Trisha1608
Rango5 Nivel 20 (429 ptos) | Escritor en ciernes
#1

Nunca había tardado tanto en conciliar el sueño.

Había perdido la cuenta de cuántas vueltas había dado ya en la cama, pero podía notar cómo las sábanas se habían enredado entre sus piernas.

Estiró la sábana hacia arriba, cubriéndose hasta el cuello, y apoyó bien la cabeza sobre la almohada.

Soltó un suspiro, y cerró los ojos, intentando dejar la mente en blanco para poder así conciliar el sueño.

Pero no tardó en volver a abrir los ojos para observar la oscuridad de su habitación.

No iba a poder pegar ojo.

La noticia de la última desaparición de un niño de su escuela, no dejaba de darle vueltas en la cabeza; apenas le conocía de haberle visto en el recreo, pero el solo hecho de saber que se trataba de alguien "cercano", le hacía sentirse inseguro: podía haber sido uno de sus amigos, o tal vez podía haber sido él. ¡Qué demonios! ¡Podía haber sido Laia, su hermana pequeña! Se irguió en la cama, sintiendo la necesidad de asomarse a la cuna, y ver que la pequeña estaba bien.

Apartó las sábanas hacia los pies de la cama, y apoyó los pies en el suelo.

Hace alrededor de 4 años Compartir:

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alwaysuri
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 4 años

interesante, esto de desapariciones me gusta... mi voto para ti! te animo a que te pases por mi historia "Imaginatio", suerte!

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

! Muy bueno ! . Te invito a leer mis textos en concurso . Suerte .

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Gracias por ése voto Alwaysuri! ¡Desde luego que pasaré a leer tu historia!

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Gracias Sexylover122! ¡Acepto tu invitación encantada!

Nebulity
Rango6 Nivel 28
hace alrededor de 4 años

¡Menuda intriga! Desde luego me gustaría saber cómo sigue. Te invito a pasarte por mi relato. ¡Suerte!

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Gracias! ¡Me paso sin falta!

yls9007
Rango9 Nivel 43
hace alrededor de 4 años

La verdad, en mi opinión, sería mejor que los jueces leyeran todas las historias, pero como así son las reglas, te dejo mi voto esperando pases a la siguiente ronda ^^, espero también contar con tu voto! Mucha suerte! :)

rame
Rango9 Nivel 43
hace alrededor de 4 años

un comienzo genial e intrigante, espero poder saber que es lo que pasa acontinuacion! tienes mi voto! si quieres pasate por Se lo habia demostrado, me gustaria saber tu opinion :)

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Muchas gracias por tu voto, jolu0107! ¡Leeré sin dudarlo tu historia!

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Gracias Cris_Adan! ¡Espero poder seguir en la siguiente ronda para leernos de nuevo!

FrankSpoiler
Rango4 Nivel 18
hace alrededor de 4 años

Cuando el miedo se hace dueño de nuestra mente es muy difícil escapar a su voluntad, sobre todo si se teme perder a un ser querido o al que se ama. ¡Suerte en el concurso!

Robe_Ferrer
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 4 años

Leído y votado. Me he quedado con ganas de más. Dale una revisión, que creo que te sobra una coma por ahí que afea el texto. Suerte.

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Gracias FrankSpoiler! :)

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Gracias por el voto y el consejo, Robe_Ferrer!

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Me laegro de ello, MintgreenOracles_72! ¡Eso me anima mazo!

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Muchas gracias Piere_g! ¡Me alegra saberlo!

arlettewrites
Rango4 Nivel 18
hace alrededor de 4 años

nos has dejado con ganas de saber más! Gracias por tu comentario y tu voto.. acá te va el mío, continua como vas!

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Muchas gracias por tu voto Noah_Munoz! ¡Desde luego me pasaré a leer tu historia, con muchísimas ganas!

novassu
Rango5 Nivel 23
hace alrededor de 4 años

Baf... Qué descorazonador... Triste, muy triste...
Ansío leer más.
Mucha suerte, ya tienes mi voto. Te espero en mi historia. Saludos.

