos faltaba el aire, me di cuenta del error que acababa de cometer.

- Yo… lo siento, Blas.

- ¿Por qué lo sientes?

- Porque esto no tenía que haber pasado, me has hecho mucho daño, mucho, y lo único que hago después de un año sin verte es besarte, lo siento.

Salí corriendo de allí, y como no, mis lágrimas comenzaron a salir.

Le odio, le odio por hacerme sentir así, tan vulnerable. Odio sentirme así.

De repente alguien me cogió del brazo he hizo que me parara.

- María, espera, por favor. No puedo esperar más. Déjame explicártelo todo. No quiero perderte. TE AMO.

- Blas ¿yo…? No lo sé, me has hecho mucho daño y no sé si estoy preparada para oír tus explicaciones.

- Pero yo no puedo esperar más. Te necesito, te necesito conmigo, aquí, cerca, no lejos.

Narra Blas:

- Yo… ¿Blas?

- ¿María?

No podía ser, era ella. Mi niña. Mi princesa.

Noté como mi pulso se iba acelerando y mi respiración se iba entrecortándose. Estaba absolutamente sexy y perfecta. Cuanto había cambiado, pero que hermosa sigue siendo.

Baje a recoger mis cosas del suelo, al mismo tiempo que María. Cuando me levante nuestros rostros quedaron a centímetros de uno del otro.

Mi corazón se aceleró más y note la respiración entrecortada de ella. La mire a los ojos, esos ojos chocolate que me tienen hipnotizados, esos ojos preciosos.

Luego pase a mirar sus labios, esos labios carnosos, que me encantan probar, y que daría lo que fuera por volverlos a besar.

Vi en sus ojos el deseo, todo paso tan rápido, en un momento estaba deseando besarla y al otro la tenía tan cerca.

María me beso, el beso más maravilloso de todos, un beso perfecto, lleno de amor y anhelo.

Nos separamos para poder coger aire y vi en sus ojos arrepentimiento y dolor. Esa mirada me partió el corazón.

- Yo… lo siento, Blas.

- ¿Por qué lo sientes?

- Porque esto no tenía que haber pasado, me has hecho mucho daño, mucho, y lo único que hago después de un año sin verte es besarte, lo siento.

Después de que me dijera esas palabras tan dolorosas para mí, salió corriendo.

Lo que ella no sabía es que la había visto llorar.

No soporto verla así, se me parte el alma verla llorar y mucho más sabiendo que el causante de todo soy yo.

No iba a permitir que se marchara, que me dejara, otra vez no, no iba a perderla.

Salí tras ella, hasta que la alcance. La cogí del brazo y la hice pararse.

- María, espera, por favor. No puedo esperar más. Déjame explicártelo todo. No quiero perderte. TE AMO.

- Blas ¿yo…? No lo sé, me has hecho mucho daño y no sé si estoy preparada para oír tus explicaciones.

- Pero yo no puedo esperar más. Te necesito, te necesito conmigo, aquí, cerca, no lejos.

- Blas…

No pude más y la bese. Con ese beso le transmití todo lo que sentía y todo lo que había sufrido. Todo lo que la anhelaba y todo lo que la amaba.

Al separarnos la mire a los ojos y vi en ellos sorpresa, anhelo, amor… no tenía palabras para describir su mirada.

- ¿Por favor, María?

Narra María:

Me acaba de besar. ¿Lo que sentí?

No es fácil de explicar, más bien fue un manojo de sentimientos por parte de los dos. Con ese beso Blas me había dicho demasiado. Lo más importante que me ha amado, me ama y me amará, igual o más que yo a él.

- ¿Por favor, María?

¿Qué hago? ¿Dejo que se explique? ¿Sera lo que me espero?

¿QUÉ HAGO?

- Yo…

Hace más de 1 año

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#29

Capítulo 28 - 2º temporada:

Narra Blas:

- Yo…

María se quedó callada, estaba nervioso, no sabía lo que me iba a decir. Quería morirme allí mismo.

Como me diga que no, no sé qué voy a hacer. La necesito, necesito tenerla, necesito sentirla cerca, quería tenerla cerca, no soportaba la idea de tenerla lejos.

- Yo… lo siento Blas, pero necesito tiempo, tiempo para pensar en lo que acaba de pasar, en el beso, en lo que he sentido.

- Entonces quieres decir que esto se ha acabado, que no hay solución, que ya está.

- No lo sé Blas, no lo sé. Te amo, pero…

- Yo también te amo, y lo siento, siento haberte echo daño, déjame remediarlo…

- Está bien, te daré otra oportunidad pero ahora necesito tiempo y vas a tener que currártelo mucho.

- De acuerdo.

- Ahora me voy, mis amigas me están esperando.

- Espera, ¿te vas a quedar aquí?

- Si Blas, me vengo a vivir aquí, a Madrid.

- ¿En serio?

- Sí, pero ahora me tengo que ir.

- No olvides que te quiero.

María se marchó sin contestarme. Dios la amo. Pero ella no quiere estar conmigo, no por ahora y eso me mata, me duele por dentro.

Cuando me dijo que no, se me desgarró el corazón, era lo que no quería oír, ahora que voy a hacer sin ella.

Bueno aun me queda una oportunidad, y no pienso desaprovecharlo.

Necesito hablar con los chicos y que me aconsejen. Tengo que preparar algo que deje a María sin habla y que se dé cuenta de que la amo y que nunca jamás la haría daño.

Narra María:

Tuve que decirle a Blas que aun necesitaba tiempo. Le quería, le amo, pero aun necesito volver a confiar en él.

Quiero volver a sentirme segura con él, volver a confiar en él, necesito que me lo demuestre.

Una lágrima comenzó a salir y me recorrió la cara. Odio sentirme así, quiero tenerle, quiero besarle, abrazarle, pero tengo tantas dudas, estoy tan confundida, no sé qué hacer.

Hablaré con las chicas y que ellas me aconsejen que es lo mejor.

Me dirigí hacia el coche cuando me volvía chocar otra vez.

- Yo lo siento mucho, ¿Álvaro?

- ¿María? Cuanto tiempo, ¿cómo estás?

- Mucho mejor ¿y tú?

- Pues me va genial.

- Me alegro mucho de haberte visto.

- Y a mí. ¿Te apetece quedar mañana?

- Sí, genial. Llámame.

- De acuerdo.

Álvaro se despidió de mí con dos besos. Me ha alegrado el día y se me ha dibujado una sonrisa.

Él me hace sentir bien.

Llegué al coche y me monte con mis chicas.

Narra Blas:

No podía creérmelo, ¿Álvaro con María? No puede ser, no puedo creerme que tengan algo, eso es imposible. No puede ser.

Ahora mismo me sentía… estaba celoso, ella es mía, es mi princesa, es mi niña, mi todo. No puedo perderla. Sé que a Álvaro le gusta pero no voy a permitir que este con ella, no sin antes haber luchado por recuperarla, por volver a tenerla.

La amo y no puedo permitir que ella se aleje más de mí.

Llegué a donde los chicos y me dirigí a Álvaro.

- ¿Podemos hablar?

- Claro, ¿De qué quieres hablar?

- De María sé que has estado hablando con ella.

- Claro, me la he encontrado y hemos quedado para mañana para hablar de lo que ha pasado durante este año.

- Me parece bien, pero quiero que sepas una cosa, eres mi mejor amigo y eso no va a cambiar nada, pero quiero que sepas que voy a seguir luchando por ella, que no pienso perderla. Y que la amo y volveré a estar con ella y la haré feliz.

Narra María:

Había olvidado coger unos papeles en recepción, cuando los vi. A Blas y a Álvaro hablando.

Oí toda la conversación. No podía creérmelo ¿A Álvaro le gusto? ¿Desde cuándo? ¿ Y Blas cree que a mí me gusta Álvaro? Está celoso. Ja, ja, ja pero si él sabe que mi corazón y mi amor lo tiene él. Sé lo he entregado todo a él, él es el dueño de mi corazón.

Le amo y sé que él me ama a mí, me lo acaba de demostrar. Pero no se lo voy a poner tan fácil.

Volví al coche.

Como le amo.

Hace más de 1 año

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#30

Capítulo 29 - 2º temporada

Narra María:

Iba en el coche pensando en Blas y en lo que acaba de presenciar cuando llegamos a la casa en la que íbamos a vivir.

Era una casa grande y preciosa, me encantaba. Es la primera vez que la veo y me he enamorado de ella.

- Venga chicas vamos a entrar.

- Si, María tiene razón.

Cuando Natalia dijo eso corrimos todas a la puerta.

- ¡A las habitaciones!

Ja, ja, ja Laura está muy loca ja, ja, ja.

Fuimos todas corriendo a escoger la habitación y escogí la del fondo. Cuando entre era absolutamente perfecta. Era grande, muy grande. Tenía una hermosa cama, un armario de infarto y lo mejor de todo tenía una terraza que daba al jardín y a la piscina. Absolutamente perfecta.

- María

- Dime Didi.

- Te llama Adri, abajo en el salón.

- Vale gracias, ahora bajo.

Saque de la maleta la ropa y mientras iba pensando en mis grandes amigas, en Laura, en Natalia, en Adriana o Adri como la llamamos nosotras y en Diandra o Didi, ella ha sido mi gran apoyo y sin duda es mi mejor amiga, pero sin olvidarme de mi pequeña Lucía. Tengo ganas de verla.

Baje a buscar a Adri.

- Dime Adri, ¿para qué me querías?

- Ha llamado Álvaro.

- Ouh ahora mismo le llamo.

Cogí el teléfono y llamé a Álvaro.

- Hola

- Hola, preciosa ¿Qué tal?

- Muy bien, me ha dicho Adri que habías llamado.

- A si, era para quedar esta tarde, ¿te parece que te pase a buscar a las 7?

- Me parece estupendo, ¿tienes la dirección?

- Si, la tengo. Nos vemos luego preciosa.

- Adiós guapo.

Colgué y fui a seguir ordenando la habitación, puse música y de repente empezó a sonar una canción, exactamente de Auryn, “Sentado en el banco”. No podía creérmelo, esa canción, me parece que iba por mí.

No pude más y me puse a llorar. Le amo.

Me sequé las lágrimas y me metí en la ducha. Me vestí con una camiseta verde sin tirantes y unos vaqueros.

A las 7 en punto llamaron al timbre. Baje y abrí la puerta. Allí estaba Álvaro tan guapo como siempre.

- Hola preciosa.

- Hola guapo.

Le di un beso en la mejilla y me dirigió al coche.

- ¿A dónde me llevas?

- Sorpresa.

Álvaro me llevó al centro de Madrid, ya que nosotras vivíamos a las afueras.

Me llevó al centro y fuimos a un bar a tomarnos algo. Me lo pasaba genial con él, era encantador, atractivo y muy comprensivo y cariñoso. La verdad me está empezando a gustar.

¿Pero qué narices estoy pensando? Yo quiero a Blas, no, lo amo y eso ni él ni nadie lo va a cambiar.

Después de tomar algo, fuimos a dar un paseo por un parque que quedaba cerca.

Narra Álvaro:

María no podía ser más perfecta, me encanta.

- ¿María?

- ¿Dime?

- Yo…

Nuestros rostros habían quedado a centímetros, nuestros labios estaban a punto de tocarse, de probarse, quería que pasara, quería besarla, quería sentirla.

Me acerque más a ella.

Narra María:

¿Álvaro estaba a punto de besarme? No podía ser cierto, no podía ¿o sí?

La verdad, no sé si quiero que lo haga o no. Estoy muy confundida.

De repente Álvaro se acercó más a mí. Mi corazón empezó a acelerarse.

¿Qué hago?

Se fue acercando poco a poco hasta que…

Narra Blas:

Había decidido salir a dar una vuelta, no soportaba sentirme así, sin saber qué hacer. Tengo que pensar algo para que María vuelva a estar conmigo, a que vuelva a confiar en mí.

Iba paseando por un parque, y resultó ser que era mi parque favorito puesto que me recordaba demasiado a casa, al parque (plaza) donde María y yo teníamos nuestro banco. Sin haberme dado cuenta mis pasos me habían llevado allí. Y la verdad, es el mejor sitio donde podría estar. Bueno eso pensaba.

Levante la vista.

¿Ese no es Álvaro? ¿Y quién es con la que se está besando?

¡No puede ser! No por favor, que no sea ella.

Una lágrima comenzó a salir y recorrió mi mejilla, y detrás de ella la siguieron las demás.

No puede ser, no por favor.

Porque me hace esto, yo la amo.

Mi corazón se había roto en mil pedazos.

Hace más de 1 año

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#31

Capítulo 30 - 2º temporada

Narra María:

Álvaro me estaba besando, era un beso muy diferente a todos los que me habían dado. Pero… no era Blas…

¿Qué coño estoy haciendo?

No, no, esto no está bien, yo amo a Blas.

Cogí y me separé de él. Álvaro me estaba mirando, su mirada era muy confusa, no sabía lo que expresaba su mirada.

- Álvaro yo… esto no está bien.

- Por…

- Blas, yo le amo.

- Lo sé, no sé en que estaba pensando, es mi mejor amigo.

De repente lleve mi mirada hacía una persona, es como si sintiera que alguien había ahí.

Era Blas.

¡Mierda! Nos había visto.

- ¡Blas!

Fui corriendo hasta él.

- Lárgate, no quiero verte.

- No espera, no es lo que tú crees, por favor déjame explicarte.

- ¿Por qué debería dejarte que me lo expliques? Tú no me dejaste.

- Lo sé, lo siento.

- No quiero hablar contigo vale, pensé que me querías pero veo que no.

- Te amo.

Me acerqué a él y le bese. Lo añoraba, añoraba esos besos que me hacen sentir en el cielo.

Blas me separó.

- No María por favor, no me hagas esto ¿vale?

Una lágrima comenzó a salir de sus ojos, no soportaba verle a sí. Se me partía el alma.

- Blas, por favor, déjame explicártelo…

Yo también comencé a llorar, me sentía impotente por no poder hacer algo para que él no sufriera más.

- No llores por favor María, en serio, sabes que no soporto verte así.

- Es que…

Entonces apareció Álvaro.

- Blas, escúchala, en serio, ella te ama. Al único que va a querer es a ti. María lo siento, siento haberte metido en esto, yo no sé en qué estaba pensando, él es mi mejor amigo y tú mi mejor amiga. Lo siento.

- Está todo bien Álvaro, en serio, no te preocupes.

Álvaro se fue, y me quede a solas con Blas, yo no podía dejar de llorar, lo había estropeado todo, Blas jamás me perdonaría.

Blas se acercó a mí, me cogió la cara con sus manos y me quitó las lágrimas de la cara.

- No llores, una chica tan preciosa como tú no debería de llorar ni por mí ni por nadie, me oyes. Te prometí que jamás te haría llorar y voy a cumplirlo.

- ¿Entonces me perdonas?

- Te perdono, siempre te perdonaré, jamás te dejaré sola.

Blas me abrazó, me sentía bien y segura allí entre sus brazos, esos brazos fuertes que me protegen. Puse mi cara en su cuello, olía tan bien, tan a él. Me encanta, me encanta todo de él.

De repente se puso a llover. Siempre en el mejor momento. Pero no nos importó, seguimos allí abrazados.

Nos separamos y nos miramos a los ojos.

- ¿Por qué me miras así María?

- Porque estoy esperando algo.

- ¿El qué?

- Un…

Narra Blas:

La veía llorar y no podía, no soportaba la idea de verla así.

- No llores por favor María, en serio, sabes que no soporto verte así.

- Es que…

Entonces apareció Álvaro.

- Blas, escúchala, en serio, ella te ama. Al único que va a querer es a ti. María lo siento, siento haberte metido en esto, yo no sé en qué estaba pensando, él es mi mejor amigo y tú mi mejor amiga. Lo siento.

- Está todo bien Álvaro, en serio, no te preocupes.

María le sonrió cuando le dijo eso y Álvaro se fue, y me quede a solas con ella, yo no podía, no soportaba la idea, se me parte el alma solo de verla así, ella es mi princesa.

Me acerqué a ella, la cogí la cara con mis manos y le quité las lágrimas de su cara.

- No llores, una chica tan preciosa como tú no debería de llorar ni por mí ni por nadie, me oyes. Te prometí que jamás te haría llorar y voy a cumplirlo.

- ¿Entonces me perdonas?

- Te perdono, siempre te perdonaré, jamás te dejaré sola.

La abrace, la necesitaba conmigo, la necesitaba cerca, muy cerca, necesitaba sentirla, era mi princesa, mi todo. María puso su cara en mi cuello, sentía su respiración… dios era la mejor sensación del mundo.

La bese el pelo, desprendía un aroma muy dulce, muy ella.

De repente comenzó a llover, como siempre muy oportuno, pero a ninguno de los dos nos importó, con tan solo tenernos el uno al otro.

Nos separamos y nos miramos a los ojos. Me miraba con esa sonrisa que tanto me gustaba, esa en la que estaba planeando algo.

- ¿Por qué me miras así María?

- Porque estoy esperando algo.

- ¿El qué?

- Un beso, aún sigo esperando mi beso.

No lo pensé dos veces y la bese, con amor, con pasión.

Un beso de verdad, de esos que salen en las películas, un beso lleno de amor y dulcura.

- Te amo María.

- Yo también te amo Blas.

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#32

Capítulo 31 - 2º temporada

Narra María:

Había pasado una semana desde nuestra reconciliación, desde que Blas y yo habíamos vuelto a estar juntos. Y la verdad estoy mejor que nunca.

No paro de reírme por tonterías y de pasarme horas y horas con una sonrisa de tonta después de haber pasado la tarde con él.

Blas era… era todo lo que siempre soñé, es absolutamente perfecto. Le amo.

Hoy había decidido ir a tomar algo con las chicas al bar que había cerca del parque que había enfrente de nuestra casa.

Didi había decidido quedarse en casa pues no se encontraba muy bien.

Llegamos al bar y nos sentamos todas juntas.

Narra Adriana:

- Voy al baño chicas, ahora vuelvo.

- De acuerdo, no tardes mucho.

Ya está Laura y sus prisas ja, ja, ja.

Iba pensando en cómo había cambiado nuestras vidas desde que decidimos venirnos a vivir a Madrid, cuando me choqué con alguien y caí al suelo.

- Lo siento mucho.

- No te preocupes, ha sido culpa mía, espera que te ayudo.

Agarré su mano y cuando le miré, mi mundo se detuvo. Era el chico más perfecto y guapo que había visto nunca. Tenía unos ojos preciosos como el mar y era rubio. Me quedé embobada mirándole. Era… no tenía palabras.

- Yo… Lo siento.

Narra Dani:

Había quedado con David y Álvaro y habíamos decidido ir a tomarnos algo en algún bar.

Decidimos ir a uno que estaba cerca de un parque y entramos, cuando me choqué con alguien.

Era una chica y la había tirado al suelo, seré torpe.

- Lo siento mucho.

Y encima es ella la que se disculpa.

- No te preocupes, ha sido culpa mía, espera que te ayudo.

La cogí de la mano y la ayudé a levantarse del suelo. Nuestras miradas se cruzaron. Era absolutamente perfecta y maravillosa. Tiene unos ojos preciosos marrones tirando miel y el pelo largo y ondulado. En definitiva es una diosa.

- Yo… Lo siento.

Ella cogió y se marchó, me había quedado en shock.

- ¿Eh, tio?

- Ummm

- Que te has quedado atontado mirándola.

- Es una diosa.

- ¿Sabes cómo se llama? ¿Su número?

- ¡Mierda! No.

- Ja, ja, ja.

Nos sentamos en una mesa y no pude dejar de pensar en ella, me había enamorada con tan solo mirarla.

Necesito saber quién es ella, quien es la chica que me ha robado el corazón.

La vi estaba sentada con sus amigas un par de mesas más allá.

