Galin_H
Rango6 Nivel 26 (841 ptos) | Novelista en prácticas

Grace, una chica que cumple 16 años, es obligada por sus padres a ir de viaje como regalo de cumpleaños. Un viaje para ella no es la mejor opción, ella es distinta a las otras chicas y sin embargo parecida a muchas, ella solo quiere una reunión familiar, eso es lo que trata de darle a entender a sus padres, pero aun así no logra nada. Sus padres le dan la oportunidad de elegir a dónde viajar y con quién ir, ahora es elección de ella qué hacer para insistirle a sus padres y no ir, o solo dejarse llevar por ellos. En el transcurso del tiempo pasan cosas inesperadas para la chica, donde habrá personas nuevas, lugares nuevos. Grace, a pesar de tener ya bastante desorganizada su vida, llega una persona que lo cambia todo, colocando su mundo al revés, haciéndola ver la vida de otro modo, a partir de ese momento su vida cambia por completo.

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#2

Prólogo

Yo, Grace Keller, que no creía en el amor, por haber pasado por una experiencia dolorosa pero muy estúpida a diferencia de otras. Yo, que no pensé que el amor perfecto existía, ya que veo que todas las parejas se separan y nunca viven un amor perfecto como lo deseamos todos y los que llegan hasta viejos juntos no vivieron toda su vida feliz. Lo único que estaba en mi mente era un mundo donde todo tuviera sentido, en donde yo estaba siempre bien pasara lo que pasara, pero....llegó él a mi vida, e hizo que mi mundo se descontrolara y nada tuviera sentido, que todo estuviera de cabeza–más de lo que estaba ya–y me perdiera en su mirada cada vez que nos mirábamos a los ojos. Con él me imaginaba todo lo que jamás imaginé con otra persona, y de alguna manera saber que lo tenía a él, no me hacía falta nada, no me importaban esas estúpidas fantasías de mi <>, ya él era perfecto y completaba todo lo que yo necesitaba. Él cambió mi vida de una forma inesperada y demasiado rápida, desde que lo vi, me vi con él en el futuro, siendo viejos, con una familia, pues sin darme cuenta me enamoré. Pero siempre hay algo que daña tu vida, algo que arruina lo perfecto, lo único que amas y lo que te hace feliz así te haga daño amarlo. Ahora sí creo en el amor perfecto pero entonces me di cuenta que lo perfecto si existe, el único problema es que sea correspondido para ti.

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#3

Capítulo 1: Viaje rotundo

Despierto en una mañana muy tranquila como todos los días en Tallahassee, entra un pequeño reflejo de luz por mis persianas, solo se escuchan los pájaros cantar en mi ventana y el roce de las hojas de los arboles alrededor de mi casa, abro los ojos y veo mi teléfono, algo que normalmente hago cada vez que me levanto. Veo el mensaje de mi mejor amiga Alice Bergling. Alice es de tez blanca, ojos verdes y cabello castaño claro, es una chica muy guapa e inteligente.

La mejor de todas
¡Buenos días amiga! ¿Cómo amaneces? ¿Ya te dijeron tus padres lo del viaje?

Veo el mensaje, bloqueo el teléfono, me siento en la cama y me estiro un poco para luego levantarme e ir a ducharme; me levanto descalza, voy al cuarto de baño a cepillarme los dientes y darme mi ducha tempranera. Me visto y peino un poco mi cabello castaño oscuro, coloco un poco de crema en él y salgo a saludar a mis padres. Ahora que lo pienso…mi cabello es raro, porque a veces es castaño claro y a veces castaño oscuro, al igual que el liso y ondulado. Bueno, olvidaré eso…si soy rara.
– ¡Buenos días! –Digo con un tono de voz alegre al llegar a la cocina– ¿Cómo amanecieron mis hermosos padres hoy?
¿Por qué estoy tan alegre? Bah…no importa, lo bueno es que lo estoy.
Les doy un beso en la mejilla a los dos, el cual me devuelven.
–Grace–dice mi madre mirándome fijamente– ¿Y las pantuflas?
¿De verdad? Estaba tan feliz…
–Ay mamá–digo bajando la voz y rascándome la cabeza como si algo me picara.
–Grace–insiste mi madre.
Aggghh ¿Por qué una mañana feliz no puede ser feliz completamente?
–Voy voy–respondo con un tono de fastidio.
Busco mis pantuflas de conejitos rosados, me las coloco, agarro mi teléfono y salgo a la sala.
– ¡Hija! –Dice mi padre desde la cocina–ya está lista la comida ¡Ayúdame a servir!
–Voy para allá–digo mientras le respondo a mi amiga Alice el mensaje que me envió hace rato.

¡Amiga! ¿Bien y tú? No sé de qué hablas pero ahorita les pregunto.

Estamos desayunando. Son las 8:25 am. Le preguntaré a papá de que habla mi amiga. Miro a mi padre, pero está muy entretenido hablando de lo bien que quedaría su libro como una película. Mi padre Richard es de mediana estatura, cabello castaño claro, ojos castaños oscuros y tez es morena. Él es escritor desde hace 16 años, escribe historias de amor, terror, catástrofe, y entre muchos otros géneros; ¡Sus libros me encantan! Son muy interesantes, tanto así que a una persona como yo que no le gusta leer, me quedo toda una tarde leyendo sus libros, me encanta la imaginación que puede llegar a tener mi padre, creo que dé él saque mi imaginación, de tener “Un mundo perfecto” algo que es técnicamente imposible y muy absurdo.
– ¡Grabar en un set! ¡Ser el director! o creador de la película, sería perfecto–Dice mi padre con mucha emoción en su rostro– ¿No sería perfecto Marilyn? –le pregunta a mi madre con mucha alegría.
Marilyn es mi madre, es alta como yo, tiene los ojos castaños muy claros–exageradamente claros. Tanto así que en el sol se confunden con amarillo–su cabello es muy bonito, color castaño claro, que también combinan con sus ojos. Tiene rulos hasta para regalar. Su tez es muy blanca y suave a la vez, ella trabaja como recepcionista en un hotel que queda más hacia la ciudad de Tallahassee, gana muy bien, pero lo más importante es que a ella le gusta mucho, tiene amigas y se divierte mucho trabando allí.
Yo en cambio soy una combinación de los dos: mi cabello es castaño claro–pero no tan claro como el de mi madre, es más como el de mi padre–mis ojos son castaños claro–pero no como los hermosos ojos de mi madre, ni tan oscuros como los de mi padre–mi tez no es completamente morena, pero tampoco completamente blanca, lo que si salí por completo de algunos de los dos: es mi altura–la de mi mamá.
–Si Richard, si–dice mi madre sonriendo y colocando los ojos en blanco al verme.
Mi madre se come un trozo de pan y me hace una mueca que me hace reír.
Aprovecharé para preguntarles.
–Papá–digo mirando a mi padre.
– ¿Si mi niña? –me responde mirándome.
–Aly me dijo que si ya me habían dicho del viaje ¿Cuál viaje?–le pregunto.
Espero sea a casa de los abuelos…de allí no paso, además, quiero ver a mi abuelo, ha estado mal estos días con su enfermedad.
Mis padres se miran y se quedan callados.
– ¿Qué? –pregunto.
¿Dije algo malo?
Mi madre suspira.
No…NO.
–No me digan que es el regalo–digo preocupada, dejando caer la cucharilla en el plato de cereales.
–Grace…–dice mi padre con su voz de lamento.
Cuando me habla así es porque me dirá algo que no quiero oír. Como aquél día que me enfermé y me tenían que dejar hospitalizada.
¡Así que es algo malo! ¡Lo sabía! No puede ser que me hagan esto ¿Acaso no me quieren?
– ¡No puede ser! ¿Si es el regalo? –digo decepcionada y suspirando– ¡Les dije que no quería viaje!
Realmente ya se lo había dicho antes, al parecer no les quedó claro.
–Grace, lo sabemos–dice mi madre.
Oh ¿En serio? Pues no parece.
– ¿Entonces por qué lo hacen? –comienzo a enojarme– ¡Si saben que no quiero viaje!
–Cariño–dice mi madre–sabemos que no querías viaje pero…
– ¡No mamá! –Interrumpo– ¡De verdad esto me da rabia! Es mi cumpleaños, por lo menos yo debería elegir que hacer–me levanto de la mesa molesta y me voy a mi habitación.
Perfecto, lo que faltaba…detesto que me obliguen a hacer cosas que no quiero.
Mis padres no entienden que yo solo quiero disfrutar en mi casa con mis amigos, dentro de un día–el 30 de abril–cumpliré 16 años y yo solo quiero ser sencilla, ser feliz a mi manera, no como los demás quieren que yo lo sea. En fin, ellos quieren que yo me vaya de viaje y “disfrute” como por un mes… ¡¿Saben que es UN PUTO MES?! Yo solo quiero estar en mi casa, tranquila, disfrutando con mis amigos y divirtiéndome mucho con ellos, créanme que lo hago y sé que esa es la mejor manera de pasar mi cumpleaños. Mis padres habían quedado en un acuerdo de que yo elegía a donde ir, con quien ir y qué hacer en el viaje, pero no lo acepté porque es algo que yo no quiero hacer–aunque no sirvió de nada no aceptar–, porque yo ¡NO QUIERO VIAJAR! Pero bueno…mañana lo hablaré con mis padres. Espero salga ganando.

Lo hablé y…no gané–como siempre, siempre pierdo contra mis padres–me dijeron que me fuera por una semana de prueba, y que si me gustaba–lo dudo–me quedara más tiempo. Acepté–porque no me quedaba otra opción–, ahora tengo que pensar: ¿A dónde voy? ¿Con quién voy? y ¿Qué haré?
Primero pensé ir a Canadá, no sé porque decidí que no; luego a Europa, pero me pareció muy aburrido y antiguo para mi gusto, entonces preferí ir a Dubái, ir con mi mejor amiga y, no planear nada de qué hacer, porque quiero ser yo misma y hacer lo que salga en el momento.
A ver si al menos puedo hacer algo a mi modo.
En la tarde me acerco al sofá en donde está mi madre leyendo un libro de papá, voy para decirle que he elegido a donde ir y con quien ir.
–Mamá–digo al estar lo suficientemente cerca de ella.
– ¿Si hija? –responde mirándome y colocando el marca libros en medio de las paginas donde va para cerrarlo.
–Ya decidí con quien voy a ir y para donde.
– ¿De verdad? –dice mi madre en un tono de voz muy alegre.
Creo que no se lo esperaba, si soy sincera, yo tampoco me lo esperaría de mi, pero era eso o ellos elegirían a donde voy…prefiero no arriesgarme.
–Si mamá–sonrío y coloco los ojos en blanco.
–Bueno, cuéntame–dice mi madre con una sonrisa en la cara– ¿A dónde quieres ir? ¿Y a que padres tenemos que avisar?
–Bueno, elegí ir a Dubái, con Alice nada más.
– ¡Qué bueno hija! –mi madre da un saltito de emoción.
–Si…–digo más bajo de lo que quiero.
– ¡¡Richard!! –grita mi madre.
Mi mamá si es escandalosa, sé que le emociona pero… ¡Lleva las cosas con calma mamá!
Hago una mueca exagerada de dolor en el oído.
– ¿Si? –dice mi padre desde el dormitorio de ellos.
Ahora viene mi padre a emocionarse.
– ¡Ven! ¡Tenemos buenas noticias! –grita mi madre desde el sofá.
Mi padre llega enseguida.
– ¿Qué pasó? –dice con los ojos llenos de emoción.
Seguro ya sospecha algo.
– ¡Ya eligió! –dice mi madre con mucha emoción, yo diría DEMASIADA.
– ¡Dios mamá! Ni que fuera para tanto–coloco los ojos en blanco y me rio.
Mi familia cada vez está más loca.
– ¿De verdad hija? –pregunta mi padre emocionado.
Asiento.
–Qué bueno ¡Gracias a dios! ¡Ya comenzaré a planear todo! –dice mi padre yéndose de la sala y corriendo a su habitación como un niño cuando llega navidad.
No sé qué le ven de emocionante, si ellos ni siquiera van, pero bueno, padres son padres ¿Quién los entiende?

