SamuCC
Rango8 Nivel 36 (2481 ptos) | Poeta maldito
#1

MIKE:

Era una noche fría de otoño en Blueway. La lluvia caía por los rascacielos formando riachuelos en la carretera.

Un coche de policía recorría las calles a toda velocidad.

El policía se detuvo en el barrio menos recomendado de la ciudad, donde las prostitutas, los traficantes y los mafiosos se reunían para hablar de negocios.

Aparcó el coche en frente de un prostíbulo, la fachada estaba iluminada con un cartel de neón rosa que decía, Dark-Side. Rodeó el edificio y subió a la segunda planta del edificio. Al entrar por el portal la peste le golpeó de frente, era una mezcla de orina y sexo. Subió al primer piso y cruzó el pasillo oscuro apenas iluminado por una bombilla cubierta de polvo. Llamó a la puerta, la primera vez no obtuvo respuesta, lo intentó una segunda con más fuerza.

Al otro lado de la puerta se escuchó el sonido de un vaso rompiéndose contra el suelo. Tras unos segundos de espera, la puerta por fin se abrió.

- Soy John Taylor ¿Es usted el detective Mike Apache?

- ¿Conoces a muchos mapaches que hablen?

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fcaoz
Rango4 Nivel 19
hace 11 meses

Uhhh... Desde el segundo uno, lenguaje directo, sencillo y lleno de vida. Aquí me da que voy a disfrutar mucho con la lectura.


#2

DOC:

La lluvia goteaba por la mascara de Doctor, quien observaba desde la tranquila azotea de un rascacielos, como los coches patrulla circulaban a toda velocidad buscando al autor del robo del una pequeña joyería. La luna apenas iluminaba la ciudad debido a las nubes.

- Es curioso, es solo una pequeña joyería de la que he robado solo dos pulseras... sin embargo me buscan como si hubiese robado el banco de... ahora lo entiendo. Gioielli no es una simple joyería era otro de sus lavaderos. No les vendrá mal probar su propia medicina.

Las gotas de lluvia corrían por la mascara cayendo otra vez desde el pico hasta el suelo, donde se acumulaba formando pequeños charcos.

- Juraría que he visto a un animal en ese coche de policía.

Agarro la hebilla de su cinturón, y la sujetó a la cornisa del edificio, una vez comprobó que estaba bien sujeta se lanzó al vacío sin dudar.

Terminó en un callejón en el que le esperaba una Lazareth LM 847.

- Lo mejor será volver a casa, mañana será un día importante.

Hace alrededor de 1 año

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#3

MIKE:

- No señor, perdone la pregunta. Me envía la teniente Alvarez señor. Al parecer han robado una pequeña joyería llamada Gio... Giolle. Tiene un nombre italiano.

- Joder, esta noche tampoco puedo dormir. Me voy a vestir ahora salgo.

Mike volvió a la cama donde le esperaba una hermosa mujer le esperaba desnuda. Una mujer preciosa, pelo largo rojo como el fuego que caía sobre unos preciosos ojos esmeraldas, era pálida pero increíblemente hermosa.

- Tengo que irme, volveré dentro de un rato - Le dijo mientras aprovechaba para vestirse con un chándal gris y con una sudadera a juego.

Se sentó en el borde del futón mientras se ponía las zapatillas de deporte. Antes de empezar a atarselas dos brazos blancos lo rodearon mientras una larga mata de pelo roja le caía sobre los ojos.

- Me vuelves a abandonar.

- Lo sé pero no...

- No tardaré nada, si ya me conozco esas historia Mike. Que suerte tienes, me gustas demasiado para mandarte a la mierda- Le contesto la joven mientras le besaba al lado del hocico.

- No me esperes despierta, cuando termine la jornada de las chicas mándalas a casa.

- A sus ordenes capitán - dijo mientras hacía el saludo militar.

- Que tonta eres.

Antes de volver a la entrada bebió lo que quedaba de una copa de whisky de un sorbo.

Subió al coche de policía y se pusieron en marcha, las farolas pasaban rápidamente por la ventanilla del coche.

- Si tienes alguna pregunta hazla ya sino, no las hagas nunca más.

- Me dijeron que era mejor que no preguntase señor.

- Entiendo.

Finalmente llegaron a la joyería robada. Desde fuera parecía intacta. Tres coches patrulla cubrían la entrada iluminando con los faros.

Mike bajó del coche y se acercó a la teniente. Mientras caminaba se saco un paquete de tabaco de la sudadera y se encendió un cigarrillo. La teniente se acercó con un paraguas para que no se mojase de camino a la entrada. Era una mujer alta de pelo largo negro, lo llevaba recogido en una coleta, su piel era clara y sus ojos marrones, vestía una gabardina que solo dejaba ver partes de sus largas piernas y los zapatos de tacón.

- Buenas noches Mike, espero que no estuvieses muy ocupado jugando a ser chulo.

- Hazme un par de favores, despide al novato y déjame trabajar tranquilo.

- ¿Despedirlo? ¿a cuento de que?

- Le dicen que no haga preguntas y no las hace, que clase de policía es este. Dame unos quince minutos solo.

Mientras Mike entraba en la joyería la teniente Alvarez se acercó al novato para darle la mala noticia.

Mike encendió la luz de la joyería. La puerta de la entrada y la rejilla que cubrían a esta estaban sin cerradura. El sistema de seguridad parecía funcionar correctamente. Lo único que habían robado era la caja fuerte, el efectivo, las demás joyas no las habían tocado.

Mike inspeccionó toda la sala, no pareciera que nadie hubiese pasado por allí, era una simple joyería que había cerrado un día de trabajo y echado el cierre. Comprobó la caja fuerte, había libros de ventas, por lo menos de las legales y algunas joyas de gran valor. Al ojear el libro se cayó una pequeña tarjeta.

Era de color marrón claro tenía dibujada la mascara de los doctores de la peste dibujada y un mensaje escrito a ordenador por detrás.

HA SIDO USTED ROBADO POR EL DOCTOR, POR SI NO SABEN COMO LO HICE, COMPRUEBEN LA INSTALACIÓN DEL SISTEMA DE SEGURIDAD.

Cuando terminó de leer lo que ponía la tarjeta salió corriendo al exterior y comprobó la caja del sistema de seguridad, estaba cerrada con una brida, Mike la quemó con el mechero y la abrió, había un empate hecho en el cable que activaba los sensores y las dos cerraduras que las entradas.

- Que cabrón engañó al sistema con un puente, entró por la puerta principal como si fuese su casa, y no solo eso sino que se tomó la molestia de arreglarlo todo y dejarnos las cerraduras para reutilizarlas.

Volvió con la teniente y el resto del equipo.

- Vale gente, no hay ningún caso que investigar aquí, yo me encargaré de lo que pasó, en comisaría decid que fue una falsa alarma.

La teniente no parecía a gusto con la orden pero la obedeció e hizo irse a las patrullas.

- Algún día me tendrás que dar explicaciones Mike.

- Te doy cientos de arrestos al año y de gente que ni soñabas con capturar, no te debo nada. Llévame a casa tengo una mujer esperándome.

Hace alrededor de 1 año

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#4

DOC:

Las gotas de lluvia chocaban contra la mascara de Doc mientras su moto corría a toda velocidad por Blueway. Salió de la ciudad hasta llegar a una catarata que estaba oculta en el bosque.

Un camino de tierra desaparecía tras el torrente de agua que caía desde varios metros de altura. Doc pasó sobre su moto tras la catarata, y se topó con una pared de piedra pulida por la erosión del agua. Pulsó el botón que estaba colocado en un lateral de la mascara, descubriendo el ojo real de Doc. Lo acercó a la pared, una voz femenina saludo a Doc dándole la bienvenida.

La pared empezó a descender hasta quedar oculta en el suelo, dejando ver un largo pasillo que se enterraba en el suelo apenas iluminado. La moto rugió con fuerza antes de ponerse en marcha otra vez.

Cuando terminó de recorrer el pasillo llegó a una habitación de piedra, las rocas salían de las paredes haciéndola parecer más pequeña de lo que en realidad era, algunas emitían una clara luz blanca debido a unas lamparas led que tenían incrustadas.

- Quizás no es el mejor hotel de la ciudad pero, es tranquilo.

Tras bajarse de la moto se acercó a una puerta metálica, parecía la de un manicomio con una ventaníta para vigilar. Tras entrar en otra sala cerró la puerta, pesaba bastante al estar hecha totalmente de metal, pero Doc no parecía tener que esforzarse.

- Vaya parece que el efecto aun dura. Cada vez es mejor.

Encendió las luces de la sala, era un poco mas grande que la anterior, las paredes de esta eran más lisas, pero estaban cubiertas de ganchos con utensilios, repuestos de mascaras, armas de aturdimiento y un gran monitor.

- Peste, busca noticias del robo de la joyería y pincha las conversaciones de radio de la policía.

- Lo siento señor, pero las comunicaciones no pueden ser pinchadas.

- Han pillado otro receptor. Cada vez tardan menos en detectarlos.

- En cuanto a las noticias, parece que todo está siendo llevado con la mayor discreción.

- He dado de pleno. Esa joyería es de esos cabrones que se dedican a extorsionar a media ciudad ¿Cuanto le hemos robado en total?

Mientras Peste lo calculaba, aprovechó para cambiarse de ropa y vestirse un jersey negro con unos simples pantalones vaqueros.Era un hombre de unos treinta años. Su pelo negro parecía una maraña que caía sobre sus ojos verdes. La barba negra de tres día le daba aun más apariencia de dejadez.

- Cerca de diez millones señor.

- ¿Cuantos hemos donado en nombre de esos cerdos a obras de caridad y a nuestra gente?

- Dos, señor.

- Vaya, crear todo esto no es barato. En fin, volveré a casa mañana nos vemos, cierra con llave.

- Activando sistema de seguridad tras cierre de puerta exterior.

Doc se acercó a la estación de metro que lleva los excursionistas a la entrada del bosque, compró un billete al barrio pobre y se sentó. Viajaba solo, nadie solía ir al bosque a esas horas. Mientras volvía podía ver toda Blueway por la ventana, era una visión agradable, altos rascacielos, con las bases ocultas tras muchos edificios pequeños.