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Gracias por tu voto novassu! ¡Me paso enseguida!

sinesand01
Rango10 Nivel 49
hace alrededor de 4 años

Me gustó muchísimo, espero poder verte en la segunda ronda y leer lo que le sigue. Te dejo totalmente mi voto. Si quieres pásate por mi perfil y lee el que yo tengo para el concurso a ver si te gusta. Mucha suerte y éxito, un saludo. :*

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Muchas gracias sinesand01! ¡Me paso sin dudarlo!

Escritoraenlasnubes
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 4 años

Gracias por tu voto, te dejo el mío también-Espero verte en la segunda ronda y ver como acaba tu relato, la verdad es que lo has dejado todo en el aire y eso me gusta!, suerte!

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Me alegra leer ése comentario tan positivo, Escritoraenlasnubes! ¡Muchas gracias por tu voto!

AnaBarderas
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 4 años

Pues... quiero saber qué pasa. Está muy bien, sobre todo me gusta que no te enredas en prosa difícil, sino que las frases son muy claras y de hoy en día. ¡Muy bueno!

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Gracias AnaBarderas! :)

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

Eso intento, PedroSuarez_80, jejejejej

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

Muchas gracias IvoryPeople_29 :)


#2

El frío no tardó en extenderse por las plantas de sus pies para subir hacia las piernas, adheriéndose en ellas cómo guante en mano.

Poco a poco, notó cómo cada centímetro de su piel se le ponía de gallina. Debía de darse prisa si no quería coger un buen constipado.

Inclinó su cuerpo hacia delante, vigilando de no caerse del borde de la cama, y alargó ambos brazos hacia el suelo, palpando el aire en la oscuridad mientras buscaba sus viejas zapatillas de estar por casa; ¿dónde demonios las había puesto? "Isis", pensó, mientras dejaba escapar un gruñido. Su viejo bulldog francés ya había hecho una de las suyas.

Decidió dejar de buscar las dichosas zapatillas, y se puso en pie, haciendo que los muelles de la cama emitieran un leve chirrido; aguantó la respiración, rezando para que sus padres no se hubiesen dado cuenta, y aguzó el oído durante unos segundos: seguían hablando en la planta inferior, preocupados por el tema de las desapariciones. Preocupados por los padres del niño desaparecido.

El chico de su colegio -Seth, creía recordar que se llamaba Seth Méndez, un chico bajito y robusto, tal vez demasiado para su corta edad- tan solo iba dos cursos por encima de él, en cuarto de primaria. Tenía reputación de bruto, le gustaba meterse con los más pequeños para quitarles el almuerzo, o los cromos de fútbol. "Tal vez se mereciera una lección", dijo una voz en su cabeza, abriéndose paso por entre sus adormilados pensamientos. "Tal vez Seth se merezca haber desaparecido del mapa; solo espero que allí dónde esté, no le den un brutal escarmiento". Brutal. Igual de bruto cómo había llegado a ser él. Sacudió la cabeza con fuerza, intentando borrar aquellos pensamientos de su cabeza. "Pero, ¿qué te pasa?", se regañó a sí mismo, mientras se pasaba una mano por la cara para despejarse un poco. "Seth es un bruto, pero no se merece que se lo hayan llevado".

En el colegio, el ambiente había sido triste, pésimo. No habían dado clase, los profesores habían decidido que lo más conveniente era que todos los alumnos estuvieran reunidos en el comedor del centro, apoyándose moralmente los unos en los otros. Todos estaban asustados, y algunos de sus amigos incluso habían llorado cuando les habían anunciado la noticia. Era difícil de asimilar que tal vez no volverían a ver a su compañero de escuela -nadie les había asegurado de que volvería; de echo, cuando unas niñas del mismo curso que Méndez habían preguntado a su tutora si Seth regresaría, ésta había ignorado el tema, insistiendo en que todo se "solucionaría", pero no que él "regresaría"-, y por los rumores que habían corrido durante el día de boca en boca, Ibai había escuchado que Seth no era el único niño que había desaparecido sin dejar rastro: antes que él, ya habían desaparecido otros dos más, no muy lejos del pueblo dónde vivían.

