DanaMaat
Rango11 Nivel 54 (8874 ptos) | Artista reconocido
#1

Sé que soy una chica madura, avispada, a veces olvidadiza y quizá un poco habladora, mordaz y más experta de lo que mi aspecto sugiere pues aunque tenga veintisiete años, suelo aparentar ser una cría de dieciséis. Con frecuencia mi sonrisa inocente me ha permitido manipular a unos cuantos hombres a lo largo de mi vida, en ocasiones mucho mayores que yo. Rara vez bajo la guardia, revelando cuáles son mis verdaderos sentimientos y suelo mantener constantemente oculto mi lado más tierno y necesitado de afecto.

Sin embargo, últimamente, tras una relación desastrosa, había reflexionado mucho sobre mi estilo de vida y mi conducta. No sé por qué narices tuve que empezar una relación con uno de los jefazos, y no uno cualquiera no, este hombre era el hijo del señor Fernández, quien poseía una de las mayores empresas de la ciudad y una de la competencia más dura a nivel internacional incluso.

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hace alrededor de 1 año

Cómo huele a culebrón! H4


#2

El chico en cuestión se llamaba Ismael, era el típico “tío bueno” que muchas de nosotras solemos decir, era alto, aunque no mucho quizá 1,78 cm o así, de complexión atlética puesto que aparte de sus cinco horas de gimnasio diarias también estaba apuntado a muchos más deportes, boxeo, atletismo, kárate y natación, por ello sus fuertes espaldas. Tenía una sonrisa bastante bonita, no de esas de película, una sonrisa bonita de verdad, sincera, o eso me parecía al principio. Era moreno y de tez clara, con unos ojos azules preciosos. Vamos, sumado a su fortuna tenía bastante sex-appel. Nos conocimos en una reunión, mientras yo tomaba notas como de costumbre, sabía que me miraba, intercambiamos números de teléfonos, unas cenas, unas risas y unas cuantas cervezas después ocurrió. Tras habernos acostado durante un tiempo, luego se había desentendido, y había interrumpido la relación (bueno relación, lo que tuviésemos juntos, que ni más ni menos eran unos siete meses) sin ningún tipo de explicación me dijo que no quería volver a verme, pues ya le había aburrido. Más tarde, me enteré de que la empresa de la competencia, había publicado un proyecto y habían ganado bastante dinero, pues resulta, que ese proyecto era el mío.

Hace alrededor de 1 año

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#3

Debió de habérmelo quitado una de las veces que habíamos estado en mi casa, fui a su oficina a partirle la cara y demandarlo, cuando me quedé quieta de repente, antes de entrar, veía por el espejo del despacho, que estaba tonteando con una rubia pija de estas tontas, pero tontas y no porque sean rubias, no todas están en el mismo saco, por lo que di media vuelta y me marché, no valía la pena decirle nada. Tras ello había decidido tomarme unas vacaciones, me iría a la casa del lago que tenía mi prima pues casi nunca iba allí desde que se había casado. Por lo que al pedirle las llaves no opuso ninguna queja, allí al menos estaría sola y podía pensar en cómo reorganizar mi vida.

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Ismael se colocó las gafas de sol y lanzó una mirada al horizonte, divisando un todo terreno plateado, genial, ahora resulta que había venido su vecina con toda la familia, el marido y los tres chiquillos, por qué habré decidido venir, dios mío, no tendré tranquilidad... Me ajusté la mochila al hombro, saqué mi brújula y continué mi caminata.

