PhoebeCaulfield
Rango11 Nivel 51 (7191 ptos) | Artista reconocido
#1

Son las tres de la mañana, hace horas que la ciudad duerme, apenas se oyen algunas sirenas de ambulancia que no presagian nada bueno.

Una mujer mira por la ventana del hotel donde se hospeda. Observa los pequeños puntos luminosos de los edificios y se imagina las miles de historias que en ese preciso instante estarán ocurriendo tras ellos.

Se imagina un hombre sentado en la mesa de la cocina, intentando cuadrar las cuentas. Se imagina a una mujer en el sofá, esperando a su marido, el cual quizás esté demasiado entretenido con una joven mujer como para pensar que su mujer ya sabe que hace horas que debió salir del trabajo.

De pronto esas historias se agolpan en su cabeza deseando salir, coge la libreta y el bolígrafo de la mesilla y se pone a escribir. Hace más de una década que viaja conociendo a las personas más insólitas buscando las historias que se esconden tras sus miradas tristes.

Lo que ella no sabe, es que un hombre hospedado en su hotel está dispuesto a escribir un capítulo más de su vida, como si de una novela se tratase, novela que ella misma desistió de escribir...

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PhoebeCaulfield
Rango11 Nivel 51
hace más de 4 años

¡Me alegro! En cuanto tenga los tres corazoncito sigo contando ;-)

DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 4 años

Me recordaste a la canción "En este mismo instante" de Nach, seguiré leyendo. ¡Saludos!

PhoebeCaulfield
Rango11 Nivel 51
hace alrededor de 4 años

Mira, no la conozco pero la escucharé ¡saludos!


#2

En la planta 10 del mismo hotel el hombre coge de su maleta las fotografías que ha ido sacando en todos estos años, y se sienta en la mesa de su habitación a estudiarlas. En la última década ha conseguido reunir más de cien, de múltiples lugares del mundo, pero todas tienen la misma protagonista, una bella mujer, que en muchas ocasiones se encuentra igualmente sacando fotografías y en otras hablando y tomando notas de los relatos que le cuentan los habitantes de las ciudades que visita.

El hombre lleva muchos años persiguiéndola, pero de una forma u otra ella siempre ha conseguido despistarle. Pero él no desiste, sabe que su misión es encontrarla y llevarla con él, cueste lo que cueste.

En todo este tiempo la ha observado desde la sombra, cuidándose muy bien de que ella no notara su presencia. Ha estudiado sus gestos, sus movimientos y aunque nunca la ha observado más de diez minutos seguidos, por miedo a ser descubierto, tiene la sensación de conocerla a la perfección. Pero ahora es consciente de que la situación ha cambiado y que debe cambiar su estrategia o se le volverá a escapar.

Mirando detenidamente las fotografías, toma una decisión peligrosa pero quizás la única que funcione: debe presentarse ante ella, por supuesto sin desvelar su verdadera identidad y convencerla con sus palabras para que le acompañe al viaje que deben emprender juntos...

Hace más de 4 años

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#3

Son las siete de la mañana, la mujer se despierta y tarda en darse cuenta que se ha quedado dormida sobre la mesa, aun con el bolígrafo en la mano. Se asea y baja al restaurante a desayunar. Cuando llega al salón, está casi vacío, apenas tres matrimonios de extranjeros.

Se dirige a una mesa con un café, mientras remueve la cuchara distraídamente observa una pareja de jubilados alemanes. Hasta que en un determinado momento siente que alguien la está observando, gira la cabeza y se da cuenta de que en la mesa de al lado un hombre vestido con ropa de playa aparta la mirada de ella bruscamente, incomoda se bebe el café y se dirige a la habitación. Una vez allí, coge su cámara de fotos y su cuaderno de notas y se dirige a las ramblas.

Tiene por costumbre no visitar más de dos veces la misma ciudad, pero Barcelona tiene algo especial que la hace volver, no sabe si son los edificios diseñados por Gaudí que siempre le han parecido misteriosos o la multitud de gente que desfila por las ramblas a diario, pero nunca pasa mucho tiempo sin visitarla de nuevo.

