Clashing
Rango13 Nivel 60 (14615 ptos) | Premio de la crítica
#1
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  • #2

No sé muy bien porqué no he muerto todavía.

Estoy en un velatorio donde todas las velas
Están apagadas y aunque el ataúd no es a mi
Al que guarda, me siento más muerto que el difunto.

En esa suerte de plasma negro que escapa de mi
Anhelante de respuestas que se traduzcan en algo más
Contundente que una marea de constantes vitales,
Hay en realidad un mensaje y una duda adversa:
No sé porqué todos estos de aquí están vivos
Y ese, justo ese pobre diablo, es el que juega
Con sus dedos fríos a la puerta de los cielos.

Yo quisiera ser él sin excepción o reproche,
Me daría igual partir en mi prontitud y no en su tardanza,
Al final, todos estos llorarían cualquier miseria
Porque de lo que aquí se trata es de encender velas.

No sé muy bien porqué no he muerto todavía
Pero en esa camisa azul marino y en aquel anillo que se rompe
No hay una respuesta al porqué. No hay un final digno.

Al final yo soy en parte todos estos: un poco del niño,
Un poco del llanto de la madre y del hijo,
Un poco del hombre bajo la tierra y de la semilla
Preguntándose qué es muerte y qué vida.

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Sevenfor
Rango11 Nivel 52
hace casi 2 años

Sorprendente la extensión del poema y eso último, excelso: "la semilla preguntándose qué es muerte y qué es vida."

Clashing
Rango13 Nivel 60
hace más de 1 año

Si uno no sabe ni definir la vida, la muerte es un contraste más dentro de la pregunta. Un matiz, un claroscuro. Aunque ahí es otro sustantivo, no sé si de verdad el intrasignificado de uno, no sea acaso epíteto del otro y viceversa @Sevenfor

Gracias por pasarte :)


#2

Hace un tiempo que las hojas tiritan y caen
En una búsqueda de piel con piel, de tacto
Fértil lejos de lo que el tacto es para los hombre
Y pudiese ser acaso esa sensación frutal
El contorno de la imaginación, la geometría de la felicidad.

A los árboles, parsimoniosos pilares que juegan
Bajo milenarias lucernarias desterradas del fuego,
A los árboles y a los hijos del centeno, a los nietos
De la cosecha y a los que vendrán de su vientre,
A los prófugos y a los que siempre son olvidados,
Al que perdona y al que besa, al que rehusa de la marca,

A todos ellos que sienten el balanceo febril
De un estigma agradable a los sentidos más terrestres
A ellos les grito sin esperar una caricia entre sus almas y la mía:

No hay almas, hay porciones de una misma vida y en el transcurso
Del tiempo y del sentir emocional, la resonancia de cada momento
Agita el concepto espacial y temporal envolvente a cada uno de nosotros
Porque más allá del presente y más allá del tiempo y la memoria
La mujer y el hombre vieron caer y forjar de la semilla todos
Y cada uno de esos pilares. Todas y cada una de sus hojas.