solo_yo_
Rango6 Nivel 25 (711 ptos) | Novelista en prácticas

PRÓLOGO
A lo largo de la vida, se hacen muchas estupideces.
Es así, así funciona el ser humano.
Puede que todos tengáis más o menos cosas que habéis hecho o dicho de las que os arrepentís.
Es probable.
Pero lo peor es arrepentirse por no haber actuado.
Todo aquello que querías decir y no dijiste se te queda enquistado.
Te quema y te deja sin respiración. Se te clava como una espina.
Del deseo de arrancar esa espina surge esta recopilación del corazón que hoy puedes leer.
Porque sentí y callé.
Porque tuve miedo y huí silenciosamente.
Pero sobre todo porque me cansé de oír gritar a mi corazón mientras mis labios permanecían sellados.
Si alguna vez has amado, hayas sido o no correspondido, entenderás estas palabras y entonces dejarán de ser solo mías. Serán nuestras.
Y entonces, tal vez entonces podremos decir
Todo aquello que nunca nos atrevimos a decir.

Hace 4 meses Compartir:

4

30
AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace 14 días

Muchas razón tienes en lo que dices.


#2

DÍA 1

Te conocí, un día cualquiera.
En un momento cualquiera de nuestras vidas.
En un instante en que no esperaba nada.
Un día igual que al anterior.
Sin embargo te reconocí.
Te reconocí de haberte intuido en un pasillo.
Casi no te vi. Fue tan solo un instante.
Un latido. Un suspiro.
Tan breve que casi parece que te inventara.
Pero no,
Sé que eras tú.
Se cruzaron nuestras miradas.
Y después nada más.
Meses después te conocí. Ya de verdad.
Como una de esas maravillosas casualidades de la vida.
Fuiste como una brisa fresca.
Fuiste aire. Fuiste oxígeno.
Sí, oxígeno.
Porque te veía y respiraba hondo.
Te miraba y empezaba a sentir.
Porque, ¿sabes una cosa? Eres y siempre serás mi más bonita casualidad.

WalterChavez_37
Rango6 Nivel 26
hace alrededor de 2 meses

Me gusto esta parte escribis bastante bien.


#3

DÍA 2
Poco a poco fueron surgiendo conversaciones.
Sobre todo sonrisas,
Entre sonrisas y miradas me dejaste ciega.
Ciega, muda y sorda.
De pronto parecía que sólo podía verte a ti.
Sólo te oía a ti.
Sólo tú.
Lo demás desaparecía.
Daba igual cómo y daba igual con quién.
En cuanto tú aparecías me olvidaba hasta de mi nombre.
Sólo existías tú.
En ese momento sólo podía pensar en tu nombre.
Nada más.
Solo tú.
Sólo tu nombre.
Sin tiempo y sin motivos. Toda alma y corazón.


#4

DÍA 3
Una sonrisa.
Cómo puede atrapar tanto una sonrisa.
El caso es que habría hecho cualquier cosa por verla una y otra vez.
Verte sonreír era adictivo.
Lo sigue siendo.
Podría pasarme minutos, horas o días viéndote sonreír.
Y dejar que la vida pasase alrededor.
Porque sólo con verte sonreír yo era feliz.
Parecía como si con tu sonrisa se iluminara todo.
Desde luego así lo hacía con mi corazón.
Porque no había nada mejor.
Nada más bonito que tú feliz.
Y es que poco a poco me mataste a sonrisas.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace 14 días

Pues no es una mala manera de morir.

solo_yo_
Rango6 Nivel 25
hace 14 días

@AngelMarat ni que lo digas... Por ciertas sonrisas... Se moriría mil veces...


#5

DÍA 4
Tu mirada.
Dos ojos.
Oscuros.
Pero a la vez dulces, tiernos.
Desde luego eso me parecía a mí.
Cada vez que nuestras miradas se cruzaban yo deseaba hundirme en la tuya.
Tus ojos eran para mí la puerta a un mundo nuevo.
Un mundo que yo ansiaba conocer con toda el alma.
El tuyo,
Imposible era retirar la mirada.
¿Por qué?
Cómo dejar de mirar tus ojos si justo en ellos residía la felicidad.
Y la auténtica verdad es que esperaría una vida entera solo por verte una vez más.