- Que bonita eres desde aquí, algún día lo seras también desde dentro.

Hace alrededor de 1 año

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#5

El despertador sonó como cada mañana, la boca de Mike estaba pastosa y con un desagradable regusto a alcohol, su pelo estaba revuelto y la joven de piel clara dormía a su lado, la palidez de su piel resaltaba más debido al color cobrizo de su pelo.

En la cara del mapache se dibujó lo que parecía una sonrisa, desapareció rápidamente con el sonido de la vibración del teléfono.

- Dios santo, pero si solo ha pasado una noche.

Contestó al teléfono desganado.

- Dime.

- Tenemos que vernos.

- Lo sé. Pero tengo que ir a la comisaría primero ¿Esta tarde te viene bien?

- Vale.

Tras colgar el teléfono se tomó una ducha, tomo un café y antes de irse se acercó a la caja fuerte que tenía escondida en su despacho. Tras insertar la combinación abrió la pequeña puerta metálica, dentro había carpetas, algunos fajos de billetes,y unos tubos similares a los de las muestras de sangre llenos de un liquido negro.

Cogió uno y se bebió de un trago todos su contenido.

- Ya podían haberlo hecho con sabor a chocolate o algo.

Salio del prostíbulo por la puerta trasera. La luz lo cegó un poco hasta que se puso las gafas de sol. Fuera lo esperaba un coche patrulla, apoyado en el capó estaba su nuevo compañero. Un hombre de unos treinta años rubio, facciones marcadas y de complexión deportiva.

- Si eres el nuevo, no quiero preguntas, no quiero que me molestes y no quiero que hagas nada a parte de conducir. Eres básicamente un chófer.

- ¿Como es que puedes hablar?

- Te he dicho que no preguntes.

- ¿Se vive bien en un prostíbulo con tanta mujer?

- Cuidado compañero, estas pisando arenas movedizas.

El joven se subió al coche al mismo tiempo que Mike.

- Por lo menos ya me has llamado compañero. Soy JR. En realidad me llamo Mike pero no creo que quieras compartir el nombre.

- No me gustan los listillos.

- No parece que te guste nadie... pero vives rodeado de mujeres muy sexys. Tonto no eres.

Mike no pudo aguantar sonreír de oreja a oreja.

Nada más llegar a comisaría fueron llamados al despacho de la teniente Alvarez.

La mujer los esperaba leyendo el periódico, y tomándose un café con un par de pastillas para el dolor de cabeza.

- Bien esto va a ser rápido, Mike este es Mike Jr, es tu nuevo compañero y si no te gusta vente en triciclo a trabajar.

- Tranquila creo que nos entenderemos. Ahora dime para que me has hecho venir, no sueles llamarme para presentarme a los novatos.

- Tenemos información de que unos de los grupos de traficantes mas grandes de la ciudad va a introducir una gran cantidad de coca en la ciudad.

- ¿Que grupo? y ¿Quien es tu fuente?

- Esta vez no Mike, la ultima vez que te he dado esa información no solo no conseguí la droga sino que, también perdí una fuente.

Mike se sacó un cigarrillo de la americana y se lo encendió. El humo flotaba hacia el techo hasta desaparecer.

- No discutamos delante del niño, perdiste droga y un chivato de pacotilla, pero a cambio encerraste a ¿Cuantos fueron? ¿Quince camellos?

La teniente suspiró resignada. Por mucho que le molestara cada vez que Mike, sacrificaba algo ganaba el doble o el triple.

- Fueron veinte- Dijo regodeándose.

- ¡Oh cierto! Veinte camellos de la segunda red de narcotráfico más grande de Blueway.

Jr parecía divertirse escuchando la conversación.

- Quiero que vayáis al puerto a esperar la llegada del contenedor.

- Si no cofias en mi ¿por qué no mandas a otro equipo?

- Porque contigo por lo menos puedo conseguir algo a cambio de perder la droga, con otros... digamos que lo más seguro es que pierda a dos agentes. Esta noche a las once, puedes ir tirando.

- Vamos Jr, te invito a desayunar.

Salieron del despacho y se dirigieron al ascensor. Las miradas de los demás policías no pasaron desapercibidos a los ojos de Jr. A pesar de los logros de Mike muchos seguian viéndolo como algo extraño. El edificio de la comisaria al igual que las instalaciones eran bastante antiguas, y el ascensor chirriaba al bajar rompiendo el silencio que se había formado entre ambos compañeros.

- Mike ¿Como es que te deja hacer lo que quieres?

- Es una buena jefa, fue la única que me dio una oportunidad cuando me convertí en lo que soy. A cambio yo le he dado el mayor indice de arrestos de la historia de Blueway.

- Eres como un héroe en la academia de policías. Bueno... para algunos, para otros eres un aborto de la naturaleza.

- Veo que eres directo, así que yo también lo seré. No soy un buen tío, ni un buen poli. Hago tratos, tengo un prostíbulo y, joder que si recibo sobornos, pero gracias a lo que soy, he hecho todo lo que he hecho. Hay quien me apoya como Alvarez, y hay quien quiere que me echen del cuerpo.

- Soy tu compañero, mientras no me vendas o me pegues un tiro, tendrás mi apoyo. Ahora bien, juegamela y seras un mapache con un traje muy caro atropellado en el suelo.

- Cada vez me caes mejor.

- ¿A donde me llevas a desayunar?

- No vamos a desayunar. Tengo que hablar con alguien.

- Pues dime a donde vamos.

- A la piscina municipal.

Hace alrededor de 1 año

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#6

MIKE

El cielo de Blueway se cubría de nubes poco a poco mientras el coche patrulla circulaba por la ciudad.

- ¿Porqué me llevas a la piscina papi?

- No hagas esas bromas conmigo novato- la cara de Mike se había entristecido al escuchar la palabra papi. Debido a lo que era nunca podría tener hijos con la mujer que le esperaba cada noche en la cama.

A pesar de su rudo carácter y su cara de pocos amigos Mike no podía negar lo que era, un animal.

- Lo siento jefe.

Aparcaron el coche en la parte de atrás de la piscina. Caminaron tranquilamente hasta la puerta trasera donde los esperaba un hombre uniformado de seguridad. El uniforme parecía bastante descuidado y demasiado ajustado a la redonda barriga del guardia, sin embargo el sombrero ni siquiera le entraba en la cabeza, simplemente se sujetaba con el pelo engominado.

- Cielo santo Tomy ¿Que llevas puesto?

- ¿Te gusta Mike? Era del anterior guardia, ahora soy yo- su voz nasal sacaba de sus casillas a Mike cada vez que lo escuchaba, así que intentaba que las conversaciones no fueran muy largas.

- ¿Esta tu tío?

- Si claro pasa.

- Tomy... mejor déjalo.

Los dos Mikes entraron por la gran puerta azul decorada con peces de color amarillo. Avanzaron por un largo pasillo que olía a cloro, no estaba muy iluminado y la humedad daba una mayor sensación de agobio y claustrofobia.

Tras un pequeño paseo llegaron a la piscina principal donde un hombre limpiaba la superficie del agua con una red enganchada a un largo palo. El hombre no era menos corpulento que el de la entrada y su pelo también estaba engominado. Su cuello era tan grueso que casi no se se podía saber donde terminaba.

Mike se adelanto a Jr y se acerco al hombre.

- No dispares, con el arma que llevas dentro del chándal.

- Si no quieres que dispare no traigas polis aquí.

- Es mi nuevo taxista.

- Y dime mi buen y peludo amigo ¿Sabes tu nuevo taxista mantener la boca cerrada?

- La verdad es que es un poco bocazas pero no parece mal tío. Pero bueno si te traiciona haz lo que quieras.

El corpulento hombree dejo la red en el borde de la piscina y se acerco con paso tranquilo a Jr. A cada paso las chanclas rechinaban por el agua.

- Señor, no se lo tome a mal, pero para amenazar mejor póngase otro calzado.

- Tienes agallas... jovencito.

- Puede llamarme Jr.

- Jr... Me gusta ese nombre. Yo soy Andrea. Los amigos de Mike son mis amigos, pero si me la juegas...

- ¿Me ahogara en la piscina como al guarda de seguridad?

- ¿Como lo has sabido?

- El que parece ser su sobrino lleva el traje de un hombre llamado Bill, sin embargo se llama Tomy. Las mangas y el cuello del jersey están mojadas, y usted esta recogiendo lo que parece una cartera de la piscina, esta claro que no es la suya, sino ya se habría lanzado a por ella, así que puede que sea del hombre que ahogo hace no mucho en esta misma piscina. De ahí que sean las once de la mañana y aun este cerrado.

Mike se saco otro cigarrillo del paquete y se lo metió en la boca.

- Vaya Mike, parece que te han dado a uno listo esta vez. Lo bueno de la gente lista es que suele hacer lo que mas le conviene, como cerrar el pico con los temas que aquí se hablan. ¿Capito?

- Perfectamente.

- Venid vamos a tomar un café al despacho de socorristas.

La habitación no parecía para nada una oficina de socorristas. El suelo estaba enmoquetado en color granate y las paredes cubiertas de madera oscura. El centro de la sala estaba ocupada con una gran mesa de madera, dos sillas pequeñas para los invitados y una gran silla de despacho. De las paredes colgaban fotos de gente reunida para comer. En la esquina había una barra con una gran cafetera y, varias botellas de licores decoraban la pared de encima de esta.

Andrea con su corpulento cuerpo se acerco a la cafetera y empezó a preparar lo que serian tres cafés. A pesar de su gran tamaño y su tosquedad a la hora de hablar trabajaba con gran delicadeza. Molía el café con un pequeño molino manual, lo compactaba sin hacer mucha fuerza, lo olía, parecía disfrutar de ese ritual.

Puso la maquina en marcha y se sentó en el sillón tras la mesa de despacho, luego hizo un gesto para que los dos visitantes se sentasen.

- Y bien Mike ¿Que te trae por casa?

- Supongo que ya sabrás lo del cargamento de droga que llega hoy a la ciudad.

- Así es.

- ¿Es tuyo?

- No amigo mio. Debe de ser de algún otro.

- Vamos Andrea, tenemos un trato recuerdas, me rascas y te rasco-- Dijo mientras daba otra calada al cigarro.

