SergioMaestri
Rango13 Nivel 61 (15527 ptos) | Premio de la crítica
#1

Recuerdo con particular emoción aquella primavera floreciente en que arribé a la ciudad de Ginebra, Suiza, en abril de 1986.
El casco antiguo de la ciudad, que lame las costas del Ródano, conserva su vetusta arquitectura como un extraordinario patrimonio ancestral. Rodeada de montañas, en el límite con Francia, esta urbe posee maravillosos parques poblados de hayas, castaños y tilos, calles peatonales y pintorescos tranvías que atraviesan la ciudad de punta a punta.
En ese entonces, era joven y aventurero. Mis ansias de escritor y mi deseo de vivir nuevas experiencias, me arrastraron hacia un largo derrotero por el Viejo Continente, en busca de museos, bibliotecas, salas de arte, teatros y cafés literarios.

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Amigo @Prometeo muy buena tu descripción y tus ansias de escribir. Que hermoso debe ser para un joven entrar a un cafe literario y encontrarse con verdaderos y conocidos escritores.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Te das cuenta amigo @Prometeo con el tremendo cuento que estas escribiendo, no tienes comentarios de nadie. Esto es un paseo de compras o una comunidad de escritores. Todos deberiamos tener por respeto a quien escribe hacerle un comentario de su obra.

SergioMaestri
Rango13 Nivel 61
hace más de 1 año

Bueno, tal vez la temática no es del agrado del perfil de escritores de esta comunidad. Además no te olvides que somos argentinos y el cuento nos representa. Tal vez un dominicano, un español o un venezolano no sabe de lo que estamos hablando y no despierta su interés, amigo @HernanACalvo Yo hago muchos comentarios, incluso a obras que no son tan interesantes, pero considero que el autor espera una opinión e incluso una crítica constructiva. nosotros pertenecemos a generaciones con otro tipo de códigos, ni mejores ni peores, solo distintos. Tal vez se trate de eso simplemente. Gracias por comentar.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Te dije @Prometeo que pensamos parecido. Mi gran problema es que se me da por decir lo que pienso. En el mundo actual eso no corre.

SergioMaestri
Rango13 Nivel 61
hace más de 1 año

Si. Yo creo que en este mundo es importante decir lo que se piensa y pensar lo que se dice @HernanACalvo Y no todo el mundo lo hace. Un abrazo y gracias por seguir la historia


#2

Me fascinaba caminar por esas callejas de Ginebra, con sus barrios de elegantes casas bajas, su tupida arboleda y sus vistosos escaparates de madera y vidrio repartido. Bajaba por la rué Ferdinand Hodler hasta el Parque del Observatorio, frente al Museo de Arte e Historia, y por la rué Charles Galland atravesaba los bares y restaurantes céntricos hasta desembocar en la Place du Bourg-de-Four, un pequeño espacio verde, enfrentado al edificio de Tribunales y la seccional de policías.
Esta plaza, abierta entre los edificios de piedra, posee una fuente redonda, como único ornamento, y pequeños bares circundantes, con mesas en la vereda, sombrillas y toldos de color verde, sobre un sembradío de grises adoquinados.
La huella austera de Calvino se huele en el aire, entre sus iglesias antiguas y sus monumentos perfectamente preservados.
Esa tarde peculiar pasé por la librería “Jullien Livres”, un antiguo comercio de frente de madera y vidrio, en el que me entretuve disfrutando de la fragancia inmarcesible de esos volúmenes raros y añosos, prolijamente ordenados en los anaqueles. Su construcción de piedra, con coquetas vitrinas de madera, alberga verdaderas reliquias de la literatura universal.

Hace más de 1 año

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Bueno @Prometeo ahora te estoy acompañando a mirar las vidrieras de esa librería. Qué libros, que encuadernación y como los mantienen.


