CecilTheRock_2000
Rango8 Nivel 36 (2595 ptos) | Poeta maldito
#1

Es mejor no entrar en nombres y detalles... más si que esta fué una verdadera penuria, que bien prefiero convencerlos de que fue hace mucho tiempo atrás.
Ella lo anhelaba, sus ansias imperiosas de observarlo merodeando por las panadería mas frecuentada por los pueblerinos... tras su trágico declive ante tanta soledad en el trono, se proponía a alguien encontrar, ella no era codiciosa, pues su amor no distinguia a la plebe de los nobles, y ya había sido dulcemente encandilada por el primer grupo.
Osada y generosa invitó a todos los rincones de la región a un banquete con el fin de poder concretar aquel encuentro sumamente confiada de que daría muy buenos frutos... pero los lirios se marchitaron al igual que las esperanzas que ella tanto abrigaba y entró en delirio cuando el rechazo brutalmente rasgó las paredes de su confianza...
Ya pasaron dos semanas desde esa penosa velada, la cual podría haberse devaído con pura simplicidad, pero la indignación y sed de venganza ante su orgullo herido fueron las que tomaron cartas en el asunto.

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#2

- Señorita, las campanas suenan, tus fieles súbditos estan próximos a llevar al plebeyo ante la bestia afilada. ¿ Estás realmente segura de lo que estás haciendo?
La mujer, ya empedernida en hacer cumplir su voluntad exclamó:
-Ja! Traidor, podría haber sido feliz al lado mío, pero se rehusó ante mis proezas pasadas y dotes... ¿Cómo pudo ser esto posible?.
La inhibida y temerosa vasalla respondió en muy bajo tono pretendiendo sonar también desconcertada:
-No lo puedo entender tampoco.
-¡Que sufra! Aunque sea mucho menos que a lo que a mi me depara. Su dolor no durará más de unos segundos, en cuando a mi me esperan décadas de agonía...

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#3

La fémina sofocada ante tanto gentío al saber del futuro decapitado; se atrevió a hecharle un último vistazo a su pálido y lánguido semblante, pero a la vez celestial y rubicundo, de faros mutantes al son del tiempo. Para ella era un ángel que se negaba... y eso le provocaba dolores fatales en la sien y en el cuerpo ya marchito de juventud. Se dirigió ante el ya colocado en la guillotina y le espetó simulando indiferencia e inhumanidad, por más que estuviera escondiendo ante esa coraza inmune una daga de rotundas culpabilidades al ser vista ante su ángel, como el ángel de la muerte personificada en una cruel y caprichosa Condesa:
- Te ves tan deplorable tras esos trozos de madera... que tonto y obstinado.
Al joven dificultoso se le hizo el habla pues no comía ni bebía hace días:
- ... No más que usted al intentar atrapar a un ser encadenado a otra ánima, madam. - puesto que el también escondía un amor intangible, no de esta dimensión, el era prisionero de tiempos remotos y lo único que sería capaz de mostrar al igual que ella era un terrible escudo de negaciones.
Las palabras cortaron sus ansias de seguir en esta dimensión y poder acompañarlo a la que el estaba próximo a transitar, pero su rostro fuė sensato y con disimulo, prosiguió:
- Si, al parecer es lo único que tenemos en común...- se retiro, al fín permitiendo liberar una pequeña fracción de su aflicción interna en una simple gota, tras haber pasado a la gentuza molesta y curiosa y la servidumbre.
Ese pobre hombre pasó al otro lado habiendo amado y vivido, pero ella a partir de ese día se mantuvo prisionera en el limbo de su alcoba. Sin amar ni vivir...

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