Llega hasta las ramblas, que a estas horas solo las transitan unos pocos madrugadores y las estatuas vivientes van ocupando sus posiciones. Siempre que los ve piensa que sería interesante preguntarles qué se esconde bajo la quietud de sus cuerpos, pero después de varios intentos nulos en los que acabó con quince euros menos en la cartera, decide que se conformará con fotografiarles fijando el objetivo en sus pupilas, la única parte de su cuerpo sin maquillaje que relata la verdad del alma que se esconde bajo los disfraces más variopintos.

Se sienta en un banco y se dispone a fotografiar a un golfista que golpea una bola imaginaria cada vez que alguien deposita un euro en su vaso, pero mientras intenta enfocar, el objetivo capta a unos pocos metros a un hombre con un traje gris oscuro. Aunque en esta ocasión está más alejado, está segura de que es el mismo hombre que la observaba en el hotel. Decidida se dirige corriendo hacia él, pero este se pierde entre la gente. Aun cansada por la carrera vuelve donde el golfista, pero ya está rodeado de un grupo de ruidosos turistas italianos por lo que decide ir a visitar la Sagrada Familia.

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David_escritor
Rango7 Nivel 30
hace más de 4 años

Me gusta tu historia, espero que continúes pronto. ¡Saludos!

PhoebeCaulfield
Rango11 Nivel 51
hace más de 4 años

¡Me alegro! Pronto conoceréis un poco más ;-) ¡Saludos!


#4

Escondido en el portal de un edificio de oficinas, el hombre maldice su suerte por haberle perdido la pista después de que se subiera a ese taxi y aun no se explica cómo ha sido tan estúpido como para dejarse ver dos veces en el mismo día, algo que no le había pasado nunca.

En una sola mañana todo se había precipitado, con sus miradas furtivas solo había conseguido ponerla sobre aviso y asustarla, en estas condiciones solo le quedan dos opciones, a cuál de ellas más peligrosa: abandonar definitivamente su misión (a estas alturas está empezando a pensar que hace años que esta es la única solución), o enseñar todas sus cartas y acercarse a ella directamente.

Consciente de que ya no tiene nada que hacer allí y de que es mejor que no le vuelva a pillar otra vez espiándola, decide visitar la casa Batllo y la Pedrera y esperarla en el hotel hasta la hora de la comida...

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#5

Justo en el momento en que la mujer se baja del taxi y se dirige hacia la interminable cola formada para comprar las entradas, el reloj de la catedral da las diez de la mañana. Después de una interminable hora esperando para comprar la entrada, por fin accede a la planta de la catedral. Es mucho más pequeña de lo que la recordaba, pero esta vez le parece mucho más hermosa, las obras han avanzado mucho y ya no están los andamios que ocupaban casi todo el espacio, ensimismada levanta la cabeza y observa todos los detalles. Eso es lo que le parece más espectacular, si solo se mira la planta no tiene nada de particular, pero en cambio, las vidrieras, las columnas y los techos son de una belleza extrema, aunque Gaudí fue considerado muy cristiano, ella siempre ha tenido la sensación de que aquel lugar era más bien un tributo al animismo, pues tanto las vidrieras cómo las columnas hacen clara referencia a elementos de la naturaleza.

Esa visita le ha aclarado las ideas y aunque sigue inquieta por no saber quién es su perseguidor, puesto que tiene la sensación de que lo conoce de algo, está decida a averiguarlo, si vuelve a encontrarse con él esta vez no le va a permitir que se vaya sin aclarárselo. Es la una del mediodía y antes de volver al hotel decide dar un paseo por la diagonal.

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#6

Sentado de nuevo en la mesa de su habitación, revisa sus antiguas fotos antes de bajar a comer y seguramente, tener el encuentro definitivo con ella.

Estas fotos son distintas al resto, son las primeras que hizo hace diez años y en ellas salen los dos juntos enfrente de un edificio cuyas letras de metal encima de la puerta dicen: facultad de medicina.