A la mañana siguiente se escuchan murmullos detrás de mi puerta marrón de madera; no presto atención y me volteo un poco en mi cama para enrollarme en mi cobija rosada de pelitos, tengo demasiado sueño como para prestarle atención a esas cosas. De repente abren la puerta y me comienzan a cantar cumpleaños con una torta en las manos, mis padres junto a Alice y unos primos…ahora caigo en cuenta que estoy cumpliendo años, hasta para eso soy despistada. Alice me trajo un oso enorme que dice en una almohadita que trae sujetada “si crees en el amor, crees en ti, porque tú eres todo el amor que necesitas” me dio una Nutella gigante y una blusa color coral. Hoy mis padres me dijeron que el vuelo sale el 13 de mayo, pero que realmente llegaremos a Dubái el 14 de mayo en la madrugada. Yo no estoy del todo emocionada pero tengo que admitir que por lo menos quiero ver cómo es Dubái, por algo lo elegí.

Estoy a una semana antes de que el vuelo salga, y mis amigos varones se antojaron de ir al viaje con nosotras ellos mismos se compraron el pasaje para ir con nosotras, entre ellos va el novio de Alice que se llama David, el cual es mayor que yo, va el hermano de Alice, Carter, y otro amigo de ellos dos.

Es jueves 12 de mayo faltando 2 días para irnos de viaje…en realidad uno–de verdad me enreda esto de las fechas–, mi mejor amiga Alice y yo nos vamos a caminar un rato al centro comercial Gobernor’s Square; además de caminar, ir a Starbucks–algo que siempre...

Hace alrededor de 1 año

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#4

...hacemos cuando vamos a ese centro comercial ya que nos encanta–y hablar en todo el bendito día, decidimos comprar algunos estrenos para irnos de viaje y otros para estar por allá, algo que no le veo mucha lógica, ya que allá podíamos comprar y así no llevamos tanto peso. Luego de caminar, ir a Starbucks y hacer las compras fuimos a comer comida china, después las dos nos cansamos y nos fuimos a mi auto, bueno, no es mi auto en sí, sino el auto de mi madre–el que no utiliza para ir a trabajar–nos quedamos unos minutos hablando y riéndonos de un señor que se creía sexy, porque caminaba como si estuviera bueno, algo que NO era cierto. Llevé a Alice a su casa, que queda a una cuadra de la mía.

Un día antes del viaje Alice y yo nos quedamos en pijamada, hicimos chocolate caliente, algo que no tenía sentido porque no hacia frio pero mi brutalidad con la de ella juntas hacen que hagamos cosas sin sentido, creo que una amistad como la de Aly no se consigue siempre, ni en todos lados, esa noche no podía dejar de repetirme que iríamos a Dubái algo que como dije antes no me importaba de verdad, y aun así hable con ella del tema.
Llega el día del viaje–14 de mayo–en realidad faltan unas cuantas horas para 14 de mayo, pero salimos el 13–hoy–para llegar en la madrugada a Dubái, que ya tomaría en cuenta que mi viaje fue el 14, en fin…es un día algo nublado, con poco viento pero hace mucho frio, todos nos fuimos como en caravana, mis padres me acompañaron hasta la última puerta que uno pasa en el aeropuerto. No los entiendo de verdad, se supone que ellos quieren que yo salga y esté lejos de casa pero, quieren sobreprotegerme cuando lo hago, esto sí que está complicado.
Estamos sentados ya esperando a que nos llamen para montarnos en el avión.
– ¡Hey! –dice Alice– ¿No estas emocionada? –me pregunta.
¿Me está hablando en serio? La verdad a veces me provoca bajarla de esa nube en que la tiene siempre David.
Miro a Alice con cara de pocos amigos.
– ¡Solo decía! –dice mostrando las palmas de sus manos.
Coloco los ojos en blanco y me rio.
–Sabes que no estoy del todo emocionada, esto de estar montando maletas, bajando maletas, estar pendiente de la hora en que salga el vuelo…es una mierda–digo con la cara arrugada–sin contar las horas que tenemos que pasar sentadas.
–Si lo sé–dice en voz baja.
En ese momento llaman por el micrófono a Carter porque se le ha quedado el pasaporte, luego comenzaron a llamar a la gente que viajaría a Dubái, en donde nosotros estamos incluidos.
Nuestra puerta es la 4, entonces nos dirigimos hacia la puerta, Alice no puede quitar su estúpida sonrisa, lo que me hace colocar los ojos en blanco a cada rato, entregamos los tickets y luego entramos al pequeño túnel en donde te llevan hasta el avión.
En el avión me siento con mi amiga–por supuesto, no me voy a sentar con los entrometidos que agarraron la cola del viaje–e intento asustarla, pero no puedo, ella es muy fuerte, yo le digo algo y ella responde: “Claro que no” es algo irritante decir cualquier cosa y que siempre te respondan: “Claro que no” pero bueno, yo me lo busqué. Durante el viaje nos dan deliciosas comidas, sé que en los aviones no dan comidas muy buenas pero esta vez nos dieron algo muy rico y en una cantidad aceptable, no sé si fue suerte, pero no para mí, sino para mis padres, porque si en el avión era un asco ya el viaje se comenzaba a arruinar, probablemente para personas normales como Alice, que la comida del avión fuera un asco no perjudica nada en el viaje, pero a personas tan raras como yo, que la comida fuera una mierda en el avión ya mi puntuación de viajar <> es un “NO” en mayúscula. Cabe resaltar que el 99% de la gente que va en este avión es árabe y tiene mucho dinero, el otro 1% somos mis amigos, Aly y yo, por lo tanto ninguno de nosotros entendemos de que hablaban e inventábamos conversaciones con lo que ellos dicen.
–Hola me llamo Fredy y no sé de qué hablo–digo en tono burlón.
–Yo soy carolina y mis patas son muy frías–exclama Alice con cara de idiota.
Nos reímos y luego suspiramos. Todo eso lo decimos al ritmo de lo que dicen los árabes, es muy divertido ya que ver las nubes es un fastidio–y me da mareo–y ver la cara de cada uno de esos árabes no es muy convincente…por lo menos si entendiéramos lo que dicen, pero no, absolutamente nada, ni siquiera sabemos identificar los nombres de las personas con las palabras.
–Si somos enfermas–digo y Alice me sonríe.
–Lo sé–me responde y recuesta su cabeza en mi hombro.

Llegamos a Dubái, es de madrugada, entonces nos llevan a un hotel súper hermoso, donde me quedo con Alice en una habitación, mientras el hermano, el novio y otros amigos se quedan en una habitación aparte. Se puede decir que al llegar no vimos muy bien la ciudad pero vimos todas las luces desde el avión, estar en Dubái parece un sueño. Este hotel es súper lujoso, tiene retratos de oro, lámparas de oro, diamantes en cualquier esquina, todo es tan distinto a lo que vemos siempre, podemos decir que el estar aquí nos hacía sentir pobres por la gran <> de las cosas; aunque si nos ponemos a pensar, si fuéramos pobres de verdad no estaríamos aquí, algo que deseo que a mucha gente le pase, ya que muy pocos tienen la oportunidad de viajar y me encantaría que los demás también pudiesen. Al llegar al hotel reservamos y como habíamos dormido durante la mayor parte del viaje, comenzamos a husmear por el hotel con los muchachos.
– ¡Woow! –Dice Alice sorprendida– ¿Viste esa fuente de oro?
–Sí ¿Y tú viste el carro de allá afuera? –le pregunto igual de sorprendida– ¡Parecía de oro! No sé si lo era de verdad pero es hermoso.
Casi todo lo que está aquí es de oro, es increíble.
–Esto parece mentira–dice Alice viendo la lámpara que acabábamos de pasar.
La verdad me ha robado la palabra.
–Si–le respondo mirando a mí alrededor.
Mientras caminamos, escuchamos la voz de David, quien llama a Alice.
–Mi amor.
– ¿Si? –dice Alice mientras voltea.
– ¿Salimos un rato?–le pregunta.
Alice me mira como si yo mandara en su estúpida vida amorosa.
– ¿Qué? –le pregunto encogiéndome de hombros.
¿Qué quieres que te diga? ¿Qué no?
– ¿Puedo? –me dice arrugando la cara.
Solo coloco los ojos en blanco.
– ¿Tú eres ridícula o qué? –le pregunto.
Se ríe.
–Nos vemos luego–dice despidiéndose con la mano y sonriéndome. Le devuelvo la sonrisa y asiento, ella se da media vuelta y comienza a caminar con David.
Qué asco me dan.
Me rio sola por pensar que detesto el amor en la vida real…por eso me quedo mejor con mis novios literarios y los de las series, ellos nunca me fallan.
Me dirijo hasta el ascensor, marco el piso 16–que es el piso donde me hospedo con Alice, en la habitación 1655–pero el ascensor se detiene en el piso 8, en donde un chico de cabello castaño claro, ojos exageradamente azules, una piel que no podría explicar en escrito, un olor a hombre súper excitante (si tuviera que decir que es mi droga, creo que diría que el perfume de hombre) vestido con una camisa de cuadros azul oscuro, verde, blanco, azul claro y un pantalón de vestir…se ve extremadamente sexy.
– ¿Bajando? –dice el chico en mi idioma.
¿Cómo sabe que hablo inglés? Podría ser una italiana…ok no, no me parezco nada a una europea.
No sé qué hacer, no sé si decirle que si o que no, o simplemente quedarme callada hasta que el ascensor se cierre, es que estoy completamente perdida en sus ojos y el tiempo pasa lentamente.
¿Qué es esto? ¿Qué me pasa?
–Emm… no–digo por fin sacudiendo la cabeza y dejando de estar en aquel mundo donde ese chico me hizo llegar–está… subiendo–señalo con mi dedo al techo del ascensor.
¡Qué ridícula! ¿Quién de esta época hace eso?
El chico sonríe y coloca su mano en las puertas del ascensor.
– ¿Puedo? –pregunta el chico con una sonrisa y levantando una ceja.
Oh dios… ¿Qué digo?
–Emm…si…si quieres–digo muy distraída, evitando que se dé cuenta de que me mata.
¿Qué estará pensando? ¿Qué soy ridícula? ¿Y por qué me mata? Ningún chico me mata, por Dios Grace.
–Sí, sí quiero–me dice montándose al ascensor y quitando la mano de las puertas.
Yo no sé qué hacer, al estar con un chico tan guapo en un ascensor, en donde solo hay una puerta y éstas tres paredes, que se hacen cuatro cuando las puertas se cierran. Bajo la mirada y me coloco en una esquina, sin darme cuenta sonrío y me sonrojo ¿Por qué? él no me ha dicho nada del otro mundo, pero con una sola palabra me hizo sentir fuera del universo e hizo que me apenara por ser tan torpe al no poder hablar.
¿Qué me sucede? Yo no soy así.
–Bueno… ¿A qué piso vas? –me pregunta el chico sexy.
¿Me está sacando conversación? ¡No me concentro!
Yo levanto mi cabeza y la giro rápidamente a donde está él.
–Al dieciséis–digo sonriendo.
¿Por qué sonrío?
–Mm…interesante–dice el chico balanceándose sobre sus pies con las manos adelante, una arriba de la otra.
Se ve tan hermoso.
–Si–digo tragándome la sonrisa.
De verdad que jamás había conocido a mi cuerpo en este estado.
Es todo tan raro.
– ¿No vas a preguntar a qué piso voy yo? –me pregunta el chico que aún no tiene nombre.
Pero, llega ese estúpido momento que lo daña todo…y cuando voy a abrir mi hermosa boca para preguntarle a que piso va, se detiene el ascensor y dice una voz femenina que sale de él cada vez que llegas a un piso “haz llegado al piso 16, baje con cuidado” no me da tiempo de preguntarle, simplemente me bajo y me despido con la mano.
¡Estúpido ascensor! Yo quería hablarle–aunque me cueste.
–Adiós–me dice sonriendo.
Tengo que admitir que no puedo dejar de sonreír, pensando en aquel chico que se dignó a mirarme–algo que la gente muy rara vez hace y es para verme porque pego gritos por culpa de Alice que me hace cosquillas. Así que me miran con cara extrañada…eso no cuenta–, lo digo porque yo no tengo el mejor cuerpo, la mejor cara, el mejor cabello y mucho menos unos ojos hermosos–como los de él–, yo soy una simple chica con ojos marrones oscuros, cabello castaño oscuro y simple de cuerpo, no soy la gran cosa y mucho menos para...