Dejando escapar el aire despacio, empezó a encaminarse hacia fuera de su desordenada habitación -no quería ni imaginar todo lo que había llegado a esconder debajo de la cama: cada vez que su madre le había dicho que recogiera la habitación, él tan sólo se había limitado a meterlo todo allí debajo, por pereza; si un día decidía explorarlo, seguramente, sería toda una aventura que jamás olvidaría-, para dirigirse hacia la de sus padres, dónde Laia dormía tranquilamente en su cuna, ajena de lo que sucedía a su alrededor.

A medida que iba avanzando por el corto pasillo que separaba ambas habitaciones, las voces de sus padres parecían ir en aumento. Seguramente, estaban en la cocina, picando cualquier cosa, ya que la noticia parecía haberles afectado bastante a ellos también. Ibai deseó volver a ser un bebé como su hermana, y vivir ajeno a toda aquella pesadilla que estaban viviendo algunos padres al perder de una manera tan "absurda" a sus hijos. No pudo evitar pensar en cómo se sentirían sus padres si el que hubiera desaparecido hubiese sido él, o Laia. Imaginó a su madre tumbada encima de su cama, con su fotografía entre las manos, llorando sin cesar, mientras era su padre el que debía de mostrarse fuerte, y convencerse a sí mismo de que tarde o temprano, su hijo regresaría. Tal vez la policía le encontrara escondido en uno de esos castillos con tobogán que habían en los parques, con la ropa sucia y rota. Completamente empapado por culpa de la lluvia torrencial que había caído durante la noche.

Cerró los ojos con fuerza, intentando borrar aquella imagen.

¡Diablos! ¡Si ni siquiera sabía cómo demonios había podido Seth desaparecer sin dejar rastro! "Y si lo investigas?", preguntó de nuevo aquella voz que se había propuesto a no dejarle en paz. "Tal vez consigas averiguar dónde está". "No digas tonterías", le respondió, molesto. "¿Cómo diantre voy a averiguarlo? Solo soy un niño".

Cuando llegó al umbral de la puerta, la fragancia de crema para bebé invadió sus fosas nasales.

Le gustaba aquél olor: era tan suave, tan infantil, tan... Inocente. "Todos los niños son inocentes", solía decir su abuela mientras tejía largas bufandas de punto, sentada en su desgastado sillón, cerca de la chimenea. "Son cómo pequeños árboles recién plantados; hay que saber llevarlos rectos hasta que empiezan a tener el conocimiento de lo que está bien y de lo que no. Hay que evitar que se tuerzan para que sigan su camino cómo es debido". Pidiendo perdón en silencio, apartó a su abuela de su pensamiento. No quería pensar en ella en aquél momento. Solo quería ver si la pequeña estaba bien, aunque no tenía ninguna razón por la que no tuviera que estarlo. "Instinto de protección", se dijo, acercándose con cuidado de no hacer ruido hacia la cuna, deseoso de ver a su hermana. "Es curioso cómo una persona tan pequeña, puede llenarte tanto el corazón...".

Cuando sus padres le habían dado la noticia de que iba a tener una hermana, la verdad es que no le había hecho gran ilusión, aunque tampoco había temido que sus padres le dejaran de lado por la llegada del nuevo bebé; siempre había sido bastante independiente, y había logrado ocultar muy bien sus emociones y sentimientos, algo que a sus padres siempre les había tenido preocupados.

A lo largo de los meses en los que la tripa de su madre había ido creciendo, había intentado pasar desapercibido, e incluso había acabado largándose hacia su habitación cuando los "mayores" empezaban a hablar sobre cómo sería la llegada de su hermana. Tenía miedo de quererla, y de que ella sin embargo, no sintiera lo mismo. Quería que la gente creyera que a él le daba igual si tenía una hermana que otro hermano. Le daba igual que creyeran que sentía "celos". Por absurdo que pareciera, a sus ocho años, Ibai sabía lo que era querer a alguien, y no ser correspondido -o almenos, eso creía él-: quería a su madre por encima de todas las cosas, y sin embargo, sentía que su madre no le quería de la misma manera, puesto que a medida que había ido creciendo, parecía haberse distanciado más de él, ya no era su prioridad, y cuando le dejaba en el colegio, casi podía ver cómo el alivio por desembarazarse de él, se dibujaba en su rostro todas las mañanas. Entonces, ¿por qué su hermana iba a ser diferente?

