lesvenezuela
Rango10 Nivel 45 (4507 ptos) | Fichaje editorial

Un sentimiento unido por lazos aún no recordados.

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AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace 3 meses

Una frase muy simple, poco profunda. Estoy seguro de que eres capaz de escribir algo mejor que esto.


#2

Voz: ¡No tiene gracia!

Voz: ¡Quieta ahí, no te muevas!

Voz: ¡Acaba con esto ya, te estás excediendo¡

Voz: No pasará nada, no se preocupen, solo unos minutos más.

Voz: ¿Qué ha sido ese ruido?

Voz: Algo va mal. (Pasos)

Voz: ¡Oh Dios mío!

La cabeza me dolía a rabiar, las voces se confundían entre si y acababan en un odioso eco para volver a repetirse. No veía nada, todo estaba en blanco y me veía a mi misma tumbada en el suelo llena de sangre. Poco a poco las voces se fueron calmando hasta no oír nada y todo se volvió negro, entonces un pequeño pitido agudo discontinuo se fue metiendo en mi cabeza y empecé a abrir los ojos lentamente.

Estaba desorientada, cuando mis ojos se adaptaron a la luz, observé mi entorno. Estaba en una pequeña habitación blanca con una simple ventana y un pequeño armario de metal incrustado en la pared. A mi derecha había una maquina muy cercana a la cama en la que estaba de la cual supuse que salía aquel ruido tan molesto, unos cables me unían a ella. Después de un cierto tiempo noté que habían cuatro personas que no conocía en la habitación que enseguida que notaron que estaba despierta se pusieron alrededor de mi, hablando bastante fuerte, aquello me molestaba.

Chica: ¡Rápido llamen a un médico!- indico la chica al chico que estaba más cerca de la puerta.

Chico: ¡Al fin despiertas! ¿Cómo estás? ¿Te encuentras bien?- me preguntó.

La verdad es que de cada vez estaba más confundida. ¿Dónde estaba? ¿Qué hacía ahí? ¿Quienes eran aquellas personas?

Yo: ¿Quién eres tú?- pregunté desconcertada.

Sus caras cambiaron de inmediato y se empezaron a mirar entre ellos, nadie me contestó.

Continuará...

Juanicola
Rango4 Nivel 17
hace 4 meses

Me gusta esa particular forma de contar. Éxitos

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace 3 meses

Fases como la cabeza me dolía a rabiar, no hablan muy bien. del estilo literario de la autora.

Por otra parte, está bien escrito, aunque lo que cuentas, creo que no sorprende, y por lo tanto, no es muy interesante.


#3

Yo: ¿Quienes son todos ustedes?- volví a preguntar.

Chico: Estás bromeando ¿Verdad?- preguntó.

En ese momento entró un hombre con una bata blanca, entrado en años, se podía apreciar como le estaban empezando a salir canas.

Yo: ¿Dónde estoy?- le pregunté a aquel señor empezando a desesperarme, nadie me daba respuestas y estaba asustada.

Señor: Estás en el hospital, yo soy el doctor Santiago Giménez y me han asignado para realizarte varias pruebas -contestó.

Chico: Doctor ella no nos reconoce- habló el mismo chico que llamó al doctor.

Doctor: Veamos- dijo acercándose a mi.

Me indicó que hiciera distintas cosas, como seguirle con la vista el dedo sin mover la cabeza, me puso una luz en los ojos bastante molesta, me tocó el cuello y la parte posterior de la cabeza.

Doctor: ¿Sabes cómo te llamas?- me preguntó.

Yo: Me llamo Julie Briceño- contesté.

Doctor: ¿Cuántos años tienes?

Julie: Dieciocho.

Doctor: ¿Tienes hermanos o hermanas?

Me quedé pensando y intenté recordar algo pero no se me venía nada a la mente.

Julie: No lo sé.

Doctor: ¿Recuerdas el nombre de tus padres o de algún familiar?

Julie: No- volví a contestar.

Doctor: ¿Y no reconoces a ninguno de estos chicos?- me preguntó señalándolos.

Me fijé en las caras de todos intentando que algún rasgo se me hiciera familiar o algo, pero me eran completamente desconocidos por más que intente averiguar quienes eran, no pude lograrlo.

Julie: No- susurré negando con la cabeza.

Continuará...

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace 3 meses

Aunque no niego que escribes bien.


#4

Se hizo el silencio hasta que el llanto de una de las chicas se hizo presente. La verdad es que era muy guapa, pelirroja de alta estatura con unos ojos verdes preciosos, esbelta y con un rostro libre de imperfecciones, sin granos, ni espinillas, ni pecas, piel bastante pálida. La otra chica se acercó a consolarla, también era bastante guapa, rubia de estatura media, bastante morena con ojos castaños y delgada, ni le faltaba, ni le sobraba de nada. Pude notar como a esta también se le escapaba alguna que otra lágrima, las dos salieron de la habitación.

Miré a los chicos, ambos estaban sentados en un pequeño banco con la mirada perdida, parecía que les había afectado mucho el no haberlos reconocido. ¿Quienes eran? Intenté recordar lo que había pasado, pero tan solo me llegaban los hechos que habían transcurrido desde que desperté. El doctor me seguía realizando pruebas y apuntaba en una hoja, suponía lo que serían mis reacciones. Entraron las dos chicas que antes habían salido y se sentaron junto a los chicos, ya estaban bastante más calmadas. El doctor acabó con las pruebas, suspiró, se quitó las gafas para acariciarse los ojos con un gesto de cansancio, volvió a ponerse las gafas y habló.

Doctor: Parece ser que la señorita Briceño tiene una laguna mental provocada por la contusión cerebral que le diagnosticamos nada más al ingresar. No es capaz de recordar nada a lo anterior del golpe, tan solo conserva la información de si misma tales como su nombre y edad- explicó.

Las caras de aquellos chicos eran bastante deprimentes, las chicas luchaban por no llorar mientras que los chicos simplemente apretaban con fuerza sus manos en un claro gesto de rabia.

Continuará...

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace 2 meses

¿No te parece muy simple la frase era muy guapa?
¿Te parece una frase rica y original literariamente hablando?


#5

Julie: ¿Qué me ha sucedido doctor? ¿Por qué estoy aquí?- quise saber.

Doctor: Lleva en coma varias semanas, usted y sus compañeros estaban en la casa de uno de ellos cuando tropezó y se dio un fuerte golpe en la cabeza, provocándole un gran traumatismo cerebral. Su situación parece normal y estable, si no hay más alteraciones podrá volver a casa en poco tiempo- dijo – y a ustedes les recomiendo que se presenten y expliquen quienes son, eso podría ayudarla a recordar.

Chico: Doctor ¿Hay alguna posibilidad de que recupere la memoria?- preguntó preocupado.

Era un chico bastante normal en cuanto a aspecto, cabello castaño alborotado aunque le quedaba bien, no estaba despeinado, ojos café, piel morena, muy alto y flacucho, no tenía ni un rastro de barba en su rostro.

El doctor se quitó las gafas, se las metió en un bolsillo de la bata y nos miró a todos fijamente, su expresión era realmente seria.

Doctor: Voy a ser les sincero. No podemos saber si su pérdida de memoria será permanente o tan solo temporal. Hemos tenido casos en los que recuperaron la memoria en tan solo unos minutos, otros en unos cuantos meses y otros que no lo han echo nunca, es imposible saberlo- contestó.

Chico: ¿Y hablarle sobre su pasado podría hacer que recuperase la memoria?- preguntó esperanzado.

Este era último era muy guapo, cabello negro, ojos verdes esmeralda, más bien bajo aunque no mucho, musculoso y a diferencia del otro chico, este tenía una barba muy bien cuidada que le hacía aún más atractivo.

Continuará...

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace 2 meses

Julie: ¿Qué me ha sucedido doctor? ¿Por qué estoy aquí?- quise saber.

¿Quién es Julie?
¿Y quién quiso saber?

Intenta usar el punto. También existe.
Lo correcto es serles, del verbo ser. No ser les.


#6

Doctor: No prometo nada, pero podría ayudarle a agilizar un poco para poder explorar su mente y acordarse de algo- finalizó.

Salió por la puerta mientras que dos personas más entraban, estos eran esta vez un hombre y una mujer que, para mi desgracia, me eran igual de desconocidos.

Señora: Julie por Dios ¡Al fin despiertas!- exclamó visiblemente alegre mientras me abrazaba con fuerza al igual que aquel hombre.

Chica: Antonio, Carmen, tenemos algo que decirles- dijo, por fin alguien decía algún nombre.

Aquellos dos nuevos extraños se miraron desconcertados y después miraron a la chica que habló en busca de alguna respuesta.

Así pues me enteré de quien era cada uno de ellos. La mujer resultó ser mi madre, se llamaba Carmen Fernández de Briceño, tenía cuarenta y dos años y trabajaba limpiando en la universidad. Tenía el pelo negro por los hombros, ojos miel, más bien blanca que morena, estatura media y delgada, era bastante jovial para su edad. El hombre como supuse era mi padre, se llamaba Antonio Briceño de la Rúa, tenía cuarenta y tres años y era electricista. Pelo castaño, ojos azules marino, muy moreno y muy alto, rondaría en el metro ochenta y cinco, lo único que tenía de barba eran las patillas. Un hombre bastante guapo.

Continuará...

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace 2 meses

Cuando describas a una persona, intenta ser un poco más original. Esa descripción: Pelo castaño, ojos azules marino, muy moreno y muy alto, es de principios de siglo, o quizás propio de la novela romántica.


#7

En cuanto a los demás chicos supe que eran mis amigos, todos éramos un gran grupo. El chico con el pelo castaño se llamaba Ernesto Colmenares aunque todos le llamaban Nestiko, tenía diecisiete años y le conocía de hacía cuatro, cuando coincidimos en la misma clase en la secundaria, por lo que me dijeron, enseguida congeniamos y éramos grandes amigos. La chica rubia se llamaba Marla Gonzales y tenía la misma edad que yo. La conocía desde toda la vida y era mi mejor amiga, con ella hice muchas locuras que me hicieron reír bastante cuando me las contaron, éramos inseparables. También me contó que tenía una hermana pequeña llamada Laura de siete años, decían que me volvía loca. El chico del pelo negro se llamaba Cesar Fontana, este era el mayor de todos con veinte años, le conocía de hacía más de cinco años y para mi asombro llevábamos tres años de relación. Y por último llegó la chica pelirroja, se llamaba Milena Andrade y tenía diecinueve años, esta fue la última en unirse al grupo, la conocí hace dos años y éramos buenas amigas, siempre nos teníamos a mano y aunque no teníamos una amistad muy fuerte sabíamos que podíamos confiar en la otra.

También me explicaron que vivíamos en San Jacinto, Maracaibo, Venezuela, un estado precioso según me dijeron. Estudiaba en el Instituto Antonio Jose de Sucre y iba a entrar en segundo año de diversificado, el último año. Tenía una hermana mayor de 24 años llamada Yeraldin que vivía en Caracas, otro estado, en una gran casa que le dejaron mis tíos antes de irse a vivir a la Capital. Me enteré que entre mi hermana y mis padres nunca hubo mucha relación y que más bien estaban peleados, aunque yo con ella me llevaba estupendamente. Ella era dentista y estaba en un viaje del trabajo en Valencia, por esa razón no pudo ir a verme. Me desanime bastante ya que tenía muchas ganas de conocerla.

Después de que me dijeran las cosas principales me quedé bastante cansada, había sido un día muy largo para mi y tan solo tenía ganas de dormir. Entraron unas enfermeras, una me quitó el cable que me tenía unida a la máquina, la cual dejó de pitar gracias a Dios y la otra empezó a echar a la gente.

Continuará...

#8

Enfermera: Disculpen pero el horario de visitas ya ha acabado, vuelvan mañana a partir de las ocho de la mañana- anunció amablemente.

Todos obedecieron y se levantaron, aunque pude notar que ninguno quería marcharse. Me miraron y cada uno se fue despidiendo hasta que tan solo quedó en la habitación una enfermera. Suspire agotada y me retumbe en la cama.

Enfermera: Ha sido un día duro ¿Verdad?- me preguntó sonriendo mientras apartaba la máquina y guardaba el cable.

Julie: ¡Uff, y tanto!- le devolví la sonrisa.

Enfermera: Bueno por el momento ya no necesitarás más suero ya que ahora puedes comer por ti misma. ¿Tienes hambre?- preguntó.

Julie: Mucha- contesté.

Enfermera: Bien, dentro de poco te traerán la cena- volvió a sonreír.

Me gustaba mucho su compañía, era agradable y muy alegre, cosa que me hacía bastante falta después de toda una tarde con caras largas y lágrimas.

Enfermera: ¿Quieres estirar un poco las piernas antes de cenar? Es mejor que lo hagas en mi compañía por si acaso, llevas mucho tiempo en la cama y podrías caerte- ofreció amablemente.

Julie: Claro, estoy cansada de estar tumbada- acepté.

Me giré en la cama de manera que mis piernas quedaron colgando, la enfermera que estaba ya a mi lado me ofreció su brazo y me agarré a ella. Dimos unas cuantas vueltas por la habitación y de paso aproveché para ir al baño. ¡Se me hacía tan extraño caminar! Después de unos minutos volví a tumbarme y agradecí a la enfermera.

Julie: Muchas gracias, has sido muy amable- le dije.

Enfermera: De nada mujer, para eso estoy- contestó siempre sonriente.

Después de preguntarme si necesitaba algo más se retiró y al poco rato me trajeron la cena. Comí con gusto aunque no es que fuera una delicia y volví al baño. Cuando acabé me miré en el espejo, no me reconocí ni a mi misma. Tenía el pelo negro azabache, realmente negro, ojos azules parecidos a los de mi Padre, piel morena, estaba delgada y de estatura baja. Debía admitir que no era fea, para nada fea.

Continuará...

AngelMagat
Rango18 Nivel 85
hace 2 meses

Enfermera: Disculpen pero el horario de visitas ya ha acabado, vuelvan mañana a partir de las ocho de la mañana- anunció amablemente.
¿Piensas que la frase de arriba puede ser mejorada?


#9

Reconocí algunos rasgos de Carmen en mi rostro aunque para mi gusto era mas parecida a Antonio. Enseguida volví a la cama quedándome pensativa. ¿Cómo sería mi vida a partir de ahora? ¿Volvería a recuperar la memoria? ¿Qué pasaría conmigo en el Liceo? ¿Me enamoraría de nuevo de mi supuesto novio? Ese era un tema que me preocupaba. No sentía nada por aquel muchacho, al menos por el momento. ¿Tendría que decírselo? ¿Tendríamos que acabar con la relación? Repase mentalmente todo el día, estaba muy cansada así que cerré los ojos y me dispuse a dormir.

Voz: ¡No tiene gracia!

Voz: Quieta ahí, no te muevas.

Voz: Acaba con esto ya, te estás excediendo.

Voz: No pasará nada no te preocupes, solo unos minutos más.

Voz: ¿Qué ha sido ese ruido?

Voz: Algo va mal. (Pasos)

Voz: ¡Oh Dios mío!

Desperté de nuevo con un horrible dolor de cabeza, suspire y me incorporé. Era muy extraño, no era la primera vez que esa conversación se me venía a la cabeza. Intenté darle alguna explicación pero no le encontraba el sentido, ni las voces ni de lo que hablaban. Deseché esa idea de mi mente, me frote los ojos y bostecé, vi que ya me habían traído el desayuno, acerqué un poco la mesa y empecé a comer. Cuando terminé aparté la mesa, me levanté de la cama lentamente y comencé a caminar un poco, después me metí en el baño. Cuando salí alguien estaba en la habitación.

Señora: Hola, Julie. Mira te he traído esto para que puedas ducharte y peinarte- me dijo ofreciéndome un neceser rojo.

Julie: Oh, gracias...¿Carmen?- le dije para confirmar su nombre.

Enseguida ví como su rostro se entristecía al oír que la llamaba por su nombre.

Carmen: Eh, si, soy Carmen- afirmó con una sonrisa triste.

Julie: Lo siento mucho, todavía no me acostumbro- me disculpé un poco avergonzada.

Carmen: No, no te preocupes, dilo cuando te nazca - me contestó.

Continuará...

#10

Le Sonreí, guardé el neceser en un cajón y me tumbe en la cama. Ella se sentó en un sillón que había y después de preguntarle que tal el día de ayer empezó a contarme cosas de cuando era pequeña, las travesuras, los viajes que hicimos, recuerdos importantes... No me acordé de nada, sinceramente todo lo que me decía no me sonaba en absoluto pero me gustaba escucharla, saber que clase de idioteces hacía o que rituales teníamos en familia me ayudó un poco a conocerme mejor y, además, veía que a ella le encantaba contármelo.

Estábamos hablando animadamente cuando de repente dejó de hacerlo y metió su mano en el bolso buscando algo.

Carmen: Casi se me olvida dártelo- dijo ofreciéndome una carta- Es de tu hermana.

Sonriendo la cogí y la abrí pero cuando iba a empezar a leer cambié de expresión completamente.

Carmen: ¿Qué pasa?- preguntó.

Dejé caer mi mano sobre la pierna y clavé mi mirada en un punto fijo, después la miré a los ojos.

Julie: No... no puedo leer- dije con un hilo de voz.

Carmen: ¿Cómo?- dijo desconcertada.
Julie: No sé leer- susurré.

Abrió la boca con la intención de decir algo pero no lo hizo, me miró, se acercó a mi y me abrazó. En ese momento no había cosa que necesitara más que un abrazo. ¿Cómo era posible que no supiera leer? ¿Significaba eso que tampoco sabría escribir? ¿Cómo diablos iba a estudiar sin saber leer?

Julie: Por favor dame algo en donde pueda escribir- pedí.

Carmen se separó de mi y buscó un bolígrafo y algún papel, me lo entregó. Acerqué la punta del bolígrafo al papel pero tal y como me temía tan solo pude hacer un par de garabatos.

Julie: ¡Mierda tampoco puedo escribir!- espeté, tirando el bolígrafo con fuerza a la pared mientras me levantaba y me dirigía a la ventana para que no me viese llorar.

Carmen: Tranquila Julie, no pierdas la calma. Con práctica y un poco de esfuerzo puedes volver a aprender, no pasa nada, tranquilízate- intentó consolarme.

Continuará...

#11

Julie: ¿Qué no pasa nada? ¿Qué no pasa nada?- pregunté girándome sin preocuparme ya de que viera mis lágrimas- Tengo una jodida laguna mental que hace que ni siquiera reconozca a mi familia o a mis amigos ¡mierda, ni siquiera podría distinguir si tú eres mi madre o cualquiera de la calle! Queda menos de un mes para que empiecen las clases y no sé ni leer, ni escribir ¿Y aún quieres que me tranquilice?

Carmen me miraba con tristeza, se había quedado muda ante tal reacción mía.

Carmen: Lo... lo siento mucho Julie, te juro que si pudiera hacer algo lo haría pero no puedo- dijo con la voz rota.

Me acerqué a ella y la abracé fuertemente, enseguida me sentí mal por haberle gritado, ella no tenía la culpa de nada y lo único que había echo había sido hacerle daño.

Julie: Perdóname, no tienes la culpa- me disculpé y me senté en la cama de nuevo- Léeme la carta.

Ella asintió, la agarro, se sentó y empezó a leer. La carta ponía que ya se había enterado de mi falta de memoria y que sentía mucho todo lo que tenía que estar pasando. También decía que no le faltaba mucho para volver y que estaba ansiosa por ir a verme, que aunque yo no la reconociera ella me echaba mucho de menos. Me explicaba como era la ciudad en la que estaba y lo idiota que era a veces su jefe con ella. Al final se despidió con un "Te quiero hermanita" que me sacó una sonrisa.

Julie: Gracias por leérmela- le dije.

Carmen: De nada - contestó con una sonrisa- Me tengo que ir ya al trabajo pero antes me encargaré de hablar con tu doctor y explicarle lo de la carta.

Julie: Está bien, muchas gracias- volví a agradecer.

Carmen: Me voy ya, te quiero- dijo besándome la frente.

Hice una mueca al no saber que responder, evidentemente no podía decirle lo mismo "conociéndola de dos días". Ella al ver mi indecisión sonrió.

Carmen: No tienes que responder nada, tan solo quiero que lo sepas- dijo, asentí con la cabeza y antes de salir por la puerta me dedicó otra sonrisa.

Continuará...

#12

Me levanté de la cama, agarre el neceser y entré al baño para colocar todas las cosas que me había dado, desodorante, gel, champú, un peine, cepillo, pasta de dientes... y más cosas por el estilo. Terminé de colocarlas y empecé a caminar, me aburría mucho, no se podía hacer nada interesante entre esas cuatro paredes. Por suerte la puerta se abrió indicándome que tenía visita aunque fuera la enfermera cosa que por fortuna no fue así.

Chica rubia: ¡Hola Julie!- dijo entrando en la habitación y abrazándome enérgicamente, parecía ser que esta chica era muy desinhibida.

Julie: Ehh, hola.

Chica pelirroja: Ey ¿Qué tal?- saludó abrazándome tímidamente.

Julie: Perdonenme, pero ¿Cómo se llaman?- pregunté intentando que no se desanimaran, cosa que no conseguí con la chica pelirroja.

Chica pelirroja: Me llamo Milena- contestó.

Julie: ¡Ah Milena! es verdad, perdona. Sonará irónico pero tengo muchas cosas en la cabeza y me cuesta un poco- dije sonriendo, ella me devolvió la sonrisa dándome a entender que no pasaba nada.

Chica rubia: Pero que sosa que eres hija mía- le dijo a Milena- Para saber mi nombre vamos a jugar a algo.

Julie: ¿Cómo?- pregunté un poco desconcertada, me alegraba saber que compartía esa misma idea con Milena que la miraba un poco raro.

Chica rubia: Si, juguemos al veo veo, te diré palabras que comiencen por las letras de mi nombre, así será más divertido- explicó.

Julie: ¿Qué? ¿Estás hablando en serio?- pregunté, esta chica era muy extraña.

Chica rubia: Pues claro- afirmó segura y seria, después de unos segundos mirándola con cara de pava acabó sonriendo- Que no boba, que es jodiendo, me llamo Marla.

Julie: ¡Uff! me lo estaba empezando a creer- dije riendo.

Nos sentamos las tres en la cama y empezamos a hablar. Las acribillé a preguntas que probablemente si no hubiera perdido la memoria recordaría, aunque si era así no dieron ninguna señal para hacérmelo saber ya que contestaron con una expresión muy neutral y amigable. Me lo pasé muy bien con ellas aunque no podía evitar desconectar mi mente un poco de esa habitación y acordarme del nuevo problema que tenía.

Continuará...

#13

Marla: Oye ¿Por qué esa cara tan larga?- preguntó para mi sorpresa. ¿Cómo sabía que me pasaba algo? No me dejó responder- Tú no me conoces pero yo si a ti y llevas desde que llegamos preocupada por algo. ¿Qué pasa?

Julie: Antes de que vinieran mi madre vino a verme y me dio una carta de Yeraldin- dije.

Milena: ¿Y cual es el problema?- quiso saber.

Julie: Que al intentar leerla no pude, no sé ni leer, ni escribir. Supongo que el traumatismo habrá echo que olvide eso también- conté desanimada.

Marla: ¡No jodas! ¿Hablas en serio?- preguntó preocupada, yo asentí.

Milena no dijo nada, la miré y vi como había tensado la mandíbula y observé que tenía los nudillos blancos de tanto apretar la sábana.

Julie: ¿Te encuentras bien Milena?- pregunté al verla así.

Milena: Si, si, no te preocupes- contestó relajándose un poco aunque seguía muy tensa.

Julie: ¿Estás segura?- insistí, volvió a asentir.

Milena: ¿Qué harás entonces? Queda como mucho un mes de vacaciones ¿Te va a dar tiempo aprender para el instituto?- preguntó.

Cesar: ¿Aprender a qué?- interrumpió una voz.

A el si le recordé, mi supuesto novio. Llevaba un ramo de rosas, supuse que serían para mi.

Marla: Parece ser que el golpe no solo le ha borrado la memoria, no sabe ni leer ni escribir- le comunicó.

Se quedó rígido con la boca abierta, suponía que como todos tampoco se esperaba esa noticia. Milena miró las rosas con ¿ira? No supe descifrar su mirada. Después le miró a los ojos fijamente y se levantó.

Milena: Cesar sal un momento- dijo con voz fría.

Apenas tuvo tiempo de dejar el ramo en la mesa cuando ella lo agarro del brazo y tiró con fuerza hasta que salieron.

Julie: ¿Y a estos dos que les pasa?- pregunté a Marla extrañada.

Ella encogió los hombros indicándome que no tenía ni idea pero pude notar por su expresión que ella sabía algo. Miré la puerta y vi que no la habían cerrado del todo, había una pequeña abertura por la cual les observé. Me di cuenta de que estaban discutiendo, y vaya discusión.

Continuará...

#14

Milena estaba completamente roja, enfurecida con los ojos aguados. Cesar la miraba amenazante, estaba muy agitado pero más tranquilo que ella. El la agarro del brazo y la acercó a el de manera que su boca quedaba en su oído. Le susurró algo que hizo que se calmara un poco y observó la pared hasta que se topó con mi mirada. Mientras me miraba le dijo algo a Cesar y después se fue corriendo.

Todo era muy raro ¿Por qué se habrían peleado? ¿Tendría que ver algo la reacción que tuvo Milena antes? Seguramente sería alguna cosa entre ellos pero ¿Era tan grave como para que Milena se hubiera puesto de esa forma? En ese momento entró Cesar en la habitación, me miró, agarro el ramo y me las entregó sonriendo.

Cesar: Buenos días- saludó.

Julie: Gracias, déjalas en esa mesa- le dije señalando las flores, las dejó ahí y se sentó en un sillón.

Marla: Bueno yo me voy, cuídate Julie- se despidió dándome dos besos.

Julie: Adiós.

Cuando cerró la puerta Cesar se levantó y se sentó junto a mi en la cama.

Julie: ¿Por qué discutían tú y Milena?- pregunté mirándolo.

Cesar: Por nada, es una tontería de ella, no tiene importancia- contestó tranquilamente.

Puesto que no había ninguna prueba o algo que contradijese su palabra, decidí creerle, ya que ¿Qué otra cosa podría ser? Algo sin importancia como bien había dicho el.

Cesar: Julie ¿Qué va a pasar con nosotros?- preguntó al cabo de unos segundos de silencio, le miré y pude notar que estaba muy serio.

Continuará...

#15

Julie: No sé, no me acuerdo absolutamente de nada de ti y sinceramente ahora no siento nada por ti, lo siento- contesté lentamente, pude ver como su expresión cambiaba a medida que le decía esas palabras.

Cesar: Está bien, creo que lo mejor será dejar un paréntesis en nuestra relación. Si llegas a recuperar la memoria y te embarga algún sentimiento sobre mi, te ruego que vayas a verme, me da igual si es mañana, en un mes o en dos años, voy a seguir amándote igual- contestó el con lágrimas en los ojos que luchaban por salir.

Julie: De acuerdo, está bien.

No se quedó mucho rato, hablamos de cosas sin importancia y después se marchó. No mucho después me trajeron la comida y después de comer, vino Nestiko a verme. Me alegró mucho la tarde, ahora entendía por que me llevaba tan bien con el, era muy divertido. Se tuvo que ir cuando llegó mi doctor, mi madre ya había hablado con el y le contó ese nuevo problema que se me presentó con la escritura y la lectura. Ese mismo día empecé con las clases, era realmente duro y difícil, pensar que esas dos cosas tan básicas en la vida se me habían olvidado, me deprimió mucho, el doctor muy amablemente me consoló.

Pasaron dos días y yo seguía con mi rehabilitación por así decirlo, todos venían a visitarme pero desde aquella vez en la que Milena y Cesar discutieron, no la volví a ver. Pregunté por ella a todos pero nadie supo darme una respuesta, me entristeció un poco ya que aunque la conociese de poco extrañaba su compañía. Una tarde estaba levantada enfrente de la ventana tomando un poco el aire cuando entró alguien que no conocía.

Julie: Buenos días, si viene a recoger mi ficha está ahí sobre la cama- le indiqué pensando que era una enfermera.

No se movió, estaba ahí de pie mirándome fijamente hasta tal punto que tuve que desviar la mirada por incomodidad. La chica era castaña, ojos azules muy parecidos a los míos, bronceada, alta y delgada.

Julie: ¿Se encuentra bien?- pregunté.

Continuará...

#16

La chica empezó a llorar, no sabía que hacer, no la conocía y no sabía que quería. Entonces la chica se movió del lugar donde había estado tanto tiempo, se acercó a mi y antes de que pudiera hacer nada me abrazó, estrechándome con fuerza entre sus brazos. Me quedé muda, una desconocida venía, se ponía a llorar y me abrazaba. ¿Había algún manual que te dijese qué hacer en esos casos?

Chica: Si no has muerto ¿Por qué siento que he perdido a una hermana?- preguntó con la voz apagada.

Entonces mi cabecita comprendió todo rápidamente. Me fijé mejor y la ropa que llevaba no era de una hospital, era la de una clínica dental que por cierto son muy parecidas.

Julie: ¿Ye-Yeraldin?- pregunté emocionada.

Por fin se separó de mi, la miré a los ojos y ella sonrió, la había detallado mejor y la verdad es que nos parecíamos mucho. No lo pensé más y esta vez la abracé yo, no recordaba nada de ella, al igual que todo el mundo, pero no sabía por qué nada más verla le había tomado cariño.

Julie: ¡Oh Dios, siento todo esto, mucho pequeña, lo siento mucho!- me dijo tomandome las manos.