Hace alrededor de 1 año

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#5

...ese chico tan perfecto. Él tiene una sonrisa hermosa, que cada vez que me la recuerdo hace que yo sonría, soy una completa ridícula por sonreír de esa manera, eso solo lo hace Alice cuando mira a David.
Luego de que me bajo del ascensor me dirijo hasta mi habitación.
No puedo sacarme de la cabeza a ese chico, pero tengo que dejar de pensarlo, ya que probablemente jamás lo volveré a ver.
Prendo la tele y me cambio de ropa, me coloco un mono de pijama y una blusa sencilla de color rosado, si, por lo que ven AMO el color rosa, pero el paliducho, no ese color fuerte. Pasan unas horas y ya son las 6:25 am, dormiré un rato, apago el televisor, agarro mi teléfono (rosado por cierto) y comienzo a ver Instagram mientras espero a Alice, me da un poco de sueño, se supone que iría a dormir, pero quiero esperar a Alice.
Pasa una hora y yo como soy tan activa me quedo dormida, cuando Alice vuelve ya son las 7:17 am. Me doy cuenta porque entra y veo mi celular, entonces noto que es esa hora, yo no soy una aguafiestas pero cuando tengo sueño…realmente tengo sueño, es algo que no puedo evitar, es como si mi cuerpo tuviera una barra que mide el tiempo que he estado despierta y cargada de energía, entonces cuando se agota mi batería…le dice a mi cuerpo y cerebro: vete a dormir que ya estás cansada, vete a dormir que ya estás cansada y lo repite hasta que le hago caso. Creo que a muchas personas les debe de pasar, bueno… si son tan anormales como yo.
Yo me considero una persona muy distinta a las demás, creo que no tanto porque yo lo crea, sino porque muchos lo creen. Cuando yo tenía 8 años, que estaba en tercer grado, llegó un niño nuevo que me decía “chica rara” algo que me molestaba, porque yo siempre tomé a todos por igual–como tiene que ser, realmente–ya que nadie tiene que ser diferente o tener otro trato distinto, pero eso cambió el día que todos comenzaron a dejarme de un lado, simplemente por ser distinta, algo que aún sigo creyendo que está mal y que todos deberíamos ser tratados iguales. Ese “chica rara” cambió mi vida, sé que dirán: ¿Cómo le prestas atención a un tripón como él? Es cierto, simplemente era un niño y no fue que me dejo un trauma ni nada parecido, sino que me hizo abrir los ojos y comenzar a valorarme como una persona distinta, creo que además de todos tener un mismo trato, todos deberíamos ser distintos, cada quien con su personalidad, y si no te quieren como eres entonces mándalos a la mierda, tú sigue siendo tú mismo y ya, eso es lo que importa, al final la gente se fijará es de eso y te valorará por la misma razón.
El día pasa como cualquier otro, hasta que llega la hora de dormir–la de verdad, o sea: de noche–Alice se despide y nos dormimos.

Despierto, miro la hora en mi teléfono ¡Ya son las 9:00 am! Me arreglo rápidamente al darme cuenta que Alice no está, bajo de inmediato a desayunar con ella, estoy segura de que está abajo sentada con los chicos esperándome.
Cuando las puertas del ascensor se abren, miro deseando que el chico de ojos azules aparezca, pero mis deseos no se vuelven realidad así que marco el primer piso donde se encuentra el comedor, salgo del ascensor y me dirijo hacia allí, el lugar es precioso, parece que estas comiendo en un castillo.
Veo enseguida a Alice sentada, pero… ¿Sola? Qué extraño.
Me acerco a ella, veo que un señor se le acerca a Alice para que haga su pedido.
–Oh, aquí estás Grace, pide algo–me dice Alice haciendo seña para que me siente.
Le sonrío y me siento.
Alice pide un desayuno muy empalagoso, no sé cómo puede comer tanto dulce en la mañana, yo simplemente pido un té de manzanilla y unas tostadas de pan, que traen roseado de ajo–amo las tostadas con ajo.
Nos traen el desayuno y comenzamos a comer, justo me acabo de dar cuenta que tenemos meseros personales…si, personales.
Miro a Alice y rio porque ella come gracioso, sus mordiscos son tan chiquitos.
– ¿De qué te ríes?–me pregunta.
Me vuelvo a reír y ella también se ríe porque yo me estoy riendo.
Siempre nos pasa lo mismo, es algo típico de nosotras.
–Es que comes gracioso–digo la verdad.
Alice me coloca los ojos en blanco, nos reímos nuevamente y seguimos comiendo.
– ¿Hoy que haremos? –me pregunta Alice con un muffin en las manos.
–No lo sé, tendríamos que preguntarles a los guías turísticos de por aquí–digo señalando el lugar.
Alice siente y nos quedamos unos minutos en silencio.
-¿Y los chicos? –le pregunto al recordar que cuando llegué ella estaba sola.
Me mira.
-Vinieron, comieron y se fueron, fue más rápido de lo que yo pensabas–e encoje de hombros–déjalos que se vayan, a veces son una molestia para nosotras.
Me rio.
– ¿A veces? –le pregunto y nos reímos.
Nuestro mesero llega y de repente habla.
–Señoritas, disculpe que las interrumpa, es que no pude evitar escuchar que no saben a dónde ir–todo esto lo dice en inglés pero aun así se nota su acento árabe mientras habla–y me gustaría…bueno no tanto a mí, sino a ustedes les gustaría ir a el paseo “العالم فى مبنى” que en ingles significa “Mundo en el edificio”
Este hombre sí que es raro, llega de repente y ¡Boom! nos ofrece un lugar a donde ir, vaya, aunque deberían existir más personas como este hombre, así de atentos.
–Emm…y ¿De qué se trata el paseo? –pregunto.
–Esto es un paseo muy conocido, tiene poco tiempo abierto a diferencia de todo el tiempo que tienen las otras atracciones y sin embargo diría que el principal de Dubái, el paseo se basa en su nombre.
–Bueno, no estoy entendiendo mucho que se diga–dice Alice consternada.
Me dan ganas de reír pero me contengo…no quiero pasar pena, es que Alice es muy quedada y a veces–o siempre–es muy directa para decir las cosas.
–Bueno, les explico–el hombre suspira–. Cuando tu entras al edificio llegas a una parte normal como una recepción, ahí es donde compras las entradas, luego tú vas eligiendo a donde ir, hay un piso que es de piscinas, otro que es un campo, otro que es romántico y así 47 espacios y pisos, cada piso tiene un significado, cosas que se hacen en el mundo, solo que todo eso en un enorme edificio, ¡Es realmente genial! Se los recomiendo–Alice y yo nos miramos las caras sorprendidas, pensando en que eso sería algo súper hermoso–pero claro, si no quieren ir no las voy a…
– ¡Por supuesto que queremos ir! –lo interrumpe Alice ansiosa.
Asiento varias veces con una sonrisa estúpida en mi cara y con ganas de echarme a reír por la reacción de Alice.
Mi amiga nunca cambia.
–Se me olvidaba decirles, para recorrer el edificio tienes que buscar a un guía turístico que andan por ahí en el edificio, y si ya conoces el edificio o quieres arriesgarte a perderte, eso se los dejo en sus manos, van solas–el hombre se encoje de hombros y me causa gracia que diga la verdad.
Le sonrío.
–Muchas gracias señor…–veo su insignia que dice su nombre y el nombre del hotel–…Tammam–vaya… ¡Qué nombre! –si iremos.
Tammam se retira y nosotras nos levantamos de la mesa, nos dirigimos al ascensor, tenemos que buscar a los chicos y también tenemos que arreglarnos nosotras.
–Grace, espera un momento–dice Alice mientras caminamos al ascensor.
– ¿Qué sucede? –me volteo hacia ella.
–Espera–agarra su teléfono, atiende y se aleja un poco.
Me encojo de hombros.
–Iré llamando al ascensor–le digo moviendo mis labios y haciendo señas.
Asiente y se voltea.
Pulso el botón de llamar el ascensor y me quedo mirando una placa que está justo arriba del ascensor, no sé qué dice, solo la veo porque es muy hermosa, creo que es de oro, claro, raro fuera que no fuese de oro.
–Y nos volvemos a encontrar–escucho una voz, la voz de un chico…
Mis ojos se abren como platos, no…ay no.

