Raul_Fernandez
Rango6 Nivel 28 (1139 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Enero había llegado trayendo consigo la monotonía de otro año más, y al llegar febrero el tedio solo sabía aumentar. Las estrechas paredes con tan solo tres metros de ancho hacían que el sonido del despertador se convirtiera en un ruido insoportable. Eran las 5:00 am y el sol aun no había salido en el contaminado cielo bogotano, de entre las sábanas surgió una silueta delgada con cabello negro: Melani, dio un suspiro, dos, tres, luego se irguió rápidamente. A las 5:45 ya estaba terminando de alistarse. Era el primer día de universidad y ella estaba ansiosa, su mayor deseo era terminar la carrera de comunicaciones lo antes posible para salir de este "país de quinta".

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#2

Melani se quejaba por todo, del mal tiempo, del mísero salario que tenía como camarera en un restaurante, de todo libro que no le gustaba, del bien, del mal, de la gente triste, gente feliz... Pero en especial ese día se quejaba del tráfico en Bogotá, ya llevaba cerca de 40 minutos sin que el taxi en el que iba se moviera un centímetro y el taxista no sabia que era más estresante: El trancón o la quejumbrosa pasajera que había recogido aquella mañana. Media hora mas tarde pudieron al fin apreciar las puertas de la universidad.

-¿Cuanto le debo señor?-
-Descuide señorita, con que nunca vuelva a subir a mi taxi me doy por bien servido-

A Melani aquello le pareció una total falta de respeto pero no dijo nada, no tenía tiempo para discutir, salió disparada hacia los pasillos de la universidad. -¡Genial! Primer día y ya llegando tarde - Mientras corría se olvidó del mundo y solo existían ella y la puerta del salón del clases, pero su carrera y pensamientos fueron detenidos por un golpe seco. Había chocado con alguien.

-Lo que me faltaba, un trancón en la universidad -dijo Melani elevando la voz -¿Acaso no ves, o qué? -

-Lo siento, realmente no te vi- contestó un chico que se levantó palpando la pared y apoyándose en un bastón - Por cierto ¿Me delataron las gafas o el bastón?-

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#3

Así fue como conoció a Steve, el era todo lo contrario a ella, siempre estaba sonriente y de buen humor sin importar si el día esta nublado, soleado o si una tormenta azotaba las frias calles de Bogota. -No existen días tristes ni ciudades tristes, solo hay personas tristes que por ser tristes piensan que el mundo es así- Decía siempre Steve.

Melani prometió acompañar a Steve a la cima del cerro Monserrate para disculparse por lo sucedido, aunque la idea de acompañar a un ciego escaleras arriba no le apetecía mucho. Cuando llegaron a la cúspide Steve dijo que le encantaba subir allí observar la ciudad.

-¿Venías aqui cuando todavía podiar ver?- Preguntó Melani

-En realidad siempre he sido ciego, al igual que tú- Respondió Steve señalando a la distancia, luego dijo- Sí no puedes ver mas allá de lo que dicen tus ojos, entonces eres la persona más ciega del mundo-

Melani miró hacia donde aquel chico apuntaba y divisó la caótica ciudad en cual vivía, luego cerró los ojos y recordó sus sueños de antaño, su sonrisa, su felicidad, recordó lo que se sentía tener esperanza de que todo puede cambiar y ser mejor. Cuando volvió a abrir los ojos le pareció estar en otra ciudad, nunca la había visto tan hermosa y llena de vida, de posibilidades, con una infinidad amor escondido que nunca antes pudo apreciar. Sonrió.

Luego se volvió hacia Steve, este la miraba fijamente.

Hace alrededor de 1 año

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