#6

DÍA 5
Tus manos.
Cuántas y cuántas veces soñé con sentir tus manos acariciándome.
¿Habría algo igual?
Lo dudo.
Por ridículo que fuese, lo cierto es que al verte tocar algo deseaba ser ese objeto.
Y me daba igual que no tuviera sentido.
Sabía que no lo tenía.
Pero... ¿a caso importaba?
Lo dudo.
Ese era mi sueño.
Mi sueño mientras miraba tus manos posadas en cualquier lado.
Tranquilo. Perfecto.
Tú.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace 9 días

¡Qué cosa más linda es el amor!


#7

DÍA 6
Esperarte.
Soñarte.
Desearte.
Seguir esperándote.
Pensarte.
Sin lógica.
Sin sentido.
Casi hasta sin motivos.
Puro corazón.
Todo sentimiento.
Un sueño inalcanzable.
Tú y yo,
Seguir soñando.
Seguir esperándote.
Y así pasa la vida.
Pensando que hay que quererte mucho para esperarte tanto.

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace 9 días

El último verso no está nada mal.


#8

DÍA 7
Inspiración.
Ese eres tú.
Porque es pensar en ti y mi mente se llena de imágenes.
Recuerdos.
Sueños.
Esperanzas.
Frases.
Poesía.
Tu simple nombre me inspira.
Tu recuerdo me mueve.
Surgen los sentimientos de los recuerdos, dando lugar a las palabras.
Aquéllas que nunca me atreví a decir.
Esas que tú no esperas ni imaginas.
Pero ahí están.
Flotando en el aire.
Y yo las atrapo y las traslado al papel.
Esperando. Siempre esperando a que algún día quieras leerlas.
Y entonces tal vez sólo entonces logres entender.
Que para mí sólo eres tú.
Y que todo tú es inspiración para mí.
Y que sólo si es contigo, y sólo si eres tú.
Yo digo siempre.

#9

DÍA 8
Quererte y que nadie lo entienda.
Quererte y no entenderme ni yo.
No ha sido una historia fácil.
De hecho...
¿Hubo historia?
Según se mire sí.
Según se mire no.
Pero ante evidencias aplastantes...
Qué más da.
Y me dicen.
Y me hablan.
Y yo escucho y tienen razón.
Pero al mismo tiempo mi corazón grita que te quiere cerca.
Te quiere aunque duela.
Te quiere aunque arda.
Y claro que duele.
Y claro que arde.
Porque mi corazón sabe que faltas.
Te echa de menos y no estás.
Te echo de menos.
Porque el tiempo sigue pasando y no puedo dejar de pensar en ti.

#10

DÍA 9
¿Recuerdas?
No, probablemente no.
Y aunque lo hagas...
De seguro que tus recuerdos y los míos son completamente distintos.
Recuerdo temblar antes de verte.
Cómo mis piernas no me sostenían.
También mis manos temblaban empapadas de sudor.
Y entonces aparecías tú a lo lejos.
Tranquilo, controlando la situación.
Controlando mi corazón.
Y con esa sonrisa tuya que hacía que me quedase en blanco.
Aparecías y sólo podía recordar tu nombre.
Entonces tocaba respirar, tratar de mantener la compostura.
Recordar que después del abrazo de saludo, debía separarme.
No quería. Se estaba demasiado bien con tus brazos rodeándome.
Y hablábamos y yo me enamoraba de tu voz.
Y te miraba. Te miraba a los ojos y deseaba decirte mil cosas.
Te observaba caminar y yo sólo quería ir a tu lado por siempre.
Llegaba el triste momento de la despedida.
5 minutos. 5 horas...
No había diferencia. Todo era poco.
Te decía adiós mientras te sonreía. Por dentro gritaba que quería quedarme a tu lado.
Un rato más. Mejor para siempre.
“Adiós, ya te echo de menos.”
Me iba y me quedando pensando en ti.
En tus palabras, en tus gestos, tu mirada, tu risa...
Y sé que aunque recuerdes tú lo haces de otra manera.
Más realista. Eso seguro.
Pero juntos, no controlaba.
Juntos era un sueño en el que estábamos juntos. Aunque en realidad no lo estuviéramos.
Y era tal la locura que si olía a ti, lo compraba. Aun lo haría.