Hace alrededor de 1 año

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#6

Capítulo 2: Un poco nada más

¡Mierda es el! Reconocería esa voz hermosa a donde fuera que vaya.
Giro a la derecha rápidamente y casi doy un salto al verlo parado tan cerca de mí.
–Al parecer los ascensores son nuestro punto de encuentro–dice sonriéndome o eso pienso, no sé si me sonríe a mí, me siento perdida, no sé qué hacer ¿Le sonríe a alguien que está detrás de mí? ¿Volteo o me veré muy estúpida haciendo eso? No, mejor no lo hago.
Sonrió sin abrir la boca, estoy nerviosa, no sé qué decir, así que prefiero no decir ridiculeces en la presencia de este chico…como ayer.
Qué vergüenza de verdad.
Se abren las puertas del ascensor y me hace una seña de que pase al ascensor primero.
–Eh…estoy esperando a mi amiga que esta…–quedo hipnotizada con sus ojos azules que me miran fijamente–…ella…esta…–agito la cabeza para volver a la tierra–está hablando por teléfono–la señalo.
Dios mío ¿No puedo ser más imbécil?
–Bueno, no creo que se moleste porque subas primero que ella–dice arqueando una ceja.
Estoy muriendo por dentro, este chico es raro, hace que unas cosquillas corran por todo mi cuerpo, deslizándose por mi sangre y haciendo que de repente me altere y pierda el sentido de lo que pasa.
Saco una media sonrisa y agarro aire ¡¿Cómo coño un chico me puede dejar sin aire!? Esta fecha hay que anotarla, cuando la chica que detesta el amor en la vida real, se siente rara–más de lo que es–por un chico.
–Si pero…–volteo hacia Aly y me hace una seña de que me vaya y ella después me sigue.
¡Yo lo quería volver a ver! Pero tengo que admitir que pensé que se quedaría en mi imaginación.
– ¿Ves? –dice el chico–no importa que subas primero.
Oh vaya…
–Si…eh…ya veo–me subo al ascensor–gracias–susurro.
El chico se sube al ascensor y me esboza una sonrisa cautivadora, entonces me mira de reojo, bajo la cara por pena.
–Piso dieciséis ¿Cierto? –me pregunta.
–Si…–digo levantando la cara y mirándolo, evitando sonreír.
¿Cómo recuerda mi piso? Ni que yo fuera tan importante, de paso es demasiado hermoso, cosas que solo pasan en Dubái, porque jamás me había pasado algo así en Estados Unidos.
–Oye…estas algo callada–dice mirándome fijamente, mientras vuelvo a levantar la mirada.
Me rio como una estúpida y mi yo interna coloca los ojos en blanco.
Grace…estás actuando como una ridícula, compórtate.
– ¿Acaso yo hable mucho la primera vez que nos vimos? –digo de forma muy relajada.
Me parece extraño no apenarme al decir eso y que no me haya perdido en su mirada, voy avanzando.
¡JÁ! Demasiado que avanzas…
Se ríe.
O por dios que hermosa sonrisa. ¿Qué me sucede?
–Tienes razón, me gustaría que hablaras más–esboza una hermosa sonrisa que noto en el espejo y lo miro, tenemos contacto visual o eso pienso yo, es que me vuelve loca, me hace sentir perdida.
Nos quedamos viendo hasta que el ascensor dice “haz llegado al piso 16, baje con cuidado” Me coloco un mechón de pelo hacia atrás de la oreja y sonrío.
–Bueno, creo que el ascensor no quiere que hablemos–dice el chico pasando su lengua por los labios, sus hermosos labios, por un momento quisiera besarlo, no sé por qué, ni siquiera sé que se siente besar, pero quisiera averiguarlo con él.
Ok, he llegado a la conclusión de que estoy enferma.
Estos no son mis pensamientos de siempre.
–Si…por lo visto–le respondo sin mirarlo y salgo del ascensor.
–Hasta pronto chica del dieciséis–levanto la cara y me giña un ojo.
Siento…siento que acabo de morir ¿Así se siente estar muerta?
No puedo creer que el chico hermoso, bello, simpático y atractivo de ojos azules me haya giñado el ojo, literalmente ese giño me ha traspasado el cuerpo.
–Hasta pronto–respondo y muevo mis dedos en forma de despedida.
Se cierran las puertas y yo me quedo ahí parada, pensando en él como una estúpida frente al ascensor, aprieto mis labios, camino hacia mi habitación, coloco la tarjeta y se abre la puerta. Al entrar a mi habitación me tiro a la cama, abrazo a mi almohada evitando mis gritos de emoción, como cuando algo hermoso sucede en los libros de romance.
De repente Alice y se me queda mirando mientras yo tengo la cara en la almohada todavía.
–Bueno…yo era consciente de que tenías unos problemas–dice Alice mientras saco la cara de la almohada pero no la suelto–pero he llegado al punto de decir que estas completamente loca Grace.
–Ay Alice–digo como si no me importara.
Claro que te importa Grace, además, tú también piensas como ella.
Cállate subconsciente.
– ¿Qué te ha pasado? ¿Qué libro estás leyendo? –me pregunta sabiendo que me coloco así siempre que leo un libro de romance.
Yo sí soy masoquista, me encanta leer romance pero lo odio en la vida real, pero sé que lo odio porque no me pasa, así somos todos los humanos, odiamos lo que no podemos tener o no tenemos.
–Nada Alice, solo que recibí un mensaje muy bonito–miento de una manera tan inocente.
Eso no se lo creerá ni porque venga Obama y le diga que es verdad, Alice me conoce muy bien.
– ¿De quién? –arquea una ceja.
–De mi prima Valentina–respondo sin poder ocultar que miento.
– ¿Sí? ¿Qué decía? –se cruza de brazos y deja caer todo su peso en la pierna izquierda.
Si saca trama cuando no tengo ni historia, que niña tan intensa, si ya sabe que es mentira ¿Para qué insiste?
– ¿Sabes qué?… se nos hace tarde ¡Vámonos! –la agarro por un brazo y la llevo hasta la puerta evitando seguir esta conversación.
Ella se ríe y salimos de la habitación.
Estamos esperando el ascensor y yo tengo el presentimiento que me volveré a encontrar al chico de ojos azules en el ascensor, algo que no sucede cuando se abren las puertas, solo hay una familia estadounidense con sus maletas–imagino que ya se van–que por cierto eso hace que esperemos otra vez el ascensor, ya que las maletas son más grandes que ellos.
Llegamos a planta baja y salimos con los chicos a esperar un taxi–los taxis son limusinas–para luego ir a “Mundo en el edificio”.
En la limusina estamos hablando de lo bonito que es Dubái.
–Grace–dice Alice.
– ¿Sí? –volteo a mirarla.
Espero no pregunte de nada de lo que sucedió antes de salir.
– ¿Aun te parece un fastidio viajar? –me mira con una ceja arqueada.
La miro con cara de pocos amigos.
–No Alice, me está gustando este viaje–le respondo– ¡Pero no pienses que nos quedaremos un mes!
Al menos no entró en el tema del chico.
– ¡¿Pero porque?! –me pregunta con su labio inferior afuera y cara de perrito triste.
–Alice, agradece que acepte viajar.
Obligada pero acepté.
–Está bien–me coloca los ojos en blanco y suspira.
–No me mires así Alice.
Se ríe y me abraza.
Llegamos al edificio, este edificio es súper alto, aunque no tanto a diferencia de otros aquí mismo en Dubái.
El chofer nos deja en toda la puerta.
–Gracias–dice David al chofer.
Entramos al edificio.
–Bueno chicas, nosotros compramos las entradas si quieren nos esperan ahí sentadas–dice Carter el hermano de Alice señalando a un muro de piedra donde la gente se sienta.
–Está bien, vayan y no dañes nada–dice Alice mirando a Carter.
–JA-JA-JA–exclama Carter con cara de pocos amigos.
Me rio y Alice sonríe, lo dice porque cuando eran pequeños siempre le mandaban hacer las cosas a ella, ya que a Carter siempre le salían mal, de tal manera que los padres pensaban que si le dejaban las cosas en manos de Cárter se romperían, entonces Alice toda la vida lo ha fastidiado con eso.
Los muchachos se van y me quedo sentada con Alice observando a la gente entrar por puertas grandísimas, son tres puertas.
–Que grandes ¿Verdad? –digo pensativa mirando a la puerta del medio.
–No…–responde Alice.
¿En qué mundo está Alice? ¿Cómo puede decir que esas puertas no son grandes? ¿Acaso ha visto otras más grandes?
– ¿Qué? –le digo y me rio con suavidad– ¿Qué no son grandes? –le pregunto.
– ¿Ah? ¿Qué cosa? –me dice Alice con cara de tonta.
Coloco los ojos en blanco.
Las puertas Alice, las puertas.
– ¿En qué pensabas, Alice? –le pregunto.
–No pensaba en nada, solo estaba mirando a ese chico que va por allá–señala con los labios.
Le doy un empujón.
–Hey…recuerda que tienes novio, además ese está feo.
Esta mujer sí que tiene problemas ¿Acaso no recuerda que David es súper sobre protector con ella?
– ¡¿Qué?! ¡¿Qué esta feo?! –exclama ella con sus ojos verdes abiertos como platos.
O si nena, mírale la nariz.
–Si mi amor, no sabes que es lo bueno–por lo menos mi estilo de buenos…
–O sea–arquea una ceja– ¿Tu si sabes que es lo bueno? ¿Viste algo mejor que eso?–me pregunta.
Mucho mejor, el chico del ascensor, eso sí es lo bueno.
Pero como dije antes: mi estilo de buenos.
–No…yo digo…o sea…que…–busco excusas para no hablar del chico del ascensor– ¡Ese tipo tiene la cara rara! No sé, hay algo que no me convence–digo mientras ladeo la cabeza viendo al hombre.
Ella voltea, lo mira ladeando la cabeza como yo y luego me mira con su labio inferior afuera.
¿Lo ves Alice? Me atrevería a decir que prefiero al novio de Alice mil veces antes de ese tipo…aunque mejor no me voy muy lejos, porque el novio de Alice tiene cara de alienígena, me quedo con estos hombres.
Y estoy 1000% segura que ese tipo es más agradable que David.
–Cierto, solo tiene buen cuerpo–dice decepcionada.
–Si…los árabes no son muy bonitos que digamos, por lo menos a mi gusto.
Siempre lo he pensado y lo seguiré pensando, pero eso no significa que me caigan mal ni nada, solo digo que no son el estilo que me gusta.
Alice y yo tenemos una amiga árabe, su familia es muy buena, son muy amables y siempre te ofrecen lo mejor.
–Ahí vienen los chicos–dice señalando con la cabeza.
Los chicos nos dicen que tenemos que entrar por la puerta número uno y que ese ascensor nos llevaría al piso en donde comienza todo el recorrido, allí tenemos que elegir nuestro guía o simplemente como dijo Tammam, nos arriesgamos solos.
Creo que nos arriesgaremos solos, ya que somos varios.
Se abren las puertas del ascensor–que parece una casa–y hay mucha gente hablando y eligiendo a sus guías. Por lo que veo ya quedaban pocos guías, menos mal que nosotros...