- ¿eh? Chicos mirad, está allí.

- ¿Esa no es María?

- Dices la novia de Blas ¿no? Álvaro.

- Ajá

- Yo voy acercarme.

Narra Adriana:

Levanté la mirada y lo vi. Era el chico que ahora ocupaba mi mente y mi corazón, el chico por el que suspiraba.

Se acercó, no iba solo, iba acompañado por dos chicos más. De repente note que María se tensaba ¿Por qué será? ¿Conocerá a alguno?

Hace más de 1 año

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#33

Capítulo 32 - 2º temporada

Narra María:

No podía creérmelo, ¿por qué todo me pasa a mí?

No me apetecía nada ver a Álvaro y menos después de lo que pasó entre nosotros dos. Le quiero, pero como amigo.

Narra Álvaro:

Ahí estaba María, perfecta como siempre. No puedo dejar de pensar en ella y en el beso. No debería de hacerlo es la novia de mi mejor amigo, pero no puedo dejar de hacerlo.

Narra Dani:

- Hola chicas, ¿podemos sentarnos con vosotras?

- Tú eres Dani, ¿verdad?

- Ajá y tú María la novia de Blas.

Cuando hice ese comentario María se puso roja.

- Ellos son David y Álvaro, aunque alguna ya lo conoce.

- A si es, entonces tu eres el famoso David ja, ja, no te esperaba así.

- ¿A sí cómo? ¿Sexy?

- Ja, ja, ja, no guapo ja, ja. Ellas son Natalia, Laura y Adriana.

Adriana… se llama Adriana, es un nombre precioso para una chica preciosa, me encanta. Cogí y me senté enfrente de ella.

No paraba de mirarla y ella a mi tampoco, era una diosa.

Narra Adriana:

Los chicos se presentaron, se llama Dani.

Dani.

Es un nombre que le pega que ni pintado, dios no paraba de mirarme y yo a él tampoco, pero es que es tan guapo y tan dulce… ainsh… es para comérselo.

Narra David:

María nos presentó a las chicas y hubo dos que me llamaron la atención, Laura y Natalia, las dos eran preciosas.

Empecé a entablar una conversación con Laura y las verdad me encantó, es absolutamente perfecta para mi, me encantaría poder estar con ella. Y espero que sea pronto.

Narra Laura:

David me había caído genial y además es muy pero que muy guapo, creo que le gusto por que no para de mirarme y reírse de todas las estupideces que digo.

A mi la verdad es que me encanta, todo.

Creo que voy a intentar algo con él, a haber que tal va, bueno eso si yo a él le gusto.

Narra Natalia:

Dios David es… no tengo palabras para describirle, es absolutamente perfecto, me encanta.

Pero…

Siempre hay un pero, creo que a David le gusta Laura porque no para de mirarla, decidido, le gusta.

¿Por qué todo me pasa a mi? ¿Por qué siempre el chico que me gusta, le gusta otra y encima de mis amigas? Nunca tengo suerte para estas cosas. No es justo.

Entonces vi como David se iba acercando a Laura, cada vez estaban más juntos.

David le acariciaba la cara, estaban demasiado juntos para mi gusto.

Laura le beso en la mejilla, volvió a hacerlo pero esta vez David se giró un poco y se besaron.

No pude más, me levanté, les dije a todos que no me encontraba bien y me marché a casa. No me sentía demasiado bien ahí.

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#34

Capítulo 33 - 2º temporada

Narra María:

Natalia se había marchado a casa, muy raro, se la veía mala cara, así que la deje que se marchara a casa. No dejó que ninguna de nosotras la acompañara.

- Voy al baño, ahora vuelvo.

Me dirigí al baño, hoy tenía un día muy pensativo y el que este Álvaro no lo arregla nada, necesitaba refrescarme.

Me moje la cara, tenía un calor insoportable, cuando alguien abrió la puerta.

No le di importancia ya que sería una chica cualquiera que necesitaba ir al baño, cuando sentí que unas manos me agarraban la cintura.

Me di la vuelta, era Álvaro.

- Álvaro ¿qué coño haces aquí?

- Quería hablar contigo a solas.

- Es un baño de chicas.

- Me da igual, además no puede entrar nadie he cerrado el pestillo.

- ¿Qué quieres?

- A ti.

- Álvaro…

- No espera, te quiero, estoy enamorado de ti, ya sé que estas con Blas pero necesitaba decírtelo.

- Álvaro, yo quiero a Blas y tú lo sabes.

- Lo sé, pero no me negaras que sentiste algo con el beso que nos dimos.

Me quedé callada, no sabía que responderle, intentaba pensar en si ese beso había significado algo para mi.

- Lo ves, significo algo.

- Álvaro el beso n…

No me dejo terminar la frase, me beso, con pasión, como si temiera que iba a perderme, como si le fuera la vida en ello.

No puedo creerme que lo haya hecho. Nos separamos.

Le mire, estaba feliz, contento.

Cogí y le di una bofetada, se la merecía.

- Lo sé, me la merezco.

- ¿Cómo pudiste? Sabes que estoy con Blas, es tu mejor amigo, ¿en qué pensabas?

- Lo siento, pero lo necesitaba.

- Esto no volverá a pasar, ¿me oyes? ¡Nunca!.

Salí furiosa del baño, les dije a las chicas que me marchaba a casa.

En realidad no iba a casa, iba a casa de Blas.

Tenía que contárselo, tenía que contarle lo que había pasado. Nos habíamos prometido no mentirnos ni ocultarnos nada si esta vez queríamos que funcionara.

Llegue al portal y le llamé. Me abrió.

- Hola preciosa, que agradable sorpresa.

- Hola cielo.

Me agarró y me beso, como solo él sabía hacerlo, pero me sentía mal, me sentía culpable.

- ¿Qué haces aquí amor?

- Tengo que contarte algo, siéntate por favor.

No le iba a gustar nada esto que le iba a contar.

Narra Blas:

María había llegado a casa sin avisar y cuando me dijo que teníamos que hablar me temí lo peor.

Como sea que me deja, como me diga que no quiere que estemos juntos, a mi me va a dar algo.

No puedo vivir sin ella.

Ella comenzó a llorar y lo supe, sabía que esto se había acabado.

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#35

Capítulo 34 - 2º Temporada

Narra María:

Comencé a llorar, no sabía cómo iba a tomarse Blas lo que le voy a contar.

- Blas, yo… - no podía, no me salían las palabras.

- Tranquila, con calma. – se le notaba que estaba tenso como si supiera que algo iba mal.

- Blas, esto que te tengo que contar no te va a gustar nada.

- Si no me lo cuentas no lo sabré. – Cada vez se le veía más nervioso.

- Estaba en el bar con las chicas, cuando aparecieron Dani, David y Álvaro. Entre al baño y cuando me di cuenta, Álvaro había entrado y me beso.

Blas no articulaba ninguna palabra, y eso cada vez me ponía más nerviosa. No sabía que esperar, cuál iba a ser su reacción ni como actuaría a continuación.

Si por esto, que para mí no ha significado nada, no volvemos a estar más juntos, yo me muero, no puedo vivir sin él, sin su risa, sin sus abrazos, sus besos,… en definitiva si no estoy con él, mi vida ya no tendría sentido para mí.

- Yo le mato. – Estaba muy furioso, pero mucho.

Cogió y se levantó del sofá, agarró las llaves y salió de su casa dando un portazo.

Me temía lo peor, Álvaro era su mejor amigo, y temía que por esto que no ha significado nada para mi pudiera terminar con su amistad y con su sueño.

Salí corriendo detrás de él, no iba a dejar que cometiera ninguna estupidez.

Narra Blas:

No, no y no, no podía creer lo que mis oídos habían escuchado.

¿Cómo ha podido besarla? Ella es mía, mía y de nadie más.

Lo juro voy a matarlo.

- ¡BLAS PARA POR FAVOR!

María me agarró de la mano e hizo que me detuviera, seguía llorando.

- ¿A dónde vas? – Se la notaba que tenía miedo de que hiciera algo malo.

- A buscar a Álvaro, se va a enterar. – le dije furioso.

- Blas, no hagas nada de lo que puedas arrepentirte ¿por favor? - me suplicó.

Seguía llorando, por un minuto deje mi furia a un lado y me concentre en ella, estaba sufriendo por culpa de él, por mí y no podía verla a sí. Es algo que no puedo controlar, necesito verla feliz si ella está mal, yo me hundo con ella. Solo soy feliz si ella lo es.

La acaricie la mejilla que tenía empapada, alzó los ojos y me miro. Esos ojos preciosos que ahora estaban tristes.

Me acerqué a ella más. La agarré de la cintura y la atraje hacia a mí.

Se la ve tan frágil e indefensa, pero… como la amaba.

- ¿Qué es lo que te preocupa María? – le pregunto curioso.

- Que cometas un error y que te cueste tu amistad con tu mejor amigo y con tu sueño. – me dice preocupada.

- ¿Y no te preocupa que por esto lo nuestro se acabe? – le vuelvo a preguntar.

- Sí, pero sería lo justo, yo lo hice contigo, además no puedo ponerme en medio entre tu amigo y tu sueño. – Es un amor.

- ¿Y si eso pasara, tú como te sentirías?

- Sabiendo que tú sigues con tu sueño intentaría olvidarme y ser feliz pero la verdad si eso ocurriera, no tendría sentido mi vida sin ti, tú lo eres todo para mí. – me dice mirándome a los ojos y con esa mirada no puedo resistirme.

La abrazo, aun no puedo besarla, tengo ganas de hacerlo, pero sé lo que ha pasado y no me siento muy cómodo.

- No me vas a perdonar ¿verdad? ¿esto se ha acabado? – me pregunta María.

Una lágrima surca su cara y a la vez también una lo hace en la mía.

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#36

Capítulo 35 - 2º temporada

Narra María:

Lo sabía, sabía que no me iba a perdonar, y no puedo vivir sin él.

- María, yo… - me dijo entrecortado.

- Blas, lo sé, no importa es lo normal, yo lo hice contigo. – no paraba de llorar.

- Lo siento, te amo, quiero estar contigo, pero ahora necesito tiempo. – me dijo, él también estaba llorando.

Me abrazo, en sus brazos me sentía segura, pero no quiero perderle.

- ¿Entonces se acabó? – le pregunte.

- No. Te amo y no podría volver a estar separado sin ti, si te alejas de mi yo me muero.

Le sonreí, es absolutamente perfecto.

Me beso apasionadamente pero se separó bruscamente.

- ¿Qué pasa Blas? – le pregunto preocupada.

- Tengo que hablar con Álvaro.

Blas se separó de mí y se fue en dirección a casa de Álvaro.

Temo lo que vaya a pasar, temo que pase algo malo, mi sexto sentido me dice que pasara algo malo.

Le seguí, sé que no le va a gustar pero tengo miedo por él.

Narra Blas:

La quiero, pero ahora necesito aclarar un par de cosas con Álvaro.

Me dirigí a casa de Álvaro, le voy a dejar un par de cosas claras.

No sé cómo pudo haberlo hecho, él sabe que ella lo es todo, y además él es mi mejor amigo.

Llegue a su casa y subí, abrí la puerta.

- ¡Álvaro! – grito.

- ¿Blas? ¿Qué haces aquí? – me pregunta sorprendido.

Me acercó a él, no aguanto más y le pego un puñetazo.

- ¿Cómo pudiste haberla besado? – le pregunte furioso.

- Yo… Blas… lo siento, lo siento pero no pude evitarlo. – me dice arrepentido.

- Eres mi mejor amigo, y eso no lo va a cambiar nada ni nadie, los amigo están siempre por delante, pero, escúchame, ella es mía, y tienes que olvidarte de ella, ¿me oyes? – le dije muy serio.

- Lo haré, lo intentare, intentare olvidarme de ella. – me dijo.

- ¿Por qué? ¿Por qué ella, Álvaro?

- Por la misma razón por la que tú te enamoraste de ella, porque ella es perfecta.

- Tienes razón, ella es perfecta, es maravillosa.

- Si lo es, pero ella te ama a ti, ahora lo sé, ella te ha entregado su corazón. A sí que, si la haces daño otra vez la perderás, pero esta vez para siempre.

- Tal vez tengas razón. Me voy tengo que pensar que es lo que voy a hacer. – hice una amago de marcharme, pero Álvaro me detuvo.

- Ella no tiene la culpa, la culpa la tengo yo.

Le mire y me marché.

Narra Álvaro:

Tengo que olvidarla, por él, por ella y por mí. Está decidido.

María al olvido, lo que espero es poder encontrar a mi princesa.

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#37

Capítulo 36 - 2º temporada

Narra María:

Decidí esperar a Blas no muy lejos de la casa de Álvaro para que no me viera.

Espero que no haya pasado nada de lo que luego se pueda arrepentir, espero que sigan siendo amigos y que por esto deje de cumplir su sueño. No me lo perdonaría en la vida que dejara el grupo, con todo lo que ha luchado ahora que lo está logrando no puedo dejar que lo deje.

Levanté la mirada y lo vi, acababa de salir del portal.

Le veía muy pensativo, ¿qué habrá pasado?

Lo seguí, intentaba llegar hasta a él pero estaba muy lejos.

Blas, estaba ahí… cuando ocurrió…

Narra Blas:

Pensaba en cómo iba a hacer para olvidarme de lo ocurrido, la verdad María dice que a ella ese beso no le significó nada, y la creo.

Así que ¿por qué no hacer como si no hubiera pasado nada? Va a ser lo mejor, dejarlo pasar, sé que no volverá a pasar. Además no puedo ni quiero estar enfadado ni separado de ella, es lo mejor que me ha pasado en la vida.

Crucé la carretera, cuando ocurrió… no lo vi venir… cuando quise darme cuenta ya estaba encima mío… no sentí nada y luego todo se volvió negro…

Narra María:

- ¡BLAS! – Grite desesperadamente.

No puede ser, dime que no es verdad, por favor.

Salí corriendo hasta él, cuando llegue lo vi tirado en el suelo, tenía un aspecto horrible.

Lo abrace, no podía pasar esto, no, no, me niego a aceptar lo que esta ocurriendo.

- Blas cielo, despierta, por favor. – le dije llorando. – No me hagas esto, despierta.

Abrió los ojos y me miró.

- ¿María? – me susurro.

- Shuus, todo va a salir bien cielo, te pondrás bien, ya lo verás.

- Te amo no lo olvides. – me lo dijo mirándome a los ojos, parecía una despedida.

- Blas yo también te amo.

De repente comenzó a cerrar los ojos, se estaba marchando, se estaba hiendo, se estaba muriendo en mis brazos.

- Blas por favor, no me dejes, te amo, Blas vuelve conmigo, si tu mueres yo me muero contigo, vuelve por favor.

De repente unos brazos me apartaron de él, empecé a patalear y a chillar no quería separarme de él. Quería estar con él. Entonces me di cuenta de que era Álvaro. Me abrazó.

- Tranquila, todo va a Salir bien, la ambulancia ya está aquí. – me susurro al oído.

- No puedo perderle Álvaro. – le dije llorando.

- Lo sé. - su voz estaba rota de dolor.

Le metieron en la ambulancia pero no me dejaron subir así que fui con Álvaro en su coche.

No puedo perderle, le amo, sin él no soy nada, sin él mi mundo no tiene sentido, es él el que hace que mi vida cobre sentido.

No soporto la idea de que se vaya de mi lado, me prometió que estaríamos siempre juntos, que no me abandonaría, que estaría siempre conmigo pasase lo que pasase y tiene que cumplirlo. Tiene que ser fuerte y quedarse aquí conmigo.

Mi mundo acaba de dar un cambio de 360 grados.

La desesperación y el terror se podían reflejar claramente en mi cara. Mis ojos se habían apagado para siempre.

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#38

Capítulo 37 - 2º temporada

Narra María:

¿Por qué?

¿Por qué el mundo es tan cruel conmigo? ¿Por qué no fui yo?

Llevaron a Blas al quirófano y no me dejaron pasar. No aguantaba más, necesitaba verle, necesitaba saber que estaba bien. Que sobreviviría.

Los chicos llegaron y me abrazaron, me dijeron algo pero yo no preste atención, ya no escuchaba a nadie. Me sentía sola, muy sola.

Apoyé mi espalda en la pared y me deje caer al suelo y ahí me quede sentada, llorando.

Al cabo de tres horas, el médico sale. Me levanto corriendo y voy hacia él. Por favor que sean buenas noticias.

- ¿Familiares de Blas Cantó? – pregunta el médico.

- Sí. – contesto David.

- ¿Cómo se encuentra doctor? – Pregunta Dani.

Miro a todos, en sus caras hay tristeza y dolor.

El médico tarda un poco en responder y temo que sea porque algo va mal.

- Blas esta fuera de peligro – dijo y todos resoplamos aliviados – pero ha sufrido varias contusiones en el cerebro y dos costillas rotas.

- ¿Pero se pondrá bien? – pregunta Carlos.

- En un principio todo tiene que estar bien pero… - el médico se puso serio – puede que no recuerde.

- ¿Me está diciendo que puede que no se acuerde de nosotros? – le dije.

- Sí, eso es a lo que me refiero.

Dios, espero que no pase eso.

- ¿Podemos verle? – Pregunto Álvaro.

- Dentro de cinco minutos podéis pasar a verle pero por favor no le alteréis, está muy débil.

Asentimos todos con la cabeza y nos sentamos a esperar.

Narra Blas:

Abrí los ojos, ¿dónde estoy? Me duele todo el cuerpo entero.

¿Qué me ha pasado? No me acuerdo de mucho, me acuerdo de que había salido de casa de Álvaro, y que cruce la carretera, que un coche se me echó de encima y luego ya no me acuerdo de nada.

Narra María:

Ya podíamos ir a ver a Blas, me moría de ganas de verle, de saber que estaba bien, de poder abrazarlos, de besarlo, de sentirlo junto a mí, y sobre todo de ver sus preciosos ojos.

Decidimos entrar por orden, no sé por qué, pero lo hicimos así.

Primero entraron David, Carlos y Dani.

Y después entramos Álvaro y yo.

Estaba despierto y cuando nos vio entrar su cara se ilumino. Sonreía, como echaba de menos su sonrisa.

- ¿Cómo te encuentras Blas? – pregunta David.

- Me duele todo, pero estoy mucho mejor que antes ja, ja, ja.

- ¿Te acuerdas de lo que paso? – pregunto Dani.

Todos contuvimos la respiración, esperando a que dijera que sí.

- Sí, me acuerdo que cruzaba la calle y que un coche me atropelló.

- ¿Sabes quiénes somos? – le pregunto.

Esa era mi duda, lo que más temía que él no se acordara de quienes éramos.

- Sí y No.

¿Sí y no? ¿Qué significaba eso?

Narra Blas:

Estaban los chicos, Álvaro, Dani, Carlos y David.

¿Pero quién era esa chica? No recuerdo haberla visto nunca.

Narra María:

- ¿Qué quieres decir Blas? – pregunta Carlos asustado.

- Me acuerdo de ti Carlos – ellos suspiraron aliviados – de Álvaro, de Dani y de ti David.

- Pero eso es genial ¿o no? – le vuelve a preguntar.

- Pero no sé quién es ella.

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#39

Capítulo 38 - 2º temporada

Narra María:

¿Qué? No podía ser verdad.

Él… Blas… no se acordaba de mí.

Mis lágrimas comenzaron a surcar mi cara. Mi corazón estaba sangrado.

- ¿Quién eres? – me pregunta Blas.

- ¿No te acuerdas de mí? – le digo.

- No – me contestó mirándome a los ojos.

- Soy María, tú…tú mejor amiga.

- ¿En serio? Siento no acordarme de ti.

- No te preocupes Blas, lo mejor ahora es que tú te recuperes. Lo siento chicos pero me voy a casa.

