JorgeII
Rango11 Nivel 53 (8154 ptos) | Artista reconocido

El comisario Suárez observaba consternado en cuclillas el almohadón lleno de sangre con un agujero de bala en el centro. "En que clase de mundo vivimos" se decía mientras se levantaba.
El disparo se había efectuado horas antes pero aún podía sentir el olor a tela quemada mezclada con pólvora.
Dio un vistazo a su alrededor, los peritos tomaban huellas de toda la estancia. A los empresarios les gustaba la quietud del lago y en los últimos años habían construido sus mansiones en el que siempre fue su pueblo, así que esa clase de casas lujosas eran comunes en la región.
Miró el cadáver que yacía en el suelo, hundido en un charco de sangre, junto a la silla de ruedas que le había dado el mínimo confort que podía pretender un cuadraplejico.
"En que clase de mundo se mata por la espalda a un lisiado" completó el pensamiento.

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JorgeII
Rango11 Nivel 53
hace más de 1 año

Porqué @SDA_love50 ? Es imposible olvidarse de la matriarca que siempre me dio su apoyo incondicional

SDA_love50
Rango19 Nivel 94
hace más de 1 año

Me gustaría tu opinión en la "Historia de nuestra de vida"

SDA_love50
Rango19 Nivel 94
hace más de 1 año

Si alguna vez molesto comentamelo y mi apoyo siempre lo tendrás @Jorgell eso no lo dudes.

JorgeII
Rango11 Nivel 53
hace más de 1 año

Jamás molestas @SDA_love50. Los últimos días estuve con poco tiempo así que apenas publique y casi no lei nada; pero me tomaré un momento para leer tu historia


#2

El comisario pasó a una sala donde había una mujer de edad media sentada en un sillón. Por las fachas dedujo que se había levantado de una siesta hacía unos momentos. Parecía consternada pero no tanto como se esperaría de la esposa de un hombre asesinado.
-Comisario, la señora Iraola esta lista para dar su declaración -le dijo el inspector Ramírez cuando lo vio entrar.
-¿Ella fue quien lo encontró?
-No. Fue la mucama. Cuando volvió del mercado. Pero la señora fue quien llamó a la policía.
-Esta bien. -dijo asintiendo mientras se aproximaba al sofá.
-Buenas tardes señora, soy el comisario Luis Suárez -se presentó mientras se sentaba frente a ella y sacaba un anotador.
-Se quien es, comisario. Conozco a cada persona de este pueblo -respondió con soberbia mientras se afirmaba la cinta que cerraba su bata.
-¿Puede contarme lo que sucedió aquí? -preguntó intentando evitar el desprecio que le había provocado la primera impresión.
-Como no. Llegué a las cuatro, como todos los sábados. Facundo estaba con Rosario mirando la televisión. Subí a mi habitación, me cambié de ropa y me recosté un momento. Debo haberme quedado dormida, pero me desperté sobresaltada cuando escuché un grito. Bajé corriendo y encontré a Rosario junto al cadaver de mi esposo.
-¿A que hora fue esto?
-No sé. Como le digo, me había quedado dormida. Supongo que serían como las seis.
-Esta bien. ¿Qué pasó después?
-Después fui a la cocina y llamé a la policía.
-¿Tocaron algo?¿Movieron algo?
-Por supuesto que no. Nos quedamos las dos en la cocina.
-¿La puerta había sido forzada?¿Encontraron algo fuera de lo normal?
-No. Todo estaba normal. Rosario asegura que cerró con llave antes de salir y que abrió sin problema cuando volvió.
-¿Sabe de alguien que quisiera lastimar a su esposo?
-Mi marido era un hombre importante, así que de seguro había hecho algún enemigo por aquí y por allá -dijo recuperando su soberbia y levantando el mentón- pero no creo que nadie quisiera herirlo físicamente. Sobre todo en su condición.
-Bueno. Eso será todo por ahora. -dijo poniéndose de pie.
-¿A que se refiere con "por ahora"?¿Cuanto tiempo más me van a tener aquí? -respondió ofendida.
-Voy a interrogar a la mucama. Después de eso, si los muchachos de científica terminan la dejaremos descansar, pero si surgen nuevas preguntas deberá acercarse a declarar.
-¿Es necesario? Soy una mujer muy ocupada, y ahora, para colmo, tengo que preparar un entierro.
-Si quiere que descubramos que le pasó a su marido, sí. Es muy necesario.
-Esta bien. -respondió resignada al notar que su impaciencia solo la perjudicaba- Por supuesto que quiero que descubra que pasó acá.

#3

Salió de la sala y fue a la cocina. Allí lo esperaba un oficial con una mujer de unos sesenta años, de tez morena, que temblaba en una silla vestida con un uniforme rosa.
-Buenas tardes señora, soy el comisario Suarez -se presentó mientras se sentaba.
-Buenas tardes comisario -respondió temerosa.
El comisario le dedicó una buena mirada y encontró en ella lo que esperaba de un testigo: miedo.
-Ante todo déjeme dejarla tranquila. No está involucrada en ningún problema. Solamente necesito saber que pasó acá.
La mujer asintió y juntó fuerzas para intentar explicar su versión de los hechos.
-El señor me pidió un yogur de vainilla, pero no había más, así que fui al almacén a comprar. Cuando volví... Era algo horrible.
-¿La señora estaba en la casa?
-Sí. Había vuelto a las cuatro más o menos. Todos los sábados sale un rato antes de las dos y vuelve a esa hora.
-Cuando salió, ¿recuerda si cerró con llave?
-Sí. Siempre cierro bien. El señor Iraola es muy estricto con eso. Perdón, quise decir era.
-No se preocupe. ¿Cuando volvió a ver a la señora?
-Dice que grité cuando encontré el cuerpo. No sé, no me acuerdo. Pero se despertó y bajó rápido la escalera.
-¿Ella se asustó?
-Y sí. Por supuesto.
-¿Qué le dijo?
-Me dijo que no tocara nada y que fuera a la cocina, que ella iba a llamar a la policía.
-Hizo bien. Dígame, ¿escuchó alguna vez al señor Iraola discutir con alguien?
-No. El señor era muy tranquilo.
-¿Ni siquiera con su esposa?
-La señora tiene su carácter -dijo con una sonrisa contenida, como si estuviera eligiendo las palabras para no meterse en problemas- Tuvieron algún que otro encuentro antes del accidente. Pero desde que pasó lo que pasó, esta casa estuvo muy tranquila.
El comisario se acercó buscando la confidencia de su testigo.
-¿Cree que pudo haberlo matado ella?
-¡No! ¿La señora? No, imposible.
-¿Cómo está tan segura?
-La señora sabe usar un arma, es cierto, es más, de ahí venía. Va a disparar todos los sábados. Pero no tenía necesidad de matarlo.
-¿A qué se refiere?
-Ella hace lo que quiere -dijo bajando más la voz, casi en un susurro- Cree que yo no me doy cuenta, pero sé que tiene un macho por ahí.