Hace alrededor de 1 año

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#7

...nos vamos solos.
–Chicas espérense aquí un minuto que vamos a comprar unas cosas para comer en el recorrido–dice Harry el otro amigo de David y Carter que se coleó en el viaje.
Asentimos, se van, nos sentamos, me recuesto de mis brazos, colocándolos atrás y mirando a mi derecha.
–Oye–me dice Alice empujándome con el codo.
Volteo hacia ella que está sentada a mi lado izquierdo.
– ¿No te has fijado en algún chico?
–Ya te lo he dicho Alice, no me gusta nadie, al menos que me hables de personajes literarios, ahí te tengo una lista–le digo muy segura de mi misma.
Aunque sigo recordando a ese chico, pero él no cuenta, él sería algo así como mi Crush, así dicen las chicas de ahora.
–Grace, no hablo de aquí nada mas–me mira con cara de súplica–y deja tu ridiculez de novios literarios–coloca los ojos en blanco–ya es hora de que tengas novio, Grace ¡Ni tu primer beso has dado!
– ¡Shhhh! –digo casi sacando mis ojos de sus orbitas.
Alguien se sienta a mi lado derecho.
–Alice, por favor–le pido con cara de pocos amigos.
Es muy insistente.
–Bueno está bien, pero sabes que…
– ¿Necesitan un guía? –interrumpe un chico.
Alice y yo estamos mirándonos de frente, quien se siente a mi lado ella lo puede ver y quien se siente al lado de ella, yo lo podré ver, pues en este caso ella puede ver al chico que está sentado a mi lado.
Solo noto que Alice se queda con los ojos como platos y la boca abierta.
–No chico gra…–me volteo para decirle que no y cuando veo ¡ES EL! El chico que me tenía loca, está a centímetros de mi cara–…cias–termino la frase.
–Nos volvemos a ver chica del dieciséis–me sonríe y yo bajo la cara hacia un lado. Me siento caliente, siento que voy a explotar.
– Grace ¿Lo conoces? –me pregunta Alice tratando de susurrar pero no lo logra.
–Entonces te llamas Grace–dice el chico con una sonrisa en su rostro, bajando la cabeza, luego vuelve a levantarla y se agarra el cuello.
No sé qué decir, estoy completamente paralizada, y con la insistencia de Alice ¡Peor aún!
– ¿Entonces Grace? ¿Necesitan un guía? –insiste el chico.
Oh no, me volvió a hablar, trago grueso.
¡Concéntrate Grace!
–Emm…bueno…–no me salen las palabras, yo quiero decir que no porque vengo con mis amigos, pero quiero decir que si porque ¡Es el! No puedo desaprovechar este momento. Aunque yo no soy de esas chicas que andan buscando novios por todos lados, pero es que él…él tiene algo que no he visto en ningún chico, no sé si es lo atractivo, si es su cabello, si es su voz o sus hermosos ojos, pero ese chico me vuelve loca, me saca del universo y luego me deja volver cuando dejo de mirarlo.
Se escucha un carraspeo ¿Quién interrumpe este hermoso momento? Aggghh.
No sé qué decir pues, pero son solo verlo y oírlo hablar es suficiente.
–No, no necesitan guías, o por lómenos ella no–dice David con cara muy seria y señalando a Alice.
Coloco los ojos en blanco, vaya Alice, llegó tu sobreprotector, vete despidiendo amiga.
–Bueno…–Alice mira a David y luego al chico–supongo que Grace si necesitará un guía–me mira y me giña el ojo.
Quiero saltar, amo a mi amiga, el chico sonríe y sin más se levanta para luego tenderme la mano.
Que-hermosa-mano, es perfecta.
Miro a Alice, como pidiéndole permiso–aunque ya me lo dio–. Las cosas en este momento se intercambiaron, como ayer en la noche cuando me pedía permiso para salir con su novio.
Solo que este chico no es mi novio, pero me gustaría ¿Eh? No estaría mal.
– ¡Ve! ¡Ve! es tu regalo de cumpleaños no el mío.
Le agarro la mano perfecta a ese chico hermoso que hace que mi corazón se acelere y no pueda respirar–raro en mí, eso solo lo hacen los chicos de mis libros–, él me vuelve loca con solo mirarme, imagínense tocándome ¡Casi me estoy desmayando!
– ¿Tu trabajas aquí? –le pregunto.
Me dedica una media sonrisa, esa media sonrisa me mata, él me mata ¡¿Qué me pasaaaaa?! ¿Será que me están afectando los dieciséis?
–No Grace, no trabajo aquí–me responde.
Mi nombre en su boca suena más bonito.
– ¿No? –pregunto.
–No.
¿Qué mierda? Nos vamos a perder ¿Cuánto apuesto?
–Entonces ¿Porque dijiste si necesitábamos un guía?
Se ríe bajando la cabeza y moviéndola hacia los lados mientras me tiene agarrada la mano. ¿Qué? ¿Dije algo mal?
– ¿De qué te ríes? –le pregunto evitando una sonrisa y mordiéndome los labios.
¿Se reirá de lo ingenua que soy? ¿O de qué? Bueno yo me reiría de mí, así que hay razones para que un chico bello se ría estando a mi lado.
–De nada.
Eso no se lo cree ni el mismo.
–No te creo…y no me has respondido. Créeme que si nos vamos a perder es mejor que busquemos un guía.
¿O no? por otro lado está bien que estemos solos.
–Grace–dice con una mirada hermosa.
Siento como mi cuerpo se calienta, moriré en cualquier momento.
– ¿Qué? –Le digo sonriendo.
–Uno: yo conozco muy bien esto, dos: me encantaría perderme contigo–estoy muriendo–y tres: me encanta tu nombre.
–Uno: está bien–le respondo–, confío en ti, dos: sin palabras y tres: gracias. Por cierto ¿Cuál es tu nombre?
Me levanta la cara con su mano derecha y nos detenemos.
La gente y los turistas nos pasan por un lado, hasta dejarnos al chico y a mí, solos–en “Mundo en el edificio” la gente va pasando por grupos junto a los guías, cada grupo es de 35 o 40 personas, esto lo hacen para que la gente no se acumule, ya que van muchos turistas–, además de detenernos, o sea dejar de caminar, mi mundo se detiene.
– ¿Por qué no te gusta mirarme a los ojos cuando me hablas o yo te hablo? –me pegunta.
–Porque…tus ojos son hermosos y haces que me pierda en tu mirada cada vez que la veo, entonces no me concentro y digo estupideces como: ehh…este…bueno…y esas cosas así.
¿Le acabo de decir eso realmente? ¿QUE MIERDA ME PASA? ¡Yo no puedo decirle eso a un chico que apenas acabo de conocer! Mátenme, mátenme, mátenmeeee.
– ¿Estás diciendo que te intimido? –me pregunta con las cejas alzadas.
–No–digo seca, pero por supuesto que miento.
Si te intimida estúpida, deja de mentir.
Aunque más es la perdida que me echo en ese universo a cual me lleva, a que me intimide–no puedo negar que me intimida así sea un poco, porque me siento en tal bajo nivel a su lado–no sé qué tiene él, la verdad.
– ¿Segura? –dice levantándome la cara y haciéndolo mirar a los ojos nuevamente.
Beso, beso, beso.
No estás en un libro cariño, deja de pensar en eso.
Cállate subconsciente, déjame soñar.
–Estoy diciendo que tus ojos me hechizan–respondo con la verdad encogiéndome de hombros como si lo que acabara de decir es algo normal que se le dice a todo el mundo.
Él no lo entenderá, parezco una loca que dice palabras bonitas solo para que la besen.
–Y si…–dice sin soltarme la quijada aún y mirando hacia un lado.
– ¿Y si qué? –le pregunto, para tratar de que termine la frase.
–Si te giño un ojo así de frente ¿Qué pasa?
¿Qué? Es una pregunta rara ¿Ok? Pero que no lo haga, recuerdo una vez que le retaron a Franco–un amigo de Estados Unidos que se mudó a Canadá–que me giñara un ojo, obviamente era un reto pero yo no sabía y me puse como un tomate ligado con fresa y manzana–de las rojas obvio–, jamás nadie me había visto así, admito que Franco era y es, atractivo.
–No, no lo hagas–digo algo preocupada.
Hablo en serio…
–Lo quiero hacer–dice de tal manera que no solo imagino el guiño, sino otras cosas que también quisiera hacer.
Pues me niego, prefiero un beso de una vez.
– ¡Al menos dime cómo te llamas!–digo colocando los ojos en blanco algo estresada.
¿Éste que se cree? Ni siquiera sé su nombre.
–Mi nombre es Jack, Grace–dice, me guiña el ojo, me suelta la quijada y comienza a caminar dejándome parada atrás.
¡¿Qué?!
–No puede ser–susurro.
No moriste Grace, no seas exagerada.
¿Qué pasaría si me hubiera besado? Me desmayo de una vez.
Exagerada…
Que te calles dije.
– ¿No vienes? –pregunta volteando un poco la cabeza hacia mí.
– ¿Qué haces conmigo Jack? –sonrío y mojo mis labios secos.
Se ríe y me espera, tendiéndome su mano, agarro su mano y seguimos caminando.
–Me encantan tus labios–dice muy serio.
Y como yo trato de ser sexy, me muerdo el labio, peeero, probablemente me haya visto como una llama–el animal.
– ¿Por qué haces eso? –me pregunta agarrándose el cabello con las dos manos.
Me rio, creo que si funcionó, tal vez no me vi tan mal ¿Acaso lo provoqué? Me gusta pensar eso.
– ¿Qué hice? –le digo riéndome y haciéndome la distraída.
–Mejor caminemos–me agarra de la mano más fuerte y me obliga a caminar rápido, no puedo creer que esté caminando con el chico del ascensor–bueno, vamos a la sala de chorros.
¿Eh? ¿De qué habla? Eso me recuerda a una plaza en donde hay huequitos en el suelo y de allí sale agua, no creo que sea eso… ¿O sí?
– ¿Sala de chorros? –le pregunto arqueando una ceja y con cara divertida.
Eso se puede llegar a malpensar y muuuy bien.
–Sí, pero primero vamos a ir a comprarte un traje de baño–dice tan relajado como si hubiese dicho “Vamos a comprar helados” pero está completamente loco.
Si ni siquiera los compro con mi madre, él jura que iré con él.
– ¿Estás loco? –le pregunto seria.
De verdad tiene que estar jugando.
–Hummm…–dice como si pensara–probablemente, vamos.
No puede estar hablando en serio.

Pues sí, si hablaba en serio…fuimos a comprarme un traje de baño lo traté de evitar pero no pude, estaba muy insistente, le dije que no fuéramos a las partes de agua pero el señor Don Mandón si-no-haces-lo-que-te-digo-no-hacemos-nada dijo que teníamos que ir a juro.
Eso me hace colocar los ojos en blanco.
–Mete tus cosas aquí–me da un bolso para meter mis cosas, como el teléfono, la ropa y las cosas que no se pueden mojar.
– ¿Y qué hago con él? –le pregunto cuando ya he metido las cosas en el bolso y sostengo el bolso en mi mano izquierda.
Me mira, sonríe y me quita el bolso.
–Vamos–me agarra de la mano de nuevo.
Me encanta que me toque.
Cuando entramos unos chorritos comienzan a salir, pero en realidad es muy aburrido, hasta que se activan otros, y otros, y otros. El lugar comienza a transformarse en una piscina, ya que se está inundando–algo que es intencional, obvio–. Jack agarra una taza de...

Hace alrededor de 1 año

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#8

...plástico–muy elegante para ser de plástico–que hay en una vitrina y comienza a echarme agua, luego yo agarro otra taza y también le echo agua, parecemos unos niños de 8 años jugando al carnaval. Agarramos mangueras, tobos, flotadores, hay de todo, esta habitación de chorros al final es muy divertida. Cuando ya vamos saliendo de la habitación, tenemos que pasar por una puerta, la cual al pasar nos seca de inmediato, esa máquina hace cosquillas y da frio al momento, pero luego se pasa.
Jack y yo vamos a buscar nuestras cosas y nos vestimos.
– ¿Tienes hambre? –me pregunta mientras guarda sus cosas en el bolso.
–No me gusta que me vean cara de glotona pero la verdad que si tengo hambre, y mucha–le digo mientras me peino el cabello.
Saca una pequeña risita.
Qué bello es ¿Por qué tiene que ser tan hermoso? Es un delito…no lo es, pero debería.
–Sí, yo también tengo mucha hambre.
Mi maquillaje está al lado derecho de su bolso y él está arreglando su bolso.
Me le quedo mirando y voltea a verme, me sonríe.
– ¿Qué pasó? –me pregunta.
Que interrumpes la vista hacia mi bolso, pero tranquilo que me gusta tu interrupción.
–No, no, nada, es que mi maquillaje está al lado de tu bolso.
– ¿Para qué te vas a maquillar? –me pregunta frunciendo el ceño.
– ¿Qué tipo de pregunta es esa? –frunzo el ceño yo también.
–Una pregunta cualquiera–se encoje de hombros.
Eso no es una pregunta cualquiera.
Es como cuando tu mamá te pregunta: ¿Tienes novio? Y te quedas mirándola como: mamá no te pienso contar estas cosas, por favor cálmate, eso no es una pregunta como las que hacen las madres habitualmente, ejemplo: ¿Hiciste la tarea? ¿Ya comiste? ¿Arreglaste la habitación? Y cosas así, por esa razón digo que un chico normal no le pregunta a la chica que acaba de conocer “¿Para qué te vas a maquillar?” no es una pregunta habitual.
Por otro lado tengo esperanzas de que sea como yo, distinto a los demás, aunque ya sea distinto para mí.
–Bueno ¿Me lo pasas? Por favor–le pido frunciendo los labios.
–No–me responde seco.
¿Me acaba de decir que no?
Esto no es bueno.
– ¿No qué?
–No te lo pienso pasar–me dice con voz muy seca.
– ¿Por qué? –le pregunto.
¿Qué coño le he hecho a este hombre para que me niegue pasar algo que es mío?
–Porque te vez hermosa así, no hace falta que te maquilles.
Oh.
Siento unas cosquillitas en mi estómago, oh rayos, hazte la fuerte Grace, haz como si no te importó el comentario.
Frunzo el ceño y me rio.
Bien, así me gusta.
–Claro que no, todas las mujeres necesitamos un poco de arreglo–arqueo mis dos cejas.
–Si quieres tu estuche tendrás que buscarlo tú misma, no pienso ser cómplice de que te dañes la cara.
No me la dañaré, si es tonto.
–Ay Jack por favor–golpeo mi mano izquierda con mi pierna izquierda y coloco los ojos en blanco.
Voltea lentamente a mirarme.
¿Por qué me mira así? Eso me da risa pero se supone que estoy molesta, así que no reiré.
– ¿Me estás siendo malcriada? –me pregunta evitando reírse.
Suelto una pequeña sonrisa y me paso el dedo índice por los labios para no reírme.
– ¿Sí o no? –insiste evitando sonreír.
–Un poco nada más–digo poniendo chiquito un ojo y señalando con mi dedo índice y pulgar que es un poco.
–Entonces es un poco–dice dejando de hacer lo que hace y acercándose a mí.
Su sonrisa…su media sonrisa, me está haciendo sentirme nerviosa.
– ¿Qué haces? –le pregunto sonriendo nerviosa.
–Nada–me dice devolviéndome la sonrisa.
O dios, se acerca a mí.
– ¿Es mi imaginación o intentas besarme?
No puedo creer que le haya dicho eso, aunque no puedo creer muchas cosas en este mismo instante.
Me mira y me sonríe.
–Un poco nada más...

Hace alrededor de 1 año

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#9

Capítulo 3: ¿En qué pensabas?