Pero cuando Laia nació e Ibai fue a verla al hospital, todos aquellos pensamientos tan pésimos que se habían adueñado de su mente, parecieron disiparse cómo por arte de magia: fue amor a primera vista. Y aunque todavía era apenas un niño, supo que aquél amor tan inmenso que invadió su corazón cuando vio la carita de su hermana por primera vez, no volvería a sentirlo jamás por ninguna otra persona. Había acariciado con cuidado su mejilla sonrosada. Era tan pequeña...

Cruzó el umbral, entrando con cuidado en la habitación de sus padres, y miró hacia dónde habían instalado la cuna y todo lo demás para la pequeña.

Un enorme león de peluche -el primer muñeco que le habían regalado a su hermana- le devolvía la mirada con simpatía desde la mesilla de noche.

Vio el pequeño monitor en una de las estanterías que habían puesto encima del cambiador, al lado de una fotografía ampliada que sus padres tenían de los dos hermanos, en la que Ibai tenía cogida a Laia en brazos, y la miraba fijamente, disimulando una sonrisa. Notó cómo su corazón latía con más fuerza en su pecho.

Alargó la mano para coger el marco, cuando advirtió que la pequeña cámara estaba enfocada de tal manera, que podría captar un buen plano de Laia; si sus padres les daba por echar un vistazo y le veían allí a aquellas horas, seguro que le echarían una buena bronca. Así pues, decidió apartarse hacia un ángulo dónde la dichosa cámara no le enfocara.

Encima de la estrecha butaca que su padre había heredado de la abuela, había un vestido de color azul, junto con unas medias del mismo color, unos zapatos de fácil poner, y una diadema para la pelusilla que su hermana tenía en la cabeza. "Prácticamente, es ropa de muñeca", se dijo, mientras cogía el bonito vestido para admirarlo de más cerca. "Hace años, a mí me vestían con ropa así de pequeña. Es una pasada". Volvió a dejar el vestido sobre el sillón, con cuidado de no arrugarlo.

De pronto, el olor de la crema con la que embadurnaban a su hermana, pareció haberse extendido, dando paso al nauseabundo olor de un pañal sucio, cargado de...

-¡Dios, qué peste! -Exclamó, en un murmullo, mientras se llevaba una mano a la nariz para intentar así que el olor no fuera tan fuerte. Adoraba a su hermana, pero aquél olor nauseabundo era lo más "asqueroso" que había olido jamás. Volvió la cabeza para mirar por encima de su hombro, en busca del dichoso pañal. Su madre lo habría dejado en algún rincón olvidado. No lo veía por ningún lado.

Soltó un suspiro, y volvió de nuevo la cabeza hacia adelante, para acabar de acercarse a la cuna, y echó un vistazo en su interior.

La mantita con la que su madre arropaba a Laia, estaba echada contra los barrotes de madera.

Laia no estaba en la cuna.

Encima del pequeño colchón, solo estaba su chupete, y "Pussy", el pequeño mono de peluche con el que solía dormir.

Robe_Ferrer
Rango7 Nivel 32
hace alrededor de 4 años

Igual que a la parte anterior le falta una buena revisión para corregir acentos (“solo" se escribe sin acento en todos los casos)

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

Gracias por la corrección Robe_Ferrer :)

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

Y gracias por el voto!

Kicye
Rango8 Nivel 37
hace alrededor de 4 años

A pesar de algunos acentos tu relato es verdaderamente muy bueno. Me encanta tu manera de abordar los pensamientos. También la forma como describes a los personajes. Sabes usar de forma grata los puntos y seguido. Te felicito por la segunda ronda. Si deseas pasa por mi historia patatas con manzana.