#11

DÍA 10
¿Crees en la magia?
Yo sí.
Sobre todo, creo en la magia de los instantes.
Como que tú aparecieras y me hicieras soñar.
Me llamabas “cielo” y volaba.
Y es que en ese tiempo yo viví ahí.
En el cielo incluso más allá.
Solía vivir en un estado de felicidad tal que me sentía como si levitase.
Y de ahí no había forma humana de descender.
Básicamente porque ni podía ni quería.
Y cada instante, cada detalle, cada palabra, me hacía volar aun más.
Porque sí, porque eras tú.
Porque durante unos instantes pensabas en mí.
Entonces te sentía cerca.
Y ya no necesitaba más.
Tal vez lo entiendas. Tal vez no.
Y sé que eran sólo palabras.
Pero eran palabras que me acercaban a ti.
Palabras a las que volvería.
Porque tú decías “cielo” y yo volaba.
Tú decías “cielo” y yo te amaba.

#12

DÍA 11
¿Perfección?
Recuerdo que una vez dijiste que no viera solo lo bueno en ti.
Tendría que haberte dicho que hay mucho bueno en ti.
Pero que tenías también el poder para destruir.
También podría haberte dicho lo mismo de mí.
Que se le va a hacer, somos dos humanos.
No somos perfectos.
Ni tú ni yo.
Pero no entendías.
No te quería porque pensase que fueras perfecto.
No lo hacía.
Te quería porque contigo me sentía más que viva.
Contigo era muy fácil ser yo misma.
Me salía sólo contarte todo.
Quería que me conocieras.
Deseaba conocerte.
Lo sigo haciendo.
Quiero que me conozcas y veas cómo soy.
Quiero conocerte y ver cómo eres.

#13

DÍA 12
Te vi.
Te conocí.
Me miraste.
Me sonreíste.
Me atrapaste.
Te amé.
Te amé.
Tuve miedo.
Te perdí.
Te eché de menos.
Te perdí.
Sufrí.
Sufrí.
Sigo amándote.
Sigo extrañándote.
TE AMO.
Pero, ¿sabes? No me arrepiento.
Pero, ¿sabes? Volvería a hacerlo.

#14

DÍA 13
Te esperaré.
Un día, una semana, un mes más.
Esperaré a hablarte.
Tendré paciencia antes de mirarte.
Buscaré la mejor manera para poder tenerte cerca.
Sé que tengo todo en contra.
Sé que muchos me dirían que no vales tanto la pena.
Puede que hasta tú me lo dirías.
¿Entonces?
Tal vez vi más.
Tal vez sepa que en el fondo no es tan locura.
O tal vez sí. Da igual.
Lo tengo claro.
Hay que apostar por lo que se quiere.
Hay que apostar por lo que se cree.
Y yo te quiero a ti.
Quiero aprender a conocerte.
Sin prisa, sin pausa.
Y decir algo tan simple como que te echo de menos cada día.
Soy consciente de que éstas parecen las palabras de una demente.
Pero sabes que detrás de las palabras hay mil sentimientos.
Si ellos pudieran hablar directamente de seguro se expresarían mucho mejor.

#15

DÍA 14
Un sueño.
Solo un sueño.
Tú muy cerca de mí.
Tanto que puedo tocarte.
Y acaricio tu cara.
Mientras tú sonríes. Feliz.
Yo cierro los ojos para disfrutar del momento.
En un intento de guardar en mi corazón tanta felicidad.
Y siento que te acercas aun más.
Abro los ojos y puedo ver los tuyos brillando.
En un susurro me dices que me quieres.
Y te acercas aun más hasta que ya no somos más dos.
Ahora somos uno.
Temblando.
Sintiendo tanto amor, tanta felicidad que parece inabarcable.
Parece imposible.
Tú en mí. Yo en ti.
Un beso.
Una caricia.
Un sueño.
Solo un sueño.