Me agarra por la cintura con la mano izquierda y con la derecha me levanta la cara, me empuja un poco hacia él con la mano izquierda, levanto mi mano derecha hasta su mejilla, lo acaricio y observo sus hermosos ojos, le sonrío, me devuelve la sonrisa, nuestras bocas están a centímetros de tocarse. Esta sensación de este momento no es normal, por lo menos para mí no, para mí no es normal sentir cosquillas en el estómago, sentir atracción por alguien y mucho menos sentirme así como me hace sentir Jack.
–Eres demasiado hermoso ¿Sabes?
Aun no entiendo por qué digo estas cosas.
Me sonríe, me termina de pegar a él y me pongo algo nerviosa...tendré mi primer beso, es normal que me ponga nerviosa.
Cerramos los ojos y me besa, me besa de una manera que jamás habría pensado que un beso sería así, se siente como si estuvieras en un universo separado de todo lo que te rodea, de todo lo que te hace sentir mal o triste, es una sensación única que sé que jamás olvidaré. Nuestras lenguas se entrelazan y me hace sentir cosquillas en todo el cuerpo, además de los escalofríos, todos mis sentimientos jamás experimentados han salido a la luz.
Me rio, siento que es el momento más largo del día y sin dudas el mejor momento de todos, es extraño compartir tus labios con alguien, por supuesto que antes de dar tu primer beso te puede parecer algo...raro, pero cuando lo haces no quieres parar nunca.
– ¿De qué te ríes? –me pregunta cuando nuestros labios se separan.
–De nada–le respondo.
Ignorando eso me besa de nuevo y me acaricia la espalda.
Siento más escalofríos aún.
Cuando para de besarme me agarra la quijada y me mira con sus ojos brillantes.
–Me gusta–digo sonriendo.
– ¿Qué cosa Grace? –frunce el ceño y sonríe.
–Tu estilo de “un poco nada más”
Me encantó que me hiciera eso en estos precisos momentos y no le puedo ocultar lo feliz que estoy.
–A mí me gustas tú.
– ¿Sabes? …nos acabamos de conocer–le digo pero él todavía no me suelta.
Aunque siento que ya llevo años conociéndolo.
–No me importa–se encoje de hombros sin soltarme, ahora sus brazos están en mi cintura–, tus labios se veían provocativos y más cuando hiciste eso allá afuera hace unas horas–hace una pausa–realmente me torturaste.
Sonrío y recuerdo cuando me mordí el labio, creo que lo volví loco, pero… ¿Yo? ¿Esta típica chica que ni siquiera había besado a alguien?
–Tengo que confesarte algo–le digo colocando mi mano en su pecho.
Me encanta su pecho ahora que lo toco, me doy cuenta que me encanta.
– ¡No me digas que tienes novio! –exclama algo preocupado con los ojos como platos.
Me echo a reír.
¡Obviamente que no! ¿Me crees puta o qué? Yo jamás besaría a otro chico que no fuese mi novio.
Además, no hubiera ni siquiera aceptado ir con él a solas.
–No, no es eso–le digo mordiéndome el labio pegada a él.
Se ríe con alivio.
–Qué bueno, entonces ¿Qué es? –me pregunta.
–Jamás había besado a alguien. –le digo mi gran secreto.
– ¡Mentira! –exclama sorprendido.
Siento caliente mis mejillas.
Pues créelo nene, soy toda tuya a partir de ahora.
–Pues si…–digo todavía algo apenada.
–O sea te estoy estrenando–arquea una ceja.
–Así es señor si-no-haces-lo-que-te-digo-no-hacemos-nada.
Se ríe y me da un beso rápido, sonrío.
–Vamos a comer–me agarra de la mano entrelazando los dedos.

Mientras caminábamos me iba contando cosas de él, como: qué le gusta hacer–jugar voleibol, ir a pescar, estar con las personas que quiere, entre otras cosas–, cuál es su comida favorita–la pizza, la parrilla, comidas gourmet, entre otras comidas–, como se llaman sus padres–Bree y Mark–que hacía en las tardes y cosas sencillas que hace conocer más a una persona.
– ¿Cuántos años tienes Jack? –le pregunto mientras esperamos la comida.
Vaya...nos besamos y ni siquiera sabemos qué edad tenemos, de verdad estoy completamente loca.
–Diecinueve años–me responde luego de tomar un sorbo de su té frio.
Tenía que ser tan bello…
–Humm…
– ¿Y tú? –pregunta.
Oh, oh.
¿Se molestará? No, no creo ¿O sí?
– ¿Cuánto piensas que tengo? –le pregunto sorbiendo de mi jugo de melón.
– ¿18 años? –dice arqueando una ceja.
Ay mierda, lo voy a decepcionar cuando se entere de que tengo 16 años, me va a mandar a la mierda, es que yo aparento más edad pero…como le digo que acabo de cumplir 16 años y por eso es que estoy aquí en Dubái.
Por cierto lado me da risa, porque él también es muy arriesgado.
–Oh, oh–digo preocupada.
– ¿Por qué ese <> tan de repente? –me pregunta.
–Porque piensas que soy mayor–lo dejo de mirar y muevo mi pitillo.
– ¿Tienes 17 años? –me pregunta evitando reírse como si estuviera bromeando.
–Jack–lo miro y su mirada se fija en mí.
– ¿Qué?
–Acabo de cumplir dieciséis y por eso estoy aquí en Dubái.
– ¡MENTIRA!–exclama muy sorprendido.
Vete despidiendo de él Grace, qué esperanza tengo.
– ¿Ya no me vas a querer por eso? –le pregunto un poco triste.
–No, no, no, no, no, la edad no tiene nada que ver, solo que… ¡Mírate! Aparentas mucho más.
Le sonrío, Jack se levanta y se sienta a mi lado, me sonríe y me besa con las mismas ganas de hace rato.
Es tan perfecto.

Entramos a comer al restaurant, comimos una parrilla argentina, lo que me hizo pensar que en Dubái sí que hacen distintas comidas de distintos países, creo que están preparados para todos los visitantes extranjeros. La comida estuvo buenísima, me dijo que jamás le había pasado algo como le pasó conmigo, me pidió disculpas por ser tan directo y besarme de una vez, pero sobre todo sin pedir permiso, es que no se pudo resistir a demás, yo también quería que me besara, por eso acepte, si hubiese sido otro ni loca me dejo besar o sea ¡Tuve mi primer beso! Y con el chico más bello de este mundo, o eso lo considero yo; Jack me dijo que jamás había besado como me besó a mí, me preguntó que cuándo me iba y le dije que dentro de un mes… sí, dentro de un mes, no puedo creer que me quede un mes aquí en Dubái solo para ver a Jack, esto solo lo hacen las ridículas enamoradas...creo que me estoy convirtiendo en una.
Son las 6:40 pm. O algo así, ya es hora de que me vaya.
–Jack–le digo mientras él ve su teléfono.
– ¿Sí? –levanta la mirada hacia mí.
–Ya es tarde, tengo que irme al hotel–le digo.
Necesito irme, no puedo creer que haya dejado a mis amigos hoy para ir con Jack, un chico que apenas acabo de conocer.
Me siento tremenda y abusadora.
–Apenas son las siete en punto, Grace–me dice con cara de pocos amigos.
¡Siete en punto! Maldición, se me ha pasado la hora horrible.
–Yo quedé con mis amigos que estaría con ellos a las 6:00 pm–digo en un tono más relajado de cómo lo pienso.
–No quiero que te vayas–me dice con tristeza y estira sus manos sobre la mesa para agarrar las mías.
Lo siento nene, pero esta preciosura se tiene que ir…oye me gusta eso de que me agarre las manos de esta manera.
¿Qué te está pasando Grace? Igual ya necesito irme, aunque…se me ocurre una buena idea.
– ¿En qué habitación estás tú?–le pregunto.
Al fin le pude preguntar lo que el ascensor nunca nos dejó.
–Estoy en el piso 23, habitación 2336–me responde con una sonrisa pervertida.
Dios...no sé lo que puede llegar a ocurrir esta noche, no puedo cometer una locura, pero por ahora, perfecto.
– ¿Qué tal si nos vemos esta noche?–le propongo.
–No te lo quería decir porque pensé que parecería muy ansioso.
¿Más de lo que has sido tú? Algo que no me arrepiento.
–Jack…–lo miro con cara de pocos amigos.
– ¿Qué?
–Hoy me besaste…–le recuerdo.
– ¿Y que tiene?–me responde encogiéndose de hombros.
¿Cómo y que << ¿Y que tiene? >>? Es evidente de que me besó y nos acabamos de conocer ¡Eso tiene mucho! No sé, digo.
–Me dices que te verías apresurado cuando hoy fue la primera vez que hablamos…
–Ha sido la tercera–me interrumpe sonriendo.
–No me interrumpas–Jack coloca los ojos en blanco–Ajá, hoy fue la primera vez que hablamos y me besaste ¿Eso no es apresurado?
–Un poco nada más–me responde encogiéndose de hombros nuevamente.
Sonreímos.
–Bueno me voy–digo levantándome y acercándome a él, le doy un beso en la mejilla, tiene una hermosa mejilla, hermosa cara, Jack me enciende por dentro y hace que poco a poco me queme por fuera, el me saca de mis límites.
¿Qué mierda estoy pensando? Grace la romántica está apareciendo y eso me preocupa.
Antes de que me vaya me agarra por mi brazo, evitando que me vaya.
–Ven aquí–susurra.
Jamás me iré si sigue deteniéndome.
– ¿Qué pasa? –le pregunto evitando una sonrisa ridícula, de esas que él me provoca.
Me acerco a él, me hala hacia él y me besa suavemente pero con deseo, me alborota, me hace sentir en las nubes.
–Me vuelves loco–susurra.
¿Crees que a mí no?
–Y eso que me estás conociendo apenas–le digo jugando.
Cuando me conozca más…lo volveré psicópata.
Uy si, lo digo como si fuese una experta en todo este lío.
– ¿Nos vemos a las 8:30 pm?–me pregunta.
–Si Jack–evito una risita de <> coloco los ojos en blanco para disimularlo.
Me da otro beso más corto y me voy.
No puedo dejar de pensar en él y que apenas lo acabo de conocer.
Tengo que preguntarle tantas cosas, como: ¿Qué somos? ¿Qué seremos? ¿Es virgen? Ok…no…no le puedo preguntar eso, necesito saber más de él y él necesita saber más de mí ¡Mierda! Son las 7:10 pm.
Apenas llego entro al ascensor, pensando en él, subo a mi habitación y cuando entro esta Alice con su iPhone escribiendo o eso es lo que se ve desde aquí.
– ¡Grace! –grita Alice saltando de la cama a abrazarme.
Vaya…nunca pierde su esencia de abrazar, la quiero mucho.
– ¿Qué paso?–le pregunto.
–No ¿Qué te paso a ti? es la pregunta.
Ya se puso a exagerar y ni he terminado de llegar.
–Nada Alice, solo que se me paso la hora, lo siento ¿Y los chicos?
–Bueno, lo importante es que estés bien, los muchachos están en su habitación.
–Ah ¿Ya cenaron?–le pregunto con esperanza de que diga que sí, porque no tengo nada de hambre.
–Quedamos en cenar a las seis en punto y tú no llegaste Grace–me dice arqueando una ceja.
Que bien que ya comieron.
–Ya veo–respondo.
Me voy a mi cama y...