No deje que ninguno de ellos me acompañara. Mis lágrimas aún seguían recorriendo mi cara. No lo entiendo, ¿por qué a ellos los recuerda y a mí no? Él me conoce desde pequeña, debería de ser al revés, y ser a ellos a los que no reconoce.

No sé que hacer ahora, no tengo ganas de nada, lo mejor será marcharme a casa.

Cogí el bus y me dejo en la parada de enfrente del parque.

Camino hasta casa, no puedo parar de llorar, ¿por qué es tan cruel el destino?, ¿Por qué no nos deja ser felices?

Abro la puerta de casa, en cuanto aparezco se me abalanza Natalia para abrazarme.

- ¿María estas bien? – me pregunta.

- No, Blas….

- ¿Qué pasa con Blas? Ven siéntate y cuéntanoslo.

Natalia me llevo al salón donde se encontraban todas, en cuanto me vieron me abrazaron, la verdad las necesitaba mucho, necesitaba su apoyo, saber que siempre las voy a tener ahí.

- ¿Qué ha pasado? – me pregunta Didi, pasándome un brazo por los hombros.

- Está bien. – Las chicas soltaron un suspiro aliviadas. – Pero no se acuerda.

- ¿Nada de nada? – me pregunta Adri.

- No se acuerda de mí.

Las chicas se quedaron de piedra. No se lo creían.

- No sé qué hacer ahora… - les dije.

- Lo que no tienes que hacer es alejarte de él. – me dice Laura.

- ¿Quieres que te dé mi opinión? – me pregunta Natalia.

- Claro amiga.

- Yo que tú, ya que no se acuerda de ti y quieres estar con él, haría todo lo posible para volver a enamorarle.

Me quedé pensativa, la sugerencia de Natalia me había gustado bastante la verdad, a veces a esta chica se le ocurren ideas maravillosas.

Pero hay un problema, que a lo mejor no consigo que Blas se vuelva a enamorar de mí, a lo mejor empieza a sentir cosas por otra chica, o a lo mejor solo me quiere como su mejor amiga.

Tengo una cosa clara, que no me voy a rendir. Lucharé por él, volveré a enamorarle y si hace falta haré lo imposible para que vuelva a recuperar la memoria. Para que me recuerde, para que vuelva a sentir lo mismo por mí.

Un mes después……

Hace más de 1 año

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#40

Capítulo 39 - 2º temporada

Un mes después….

Narra Adriana:

Había pasado un mes… un mes desde que pasó aquello y que desde entonces María ya no es la misma.

Con nosotras está muy rara pero cuando esta con Blas vuelve a ser la misma, eso me alegra, saber que ella está bien con él.

De aquel día salió algo positivo, si es raro pero salió y tiene nombre.

Dani.

Es… tan perfecto, cada día estoy más enamorada de él.

Desde aquel día en el bar y le miré a los ojos no pude olvidarme y solo pienso en él. Desde aquel día hemos quedado mucho, a veces con los chicos pero muchas los dos solos, esos ratos eran los mejores.

Hoy había quedado con él, iba a llevarme a algún sitio, no sé a dónde y estoy muy nerviosa.

Me vestí bastante normalita, con unos vaqueros y una camiseta azul de media manga, últimamente de da por vestirme de azul, por que sera ja, ja, ja. Me recogí el pelo en una coleta alta y me maquille lo justo. Y esperé a que llegara.

Al cabo de 5 minutos sonó el timbre de la puerta y me dirigí allí.

- Hola preciosa – me dijo Dani al abrirle la puerta.

Me sonroje.

- Hola guapo – le conteste.

Me dio un beso en la mejilla y me puse aún más roja de lo que ya estaba.

- ¿A dónde me llevas? – le pregunto ansiosa.

- Ya lo veras preciosa, todo a su tiempo.

Nos metimos en el coche y nos dirigimos al lugar misterioso.

Narra Dani:

Es tan preciosa, tan perfecta.

Me he enamorado de ella, desde que me choqué con ella en el bar. Ella ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Hace que me sienta especial y único. Ha pasado un mes ya y no se quiero decírselo, quiero decirle lo que siento, pero no estoy muy convencido de que ella sienta lo mismo por mí. Más bien estoy seguro de que ella solo me quiere como un amigo.

- Hemos llegado – la digo.

- Guau!!! Te lo has currado – me dijo conteniéndose la risa.

- Ya ves, pero sé que te gusta.

La he traído al bar donde nos conocimos por primera vez.

- ¿Te acuerdas del sitio no? – la pregunto cuando nos hemos sentado en una mesa.

- Claro que me acuerdo, es el bar donde nos conocimos por primera vez – me mira y se sonroja.

Me encanta cuando se sonroja se la ve tan mona y tan tierna.

Pasamos la tarde charlando de todo, pero sobre todo de ella. Me encanta escucharla hablar y que me cuente lo que ha hecho durante el día, a sí me imagino que lo he pasado junto a ella.

- ¿Por qué me has traído a este lugar Dani? – me pregunta.

Su pregunta me pilla desprevenido, no sé lo que quiere decir.

- ¿No te gusta? – le digo.

- No, no es eso, lo que pasa es que me extraña que me hayas traído a este sitio.

- Porque me encanta – le digo.

- Dani déjate de rodeos y dímelo ya. – me exige.

- ¿Decirte el que Adri? – la miro nervioso.

- La razón por la que me has traído a este sitio.

- Yo…

- Dani ya dímelo, me estas poniendo nerviosa.

- Porque te quiero – se lo dije por fin mirándola a los ojos.

#41

Capítulo 40 - 2º temporada

Narra Adriana:

Dani me acaba de decir que me quiere, esto es un sueño fijo.

- ¿Y? – me pregunta impaciente Dani – te has quedado muda.

- Yo... lo siento Dani.

No podía creérmelo a sí que cogí y me marche del bar corriendo. Seguro que era mentira, como me va a querer él a mí, si yo no soy guapa ni nada.

Corrí hacia casa pero algo se interpuso en mi camino. Era Dani. Me agarra del brazo pero me suelto de él por un tirón.

- ¿A dónde vas Adriana? – me pregunta volviendo a agarrarme pero esta vez de la cintura.

- A casa, me voy a casa Dani. – le contesto.

- ¿Pero por qué? ¿He hecho algo malo? – me vuelve a preguntar, esta vez triste.

- No has hecho nada malo, al contrario todo ha sido perfecto.

- Pues no te entiendo – me dice confuso – es porque te he dicho que te quiero y tú no me correspondes ¿verdad?

- Dani…

- Lo sabía, lo siento Adriana.

Dani me suelta y se marcha. Me quedo pensando, a lo mejor si me quiere.

Voy detrás de él e intento pararle.

- Espera Dani – le digo.

- No Adriana, está claro, yo no te gusto, déjalo estar por favor.

- No Dani, escúchame.

- No Adriana. – se marcha de allí y veo que se le cae una lágrima.

Él me quiere y yo le quiero a él, porque seré tan idiota y estúpida.

Tengo que hacer algo, algo para decirle que yo también le quiero. Se me acaba de ocurrir una idea, pero necesito que David me ayude a ello. Cojo y le llamo.

- ¿David? – pregunto.

- Hola preciosa ¿Qué tal? – me dice.

- Muy bien ¿y tú?

- Genial, ¿Por qué me llamabas?

- Necesito tu ayuda, Dani me ha dicho que me quiere y yo como una idiota no le he contestado y me he marchado, y ahora él se piensa que no le quiero y no es verdad.

- ¿Qué necesitas? Como sabía yo que este chico estaba coladito por tus huesos.

- Anda calla – le digo sonrojándome – necesito que le lleves a un sitio.

Le explique todo el plan y el accedió a ayudarme.

Me fui a casa en el bus y me metí en mi habitación a arreglarme. Ya había pedido a Álvaro y Carlos su ayuda para que me ayudaran con los preparativos, solo espero que este todo a tiempo y que lo hagan perfecto.

Ya sé que estas cosas las tiene que hacer el chico y no la chica, pero he tomado la iniciativa y si quiero estar con Dani es lo que debo hacer. Solo necesito que me escuche, que me escuche decirle que le quiero y todo será perfecto.

Acabe de arreglarme, me había vestido con un vestido azul corto y me deje el pelo suelto, aunque me definí los rizos. Estaba perfecta para la ocasión.

Pedí un taxi y me dirigí al lugar donde le diría todo. Cuando llego, lo miro está todo absolutamente perfecto, los chicos han hecho un gran trabajo. Y me senté a esperarle.

Narra Dani:

David me había mandado ponerme un traje, a este chico a veces se le iba la pinza, no me había dicho a dónde íbamos, y la verdad no tengo muchas ganas de ir.

Me senté con él, en la parte de atrás del coche, parecía idiota porque él iba vestido normal y yo con traje. Seré idiota por hacerle caso, seguro que es una broma.

Llegamos al destino, pero David no se bajó.

Vi un camino de rosas que se dirigían a la playa. Allí me encontré una mesa con unas velas. Era hermoso y perfecto, pero estoy seguro de que es una broma.

Cuando de repente vi aparecer una figura, era una diosa, estaba absolutamente perfecta. Pero… no entiendo absolutamente nada. Sé que ella no me quiere, ¿por qué me hace esto? ¿Quiere verme sufrir más? No lo soporto más. Cogí y me di media vuelta por donde había llegado.

- No Dani espera, por favor – me suplico.

#42

Capítulo 41 - 2º temporada

Narra Adriana:

Dani se para y me mira.

- No Adriana, basta ya, deja de hacerme esto ¿vale?

- No voy a parar Dani, no hasta que me escuches.

- ¿Pero es que no lo entiendes? No quiero escucharte – me dijo mirándome a los ojos.

- Te quiero – le dije mirándole.

Dani se había quedado mudo, le veía que no se creía lo que le estaba diciendo.

- Es… es una broma – me dijo dubitativo.

¿Este niño es tonto o qué? Le acabo de decir que le quiero y me dice que es broma, es cabezón como él solo.

No puedo dejar que piense eso, tengo que hacer algo. Me acerqué a él y por suerte Dani se queda en su sitio. Me mira a los ojos y yo a él, son preciosos y me pierdo en ellos.

- Te quiero – le susurro mirándole a los ojos.

No aguanto más, me acerco a él y le beso. Es un beso absolutamente perfecto, aunque el tarda un poco más en reaccionar y corresponderme.

Me sentía la chica más feliz del mundo, el beso es cálido y nos hemos transmitido con el todo el amor que nos tenemos el uno por el otro.

Narra Dani:

La estaba besando, por fin, con las ganas que tenía de probar sus labios de sentirla. Y lo más importante de todo, me había dicho que me quería y ahora sé que no es mentira, su beso me lo demuestra, me demuestra todo el amor que siente por mí y yo igual a ella.

Nos separamos jadeando para poder respirar.

- Yo también te quiero Blue – le digo sonriendo.

- Y yo a ti mi Blue – me dijo mi princesa.

- ¿Cenamos? – le pregunto.

- Si será lo mejor, se nos va a quedar frío.

Nos sentamos a cenar y como bien caballero que soy, la ayude a sentarse. Nos dispusimos a cenar, estaba todo absolutamente delicioso, como me conocía, había puesto mi comida favorita, la adoraba.

Cuando acabamos de comer decidimos ir a dar un paseo por la orilla del mar. Íbamos cogidos de la mano. No hablamos, solo nos miramos a los ojos y con una sola mirada expresábamos lo que sentíamos en ese momento.

Adriana mira al cielo y me mira después a mí. Ella se sentó en la arena y volvió a mirar al cielo. La imite y me siento junto a ella.

- Son preciosas ¿verdad? – me dijo.

- No tanto como tú – la respondo.

- Mentira – me dijo sonrojándose.

- Yo solo digo la verdad, siempre digo la verdad.

- Pues esta vez mientes, aquí el guapo eres tú.

No pude resistirme más y la bese, como si no hubiera mañana, la necesitaba tanto, era como un soplo de aire fresco. Ella me correspondió.

- Te quiero Blue – le digo.

- Yo también te quiero rubio.

Volvimos a besarnos, el beso cada vez se volvió más intenso, la acaricie y una cosa llevo a la otra y acabamos haciendo el amor, ahí en la playa, bajo la luz de las estrellas.

Adriana se durmió, es absolutamente perfecta, es hermosa, la amo tanto y esta noche ha sido la mejor de mi vida, siento que ella es la mujer de vida.

- Te quiero Dani – la oí susurrar en sueños.

Una sonrisa se me dibujo en mi sonrisa.

- Yo también te quiero princesa – le dije.

La bese en los labios y me acosté a su lado y la abrace por la cintura, y allí me quede dormida con la mujer de mi vida.

Narra Adriana:

Me despierto por el ruido de las olas del mar, me incorporo y me di cuenta de todo lo que había pasado por la noche.

Ha sido la mejor noche de mi vida, ha sido mi primera vez, pero ha sido la mejor por haber sido con él, con el hombre de mi vida.

Me giro y allí esta él, tan perfecto como siempre. Me enamoro cada vez más de él. Le di un beso y me dirigí al mar, me apetecía darme un baño.

Me metí dentro, se estaba de maravilla. De repente siento unos brazos alrededor de mi cintura y un beso en mi hombro.

No necesito girarme para saber que era él, me sentía segura así entre sus brazos.

- Te quiero Dani – le digo.

- Y yo a ti Adri.

Me giro y me quedo abrazada a él y no puedo más y le beso, necesitaba sentir sus labios junto a los míos.

Y allí nos quedamos el día entero en la playa.

Habíamos comido un poco de las sobras y me senté después en su regazo.

- ¿Sabes una cosa Dani? – le pregunto.

- Dime preciosa.

- Oye deja de decirme esas cosas que me pongo roja.

- Lo sé, por eso lo hago, porque te ves encantadora a sí – me dice mirándome a los ojos.

- Eres perfecto ¿lo sabes?

- Tú sí que eres perfecta.

Y nos volvemos a besar.

#43

Capítulo 42 - 2º temporada

Narra Laura:

Había pasado un mes, un mes desde que había conocido a David.

Desde ese momento él y yo habíamos comenzado una relación, las cosas nos iban bien, pero últimamente no sentía lo mismo que antes.

No sé qué me pasaba últimamente con él, pero ya no sentía lo mismo que al principio. Además los chicos me habían presentado a un chico, se llamaba Alex, y creo que me estoy enamorando de él.

No sé qué es lo que voy a hacer con David creo que lo tengo que hablar con él. Además está también Natalia, sé que le gusta David pero no ha querido decírmelo, está sufriendo por mi culpa y ella se merece ser feliz.

Narra David:

No puedo dejar de pensar en ella, sé que tengo novia pero no puedo pensar en ella, en mi mejor amiga.

Natalia.

Las cosas con Laura van bien el problema, es que ya no siento lo mismo por ella y no quiero hacerla daño, no se lo merece. Ella se merece a alguien mejor que yo, alguien que realmente la quiera y la valore, no alguien que se enamora de su mejor amiga.

Hoy había quedado con Laura, ya no quiero seguir más con esta mentira, cada vez me está matando más y más porque no puedo decirle a la chica de mis sueños que la quiero. Está decidido se lo voy a contar a Laura, ya no puedo más.

Me dirijo al lugar de nuestro encuentro, el parque donde le pedí que fuera mi novia, creo que es el mejor lugar para contárselo, el lugar donde todo empezó y donde quiero que acabe, lo único que no quiero es perderla como amiga, ella es un gran apoyo para mí.

Llegue y me senté en nuestro lugar, una zona apartada del parque donde en el centro hay una pequeña fuente. Al cabo de cinco minutos aparece ella, tan guapa como siempre. Me ve y me sonríe, se acerca y me da un beso, un beso que significa mucho para mí.

- Hola preciosa – le digo como saludo.

- Hola guapo, ¿cómo estás? – me pregunta sonriendo.

- Bien, tengo que hablar contigo – le suelto.

- Yo también quería hablar contigo de algo – me dijo mirándome seriamente.

- Tu primero.

- No mejor tu David, has sido el primero en decirlo, luego te lo digo.

- Vale.

Me quedo un rato en silencio, la verdad es que no sé cómo empezar a decirle lo que siento, y lo que menos quiero es hacerla daño.

- Yo… Laura, este mes contigo ha sido maravilloso, pero…

- Pero…

- Pero ya no siento lo mismo por ti, te quiero, sí, pero como a una gran amiga o incluso como mi hermana. Lo siento, siento mucho esto que está pasando, pero no puedo más, no puedo mentirme más a mí mismo, ni mentirte más a ti, no te lo mereces.

- ¿Te has enamorado de otra chica verdad? – me pregunta triste.

- Sí.

- ¿Natalia?

- ¿Cómo lo has sabido? – le pregunto sorprendido.

- Se te nota en la mirada cuando la ves, es la misma mirada que me dabas a mí al principio.

- Lo siento mucho Laura, espero que puedas perdonarme alguna vez.

- Esta todo perdonado David, pero quiero decirte lo que te iba a decir – me dice.

- Claro, dímelo.

Me mira a los ojos y en ellos encuentro felicidad ¿qué extraño? ¿La estoy dejando no debería de estar triste? Y sobre todo veo miedo ¿De quién de mí? Estoy muy confundido ahora.

- David, yo lo que quería decirte, es que ya no siento lo mismo por ti, desde hace bastante y había decidido decírtelo, como tu muy bien has dicho, para no mentirme a mí misma ni a ti porque no te lo mereces, y para decirte que me he enamorado de Alex, no sé como ni porque, pero me he enamorado de él.

- Entonces eso es magnífico, esta todo genial – le digo alegre. Pero ella no lo está.

- Si es perfecto, pero tengo que decirte una cosa y no sé cómo te va a sentar esto que te voy a decir. – me dice preocupada.

- Laura me estas asustando ¿Qué pasa? – le digo asustado.

- Me he besado con Alex – me suelta de repente.

- ¡¿QUÉ?! – le grito

- Lo siento, fue un accidente, pero te juro que no pasó nada, yo no soy de esas personas que engañan a sus parejas, créeme, odio a esas personas. – se apresura a decirme.

- Está bien Laura, no pasa nada, te creo, sé que fue un accidente. – le digo sinceramente.

- Gracias David, no quiero perderte como amigo.

- No lo haré, te lo prometo, siempre estaré ahí.

- Gracias.

Nos fundimos en un abrazo. Estaba muy feliz, por fin se habían arreglado las cosas con Laura y estaba todo arreglado ahora solo queda que Natalia sienta lo mismo que yo.

Narra Natalia:

Había pasado un mes, un mes en el que estaba cada día más y más triste. No soportaba la idea de que David estuviera con Laura, pero ¿quién soy yo para interponerme entre ellos? Nadie. Además el la eligió a ella, él se enamoró de ella y no de mí. Intento por todos los medios ser feliz porque mi amiga lo es pero no puedo. Además por intentar acercarme a David he acabado siendo su mejor amigo, eso, solo su mejor amiga. Nunca llegaré a nada más con él. Pero bueno es mejor que nada, es mejor que no ser nada de él. Por lo menos formo parte de su vida.

Le quiero, no, le amo, me he enamorado de él y tengo que olvidarle, por el bien de él, de Laura y de mí.

Para ello, necesito alejarme de él y de todo lo que me recuerda a él. Volveré a casa, con mis padres, es lo mejor.

Hago mis maletas pensando en cómo se lo tomaran, pero creo que lo mejor es no decir nada.

Dejo una carta encima de mi cama para todos, otra para Laura mi mejor amiga, mi princesa, y otra para David.

Recojo mis cosas y cierro la puerta de la casa, esa casa de tantas alegrías y tantas penas. Espero que con la carta que le dejo a David entienda él porqué de mi marcha.

Esa carta es mi confesión.

#44

Capítulo 43 - 2º temporada

Narra David:

Los chicos me habían mandado un mensaje urgente para que fuera a casa de las chicas, no tenia ni idea de que es lo que había pasado. Creo que es algo grave, pero lo averiguaré cuando llegara.