Hace alrededor de 2 meses

0

1
#16

DÍA 15
“Adiós”.
Te fuiste.
En verdad no hiciste tanto ruido.
Pero te fuiste.
No hay duda.
No estás.
Siento tu ausencia como una gran losa en mi corazón.
Es una gran carga.
Y resulta curioso.
Si se piensa bien... Al irte... Al haber algo menos en mi vida...
Debería pesar menos.
Ya, pues no.
Tú ausencia se nota.
Jamás pesó tanto el corazón. Jamás dolió o quemó tanto.
Parece que grita.
Quiere aplastarme.
Muchas veces ha estado cerca de conseguirlo.
Me mantuve firme y traté de fingir ser fuerte.
Por el momento servía.
Aunque lo cierto es que no era fácil.
Notaba tu silencio.
Me ahogaban los recuerdos.
Me invadían los sueños.
Y sí, te fuiste.
Pero te olvidaste decir “Adiós”.
Y aun trato de evitarlo pero te pienso y te sueño tanto que me quema no tenerte a mi lado.

Hace alrededor de 2 meses

0

1
#17

DÍA 16
No te imaginas lo que estás haciendo.
Que te fuiste.
Ahora medio volviste.
Pero no terminas de dar el paso.
Estás en el umbral.
Y yo no te quiero ahí.
Pasa o sal.
Quiero lo primero pero soportaré lo segundo también.
Pero puedo asegurarte que tenerte ahí a medias...
Es una tortura.
No sé lo que buscas.
No sé lo que esperas.
No sé a qué tienes miedo. Ni si lo tienes.
Sólo necesito que des un paso.
Uno hacia delante u otro hacia atrás.
Pero uno en firme y que lo mantengas.
Porque te aseguro que esta situación es una tortura.

Hace alrededor de 2 meses

0

1
#18

DÍA 17
Estuve pensando y...
¿Qué te parece si nos apuntamos a un concurso?
Seguro que ganamos.
Porque a quererte, nadie me gana.
Porque a hacerme daño, nadie te gana.
Aunque mejor aun...
¿Y si dejamos este pulso eterno?
Sería genial jugar en el mismo equipo.
Tú y yo contra el resto del mundo.
No sé cómo te sonará a ti.
Para mi suena a delicia.
No me preguntes cómo pero sé que si nos ponemos nadie nos gana a amarnos.

Hace alrededor de 2 meses

0

1
#19

DÍA 18
Alguien que me ayude.
La lógica me abandonó hace tiempo.
Voy a tratar de ser sincera y paciente.
Recuerdo todo y sonrío.
Olvido que en realidad sólo estaba yo.
Te lo daría todo. Hasta quedarme vacía.
Esperaría todo el tiempo que hiciera falta.
Quiero gritarte un millón de cosas.
Un sentimiento que se convirtió en mi vida.
Igual tú no entiendes nada. Si me dejas hago un esfuerzo y te lo explico.
Esperaré. Porque tengo la sensación de que por ti vale la pena.
Recuerda que confío en ti.
Olvida por un instante que te fuiste.
Ante todo vuelve, vuelve, vuelve.
Porque empieza a quemar el echarte de menos al despertar y pensarte justo antes de dormir.
Vuelve.

Hace alrededor de 2 meses

0

1
#20

DÍA 19
Si es cuestión de confesar...
Déjame que te diga que me encantaría gritarte todo esto que te escribo.
Hasta quedarme sin voz.
Hasta que por fin lo entiendas.
Que no tiene sentido.
Que no te entiendo.
Que quiero entenderte.
Que te necesito.
Que te quiero.
Que vuelvas.
Que estés.
Que no te vayas.
Que me quieras.
Que un abrazo.
Uno, dos, tres.
Para siempre mejor.
Que siempre se puede.
Que quiero.
Te lo gritaría. Te lo susurraría.
Siempre.
Que te quise como a nadie.
Que me doliste como nunca.
Que mejor bien.
Prefiero siempre. Sobre todo si es contigo.

Hace alrededor de 1 mes

0

1
#21

DÍA 20
¿Sabes?
El amor da miedo.
En el momento en que te enamoras de alguien le das inmediatamente el poder para que te destruya.
Evidentemente esa es la peor parte.
Pero si apuestas por lanzarte y reconocer lo que sientes...
Corres el peligro, como en todo.
Siempre ese miedo. Miedo a que todo cambie.
Miedo de pasar de sentirte feliz a estar hundido, que cueste hasta respirar.
Pero aun así.
Por mucho que tenga que perder.
Por mucho que el no esté ahí.
Decido amarte y sufrir que no amarte.
Decido intentarlo.
Sé que es una trampa.
Pero también sé que es una trampa en la que caería una y mil veces.