Hace alrededor de 1 año

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#10

...me siento a revisar el teléfono, luego recuerdo que no le di mi número de teléfono a Jack y que a las 8:30 pm quedamos en vernos.
Me doy una ducha, me coloco un vestido turquesa con unas zapatillas blancas con detalles pequeños turquesas, me peino el cabello, haciéndome una coleta y me miro en el espejo sonriendo.
–Doña-me-arreglo-y-no-digo-a-donde-voy–dice Alice– ¿A dónde vas?
–Saldré a ver la ciudad–miento.
Típicas preguntas de Alice y típicas respuestas más usadas para mentir que las frases de aliento de las abuelas.
– ¿Sola? De paso no invitas–se cruza de brazos como una niña de 5 años.
¡Dios!
–Alice–la miro con cara de pocos amigos.
– ¿Qué? Yo solo pregunto–dice Alice alzando las manos en forma de derrota.
–Solo saldré a caminar, Alice. Y si, sola, quiero relajarme un rato.
Se hacen las 8:25 pm. Salgo a esperar el ascensor.
Cada vez que entro al ascensor me recuerda a él, me recuerda sus hermosos ojos azules y sus besos que ahora se han vuelto una adicción. No sé si así serán los besos normales solo sé que fueran o no, son los mejores besos de todos y no quisiera que fueran distintos, jamás me había pasado algo como lo que me pasó o me pasa con Jack, le he gustado a pocas personas, porque no soy lo suficientemente atractiva para ellos–tampoco lo quiero ser–pero jamás me había gustado alguien de esta forma y menos en tan pocos días; jamás he tenido un novio, por la misma razón de que nadie me ha llamado la atención, solo Carter–el hermano de Alice–pero él tiene novia y en realidad no me enamoré como tal de él, solo me sentí atraída un poco y ya–pero de que me dolió lo que me hizo...me dolió– entonces está Jack, Jack es…lo es todo y tan solo pensar que llevo 3 días conociéndolo.
Se abren las puertas del ascensor en el piso 23, comienzo a buscar la habitación 2336. Al conseguirla toco la puerta, espero a que abran, cuando lo hacen, salé Jack con un traje azul marino, corbata azul marino, camisa blanca debajo del traje, zapatos negros brillantes, muy brillantes y me sonríe.
–Hola Grace–dice sonriendo.
–Hola Jack, estas…este, estupendo, te sienta muy bien ese color–digo acercándome a él y colocándole mi dedo índice en su traje azul marino de tela súper suave y cara, se nota que es cara.
Hago como si no me importara lo guapo que está.
–Gracias señorita Grace, está usted también muy hermosa, pase adelante.
Me rio por la manera en que me habla, me inclino y le doy un beso en la mejilla, cuando paso a su habitación hay una mesa muy arreglada, con rozas, velas, uvas y entre otras cosas.
Woow.
–Siéntate–me dice.
–Qué lindo detalle–digo señalando las rosas y las cosas hermosas que colocó en la mesa.
Me dedica una sonrisa y me dice que ya viene.
Va a un estilo de sala que tiene en su habitación–su habitación es el cuádruple más grande que la mía, tiene hasta segundo piso–y trae una botella de champagne ¡Yo no bebo! Ay mierda, no sé cómo voy hacer, estoy con un tipo mayor que yo, hermoso, alto, que bebe y que probablemente se acueste con todas las mujeres que se encuentra en cualquier lugar.
Bien...no pensaré así, concéntrate Grace en disfrutar la noche.
–No bebes ¿Cierto? –me pregunta Jack sirviéndose su copa.
Niego con la cabeza.
–Hoy aprenderás, tiene que aprender señorita Grace, porque si la invitan a una fiesta tiene que saber qué es lo que puede tomar y hasta qué punto, a ver–me sirve en una copa–toma un sorbo–obedezco.
Ok, es delicioso, me encanta y eso me preocupa.
Muchas cosas me están preocupando en este viaje, pero creo que son etapas que hay que quemar.
– ¿Te gusta?–me pregunta.
–Si–lo miro y se le escapa una sonrisa, luego se sienta frente a mí.
– ¿Qué hiciste cuando llegaste?–me pregunta sacándome conversación.
¿Físicamente o mentalmente?
Ok...mi mente está muy sucia y malpensé lo de físicamente, pero no, tampoco llegaría de salir con él y me daría amor como si nada.
El que entendió, entendió.
– ¿Te tengo que decir la verdad? –le pregunto.
–Sip–me dice muy serio.
¿Qué pensará?
Agarro aire y lo suelto.
–Pensar en ti–sonrío bajando la mirada–Mentalmente.
¿Por qué le dije mentalmente? Ay dios, que pena.
Grace, no sabes planear lo que vas a decir sinceramente.
–Hey–dice mirándome–levanta la cara.
Levanto la cara y me recuesto en la mesa, colocando los codos en la mesa, mi quijada en mis manos y dedos entrelazados, me quedo mirando fijamente a Jack.
Por lo menos no le prestó atención a lo de “Mentalmente” dios, pasaría mucha pena si me preguntara qué es eso de mentalmente.
–Vaya…–dice Jack–sí que eres hermosa.
Sonrío y siento que me ruborizo lentamente.
¿Por qué tiene que decirme estás cosas? Yo no soy de ruborizarme pero no sé qué me ha pasado esta semana, estoy descontrolada ¡Me tiene descontrolada!
–No bajes la cara Grace, por favor–me pide como si le doliese.
Notó mi intención de bajar la cara, pero él sabe que lo hago por pena.
– ¿Jack?
– ¿Sí?
– ¿Dónde vives? –le pregunto tratando de evitar este momento que me puse como un tomate seguro.
Suspira.
–Grace, yo vivo aquí.
¿A qué se refiere con <>?
– ¿Aquí donde?–le pregunto.
Sé más específico por favor.
–En este salón, en esta habitación–señala al rededor.
– ¿Vives en el hotel?–le pregunto ladeando la cabeza un poco.
De verdad que no deja de ser extraño eso de vivir en un hotel.
–Si–me responde y toma un trago a su copa.
Yo esperaba que me dijera ridícula, a veces, o casi siempre soy una quedada.
– ¿Porque?–le pregunto con curiosidad.
–Porque mi papá es el dueño del hotel y en el último piso está su apartamento como tal, es inmenso, solo que a mí no me gusta vivir allá arriba.
Qué situación tan extraña.
Si tu padre es un millonario, con todo el dinero del mundo, tiene una mansión en el último piso de su hotel… ¿A quién no le gustaría vivir ahí? Esto es de locos.
Aunque no me puedo quejar, si tus padres te quieren regalar un viaje de regalo de cumpleaños ¿Quién no acepta? Solo yo no acepto, eso también es de locos.
– ¿Por qué no te gusta vivir con tu familia? ¿Acaso no los quieres?–le pregunto intrépida.
Soy una metida de mierda, en vez de meterme en lo mío, me ando metiendo en la vida de los demás, pero aun así, es la única razón que se me viene a la mente.
–No es que no los quiera, solo que mi papá está divorciado de mi mamá entonces mi papá se volvió a casar y…tengo 4 hermosos, bellos y preciosos hermanastros o casi hermanos, como quieras decirles.
Me comienzo a reír, ya entiendo la razón.
– ¿Te estás burlando de mí? –me pregunta arqueando una ceja.
–Un poco nada más–digo entre risas y luego lo miro con cara provocativa.
Él sabe lo que quiero.
–Eso me hace querer besarte ¿Sabes? –se moja los labios disimuladamente.
Lo sé nene, eso es lo que quiero.
–Ya sé para provocarte cuando quiera un beso–sonrío.
Lo haré más seguido, mucho más seguido.
–No quiero que te vayas a Estados Unidos–dice sin levantar la cabeza, frotándose las manos.
Vente conmigo por favor ¿Cómo voy hacer cuando yo esté allá y el amor de mi vida esté aquí? En una distancia muy grande, no quiero estar tan lejos de él. Si, ok, tal vez exagere con eso de “el amor de mi vida” pero eso que siento con él, no lo he sentido con nadie más, así que viviré la ilusión de estar perdidamente enamorada, a todos nos pasa.
–Y yo no quiero irme–le digo colocando mi labio inferior afuera.
Hablo en serio.
– ¿Vendrás a verme? –me pregunta esta vez levantando la cabeza y sin querer veo dolor en sus hermosos ojos azules, tal vez sea actuado, pero si es actuado entonces actúa muy bien.
–Jack–suspiro–nos acabamos de conocer, y no tengo mucho dinero para estar de Estados Unidos para acá y de acá para Estados Unidos, no sé si me entiendas.
Si fuese por mí gastaría todo mi dinero para ver esos ojos que me matan y esa sonrisa luminosa, que alumbra mi ser.
Estoy muy filosófica ¿Eh? Qué estúpida.
Si...me estoy enamorando.
–Pero…bueno, está bien.
–Jack te has hecho importante para mí en 3 días y quiero disfrutar lo más que pueda contigo, jamás me había sentido tan atraída por un chico y menos en tan poco tiempo–le confieso.
Me agarra las manos.
–Grace, siento que te vayas pero no quiero terminar mi contacto contigo, de verdad quiero tenerte como novia o solo como amiga, pero no quiero dejar de hablarte o de verte, has pasado a ser mi mundo en tan pocos días y...
–Te voy diciendo que no puedo ser amiga tuya–interrumpo a Jack.
–Bueno, quiero estar contigo, quiero ver qué sucede si estamos juntos, quiero tenerte, no sé si me entiendas.
No soy tan estúpida Jack.
Aunque ahora que lo pienso, yo le dije la misma frase <> y él pensaría lo mismo que yo pensé cuando me lo dijo…vaya, uno se da cuenta de las cosas es cuando te suceden a ti, no a los demás.
–Si entiendo Jack, pero ¿Cómo sería amar a larga distancia? Eh oído que es lo peor que puede pasar en una relación y que eso es algo imposible, ya que al final terminan acabando con la relación.
–Nada es imposible Grace, además, tienes que intentar, tu misma lo dijiste: solo has oído, no sentido, la gente tiene que sentir las cosas para poder opinar y yo quiero que lo sientas…pero más que todo es que veas que no es así, por lo menos no conmigo.
Se levanta de su silla, se acerca a mí y se agacha para besarme mientras yo estoy sentada.
Eso de volverme adicta a sus besos es muy malo, después sufriré cuando no pueda hacerlo más.
–No quiero que estos labios me dejen aquí en Dubái ¿Sabes? –me susurra mientras me besa.
Yo sigo sin creer que este chico se haya fijado en mí, es tan extraño, yo no digo que yo sea fea, pero tampoco soy la gran cosa y menos para un chico tan guapo como él.
–Jack–digo.
– ¿Qué? –me deja de besar, aunque no quiero que pare.
–Quiero saber más de ti–le digo.
A veces tenemos que parar un poco de lo físico y concentrarnos más en lo sentimental, pues no basaremos una relación en puro físico, además, las personas que hacen eso terminan separándose.
–Puedes preguntarme lo que quieras–dice sonriéndome y se sienta.
– ¿Tu naciste aquí? –le pregunto.
Intenta no reírse y niega con...