#3

Me acuerdo que bajé las escaleras que conducen a la plaza y me senté en una mesita de uno de esos recoletos bares ginebrinos a beber un café expreso, que los suizos acostumbran acompañar con un pequeño recipiente de leche y una tableta de chocolate regional.
Me quedé observando el tránsito y escuchando el rumor amable de esa ciudad de Babel, en la que se entremezclan, en sus lenguas, la rispidez germánica, la dulzura gala, la armoniosa cadencia itálica y el peculiar estilo retorrománico del romanche, ese primo hermano del latino dolomita y el friulano.
La tarde era apacible y serena, con un cielo límpido y refulgente. La fragancia de las rosas y las búgulas inundaba el aire de dulzores penetrantes.
Concluí mi café y busqué en mi bolsillo la billetera, para abonar mi adición. Fue en ese instante que miré a mí alrededor y lo vi. Estaba sentado en otra mesa, casi a mis espaldas, solo, con un traje gris y una corbata a rayas que resaltaba con el fondo de su camisa blanca. De escaso cabello cano y una mirada perdida, parecía disfrutar del bullicio ciudadano y de la suave brisa primaveral. Mi corazón comenzó a cabalgar como un brioso caballo, asaltado por una súbita emoción.
Me puse de pie y me acerqué lentamente, demorándome en la visión de esas facciones rugosas y esos ojos nublados por la ceguera. En su falda reposaba un bastón blanco de bambú chino laqueado, que tal vez contenía en su origen el polvo de las alas de una onírica mariposa encarnada.

Hace más de 1 año

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Sombra77
Rango10 Nivel 46
hace más de 1 año

es un proyecto de libro ?

Sombra77
Rango10 Nivel 46
hace más de 1 año

te invito a leerme también

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Amigo @Prometeo sigue un descripción espectacular, la mesita el cafe y de repente verlo solo en una mesa disfrutando seguramente de otro cafe y del bullicio de la gente.


#4

Sólo podía despertar su atención de algún modo especial. Entonces tuve una idea, que hoy considero muy afortunada. Comencé a silbar un estilo criollo, denominado “La tapera”, de Elías Regules.
Su rostro se alertó, intentando reconocer la tonada entre el bullicio callejero. Entonces sonrió, con una amplia sonrisa y me dijo:
- Señor, ¿usted es oriental o argentino?
No pude evitar lanzar una breve risa, ante su ocurrencia.
- Argentino –respondí, con emoción en la voz.
- ¿Vive en el número diecisiete de Malagnou, frente a la iglesia rusa? –preguntó, creo que no sin un poco de zozobra.
- Me temo que no. Sería realmente sorprendente que así fuera –afirmé, con una sonrisa.
- ¡Qué alivio! Es una suerte que no me encuentre al norte de Boston, en Cambridge –comentó, con una sonrisa, remedando su famoso cuento.
- Me encantaría ser su “alter ego” –respondí, siguiente el juego-, pero apenas soy un modesto escritor porteño, recorriendo la vieja Europa.
- Es un gusto conocerlo, señor. ¿Quiere tomar asiento?
- Me encantaría, maestro –le dije, con suma alegría.
- ¿Apetece beber algo? –convidó.
- Le acepto un café.
Pedimos dos expresos, cuya atracción principal era la barra de chocolate semi amargo que acompañaba el delicioso brebaje.

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Amigo @Prometeo en eso no te acompañé, pero me hubiera encantado. Habría conocido a uno de los argentinos más lúcidos que tuvo el siglo veinte. Que buena idea la de la barra de chocolate. Con lo que nos cobran un cafe aca podrían tranquilamente darnos una barra de Chocolate Aguila. No creo que sea de envidiar al Suizo.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Amigo @Prometeo en eso no te acompañé, pero me hubiera encantado. Habría conocido a uno de los argentinos más lúcidos que tuvo el siglo veinte. Que buena idea la de la barra de chocolate. Con lo que nos cobran un cafe aca podrían tranquilamente darnos una barra de Chocolate Aguila. No creo que sea de envidiar al Suizo.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Amigo @Prometeo claro que lo conocí desde la primer parte. Y te repito no soy de hacer viajes y menos a Suiza, donde estan los restos aunque no haya querido de uno de nuestros prohombres del siglo 20 el gran Borges. En cualquier lugar del mundo me hubiera encantado hablar con él y con humildad le hubiera dicho que no somos todos Maradona, que uno era él mismo, más muchos millones más. Por ejemplo en Suiza esta todo en orden, el dinero que roban los grandes ladrones de guante blanco, tambien esta alla. Justo hoy es 25 de Mayo y ademas nací el 18 de mayo, el día de la escarapela. Por eso será que tengo mucha tierra adentro. No te compares con nadie, tu escribes muy bien.