Hace más de 1 año

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Sarym
Rango16 Nivel 75
hace más de 1 año

Jajajaja esa criada... me encanta cariño, estoy ansiosa por la continuación. Esta historia promete y se que será magnífica. como todo lo que haces, mi apreciado Jorge ;*


#4

-Señora Iraola, tengo una pregunta más -dijo el comisario regresando a la sala.
-¿Creí que había dicho que era todo? Necesito descansar, por favor.
-Es una pregunta sencilla. ¿Tiene un arma registrada a su nombre?
-Sí, pero tengo un permiso.
-¿La tiene en la residencia?
-La guardo arriba, en la caja fuerte.
-Puede ir con este oficial a buscarla por favor -dijo mientras ponía la mano en el hombro de un cabo.
-¿Es muy necesario?
-Lamentablemente. -dijo asintiendo con un movimiento cansino, casi de burla.
La mujer no pudo objetar nada más, se puso de pie, se ajustó la bata y comenzó a caminar a paso firme y acelerado hacía la escalera.
El oficial se sonrió con picardía, miró al comisario y la siguió.
-¿Qué novedades tienen muchachos? -preguntó a los peritos que guardaban sus instrumentos tras haber concluido sus tareas.
-Lo que ve es lo que hay. Una calibre veintidós, pegada al almohadón tuvo que haber amortiguado el impacto y ayudó al asesino a no empaparse en sangre. Igual, debe tener, al menos, los calzados llenos de sangre.
-Gracias. Espero los informes de huellas.
-No se haga ilusiones, hay un par pero creo que son de la mujer y la mucama.
-Es probable.
Cuando la señora de la casa comenzó a descender por la escalera el comisario se alejó para ir a su encuentro. Detrás de ella venía el cabo con una caja de plástico cerrada con llave.
-Ahí la tiene. Y acá están mis papeles. -dijo apurandole un manojo de formularios de mala gana-Está todo en regla.
El comisario los aceptó y revisó la sección de calibre y modelo: "Bersa Thunder 22. Calibre .22"

Hace más de 1 año

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#5

Pablo Ibañez llevaba un tiempo como fiscal. Había conseguido cierto prestigio con sus investigaciones exitosas, pero no tanto como para evitar tener que viajar a un pueblito para llevar el caso de un empresario asesinado.
Estacionó en la comisaría, bajó y miró molesto la suciedad que había acumulado el vehículo recién lavado al tener que cruzar calles de tierra.
-Mala idea traer zapatos a estos lugares -pensó mientras inspeccionaba sus fachas que lo hacían resaltar como un coco en la nieve.
Trabó las puertas y se adentró en el edificio. Una oficial robusta que estaba haciendo crucigramas en un escritorio derruido era el único ser vivo a la vista, descontando el perro vagabundo que dormía afuera aprovechando la resolana, así que se aproximó a ella y la saludó cortésmente.
-Buenas tardes. Vengo a ver al comisario Suarez.
-¿De parte de quién? -preguntó con una mezcla de desgano e incordio por ser interrumpida.
-El doctor Ibañez. De la capital.
La mujer levantó la vista por primera vez en horas, le dedicó una mirada escrutadora y le señaló un banco de plástico que no había sido limpiado nunca desde que lo instalaron allí, hacía treinta años.
-Tome asiento doctor. El comisario aún no llegó.

Hace más de 1 año

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#6

El comisario llegó a su oficina y miró sorprendido al hombre que estaba sentado en la entrada, junto a la sargento Rodriguez. Era joven, bien vestido y tenía una impaciencia palpable. Sin duda no era oriundo del pueblo y, por su postura y mirada inquieta, podía estar seguro que venía de la capital.
-Buenas tardes sargento Rodriguez -saludó respetuosamente. Todos sabían en que no debían molestarla cuando estaba concentrada en sus crucigramas, lo que sucedía todo el tiempo.
-Buenas tardes comisario -respondió tras dar un resoplido propio de un bovino.
-¿Alguna novedad?¿Alguna llamada?¿Alguna visita?
-El doctor Ibañez lo está esperando -dijo sin quitar la vista de su revista.
Los hombres se miraron sin saber bien cual era el protocolo, si debían presentarse o si la sargento lo haría. Optaron por la primera opción. El fiscal se puso de pie y estrechó la mano de su visitado.
-Mucho gusto. Pablo Ibañez, fiscal federal.
-Mucho gusto doctor. ¿Qué lo trae por aquí?
-Preferiría hablar en su oficina -dijo mirando indiscretamente a la mujer que escudriñaba el papel en busca de la palabra que correspondiera a la definición del veintisiete vertical- Si no le molesta.
-No, por favor. Adelante. -respondió señalando un pórtico que daba a un pasillo.

Hace más de 1 año

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SDA_love50
Rango19 Nivel 94
hace más de 1 año

Me encanta @Jorgell como todos tus escritos.
De momento dejo mis sospechas en la nube.
Saludos


#7

-Disculpe que no le ofrezca café, pero no hay quien lo prepare -dijo el comisario tras darle paso al fiscal a su despacho.
-No se preocupe, mi visita será breve -respondió mientras se acomodaba en la silla de invitados, frente al escritorio.
-Dígame, ¿en que puedo serle útil?
-Como sabrá el señor Iraola era un hombre importante. Uno de sus allegados tiene cierta relación con el juez y le pidió personalmente que la Fiscalía Federal se pusiera a su disposición.
-¿Cual es el problema con el doctor Álvarez? El siempre se encarga de estos casos.
-¿Estuvo en la escena del crimen?
-Bueno, no. Pero tenía cosas que hacer. Me llamó y me dijo que yo me hiciera cargo.
-¿Ya lo ha visto?
-No, no me devolvió la llamada.
-¿Qué eran esas cosas importantes que tenía que hacer?
-No me dijo. Pero debían ser impostergables.
-Yo le voy a decir que está haciendo; el doctor Álvarez está comiendo un asado con el doctor Gallardo, el juez de este pueblito. No le voy a decir como tienen que hacer las cosas, francamente no me importa, pero mi jefe pretende quedar bien con su amigo y me pidió que eso suceda. Ahora, voy a dejarle mi tarjeta y mis datos personales. Cuando tenga los resultados del peritaje me los envía directamente y espero su informe para el final del día ¿Estamos en la misma página?
-No es necesaria la rudeza. -respondió molesto por el tono prepotente del muchacho-Quiero resolver esto tanto como usted.
-No es con usted mi problema. Su historial es impecable. Perdón si lo ofendí -dijo intentando bajar un poco el tono vehemente- Pero la impunidad de la que disfrutan ciertas personas por estar un poco alejadas de la ciudad me indigna.
-Hablando de privilegios -dijo el comisario relajándose en su silla al notar que gozaba de cierto respeto- ¿Quién es el amigo del juez? Francamente al principio pensé que la esposa lo había mandado, pero dijo "amigo".
-Oficialmente no puedo revelarle esa información, pero, siendo que lo ofendí y estoy en falta con usted le voy a dar un voto de confianza. El señor Anchorena, socio del occiso, juega al golf con él.