Encogí los hombros en señal de 'Qué se le va a hacer' y volvimos a abrazarnos. Estaba muy emocionada, ella era la última persona que me quedaba por conocer y me había estado haciendo mucha ilusión desde que me dijeron que existía, la acababa de conocer y ya me sentía unida a ella. Nos separamos y nos sentamos las dos en la cama.

Yeraldin: ¿Cómo ocurrió todo? ¿Te acuerdas de algo?- preguntó ansiosa.

Julie: No, no me acuerdo de nada, según dijeron mis amigos estaba en casa de Nestiko, cuando tropecé y me di el golpe en la cabeza contra una mesa- conté.

Yeraldin: ¿Y ya está? ¿Seguro que solo fue eso?

Julie: Si ¿Por qué lo preguntas?- quise saber extrañada.

Yeraldin: No soy médico pero, para haber perdido la memoria de toda tu vida y incluso no saber ni escribir, ni leer, un golpe con una mesa de madera no me parece suficiente- confesó ella.

Continuará...

#17

Julie: Bueno ahora que lo dices mi doctor me preguntó algo parecido, no está del todo seguro que fuese esa la causa por la que perdí la memoria, el asegura que el golpe fue contundente y incluso con algo un poco afilado, características que no se encuentran en una mesa de madera- le expliqué.

Yeraldin: ¿Tendrían algún motivo para mentir tus amigos?- preguntó desconfiada.

Julie: No lo sé, no lo creo. Puede que con la confusión no hubieran visto exactamente con que me di el golpe y quizás al caer cerca de la mesa pensaran que me di contra ella- dije intentando sacar alguna conclusión.

Yeraldin: Puede ser, pero es todo muy raro.

Julie: No sé si tiene mucha importancia pero desde hace tiempo, incluso cuando estaba inconsciente, una conversación se repite en mi mente- conté.

Yeraldin: ¿Una conversación?

Julie: Si, no tiene sentido alguno, o al menos yo no se lo veo, las voces son muy confusas pero no las asocio con nadie- le expliqué.

Yeraldin: ¿Qué dicen esas voces?

Le expliqué el breve diálogo de esa conversación y tampoco supo darle sentido. Me dijo que quizás fuera algo que escuché antes de desmayarme o cualquier cosa por el estilo.

Yeraldin: ¿Y se lo has contado a tu doctor?

Julie: No, no le doy tampoco mucha importancia.

Yeraldin: Bueno, lo importante es que estás bien y que dentro de poco volverás a casa ¿Verdad?- dijo tomandome las manos mientras sonreía.

Julie: Si- respondí sonriendo también.

Yeraldin: Y bueno ¿Qué ha pasado con Cesar?

Julie: Nos hemos dado un tiempo, yo no le recuerdo y tampoco siento nada por el. Tendrías que haber visto la cara que puso cuando se lo dije, me sentó fatal- contesté.

Continuará...

#18

Yeraldin: Pues sinceramente a mi no me da ninguna pena, ese chico no me gusta para nada. Evidentemente no lo recuerdas pero te aviso de que el y yo nos llevamos muy mal- me dijo.

Julie: ¿Por qué? Parece un chico muy lindo.

Yeraldin: No sé, no me gusta para ti, me da mala espina- respondió.

Julie: Bueno dejemos ese tema. ¿Y a ti como te van los hombres?- pregunté sonriendo.

Su expresión cambió en seguida y supe que había tocado un tema delicado para ella, pronto las lágrimas acudieron a sus ojos.

Julie: Ey ¿Qué te pasa?- pregunté con voz cariñosa.

Yeraldin: Mi novio me dejó la semana pasada- contestó sollozando.

Me acerqué a ella y la abracé demostrándole mi apoyo, no me gustaba verla así después de haber estado toda la tarde riendo, hacía un par de horas que la conocía y ya me sentía muy cercana a ella.

Julie: ¿Qué ha pasado?- pregunté una vez se hubo calmado.

Yeraldin: Como ya te conté en la carta, estaba en Valencia en un viaje del trabajo, Óscar que así se llama el se empeñó en comprarse un boleto para acompañarme, aún sabiendo que lo podría ver poco ya que yo tendría que dormir en el hotel que mi jefe había pagado- hizo una pausa para tomar un poco de aire.

Julie: ¿Y qué ocurrió?

Yeraldin: Mi jefe me dio un día libre ya que había estado trabajando mucho, y decidí ir a ver a Óscar a su hotel para darle una sorpresa. Cuando entré en su habitación se estaba tirando a otra, el está completamente seguro de que yo me acosté con mi jefe- volvió a llorar.

Julie: ¿Y es verdad?

Yeraldin: ¡Por supuesto que no! Yo a el lo amo, jamás se me ocurriría hacerle algo así- contestó con la voz ronca.

Continuará...

#19

Volví a abrazarla y le dije:

Julie: Qué idiota, es un imbécil. ¿Llegué a conocerlo?- pregunté.

Yeraldin: Si, y la verdad es que se llevaban estupendamente- contestó.

Julie: Bueno, pues ahora no- respondí, ella rió.

Yeraldin: Gracias por escucharme, ya sé que apenas me conoces y que posiblemente te haya resultado raro, pero me hacía falta- dijo ella agradecida.

Julie: Tonterías, eres mi hermana te recuerde o no y creo que ha sido eso lo que ha echo que esté tan a gusto contigo, puedes venir todas las veces que quieras si necesitas a alguien con quien hablar, estaré encantada de recibirte- le dije con una gran sonrisa.

Yeraldin: Gracias, me alegra saber que sigues siendo una gran persona- dijo abrazándome.

Julie: De nada, no hace falta que me lo agradezcas- contesté separándome.

Yeraldin: Me temo que tengo que irme ya. Cuando salgas de aquí ven a visitarme, me alegrará verte y quizás a ti también, casi toda tu infancia te la has pasado allí- me ofreció.

Julie: Por supuesto, me encantaría ir. Ten por seguro que una de las primeras cosas que haga nada más volver a casa será visitarte- respondí sonriendo.

Yeraldin: Eso espero. Bueno me voy ya, cuídate Julie. Adiós.

Julie: Hasta luego- me despedí.

Salió y cerró la puerta dejándome sola de nuevo, un vacío se apoderó de mi. No era algo nuevo la verdad, cada vez que me quedaba sola sin motivo alguno me deprimía y de vez en cuando soltaba alguna lágrima, esa vez no fue la excepción. Sentí como alguien abría la puerta lentamente, me enjuague las lágrimas antes de que entrara a la habitación y cuando vi quien era me sorprendí.

Continuará...

#20

Milena: Hola Julie- me saludó tímidamente.

Julie: Hola. ¿Qué te ha pasado estos días? ¿Por qué no has venido a verme?- pregunté rápidamente.

Milena: ¿Puedo?- preguntó señalando la cama.

Julie: Claro, siéntate- contesté haciéndole un hueco.

Se acercó, se sentó, me miró y sonrió.

Milena: ¿Qué tal estás?- preguntó.

Julie: Bien, bueno, todo lo bien que se podría estar en mi situación- respondí mirándola.

Milena: ¿Ya has empezado con las clases de la lectura y escritura?- quiso saber.

Julie: Si, empecé hace unos dos días, es muy difícil y duro- admití.

Milena: Supongo que si, si yo fuera tú no sé que hubiera echo.

Julie: ¿Por qué has evadido la primera pregunta que te he echo?- pregunté agarrándola por sorpresa.

Milena: No te he evadido ninguna pregunta.

Julie: Si que lo has echo. ¿Por qué no has venido a verme estos dos días? ¿Tiene algo que ver la discusión con Cesar?- acribillé.

Milena: No, no ha sido por la discusión. Y sobre lo que no he venido a verte era porque necesitaba desconectar...- contestó rápidamente.

Julie: ¿Desconectar de qué?

Milena: Veo que sigues siendo igual de curiosa y chismosa ¿Eh?- dijo ella riendo.

Julie: ¡No soy chismosa!- Sonreí- Tan solo quiero saber por qué has desaparecido estos días, he preguntado a todo el mundo y nadie sabía donde estabas.

Milena: ¿Tanto me has echado de menos?- preguntó bromeando, aunque noté que no lo decía tan en broma ya que después de haberlo dicho puso una expresión de vergüenza.

Continuará...

#21

Yo también me avergoncé al pensar la respuesta y comprobar que, en efecto, la había echado más de menos de lo normal.

Julie: Pues si, si te he echado de menos- contesté apenada.

Ella se ruborizó y se puso un poco nerviosa.

Julie: ¿Por qué discutían Cesar y tú?- pregunté para cambiar de tema.

Milena: ¿Y tú dices que no eres chismosa?

Julie: ¿Y tú dices que no evades preguntas?- me defendí.

Ella se vio acorralada, ya que no tenía ninguna otra escapatoria, y finalmente se dignó a darme una respuesta.

Milena: Son cosas entre el y yo, no es nada grave. Teníamos un problema que ya hemos arreglado, nada más- contestó poco segura.

Julie: Desde hace unos días tengo la sensación de que todos me ocultan algo y todavía no encuentro la razón- dije un poco irritada.

Milena: Aquí nadie te oculta nada, no te hagas paranoias- disuadió- Ahora cuéntame tú ¿Por qué llorabas antes?

Julie: No lloraba, acababa de bostezar y se me habrá escapado alguna lagrimilla- mentí, por la cara que puso supe inmediatamente que no me había creído.

Milena: Julie te conozco mejor de lo que piensas y sé que estabas llorando, vamos cuéntamelo- insistió.

Julie: Realmente no lo sé, siempre que me quedo sola me deprimo- contesté triste.

Milena: ¿Y eso por qué?- preguntó extrañada.

Julie: No tengo ni idea. Supongo que es por eso, por quedarme sola, con todo lo que ha pasado últimamente estoy muy sensible y cuando me quedo sola pues, lloro- respondí empezando a llorar.

Milena: No nena, no llores, no me gusta verte así- dijo abrazándome.

Continuará...

#22

La rodee con mis brazos y me desahogue con ella. Le dije todo lo que me preocupaba, mis penas, mis miedos, absolutamente todo lo que me hacía sentir mal.

Milena: Pero no seas tonta Julie, no estás sola. Estás rodeada de gente que te quiere, tu hermana, tus padres, tus amigos... Nadie te va a dejar sola, y si los demás lo hacen ten por seguro que yo estaré siempre para ti ¿Entendido?- me animó.

Asentí sonriendo, ella me devolvió la sonrisa y volví a abrazarla, me encantaba hacerlo, me sentía reconfortada y protegida en sus brazos, cosa que me incomodó al tener esos sentimientos hacia ella, hacia mi amiga. Le agradecí que me hubiera escuchado y tras unos minutos se despidió de mi. Al poco rato cene, me aseé en el baño y me dispuse a dormir, sin saber por qué mi último pensamiento fue a parar a Milena.

Poco menos de una semana después me dieron de alta y por fin pude ir a mi casa. Vivía en el centro de la ciudad y pude afirmar que era una ciudad preciosa, con el lago de Maracaibo maravilloso y lugares muy naturales con unas vistas hermosas. Sin lugar a dudas me encantaba Maracaibo.

Dejando de lado mi ciudad, mi casa también me gustaba mucho. Vivíamos en una casa amplia, iluminada y acogedora de seis piso. Tenía tres habitaciones, la de Antonio y Carmen, la mía y un despacho que antes había sido la habitación de Yeraldin, una cocina, dos baños, un salón y un pequeño balcón que estaba en mi cuarto.

Nada más llegar me metí en mi cuarto y cerré la puerta, me quedé observando la habitación. Enfrente de la puerta estaba la cama, tenía encendido el aire acondicionando, ya que el calor era insoportable, la habitación era blanca con algunos detalles de lo que parecían ser algunas ramas de árbol y hojas cayendo de color lila. A la izquierda estaba el balcón, habían unas cortinas blancas con un bordado de hilo, no tenía forma. Al lado del balcón había un... Cociencia de Julie: "estante". Habían dos cajones y más arriba estaban los estantes. Pegado estaba mi escritorio con algunos cuadernos y libros, una lámpara y un portátil.

Continuará...

#23

Para finalizar en el hueco que dejaba mi escritorio y la pared había un gran armario. La pared era blanca y había una banda con líneas curvas de color lila a juego con el nórdico. En definitiva, mi habitación me gustaba. No sabía que hacer así que hice lo primero que se me vino a la mente: "mirar mi ropa. Me acerqué al estante y abrí un cajón, había en el Jerséis, sudaderas, jeans, pantalones... nada del otro mundo.
Conciencia de Julie: -"Evidentemente eres una chica normal y corriente ¿Qué esperabas encontrar Julie? ¿Ropa de Gucci o Louis Vuitton?"- Me senté en la silla de enfrente del escritorio, abrí mi portátil y lo encendí, por suerte no tenía contraseña así que pude entrar directamente a mi usuario. La foto de fondo de pantalla era mía y de Cesar, enseguida la quité y la borré, con aquello se me ocurrió una idea. Entré en equipo, mis cosas y encontré la carpeta que buscaba. Cliqué en "Fotos" y me salieron unas cuantas carpetas, así que me puse a verlas.

Tenía mil fotos con Cesar, y mil fotos que se fueron a la papelera de reciclaje, no quería tener nada con el por el momento. Entré en otra carpeta y había un montón. Marla y yo, Milena y yo, Marla, yo y Milena... En algunas ocasiones reí al ver las poses y caras que poníamos, éramos muy tontas. Me miraba en las fotos y me parecía una desconocida, sonriendo feliz con ellas dos, como si las conociese de toda la vida
Conciencia de Julie: -"Es que las conoces de toda la vida, exceptuando a Milena"- Entonces me encontré con una foto que me dejó muda. Era Milena, tumbada boca abajo en el césped con el sol pegándole en media cara, me había quedado embobada mirándola ¡Estaba preciosa!
Conciencia de Julie: -"¿Pero qué estás diciendo Julie?"- Me di cuenta de lo que estaba pensando y cerré el portátil de un golpe seco. Me levanté y me llevé las manos a la nuca empezando a caminar por la habitación.
Conciencia de Julie: -"¿En qué estás pensando? Milena es tú amiga, es tú amiga"- Alarmada por esos pensamientos hacia ella me tumbe en la cama y me quedé dormida.

Continuará...

#24

Abrí los ojos pero los tuve que cerrar enseguida por la luz del bombillo del cuarto. ¿Luz? Cuando me quedé dormida recordaba que aún había luz natural que provenía del balcón. ¿Había dormido tantas horas?

Marla: Buenos días dormilona- me saludó sonriendo.

Julie: ¡Mierda!- exclamé asustada, estaba sentada en la silla al lado de mi cama- ¿Qué haces aquí?

Marla: Pues esperaba a que te despertaras. ¿Tú sabes cuanto duermes? Estoy harta de verte en la misma posición, más bien estoy harta de verte- respondió sonriendo con la última frase.

Julie: ¿Y no has tenido la inteligencia de despertarme?- pregunté cerrando un poco los ojos.

Marla: Oh créeme que dejándote dormir he sido muy inteligente.

Julie: ¿Por qué?

Marla: Digamos que tienes mal despertar, la última vez que lo hice me dejaste un moretón en el ojo- dijo señalándoselo.

Julie: ¿Qué me dices?- dije incrédula.

Marla: Tranquila, si te sirve de consuelo estabas medio dormida, aunque me vengue de ti- contestó.

Julie: Miedo me da... Marla: Te pegué durante 1 semana un papelito en la espalda que ponía "Estoy amargada y soy fea, culona y tengo las tetas como una tabla de planchar"- explicó intentando no reír... ''intentando''. Julie: ¡Serás perra!- exclamé tirándole un cojín.

Marla: Jajaja no sabes lo mucho que me reí esa semana.

Julie: Oye, que yo no soy fea- le reproché.

Marla: No, no lo eres, de echo tienes una de las caras más bonitas que he visto en mucho tiempo, pero tienes que admitir que culona eres- me confesó sonriendo.

Continuará...

#25

Julie: ¡No soy culona! A ver, si tengo bastante culo pero tampoco es para tanto.

Marla: Jajaja, ¿que no mujer?, tienes el trasero perfecto, tu culo hace que los hombres pierdan los ojos- dijo.

Julie: ¿Y eso de que tengo las tetas como una tabla de planchar? Eso es una mentira muy gorda- le dije señalándomelas.

Marla: Algo tenía que añadir para rellenar...- contestó encogiendo los hombros.

Julie: A todo esto ¿Qué haces aquí?

Marla: Ah si, casi se me olvidaba. Hoy vamos a ir a la playa, así que no puedes faltar- me dijo.

Julie: ¿A la playa?

Marla: Si, sabes lo que es ¿Verdad?- me preguntó.

Julie: He perdido la memoria pero no soy imbécil- contesté un poco ofendida.

Marla: Perdona, no pretendía molestarte- se disculpó avergonzada.

Julie: No pasa nada- respondí.

Marla: ¿Seguro?

Julie: Tranquila, estoy bien- aseguré levantándome- Voy a cambiarme.

Marla: De acuerdo.

Esperé unos segundos a que saliera del cuarto pero no lo hizo.

Marla: Ah perdona lo siento, es la costumbre. Antes nos cambiábamos juntas, ahora salgo- dijo levantándose rápidamente.

Salió y cerró la puerta. Suspire, me frote los ojos y miré la hora ¡Eran las siete y media! Me había pasado casi un día entero durmiendo. Solté un sonido de sorpresa y busqué en los cajones algún bikini pero no encontré ninguno, no me quedó más remedio que buscar a Marla.

Julie: Marla ¿no sabrás por casualidad...- no terminé cuando entré en la cocina estaba Milena apoyada en la mesa besando a un tipo que no conocía. No sabía por qué pero de repente me había entrado un calor insoportable, y unas ganas insoportables de tirarme encima de aquel hombre, si ya me había quedado sorprendida de verla, fue mayor mi sorpresa al verla dándose un latazo con ese. Milena al notar mi presencia se separó rápidamente de el y me miró nerviosa.

Continuará...

#26

Milena: Ho-hola- me saludó.

Julie: Buenos días- le respondí tensa.

Milena: El es Andrés mi... Andrés: Soy su novio, encantado- la cortó extendiéndome la mano.

En ese momento me di cuenta de que me había clavado las uñas en la palma de la mano al apretar los dedos, que los tenía blancos por la tensión. Abrí la mano y tome la suya devolviéndole el saludo.

Julie: Un placer- mentí con una sonrisa hipócrita- No me habías dicho que tenías novio.

Milena: No había surgido el tema- contestó con la cabeza gacha.

Julie: Ya... Oye ¿Dónde están Antonio y Carmen?- caí en la cuenta.

Milena: Se han ido, por eso decidimos ir a la playa, para no dejarte sola- dijo sonriendo.

Julie: ¡Oh, gracias!. ¿Y Marla?

Milena: Ha ido a buscar a Nestiko y a Cesar, no tardará mucho en llegar- dijo.

Julie: ¡Vaya! ¿Puedo pedirte un favor?- pregunté.

Milena: Claro.

Le hice un gesto y salimos de la cocina.

Julie: ¿Tienes idea de dónde tengo los bikinis?- susurré un poco avergonzada.

Pude notar como una sonrisa quería formarse en sus labios, lo que me faltaba, hacía el cebo con un tipo en mi casa y encima se reía de mi.

Milena: Creo que sé donde están, pero no estoy del todo segura- dijo caminando hacia mi cuarto.

La seguí y entramos, miró en unos cuantos cajones y hizo un gesto con la mano, se agachó enfrente de la cama y buscó algo. Tenía que decir que su trasero quedaba en una posición muy sugerente, y sin darme cuenta me encontraba observándolo fijamente.
Conciencia de Julie: -¡¿Pero qué coño haces?!-

Continuará...

#27

Milena: ¿Julie?

Me exalte al ver que me estaba mirando, me sonroje y avergoncé ante la posibilidad de que me hubiera pillado mirándola.

Julie: ¡¿Qué?! Milena: Los bikinis, estaban debajo de la cama- dijo enseñándomelos.

Julie: Ah, claro, claro- dije agarrándolos.

Milena: ¿Estás bien?- preguntó mientras se levantaba.

Julie: Si, si, si, ya está, a-ahora me cambio- tartamudeé nerviosa mientras la empujaba fuera de la habitación.

Milena: ¿Seguro que estás bien?- volvió a preguntar.

Julie: ¡Que si que si!, ahora salgo- concluí cerrando la puerta.

Me mordí el labio, cerré los ojos y me apoye de espaldas contra la puerta. ¡Le estaba mirando el culo! ¿Qué me pasaba? ¿Por qué había reaccionado así al verla con aquel chico? Una respuesta apareció como un relámpago por mi mente pero me negué a aceptarla. Me quité la ropa y me ví en un espejo. Tenía los senos medianamente grandes, lo normal, bien subiditos. Mi vientre no era completamente plano, tenía un poco de barriguita pero era delgado al igual que mis caderas. Mi sexo tenía escaso bello púbico, algo normal después de todo ese tiempo en cama. Me giré y observé mi culo, como bien habíamos comentado Marla y yo era bastante grande pero no por eso desagradable. Para finalizar mis piernas no eran muy largas por mi estatura, también tenía bastante carne pero, como siempre, nada que se saliera de lo normal. En definitiva, tenía un cuerpo bonito pero no perfecto, y me alegraba por ello ya que no me hubiera gustado estar esquelética.

Me puse el bikini, me vestí y fui al salón donde supuse que estarían y, efectivamente allí estaban, besándose como si se fuera a acabar el mundo. De nuevo el calor y las ganas de apartarlo de ella me invadieron.

Continuará...

#28

Julie: Un poco de respeto por favor- dije molesta.

Se separaron y ella me miró avergonzada.

Milena: Perdón- se disculpó.

Julie: ¿Quieren algo de beber?- ofrecí cambiando de tema.

Me dijeron que no, así que me senté junto a ellos mientras esperábamos a que llegase Marla, deseaba con todas mis fuerzas que lo hiciera lo antes posible.

Julie: ¿Cuánto llevan de relación?- pregunté para romper el hielo.

Andrés: 9 meses- contestó tomándole la mano y besándosela, miré con recelo como lo hacía.

Pasaron los minutos en los que ellos no cesaban de darse muestras de afecto, haciendo que una mitad de mi no parase de enfurecerse con cada gesto, beso y caricia que le daba a Milena, mientras que la otra mitad se arrechaba por arrecharme de sus mimos, "irónico ¿Verdad?" Por un milagro de Dios Marla tocó el timbre.

Julie: Por fin- exclamé levantándome.

Me acerqué al teléfono y me dijo que ya podíamos bajar.

Julie: Vamos, ya están aquí- dije agarrando algunas cosas, entre ellas una bolsa con toallas, crema y una neverita portátil que contenía cervezas y demás.

Ellos también agarraron las últimas bolsas y bajamos. Estaban Marla, Nestiko y Cesar. Nos subimos al todo terreno de Marla y arrancamos, para mi mala suerte me tocó al lado de 'los tortolitos'. Julie: ¿Y a qué playa vamos?- pregunté.

Marla: Realmente no es una playa, es un pequeño lago, se llama La Vereda del Lago, llegaremos de aquí a unos veinte minutos- me contestó.

El tiempo se me pasó muy lentamente, mientras miraba por la ventana el ruido de los besos de Milena y Andrés no dejaba de martirizarme. Cuando se me hizo insoportable saqué mi MP3 y puse la música a todo volumen, casi dejándome sorda, prefería eso que escuchar sus besos
Conciencia de Julie: -"¿Estás celosa Julie?"-¿Yo? ¿Celosa? ¡Ni de vaina!. El coche se paró, así que supuse que habíamos llegado, apagué, guardé mi MP3 y salí.

Continuará...

#29

Estábamos rodeados de árboles y arbustos pero a lo lejos se podía ver el lago. Tomamos las cosas y empezamos a caminar, a los pocos minutos llegamos a la orilla del Lago ¡Y qué Lago! era muy grande pero era precioso y, para nuestra suerte, no había nadie. el agua era verdosa pero hermosa y además estábamos rodeados de árboles y dos grandes paredes de piedra que se adentraban en el agua.

Julie: Es precioso- comenté maravillada.

Marla: A que si ¿Eh? Cuando lo vi me enamoré de el- contestó sonriendo.

Dejamos las cosas y pusimos las toallas en la orilla. El calor era abrasador, así que empezamos a quitarnos la ropa. Los chicos fueron los que antes se quitaron todo y nada más hacerlo fueron corriendo al agua. Fui la última en desvestirme ya que se me había quedado enganchada la camiseta con el pelo y, cuando iba a meterme en el agua me quedé con la boca abierta.

Milena estaba al lado de mi, esperándome con la mano extendida, aunque eso fue lo último en lo que me fijé. Era blanca, muy blanca y el bikini negro que llevaba hacía que lo pareciese más. Tenía muchos lunares y pecas por todo el cuerpo que le quedaban de maravilla. No tenía mucho pecho, el vientre plano y unas piernas largas y delgadas y, cuando se giró, me quedé observando su trasero. En definitiva, era muy distinta a mi.
Conciencia de Julie: -"¿Te das cuenta de lo que piensas? Como sigas mirándola así te denunciará por acoso sexual visual"- Salí de mi ensoñación para ver como seguía con la mano extendida y con una sonrisa preciosa.

Milena: ¿Vamos?- preguntó señalándome el Lago con la cabeza.

Si antes había estado enfadada, con esa sonrisa ya no quedaba ni rastro del sentimiento que antes me embargaba.

Julie: Vamos- contesté sonriendo y tomandole la mano.

Caminamos hasta el agua, la rocé con el dedo gordo del pie y me paré inmediatamente.

Continuará...

#30

Milena: ¿Qué pasa?- preguntó extrañada al haberla parado tan de sopetón.

Julie: ¡Está helada!- dije abriendo los ojos.

Milena: Jajaja mejor ¿No?- dijo sonriendo.

Julie: ¡Pues no!

Milena: Venga no seas cobarde, es solo un poco de agua nada más- dijo pasando su pie por el agua.

Julie: Bueno, esta bien- me resigne.

Fuimos entrando poco a poco al agua hasta que me llegó hasta las caderas y me paré.

Julie: Espera unos segunditos a que me acostumbre- le pedí.

Milena: Vale.

Ella en ningún momento me soltó la mano y para mi desgracia se aprovechó de ello, se tiró al agua y me arrastró con ella. El agua, tal y como había comprobado antes, estaba helada.

Milena: ¡Qué buena está!- dijo retirándose el pelo de la cara.

Julie: ¿Buena? ¡Está gélida!- me quejé temblando.

Milena: No exageres, ya verás como en unos segundos te acostumbras- me dijo.

Y, efectivamente, en unos segundos el agua dejó de ser fría para estar a la temperatura ideal. Nos unimos con los demás y jugamos un rato con un balón que los chicos habían traído, después nosotras salimos, nos tumbamos en las toallas a tomar el sol y empezamos a charlar.

Marla: ¿Te molesta que Cesar haya venido?- me preguntó.

Julie: No, para nada.

Milena: ¿Por qué debería importarte?- preguntó confusa.

Julie: Ya no estoy saliendo con el- le anuncié.

Milena: ¡¿No?! ¡¿Y eso?!- preguntó sorprendida.

Julie: Pues porque no le recuerdo, no lo amo y yo no iba a seguir con el así- respondí.

Milena: No me lo habías contado...- dijo con un tono de reproche en su voz.

Julie: No había salido el tema- contesté devolviéndole de su propia medicina.

La miré y vi como había cambiado su expresión, tenía los ojos brillantes "¿Estaba emocionada?" Que iba a estar emocionada, no hice caso a mis pensamientos, en esos días había estado pensando en tonterías
Conciencia de Julie: -"Tonterías no tan tontas Julie" Decidí ignorar esa voz interior y cerré los ojos mientras sentía como el sol secaba mi cuerpo, cuando ya lo hubo echo empecé a notar como me quemaba la piel de la espalda.

Continuará...

#31

Julie: Por favor que alguien me ponga crema, me estoy achicharrando- pedí.

Milena: Te la pondré yo, Marla se ha ido al agua- me informó.

Tome el perol de crema y se sentó a mi lado, yo me desabroche el bikini para que no me quedaran marcas de manera que mi espalda quedó totalmente descubierta. Milena no se acababa de decidir a expandirme la crema, la notaba indecisa.

Julie: ¿Pasa algo?- pregunté girándome un poco.

Milena: No, no, tan solo estaba leyendo la etiqueta- contestó enseñándome el perol.

Asentí y volví a girarme, entonces noté la fría crema en mi espalda. Empezó a repartirla por toda mi espalda, lo hacía suave y lentamente, parecía que me estuviera dando un masaje, cabe añadir que sus manos temblaban. Tan relajada estaba que casi me quedé dormida, tan solo volví a prestar atención cuando se levantó.

Milena: Ya está- dijo suspirando.

Julie: Gracias.

Ella se alejó y se tumbó de nuevo para tomar el sol. Al cabo de unos minutos me até la parte de atrás del bikini y me levanté.

Julie: ¿Vamos al agua?- pregunté esta vez yo, sonriendo.

Milena me miró, sonrió y me agarró la mano, que usó para poder levantarse.

Milena: Vamos que me muero de calor.

Entramos al agua y de nuevo estaba congelada, esta vez me metí directamente al saber que después desaparecería. Nos acercamos a los demás y estuvimos jugando un rato, nos salpicábamos, nos hundíamos en el agua, hacíamos carreras etc... En un momento en el que me encontraba más lejos de la orilla, se me ocurrió hacer una broma, de mal gusto pero una broma al fin y al cabo. Me sumergí y empecé a agitar los brazos simulando que me ahogaba.

