ammassostellare
Rango3 Nivel 10 (98 ptos) | Cuentacuentos freelance
#1

La vida de Caleb da un vuelco cuando su rutinaria y hastiante jornada laboral se ve alterada por una serie de extrañas llamadas que solicitan sus servicios para una misteriosa causa. Acostumbrado a sus bromistas y paranoicos oyentes, ignora a su interlocutor pero este no parece nada satisfecho.

De tener una existencia anodina a verse envuelto en una sociedad donde cuestiones como la lealtad o la mera moralidad son una utopía, Caleb traicionará sus principios en pos de su propia supervivencia.

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#2

El cartel luminoso que señalaba cuándo estábamos en el aire estaba a unos minutos de volver "a la vida" así pues, le di un último sorbo al vaso de papel que a duras penas aguantaba mi café y volví a colocarme los cascos.

— Estamos de vuelta cuando dan las 4:35 aquí, una noche más; en La danza nocturna. Queridos oyentes, hoy hablaremos de conspiraciones del ocultamiento extraterrestre con la ayuda del teniente Halber Lynch. Ex agente de la aviación americana. Cuéntenos, Lynch ¿Es cierto que no sabemos ni un 1% de lo que el gobierno tiene en la recamara sobre el tema OVNI?

Y justo tras aquella pregunta, desconecté. Dejé que aquel perro viejo ansioso de atención, perteneciente al gobierno americano; se deleitase a sí mismo con su verborrea sin sentido, asintiendo de vez en cuando para que pareciese que mostraba interés. Este programa es una pantomima, todo lo que se cuenta en él es mentira o algún que otro hoax sensacionalista. Solo estoy aquí porque adoro la música y tengo mi momento personal en los intermedios. Bueno, también me atan a él más cosas pero no es el momento de hablar de ellas.
Cuando por fin acabó de parlotear aquel viejo decrépito daban las 5:45. Había devorado prácticamente el programa él solo. Le eché un vistazo al perfil en Twitter de La danza nocturna y pareció haber gustado. Desde luego hoy en día la gente tiene demasiado tiempo libre. Y mal gusto. Pésimo cóctel.

— Despedimos al señor Lynch, no sin antes darle las gracias por compartir sus conocimientos con nosotros y ahora sí; hasta la próxima madrugada y como siempre, gracias por vuestro tiempo y fidelidad con La danza nocturna.

Dejé los cascos sobre la mesa, me despedí con un seco apretón de manos del señor Lynch, cogí mi chaqueta y con un rápido gesto, le dije adiós al técnico de sonido también.
Me fumé un cigarro en el escalón de la entrada del edificio ya que, la caza de brujas contra los fumadores había llegado incluso a la radio. Está claro que quién impuso esa ley nunca ha trabajado aquí. Es el caos traído a la vida. Di una última calada, tiré la colilla y tras pisarla me dirigí al coche. Odiaba ver amanecer al salir del trabajo; justo cuando todo el mundo empezaba a hacer su vida, yo tenía que acostarme; lo cuál había reducido significativamente mis relaciones sociales. Miré el móvil pero no me paré en ninguna notificación en concreto, así que lo dejé en el asiento del copiloto y me dispuse a volver a casa sin más dilación.

Al llegar abrí la puerta casi a tientas, el cansancio se había hecho eco en mí y podía notarlo a cada paso. Sonó el móvil y lo miré de manera mecánica. Otra secuencia de números, lo cuál quería decir que el trabajo no había acabado. Froté mis ojos con fuerza y con cierta resignación me senté en mi escritorio, abrí el portátil pero al instante recordé que entraba luz. Bajé las persianas hasta el tope, cerré la puerta y tapé la webcam con cinta; estaba desconectada pero tenía que asegurarme como siempre. Hice lo propio con el micrófono, doble click sobre el buscador y allí estaba una vez más.