- Lo se Mike, pero me has fallado esta noche.

- No te he fallado estoy investigándolo.

- Ese tío me ha robado ya unos diez millones.

El corpulento hombre se levanto y fue a por los cafés. Sirvió a Mike, luego a Jr y por ultimo se volvió a sentar mientras dejaba el suyo en la mesa.

- Andrea no es fácil, no deja huellas, no hay un rostro ni voz solo roba y desaparece.

- Vamos Mike te he dado tanto y te he pedido tan poco, solo quiero que me traigas aquí a ese tío. Lo asfixio con mis propias manos y una vez muerto te dejo en paz y seguimos con nuestros tratos. Hablando de todo un poco ¿Como están las chicas?

- Muy bien la verdad, sacan mucho cada noche y los clientes siempre vuelven, este mes tendrás un buen ingreso.

- Bien, muy bien y tengo entendido que tienes a una de las chicas solo para ti.

El rostro de Mike se endureció y la calada fue esta vez mas larga de lo habitual.

- Si, Zofia. Es una buena chica y no le pone pegas a tirarse a un mapache, ya sabes que no hay muchas de esas.

- Tutti felices entonces.

Jr bebió el café en un par de sorbos y dejo la taza en el platillo sin hacer mucho ruido.

- Disculpe señor, pero ¿no suelen las mafias italianas tener un restaurante de pasta o algo así?

- Así es joven amigo, pero como los polis siempre nos buscaban ahí ahora tengo una piscina, pero bueno si algún día quieres llevar a alguna chica a un buen restaurante italiano tengo unos cuantos en Blueway. Tranquilo que los amigos de Mike no pagan- Termino la frase con una fuerte carcajada que ensordeció a Mike.

- Andrea no quiero molestarte mas, dime lo de las drogas y me iré a preparar la redada.

- ¿Que pasara con la mercancía?

- Es toda tuya como siempre.

- Sera algo pequeño como tu Mike. Aun no tengo toda la información pero te enviare un mensaje cuando sepa algo. Sabes que lo haré.

- Novato ¿Que tal disparas?

- Nada mal.

- Andrea préstanos a tu sobrino para lo de esta noche.

- Si lo hiciera la próxima cabeza en estar bajo el agua seria la mía. Mi mujer me mataría Mike.

Se despidieron dándose dos besos y volvieron al coche. Jr arranco el coche patrulla y se puso en marcha.

- Escucha novato déjame en casa y vete a descansar. Esta noche ven vestido de calle, también le pediré un coche menos llamativo a la Alvarez.

Hace alrededor de 1 año

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#7

Eran las cinco de la tarde, el cielo ya estaba totalmente cubierto y empezaba a lloviznar. El cielo retumbaba con el sonido de los truenos. La zona vieja de la ciudad estaba formada por edificios antiguos, las ventanas apenas se sujetaban, la fuerza del viento las hacia moverse hasta el punto que parecía que se iban a romper el mil pedazos. En esa zona vivían la gente mas pobre de la ciudad. Si eras de familia humilde vivías ahí, si habías sido un ganador y lo habías perdido todo en una mala apuesta, drogas o putas terminabas ahí pasase lo que pasase si no tenias con que pagarte un techo vivías allí. Cuando se habla de la zona vieja de Blueway parece que todo son penas y tristeza, sin embargo no es así, no exactamente. La gente que allí vive, puede trabajar y ganarse un sueldo para pagarse un techo en la zona vieja, pero quizás no sea un trabajo muy legal.

La zona vieja estaba controlada por la familia de Andrea, cada apartamento, cada almacén, cada centimetro cuadrado de esa zona era suya. La gente que alli vivia, se ganaba un lugar donde dormir ayudando a Andrea y los suyos con lo que el pidiera. Para Doc no era diferente.

Un lujoso coche negro llego derrapando al apartamento de Doc. Bajaron dos hombres piloto y copiloto y fueron a por un tercero que yacía tumbado en el maletero del coche. Doc observaba la escena desde una ventana que daba a la calle.

- Marcharos ahora mismo son hombres de Andrea.

Estaba atendiendo a un niño de cinco años con fiebre.

- Coge a tu hijo y vete a casa, dale este jarabe tres veces al día, si dentro de un par de días sigue igual vuelve, pero no faltes al trabajo, sino te cerraran el grifo.

- Vivo sola, como lo voy a dejar solo.

- Tranquila yo mismo iré a verlo pero no pierdas tu puesto.

- Gracias doctor eres muy amable.

La mujer cogió a su hijo y se lo llevo por una puerta trasera que Doc usaba para casos como este. Casi como si de una coreografía se tratase entraron los dos hombres trajeados del coche con el tercero a rastras, mientras la mujer salia por la otra puerta.

Lo tiraron sobre la camilla con fuerza y sin el mas mínimo cuidado. Uno de ellos se acerco a Doc. Era un hombre robusto, llevaba el pelo rapado y un bronceado muy llamativo, teniendo en cuenta que en Blueway llovía todo el año cuando alguien estaba tan bronceado no podía no llamar la atención.

- Tiene que hablar- Su voz era ronca y con un leve acento italiano.

Doc se acerco al paciente, para hacerse una primera opinión.

- Varón, unos cuarenta y pico, metro sesenta, delgado, pelo negro, barba de tres días. Ojo izquierdo hinchado, mandíbula desencajada, varias costillas rotas, dedo anular cortado y una bala en la pierna izquierda. Posible perforación pulmonar.

-- No quiero un reporte medico, quiero que lo hagas hablar.

- Hay dos formas de hacerlo, le curo la mandíbula, habla un poco y se muere, o lo opero le salvo la vida y cuando despierte que hable.

- Colocale la mandíbula y listo.

Doc se acerco a su paciente, las lagrimas del hombre se mezclaban con las perlas de sudor que le caían por la cara, metió las manos en la boca del paciente dio un golpe en seco y tras un aullido de dolor, parecía que el paciente podía hablar.

El robusto italiano se acerco al paciente apartando a Doc de un empujón, lo hizo con tanta fuerza que lo sentó en una silla que había en la sala, después agarro de la camisa al paciente.

- Sabemos que vais a meter drogas en nuestra ciudad, así que si quieres seguir con vida ya puedes decirme lo que quiero.

- Si te lo digo me mataras.

- Amigo mio, si no me lo dices estas muerto, pero si me lo dices, aquí mi amigo el doctor puede curarte y hacer que vuelvas a casa con tu mujer, y tu hijo Jhony.

- ¿Como? ¿Como sabes tu de...

- Lo sabemos todo así que habla o ya sabes lo que puede pasar... tu mujercita tiene un buen culo ¿Te deja darle? Seguro que a mi no me lo puede negar.

- Esta bien esta bien. Son solo una pequeña parte de vuestra organización que quería sacarse unas perras y consiguieron unos quilos. Son unas raspillas para todo lo que movéis.

- Dame nombres.

- Dame un papel y te los apunto si quieres.

- Mejor te dejo mi móvil y se los envías a mi jefe directamente.

- Claro claro, lo que quieras- dijo mientras escribía un mensaje con los nombres de todos los integrantes del pequeño grupo.

- Gracias amigo, Andrea no olvidara esto y no te preocupes por tu familia, cuidaremos muy bien de ellos.

- ¡NO! ¡ESPERA! ¡NOOO!

El otro acompañante del paciente había sacado un revolver y lo disparo en la frente. La pared quedo cubierta de sangre y sesos. Doc ya estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones, sin decir nada se levanto y fue a buscar un cubo lleno de agua.

- Doctor debería usted limpiar la consulta, hay un poco de paciente en la pared- dijo mientras reía a carcajadas- Ve a buscar a la mujer de este, mata al niño y lo entierras con el padre, la mujer la llevas al club de Mike.

- Entendido. Pero primero llevémonos a este.

Los dos visitantes enrollaron el cuerpo en una sabana y se lo llevaron de vuelta al maletero del que había salido. El coche se fue a con la llegada de las primeras lluvias del dia.

- ¿Otra vez?

Una anciana de pelo gris y joroba pronunciada entraba por la puerta de la consulta, caminando lentamente, debido a a la edad y su cogerá.

- Abuela, ya te dije mil veces que no entres después de oír esta cosas nunca es nada bueno.

- Y yo te dije mil veces que no me llames abuela que no somos familia.

- Eres lo mas parecido a una familia que tengo.

- ¿Como te ha ido la entrevista? ¿Te han dado el puesto?

- No abuela, seguiré siendo medico aquí, creo que hago mas falta que en la ciudad.

- Eres un buen medico, no deberías quedarte aquí, este no es lugar para la buena gente.

- Entonces tu tampoco deberías estar aquí.

- Por eso quiero que consigas otro trabajo a ver si así me sacas de aquí.

- Tu hijo vive en la ciudad y hace tiempo que te dice que vayas con el.

- Mi hijo es idiota, trabaja para Andrea en unos de esos restaurante que tiene.

- Y yo trabajo para el aquí ¿Que diferencia hay? Alli por lo menos tendrías agua caliente para ducharte.

- El día que me vaya de aquí sera el día que sea libre.

- Aquí uno es libre el día que se muere, es el único sitio en el que Andrea no tiene poder. Quédate aquí esta noche si quieres, tengo que ir a la ciudad a buscar alguna mercancía.

- ¿Por la noche?

- No es algo muy legal abuela, no quieras saber mas. Aprovecha que así puedes dormir en una cama de verdad, alguna ventaja tenia que tener trabajar para un asesino.

Doc bajo salio de su apartamento, la anciana se despidió de el por la misma ventana por la que había visto llegar el coche poco antes.

Al final de la calle había una estación de tren. Cogió el único tren que llevaba al bosque y volvió al único sitio en el que realmente se sentía seguro, su cueva.

- Peste esta noche iremos mas light, como va el prototipo de mascara de Doctor.

- Parece funcional aunque menos resistente que la actual.

- Bueno, no podía ser todo tan fácil.

- La nueva mascara cuenta con pico retráctil haciéndole mas fácil el poder girarse en espacios pequeños. Se pierde el aspecto de mascara de medico de la peste pero la funcionalidad es mayor.

- Es retráctil, lo usare solo en casos necesarios, no quiero que pierdan el miedo al Doctor.

