HEDISON_OliveBears_58
Rango5 Nivel 21 (480 ptos) | Escritor en ciernes
#1

Nunca imaginé poder vivir esta experiencia, poder cruzar un trayecto de montaña en la oscuridad, todo por llegar a un velorio al Niño Jesús jajaja. Recibi la invitación de ir a Birongo para asistir a dicho velorio y a demás conocer la cueva de Birongo conocida como Alfredo Jhan. El transporte no estuvo a favor y en compañía del grupo decidimos tomar el bus hasta Morón y desde ahí iniciar nuestra caminata rumbo a Marasmita de Birongo. Un chofer muy solidario al ver que íbamos a pie nos ofreció adelantarnos un poco. El camino fue aproximadamente de hora y media de camino. Cuando llegamos estaba el que sería el guía(Yorman) quien nos llevó a una casa para que dejarnos allí algunas cosas, luego a eso de las 7:30pm inicia el verdadero camino al velorio jjaja. Algunos residentes nos decían que era una locura adentrarse a esa hora a la montaña porque era un trayecto difícil y peligroso y que lo más llegaríamos a las 2 de la mañana.

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#2

Ciertamente ya en el andar nos encontramos con tres personajes dos jóvenes y un niño de 12 años que se dirigían al lugar, ellos manifestaron conocer la ruta y que gustosamente nos llevarían que solo teníamos que apurar el paso porque llevaban hambre y debían cambiarse de ropa.

Nunca pensé cruzar tantas veces ríos y quebradas, así como andar por sus orillas, subir y bajar cumbres, temer por la aparición de una macagua de un metro, escuchar el sonido de las lechuzas y ranas nitidamente. Llegó el momento de ponerse los shores para cruzar el río, de remingarse los pantalones y prender las lámparas y velas estaba muy oscuro porque la luna estaba en menguante y además nubes cubrían el firmamento, a penas la cruz del sur de divisaba claramente. Las mujeres tuvieron que ser montadas en la mula que tiene por nombre Santiago porque el agotamiento era mucho, tanto que lloraban, de pronto Rodny se cayó cuando cruzaba un árbol, su moño se enredó de las ramas de bambú jajaja, no fue la única vez que se cayó.

Hace más de 1 año

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#3

No fué fácil el trayecto, la situación se puso tensa cuando la vela se gastó y el guía estaba muy lejos tuvimos que silbar para que detuviera el paso e ir a un mismo ritmo. Los teléfonos sin batería, la sed era amenazante, tuvimos que tomar agua de río, pues no había otra opción, de comer solo pan y unas yucas cocidas con caraotas negras que al llegar a la casa de los guías nos ofrecieron en su residencia la cual es de bahareque sin electricidad todo muy natural eso si, buena vista al firmamento. Eran las 11 pm cuando partimos al lugar definitivo, en el trayecto un grupo decidió bañarse en el río y cambiarse de ropa para llegar al velorio que a lo lejos se podía escuchar algunos repiques de tambores. Al llegar nos recibieron con mucha cortesía y nos brindaron arepas con guiso de cochino, chocolate y ron para los que quisieron, ya eran las 2 de la mañana. Con garganta muy fina y un coro muy particular se trancó la fulía (música) entre cuatro, bandola, maracas y hasta un plato de peltre sirvió de instrumento para cantarle al Niño Jesús.

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#4

Ésto sucedió hasta las 7 am que fuimos despedidos por la familia Mata con una sopa de cochino. Pude conversar con el señor Siro Mata quien con argumentos me demostró ser pariente por parte de mi papá. Fue interesante ver que el transporte esencial de los asistentes era su mula, burro o caballo, habían muchas jajaja. Puedo decir que mi preocupación siempre fue pensar en el regreso, repetir el mísmo proceso de la ida ¡uy! pero que más me quedó, partir mi travesía con una rodilla lesionada y mis piernas que no daban para correr. Cuando logré bañarme en el río cerca de la entrada a la Cueva me arranqué tres garrapatas mientras esperaba por mis compañeros quienes nunca asomaron su presencia porque venían haciendo paradas jajaja no era para menos, en verdad los consideraba. Me sentí como un viejo porque mis piernas no daban para más, me sentí atleta porque no debía parar, privilegiado por la experiencia y queriendo llegar cuanto antes a casa. Mientras eso ocurría ya en Birongo otra vez nos recibieron muy amablemente con limonada, café, cacao, por lo menos descansé un poco recalco estaba sin dormir. Para retornar fue en un camión sin baranda quien nos sacó hasta Higuerote fue ahí donde me sentí mejor jejeje porque casi ya faltaba nada para estar en mi casa. Sólo les puedo decir que no volveré a repetirla igual, pero si hay la posibilidad de volver a ir lo haría en otras condiciones. Les debo las imágenes porque realmente no tenía batería en el teléfono y ya les dije que no conté con energía eléctrica. Muchas cosas sin contar porque realmente no se como decirlas, solo me queda invitarlos a conocer Birongo y sus montañas jajaja.

Hace alrededor de 1 año

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