#3

Tras un par de saltos de link en link, llegué hasta lo que buscaba. Allí me esperaba un chat en el cuál alguien sabría descifrar lo que querían decir aquellos códigos y sería entonces cuando recibiría el resto de las órdenes. Hasta que eso ocurrió, tuve que lidiar con los típicos enfermos ansiosos de porno infantil y los que se perdían en su búsqueda de estupefacientes en la red. Podía notar las pocas horas de sueño en mis parpados, así que no me quedó más remedio que frotar mis ojos y armarme de paciencia.

Abrí el enlace que me pasaron y me llevó hasta un documento con una noticia falsa; la cual tendría que expandir con las instrucciones que me habían transmitido. Sabía de sobra que no podría dejarlo para luego, así que suspirando hastiado, comencé a escribir un artículo falso que cualquiera que hubiese perdido la cabeza se creería sin rechistar. Mi cometido consiste en colocar el cebo, los que pican lo expanden y así es como “la sociedad” consigue parte de su poder. Todos los que estaban allí hacía años que no tenían moral alguna, por eso se escondían en ese lado de la red y la verdad es que, yo tampoco me diferencio mucho de ellos. Cuando conseguí terminar, el reloj marcaba las 8:55 y lo único que me apetecía era dormir de una maldita vez. Colgué el archivo por fin en varios foros como me indicaron y cerré todo. Guardé el pc, volví a subir la persiana y me dirigí a mi habitación. Me senté en el filo de la cama para deshacerme de mis zapatos y me tumbé mirando al techo. A veces me da por preguntarme si me queda algo de ética pero no creo que importe lo más mínimo en los tiempos que corren. No era algo que me quitase el sueño pero sí que lo hacía el ansia por ser el mejor en mi encargo asignado y aún así, no pude evitar cerrar los ojos y rendirme ante el agotamiento.

Me despertó la vibración del móvil, eran las 16.25. Tenía un mensaje nuevo el cuál me instaba a mirar las redes sociales. Todo estaba inundado de la noticia que hacía unas horas había difundido; aún me parecía increíble cómo se esparcían los datos por la red a pesar de ser falsos. A la gente le gusta el sensacionalismo y no la verdad supongo, por eso vende más la prensa rosa. Dejé el móvil sobre la mesita y fui directo a la ducha dónde me quedé más tiempo abstrayéndome que aseándome. Al salir me puse algo cómodo y busqué en la nevera cualquier cosa que llevarme a la boca. Regresé a por el móvil mientras esperaba a que el bote de comida instantánea se hiciese en el microondas y abrí una de esas apps de citas tan famosas que le encantaban a todo el mundo.

#4

Desistí al no ver nada que me interesase. Ya, ya sé que son personas y que está mal hablar de ellas como el que escoge muebles pero hace siglos que nada me llena en esta vida así pues, no tiene mucho sentido fingir lo contrario. En vista del éxito —nulo—, me decanté por una vieja conocida a la que hacía tiempo que no veía. Una llamada y una charla amena bastaron para concertar una cita aquella noche.
Acto seguido, tomé la sabia decisión de dormir hasta una hora antes de la cita, la cuál usaría para arreglarme. Aún así, no fue demasiado; había confianza suficiente como para decidirme por unos vaqueros y una camiseta normalita. Nunca he sido muy ducho con la moda pero controlaba a la perfección todas las escalas de grises, negros y marrones, francamente no necesitaba mucho más. Mientras terminaba de atusarme la ropa y el cabello, mi móvil sonó de nuevo.

— Hola de nuevo, Margot. ¿Todo bien?

— Sí, sí, no te preocupes. —respondió a través del teléfono— Es solo que he pensado que podríamos cenar en tu casa. Compré un par de cosas en el super y bueno... ¿Qué opinas?

— Claro, está bien. —dije sin demasiado entusiasmo— ¿Te acuerdas del piso?

— ¡Ajá! Estoy a unos diez minutos.

