SilverGeese_17
Rango4 Nivel 15 (226 ptos) | Promesa literaria
#1

Obstáculos
Los hilos que nos enlazan en los sueños
En esa época las cosas me parecían un sueño, pero yo no lo sentía así del todo, es por el abandono de mis sentimientos de grandeza, pero mis obstáculos, aun se perciben en las capas de la memoria, que se enlazan con los recuerdos de mi pasado y aparecen escritos en mi futuro
Con mi melancolía que recorría mi memoria lenta mente , solo puedo ver los manglares del progreso en esa cálida noche de otoño, se puede sacar la compasión, ante el aullar de este lobo solitario.
Viendo como los bosques se movían por la ventisca con las hojas que eran rojas, se soltaban y caían al suelo y posteriormente en el lago, que refleja la luna, donde caían mis lágrimas que parecen perderse, como mi corazón desecho. Este lobo había perdido a su amor en un incidente con unos cazadores, pero no sabía si estaba en vida, se escuchaba el aullar del dolor ante la luna, cuya luz hace ver sus ojos azules, solo quería que respondiera aquella loba.

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#2

Pero no hubo respuesta alguna, solo podía tocar con mi pata, una sortija que está en mi cuello, entrelazada en una cadena de plata, que protegía nuestros corazones escuchando los grillos tocando su balada cuya canción del corazón cantaban. Este lobo pensaba que quería estar con ella esta su final de fantasía, era un sueño que susurraba en sus oídos, que parecía lejano, aun así deseaba ante las estrellas romper los obstáculos a través de la tormenta, recordando cuando nos mojábamos con la fría agua en aquella cascada, que la observo a lo lejos, pero había algo diferente encima de ella. Era una sombra que observaba con mis ojos de color azul oscuro, por el astro en el cielo, que lo tapaban las nubes volviéndolo obtuso.

Se escuchó un aullido proveniente de la cascada, que me llamaba cantando nuestra canción de amor. El lobito deseo con esperanza de que fuese aquella loba, mientras corría. Las truchas subían por la cascada, parecían pintarme un camino hacia mi destino, pero tal vez no era ella, porque se escucha una voz del pasado enlazándose a la mía, el lobo se veía pensativo por los errores que cometió en su pasado, pero con la frente en alto, los enfrentara por ella.

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#3

La podía ver encima de la cascada, con sus ojos naranja recordaba cuando nos metíamos en apuros, como unos cachorros que éramos en esos tiempos, en el lago que posee hojas naranjas y marrones, su cara me hace recordar a mi padre él me enseño todo lo que sé, pero igualmente nunca aprendí nada.
La luna se quito el manto de nubes, su luz hace ver su pelaje blanco, la loba no se daba cuenta que el estaba por debajo de la cascada, la misma luz deja ver su pelaje marrón que cautivo el corazón del lobo, que late con fuerza, hasta se escuchaba en mi propio andar por la vida.
Aquella loba tenía algo en el cuello, era el signo de nuestro amor verdadero, que se lo quitaba, tal vez pensaba, que yo era un cobarde, por haber huido de los problemas que tenía, presenciando como lanzaba la sortija hacia el lago. Este pobre lobo solo podía intentar recuperarlo, pero temía a su propia muerte, igualmente lo intento sin pensarlo, solo pensaba en tener el perdón de su amada, para limpiar sus inquietudes y descansar en su lecho de paz, ojala que fuese eterno como la calma del lago.

