Marina_perez
Rango5 Nivel 23 (637 ptos) | Escritor en ciernes
#1
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  • #2

Ya eres feliz, Jack, sabes que te quiero. Me voy deshaciendo poco a poco, y cuando lo haga por completo, me convertiré en un material, me consumiré. Quiero que vayas a ese árbol y recuerdes una canción, una melodía interminable para que me olvides.
Encuentra a una chica que te quiera tanto como yo lo hacía y déjame atrás. Estás bien, ¿vale? no es tu culpa, sabes que no puedo más y yo sé que lo darías todo por mi, y lo has hecho. Yo he acabado mi objetivo en esta vida, déjate llevar por todo lo que vivas ahora en adelante. Déja que me consuma poco apoco por el suave fuego que arde en mi interior. Sigue tu proceso porque ahora te toca a ti estar en este mundo. Recuerda que allá donde mires habrá una razón para seguir adelante, no cierres los ojos pensando en mi.
Me has abierto ventanas y me has llevado a la victoria sana y salva,
te he protegido y ahora tú debes de protegerla a ella. Recuerda que la melodía que escogas te llevará directo a ella. Es una cadena que siempre estará presente.
Quiero sentir tu respiración y los latidos de tu pecho por última vez.

-Arena

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#2

1. EL ÁRBOL Y NOSOTROS

- ¡Oh! Te hechaba de menos Jack. Me besó como hace siempre.

- ¿Cómo estás? Déjame adivinar... mi pequeña, se te ve la cara de ilusión.

- Será porque te tengo aquí. _Su sonrisa era perfecta, su pelo castaño muy dorado y sus ojos grandes y verdes hacían que me enamorase aún más de él. Era alto y musculado, no mucho, pero suficiente como para que me sintiera protegida y a salvo de todo lo exterior.

Yo era alta y ágil. Mi pelo era rúbio y un poco revoltoso. Lo llevaba flotando en el aire. Así era mi "mundo" diferente. Jack lo sabía, y también sabía que no tardaría en irme. Mis ojos eran verdes y no muy grandes.

- Ven, sígueme, tengo una sorpresa. Me dijo todo entusiasmado.

- ¿Vamos a dar un paseo?

- Más o menos.

Salimos los dos y dimos una vuelta por ese parque con todos los hermosos grandes árboles y el lago al lado. Era otoño, y las hojas, para mi, se mueren, se suicidan para que luego las pisen, después crecen otra vez.
Había uno, sin embargo, que nos gustó a Jack y a mi. Nos sentamos debajo, reposando la espalda en el gran tronco. Estábamos los dos tan unidos que escribimos nuestros nombres.

- Es precioso este sitio, gracias por traerme aquí. Me cogió de la mano y nos besamos otra vez.

Teníamos veintiún años los dos. Nos conocimos a los dieciséis. Yo me llamo Aurora y Jack me dedicó todo su cariño en mi.

Pasaron tres años y me encontraba aún más peor que antes. Mis padres sabía que yo no aguantaría más estar en pie y valerme por mi misma, pero quería ser fuerte y aguantar hasta el último segundo de mi vida.

- Felicidades a esta pareja tan hermosa. Hoy es un gran día. Dijo un compañero de Jack, que ahora era mi esposo.

Sí, nos casamos y al cabo de medio año tuve a mis dos hijas Claudia y Sarah.
Claudia tenía el color de pelo igual que su padre, y Sarah era rúbia, con los ojos grandes verdosos, era alta, las dos eran perfectas y muy buenas hermanas.

Se iban al colegio, volvían, hacían los deberes y después íbamos a pasear por el lago Stadley. Pasamos unos años maravillosos, mientras yo ocultaba lo que tomaba, mis miedos y pesadillas.

Quería aprovecharlo todo, era mi oportunidad para charlar con Jack, mis padres, mis hijas, mis tíos y mis amigos y amigas de la infáncia.