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#4

Bueno, por fin había llegado, se ve que había nacido con una mano negra, como solía decir mi abuela, rueda pinchada, sin gasolina, había perdido la cartera al salir de la tienda de comestibles…Vamos cosas típicas que te suceden en un día de mierda, sólo había faltado que me cayese un meteorito vaya. Por suerte había llegado a la casa y podía estar tranquila para pensar. Al dejar las cosas en la cocina, deshacer la maleta y limpiar un poco la casa, decidí irme al lago a darme un baño, pues en pleno mes de agosto hacía bastante calor, y teniéndolo en frente pues oye, ¿por qué no aprovecharlo? Al llegar al lago, me acordé de todos los momentos que había pasado allí con la familia, las risas, las tonterías, las comidas y cenas familiares, todo ello se acabó cuando murió la abuela y cuando Cintia, mi prima, decidió casarse y dejar de venir a las reuniones familiares. En fin, supongo que todo eso sucede porque el tiempo cambia, y las personas deciden continuar por otros caminos. Ella estaba ahora muy feliz viviendo en Nueva York, así que no había problema y nadie podía discutirle nada, solo venía con los niños para navidad, sino, ni si quiera se dignaba a llamar, aunque yo no tenía queja, nosotras siempre nos habíamos llevado como hermanas y prácticamente ella me había criado. En fin, dejando de lado todo lo anterior, estaba tranquilamente dándome un baño cuando de repente oí una voz de hombre acercándose.

– Lo que te iba diciendo Diego, han venido la dichosa de mi vecina, sisi la misma, la que tiene tres críos odiosos y un marido americano gritón. Pues vi el coche cuando me iba de senderismo ya sabes, y ahora estoy camino del lago para darme un chapuzón antes de que anochez…

– ¿Ismael? ¡¿Qué demonios haces tú aquí?! –Grité desde el agua pálida como la cal.

– ¿¿Carla?? Pero ¿Qué diantres?

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#5

– Aquí la pregunta la he hecho yo primero, ¿Qué cojones haces aquí Ismael? ¿Acaso me has seguido? –Decía intentando controlar mi creciente ira.

– ¿Seguirte? Ja, ni que fueras tan importante como para ir detrás de ti Carla. A ver si maduras ya, los príncipes azules con brillante armadura y caballo blanco no van detrás de princesas, ni matan dragones por ellas, querida. –Me respondió, intentando mirar bajo el agua, será guarro el tío este.

– ¿Príncipes? Bueno, creo que ahora se os suele llama sapos. Aunque yo os llamaría caracoles, sois babosos y arrastrados, solo vais detrás de una mujer para tirárosla y poco más, si te he visto no me acuerdo. Porque los de verdad, están casados, novios, en los libros o son de la acera de enfrente. Ahora si me disculpas tengo que irme, acabas de joderme el baño. –Dije pasando por su lado.

– Bonito discurso amor. Pero tú de aquí no te mueves hasta que me expliques que demonios haces en la montaña, yo estoy en esa casa que ves ahí, la construí el verano pasado y he venido para encontrar tranquilidad no problemas. –Esto último lo decía mirándome desafiante.

– A mí no me llames amor ni cosas de esas que te cruzo la cara de un guantazo ¿me oyes? Estoy precisamente en la casa de al lado, es de mi prima, como no viene ya desde que se marchó a Estados Unidos, le he pedido que me la deje para estas vacaciones. Además, no tengo porque darte explicaciones, no eres nadie ya en mi vida Ismael, espero no cruzarme contigo más de lo necesario. Adiós. –Le dije recogiendo mis cosas a toda prisa.

– Nos veremos más de lo que piensas Carla, eso tenlo por seguro. –Maldita sea, nunca imaginé tenerla de nuevo frente a mí, mejor dicho a mi lado. Ahora nos tocaba compartir el lago estas dos semanas, se me hará duro el no poder tocarla como antaño, porque fui un gilipollas pero pienso intentar todo lo posible para que acabe en mi cama de nuevo.