En el reverso de la foto pone: Marcos y Sara, último día de clase, 2004. Al mirarlas de nuevo, todos los recuerdos se agolpan en su cabeza, por esa época debían de tener unos 24 años, era su cuarto y penúltimo año de carrera. Se conocieron el primer año y desde entonces se hicieron inseparables, o al menos eso pensaba él. Sin poder evitarlo recuerda el día en que se separaron, ocurrió a primeros de septiembre, estaban junto con un grupo de amigos en la casa que los padres de Sara tenían en Alicante. Llevaban allí desde el mes de julio, y esa era la última noche que pasarían allí antes de volver a Madrid, como a la mañana siguiente debían viajar decidieron quedarse en casa comiendo pizza y viendo una película. De repente Sara, les dijo que ese año no iba a volver a la universidad, que estaba harta de estudiar y que le apetecía viajar.

Marcos se quedó descolocado, no entendía nada, era verdad que en esos meses de verano había estado más distante pero no entendía esa repentina decisión, si a alguien le apasionaba la medicina era a ella, estudiaba más que nadie y tenia muy claro que se quería dedicar a la investigación clínica en la lucha contra el cáncer.

Pero lo que más le dolía es que no se lo hubiera dicho a él antes, pues llevaban saliendo casi dos años y siempre presumían de ser totalmente sinceros entre ellos. Esa noche aunque ella no estaba muy por la labor consiguió hablar con ella, le pidió explicaciones de porqué había tomado esa decisión pero obtuvo la callada por respuesta, cuando ya se iba, la cogió del brazo, le susurró unas palabras, la besó en la mejilla y ella impasible siguió andando. A la mañana siguiente antes de volver a Madrid ella le esquivó y ni siquiera le esperó para irse juntos en el tren.

Ese fue el último día en que se vieron. Durante los siguientes meses intentó dar con ella, sin resultado, hasta que un año después, en un viaje a Salamanca por motivos de trabajo, la vio de lejos sentada en una mesa de la plaza mayor, tomando café y escribiendo frenéticamente en un cuaderno. Su primer impulso fue acercarse a ella, pero algo le frenó en el último momento, se quedó mirándola y vio que sus ojos parecían cansados y tristes, se preguntó y aun hoy lo hace, qué escribiría con tanta ansiedad. En ese viaje la vio varias veces caminando por las calles siempre con una cámara colgada al cuello y la libreta en la mano. Desde ese momento decidió que la seguiría allá donde fuera hasta encontrar el momento idóneo para acercarse a ella.

Con lagrimas en los ojos mira el reloj, son casi las dos y media, debe bajar a comer o no se encontrará con ella.

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#7

Vuelve al hotel sobre las dos y baja directamente al comedor, se sienta en la mesa en la que desayunó e instintivamente mira donde esa mañana el hombre la espiaba, la mesa está vacía, recorre la sala con la mirada y no le ve por ningún lado. Si esta mañana le daba miedo, ahora tiene curiosidad, en el trayecto de vuelta le han venido a la cabeza recuerdos de sus años en la facultad de medicina y tiene la sensación de que ese hombre tiene algo que ver con esa época de su vida.

Termina de comer y el hombre misterioso no ha aparecido, por lo que decide subir a la habitación a descansar un rato, quita la maleta aun sin deshacer de encima de la cama y se tumba, al despertar tiene la sensación de haberse dormido solo diez minutos pero la pantalla de su móvil indica que son casi las siete, decide dar un paseo por el jardín del hotel. Está decorado tipo zen, con grandes extensiones de césped y en el centro hay un lago rodeado de piedras donde conviven sin problemas varias tortugas y peces de colores. Un poco más alejado hay una terraza en la que se sirven las comidas de la cafetería. De repente se da cuenta de que en una mesa hay un hombre sentado leyendo distraído un taco de folios, no le ve la cara pero lleva la misma ropa que cuando le vio esta mañana en las ramblas, sin pensárselo dos veces se acerca a él con paso firme.