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#4

La calma de la tormenta
Por otra parte la joven loba estaba viéndolo con furia, no se notaba en su cara, pero ella se sentó en el lago mientras sollozaba, ante la luna llena su alma destrozada, al igual que su propio pecho que latía lentamente, se sentía sola y eso era comprensible, igualmente las estrellas brillaban en aquella noche del paisaje otoñal, que las hojas cubren la grama de diversos tonos de marrón. Ella observo cómo me tiraba al lago y sus ojos se aguaron, tal vez con la hermosa luna al fondo de su corazón aun hay compasión para el lobo. Pero yo me encontraba perdido y sentía como el agua llenaba mis pulmones lentamente dentro del lago, aun así llegue a tomar la sortija de oro y miraba su brillar, porque me interesaba verla por última vez, antes de mi descanso eterno, pero parece que Dios escucho mis su plicas, tirando del cielo una estrella azulada, que era lo único que veía en aquella oscuridad eterna.
Las sortijas volaron hacia la estrella, solo podía seguirles, no quería ir, pero igualmente fui en plena penumbra, al llegar a la estrella los anillos estaban dentro, parecían brillando como nuestros corazones, mientras palpaba la centella, cuya sensación es cálida en mi pelaje. Esta reventó transformándose en auroras boreales, que sentía que pertenecían al cielo de esa noche. Cuando medí cuenta estaba frotando en el espacio las auroras boreales ponían las estrellas en el cielo, era toda una noche estrellada, se sentía cálida.

#5

Como lo arrastraba hacia una pequeña playa, cuya arena cubría mi espalda, pero sentía algo más enzima mío, cuando abrí mis ojos azules, la pude ver.
Ella parecía mojada y temblaba con el frio de la noche, caían gotas de su pelaje marrón y sus ojos son anaranjados como el bosque otoñal, escuchaba sus pisadas mientras se iba, pero en mi mente recorría esta pregunta: ¿Por qué me salvo?, tal vez en su corazón a un hay compasión para este lobo o porque sentía culpa, casi lo deja morir pero de igual modo no me dejó ir. Ella se fue corriendo dentro del bosque, no quería tener nada que ver con él, pero le seguía hasta lo más profundo, ambos llegaron hasta un claro que estaba oculto, se le podía notar a la loba mirando hacia el horizonte o era su futuro sin este soñador pasajero, la iba dejar ir, pero no sin entregarle el collar con la sortija, en lo cual tocaba fuertemente, antes de decirle adiós para siempre.
Aquella loba estaba acostada mirando la luna, apenado me acerque hasta ella,pero mi corazón latía fuertemente con cada paso que doy, no imagino un futuro sin mi doncella del otoño, cuya hojas rojizas rebosaban en su espalda marrón, como el tronco del cerezo que se veía en su sueño.
Pero si puedo sentir más que el pelaje y su voz, tal vez esto no sea un sueño, encima del manto de la colina, coloque el signo del corazón de plata, en plena vista, como un vacio, rodándolo con mi hocicó, esperando que ella lo notara. Estaría en un dilema, ella sabía que estaba a su lado, pero no quería verle la cara de pena así que miro al otro lado, encontrando el anillo dorado que refleja la luz de la luna, como mis ojos azulados, que hicieron contacto visual con los suyos anaranjados, en lo cual estaban acuosos de tanto haber llorado. Pero una promesa no se rompe, como las cadenas de la soledad eterna, en la cual fueron propuestas por el destino, si ese es mi camino.
Solo puedo dar la vuelta, observando las luciérnagas entre los árboles y las hierbas, la loba lo detuvo con un cálido abrazo, escuchaba su corazón de lobo, latir por ella y sentía su pelaje blanco cuyas lágrimas lo mojaban, mientras sus ojos azules se apagaban.
Debajo de su cabeza
Pensando y mirando las estrellas, con la hierba danzando, con su traje anaranjado, ante los vientos del norte, no sabía quién miraba a quien. Pero el perdón de aquella loba, era la gema brillando en la vida y no solo hablo por mí, sino por la naturaleza divina. El lobo respondió a su abraso, mirando sus ojos naranjas, como el otoño sentía que retornaba en su vida, era lo que soñaba, la belleza que reclamaba.
Pero en las capas de la armonía se escucho un repentino disparo, asiendo las aves volar hasta que se perdieron de vista.