Hace alrededor de 1 año

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#6

Como te digo Cintia, está aquí joder, vale, ya, ya perdona, no diré palabrotas. Sí, el tío que me jodió la vida, resulta que la cabaña de al lado es suya y va a quedarse el resto del verano. ¿Qué? ¿Cómo voy a jugar a su juego? Te recuerdo que me enamoré de él y me jodió la existencia Cintia. Te entiendo, pero yo… ¡Que sí leche! Voy a jugar con él como hizo conmigo, al menos así tendré algo de distracción estas dos semanas, te iré contando cómo va avanzando la cosa, yo también te quiero, saludos a los pequeños y a Shane, hasta pronto. Está bien, si tengo que aguantar dos semanas con el subnormal profundo de Ismael lo haría, si quería jugar, jugaría, pero esta vez no voy a ser yo la perdedora. Bien, llevaba una semana intentando ignorarlo por completo y hasta ahora había tenido éxito, a donde yo iba él iba cuatro pasos por detrás, cuando iba al lago él ya estaba allí… Era algo verdaderamente insoportable, pero a duras penas pasando por alto sus insinuaciones constantes he podido mantenerme al margen, me he dado cuenta de que todavía lo quiero, y no me apetece volver a salir jodida de lo que pueda pasar aquí. Pero hoy, hoy sería el día, quedaban apenas cuatro días para volver a la ciudad y la rutina. Me había dicho así en toda mi cara que no me utilizó, simplemente que se divertía conmigo como con cualquier otra mujer, y dado que éramos de la competencia le había venido como anillo al dedo para algunos asuntos. Pues bien, hoy iba a comenzar a poner las cartas sobre la mesa para intentar "joderle vivo", como él hizo conmigo.
Había hablado con mi prima Cintia y habíamos creado un plan perfecto para tíos tan cabrones como Ismael, son ese tipo de hombres que se piensan que pueden usar y tirar a todas las mujeres a su placer y las cosas no son así.

Hace alrededor de 1 año

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#7

Ismael caminó al lado de Carla intentando seguirle el ritmo, la jodida tía caminaba como alma que lleva al demonio, al final la cogió del brazo y le pidió que se sentasen en una zona del lago donde no se veía nada. Estuvieron conversando bastante tiempo, al principio Carla estaba retraída a hablarle con educación, pero no pudo evitar acordarse de todo lo que habían pasado juntos y se dejó llevar. Juntos, contemplaron la luna.
Era algo tarde, y estaba empezando a tener algo de frío, por lo que intenté levantarme pero le di una patada a la entrepierna de Ismael sin darme cuenta.

– ¡Joder Carla! Que pedazo de ostión me has dado… ¡Lo haces adrede! ¿Se puede saber qué te ha hecho?

– ¿Quién? –Pregunté.

– Este amiguito que tengo aquí debajo, me gustaría mucho saber qué te ha hecho, porque el pobre te quiere mucho por si no lo sabías. – Dijo Ismael poniéndose un poco morado.

– Uhm… pues a ver, inconscientemente me encantaría ponerle las manos encima, pero, al no poder hacerlo, me limito a darle de pasada cuando tengo ocasión de hacerlo. – Le respondí sonriendo.

Ismael se la quedó mirando anonadado, mientras ella le ofrecía su sonrisa, girándose de perfil. No daba crédito a como Carla había cambiado. Por lo que decidió seguirle el juego.

– Pues mira, tanto él como yo estaríamos encantados de que le pusieras las manos, o cualquier otra cosa, encima. – Respondió él, igualmente.

– ¿Cualquier otra cosa, dices? Precisamente llevo un spray de pimienta en el bolso, ¿eso también puedo echártelo por encima? – Pregunté riéndome ya a carcajada limpia.

Hace alrededor de 1 año

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#8

Agosto acababa de terminar y las noches ya no eran tan cálidas como antes. Además, durante la semana, solamente habían comido juntos, paseado, habían ido al lago y demás. Carla le agarró del brazo y tiró de él con una fuerza sorprendente, que él había aprendido a reconocer los días anteriores, durante todas aquellas veces que se habían peleado, revolcándose en el suelo o tirándose entre los sofás. Ismael, no opuso resistencia, corrió con ella hasta que se lanzaron pesadamente sobre el suelo al lado del embarcadero, Carla se lanzó encima, empezando a desnudarse con frenesí, bajo la mirada estupefacta de Ismael.

–¿Qué haces, me echas una mano o vas a seguir mirando como un pazguato? –Pregunté yo algo ansiosa.

–¿No podría hacer las dos cosas? ¿Ayudarte y mirarte al mismo tiempo? –Respondió él, embrujado.

–¿Con que todavía tienes ganas de bromas, eh? ¡Pues a ver si te quedan después de que te dé un buen repaso chaval! –Repliqué deshaciéndose de sus vaqueros.