- Sabia decisión.

- Preparare también una mino locuras ¿Como va el químico L1Z3?

- Listo, solo debe proceder a su ingesta.

Doc, recogió unas pequeñas esferas metálicas de una estantería. Cada una de esas esferas al impactar con el suelo, soltaba una nube de gas que hacia tener alucinaciones a quien lo inhalara.

- ¿Cuanto dura peste?

- La ultima tanda dura tres horas señor.

- Aumento de todas las habilidades físicas, sentidos y la percepción. Es una autentica obra de arte papa. Me has dejado una buena herencia.

Hace alrededor de 1 año

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#8

La oscuridad de la noche cubría el cielo de Blueway. Mike y junior esperaban en el astillero sentados en un un pequeño coche negro. Mientras esperaban a que llegase la hora aprovecharon para comer unas hamburguesas del burguer mas pequeño y delicioso de la ciudad.

Era otro de los restaurantes de Andrea. Mike iba a buscar comida cuando tenia que hacer rondas o vigilancias como la que estaban haciendo, y a cambio de ciertos favores Andrea no le cobraba.

- Joder Mike, esto esta buenísimo.

- Andrea tendrá muchos defectos, pero hay que reconocer que en cualquiera de sus restaurantes, se come de lujo.

- ¿Las hamburguesas son caseras?

- Jr, este tío le da chuletones mas grandes que mi cara a sus perros ¿Te crees que en sus restaurantes te va a dar carne de mierda?

- ¿Como es que trabajas para el?

- No trabajo para el... nos hacemos ciertos favores.

- Por lo que entendí, tu casita playboy es suya.

Mike dejo de masticar, bebió un trago de refresco y se aclaro la voz.

- Escucha, no quieras saber demás. Cuanto menos sepas de todo lo que mueve ese hombre mejor vivirás... Pero es cierto, es suya. Me deja vivir ahí y yo le llevo el local. Esta tarde me han traído una chica nueva... Entro llorando... Habían matado a su marido y a su hijo. Por si fuera poco antes de traérmela la violaron. No soy un tío un muy majo, pero cuando veo como destrozan una familia solo, por dinero me jode.

- Te entiendo, vivo en la zona vieja y joder, veo este tipo de cosas cada día.

- ¿Te queda algún familiar?

- Nop. Mi padre murió en un accidente y mi madre murió al darme a luz ¿Y tu? ¿Tienes familia?

Antes de responder dio un pequeño mordisco a la hamburguesa.

- Como puedes ver no soy una persona, ni una obra divina de Dios. Mis padres, yo y una larga cola de animales fuimos elegidos para un experimento. Fui el único que sobrevivió.

- Lo siento.

- Ha sido lo mejor. Creo que no estarían muy orgullosos de en lo que me he convertido.

- Pareces mucho mas inaccesible desde fuera.

- Eres el primero al que le cuento esto por propia voluntad.

- ¿Y obligado?

- El segundo. Ahí están.

Un grupo de cinco personas se acercaba a uno de los contenedores del astillero. Cogieron una palanca y rompieron el candado que sujetaba las puertas. Iluminaron el interior con una linterna, había varias cajas de plástico con el logotipo de unos de los restaurantes de Andrea. Al abrirlas se toparon con bolsas de carne congelada que ocultaban pequeños fardos de droga.

- Este es el negocio de nuestra vida - dijo uno de los integrantes de la banda.

Mike y Jr se separaron y rodearon la banda uno por cada lado. Jr se quedo oculto tras el contenedor mientras Mike salio a hablar con los traficantes.

- ¿Que coño haceis?- dijo mientras su cara se iluminaba al dar una calada a su cigarrillo.

- Joder es Mike.

- Karim ¿Sabe Andrea lo que estas haciendo?

- Claro coño, es solo que no te esperábamos aquí.

- Sabéis que yo siempre estoy cuando llegan los paquetes.

- Muchas veces no estas aqui, no me mientas.

- Siempre estoy, solo que a veces no hace falta que salga. Esto no estaba planeado, es un negocio vuestro y Andrea me ha enviado a ver quienes estaban metidos en esto.

- Vamos Mike aqui hay dinero suficiente para todos.

Mike desenfundo la pistola y apunto a Karim, este empezó a temblar y a sudar.

- ¡MIKE! ¡MIKE! Joder amigo, tranquilo. Lo tiramos todo y listo, Andrea no tiene porque enterarse.

- Ya lo sabe. Ahora...

Antes de poder vocalizar otra palabra uno de los acompañantes de Karim desenfundo su pistola y disparo a Mike, fallo, pero no se rindió. Mike se escondió tras uno de los contenedores para cubrirse del fuego enemigo. Dos disparos salieron de detrás del contenedor, uno de ellos dio de lleno en la espalda de uno de los traficantes tirando al suelo.

Los interesantes de la banda se separaron y empezaron a correr por el astillero en diferentes direcciones para huir de Mike y Jr.

El segundo no se dio cuenta y paso corriendo por delante de Mike, este aprovecho y le disparo en el pecho. El tercero estaba corriendo por la orilla del astillero, Jr lo placo y esposo a uno de los puntos de anclaje del astillero. El cuarto estaba subido a uno de los contenedores intentando no ser visto.

Miike olfateo el airer y pudo notar el olor del que se ocultaba sobre el contenedor. Subió por un lateral, al ver que este no se daba cuenta de que estaba siendo acechado se abalanzo sobre el y le golpeo con todas sus fuerzas, el traficante quedo inconsciente y Mike lo esposo al contenedor. Faltaba solo uno, Karim. Desde el contenedor pudo ver como este se iba corriendo al almacén central del astillero. Mike se fue corriendo tras el.

El corazón de Karim latia con fuerza, su respiración era entrecortada y el sudor corría por su frente y el pulso le temblaba. El almacén estaba lleno de contenedores bien apilados, formando un pasillo en el centro. Las luces que colaban del techo parpadeaban y se movían con la corriente que entraba en el edificio.

Un sonido metálico resonó por todo el almacén, provenía de las vigas del techo.

- ¿Mike? ¿Que coño haces?- Karim estaba nervioso y su voz temblorosa.

Una pequeña esfera callo del cielo hasta tocar suelo. La pequeña bola metálica disparo el gas que contenía dentro. Karim lo inhalo sin querer.

Karim se dio media vuelta, se quedo sin aliento al ver lo que tenia detrás. Un medico de la peste lo miraba. Karim se cayo al suelo del susto, su mente estaba empezando a jugarle malas pasadas. Cada vez le costaba mas respirar.

- Karim, dile algo a tu jefe de mi parte. Le pagaras lo que le has hecho a la gente buena de Blueway.

- ¡NO ME MATES POR FAVOR!

- No Karim, te necesito vivo.

- Manos arriba los dos.

Mike había llegado al almacén.

- Karim ni te muevas y tu, por fin eres mio.

Karim estaba en el suelo hecho un ovillo temblando.

- Vaya pero si es mi detective favorito. Escucha esto no va contigo, así que me voy.

- Alto o disparo. Tengo que llevarte con Andrea. Creo que le debes unas cuantas explicaciones y mucho dinero.

- No le debo nada. Ha destrozado familias, ha matado a gente buena, todo por dinero.

- Ha hecho cosas malas, eso no te lo voy a negar pero Blueway podría ser aun peor de no ser por el.

- ¿Lo defiendes?

- No te debo explicaciones.

Mike apretó el gatillo, la bala salio disparada a su objetivo, cruzo el abdomen de Doc.

- Sera mejor que me vaya detective.

Doc salio disparado hacia el techo y desapareció por uno de los ventanales.

Jr entro por la puerta del almacén inmediatamente después.

- ¿Estas bien?

- Si pero hay que salir a buscar al puto ladrón de Andrea.

Ambos salieron y empezaron a buscar por los alrededores, pero no había ni rastro de el.

Mike y Jr se volvieron a reunir.

- No lo veo.

- Ni yo ¿como lo ha hecho? Le dispare y le acerté de pleno.

Hace alrededor de 1 año

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#9

Esa noche Mike no pudo dormir. Revivía una y otra vez el momento del disparo. Cómo acertaba a su objetivo, como su cuerpo casi se caía del impacto y como finalmente se iba como si nada.

El teléfono de Mike empezó a vibrar sobre la mesa de noche. Lo cogió rápidamente para no despertar a la joven pelirroja que dormía a su lado.

– Dime.

– Vente cagando ostias a la piscina.

– Entendido.

En cuanto colgó la llamada llamó a JR para que lo llevara.

El camino fue silencioso, el único sonido era el golpeteo de las gotas de agua contra el parabrisas.

–¿Te ha dicho lo que quiere?

– No hace falta se lo que quiere, lo que no se, es lo que me va a costar darle lo que quiere.

– Hemos llegado.

Jr iba a bajar del coche pero Mike lo sujeto por la manga para que se quedara en el coche.

–Ire sólo.

El camino por los pasillos se le hacía eterno está vez. El corazón le latía con tanta fuerza que parecía que se le iba salir del pecho.

El sobrino de Andrea no había hecho ningún chiste ni comentario en todo el trayecto. Al llegar al despacho de Andrea, le abrió la puerta y esperó a que entrase para cerrarla tras de él.

Andrea había preparado dos cafés. Esperaba sentado jugando con un envoltorio de preservativo.

– Mike amigo siéntate.

Mike cumplió su orden sin dudar.

– Me han comentado lo que pasó ayer.

– Si, he pillado a los que intentaban estafarte no creo vuelva a...

– ¡CALLA! - Tragó saliva y un sorbo de café - has conseguido parar a una panda de inútiles a los que ya tenía en mi punto de mira, pero no has podido pillar a un tío que me ha robado millones. ¿Sabes? A veces dudo si es que no eres tan listo o si es que no estás lo suficientemente motivado. Cómo de lo primero creo que vas bien servido con lo que te doy, supongo que te falla lo segundo. Así que a partir de ahora estarás más motivado, con más ganas de pillarlo ¿Sabes cómo lo se?

– No.

Andrea no dijo nada más solo lanzó el preservativo sobre la mesa frente a Mike. El pulso de Mike empezó a temblar. Salió sin dar palabra. Intentaba disimular la ira y el miedo caminando firmemente pero, en cuanto cruzó el umbral de la puerta salió corriendo al coche donde lo esperaba Jr.