Hace más de 1 año

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#8

Pablo llegó a su departamento entrada la noche. Había manejado todo el día y estaba realmente cansado pero, antes de dormir, quería darle una ojeada a los expedientes que había conseguido.
Se asomó a su habitación para cerciorarse que su prometida estaba durmiendo. La muchacha descansaba tan plácidamente que no se percató de su llegada. El fiscal la miró con cariño, se sonrió y se dirigió sigilosamente al comedor, donde había dejado las carpetas.
El primer documento era un informe de un caso de hacía un año. El señor Iraola había sufrido una fuerte intoxicación por organofosforados. Había sobrevivido pero, como secuela, había quedado con una terrible atrofia neuronal. Este era el motivo de su cuadriplejia. A pesar de que su esposa es botánica y dueña de un vivero, no se pudo relacionar los componentes del veneno con los pesticidas que ella usaba, por tanto, quedó eximida de culpa. Sin embargo, nunca se pudo probar como había ingerido esos tóxicos y si habían intentado envenenarlo o si se trató de un funesto accidente.
-No me extraña -dijo para sí- El caso lo llevó Álvarez.
El segundo documento era de un caso más antiguo. Estaba fechado cinco años atrás. La empresa de Iraola y de Anchorena había sido investigada por denuncias de corrupción. Los acusaban de haber usado su compañía constructora para lavar dinero del estado. El caso quedó sobreseído pero dio lugar a una nueva investigación que perjudicó a varios funcionarios.
-El tipo tenía enemigos importantes. -concluyó tras leer detenidamente el informe.
El último documento era el informe del comisario Suarez. Era bastante detallado, pero sus observaciones se inclinaban muy subjetivamente a acusar a la esposa del asesinato. La posesión del arma, sus conocimiento en el uso de la misma, su supuesta relación extra matrimonial. Con tantos testigos de su visita al polígono horas antes, era inútil pedir un peritaje de restos de pólvora en su ropa o en el arma, dado que darían positivos pero esto no sería concluyente en su implicación en el crimen.
Abrió su cuaderno y puso una nota debajo de "Entrevista con Anchorena: Lunes 10:00" que decía "Entrevistar a la esposa. Llamar a Suarez para que coordine el interrogatorio."

Hace más de 1 año

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#9

-Señor Anchorena, su cita de las diez está aquí. -dijo la secretaría asomándose a su oficina.
-Hágalo pasar por favor.
Pablo ingresó inmediatamente al despachó y se sintió un tanto intimidado. El lugar tenía un gran ventanal que dejaba ver el río. "Si mirás con detenimiento, podés ver hasta Uruguay" se dijo bromeando. Estaba decorado con un estilo minimalista pero muy cuidado. Miró hacía la derecha y pudo notar que la pared también era vidriada y dejaba ver la oficina de junto, que había pertenecido a su socio.
-Buenos días doctor. Por favor tome asiento - dijo el anfitrión poniéndose de pie y extendiéndole la mano.
-Muchas gracias. Intentaré ser breve. Entiendo que con la perdida del señor Iraola tendrá mucho más trabajo que lo habitual.
-Eso es lo que menos me preocupa. Realmente Facundo era un hombre muy querido aquí, su perdida nos tiene a todos en shock.
-No tenga duda que estoy haciendo todo lo posible por esclarecer el caso. La policía local se ha mostrado muy cooperativa también.
-¿El comisario Suarez está involucrado en el caso?
-Personalmente, sí.
-Menos mal. -dijo con cierto alivio-Es el único eficiente.
-En sus notas dejó entrever ciertas circunstancias al rededor de su matrimonio que me gustaría aclarar. ¿El señor Iraola y usted eran cercanos fuera del ámbito laboral? -preguntó mirando hacía la otra oficina.
-Nos conocíamos de toda la vida. Eramos más amigos que socios. ¿Qué quiere saber de su esposa?-preguntó indignado-¿Si lo engañaba? Seguro. Todos lo sabíamos. Incluso él.
-¿Y por qué no se había separado?
-Los hombres en nuestra posición no nos separamos así como así. Hay una imagen que necesitamos mantener y Vanesa cumplía perfectamente con su rol. Al menos lo hizo hasta el año pasado.
-¿Se refiere al accidente?¿Usted es de los que cree que ella lo envenenó?
-Facundo había tomado la decisión de separarse. Dijo que ya no podía seguir viviendo esa mentira. No creo que ella se lo haya tomado muy a la ligera.
-Por lo que dice, él también tenía su pareja fuera del matrimonio.
-Preferiría no manchar el buen nombre de mi amigo. Saque las conclusiones que quiera.
Pablo se sonrió, hizo unas anotaciones y miró hacía la puerta. Después volvió la vista hacía su entrevistado.
-La secretaria, es una mujer muy bella. ¿Lleva mucho tiempo trabajando acá?
-Si quiere invitarla a salir se separó hace poco -respondió con una sonrisa- Lleva más de diez años en la empresa.
-¿Cómo es su relación con ustedes? En especial con el señor Iraola.
-Entiendo a lo que quiere llegar, pero no vaya por ese camino. La señorita Velazquez siempre fue como una hija para Facundo. Su relación trasciende lo laboral, pero no de la manera en que piensa. No la meta en esto.
-Perdón, no quise propasarme. Solamente intento sacar conclusiones. Tengo una última pregunta.
-Adelante -respondió intentando no sonar tan molesto como se sentía con las insinuaciones recientes.
-Supongo que después del caso de corrupción en que quedaron indemnes recibieron algunas amenazas. ¿Cree que alguno de los damnificados pueda haber tomado represarías tardías?
-Si me lo preguntaba años atrás, le hubiera respondido que tal vez. Pero usted sabe como es este país. Todos se olvidan de lo que pasó, aunque le hayas robado la sotana al cura. La mayoría de esas personas están trabajando para el gobierno nuevamente. El caso se enfrío y volvieron a sus puestos.
-¿Entonces?¿Qué cree que pasó?
-Es una apreciación subjetiva. Por favor no lo tome como un hecho. Pero Facundo iba a cambiar su testamento. Después del supuesto accidente estaba esperando recuperarse para dejar a Vanesa en la calle y sin un peso. ¿Como cree que se lo habrá tomado ella si se enteró?