Lo bueno de esta reunión, es que podría ver a Natalia y hablar con ella, decirle lo que siento por ella y explicarle todo lo sucedido.

Quiero estar con ella y voy hacer todo lo posible para que sea mi novia.

Llegue a casa de las chicas y llamo a la puerta, me abre Álvaro, y me extraño mucho. Estaba triste muy triste y me miro comprensivo.

Notaba que algo iba mal, me dirigí rápidamente al salón y allí las vi a todas llorando, a todas menos a Natalia. ¿Qué había pasado?

Laura se acercó a mí y me abrazo.

- ¿Lo siento tanto David? – me dijo llorando.

- ¿Qué pasa Laura? – le pregunte temeroso.

- Toma – me tendió un sobre rojo.

- ¿Qué es esto? – le pregunto.

- Ábrelo y lo averiguaras.

Me siento en el sofá y abro el sobre rojo. Huele deliciosamente, huele a Natalia. Lo despliego y me dispongo a leer. Miro las letras y sé de quién son.

Son de Natalia.

“Querido David:

Sé que cuando leas esta carta yo ya no estaré. Me he marchado a casa con mis padres. Te preguntaras porqué me he marchado ¿verdad?

La verdad es que ya no aguantaba más estar aquí, no podía más con esta situación. No soporto la idea de que tú estes con Laura. Tú eres mi mejor amigo y ella mi mejor amiga, y os quiero a los dos, por eso me marcho, para no sufrir más, para que vosotros seáis felices sin que yo me interponga.

Te conozco de sobra para saber que ahora mismo no entenderás nada de nada. El caso es que te quiero, desde el día en que nos vimos en el bar, y no soporto la idea de verte con ella cuando yo estoy perdida y locamente enamorada de ti.

Por eso me marcho, para no sufrir más.

Sé que soy una cobarde confesándote que estoy enamorada de ti, debería de haberte lo dicho. Lo siento, pero no quería causaros daño ni a ti ni a Laura.

Por eso me marcho, espero que comprendas mi decisión y que algún día puedas perdonarme.

No sé si volveré algún día, ahora necesito despejarme e intentar olvidarme de ti. No me busques por favor.

Te amo.

Natalia.”

Mis lágrimas salían caprichosas de mis ojos, no podía creérmelo, me quería y se había ido.

- Laura, ¿dónde vive Natalia? – le pregunte agarrándola de los hombros.

- David suéltame me haces daño – me dijo.

- Por favor ¿dónde vive? – le pregunte ansioso.

- En Cádiz – me respondió y la suelto.

Cogí mi abrigo y me dirijo a la puerta.

- ¿A dónde vas David? – me pregunta Carlos.

- A buscarla – le digo tajantemente.

- Espera, acláranos algunas cosas primero, ¿Por qué se fue? – pregunto María.

- Se marchó por mi culpa – le digo.

- No te eches todas las culpas, yo también la tengo – dijo Laura.

- No lo entiendo – dijo Didi.

- Porque no soportaba la idea de vernos juntos – dijo Laura.

- Ahora lo entiendo, ella estaba enamorada de ti ¿verdad David? – me pregunta Adri.

- Si – le digo – lo siento pero tengo prisa.

- Espera otra cosa más – me dice Dani

- ¿Qué?

- ¿Por qué tienes tanta prisa por ir?, puedes esperar hasta mañana ¿no? – me sigue diciendo.

- Porque yo la amo.

- Pero…

No le deje que terminara y salí por la puerta. Me monto en el coche y me dirijo rumbo a Cádiz, a buscar a la chica de mi sueños, a la chica a la que amo.

Narra Natalia:

Había llegado a casa, me había pasado todo el camino llorando. No sé si he hecho lo correcto marchándome, pero quiero olvidarlo, quiera dejar de pensar en él.

Los chicos me habían llamado, mandado mensajes… pero no había contentado a ninguno, no estaba preparada para hablar con nadie y menos con él.

Note una vibración en mi bolsillo, era mi móvil, lo cogí y era David. No podía cogerlo, no podía hablar con él, no estaba preparada.

Pero me arme de valor y descolgué el móvil.

- ¿Natalia? – me pregunto aliviado.

- ¿Qué quieres? – le dije secamente.

- ¿Estás bien? ¿Dónde estás? – me pregunto apresuradamente.

- Estoy bien David, estoy en casa de mis padres, en Cádiz – le digo.

- Natalia necesito hablar contigo, tengo algo importante que decirte ….

- Lo siento David, pero tengo que irme – le corto.

Me siento en el banco y me pongo a llorar.

- No llores Natalia, ¿Por favor? – me dijo alguien por detrás.

#45

Capítulo 44 - 2º temporada

Narra Natalia:

Me giré y le vi. No podía creérmelo. Él estaba allí plantado mirándome con tristeza y preocupación. ¿Qué hacía aquí? No lo entiendo.

- ¿Qué haces aquí? – le pregunto mientras me seco las lágrimas que me recorren la cara.

- He venido a buscarte y llevarte a casa – me dice.

- Ya estoy en casa, ¿Por qué lo haces? ¿No te lo he dejado bien claro? – le pregunto enfadada.

- No, tú casa es junto a nosotros – me replica.

- No me voy a ir contigo.

Me levanto del banco y me alejo de él. Cuanto más lejos este de él mucho mejor.

No quiero verlo, quiero que se vaya, ¿no lo entiende que lo único que hace es hacerme sufrir? Mis lágrimas volvieron a salir divertidas por mi cara. De repente siento que me agarran del brazo y hacen que me paren.

- Para por favor, necesito hablar contigo – me dice.

- Pero yo no quiero olvidarte, quiero estar sola, quiero olvidarte – le digo y me suelto de su agarre.

Echo a correr y me dirijo a casa.

Ha pasado una semana desde que volví a casa con mis padres, desde aquel día no volví a hablar con él, pensé que se había ido pero siempre que salgo de casa me le encuentro. Intenta hablar conmigo pero yo no le dejo.

Lo que no entiendo es que hace aquí, ¿no debería de haberse ido ya a casa? No sé, hay cosas que no entiendo, ¿Por qué sigue aquí? Es mi amigo y sé que se preocupa por mí, pero no se debería de haberse ido ya, aunque claro a lo mejor tiene que decirme algo importante, a saber que será. Una cosa tengo clara, no quiero hablar con él. No podría aunque quisiera, me derrumbaría delante de él y no quiero que me vea así.

Esa misma noche recibí un mensaje de Laura que pone esto:

“Natalia cielo, necesito verte, ve al parque del lago, por favor”

Era muy raro el mensaje, pero tenía ganas de ver a mi princesa, así que me vestí con un vestido rojo, lo sé, intento olvidarme de él y lo único que hago es ponerme su color favorito, pero es mi vestido favorito.

Camine hacia allí, tenía mucha curiosidad de saber porque había venido aquí.

Llego al parque del lago. ¿Qué raro?, las luces estaban apagadas.

Entonces es cuando vi unos pétalos rojos en el suelo, lo seguí. El camino me dirigía hacia el bosque en dirección al lago. Cuando llegue a la altura de los árboles aparecieron velas en el suelo que me iluminaron el camino. Llegue a la linde del bosque donde había un claro con vistas al lago. Allí había una manta extendida sobre la hierba.

No entendía nada de nada, así que decidí mandarle un mensaje a Laura que donde estaba, porque esto me estaba asustando de verdad. Al cabo de un rato llego un mensaje de ella que pone:

“Siéntate en la manta y mira hacía el lago”

Sigo las instrucciones de su mensaje y me siento. En cuanto lo hago el lago se ilumina. La verdad es que esta precioso así. Sigo mirando y empiezo a notar que las luces empiezan a formar unas palabras. Primero se ponen de color blanco y después se ponen de rojo.

Otra vez rojo.

Por fin distingo las palabras que pone en el lago. No puedo creérmelo, es una broma ¿verdad? Mis ojos deben de estar jugándome una mala pasada, ¿por qué el destino es tan cruel?

Las palabras formadas eran: TE AMO NATALIA

Creo saber de quién son pero no lo entiendo, ¿él no se supone que esta con otra?

Una música empezó a sonar. Me giré y allí le vi, tan guapo como siempre.

Se sienta a mi lado y me mira a los ojos y comienza a cantar. La canción es absolutamente perfecta y maravillosa, se llama “Me gusta”. Cuando acaba me vuelve a mirar, aunque no ha aparatado su mirada de mis ojos. Yo le miraba y no paraba de sonreir, es lo más bonito que me han hecho.

- Te amo, eso es lo que llevo intentando decir desde que llegue.

- Yo…

- Laura y yo y lo dejamos el día antes de que te marcharas. Ese día iba a decirte que te amaba con locura, que cometí un error al estar con Laura, a ella solo la quería como mi mejor amiga, como mi hermana. A ti te quiero, te amo y quiero estar contigo. Siento haberte echo daño y que hayas sufrido tanto por mi culpa. Si hubiera abierto antes los ojos, si no hubiera negado mis sentimientos tú no habrías sufrido. Lo siento muchísimo.

- No tienes por qué disculparte. Por cierto, muchas gracias por esto, es lo más bonito que me han hecho nunca – le dije dándole un beso en la mejilla.

- Tú te mereces eso y más princesa – me dijo sonriendo.

Me sonroje cuando me dijo eso, yo le amaba y mucho.

Se fue acercando poco a poco a mí. Con sus manos me acaricia las mejillas. Cada vez se acercaba más y más a mí. Junto su frente con la mía. No dejaba de mirarme a los ojos y yo a los suyos, esos ojos que me hacía perderme. Nuestros labios estaban a punto de tocarse.

- Te amo Natalia – dice susurrándome, casi tocando nuestros labios.

Él ya no puede más y yo tampoco y acorta la poca distancia que nos quedaba y me besa. Ese beso es absolutamente maravilloso, dulce y perfecto. Es un momento mágico. Con el beso nos expresamos lo mucho que nos amamos y lo que nos hemos añorado.

Nos separamos por la falta de aire y le miro a los ojos.

- Yo también te amo David.

#46

Capítulo 45 - 2º temporada

Narra Lucía:

Acababa de llegar a Madrid, quería darla una sorpresa, ha pasado momentos muy difíciles y me necesita, así que he decidido venir a visitarla, a apoyarla.

Me encamino a su casa, a casa de mi princesa, de María.

Quiero darla una sorpresa, no sé cómo reaccionará, espero que se alegre mucho.

Didi me había dicho que estarían todos en su casa, bueno en la mía si ella quiere.

Llego a casa y Didi me abre la puerta como habíamos acordado.

- Hola cielo – le digo.

- Hola preciosa, pasa – me contesta – le va a encantar, te ha echado mucho de menos.

Están todos en el jardín, incluido Blas. Me quedo observando la escena y me fijo en ellos dos, se encuentran sentados el uno junto al otro. Se están riendo, por lo menos son felices. Pero… en los ojos de ella había tristeza, la entiendo, lo añora.

Me acerco despacio hacia ella, los demás me miran asombrados, pero les hago un gesto para que guarden silencio. Llego hasta ella y le tapo los ojos con mi mano.

- Pero… ¿¡qué narices hacéis!? – se queja.

- ¿Quién soy? – la pregunto.

- Pues… - titubea – no lo sé.

- Si te digo que te conozco desde los tres años ¿quién crees que soy? – le digo.

- No puede ser verdad ¿eres tú? ¿Lucía?

La destapo los ojos y se gira. Me mira sin creérselo y se abraza a mí. De repente oigo unos jadeos, está llorando.

- No llores cielo, ya estoy aquí. – la digo.

- Te he echado tanto de menos, gracias, te necesito aquí conmigo.

Así pasamos un rato juntas las dos, poniéndonos al día de las novedades sobre todo de cómo se sentía con respecto a Blas. La pobre está hecha polvo, el no poder decirle que lo ama, la está matando.

Voy a la cocina a por un vaso de agua, cuando me choco con alguien.

- Lo siento no te había visto – le digo.

- No te preocupes preciosa, ha sido culpa mía que no había mirado – me dice.

Le miro, es Carlos, no me había fijado en lo guapo que era, María me decía que él era perfecto para mí y muy guapo. La verdad es que no mentía para nada, era guapo no lo siguiente.

Narra Carlos:

La miro, es preciosa, María me dijo un día que ella era perfecta para mí y que era preciosa y la verdad no mentía.

Lucía, un bonito nombre para una bella persona.

- A sí que tú eres la famosa Lucía – le digo sonriéndole.

- A si es, y tú Carlos, el chico Auryn, ja, ja – me contesta riéndose.

- Ja, ja, así es.

Pasamos lo que queda de la tarde juntos, hablando de todo y conociéndola mejor. La verdad es una chica maravillosa pero…

Siempre tengo un pero cuando conozco a una chica, el problema es que he conocido a una chica por chat, si suena muy mal eso del chat, porque siempre suele ser una farsa, pero yo tengo nombre falso y no le he dicho quién soy en realidad, Carlos el de Auryn. Sabe cuál es mi nombre y he quedado con ella en Madrid. Viene a visitar a una amiga que hace mucho que no veía y hemos quedado en vernos mañana. Esa chica no sé cómo es físicamente, pero me encanta su personalidad y su forma de pensar. Ella es una chica lista y graciosa.

No sé qué hacer, me gustan las dos. Necesito hablar con alguien.

- ¿Blas podemos hablar? – le pregunto.

- Claro, ¿Qué te pasa? – se sienta en la cama de mi habitación.

- Estoy empezando a sentir cosas por Lucía – le confieso.

- Pero eso es genial ¿no? – me dice entusiasmada.

- No.

- ¿y eso?

- ¿Te acuerdas de la chica que conozco del chat?

- Claro que sí.

- Pues también siento cosas por ella y hemos decidido quedar mañana para hablar, pero no sé si ir ¿qué crees que debería hacer?

- Yo creo que deberías de ir a esa cita a ciegas, conocerla y ver que tal las cosas. Y después ya podrás decidir qué hacer.

- Tienes razón Blas, gracias, añoraba tus consejos – le digo y le abrazo.

- Ya sabes que siempre me tienes aquí para lo que necesites.

Llega la noche y decidimos quedarnos todos a dormir en casa de las chicas. Me echo en la cama y pongo a pensar en mañana. ¿Qué pasará mañana? ¿Cómo será? ¿Qué sentiré al verla? No sé cómo reaccionaré, espero que por lo menos sea en personalidad igual que como la conozco por chat. No me importa como sea físicamente, lo que me importa es que sea como me ha dicho que es. Aunque claro yo la he mentido pero bueno…

A la mañana siguiente.

Me levanto, estoy muy nervioso. Hemos quedado en la plaza Mayor. Yo iré con un gorro amarillo y una camiseta azul, lo acordado. Ella iría con un vestido amarillo y una tira de margaritas en el pelo.

Cogí las llaves del coche y me dirigí hasta allí. Llego y me pongo en mitad de la plaza buscándola. Cada vez estaba más nerviosa. ¿Y si no venía? Alguien carraspeo.

- ¿Carlos? – pregunta alguien.

Me doy la vuelta y la veo. Mis ojos no se creen lo que ven.

Es…

#47

Capítulo 46 - 2º temporada

Narra Lucía:

Había quedado en la plaza Mayor. Me había puesto mi vestido amarillo favorito.

Espero en medio de la plaza esperando a que aparezca. Solo espero que aparezca sino vaya vergüenza. No sabría cómo volver a hablarle.

Busco y busco entre la gente cuando veo a…, en serio no puedo creérmelo, me acerco a él.

- ¿Carlos? – pregunto.

Se gira y me mira sorprendido. No puede ser él, pero lleva el sombrero amarillo.

- ¿Lucía? – me pregunta sorprendido.

- La misma ja, ja, ja – le digo riéndome.

- ¿Entonces? ¿Eres tú? ¿Eres mi Lucía, mi niña? – me pregunta.

- Creo que sí, además es lo acordado, mi vestido, tu sombrero…

Se queda callado y me mira fijamente a los ojos. Creo que no le ha gustado que sea yo la chica con la que habla todos los días.

- ¿No soy como te esperabas? – le pregunto.

- No, no es eso, eres absolutamente perfecta, solo que no pensaba que eras tú.

- Ja, ja, tu tampoco eres como yo pensaba – le sonrío.

Se acerca y me agarra de la cintura. Me aprieta más a él. Llevó enamorada de este chico desde el primer día que hable y ni siquiera le había visto. Me acaricia la mejilla y cada vez me pongo más nerviosa. Mis piernas están como gelatinas, de no ser porque él me está agarrando ahora mismo estaría en el suelo.

- Desde que hablé contigo la primera vez he querido hacer algo – me dice acercando su cara a la mía.

- ¿El qué? – le pregunto nerviosa.

- Esto – se acerca más a mí.

Nuestros labios estaban a punto de tocarse, quería que lo hiciera. Pero…

- ¿Carlos? – pregunta alguien.

Nos separamos bruscamente. ¿Por qué? Tenía ganas de que lo hiciera, de que me besara.

- ¿Carla? – pregunta Carlos sorprendido.

¿Quién era esa chica? ¿Y de qué conocía a Carlos? Por la forma en que ella le miraba a él, algo había pasado. Algo que seguramente acabará perjudicándome.

- ¿No te acuerdas de mí? – le pregunta ella coquetamente.

- Sí me acuerdo, lo que no entiendo es el por qué, el por qué estás aquí.

- Veo que no te alegras de verme, con lo bien que nos lo pasamos los dos juntos.

- Pero eso es el pasado, ahora es todo distinto – le dice Carlos un poco furioso.

Ella se acerca a él, muy cerca, demasiado para mi gusto.

- Reconoce que te gustaría volver al pasado, como antes – le dice Carla susurrando.

- Carla no…

Ella acorta el paso que les queda y le besa apasionadamente.

No puedo creerme que ella le estaba besando y él no hacía nada. Siento como el corazón se me parte en mil trozos, como se me encoge y comienza a sufrir. Lo sé esto me está matando, yo lo quiero.

- Esto yo…

Carlos se separa de Carla y me mira, me mira horrorizado, puesto que ve mis lágrimas recorriendo mí cara.

- ¿Lucía yo….? –me intenta decir.

- No Carlos, no quiero saber nada de ti – le corto.

- Pero puedo explicártelo – me dice.

- Déjalo Carlos, ella no es nada – dice Carla.

- ¿Perdona? – la pregunto. ¿Me está insultando?

- Lo que oyes, tú eres una chica insignificante comparada conmigo. Tú eres fea por lo que él jamás se fijará en ti. ¡Das pena, enana! – me dice la engreída.

No puedo parar de llorar, pero aún ha sí, saco fuerza para contestarla.

- Tú lo que eres es una puta que no me llega ni a la suela de los zapatos. Y mira tú por donde que puedes quedarte con él, no importa. No estaría jamás con un chico mentiroso y que juega a dos bandas – esto último se lo digo a Carlos a la cara.

- Lucía no, yo…

Me marcho a casa de María, no quiero saber nada de él ni de nadie. No puedo más esto ha sido demasiado duro. Y puede que ella tenga razón, puede que él jamás se fije en mí. Yo no soy nadie y él es famoso, él necesita a alguien más guapa y hermosa que yo.

Yo no soy nadie para él.

Narra Carlos:

No puedo creerme que Carla me haya hecho esto. Cada día la odio más y más. No sé como fui capaz de salir con ella.

- Vete de mí vista – le digo enfadado.

- Te dije que me vengaría, jamás la tendrás, las has perdido – me dice y se marcha.

Ahora tengo que recuperarla. Tiene que saber la verdad, tiene que saber que es mi ex. Que yo a la única a la que quiero es a ella.

Cuando la vi llorar mi mundo dejo de girar, no soporto la idea de verla sufrir y menos por mi culpa. ¿Qué voy a hacer? Necesito a los chicos, necesito que me aconsejen. Seguro que Blas me ayudará.