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

Gracias Kicye :) me pasaré sin falta

Jupyter
Rango12 Nivel 57
hace alrededor de 4 años

Me gusta lo profundo que es! Cuenta con mi voto! Espero verte por mi historia "nunca" y votes si te gusto, lo espero;D

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡Gracias Charlie_GTP!

HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

@Trisha1608 en la única forma que se escribe solo sin tilde, es cuando es el adjetivo. Cuando es adverbio lleva tilde. Es decir, cuando sólo lo puedes sustituir por solamente, va con tilde. Me preocupa más haber visto echo sin hache. Pero eso no desluce tu gran historia. Ese final me mató. Quiero más del Ibai el pequeño investigador. (Ojo con Pussy, es un nombre polémico si te lo lee algún angloparlante :P). Mucha suerte!

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

Jajajjaja muchas gracias HJPgrim! Espero poder entregaros la tercera parte!

SEXYLOVER122
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

! Un texto muy bien escrito , profundo ! . Me encanta tu manera de narrar , y el texto me gustò mucho . ! Ojalà pases a la siguiente ronda ! . ! Suerte ! ...

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

¡¡Muchísimas gracias SEXYLOVER122!!, ¡ojalá que si, y pueda entregaros la tercera parte!


#3

El pánico se apoderó de su cuerpo y mente.

No podía dejar de mirar la cuna vacía.

Laia había sido la siguiente. Su peor temor se había hecho realidad.

Miró a su alrededor, buscando alguna pista de quién podía habérsela llevado, pero cómo era de esperar, no encontró nada: la luz de la lámpara que había sobre la mesita de noche bañaba levemente la habitación.

No sabía por dónde empezar, pero sí que debía de encontrar a su hermana, antes de que sus padres subieran a dormir.

Se volvió de nuevo hacia la cuna, y con mano temblorosa, cogió el mono de peluche. Era suave y blandito. Como Laia.

Las lágrimas no tardaron en aflorar en sus ojos: había fallado a su hermana. "No puedes decir que le has fallado, hasta que no hayas hecho el intento por encontrarla", intentó animarse, reprimiendo las lágrimas. No podía derrumbarse. Debía mantenerse fuerte, sereno: comprendió que no podía acabar como los padres de Seth; la tristeza y la desesperación, no eran grata compañía, y menos en aquél momento, no podía aceptarlas cómo tal, o quedaría hundido en la miseria. Se bloquearía.

El murmullo de la televisión llegó hasta sus oídos, informándole así de que disponía de un tiempo limitado para enfrascarse en la búsqueda de Laia, y traerla de nuevo a su cuna.

No había tiempo que perder.

Intentó recordar alguna escena de los cómics que leia sobre un tal "Poli Nocturno" -un tipo que se aseguraba de hacer justicia por las noches, mientras que por el día trabajaba cómo cajero de supermercado-, en la que el protagonista se preparaba para poder empezar con su "trabajo".

-Necesito una linterna pequeña -murmuró, con los ojos fuertemente apretados, concentrado, mientras la imagen del "Poli Nocturno" se dibujaba en su mente-. También necesitaré ropa oscura, pintura de camuflaje y un bloc de notas. -Abrió los ojos de nuevo, disipando así una de las últimas viñetas que había contemplado de su personaje favorito-. Y por supuesto, también necesitaré un bolígrafo. -Por un instante, se sintió cargado con fuerzas, dispuesto a todo por lograr lo que se había propuesto. Se sintió importante al descubrir que era más valiente de lo que jamás había pensado.

Apretó ligeramente el peluche contra su rostro, notando un ligero cosquilleo en la piel, mientras el leve perfume de bebé que lo impregnaba, invadía sus fosas nasales.

-Te encontraré -dijo entonces, con la voz amortiguada por el muñeco-. Te traeré de vuelta con nosotros; y quién te haya llevado, se lo haré pagar muy caro. -Si se la había llevado "el Señor de la Oscuridad" -otro de los personajes del cómic que leía-, sabría cómo derrotarlo: tan sólo necesitaba su linterna, y algunas pilas de recambio. El resto, tan sólo sería enfocarlo con la potente luz de la linterna, y esperar a que todo terminara.