— Perfecto, te veo ahora.

Cena en casa, apasionante. Cuando crees que las cosas no pueden ir peor, siempre te sorprenden para que veas cuán equivocado estabas. Aún así, no le di más vueltas y coloqué la mesa lo más decentemente que pude.
Al rato sonó el timbre, me miré al espejo y vi si era capaz de fingir una sonrisa que no luciese demasiado falsa. En efecto, ponerme una máscara era de las cosas que mejor se me daban con diferencia. Abrí la puerta y correspondí a los dos besos de Margot, ayudándola después con las bolsas.

— No recordaba tu piso tan acogedor. —dijo mirando alrededor.

— ¿Qué has traído para cenar? —no me apetecía hablar de interiores.

— Lo cierto es que un poco de todo. —sonrió— Sushi, ensalada césar, rollitos de primavera, hummus y té verde con limón para beber.

— Qué bien. —mentí— Suena todo delicioso.

La invité a sentarse y puse los ojos en blanco mientras me dirigía a la cocina. De veras, me estaba arrepintiendo mucho de aquello. Muchísimo. Margot era muy rara, al menos para mí. Siempre parecía estar en su mundo y me idolatraba por tener un estúpido programa de radio sobre misterios y toda esa parafernalia sin sentido. Todo por el simple hecho de que amaba a Poe, Stephen King y Lovecraft. Es más, siempre llevaba un libro de este último con ella del cual a veces, recitaba frases sin que nadie se lo pidiese. A todo eso tenías que sumarle una minucia: se denominaba así misma como bruja. A día de hoy sigo sin saber qué pensar con respecto a ese cúmulo de cosas. De todos modos, siempre le dejé claro en qué consistía nuestra relación y nunca le daba esperanzas. Cuando las reflotaba y se creaba ella misma sus propias ilusiones, yo la devolvía al mundo real de una patada. No quiero nada serio con nadie y mucho menos con alguien como ella.
Entró a la cocina y se empeñó en mantener una conversación que seguramente no iba a llegar a nada.

— Hey, Caleb ¿Sabes qué se me olvidó? Comprar algo para el sushi. ¿Tienes salsa de soja o algo que se parezca? —dijo mientras abría el frigorífico para examinarlo.

— Lo cierto es que no, no me gusta probar nada nuevo en lo que a comida respecta.

— «La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido». —respondió con tono serio.

Me froté la sien y conté mentalmente hasta diez, a veces me gusta pensar que soy una persona tranquila.

— ¡No seas soso, Caleb! —añadió entre risas.

Terminé de colocar todo lo que había traído en los platos e intenté ignorar lo que acababa de pasar. Una vez en el salón, se sentó a mi lado y comenzó a mirarme de manera casi obsesiva. Yo por otra parte, me limité a comer, no tenía nada mejor que hacer por ahora.

— Y dime, Caleb ¿De qué hablaréis la semana que viene? —parecía que el silencio era su peor enemigo.

— Bulos en internet y evangelios apócrifos. —respondí escuetamente.

— ¿En serio? Yo siempre me he sentido identificada con Judas, creo que es un incomprendido.

— ¿No se supone que las brujas odiáis a la Iglesia o tenéis una especie de convenio para no haceros competencia desleal como en la hostelería?

En lo que ella pensaba una respuesta a mi acidez, yo tomaba la terrible decisión de probar el té con limón. Pondría la mano en el fuego afirmando que la lava del infierno sabía mejor sin temor alguno.

— No digas eso, siempre nos han perseguido poniéndonos como las malas. —parecía molesta.

— Claro, como Judas, ahora todo tiene sentido. —me esforcé por no sonar excesivamente irónico.

— ¿Tú no crees en nada, Caleb?

— Obviamente no, tengo cosas mejores que hacer con mi vida. —como por ejemplo comer, pero al parecer la cita era para tener una tertulia espiritual.