Lo único que tengo claro es: que la voy a recuperar y que la QUIERO.

#48

Capítulo 47 - 2º temporada

Narra Lucía:
Estaba dolida muy dolida, no podía creerme lo que acaba de suceder, por fin había conocido al chico de mis sueños y encima era Carlos y luego plaf todo ha resultado ser una farsa.
Mi corazón estaba en mil pedazos y lo peor de todo es que me he enamorado de él y no soporto estar a así, tan frágil y vulnerable pero la no puedo reprimirlo.
Llego a casa de las chicas, veo que María me observa pero algo un gesto negativo con la cabeza y me dirijo a mi habitación asignada.
Llego a la cama y me tumbo pensando en todo lo que había pasado hasta que la puerta se abre y aparece María.
- ¿Lucía cariño que te pasa? – me pregunta preocupada.
- No me pasa nada – le contesto seca.
- No me mientas anda te conozco perfectamente y sé que algo te ha pasado ha sido la cita a ciegas ¿verdad? – me dice segura de su conclusión.
- La verdad es que sí – le contesto finalmente.
- ¿Qué ha pasado? – me pregunta sentándose conmigo en la cama - ¿Quién era?
- Era Carlos – le confieso.
- ¿Carlos en serio? Gau no me lo puedo creer, pero eso es genial ¿no?
- Lo era hasta que ha parecido Carla – le digo.
- ¿Carla? ¿Quién es Carla? – pregunta curiosa.
- Su novia.
- ¡¿QUÉ?!
- Lo que hoyes, bueno te cuento todo la que ha pasado.
Le cuento todo, absolutamente todo desde que llegue a la plaza, el casi beso y la llegada de Carla.
- Y le beso y yo… - no pude acabar de contarle porque mis lágrimas empezaron a salir.
- Eh cielo no llores, no merece la pena – me dice.
Ya no puedo aguantar más y comienzo a llorar, nunca había llorado tanto en mi vida. Me eche en la cama y continué desahogándome. María se quedó allí todo el rato abrazándome hasta que me dormí o eso creo.
Narra Carlos:
Aún no puedo creerme que sea Lucía la chica de mis sueños, pero la he jodido y bien, bueno ha sido por culpa de Carla.
Voy a hacer todo lo que sea para recuperarla, para que me perdone, para poder estar contigo. Me dirijo a casa de las chicas, sé que estará allí con ellas, con María.
Llego y me abre Blas ¿Qué hará todavía aquí?
- Hola tío ¿Qué tal? ¿quién era la chica? – pregunta deprisa y corriendo.
- Lucía era ella, pero necesito hablar con ella urgentemente la he cagado.
Paso deprisa por la puerta me asomo al salón pero allí no está, así que me dirijo a las escaleras. De ellas baja María me ve y me mira mal. Las subo pero ella me os trullé el camino y no me deja pasar.
- ¿A dónde crees que vas Carlos? – me pregunta.
- A hablar con Lucía – le digo.
- De eso nada, no voy a dejar que hables con ella, así que déjala en paz, bastante daño le has hecho ya. Se ha pasado llorando toda la tarde y se acaba de dormir, así que te vas por dónde has venido.
- Yo…
María me hace retroceder y yo ya no puedo hacer nada más.
Voy a donde Blas, necesito a alguien con quien poder hablar. Llego hasta él y le cuento todo absolutamente todo, le cuento también la idea que tengo para recuperarla y le parece genial.
Lo preparo todo, ya es de noche, el momento perfecto para mi plan.
Me acerco al balcón de su habitación y tiro unas piedrecitas a la ventana. Lucía no se asoma pero debe de ser que está aún dormida.
Cojo mi guitarra y comienzo a tocar una canción, me gusta, sé que David la utilizo con Natalia pero es la mejor canción para expresarlo todo.
Narra Lucía:
Una melodía me despierta y oigo a un chico cantando. ¿De dónde vendrá esa preciosa voz? Me asomo a la ventana y le veo allí cantando bajo mi ventana, ¿es tan mono? Me lo como, este chico es absolutamente perfecto.
Abro la puerta del balcón y me asomo a él, y me quedo viéndole. Él se da cuenta de que estoy me canta el resto de la canción mirándome a los ojos.
Acaba y se queda contemplándome.
- ¿Lucía yo…? – dice.
- Carlos déjalo vale, no tienes por qué explicarme nada – le digo.
- Por favor perdóname, yo no sabía qué me iba a besar, sino yo no lo iba a permitir, ella es mi ex y no la quiero – me dice.
- Pero la has correspondido.
- Lo sé, pero yo no quería, por favor créeme, perdóname.
- Yo te quiero Carlos y lo sabes, porque soy un libro abierto y aun así has dejado que te besara.
Carlos trepa por la enredadera de la casa y se para enfrente de mí.
- Pero yo no la quiero – me dice mirándome a los ojos.
- No hace falta querer alguien para besarla – le digo intentando mantener mi postura.
- Lucía, mírame. Yo te amo a ti y a nadie más que tú, eres mi princesa.
Cuando Carlos me dice eso me quedo sin palabras, le miro a los ojos y sé que me está diciendo la verdad, lo veo en sus ojos.
- ¿Me perdonas? – me dice.
Me acerco a él y le beso. El beso más maravilloso, verdadero y auténtico de todos.
- ¿Te responde esto a mi pregunta? – le digo.
- Sí. Te amo.
Y me vuelve a besar y así nos quedamos besándonos y abrazándonos en el balcón bajo la luz de la luna y las estrellas.

Hace alrededor de 1 mes

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#49

Capítulo 48 - 2º temporada

Antes de que comencéis a leer tengo que avisaros de que este capítulo es totalmente diferente a los que he echo y contienen escenas subidas de tono. Yo os he avisado, ahora sois vosotras las que decidis si quereis leerlo o no.
Narra Didi:
Había pasado un mes un mes desde que había conocido al chico de mis sueños, si Álvaro, es absolutamente perfecto, bueno y cariñoso conmigo.
- Hola amor – me dijo Álvaro sorprendiéndome.
- Hola cielo – le conteste.
Me agarra por la cintura y me besa, más bien me come a besos. Cada día me gusta más, es tan salvaje y a la vez tan bueno como el pan…
- Mmm… - gruñe.
- Jajaja
- Te amo.
- Yo también te amo.
Me empieza a besar, cada vez más intenso. Me aprieta más a él y yo pongo mis manos alrededor de su cuello para poder intensificar el beso. Sus labios pasan a mi cuello y sigue con sus besos allí. Sabe que esa zona me puede y no puedo evitar soltar un gemido. Se separa y me mira a los ojos, en ellos hay lujuria y amor, pero sobre todo deseo.
Me empuja contra la pared y me sigue besando. Me agarra del culo y me sube encima, haciendo que enrede mis piernas en su cintura. Cada vez me estoy excitando más. Me lleva hasta la cama de mi habitación donde nos encontramos y se sienta en ella. Me sigue besando sin descanso, mientras sus manos recorren todo mi cuerpo sin dejar ni un trozo de piel por recorrer. Cada vez siento más y más calor y sé que esta vez no voy a poder parar. Me quita la camiseta y me observa atento todo mi cuerpo y no puedo evitar sonrojarme, ya que nunca había estado en esta situación.
- Deja de mirarme – le digo.
- No quiero – me contesta sonriente.
- Por favor – le insisto y esta vez intento taparme.
- Deja de taparte eres absolutamente perfecta.
Narra Álvaro:
Cuando consigo apartar sus manos de su cuerpo la vuelvo a besar con ganas. De repente toma el control de la situación y empieza a dejar pequeños besos en el cuello que me matan. Comienza a subir la camiseta lentamente, que me parece una eternidad. Acaricia mis brazos, mi pecho, mi espalda… sus caricias me vuelven loco y la beso pero esta vez juego con nuestras lenguas, rozando sus carnosos labios, mordiéndolos y lamiéndolos.
Se ríe y no sé porque, pero debe de estar planeando algo seguro, pero me da absolutamente igual, ahora en lo único que puedo pensar es en ella, en el roce de su piel, en sus besos, sus caricias… Me mira a los ojos y de repente me besa salvajemente y comienza a moverse lentamente sobre mis piernas. ¡Oh dios mío! Esto no por favor me va a matar. Sus movimientos de cadera me enciende y lo noto, y sé que está despierto y que nada me va a parar. No aguanto más y la cojo y la echo sobre la cama. Me tumbo encima de ella sin aplastarla y seguimos con nuestra guerra de besos. Ella me acaricia la espalda y consigue que quede debajo de ella. Se sienta a horcajadas sobre mis caderas y me levanto y la rodeo con mis brazos atrayéndola a mí. Pero sus manos me empujan hacia atrás quedándome echado sobre la cama. Agarro su cintura y cuando me quiero dar cuenta se comienza a desabrochar el sujetador y se en este momento que todo va en serio, que ninguno de los dos vamos a parar.
La observo es tan perfecta… me mira y sonríe picarona. Coge una de mis manos y comienza a subirla desde su cintura hasta llegar a sus pechos donde se para. La acaricio allí y sé que la está gustando. No soporto la idea de estar abajo, aquí el que mando soy yo así que la echo sobre la cama y la beso. La sigo acariciando y comienzo a repartirle besos por todo el cuerpo y me detengo allí es sus pechos y la oigo gemir, sonrío, sé que la está gustando tanto como a mí.
Sigo bajando y veo que hay un pequeño impedimento y son sus pantalones. La miro a los ojos pidiendo permiso y Didi asiente. Comienzo desabrochando el botón del pantalón y se los bajo lentamente mientras la miro a los ojos y veo desesperación en ellos. Miro sus braguitas, las lleva verdes, joder como sabe provocarme.
Narra Didi:
Veo que mira mis bragas y me rio internamente porque se que eso lo acaba de poner y mucho. Ya que él me ha quitado el pantalón comienzo a quitárselo a él. Cuando lo veo en boxers me pongo roja como un tomate de la vergüenza y siento un calor intenso recorrer todo mi cuerpo y sé que Álvaro me acaba de excitar a sí.
- ¿Estas segura de que es lo que quieres? – me pregunta inseguro mirándome a los ojos.
- Completamente, quiero que seas tú el primero, quiero que me hagas tuya – le susurro al oído.
Álvaro no lo duda ni un instante y comienza a bajarme las bragas poco a poco para hacerme sufrir cuando…

Hace alrededor de 1 mes

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#50

Capítulo 49 - 2º temporada

Narra Álvaro:
No lo dudo ni un instante y comienzo a bajarle las bragas poco a poco para hacerla sufrir cuando alguien abre la puerta de golpe.
- Didi, Blas y… - dijo María apareciendo por la puerta pero sé quedo muda viendo la escena.
- Nosotros lo sentimos mucho… - dice Blas, mirándonos perplejo y tapando los ojos a María.
¡Me caguen la puta! ¿Por qué siempre son ellos los que nos interrumpen siempre? Agggg sé que Blas y María son mis mejores amigos pero hay veces que les odio a más no poder. Me giro hacia donde se encuentra Didi tapada con las sabana, más bien mal tapada por las prisas, y roja como un tomate de la vergüenza que tiene ahora y yo solo puedo reírme de lo adorable que esta así.
- ¿Qué queréis? – les pregunto malhumorado.
- Solo veníamos a deciros que los chicos habíamos decidido que hoy tocaba tarde de chicas y chicos y veníamos a preguntaros que os parecía pero creo que será mejor que hablemos después – dice María.
- Si cuando os vistáis – dice Blas aguantando la risa.
- Ahora mismo vamos – les respondo.
Blas y María cierran la puerta y entonces, no aguanto más y beso a Didi apasionadamente, pero ella me aparta.
- No Álvaro, ahora no debemos bajar – me dice.
- ¿En serio? – le pregunto sin creerme lo que me estaba haciendo.
- Te lo estoy diciendo en serio.
- No puedes hacerme esto, no puedes dejarme con este calentón ¿ahora qué hago yo con esto? – le pregunto apartando las sabanas y mirando a mis boxers.
- Ja, ja, ja, creo que te vendría bien una ducha bien fría ja, ja, ja. – me dice riéndose a más no poder.
- Ja, ja, ja, muy graciosa cielo. Pero esto no se queda así, ya verás cuando te pille yo – le digo giñándole un ojo.
- Eso ya se verá Álvarito.
Me meto en la ducha y el agua fría me relaja y va bajando el calor interno que tenía. Ojalá no hubieran entrado por esa puerta.
Salgo del baño y veo que Didi ya se ha cambiado y se esta peinando.
- Ummm – gruño cuando la veo vestida – tú lo que quieres es provocarme ¿verdad?
- Ja, ja, no cielo, no - dice irónicamente.
Se acerca lentamente a mí y me acerca a ella agarrándome de la camiseta hasta quedar los dos separados por pocos milímetros. Pone sus brazos en mi cuello y se acerca lentamente a mis labios. Los roza y sin haberlos besado me susurra:
- Te amo Álvaro.
Y entonces me besa, es un beso cargado de amor y pasión, pero sobre todo en él veo todo lo que me ama y no sabe cómo decirlo y viceversa, yo le digo con ese beso cuanto la amo.
- Deberíamos bajar ya Álvaro – me dice apartándose de mí.
- Tienes razón, pero te juro que un día de estos los mato, a los dos.
Abre la puerta y la oigo reírse de mi comentario mientras baja por las escaleras, me encanta esa risa que tiene, es tan… ella.
Llegamos al salón y nos ven y se empiezan a reír de nosotros y estoy seguro de que estos dos bocazas ya lo han dicho.
- Ya que estamos todos al fin… - dijo Natalia mirándonos a nosotros dos en particular.
- Hemos pensado que hoy podríamos hacer una tarde-noche de chicas – dijo Lucía.
- Me parece una idea estupenda – dice David.
Todos asentimos al comentario de David.
- Pues bien, nosotras nos quedaremos aquí en nuestra casa – dice María – y vosotros no lo sé ni me importa ja, ja.
- Ja, ja, ja, que graciosa – le dice Blas.
- Se supone que debemos de desconectar de los chicos y ni quiera hablar en todo lo que queda de día – sigue diciendo María.
La he visto, sé que se lo decía a Blas en particular. Está sufriendo y sé que necesita este momento para olvidarse por un instante de todo lo que la rodea. Y sé que este plan ha sido una buena idea en cuanto la veo como intentan salir unas pequeñas lágrimas por sus ojos. Sé que estará bien y que las chicas la consolarán porque necesita desahogarse de todo lo referente con Blas.
No ponemos en marcha las chicas se quedan en su casa y nosotros nos vamos fuera.
- ¿A dónde vamos? – pregunto deseando saber la respuesta ya que empezaba a hacer un poco de frío.
- ¿Qué os parece ir a mi casa y después ya decidimos? – propone Dani.
- Genial – dice David.
Nos encaminamos todos a casa de Dani, iba andando solo ya que me apetecía pensar en mis cosas cuando me doy cuenta de que todos me miraban y se miraban entre si riéndose. Hay madre la que me espera.
Llegamos y nos sentamos todos en los sofás, cuando de repente se callan todos y me miran.
- ¿Qué? – les pregunto – ¿tengo monos en la cara o qué?
- Ja, no es eso – dice Blas.
- ¿Pues entonces qué?
- No solo queríamos saber que había pasado arriba, en la habitación de Didi ¿lo habéis hecho? – pregunta Dani sin cortarte.
- ¿Y a ti que te importa eh? – le pregunto enojándome.
- Hombre porque nos interesa saberlo a todos – dice David.
- No, no lo hemos hecho. María y Blas nos interrumpieron – digo avergonzado.
- ¿Otra vez? – dice Carlos – Ya estáis otra vez vosotros dos liándola.
- Oye no te metas con nosotros, no tenemos la culpa de que estuvieran esa situación tan… - se defiende Blas.
Todos acaban riéndose. Charlamos de todo un poco hasta que Dani, como no, vuelve a sacar el mismo tema.
- Oye Álvaro ¿cuéntanos cuántas veces Blas y María os has interrumpido vuestro “pinchito”?
- Ja, ja, ja – se ríen los cuatro menos yo.
- Cuatro – le digo.
- Ja, ja – se ríe Carlos junto con los demás – sabemos una, ¿nos cuentas las demás? Si no nos lo cuentas lo contará Blas.
- Está bien os lo contaré. La primera vez estábamos…
Narra Didi:
Nos quedamos sentadas en el sofá hasta que a Natalia se le ocurrió que preparásemos una merienda y luego nos sentaríamos todas para ponernos al día porque algunas lo necesitaban. Preparamos galletas, magdalenas, palmeras… vamos en conclusión todo tipo de dulce, ya que lo ibas a necesitar y también chocolate, dicen que el helado es el mejor amigo cuando estas triste y deprimido pero nosotras cuando hace frío preferimos chocolate.
Por fin ya sentadas en los sofás como más cómodas estábamos me dicen.
- Oye Didi nunca nos has contado como conociste a Álvaro ni cómo te pidió que fueses su novia ¿nos lo cuentas? – me pregunta Adriana.
Dudo un segundo, y en ese segundo miro a Lucía que me señala con los ojos a María y se perfectamente lo que quiere decirme. Primero vamos a hacer que se sienta mejor y se distraiga un poco, porque siempre los encuentros con Blas cada vez la dejan más apagada de lo que ya está, luego si eso ya haremos que se desahogue con nosotras y que nos cuente como lo está pasando todo, todo lo relacionado con Blas y sobre todo y lo que nos debe preocupar a todas es como se encuentra su corazón porque creo que ya no va a aguantar más en esta situación.
- Pues haber, Álvaro y yo nos conocimos…

Hace alrededor de 1 mes

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#51

Capítulo 50 - 2º temporada - 1 parte

Narra Álvaro:

Empiezo con mi relato de la primera que lo hicimos, bueno casi.

“Inicio del Flashback”

Hacía un día nublado cuando me desperté, un día de esos que están tristes y que no te apetecen hacer nada de nada, pero yo estaba feliz y contento, hoy había quedado con mi chica. Con Didi, tenía preparado algo precioso que espero aunque estoy seguro que le va a encantar.

Me arreglo y me dispongo a preparar todo para esta tarde, para nuestra tarde.

Llega el momento de pasar a buscarla, me miro en el espejo antes de salir por la puerta, me miro la camisa y el pantalón y pienso “estoy irresistible” ja, ja, ja, a veces soy un poco creído.

Me monto en el coche tras salir por la puerta del portal y me dirijo a su casa, allí en la puerta me espera ella con un vestido azul oscuro que le sienta como un guante. Me ve llegar y se dirige a hacia mí con una sonrisa en la cara. Abre la puerta del coche y se sienta.

- Hola guapo – me dice dirigiéndose a mi boca.

- Mmmmm hola hermosa – le contesto tras separar nuestros labios de ese perfecto beso.

- ¿A dónde me llevas? – me pregunta curiosa.

- Ahhhh sorpresa.

- Jo – se queja y pone cara de pena.

- Ja, ja, aunque me pongas esa cara no te lo voy a decir ja, ja.

Transcurrió todo el camino entre risas y besos robados por mi parte. Llegamos al lugar de destino. Salgo y le abro la puerta del coche.

- Muchas gracias caballero – me dice riéndose mientras sale del coche.

- Ja, ja, ja me concede el honor – le digo estirando el abrazo hacia ella.

Me lo coge gustosamente y nos dirigimos hacia el local donde hoy íbamos a cenar. Entramos y Didi se quedó sorprendida, era un restaurante precioso junto al mar, nos dirigimos a nuestra mesa, se encuentra apartada del resto en la terraza con vistas al mar.

- Es precioso Álvaro – me dice agarrándome del cuello y besándome.

- Tú lo eres más – le respondo y la vuelvo a besar con ganas.