Julie: ¡So-corro! ¡Ayu-da!- empecé a gritar.

Continuará...

#32

Tardaron un poco en darse cuenta, pero cuando lo hicieron todos fueron nadando hacia mi. Antes de que llegaran fingí haberme desmayado, tome aire y me puse boca abajo. La primera persona que llegó fue una de las chicas, no supe diferenciar cuál de las dos. Me puso boca arriba y volví a respirar aunque disimuladamente. Me llevaron a la orilla y me tumbaron.

Milena: ¡Dios Julie despierta!- gritaba desesperada.

Me sentí un poco mal, así que decidí acabar con la broma empezando a reír y abriendo los ojos. Todos me estaban observando con una cara de preocupación increíble, Milena que era la que me había llevado, tenía incluso hasta lágrimas.

Marla: ¡Serás hija de perra!- dijo agachándose para darme un golpe en el hombro, se veía enfadada pero no podía evitar sonreír de la alegría que no fuese verdad, al igual que los demás, excepto Milena.

Milena: Imbécil- me susurró enfadada mientras se levantaba y se alejaba.

Me quedé desconcertada ante su reacción, miré a los demás en busca de alguna explicación pero ellos me miraron igual que yo. Se fue hasta las rocas, subió algunas y se sentó ahí. Iba a ir a pedirle disculpas cuando el brazo de Marla me detuvo.

Marla: Déjala que se le pase un poco, después si eso te acercas -me aconsejó.

Al poco tiempo empezó a oscurecer, nos secamos, nos cambiamos (incluida Milena aunque lo hizo en el mismo lugar de antes), nos sentamos en las toallas y sacamos las cervezas. Nos lo estábamos pasando muy bien pero aún había una duda que me incomodaba ¿Por qué se había molestado tanto? Si, había sido una broma, muy pesada pero ninguno de los chicos se lo había tomado tan mal. En un momento en el que Nestiko y Marla se habían puesto a bailar (no porque estuvieran borrachos, si no porque así eran ellos) me escabullí y me acerqué al lugar donde estaba Milena. Fui y me senté justo detrás suyo, hacía bastante brisa por lo tanto la carne se me puso de gallina. Ella ya había notado mi presencia y no hizo nada para moverse y en un acto que me salió desde lo más profundo de mi ser la abracé por el cuello.

Continuará...

#33

Julie: Oye, perdóname, tan solo era una broma, no te pongas así- le susurré cariñosamente.

Ella giró su cuello y vi como tenía los ojos mojados de llorar, en ese mismo instante me sentí fatal.

Milena: ¿Solo era una broma? Eso no era una broma Julie- me reprochó con la voz temblándole.

Julie: Lo siento- me disculpé.

Milena: No vuelvas a hacerme eso nunca más ¿Entendido? Pensaba que volvía a perderte- sollozó.

Julie: Lo siento mucho de verdad, no volveré a hacerlo, no te pongas así- le pedí.

Ella me agarro las manos que estaban debajo de su cuello y yo apoye mi barbilla en su cabeza, antes de que pudiera pensar le deposité un beso en su rojizo cabello y nos mantuvimos en esa posición unos minutos. Cuando el frío se me hizo insoportable me levanté, le ayudé a hacer lo mismo y fuimos junto a los demás abrazadas.

Nestiko: ¿Ya se te ha ido la mosca de detrás de la oreja?- le preguntó animado.

Milena: Si- asintió sonriendo.

Las siguientes horas nos las pasamos riendo, bailando y bebiendo. Después Marla que era la única que tan solo se había tomado dos cervezas nos fue llevando cada uno a su casa. En el camino de vuelta Andrés y Milena no se cortaron ni un pelo, incluso el empezaba a tocarla poniendo su mano en su rodilla y muslo, la ira no se hizo esperar. Finalmente llegamos a mi casa, me bajé y me despedí.

Julie: Muchas gracias por todo- le agradecí.

Marla: De nada guapa, buenas noches- se despidió acelerando.

Lo último que pude ver fue como Andrés empezaba a tocar a Milena y un nudo en la garganta se formó. Subí a mi casa sin hacer mucho ruido ya que Carmen y Antonio ya dormían, me cambié y me tumbe en la cama. Su aroma se había incrustado en mi piel, aspire hondamente para sentir su olor y la recordé, y también deduje que tal y como estaban en el coche en este mismo instante ella estaría entre las sábanas de ese imbécil. Entonces sentí algo que nunca había sentido, era como si me hubieran clavado una daga en el corazón. Una lágrima solitaria escapó de mis ojos al cerrarlos fuertemente para dormir. ¿Qué me estás haciendo Milena? Fue lo último que pensé antes de dormirme entre lágrimas.

Continuará...

#34

Voz: ¡No tiene gracia!

Voz: Quieta ahí, no te muevas.

Voz: Acaba con esto ya, te estás excediendo.

Voz: No pasará nada no se preocupen, solo unos minutos más.

Voz: ¿Qué ha sido ese ruido?

Voz: Algo va mal. (Pasos)

Voz: ¡Oh Dios mío!

Desperté con los ojos un poco adoloridos, supuse que sería por llorar. De nuevo soñaba con aquella conversación, por mucho que intentara averiguar de que se trataba no había manera de saberlo. Me senté, bostecé y miré la hora, eran las diez y cuarto de la mañana. Me levanté y fui a la cocina con una idea en mente.

Julie: Buenos días- saludé.

Antonio: Buenos días hija- dijo dejando de leer el periódico que tenía en las manos.

Carmen: Hola Julie- contestó ella mientras preparaba el desayuno.

Me senté en la mesa junto a Antonio, tome un plato y dos arepas.

Julie: Antonio ¿Puedes pasarme la mantequilla?- le pregunté, a ellos los llamaba por su nombre ya que se me hacía incómodo llamarlos de otra manera, a ellos no parecía importarles aunque en el fondo sabía que les dolía un poco.

Antonio: Claro.

Tome un cuchillo, abrí el pote y restregué la mantequilla por dentro de la arepa, mientras Carmen me puso una taza de leche al lado de mí.

Julie: Gracias.

Ella sonrió y se sentó junto a nosotros para desayunar.

Antonio: ¿Qué tal la pasaste ayer?- preguntó mientras tomaba el café.

Julie: Pues muy bien, nos divertimos mucho. Son unos locos- respondí sonriendo.

Carmen: Y tanto, sobre todo Marla, esa chica es un remolino. Cuando eran pequeñas ella corría por todo el parque, te llevaba casi arrastras jajaja- comentó riendo.

Antonio: Uff, como me hace reír esa chica, tiene cada ocurrencia jajaja. Es muy buena persona, me alegra que la tengas como amiga- afirmó.

Julie: La verdad es que si, me gustaría mucho poder recordar algo- dije desanimada.

Continuará...

#35

Carmen: Bueno no pierdas la esperanza, puede ser que recuperes la memoria Julie- me animó- Para que te hagas una idea, parecía que las habían pegado con pegamento, si tu ibas aquí, ella iba contigo, si ella iba allá, tu ibas con ella- me dijo.

Sonreí y seguimos comiendo.

Antonio: ¿Y con Cesar que tal?

Julie: Hemos roto- les comenté.

Carmen: Normal, es evidente- dijo haciendo un gesto con la cabeza.

Antonio: ¿Y cómo se lo ha tomado?

Julie: Pues bien, mientras se lo explicaba se le saltaron algunas lágrimas y me dijo que si recuperaba la memoria y sentía algo por el que se lo dijera- expliqué.

Antonio: A mi ese chico nunca me ha gustado- confesó el.

Carmen: A mi tampoco, nunca me ha dado buena espina- argumentó.

Julie: Parece ser que viene de familia... Antonio: ¿Y eso por qué?- preguntó mirándome.

Julie: Porque a Yeraldin tampoco le cae bien- respondí.

Carmen: Creo que ha nadie le cae bien. Te lo digo yo, ese chico es muy raro.

Julie: Oye hablando de Yeraldin. Se me ha ocurrido ir a comer hoy a su casa pero no sé como ir ¿Puedes decirme si el autobús me deja allí?- pregunté.

Antonio: Nada, te llevo yo- me dijo.

Julie: No hombre, no voy a hacer que me lleves hasta allí, está muy lejos- me negué.

Antonio: No es molestia, tengo que ir a trabajar cerca de allí así que me queda de camino- contestó.

Julie: ¿Seguro?

Antonio: Que si Julie, no pasa nada- dijo el sonriendo.

Julie: Bueno, si tu lo dices.

Antonio: Pues claro tonta- dijo acariciándome la mano cariñosamente.

Les Sonreí, lavé mi plato y la taza y fui a mi cuarto. Me duché, elegí mi ropa, me arreglé y Antonio me llevó a casa de Yeraldin, fue poco más de una hora de trayecto. Cuando llegamos me dejó en la reja que había antes de entrar en la casa. La abrí un poco y empecé a caminar hasta el caserón, habían unos 100 metros desde la reja hasta la casa, en los que habían todo tipo de árboles, arbustos y flores.

Continuará...

#36

La casa tenía un porche aguantado por dos columnas, una a cada lado, era rústica juzgando el exterior y tenía pinta de ser bastante antigua. Detrás de la casa habían unas cuantas hectáreas de terreno que no sabía si pertenecían a Yeraldin o no. Finalmente llegué a la puerta y toqué el timbre. La puerta se abrió al cabo de unos segundos dejándome a ver a una Yeraldin sorprendida.

Yeraldin: ¡Julie!- exclamó.

Julie: Hola Yeraldin- la saludé.

Yeraldin: ¿Qué haces aquí?- preguntó sorprendida.

Julie: Te dije que una de las primeras cosas que haría al salir del hospital sería ir a verte- le recordé.

Ella sonrió y me abrazó fuertemente.

Yeraldin: Vamos pasa, pasa- me dijo separándose.

Entré en su casa y, todo lo que podía decir es que era completamente diferente al exterior. Todo era muy moderno, la idea que te podría haber dado el exterior no tenía nada que ver con lo que había dentro. Aún así todo encajaba a la perfección, los colores combinaban perfectamente.

Me llevó al comedor y nos sentamos en unos sofás de cuero negro.

Yeraldin: ¿Y te vas a quedar a comer?- preguntó.

Julie: Esa era mi idea, si no molesto claro- contesté.

Yeraldin: ¿Cómo me vas a molestar Julie? No sabes lo feliz que me haces visitándome- me reprochó ella sonriendo.

Julie: ¿Segura?

Yeraldin: Por supuesto, siempre serás bienvenida en esta casa, si algún día tienes alguna duda, estás estresada o cualquier cosa puedes contar conmigo- me sonrió agarrandome la mano.

Julie: Muchas gracias Yeraldin, de verdad- le agradecí agarrándole las manos también.

Yeraldin: De nada mujer, no hace falta que lo agradezcas.

Hablamos un poco y después comimos una deliciosa paella que preparó ella en una fogata que hizo. Después de haber comido y haber echo la digestión, me preguntó si quería bañarme en la piscina, acepté ya que hacía un calor insoportable, estuvimos alrededor de una hora y salimos para ducharnos.

Continuará...

#37

Julie: Todo ese campo que hay detrás de la casa ¿Es tuyo?- pregunté mientras me secaba el pelo.

Yeraldin: Si ¿Ves donde están aquellos árboles más altos que los demás?- me preguntó intentando señalármelos.

Julie: Si.

Yeraldin: Pues hasta ahí llega, lo que hay detrás es un bosque. Todo lo que haya antes me pertenece- contestó sonriendo.

Julie: Vaya ¿Por qué los tíos te dejaron todo esto a ti?- pregunté extrañada de que no hubiera sido de Antonio y Carmen.

Yeraldin: Porque ellos por esa época también estaban enfadados con papá y mamá y, como veían que no tenía donde quedarme ya que yo quería independizarme me la vendieron- contó- Aunque el tiempo que les perteneció a ellos, hemos venido mucho por aquí, como ya te dije este lugar es tú segunda casa por así decirlo.

Julie: ¿Puedo ir a dar una vuelta?- pregunté.

Yerldin: Claro, mientras no te pierdas- respondió sonriendo.

Caminé hacia toda esa extensión de terreno que se abría ante mis ojos, a mi izquierda vi un árbol que en seguida me llamó la atención así que fui allí. Cuando llegué vi que era un árbol normal como cualquier otro, pero a mis ojos era diferente. Me acerqué a el, me senté apoyando la espalda en el tronco y disfruté de la brisa, el solecito y las preciosas vistas que me daba el pequeño lago que había a menos de quince metros de mi. Me sentía tranquila y relajada, tenía en el pecho una extraña sensación para mi, la sensación de haber estado allí hace mucho tiempo. Ese lugar fue el primero en sentirlo familiar y cercano, como si le tuviera mucho aprecio.

Ya anochecía cuando regresé a la casa. Yeraldin me esperaba en el salón mientras veía la televisión, me ofreció para quedarme a dormir y yo no desaproveche la oportunidad de poder conocerla mejor... Dos semanas después... Tan solo quedaba una semana para empezar el instituto y estaba bastante nerviosa, ya leía y escribía mucho mejor había echo un gran trabajo, pero todavía era muy duro. Por la tarde me quedé sola, aunque Antonio y Carmen intentaron convencerme para que saliera y no me quedara sola, no lo consiguieron. Estaba practicando mi escritura cuando tocaron el timbre.

Continuará...

#38

Abrí la puerta y vi que eran los chicos.

Nestiko: ¡Hola, Julie!- me saludó con dos besos.

Julie: Hola, pasen- les dije abriendo la puerta, con alivio pude comprobar que esta vez Andrés no estaba.

Después de servirles bebida nos sentamos en los sofás.

Marla: ¿Te pillamos ocupada?- preguntó al ver que cerraba el portátil.

Julie: Estaba escribiendo, nada que no pueda hacer después- contesté sentándome junto a ellos- ¿Qué hacen aquí?

Milena: Venimos a decirte que Lidia, una compañera de clase, hará mañana una fiesta a la cual estás invitada- me dijo sonriendo, era imposible que fuera más encantadora.

Julie: ¿Una fiesta?

Marla: Una fiesta- afirmó.

Julie: ¿Quién ha dicho que yo quiero ir a una fiesta?- pregunté mirándolos.

Nestiko: Yo.

Julie: Tú ¿Y si no quiero ir?- volví a preguntar.

Marla: No existe esa respuesta, vendrás si o si- contestó segura.

Julie: ¡Oh vamos! ¿Yo a una fiesta? No conoceré a nadie ¡Ni siquiera conozco a la organizadora!- contradecí.

Milena: Ya, pero ellos a ti si. Es una gran oportunidad para conocer a todos tus compañeros, así el primer día en el liceo será mucho más agradable ¿No te parece?- preguntó.

Julie: No sé, no me hace mucha ilusión...- admití.

Nestiko: ¡Vamos Julie, no seas aguafiestas! Estarás con nosotros, no, nos separaremos de ti, lo prometo- me dijo poniendo su mano en el corazón, Sonreí ante el gesto.

Julie: Pero es que no me gustan las fiestas- me negué.

Marla: La pasarás genial, ya verás- intentó convencerme.

Iba a reprochar cuando Milena se acercó y me tomó de las manos.

Milena: Por favor Julie, vente con nosotros- me pidió con una media sonrisa.

Me estaba mirando de una manera en la que me fue imposible no quedarme estática ¡Era simplemente preciosa!

Julie: Claro...- susurré atontada.

Milena: ¡Gracias, gracias!- exclamó abrazándome con fuerza.

En ese instante me di cuenta de la respuesta que había salido de mis labios sin permiso. 'Mierda' pensé.
Conciencia de Julie: -¿Te está gustando cada vez más?- No me gusta. -Es verdad, es poco para definir cuanto te gusta- ¡Que no me...! -Callate que te están hablando-.

Continuará...

#39

Julie: ¿Eh?- dije desconcertada.

Nestiko: ¿Me has escuchado?- me preguntó mirándome.

Julie: No, perdona. ¿Qué decías?

Nestiko: La fiesta es mañana a las ocho, vendremos por ti a las siete y media- dijo mientras me empujaba poniendo dos dedos en mi frente.

Julie: Vale, vale ¿Pero y si Antonio y Carmen no me dejan ir?- les planteé.

Marla: Tranquila, que de eso me encargo yo- contestó sonriendo, con lo poco que la conocía ya sabía que significaba esa sonrisa, y era que sin duda alguna iba a ir a la fiesta.

Estuvimos un rato más hasta que se tuvieron que ir, los acompañé hasta la puerta.

Marla: Y ponte guapa, ya verás como la pasarás genial- me dijo después de despedirme de todos.

Julie: Más te vale- le amenacé señalándola con el dedo.

Marla: ¡Que si tonta! Hasta mañana- se despidió.

Cerré la puerta y suspire, no tenía muchas ganas de ir pero tuve que resignarme. Me senté en la silla y reanude mis clases. Antonio y Carmen llegaron al cabo de poco y me dijeron que se habían encontrado con los chicos y que me dejaban ir a la fiesta, Marla ya había cumplido con su parte. Cené, me cambié y me fui a dormir.

Desperté temprano a causa del despertador que había dejado preparado la noche anterior, lo apagué muerta de sueño. De nuevo, como cada noche, aquella conversación se reproducía en sueños, había soñado tantas veces con ella que ya me la sabía de memoria. Me levanté perezosamente y fui a la cocina a desayunar.

Julie: Me da vergüenza pedirles esto pero como tengo la fiesta ¿Pueden darme dinero para comprar algún vestido bonito?- pregunté avergonzada una vez que termine de desayunar.

Carmen: ¿Cómo que te da vergüenza? Ya sabemos de sobra que no nos recuerdas pero nosotros somos tus padres y tú eres nuestra hija, y eso no va a cambiar nunca. No tendría que darte vergüenza- me dijo agachándose y poniéndome la mano en la rodilla.

Julie: Ya lo sé, pero es algo que no puedo evitar- respondí mirándola.

Antonio: Pues es algo que tendrás que evitar con el tiempo, porque como sigas así, ¡vaya lo que nos espera!- contestó riendo- ¿Cuánto necesitas?

Julie: Pues no lo sé.

Continuará...

#40

Carmen: Dale 5000 bolívares, con eso puedes comprarte un vestido, unos zapatos y hasta una colonia si quieres- contestó sonriendo.

Antonio agarro la cartera, la abrió y sacó el billete.

Antonio: Toma.

Julie: Muchas gracias- Sonreí.

Antonio: De nada- miró el reloj y se levantó- Me voy ya que llego tarde, adiós mi amor- dijo besando a Carmen- Adiós cariño- me besó en la cabeza y salió.

Carmen: ¿Tienes idea de qué vestido te comprarás?- me preguntó sentándose.

Julie: Me gustaría comprarme uno que vi el otro día, era uno de elegante, rojo, precioso- le conté.

Carmen: ¿Te fijaste en el precio?

Julie: Si, tranquila que el dinero me sobra- contesté anticipándome.

Carmen: Si quieres puedes comprarte unos zapatos o cualquier tontería- me dijo.

Julie: No sé, ya veré.

Pasaron dos horas y cuando terminé de comer fui a comprar. Agarre el vestido, me decidí a comprarme una colonia que olía de maravilla y unos pendientes, aún así me sobraron 2000 bolívares. Llegué a casa y empecé a prepararme. Me duché, cuando salí me seque el pelo y lo planche. Me puse el vestido, unos zapatos de tacón negros que tenía yo y finalmente los pendientes que me había comprado esa tarde. Me miré en el espejo y casi no me reconocí ¡Estaba preciosa! Después de haberme elogiado durante unos minutos mentalmente, me senté en el escritorio, saqué mi neceser y empecé a maquillarme, lo que me llevó su tiempo. Estaba repasando un poco el rímel de mis ojos cuando el timbre sonó indicando que Marla había llegado, supuse que le abrió Carmen.

Marla: ¡¿Quién está preparada para la fiesta?!- gritó entrando por la puerta, vi por el espejo como levantaba los brazos mientras posaba, no pude evitar reír.

Enseguida después de haberme cerciorado de que mi maquillaje estaba perfecto me levanté y me giré.

Julie: ¿Quién está preparada para la fiesta?- la imité posando yo también, al final me había echo ilusión y todo asistir a la fiesta.

Marla: ¡Por el amor a Dios, estás preciosa!- exclamó abriendo la boca al verme.

Continuará...

#41

Julie: Gracias, gracias- contesté sonriendo mientras me acercaba a abrazarla- Tú también estás preciosa.

Ella llevaba también un vestido, solo que el suyo era de leopardo, el pelo un poco alborotado que le quedaba genial y unos tacones marrones que hacían juego con el vestido.

Marla: Ya verás, esta noche cuadramos- me aseguró ella sonriendo perversamente.

Julie: Jajaja, No me apetece mucho cuadrar con nadie la verdad, menos con Cesar por ahí- respondí.

Marla: ¿No? Bueno, más para mi, tú te lo pierdes- respondió mientras se tocaba el pelo enfrente del espejo

Julie: Si, si, te los dejo todos para ti- contesté tomando un bolso pequeño y metiendo mis cosas.

Cuando por fin termine de arreglarme nos metimos en su carro y me llevó hasta la fiesta.

Julie: ¿Y los demás como irán?- pregunté al ver que tan solo estaba yo.

Marla: Ellos vendrán por otros medios, pero nos esperan en la puerta, ya están allí- me dijo agarrando el móvil y moviéndolo.

Asentí y esperé a que llegáramos, cada vez la calle estaba más llena de carros y de gente, le costó horrores estacionar, lo hizo muy lejos de la casa, caminamos y a los pocos minutos llegamos.

Marla: ¡Allí están!- gritó después de estar buscándolos un buen rato, apenas la oí ya que la música estaba muy fuerte.

Nestiko: ¡Madre mía, vaya dos bombones que estoy viendo!- exclamó haciéndonos reír.

Julie: Hola, Nestiko- lo saludé con dos besos, al igual que Marla.

Nestiko: ¡Ey, Milena! ¿No saludas?- preguntó mirando detrás de mi.

Me giré para verla y pude jurar que sentí como mi corazón se paraba en ese mismo instante. ¿La perfección no existe dicen? Eso es que no la han visto a ella. No existían palabras para definir como estaba Milena. ¿Preciosa, maravillosa, espléndida, hermosa, bellísima, perfecta? Ni siquiera esa última palabra abarcaba todo lo que era Milena. En ese momento el tiempo se paró. ¡Si, wow! ¿Cuántas veces han dicho esa frase, cinco mil veces? Pero no, realmente el tiempo se congeló a mi alrededor y todo tipo de sonido desapareció, todo sonido excepto el acelerado latir de mi corazón.

Continuará...

#42

No sé si estuve segundos, minutos, horas, días o semanas mirándola, realmente no lo sé, pero no me habría cansado jamás de haberlo hecho. Su pelo pelirrojo estaba suelto y ligeramente alisado, su piel parecía de porcelana, creía que si la tocaba se resquebrajaría y partiría en mil pedazos. Su cuerpo estaba enfundado en un vestido blanco con unas perlitas en un costado, unos tacones en color plata suave y unos pendientes de igual color.

Después de haber examinado su vestuario me atreví mirarla a los ojos y me perdí en ellos por lo que me parecieron años. En ese momento un escalofrío me recorrió toda la columna vertebral poniéndome la piel de gallina. Entonces, después de que todo el mundo desapareciera, un brazo entró en mi campo visual agarrando la cintura de aquel ángel en forma humana que tenía enfrente de mí. Enseguida supe de quien era ese brazo y toda la emoción y éxtasis que había sentido, enseguida se derrumbó al ver la cara de ese imbécil.

De repente todo volvió a la normalidad, la música se coló por mis oídos y el alboroto de gente que antes había desaparecido se mostró a nuestro alrededor de nuevo agobiándome.

Andrés: Mi vida ya te había perdido ¿Te he dicho lo preciosa que estás esta noche?- le dijo besándola- Hola, Julie, tú también estás muy guapa.

Julie: Hola, muchas gracias- respondí con la más falsa sonrisa que haya podido poner nunca.

Marla: ¿Y ustedes dos que? ¿no se saludarán?- preguntó Marla que estaba a mi lado.

Julie: ¡Claro... claro!- contesté aturdida mientras la abrazaba tan solo con un corto y tímido abrazo.

Me di cuenta de lo que para mi habían sido siglos, tan solo habían sido apenas dos segundos en realidad. Cesar llegó y nos saludó a todos, pude notar como me miraba en especial a mi, incomodándome un poco. Finalmente entramos en la casa. Si la música afuera era fuerte, dentro lo era más aún. Los chicos fueron saludando a algunos otros chicos que se encontraban en la casa, algunos también me saludaban a mi y yo no tenía más remedio que responderles. Llegamos a una barra y pedimos algo para beber.

Continuará...

#43

Marla: ¡Lidia!- gritó para llamar su atención, estaba a menos de cinco metros y aún así no la había oído, volvió a probar con otro grito y esta vez si que lo consiguió.

Lidia: ¡Hola chicos!- dijo saludándonos a cada uno- ¡Julie cuanto tiempo sin verte! Menos mal que ya has salido del hospital, vaya susto nos diste a todos.

Julie: Si, ya me imagino- contesté un poco cortada.

Lidia: ¿Qué te pasa? Te veo muy tímida- notó ella.

Marla me miró como pidiendo permiso para contar lo que me pasaba, yo asentí.

Marla: Te lo voy a resumir, en estos instantes ella se está preguntando quien eres, al igual que todo el mundo que está aquí en la fiesta- respondió.

Lidia: ¿Cómo?- se quedó unos instantes extrañada hasta que lo entendió- No me digas ¿Has perdido la memoria?- preguntó exaltada.

Asentí y pude notar como se entristecía bastante.

Julie: Ey no te pongas así, se supone que esto es una fiesta y las fiestas están para divertirse. ¡Vamos a bailar!- grité agarrándola de la mano y llevándola al centro de la pista.

No tenía ni idea del por qué la había sacado a bailar, lo único que tenía claro es que yo había ido allí para divertirme y no tenía la intención de arruinar la noche de los demás. Después de bailar cinco canciones seguidas paramos y tras despedirme de ella y agradecerle que me hubiera invitado me uní a los chicos.

Nestiko: ¡Vaya, vaya, habrás perdido la memoria pero no cómo bailar chica!- me elogió.

Julie: Gracias- contesté con la voz agitada, la verdad es que me había cansado.

Marla se fue de 'cuadre' como había dicho ella y Nestiko se fue a bailar quedándonos así Cesar, Milena, el imbécil de Andrés y yo. Minutos después sonó una canción lenta Milena y Andrés salieron a bailarla.

Cesar: ¿Me concede este baile preciosa dama?- preguntó haciendo un gesto de reverencia.

Julie: Está bien- acepté sonriendo.

Me tomo de la mano y me llevó a la pista, puso su mano en mi cintura y con la otra agarró mi mano. Bailábamos muy pegados y muy lentamente, poco a poco sin darme cuenta Cesar empezó a acercarse hasta que me robó un beso, cuando acabo me separé de el, no tenía intención de montar ningún escándalo.

Continuará...

#44

Julie: Cesar no confundas las cosas por favor, no te quiero como tú me quieres a mi- contesté suavemente.

Cesar: Perdona, me he dejado llevar- se disculpó avergonzado.

Julie: Tranquilo no pasa nada, pero no lo vuelvas a hacer- le advertí.

Cesar se fue, tampoco me importó a donde, yo fui a la barra y me pedí un whisky. En toda la noche no había visto más a Milena y a Andrés, así que casi sin querer empecé a buscarlos, hasta que los encontré besándose agresivamente, en ese momento se me formó un nudo en la garganta. Inconscientemente empecé a pedir y a pedir bebida a medida que la fogosidad de sus besos aumentaba. Andrés acariciaba su pierna, subía su mano y la bajaba hasta la rodilla. En una de esas pasadas no se detuvo y directamente le agarró un pecho.

No sé como detuve las ganas de ir hasta ahí y matarlo en medio de todo el mundo, para ese momento yo ya estaba completamente furiosa y bastante pasadita de tragos. Andrés se separó de Milena y al fin pude verle la cara. Dios que preciosa es... ¿Qué había hecho semejante imbécil para merecer a esa Diosa? Ellos empezaron a moverse y yo me acerqué un poco a ellos para no perderles de vista. Fueron hasta Lidia y Andrés le preguntó algo, ella asintió y señaló arriba, entonces volvieron a caminar. Fueron hasta unas escaleras y en el trayecto ya se habían vuelto a poner a tono.

Cuando me di cuenta de lo que iba a suceder en un instante u otro no pude soportarlo más y me metí en el baño. Apoyé mis manos en el lavabo extendiendo mis brazos y agachando la cabeza. Empecé a llorar y a jadear fuertemente al intentar tomar aire. ¿Por qué? ¿Por qué a mi? ¿Por qué me dolía tanto? ¿Por qué me dolía que se besara con su novio? Levanté la cabeza y me miré en el espejo, tenía las mejillas manchadas de negro ya que las lágrimas habían hecho que se me corriera el maquillaje. Estaba completamente roja por las partes en las que el maquillaje no había llegado. No podía ser, no podía aceptarlo era imposible. No había manera humana para que en aquel momento mi cerebro aceptara que me había enamorado de mi mejor amiga.

Continuará...

#45

¡No, no, no, no podía ser, no podía aceptarlo!
Conciencia de Julie: -¿No puedes o no quieres Julie?

Está bien, no quería aceptarlo. ¡No podía haberme enamorado de una chica! No estaba bien, no estaba bien. ¿Por qué de ella? ¿Era acaso lesbiana? No podía ser posible ¡Antes yo había salido con Cesar!
Conciencia de Julie: -Como bien has dicho, antes, ahora ni siquiera te acuerdas de el.