— ¿Ni siquiera crees en las cosas de las que hablas en tu programa? Como por ejemplo el poder en las sombras, algo o alguien mucho más poderoso que todos nosotros.

Qué daño había hecho Hollywood. Habría sido gracioso sincerarme y contarle todo lo que sabía. Igual de divertido sería cuando después intentasen deshacerse de ambos.

— No, solamente actúo como intermediario para comunicar esas cosas. —respondí al fin.

— Te hacía más interesante. Quiero decir, que te metías en esas cosas de lleno y te empapabas de ellas.

Me gustaría saber a qué Caleb había conocido porque desde luego ese no era yo. No había ni una sola cosa que me llenase lo suficiente como para tener un sentimiento tan fuerte como lo es la pasión.
La charla se extendió bastante rato, incluso mucho después de que terminásemos de cenar. Para entonces Margot estaba casi pegada a mí en el sofá, acariciando mi mano y mi brazo de forma repetitiva. No me suele gustar el contacto físico a no ser que lo busque expresamente, pero aquella velada no tenía como fin pasar el rato hablando de temas al azar.
Tras eso, las caricias fueron más allá y las acompañaron besos cada vez más acalorados. Poco a poco, ella se fue deshaciendo de mi ropa y yo de la suya. Besó mi cuello repetidas veces tomándoselo con calma mientras yo agarraba sus caderas con fuerza. Dejó escapar alguna que otra sonrisa pícara cuando me ayudó a colocarme el condón y se colocó sobre mí. Comenzó a frotarse sobre mi erección y ahogó sus gemidos —un tanto forzados en ocasiones— besando mis hombros. Al meterla dentro de ella, me excitó tanto sentir su calor que no pude sino moverme rápidamente, embistiéndola con fuerza. Se agarró a mi cuello y adaptó sus movimientos a los míos, como si estuviese igual de hambrienta. Así hasta que ambos acabamos y volvimos a besarnos con parsimonia, descansado para una "revancha". Revancha, por cierto, que se alargó hasta tres veces en las que a pesar de no durar mucho, quedamos satisfechos ambos.
Margot se había quedado sobre mí acariciando con calma mi pecho.

— Siempre me ha gustado tu olor... —susurró.

— Gracias, tú también hueles muy bien. —en realidad ni me fijaba en esas cosas pero no me apetecía ser desagradable.

— Me llama algo la atención y es que nunca he podido percibir el color tu aura. —dijo de repente.

— ¿Y es importante? —respondí sin demasiado interés, lo cierto es que quería dormirme.

— Claro, es lo que guarda todas tus emociones, sentimientos y vivencias. Con el aura se puede saber si alguien está lleno de bondad, rencor, miedo... Pero tú... —dudó mientras se incorporaba sobre mí— No pareces tener ningún sentimiento que resalte sobre los demás. Ya ni siquiera se trata del color, ni siquiera puedo percibirla. Se supone que los seres vivos dejamos de tener aura cuando morimos. —explicó.

— Estoy muerto por dentro entonces. —bromeé.

— No seas idiota. —clavó sus uñas en mis costados a modo de "castigo", cosa que me gustó más de lo esperado— Suelen decir que las personas sin aura son zombies resucitados por el vudú o muertos que han venido a este plano terrenal invadiendo un cuerpo humano.

— ¿De verdad crees que es buena idea hablar de esto después de follar? Digo, por saber. Igual el raro soy yo. —aquello empezaba a mosquearme y lo único que me apetecía era descansar de una vez.

— ¿Cómo pueden no preocuparte esas cosas, Caleb? —lo cierto es que ella parecía francamente preocupada con el tema.

— Simplemente me da igual, Margot. No creo en esas cosas y no voy a perder el tiempo ocupando mi cabeza con problemas que ni existen teniendo mil asuntos reales a los que prestar atención. Y ahora si me disculpas, voy a darme una ducha y a dormir. —espeté de malos modos mientras me la quitaba de encima para ir al baño.

