Hazard
Rango10 Nivel 46 (4641 ptos) | Fichaje editorial
#1
    Partes:
  • #2

La piel es como un mapa que me guía por tus sensaciones.
La piel es como un lienzo en blanco en el que dibujo formas con los dedos.
Tu piel es aquello que deseo tocar todas las noches hasta que lo único que quede sea el recuerdo.

-Hazard-

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SDA_love50
Rango19 Nivel 92
hace 5 días

Edite "Lilith" ahora se llama "La historia de nuestra vida" y se encuentra en megustaescribir y sweek @Hazard
Aqui sigue la versión antigua menos "Ella no es mi reina" con algún capitulo editado que se encuentra en dichas plataformas.

SDA_love50
Rango19 Nivel 92
hace 5 días

Edite "Lilith" ahora se llama "La historia de nuestra vida" y se encuentra en megustaescribir y sweek @Hazard
Aqui sigue la versión antigua menos "Ella no es mi reina" con algún capitulo editado que se encuentra en dichas plataformas.


#2

La luz de las farolas se filtraba a través de la cortina corrida. Las distintas sombras de la noche paseaban por la habitación oscura, dibujándose en las paredes, muebles y en sus cuerpos.

El ambiente estaba cargado, pero no parecía importarles, no ahora que estaban juntos. Él paseaba los dedos por la piel de ella mientras le mostraba una media sonrisa. Él le besó en los labios, dulcemente en un principio, casi paternalmente. Volvió a sonreír mientras le miraba a los ojos sin dejar de pasear su mano por el suave cuerpo de ella. Una vez más, se inclinó hacia ella y volvió a besarla, pero esta vez fue más intenso, quería notar su sabor, aquel sabor del que estaba enamorado y hacía vibrar cada parte de su cuerpo. Ella le correspondió mientras notaba como se le erizaba la piel. Aquél beso se prolongó incontables minutos, pero a ellos les daba igual, el mundo se había detenido a su alrededor. Ella le mordió el labio, sabía que a él le gustaba. Le arañó la espalda y notó como su espalda se arqueaba y erizaba. A ella le encantaba hacerle “sufrir” de aquel modo. Cuando él se recuperó, hizo ademán de besarla, pero se apartó. Ella levantó la cabeza para besarle y él se alejó un poco mientras le dedicaba una de sus medias sonrisas. Ella sonrió mientras ponía cara de indignada y le “castigó” volviendo a arañarle la espalda, esta vez un poco más fuerte. El gimió. Ella recorrió su espalda tatuada con las uñas, sin clavarlas. Recordó que él le dijo que le daban pánico las agujas y ella, aguantando la risa, le contestó que no se lo creía puesto que, si no, no llevaría media espalda tatuada. Él, simplemente, le devolvió su media sonrisa.

La noche avanzaba mientras los dos amantes disfrutaban de sus cuerpos. Ella se había puesto encima de él. Le gustaba ver la cara de él cuando sentía placer. Él la sujetaba de las caderas, siguiendo sus movimientos ondulantes con las manos. Mientras ella se movía, fue subiendo las manos desde sus caderas, pasando por su cintura hasta llegar a sus pechos. Ella comenzó a moverse más rápido, el cambio de intensidad provocó que él jadeara. Ella apoyó sus manos en el pecho de él para poder moverse mejor. Respiraba de forma acelerada y notaba que el corazón se le iba a salir del pecho. Valía la pena. El sudor perlaba sus cuerpos mientras la excitación llegaba a su clímax. Ella se movía más rápido y le clavó las uñas en el pecho. Más fuerte, más profundo, más, más, más, más... hasta que se hizo el silencio. Sus cuerpos se quedaron paralizados durante un segundo mientras un calambre de placer les recorría enteros. Sus pieles estaban erizadas cuando volvieron a respirar, entrecortadamente. Se sonreían mientras se miraban. Ella se tumbó a su lado y el volvió a acariciarle la piel, suavemente.

Así, siendo uno, vieron amanecer a través de la ventana.