Hace alrededor de 1 mes

0

1
#22

DÍA 21
¿Te cuento mi mayor arrepentimiento?
Haber callado.
No haber actuado.
Hubo un tiempo, un lugar.
Y lo dejé pasar.
“Eso es que en realidad no le querías tanto como dices”.
No. Eso es que estaba aterrorizada.
Eso es que no sabía ni cómo empezar a decirte todo lo que sentía.
Porque sentía mucho. Y no sabía ni cómo expresarme.
Lo sentía todo.
El miedo me bloqueó.
Te miraba a los ojos y quería decirte tantas cosas que no sabía ni por dónde empezar.
Perdí mi ocasión.
No pierdo la esperanza.
De poder un día decir que lo que sentí por ti ha sido lo más fuerte que jamás experimenté.
Tal vez me ignores.
Tal vez me sonrías.
Ojalá.
No pierdo la esperanza.
Quiero dejar de ser esa niña asustada.
Confiar en mí. Empezar a hablarte y que lo sepas.
Tal vez entonces todo vuelva a comenzar.

Hace alrededor de 1 mes

0

1
#23

DÍA 22
Olvidar.
Pasar página.
Cambiar de libro…
Todo eso suena muy bien.
Sobre todo muy inteligente.
Por algún motivo no puedo.
No quiero.
No estoy preparada.
Porque tengo 1000 asuntos pendientes contigo.
No se puede cambiar de libro hasta que el anterior esté terminado, cerrado.
Este libro sigue latiendo y continúa doliendo.
Las páginas empiezan a amarillear. Ya va siendo viejo.
El lomo está casi destrozado de tanto leerlo.
A pesar de todo no ha acabado. Aun quedan palabras por decir.
Puede que el FIN esté cerca.
Pero aun no ha llegado.
Nos vemos en el próximo capítulo.

Hace alrededor de 1 mes

0

1
#24

DÍA 23
Amar es soñar.
Amar es sentir.
Es una locura sin sentido.
Es suspirar.
Un reflejo. Una mirada.
Una sonrisa. Una conversación.
Que no se entienda nada pero de igual.
Que por fin respiro hondo.
Pero también es miedo, pánico.
Perderlo todo, hasta la razón.
Convertirse en un lío muy cuerdo.
Convertirse en una sombra del ayer.
Y tu voz, tu mirada, tu risa.
Y tu conversación, tu mente, tu corazón.
Echar de menos una vez más.
Esperarte una vez más.
Y es que no siendo nada.
Tú te convertiste en el todo.
Incluso en ese aire que me cuesta respirar.

#25

DÍA 24
Estar tranquila y que de repente mi corazón dé un bote.
Aparece de repente ese sentimiento tan conocido.
No siempre en el momento más adecuado.
Pero tú nunca pides ni pediste permiso.
Entras, invades.
Estás sin estar.
Y sí, también creas ilusiones.
Y yo me derrito y lo quiero todo.
Necesito saber más. Conocerte de verdad.
Necesito tu sonrisa. Y a ti cerca.
Más cerca. Y siempre más.
Todo a cambio de todo.

#26

DÍA 25
¿Conoces la película “Clic”?
Esa en la que el protagonista era capaz de ver su vida como en una película.
Sé que eso no existe.
Pero si la vida viniese con esa opción la utilizaría para verte una y otra vez.
Tal vez así sería capaz de entender cómo me enamoré de manera tan irrevocable de ti.
Tal vez así tendría una excusa para volver a hacerlo.
Y si tuviera acceso a la tuya, la vería mil veces.
¿El motivo?
Conocerte, entenderte.
¿Prisa para ello?
Ninguna, la verdad es que para ti tengo toda la vida.
Sabiendo la recompensa, sin duda vale la pena pagar el precio.
Vale la pena tener paciencia.
Y sinceramente si tuviera que escoger una forma de conocerte.
Teniendo la opción clásica o la opción “película” de tu vida.
Escogería la clásico con los ojos cerrados.
Solo por estar contigo. Solo por tenerte a ti cerca.