(Continúa)

#5

Después de eso ni siquiera escuché lo que dijo, me fui directo a la ducha y dejé que el agua caliente hiciese el resto. Menuda chorrada acababa de soltarme; tenía la cabeza llena de pájaros. De cuervos siendo más precisos. Escuché unos toques en la puerta y cómo esta se abría, así que corté el agua y cogí una toalla.

— ¿Puedo quedarme a dormir? —preguntó con inseguridad.

— Lo mejor es que no.

Asintió sin mirarme a los ojos, le cedí el baño y recogí su ropa para acercársela mientras se duchaba. Por otro lado aproveché para ponerme algo cómodo y me tumbé en la cama, incluso apagué el móvil, me merecía un descanso.
Al rato escuché unos pasos acercarse a la puerta del dormitorio.

— Bueno, yo... Siento si algo te ha molestado.

— No importa. —dije sin siquiera voltearme.

— Entonces... Me voy ya. ¿Nos vemos la semana que viene?

— Tengo mucho trabajo, ya te llamaré. Pega un portazo al salir para que se quede bien encaja la puerta.

Hizo un breve silencio.

— ¿Puedo... Puedo abrazarte y darte un beso antes de irme?

Aquello hizo que frotase mis párpados, hastiado.

— Claro que no, no somos pareja. Ya hablaremos, adiós.

Por fin se dignó a marcharse y fue cuando escuché el portazo, que respiré tranquilo. Cada día odiaba más las relaciones personales. Ni siquiera quería una amistad, ella se había obsesionado con mantener algo que no existía desde el principio. Daba igual cuántas veces le repitiese cómo iban las cosas, siempre decía que estaba de acuerdo pero al final en su cabeza creaba una fantasía insostenible sin reparar en las consecuencias.

Estaba cansado de aquello. Estaba cansado de todo.
Si ni siquiera el sexo me llenaba, ya apenas si lograba entender por qué lo necesitaba. Tampoco conseguía comprender el hecho de que nadie entendiese lo que significaba "solo sexo" realmente. Tanto hombres como mujeres, al final todo acababa enredado por la otra parte. Si yo era capaz de mantenerme férreo e imparcial ¿Qué era lo que se lo impedía a ellos? ¿Cómo puedes querer algo más de alguien por tener algo en la cama con esa persona? El sexo es básico y animal, es la reducción de la conducta humana. Entre sábanas te mueves por instinto, no puedes sacar nada interesante de ahí como para querer algo más teniendo como base una necesidad primaria. Sería igual que enamorarte de un desconocido al que ves comer. Lo dicho, absurdo lo mires por el ángulo que decidas.

Suspiré cansado, me acomodé en una postura más agradable y apenas si bastaron unos minutos para que me adentrase en un profundo sueño.

Nergal
Rango3 Nivel 10
hace 8 días

¡Pobre Margot! Espero que alguien le haga justicia pero no te voy a mentir, me gusta mucho Caleb. Me gusta cómo escribes las escenas sexuales y la dinámica de la historia. ¿Cada cuánto publicas? Se puso interesante, sigue así ;)

ammassostellare
Rango3 Nivel 10
hace 8 días

¡Muchas gracias, eres muy amable! Suelo publicar dos días a la semana, casi siempre seguidos. Gracias por los likes y por seguirme, de veras, lo aprecio mucho.


#6

A veces las semanas pasaban tan pausadamente que sentía como si llevase años en el mismo mes. Trabajo, trabajo y más trabajo; solo trabajaba cuatro días al mes pero me agotaban como si fuesen muchos más.
Aquel día concretamente estaba preparando el programa, faltaban unas horas para estar en el aire y solo me quedaba ultimar detalles.

— ¡Hey! ¿Estás listo? —dijo Mark, el técnico de sonido; apareciendo casi de la nada.

— Claro, siempre. —qué bien se me daba mentir.