– ¡ARRANCA DE UNA PUTA VEZ AL CLUB!

Hace alrededor de 1 año

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#10

El coche patrulla iba a toda velocidad por las calles de Blueway con la sirena sonando, los coches se apartaban de su camino y la lluvia golpeaba con fuerza el cristal delantero. Jr estaba concentrado en esquivar coches para llegar lo más rápido posible, pero Mike solo podía imaginar las peores escenas posibles para lo que se iba a encontrar en el club.

Finalmente llegaron. Al mismo tiempo que entraban en el aparcamiento, un coche con cinco de los hombres de Andrea salía, al cruzarse, el piloto les saludo con una sonrisa de oreja a oreja.

Mike y Jr entraron al aparcamiento, bajaron del coche y fueron corriendo a la puerta trasera del edificio. Solo con abrir la puerta el olor metálico de la sangre les golpeó como el derechazo de un boxeador.

Mike no conseguía parar de temblar pero entró a la sala principal mientras su corazón latía con todas sus fuerzas. La música estaba apagada pero los focos rosas iluminaban el suelo. Estaba cubierto de mujeres, la sangre brotaba de las heridas hechas a cuchillo, cubriendo casi por completo el frío y negro suelo. Escuchó como un cuerpo caía desde la barra del club, pensó que había sobrevivido algúna, pero al comprobarlo se dió cuenta de que el cuerpo se había desplomado por su propio peso.

Jr se dedicó a comprobar cada una de las chicas pero Mike solo podía pensar en la joven pelirroja a la que amaba. Subió las escaleras lo más rápido que pudo. Al llegar a la puerta de la habitación se topó con la puerta entreabierta. La abrió con temor.

Jr había terminado de revisar todos los cuerpos, no quedaba ni uno con vida. Cuando se percató de que Mike no estaba subió por las escaleras en busca de su compañero. Al llegar a la puerta de la habitación vio como Mike se bebía una copa de whisky mientras una joven pelirroja lo miraba desde la cama, tenía una de las mejillas rojas marcada con la forma de la pata de Mike, antes de que llegara Jr la había abofeteado.

Antes de poder hacer una sola pregunta el silencio reinante se vio interrumpido por el sonido de las sirenas de los coches patrulla. Rodearon el edificio y varios agentes entraron a registrarlo.

– Está aquí traed las bridas.

Unos de los policías entró en el cuarto, agarró a Mike por el hombro y lo tiró al suelo. La copa calló con él, rompiéndose en mil pedazos y empapandole el ozico con alcohol.

– Queda detenido por el asesinato de quince prostitutas, todo lo que diga será usado en su... En fin ya te sabes todo esto.

– Espera ¿que coño haces? Yo estaba con él en todo momento y no hizo nada, fueron los hombres de Andrea.

Mike lanzó una mirada a Jr que hizo que se estremeciera.

– Novato cállate – se acercó para que la joven tumbada no pudiera oír lo que decía – esta tía trabaja para el grande, ella fue quien lo denunció y, con todos los contactos que tiene ese hombre ¿cuanto crees que tardarías en ser el siguiente?

– Mike haré lo que pueda para...

– Déjalo Jr, no quiero saber nada más de esto. Acércate un segundo – cuando Jr se agachó se acercó a su oreja para susurrarle – en mi caja fuerte, clave dos ocho cero ocho, hay unos frascos negros tiralos. No preguntes solo hazlo.

Subieron a Mike al coche patrulla y se lo llevaron a una cárcel cerca de la costa de Blueway. Habían pensado en meterlo en un refugio de animales o un zoo, pero con su inteligencia sabían que se escaparía, el juez decidió tratarlo como a un ser humano. Jr cumplió en parte con lo que le había dicho Mike solo que, en lugar de tirar los frascos de los llevó con él.

El furgón de la policía llevó a Mike hasta la cárcel en el mismo instante que lo detuvieron, no hubo juicio. No se sorprendió, teniendo en cuenta quién había tramado todo eso le extrañaba seguir vivo.

Con él iban dos guardias armados con escopetas, uno miraba a Mike fijamente, tanto que más que mirar al preso parecía estar enfrascado en sus pensamientos, el otro parecía estar dormido, usaba la gorra para taparse los ojos. Colgando del bolsillo del segundo, estaban las llaves de las esposas que habían fabricado especialmente para Mike.

Estaban al alcance de la pata, solo tenía que cogerlas y el guardia de la mirada perdida le pegaría un tiró en la frente, un solo movimiento y todo terminaría y sería por fin libre.

– No te vamos a matar Mike. Andrea ha dejado bien claro que al que te toque se lo carga con sus propios puños – al parecer el guardia dormido no estaba tan dormido.

– Si me suelto y os mató yo ¿Que haríais?

– Si morimos hoy nuestras familias recibirán una cantidad innombrable de dinero ¿Crees que me importa algo morir?

– Tu no disfrutarás de ese dinero.

– Si no sabes cómo vivimos en Blueway mejor cállate.

– Os podría matar y luego suicidarme con vuestras armas.

– Balas de fogueo. No hay ni una esquina afilada y hay partes acolchadas. Llegarás vivo si o si a la cárcel Mike.

Y así fue, tras casi dos horas de viaje el furgón entró en el recinto de la cárcel de Blueway. Donde le esperaba una celda para él sólo.

Hace alrededor de 1 año

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#11

La cárcel era un lugar lúgubre, apenas iluminado. Las pocas ventanas que habían estaban tapiadas con barrotes, si a eso se le suma el hecho de que en Blueway siempre llueve la cárcel vivía en una eterna penumbra. Los muros formaban un gran cuadrado dejando en el centro el patio de los presos para que no tuviesen en ningún momento contacto con el exterior.

La entrada a la cárcel costaba de dos pasos, primero había que pasar el primer control y pasar la primera verja, esta se cerraba tras el furgón y una vez dentro se bajaban a los presos.

Se lavaban con una manguera de agua fría. Se les quitaban sus pertenencias y finalmente se les vestía con el uniforme amarillo de presos. Una vez completado el proceso se le abría la segunda verja que daba al patio interior de la cárcel y se les hacía pasar.

Mike estaba aun más mojado que la mayoría de los presos debido a su abundante pelo. En uno de los bolsillos se percato de que tenía un bulto. Metió su pequeña pata para comprobar el contenido, era un paquete de tabaco. Abrió la cajetilla, dentro habían ocho cigarrillos, un mechero y un trozo de papel doblado.

Mike saco el trozo de papel y lo abrió.

Querido amigo mío, cuando supe que te iban a encerrar en la cárcel no podía dejarte con una pata delante y otra detrás. Así que les dije a mis chicos que te metieran esto en tu pijamita. No te preocupes por el Dark-Side, nuevas chicas entraran mañana, más jóvenes y que darán más beneficio. En cuanto a tu muchachita, bueno, hizo bien su papel. Te dejo unos cigarrillos, en la cárcel los podrías cambiar por unos favores, aunque conociéndote te los vas a fumar, por eso te dejo también un mechero.

Con cariño tu amigo Andrea.

Mike no dudó ni un segundo, se metió un cigarrillo en la boca y lo encendió. Comprobó el número de su celda. En esa cárcel los guardias casi no entraban al interior del recinto, solo para recoger los cadáveres que surgían de las disputas entre presos. Al final de la manga ponía el número de la celda de cada preso.

En el patio, los pequeños riachuelos de agua que se formaban por la lluvia embarraban toda la zona de recreo. Las puertas de las celdas estaban siempre abiertas, pero muchos de los presos no salían de sus celdas.

Subió por una escalera metálica, hasta llegar al segundo piso donde estaba su celda. Era una habitación pequeña con una litera un orinal y una pequeña ventana con barrotes. Se acercó a las camas, pero en ese momento apareció en la entrada su compañero de celda. Era un hombre corpulento, calvo y con varias cicatrices en la cara, medía unos dos metros, cada vez que entraba a la celda tenía que agacharse.

- Veo que ya has llegado –Dijo el preso con una voz ronca.

- ¿Es que me esperabas?

- Por supuesto, de hecho me han dado ciertas instrucciones.

- ¿Cómo qué?

- Lo primero, que no te mueras.

- Vaya, tengo un guardaespaldas para mi, vaya honor.

- No te pases mofeta, si me pillas cagando puedes acabar muerto.

- Vaya, que pena.

Mike ya no podía caer más bajo. Había perdido a la mujer que amaba, el club y a todas las mujeres que había intentado ayudar y por si fuera poco, no podría volver a ejercer en el cuerpo. Solo le quedaba esperar.

- Tranquilo no tendrás que cuidarme mucho tiempo, de hecho, si no he calculado mal creo que en una semana ya se terminará tu trabajo.

#12

Los primero días en la cárcel consistieron en varios intentos de los presos de matar a Mike, por encarcelarlos años antes, comer y dormir, aunque esto ultimo no era nada fácil. Cada vez que cerraba los ojos solo podía ver la carnicería que habían dejado Andrea y sus hombres en el club.

Cada mañana después del desayuno era la hora de la medicación. Andrea había informado a los médicos que Mike debía tomar un medicamento especial que el mismo entregaría a la cárcel, sin suponerles coste alguno. Desde el primer día Mike rechazó la medicación. El liquido negro que llevaba varios años tomando ya no volvería a entrar en su cuerpo.

Muro, así es como Mike llamaba a su nuevo guardaespaldas, lo acompañaba a recoger la medicación, sin embargo a pesar de que Mike siempre la rechazaba no insistía en que se la tomara.

Tras cinco días de condena Mike parecía estar más tranquilo. Ese día llovía, así que ambos compañeros de celda decidieron pasar la tarde tumbados en las literas antes de la cena.

- La verdad Muro estoy contento.

Las conversaciones con muro no solían ser conversaciones como tal. Normalmente solía ser Mike hablando durante largos monólogos. Mientras Muro se dedicaba a mirar a la nada, mientras fumaba un cigarrillo.

- Dentro de dos días se terminará mi condena.

A veces Muro sorprendía a Mike con algunas palabras pero en este caso, solo se limitó a soltar una pequeña carcajada que desconcertó al animal.