Se hacía de noche cuando Jack me vió con cara de preocupación.

- ¿Qué te pasa, cariño?

- ¿Sabes que te quiero?

- Sí, y yo también a ti.

- Quiero que mañana lleves a las niñas a su colegio. No preguntes, tu solo hazlo por mi, por favor.

- Vale Aurora, no voy a preguntar, descansa, hablamos mañana.

- Gracias amor. Le contesté.

Soñé con todo lo que deseaba esa noche, no quería irme. Antes me llamaba Aurora, antes... ¿Porque? Quería a mis hijas y a todo lo que me rodeaba.
Sufrí mucho en la escuela e instituto. Trabajé de noche durante medio año de administradora. Mis compañeras de trabajo no me veían en condiciones para pensar en el trabajo. Mientras tanto, me iba al baño. Lo pasaba fatal, vomitaba y la fiebre me subía. Me toma las pastillas que me recetó un médico, pero volvía a tomarme las mías mientras me destrozaba poco a poco.
Los que se creían populares en el instituto, pero no lo eran, me llamaban de "mote" ruina, asesina, zombi, monstruo... Yo no lo aguantaba, recibía mensajes por todas partes de que me fuera y haría un favor a todo el mundo. Me decían anoréxica, otros decían que era vulímica a causa de mi delgadez.
Ya los cortes no me servían, ni las lágrimas tampoco. Pasé esos horrorosos años, pero sólo una persona, un niño me apoyó en todo. Cargó mi peso de insultos y nos enamoramos. Se lo merecía todo. No sabía como compensarselo.

Narra Jack:
No se si aún me recuerdas, nos conocimos al tiempo, ese año en el instituto. Lo que me atrajo a ti fue tu belleza tanto interior como exterior después de tu sufrimiento con aquellos niñatos.

Narra Aurora:

Hemos tenido nuestra historia más bonita, y en esa adolescencia que pasamos los dos escribía cada palabra y cada sentimiento hacia tí.

Me querría despertar cada mañana, cada amanecer, pero yo se que no va a ser así. Sabemos que es de locos olvidar tan sólo un segundo.

No se si quedaban amigos ni si existía el amor, si podía contar contigo, mi único compañero, para hablar de dolor. No se si había alguien que me escuchara cuando alzara la voz y no sentirme sola. ¿Podía ser que la vida me guiara para encontrme contigo, Jack? Nací y viví sola hasta que te encontré.

Iba haciendo mis planes para ir sabiendo quien era. Lograba el control.
Algo podía mejorar, algo que podía encontrar, algo me diera ese aliento que me ayudaría a imaginar, y yo lo quería lograr. Ese eras tu, la vida me guió hasta el sol, hasta ti, que me hacías reír y ganar el pulso al dolor.

Esta era la historia más bonita entre los dos. Y entre tantas cosas, sabes que de aquí poco partiré. No quiero que llores, tienes que ver todo lo que hemos pasado los dos.

- Nos queremos, pero voy a irme.

- No, no te lo quiero dejar.

- Lo tendré que hacer, he pasado por mucho y quiero que encuentres a la persona perfecta.

- ¿Quieres irte de verdad?

- Me encantaría. Por favor, no te preocupes por mi, se feliz en esta vida, tu nueva vida.

- Si deseas eso, lo haré. (Lloraba) quiero que nunca me olvides. Te quiero, y Claudia y sarah también te quieren. Ellas van creciendo mucho, y espero explicarles el porque.

- Gracias cariño, eres un sol, quiero ser libre, lo sabes. De aquí poco, buscar é mi propia luz.
Soy más de lo que fuí.
Dime adiós. No puedo ya seguir viviendo así. Ya me voy, buscaré mi voz, ¡oye! No es tu culpa, esto ya no tiene salida, se que lo harás bien. siento que me vieras así. Lo agradezco. Gracias.

Le dije con los ojos llorosos y llena de valor

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