Sabía que se iba a aventurar en algo peligroso, en algo de lo que quizás no podría regresar: si no se andaba con cuidado, sus padres acabarían perdiendo a sus dos únicos hijos, y el dolor que sentirían, no tendría nada que ver con el dolor de los padres de su compañero de colegio.

Tras dar un beso al muñeco, pensando en cuántas veces su hermana se lo llevaba inconscientemente a la cara, lo volvió a dejar sobre el colchón, dentro de la cuna, y giró sobre sus talones, decidido a ir a buscar todo cuánto necesitaba para aventurarse en la búsqueda.

Había apagado todas las luces de la planta superior.

Había intentado plagiar la vestimenta del personaje de sus cómics, pero ante la posibilidad de ponerse el traje que había llevado en la boda de su prima y que éste acabara desgarrado y se le avecinara una buena bronca después, había optado por ponerse un chándal del colegio, el más oscuro que tenía, y en vez de sombrero, se había puesto uno de ésos gorros de la nieve, calado hasta las cejas: si su madre subiese en aquél momento, y lo viese así vestido, probablemente ni siquiera se molestaría en preguntarle qué era lo que estaba haciendo, si no que, simplemente, le echaría la bronca por estar aún despierto a aquellas horas.

Comprobó que había cogido todo cuánto necesitaba, e iba a salir de su habitación, cuando un leve resplandor que parecía proceder del escritorio llamó su atención: vigilando que sus pies no toparan con nada, se encaminó hacia la mesa de roble para comprobar qué era lo que desprendía aquella luz, y vio que la mochila del colegio estaba entreabierta. La luz procedía de allí dentro.

-Pero, ¿qué...? -Murmuró, confuso, mientras fruncía el ceño. Se agachó, acercando el rostro lentamente. Aquél haz de luz parecía desprender un ligero calor. Notando cómo el miedo le subía hacia la garganta, oprimiendo sus cuerdas vocales, cogió la cremallera, y acabó de abrir la mochila. El resplandor se extendió por cada rincón de la habitación.

Ibai contempló aquella luz durante unos segundos, hipnotizado. Era tan brillante... Pero entonces, le pareció oír los sonidos guturales que solía emitir su hermana cada vez que intentaba comunicarse con ellos.

Aquello no podía ser.

Era imposible.

Pero los sonidos volvieron a repetirse, ésta vez, con más claridad, y supo que, de alguna manera, su hermana se encontraba detrás -o en el interior- de aquella luz.

Debía de sacarla de allí, costara lo que costara.

Sin apartar los ojos del fuerte haz, soltó la cremallera para alargar la mano hacia él, sintiendo cómo el calor parecía penetrar por cada uno de los poros de su piel, quemándole prácticamente al instante, al tiempo que notaba cómo parecía tirar de él hacia el interior.

Retiró la mano con rapidez, asustado.

¿De veras aquello estaba pasando de verdad? "No hay tiempo para pensármelo ahora", se dijo, colocándose bien el gorro, preguntándose si no sería más un estorbo que un buen uso, ya que parecía ser que allí dentro, el calor era asfixiante. "Vamos allá". Cogió los dos extremos de la maleta, y los abrió todo lo que pudo.

Miró por encima de su hombro, consciente de que quizás sería la última vez que vería el que había sido siempre su hogar.

Se subió a la silla, e intentando mantener el equilibrio, levantó una pierna para poder meter el pie en la mochila, dejando que la ardiente luz se cerniera sobre él, adheriéndose como guante en mano, empezando a tirar de él hacia abajo.

Se agarró con fuerza en el respaldo de la silla para poder meter el otro pie en el interior.

Luego, se dejó "absorver", cerrando los ojos con fuerza cuando el calor amenazó con reventarle los globos oculares.

Era como si un saco en llamas envolviera su cuerpo.

Por suerte, aquél suplicio no duró mucho: antes de que pudiera darse cuenta, Ibai sintió que sus pies estaban suspendidos en el aire; no tardó en comprobar que su cuerpo parecía deslizarse hacia abajo con rapidez, escurriéndose de aquella especie de saco luminoso, cayendo finalmente al vacío.