Aquel comentario sonó extraño ante los oídos de Ismael, pues no recordaba a una Carla tan atrevida como la que tenía ante sus ojos. Sin darse cuenta, casi se había desnudado por completo. Mientras tanto, ella se había quedado en ropa interior. Saber que pronto caería esa última barrera de protección de lo que les quedaba de ropa, hizo que se hinchase aún más su miembro, que desde hacía rato latía enardecido entre sus calzoncillos.

Me detuve de golpe. Acababa de darmecuenta de que todavía no había besado a Ismael y, casi como si fuese un ritual necesario o un entrante que devorar a toda prisa antes de llegar al plato principal, llevé miboca a la de él, imponiendo la presencia de nuestras lenguas. Por último, tan excitada como él, puse fin a aquello desabrochándome el sujetador y quitándome sin ningún pudor las bragas, no siempre tenía que ser el hombre quien tomase la iniciativa, nosotras también podemos hacerlo. El miembro erecto de él asomaba por sus calzoncillos, como un pájaro enjaulado esperando que lo sacaran por fin de su jaula.

– ¿Vas a quedarte ahí de centinela mucho más tiempo chato? Sabes perfectamente que aquí solo estamos nosotros dos Isma, no hay nadie más y esto no es ninguna película de terror en donde una pareja está sola en la noche y los atacan por la espalda a traición. –Le dije impaciente.

– No estaba mirando por eso, juraría que había oído algo pero ya que te pones tan gallita, vas a enterarte de quién soy yo Carla. – Respondió Ismael al tiempo que se terminaba de quitar la ropa interior.

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#9

Ismael se puso de rodillas y ella se agachó de inmediato bajo él, agarrándole el miembro con decisión y llevándoselo con avidez a la boca. Empezó a chuparlo desde la punta del glande hasta la base, casi sin despegar nunca la mirada de él. A pesar de que escaseaba la luz, Ismael divisaba sus ojos, lánguidos y maliciosos, buscando incesantemente su mirada extasiada.

Dejó de lamerlo y se lo metió en la boca, saboreándolo como si fuese un delicioso manjar. Ismael sentía su boca y su lengua chupando ávidamente su pene mientras vibraba de placer.

Ismael jadeaba quedamente, tratando de mantener el control y evitando hacer demasiado ruido, pero Carla le estaba sometiendo a una dura prueba. De repente, ella se introdujo el pene en la boca tan a fondo que sus labios llegaron hasta la base. Se preguntó cómo conseguía, con aquella boca tan menuda, albergar y acunar de aquel modo su pene.

#10

Lo estaba albergando tan profundamente que llegó a rozarle el fondo de la garganta. Durante un instante Carla sintió el desagradable impulso de expulsar el contenido de su estómago, pero consiguió contenerse, lanzando de nuevo otra ojeada experta y avispada a un bastante sorprendido Ismael. Continuó durante unos instantes más, y luego, consciente de que seguir de aquel modo habría retrasado el momento del coito y acortado la duración de su placer, se interrumpió. Soltando el pene, lo surcó durante un largo tramo con los dientes, para terminar dándole un leve mordisco en el glande.

Ismael sintió el instinto de apartarse, molesto, pero también excitado por el insólito gesto, casi como si la temiera, no recordaba a una Carla tan lanzada.

Carla se acomodó lentamente en el suelo, y él hizo rápidamente ademán de colocársele encima, pero ella le detuvo.

- ¡Espera Isma! ¡Para un momento joder! ¿no creerás que voy a dejar que entres así? Deja que te lo ponga yo anda, que tú seguramente seguirás sin usar cosas de estas. - Extrajo de su bolso un preservativo y abrió impaciente el envoltorio.

Ismael dejó que lo hiciera ella, antes ellos nunca lo habían usado, no entendía como ahora se tomaba aquellas precauciones, cuando ninguno tenía nada que contagiar al otro.

- Desenrollado hasta el fondo, no está nada mal, no recordaba que fuese así. -Afirmó Carla segura, dándole un repentino mordisco en el glande.

-¡ Eh! -Ismael dio un grito ahogado.