#5

- ¿Así que escribe? –me preguntó.
- Garabateo –respondí, ruborizado y alabé-. Usted escribe. Como nadie.
- Que otros se jacten de las páginas que han escrito. A mí me enorgullecen las que he leído.
- Coincidimos en eso –acepté.
- ¿Qué escribe, amigo? –me consultó, con una cálida sonrisa.
- Cuentos de ficción, novelas, poesía.
- Recíteme alguna –me instó.
Me quedé paralizado. ¿Cómo recitar un poema propio ante el más grande poeta de América?
Entonces recité, tímidamente:

“Dame tu postrer beso, luna mía,
Con tus labios de nácar y de espuma,
Que la muerte me encuentre de tu mano
Sin prisa y sin pesar,
Sin aspavientos,
Refugiado en tus brazos de blancura
Junto a mi corazón enamorado.”

- No está nada mal, caballero –comentó, luego de escuchar con atención los versos.
- Quizás. Pero yo me quedo con estos otros –aseveré, recitando unos versos de su autoría:

“Hay tanta soledad en ese oro.
La luna de las noches no es la luna
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humana la han colmado
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.”

- Tampoco está tan mal –bromeó.
- Nada mal realmente –acepté, riendo.
- Nunca pude escribir una novela –se sinceró-. Siempre pensé que si no podía escribir como Thomas Mann u Oscar Wilde, era preferible no escribir.
- Realmente no he tenido esos complejos –me atreví a decir-. Mi padre decía que no escribía poesía porque jamás podría hacerlo como Bécquer. Yo tampoco, sin dudas. Pero no me privo de ese placer por no tener su genio.
- Tal vez tenga razón, mi joven amigo. Pero ya no me queda tiempo.
- Y ciertamente estamos condicionados por el tiempo –reflexioné.
- El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho –aseveró-. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.

Hace más de 1 año

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Amigo @Prometeo tener una conversación con él debe haber sido algo que te quedó en el alma. Muy buena tu poesía y la de él. Y fijate como habla del tiempo, del rio del tigre, de la vida. Habría que pedirle que hable en camara lenta asi podemos al menos tratar de entender lo que quiso decir. Muy bueno.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Más amigo @Prometeo tu tienes signado tu camino. Muchas veces el dinero, el apellido, las relaciones hacen que uno sea muy grande. Con eso no quiero decir que Borges no sea quien fue. Pero te pregunto en el mundo actual quien crees que es José Maria Dominguez. Es el número uno en la exposición del libro. Creo que se entiende.


#6

Me quedé en silencio, meditando sus palabras. En ese momento recordé una de sus póstumas frases: “No hables a menos que puedas mejorar el silencio”.
- Estoy maravillado por la casualidad de haberlo encontrado –dije, emocionado.
- Lo que llamamos azar es nuestra ignorancia de la compleja maquinaria de la causalidad.
- Es decir que no cree en lo casual –le dije.
- Dos almas no se encuentran por casualidad –afirmó-. Hay algo insoportablemente azaroso en las circunstancias de la vida. Y aunque no tengo creencias religiosas, puedo entender el sentido del destino como una predestinación insondable, incluso de un remoto origen natural.
- ¿Usted dice como si fueran fuerzas complementarias que trabajan por su lado y en alguna circunstancia chocan y luchan entre sí?
- Mire, querido amigo, siento que la vida está signada por nuestras acciones, que sin duda son el resultado de nuestro libre albedrío. Pero a veces hay fuerzas ingobernables que conspiran contra nuestros ordenados objetivos de vida.
- ¿Planes divinos quizás? –aventuré.
- Mi ateísmo no me permite creer en planes trazados por los dioses que gobiernan nuestras vidas. Sin embargo podría decir que siento que existen fuerzas de la naturaleza que nos influyen y a veces desbaratan nuestros planes.
- ¿No cree que en ocasiones la intervención de ese elemento azaroso determina una mejora o un cambio de rumbo beneficioso en nuestras vidas?
- Es probable –aceptó-. Mi ceguera, por ejemplo, me ha brindado la amable compañía de mi introspección.
- No la considera entonces una desgracia.
- La acepté como un hecho inevitable, aunque también la ceguera es una forma de soledad. A veces estoy solo y no hay nadie en el espejo –reflexionó.
- Pero este hecho no lo ha condicionado para escribir –afirmé.
- He tenido que recurrir a mi Palacio Mental. Es que somos nuestra memoria, ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.
- Su memoria es prodigiosa, digna del genio que es.
- No crea. Son calumnias.
Reímos un instante. Su ironía siempre estaba a flor de piel.
- ¿Desea tomar otro café? –le pregunté.
- No, gracias, joven. En unos minutos vendrán a buscarme.
- ¿Puedo hacerle una pregunta?
- Desde luego –respondió.
- ¿Cómo se logra ser escritor?