-¿Se puede saber quién es usted y porqué lleva todo el día siguiéndome?- le asalta sin miramientos.

Marcos, que no había notado su presencia pega un salto en la silla, lentamente baja los folios y por primera vez en diez años la mira de cerca, su encuentro le ha pillado por sorpresa y tarda unos segundos en reaccionar.

-Eh...¿Seguirla? Creo que se equivoca- balbucea, para ganar tiempo.

-¡No me tome por idiota! -Responde Sara cada vez más furiosa- le he visto esta mañana en el desayuno y horas después en las ramblas, o me dice ahora mismo quién es y qué quiere o llamo a la policía inmediatamente.

Sabe que no le quedan muchas opciones, le gustaría decirle la verdad pero se ha dado cuenta de que ella aún no le ha reconocido y teme que salga corriendo si le desvela toda la verdad de golpe, por lo que decide probar con una nueva mentira:

-Está bien, usted gana. Me llamo Andrés, soy periodista y escritor, trabajo para una editorial y llevo siguiéndola mucho tiempo. Su trabajo, si es que puede llamarse así, no le ha pasado inadvertido al director y está interesado en escribir un reportaje sobre usted, para lo que me pidió que le siguiera de incógnito para estudiar más de cerca y sin interferir en su modo de trabajo. - Durante muchos años se había imaginado esta y otras muchas respuestas, pero al decirla en voz alta le ha parecido un perfecto cúmulo de estupideces.

Sara apenas ha prestado atención a la parrafada sin sentido que le ha soltado, solo hay algo que le preocupa realmente: la cara pecosa de ese hombre le resulta muy familiar, por un momento le ha venido a la cabeza la imagen de un antiguo novio que tuvo en la universidad, pero no puede ser, hace más de diez años que no sabe nada de él. Cuando piensa en darse la vuelta e ir directamente a la comisaría a denunciarle, se da cuenta del taco de papeles que ha dejado sobre la mesa.

-No me creo una sola palabra de lo que ha dicho, ahora mismo me voy a la comisaría para poner una denuncia por acoso.

-No, espere por favor...- Se levanta Marcos intentado retenerla- si se va ahora ya no nos volveremos a ver...-

En ese momento tira el taco de papeles que quedan esparcidos por el suelo. Sara ve uno que le llama la atención, lo coge y con las manos temblorosas lee: El destino solo espera dos veces.

-No, no puede ser...¿Qué clase de broma pesada es esta?¿Quién ha escrito eso y por qué?- Sabe perfectamente la respuesta, pero necesita oírla de sus labios.

-Creo que ya sabes la respuesta, en realidad no me llamo Andrés, sino Marcos, por supuesto no soy periodista, sino médico pero hay algo en lo que no te he mentido, soy escritor, aunque no me gano la vida con ello y si es que se puede considerar escritor a todo aquel que sea capaz de escribir un par de líneas seguidas con sentido. Estos son los manuscritos de mi primera novela y bueno...aunque veo que te ha costado reconocerme creo que no hace falta que te cuente de qué va mi novela y el porqué del título...

Al confirmarle lo que ella se temía, Sara se queda paralizada, no sabe si correr hacia sus brazos o en la dirección opuesta.

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#8

-Sé que te pasa algo que no me quieres contar, no entiendo porqué quieres separar ahora nuestros caminos, pero sé que nos volveremos a encontrar. Como siempre te he dicho, nuestro destino es estar juntos, pero la próxima vez que nos veamos no me dejes escapar, recuerda que el destino solo espera dos veces.

-Vaya me sorprende que recuerdes tan bien las palabras que te dije la última vez que nos vimos.- Dice Marcos, dejando entrever un cierto tono de desagrado.

-Te aseguro que llevo más de diez años recordando esas palabras, el mismo tiempo que he deseado poder olvidarlas. -Responde Sara con mirada distante, después de que Marcos insistiera mucho ha cedido a ir a cenar con él a una terraza situada al lado de la torre Agbar desde la que se ve toda la ciudad.