Hace más de 1 año

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#10

Suarez manejaba y miraba de reojo a su copiloto que no dejaba de inspeccionar el nivel de suciedad de la camioneta.
Habían acordado visitar a la señora Iraola juntos y el fiscal aceptó rápidamente dejar su auto en la comisaría y usar el vehículo oficial para ir hasta la casa del lago; después de todo no quería ensuciar su auto más de lo necesario.
-Llegamos, doctor -dijo después de estacionar frente a la lujosa mansión, lo suficientemente lejos de la entrada como para que su acompañante se ensuciara un poco los zapatos.
Descendieron y se aproximaron a la puerta. Sonó el timbre y unos segundos después apareció la dueña de casa mientras Pablo evaluaba cuan afectada había quedado su imagen tras haber pisado un charco de lodo.
-Adelante, por favor. Disculpen el desorden pero me he quedado sin servicio. -dijo mientras daba paso a sus invitados.
-¿Qué pasó con la señora Benitez? -preguntó el comisario.
-Tuve que prescindir de sus servicios. Estaba muy apegada a mi marido y no podía soportar seguir trabajando en el lugar donde había muerto. -dijo mientras los guiaba hacía el salón- Tomen asiento por favor.
Suarez ya conocía la casa, pero Ibañez estaba impactado con la opulencia. Espacios amplios, provistos de muebles de calidad, tal cual como se veía en las revistas especializadas.
-Ante todo, déjeme decirle que lamento su perdida -comenzó el fiscal a modo de introducción para suavizar el interrogatorio. La señora se había prestado de buena gana y esa era una actitud que prefería mantuviera hasta el final de sus preguntas.
-Gracias doctor. Es el primero que me lo dice. Todos piensan que fui yo quien lo mató. -respondió con un tono tan frío y distante que los hombres intercambiaron una mirada de sorpresa.
-¿A qué cree que se deben esas sospechas? Falaces, de seguro.-acotó con simulada indignación.
-Los mismos campesinos ignorantes que creen que lo envenené hace un año, ahora hacen conjeturas absurdas. No se ofenda -dijo mirando directamente al comisario- No me refiero a usted.
-No me di por aludido, no se preocupe -respondió Suarez con una sonrisa pícara.
-Según su declaración, usted había regresado de su práctica de tiro dos horas antes del evento, se quedó dormida y despertó con un grito de su mucama. ¿Es esto correcto?
-Así es. Eso fue lo que le dije al comisario, y eso fue lo que sucedió.
-Hablamos con el administrador del polígono y corroboró su declaración. De todas maneras seguimos teniendo dos horas en que no sabemos que pasó en esta casa. ¿Tal vez habló con alguien durante ese tiempo?
-Como le dije, me quedé dormida. Es imposible que haya hablado con nadie.
-Tiene razón, que torpeza la mía -respondió con una sonrisa- Permítame tomar un ángulo más personal, ¿cómo era la relación con su marido?
-Bastante distante. No le voy a mentir. Sobre todo después del accidente. Por suerte Rosario se encargó de cuidarlo, sino..., no sé que hubiera hecho.
-Supongo que tener un marido cuadriplejico implicaba un terrible incordio. Especialmente para una mujer joven como usted, con...necesidades.
-¿Cual es su punto doctor? -preguntó abochornada. Estaba halagada por las implicaciones del fiscal, pero era una mujer que debía mantener su estatus social a toda costa.
-Hoy hablé con cercanos a su marido, y todos implicaron que usted mantiene una relación extra matrimonial. Son rumores de peluquería, probablemente habladurías pero...
-Es cierto -interrumpió.-Facundo y yo teníamos un matrimonio de mentira y un acuerdo tácito. Cada uno podía tener sus aventuras mientras no fueran públicas.
-¿Su marido cumplió ese acuerdo?
-Como dije, era un acuerdo tácito. No era como si fuéramos a presentarnos a nuestros amantes en una cena -respondió sonriendo burlonamente- Pero yo se que él tenía lo suyo.
-¿Y cree que él conocía a ...?¿Cómo se llama?
-No le voy a dar su nombre -dijo negando con la cabeza, molesta por haber sido tomada por tonta- No es necesario que lo sepa.
-Perdón, no quise faltarle el respecto.
-No sé cuanto sabía de mi relación. Francamente no me importa. Yo sabía de lo suyo. Creo que toda su oficina lo sabía.
-¿Sospechaba de alguien de su trabajo?
-Usted no los vio. Como se trataban. Como se miraban. Hasta un ciego se hubiera dado cuenta que pasaba algo entre ellos.

Hace más de 1 año

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#11

-¿Qué opina Suarez? -preguntó Pablo a su acompañante una vez en la camioneta.
-Estoy seguro que fue ella. -respondió sin un ápice de duda.
-Todo apunta a ella, pero no sé. Me falta algo.
-¿Evidencia?
-Además. Siento que hay algo más en todo esto. Es como muy perfecto, ¿no le parece?
-Usted no los conocía. Hace un año, cuando el tipo fue envenenado, no hubo una persona en todo el pueblo que no hubiera sospechado de ella. Siempre fue así; fría y distante. Si me pregunta, una persona así puede matarte hoy y llorarte mañana en el velatorio.
-Tal vez. -respondió pensativo mientras observaba el paisaje. No podía negar que la tarde cayendo sobre el lago formaba una postal digna de un cuadro.
-¿Puedo hacerle una pregunta?
-Diga.
-¿Qué es eso de la amante de la oficina?¿Por qué no indagó más en eso?
-Es que me resultó muy obvio. De hecho, tenía mis sospechas pero con lo que dijo la mujer no me queda duda que había algo entre la secretaría e Iraola.
-¿Va a interrogarla?
-Tal vez. No creo que haga diferencia en el caso y Anchorena me pidió que no la meta en esto. No quiero ganarme otro enemigo en este caso.
Ambos se sonrieron, puesto que estaban de camino al juzgado. El doctor Gallardo había pedido verlos dado que, tanto él como su fiscal, se habían sentido desplazados de una investigación que se llevaba a cabo en su jurisdicción.
-Va a ser un día largo -dijo finalmente Pablo y el comisario asintió.

Hace más de 1 año

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#12

Cuatro tazas de café humeaban sobre la mesa de la sala de reuniones.
-Gracias por haber venido doctor Ibañez -comenzó diciendo Gallardo mirando al comisario y al fiscal.
-Disculpe que no me haya presentado antes doctor -se excusó Pablo- Pero este caso me ha tenido sumamente ocupado. -dijo dedicando una mirada pícara a Álvarez.
-Sin duda es un caso difícil, es cierto. Sabe que cuenta con nuestra colaboración, aunque para serle franco esperaba que pudiéramos llevarlo en conjunto.
El juez miró a su fiscal esperando que éste tomara la palabra.
-¿Podría compartirnos la información que recavó hasta ahora? -preguntó el aludido tras dejar la taza de café sobre su platillo.
-La información pertinente a su jurisdicción, por supuesto estará a su disposición cuando la necesiten. En cuanto a la investigación, prefiero resguardar los testimonios sensibles de ciertos testigos que me confiaron en absoluta discreción.
-¿Se refiere al socio de Iraola?
Pablo miró al hombre por el que sentía un desprecio sin conocerlo y reafirmó su sentimiento. Esbozó una sonrisa forzada y asintió.
-En vista de su ofrecimiento, hay una cuestión con la que podrían ayudarme.
-Dígame. -respondió esta vez el juez.
-En el caso de envenenamiento de hace un año, no hubieron más sospechosos que la señora Iraola. ¿Qué pasó?¿Por qué no la detuvieron?
-La evidencia era circunstancial -respondió nuevamente Álvarez- Pero lo que dice no es cierto. Teníamos otro sospechoso: Damián Guzmán.
-No figura en los archivos -comentó asombrado Pablo.
-Nunca llegamos a interrogarlo. Falleció poco tiempo después. Era uno de los damnificados del caso de investigación de obras públicas. Gerenciaba una empresa de paisajismo. Tenía acceso a los químicos que usaron para envenenarlo.

Hace más de 1 año

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#13

Pablo estaba sentado en su oficina revisando los archivos del caso. No había nada destacable, la autopsia no había revelado nada que no se supiera; un disparo en la nuca amortiguado por un almohadón a corta distancia por un arma calibre veintidós. Las únicas huellas en la escena correspondían con la mucama y con la esposa, dos personas que tenían motivos y excusa para estar en la casa al momento de la muerte.
-¿Cómo viene eso Ibañez? -preguntó su jefe que se asomaba por la puerta después de espiarlo unos segundos.
-Complicado doctor. Todo indica que fue la esposa, pero hay mucha evidencia circunstancial y nada en concreto.
-¿Motivos?¿Algo que ayude a convencer al tribunal?
-Suarez puso a su mejor oficial a seguirla. Vamos a ver si conseguimos algo. Por otra parte Anchorena habló de un rumor que Iraola quería divorciarse y dejar sin nada a su mujer.
-¿En que se fundamentaban esos rumores?
-Tanto el occiso como su cónyuge tenían relaciones extra matrimoniales. Es posible que Iraola quisiera disolver el matrimonio y hacer oficial su relación.
-Debería hablar con su amante, tal vez ella pueda darle más información al respecto.
-Sí, eso... -dijo buscando las palabras correctas- es un tema sensible.
-¿A qué se refiere?
-La señora Iraola dejó entrever que sus sospechas apuntaban a que la secretaria era la amante y Anchorena me pidió expresamente que no la involucrara en la investigación.
-Bueno, pero estoy seguro que entenderá que la situación lo amerita. Después de todo fue él quien pidió que interviniera y puso a entera disposición sus recursos para dar con el asesino.
-Puedo llamarlo y coordinar una entrevista a través de él, para que no sienta que estoy faltando a sus deseos, pero voy a necesitar su apoyo doctor. Después de todo, es su caso.
-No se preocupe Ibañez. Si se rehusa yo me encargaré de hacerlo entrar en razón.