Me estaba empezando a sentir muy mal, me dolía la cabeza y estaba ardiendo así que salí del baño y me fui directamente fuera de la fiesta. Di un par de pasos y me senté en el suelo contra un árbol mientras lloraba descontroladamente. Me dolía el corazón, literalmente, me dolía mucho. Era una sensación nueva a la que no sabía como actuar, aunque no estaba del todo segura de que se pudiera actuar de ninguna manera en esos casos.

Me mantuve así no supe cuanto tiempo, tan solo lloraba sin poder contenerlo, necesitaba desahogarme después de tanto tiempo reprimiendo mis sentimientos. En ese momento salió Marla de la fiesta y, al verme, fue corriendo hacia mi.

Marla: ¿Qué te pasa Julie?- me preguntó preocupada mientras se agachaba.

Julie: Me sien-to fat-tal- Murmuré sollozando.

Ella se apoyó en el árbol y puso su mano en mi frente.

Marla: ¡Dios mío estás ardiendo!- comentó ella.

Aunque ella dijese que estaba ardiendo yo justamente estaba sintiendo todo lo contrario, estaba completamente helada, estaba temblando.

Marla: Vamos a avisar a los demás, vamos a irnos a casa- me anunció intentando levantarme.

Pero no pude dar ni dos pasos, mi cuerpo estaba presente pero mi mente estaba perdida, apenas era consciente de lo que ocurría a mi alrededor pero podía escucharla perfectamente.

Marla: Está bien, te dejaré en el carro, en seguida vuelvo- me avisó sentándome en la acera apoyada contra el carro.

Yo tan solo me rodee las rodillas con los brazos en un intento de calentarme y seguí llorando, no había nada en ese momento que pudiera calmarme. A los pocos minutos vi a un grupo de personas acercándose a paso rápido hacia mi, eran los chicos.

Continuará...

#46

Milena: ¿Qué pasa Julie?- me preguntó ella preocupada.

Tan solo la miré sin contestar, tenía el pelo alborotado, su pintalabios estaba completamente esparcido alrededor de los labios y su vestido estaba mal colocado, todo eran pruebas de lo que había estado ocurriendo en aquella habitación, mi llanto fue en aumento.

Milena se metió en el carro, no sé quien me metió a mi también, después el carro arrancó. Mi cabeza estaba en las rodillas de Milena, ella con sus manos me acariciaba la cara y me masajeaba la cabeza, ella probablemente no era consciente de que así lo único que conseguía era hacerme daño, no físico si no sentimental. Alguien me puso una chaqueta por encima para calentarme, no hubo mucha diferencia.

Al fin llegamos a mi casa, abrieron la puerta del carro y me sacaron, pude reconocer que era Nestiko el que me tenía agarrada.

Marla: ¡Mierda ha dejado las llaves en casa!- exclamó mientras observaba mi bolso.

Milena: ¿Qué hacemos?

Nestiko: ¿Y si la llevamos al médico? No deja ni de llorar, ni de temblar, y eso que está ardiendo, y respira muy levemente- comentó el.

Marla: ¿Pero no ves cómo está? Lo que necesita ahora es estar en cama tapada hasta arriba y con un medicamento que le baje la fiebre, no creo que aguante hasta que lleguemos al médico- contestó ella.

Milena: ¿Y si me la llevo a mi casa? Si mañana no mejora llamamos a sus padres y al médico- propuso.

Cesar: ¿A tú casa? ¡No creo que sea buena idea!- habló después de toda la noche sin oírle.

Andrés: Tiene razón, no creo que sea una buena idea mi amor- apoyó a Cesar.

Marla: Pues a mi me parece una idea estupenda, y puesto que soy yo la que la va a tener que llevar se irá con Milena- concluyó ella.

Nestiko: ¡A mi también me parece una buena idea, mejor así chicos!

Marla: Pues ya está, metanla en el carro- dijo.

Continuará...

#47

Nestiko me metió en el carro y como antes estaba en las piernas de Milena, no sabía si alegrarme o deprimirme.

Marla: Los iré dejando en sus casas, Andrés como tu casa es la que más cerca está serás el primero en bajarte- indicó.

Andrés: Pues yo creo que sería mejor que me quedara en su casa para ayudarla si necesita ayuda.

Cesar: Es verdad, tiene razón- comentó.

Milena: ¿Qué ayuda voy a necesitar? ¿Tú crees que tal y como está se va a mover?- preguntó.

Andrés: No, pero si necesitas cambiarla o algo va a ser peso en muerto- comentó.

Marla: ¿Y crees que la va a poner en ropa interior delante de ti?- reprochó.

Andrés: No pero... Milena: ¡Da igual! Ven conmigo si tanta ilusión te hace- exclamó irritada.

Era ya lo único que me faltaba, tener al imbécil ese más cerca todavía, que cada vez no podía evitar deprimirme más. Desde ese momento no supe nada más, tan solo recordaba el escaso aire que conseguía recoger y lo difícil que se me hacía respirar al tener una gran opresión en mi pecho. Cuando abrí los ojos estaba tumbada en una cama, apenas podía moverme del frío que tenía así que tan solo pude recostarme un poco apoyando mi brazo debajo de mi cuerpo. A lo lejos pude escuchar unas voces.

Milena: Julie está en la otra habitación, no podemos hacerlo ahora.

Andrés: ¿¡Cómo que no!? Vamos, será rápido.

La rabia que sentí en ese instante era indescriptible, me sentía una gran idiota. Para ella era nada más que una carga, una gran molestia y, además, enferma. Como pude me levanté y fui caminando hasta la puerta, me agarré al marco de la puerta y intenté encontrar la puerta de su casa. Mi intención era largarme de allí con el máximo silencio posible, pero mi llanto que ya se había echo presente al escuchar aquella conversación no ayudaba mucho.

Continuará...

#48

Cuando encontré la puerta intenté abrirla pero las fuerzas me fallaron y caí de rodillas al suelo haciendo un gran estruendo, Milena llegó al lugar donde me encontraba en menos de cinco segundos.

Milena: ¡Julie! Julie ¿Estás bien?- preguntó corriendo hacía mi y agachándose.

Julie: Es-estoy bien- contesté sollozando.

Milena: ¿Pero qué haces?

Julie: M-me voy a c-casa- contesté intentando levantarme, ella me lo impidió.

Milena: ¡¿Cómo que te vas a casa?! ¿Estás loca?- exclamó alarmada.

Julie: Tan solo soy una molestia para ti- respondí llorando.

Milena: ¿Pero tú eres tonta? ¿Cómo vas a ser una molestia?

Me levantó como pudo y me tumbó de nuevo en lo que supuse que sería su cama, en ese momento apareció Andrés, tenía puesta la camiseta pero faltaban sus pantalones, tenía puesto su bóxer que marcaban la erección de su miembro, no pude evitar querer morir.

Milena: ¡Vístete! ¡Vístete y lárgate de aquí!- gritó enfurecida.

Andrés: ¿Quieres que me vaya?- preguntó sorprendido.

Ella salió de la habitación, agarró toda su ropa, abrió la puerta de su casa y la tiró a fuera. Después se puso detrás de el y lo sacó de su casa. Volvió a la habitación donde estaba yo y se puso de rodillas mientras me hablaba, pero mi mente estaba desconectada de ese cuarto, jamás pensé que una sola persona pudiera hacer tanto daño.

Milena: ¿Julie? Julie por favor contesta- me suplicó ella al borde del llanto.

Continuará...

#49

No me gustó verla así pero ¿acaso ella se había preocupado por mi al verme llorar?
Conciencia de Julie: -No puedes ser tan egoísta, ella ni siquiera sabe el por qué estás así, no lo sabes ni tú misma.
Tenía razón, no podía ser así con ella, así que dije lo primero que se me vino por la mente.

Julie: Tengo frío- Murmuré.

Hasta ese momento no me había dado cuenta de que había vuelto a temblar. Milena se levantó rápidamente, sacó una pijama y me miró nerviosa. Después de unos segundos se acercó y temblorosa me empezó a desvestir hasta dejarme en ropa interior para después ponerme la pijama. Me tumbó en la cama tapándome con los edredones y se fue unos segundos, cuando volvió traía un vaso con una pastilla que me trague.

Cerré los ojos con intención de dormir, los abrí momentáneamente y vi que Milena se estaba cambiando, de cintura para arriba no tenía ninguna prenda. Mi mirada se encontró con la suya y aunque me fijé en que se ruborizó no hizo ningún movimiento para taparse, aunque yo tampoco la había mirado, tan solo me quedé observando sus ojos hasta que los volví a cerrar. Al cabo de un par de minutos sentí como ella se tumbaba junto a mi bajo los edredones. Abrí los ojos y la descubrí mirándome, no le dije nada, tan solo me acerqué a ella buscando calor humano, su fragancia invadió mis pulmones sacándome una pequeña sonrisa de la que no se percató.

Cuando abrí los ojos sentí como si hubiera pasado un camión sobre mi cuerpo, en especial sobre mi cabeza. Cuando me incorporé me di cuenta del calor que hacía así que me destape ya que estaba chorreando de sudor. Me percaté de que Milena estaba durmiendo a mi lado por lo que me levanté sin moverme mucho para no despertarla. Cuando estuve de pie me faltó poco para caerme, gracias a unos reflejos casi inhumanos conseguí agarrarme a una mesa.

Hice memoria de lo que había ocurrido la noche pasada, tan solo recordaba el malestar en mi cuerpo y el gran dolor que sentía en el pecho. ¿Por qué me había afectado tanto que Milena se acostara con Andrés?
Conciencia de Julie: -Eso si que es una gran escena de celos. ¿Celos? ¿Por qué iba a sentir celos yo por ella?

Continuará...

#50

Conciencia de Julie: -Porque estás enamorada de ella.
Yo no estoy enamorada de Milena, no, me niego a aceptarlo, tan solo es una tontería pasajera.

Conciencia de Julie: -¿Estás completamente segura de lo que has dicho?

Por supuesto.

Conciencia de Julie: -Bien, me encantaría poder hacer una apuesta, pero sería imposible ya que estoy dentro de ti.

Desgraciadamente si.

Mientras yo mantenía una discusión con mi conciencia Milena se despertó y empezó a mirarme.

Milena: ¿Estás bien Julie?- preguntó un poco temerosa.

No le contesté, simplemente porque ni siquiera la oí pero si que la veía.

Milena: ¿Te encuentras bien?- volvió a preguntar acercándose a mi ya preocupada.

Conciencia de Julie: -¡Cachapa que te están hablando!" En ese momento giré la cabeza bruscamente hacia donde estaba ella como cuando te dan un susto.

Julie: ¿Eh?

Milena: ¿Estás bien?- volvió a preguntar mirándome.

Julie: Si, ya estoy mucho mejor- contesté.

Puso su mano en mi frente para comprobar mi temperatura.

Milena: Creo que aún tienes un poco de fiebre, estás bastante caliente- me contestó.

Julie: ¿Si? Pues me estoy muriendo de calor, fíjate como he dejado la pijama- le dije mientras le señalaba la pijama que estaba empapada de sudor.

Milena: Puedes ducharte si quieres, avisé a tus padres por la mañana de que estabas aquí- me ofreció sonriendo.

Julie: Normalmente rechazaría la oferta ya que me parece abusar demasiado, pero estoy echa una cerda así que, si me enseñas tu baño, estaré encantada- respondí devolviéndole la sonrisa.

Ella se levantó y me guió a su cuarto de baño.

Milena: Ahora te traeré algo de mi ropa, espero que te quede bien- me dijo.

Julie: ¿A tus padres no les importará que me duche?- pregunté para asegurarme.

Milena: Mis padres están de viaje en Italia, no vuelven hasta la semana que viene así que deja de entretenerte y ve a ducharte ya- contestó.

Le sonreí y me metí en la ducha. Tardé unos quince minutos, salí, me sequé y al no ver la ropa me envolví en una toalla y salí.

Julie: ¿Milena?- la llamé.

Milrna: Toma, creo que esto...- dijo saliendo de una habitación.

Al verme se quedó un poco sorprendida.

Continuará...

#51

Estaba un poco avergonzada y no entendía el por que, supuestamente tendría que ser yo la que estuviera así, cosa que tampoco era.

Julie: ¿Creo que esto...?- dije para que continuara.

Milena: C-creo que esto puede que-quedarte bien- contestó nerviosa.

Me acerqué a ella y tome la ropa.

Julie: ¿Te encuentras bien?- pregunté.

Enseguida se sonrojó y bajó la mirada.

Milena: Si, si, tranquila. Ve a desvestir...osea a v-vestirte- dijo rápidamente mientras se iba apresurada a su habitación.

Me quedé unos segundos con la boca abierta y parada en el mismo sitio. No entendía a que se debía tanto nerviosismo. Dejé ese tema de lado y entré al baño para cambiarme. Cuando salí oí ruido en la cocina así que fui allí. Entré y estaba Milena cocinando.

Milena: Al final si que te ha quedado bien mi ropa- comentó cuando notó mi presencia.

Julie: Si, aunque los pantalones me quedan un poco ajustados. ¿También son tuyos?- pregunté.

Milena: Si, solo que se los puso una vez mi madre y me los puso grandes. Si quieres puedes quedártelos- me ofreció.

Julie: Me encantaría pero me gustan más los pantalones que me dejan respirar- contesté riendo- Gracias de todas formas.

Ella sonrió y se volvió a lo suyo. Me senté en una silla apoyando la espalda contra la pared.

Julie: Milena- la llamé, ella se giró- Quería agradecerte que te hayas tomado la molestia de ofrecerte para cuidar de mi- le agradecí.

Milena: De nada, no hace falta que lo agradezcas. Si que me has complicado un poco la noche intentando marcharte pero bueno, no ha sido nada- contestó sonriendo.

Lo recordé, pero también recordé como estaba Andrés cuando me llevó a la habitación haciendo que me desanimara.

Julie: De todas formas gracias, has dejado que me duche y me has cuidado, eso es lo que importa- le dije.

Ella me sonrió y siguió cocinando. Al cabo de pocos minutos me dio dinero para tomar un taxi y volver a casa. Cuando llegué Antonio y Carmen me acribillaron a preguntas, no me quedó más remedio que contestar hasta que se quedaron tranquilos. Después de leer y escribir un poco comí y vi la televisión.

Continuará...

#52

Pasé la tarde en mi casa, seguí leyendo, escribiendo y estuve un rato en mi portátil. Cuando llegó la hora cené, me cambié y fui a dormir.

Lo que quedaba de semana me dediqué a ojear mis libros del liceo por encima, me costaba un poco pero lograba entender algo. Nuestra alegría fue inmensa al yo recordar gran parte de las lecciones de casi todos los libros, eso me animó mucho ya que así no tendría tantas dificultades. Pero no todo lo bueno duraba, el domingo pasó y cuando quise darme cuenta ya me encontraba apagando el despertador.

Julie: ¡Oh lunes, creo que tu y yo no nos vamos a llevar bien!- susurré después de bostezar.

Me levanté de la cama mientras me moría de sueño y me metí en la ducha, después me vestí y fui a desayunar.

Julie: Buenos días- saludé mientras les daba un beso a Carmen y a Antonio. Seguía sin llamarles por mis padres pero los besos por la mañana me nacían darlos.

Carmen: Buenos días ¿Preparada para tu primer día de clase?- me preguntó.

Julir: Bueno, estoy emocionada no voy a mentir, pero tengo un poco de miedo- admití.

Antonio: ¿Miedo a qué?- preguntó el.

Julie: Pues miedo a todo, a la gente, a los profesores, al liceo... lo que se me viene encima es muy grande para mi- contesté agarrando la mermelada y restregándola en un trozo de pan.

Antonio: Pero te has acordado de las lecciones ¿No?

Julie: Sí, pero no de todas, me va a costar mucho coger el ritmo y adaptarme- contesté comiendo.

Carmen: Eso no quiere decir que sea imposible cariño. Vale has perdido la memoria, apenas saber leer y escribir pero ¿qué has echo? Has afrontado esos problemas y has empezado a aprender esas dos cosas de nuevo- me reconfortó.

Julie: Ya, pero me sigue asustando.

Carmen: Tú no te preocupes, ya verás que no será nada- dijo.

Le sonreí y seguí desayunando, a los pocos minutos llegó Marla ya que se había ofrecido para llevarme.

Continuará...

#53

Marla: ¡Buenos días familia!- exclamó saludando a Antonio y a Carmen.

Antonio: Menos mal, alguien que se toma el regreso al liceo con un poco más de entusiasmo- comentó el sonriendo.

Marla: ¿No te apetece empezar las clases?- me preguntó mirándome.

Julie: No es que no me apetezca, tan solo tengo un poco de miedo- le contesté.

Marla: No tienes que tener miedo, los primeros días no hacemos nada, así que puedes estar tranquila que te va a dar tiempo de conocer a todos los compañeros y a los profesores. Además todo el mundo está enterado de lo que te ha pasado, no creo que sean duros contigo- me contestó para aliviarme.

Julie: Genial, encima soy la noticia del liceo- respondí fastidiada.

Marla: ¡Hay de verdad, que negativa que eres hija mía! Tú relájate y sé tú misma- me aconsejó.

Julie: Está bien.

Terminé de desayunar y, después de que me desearan buena suerte nos metimos en el carro de Marla y nos encaminamos hacia el liceo.

Marla: ¿Quieres tranquilizarte? No es para tanto- me dijo cuando vio que no paraba de mover la pierna en un acto claro de nerviosismo.

Julie: ¡No puedo! Es como si fuera mi primer día de clases- le contesté.

Marla: ¿Y qué? Tuviste tú primer día de clases hace cuatro años y mírate, estás viva ¿no?- me dijo.

Julie: Ya, pero teniendo memoria- contesté moviendo la cabeza.

Marla: ¿Ya estamos de nuevo con lo mismo? ¡Te juro que cada vez que menciones eso te daré un coñazo! Sigues siendo la misma persona, y más de la mitad de las lecciones te las sabes, no te preocupes por nada- contestó acercándose al cristal para ver si venía algún carro.

Continuará...

#54

Opté por callarme ya que en el tiempo que la conocía ya sabía que era muy cabezota cuando quería. En menos de 15 minutos estaciono y me enseñó el liceo.

Marla: Hogar, dulce hogar- dijo irónicamente mirando el edificio.

Julie: Parece muy antiguo. ¿Cuántos años tiene?- le pregunté.

Marla: Tendrá alrededor de cien años, es muy viejo ya- contestó sentándose en un banco que había en una especie de plaza.

Julie: Madre mía, me extraña que no se caiga a pedazos- comenté asombrada sentándome junto a ella.

Marla: Por fuera no, pero por dentro si que hay algunas zonas que están volviendo a construir- contestó.

Le sonó el móvil y lo contesto.

Marla: ¿Milena?- al escuchar su nombre mi corazón empezó a palpitar rápidamente.

Conciencia de Julie: -Tranquilízate chica, tan solo es Milena, tú amiga.
Empezaba a odiar esa voz interna, me volvía loca.
Conciencia de Julie: -Tendrás que aguantarte, hasta que no la beses no me separaré de ti, así que más vale que nos llevemos bien.
Intenté desconectar mi mente de mi mente (cosas irónicas de la vida) y me concentre en escuchar la conversación de Marla.

Marla: ¿Te falta mucho?... Nosotras estamos en la plaza del tubo... Esta bien, te esperamos aquí... Hasta luego- colgó.

Julie: ¿Viene hacia aquí?- le pregunté.

Marla: Si, no tardará mucho en llegar- me contestó guardando el móvil.

Julie: ¿No tendría que estar en la universidad?- pregunté mirándola.

Marla: Si, tendría que estarlo si la condenada no hubiera echado a perder eso, se conocieron ahí- me contestó.

Continuará...

#55

Julie: ¿Se debe a algo en especial que esta plaza se llame plaza del tubo?- le pregunté al acordarme.

Ella se giró y me señaló un gran tubo rojo que atravesaba casi toda la plaza sostenido por unas columnas.

Julie: Vaya que se han esforzado en ponerle nombre- dije riendo, ella se unió a mi.

Pasaron unos minutos en los que cada vez estaba más tensa sin saber por qué hasta que Marla habló.

Marla: Mírala ahí viene- me anunció.

Inmediatamente sentí como mi corazón palpitaba frenéticamente sustituyendo a la tensión anterior. La vi salir de su moto con unos jeans grises junto con unas botas negras con un poco de tacón, una camisa de manga corta beige y una chaqueta negra que acababa en su codo, todo esto adornada por su preciosa sonrisa que siempre lucía en su cara.

Se acercó a nosotras y primero saludó a Marla que era la que más se había adelantado, después se acercó a mi y me saludó con dos besos que, junto con su fragancia, me dejaron embobada.

Milena: ¿Preparada para tú primer día de clase?- me preguntó sonriendo.

Julie: -suspirando- Creo que sobreviviré- contesté haciéndola reír, me encantaba hacerlo.

Esperamos pacientemente a que sonara el timbre. Cuando lo hizo toda la gente que había fuera empezó a entrar formando un gran escándalo.

Milena: ¡Vamos!- nos dijo señalándonos las escaleras con la cabeza.

Marla y yo asentimos y fuimos escaleras arriba. Era verdad que era bastante viejo y por dentro incluso más, aún así estaba bastante bien. Nos paramos en la puerta que nos tocaba, bueno, en la puerta que le tocaba a todo el mundo ya que aún tenían que decir quién iba con quién. Milena y Marla entraron, yo dudé un poco.

Chico: ¿Vas a entrar o te vas a quedar ahí?- me preguntó un chico amablemente mientras sonreía.

Julie: Claro, claro- contesté sonriendo también.

Chico: Me llamo David, pero todos aquí me llaman Niño- me dijo mientras entrábamos dentro.

Intenté sentarme lo más cerca posible de Milena y Marla sin interrumpir la conversación, por suerte Niño me siguió y lo conseguí, ellas me hicieron señas que interpreté como ''¿Quién es ese?''

Continuará...

#56

Julie: Yo me llamo Julie- le dije una vez me hube sentado.

Niño: ¿Julie? ¿Tú eres la chica que perdió la memoria?- me preguntó sorprendido.

En un instante mi sonrisa se desvaneció y agache un poco la cabeza.

Julie: Estaba segura de que iba a pasar esto. ''Julie, la chica de la memoria''- indiqué visiblemente fastidiada.

Niño: Lo siento, no era mi intención molestarte. Es verdad, aquí todo el mundo habla de ti pero no te reconocen como ''La chica de la memoria''- contestó en un intento de volverme a hacerme sonreír.

Julie: ¿Y como me reconocen?- le pregunté entrecerrando los ojos.

Niño: Muchos te llaman ''La chica de la memoria'', bueno, realmente todos te llaman así, pero yo te llamo la chica más preciosa que han visto mis ojos- me coqueteó sonriendo.

No pude evitar reír un poco y le respondí la sonrisa.

Julie: Muchas gracias- contesté un poco avergonzada.

Niño: De nada, no cuesta nada decir la verdad- respondió guiñándome un ojo.

Volví a sonreír, entonces entraron unos cuantos profesores y pusieron orden en la gran sala.

Hombre: Bienvenidos todos de nuevo a esta institución, como ya tienen más que sabido soy el director, Paco Ruíz, lo repito porque veo alguna que otra cara nueva, a los demás ya los tengo demasiado aborrecidos- dijo sonriendo- Ha pasado un año más, y un año es lo que les queda para decidir que harán con su futuro, pasenla bien ya que es realmente importante, segundo de bachiller no es para tomarlo a la ligera, es uno de los grados más importantes.

Siguió con una larga charla sobre las normas y comportamiento que dejaron a todos bien aburridos. Cuando acabaron todos los profesores de volverse a presentar Paco fue llamando uno a uno indicando que sección le había tocado.

Continuará...

#57

Director: Montoya, sección A. ¡Oh!, la señorita Milena Ferrer, le ha tocado la sección B. No haga más estupideces como el año pasado y acabe de una vez bachiller ¡Me vuelve loco!- exclamó serio aunque se notaba como lo decía cariñosamente, Milena pasó por su lado y le contestó.

Milena: ¡Oh vamos! si a usted le encanto ¿Qué será de su vida sin mi? Tendrá que dimitir para poder soportar el dolor- contestó sonriendo.

Paco se giró y le dio en la cabeza suavemente con su agenda.

Director: ¡Váyase ya y deje de incordiar!- exclamó sonriendo.

Milena le sonrió y finalmente abandonó la sala entre un coro de risas.

Director: Javier Álvarez sección B. Alejandro Sellés sección A. David Muñoz sección B. Julia Moreno, sección D. Marla Lozano, sección B. Julie Salazar, sección B, espere en la puerta que tengo que hablar con usted- me indicó.

Me levanté, tal y como dijo lo esperé en la puerta. Cuando terminó de llamar a todos, unos cinco minutos, se acercó a mi.

Director: Hola Julie, mira yo soy Paco Ruíz, su madre ya me ha indicado el incidente que ha tenido usted este verano, lo siento mucho- me dijo.

Julie: Gracias.

Director: Su madre me ha comunicado que no reconoce a nadie y que apenas sabe escribir y leer, pero algunas lecciones como sumar, restar, multiplicar, dividir y parte del temario de años anteriores está intacto ¿Verdad?- me preguntó.

Julie: Si, la gran mayoría lo recuerdo- le contesté mirándolo.

Director: Bien. Pero este año las cosas se complican, y sintiéndolo mucho no vamos a poder darle un nivel más fácil ya que ni sería justo para sus compañeros ni tampoco nos lo aprueban, así que tendrá que esforzarse el doble- me advirtió.

Continuará...

#58

Julie: Bueno no contaba con ello, estaba segura de que no podría ser más fácil para mi que para los demás- admití.

Director: Es muy buena estudiante Julie, aproveche eso y consiga dar el máximo posible de si misma, es difícil pero no imposible, ánimo- me dijo antes de marcharse.

Agarré mi horario y miré la clase que me tocaba, psicología. Caminé unos minutos ya que me perdí, el liceo era muy grande, hasta que finalmente encontré la clase.

Julie: Disculpe, me he perdido- dije mientras entraba rápidamente.

Profesora: Entra Julie, siéntate- me pidió.

Yo la obedecí y me senté en el único sitio que había, al lado de Milena.

Milena: ¿Qué te ha dicho el director?- me preguntó susurrando mientras la profesora hacía una pequeña presentación.

Julie: Que ya está al tanto de mi accidente y que lo siente mucho, y que por más que lo ha intentado no puede conseguir rebajarme el nivel, por lo tanto me tendré que esforzar el doble- le contesté.

Milena: ¡Vaya mierda!...- dijo quejándose.

La hora pasó muy rápidamente, y las dos siguientes también. Antes de que pudiera darme cuenta ya estábamos en el patio. Estábamos Milena, Marla y yo hablando, más bien era un interrogatorio sobre Niño.

Marla: ¿Te gusta? Mira que es lindo- me decía ella.

Milena: ¡Eso! ¿te gusta?- preguntó muy interesada.

Julie: No, a ver es muy guapo hay que admitirlo, pero lo he conocido hoy, no puedo sacar conclusiones- contesté.

Pasó algo muy raro.

Continuará...

#59

A Marla pareció que mi respuesta la sacó de sus casillas ya que estaba segura de que si fuera ella se fijaría en el, y a Milena parecía que mi respuesta la había aliviado. De repente unos brazos abrazaron con fuerza a Milena sacándola completamente de la conversación.

Andrés: Hola mi amor, ya te echaba de menos- le dijo mientras le besaba la mejilla.

No podía ser, no podía creerlo ¿qué hacía Andrés ahí? Recé mentalmente para que no fuera lo que estaba pensando.

Milena: ¿Te han agarrado en el turno diurno?- le preguntó mirándolo.

Andrés: Si, pasaba una pena de que me agarraran por la tarde, no podríamos pasar tiempo juntos- le contestó meloso.

Julie: ¿Estudias aquí?- le pregunté.

Andrés: Bueno, estoy haciendo un Curso extra-curricular- contestó.

Fue como si me echaran un gran cubo de agua fría encima. No bastaba con tener que aguantarlo por las tardes estando cariñoso con Milena, si no que ahora tenía que soportarlo hasta en el liceo. 'Dios ¿Qué te he echo?' me dije a mi misma.

Conciencia de Julie: -Se supone que no debería importarte ya que Milena es solo tú amiga... palabras tuyas. 'Te juro que te odio'
Conciencia de Julie: -Yo también te quiero Julie" ¿Podría tener más mala suerte?

Milena: ¿Julie estás bien?- me preguntó con el ceño fruncido.

Julie: ¿Eh?- pregunté.

Milena: ¿Qué si estás bien? te estaba hablando y estás mirando a no sé dónde- me dijo.

Julie: Ah, perdona ¿Qué decías?. Milena: ¿Qué si te importaría que al salir del liceo me pasara por tú casa a buscar mi camisa, que desde aquella vez que tuviste fiebre no la he vuelto a ver- me contestó.

Julie: Bueno por mi no hay problema, pero me he venido en el carro de Marla- le contesté.

Milena: No te preocupes yo he venido en moto. ¿Te parece bien entonces?- volvió a preguntar.

Continuará...

#60

Julie: Claro, solo que tendré que buscarla, soy un desastre- contesté sonriendo.

Milena: Bueno no me importa esperar unos cuantos minutos- dijo riendo.

Me quedé absorta mirando su sonrisa, era realmente preciosa a mis ojos. El maldito timbre me sacó de mis pensamientos.

Andrés: Nos vemos esta tarde mi amor- le dijo acercándose ya que se iba.

Milena: De acuerdo, hasta luego- se despidieron con un beso.

Las siguientes horas hasta que sonó el timbre para ir a casa pasaron bastante rápido, casi ni me di cuenta.