Pese a todos los esfuerzos de Marcos por sacar temas de conversación, Sara se muestra muy distante, apenas ha hablado para recordar su última conversación.

Son casi las once cuando vuelven al hotel, la ha acompañado hasta la puerta de su habitación, cuando se da la vuelta para marcharse, ella le toma de la mano y le susurra al oído:

-Esta noche no quiero dormir sola.

Sin darle tiempo a responder le toma de la mano y tira de él para meterse en la habitación, cerrando la ventana tras de sí. Una vez dentro, él la abraza con fuerza y nota como tiene el cuerpo en tensión, asustado se aparta.

Ella tiene la cabeza agachada, parece que no se atreve a levantarla. Pero de repente, como si estuvieran a punto de fallarle las piernas se sujeta a sus brazos y le pide que la bese y no pregunte. Él como un autómata, la obedece.

Baja lentamente sus labios hasta el cuello y ahí se detiene, se da cuenta de que su piel sigue oliendo a jazmín, la misma fragancia que todos los años le regalaba por su cumpleaños. Desliza sus manos hasta los botones del vestido y empieza a desabrocharlos, su cuerpo tiembla, como respuesta ella le pide que siga...

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#9

Son las tres de la mañana toda la ciudad duerme, salvo en la habitación 18 de un céntrico y lujoso hotel de Barcelona. En esa habitación Sara y Marcos están abrazados sobre la cama, aun desnudos, sin decir nada. De repente Marcos nota como el pecho de Sara empieza a moverse rápidamente y ella empieza a sollozar para inmediatamente después romper en llanto, así permanece unos minutos sin decir nada, él simplemente la abraza fuerte y besa su pelo.

-Estaba embarazada. -Habla por fin -La noche que nos separamos, estaba embarazada.

Marcos sabe que eso no era posible, al menos él no podía ser el padre, pero la deja hablar.

-Todo ocurrió, casi dos meses antes, cuando hacía apenas una semana que habíamos llegado todos a la casa de mis padres- Prosigue Sara con la voz entrecortada por el llanto- a finales de julio, una noche salimos a cenar a un garito al lado de la playa, recuerdo que tu y otro par de amigos os quedasteis en casa porque estabais cansados de la excursión que habíamos hecho ese día.

Así que nos fuimos Sandra, Manuel, Gustavo y yo. La cena estuvo divertida, cuando acabamos Gustavo quería ir a una discoteca pero nosotros estábamos cansados así que volvimos a casa, para darle el gusto decidimos dar un paseo por la playa.

Como siempre Sandra y Manuel no pararon de hacer tonterías persiguiendose e intentando tirarse el uno al otro al agua, estaba claro que entre ellos había una relación muy especial.

En un determinado momento ellos se quedaron sentados en la arena, besándose, así que Gustavo y yo seguimos andando hasta casa.

Cuando ya nos habíamos separado unos cien metros de ellos, Gustavo se paró en seco me cogió del brazo y me preguntó:

-No sé porqué estás con Marcos...

-Porque le quiero...- Respondí sorprendida.

-¡Venga ya! Como puedes querer a alguien así, tan poca cosa, tú te mereces algo mucho mejor, no a ese mequetrefe pusilánime sin sangre en las venas.

-Para, no me gusta que hables así de él, es una bellísima persona, me quiere y me respeta.

-¿Qué te respeta?¡No me jodas que aún no te la ha metido!

-¡Eres un grosero! Siempre estas pensando en lo mismo, el sexo no lo es todo ¿sabes?

-Vaya por lo que veo tu eres igual de mojigata que él, lo que te decía, a ti lo que te hace falta es que un hombre de verdad que te eche un buen polvo. -En ese momento me agarró más fuerte del brazo, le pedí que me soltara pero no me hizo caso- sigue contando. En ese punto para durante unos minutos y su llanto se vuelve a intensificar.

-Suéltame, me haces daño- Le pedí, pero él no me hizo caso. Prosigue.