— Tu playlist de hoy tiene muy buena pinta. La verdad, que te guste la música alternativa con esos tintes oscuros y melancólicos, viene que ni pintado con La danza nocturna.

— Eso creo. —añadí.

— Voy a por un café ¿Te apetece algo?

— Tráeme otro, doble. La noche se presenta aburrida y me va a costar no dormirme.

Mark rió y asintió antes de marcharse. Hoy hablaríamos de cosas tan apasionantes como lo son los chemtrails y toda la parafernalia conspiranoica que le precede. Los temas relacionados con el gobierno me daban dolor de cabeza y que la gente se creyese de veras todas esas chorradas me hervía la sangre. Me aclaré la garganta y le eché una ultima ojeada al guión. Para cuando quise darme cuenta, se había pasado una hora y se acercaba la de trabajar de una vez por todas. Suspiré pesadamente y soplé para enfriar el café que acababa de traerme Mark. Lo necesitaba si no quería acabar K.O. sobre la mesa. Comenzó a hacerme señas, así pues me erguí sobre la silla y me coloqué los cascos. Fue entonces cuando se iluminó el cartel.

— Bienvenidos una noche más a La danza nocturna, queridos oyentes. Hoy hablaremos de un tema en auge, los chemtrails. Como muchos sabréis, teorías afirman que podrían tratarse de fumigaciones de la población. Hay gente que afirma un deterioro de su salud tras haber sido testigo de alguno, sobre todo en zonas rurales. Además, tendremos con nosotros a la experta en neurología Hazel Butalid para hablarnos de la telepatía entre gemelos.

El programa acababa de empezar y ya quería volver a casa, estaba francamente cansado de hacer aquello. Por suerte para mí, la doctora Butalid no fue un pelmazo a diferencia del militar que vino hace unas semanas. La señora habló de cosas realmente interesantes con respecto al cerebro pero, al aplicarlas en algo tan abstracto como la neurología, perdía fuelle. Aún así, éramos líderes de audiencia. Cosa que yo nunca me he explicado. De gustarme los temas que tocamos, simplemente buscaría otras medios y no la radio. Estamos controlados por el gobierno —como todo— y la tijera para censurar que usan con nosotros es más afilada de lo normal. De todos modos, no dejaban de ser un programa sobre fantasmadas que seguía gente con demasiado tiempo libre e insomnio, ya que emitíamos a las tres de la madrugada.
Al menos en los lapsos en los que podía poner mi música, lo disfrutaba de veras. Era un gozo bastante egoísta, la idea de compartirlo me daba bastante igual. Solo quería mi momento de calma, la música en comparación con el programa se asemejaba a ese ansiado silencio que todo el mundo busca ante la tempestad.
Cuando acabó por fin y pude dejar los cascos sobre la mesa, me di por satisfecho. Como siempre, me despedí del invitado y de Mark para salir pitando de allí. El café me había ayudado a aguantar pero a esas alturas, lo único que quería era volver a mi cama y no separarme de ella en días. Miré el móvil mientras me dirigía al coche, tenía un par de mensajes de Margot, pero nada relevante. Lo guardé y me monté, sujetando el volante con fuerza antes de apoyar la cabeza sobre él. «Estoy encerrado en esta mierda de círculo vicioso.» pensé y efectivamente, parecía que me iba a morir haciendo eso o hasta que explotase por el propio cansancio.

Nergal
Rango3 Nivel 10
hace 7 días

Me identifico con las ganas que tiene Caleb de morirse, me recuerda a cuando estoy de recuperaciones y parece que nunca voy a salir de ahí 😂😂😂
¿Dónde está ambientada la historia por cierto?
PD: Pobre Margot, otra vez 😂😂😂

ammassostellare
Rango3 Nivel 10
hace 7 días

Caleb es el hastío personificado, desde luego y la historia está ambientada entre Canadá y USA en la actualidad, vaya. También hay otros países y ciudades de por medio pero, ya se irá viendo.
Con respecto a tu posdata te aconsejo que no te encariñes demasiado con Margot. ?