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TheRealNirvana
Rango10 Nivel 45
hace más de 1 año

¿Hay que adivinar?, oh que no me estoy enterando de nada.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Amigo @Prometeo muy buena tu charla con ser tan especial. Quedarse ciego lo considera natural y que cuando tiene que escribir tiene que irremediablemente in a su palacio cerebral. Un genio que muchos argentinos no supieron entender. Por otro lado él como todo argentino, agrandado tremendamente en su humildad. Me encantaría imitarlo pero sin ceguera.


#7

Reflexionó un instante.
- Lea mucho. Viva. Experimente. Escriba. Todos los días. La escritura también es un oficio, una disciplina. Como decía Neruda: “que la musa nos encuentre trabajando”. A veces la inspiración nos roza levemente con el bies de su vestido y enciende pequeñas luces en nuestra inteligencia. La mayoría de las cosas que emprendemos en la vida consisten en esfuerzo, dedicación, trabajo. Si además de esos elementos, tenemos una pizca de talento, un golpe de suerte, un fulgor de inspiración, entonces ocurre el milagro, la maravilla, el acto supremo de la creación.
- Entonces voy por buen camino –acepté-. Intento disfrutar de la vida. Escribo cuando siento necesidad y leo todo lo que llame mi atención.
- ¿Qué está leyendo actualmente? –preguntó.
- Siddhartha, de Herman Hesse y unos bellos poemas de Walt Whitman.
- ¡Oh, Whitman! –exclamó y recitó los siguientes versos:

“This is thy hour O Soul, thy free flight into the wordless,
Away from books, away from art, the day erased, the lesson done,
Thee fully forth emerging, silent, gazing, pondering the themes thou
lovest best.
Night, sleep, death and the stars.”

- ¡Precioso! –dije, emocionado -. La noche, el sueño, la muerte y las estrellas. Cuántos misterios maravillosos juntos.
- Yo ya no leo nuevos libros. Sólo releo mis libros favoritos –confesó.
- ¿Cuáles son sus libros favoritos? –pregunté

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Amigo @Prometeo que hermoso hubiera sido para mi al menos estar escuchando la conversación que tuvieron. Muestra inteligencia en cada palabra que expresa. Respecto a ti te comento que lei a Siddhartha como tres veces. Te aconsejo que leas al Bhagavat gita, te va a encantar y luego comparalo con Jesús. Despues me comentaras.

SergioMaestri
Rango13 Nivel 61
hace más de 1 año

Si, amigo @HernanACalvo leí varias veces Siddhartha. Hesse es uno de mis escritores preferidos. También leí el Bhagavat Gita y es lógico que veas una relación filosófica con Jesus, ya que él se nutre de la filosofía oriental. No olvides su largo viaje por oriente y su enorme aprendizaje de los filósofos y místicos antiguos del Oriente.

HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
hace más de 1 año

Amigo @Prometeo y si te dijera que Jesús es la continuación de Chrisna. A muchos le vendría muy bien leerlo asi luego Jesucristo se nos hace más facil entenderlo. Al menos para mi las enseñanzas son las mismas. Nos seguimos leyendo y por favor comentando. Para eso estamos aca. El Like es para gente que no tiene una postura real en la vida. Tenemos que dejar de lado la hipocrecía, Si me gusta lo que ewscribes te pongo el corazoncito y comento sobre lo que estas escribiendo. Nos completa, esta lo que escribimos más los comentarios. Tal vez nos venga bien. Para mi tampoco va lo de escribir tipo telegrama, si te pasas de dos o tres renglones no te leen más. Que es eso. Bolrges lo ha dicho LECTOR y escritor. Es lo mismo que hacer el amor, se hace entre los dos y disfrutan los dos, si no es asi es una mierda. Hay que vivir de primera y decir lo que uno piensa. Creo que pensamos parecido sin dudas.


#8

- ¡Son tantos! –dijo, con entusiasmo-. Puedo nombrarle algunos, que creo que nadie interesado en las letras debería dejar de leer. “América” de Franz Kafka, “La cruz azul” de Chesterton, “La inteligencia de las flores” de Maurice Maeterlinck, “Peer Gynt” de Ibsen, “El imperio jesuítico” de Leopoldo Lugones, “La máquina del tiempo” y “El hombre invisible” de Wells, “Los demonios” de Dostoievski, “El gran Dios Brown” de O’Neil, “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, “Ensayos y diálogos” de Oscar Wilde, “El juego de abalorios” de Herman Hesse, “César y Cleopatra” de Bernard Shaw, “El golem” de Gustav Meyrink, “Pedro Páramo” de Juan Rulfo, “Relatos” de kipling, “Los cuentos de las mil y una noches”, el “Bhagavat-Gita” de Gilgamesh, “Los viajes de Gulliver” de Jonathan Swift, “Los ídolos” de Mujica Láinez, “Cuentos extraordinarios” de Edgar Allan Poe, entre otros tantos.
- Es una buena lista. Coincidimos en varios –comenté.
- ¿Cuáles agregaría, estimado joven? –inquirió, con una sonrisa amplia y un gesto de interés.
- Agregaría “Crimen y castigo” de Dostoievski, “El príncipe feliz” de Oscar Wilde”, “Adán Buenosayres” de Marechal, “El lobo estepario” de Hesse, “Sobre héroes y tumbas” de Sábato, “El pájaro azul de Maeterlinck, “La náusea” de Sartre, “Seis personajes en busca de autor” de Pirandello, “Serenidad” de Amado Nervo, “Leyendas” de Bécquer, “Las fuerzas morales” de José Ingenieros, “Los miserables” de Víctor Hugo, “Noches blancas” de Chéjov, “Cuentos completos” de Guy de Maupassant, “El castillo” de Kafka y “La llamada de Cthulhu” de Lovecraft, entre muchísimos otros.
- No está nada mal su reseña –convino, sonriendo y con un movimiento afirmativo de cabeza -. Quisiera vivir diez vidas más, sólo para leer aquello que ya no tendré tiempo de leer.
Otra vez la idea del tiempo asomaba en la conversación. La milenaria imagen de Heráclito. Pensé en las definiciones de Platón quien, en el Timeo, brindó su visión de la realidad temporal. En las antiguas explicaciones de Plotino, San Agustín y Tomás de Aquino. En las investigaciones de Newton en los Principia. También en la visión kanteana y su perspectiva del sujeto universal. Y en las teorías del siglo XX de Bergson y Heidegger. Pero aun así, a pesar de las numerosas investigaciones y del implacable paso de los años, el concepto de Tiempo sigue representando un colosal galimatías. El mayor misterio del universo.

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HernanACalvo
Rango14 Nivel 65
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Amigo @Prometeo el tiempo es lo que vivimos entre la nada y otra nada. El que inventó los relojes nos hace equivocar dividiendo al tiempo. Nací, hice muchas, pero muchas cosas, hasta que fui perdiendo fuerzas y llegué a la muerte. Ese fue mi tiempo. Por otro lado tampoco es necesario haber leido tanto, ya dentro nuestro tenemos una gran biblioteca para largar y es toda de nuestra autoría. Muchos recorren el mundo y no ven un granito de arena y otros como yo, en un granito de arena vemos a todo el mundo. Al final con nuestras diferencias que hacen linda la cosa, somos todos seres humanos.