- ¿Sabes algo que yo no sepa Muro?

Para no variar la pregunta no recibió respuesta alguna, solo una nube de humo que caía de la litera de arriba.

A las nueve sonó la sirena que indicaba la hora de cenar. Los presos dejaban el patio encharcado y las celdas húmedas para bajar a la zona del comedor, la habitación era espaciosa para que cupieran todos los presos, entraba algo de luz a través de los ventanales tapiados con barras de hierro y llenos de mugre, el suelo estaba compuesto por un mosaico blanco y negro como el de un tablero de ajedrez. Las mesas estaban unidas a los bancos con barras de hierros y fijadas al suelo, algunos de los tornillos que las sujetaban ya no estaban en su sitio, algunos presos los había conseguido arrancar para hacerse un arma.

A la derecha de la entrada había un pequeño mostrador donde los guardias dejaban la comida. Con las cámaras vigilaban, si el comedor estaba vacío. Entonces cerraban las puertas con control remoto, un guardia entraba con las ollas llenas de comida y las colocaba sobre el mostrador, entonces volvía a salir y desbloqueaba las puertas para que los presos entrasen a comer. El sistema parecía hecho por cobardes pero tras la muerte de varios guardias, parecía la solución más inteligente.

Los presos entraron en estampida por la puerta principal, los más fuertes llegaban primero al mostrador y se servían hasta casi vaciar las ollas dejando a los más débiles sin comida, algunos apenas aguantaban una semana en la cárcel por la desnutrición. Mike no tenía que preocuparse por eso. Los demás presos respetaban a Muro y sabía que tenían que dejar suficiente comida para él y Mike.

El corpulento preso sirvió dos platos de lo que parecía un estofado aguado y lo aliñó con unas botellas que había tras el mostrador. Algunos presos conseguían favores especiales de Andrea haciendo algunos trabajos, Muro vigilando y defendiendo a Mike había conseguido que le trajeran salsa de soja al comedor, solo para él, una vez uno de los presos intentó robársela, al día siguiente se lo llevaron en una bolsa de plástico.

Curiosamente mientras comía era el momento en el que Muro era más sociable, llegando a entablar una conversación.

- Muro, ¿puedo saber como terminaste aquí?

- No creo que te interese.

- Si en un par de días me olvidaré que más te da.

-Maté a mi mujer - tras soltar la ultima palabra se llenó la boca con una cucharada de estofado.

Mike hizo lo mismo pero, el policía que llevaba dentro no podía dejar pasar el momento de debilidad de Muro.

- ¿Cuernos?

- ¿Tan simple te parezco?

- Bueno, el noventa por ciento de las veces que he detenido a alguien por malos tratos, solía decir que lo hizo porque ella era una puta.

- Pues estas compartiendo mesa con uno del diez por ciento.

- ¿Que pasó?

- No creas que por hacerte pasar por mi amigo voy a dejar de cumplir el trabajo que me dio Andrea, mofeta.

- Ya que estaremos juntos durante los días que me quedan ¿porque no me dices tu nombre?

- Paul. Me llamo Paul - por un segundo sus ojos recuperaron toda la vida que esa prisión le había robado- Hacía años que no daba mi autentico nombre a alguien.

- Yo soy Mike, Mike Apache.

- El que te puso el nombre fue un poco cabrón. La primera letra de tu nombre con tu apellido forman Mapache.

-Yo dije lo mismo pero a todo se acostumbra uno.

- Pues no Mike, no fue por cuernos. Asesinó a nuestra hija, estaba borracha y la niña se le cayó por el balcón.

- Lo siento.

- Los polis me encasquetaron el asesinato de mi mujer y el de mi hija.

- Pero las pruebas...

- Las pruebas se buscan si uno cree que el acusado es inocente sino, no hace falta.

- ¿Te encerré yo?

- No, fue tu jefa. En esa época era una poli más, aunque igual de corrupta que los de ahora.

- Lo siento Paul, en parte sé por lo que estas pasando.

Esas fueron las ultimas palabras de la cena. Ambos siguieron comiendo tranquilamente con las miradas de los otros presos clavadas en el cuello. Una vez terminada la hora de la cena todos los presos salieron del comedor en dirección a sus celdas. Se había formado un revuelo más grande de lo habitual. Los presos empezaron a golpearse por el reparto de la comida. A causa de los golpes los presos se empujaban entre ellos haciendo que más presos se unieran a la pelea. Paul empujaba a los presos fuera del alcance de Mike para que este no recibiera golpes. Paul golpeó con su derecha a uno de los presos bien alimentados, los más delgados se agarraban a otro preso mientras otros dos les golpeaban en el estomago. Mike saltó sobre uno de los presos que embestía hacia él, agarró con la pata izquierda el mono, para no caerse, luego le clavo las uñas en los ojos. El preso dolorido y desorientado se tiró al suelo gritando de dolor.

Un leve destello cegó a Mike, se dio la vuelta y vio como un preso se abalanzaba sobre Paul con un cuchillo improvisado con un tornillo. Corrió lo más rápido que pudo, se lanzo entre las piernas del atacante, le golpeó en la parte trasera de la rodilla mientras resbalaba entre sus piernas, se dio la vuelta y golpeó la entrepierna con todas sus fuerzas. Paul se había dado cuenta de lo ocurrido, pero en ese momento solo hizo un gesto de aprobación. Con la caída de dos de los grandes parecía que el resto empezaba a calmarse.

De vuelta a la celda se tumbaron en sus respectivas camas.

- Mike... Gracias, de no ser por ti... Ya sabes.

- Tu me cuidas cada día, es lo mínimo que podía hacer.

- Mike te quiero proponer un trato.

- ¿Como que?

- ¿Tienes algún contacto allí fuera, de los polis?

- Puede que aun quede uno si.

- ¿Crees que podría ayudarme a salir de aquí?

- Eso es imposible, tendrías que escapar de aquí y esconderte, la poli no puede hacer nada por ti, ya sabes... Andrea.

- ¿Me echarías un cable si pudieras?

- ¿Acaso dudas?

- No vas a morir, ni desaparecer ni nada que se le parezca.

- ¿Como sabes eso?

- Andrea me obliga a ponerte tu medicación en tus raciones de comida. Estas tomando pequeñas dosis diarias, no notas el efecto de golpe pero tu mente, nunca dejará de funcionar como hasta ahora.

- Si dejo de comer...

- Si dejas de comer te lo inyectaran a la fuerza.

- Saldremos de aquí Paul, confía en mi.

Mike no sabía que hacer, no iba a morir, no iba a perder su conciencia, no se convertiría en un animal otra vez, simplemente seguiría siendo el mismo.

#13

Tras varios días encerrado permitieron a Mike recibir visitas, no esperaba que nadie fuera pero confiaba en que Jr fuera a saludar, y así fue.

A la hora de las visitas lo llevaron a una sala dividida con paneles de cristal. Varios teléfonos estaban pegados a los cristales, uno a cada lado de la barrera.

Jr parecía cansado y desnutrido, a pesar de los pocos días que habían pasado parecía otro hombre. Descolgó el teléfono y el guardia le alcanzó el otro a Mike.

— Macho soy yo el que está en la cárcel y al que parece que estén matando de hambre y sueño eres tu — dijo Mike sonriendo.

– Al menos sigo siendo más guapo ¿Cómo lo llevas amigo?

– Ya te dije que no te preocuparas, Andrea me ha puesto un guardaespaldas y por lo demás no me puedo quejar. ¿Hiciste lo que te pedí con el frasco?

– ¿Si pero que era eso y porqué querías que lo tirase?

– Es lo que me hace ser lo que soy, pero la versión perfecta. Andrea consiguió hacer una copia barata de eso con los archivos que pudo recuperar de la investigación, sin embargo, nunca ha conseguido ese nivel de perfección. Si lo hiciera sería útil en humanos... Y bueno imagínate soy un mapache las ostia de listo y tengo mas fuerza que algún humano imagínate lo que podría llegar a ser en humanos.

– Podría hacer ejércitos invencibles.

– Por eso te pedí que lo tiraras, era el último que quedaba.

– No te preocupes. No tienes mala cara amigo.

– Lamento no poder decir lo mismo.

– Hago turnos extra mientras busco una forma de sacarte de aquí.

Mike calló unos segundos, luego le hizo una señal a Jr señalando el auricular.

– Quiero escapar- dijo con un tono bajo pero firme. Su rostro era serio y le brillaban los ojos de la emoción.

– ¿Que quieres que haga?

– No puedes hacer nada, a no ser que seas un escapista profesional - otra carcajada rompió el silencio que reinaba en la sala.

–Mike... Hay algo que debes saber.

El rostro de Jr se había vuelto aun más sombrío, las facciones marcadas por su mal estado parecían ensombrecerse aún más.

– Todo lo ocurrido con Andrea ha sido culpa mía.

– No Jr...

– No me llamo Junior. Mi nombre completo es Mickel Jr. Soy el hijo del inventor de esa substancia que me diste para destruir.

El rostro de Mike se rompió con la noticia.

– Mi padre dejó parte de los documentos de como crear ese químico escondidos en un lugar de nuestra casa que solo el y yo conocíamos. Tras estudiar medicina y química me dediqué a intentar conseguir lo que mi padre quería, curar a gente con ese producto. Pero eso no es lo más importante... Mike yo soy el Doctor, el ladrón que ha robado a...

– ¡CÁLLATE! – La inexpresiva cara de Mike se convirtió en pura ira – he intentado capturarte, y como no lo conseguí mataron a todas esas mujeres ¡¿ENTIENDES ESO?!

El guardia hizo el amago de acercarse a Mike viendo el arrebato de ira pero Mike le indicó que no se moviera, el guardia volvió a la lectura de una revista porno que llevaba con él.

– No tenía que pasar todo esto Mike.

– Pero ha pasado Jr, han matado a un montón de inocentes por tu culpa.

– Mike, llevo una consulta en la zona vieja, trabajo de policía y robo a la mafia, de lo que robo la gran mayoría lo doy a gente que no puede ni comer un trozo de pan al día. No pretendo disculparme por lo que sucedió, no era mi intención pero he visto a esta gente matar por menos delante de mi ojos sin dudar. De hecho yo he atendido a muchas de las mujeres que tenías en ese club, a sus marido o a sus hijos – las lagrimas corrían por el rostro de Jr – pero no puedo hacer nada más.