Hace más de 1 año

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#14

-Suarez -dijo el comisario tras levantar el tubo del teléfono que repiqueteaba.
-Comisario, ¿cómo le va? Ibañez habla.
-¿Cómo está doctor?¿Cómo viene la investigación?
-Complicado. ¿Tiene algo para mí?
-Tengo acá el informe del inspector Ramírez. Al parecer un masculino de unos cuarenta años visitó a la señora Iraola entrada la noche. Se fue hoy por la mañana.
Pablo se sonrió. La señora Iraola era una mujer bella pero sin duda había pasado los cincuenta hacía un tiempo, no esperaba que su amante fuera tan joven.
-¿Pudo identificarlo?
-No. Sin duda no vive en el pueblo. Debe venir de la capital. Logró tomarle una foto esta mañana, pero no sé si servirá de algo. La ciudad es grande, no es como el pueblo donde todos nos conocemos.
-No importa. Envíemela en cuanto pueda. Se la mostraré a su socio y a su secretaria. Tal vez lo reconozcan.
-¿Va a interrogar a la chica al final?
-No tengo alternativa.
El fiscal se sintió un poco incomodo. Había adquirido cierta camaradería con el comisario, y dejarlo afuera de ese interrogatorio le parecía descortés, pero lo hacía por su propio bien. Si se daba información comprometedora, el juez Gallardo podría presionarlo para revelar esos datos y lo pondría en un aprieto.
-No se preocupe Suarez. Le contaré todo mañana cuando esté por allá.

Hace más de 1 año

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#15

La sala de reuniones era vidriada, por lo que Pablo pudo ver a Anchorena hablando con la secretaria mientras esperaban su llegada. Ninguno se había percatado de su presencia, sin embargo hablaban en voz baja, como si no quisieran que algún curioso que pasara por ahí escuchara su conversación.
-Buenas tardes -dijo después de carraspear.
-Buenas tardes -respondieron al unisono poniéndose de pie, con una mirada propia de niños descubiertos en una travesura.
-Los dejo solos, así pueden hablar -dijo Anchorena sonrojado, intentando salir del cuarto lo antes posible.
-Aguarde un momento por favor. Tal vez pueda ayudarme con algo antes de retirarse. -dijo mientras sacaba el teléfono y buscaba un mensaje en particular. -El comisario me envió esta fotografía. ¿Podría darle un vistazo a ver si este hombre le resulta familiar?
Mostró la pantalla a ambos, pero los dos negaron con la cabeza.
-Disculpe doctor. Pero no me suena de nada.
-Esta bien. Gracias de todas maneras.
El hombre hizo un gesto con la cabeza y dedicó una mirada cómplice a su secretaria antes de retirarse.
-¿Qué fue todo eso? -preguntó Pablo mientras se sentaba después que la mujer.
-El señor Anchorena esta preocupado porque no mancille la memoria de su amigo.
-Tiene mi absoluta confidencialidad. En este caso la imagen no es tan importante como la verdad. Recuerde que estamos intentando encontrar a un asesino.
-Disculpe mi honestidad, pero creo que ya lo encontró.
-¿A qué se refiere?
-Su esposa. -dijo con aire de desprecio-Ya intentó matarlo hace un año. Esta vez fue menos sutil.
-¿En que se basa?
-Se fehacientemente que él iba a dejarla.
-¿Él se lo había dicho?
-El me decía todo. Era su confidente. -la angustia comenzó a invadirla y tuvo que contenerse para no llorar.
-Señorita Velazquez, no quiero incomodarla, pero me llegaron rumores que su relación excedía lo profesional.
-¿Quiere saber si eramos amantes? Sí. Éramos amantes.
-¿Y él le hizo alguna propuesta de formalizar su relación?¿Por eso cree que iba a dejarla?
-Sí. Dijo que estaba cansado de la mentira que representaba su matrimonio.
-Señorita, no quiero parecer insensible, ni dudar del difunto señor Iraola, pero muchas veces los hombres casados hacen esa clase de declaraciones a sus amantes, aunque pocas veces se concretan.
-Lo sé. Pero yo también era su secretaria. Me había pedido preparar los papeles de divorcio. Esta semana iba a acordar una cita con su abogado.

Hace más de 1 año

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#16

El doctor Luro llevaba casi diez años como abogado de la familia Iraola. Su fidelidad era con el difunto Facundo, pero cuando la esposa lo llamó pidiendo que intercediera en la comisaria donde la estaban llevando detenida, tuvo que actuar de inmediato. Después de todo, ella también era su representada.
-No se preocupe señora Iraola, no pasara la noche aquí. Eso se lo aseguro -le decía intentando calmarla mientras esperaban que el fiscal se hiciera presente.
-Están todos en contra mía. -decía neurótica- Este pueblito de mierda me tiene cansada. Voy a vender esa casa y me voy al carajo. No me quedo ni un día más acá.
-Tranquila. No empeore las cosas dando la idea que quiere huir. Después de todo, usted no hizo nada.
-Por supuesto que no hice nada. Yo estaba durmiendo. ¡DUR-MIEN-DO!
Pablo entró acompañado del comisario que contenía una sonrisa de satisfacción al ver a la mujer que había llegado a detestar sentada en su sala de interrogatorios hecha una piltrafa.
-Buenas tardes -saludó el fiscal cortésmente mientras se sentaba frente a ellos.
-Buenas tardes doctor. -respondió el abogado con mucha tranquilidad-¿Por favor podría explicarnos que está pasando? Mi cliente no tiene motivos para estar aquí.
-Como puede ver -dijo extendiendo una orden de arresto- tenemos motivos para sospechar que su cliente estuvo implicada en el asesinato de su marido.
-Sus pruebas son circunstanciales -respondió tras leer someramente el documento- No hay evidencia que la relacione con el arma del delito, que por cierto no fue encontrada, ni con la escena en sí. No hay pruebas de balística que demuestren que el arma incautada fue la que disparo. No podemos descartar la cercanía ni la falta de coartada, pero eso no la hace culpable.
-Tenemos un motivo. Un testigo de confianza nos facilitó documentación que demuestra que el señor Iraola pensaba divorciarse de la señora de manera que ella perdiera potestad sobre sus dominios.
-¿Quien?-dijo molesta la acusada haciendo caso omiso de la solicitud de calma que le hacía el abogado- ¿Quien dijo esa boludez?
-No puedo decirle eso señora. Pero, sospecho que usted ya sabía esto.
-¿Cómo iba a saberlo? Si casi no hablábamos con Facundo desde el accidente.
-Señores, creo que sus sospechas son infundadas y carecen de motivos para retener a mi cliente. Exijo que la dejen en libertad de inmediato.
-¿Fue su amante no? -retomó ella con ímpetu mientras el abogado le dedicaba una mirada severa.
-Señora Iraola, le recomiendo que me deje hablar a mi -intentó contenerla en vano.
-No puedo darle esa información -respondió Pablo mientras Suarez se sonreía. Sabía que la habían hecho enfurecer y todos los sospechosos se delataban cuando llegaban a ese estadio.
-Ese pelotudo, ¿que se cree?
-¿A quien se refiere? -interrumpió el comisario asombrado.
-A su amante. Anchorena. ¿Quien va a ser?
-No entiendo, ¿se refiere a la señorita Velazquez? -preguntó Pablo confundido.
-¿Esa chirusa?¿Qué tiene que ver? Mi marido era gay. ¡Su amante era su socio!