Nergal
Rango3 Nivel 10
hace 7 días

¡Qué pena! 😩
Me gustó mucho Margot porque me recordó a mí en una relación que tuve pero por otro lado me gusta mucho Caleb, supongo que soy tonta y no voy a aprender nunca. 😂😂😂
Perdona por la pesadez ¿Pero subirás más esta semana?

ammassostellare
Rango3 Nivel 10
hace 7 días

Oh, qué mal leer eso. Espero que ahora estés bien. :(
Y nada, no te preocupes. Luego subiré otra parte de hecho.


#7

TW +18

Los días transcurrieron con normalidad y tanto mi trabajo real, como el "secundario" iban perfectamente. Podía tomarme el lujo de descansar sin remordimientos. Había seguido recibiendo mensajes de Margot y tal como llegaban, yo los ignoraba. Tuve algo con un par de chicas más pero, al menos se tomaron la molestia de fingir que no existía después. Aún así, seguía necesitando un respiro y distraerme con alguien.

Sin darle demasiadas vueltas, le escribí a una chica a varios kilómetros de mí. Apenas si tardó en responder un par de minutos así que, aprovechando su interés le propuse una cita aquella noche; la cual aceptó. Ya solo me quedaba elegir qué me pondría, algo informal estaría bien.
Las horas pasaron pasivamente ante mí, no tenía gran cosa que hacer salvo preparar el siguiente programa de radio. Lo que menos me apetecía era ponerme con el dichoso trabajo, detestaba lo que hacía. Aquello no me llenaba, no me aportaba lo más mínimo pero aún así, de algo tenía que vivir y de paso, podría ayudar a la "sociedad" a través de él.

Una hora antes de la cita rebusqué en mi armario para finalmente quedarme con unos pantalones grises de vestir no demasiado formales y una camisa blanca. Me vestí con calma, atusé mi melena y me coloqué la americana antes de salir. El restaurante en el que quedamos apenas si estaba a unos diez minutos de mi casa. Al llegar, ella estaba en la puerta esperando; la saludé con dos besos y le invité a pasar primero. Me gustaba que las cosas fuesen sobre ruedas pero aquello estaba siendo demasiado sencillo. Tras ofrecerle la silla me senté frente a ella y hablamos tranquilamente de temas banales antes de que el camarero tomase nota.
Pidió el plato más caro del menú y la miré de reojo, no pensaba pagar ningún despropósito. Así pues, pedí un filete de atún con a saber qué hierbas aromáticas y volví a mirarla.

— Bueno y dime ¿A qué te dedicas, Clarice?

— Ahora mismo no hago nada, estoy tomándome un año sabático ¿Sabes? Dedicarme solo a mí, darme algún capricho, viajar...

Lo cierto es que desconecté en cuanto sus palabras se juntaron para parir el más hastiante de los clichés.

— Muy bien, está genial pensar en uno mismo de vez en cuando. —respondí ocultando mi desgana.

— Ajá. La gente suele pensar que tengo la mente en las nubes por eso de que no quiero trabajar y todo ese rollo.

Evité poner los ojos en blanco.

— Vaya. Cómo pueden pensar eso. —bebí de mi copa, ya que me olía que el vino lo acabaría pagando también; al menos esperaba que hiciese su trabajo.

— ¡Eso mismo me pregunto yo!

Jesús, qué ganas de pedir la cuenta.

— ¿Usas mucho la app de citas? —cambié de tema sin pensarlo demasiado y le di las gracias al camarero cuando sirvió nuestros platos.

— Sí, pero lo cierto es que nada ha cuajado. —en cuanto tuvo su plato delante dejó de mirarme.

— Ah ¿Buscas algo duradero? Pensé que no por lo que ponía en tu perfil.