#6

La tormenta del bosque.
La noche se torno fría, pero la luna brillaba dejando ver entre los arboles relativamente nada, aun que sentíamos que nos observaban, mientras más miraba. Ella mas fuerte me abrazaba, tal vez era en señal de miedo, por el terrible estruendo que mis orejas de lobo estaban levantadas, porque se escuchaban pasos cercanos al claro, seguido de un fuerte olor a aceite.
Todo el bosque parecía el escenario perfecto de una película de terror. Hasta las ramas crujían por el viento feroz, se llego a escuchar la caída de agua en ese ambiente penumbroso, pero la luz de la luna calmaba algunas inquietudes de la criatura.
Con sus ojo azules se dio media vuelta, su pelaje blanco rebosaba con el viento, observando una luz rojiza éntrelos los arboles, parecía que los miedos del Woolf eran reales. Lo podía ver, la verdadera vestía que casi me quita a los que amo, pensaba en ello, mientras con mi pata sentía la sortija dorada que ella me también tenía.
La loba se levanto, pero no se percato del temible cazador que nos veía en las sombras del bosque caducifolio, cuyas hojas caídas formaban un alfombrado marrón con toques naranjas, por todos lados. Solo me acerque para acicalarle el cuello con mi lengua rosada, llegaría a pensar, espero que este haciendo las cosas correctamente sobre todo en mi vida. Como las melodías que toca mi corazón, la tuve que empujar, por la ladera del montículo.
Aquella loba término rondando por el montículo cuyas hojas ase levantar por su movimiento feroz, ella se veía mareada y un poco aturdida por las volteretas que había dado.
Cuando observo a su lobo correr hasta donde estaban aquellas luces salían lágrimas de sus ojos naranjas. Puesto que su significado le recorría las memorias, mas aun cuando comenzó a salir el sol en el bello amanecer corrió por los arboles. Las sombras de estos eran delgadas porque carecía de hojas.
El lobo hembra salió del bosque donde había una ladera montañosa, al parecer, el amanecer podría ver traído una tormenta. Viendo a su macho entre las yerbas.
El no se dio cuenta, que ella le avía seguido tal vez porque veía a un hombre que vestía como la parca, cuyo manto negro le cubría la cara y rebosaba con los vientos del invierno.
En su espalda estaba su escopetón, que parecía de aquellos colonos, que casi terminan con su especia. Cosas retornaban en su memoria, tal vez no vería a sus hijos crecer, pero los defenderá, por algo indiscreto que no hay necesidad ni de hablarlo, Debido al intenso sol. Ella se quito su capucha oscura dejándome notar su pelo corto castaño y sus ojos rojizos.
Era solo una cría del ser humano debía tener unos 16 años de edad. Dudaba en lastimarla de gravedad, pero cuando me apunto con el arma, intente envestirle.
La joven chica reacciono de inmediato y jalo el gatillo del arma y la loba observo hacia donde apunto el escopetón destruyéndole algo que amaba.

#7

El corazón que latía por ella, dejo de palpitar por su vida y la fuerza del impacto, hiso que cayera en un sueño por el acantilado, y todo lo presencio la loba marón, en la cual antes de cualquier reacción la chica le dio con culata del arma, en su cabeza dejándola noqueada.

No paso más de una hora cuando ella recupero la conciencia, estaba al borde del acantilado viendo el chaco de sangre de su amado. Solo estaba sollozando, nunca había querido perderlo tan rápido, aquel vacio en su alma. Eran las grimas que se juntaban con el charco sangriento, pero algo brillaba en una rama. Llegando a llamar la atención era el anillo de su amado, que avía quedado en redado. Para aquella loba cuando la tomo y observo estaría recordando sus momentos en la cascada. Que repentinamente fueron rotos en sus memorias debido a que vio el cielo gris que salían algunos copos de nieve, que Ella lo sentía en el aire frio del otoño.