Pasamos el resto de la noche cenando, haciéndonos mimitos y besándonos, de eso no faltaba.

Se hizo de noche y nos dirigimos a mi casa, que la comparto con Blas. Nos besamos sin parar, cada vez íbamos subiendo la intensidad de nuestros besos. La empuje hacia la pared y le bese en el cuello dejándola un rastro de ellos desde el nacimiento de su pelo hasta el inicio de su escote. Cuando llego a esa zona Didi suelta un gemido y es cuando me enciende. Me separo de ella y comienzo a quitarme la chaqueta y la camisa con su ayuda. Me vuelve a besar intensamente y me besa en el cuello, en mi punto débil, ¡joder como me ponen esos besos! Comienzo a bajarle la cremallera del vestido y lo deslizo por su cuerpo hasta que cae al suelo.

- ¡Dios como me pones Didi! – le digo gruñendo.

La oigo reírse y me pongo más cachondo. La agarro del culo y la subo y ella enrolla sus piernas, cuando de repente oigo pisadas bajando las escaleras.

- ¡Ay dios no he visto nada! – dice Blas y vuelve por donde ha venido.

“Fin del Flashback”

- Y hasta ahí es la primera vez que estuvimos a punto de hacerlo pero este pelmazo nos interrumpió – digo señalando a Blas.

- Oye lo siento, no sabía que ibais a estar los dos ahí abajo en plan… ya sabes… - intenta disculparse Blas.

- Ja, ja, ja – se ríen los demás.

- ¿Ésta solo fue Blas no? – dice Dani.

- Si, las demás iban los dos juntitos.

- ¿Cuál fue la siguiente?

- La siguiente fue cuando nos fuimos todos el fin de semana a la playa, esa vez estábamos los dos en unas rocas escondidas de la vista de la gente, cuando aparecen estos dos andado como si nada.

- Oye habíamos ido a buscaros para irnos a comer, si no estuvierais haciendo cosas perves nosotros no hubiéramos interrumpido nada importante – vuelve a defenderse Blas.

- ¿Y la penúltima? – pregunta David.

- Fue la semana pasada en el jardín de la casa de las chicas, estábamos solos en casa así que, ¿qué mejor momento que aquel? Pero no ellos tuvieron que entrar por la puerta del salón al jardín y volvernos a interrumpir – digo ya un poco molesto mirando a Blas mal.

- Si no estuvierais…. – dice Blas pero no le dejan terminar.

- Lo sabemos Blas – dice Carlos riéndose.

- ¿Y tú Blas qué? – le pregunto.

- ¿Yo qué? – pregunta de manera desinteresada, pero estaba nervioso.

- Pues tú con María.

- Nada.

- Eso no se lo cree nadie – dice David.

- Bueno, ella y yo … pues …

Narra Didi:

- Pues haber, Álvaro y yo nos conocimos en una tarde que salía de mis clases de baile.

“Inicio del Flashback”

Iba entretenida pensando en mis cosas y escuchando música mientras tomaba un café, cuando choque con alguien y le derrame todo el café por encima.

- Lo siento, lo siento, que patosa soy – le digo intentando disculparme deprisa.

Me mira a los ojos y se queda petrificado mirándome hasta que me responde:

- No te preocupes preciosa, yo también iba distraído.

- ¿Puedo ayudarte en algo? ¿Puedo hacer algo por ti? – le pregunto.

- Por poder… ja, ja, que maleducado soy, me llamo Álvaro - me dice sonriéndome y dándome dos besos.

- Yo soy Diandra, pero mis amigas me llaman Didi – le contesto.

- ¿Me acompañas a casa y luego vamos a una cafetería y te compro otro café? – me pregunta.

- ¿Intentas tener una cita conmigo? – le digo riéndome.

- Ja, ja, bueno puede que sí, puede que no, nunca lo sabrás ¿qué me dices?

- Está bien.

“Fin del Flashback”

- Ohhh que bonito – dice Natalia.

- La verdad es que fue el destino quien nos ha unido – digo.

- Cuéntales cómo te pidió que fueses su novia – dice María.

- ¿Tú lo sabes María? – pregunta Adri.

- Aja – dice María.

- Que fuerte ¿y a nosotras no nos lo había dicho? Que mala persona – dice Natalia.

- No te pongas así, ahora mismo os lo cuento, era un día precioso de otoño, hacía un poco de fresco…

“Inicio del Flashback”

Me cambie y me puse la ropa para ir a baile, como iba todos los viernes por la mañana ya que los viernes no tenía clases de la universidad. Llegue al estudio y pase una clase estupenda y fantástica, bueno todas me gustan.

Al salir hice mi rutina de siempre, fui a la cafetería a por mí café y me dispuse a ir hacia la parada de bus para llegar a casa ya que me moría de hambre, es lo que tiene tanto ejercicio cuando alguien me da unos golpecitos en la espalda. Me giro y veo a un chico, de repente se pone a bailar. ¿Qué es esto? ¿Este tío está loco no? ¿Qué hace bailando en la calle? Comienza a sonar una música muy pegadiza con el baile que estaba realizando. A continuación una chica se pone también a bailar los mismo pasos del chico y así sucesivamente 2, 3, 4 … cada vez se unían más personas a bailar. Me rodearon.

¡Madre mía que vergüenza estoy pasando! La música dejo de sonar y se reemplaza por una más lenta.

Alguien me pone un ramo de rosas delante de mis ojos, las cojo y la huelo, son preciosas. Me giro para averiguar quién está de tras de todo esto. Al hacerlo lo veo, es él, mi niño bonito.

- ¿Álvaro…

- Shhhhh – me calla poniendo un dedo sobre mis labios.

- Pero…

- Shhh pequeña, déjame hablar a mi ¿vale? – me dice.

Asiento con la cabeza. Lo veo arrodillarse ante mí, me agarra la mano, me la besa y me dice:

- Didi, quiero decirte desde aquel día que tiraste tú café encima de camiseta, justamente aquí, has sido la persona más importante de mi vida, doy gracias a dios por hacer que nuestro destino nos junte. Eres lo más importante de mi vida, eres todo lo que siempre quise. Eres mi primer pensamiento cada mañana y mi último al acostarme. Quiero tenerte siempre a mi lado, verte sonreír y ser yo el causante de esa felicidad. Quiero darte todo, incluso más. Quiero estar contigo siempre, quiero envejecer contigo. Quiero que seas la madre de mis hijos. Eres la persona más maravillosa y absolutamente perfecta. No sé si te merezco pero lo que sí sé es que te amo. ¿Quieres ser mi novia? – me dijo mirándome a los ojos.

Yo no paraba de llorar, era lo más bonito que nadie me había dicho nunca. Estaba feliz porque el chico que amaba me correspondía. Todo el mundo estaba en silencio esperando mi respuesta. Le miro y veo que empieza a asustarse, teme que le diga que no y lo veo en sus ojos.
- Si, si, si y sí. Te diría un sí siempre – le contesto.

Le veo una sonrisa esplendida en su cara, se levanta y me coge y me da vueltas en el aire. Le paso mis manos por su cuello y él se acerca a mis labios y me besa dulcemente.

- Me acabas de hacer el hombre más feliz sobre la faz de la tierra – me dice mientras apoya su frente con la mía.

- Y tú la mujer más feliz del universo – le digo.

Y nos fundimos en un beso.

“Fin del Flashback”

Hace alrededor de 1 mes

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#52

Capítulo 50 - 2º temporada - 2º parte

Y si fue como Álvaro me pidió ser su novia – les digo.

- Dios si es que sois para comeros – dice Lucía con cara soñadora.

- Madre mía que monos – dice Natalia.

- Álvaro sí que se lo ha currado – dice Adriana.

- Pues la verdad es que sí.

Note a María un poco distante y triste. Sé lo que está pensando, y tiene cuatro letras: BLAS.

- Ya está bien, se acabo de hablar de mí, ahora vamos a hablar de María – digo.

- ¿De mi porque? – pregunta nerviosa.

- Ya está bien María, sabemos que estas sufriendo, ahora cuéntanos que es lo que te pasa, desahógate con nosotras, por favor – le dice Lucía.

- Está bien – dice mirando al suelo.

Narra Blas:

- Pues no se chicos… las cosas están muy raras la verdad. Sé que ella siente cosas por mí, incluso ella me lo ha dicho – digo.

- ¿Y tú? – me pregunta Dani.

- ¿Qué que es lo que siento yo por ella? No lo tengo muy claro. Siento algo cuando estoy con ella pero creo que estoy confundiendo el amor con el amor de la amistad. Pero no estoy seguro – le contesto.

- Antes la amabas, digo, antes del accidente – me dice Álvaro mirándome.

- ¿Y qué me dices con eso? – le pregunto.

- Que intentes recordar, María está triste, no come, no duerme, no puede olvidarte y te ama cada día más – me dice.

- Yo… intentaré recordar lo prometo y en vacaciones tomaré un decisión de que es lo que hare con mi vida.

Narra María:

- Os contaré todo lo que queráis – les digo.

- ¿Cómo te encuentras ahora? ¿Cómo te sientes? – me pregunta Natalia.

- Pues estoy fatal la verdad. Ya no sé qué más hacer, no soporto más esta situación. No como bien, no duermo bien, me paso todo el día triste por las esquinas. El único momento que estoy realmente bien son los momentos que paso con Blas – termino llorando.

- Ohhh María ¿por qué no nos habías contado nada cielo? – me dice Adriana abrazándome.

- ¿Y con Blas cómo están las cosas? – me pregunta Lucía.

- Bien, pero él solo me ve como una amiga, como una buena amiga. Lo he intentado todo chicas, absolutamente todo para que vuelva a enamorarse de mi pero sé que él ya no me va a ver nuca más así – digo con voz quedada y sin dejar de llorar.

- ¿Y qué piensas hacer? – me dice Didi.

- No lo sé, esperaré hasta después de vacaciones de Navidad y si esto no cambia, no sé lo que haré. Probablemente me marche para intentar olvidarlo.

Las chicas me abrazaron y pasamos todo lo que quedaba de la tarde y noche riéndonos y viendo películas, la verdad necesitaba una tarde de chicas.

Al llegar la noche no pude dejar de pensar en Blas, en todo lo que ha significado para mí. No sé lo que voy a hacer de aquí en adelante pero lo sé algo que sé a ciencia cierta.

Me paso toda la noche llorando por él y por lo que podríamos haber sido juntos los dos.

SIN BLAS YO NO SOY NADIE, SIN ÉL MI VIDA NO TIENE SENTIDO, NO SOY NADIE SIN ÉL.

Hace alrededor de 1 mes

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#53

Capítulo 51 - 2º temporada

Narra María:

Habían pasado los días y por fin habían llegado las vacaciones de Navidad. Blas y yo volveríamos a casa para pasar las vacaciones con nuestras familias. No sabía que es lo que me iba a deparar estas vacaciones pero solo espero que todo vaya bien.

Para no tener que gastarnos mucho dinero, fuimos los dos en el coche de Blas, ya que por fin se había sacado el carnet de conducir. Íbamos incomodos en el coche hasta que decido poner música para caldear la situación. Me encantaba la canción que estaba sonando, era de Katy Perrie y como me aburría me puse a cantar la canción. Blas me mira extrañado porque estaba cantando, hacía mucho que no cantaba en público, y él nunca me había escuchado, bueno del accidente hasta ahora no.

Se cambia de canción y como la conozco también la canto pero esta vez Blas me acompaña y así pasamos lo que queda del viaje cantando.

Llegamos a casa y allí cada uno se marcha a la suya. Llego a casa y me abre mi madre.

- Hola cariño ¿cómo estás? – me pregunta.

- Bueno… bien… lo bien que se puede estar – le digo a mi madre tristemente.

- Ohhh cariño – me vuelve a abrazar.

La verdad estaba echando de menos estos abrazos maternales, como la había echado de menos. Iba hacía mi habitación cuando me para mi madre.

- Ah cielo se me olvido decirte que mañana en la cena de Noche Buena vendrá la familia de Blas. A sí que ponte bien guapa y sonríe.

- De acuerdo mamá.

No podía creérmelo mañana iban a cenar con nosotros pero la verdad no me apetecía nada de nada. Me marcho a mi habitación y me quedo dormida en cuanto me echo en la cama.

De repente suena el despertador, hoy es el día en el que estoy segura que algo pasará. Me levanto y me visto con la ropa de estar en casa, ya que más tarde me arreglaría mejor para por la noche.

Desayuno unas tostadas y un vaso de leche, y me pongo a ayudar a mi madre en todo lo que pueda.

Transcurre toda la mañana muy ajetreada, entre decorar el salón y ayudando en la comida de la cena.

La hora se acerca y me dirijo a mi habitación para arreglarme. Me ducho y al salir me seco el pelo y me lo rizo. El vestido ya lo había elegido con anterioridad y estaba tendido enzima de la cama, pero antes me maquillo un poco, sencillamente y me calzo con unos preciosos zapatos de tacón. Me pongo el vestido, es blanco, y si lo he elegido blanco por él, por Blas. Cuando consigo abrochármele oigo el timbre de la casa y sé que ya han llegado a casa. Solo me separan de él unas cuantas paredes. Me miró en el espejo de cuerpo antes de bajar. La verdad es que estoy realmente bien.

Narra Blas:

Hoy cenaríamos en casa de María y nos encontrábamos en la puerta de su casa. Mi padre llama al timbre y nos abre su padre.

- Hola, pasad – nos dice.

- Hola – dijimos los tres y le damos mi padre y yo un apretón de manos y mi madre dos besos.

Estaba colgando los abrigos de mi padres y él mío en las percha de la entrada cuando siento unos pasos bajando las escaleras. Me giro y la veo. Me quedo embobado mirándola, está absolutamente preciosa. Y madre mía va de blanco.

La espero bajo las escaleras y cuando llega abajo la ofrezco mi mano para ayudarla a bajar las escaleras y ella la acepta gustosamente. Me mira a los ojos y se sonroja. Me encanta verla así, tan vulnerable y frágil.

- Estás preciosa María – le digo sinceramente mirándola a esos ojos tan maravillosos.

- Gracias – dice volviéndose más roja aun y tímidamente – tú no te quedas corto tampoco.

La sonrió y la acompaño a la mesa donde hoy nos espera una larga noche.

Me siento enfrente de ella y no pasa ni un solo segundo del transcurso de la noche sin mirarla. No sé qué es lo que me pasaba pero no quería que este sentimiento cesara, ya que me encontraba a gusto así. Al acabar la cena nos sentamos en el sofá y nos pusimos a hablar de todo un poco.

Me quedo observando a María, en sus gestos, en su movimiento, en su forma de hablar, en la expresión de su cara, pero sobre todo observo su mirada y sus ojos, esos ojos que son tan cautivadores y que me tienen atrapados.

María se da cuenta de que la estoy viendo, hace una sonrisa falsa y luego se levanta y sale al jardín. No lo entiendo ¿Por qué su mirada estaba tan triste? Tengo que averiguarlo.

Salgo detrás de ella y me dirijo hacía ella. Está sentada junto al árbol de navidad que han puesto en el jardín. Me acerco sigilosamente y la escucho llorar y mi mundo se viene abajo sin saber porque.

Me siento junto a María y ella se gira para mirarme. Se quita las lágrimas de su cara y me mira a los ojos.

- ¿Por qué me haces esto? – me pregunta con un deje de angustia.

- ¿Hacerte el qué? – le pregunto sin saber de lo que me estaba hablando.

- Hacerme sentir que todo está bien, que todo ha vuelto a la normalidad cuando no es verdad – me dice y se le escapa una lágrima de sus hermosos ojos que ahora están tristes.

- To está bien – le digo mientras la acaricio la mejilla y le quito la lágrima que había surcado su cara.

- No, no lo está. Si lo estuviera ahora mismo estaríamos junto y te acordarías de mi – me dice esta vez ya llorando.

- Shhhh – la intento calmar mientras la abrazo, ese abrazo que me hace sentir bien – yo lo estoy intentando de verás, pero no puedo.

Se separa de mí, y me mira a los ojos, poco a poco nuestros cuerpos se vas acercando hasta que…

Narra María:

Me separo de él y le miro a los ojos y poco a poco nuestros cuerpos se van acercando como si estuviéramos sincronizados y nos necesitáramos el uno al otro, como si ninguno de los dos pudiera vivir sin el otro. Nuestros labios se encuentran y nos fundimos en un beso, un beso tan anhelado… como extrañaba sentirlo tan cerca.

- Yo… María…no – me aparta Blas.

Le miro triste y mis lágrimas vuelven a surcar mi cara.

- No es lo que tú piensas – me dice intentando que dejara de estar triste.

- ¿A no? – le digo ya un poco enfadada, aunque su culpa no es si no siente nada por mí.

- No, es porque aún no puedo acordarme de ti y no quiero acerté sufrir más de lo que ya estas sufriendo.

No puedo evitarlo y le abrazo, es siempre tan adorable y cariñoso conmigo… me le comería a veces. Nos quedamos allí abrazados, yo entre sus piernas y apoyada en su pecho y él con su cara en mi cuello y sus brazos rodeando mi cintura, mirando a la nada. Una nada que a nosotros nos parecía el paraíso.

- ¿Me has comprado algo por navidad? – me pregunta Blas susurrándome al oído.

- Por supuesto ¿y tú? – le pregunto mientras giro mi cabeza hacia atrás para mirarle a sus ojos.

- Claro princesa – me dice sonriéndome - ¿el tuyo cómo es?

Me quedo callada un segundo pensando en ese “princesa” y sonrío como una boba.

- Mañana lo sabrás Blas, no seas impaciente pero sé que te va a encantar – le digo emocionada por mi gran regalo, no se lo espera ni él.

- Está bien, pero seguro que viniendo de ti me encantará.

- Eso tenlo por seguro – le digo mientras le sonrío y el me besa en la mejilla.

Ese regalo es…

ES ÚNICO Y VERDADERO QUE ESPERO QUE PUEDA AYUDARLE A RECORDARME.

Hace alrededor de 1 mes

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#54

Capítulo 52 - 2º temporada - 1º parte

Narra María:

El día de noche buena había acabado y daba paso a la mañana de Navidad. Los padres de Blas y él se habían quedado en casa a dormir ya que cuando terminamos la celebración era ya muy tarde para volver a casa. Por fin había acabado de preparar mi regalo para Blas, me había costado mucho pero sé que al final habrá merecido la pena tanto esfuerzo.

Voy hasta su cuarto y abro la puerta. Me acerco a la cama y le veo dormido. Está tan mono durmiendo…

Dejo el sobre encima de la mesita y me acerco más a él.

- Feliz Navidad, Blas – le susurro y le doy un beso en la mejilla.

Acto seguido salgo de la habitación y cierro la puerta. Bajo las escaleras y salgo de casa.

Solo espero que le guste mi regalo de navidad.

Narra Blas:

De repente me despierto y miro a mi alrededor. No sé porque pero hoy estoy realmente feliz, puede que la causa de mi felicidad haya sido el rato que pase con María pero no estoy muy seguro.

Abro la persiana de la ventana para que haya luz y me cambio de ropa. Cuando estoy guardando la ropa que me puse ayer me fijo en el sobre rosa que hay encima de la mesita. No entiendo él porqué pero presiento que se de quien es. Lo cojo y lo abro. Hay una letra preciosa inscrita en el papel.

“Querido Blas:

Ayer te dije que tu regalo de navidad te iba a encantar y bueno ahí va. Te voy a explicar un poco de que va. Cada sobre rosa que encuentres te llevará a un lugar, un lugar que ha significado algo para los dos, un lugar que es parte de nuestra historia. Ese sobre te contará algo, algo que nos marcó para siempre.

Espero que este regalo te ayude a recordar quien soy, que significo yo para ti y que te signifique algo para ti. Espero que te guste mucho.

Con mucho amor María.

PD: Encontrarás el próximo sobre en el jardín de mi casa junto al árbol.”