Mike dejó el teléfono colgando y salió de la sala de visitas de un portazo.

#14

Fue una tarde larga para Mike. Los demás presos siguieron con su día a día, con las palizas, las peleas por la comida, pero Mike, Mike no podía. El que había sido su compañero, el que había considerado un amigo era en realidad, el hombre que llevaba persiguiendo desde hacia tanto tiempo.

Esa noche Paul llevó la comida a la celda. Era el mismo estofado del día anterior oscurecido con la salsa de soja privada de Paul.

- Come un poco.

- No. gracias.

- Tienes que hacerlo Mike, sino ya sabes que tendré que obligarte.

- Pues dame el liquido y listo no tengo hambre.

- No puedo, esta diluido en la salsa de soja.

- Eso no tiene sen... Paul, tu estas tomando esa salsa, tu también estas tomando el químico.

- Si, Andrea dijo que me ayudaría en la cárcel. Antes era bastante flacucho y débil pero mírame ahora estoy como un toro.

- ¡JODER!

Mike empezó a golpear la pared con los puños, golpeó tantas veces y con tanta fuerza que los nudillos le empezaron a sangrar.

- Mike tío ¿Que te pasa?

- No te das cuenta Paul, está experimentando contigo. Si no mueres, si solo mejoras en todo, significa que están cerca de conseguir lo que quieren. Eres el paciente uno. Si vives lo suficiente como para serles útil significa que lo pueden usar en humanos sin ningún peligro, Andrea podría ser el siguiente puñetero Rocky si quiere.

- Mike, si esto sale mal ¿Que me puede pasar?

- No quiero ser duro pero, soy el único animal que conoces que habla y fueron muchos cientos antes de mi.

- Si paro...

- Puede ser peor.

Paul sacó un par de vasos de plástico del bolsillo, escurrió la salsa del estofado repartiéndola en los dos contenedores. Entregó uno a Mike y se quedó el otro.

- Por nosotros Mike, espero que consigamos salir de aquí algún día, te invitaría a un estofado bueno de verdad.

Antes de beberse el contenido del vaso sonrieron como si de dos amigos en una taberna se tratase.

Llegó la noche, las celdas se cerraron y la oscuridad consumió la cárcel.

Un sonido metálico rompió el silencio. Mike se despertó sobresaltado, parecía venir de la ventana de su celda. Saltó a los barrotes, intentó ver algo en la oscuridad pero no hizo falta, una sombra cayó del cielo hasta quedar de frente a la ventana. Una mascara alargada con ojos de cristal enormes miraba a Mike a la cara mientras la lluvia caía sobre él.

- ¿Que haces aquí?

- Vengo a sacarte de aquí.

Paul se levantó de la cama de un salto al escuchar a Mike hablar por la ventana.

- Mike ¿Quien coño es este?

- Es el culpable de muchas muertes.

- Pero ¿Amigo o enemigo?

- Eso depende. Dime una cosa Doc ¿Como lo hiciste? ¿Como sobreviviste a un tiro en el pecho y llegaste en menos de un minuto a donde yo estaba?

- Supuse que me lo preguntarías.

Otro Doc cayó del cielo y quedó colgando a la altura del otro.

- Sois dos.

- No exactamente.

Doc clavó un cuchillo en la cabeza a su otro yo, pero no brotó ni una gota de sangre sino arena.

- Un puto muñeco- Dijo Mike.

Doc cortó la cuerda del muñeco y lo dejó caer.

- No es arena ni tela de verdad, son hidrosolubles, así que con esta lluvia, en cinco minutos no quedará nada de él. Ahora coge esto y decide.

Doc lanzó una pequeña caja al interior de la celda. Mike la recogió del suelo. Era simple, una caja de puros con un cierre dorado.

- ¿Que es esto?

Doc no contestó. Mike abrió la caja en su interior estaba el arma reglamentaria de Mike con un silenciador acoplado, y un pequeño pulsador con un botón rojo.

- Es tu arma, si lo miras tienes un cargador entero. El pulsador es para detonar unas pequeñas cargar que puse alrededor de este muro, si lo activas explotaran y podrás irte de aquí.

- Si salto desde esta altura soy mapache muerto, y lo mismo pasa con mi compañero.

- Hay una tirolina puesta en la parte superior de la pared, lleva directamente a la orilla donde te espera una lancha con la que vine.

- ¿Y la pistola?

- Si quieres terminar conmigo, por todo lo que hice este es tu momento. No pienso moverme.

Mike cogió el arma y apuntó a la frente de Doc.

#15

Paul se puso entre Mike y Doc sin dudar.

- Si este tío nos puede sacar de aquí, no permitiré que lo mates.

- Podremos hacerlo igualmente, el detonador lo tengo yo y todo lo demás ya está dispuesto.

- Gracias a él, le debo una.

- No vino por ti Paul, vino para conseguir mi perdón, su alma a cambio de mi vida. Pero no se da cuenta de que no lo odio por mi, lo odio por lo que le hizo a otras personas.

- Entonces también me odias a mi.

- No ¿Porque iba a odiarte?

- Mate a mi mujer.

- Mató a tu hija.

- Y yo la maté después, podría haberla denunciado, yo seguiría fuera y ella estaría ocupando mi lugar.

- Este hombre mató a todas las mujeres a las que prometí que protegería... tenían un trabajo de mierda, les pagaban una miseria a cambio de que cualquiera se las follara, entiendes y conseguí que eso les pareciera algo decente, algunas eran hasta felices por el simple hecho de seguir vivas... Pero ya no lo están, porque yo no fui capaz de hacer lo que tenía que hacer... Yo apoyaba lo que hacía este hombre ¿Entiendes? Están muertas... por mi culpa.

Mike se desplomó sobre el suelo llorando como un niño. Doc y Paul contemplaban la estampa en silencio.

- Mike, gracias. Te prometo que intento que los demás no salgan heridos por mis actos. Todas esas mujeres murieron porque sabían quien eres, de no ser así no habrían podido hacerles nada. No te diré que te pongas una mascara y vengas conmigo, pero puedes salir de aquí y vengarte.

Mike se secó las lagrimas, Paul le ayudó a levantarse, no hizo falta nada más. Doc activó las cargas explosivas, un trozo del muro se desprendió y cayó al suelo, las alarmas empezaron a sonar penetrando en las orejas de Mike. Doc colocó un par más de ganchos a la tirolina y los tres se lanzaron hacia la orilla.

- Moveros, no quiero que los guardias me vuelvan a encerrar - Dijo Paul.

- Tranquilo están todos noqueados, les metí una buena dosis de somnífero a la comida de los guardias.

- Eres todo un estratega.

- ¿Te crees que es fácil engañar a Mike? Tengo que adelantarme varios pasos siempre para que no pille.

- Cállate, el robo de la joyería fue una chapuza digna de un ladrón de barrio, de hecho llegué a pensar que solo era un imitador - Dijo Mike con tono burlón.

Llegaron al puerto de Blueway, esa noche los hombres de Andrea no estaban haciendo ningún negocio.

- He estado investigando el mejor día para traeros aquí. Ahora mismo lo mejor sería irnos al aeropuerto para...

- No voy a ir a ningún sitio Jr. Vamos a ir al club, quiero ponerme algo un poco más elegante, y después quiero hacer una visita a nuestro buen amigo Andrea. Paul tú si que deberías irte, Andrea te buscara y seguramente te mate por traicionarlo, tengo un par de amigos que hacen cosas poco legales, podrían darte una identidad.

- Gracias Mike, hazme un favor, dale una buena ostia de mi parte a Andrea, el bar que le fiaba a mi mujer era suyo, como casi todo en esta ciudad.

- No te preocupes.

Doc le indicó que tenía que hacer para llegar al aeropuerto desde allí, desde allí todo lo que había preparado para Mike lo podría usar él

- La contraseña es Ok Doc. Una vez les digas eso te sacaran del país.

- Gracias amigos.

El muro subió al coche que estaba preparado para la huida de Mike y se fue al aeropuerto.

Doc y Mike volvieron al club montados en la moto de Doc. Habían pasado poco tiempo pero una sensación de libertad que llenaba a Mike de felicidad.

Finalmente llegaron al club, las puertas y ventanas estaban tapiadas y el cartel apagado. Rodearon el edificio y abrieron una de las ventanas para poder entrar, hicieron algo de ruido al sacar las tablas pero nadie vino a comprobar lo que ocurría.

El local olía a podrido, las manchas de sangre seguían en el suelo, al parecer solo habían sacado los cuerpos e inmediatamente después tapiaron el edificio.

- Jr, quería pedirte perdón... La culpa de esto no es nuestra, sino de Andrea... De no existir ese hombre nada de esto habría ocurrido.

- Mike, de verdad siento lo que ocurrió, pero ambos sabemos que esto no terminará hasta que Andrea, se vaya.

Mike se cambió el traje de preso por uno de los que solía usar para trabajar con la policía.

- Paso de la corbata.

Golpeó con el zapato la pata del armario. Una pequeña puerta se abrió revelando un frasquito negro en su interior.

- Este si que es el último químico de tu padre el M1K3. O como tu padre lo llamó, Mike.

- Es el que funcionó, el que hizo que un mapache corriente se convirtiera en un agente de policía.

- Ese mismo. Me beberé al mitad y la otra mitad te lo puedes llevar para analizar.

- Sería una revolución para la medicina, pero si Andrea se entera.

- Andrea morirá esta noche Jr.

- Vas a ir a la casa del mafioso más grande que se haya conocido y matarlo, si es algo muy coherente.

Mike descolgó el teléfono que tenía al lado de su cama.

- Hola, pásame con Andrea.

- ¿Que haces? Si se entera...

- A estas alturas ya sabe que dos de los presos se escaparon.

- ¿Andrea?

- Hola amigo mio ¿Que tal el spa?- Dijo Andrea al otro lado de la linea.

- Bueno me dijeron que era de los mejores, pero a parte de los baños de barro todo lo demás era bastante mediocre.

- Y dime viejo amigo ¿Que puedo hacer por ti?