#27

DÍA 26
Todo tiene remedio menos la muerte.
En esta vida lo más importante es no arrepentirse de nada.
Negar cualquiera de esas frases es cuanto menos estúpido.
Es cierto que mientras haya vida todo tiene solución.
Cuando menos te lo esperes encontrarás una respuesta a tus preguntas.
El problema es que a veces cuesta realizar las preguntas oportunas.
Sabemos lo que necesitaríamos escuchar.
Igualmente sabemos a quién deberíamos preguntar. ¿Cómo no?
Tu nombre está clavado en mi alma.
Olvidarme de él sería casi tan complicado como olvidarme del mío.
Todo lo que siento por ti.
Está tatuado en mi alma.
Quererte, olvidarte, odiarte, amarte, enfadarme…
Últimamente todo es un caos.
Igualmente está todo muy claro.
El deseo está lanzado.
Rogar para que vuelvas al menos una vez más.
O mejor, para que me quieras y no te vuelvas a ir.
TE NECESITO. TE QUIERO. TÚ.

#28

DÍA 27
Se dicen mil cosas acerca del amor.
Nos empeñamos en definirlo, en racionalizarlo.
Sin darnos cuenta de que al intentarlo estamos realizando una tarea imposible.
Tratar de definir el amor con palabras es ponerle unas barreras que en realidad no tiene.
¿Cómo se puede poner en palabras el sentimiento más intenso que existe?
Se siente o no se siente.
Pero no hay nada más complicado que tratar de explicar lo que sientes por esa persona especial y a la vez tratar que suene lógico.
Ahí, si de verdad sientes fracasarás.
Puede que tu discurso empiece con cierta coherencia pero llegará un punto en el que sencillamente no te saldrán las palabras.
A mí me gusta comparar el enamorarse al cruzar la calle.
Ves el coche y confías en que pare a tiempo para que puedas subirte.
Porque si no para por ti, si te atropella, estás acabado.
Probablemente sea la peor metáfora de la historia.
Soy consciente.
No soy filósofa.
Solo soy una chica a la que el coche terminó por atropellarla.
Aunque sigue su eterna esperanza de poder subir.
Y sí, el coche, eres TÚ.

#29

DÍA 28
Cerca.
Hubo un tiempo en que te tuve cerca.
Se pasaba el tiempo hablando de todo o de nada, contigo.
Esa era la clave de todo.
Sentirte cerca de mí aunque fueran unos minutos a través de la pantalla.
Sólo palabras. Pero de “sólo”, nada. Para mí lo era todo.
Y llegaban las llamadas, y ya sólo con ver tu nombre en el teléfono yo empezaba a temblar.
Sólo por oír tu voz.
No tienes ni idea de lo que me hacías sentir en esos momentos.
La felicidad era absoluta. Todo porque me regalabas unos minutos de tu tiempo.
¿Estúpido? Seguro que sí. Pero qué quieres. Eso sentía yo.
Sin embargo, había algo que lo superaba todo.
Y era cuando tenía el completo.
Entonces caminabas a mi lado y yo me sentía completa.
Ver tus reacciones, hundirme en tu mirada.
Mirarte cuando tú mirabas hacia otro lado y memorizarte.
Eso era el 100%. Ahí no necesitaba más.
Estabas ahí.
Conmigo.
Y yo era feliz.
¿Lo notabas?
¿Sospechabas que tenías a tu lado a la persona que más te quería en el mundo?

#30

DÍA 29
Durante bastante tiempo te llamé “mi medicina”.
Eras mi motivo para sonreír sin parar durante días.
Sí, cuando aparecías yo empezaba a temblar.
Y cada vez que te veía lo sentía con más y más intensidad.
Te sentía cerca y no me podía separar.
Me costaba toda mi fuerza de voluntad separarme de ti cuando me abrazabas.
Tú en mi vida y yo me sentía con fuerzas para superarlo todo.
Sin límites.
Tú eras mi fuerza.
Mi medicina.
Pero todo lo bueno se acaba.
Te fuiste y te convertiste en veneno.
Veía tus fotos y enfermaba.
Leía mensajes y conversaciones y mi corazón se partía.
Te imaginaba por el mundo libre, feliz.
Y yo… Durante un tiempo sólo sentí dolor.
Te echaba tanto, tanto de menos.
Te quería imaginar feliz, por supuesto.
Pero por otro lado, me gustaba pensar que de vez en cuando pensabas también en mí.
Sabía que era mentira así que ni eso me consolaba.
Te convertiste en mi enfermedad.
Medicina, enfermedad.
Basta con que vuelvas y decidas.
Aunque ya tengo un antídoto contra ti.
Espero funcione.
Espero vuelvas.
Fuiste mi medicina y te convertiste en mi kriptonita.
Vuelve a ser mi medicina.