Cierro el sobre y salgo corriendo hacia el jardín creo que este regalo me va a encantar. Llego al jardín y encuentro el sobre rosa y lo abro.

“En el jardín pasaron muchas cosas, la que más nos marco fue esta:

Inicio del Flashback:

- No espera María, ¿quiero hablar contigo?

- ¿De qué Blas? No tenemos nada de qué hablar, ya lo dejamos bien claro.

- No, no lo dejamos bien claro.

- ¿A no?

- No, escúchame por favor.

- ¿Qué quieres?

- Te amo María.

- Blas…

- Por favor déjame acabar.

- Vale.

- Te amo, sigo creyendo que no es bueno que sigamos juntos, pero necesito saber que sabes que yo te amo y que si pudiera haría cualquier cosa por estar contigo.

- No, no haces cualquier cosa, podríamos por lo menos intentarlo y tú ni siquiera lo intentas, así que no me vengas ahora diciéndome que me amas y qué harías cualquier cosa por estar juntos por que es mentira.

- María, no soporto verte a sí y te echo de menos.

- No te creo, si fuera así ahora mismo no estaríamos así sino juntos.

- Te amo. No quiero perderte.

- Ya lo has hecho.

- ¿Y si te dijera que lo intentáramos, que me dirías?

- …

- ¿Blas qué…

- Te amo, te necesito, quiero estar contigo…

- No te entiendo Blas, primero me dejas porque no va a funcionar y ahora me pides volver, ¿a qué juegas?

- No estoy jugando a nada María, esta vez estoy seguro al 100% de que quiero estar contigo pase lo que pase, por lo menos a intentarlo.

Fin del Flashback.

Este momento fue uno de los más felices de mi vida puesto que tú ibas a luchar por nuestro amor, ibas a intentar que lo nuestro durara para siempre. Y por eso lo conservo muy bien en mi memoria para jamás olvidarlo y por eso he decidido contártelo ya que es muy importante para mí y lo fue también para ti.

Próxima pista: La playa.”

Me levanto del suelo en cuanto termino de leer la carta y me dirijo a la playa. ¿Cómo puede ser que me haya olvidado de todo lo que me ha contado? A sí que ella y yo habíamos roto porque me marchaba y aun así la amaba y la pedí que lo intentáramos. No sé qué es lo que me pasa pero cuando he leído la carta me he sentido un poco raro, mi corazón latía muy fuerte como si estuviera reviviendo ese momento, como si volviera atrás en el tiempo y volviera a sentir las misma emociones que sentí cuando se supone que estaba con ella, cuando se supone que la dije todo eso.

Llego a la playa y entro dentro de ella ya que veo que hay unos pétalos de rosa que me dirigen hacia allí. Cuando el camino se acaba me doy cuenta de que hay otro camino pero en la arena se encuentra otro sobre rosa que me imagino que sea de ella. Me siento sobre la arena y le abro. Huele a ella, este sitio me recuerda a ella y no sé porque.

“En esta playa has pasado tatas cosas… sobre todo con nuestros amigos pero también cosas entre los dos que han marcado un antes y un después en nuestra historia. Te voy a contar dos de ellas, las dos están relacionadas con Anne tú ex – novia, pero empiezo:

La primera es bastante cómica por un lado pero por otro es un poco… como decírtelo… bueno mejor léelo y lo averiguaras.

Inicio del FlashBack:

Ese día habíamos quedado todos para ir a la playa, yo ya había llegado y las chicas también, junto con Alex cuando al cabo de un rato aparecisteis agarrados de la mano, en estos casos en los que yo me sentía tan incómoda apartaba la mirada para no sufrir más.

Nos adentramos en la playa y buscamos un buen sitio. Dejamos las toallas y nos quitamos la ropa para quedarnos con el bañador. Yo fui la última en quitarme la ropa y me quede observando a los demás. Ane como siempre lucía perfecta y tú bueno ni te cuento. Me quité la camiseta y el pantalón.

De repente me di cuenta de que alguien me estaba mirando fijamente, me giré y te vi. Tú me estabsa mirando embobado, y pensé ni que estuviera tan buena.

Me tumbe en la toalla. Pero hacía mucho calor, así que me fui al agua sola, ya que nadie me quiso acompañar.

Estaba tranquila y relajada en el agua cuando alguien vino por detrás y me abrazo, me gire y allí estaba tú.

- Blas, ¿qué estas…

- Shhhh, calla, quédate así un rato ¿vale?, echo de menos abrazarte.

Me quede allí quieta, mientras tú me abrazabas. Sentía tú respiración haciendo contacto en mi cuello, era una sensación maravillosa. Me estaba derritiendo allí mismo y no del calor que hizo precisamente.

- ¿Sabes una cosa María?

- No, ¿el qué?

- No puedo aguantar más tengo que decírtelo, sino te lo digo ya, no sé que me va a pasar.

- Dímelo ya me estas asustando Blas.

- María, yo te…

- ¡Blas, que coño estás haciendo, así con María!

- Nada, Ane. Sólo la estaba abrazando estaba un poco triste nada más.

- Ya, ya. Bueno venía a decirte cariño, que tu madre te está llamando al móvil.

- Vale, gracias. ¿Estás mejor María?

- ¿Ehhh? A sí, gracias.

Llegue a las toallas y allí estaba la odiosa de Ane comiéndote a besos, pero tú no parabas de mirarme.

Me tumbe en la toalla para secarme, cuando oí lo que Ane te decía.

- Blas, cariño me voy a la cafetería con las chicas y Alex. ¿Vienes?

- No gracias, prefiero quedarme aquí secarme.

- Vale.

Ane te dio un beso, me miro con odio y se marchó con Lucía, Laura y Alex. Me había quedado a solas contigo.

Me tumbe poca abajo para no tener que mirarte, cuando de repente sentí que alguien se tumbaba a mi lado.

- Sabes, tienes toda la espalda roja. ¿Te echo crema?

- Como quieras, no me importa Blas.

Entonces sentí como me echabas la crema solar por la espalda, en ese momento me sentí bien, relajada. Entonces sentí como te acercabas a mi oído.

- Estás preciosa.

- ¿Yo preciosa? Ja, ja, ja.

- No en serio.

Me gire y te miré.

Acabamos tú encima de mí, muy cerca uno del otro tanto que cuando hablábamos nuestros labios se rozaban.

Me quedé mirando tus ojos, era imposible quitar la mirada de esos preciosos ojos que me hipnotizaban, como siempre acabe perdiéndome en ellos.

Tú me miraste y te fuiste acercando poco a poco. Nuestros labios estaban a punto de rozarse. Acortaste la distancia que nos separa y me besaste. Era maravilloso sentir tus labios cálidos junto a los míos, era una sensación que no se podía comparar con nada. Era simplemente perfecto.

Fue un beso tierno en el que los dos transmitimos muchas cosas, nuestro amor. ¿Amor?, ¿Tú amor por mí? pensé, no creo, pero estaba empezando a sospechar que era cierto que tú sentías algo por mí.

Nos separamos y nos miramos a los ojos.

- María, tengo que decirte algo.

- Dime Blas, antes me has asustado.

- María, sé que no me vas a creer, pero me pediste que me olvidara de ti y la verdad es que no puedo.

- ¿Por qué no puedes?, ¿No te entiendo nada Blas?

- Que yo te …

En ese momento unos brazos te arrancaron de mi lado, fue Anne, ella nos separó y tenía una cara de enfadada que pá que.

Fin del FlashBack.

Este fue uno de los momentos más significativos aquí en la playa, la verdad nunca supe que era lo que me quisiste decir y espero que algún día si recuperas la memoria puedas decírmelo.”

¡Dios mío! No sabía que todo esto había pasado entre los dos y la verdad es que ahora entiendo todo lo que estoy sintiendo por ella, esa sensación de mariposas en el estómago cada vez que la veo. Aun me falta un trozo de la carta y veo no muy lejos otra carta rosa que fijo que es la continuación de esta.

“La segunda, nos marcó mucho y esta no es nada buena, bueno solo al principio.

Continuará...

Hace alrededor de 1 mes

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#55

Capítulo 52 - 2º temporada - 2º parte

Inicio del FlashBack:

De repente vi que te acercabas a mí, como Ane se marchaba. Llegaste hasta a mí y te sentaste a mi lado. Estaba llorando y se me partía el corazón verte así, no podía verte llorar. Sabía que algo malo iba a pasar.

- María, tengo que decirte algo.

- Dime Blas, ¿Qué te pasa?

- Ane me ha dicho que escogiera.

- ¿Qué escogieras el que?

- Entre tú y ella, pero que no iba a estar con las dos. Que si quería seguir siendo tu amigo ella no sería mi novia, y si la escogía a ella no te volvería a hablar.

- ¿¡QUÉ!? ¿Y qué has decidido?

- María yo…

- Blas, mírame, sabes que si la has elegido a ella no te voy a pedir que la dejes para que te quedes conmigo.

- María…

- No Blas, déjame acabar. Te mentí, te amo y no me he podido olvidar de ti. Llevo enamorada de ti desde que tengo uso de razón y solo quería que lo supieras.

Fin del FlashBack.

Allí cogí y me marche porque no podía soportar la idea de que la escogieras a ella antes que a mí, me dolía saber que la preferías a ella que a mí.”

¿No la había escogido a ella? Si no la escogí no me lo perdonaría nunca.

“La siguiente pista es en el parque del pueblo junto al banco blanco que hay a la derecha detrás de un arbusto.”

Me dirijo hacia allí, cuando llego busco ese banco y le veo pero no me apetece sentarme en él, no sé porque no me siento pero me da una sensación extraña y prefiero quedarme de pies. Observo que debajo del banco se encuentra el sobre lo abro y lo leo.

“Bueno Blas, este es el último sobre de todo y como puedes observar es muy largo. Si ves este lugar espero que puedas recordar algo, este lugar era nuestro lugar, el lugar donde han pasado muchas cosas tanto buenas como malas, este lugar es el lugar donde…

Inicio del FlashBack:

El día anterior había descubierto que tenías novia, Anne, y no puede soportarlo y me marche a casa llorando. Al día siguiente me levante y desayune, me vestí y me dispuse a salir de casa. Cerré la puerta de casa y me dirigí a casa de Lucía. Para ello tenía que pasar por el parque ya que vivía justo al otro lado.

Iba caminando y pensaba en ti otra vez. Me había prometido a mí misma que dejaría de pensar en ti pero no pude, no pude porque no para de repetirse la imagen de ti besándote con otra chica. Una lágrima recorrió mi mejilla. Bastaba ya de pensar en eso, este verano me había prometido olvidarme de los chicos y así haría.

Pasaba por el parque cuando alguien vino corriendo hacia mí.

- María…

Eras tú, seguí adelante sin escucharte, lo que menos me apetecía ahora mismo era hablar contigo, ¿por qué el destino es tan cruel conmigo?, que echo hoy para que me le tenga que encontrar precisamente hoy…

- Por favor espera

Me alcanzaste y me agarraste la mano.

- Hoy no Blas por favor, déjame ¿vale?

- No, María, ¿por favor? Habla conmigo ¿vale?

- Blas no, en serio hoy no es un buen día.

- No, necesito saber qué te pasa, porque te fuiste llorando del bar, ¿es por mi verdad?

¿Cómo te habías dado cuenta de que me fui llorando? Te mire a los ojos y en ellos vi desesperación, dolor, preocupación…

- Si es por ti, pero hoy no me apetece hablar contigo, ya te lo contare pero hoy no.

Necesitaba salir de allí, si estaba un minuta más contigo me pondría a llorar de nuevo pero no quiero y menos que tú me vieras.

- Lo siento María, pero no te vas a ir de aquí hasta que me digas que te he hecho. Perdóname, en serio, no sé qué te hecho pero da igual no era mi intención hacerte daño. Por favor, ¿dime que te pasa?

- Tú no tienes la culpa y no te tengo que perdonar nada. Tienes todo el derecho del mundo, es tu vida y yo no soy nadie para decirte que debes hacer.

Mis lágrimas pedían salir a gritos, quería marcharme de allí ya.

- ¿Es por Ane no?, no te cae bien, no te gusta. ¿Dímelo? Sabes que para mí es muy importante tu opinión.

- No, no es ella, además no la conozco para nada, no sé si es buena, divertida ni nada de nada. El problema no es ella soy yo Blas.

- No te entiendo nada María, ¿qué quieres decir que el problema es tuyo?

- Que estoy así porque soy una estúpida y una idiota eso es lo que pasa

- María, tú no eres ninguna…

- Si lo soy y punto

Ya no aguante más y me puse a llorar allí mismo delante de ti.

- Eh? María, no llores, anda ven aquí.

Me cogiste de la mano y me atrajiste a ti y me abrazaste. Me sentía segura entre sus brazos. Me separe de ti y me limpiaste las lágrimas.

- ¿Dime que te pasa, María? Por favor.

- Lo que pasa Blas es que yo…

- ¿Es que qué? Dímelo ya por favor

- Que no puedo verte besándote con otra chica

- No entiendo nada de lo que me estás diciendo María

- ¡Qué te amo joder! ¡Ya está ya lo he dicho, contento!

No pude más y eche a correr a casa de Lucía. Había visto tu cara, era todo un poema ni yo misma que te conozco también sabía explicar tu reacción. Solo sabía una cosa, tú no te esperabas eso para nada.

Fin del FlashBack.

Este fue el momento en el que me declaré, el momento en el que te dije que te amaba, lo que sentía por ti. También en este lugar paso lo que a continuación de mi declaración…

Inicio del FlashBack:

De repente alguien me agarró del brazo y me paró, eras tú otra vez. Que destino más cruel tengo pensé.

- ¿María, tenemos que hablar?

- No tengo ganas, además llego tarde a casa.

- No, tenemos que hablar y ahora

- Está bien ¿qué quieres?

- ¿Cómo es eso de que me amas?

- Pues eso

- ¿En serio? ¿y por qué no me lo habías dicho?

Tú me acariciaste la mejilla y te acercaste más a mí.

- Porque no quería perder nuestra amistad.

- Sabes una cosa deberías habérmelo dicho antes.

- …

Me quede flipando, ¿Tú me habías insinuando que hubieras estado conmigo?, ¿Acaso tú sentías algo por mí?

No sé en lo que estuve pensando, me lo habría imaginado, tú no sentías absolutamente nada por mí, estaba totalmente segura de ello.

Te acercaste más a mí y me pusiste muy nerviosa. Me volviste acariciar la mejilla y me puse roja como un tomate. Tú tenías novia, no podía pensar que tú me querías.

De repente tú te acercaste más a mí, me agarraste de la cintura, me atrajiste a ti y te fuiste acercando lentamente.

No podía creerme lo que iba a pasar.

Me miraste a los ojos y me besaste.

Fue el beso más perfecto y maravilloso que me habían dado. Pero no esto no estaba bien.

Cuando nos separamos, nos miramos a los ojos y me di cuenta de que estaba llorando. Entonces lo comprendí había tomado una decisión.

Puede que estuve equivocada pero creo que fue la mejor, aunque me dolió, aunque sufrí por ti iba a ser lo mejor.

- Blas, esto no está bien.

- ¿Por qué?

- Porque tienes novia y porque quiero que hagas una cosa por mí.

- ¿Dime?

- Olvídate de lo que te he dicho antes, yo no te he confesado nada y ahora mismo no ha pasado absolutamente nada.

- ¡¿Qué?! ¿Por qué dices eso?

- Porque quiero olvidarme de ti y aparte tu amas a tu novia.

- Pero…

- Nada de peros me voy, adiós Blas.

Fin del FlashBack.

Este fue el momento de nuestro primer beso, ese beso fue el más perfecto de todos. Y bueno esto son uno de los momentos más significativos de nuestra historia aunque tenemos muchos más. Espero de corazón de que te haya gustado y que te haya ayudado. Besos, María.”

“PD: SOLO QUIERO DECIRTE QUE TE AMO NUNCA LO OLVIDES.”

Mis lágrimas caían descontroladamente por mi cara, ahora sé que este sentimiento que tengo es amor, la amo y la quiero. La veo acercarse lentamente hacía y entonces es cuando me doy cuenta de que la amo, de que la quiero pero no quiero hacerla daño porque yo aún no me acuerdo de ella.

¿Qué voy a hacer ahora?

Hace alrededor de 1 mes

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#56

Capítulo 53 - 2º temporada

Narra María:

Llego al banco donde se encuentra Blas y me siento sin decirle nada, él se sigue quedando de pie y me mira sin saber que decir. No tengo ni idea de por dónde empezar ya que me he quedado sin palabras, aun así lo intento.

- Hola – le saludo tímidamente.

Blas no me contesta y me mira fijamente sin poder articular ni una palabra.

- ¿Te ha gustado mi regalo? – le pregunto intentando averiguar si ha funcionado, si lo ha ayudado a recordar.

- Es precioso… - me dice nada más.

- Me alegro de que te haya gustado – le digo sonriéndole.

Blas se arrodilla frente a mí, me coge de las manos y me mira a los ojos.

- Lo siento mucho María pero yo no… - me intenta decir mientras una lágrima resbala por su cara.

- Yo… no pasa nada – le digo mientras me pongo a llorar ya que he comprendido sus palabras.

Me abraza y lloro en su pecho. He comprendido que no ha recordado nada, lo he intentado pero veo que el destino una vez más no quiere que estemos juntos.

- Lo siento mucho María, lo he intentado pero sigo sin recordar.

- No pasa nada, en serio Blas, yo lo he intentado – le digo mientras me separo de él.

- No quiero acerté más daño – me dice mirándome a los ojos – siento no poder recordarte y quiero recordarte.

- Ya está Blas. Déjalo – le digo mientras me levanto y me dispongo a irme.

- ¿A dónde vas? – me pregunta preocupado.

- A casa – le contesto. Le beso en la mejilla y me dispongo a irme.

No sé qué es lo que voy a hacer ahora, le amo, mucho, y no sé qué voy a hacer si él no está a mi lado.

Camino sin rumbo fijo por las calles de mi hogar, no se ha dónde voy pero realmente no me importa nada, solo sigo a mis pies, que me llevan a donde ellos creen que yo debería de estar. Camino y camino hasta llegar a un lugar donde mis pies se detienen, levanto la vista y miro a mi alrededor y observo que me encuentro en el puente que más me gusta de todos, el que atraviesa el río.

Entonces comprendo perfectamente porque mis pies me han traído hasta aquí, ha resuelto todas mis dudas y aclarado mis pensamientos. Ahora sé que es lo que debo hacer.

Narra Blas:

Cuando María se marcha me siento en el suelo a llorar, tengo la sensación de que algo va a ir mal. Tengo un dolor muy grande en mi pecho que cada vez que pienso en ella incrementa más. Sé que la quiero pero no quiero estar con ella porque sé que la voy a hacer daño, daño por el hecho de que no recuerdo nada, absolutamente nada de ella ni de lo que ha significado ella en mi vida. A veces creo que el destino es muy cruel conmigo por hacerme esto, por hacer daño una persona que quiero tanto y que por culpa del accidente no recuerdo nada de ella.

Sigo con mis pensamientos cuando me llega un mensaje, lo abro y es de ella. No puedo creer lo que pone en el mensaje, ¿se ha vuelto loca?

Eche a correr sin saber muy bien a donde ir o donde podía encontrarse. Mis ojos estaban húmedos y no me dejan ver bien pero aun así tenía que encontrarla antes de que fuera demasiado tarde. Hasta que no la tenga en mis brazos no voy a estar tranquilo.

Sigo pensando en ese maldito mensaje que me ha mandado, ojalá esto nunca hubiera pasado, ojalá todo estuviera bien.

Si la pasa algo yo me muero.