- ¿Que tal un café? Por los viejos tiempos.

- Por supuesto. Vente y nos tomamos uno.

- No, quiero tomarlo aquí.

- Mike, sería un poco irresponsable si voy a tu zona de confort ¿No crees?

- Has registrado este sitio miles de veces seguramente.

- Eso es cierto, pero y si te has equipado durante tu viaje desde la cárcel.

- Tengo una dosis del químico que intentas conseguir desde hace tanto tiempo. Nadie sabía de él excepto yo.

- ¿Como se que no es mentira?

- Tendrás que dar un salto de fe.

- Ahora voy.

Colgó el teléfono y sentó a esperar en la cama.

- ¿Que vamos a hacer para acabar con él?

- Tu no harás nada, lo haré yo. Quiero que te lleves eso y te vayas de aquí. No quiero que por lo que tu padre ha trabajado tanto termine en sus manos.

- Mike solo morirás.

- Jr ya lo sé. Pero es lo único que puedo hacer para estar en paz conmigo mismo.

- ¿Morirte?

- Intentar matarlo.

- ¿Y si viene con todos sus hombres?

- No lo hará, sería una señal de debilidad. De hecho vendrá solo. Si otros miembros de su grupo se enteran de lo del químico, cuanto crees que tardarán en intentar matarlo para conseguirlo.

- No lo había pensado.

- Vete Jr, y sigue jodiendole la vida. No te detengas ante nada ni nadie, Doc es... algo importante en esta ciudad, es una chispa que puede hacer explotar una revolución. Si todos siguen al medico que quiere erradicar esta enfermedad que es la mafia, hay una posibilidad de que todo esto termine.

- Sigue vivo para ver como ocurre.

- Lo intentaré.

La luz de los faros de un coche se filtraron entre los tablones de las ventanas, Andrea había llegado.

- Ahora vete, tengo que tomarme un café.

Jr le entregó un pequeño botón negro a Mike antes de irse.

- Es un micro, colocatelo en la solapa del traje así sabré como ha terminado todo esto.

- Vale.

Doc salio por el tejado y al mismo tiempo Andre entraba en el club.

- Mike amigo, baja que voy a preparar el mejor café de tu vida, quizás también sea el ultimo.

#16

Antes de bajar al reencuentro con Andrea se miró al espejo, como tantas otras veces había hecho, esa como bien había dicho Andrea podría ser la ultima vez que lo hiciera, luego, bajó las escaleras con calma.

En la sala principal el jefe de la mafia había colocado una mesa, encima un fuego de camping y una cafetera.

- No podía traerme la maquina de casa, así que lo haremos a la antigua, con una cafetera pequeña.

- ¿Como te va Andrea?

- No me puedo quejar Mike, no me puedo quejar ¿Y Paul?

- Tu conejillo de indias, a estas alturas debe de estar en un barco dirección a America del Sur.

- Es mentira, pero me da igual. Siéntate amigo.

Mike cogió una de las sillas de madera que había tiradas por el suelo, tenía algún agujero de bala y varias salpicaduras de sangre. Cuando se sentó en la silla se sintió en paz, la luz de la barra era la única que iluminaba el local con el tono azulado del neón. Andrea estaba limpiándose una silla para sentarse en frente a Mike.

- Bueno Mike, dime ¿Que quieres? Me has hecho venir hasta aquí pero aun no se tus condiciones.

- Quiero que te mueras.

- Eso no va a ser posible, verás, soy alguien importante.

- Y un cobarde. Viniste solo, no confías en que si alguien se entera de lo que esta pasando aquí no intente matarte.

- Bueno, con lo años he aprendido a cubrirme las espaldas. Mike, esto no va a terminar bien. Verás, estoy seguro de que estas armado. Pero no me preocupa porque no creo que me quieras ver morir de un disparo, sería... Fácil. No, tu quieres que sufra, igual que estas mujeres que por otra parte murieron por tu culpa. Todo este tiempo diciéndome que estabas intentando pillar a ese ladrón y ahora va y te saca de la cárcel... Si Mike mis contactos de la cárcel me siguen pasando información ¿Sabes porqué? Por que nada ha cambiado, todo es igual que antes de toda esta matanza, tenga el químico o no, sigo siendo el que manda, la gente me teme y el temor es respeto.

Mike desenfundó la pistola y la lanzó sobre la mesa.

- Siempre me hizo gracia ese arma, parece un juguete pero sin embargo esta hecha para tus patitas.

- Andrea, si algún día llegas a morir ¿Que pasará?

- Mike todos morimos.

- A manos de otro.

- Pues que mi familia se vengará.

- ¿El idiota de tu sobrino? No creo que funcione.

Andrea cogió el arma de Mike y la descargó. La cafetera dejó de borbotear, señal de que el café estaba listo.

- Es cierto, mi sobrino sería la peor de las opciones, pero no me refería a él. He estado entrenando y preparando a hombres de mi confianza para ocupar mi puesto, gente leal, con mis ideales. Esta ciudad nunca volverá a pasar hambre.

- ¿Acaso te crees un salvador?

- Mike, no hables si no sabes nada de mi. Yo nací en las calles de Blueway. Me patearon me cortaron he pasado hambre ¿sabes porqué? El que estaba antes en mi puesto solo se quería llenar los bolsillos. Yo no, una vez acabé con él, ocupé su puesto. Con toda la fortuna que había amasado ese hombre compre media ciudad. Di puestos de trabajo a cientos de personas.

- Puestos que te llenaban a ti los bolsillos.

- Pero les daba un hogar y comida. Es cierto que a veces he hecho cosas que no debía, a algunas familias les he arrebatado seres queridos, pero fue todo por el equilibrio. Todo encaja a mi manera, si se lo dejara todo al azar, bueno esta ciudad estaría sumida en el caos.

Andrea sirvió los cafés y volvió a tomar asiento.

- Volveré a hacer mi pregunta Andrea ¿Que pasaría si te mato ahora mismo?

- Nada cambiaría, otro ocuparía mi lugar. Hagas lo que hagas, has perdido Mike. Si no me matas nada cambia, si me matas nada cambia, si te vas todo sigue igual. Aunque mataras a cuatro de mi lista de sucesión, habría otros. No tienes forma de derrocar este imperio.

El corpulento hombre se sacó una caja de cigarrillos de la camiseta y un mechero.

- ¿Recuerdas como empezó todo esto?

- Una reunión para tomar un café y un cigarrillo para cerrar el trato.

- Exacto ¿Te apetece un cigarrillo?

El móvil de Andrea empezó a sonar en su bolsillo.

- Perdona dame un segundo. Si... Entiendo... ¿Como que han robado los papeles?... Buscadlo y matadlo, son pruebas maldita sea.

- ¿Que ocurre Andrea?

- Parece que tu amigo se ha infiltrado en mi piscina y ha robado algunos papeles que bueno... no importa.

- Vaya, parece que tu castillo empieza a caer viejo amigo.

- No solo tengo que volver a empezar con otros y no hay problema. Se llevaran a los que están listos a la cárcel pero mientras viva no pasa nada.

- Eso si es que puedes salir vivo de aquí.

Cogió la cafetera del fuego y se la lanzó a la cara a Andrea, el lanzamiento fue extrañamente fuerte, Andrea intentó protegerse con el brazo pero se rompió la mano con la fuerza del impacto.

Mike saltó sobre él y empezó a golpearle la cara repetidas veces mientras el fornido hombre intentaba sacárselo de encima.

- ¡NO PUEDES! Me he tomado el químico Andrea, soy más fuerte y listo que nunca.

Le golpeó hasta que la cara se convirtió en una grotesca masa de carne chorreante de sangre y babas. Andrea cayó al suelo gimoteando. El traje de Mike estaba salpicado de sangre y las manos parecían estar hechas de ella.

- No pasa nada Mike, otros saben de tu existencia e intentarán robarte el químico de tu cuerpo muerto.

- No Andrea, no lo harán. Tus hombres estarán entre rejas gracias a este micro que llevo en la solapa. Has confesado crímenes y Doc te ha robado tu papeles donde seguramente especificas quien es tu sucesor y los sucesivos en caso de que haya algún problema, como sino una organización tan grande como la tuya, se iba a creer que habías nombrado un sucesor que no fuera de tu propia sangre. Y por si con eso fuera poco yo caeré contigo viejo amigo.

Se acercó a la mesa, abrió el gas y luego fue a la cocina del club, abrió la llave del gas y dejo que el edificio se fuera llenando poco a poco. Volvió a la mesa y cogió el paquete de cigarrillos y el mechero. Se acercó al bulto de carne que yacía en el suelo y le ofreció un cigarro. Las lagrimas corrían por la cara deformada de Andrea.

- No te preocupes Andrea, todo ira bien a partir de ahora.

Mike se metió un cigarro en la boca y cuando encendió el mechero todo el edificio explotó. La explosión hizo retumbar a media ciudad. Una enorme bola de fuego ardía en el centro de Blueway. La lluvia que siempre acompañaba la ciudad, apaciguó las llamas hasta la llegada de los bomberos,

Al día siguiente el ejercito apareció en la ciudad para arrestar a toda la mafia. Muchos se rindieron sin enfrentarse otros murieron defendiendo los ideales de Andrea, pero algo era cierto, Blueway era libre por primera vez en años. Lo que podría parecer una buena noticia fue en realidad un momento extrañamente incomodo para la mayoría de la población, ya que estaban acostumbrados a vivir según la ley de Andrea. Los locales y empresas de Andrea pasaron a formar parte del gobierno mientras no se aclaraba todo ese asunto.

Los sucesores de Andrea y demás corruptos terminaron en la cárcel, cuando algunos empezaron a dar información los demás cayeron como fichas de dominó.

Enterraron los restos calcinados de Andrea y Mike a los pocos días, poca gente acudió al entierro. Nadie sabía lo que Mike había hecho por ellos a ojos del publico había sido un accidente de gas tras la huida de Mike de la cárcel ayudado por Andrea. Pero alguien no falto al entierro alguien sabía que había que agradecer todo lo que estaba pasando, Jr.

Siguió trabajando como medico por el día y vigilando la ciudad por la noche con la masca del Doctor.

- Gracias por todo Mike, te prometo que nada de esto volverá a ocurrir.