Alargó los brazos para intentar agarrarse a algún sitio. Pero no había nada dónde cogerse.

Finalmente, aterrizó con fuerza de rodillas.

El dolor pareció recorrer su cuerpo de arriba abajo, haciendo que notase que sus piernas pareciesen gelatina: no estaba seguro de poder ponerse en pie tan pronto. No, hasta que almenos el dolor empezara a disiparse.

Mientras esperaba a que así fuera, miró a su alrededor: el ambiente era bastante tétrico, toda aquella luz que le había llamado la atención hasta convencerle para que entrara en su interior, había desaparecido. Y con ella, el asfixiante calor.

Ahora, el frío era la única manta que le envolvía.

Parecía estar dentro de un pozo, con la única diferencia, que en éste, había cuatro pasillos que conducían a cuatro posibles salidas, aunque sólo uno de ellos lo llevaría a dar el siguiente paso para encontrar a su hermana -y a todos los chicos desaparecidos-; cuando la hubiera encontrado, ya pensaría cómo salir de aquél agujero dónde se había sumergido.

Movió las piernas con cuidado, esperando que el dolor se le hubiera pasado, y se puso en pie, mirando las cuatro salidas alternativamente: ¿cuál sería su primera -y esperaba que acertada opción?. "La que tengo detrás", se dijo, decidido.

Giró sobre sus talones, y empezó a andar hacia el túnel, sintiéndose incómodo.

Algo no acababa de ir bien.

No es que sintiera el peligro, en absoluto. Era otra cosa. Era el suelo. Algo raro ocurría a cada paso que daba.

Era cómo si pisara algo... Blando. Cómo si a cada paso que dara, el suelo se "levantara".

-¡Céntrate, maldita sea! -Exclamó, sintiéndose furioso consigo mismo-. ¡Qué diantre importará lo que le pase al suelo! ¡Espabila en encontrar a tu hermana, para salir de aquí! -Intentó hacer caso omiso a aquella sensación que tanto le incomodaba -aunque no era fácil-, y avanzó con decisión, entornando los ojos para poder ver en la penumbra, mientras contaba en silencio los pasos que daba, intentando memorizarlos para cuando tuviera que hacer el camino de vuelta: era un crack de las matemáticas, siempre se le habían dado bien, e incluso había empezado a inventarse fórmulas para hacer sus cálculos, ¡con tan sólo ocho años!

"Quince... Dieciséis...".

Giró hacia la derecha, con la mirada clavada en el suelo, a pesar de no ver prácticamente nada. Ni siquiera sus pies.

"Un... Dos... Tres...".

Los latidos de su corazón casi parecían marcar el ritmo de sus pasos.

Entonces, sus pies tropezaron con algo que parecía sobresalir del suelo.

Estiró los brazos hacia adelante para amortiguar así el tremendo trompazo, cuando sus manos toparon con una pared blanda -igual que el suelo- y áspera.

Cuando recuperó el equilibrio, palpó de nuevo la pared, preguntándose una vez más dónde demonios había ido a parar. "El caso es, que el tacto me resulta curiosamente familiar", se dijo, mientras alzaba las manos por encima de su cabeza, sin dejar de palpar la supuesta pared. "Pero no sabría decirte de qué".

Finalmente, sus dedos toparon con unos fríos hierros que parecían describir una especie de ancho arco que se alzaba mucho más por encima de su cabeza.

Hace alrededor de 4 años

5

11
HJPilgrim
Rango13 Nivel 60
hace alrededor de 4 años

@Trisha1608 que inmersiva historia creaste para nosotros. Me encantan las aventuras de Ibai. Espero la siguiente caja! Mucha suerte!

Irenessj
Rango6 Nivel 27
hace alrededor de 4 años

Quiero seguir leyendo, suerte!!

Savel
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 4 años

Like...

Trisha1608
Rango5 Nivel 20
hace alrededor de 4 años

Gracias Irenessj! Espero poder pasar, si no, gracias de todos modos por leer mi relato, y un placer haber participado