#9

- Me alivia pensar que el tiempo es circular y que algún día volveré a leer por primera vez a Herodoto o a Kipling –comentó, como siguiendo el hilo de mi pensamiento.
Nos quedamos en silencio, pensativos. En ese momento, una mujer se aproximó a nuestra mesa. Venía a buscar a aquella leyenda de las letras, que solo veía imágenes borrosas con lejanos tintes amarillos.
- Debo irme, querido amigo. Ha sido un gusto platicar con usted.
Se puso de pie y el bastón de bambú que tenía sobre su falda cayó al piso. Me incliné y lo recogí, colocándolo en su mano.
Entonces recordé lo que aquel hombre escribiera tiempo atrás sobre su bastón.
- “Siento que es una parte de aquel imperio, infinito en el tiempo, que erigió su muralla para construir un recinto mágico” –recité.
Me sonrió, y estrechando mi mano, consultó:
- No le pregunté su nombre.
- Sergio Maestri –contesté.
- Es un gusto. Jorge Luis Borges.
Lo vi alejarse, caminando del brazo de su esposa, con lentitud, sin prisa. Sabía que nunca más volvería a verlo.
Dos meses después, ya en Buenos Aires, me enteré de su infausto deceso. Él había decidido morir en Ginebra y que sus restos mortales descansaran para siempre en Suiza.
En su última carta, fechada el 6 de mayo de 1986, apenas treinta y nueve días antes de fenecer en la Vieille Ville, el casco histórico de la ciudad, dijo: “En Ginebra me siento extrañamente feliz. Eso nada tiene que ver con el culto de mis mayores y con el esencial amor a la patria. Me parece extraño que alguien no comprenda y respete esta decisión de un hombre que ha tomado, como cierto personaje de Wells, la determinación de ser un hombre Invisible”.

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#10

Treinta años después de estos hechos, volví a la ciudad de Ginebra y visité la tumba de Borges, en el Plainpalais, el cementerio de los reyes, un testimonio arquitectónico de la Edad Media. El sepulcro es despojado y se halla debajo de un árbol autóctono llamado If, que tiene la particularidad de florecer sólo en los años impares. La lápida se reconoce por el número 735 y por una cruz celta en el reverso de la piedra gris. Sobre la lápida hay un grabado en círculo con siete figuras humanas, los “siete guerreros nortumbrios” y un epitafio en inglés antiguo que reza: “And ne forhtedon na” (“Y que no temieran”), tomado de un poema sajón épico del siglo X, conocido como “La Batalla de Maldon”, ocurrida en Essex, Inglaterra, en el año 991.
Los "siete guerreros" de la tumba de Borges fueron tomados de una lápida del siglo IX hallada en Inglaterra y la imagen conmemora un ataque vikingo a un monasterio en la isla de Lindisfarne (Nortumbria) en 793.
En el reverso de la lápida aparece una nave vikinga con sus velas henchidas por el viento y una inscripción en nórdico antiguo: "Hann tekr sverthit Gram ok leggr í methal theiera bert" (Tomó la espada Gram y la colocó entre ellos desenvainada). Pertenece a la Volsunga Saga (de mediados del siglo XIII).
Me quedé observando aquella misteriosa lápida, con una marcada emoción. Sin dudas, aquel sepulcro representaba la esencia de Borges. La mezcla del heroísmo criollo con la temeraria valentía anglosajona, fundida en su profundo legado ancestral. Morir sin temor era una de las grandes ambiciones de Borges, que no era ateo, pero si agnóstico.
Sentí que aquel extraordinario escritor logró, con la fuerza de su pensamiento y su arte, su intrínseco deseo.
Quizás, en el instante postrero, ante la inminencia de la muerte, recordó a sus antepasados militares, a los valientes vikingos que tanto lo inspiraron, a los guerreros nortumbrios de sus últimos pensamientos, y también él blandió su espada y la colocó entre ellos, desenvainada, para enfrentar con heroísmo su batalla final, ante la impavidez del universo.

A la memoria del genial Jorge Luis Borges

FIN

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