-Me cogió de la muñeca y me empujó hacia la pared de piedra que separaba la playa del paseo marítimo, empezó a besarme en la boca y el cuello, yo quería apartarme pero no podía, metió la mano por mi sujetador y empezó a manosearme el pecho. Después me tiró al suelo y se puso encima de mí, me rajó el vestido se bajó los pantalones y...- enmudece nuevamente-... me forzó, intenté gritar pero me tapaba la boca con la mano. Lo hizo repetidas veces hasta que se cansó y me dejó allí tirada, antes de marchar me dijo que si te decía algo a ti o a cualquiera me arrepentiría.

Esa noche entré sin hacer ruido asegurandome que no me oiais y me metí en la cama. A la mañana siguiente se había ido sin avisar. Pensé en contártelo, pero no me atreví, la semana antes de volver a Madrid supe que estaba embarazada, y sabía que si volvía a la universidad me encontraría con él.

Al acabar de contarlo, se quedan en silencio nuevamente, ahora es Marcos el que llora de rabia. Al fin reúne las fuerzas suficientes para preguntar:

-¿Y el bebé?- Lo cierto es que en todo el tiempo que ha estado siguiéndola nunca le ha visto acompañada de ningún niño.

-Lo perdí dos meses más tarde. Pero aun así mi vida acabó esa noche, por eso ahora fotografío y escribo las historias de los que aun conservan la suya, busco las vidas ocultas tras los ojos cansados.

Cuando el sol entra por la ventana, al despertar la ve sentada en el escritorio leyendo la novela que aún no ha acabado de escribir. Cuando se percata de que la observa, se levanta, le besa en los labios y le dice:

-Ayer te mentí, cuando te dije que llevaba todo este tiempo intentando olvidar tus últimas palabras. En realidad cada mañana deseaba con todas mis fuerzas que fueran verdad, que el destino esperara dos veces y que nos volviéramos a encontrar...

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#10

A las once de la mañana, el muchacho entra en casa, suelta la cámara de fotos en la mesa del salón junto a un viejo libro amarillento, cuya portada reza "El destino solo espera dos veces, autores Sara Camino y Marcos Blasco" y enciende el ordenador. Casi no se ha sentado en la silla cuando el icono de la videollamada empieza a parpadear indicando que alguien quiere hablar con él.

-Hola hijo, ¿Cómo estás? Te hemos llamado a las diez como todos los días pero no estabas.

-Eh... Si, es que me he despistado sin querer- balbucea a modo de excusa.

-No estarías otra vez con la cámara de fotos...hijo, ¿Has mandado ya los papeles para la universidad?

-Eh, si...bueno ahora mismo estaba terminando de rellenar unos, estos alemanes son unos pesados con la burocracia...

-Bueno hijo, ten paciencia, recuerda que esta es una oportunidad excelente, no todo el mundo tiene la posibilidad de estudiar fuera, no desperdicies esta oportunidad, ya sabes que el destino so...

-Si, ya lo sé mamá, el destino solo espera dos veces, llevas repitiendo esa frase los últimos dieciocho años y aun así sigue sin tener sentido.-Responde Andrés con sorna.

Sara mira a Marcos que aún no había dicho nada y ríen con ganas.

-Algún día tendrá sentido, créeme. Bueno hijo, nos vamos que tu madre quiere fotografiar la Sagrada Familia ahora que ya está acabada. - Interviene su padre.

-No sé que le veis de especial a esa ciudad tan llena de coches y edificios viejos. En fin, yo también me voy. Un beso.

-Adiós hijo. ¡Ah! Y ya nos mandarás las fotos que has hecho esta mañana. La próxima vez que nos quieras hacer creer que has estado rellenando papeles en vez de sacar fotos de las montañas, procura no dejar la cámara justo en el objetivo de la webcam.- le regaña su madre con tono divertido a la vez que le guiña un ojo.

FIN

Hace más de 4 años

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DreamxAlchemist
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 4 años

¡Bellísima! Me gustó mucho tu historia. Algo olvidada en el tiempo, pero así suele pasar con estas cosas. ¡Saludos! ^_^