Milena: Devuelvo los libros y nos vamos ¿vale?- me dijo.

Julie: Vale, te espero afuera- le contesté saliendo.

En menos de dos minutos salió y me llevó hasta su moto.

Milena: ¿Habías montado alguna vez en una?- me preguntó pasándome un casco.

La miré fijamente a los ojos hasta que la media sonrisa que tenía desapareció.

Milena: ¡Oh! lo siento mucho de verdad, no me he dado cuenta- contestó avergonzada mientras se tapaba la boca con la mano.

Julie: No te preocupes, no pasa nada- respondí.

Milena: De verdad lo siento mucho- se disculpó.

Julie: Tranquila, ya estoy acostumbrada- contesté con una sonrisa.

Milena: Esta bien, vamos- me dijo subiendo a la moto.

Yo todavía estaba intentando ponerme el casco ¡no sabía! Milena al parecer se percató de eso y se levantó para ayudarme.

Milena: Déjame a mi anda- contestó acercándose a mi.

Julie: ¡Está muy complicado!- exclamé riendo.

Puso sus manos alrededor de mi cara agarrando las tiras del casco y intentó abrocharlas.

Milena: ¡Vaya pues si que está fuerte!- suspiró.

Julie: ¿Ves? No es culpa mía, es tú casco el rarito- le contesté mirándola.

Milena: ¡Ya! seguro- dijo sonriendo.

Acercó su cara a la mía lentamente, no podía ser ¡iba a besarme! Mi corazón empezó a latir desenfrenadamente haciendo que mi respiración también aumentara.

Continuará...

#61

Instintivamente cerré los ojos y esperé a que posara sus labios sobre los míos, con el tiempo me di cuenta de que no se acercaba a mi por lo que decidí abrir un ojo. La vi sonriendo mientras me miraba extrañada.

Milena: ¿Por qué cierras los ojos?- me preguntó.

Julie: ¿Q-ué has e-echo?- le pregunté agitada.

Milena: He cerrado el botón con la boca, estaba muy duro- me contestó.

Pude notar como mi cara se calentaba dándome a entender que me había sonrojado mientras la vergüenza se apoderaba de mi. ¿Cómo pude pensar que iba a besarme? Lo que más me molestaba de todo es que si así hubiera sido no hubiera echo nada para impedirlo.
Conciencia de Julie: -Julie, Julie ¿no es mejor dejarte de tonterías y aceptar de una vez lo que sientes?
Lo haría, si sintiese algo.
Conciencia de Julie: -Eres un caso perdido... Julie: ¿Nos vamos?- apremié para despejarme un poco.

Milena: Claro, vamos siéntate- me dijo mientras lo hacía ella.

Me senté y encendió el motor creando un poco de ruido.

Milena: A partir de ahora tan solo tienes que agarrarte suavemente a mi ¿de acuerdo?- me indicó.

Julie: Entendido- contesté todavía atontada por lo reciente ocurrido.

Le hice caso y posé mis manos alrededor de su cintura, cuando la moto empezó a moverse clavé un poco mis uñas. El trayecto que en el carro fueron unos 15 minutos en moto se me pasaron volando, apenas me di cuenta cuando apagó el motor.

Milena: Bueno ya llegamos- dijo levantándose.

Yo la imité y me desabroche el casco sin problemas.

Milena: ¿Puedo llevarme los cascos? Si los dejo aquí me los pueden robar- me pidió.

Julie: Claro- contesté sonriendo.

Abrí la puerta con mis llaves, cerré la puerta y me dirigí a la cocina donde estaba ya la comida casi lista.

Julie: Ha venido Milena por unas cosas suyas- les informé.

Carmen: Buenos días, hacía tiempo que no nos veíamos- dijo ella mientras la saludaba con dos besos al igual que Antonio.

Milena: Si, me he perdido un poco- admitió llevándose las manos a la nuca.

Continuará...

#62

Antonio: ¿Qué tal el primer día de clase?- nos preguntó.

Julie: No estuvo tan mal, pensaba que sería algo peor- contesté sinceramente.

Carmen: ¿Te puedes creer que antes de salir de aquí estaba como una gelatina? pensaba que se la iban a comer- le comentó a Milena riendo, ella también lo hizo.

Julie: Bueno si dejan de meterse conmigo podré buscar la ropa de Milena, gracias- bromeé yendo hacia mi habitación, sentí como Milena me seguía.

Entramos en mi cuarto y suspire al ver los montones de ropa que había por todos lados, no sabía ni por donde comenzar.

Milena: ¡Wtf!. ¿Esto es una jaula de leones o tú cuarto?- me preguntó al ver el gran desorden que había.

Julie: Ja-ja-ja muy graciosa- le dije mirándola.

Milena: Bueno ahora en serio. ¿Quieres que te ayude a buscar?- me ofreció.

Julie: Sí por favor.

Así pues comenzamos a buscar. Revolvimos toda mi ropa, la tiramos de un lado para otro, la apartamos, etc... Después de veinte minutos no habíamos encontrado nada.

Julie: ¿¡Pero dónde coño se ha metido la condenada camisa!?- exclamé un poco irritada mientras me sentaba en el suelo.

Milena abrió un armario (no habíamos abierto ninguno ya que la ropa se suponía que estaba por el suelo) y se quedó mirando algo fijamente, después me miró y levantó una ceja.

Julie: ¿Qué pasa?- le pregunté.

Milena: Pasa que eres la persona más desordenada y olvidadiza que he conocido en mi vida. ¡Esto es lo que pasa!- exclamó agarrando su camisa y enseñándomela.

Julie: ¡No jodas!- exclamé también mientras me acercaba a ella.

Efectivamente era su camisa, su pantalón estaba en el cajón de mi armario.

Julie: No puede ser- susurré cerrando los ojos y sentándome en el suelo.

Milena empezó a reírse, al cabo de poco me encontraba riendo también.

Milena: "No si la ropa está en el suelo, tiene que estar"- me imitó poniendo una voz de burla mientras intentaba no reír.

Continuará...

#63

Julie: ¡Vete por ahí anda!- le contesté riendo.

Salimos de mi cuarto y me asome por la cocina.

Milena: Misión cumplida, ya me voy- se despidió de Antonio y Carmen.

Antonio: ¿Por qué no te quedas a comer? Ya son las tres y vives bastante lejos- propuso.

Milena: No es necesario- declinó ella amablemente.

Carmen: ¡Que si mujer, no seas tonta!- continuó.

Milena: No quiero ser molestia- respondió sonriendo.

Antonio: ¿Cómo vas a ser molestia? Anda, anda, deja ahí los cascos y siéntate, a Julie seguro que también le hace ilusión- dijo.

Milena: ¿Te hace ilusión que me quede?- me preguntó con un tono de voz bajo mientras me miraba fijamente.

Me puse nerviosa al instante de que me mirara así, junté mis manos, la miré y contesté.

Julie: C-claro que s-sí- tartamudeé.

Ella sonrió, noté que no para mi si no más bien se sonrió a si misma, dejó los cascos y volvió a mirarme.

Milena: Entonces si no es molestia, por mi no hay ningún problema- concluyó ella.

Le Sonreí y nos sentamos a comer, no tardamos en dejar limpios los platos ya que estábamos muy hambrientas.

Milena: Estaba buenísimo- elogió a Carmen.

Carmen: ¿Quieres más?- le preguntó.

Milena: Uff, no, no, que va, que va, estoy a reventar ahora mismo- contestó sonriendo.

Carmen: ¿Y tú Julie? ¿quieres más?- se dirigió a mi.

Julie: ¿No ves mi barriga? Si parece que estoy embarazada y todo- respondí tocándome el vientre.

Antonio: ¡Mira que eres bruta!- dijo riendo.

Charlamos un rato más y después de que Antonio se fuera ayudamos a mi madre a limpiar los platos, después nos dirigimos a mi cuarto y nos tumbamos en mi cama.

Julie: Que bien me caería una siesta ahora mismo- dije tumbada boca abajo y con los ojos cerrados.

Milena: No, que dormir después de comer engorda- me reprochó.

Julie: Da igual yo soy especial, no engordó- susurré empezando a quedarme dormida.

Estaba muy tranquila, de repente me había entrado el sueño. Estaba muy relajada cuando de repente sentí un peso encima mío.

Milena: ¡Qué no te duermas!- exclamó tumbándose encima de mi.

Continuará...

#64

Julie: Mile no, para por favor baja- pedí al sentir su peso reposar en todo mi vientre, tenía ganas de vomitar.

Pero no, ella siguió encima de mí, no sé como me dio la vuelta y empezó a hacerme cosquillas.

Julie: Jajaja Mile no, para jajaja- rogaba mientras reía a más no poder.

Milena: Eso es por querer dormir- dijo, yo intenté con mis brazos apartarla de mi haciendo que ella tuviera que poner su cara en mi hombro como si me estuviera abrazando.

Julie: Jajaja calabaza por favor para- pedí clemencia, el estómago me dolía de tanto reír.

En ese preciso instante Milena paró de hacerme cosquillas, se quedó unos instantes en la misma posición y después poco a poco se fue enderezando hasta mirarme con los ojos muy abiertos, yo me había quedado igual. Entonces una masa de voces e imágenes pasaron por mi cabeza, era tal el lío que tenía que tuve que cerrar los ojos a causa del dolor que me estaba causando.

Veía imágenes, escenas, voces, conversaciones... Todo relacionado con Milena, por desgracia algunas cosas también eran de Andrés. Cuando mi mente se hubo calmado un poco un cúmulo de sentimientos me azotó de arriba a abajo erizándome la piel. Abrí los ojos y vi a Milena mirándome sorprendida, había sido tan fuerte las emociones sentidas que me encontraba llorando.

Milena: ¿Cómo me has llamado?- preguntó con un hilo de voz.

Me quedé bloqueada unos cuantos segundos, no hizo falta mucho tiempo para darme cuenta de que algo en mi había cambiado.

Julie: Te recuerdo... Mile te recuerdo...- murmuré pasmada.

En cuestión de segundos sus ojos se llenaron de lágrimas junto a los míos, me senté bien y la abracé fuertemente mientras llorábamos las dos.

Julie: Te recuerdo, te recuerdo, te recuerdo...- susurraba todo el rato incrédula.

No podía creerlo ¡la había recordado! Hice un repaso mental, me acordaba de la primera vez que la vi, la primera vez que hablé con ella, salidas por la tarde, secretos, sentimientos... ¡La recordaba como si no hubiera pasado nada!

Mile: Dime por favor que no me estás gastando una broma- me pidió ella con voz suplicante.

Continuará...

#65

Julie: ¿Cómo podría mentirte yo con eso, calabaza? ¿O tendría que decir zanahoria?- dije sonriendo, ella al escuchar esas palabras volvió a abrazarme.

Calabaza y zanahoria eran unos apodos que le puse por su pelo, era realmente rojizo. Podía sentir como su corazón palpitaba rápidamente, y no era para menos, yo también me encontraba igual que ella.

Julie: ¿Cómo ha ocurrido?- pregunté perpleja.

Mile: Creo que he sido yo- me contestó mirándome.

Julie: ¿Tú?

Mile: Si, antes siempre que te pillaba tumbada te hacía cosquillas, quizás haya sido eso- me contestó.

Julie: Haya sido por la razón que haya sido, te he recordado- afirme sonriendo.

Mile: ¡Vamos a decírselo a tú madre!- exclamó de repente.

Nos levantamos y fuimos al comedor donde estaba ella.

Carmen: ¿Qué ocurre?- preguntó al vernos de pie.

Guardé unos segundos de silencio mientras mantenía mi sonrisa, ella cada vez levantaba más las cejas en señal de que esperaba a que dijera algo.

Julie: La he recordado- murmuré mirándola.

Ella se quedó petrificada en su sitio, esbozó una sonrisa que casi no le cupo en la cara mientras sus lágrimas acudían a sus ojos.

Carmen: ¿Cómo?- dijo perpleja.

Julie: He recordado a Milena- volví a decir acercándome a ella para abrazarla.

Cuando llegué a ella ya me esperaban sus brazos abiertos, sin dudarlo la abracé sabiendo que también significaba mucho para ella.

Carmen: ¿Cómo ha ocurrido?- preguntó con la voz un poco rota.

Entre Milena y yo le contamos más o menos lo que hicimos.

Carmen: No puedo creerlo. Mañana mismo pido cita para ver al doctor- anunció emocionada.

Julie: De acuerdo- respondí sonriéndole.

Carmen: No puedes imaginarte la alegría que me has dado Julie- dijo volviendo a abrazarme.

Julie: Yo también estoy muy feliz.

Nos quedamos hablando un rato más, después Carmen se fue, no sin antes haberme dado otro gran abrazo.

Mile: ¿Cómo te sientes?- me preguntó.

Julie: Estoy... Uff, no puedo describir lo que siento. Estoy emocionada, alegre, contenta, feliz, ilusionada- enumere mordiéndome el labio inconscientemente.

Mile: No sabes cuanto me alegro- contestó mirándome los labios.

Continuará...

#66

¿Mirándome los labios? Nah, Que estaría mirándome los labios, Julie no alucines.
Conciencia de Julie: -Chica soñar es gratis- ¿Soñar? ¿Qué tiene que ver eso? -Estás deseando que lo que te estuviera mirando fueran los labios, más bien es una realidad. Te los estaba mirando.- Que no me estaba mirando los labios ¿por qué me los iba a estar mirando? -¿Sabes? Sé muy bien el por qué te los estaba mirando, pero como nunca me haces caso me lo ahorraré- Vamos dímelo. -Que no- Que sí -Que no- Que sí -No- Sí -¡No!- ¡Sí!

Mile: ¿Sí qué?- preguntó curiosa.

Julie: ¿El qué?

Mile: A pues no sé, de repente has gritado : '¡Sí!' '¡Mierda! Tengo que empezar a no decir las cosas en alto' pensé.

Julie: Que sí, que me he...- le enviaron un mensaje al móvil por lo tanto tuve que parar.

Conciencia de Julie: -Salvada por la campana- ¡Callate! ¡Mira después lo que montas! -No, lo montas tú solita. ¿Qué no recuerdas que yo en verdad soy tú?- Julie: ¿Quién es?- pregunté al ver su cara, no era muy agradable.

Mile: Es Andrés, no me acordaba que había quedado en salir con el- dijo tocándose el pelo.

Mi cara cambió por completo al escuchar su nombre. ¿Por qué tenías que aparecer, Andrés? Con lo bien que estaba yo sin ti.

Julie: ¿Adónde irán?- le pregunté desanimada.

Mile: A ninguna parte, no voy a salir con el- concluyó guardando su móvil y brindándome una sonrisa.

Julie: ¿No?- dije emocionada sintiendo como me cambiaba la cara.

Mile: No. Me acabas de recordar ¿piensas que me voy a ir? De ninguna manera, yo me quedo contigo- afirmó volviendo a sonreír- Además estoy un poco cansada de el, por un día que no salgamos no pasará nada.

Cinco minutos fue lo que usamos nada más para organizar qué haríamos esa tarde, ir a alquilar varias películas y pasar la tarde viéndolas fue la predilecta. Así pues agarré algo de dinero que junto con el que llevaba Mile suponíamos que nos bastaría y me llevó al vídeo club más cercano que había.

Mile: Con lo que tenemos podemos alquilar dos películas- me informó mientras nos parábamos enfrente de la estantería.

Continuará...

#67

Estuvimos unos quince minutos delante de la estantería como espantapájaros discutiendo sobre cual sería nuestra elección. Finalmente yo elegí Siempre a tu lado (una película preciosa y triste que se la recomendaría a cualquiera que le gustaran los animales). Mile tardó un poco más pero acabó decidiéndose por Votos de amor (otra película que es muy buena). Pagamos las dos películas, unas palomitas y volvimos a mi casa mientras ella me contaba lo que había oído de las películas ya que ni ella ni yo la habíamos visto, al menos que yo supiera.

Julie: ¿Cuál vemos primero?- le pregunté

Mile: Me da igual. ¿Votos de Amor?- dijo.

Julie: De acuerdo. Ve poniéndola mientras yo hago las palomitas- le indiqué entrando en la cocina.

Abrí el microondas y puse las palomitas a cuatro minutos. Entonces escuché un ruido y a Mile exclamar: Mierda.

Julie: ¿Qué pasa?- pregunté entrando al comedor.

Cuando lo hice mi vista se fue directamente a una parte de su cuerpo, se me hizo imposible no hacerlo.

Mile: Se me ha caído el control al suelo y la pila se ha metido debajo de la mesa- me contestó agachada de rodillas exponiendo su trasero a mi inquisitiva mirada.

Conciencia de Julie: -¿Te das cuenta que esta es la segunda vez que le miras el trasero? Luego dirás que tan solo es una amiga-

Mile: ¿Julie?- me llamó.

Conciencia de Julie: -Y esta es la segunda vez que te pilla mirándole el trasero jajaja. Como me encantaría ver tú cara-

Mile: ¿Qué miras?- me preguntó.

Salí corriendo de ahí al escuchar el ruido del microondas. Diablos ¡lo había vuelto a hacer! ¿Qué haces Julie por Dios? ¡Contente! Conciencia de Julie: -¿De qué tienes que contenerte? Si se supone que no te tendría que haber afectado en absoluto esta escena, es más, tendrías que haber pasado de ella completamente, cosa que no has echo- ¡¿Quieres callarte ya?! -Lo haría Julie, lo haría. Pero mi trabajo es hacerte la existencia lo más llevadera posible, y mira que te gusta complicarte tú sola. ¿Qué harías sin mi?- ¿Vivir tranquila? -¡Volverte loca!- Miré mi cara en un espejo que había en el pasillo notándose mucho el color rojizo en mis mejillas.

Continuará...

#68

Abrí el microondas, agarré la bolsa y me dispuse a abrirla. Conciencia de Julie: -¡Julie cuidado con...- Julie: ¡Malditasea!- grité adolorida apartando mi mano de la bolsa de palomitas.

Conciencia de Julie: -...cuidado con el vapor- 'Ah, ah, ah ¡mierda cómo duele!' me decía a mi misma -Mira que intente avisarte-

Mile: ¿Qué pasa?- preguntó preocupada entrando en la cocina.

Julie: Me queme con el vapor de las palomitas- le dije.

Se acercó a mi, me tomó la mano y hecho un vistazo a la quemadura, me cubría en el centro de la parte de arriba de la mano.

Mile: ¿Pero qué has echo para que el vapor te queme ahí arriba?- me preguntó un poco sorprendida.

Julie: Ahh no sé, solo sé que me duele mucho- me quejé.

Me acercó al grifo y me puso agua un poco fría aunque no demasiado. Iba a ponerla más fría cuando me detuvo.

Mile: No lo hagas, te aliviará más pero solo conseguirás herir la piel- me advirtió.

Me resigne y la dejé tal y como estaba, al poco rato empezó a dolerme menos.

Mile: ¿Tienes alguna crema con áloe vera?- me preguntó mirándome.

Julie: Creo que si, mira en el baño- le indiqué.

Se fue al baño, no tardó casi nada en volver con una crema, el perol era transparente y la crema verde y gelatinosa. Apretó dos veces en el dispersador y después de pedirme que me secara la mano con pequeños toquecitos me la puso.

Julie: No aprietes tanto, me duele- le pedí.

Mile: Perdón- se disculpó.

Julie: ¿Cómo sabías que si ponía agua fría sería peor?- le pregunté curiosa.

Mile: Quiero ser doctora, es algo que me gusta mucho- me contestó con una sonrisa.

Cuando mi piel absorbió la crema Milena me puso una especie de venda con una servilleta.

Mile: Intenta que no se caiga pero no la aprietes más, tiene que poder pasar el aire- me indicó.

Julie: Gracias- le dije con una gran sonrisa.

Mile: Ve al comedor, yo me ocupo de las palomitas. Espero no quemarme con vapor en un lugar de mi mano que es casi imposible hacerlo- bromeó sonriendo.

Continuará...

#69

Me fui al comedor. Puse una sabana en el suelo enfrente del sofá, dos cojines encima y me senté en uno de ellos apoyando mi espalda en el sofá. Al poco rato entró Milena y se quedó un poco sorprendida al verme.

Julie: ¿Qué ocurre?- le pregunté al verla ahí de pie.

Mile: Es que así nos poníamos siempre tú y yo en nuestras tardes de películas. Me parece increíble que hayas recordado eso- me contestó con los ojos brillantes.

Le sonreí complacida, ella me dio la taza con las palomitas y se sentó junto a mi. Agarró el control, encendió la televisión y puso en marcha la película. Fueron tres horas de película, las dos acabamos con lágrimas en la cara. Era muy tristes pero con un mensaje hermoso cada película.

Julie: Ay, no puedo ver estás películas, mira como termino- le dije sonriendo un poco.

Mile: Yo tampoco, soy muy sensible con estás cosas- contestó.

La miré y vi como una lágrima se deslizaba sobre su mejilla, no me gustó verla así.

Julie: Vamos, no nos podemos tirar toda la vida aquí llorando- le dije levantándome.

Ella se levantó también y empezamos a recoger, cuando estuvo todo ordenado Milena me pidió la hora.

Julie: Son las nueve y media- le contesté.

Mile: Creo que me tengo que ir ya, se me va a hacer más tarde- me dijo.

Julie: Está bien.

La acompañé a la puerta y nos abrazamos fuertemente.

Mile: Cuídate esa mano ¿vale?- me dijo.

Julie: Sí, no te preocupes- le sonreí.

Me dio dos besos como despedida y se fue. Cerré la puerta sintiendo un gran vacío. 'Creo que voy a tener que ir acostumbrándome a esto' pensé. Me dirigí hacia mi cuarto cuando en el pasillo vi los cascos de Milena. Los tome y me fui corriendo a la puerta, no quería que se fuera sin casco. Abrí la puerta rápidamente y eché a correr arrollando a Milena que estaba apunto de tocar el timbre.

Había caído sobre ella, levanté la cabeza y nuestros labios quedaron a escasos centímetros. La cercanía con ella hizo que mi cuerpo se agitara, me descontrolaba los cinco sentidos.

Continuará...

#70

Nos quedamos así un buen rato, mirándonos a los ojos, yo cada vez más agitada y nerviosa hasta incluso empezando a sudar frío. Estábamos en una posición muy sugerente, y ella estaba extremadamente sexy, su aliento un poco mentolado chocaba contra mi cara poniéndome los pelos de punta. Mis ojos se desviaron hacia sus labios, de repente una fuerza brutal hizo que quisiera besarla, no sé como logré controlarme y no cometer una locura. Finalmente reaccioné y me fui alejando de ella poco a poco.

Julie: ¿Es-estás bien?- le pregunté ayudándola a levantarse.

Ella tardó un poco más en reaccionar pero agarró mi mano y se levantó.

Mile: Sí, sí, estoy bien- contestó un poco aturdida.

Me agache, recogí los cascos y se los entregué.

Julie: Se te habían olvidado- le dije.

Mile: Ya lo sé. Había vuelto para buscarlos- contestó mirándome fijamente.

Su mirada me inquietó mucho y me puso más nerviosa.

Mile: Adiós- se despidió aún desconcertada.

Julie: Adiós- dije al ver como se iba.

Entré en casa, cerré la puerta y me puse contra ella, deslice mi espalda sobre ella lentamente quedándome sentada en el suelo. No había sido consciente hasta ese momento que al recordarla habían acudido a mi nuevos sentimientos. Estaba temblando, sudando y con el corazón a mil por horas. Ella me descontrolaba y no había manera alguna de desmentirlo.

Conciencia de Julie: -¿Por qué no dejas de mentirte a ti misma Julie? ¿Es tan malo reconocerlo? No eres un monstruo sigues siendo la misma persona, no sigas ocultándolo lo que es obvio- Por una vez decidí hacer caso a mi consciencia y decidí dejar de fingir ya que ¿qué ganaba con eso? Estaba loca, perdida e irreprochablemente enamorada de Milena. ¿Cómo había pasado? No tenía absolutamente idea, tan solo sabía lo que sentía, era un enorme y fuerte sentimiento hacia ella. Para mi todo eso era nuevo, un hormigueo aparecía en mi estómago cada vez que la veía, tontas sonrisas se me escapaban al pensar en ella, sudaba y suspiraba cada vez que la tenía cerca, con tan solo verla o escuchar su nombre bastaba para que mi corazón se volviera loco.

Continuará...

#71

Si eso era el amor, era un sentimiento extraño y bonito a la vez. Pero al igual de maravilloso también podía ser realmente doloroso , bastaba con que Andrés la besara para que mi corazón sintiera punzadas, era una tortura.

Me levanté del suelo, encendí la televisión y me di una ducha, no sabía para que había puesto el televisor ya que me duché y no la observe, no tenía ganas de pensar y una buena ducha fría era un remedio maravilloso.

Tres días después... Voz: ¡No tiene gracia!

Voz: Quieta ahí, no te muevas.

Voz: Acaba con esto ya, te estás excediendo.

Voz: No pasará nada no se preocupen, solo unos minutos más.

Voz: ¿Qué ha sido ese ruido?

Voz: Algo va mal. (Pasos)

Voz: ¡Oh Dios mío!

Desperté por el infernal ruido de mi alarma. Esta vez había ocurrido algo diferente, al soñar con la conversación como cada noche las voces me sonaron bastante familiares aunque no podía aún averiguar quien eran los dueños, todo era muy confuso. Me levanté, me duché y fui a desayunar.

Julie: Buenos días- los saludé.

Los dos se levantaron a saludarme y darme dos besos y un abrazo, yo efusiva también los abracé.

Antonio: ¿De verdad te has acordado de Milena?- me preguntó tiernamente.

Julie: Si, no estoy del todo segura cómo pero la he recordado- le contesté sonriendo.

Continuará...

#72

El también sonrió se volvió a abrazarme con fuerza.

Antonio: Hay mi niña, después de todo lo que hemos pasado por fin has logrado recordar algo- me dijo besándome la cabeza.

Carmen: Tienes cita hoy a las cuatro y media en el hospital, el señor Giménez también está muy contento- me anunció abrazándome.

Julie: ¿Te ha dicho algo más?- le pregunté interesada.

Carmen: No, me ha dicho que nos contará todo cuando vayamos- contestó.

Antonio: En ese caso voy a pedir un día libre en el trabajo, mi jefe también te conoce desde pequeñita así que cuando le diga la razón estoy seguro de que me dejará- nos dijo.

Yo le Sonreí a modo de aceptación. Nos sentamos, desayunamos y me fui enseguida al liceo, esta vez quise ir en bus. Al cabo de quince minutos llegué, caminé unos cinco y entré al edificio. Me dirigí al patio, a lo lejos estaban los chicos. Marla fue la primera en verme y cuando lo hizo fue corriendo hacia mi y me abrazó fuertemente, en todo el trayecto no había dejado de lado su sonrisa.

Marla: Dime que es verdad lo que me ha dicho Milena, dime que es verdad, que la has recordado- me suplicó, yo estaba intentando aguantar el equilibrio ya que me había abrazado con mucha fuerza.

Julie: Es verdad, me acuerdo de ella. Me acuerdo cuando hicimos una excursión con el liceo a la montaña y nosotras tres nos perdimos durante dos días, me acuerdo de tú cumpleaños...- me calle enseguida, de nuevo me vino un enorme dolor de cabeza y me agitaron miles de sentimientos, voces e imágenes.

Lo que sentí en ese momento no fue diferente a lo que sentí en mi casa con Milena. Me separé de Marla, ella me miró extrañada, yo cerré los ojos para asimilar todo lo que acababa de ocurrir. A los pocos segundos lo tuve claro y abrí los ojos.

Continuará...

#73

Julie: No me lo puedo creer, no me lo puedo creer- dije abrazándola fuerte mientras comenzaba a llorar, ella no vio que detrás de esa cortina de lágrimas se escondía una gran sonrisa.

Marla: ¿Qué? ¿qué pasa? ¿no te acuerdas de ella? ¿has vuelto a olvidarla?- me preguntó impaciente y preocupada- ¿Qué es lo que no puedes creer?

Reí un poco aunque no dejé de abrazarla, a nuestro alrededor algunos nos miraban con curiosidad ya que estábamos en medio del pasillo.

Julie: No puedo creer que te haya olvidado, que haya olvidado todos los momentos que hemos pasado juntas, no puedo creer que haya olvidado aquel día en el que con cuatro años me perdí en el centro comercial al igual que tú- enumere.

Marla: Pero el día del centro comercial fue el día en el que nos co...- se calló de repente analizando bien lo que le había dicho.

Julie: Fue el día que nos conocimos- terminé su frase con una risa de incredulidad.

Ella me abrazó con fuerza al entender que significaba lo que le había dicho, incluso pude escuchar como sollozaba un poco.

Julie: Marla sé quién eres, sé todo lo que hemos hecho y vivido, sé exactamente todos tus pensamientos, gustos, manías y demás- le dije, intenté separarme para mirarla pero no me dejó, ella siguió abrazada a mi.

Supuse que sería por la emoción, seguramente eso para ella era muy importante y que la noticia de mi laguna mental había sido un golpe muy duro, para mi lo hubiera sido. Finalmente se separó de mi y la miré a los ojos, estaban un poco húmedos pero ya no lloraba.

Marla: ¿Cómo es posible?- preguntó emocionada.

Julie: No tengo ni idea, la cuestión es que ya te recuerdo, te recuerdo- afirme sonriendo.

Ella volvió a abrazarme feliz, vi como los chicos se acercaban a nosotras ya que hacía bastante rato que Marla había ido hacia mi.

Milena: ¿Qué pasa? ¿por qué se pararon aquí en medio?- nos preguntó curiosa.

Nestiko: Marla ¿has llorado?- comentó al verle los ojos mojados.