— Sí, pero ya sabes, a veces hay feeling.

Seguimos hablando de cosas vacías durante un rato pero al menos saqué en claro que compartíamos el gusto por la música de los 90. Aquello me levantó el ánimo por poco que fuera.
Finalmente pedimos la cuenta y contra todo pronóstico, ella se empeñó en invitar; cosa que no habría visto venir ni con un cartel de neón. Al salir, ella se agarró a mi brazo y comenzó a frotar su cara contra mi hombro para acto seguido pedirme que fuéramos a algún sitio más tranquilo. Así pues, la llevé hasta mi casa; después de todo, el propósito de aquella cita siempre estuvo claro desde el principio.
Estuvo besándome el cuello antes de que abriese la puerta, para finalmente abalanzarse sobre mi boca cuando entramos en casa. Me quitó la chaqueta, me desabrochó la camisa con ansia, me tiró al sofá y entonces no pude evitar preguntarle de dónde venían tantas ganas.

— Eres la más deliciosa de las presas que he tenido... —susurró.

¿Presas? No podía estar hablando en serio pero, lejos de achantarme; aquello me calentó aún más. Mordió con fuerza mi pecho y me chocó sentir semejante dolor desde el principio. Clavó sus dientes como si realmente estuviese decidida a devorarme. Las reacciones causadas por culpa del alcohol a veces son insospechadas me temo. Cogí su mentón para acercarla hasta mí y poder saborear sus labios, a lo cuál ella respondió agarrando mis nalgas casi con rabia. Pude sentir sus uñas clavarse pese a tener aún los pantalones puestos; lo cuales duraron poco tras eso. Me deshice de ellos mientras ella se dedicaba a mirarme ansiosa. Bajé mi ropa interior con calma, como buscando tortularla; dejando al aire poco a poco la erección que me habían provocado sus formas animales. Estaba seguro de que cualquier otro se habría marchado a la primera pero, mi instinto me incitó a agarrarla por el pelo y hacer que se tragase mi polla hasta dejarla sin aire. Me dejó claro que no era la primera que llenaba su garganta por cómo lo hacía. En aquel punto, de mi boca solo salía un gemido tras otro, ni siquiera me percaté del dolor de sus mordiscos y de cómo la rasgó con sus dientes. Ver aquellos pequeños hilos de sangre que lamía veloz y hambrienta, hicieron que me corriese de lleno en su boca. Justo después de tragarlo, me invitó a saborearlo de sus labios mientras arañaba mi pecho obcecada en dejar su marca por todo mi cuerpo.
Necesitaba llenarla, a esas alturas yo ardía y apenas si podía pensar. Solo notaba mi cabeza palpitar, pero antes de que pudiese notar su humedad en mis dedos; me dijo que tenía que marcharse y que si necesitaba más sabría cómo encontrarlo. Todo aquello con una sonrisa un tanto sádica dibujada en su rostro.
Vi cómo se iba, atónito y no pude hacer nada más que suspirar, dejando escapar un pequeño gemido al rozar las marcas aún frescas; de sus uñas con la yema de mis dedos.

Nergal
Rango3 Nivel 10
hace 6 días

Tu historia tiene de todo (siento comentar en todas las partes) y esta me ha gustado muchisisisisisimo ❗❗❗
No esperaba que a Caleb le fuese ese rollo y por un momento he pensado que Clarice era vampira por cómo se ha quedado pillado de ella.
Cada vez es más interesante y estoy muy impaciente por leer más y más *internal screaming*
Por favor, escribe MUCHAS escenas eróticas porque son MUY sexys y cuesta encontrar a alguien que escriba "polla" en un relato y no te de asco 😂😂😂😂😂

ammassostellare
Rango3 Nivel 10
hace 6 días

Me preocupaba subir estas cosas aquí por si lo leían menores, la verdad. De todos modos, me alegra mucho que te guste y tranquila, ahí más cosas así en Faces. ?