Hace más de 1 año

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Sacra
Rango8 Nivel 35
hace más de 1 año

😊👍😜

enamoradadelaluna
Rango13 Nivel 60
hace más de 1 año

Jajajaja ya lo tenía calado al difunto!! Qué bueno eres @Jorge, muy sutilmente vas mostrando como quien no quiere la cosa...


#17

-¿Qué opina Suarez? -preguntó el fiscal consternado cuando salió del cuarto acompañado por el comisario.
-Y, esta difícil -respondió después de frotarse el mentón confundido e incomodo.-¿Quién lo hubiera pensado? Iraola...
-Me mintió. La mina me mintió -reflexionaba Pablo sin prestarle atención a su acompañante que se contenía de hacer comentarios inapropiados.
-La debe haber aleccionado -concluyó el comisario.
-Anchorena está metido en esto
-Así parece ¿Qué va a hacer?
-Voy a tener que confrontarlo.
-Tenga cuidado doctor. Si Anchorena está involucrado, tal vez su jefe también. Después de todo son amigos ¿No?
-Conocidos -dijo intentado restarle importancia, aunque compartía las sospechas.
Se miraron un momento más pensando el curso de acción que debían tomar. Pablo estaba seguro que interrogaría a Anchorena. Sentía que lo habían tomado por tonto y eso no le gustaba para nada. Por otra parte, el abogado de la esposa tenía razón, sin la evidencia del arma homicida todo lo que tenían era circunstancial.
-¿Sabe algo de balística? -preguntó por fin al comisario- Ya deberían tener el resultado de la comparación de las balas, ¿no?
-Vienen demorados. Parece que perito esta enfermo y el reemplazo no da pie con bola.
El fiscal contuvo un insulto. Estaba frustrado, molesto e indignado. Se pasaba la mano por el cabello mordiéndose el labio. Abrumado miró al tablón de la pared buscando distraerse y relajarse un instante para poder volver a pensar con claridad.
Fotos de sospechosos buscados decoraban la pizarra. Todos buscados por la justicia.
En eso, en medio de todos los nombres, uno le llamó la atención.
-Suarez, ¿por qué me suena ese nombre?¿De dónde lo tengo?
-¿Qué nombre? -preguntó dirigiendo la vista hacía donde miraba Pablo.
-Ese muchacho de ahí. Mario Benitez.
-¿Benitez? No sé. -dijo pensativo- Sabe que ahora que me lo dice también me suena de algo. Además es parecido a alguien.
-Usted nombró a un Benitez hace poco. ¿Quién era?
-Benitez es el apellido de la mucama de Iraola -dijo tras pensar un momento- Y la verdad que el pibe se le parece.

Hace más de 1 año

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SDA_love50
Rango19 Nivel 94
hace más de 1 año

Seguiré pensando @Jorgell no me quiero precipitar en mis pensamientos por si lo que imagino es falso.
A la espera de mas.

JorgeII
Rango11 Nivel 53
hace más de 1 año

Ya vas aprendiendo que no todo es lo que parece en mis historias querida @SDA_love50 Espero no decepcionarte.

SDA_love50
Rango19 Nivel 94
hace más de 1 año

El misterio me apasiona desde siempre y pensar este, no es fulano, pues tampoco ¿Quién sera? muy pronto se sabrá o.... sigamos pensando @Jorgell


#18

Pablo miraba a la señora Benitez sentada en la sala de interrogatorios y se sentía culpable. Los que lo habían tomado por tonto y le habían mentido descaradamente estaban pavoneándose mientras esta pobre mujer esperaba a ser interrogada con la esperanza que delatara a su hijo.
Suarez había descubierto que Mario Benitez en efecto era el hijo de la mucama de Iraola y la hizo traer a la comisaría. Mientras tanto, Pablo había intentando dar con Anchorena pero en su oficina le habían dicho que estaba de viaje en Uruguay. Después de todo no era un sospechoso y no tenía ninguna restricción para salir del país.
-¿Esta listo para esto doctor? -le preguntó el comisario a su espalda mientras se disponían a entrar en el cuarto.
-Si no queda otra.-respondió resignado mientras abría la puerta.
Rosario levantó la vista al verlos entrar y se impacientó más de lo que estaba.
-Yo no sé nada comisario. Todo lo que sabía es lo que le dije en la casa de la señora Iraola.
-Tranquila señora. Sabemos que es así -interrumpió Pablo- Permitame presentarme. Soy el doctor Ibañez, fiscal de la causa. Necesito hacerle unas preguntas.
-Ya le conté todo al comisario. No sé que más quiere que le diga.
-Hay nueva evidencia y necesitamos validarla.
-Dígame. Pero yo no sé nada.
-¿Mario Benitez es su hijo? -comenzó preguntando mientras sacaba la foto de la orden de captura.
La mujer se agarró la cabeza y desvió la vista avergonzada.
-Mi hijo es un buen muchacho. Cometió algunos errores, pero es un buen muchacho. No lo veo hace mucho tiempo. No sé donde está.
-Probemos con este otro -dijo y le extendió la foto del amante de la señora Iraola.
-Este es el macho de la señora. -dijo con una aire de desprecio. Ya no trabajaba para la familia y no les debía ningún reparo en guardar sus secretos.
-Lo sabemos, pero ¿sabe como se llama?
-Los escuché hablar alguna vez, ella creo que le decía Damián. Sí, Damián se llama.
-¿Damián cuanto? -preguntó el comisario intrigado.
-No sé el apellido. Pero, la verdad me pareció de muy mal gusto que empezara a salir con él.
-¿Por la condición del señor Iraola? -retomó el interrogatorio el fiscal
-No. Salían de antes del accidente. Pero, después del juicio ese donde este hombre perdió el trabajo por culpa del señor Iraola pensé que iban a dejar de verse.
-¿El señor Iraola le hizo juicio a este hombre? -preguntó Pablo confundido señalando la fotografía.
-No, el gobierno le hizo juicio. Fue un caso famoso, algo de unas coimas.

Hace más de 1 año

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#19

Habían pasado dos días desde que pusieron el anzuelo. Tras el interrogatorio dejaron ir a la señora Benitez y el comisario puso a alguien a vigilar la casa día y noche. Si su hijo era inteligente no se acercaría, pero algo les decía que tenía más corazón que cerebro y al saber que su madre estaba preocupada por él aparecería de un momento al otro.
Anchorena no regresaba de su viaje y Pablo estaba impacientándose. No estaba seguro si compartir sus sospechas con su jefe o no. Tal vez Suarez tenía razón y todos estaban involucrados.
Buscó en Internet artículos periodísticos viejos y dio con una foto de Damián Guzmán, el otro sospechoso de envenenamiento que supuestamente había muerto, el parecido con el amante de la señora Iraola era innegable.
El hombre había muerto en un extraño accidente de ruta donde había quedado completamente carbonizado después que su auto se prendiera fuego.
Si en efecto estuvieron involucrados juntos en el intento de asesinato, eso explicaría las inconsistencias en la investigación que exoneraron a la esposa.
El teléfono sonó sacándolo de su reflexión.
-Ibañez -dijo tras responder.
-Doctor, habla Suarez. Cayó el hijo de Benitez. Tiene que venir urgente.