Me detengo para pensar con claridad para poder encontrarla antes de que sea demasiado tarde y que haga la locura que pretende hacer. Vuelvo a leer el mensaje:

“Querido Blas, cuando leas esto puede que yo ya no este. No puedo imaginarme una vida si no es contigo por eso me voy, me voy para siempre, para nunca volver. Espero que encuentres algún día esa chica que te haga sentir mariposas en el estómago y que haga latir tu corazón a mil por hora. Mi último pensamiento antes de irme de este mundo es para ti, Blas. TE AMO.”

Ahora sé dónde encontrarla, solo espero que este ahí y que no llegue demasiado tarde.

Hace alrededor de 1 mes

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#57

Capítulo 54 - 2º temporada

Narra Blas:

Llego sin aliento e intento divisarla ya que las lágrimas me impiden ver con total claridad. Sigo andando hasta que la veo, está allí subida, encima del muro del puente. Corro hasta allí.

- ¡MARÍA, NO POR FAVOR! – la grito.

Ella gira la cabeza y me mira, sus ojos muestran sorpresa, puesto que no esperaba que la encontrara.

- Vete Blas, no quiero verte, esta decido, se acabó.

Dio un amago de tirarse pero corro hasta ella y le agarro de la muñeca para que no lo haga.

- No lo hagas María por favor – la dije mirándola.

Ella me miro con lágrimas en los ojos.

- Lo siento Blas, Pero ya no puedo más.

- No por favor, hablemos ¿vale? – le ruego.

- No Blas, no hay nada de qué hablar, no te acuerdas de mí, no me quieres, y yo no soporto esto, no soporto verte cada día y que no te acuerdes de mí, no soporto ver cómo te gusta otra, cuando antes me querías a mí, no soporto la idea de que jamás voy a tenerte, que no voy a volver a besarte ni a abrazarte, que jamás me mirarás a los ojos de la forma especial en que lo hacías…

- Yo… lo siento María, yo no quería esto y tú lo sabes – intenté justificarme sin éxito mientras ella seguía llorando.

- No lo sientas, sé que no es tu culpa, pero ya da igual todo, da igual todo lo que pase, ya que tú jamás vas a recuperar tu memoria, ya no volverás a recordar todos nuestros momentos – me dice aun llorando.

- No digas eso, quien sabe a lo mejor vuelvo recordar, pero por favor, baja de ahí. Te vas a matar – la digo angustiado.

- ¿Y? ¿A quién le va a importar? – me dice.

- A mí, me importa a mí – le digo tajante.

- Mentiroso – me dice – yo no te importo nada.

- Ahora eres tú la mentirosa, sí que me importas y mucho – le digo cuando una lágrima por la cara.

Se quedó callada, no sabía lo que le pasaba por la cabeza, pero estoy seguro de que si se tira por el puente, me muero.

No sé que tiene María, hay algo en ella que me hace sentirme seguro, a gusto, es una sensación rara pero a la vez reconfortante. Cada vez que está cerca, mis sentidos se separan, tengo una obsesión por protegerla, porque nada malo la pase, porque no sufra, por hacerla feliz. Y soy el primero en hacerla sufrir y eso me está consumiendo poco a poco.

Aún sigo teniendo en mi cabeza las preguntas de Álvaro, no puedo sacarlas de mi mente y solo pienso en eso. Álvaro me pregunto: ¿La quieres? ¿Quieres a María? ¿La amas?

Ahora mismo si me lo volviera a preguntar sabría contestarle.

Sí, la quiero la amo, pero no quiero hacerla daño, no la recuerdo, no recuerdo esos momentos tan bonitos que ella me ha contado que hemos pasado juntos. Yo quiero estar con ella, ir despacio, enfrentarnos juntos, los dos, a nuevas emociones y sentimientos. Pero para ello, ella tiene que olvidar todo esto o superar que yo probablemente no volveré a ser ese chico, el chico del que ella se enamoró.

¿Cómo se lo explico yo ahora?

Narra María:

Cuando Blas pronunció esas palabras me quede en shock, bueno más bien pensando. Pensando en lo que me acababa de decir, de que le importo algo, de todos esos momentos junto a él que jamás vamos a volver a recordar juntos, aquellos momentos en los que solo uno de los dos se acordará, solo yo sabré que es lo que paso realmente, solo yo seré la que recordaré esos momentos, la que se acordará de cada palabra que me dijo, de cada gesto, de cada caricia y cada beso. El que él no se acuerde de nada de todo eso, me mata y por eso no podemos estar juntos, no puedo estar con él, si es que realmente siente algo por mí que no es verdad, porque no soporta la idea de que él no se acuerde de los pequeños gestos y de que probablemente se enamore de otra chica más guapa y que será incluso mejor que yo.

Blas se acerca lentamente a mí, me agacho para poder mirarle a los ojos, y veo sufrimiento y muchos, muchos nervios, aunque también veo algo extraño en ellos, algo que no sé lo que significa.

- Por favor María, baja de ahí, te lo suplico – me ruega.

- No puedo Blas, es mi decisión, y no voy a cambiar de opinión. Ya está, se acabó – le digo sinceramente y aun llorando.

- ¿Por qué? Dime ¿Por qué? ¿Por qué vas a hacer esto? ¿Por qué quieres acabar con tú vida? – me pregunta Blas llorando ya.

- Porque no pudo vivir si tu no estas a mi lado, porque no soy nadie sin ti. Tú eres mi mundo – le contesto.

Me giro al frente, observo el río, el agua, el cielo.

Y todo se vuelve negro.

Narra Blas:

- ¿Por qué? Dime ¿Por qué? ¿Por qué vas a hacer esto? ¿Por qué quieres acabar con tú vida? – le pregunto a María llorando ya.

- Porque no pudo vivir si tu no estas a mi lado, porque no soy nadie sin ti. Tú eres mi mundo – me contesta.

Me quedo en blanco sin saber muy bien que decir. La veo girarse y mirar al frente.

Y solo tengo tiempo para gritar su nombre desesperadamente.

- ¡MARÍA!

Hace alrededor de 1 mes

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#58

Capítulo 55 - 2º temporada

Narra Blas:

Corro hacia el lugar en el que hace unos minutos se encontraba María, MI María. Llego a él y llorando me asomo y miro hacia abajo.

Y la veo allí, agarrándose con todas sus fuerzas a un hierro que por suerte estaba sobresalido.

- ¡MARÍA! – grito con todas mis fuerzas.

- Blas por favor sácame de aquí – me pide llorando.

Me asomo más y me coloco en una posición que me permite llegar a ella sin que me caiga. Estiro la mano e intento coger la suya. Tardo un poco en conseguir agarrar su mano pero al final lo consigo.

- No me sueltes Blas – me suplica.

- Nunca, ¿me oyes? Nunca te dejaría ir – le contesto.

Agarro su mano con todas mis fuerzas y tiro de ella, no puedo soltarla, tengo que sacarla de ahí. Con un último esfuerzo consigo subirla hasta arriba y ella se agarra a la piedra. Como puedo la saco de ahí y la agarro con todas mis fuerzas y no la suelto.

Me dejo caer en el suelo y me llevo a María conmigo y la abrazo intentado recobrar lo poco de cordura que me queda. He estado a punto de perderla, casí la veo morir.

Me giro un poco y veo que tiene su cara escondida en mi cuello y sé que está llorando, lo sé por el hecho de que noto cada una de sus lágrimas caer y chocar contra la piel de mi cuello. La acaricio el pelo intentando que se tranquilice. Al cabo de un rato largo cesa de llorar.

- ¿María? – le pregunto con preocupación.

Ella levanta la cara y me mira a los ojos. En ese instante mi corazón se me para. ¿Cómo alguien tan buena y preciosa puede sentirse tan triste como lo está ella? Sería un delito y la verdad me siento culpable de ver su cara roja y sus ojos rojos por todo lo que ha llorado, todas esas lágrimas que yo mismo he causado y que ahora mismo me siento la persona más miserable sobre la faz de la tierra.

- ¿Estás mejor? – le pregunto mientras mis manos quitan las lágrimas de su cara.

- Si – me dice con voz queda.

- ¿Necesitas algo? ¿Te has hecho daño? – la vuelvo a preguntar muy preocupado.

Narra María:

- No hace falta estoy bien…

Le miro sin saber qué hacer ni que decir, solo sé que me acaba de salvar la vida y que ahora mismo estoy entre sus brazos. Vuelvo a acurrucarme entre sus brazos y me pongo otra vez a pensar en las palabras que me había dicho minutos antes, esas palabras que me quedaran grabadas en la memoria para siempre: “Nunca, ¿me oyes? Nunca te dejaría ir”. Cada vez le amo más y no quiero seguir haciéndolo porque sé que él no quiere estar conmigo, como bien me ha confirmado. Necesito dejar de sentir este dolor que tengo en el pecho, quisiera borrarlo todo de mi mente, quisiera dejar de sentir esto que siento por él que es más fuerte que cualquier adversidad.

- ¿Blas? – le pregunto mientras me separo de él.

- Dime cielo – me contesta en tono cariñoso.

- ¿Qué va a pasar con nosotros? – le pregunto sabiendo ya cual será la respuesta.

- María yo… sabes que no podemos estar juntos te lo he intentado explicar antes. Por favor entiéndeme – me suplica.

- Te entiendo Blas pero una vez estuvimos en una situación parecida aunque con distintos problemas, y tú decidiste que lo mejor sería separarnos…

- ¿Y al final que paso? – me interrumpe.

- Que ninguno de los dos podía vivir sin el otro y volvimos a estar juntos.

- ¿Crees que volverá a ocurrirnos?

- No creo en el destino Blas, ya no. A sí que creo que este es el fin.

- El fin …

- El fin de nuestra historia.

- Entonces ¿Te vas? – me pregunta triste.

- Sí, me voy.

- ¿Pero por qué?

- Porque no puedo estar más aquí, necesito olvidarte y para ello necesito marcharme de aquí, porque el quedarme no me ayudará y a ti tampoco.

- Sabes que te voy a echar de menos ¿no? – me dice conteniendo las lágrimas.

- No más que yo – le contesto.

Le abrazo con todas mis fuerzas y no me resisto más y lloro como una niña pequeña.

- ¿A dónde iras? – me pregunta cuando nos separamos.

- Solo te diré que me marchare a París.

- Eso está muy lejos – me dice llorando.

- Lo sé. Adiós Blas, recuerda se feliz.

Con mi último deseo hacia él, me acerco y le beso en los labios, ese beso que tanto tiempo llevo esperando pero tan amargo que le siento.

Me separo de él y comienzo a alejarme de él. Blas se queda perplejo y solo le oigo decir cuando ya estaba bastante lejos.

- ¡TE QUIERO, MARÍA!

Sonrío y susurro:

- Yo también te quiero Blas, siempre te voy a amar, siempre serás mi amor de verano.

Hace alrededor de 1 mes

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#59

Capítulo 56 - 2º temporada - FINAL DE LA NOVELA

Narra María:

Cogí el avión y me marché, sé que es la forma más fácil de salir de todo esto, sé que la huida es la forma más fácil pero es que ya no lo soporto más. Le amo pero se acabó quiero rehacer mi vida, quiero ser otra persona, empezar de nuevo y que mejor lugar que… PARÍS

Narra Blas:

María se ha ido, me ha dejado, y tengo la sensación de que esto ya ha pasado una vez.

Vuelvo a Madrid y sigo con mi vida y solo queda en mi memoria el recuerdo de la despedida.

6 meses después

Una lágrima surcaba mi mejilla, una de las tantas que esta noche habían recorrido el mismo camino. No dejo de pensar en ella, en su pelo, en su sonrisa, en sus ojos… todo ella vuelve a mi mente cada noche y cada noche lloro por ella. Necesito volver a verla no sé, lo necesito como al respirar.

- Blas tío, ¿seguro que es lo que quieres? – me pregunta Álvaro

- Si, necesito despejarme y pensar- le digo

- ¿Por qué allí? ¿No te dolerá más si es en ese lugar? – me pregunta Dani

- No, tengo que volver a casa, es allí a donde tengo que ir, es allí el lugar donde empezó todo y es allí donde quiero estar en este momento – les contesto

Cojo la última maleta y la meto en el maletero de mi coche. Me despido de los chicos y me subo al coche. Conduzco hasta llegar a mi casa.

Paso los días con mi madre y mis abuelos, pero no consigo salir de casa y visitar los lugares que ella me enseño.

Una tarde lluviosa decido por fin salir de casa, estaba angustiado y necesitaba despejarme, sentir el aire fresco. Camine hasta la playa y me siento en la arena, la verdad es que es un lugar muy tranquilo para pensar, pero lo que más odio es que solo me venga a la cabeza su imagen. Harto de esperar y comenzando a perder la esperanza del porque había venido aquí.

Me pongo en marcha sin saber a dónde ir ya que solo sigo a mis pies, ellos seguramente saben a dónde quiero ir. Mi intención al venir aquí es que pensé que podría coincidir con ella aquí, pero pasan los días y ella no aparece, la verdad es que he sido un estúpido al pensar que ella vendría. La segunda pensé que podría recordar algo aunque sea solo un poco, intentar recordarla.

De repente me detengo y observo a mi alrededor, estoy en el parque, estoy cansado muy cansado, así que me siento en un banco que se encontraba cerca.

De repente se me niebla la vista y…

La veo a ella, de pequeña con un sombrero rosa y un vestidito blanco, empezamos a discutir como tantas veces y ella cae a un charco, desde ese momento nos hicimos inseparable.

De repente la imagen cambia y nos veo a los dos en clase con nuestros compañeros, en la playa con los amigos y viendo a la María que no se quería a sí misma.

Después veo su cambio, el momento en el que le digo que tengo novia, cuando se marcha… y nuestro primer beso, ese beso que ha significado tanto para nosotros.

La playa, ese momento y la posterior decisión que tome. Nuestras peleas en Madrid, cuando se marchó y la recuperé… Todos nuestros recuerdos habían vuelto a mi memoria y entonces es cuando lo comprendí todo. Ese banco, ese banco lo era todo para nosotros, nos había visto crecer, llorar, reir, amarnos, odiarnos…

Eche a correr a mi casa…

- ¿Hijo que te pasa? – me pregunta mi madre

- Me voy mamá – le contesto alterado.

- ¿A dónde te vas cariño? – me vuelve a preguntar esta vez más preocupada viéndome hacer las maletas deprisa y corriendo.

- A buscarla – le contesto mientras meto un par de camisetas a la maleta.

- ¿A quién? – me pregunta

- Al amor de mi vida – le contesto sinceramente

- ¿Pero sabes dónde está? – me pregunta

- No pero lo averiguaré – le digo

- ¿Qué te ha hecho cambiar de idea, hijo?

- Pronto lo sabrás mamá, pronto.

Salgo de mi habitación con la maleta, me despido de mi madre y me meto en el coche. No sé por dónde empezar a buscar, así que empiezo por Madrid, por la casa de las chicas.

Llego a la casa y ahí solo se encuentra Lucía, corro hasta ella y la zarandeo.

- ¿Dónde está María? – le pregunto

- ¿Ei, Ei? Suéltala hombre – me dice Carlos

- Lo siento Lucía – le digo.

- ¿Por qué ahora quieres saber dónde está? – me pregunta Lucía.

- Necesito verla, necesito decirla cuanto la amo – le contesto.

- Blas, ella ya sabe que la amas, pero se alejó de ti porque no soporta la idea de que no recuerdes absolutamente nada de ella – me dice Lucía

- Lo sé Lucía, por favor, dímelo – la suplico

- Yo… está bien, se ha marchado a París – me dice por fin.

- Gracias, gracias, te debo una.

Salgo corriendo hacia el coche y me dirijo al aeropuerto. Cuando llego veo que último vuelo salía en media hora hacia París, así que me metí prisa en embarcar.

Al cabo de dos horas llegue al aeropuerto de París.

No sabía por dónde empezar a buscarla ni sabía en que lugares podría estar.

Pasaron los días y días y no tenía ni idea de donde estaba María, la he buscado por todas partes y ya no se me ocurren más sitios.

Estaba cansado de buscar y no encontrarla. Me siento en un banco de la Torre Effiel. Entonces presiento algo y miro hacia mí alrededor y allí la vi. Mirando por la barandilla allí estaba ella, preciosa como siempre.

No puedo más y me acerco a ella.

- María – le digo.

Veo como lentamente se gira y me mira. Sus ojos chocolate me observan impresionados y sin creérselo.

- ¿Blas? – me pregunta

- Sí.

- ¿qué haces aquí? – me pregunta sorprendida.

- Necesito hablar contigo.

- No Blas, te dije lo que te tenía que decir, déjalo ¿vale?, quiero olvidar esa vida, quiero olvidarte a ti – me dice y se marcha.

- No espera, por favor – le digo agarrándola por la muñeca.

- Blas…

- Deja que te diga lo que te tengo que decir y si luego no quieres saber nada de mí, me marcharé y no volverás a verme – la digo.

- Está bien – me dice mientras se sienta.

- Recuerdo el primer día que nos conocimos en el parque tú te habías enfadado porque unos niños grandes te habían quitado tu muñeca y fui a donde esos niños y les quite tu muñeca y te la devolví. Desde ese momento nos hicimos inseparables. Recuerda el día de la playa, tumbados en la arena, yo encima de ti y juntando nuestros labios. Recuerdo la primera vez que te dije TE AMO y por cierto lo seguiré diciendo. Recuerdo el momento de esa despedida tan dolorosa cuando me marche para formar parte de Auryn. Recuerdo cuando rompimos y el recuentro en el aeropuerto de Madrid. Recuerdo el día del accidente y recuerdo que lo último en lo que pensé fue en ti. Recuerdo cada momento, cada risa, cada charla, cada lugar, cada caricia y cada beso que hemos compartido.

Cuando terminó observo como sus lágrimas recorren su hermoso rostro.

Narra María:

No podía creerme que se acordará de mí, de todo lo que habíamos vivido.

- ¿Pero cómo? – le pregunto

- Creo que nuestro banco sirve más que para sentarse jajaja – me dice sonriendo.

- Yo… Blas… siento haberte dejado sólo pero es que… - le dije dubitativa

- Eh, eh… no pasa nada cielo, lo entiendo, no te preocupes – me dice mientras me acaricia la mejilla y se acerca a mí.

- Dios Blas ¿Por qué eres tan perfecto? – le digo

- No soy perfecto, tú eres la perfecta – me dice acercándose más a mí.

Nuestros rostros se van acercándome peligrosamente hasta juntarse en un beso dulce y necesitado. Un beso que lo hace todo realmente maravilloso. Un beso perfecto en la Torre Effiel de París con las luces de la ciudad de una mágica noche.

Nos miramos a los ojos y sonreímos.

- Te amo – decimos los dos a la vez.

Por fin estábamos juntos y nada ni nadie nos iba a separar. Todo comenzó como un amor de verano, un amor adolescente, un amor entre amigos, un amor que supera toda clase de obstáculos. Un amor que permanecerá intacto y que seguirá fuerte.

Hace alrededor de 1 mes

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#60

Autora:

El amor puede superar a la ficción, no solo es una historia sobre Auryn sino que el objetivo es el amor, un amor que lo puede todo. El amor es el mejor sentimiento que el ser humano puede demostrar. De él debemos aprender mucho, aunque hay veces que nos haga sufrir pero es ley de vida. Amar por encima de cualquier cosa, amar tanto como lo hacen María y Blas o incluso más. Amar es el mejor consejo que os puedo dar.

Espero que os haya gustado el último capítulo y espero vuestros comentarios.

Así que tengo que daros las gracias, por todo el apoyo que me habéis dado, por leer mi novela y por haberme acompañado en esta trayectoria. Gracias por compartir esto conmigo y por darme la oportunidad de escribir para alguien. Gracias por todos vuestros comentarios, por las ideas y sugerencias para mejorar la novela. Gracias por todo. Esta novela se acaba pero otras comienzan y espero que sigáis a mi lado.

Besos, María.

Hace alrededor de 1 mes

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