Continuará...

#74

Ella se llevó las manos a los ojos y secó lo que quedaba mojado, su maquillaje se había corrido por todas partes.

Cesar: ¿Ha ocurrido algo?- preguntó al no contestar ninguna de las dos.

Marla: ¿Quién lo dice?- me preguntó mirándome.

Me quedé pensando unos pequeños segundos la respuesta, en seguida lo tuve claro.

Julie: Hazlo tú- contesté, sabía que le hacía más ilusión a ella que a mi.

Marla: Julie me ha... me ha recordado- anunció con una sonrisa que reflejaba su alegría.

Todos se quedaron con la boca abierta, les había caído por sorpresa.

Milena: ¿En serio?- dijo emocionada.

Yo asentí sacándole una gran sonrisa, se acercó a mi y me abrazó efusivamente, todos estuvimos todo el día con una gran sonrisa en la cara.

Pasaron todas las clases y me fui emocionada a casa. Dejé la mochila y comí, esperé al último momento para anunciar la gran noticia. Cuando le dije Carmen y Antonio apenas pudieron creérselo, nos abrazamos todos entre lágrimas y sonrisas. Después de la gran noticia nos preparamos y partimos hacia el hospital, llegamos en menos de veinte minutos. Esperamos en la sala de espera y en poco tiempo nos hicieron pasar.

Doctor: Buenas tardes, siéntense por favor- nos indicó amablemente.

Nosotros obedecimos y nos sentamos en unas sillas que había enfrente de su escritorio.

Doctor: Bien, explíquenme de nuevo si no les importa cómo ocurrió todo- nos pidió.

Entre Carmen, Antonio y yo le contamos todo lo que había sucedido, lo que había sentido y lo que había experimentado.

Continuará...

#75

Antonio: Además señor Giménez Julie nos ha dado hoy la espléndida noticia de que también ha recordado a su mejor amiga- le explicó, no cabía duda por su voz que lo decía con orgullo.

Doctor: ¿En serio? Eso es una noticia maravillosa- contestó alegre- Julie si no le importa me gustaría hacerle unas pequeñas pruebas, nada fuera de lo normal.

Julie: Por supuesto.

Doctor: Siéntese aquí por favor- me indicó señalándome una camilla.

Haciéndole caso me senté en la camilla, agarró su estetoscopio, me apartó un poco la camiseta que llevaba y empezó a auscultarme. Después con sus manos fue tocándome la cabeza, apretando mi nuca, en general palpando toda mi cabeza. Cuando acabó me senté y el Doctor Giménez nos comunicó su diagnóstico.

Doctor: La inflamación que tenía su cerebro a causa del traumatismo ya está completamente desinflamada, he echado un vistazo a la herida y ha cicatrizado bien, su corazón no tiene ninguna alteración así que todo está perfectamente- nos indicó.

Carmen: No sabe la tranquilidad que nos da escuchar eso doctor- dijo emocionada ella.

Doctor: Pues aún hay más. Me ha dicho que ha recordado a sus dos mejores amigas ¿verdad Julie?- yo asentí- Bien, pues siendo así hay una probabilidad enorme que logre recuperar por completo su memoria, mis más sinceras felicitaciones- nos indicó sonriendo.

Me giré hacia Antonio y Carmen, no dudé en abrazarlos llena de euforia. Esas palabras me habían dado una seguridad y felicidad inigualables ¡en cualquier momento podría recuperar los recuerdos de mi vida! Tras recomendaciones del doctor y darnos de nuevo la enhorabuena salimos del hospital hacia casa con una gran sonrisa en la cara, que me dijeran que probablemente iba a recuperar mi memoria no era algo para tomárselo a la ligera.

Como cada mañana sonó el despertador, me duché, desayune y fui a clase. Nada más al llegar fui a buscar a los chicos ya que les había avisado que iba a ir al médico y me dijeron que querían que les contara todo lo que me dijeran. Los encontré en la cafetería.

Nestiko: ¿Has ido al médico? ¿qué te ha dicho, qué te ha dicho?- me preguntó un poco nervioso.

Continuará...


#76

Marla: ¿Qué tal ha ido? ¿Hay buenas noticias?

Milena: ¡Di algo Julie!- exclamó ella.

Julie: ¿¡Pero quieren callarse!?- grité haciéndome oír entre el escandalo que habían formado, se callaron al instante, se pusieron en linea, se enderezaron y se llevaron la mano a la sien como si fueran militares, reí ante lo tontos que eran- Gracias.

Marla: ¿Pero qué te ha...- la interrumpió Nestiko que la golpeó suavemente con el brazo en el vientre.

Nestiko: ¡Cállate sargento Garcia!- exclamó intentando no reír.

Marla: ¡Eh a mi no me manda a callar ni Dios, y menos usted cabo '¿Qué es, niña o niño?'- le contestó partiéndose de risa.

Nestiko se puso muy colorado y optó por callarse. Yo no entendí por qué Marla había dicho eso y por qué se había avergonzado tanto.

Julie: ¿Por qué se ha puesto así? ¿por qué le has dicho eso?- pregunté con curiosidad a Marla.

Nestiko: ¡No se lo cuentes!- exclamó al ver que iba a decírmelo.

Marla: Oh vamos ya, si ella ya lo ha sabe y tan solo te estuvo amargando toda la infancia- rió ella.

Julie: Eh, yo jamás me reiría de alguien y mucho menos joderle la infancia- reproche mirándola.

Marla: Ya, eso es ahorita.

Julie: Anda cuéntamelo- le dije.

Nestiko: ¡Marla te lo prohíbo!- replicó- Y sabes muy bien que no puedes desobedecerme.

Marla: Mierda. ¡Si eres idiota!- le dijo pegándole suavemente en el brazo.

Julie: ¿Por qué no puedes decírmelo?. Marla: Hicimos un trato hace mucho tiempo. Si el no decía nada a mis padres de que había faltado una semana entera a clase por estar con mi novio de aquel entonces cada vez que el me prohibiera algo tendría que privarme de hacerlo, el trato dura un año- me contó.

Nestiko: Si, y aún te quedan tres meses- se burló.

Mile: Bueno como a mi no me has prohibido nada, ni hago tratos ni apuestas estúpidas puedo contárselo yo- se adelantó ella que había estado un buen rato sin decir nada.

Nestiko: Está bien, pero no te rías Julie- me pidió resignándose.

Julie: ¡Que no tonto!- le contesté.

Mile: Pues verás, aquí donde ves a un hombre bien musculado, aunque un poco flacucho, con su barbita que le queda muy bien, muy atractivo y varonil...

Continuará...

#77

Cuando era Chiquitín no se sabía con exactitud si era una niña o un niño- me contó riéndose.

Julie: No me lo creo- dije firme.

Marla: ¡Que si! tenía el pelo por los hombros, la cara con la piel suave, unos rasgos muy finos y una vocecita de niña- me contó.

Mile: ¿Ah sí? Eso no lo sabía jajaja- empezó a reírse.

Julie: Hasta que no vea una foto no me lo creo- le contesté sonriendo.

Nestiko: Julie lo admito hasta yo, parecía una niña- me confirmó agachando un poco la cabeza.

Julie: Jajaja tengo que ver una foto.

Marla: ¡Oh si!, yo tengo una foto en mi casa, un día te la enseñaré- me dijo.

Julie: ¿De verdad? ¡Yo quiero verla!- exclamé.

Nestiko: Bueno, bueno, bueno, ya basta que nos estamos desviando del tema que en verdad nos interesa- nos cortó.

Julie: A mi me interesa mucho este tema- dije levantando la mano.

Marla: Y a mi.

Mile: Y a mi.

Nestiko nos hecho una mirada asesina a cada una que nos hizo reír.

Marla: Está bien, está bien. ¿Qué es lo que te ha dicho el médico?- me preguntó dejando de reír.

Julie: Ah, pues me ha dicho...- dije bajando la cabeza y poniendo un tono serio.

Mile: ¿Te ha dicho...? Julie: Me ha dicho que... Marla: ¿Te ha dicho qué?- repitió.

Julie: El médico que ha dicho que...- volví a dejarlo en suspenso.

Nestiko: ¡Julie que te ha dicho el médico coño!- me zarandeó impaciente.

Julie: Me ha dicho que... ¡qué lo más probable es que recupere la memoria!- exclamé.

Todos abrieron los ojos asombrados, la primera en reaccionar fue Marla que gritó audiblemente.

Marla: ¡Ahhhhh! ¡No me lo puedo creer!- me abrazó.

Cuando escapé de sus brazos observé como Milena y Nestiko contenían una gran sonrisa en sus rostros. Milena se acercó a mi y también me abrazó con fuerza.

Mile: No sabes la alegría que me das diciéndome esto- me dijo, podía sentir su cuerpo totalmente pegado al mío provocándome escalofríos.

Nestiko: Felicidades Julie- me dijo cargándome y elevándome.

Marla: Tus padres tienen que estar muy contentos ¿verdad?- me dijo con una sonrisa cálida.

Julie: Sí, estamos todos muy emocionados- admití.

Nestiko: ¡Esto hay que celebrarlo!

Continuará...

#78

Como hoy es viernes nadie tiene excusa para no venir, así que hoy los quiero ver a todos- nos dijo.

Mile: ¿Y qué quieres hacer?- preguntó ella mirándolo.

Nestiko: Propongo una cena formal, todos muy bien vestidos y firmes para después volvernos locos en la discoteca bailando salvajemente toda la noche- dijo moviéndose bruscamente.

Marla: ¡Pero mira que eres imbécil jajaja! Bueno, a mi me parece bien- contestó mirando a Mile.

Mile: A mi también- me miró a mi.

Tenía ahora tres miradas inquisitivas sobre mi, seguramente que ante una negación me saltarían a la yugular matándome en el acto.

Julie: Está bien, me parece perfecto- afirme sonriendo.

Marla: Sabia elección- me dijo mirándome con los ojos entrecerrados.

Nestiko: Estupendo, pasamos a recogerte a las ocho y media ¡ponte guapa!- me dijo.

Julie: Oye como si no supiera que tengo que ponerme guapa. ¡No hace falta que me lo repitas cada vez que salimos!- le dije mirándolo.

Nestiko: Ya lo sé, no te pongas así enana- me dijo revolviéndome el pelo.

Julie: ¿Enana?- le dije con un tono de reproche ya que le llevaba un año.

El se acercó a mi de manera que su brazo estaba muy cerca del mío, y con su mano marcó mi estatura.

Nestiko: Enana- afirmó sonriendo.

Le pegué en el brazo cariñosamente, si era verdad que me llevaba bastantes centímetros. Sonó el timbre y nos dispersamos para entrar en clase, que agonía la que me esperaba, tan solo llevaba cinco días y ya estaba contando cuantos quedaban para acabar de una vez el instituto. Las horas fueron pasando sin mayores incidentes hasta que llegó la hora de castellano. La profesora me pidió amablemente que leyera un texto en voz alta. El problema llegó cuando mis ojos detectaron un fragmento que me fue imposible leer, y no sabía la razón ya que era de lo más corriente. Lo intenté pero de mi boca solo salieron incomprensibles fonemas y alguno que otro tartamudeo.

Chico: Por favor no leas en chino que encima con lo penoso que lo haces y el tartamudeo pareces retrasada. ¿Qué pasa? ¿también se te ha olvidado como leer y hablar? Jajaja

Continuará...

Hace alrededor de 2 meses

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#79

Se burló un chico que estaba en la esquina.

Profesora: ¿Quién te piensas que eres Pedro? No pienso permitir esta conducta y ofensa hacia otros compañeros de clase, tienes una falta de disciplina, un castigo y probablemente la expulsión del centro, esta no es la primera vez que te llamamos la atención, nos tienes hartos- le dijo ella muy molesta.

Marla: ¿Eres imbécil? Ven aquí que te parto la cara desgraciado- saltó en mi defensa ella furiosa.

Alumnos: Uhhhh- hicieron de coro al escuchar lo que le dijo.

Pedro: ¿Qué me vas a partir tu eh, microbio?- le vaciló.

Lo último que vi fue a Nestiko levantarse también en mi defensa, yo me levanté y salí corriendo ante la mirada de aprobación de la profesora, escuché a alguien que quiso detenerme pero no identifiqué la voz. Corrí hasta llegar al baño, una vez ahí me senté en el suelo, replegué las rodillas y di rienda suelta a mi llanto. Sus palabras me habían hecho daño, mucho daño, y que mi desgracia fuera tema de diversión para los demás no hacía más que humillarme y entristecerme más.

De repente se escucharon unos gritos en el pasillo diciendo mi nombre, pocos segundos después se abrió la puerta dejándome ver ante la vista de Milena, que estaba agitada de correr. Supuse que era ella la que me siguió antes.

Milena: Julie- susurró al verme sentada.

Se acercó a mi, se agachó y me abrazó, separé mis brazos de mis rodillas y la rodee también en busca de consuelo.

Milena: No le hagas caso por favor Julie ese tipo es un imbécil, siempre lo ha sido y siempre lo será, no vale la pena ponerse así por alguien que no tiene nada en la cabeza- me dijo ella.

Julie: Eso no significa que no duela- le contesté cerrando los ojos.

Se separó de mi, puso ambas manos en mis mejillas y con el dedo pulgar me limpió las lágrimas.

Continuará...

Hace alrededor de 2 meses

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#80

Milena: El que tiene deseos de aprender aprovecha cada oportunidad para hacerlo, y no conozco una persona que aún habiendo olvidado algo tan simple le haya puesto tantas ganas en ello como tú- dijo mirándome fijamente- Te admiro por eso ¿Sabes? Yo jamás hubiera tenido el valor para afrontar lo que significa olvidar toda tu vida, todo lo básico que aprendes desde los cinco años. Pero tú si, y eso te hace una de las personas más grandes que he conocido nunca. Por tú superación, por tú fuerza, por tus ganas de aprender, por tú ímpetu, por tú actitud, por tú motivación, por todo.

Le Sonreí y la abracé fuertemente, no hizo falta que le dijera nada, supe en el mismo instante en que la abracé que sabía lo agradecida que estaba de que me hubiera reconfortado.

Milena: Te quiero mucho- me susurró.

Julie: Yo también- le contesté, mi corazón pedía a gritos que ella me quisiera de la misma manera en que yo lo hacía, pero sabía que era más probable que me partiera un rayo en dos que obtener su amor.

Milena: Vamos a clase, ya habrán echado a ese imbécil- dijo tendiéndome sus manos para ayudar a levantarme.

Caminamos hasta la clase, entramos y nos encontramos a Marla y a la profesora hablando, Nestiko también estaba a su lado, todos los demás estaban sentados en su sitio.

Julie: ¿Qué ha pasado?- pregunté acercándome.

Profesora: ¿Estás mejor Julie?- me preguntó eludiendo mi pregunta.

Julie: Si, gracias.

Antes de que pudiera volver a preguntar algo nos mandó a mi y a Milena a sentarnos. Niño, que se sentaba a mi lado, se giró hacia mi.

Niño: ¿Te encuentras bien?- me preguntó preocupado

Julie: Tranquilo, estoy viva- bromeé, el sonrió- ¿Qué ha ocurrido?

Niño: Pues después de que te fueras Marla se abalanzó encima de Pedro y le enganchó un buen coñazo. Pedro iba a devolverle el golpe pero Nestiko se metió empujándolo e insultándolo, ha tenido que venir hasta el profesor de educación física para separarlos- me contó el, casi no lo creía.

Continuará...

Hace alrededor de 2 meses

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#81

Julie: ¿Qué me dices?

Niño: Lo que oyes.

Julie: ¿Y Pedro?- le pregunté.

Niño: Se lo han llevado a la enfermería, Marla le ha roto la nariz- contestó sonriendo.

Yo abrí la boca sorprendida, no me quería imaginar el problema en el que se había metido por mi culpa.

Profesora: ¡Callence por favor!- exclamó, tuvimos que dejar de hablar para que no nos llamaran más la atención.

Con el silencio sepulcral que se hizo la conversación que tenían Marla, Nestiko y la profesora se escuchaba perfectamente, no sé por que nos habían mandado a sentar.

Profesora: Marla lo que has hecho no estuvo bien, no tendrías que haberle pegado. ¿Sabes en el problema que te has metido?- la reprendió.

Marla: Y que esperaba ¿qué me quedara de brazos cruzados? Tanto usted como toda la clase ha oído lo que Pedro le ha dicho a Julie, y me da exactamente igual el problema en el que me haya metido, el golpe que le he dado se lo merecía, lo sabe hasta usted- dijo ella firmemente.

Profesora: La violencia no es una solución Marla, ni tampoco la agresión verbal Ernesto, tampoco has actuado bien.

Nestiko: Tal y como ha dicho Marla yo no iba a quedarme como un idiota, ha insultado, humillado y ofendido a mi mejor amiga, y después estaba en camino de agredir a mi otra mejor amiga, yo no estaba dispuesto ha dejar que eso sucediera- contestó.
Profesora: Intentaré que salgan lo mejor parados posible pero no prometo nada- les dijo- Pueden sentarse.

El día pasó normal, en cuestión de minutos todo el instituto se había enterado de la pelea y del coñazo de Marla a Pedro, se pasaron el resto del día felicitándola y rememorando el momento, no había quien no se riera al ver a Pedro pasar por los pasillos con unas tiritas y unas vendas en la nariz. Finalmente acabaron las clases, todos nos reunimos en el parque del tubo (estaba justo detrás de la plaza).

Continuará...

Hace alrededor de 2 meses

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#82

Cesar: Ahora mismo me encuentro a ese tipo y lo parto en dos- dijo imitando cómo lo golpearía.

Andrés: Déjalo, ya habrá tenido suficiente con el golpe de Marla, no sabía que era una fiera- dijo bromeando, Marla levantó una ceja.

Marla: Pero bien a gusto que me he quedado, nariz rota, posible expulsión del centro, humillación duradera... todo un gusto- dijo estirándose, todos nos reímos.

Julie: Vuelve a hacer eso y seré yo quien te rompa la nariz, no quiero que vuelvas a hacer lo mismo ¿entendido?- le dije seriamente.

Marla: Si mamá- contestó mirándome e imitando la voz de una niña pequeña.

Julie: ¿Todo tienes que tomártelo a broma?- le pregunté.

Marla: Posiblemente- contesto asintiendo y con una sonrisa.

Julie: Idiota.

Marla: Imbécil.

Julie: Te odio.

Marla: Me amas.

Julie: ¡Quisieras!

Marla: Sí claro.

Después de unos cuantos segundos discutiendo tontamente nos cortaron la conversación.

Cesar: Entonces hoy a las ocho vamos a recoger a Julie ¿verdad?- preguntó para asegurarse.

Nestiko: Exacto.

Cesar: Bueno, pues nos vemos esta tarde. Hasta luego- se despidió y se fue.

Pocos minutos después nos despedimos todos y cada uno se fue a casa. No sabía por qué tenía la extraña sensación de que no tenía que asistir a aquella salida, decidí hacer caso omiso y seguí la tarde tranquilamente.

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#83

Carmen: Julie ya han llegado- me anunció dejándose ver por el marco de la puerta.

Julie: Diles que ahora bajo- le pedí.

Ella asintió y se fue, yo terminé de arreglarme. Aquella noche tenía en mi pecho una sensación no muy agradable, había estado todo el día replanteándome si sería buena idea inventarme cualquier excusa tonta para dejarlo para otro día, o simplemente cancelarlo y no sacar el tema nunca. ¿La razón? Mi cerebro no tenía la más mínima idea del por qué ese repentino cambio, pero más abajo mi corazón estaba ya destrozado, y pedía clemencia para que dejaran de herirlo.

Si iba a esa salida tenía la entera certeza de que no lo soportaría, no soportaría ver como Milena pasaba por una especie de metamorfosis: Primero en la cena estaría muy atenta y serena, sería como siempre había sido. Después de la cena y con unas copitas de vino nos dirigiríamos a la discoteca y ahí ocurriría la fatalidad que mi corazón evitaba a toda costa.

Ella comenzaría a beber y poco a poco iría desmadrándose, bailaría como si fuera la última vez que lo fuera a hacer y después allí estaría Andrés para poner la velita al pastel, los dos empezarían con besos agresivos y pasionales, toqueteos por parte de Andrés y ellos tendrían su final en la cama de ella o de él. Yo no podría soportar los celos y la cosa podría acabar de tres maneras: Me tragaría todos mis celos, y mi autoestima y moral acabarían por los suelos, acabaría haciendo cualquier tontería o simplemente acabaría sufriendo las consecuencias de las dos cosas. Sabía que esa última opción era la correcta.

Pero ya era tarde para echarme atrás, ellos estaban ahí y podía escuchar perfectamente a Carmen decirles que esa noche estaba radiante y preciosa, no tenía escapatoria. Así pues salí de la habitación después de ensayar una sonrisa falsa y me dejé ver ante los demás. Conciencia de Julie: -Perfecto Julie, has pasado de sufrir por ocultar lo que sientes para sufrir por saber lo que sientes, enhorabuena- 'Es la verdad, prefiero sufrir con eso que con una mentira'.

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#84

Tal y como había pensado, el tiempo de la cena Milena estuvo de lo más relajada y sobria, llegué incluso a pasarla bien. Habíamos elegido un restaurante italiano cerca del Lago, corría una brisa muy reconfortante. Minutos después nos encontrábamos ya dentro de la discoteca no muy lejana del restaurante, brindando por la felicidad de saber que recuperaría mi memoria.

Nestiko: ¡Por Julie!- exclamó alzando su vaso.

Marla, Cesar, Milena y Andrés: ¡Por Julie!- gritaron.

Bajaron sus vasos y bebieron de un solo trago el chupito, yo también les acompañé. A partir de ahí los chupitos y bebidas fueron yendo y viniendo, las risas, el escandalo, los bailes, etc. Yo hasta el momento lo había estado pasando fenomenal, en ningún momento me había girado para ver que hacían Milena y Andrés aunque me moría de ganas por hacerlo. En un momento en el que descansaba sentada sola en la mesa en la que nos habíamos instalado un chico se acercó a mí.

Chico: ¿Qué hace una preciosidad como tú sentada aquí sola?- me preguntó, se había sentado junto a mí.

Julie: Estoy descansando un poco- le contesté sin inmutarme.

Chico: ¿Podría esperar a que te recuperarás para que vengas conmigo?- me preguntó lascivamente mientras ponía una mano en mi rodilla.

Eso me enfureció mucho. Le quité la mano bruscamente y tomando el valor que sabía que tan solo tenía por estar tomada iba a decirle mil cosas y a echarle con las palabras más obscenas que pueda imaginar, pero para mi asombro no me hizo falta, Milena estaba ya a mi lado.

Milena: ¿Me acompañas afuera?- dijo a modo de excusa, me había caído del cielo en ese mismo instante para salvarme.

Chico: Oye ¿no ves que estamos hablando?- espetó el un poco irritado.

Milena: ¡Que pena! Pero ella viene conmigo- soltó mirándolo.

Chico: Lo dudo mucho- río.

Ella se quedó estática, sin saber que responder para alejar a aquel baboso. Entonces dijo lo primero que se le pasó por la cabeza.

Milena: Perdona pero ¿podría MI novia acompañarme afuera, por favor?- exclamó agarrandome de la mano y llevándome lejos de él.

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#85

Aquel tipo al escuchar su respuesta no se molestó en seguir insistiendo y se marchó decepcionado. Yo en cambio estaba exaltada. Había sido solo para salvarme, pero ¿había dicho que era su novia? Mi corazón no puedo evitar agitarse.

Julie: Gracias- le dije agradecida.

Milena: No hay de que- contestó aún con el cejo fruncido.

Ella aún no había soltado mi mano, tampoco quería que lo hiciera, sentir su mano rodear la mía me llenaba de júbilo y nerviosismo a la vez. Mentiría si dijese que no me hubiera gustado ser su novia aun sabiendo que ella estaba enamorada de Andrés. Si habiendo sido un hombre hubiera sido casi imposible conquistarla, siendo mujer era algo impensable.

Me llevó a la pista de baile y bailamos unas cuantas canciones seguidas, acabamos reventadas. Volvimos a nuestra mesa y hablamos un poco, yo fui al baño ya que tenía unas ganas inmensas de orinar, estuve diez minutos haciendo una cola enorme, cuando por fin me tocó a mí bendije a Dios. Volví a la mesa pero ya no estaba, no es que esperara que ella siguiera ahí pero me sorprendió.

Cinco, diez, quince minutos y ya habían pasado todos por donde yo estaba menos ella y Andrés, mi corazón se encogió y me imaginé lo peor. Agitada me levanté y fui a la barra, mientras fui buscándolos con la mirada hasta que los encontré. Efectivamente los dos estaban bailando muy pegados y como se dice ''perreándose''. Me senté en la barra y me orienté hacia ellos, no despegué mi mirada.

Poco a poco y con la calentura aumentando empezaron a besarse, sin dejar de mirarlos empecé a pedir y a pedir mientras veía el espectáculo que estaban montando. Puede que Andrés estuviera con ella, pero mis ojos tan solo la enfocaban a ella, a cada gesto suyo, como unía sus labios con los de él, como se acariciaban, aun así no dejé ni un solo instante de mirarlos mientras el número de bebida que pedía subía cada vez más. Yo ya me encontraba llorando.

Conciencia de Julie: -Julie por favor deja de mirarlos, los celos te están matando ¿no te das cuenta? Te estás destruyendo- Pero yo no hacía caso de lo que me decía, seguía mirándolos con tristeza, con celos, con rabia, con furia.

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#86

En ese momento me bebí de un solo trago el chupito de tequila que tenía en la mano, dejé un billete de 100 a modo de pago y me dirigí deshecha en lágrimas hacia ellos.

Conciencia de Julie: -¿Qué haces? No lo hagas, vete ¡vete antes de que cometas alguna tontería! Cuando estuve enfrente de ellos agarre con fuerza la muñeca de ella y los separé, me llevé a Milena lo más lejos posible de él mientras su mirada de incertidumbre y sorpresa buscaban mis ojos.

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#87

Cuando la gente a nuestro alrededor era menos densa la solté quedándome de espaldas a ella y desatando mi llanto.

Milena: ¿Qué te ocurre Julie?- me preguntó acercándose a mí.

Me giré y la observé. Tenía ganas de gritarle que la amaba, que me moría de celos al verla con él, que quería dormirme y que al despertar en mi cama ella estuviera a mi lado dándome un beso de buenos días, que no soportaba el dolor que me provocaba amarla, que me estaba volviendo loca por ella, que mi corazón moría por tenerla.

Milena: ¿Julie?

Pero no le dije absolutamente nada de eso, empecé a caminar y la dejé atrás. Sabía que la amaba y lo aceptaba, pero eso no significaba que me resignara a ello. Si algo me propuse esa noche fue sacármela de la cabeza y de mi corazón, no estaba dispuesta a sufrir ni un segundo más por una persona que jamás podría ser mía. ¿Cómo había logrado enamorarme de alguien que jamás iba a tener?

Cuando encontré al que había estado buscando lo agarré del codo y le di la vuelta para que me mirara, me reconoció rápidamente.

Chico: Vaya. ¿Qué quieres?- me preguntó desconcertado.

Estuve unos segundos sin contestar, pasé mis manos por su cuello y me acerqué a él.

Chico: Espera, ¿y tú novia?- me detuvo.

Giré el cuello y divisé a Milena a menos de 5 metros mirándonos asombrada, volví a girar el cuello y lo miré a los ojos.

Julie: A mi novia que se pudra- contesté firmemente mientras lo besaba.

El tardó un poco en responderme pero cuando lo hizo nos envolvimos en un beso agresivo. Estuvimos alrededor de unos dos minutos besándonos desenfrenadamente, tuvimos que separarnos agitados para recuperar el aliento. Observé por el rabillo del ojo como Milena se acercaba a mí y me tomaba del brazo alejándome de aquel chico como yo había hecho con ella minutos antes.

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#88

Milena: ¿Me puedes explicar que es todo esto Julie?- me preguntó molesta.

Julie: ¿Qué es el que?

Milena: Me agarras y me apartas bruscamente de Andrés llorando desconsoladamente, te pregunto si estás bien y no me contestas. De repente te vas sin decir nada y empiezas a darte latazos con un tipo al que una hora antes te había estado acosando. ¿Qué te ocurre?- volvió a preguntarme.

Julie: Para empezar aquel chico no me estaba acosando, has sido tú la que ha venido a echarlo, cosa que podría haber hecho yo. Y lo que yo haga o deje de hacer no te importa, si me quiero besar con este tipo lo beso, si me quiero tirar a ese otro me lo tiro. ¿Algún problema?- inquirí enfadada.

Ella se quedó sin palabras, se había quedado con la boca abierta ante mi respuesta.

Julie: Mejor vete con tú novio, te estará esperando en la cama. Ahora si no te importa, voy a salir a divertirme un poco, que me hace falta- le dije pasando por su lado.

Milena se había quedado como piedra. Me dolió haberle hablado así pero no conseguía apartar de mi mente todas las escenas que había visto antes poniéndome furiosa. Volví a encontrar a aquel chico y nos volvimos a besar, desde ese momento no volví a saber de Milena y de los demás.

Lo que pasó después de la discoteca lo recordaba muy escasamente, sí que recordé estar en casa de aquel chico, en su dormitorio. Yo tan solo llevaba puesta mi ropa interior, él tenía aún sus pantalones. Me besaba el cuello agresivamente y fue bajando hasta mi sujetador. Cuando me abrazó para quitármelo no pude evitar llorar como una niña pequeña y empezar a decir el nombre de Milena.

Julio (me enteré que así se llamaba): ¿Julie qué te ocurre? ¿No te encuentras bien?- me preguntó preocupado.