Hace más de 1 año

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#20

Pablo entró a la sala de interrogatorios acompañado del comisario. Habían acordado que él haría el interrogatorio aunque Suarez se había ofrecido.
Mario los observaba desafiante. A pesar de estar esposado y su contextura pequeña, se daba aires de grandeza.
-Buenas tardes señor Benitez -comenzó el fiscal mientras se sentaban.
-Quiero un abogado. -dijo el muchacho sin salir de su actitud altanera.
-¿Para qué?
-¿Cómo para qué? Vi muchas películas, tengo derecho a un abogado.
-Sí, si es que lo acusamos de algo. Hasta ahora no lo acusé de nada, ¿o sí?
-¿Cómo que no? -dijo levantando las manos mostrando las esposas.
-Eso es por el pedido de captura que tienen sobre usted, pero no es mi caso, no estoy por eso, así que no me importa. Si el comisario quiere preguntarle algo de eso puede pedir un abogado, pero conmigo no le hace falta. A menos que haya tenido algo que ver en el caso Iraola.
-Yo no tuve nada que ver.
-Entonces puede responderme unas preguntas.
-Supongo.
-¿Por qué volvió al pueblo? Sabía que lo buscaba la ley.
-Por mi vieja. Me llamó preocupada.
-¿Cuándo?
-Hace unas semanas.
-¿Qué pasó?
-Me dijo que habían envenenado a su jefe y que estaba asustada.
-¿Le dijo quien fue?
-Sospechaba de la esposa, pero no sabía nada.
-¿Y usted que hizo?
-Le dije que se calmara y vine a verlo al viejo ese.
-¿Habló con Iraola?
-Sí.
-¿De qué hablaron?
-Le pregunté que le había pasado. Si podía ayudarlo y después hablamos de negocios.
-¿Negocios?¿Qué clase de negocios?
-Soy empresario. El señor Iraola quería ayudarme con una inversión para abrir mi negocio.
-¿Podría indicarme de que clase de negocio se trataba?
-Un taller mecánico. Yo soy mecánico.
El fiscal y el comisario se miraron con picardía. El pedido de captura era por robo de autos.
-Entiendo.¿Logró convencerlo de invertir?
-Sí. -dudó un momento, como si estuviera eligiendo las palabras- Quería ayudarme porque le tenía cariño a mi vieja. Me iba a dar la plata. Pero no llegó a hacer los papeles.

Hace más de 1 año

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#21

-¿Cree que tiene algo que ver? -preguntó el comisario mientras le extendía un mate al fiscal.
Pablo lo aceptó, dio un sorbo y permaneció pensativo. Sobre la mesa estaba el informe de balística que confirmaba la diferencia entre las estrías que producía el arma de la señora Iraola y las de la bala extraída del cráneo de la víctima. Claramente la pistola que tenían en custodia no era la utilizada para cometer el crimen.
-¿Usted cree que un hombre como Iraola haría negocios con un delincuente buscado? Por más que sea el hijo de su ama de llaves.
-La verdad que me parece poco probable. Pudo habérselo dicho para que lo dejara tranquilo.
-En ese caso, si el muchacho se dio cuenta que nunca vería un peso pudo haberse molestado y haberlo matado.
-Es una posibilidad. -respondió el comisario contemplativo.
El fiscal dio otro sorbo y cuando escuchó que ya no tenía agua devolvió el mate. En ese momento el inspector Ramírez se apresuró a entrar a la oficina.
-Señor, llegó un fax del doctor Pereyra
-¿Y ese quien es?
-Mi jefe -interrumpió Pablo sorprendido. -¿Un fax?¿Tienen fax?
-Lo usamos cuando se corta internet. Lo que pasa muy seguido.-respondió el comisario mientras extendía la mano para recibir el documento que había traído su subalterno.
-¿Es del caso Iraola? -preguntó el fiscal impaciente.
-Sí. Son los movimientos de la cuenta de la pareja. Parece que la esposa sacó cincuenta mil pesos una semana antes del asesinato.
-¿Para qué?
-No se sabe. No hay compras registradas.
-¿Cincuenta mil? -preguntó el inspector que aún estaba en la oficina. -¿Está seguro?
-Sí. ¿Por qué?
-Espere -dijo mientras salía apresurado.
Suarez miró a Ibañez confundido, pero éste le devolvió la misma mirada de intriga. No pasaron dos minutos cuando Ramírez volvió con una sonrisa de satisfacción dibujada en el rostro y un papel en la mano.
-Cuando estábamos investigando a Benitez buscamos posibles asociados y actividades sospechosas. Hace una semana el hermano menor del susodicho abrió un taller mecánico. La inversión inicial era de cincuenta mil pesos. Pagó todo en efectivo.
-Suarez -dijo Pablo volviéndose hacía el comisario satisfecho- Consigale un abogado al chico, va a quedar procesado antes de que termine el día.

Hace más de 1 año

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#22

El comisario y el fiscal volvieron a la sala de interrogatorios cuando llegó el abogado de Benitez. Les sorprendió que rechazara uno de oficio y llamara a un prestigioso abogado de la capital.
-Mi cliente está dispuesto a declarar -dijo el elegante hombre calvo que estaba sentado junto al retacón delincuente.
-Eso es muy favorable para él -acotó Pablo entre sorprendido y divertido.-Por favor, adelante.
El muchacho miró a su abogado desconfiado, éste asintió con una mirada que decía "es lo mejor para tu situación"
-Fui a ver a Iraola -comenzó desviando la vista hacía la mesa con resignación- Le ofrecí mis servicios a cambio de los cincuenta mil pesos que necesitaba para mi taller.
-¿Qué clase de servicios? -preguntó Suarez.
El muchacho dudó, miró nuevamente a su abogado y continuó.
-Le dije que podía averiguar quien había intentado envenenarlo y... bueno, hacer justicia.
-Entiendo -acotó Pablo intentando que la conversación fluyera en el sentido que le interesaba- ¿Él aceptó?
-No. Dijo que lo dejara así. Que la policía iba a hacerse cargo de hacer justicia.
-Entonces ¿cómo obtuvo el dinero?
-La esposa me escuchó hablando y me frenó cuando me iba. Me pidió mi teléfono y me dijo que un día me iba a llamar para contratarme.
-Asumo que lo hizo. ¿Qué clase de trabajo le pidió?
-¿Está seguro? -preguntó esta vez a su abogado, las miradas ya no eran suficiente confirmación.
-En este momento tiene que decir la verdad, solo así conseguiremos un buen trato. -le respondió confiado.
-Me llamó y me pidió que matara a su esposo.
-¿Cómo lo hizo?
-Cuando mi vieja salió a comprar, ella bajó y me abrió la puerta. Entré, hice lo que tenía que hacer, me dió el sobre con la plata y me fui.
-¿Entonces ella estuvo presente durante el asesinato?
-Sí. Se quedó en la cocina para no mancharse, pero sí. Vio todo desde ahí.

