avedesaturno
Rango6 Nivel 29 (1329 ptos) | Novelista en prácticas
#1

En una pequeña villa, no muy lejana de la ciudad, con salida al mar donde a veces los transeúntes pueden parar a respirar un momento y admirar como las olas se acercan a la orilla galopando, también a escuchar las diferentes aves que hacen sus rondas de vuelo normalmente. Muchas personas han pasado por aquel viejo café con generaciones de historias y vivencias, que si las paredes hablaran, pudiesen arropar a las personas con magnificas historias de amoríos, corazones rotos, conflictos personales y pudiesen cantar ese viejo cancionero que ofrecía un hombre que aún entra con una guitarra los jueves y viernes por la tarde, donde el ocaso está más brillante que nunca. Allí, donde se pueden visualizar los recuerdos en el cielo. Un hombre, un melancólico y curioso hombre vienen a un ritmo lento y despreocupado, al ritmo de su propia respiración. Afuera del café, recogiendo las dos tazas que unos clientes habían dejado, se encuentra una de las empleadas con más tiempo en el negocio, con ojos del mismo color que el último trago del café; (...)

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WalterChavez_37
Rango7 Nivel 34
hace más de 1 año

Me gustó irse a tomar un café es un clasico. Espero que puedas publicar mas cajas de esta historia.


#2

labios rojos y piel blanca, un cabello corto que le busca acariciar las mejillas de vez en cuando en acompañamiento de una dulce brisa. Ella saluda con una leve sonrisa y cortésmente se acerca para recibirlo.

- Bienvenido – dice ella con entusiasmo. - ¿En qué puedo servirle?
- Buenas tardes, ¿sería tan amable de darme una mesa para dos y traerme dos cafés?
- Por supuesto. – Ella inmediatamente nota que la persona viene completamente sola y por curiosidad pregunta. - ¿Está usted esperando a alguien?
- No, ya estamos aquí, ¿Podría por favor indicarme la mesa?

Ella lo lleva algo extrañada, maquinando en su mente y tratando de adivinar a través de su expresión lo que estaba pasando, trata de descifrarlo pero no puede y se da por vencida, se lleva las dos tazas que estaba recogiendo y vuelve rápido con los dos cafés que ha pedido el hombre. Le coloca los dos frente a él pero rápidamente él acomoda uno de los cafés y lo coloca al otro lado de la mesa. La empleada se retira y queda solamente con los sonidos del entorno. (...)

Hace más de 1 año

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#3

- Tengo el tiempo contado, vine a contarte varias cosas pero dado el factor tiempo seré breve, quería traer flores pero no me dio tiempo, estoy un poco impaciente, por eso te invito un café y antes de que se enfríe te diré que he avanzado mucho en mis creaciones artísticas, estoy empezando a tener otro punto de vista sobre la vida, sobre las olas del mar; los colores del cielo ahora me inspiran, me siento más encontrado conmigo mismo, ¿sabes? Por eso mismo no te he buscado mucho pero de mi parte está mal porque siempre me has acompañado. Me siento realmente tranquilo, ligero, como un sombrero que se pierde en las corrientes de viento y se va flotando en el mar. Lo sé, no es justo que te abandone de esta manera, pero me he encontrado con una sonrisa que me arrastra y me golpea como un puñetazo de aire fresco, pero en fin, he avanzado mucho, visité a mi madre después de meses, arreglamos nuestras diferencias, mi padre sigue sin hablarme pero no me importa, poco a poco las cosas se solucionan, pero no me quiero desviar del tema, aunque... es que son tantas cosas. Lentamente mi vida está tomando otros rumbos, otros intereses, en el renacer de un nuevo amor y sé que, en parte te afecta pero tal vez podríamos darnos un tiempo, antes de que el café se enfríe yo quiero decirte que esto no puede continuar, aunque duela necesito ser libre de ti, nos estamos haciendo daño… bueno, tú más a mí. Antes de que se enfríe el café, quiero agradecerte por acompañarme todo este tiempo, por ser un consuelo en las noches de dolor y confusión. Antes de levantarme, porque ya me tengo que ir, quiero dedicarte este café como un recuerdo eterno de nuestras largas madrugadas llenas de insomnio e insatisfacción, y ahora, con la taza de café, te digo amiga mía, adiós.

El hombre se levanta, pero toma la taza de café antes de irse y se la bebe completa, la posa boca abajo en la mesa y deja el dinero de las dos tazas sobre la mesa. Al irse, entra la empleada aún un poco confundida viendo al hombre marcharse y retira como de costumbre, las dos tazas de café.

Hace más de 1 año

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