Envuelta en lágrimas negué con la cabeza, el pobre chico estaba que no sabía lo que ocurría. Me tapó con una sábana, se puso la camiseta y se fue a no sé dónde, yo no podía dejar de pensar en ella. '¿Por qué Milena, por qué?' me repetía todo el rato. Llegó Julio con una taza de café, me la ofreció y se sentó a mi lado, yo le conté todo lo que me ocurría y el por qué estaba así.

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#89

Julio: Pero Julie no estés así, no vale la pena, te dolerá pero por mucho que la llores y que grites su nombre ella tiene novio. Deja de autodestruirte y apártala.- me dijo compasivo.

Julie: No puedo, no puedo. La amo demasiado como para echarla de mi vida, me moriría sin ella- reconocí sollozando.

Julio: Pero aun estando contigo sufres, lo harás si está junto a ti tanto como si no- contestó acariciándome la mano.

Julie: Entonces me declaro masoquista, porque no quiero que se aleje de mí. Pero lo lograré, juro que lograré sacarla de mi corazón cueste lo que cueste- sentencie seriamente.

Pasados unos cuantos minutos, una media hora, Julio me llevó a casa en su carro. La verdad es que me había caído muy bien, no aparentaba ser el chico de la discoteca, realmente era un trocito de pan, ya que me enteré que su novia lo había dejado y que estaba destrozado también, que cosas. Sentí como el carro paraba y abrí los ojos, ya estábamos enfrente de mi casa.

Julio: Bueno, ya llegamos- dijo apagando el motor.

Julie: Muchas gracias por todo Julio- le agradecí.

Julio: De nada mujer, espero que arregles las cosas- me dijo.

Julie: Eso espero yo... Le sonreí pero cuando giré mi cabeza para abrir la puerta miré mi portón, la sonrisa se desvaneció enseguida.

Julio: ¿Qué te pasa?- me preguntó el al ver que no salía del carro.

Julie: E-es ella, esta aq-quí- le informé sintiendo como el corazón latía a mil por hora.

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#90

Noté como Julio giró su cuello para mirar hacia mi portón. Yo me encontraba muy nerviosa. Podría sonar muy exagerado pero después de como la había tratado, de cómo estaba con Andrés y de que además ella supiera que me había ido con Julio (me había encargado de que se diera cuenta) el encontrarme con ella me ponía la piel de gallina.

Julio: Julie cálmate, no va a matarte- intentó tranquilizarme.

Julie: No puedo, seguramente vendrá de haber estado con él, no quiero- empecé a decir negando con la cabeza, se me mojaron los ojos de pensarlo.

Julio: Oye no, Julie tranquilízate- me dijo agarrandome la cara con sus dos manos- No sabes si eso es cierto.

Julir: Sí, sí que lo es- insistí cerrando los ojos.

Julio: Entonces sal afuera y ve a ver que quiere- me dijo.

Julie: No, no por favor. Llévame a otro sitio, por favor- le rogué.

Julio: ¿Y piensas dejarla ahí en la calle? Puede pasarle cualquier cosa- me advirtió.

Tenía razón, no podía dejarla ahí, me daría algo si le llegara a pasar algo.

Julie: Tienes razón.

Una sonrisa de victoria apareció en su cara.

Julio: Me voy, tranquila que no pasará nada- me aseguró.

Julie: De acuerdo- sentí.

Nos despedimos y bajé del carro, el arrancó y se fue. Con el corazón en la mano me acerqué a mi portón, ella se giró para verme, estaba o había llorado, no pude saberlo del todo.

Julie: ¿Qué pasa?- le pregunté preocupada.

Ella se levantó y se puso enfrente de mí, entonces se acercó a mí y pegó su cuerpo al mío. Metió su cabeza en mi cuello y aspiró profundamente manteniendo el aire en sus pulmones durante unos segundos, después poco a poco fue soltándolo.

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#91

Mile: ¿¡Te has acostado con el!?- me susurró en forma de pregunta y afirmación a la vez, en ese momento supe que lloraba ya que una lágrima cayó en mi hombro descubierto, también supe que estaba tomada ya que apestaba a alcohol.

No sabía que contestarle, ¿qué no me había acostado con el porque me puse a llorar y a gimotear su nombre?

Julie: Sí- afirme- ¿Y tú te has acostado con Andrés?- dije con la voz temblorosa.

Se quedó callada como yo había hecho antes, en el mismo instante que dije la pregunta me arrepentí, no quería saberlo.

Mile: Sí.

Inspiré fuertemente y aguanté la respiración, cerré los ojos. Quise morir, fue como si me hubieran dado una patada en el corazón. Me sentía ridícula, mientras yo me iba desmoronando con cada palabra que ella decía, Milena continuaba pasándola bien y continuando su vida, ahí iba a acabar todo.

Me separé de ella bruscamente y le di la espalda, luego volví a girarme y la miré.

Julie: ¿Qué quieres?- le pregunté intentando mantener la calma.

Mile: ¿Por qué te has comportado de manera tan extraña?

Julie: No me he comportado de manera extraña- contradije.

Mile: ¡Sí, sí que lo has hecho! ¿Por qué me separaste de Andrés?

Julie: Porque en ese momento me sentía mal, me dolía la cabeza y tú eras la que más cerca estaba- improvise rápidamente, no podía creer lo rápido que había reaccionado en contestar.

Mile: Ya y... ¿no te dolía la cabeza cuando te pusiste a comer la boca de aquel tipo?- preguntó con la ceja levantada, Dios como me encantaba que lo hiciera.

Julie: Pues sí, pero como todo el mundo la estaba pasando genial pensé que había sido una tontería molestarte y acabar la noche de todos por mi culpa, así que fui a divertirme- volví a mentir, exteriormente aparentaba estar firme y seria pero por dentro estaba mi yo interno con una sonrisa enorme, eso de mentir no se me daba tan mal.

Mile: ¿Y no pudiste escoger a otro, tenía que ser aquel que te había molestado antes?

Me acerqué a ella y puse mi cabeza al lado de la suya, mi boca quedaba en su oído.

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#92

Julie: Lo que yo haga o deje de hacer es algo que no te importa en lo más mínimo- le susurré- Bueno yo me voy ya, estoy cansada y tengo sueño.

Milena se quedó ahí de pie, ni dijo nada, ni hizo nada, tan solo observó cómo abría la puerta de mi portón y me sumergía en la oscuridad de la casa. Tras la puerta dejé que las lágrimas que me habían amenazado con dejarse ver antes salieran, lo sabía, sabía que se había acostado con él. Me puse contra la pared y me senté en el suelo.

Estaba cansada de sufrir, estaba cansada de llorar, estaba cansada de amargarme, estaba cansada de los celos, estaba cansada de amarla... Iba a hacerla desaparecer de mi memoria de una vez por todas.

Milena

Se alejó de mí, abrió la puerta de su portón y desapareció de mi vista. Cuando escuché el ruido de la puerta cerrarse sentí las lágrimas deslizarse por mi mejilla, me acerqué a la pared y me senté apoyando la espalda contra esta.

Se había acostado con ese tipo, se había acostado con él. Evidentemente yo no era nadie para impedirle que lo hiciera pero no podía evitar querer morir al saber que unas manos y unos labios que no eran los míos la habían tocado. Cuantas veces deseé yo besar sus labios, cuantas veces deseé hacerle el amor como nunca nadie se lo había hecho, cuantas veces deseé poder despertarme por la mañana y que la primera imagen que recibieran mis ojos fuera la de su rostro, ese sería el más preciado de los tesoros que podría obtener jamás. ¿Si la amaba? La amaba con todo mí ser y más, la amé desde el primer día que la conocí aquel afortunado día de clase, nunca pensé que repetir un año me daría la mayor felicidad posible, la felicidad de conocerla, pero que gran tristeza saber que su corazón ya estaba ganado por Cesar, llevaban un año de relación cuando la conocí. ¿Que por qué no me arriesgaba y le decía que estaba perdidamente enamorada de ella? Sabía que era algo imposible, yo era una mujer, jamás podría fijarse en mí y además mis padres no lo aceptarían jamás, les asquearía tener una hija lesbiana.

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#93

Por mucho que intenté sacarla de mi cabeza me fue imposible, así que intenté odiarla, fue lo peor que podría haber hecho. Intenté buscarle defectos, nunca le encontré ninguno y a mis ojos era de cada vez más perfecta, cada día iba amándola más. Fue entonces como acabé así, con un novio al que sí quería mucho pero no amaba, pensé que quizás podría llegar a sentir algo por él, después de nueve meses de relación aún esperaba ese amor repentino.

Sabía que estaba mal jugar con los sentimientos de Andrés de esa manera, pero el llevaba mucho tiempo detrás de mí pidiéndome una oportunidad, ¿por qué no iba a hacerlo? Amarla me destruía, quizás era por eso cada vez los celos o la tristeza de saber que no podría ser mía me superaban me acostaba con él para intentar sentirme un poco mejor. Primero lo conseguía, después no podía evitar sentir que estaba traicionándola, una estupidez.

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#94

Limpie mis lágrimas, me levanté y fui caminando hasta mi moto, de nuevo otra vez me iba con el corazón partido en mil pedazos, tendría que conformarme con tener su amistad e intentar no ver cosas que me dolieran mucho.

Llegué a mi casa, todo estaba en gran silencio. Ya me había acostumbrado, mis padres no hacían más que viajar de un lado para otro, era normal quedarme sola. Fue grande mi sorpresa al ver que Andrés aún seguía allí.

Milena: ¿Qué haces aquí?- le pregunté extrañada.

Andrés: Quería esperarte- contestó- ¿Dónde has ido?

Milena: A dar una vuelta, ya te lo he dicho antes- le mentí.

Andrés: Entonces podremos acabar lo que hemos comenzado antes- me susurró agarrándome por atrás y besándome el cuello.

Milena: No Andrés, hoy no me provoca- lo aparté de mí.

Andrés: Vamos Mile, tengo muchas ganas- volvió a insistir el agarrandome un pecho.

Milena: Andrés basta, te he dicho que hoy no me provoca, vete por favor- le indiqué abriendo la puerta.

Él se quedó un poco extrañado pero tomo sus cosas, me besó y se fue, yo ni ganas de cambiarme tenía, me tiré en la cama así tal cual. ¿Que por qué le había mentido a Julie diciéndole que sí me había acostado con Andrés? ¿Qué iba a decirle, que no había podido porque su recuerdo no dejaba de atormentarme? Cerré los ojos y suspire al pensar de qué manera me había complicado la vida al enamorarme de una persona que jamás podría corresponder mis sentimientos, no me di cuenta cuando me quedé dormida.

La mañana siguiente me levanté con un dolor terrible de cabeza, me tomé una pastilla y no salí de la cama en casi todo el día, apenas tenía fuerzas para acomodarme en la cama. Andrés no dejaba de llamarme, y yo no dejaba de rechazar todas las llamadas entrantes. Al final pareció cansarse y desistió. El domingo decidí hacer algo de provecho y salí de la cama, al caminar me crujieron todos los huesos, no me extrañaba en absoluto. Desayune, comí y me puse a estudiar, cosa rara. Después salí a dar una vuelta y se me pasó toda la tarde, cuando quise darme cuenta ya estaba metida en la cama poniendo en marcha el despertador para la mañana siguiente.

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#95

Odiaba mi vida tan monótona y simple, sentía que me faltaba algo, hiciera lo que hiciera no podía dejar de lado la sensación de insatisfacción que llevaba desde años, quizás fueran dos.

Podía deberse a la falta de cariño por mis padres, o a la gran tensión a la que me sometían y la perfección que estos buscaban en mí cada vez que regresaban a casa después de sus maravillosos viajes. Por eso me gustaba estar con Julie, con ella me sentía bien, me sentía llena, me sentía relajada, me sentía tranquila, me sentía yo misma, no como cuando aparentaba ser otra persona delante de mis padres o de la mayoría de gente. Podía dejar de fingir y mostrarme tal cual era delante de ella, quizás por eso era tan vulnerable ante su presencia.

Por todas las razones anteriores era por la que cada día me la pasaba con ella, y cuando llegó el lunes eso fue lo que hice. No estaba preocupada sobre lo que había ocurrido el pasado viernes, las dos estábamos un poco bebidas así que no me extrañaba que estuviéramos un poco irritables las dos.

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#96

Lo que si me extrañó fue llegar al liceo y que al intentar acercarme a ella me rehuyese. Pensé que quizás estaría ocupada pero en el patio y en las siguientes clases intenté tener algún contacto con ella, fue un gran dolor de angustia en mi corazón notar que efectivamente me estaba evitando. "Quizás ha tenido un mal día y lo que quiere es estar sola" pensé ese día al volver a casa. Aunque me había convencido a mí misma de que esa era la causa de su comportamiento no dejaba de sentir un poco de tristeza al rememorar como me había tratado.

Había pasado una semana, una semana en la que ni una sola palabra intercambié con ella. Bueno realmente sí, pero lo único que obtuve fue su indiferencia hasta que me quedé sola hablando. No lo entendía, no entendía que era lo que había hecho mal. ¿Se habría molestado por lo del viernes? Yo había intentado hablar con ella para pedirle disculpas si había dicho o hecho algo que la hubiese molestado, pero me giraba la cara y se marchaba a paso rápido.

Milena: Es que no entiendo qué ha pasado, no sé qué he hecho mal- exploté a llorar en los brazos de Marla, estábamos en su casa.

Marla: Yo tampoco tengo ni idea de lo que le pasa, conmigo se comporta igual que siempre- me dijo acariciándome la cabeza.

Al final de esa semana no había podido soportarlo más y fui a casa de Marla en busca de alguna explicación, pero al parecer a la única que no le dirigía más la palabra era a mí y a Andrés.

Milena: ¿Tú crees que le he hecho algo? ¿No te ha dicho nada?- le pregunté sollozando.

Marla: No Mile, le he preguntado y me contesta con evasivas, no quiere hablar del tema ni por asomo. Cuando le pregunto cambia la expresión completamente, no sé qué le ha ocurrido- me contestó ella desalentándome.

Me siguió consolando durante unos cuantos minutos, tanto ella como yo estábamos perplejas ante su cambio repentino de actitud.

Milena: Muchas gracias por escucharme, me hacía bastante falta- le agradecí cuando me calmé.

Marla: De nada mujer. No te sigas torturando, quizás esté pasando por muchos problemas en casa con lo de la memoria y está obstinada y quizás la paga contigo, ¿no te parece?- me dijo.

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#97

Milena: Puede ser- reconocí.

Marla: Pues ya está, tú dale tiempo y ya verás como poco a poco se irá acercando a ti a medida que su estrés se disipe- contestó con una sonrisa.

La abracé y volví a agradecerle su ayuda, por lo menos me quedaba ella, que me sentía exactamente igual que con Julie, sin tener que ocultar mi verdadera personalidad. Aquella tarde volví a casa un poco reconfortada, Marla tenía razón, esa semana habíamos tenido muchos exámenes y sí a mí me había costado a ella no quería ni imaginármelo. Así pues decidí darle espacio y no atosigarla tanto en las siguientes semanas. Pensaba que al cabo de una semana me hablaría, no fue para nada como Marla me había dicho. Se había alejado más de mí si cabía y si antes me miraba de vez en cuando, ahora ni siquiera conseguía contacto visual con ella.

Decidí ser un poco más paciente y esperar un par de días más, pero de ninguna manera conseguía que me hablara. Un poco desesperada intenté ir acercándome poco a poco, al tercer intento me di cuenta de que por las miradas que me echaba era mejor no seguir intentándolo, parecía incluso que se me echaría encima a pegarme.

Milena: Julie, ¿qué te he hecho? Dímelo por favor ¿Te he molestado? ¿Te he ofendido?- le pregunté en el que decidí que sería el último intento.

Pero ella me ignoró y siguió caminando, en ese momento me enfadé, fui detrás de ella, la agarré bruscamente del brazo y la giré para mirarla.

Milena: ¡Dímelo coño!- le grité fuertemente.

No lo vi venir, tan solo sentí un zumbido antes de que su mano impactara contra mi mejilla propinándome una bofetada, una bofetada de las grandes. Giré mi cuello lentamente para mirarla con mi mano en donde me había pegado, ella tenía los ojos un poco abiertos como si estuviera sorprendida, enseguida cambió su rostro.

Julie: No me grites, no me sigas, no me toques- dijo esto soltándose de mi bruscamente- No me mires, ¡déjame en paz!- gritó antes de marcharse.

Me quedé estática en el mismo lugar, no pude evitar derramar mis lágrimas. ¿Qué había pasado para que llegásemos a ese punto? ¿Cómo habíamos pasado de reír a carcajadas hasta echarnos las más agresivas miradas?

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#98

En ese momento vi como Nestiko y Marla se dirigían a paso rápido hacia Julie, la agarraron de los hombros y la entraron dentro de los baños, yo los seguí.

Marla: ¡¿Qué coño te pasa?¡- le grito realmente enfurecida- ¡¿Puedes explicarnos a que se debe tu estúpido comportamiento?! Julie: ¡Sueltenme!- intentaba zafarse pero los finos aunque fuertes brazos de Nestiko se lo impedían.

Nestiko: Tú no te vas de aquí sin que nos hayas dicho que es lo que te pasa con Milena- aseguró.

Milena: Dejenla, dejenla por favor- les pedí, los tres me miraron.

Marla: ¡No, hasta que no hable no se marchará!

Julie: ¡¿Quieren dejarme?!- gritaba.

Milena: Nestiko por favor- le pedí mirándolo.

Pero se negó, siguieron con el interrogatorio, ella cada vez se empezaba a calmar más y su expresión cambió, pude ver en sus ojos que tenía miedo.

Nestiko: ¿Qué pasa? Tú antes no eras así Julie- le dijo el también más calmado.

En ese momento Julie movió los brazos tan bruscamente que se soltó de Nestiko.

Julie: Está bien, ¿quieren saber qué es lo que me pasa? Lo que me pasa es ella- dijo dirigiéndose a mí, se puso delante de mí y se calló.

Mi corazón latía muy rápidamente, no tenía ni idea de lo que me iba a decir. Para mi asombro no me miraba con agresividad ni con desprecio, parecía más bien ternura, me dejó muy desconcertada. Estaba meditando su respuesta, parecía que hablaría pero siempre se quedaba en movimientos con la boca sin sonido.

Julie: Lo que me pasa eres tú, siento un sentimiento terriblemente fuerte hacia ti, no puedes imaginarte cuan fuerte es. ¿Que qué es lo que siento?- preguntó dejándo la pregunta en el aire.

Tardó un par de segundos, estaba muy insegura. Finalmente se decidió a hablar...

Continuará...

#99

Julie: Siento un tremendo odio, un odio tan fuerte que cada día que pasa lo que quiero es no verte la cara nunca más. No lo recuerdo, pero estoy segurísima de que jamás he podido odiar a alguien con tanta fuerza como lo hago contigo. ¿Lo entiendes? Lo que me pasa es que te odio y quiero que desaparezcas de mi vida, para siempre- concluyó antes de salir corriendo fuera de los baños.

Me quedé asimilando lo que me había dicho. Me odiaba, me odiaba... Miré a Nestiko y a Marla, ellos estaban igual de perplejos que yo. Salí de allí corriendo para que no me vieran llorar, llegué a una zona en la que no había absolutamente nadie, justo lo que buscaba. Caminé hasta la pared, me senté sobre la acera y apoye mi espalda. Entonces eso era lo que le pasaba, que me odiaba. La pregunta era, ¿Por qué? ¿Por qué me odiaba? Yo no le había hecho absolutamente nada, no entendía la razón de su odio.

Sonó el timbre indicando el final del descanso, hice como si no lo hubiera escuchado y seguí con lo mío. Tenía que buscar una solución, no podía seguir así, viendo como me destrozaba. Entonces se me ocurrió algo. No me la quitaría de la cabeza, ni mucho menos, pero por lo menos intentaría que sus reacciones me afectasen lo mínimo posible. ¿Ella me odiaba sin motivo alguno? Entonces yo también la odiaría sin ningún motivo. La idea al principio me pareció buenísima, poco a poco no lo era tanto, pero lo haría. No podía seguir sufriendo de la manera en que lo hacía, iba a caer enferma.

Me levanté del suelo, me limpie mis lágrimas, recogí mis cosas y me marché alegando que tenía dolor de cabeza, en parte era cierto, estaba que no podía con mi vida. Llegué a casa, abrí la puerta y me dirigí hacia mi cuarto, una voz me detuvo por el camino.

Carla: ¿Milena?- me llamó.

Con gesto extraño me asome por el comedor, me llevé una gran sorpresa.

Milena: ¿Mamá, papá?- dije sorprendida.

Ricardo: Hija mía, te he echado de menos- me abrazó fuertemente, mi madre también se levantó a abrazarme.

Carla: ¿Qué haces que no estás en clase?- me preguntó mirándome fijamente.

Milena: Me duele la cabeza, no me encuentro muy bien- les dije poniendo mala cara.

Continuará...

#100

Carla: Así que nosotros nos vamos y ya estas faltando a clase y mintiendo, ¿quieres bajar de las nubes ya? ¡Cómo repitas este año también te las verás feas!- me advirtió.

Milena: Mamá, acabas de llegar y ya me estás regañando. Además, en serio, no me encuentro bien- le contesté.

Carla: ¡A ti lo que te pasa es que eres una mentirosa! A saber cuántas horas de clase has perdido, vamos, ¡al liceo bien derechita!- me dijo señalándome la puerta.

Ricardo: Carla...- la llamó con tono de voz de reproche.

Milena: ¡Mamá te repito que no me encuentro bien! No siempre tengo por qué mentir, estaría bien que comenzaras a confiar, bueno, que comenzaras a confiar en mí, parece que papá es algo que ya ha aprendido- le respondí enfadada mientras me iba a mi cuarto.

Carla: ¡A mí no me grites! Eh, ¡que te estoy hablando!- la escuché gritar, yo la ignoré, me metí en mi cuarto y cerré la puerta.

Pude escuchar de fondo como mi padre intentaba hacer entrar en razón a mi madre, de verdad que acababa de llegar y estaba deseando que se marchara. Sabía que me querían, al igual que yo a ellos, solo que me exigían demasiado con los estudios y eran demasiado estrictos, bueno, tan solo mi madre era estricta.

Me quité los zapatos y me acurruqué entre las sábanas de mi cama. Mi mente empezó a divagar y se centró como siempre en ella, no podía dejar de pensar en ella, en lo que me dijo en los baños, por un momento parecía que me iba a decir otra cosa, o eso era lo que yo deseaba. Pero no, tenía que intentar quitármela de la cabeza, por mi salud y orgullo, no iba a permitir que me humillara más de lo que ya lo había hecho. ¿Ella me odiaba? Entonces yo la odiaría más aún.

Continuará...

#101

Dos meses después...

Era el último día de clase antes de las vacaciones de navidad, que lento se me había pasado. Mis padres en todo ese tiempo no viajaron, incluso me prometieron que pasaríamos las navidades juntos. Yo me sorprendí mucho, ya que la última vez que habíamos pasado unas navidades juntos si no recordaba mal fue cuando yo tenía seis años. Pero como yo sospechaba no tardaron mucho en romper la promesa, ''viajes de trabajo'' decían ellos. No tenía ni idea de lo que hacían en esos ''viajes de trabajo'', sinceramente tampoco me importaba. Un año más celebrando navidad y año nuevo sola, ¿y qué? Era algo a lo que ya estaba acostumbrada. ¿Qué es lo que ha pasado con Julie estos dos meses? cada vez nos alejamos más, habíamos intercambiado palabras, palabras realmente ofensivas por su parte y por la mía, ella no quería dar su brazo a torcer, y yo muchísimo menos. Aunque admitía que cada palabra que decía me hería en lo más profundo de mi ser, a ella las mías no parecían ni hacerle cosquillas. Me había enterado por Marla y Nestiko que había recordado absolutamente a todos y todo, mi alegría no podría haber sido más grande. Me hubiera encantado poder compartir mi felicidad junto a la suya, porque se notaba muy alegre, pero las dos éramos muy cabezotas, creo que la palabra que nos definiría mejor sería orgullosas.

La echaba de menos, la echaba mucho de menos. Sentía una enorme brecha en mi pecho, como si me faltara algo de mi ser, no había noche en la que no me durmiera sin pensar en ella. Me hacían falta sus sonrisas, su voz, su risa, sus gestos, sus abrazos... me hacía falta ella. Que dichoso era el mundo, ¿no podía dejarme ser feliz? ¿Tan mala persona había sido en otra vida para sufrir de esa manera? Todos habían notado en mí una ligera depresión, yo no creía que se me notara tanto pero al parecer no era así.

Incluso hasta Andrés me atosigaba con el tema, no había día en el que no me preguntase si dormía y comía bien, ¡qué pesadilla! Lo quería mucho pero a veces no soportaba su compañía.

Continuará...

#102

Con el me sentía bien, me divertía y me relajaba mucho, pero jamás podría verlo como algo más, era imposible. Por lo menos me reconfortaba mucho cuando se ponía cariñoso conmigo, me hacía sentir querida y eso subía un poco mi autoestima.

Marla y Nestiko estaban un poco molestos conmigo por mi actitud, decían que era una niña pequeña por seguirle el juego a Julie, si tan solo hubiera podido contarles la mitad de lo que sentía hacia ella, el dolor que tenía me comprenderían. Me hubiera gustado mucho haber podido contárselos pero el miedo al rechazo o a la humillación era más grande de lo que había imaginado, y el hecho de quedarme sola me aterrorizaba. En el grupo se había integrado Niño, nos caía a todos muy bien pero yo no podía evitar sentir un poco de celos al ver lo bien que se llevaba con Julie, temía que sus intenciones no fueran tan solo para una amistad.

Profesor: Pueden salir, feliz navidad- indicó levantando el brazo en señal de aprobación.

Todos: ¡Feliz navidad!- exclamaron todos, todos menos yo.

De repente se formó un enorme tumulto en la puerta, nunca lo entendería, ¿por qué tanta prisa por salir? ¿Acaso se quemaba el edificio o algo?. Cuando la puerta estuvo despejada recogí mis cosas y salí por la puerta.

En el pasillo me esperaban Nestiko y Marla, estaban hablando muy animadamente.

Marla: ¿Tienes algún plan para estas navidades?- me preguntó ella.

Milena: Me parece increíble que nunca te canses de preguntar lo mismo sabiendo que siempre vas a escuchar la misma respuesta- le dije sonriendo- No, mis padres se vuelven a ir de viaje.

Marla: ¡Perfecto! Estas navidades las pasas conmigo- anunció.

Milena: No, no, no, ni hablar. Tienes que estar con tú familia, yo tan solo sería un estorbo- le contradije.

Marla: ¡No seas tonta! Si a mi madre le encantas, le pregunté el otro día si podías pasar las navidades con nosotras, estuvo encantada con la propuesta. Claro, siempre y cuando tú quieras venir, no eres una molestia en absoluto- me sonrió, tan solo estaríamos su madre, ella, su hermana pequeña y yo, ella no sabía nada de su padre.

Continuará...

#103

La miré asombrada, ella estaba con una sonrisa de oreja a oreja. Le sonreí también y la abracé fuertemente.

Milena: Pues claro que quiero boba, muchas gracias- le dije aún abrazada a ella.

Marla: De nada, es un placer- me susurró.

Nestiko: Me voy a poner celoso, ¡yo también quiero abracitos!- dijo sonriendo con voz de niño pequeño, noté como Marla lo miraba de una forma en especial, no supe identificar muy bien de qué se trataba.

Milena: ¿El nene quiere abracitos? Yo te doy un abracito- contesté con voz de niña pequeña también.

Nestiko: ¡Bieeeeen!- exclamó atrapándome entre sus brazos y moviéndome de izquierda a derecha.

Nos separamos y miramos a Marla, se estaba riendo.

Nestiko: ¿Y tú, no me das un abracito?- le preguntó mirándola fijamente con una sonrisa.

Ella se puso un poco roja, se acercó y se abrazaron muy cariñosamente. Después él le susurró algo en su oído haciéndola reír y se separaron.

Marla: Vámonos ya- me dijo.

Caminamos fuera del Liceo, por fin, un par de semanas de relax. Estábamos caminando hacia el coche de Marla cuando aparecieron Cesar y Julie abrazados de la cintura, ella evitaba mirar a cualquiera de nosotros mientras que él estaba con una gran sonrisa.

Cesar: Tenemos una gran noticia que darles- nos indicó.

Nestiko, Marla y yo nos miramos dubitativamente, intentamos buscar la mirada de Julie pero como antes ella tenía la vista baja.

Cesar: Julie y yo volvemos a ser pareja- afirmó estrechándola en sus brazos, ella por fin se dignó a mirarnos con una leve sonrisa.

No podía creer lo que estaba escuchando, no podía ser cierto, no podía ser cierto. En ese mismo instante mi corazón se paró de golpe, la respiración me faltaba. Ella había clavado sus ojos en mí, yo intenté buscar algún signo en ella que me dejase saber que lo que Cesar había dicho no era cierto, pero no pude ver nada. Sentí como mi corazón volvía a ser apaleado por la misma persona, del mismo modo, por la misma razón.

Continuará...

#104

Marla: ¿De verdad?- preguntó asombrada.

Nestiko: ¿No es joda?- la secundó el.

Todos la mirábamos a ella, queríamos oírlo de su boca.

Julie: Es cierto, estoy saliendo con el- nos afirmó.

Cesar sonrió, la atrajo hacia él y la besó, ella le tomo la cara con sus dos manos. Marla, Nestiko y yo nos quedamos boquiabiertos, enseguida aparté la mirada de ellos dos y la clavé en el suelo, no podía soportar verlo.