#31

DÍA 30
Ciertos momentos en la vida no se olvidan.
Como la vez que me emocioné al escucharte hablar. Porque pensaba que esa sería la última vez que oiría tu voz, que te vería.
Recuerdo que en ese instante sentí una horrible presión en el pecho.
Sería, probablemente la última vez que te vería después de tanto tiempo viéndote cada día.
Durante meses me fui enamorando de ti, casi sin darme cuenta. Sin ser consciente.
Feliz, porque te vería al día siguiente. Pero llega un momento en que los días se acaban.
Ese día fui consciente de todo de golpe y me rompí en el peor de los momentos.
Afortunadamente, me equivocaba. No fue un adiós definitivo en esa ocasión.
Fue un amargo “hasta luego”.
Pero el “adiós” llegó. Y esa vez no supe reconocerlo. De haberlo sabido…
Aun así lo recuerdo.
Recuerdo que traté de aprovechar cada instante. Inmortalizarlo en mi memoria.
Cada vez que me acercaba a ti con cualquier estúpida excusa, me costaba más y más separarme, alejarme. Como si doliera.
Deseando ser lo suficiente fuerte como para retenerte a mi lado toda una vida.
No lo era, por supuesto.
Y por supuesto no podía saber qué sentías tú. Debí preguntar, me doy cuenta.
Llego el momento que tanto temía.
El momento de la despedida. Era lo que más odiaba. Decirte adiós.
Si de mi hubiera dependido jamás te habría dicho adiós.
Me fui y prácticamente nada más salir me di cuenta.
Debí haberte confesado que desde el instante en que entraste en mi vida no dejé de pensar en ti.
Que significabas todo para mí.
Debí pedirte que me dejaras hacerte feliz, cuidarte.
Tendría que haberte dicho, en definitiva y sin rodeos, que te quiero como jamás he querido a nadie antes.
Sé que lo habría cambiado todo porque esas palabras tienen ese poder.
Pero en cambio callé. Dije adiós.
Y tú dijiste un adiós aun más definitivo todavía.
Yo me fui y empecé a echarte de menos.
Me fui y empezaron a quemarme todas las palabras que no te había dicho.
Todas las caricias que no te había dado.
Y todos los besos que no te había regalado.
Me fui y empecé a echarte de menos.
Lo sigo haciendo. Cada día.
Y todo sigue quemando dentro.

#32

EPÍLOGO
Si algo he aprendido es que hasta de las peores épocas se aprende.
Aprendí a decir las cosas cuando las sientes y tienes la oportunidad porque si lo dejas puede ser demasiado tarde.
Si sientes dilo, grítalo. Desgañítate diciendo todo aquello que sientes.
Y si eso, luego arrepiéntete porque salió mal. Pero mientras, hazlo y quítate la duda.
Esto que has leído puede ser el principio o el final de algo.
Tal vez sea todo verdad o fruto de una mente que lee demasiado…
Nunca se sabe.
Pero mientras actúa.
Y si tienes cerca a esa persona especial no lo dudes más.
Dile que desde que está en tu vida todo ha cambiado.
Dile TE QUIERO. Entonces, empezarás a vivir de verdad.
No nos engañemos, el amor no se encuentra en cualquier lado.
Es único, irrepetible, precioso.
Y sí, puede doler como nada. Puede dejarte al borde de la destrucción.
Pero aun así, vale la pena.
Ya no sólo porque incluso aunque salga mal te habrá enseñado y hecho más fuerte.
Sino por la cantidad de recuerdos maravillosos que te dejará.
Así que si tienes la opción de elegir entre amar o no alguien.
Hazlo, ámale con todas tus fuerzas, cuídalo. Y sobre todo dilo alto y claro.
AMA, VIVE, RESPIRA. NUNCA ES DEMASIADO TARDE.