Hace más de 1 año

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#23

La señorita Velazquez se asomó por la puerta de la oficina de su jefe y le anunció que el doctor Ibañez venía a visitarlo.
Anchorena se mostró sorprendido, pero accedió a recibirlo, después de todo el caso estaba en vías de resolución y no había nada que pudiera decir que torciera los hechos tal cual como se estaban desarrollando.
-Buenas tardes doctor -dijo poniéndose de pie para recibir a su invitado.
-Buenas tardes señor Anchorena. Confío haya tenido un buen viaje.
-Sí, gracias -respondió después de pensar un momento. Habían dicho al fiscal que él estaba de viaje para evitar que desviara su atención de las cosas importantes del caso- ¿Le ofrezco algo para tomar?
-Voy a aceptarle un café, gracias -respondió mirando a la secretaria.
-¿Le traigo algo señor? -preguntó la aludida mirando a su jefe.
-Si, traeme un cafecito a mi también. Parece que el doctor vino con ganas de charlar y supongo que voy a necesitarlo.
Los tres se sonrieron sin llegar a reírse. Como una risa de compromiso que denota un entendimiento común a un mensaje implícito.
Cuando la mujer se retiró los hombres se sentaron.
-Espero esté satisfecho -comenzó atacando Pablo- La esposa de su amigo está bajo custodia acusada del crimen. Todo indica que en cuanto vaya a juicio quedará procesada.
-Eso me han dicho. No es el final que esperaba, pero me alegra que se haga justicia.
-Sí. -respondió reflexivo- Yo ya entregué la carpeta, así que esta es una visita social, pero hay cosas que no me terminaron de cerrar en este caso. Tal vez, extraoficialmente, pueda ayudarme a dilucidar.
-Si está en a mi alcancé, satisfaré su curiosidad. -dijo con una sonrisa.
-Ante todo, ¿por qué mintió? y peor aún, ¿por qué la hizo mentir a ella? -completó dando una cabeceada hacía donde estaba el escritorio de la secretaria.
-Hombres como nosotros no nos podíamos dar el lujo de estar con quienes queríamos. Eran otros tiempos. Facundo y yo nos conocimos en la universidad. Ambos veníamos de familias importantes. ¿Sabe lo difícil que era admitir una relación entre dos hombres en esa época? Ahora las cosas son distintas, pero en esos tiempos, podrían habernos mandado a vivir a cada uno a una punta del mundo. Decidimos mantener lo nuestro en secreto. Por el bien de nuestra relación y de la reputación de nuestras familias. Él se quiso casar. Decía que así era menos sospechoso. Yo no podía vivir con esa mentira, incluso nos peleamos por eso y estuvimos separados un tiempo. Finalmente lo acepté. Volvimos mas enamorados que nunca.
De sus ojos comenzaron a brotar lágrimas, sacó un pañuelo y se secó.
-Eso lo entiendo, pero ¿por qué me mintieron? Sabía que tenía mi discreción asegurada.
-Es muy importante para mí, mantener la memoria de mi amigo intachable. -respondió con solemnidad.
-Tengo otra teoría -respondió ahora molesto el fiscal.
Se disponía a contraatacar cuando la puerta se abrió y entró la secretaría con una bandeja y dos tazas de café.
Los tres se miraron con incomodidad y permanecieron en silencio.
-¿Interrumpí algo? -preguntó la mujer intentando romper la tensión.
-No, por favor -respondió Anchorena indicando que sirviera las tazas.

Hace más de 1 año

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#24

Pablo dio un sorbo a su taza mientras esperaba quedarse nuevamente a solas con su entrevistado.
Anchorena no emitía el más mínimo sonido. Habían quedado en pausa mientras esperaban que la secretaria se fuera.
-Cuénteme su teoría -dijo el dueño de la oficina una vez se cerró la puerta tras ella.
-Quisieron alejarme de una pista muy importante. Su amistad era un dato importante, pero que fueran pareja... era algo fundamental. Sabía bien que lo catalogaría como sospechoso.
-¿Por qué sería sospechoso de matar al hombre que amo?
-Iraola estaba postrado. Seguramente le quedaba muy poco tiempo de vida. El veneno habría dañado órganos internos. Usted podría haber orquestado su muerte para sacarlo del sufrimiento.
-Es una teoría. Y en parte es cierta. Pronosticaron que le quedaba solo un mes de vida. Pero yo quería compartir con él ese mes.
El fiscal lo escudriñó mientras daba otro sorbo a su café. Su sentimiento parecía real, estaba cargado de tristeza.
-Pero si él moría a causa del veneno los asesinos quedarían libres. De esta manera pudo incriminar a quien usted creía que era culpable.
-¿A costa de perder a mi compañero?¿Tan grande cree que era mi deseo de venganza?
Y en ese momento lo entendió. Dejó la taza sobre el plato lentamente mientras su cabeza martillaba un sinfín de posibilidades que se acomodaban en un único escenario viable.
-Solo había una persona que podía hacer algo así. Una persona que conocía a todos los actores y todos le tenían afecto. Tenía los recursos. -pensaba en voz alta.
Anchorena lo miraba sin confirmar ni negar nada, dio un sorbo a su café y esperó que todas las fichas se ubicaran en su sitio.
-No es necesario que me diga nada, detengame cuando me equivoque -retomó mirando al hombre que estaba del otro lado de la mesa.- Vanesa estaba relacionada con Guzmán. Cuando pasó lo del juicio que lo perjudicó fingieron su muerte y en venganza intentaron matar a su amigo.
El empresario asintió. Estaba claramente molesto, pero se contenía de hablar así que Pablo continuó.
-Todos sabían lo que pasaba. Facundo quería castigarla, por eso pensó en divorciarse y dejarla sin dinero, pero eso no era suficiente. Tenía que pagar su crimen. Así que habló con Rosario. La convenció que llamara a su hijo. Ustedes lo ayudaron con los papeles. Sacaron el dinero de la cuenta de ella. Le pagaron al abogado del chico. Seguramente cuando salga de la cárcel va a recibir la otra mitad del dinero.
-Entonces, ¿quién es el asesino? -preguntó Anchorena entre divertido y admirado de las conclusiones del fiscal.
-Todos. Y nadie. Fue un suicidio asistido.
-Nos reunió justo acá -dijo mirando con nostalgia el escritorio circular de la sala de reuniones de junto- No queríamos, pero nos imploró con lágrimas. No podíamos negarnos. Era su última voluntad. Ahora que sabe todo, ¿qué va a hacer?
Pablo dio un sorbo a su café, se sonrió y se acomodó en su silla.
-Aquí hubieron dos crímenes. El intento de asesinato y el suicidio asistido. Como yo lo veo, en ambos casos los culpables están presos.
Anchorena se sonrió mientras una lágrima recorría su mejilla. Asintió y dio otro sorbo a su café.

FIN.

Hace más de 1 año

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JorgeII
Rango11 Nivel 53
hace más de 1 año

Habías adivinado quien era el asesino @SDA_love50 ? Te gustó el final?

SDA_love50
Rango19 Nivel 94
hace más de 1 año

Yo pienso desde un principio que fue el propio Iraola su propio asesino implicando a los demás en su propia muerte @JorgeII
Y si me gusto mucho.

YessGuill
Rango12 Nivel 58
hace más de 1 año

Nunca pensé que fuese sido el mismo quien planeó su muerte. Por un momento pensé que había sido el amante de la Sra. Iraola.

Buena historia @JorgeII nuevamente capturaste mi atención.

JorgeII
Rango11 Nivel 53
hace más de 1 año

Gracias @YessGuill por leerme. Te espero en la próxima historia.