#11

Su miembro, que había sido mordido, maltratado y por último encerrado en una cárcel de plástico, iba a vengarse, además ¿con cuántos hombres había estado desde que no estaban juntos? Para no acordarse del tamaño de su miembro... Se inclinó sobre ella, agarró el pene con la mano izquierda, guiándolo con decisión a través de los labios de su sexo, entrecerrados. En un primer momento le insertó dentro solo el glande de una sola y única embestida, pero lenta. Ella se resistió a los temblores de placer que atravesaban su vientre; se contuvo de emitir el más mínimo gemido, mientras él la provocaba girando la punta de su miembro en la vagina de ella.

Carla, para demostrarle lo experta que se había vuelto y que no estaba en absoluto atemorizada ante la idea de un sexo enérgico y desenfrenado, le agarró de los hombros tirando con fuerza para atraerlo hacia ella. Ismael añadió el empuje de sus glúteos contraídos al de los brazos de ella, penetrándola hasta el fondo con decisión.

- ¡Ahhh, joder…! -Exhaló Carla, incapaz de contenerse.

- Perdona. -Se apresuró a responder él, dándose cuenta de que su embite había hecho que se sobresaltara.

- ¡¿Cómo que perdona?!... ¡fóllame ya Ismael! -Le ordenó más que pedir.

#12

A Ismael no le hizo falta que se lo repitiera dos veces. Empezó a penetrarla vigorosamente, sin contenerse. El cuerpo de Carla se balanceaba de atrás hacia delante, abrió la boca de par en par, su respiración se volvió algo difícil y sus aires de chica dura y de mundo parecieron resquebrajarse por un instante, frente a las enérgicas y profundas embestidas de él.

Ismael continuó, en absoluto intencionado a disminuir el ritmo, sobre todo porque a Carla parecía agradarle mucho el modo en que estaban viviendo aquella escena. De repente se dio cuenta de que el intenso sexo oral que había precedido a la penetración y los rápidos, fuertes y continuos empujones a los que la estaba sometiendo ya desde hacía rato le habrían llevado muy pronto a la eyaculación, pero intentaba contenerse un poco más y le sonrió.

Carla le devolvió a Ismael una mirada maliciosa y acto seguido, puesto que no podía moverse debido al peso de él sobre su frágil cuerpo, empezó a ondear el vientre como pudo, con pequeños y sinuosos movimientos circulares.

El miembro de Ismael estaba profundamente insertado en su vagina, y cada pequeño movimiento de su cuerpo caliente repercutía en intensas descargas de placer sobre él. Emitió una expresión nerviosa, mientras se esforzaba por no emitir sonido alguno. Su cuerpo se vio sacudido por unos temblores incontrolables, sus abdominales se contrajeron por el esfuerzo de oponerse a alcanzar el clímax, cuando, por fin, no pudo evitar correrse.

Los ojos de ella relucieron victoriosos, mientras un cúmulo de sentimientos la volvían a inundar pero esta vez no eran de amor, sino de liberación, acababa de darse cuenta de que no lo amaba, simplemente eso creía ella. Tenía toda la vida por delante y un compañero de trabajo que realmente la valoraba y quería por quien era ella. Ya era hora de irse a casa y dejarlo allí tirado. Por lo que se levantó cogió toda su ropa y sin vestirse se marchó, no sin antes recoger la ropa de Ismael entre la suya sin que él se diese cuenta.

- ¿Pero estás loca mujer? ¿Qué haces ahora? -Le preguntó él con una extraña sonrisa.

- Pues es algo bastante sencillo ¿no? Me voy a casa, estoy cansada. Gracias por estos últimos días de mi estancia en el lago, mañana regreso a la ciudad y espero no volver a verte en mi vida Ismael, eres un indeseable y creí estar enamorada pero no es cierto. Me he demostrado a mí misma que puedo volver a acostarme contigo y no querer hacerlo nunca más. Que te vaya bien.

Ismael asintió repetidamente sin comprender que estaba sucediendo, pero allí lo dejó, desnudo, sin su ropa y con el corazón destrozado, por primera vez en su vida le habían devuelto todo lo que él había estado haciendo y vaya si eso dolía.