solo_yo_
Rango4 Nivel 19 (386 ptos) | Promesa literaria
#1

PRÓLOGO
A lo largo de la vida, se hacen muchas estupideces.
Es así, así funciona el ser humano.
Puede que todos tengáis más o menos cosas que habéis hecho o dicho de las que os arrepentís.
Es probable.
Pero lo peor es arrepentirse por no haber actuado.
Todo aquello que querías decir y no dijiste se te queda enquistado.
Te quema y te deja sin respiración. Se te clava como una espina.
Del deseo de arrancar esa espina surge esta recopilación del corazón que hoy puedes leer.
Porque sentí y callé.
Porque tuve miedo y huí silenciosamente.
Pero sobre todo porque me cansé de oír gritar a mi corazón mientras mis labios permanecían sellados.
Si alguna vez has amado, hayas sido o no correspondido, entenderás estas palabras y entonces dejarán de ser solo mías. Serán nuestras.
Y entonces, tal vez entonces podremos decir
Todo aquello que nunca nos atrevimos a decir.

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#2

DÍA 1

Te conocí, un día cualquiera.
En un momento cualquiera de nuestras vidas.
En un instante en que no esperaba nada.
Un día igual que al anterior.
Sin embargo te reconocí.
Te reconocí de haberte intuido en un pasillo.
Casi no te vi. Fue tan solo un instante.
Un latido. Un suspiro.
Tan breve que casi parece que te inventara.
Pero no,
Sé que eras tú.
Se cruzaron nuestras miradas.
Y después nada más.
Meses después te conocí. Ya de verdad.
Como una de esas maravillosas casualidades de la vida.
Fuiste como una brisa fresca.
Fuiste aire. Fuiste oxígeno.
Sí, oxígeno.
Porque te veía y respiraba hondo.
Te miraba y empezaba a sentir.
Porque, ¿sabes una cosa? Eres y siempre serás mi más bonita casualidad.


#3

DÍA 2
Poco a poco fueron surgiendo conversaciones.
Sobre todo sonrisas,
Entre sonrisas y miradas me dejaste ciega.
Ciega, muda y sorda.
De pronto parecía que sólo podía verte a ti.
Sólo te oía a ti.
Sólo tú.
Lo demás desaparecía.
Daba igual cómo y daba igual con quién.
En cuanto tú aparecías me olvidaba hasta de mi nombre.
Sólo existías tú.
En ese momento sólo podía pensar en tu nombre.
Nada más.
Solo tú.
Sólo tu nombre.
Sin tiempo y sin motivos. Toda alma y corazón.

#4

DÍA 3
Una sonrisa.
Cómo puede atrapar tanto una sonrisa.
El caso es que habría hecho cualquier cosa por verla una y otra vez.
Verte sonreír era adictivo.
Lo sigue siendo.
Podría pasarme minutos, horas o días viéndote sonreír.
Y dejar que la vida pasase alrededor.
Porque sólo con verte sonreír yo era feliz.
Parecía como si con tu sonrisa se iluminara todo.
Desde luego así lo hacía con mi corazón.
Porque no había nada mejor.
Nada más bonito que tú feliz.
Y es que poco a poco me mataste a sonrisas.

#5

DÍA 4
Tu mirada.
Dos ojos.
Oscuros.
Pero a la vez dulces, tiernos.
Desde luego eso me parecía a mí.
Cada vez que nuestras miradas se cruzaban yo deseaba hundirme en la tuya.
Tus ojos eran para mí la puerta a un mundo nuevo.
Un mundo que yo ansiaba conocer con toda el alma.
El tuyo,
Imposible era retirar la mirada.
¿Por qué?
Cómo dejar de mirar tus ojos si justo en ellos residía la felicidad.
Y la auténtica verdad es que esperaría una vida entera solo por verte una vez más.

#6

DÍA 5
Tus manos.
Cuántas y cuántas veces soñé con sentir tus manos acariciándome.
¿Habría algo igual?
Lo dudo.
Por ridículo que fuese, lo cierto es que al verte tocar algo deseaba ser ese objeto.
Y me daba igual que no tuviera sentido.
Sabía que no lo tenía.
Pero... ¿a caso importaba?
Lo dudo.
Ese era mi sueño.
Mi sueño mientras miraba tus manos posadas en cualquier lado.
Tranquilo. Perfecto.
Tú.

#7

DÍA 6
Esperarte.
Soñarte.
Desearte.
Seguir esperándote.
Pensarte.
Sin lógica.
Sin sentido.
Casi hasta sin motivos.
Puro corazón.
Todo sentimiento.
Un sueño inalcanzable.
Tú y yo,
Seguir soñando.
Seguir esperándote.
Y así pasa la vida.
Pensando que hay que quererte mucho para esperarte tanto.