Marla: Bueno, supongo que les deseo suerte- les dijo rascándose la cabeza.

Nestiko: Felicidades- dijo con una media sonrisa.

Cesar y Julie me miraron, esta última lo hizo fijamente a los ojos. Yo trague saliva.

Milena: Los felicito- dije secamente.

No tuve tiempo de escuchar si me lo agradecieron o no, me fui rápidamente antes de que pudieran decirme algo.

Marla: ¡Mile!- escuché un gritó detrás de mí.

La ignoré, subí a mi moto y me marché a una velocidad que hizo temblar el suelo mientras las lágrimas empañaban mis ojos. Había conseguido estar dos meses sin llorar por mucho que había tenido unas ganas increíbles pero no podía aceptar que Cesar volviera a salir con Julie, no después de lo que hizo aquella noche. Por desgracia ella no lo recordaba. Tendría que ver como se besaban a diario y se mostraban muestras de afecto, no podría soportarlo.

En ese instante un coche salió de la nada, del frenazo que di y con la velocidad a la que iba salí volando por los aires, el coche se dio a la fuga.

Julie: ¡Mile- escuché que gritó.

Continuará...

#105

Abrí los ojos y la vi corriendo hacia mí. ¿Qué hacía allí? Por detrás vi como del carro de Marla salían Nestiko y ella también corriendo hasta donde estaba yo, Cesar iba caminando.

Julie: Milena, ¿estás bien?- me preguntó arrodillada al lado de mi.

Me había agarrado y había colocado mi cabeza en sus piernas, era el primer contacto y la primera frase entera que me dedicaba en mucho tiempo, no pude evitar un escalofrío.

Marla: Dios mío, estás sangrando- comentó tocándome un lado de la cabeza.

Milena: ¡Ah! No toques, no toques- le pedí alejando su mano.

Julie: ¿Pero estás loca? ¡Cómo se te ocurre ir a esa velocidad, podrías haberte matado!- me gritó enfadada, ya decía yo que no podíamos estar sin gritarnos mucho tiempo.

Nestiko: ¿Quieren dejar de pelearse como niñas pequeñas? Hay que llevarla al hospital- la reprendió él.

Milena: No, al hospital no, odio los hospitales- contesté poniéndome de pie- Estoy bien.

Cuando fui a dar un paso sentí un fuertísimo dolor en las costillas que me dejó de rodillas.

Milena: ¡Ahh!- volví a gritar con mi mano en el costado izquierdo.

Nestiko: ¿Estás bien?- me preguntó.

Milena: ¿A ti qué te parece?- le contesté un poco violenta- No puedo caminar.

Nestiko: Ponte de pie- me indicó.

Forzosamente le hice caso, sentí sus brazos pasar por debajo de mi cuerpo agarrandome, con cada respiración que daba me dolía mi costado. Me llevó hasta el carro y me sentó de la manera más delicada posible.

Julie: ¿Qué hacemos con su moto?- oí que preguntó.

Nestiko: Toma, quítale las llaves y estacionala en ese espacio, ponle esto- le indicó, supuse que se refería al candado que tenía para evitar que la arrastraran. Al cabo de un par de minutos Marla y Julie se pusieron a mi lado, Nestiko al volante y Cesar de copiloto. Cerré los ojos, me estaba empezando a marear.

Marla: Pasenme algún trapo o prenda, hay que detener la hemorragia- pidió.

Julie se movió, sacó una bufanda de su mochila y la apretó contra mi herida, emití un ruido de dolor.

Julie: No cierres los ojos por el amor a Dios- me indicó mirándome.

No entendía su comportamiento, ¿no se suponía que me odiaba, que no me quería ver?

Continuará...

#106

Sus actos me dejaban muy confusa y con una extraña sensación en el pecho, no sabría decir si negativa o positiva. Mis párpados querían cerrarse, pero ahí estaba Julie, dándome pequeños golpecitos en la cara para despertarme. Al cabo de media hora Nestiko estaciono en el parquin del hospital, me agarro en brazos y me llevó a la sala de espera, me atendieron enseguida.

Cerré un momento los ojos y cuando los volví a abrir vi a una enfermera a mi lado haciéndome algo en la cabeza que me dolía mucho, yo estaba tumbada. Marla, Nestiko y Julie estaban sentados en una camilla que estaba enfrente de mi, de Cesar no había ni rastro. Tardé poco en darme cuenta de que la enfermera me estaba poniendo puntos, al parecer sin anestesia ya que podía sentir que la aguja se clavaba en mi piel y como el hilo se deslizaba.

Cerré los ojos y los puños fuertemente, no quería gritar y esa fue la única manera que encontré para intentar soportar el dolor. Posiblemente no estuvo más de cinco minutos tratándome la herida, para mi fueron años, años eternos. Por fin se separó de mí y tomo la bandeja que estaba en una mesita al lado de la camilla en la que me encontraba tumbada.

Enfermera: Ahora vendrá el doctor a revisarle para ver si tiene otro golpe o herida- nos anunció saliendo por la puerta, los demás contestaron por mí, yo no tenía fuerzas, ni ganas de hablar, ni moverme.

En la habitación se hubiera hecho el silencio de no ser por mi fuerte respiración, me costaba y dolía mucho tomar aire. De repente entró el doctor.

Doctor: ¿Señorita Andrade?- preguntó.

Marla: Es aquí- le confirmó.

El doctor cerró la puerta, dejó una carpeta con varios papeles asomándose y se dirigió a mí.

Doctor: ¿Qué le ha ocurrido?- me preguntó, era un hombre joven, no pasaría de los treinta.

Milena: Iba con mi moto a gran velocidad, de repente un carro se puso en mi camino y no tuve más remedio que frenar cayéndome por delante de ella- contesté con dificultad y pensativa.

Doctor: ¿Le duele un sitio en concreto?- me preguntó.

Milena: Las costillas.

Doctor: Tendré que quitarle la camiseta, ¿le importa que estén sus amigos?- me preguntó antes de proceder.

Continuará...

#107

Yo negué con la cabeza, lo único que quería era acabar con eso lo antes posible. El doctor me sentó y con su ayuda conseguí quitarme la camiseta quedándome con el sujetador, estaba de frente a Julie, Marla y Nestiko, sinceramente no sentí vergüenza.

Doctor: ¡Vaya golpe se ha dado!- me comentó.

Bajé la mirada y vi que tenía un enorme morado en la zona izquierda.

Doctor: ¿Le cuesta respirar o le duele al hacerlo?- me preguntó.

Milena: Si, me cuesta y me duele. También antes he intentado caminar y del dolor no he podido- le indiqué.

Doctor: Esto le dolerá un poco, le aviso.

Me tocó justo en el punto que más me dolía, solté un gran grito. Siguió inspeccionándome durante unos segundos en los que lo único que deseaba era que acabara de una vez. Me dolía tanto que hasta no pude evitar llorar un poco.

Doctor: Puedo afirmar con toda seguridad que tiene como mínimo una costilla fracturada, para saberlo con exactitud le haremos una radiografía- me anunció.

En la misma camilla me llevaron a otra sala en la que estuve un par de minutos para hacerme la prueba, después me puse la camiseta y volví a la misma sala de antes.

Doctor: Si hacen el favor de esperar aquí a que pueda traerles la radiografía, no tardará mucho.

Quizás estuvimos unos quince minutos hasta que volvió el doctor en los que ninguno dijimos nada.

Doctor: Bien, como les había comentado la señorita Andrade tiene dos costillas fracturadas. Le recomiendo una semana entera de reposo, después puede empezar a moverse pero evite hacer esfuerzos, es muy importante esto ya que no ha tocado el pulmón de milagro, no debe hacer nada que pueda agitar su respiración ya que de este modo la caja torácica se movería mucho poniéndola en un grave peligro. La curación es bastante larga, algo más de un mes ya que los huesos tienen que soldarse por ellos mismos, por ahora lo único que podemos hacer por usted es darle estos medicamentos y ponerle unas vendas que deberá ir cambiando cada dos días.

Continuará...

#108

Tan solo será la primera semana- nos dictó el médico.

Me puso las vendas, me dio las recetas de los medicamentos y nos marchamos, yo andaba muy lentamente.

Marla: ¿Te encuentras mejor?- me preguntó caminando a mi velocidad.

Milena: Sí pero aún así duele- le respondí- Oye, ¿puedes dejarme a solas con Julie? Quiero intentar hablar con ella.

Marla: ¿Segura?

Milena: Sí.

Ella le hizo un gesto a Nestiko, discretamente se fueron alejando hasta que tan solo quedamos Julie y yo, ella estaba por delante de mí.

Milena: Julie- la llamé, ella se giró- Tengo que hablar contigo.

Miró por todas partes en busca de Marla y Nestiko, al comprobar que estábamos solas pareció asustarse.

Milena: Por favor- le pedí antes de que pudiera decirme nada.

Pensaba que iba a negarse y a inventarse algo, pero para mi sorpresa me hizo caso y caminó hacia mi.

Milena: Explícame de verdad que es lo que te pasa conmigo, pero se sincera por favor. No entiendo como un día dices que me odias, nos pasamos dos meses enteros sin contacto y cuando ves que estoy mal vienes, me ayudas y hablas como si no pasara nada. ¿Qué te ocurre?- le pregunté.

Ella no me contestó, clavó su mirada en el suelo lejos de la mía, no parecía estar dispuesta a contestar.

Milena: Julie por favor- le rogué impaciente poniendo mi mano en su antebrazo.

Por debajo de su pelo que tapaba sus ojos, pude ver como dos lágrimas se deslizaban por su mejilla.

Milena: Ey, ¿qué pasa?- le pregunté pasando mi mano de su brazo a su mejilla.

Ella giró su cabeza, posó su mano delicadamente sobre la mía y la apartó de su rostro, no obstante nuestras manos siguieron unidas.

Julie: No continúes con esto, por favor- me pidió susurrando.

Continuará...

#109

Milena: ¿Qué no continúe con que?- le pregunté confusa.

Ella separó nuestras manos y se dio la vuelta, volvió a girarse y me miró directamente a los ojos.

Julie: Me haces daño Milena, me haces mucho daño- me contestó, yo cada vez estaba más confusa. ¿Qué le había hecho?

Milena: ¿He dicho, hecho o insinuado algo que te haya molestado o dolido? Por favor, si es así dímelo, no sé qué es lo que he hecho- le pregunté.

Julie: La culpa no la tienes tú, la única culpable soy yo- contestó negando con la cabeza.

Milena: ¿Entonces qué es lo que has hecho? No entiendo nada.

Julie: ¿Que qué es lo que he hecho? Me he condenado a sufrir- dijo riendo tristemente- Lo único que me queda por hacer es odiarte.

Milena: ¿Pero por qué? ¿Qué ha ocurrido? Sigues sin responder a mi pregunta- le dije exasperada.

Julie: No hagas esto más difícil de lo que ya es, por favor. Hazme caso, es mejor que nos odiemos, tanto para mí como para ti. Si en algo me aprecias deja de insistir- argumentó con la voz quebrada.

Milena: Pero Julie- en ese momento hecho a correr, lo último que pude ver fue su cara empapada y sus ojos irradiando una gran tristeza.

Milena: ¡Julie!- grité llamándola a pesar del dolor que me causó agarrar el aire.

No me hizo caso, siguió corriendo por todo el estacionamiento hasta que la perdí de vista. No había entendido absolutamente nada, había decidido hablar con ella para aclarar las cosas, lo único que había conseguido era enredarme más todavía. ¿Qué era lo que había hecho para que tuviera que odiarme? ¿Por qué el hecho de que hubiera hecho algo significara que tuviera que alejarme de ella? Y, lo más importante, ¿estaría dispuesta a hacerle caso e ignorarla?

Sabía que le importaba, ella misma me lo había confesado, y eso mismo me causó el sentimiento de no querer volver a apartarme de ella. ¿Entonces por qué me había mentido dos meses antes cuando tomé la decisión de odiarla también? Me estaba llenando de preguntas, tenía la cabeza a punto de explotar.

Continuará...

#110

Marla: ¡Eh, eh, eh!- me decía zarandeándome levemente.

Milena: ¿Eh? ¿Qué pasa?- contesté asustada.

Nestiko: ¿Qué te pasa a ti? ¡Llevamos dos minutos intentando hablarte mientras que tú estabas con la mirada perdida!- exclamó.

Milena: ¿En serio?- le pregunté sorprendida.

Marla: Sí. ¿Te ha hecho algo? ¿Te ha dicho algo?- me preguntó rápidamente.

Nestiko y ella me miraron todo el rato en el que estuve callada con la cabeza un poco ida, de verdad que estaba muy confundida y, añadiendo los medicamentos, un poco drogada.

Milena: Creo que es mejor que vayamos a mi casa a buscar mi ropa y después, en tú casa, les contaré- decidí, ellos asintieron un poco decepcionados.

Nos subimos a su carro, Nestiko me ayudo a hacerlo ya que era un todo terreno y estaba un poco alto, y condujo hasta mi casa. Allí me enfrenté con mis padres, quienes se mostraron muy preocupados por mí al contarles el accidente. Disolví el agobio en el que me estaba metiendo diciéndoles el ofrecimiento de Marla de quedarme las navidades con su familia y mi aceptación, se alegraron mucho de que no pasara la navidad sola. Me ayudaron con la maleta, me despedí de ellos con un gran abrazo (aunque con cuidado) y les deseé un buen viaje y unas felices navidades, ellos a mí también.

Estaba ya muy cansada y cuando llegamos a casa de Marla, gracias a Dios, pude tumbarme a descansar.

Milena: No quiero imaginarme las navidades que me esperan con las costillas rotas, estoy molida, nunca mejor dicho- dije riéndome, enseguida se pudo apreciar en mi cara el dolor que me provocó causando las risas de Marla y Nestiko.

Nestiko: Pero mira que eres bruta jajaja, no creo que puedas aguantar mucho sin reír, con la risa fácil que tienes- me dijo riéndose.

Milena: No tiene gracia- contesté mirándole con los ojos entrecerrados.

Nestiko: Eso te pasa por irresponsable. Mujer, ¿por qué reaccionaste así?- me preguntó, Marla y el estaban sentados en el sofá junto a mí.

Milena: Me arreche mucho, no sé cómo Cesar puede tener la conciencia tranquila- contesté rápidamente.

Marla: Pero Mile, tú sabes que todos...

Continuará...

#111

Milena: Ya lo sé, no hace falta que me lo recuerdes, no hay día que no me arrepienta- la interrumpí.

Nestiko: Yo también, es muy incómodo estar con ella fingiendo como si no hubiera pasado nada- comentó tristemente.

Marla: Pero ¿acaso teníamos alguna opción?- preguntó con la voz baja, ninguno de nosotros contestó.

Milena: Yo sí, yo sí tenía opción, por eso me siento la más culpable de todos- admití bajando la mirada.

Nestiko: Oye, no pienses eso. El único culpable de lo que pasó es él ¿de acuerdo? Nos obligó a hacerlo- me reconfortó poniéndome la mano en la rodilla.

Marla: Sí Nestiko pero por mucho que nos hubiera obligado nosotros podríamos haberlo evitado. Quien más, quien menos, todos somos culpables- rechistó ella con un dejo de arrepentimiento.

Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo al recordarlo dejándome un mal sabor de boca, la culpabilidad me invadió.

Milena: Por eso estoy tan molesta, no entiendo cómo puede salir con ella después de lo que le ha hecho, sin sentirse culpable- espeté con rabia.

Marla: Se está aprovechando de ella- reconoció.

Nestiko: ¿Creen que deberíamos contárselo?- propuso después de unos segundos de silencio.

Marla: ¿Para qué? Cesar aún puede cumplir sus amenazas, te lo recuerdo- le advirtió a Nestiko.

Milena: Tan solo nos ganaríamos su odio, y yo ya he tenido suficiente últimamente- respondí suspirando.

Nestiko: Por cierto ¿qué es lo que te dijo en el hospital?- me preguntó interesado.

Milena: Pues al parecer realmente no me odia.

Marla: ¿Entonces qué problema tiene contigo?- preguntó desconcertada.

Milena: Me dijo que había hecho algo y que la única culpable era ella, no yo. Es decir, tiene un problema conmigo pero yo no tengo la culpa, al menos es lo que me ha dado a entender- contesté encogiendo los hombros.

Continuará...

#112

Nestiko: ¿Y por qué te dijo que te odiaba?

Milena: Me ha dicho que la única solución era odiarme, que le hacía mucho daño y que era mejor así, me lo dijo llorando- conté recordando la escena.

Marla: ¿Y si intentas averiguar que ha hecho?- me propuso.

Milena: Me pidió que si en algo la apreciaba que no insistiese más.

Nestiko: ¿Entonces qué harás?

Esa era la pregunta del millón, la que me llevaba torturando desde que abandonamos el hospital. ¿Qué haría? Me costó decidir la respuesta, pero una vez la hube supe de inmediato que no era lo más correcto que podría hacer.

Milena: Supongo que le haré caso y la satisfaré, la dejaré de lado tal y como me ha pedido- contesté con dificultad.

Marla: Pero ¿es lo que tú quieres?- me cuestionó.

Milena: Claro que no, a mí me encantaría poder estar a su lado pero ¿tengo que obligarla a ser mi amiga si no quiere?

Marla: Evidentemente no.

Milena: Pues eso... Nos quedamos en silencio, ni incómodo, ni agradable, tan solo silencio.

Nestiko: Oye Mile, me llevo preguntando bastante tiempo, ¿con qué te amenazó a ti Cesar?- preguntó al cabo de unos cuantos segundos.

Marla: Es verdad, no nos lo has contado- dijo también. ¿Podría arriesgarme a decirlo sin que me juzgaran? ¿Correría el riesgo ante la duda de si me rechazarían? La mitad de mi quería contárselo, la otra se negaba en rotundo a la humillación que quizás podría sufrir.

Milena: Lo siento, por mucho que quiera es algo que me veo incapaz de decir- decidí al final.

Nestiko: ¿Tan fuerte es?- me preguntó mirándome.

Milena: Es algo inesperado y no del todo corriente, explicaría muchas cosas si lo supieran pero también existe la posibilidad de que se aparten de mí, no quiero correr ese riesgo, no quiero quedarme sola- Murmuré con un nudo en la garganta.

Continuará...

#113

Marla y Nestiko se dieron cuenta de mi debilidad e inestabilidad emocional, enseguida se acercaron a mí y me abrazaron.

Marla: Tranquila, no pasa nada, no hace falta que nos lo cuentes. Pero si algún día lo haces, ten por seguro que te apoyaremos y estaremos contigo, ¿verdad Nestiko?

Nestiko: Por supuesto que sí, eres como mi hermana pequeña y una excelente persona, nada ni nadie podría cambiar lo que pienso sobre ti- me dijo besándome la cabeza.

Milena: Muchas gracias chicos- les agradecí.

Nos separamos y cada uno volvió a su sitio. En ese momento se escuchó la puerta cerrarse dándonos a entender que la madre de Marla había llegado.

Elena: ¡Hola chicos! Qué alegría verlos- nos saludó a cada uno con un beso- Hacía tiempo que no te veía Milena- me abrazó.

Su abrazo no fue fuerte, pero para mis costillas fue como si un camión me pasara por encima.

Milena: ¡Ahh!- grité fuertemente.

Marla: ¡Cuidado mamá!- le avisó tarde.

Elena: ¿Qué pasa? ¿Qué te has hecho?- preguntó preocupada apartándose de mi al instante.

Marla: Ha tenido un accidente con la moto, se ha roto dos costillas- le informó.

Laura: ¿Has tenido un accidente Milena?- preguntó la hermana pequeña de Marla con voz triste entrando al salón.

Milena: Sí, pero no ha sido nada peque, estoy bien- mentí.

Me agache y abrí los brazos, ella vino corriendo hacia mí y me abrazó, por suerte pasó sus manos por mi cuello evitándome el daño, yo también la abracé.

Milena: Dios mío como has crecido, el tiempo pasa volando- comenté revolviéndole el pelo.

Elena: Jajaja sí, cuando quiera darme cuenta ya estará estudiando una carrera- dijo riendo.

Nestiko: Bueno, aún queda mucho para eso- comentó sonriendo.

Elena: ¿Y Julie? Hace muchísimo que no veo a esa chica.

Continuará...

#114

Nuestros rostros cambiaron automáticamente, recordamos la no muy agradable conversación que habíamos tenido hacía escasos minutos, su madre se dio cuenta de que algo pasaba.

Elena: Laura ve a tu cuarto- le pidió amablemente.

Laura: ¡No mamá, que ya tengo siete años!- se quejó.

Milena: Ya, y yo diecinueve y aún tengo que hacer caso a mis padres- le dije, todos reímos- Anda, ve a tu cuarto que después voy a verte- le pedí mientras le daba una palmadita en las nalga, ella me sonrió y obedeció.

Elena: ¿Ha ocurrido algo?- preguntó preocupada.

Nestiko: Estábamos hablando del accidente de Julie- susurró.

Elena: ¿Aún siguen con el tema? Creía que habíamos acordado dejarlo de lado, el único culpable es Cesar no ustedes- contestó de la misma manera mientras se acercaba.

Marla: Todos somos culpables mamá, podríamos habernos negado- la contradijo.

Elena: Pero él los amenazó. El pasado pasado está, no pueden hacer nada ya, además ya ha recuperado la memoria totalmente gracias a Dios- contestó mirándonos.

Milena: Sí, pero no recuerda esa noche- contesté mirándola.

Nestiko: En verdad habíamos acabado hablando de eso porque Julie ahora no se habla con Mile- le contó.

Elena: ¿Se pelearon?- me preguntó.

Milena: No, es ella la que quiere odiarme, dice que yo le hago daño y que es mejor que sea así- le respondí.

Elena: Vaya, que cosa más extraña.

Marla: ¿Sabes? Cesar ha vuelto con Julie- le dijo.

Elena: Madre mía, ¡no sé cómo ese chico se atreve!- exclamó horrorizada.

Milena: Por eso he tenido el accidente, cuando me enteré me arreche tanto que agarre la moto y me fui a una velocidad impresionante. De repente se me cruzó un carro y di un frenazo saliendo por el aire- le expliqué, realmente no era del todo mentira, sí que me había molestado.

Continuará...

#115

Elena: Pero con estas cosas hay que tener cuidado Milena, podría haber sido mucho peor- me regañó.

Milena: Ya sabes como soy, impulsiva como yo sola- contesté riendo.

Elena: Jajaja pues sí. Por cierto ¿te ha dicho Marla nuestra oferta?- preguntó mirándome.

Marla: Sí mamá, sé que te parece increíble que me haya acordado pero sí, se lo he dicho- se adelantó.

Continuará...

#116

Elena: ¿Quién eres tú y qué has hecho con mi hija?- bromeó haciéndonos reír.

Marla: ¡Qué exagerada eres mujer!

Elena: Jajaja. Bueno, ¿entonces te quedas?

Milena: Sí, muchas gracias por invitarme- le afirme sonriendo.

Elena: Anda, anda, sí ya eres como de la familia- respondió levantando la mano y devolviéndome la sonrisa- Bueno los dejo, tengo que hacer cosas, entre otras, la cena.

Dicho esto salió del comedor y nos dejó solos.

Marla: ¿Vamos a mi cuarto?- sugirió.

Milena: Vayan ustedes, yo antes iré a ver a tú hermana, se lo prometí- les dije sonriendo, ellos asintieron.

Caminé hasta el cuarto de Laura, toqué la puerta, la abrí y asome la cabeza.

Milena: ¿Se puede?- pregunté.

Laura: Pasa, pasa- contestó moviendo su mano para que me acercara.

Entré, cerré la puerta y me senté en la cama junto a ella.

Laura: ¿De qué habían hablado?- me preguntó.

Milena: Son cosas de mayores, no es nada de lo que tengas que preocuparte, tranquila- le contesté.

Laura: No, siempre me quedo con las ganas de saber las cosas- se quejó haciendo una mueca.

Milena: A mí me hacían lo mismo cuando era pequeña, es algo por lo que hemos pasado todos.

Laura: Pues no me gusta.

Milena: No, no gusta en absoluto- admití asintiendo- Bueno, ¿qué tal las notas?

Laura: Muy bien, he sacado las mejores notas de la clase, la profe dice que está muy orgullosa de mi, pero mamá no me ha dicho nada-me contestó triste.

Milena: Tú madre está muy ocupada, tiene mucho trabajo y ya le queda poco para que le den las vacaciones, pero ella está muy orgullosa de ti, aunque no te lo diga- le dije para animarla. Y es que era cierto, sabía que su madre por estas fechas tenía mucho trabajo en el banco y apenas tenía tiempo ni para ella misma.

Laura: ¿Aunque no me lo diga?- me preguntó mirándome.

Milena: Aunque no te lo diga- afirme.

Laura: Me hace mucha ilusión que estas navidades las pases con nosotras- me confesó.

Milena: A mí también me hace ilusión, es estupendo poder pasar tiempo con personas como ustedes. Tú madre y tú hermana me han ayudado mucho desde que las conozco, son personas maravillosas- le contesté sinceramente.

Continuará...

#117

Laura: ¿Y yo?- me preguntó haciendo un puchero, Dios era tan linda, ¡estaba por comérmela!

Milena: Jajaja, ¡tú también!- le empecé a hacer cosquillas, me encantaba la manera en la que reía, se veía tan feliz e inocente.

Laura: ¡Para, para por favor!- me pedía.

Milena: Está bien, está bien- la dejé en paz, ella estaba llorando de la risa- Bueno peque, creo que me voy a ir yendo ya.

Laura: Nooo, quédate un ratito más- me rogó.

Milena: Pero si me vas a tener aquí un montón de días, tenemos tiempo de sobra- le contesté, me iba más que nada porque estaba cansada y me estaban empezando a doler las costillas.

Laura: Bueno, está bien- se resignó ella encogiendo los hombros.

Milena: Nos vemos luego- me acerqué a ella, le besé la cabeza y salí de la habitación.

Caminé lentamente hasta el cuarto de Marla y abrí la puerta sin tocar. Nestiko estaba sentado en su cama con la espalda en la pared, ella estaba sentada encima de él mientras se besaban. Al darse cuenta de mi presencia se separaron rápidamente y me miraron con los ojos muy abiertos.

Milena: ¡Oops, lo siento, lo siento!- reaccioné disculpándome y cerré de nuevo la puerta.

Una vez cerrada caí en la cuenta de lo que acabada de ver, ¡se estaban latiando! Lentamente abrí la puerta y asome la cabeza, ellos se habían separado y estaban sentados con la cara roja. Los miré, levanté una ceja y entrecerré los ojos.

Milena: ¿Ustedes dos andan...?- pregunté juntando dos de mis dedos refiriéndome a si estaban juntos.

Nestiko y Marla: Sí- me afirmaron avergonzados.

Milena: Ahh- dije entrando y cerrando la puerta.

Apoyada contra la puerta volví a mirarlos, entonces no pude evitarlo y comencé a reírme de una manera incontrolable. Mis carcajadas se juntaban con gritos y quejidos de dolor.

Me parecía tan raro e increíble, Marla y Nestiko, quien lo habría dicho. Como no podía parar de reír, Marla y Nestiko se preocuparon ya que comencé a toser mucho también. Así que Nestiko me agarró y me tumbó en la cama, Marla con un cuaderno empezó a darme aire en la cara. Gracias a Dios poco a poco dejé de reír calmándome, me llevé mis manos a las costillas.

Continuará...

#118

Milena: Ay, ay, ¡como duele Dios mío!- me quejé pero con una sonrisa en la cara todavía.

Marla: Normal ¿se puede saber a qué se debe tanta risa?- me preguntó.

Milena: Jajaja, jajaja, se debe a lo que he visto hace un par de minutos- contesté, al recordarlo volví a soltar una pequeña carcajada.

Cada uno se sentó, bueno yo me quedé tumbada, y esperé hasta calmarme del todo. En ese mismo instante bastaba con que dijeran tan solo una sola palabra para que me volviera a dar una ataque de risa, así era yo.

Milena: ¿Entonces están saliendo?- pregunté una vez estuve serena del todo.

Nestiko: Así es- contestó agarrándole la mano a Marla, está sonrió.

Milena: Ahora ya entiendo a qué se debían esas miraditas entre ustedes dos- me dije a mi misma en voz alta.

Marla: ¿Qué miraditas? ¿De qué hablas?- me preguntó alarmada.

Milena: Oh vamos, hasta un tonto se daría cuenta. Se miran con unas caritas y unos ojitos, solo que jamás me imaginé que fuera esto sino otra cosa- admití.

Nestiko: ¿Tanto se nos notaba? ¿Qué otra cosa?

Milena: Hombre, si te fijas bien... Pues parecías gay.

Marla y Nestiko: ¿¡Gay!? Nada que ver al contrario. Y eso que nos esforzábamos para que no se notase- Marla se dirigió a Nestiko.

Milena: ¿Por qué no lo habían hecho público?- pregunté mirándolos.

Nestiko: Tan solo llevamos un mes, queríamos asegurarnos de que la relación iba bien antes de contarlo- me contó.

Milena: ¿Y tú madre, lo sabe?- le pregunté a Marla.

Marla: Lo descubrió ella. Me decía que estaba muy feliz y como yo no le daba ninguna respuesta que fuera fiable me siguió un día y bueno, nos vio besándonos- contestó.

Milena: ¿Cómo reaccionó?- quise saber.

Marla: Muy bien, aprobó la relación. Me lo esperaba, ya que se conocen desde hace muchos años- respondió apretándole la mano a Nestiko.

Milena: Pues los felicito, ojalá tengan mucha suerte- les dije con una sonrisa, ellos dos me abrazaron sin hacerme daño y me lo agradecieron.

Continuará...

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