Hace alrededor de 1 año

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#11

...la cabeza.
–No Grace, nací en Estados Unidos–responde.
– ¿Sí? –digo algo sorprendida, realmente no tiene cara de árabe pero de todos modos– ¿En qué parte?–le pregunto.
Me sonríe como si extrañara estar allá.
–En Georgia–se mira las manos nuevamente.
Vaya, no me lo esperaba, y mucho menos que fuera tan cerca de mi.
El mundo es tan pero TAN pequeño.
– ¿En serio?
–Si–me responde suspirando– ¿De dónde vienes tú?–me pregunta.
–Vengo de Tallahassee y nací allí–digo sonriendo y recordándome lo feliz que me hace ser y estar allá.
–Woow, estábamos cerca–dice.
– ¡Sí! Por eso me sorprendí.
Se ríe brevemente.
–Oye–le digo.
Levanta la cara hacia mí.
– ¿Quieres contarme como llegaste aquí? Es que tu cambio de humor fue muy notable–le digo como toda atrevida que soy...ja, eso no me lo creo ni yo misma.
–La verdad es que extraño mucho a mi familia, a mis amigos, a mi vida normal de allá, a veces siento un vacío que me invade, un vacío que es más grande que yo–hace una pequeña pausa como recordándose de algo de su pasado–quisiera no recordar nada de cuando viví allá pero es inevitable.
Se me rompe el corazón cada vez que veo a las personas así, pero Jack hace que se me rompa todo, no me gusta verlo así, siento que se destroza mi mundo, ya que él es mi mundo y si él está mal yo también.
Dios...hasta donde he llegado.
–A ver Jack–me levanto de mi silla y me acerco a él, me agacho, haciendo que quedemos frente a frente–puedes confiar en mí, cuéntame lo que quieras.
Me sonríe y me acaricia la mejilla con su mano derecha.
– ¿Desde hace cuánto tiempo estas aquí en Dubái? –le pregunto tocando su mano que está en mi rostro, le acaricio los nudillos.
–Hace nada, hace 3 años–dice algo obstinado.
– ¿Y tu padre se casó en tres años y tuvo 4 hijos? –pregunto sorprendida.
Se ríe.
Y yo que pensaba que eso eran los tiempos de antes, pero no, la gente se casa joven y cuando muere tiene ya 40 hijos…vaya vida.
–Grace–dice en tono de burla–mi padre adoptó a Emily y a Leo. Y los otros dos son de la mujer de él.
Oh.
Igual sigo creyendo que la etapa de los años antiguos volvió.
–Ahh–digo aliviada.
–Son un fastidio de todos modos–Jack coloca los ojos en blanco y yo me siento en su regazo.
Yo no puedo opinar mucho acerca de los hermanos, pues no tengo ni uno, si mi amiga Alice cuenta, si, si tengo una hermana a la cual amo.
– ¿Cuantos años tienen?–le preguntó mientras enrollo mis brazos en su cuello y él coloca su mano derecha en mi espalda.
Un escalofrío corre por mi cuerpo...esto es raro.
–El mayor es Leo, tiene 12 años.
Ufff, ya veo, con eso es suficiente.
Ay Grace, tu solo tienes 16, si tuvieras un hermano de 20 diría lo mismo que tu pero de ti.
Qué raro yo exagerando las cosas.
–Luego le sigue Bryan–continua Jack–, el hijo de la señora Perkins que tiene 8 años.
Ay, pobre Jack, puro hermanos pequeños.
–Luego le sigue Sebastián, el otro hijo de la señora Perkins, que tiene 6 años y, la menor de todas Emily que tiene 5 años.
Emily, me fascina ese nombre, debe ser una niña muy hermosa.
–Me encantaría conocer a tus hermanastros y medio hermanos o hermanos, como sea.
Se ríe.
–Espera, te estoy hablando de mis hermanos de aquí–me dice riéndose.
Oh, oh, no me gusta por donde va esto.
– ¿Qué? –me quedo en semi-shock y me levanto de la silla para procesar todo levantada, porque sentada me estreso y no pienso.
–Sip–sigue riéndose–no pensarías que soy hijo único–dice entre risas.
–O sea…significa que… ¡¿Tienes más hermanos?!
No, Grace, tiene más tíos…lo estúpido jamás se me quita.
–Si–asiente–, de sangre.
Dios...pobrecito.
–Tengo dos hermanos de sangre, de padre y de madre y una hermana también de sangre.
Estoy segura que en un cumpleaños de algunos de los hermanos se llena la sala nada más de hermanos, m
Mientras hay gente que no tiene ni uno, como yo.
–Vaya…sí que tienes hermanos–le digo.
–Así es señorita Grace ¿Qué me dices tú?
–No tengo hermanos Jack–le digo y me siento en mi silla otra vez–, soy hija única.
Asiente y se queda algo pensativo.
–Sabes, que te iba a preguntar si eras virgen–dice con cara divertida y pasando su dedo índice por sus labios.
Ay, no, no, no, no, este tipo de conversación no ¿Por qué preguntó eso? ¡Qué pena!
–No puede ser ¡¿Qué tipo de pregunta es esa?!–grito divertida y riéndome.
– ¿Por qué lo dices?–me pregunta riéndose.
– ¡Claro que lo soy! ¿No es obvio? –sigo apenada dios.
–Uno nunca sabe–levanta las manos en forma de disculpa.
–Jack…si conoces a una chica que tiene dieciséis años, jamás había besado a un chico ni se sentía atraída por nadie… ¿Es virgen?
Se ríe.
–No, no, hablo en serio–me rio levemente.
–Supongo…–dice sonriendo.
– ¡Supones! ¡Es obvio que si Jack! –coloco los ojos en blanco.
Se ríe a carcajadas y me contagia la risa.
– ¿Qué me dices de ti? –le pregunto.
Bien...no sé si debí haber preguntado.
Se queda callado.
–No, yo no soy virgen–dice en un tono muy serio.
–Me imagino–digo evitando mi decepción– ¿Desde hace cuánto?
Ay por dios, me pasé, me he pasado de verdad.
Jack frunce el ceño.
–Desde los dieciséis.
Oh, vaya.
Ahora vengo a hacerme la charla a mí…Grace: conoces a un chico alto, atractivo, con ojos azules hermosos, una personalidad inquietante, que hace calentar a las mujeres con su sonrisa y el padre es un súper millonario… ¿Es virgen? ¡Obvio que no Grace Liv Keller! Ese tipo probablemente se ha acostado con 40 mujeres en estos tres años, y con 48 más cuando vivía en Estados Unidos, así que deja tus expectativas ridículas de que fuese virgen.
– ¿Sabes algo? –le pregunto, él se encoje de hombros para que yo siga–esto no es lo que una chica normal espera en su primera cita.
Jack ríe y se muerde el labio.
–Primero que todo… ¿Eres una chica normal?–me pregunta divertido.
Abro la boca fingiendo estar muy ofendida, agarro la servilleta de tela y se la lanzo mientras él se ríe, yo también me rio mientras él se levanta de la mesa.
Me levanta de un jalón, me pega a su cuerpo; un cuerpo precioso, suave y muy pero MUY provocativo.
Me besa fugazmente y me mira fijamente.
–Grace–me dice.
– ¿Qué?
– ¿En qué pensabas? –yo frunzo el ceño y él coloca los ojos en blanco–me refiero de cuando te dije que yo no soy virgen.
Que ni se me ocurra decirle lo que estaba pensando, que es un mujeriego y que solo quiere acostarse conmigo, porque la voy a cagar, y muy feo.
–En…en nada–respondo y sonrío.
–Hummm…–dice mientras entrecierra los ojos y los vuelve a abrir–bueno ¿Cómo se llaman tus padres? –me pregunta cambiando el tema.
Sin embargo no fue tan mala la conversación cómo me la esperaba.
Jack y yo nos sentamos en el sofá, suspiro y me siento derecha para poder mirarle.
–Mi madre se llama Marilyn y mi padre Richard.
A los cuales extraño.
– ¿Están juntos?–me pregunta.
–Sí, ellos fueron los que me obligaron a venir–sonrío al recordarlos y pensar de que les agradezco que me hayan obligado.
–Les doy las gracias al señor y señora…–se queda callado un momento–espera… ¿Cuál es tu apellido? –me pregunta.
Me rio.
–Keller, mi nombre completo es Grace Liv Keller ¿Y el tuyo?
–Jack Ralph Claesson.
–Woow…nombre rudo–me rio.
Nos quedamos un momento en silencio, él me mira con una media sonrisa en su rostro.
–Me gusta tu nombre Grace.
A mí me encantan tus ojos…pero no te lo diré.
–Ya me lo habías dicho–me sonríe porque sabe que es cierto–a mí también me gusta tu nombre Jack–le sonrío y miro mi reloj–ya me tengo que ir, son las diez en punto.
–No te vayas–dice con una mirada muy sincera.
Quisiera pero no puedo, además, si me quedo es capaz que no salga virgen mañana.
Ok...nada me cuesta controlar mis pensamientos.
–Tengo que irme–repito–mañana nos vemos de nuevo.
–Bueno ¿Quieres ir a terminar el recorrido de “Mundo en el edificio”? apenas y vistes 4 pisos.
–Me encantaría solo que la entrada es muy cara y ya gasté mucho comprándola una vez.
Se ríe.
– ¿De qué te ríes? ¿Se burlas de mi señor Claesson?
Muy atrevido ¿Eh?
–Si–dice sin parar de reírse.
–Muy gracioso señor Claesson, me retiro.
–Grace…–se levanta y me detiene–yo pago las entradas, el transporte, la comida, absolutamente todo, tú solo tienes que decirme que sí.
–Bueno…no lo sé–saco un papel de mi cartera y anoto mi número de teléfono –te llamo cuando me decida, pero pásame un mensaje a este número y así tendré tu número de teléfono.
Muero por tener su número.
–Señorita Grace, has hecho algo muy malo–me dice con cara graciosa y levantando una ceja.
– ¿Por qué? –le pregunto.
¿A caso me va a rastrear?
Rio para mis adentros y sonrío
–Me has dado tu número telefónico.
¡Vaya sorpresa! ¡Sí que sabe deducir las cosas el señor Claesson! ¿Piensa que soy ridícula? Claro que le di mi número de teléfono, agghh.
– ¿Y que tiene? –arqueo las dos cejas dando la expresión de ¿Qué importa?
–Que ahora te voy a fastidiar mucho tiempo–me sonríe.
–Quiero que me fastidies–lo miro con cara de atrevida–todo el tiempo, en específico.
Que me fastidie toda la vida, si es posible.
–Vaya, Grace…sí que sabes provocar a la gente.
–Un poco nada más–me echo hacia atrás y pongo mi mano en la cerradura para salir de la habitación.
Se muerde los labios.
Dios...sus benditos labios.
Mejor me doy la vuelta y así ignoro eso, lo hago pero de repente me abraza por detrás y me da un beso en el cuello, volteo la cara hacia él y él hunde su lengua en mí, la sensación de tenerlo detrás de mí, con sus labios sobre los míos, nuestras lenguas rozando…es indescriptible, me hace alborotar las hormonas, pero no solo soy yo, porque siento algo que mejor no lo explico...pero lo único que diré es que está en su pantalón.
–Quiero estar contigo mañana, por favor di que sí–me susurra al oído después de besarme.
–Yo te aviso Jack, por cierto–me volteo para mirarlo de frente–yo quiero estar contigo todos los días, así que gané yo–arqueo una ceja, me rio, le acaricio la cara y le sonrío con timidez.
Me sonríe y me pega más hacia él, me vuelve a besar y muerde mi labio inferior, es un beso que me lleva a la luna y me vuelve a bajar con...

Hace alrededor de 1 año

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#12

...la mirada.
–Me tengo que ir Jack–le recuerdo.
–Te acompaño hasta abajo–me dice.
Creo que es un poco sobreprotector.
–No, no es necesario, si quieres hasta el ascensor y ya, yo no me voy a perder.
Él ríe.
–Puede que sí, pero igual haré lo que me pidas–nos quedamos en silencio mientras él abre la puerta y nos dirigimos al ascensor, luego me mira–solo hay una cosa que no podré hacer, así me lo pidas.
–Y ¿Qué es? –pregunto.
Se acerca a mí y me susurra al oído.
–Dejar de quererte, eres mi mundo, mi mundo que se formó en 3 días. Eres lo más importante a partir de ahora, entonces…no te puedo dejar de querer.
–Yo tampoco quiero que lo hagas, así te lo pida.
Me besa y llega el ascensor, espera a que se cierren las puertas para irse.
Antes de que se cierren me guiña el ojo, se muerde el labio y se acaricia el cabello, así como los modelos de revista.
MORÍ ¿Por qué es tan hermoso?
El ascensor dice: “has llegado al piso 16, baje con cuidado” le hago mueca a la voz como una estúpida, me bajo del ascensor CON CUIDADO, como dice mi amiga la voz, y camino hacia mi habitación.
Coloco la tarjeta, abro la puerta y encuentro a Alice escuchando música, con la tele prendida y viendo su iPhone, no sé si presta atención al teléfono, a la música o a la tele, mi amiga es muy rara, creo que hace eso para no sentirse sola.
Por otro lado...esto es lo que yo le provoco, ya que se junta con una persona rara.
–Hola Alice–digo sonriendo.
– ¡Grace! ¿Cómo te fue? –dice quitándose los audífonos.
Bajo el volumen de la tele y le respondo.
–Bien, oye deberías organizarte mejor–le tiro el control y ella me sonríe.
Me siento en mi cama mirándola.
– ¿Por qué lo dices?–me pregunta divertida.
Claro que sabes por qué lo digo.
–Alice, tienes el televisor, el teléfono y los audífonos puestos, todo al mismo tiempo ¿Eso no te marea? Solo te falta la laptop y un radio a todo volumen, sin incluir la Tablet.
Se ríe.
–Doña-me-arreglo-para-ir-a-ver-al-chico-hermoso-del-piso-23, deja de criticar y apaga el televisor, las luces y todo de una buena vez, deberíamos descansar Grace.
Espera... ¿Cómo sabe? ¿Tan evidente soy? ¿O me espió?
Le coloco los ojos en blanco, mejor ni hablemos del tema, apago las luces, la tele y me acuesto a dormir.
–Que descanses Alice–le digo.
–Que descanses Grace–me responde y bostezo.

Hace alrededor de 1 año

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#13

Capítulo 4: La noche

Alice me despierta, para decirme que va a salir a desayunar con David–como si me importara–asiento, veo la hora, son las 8:17 de la mañana, así que sigo durmiendo. Al rato escucho que tocan la puerta...excelente, eso significa que me tengo que levantar, miro la hora y ya son las 10:28 de la mañana, imagino que es Alice que se le quedó su tarjeta o Jack que como todo acosador apresurado me visita, aunque…yo lo visite ayer, así que no creo, pero igual me levanto y me acerco a la puerta para abrirle a quien sea que toca. Abro la puerta y es Carter el hermano de Alice–el ridículo hermano de mi mejor amiga–, como ya había mencionado Carter era la única persona que me había gustado, hasta que llegó Jack y me hechizó, además Carter tiene una novia muy linda llamada Elisa, es rubia–por supuesto, ellas siempre son las malas– y tiene los ojos verdes, que por cierto me pareció extraño que no viniera en este viaje, pero gracias a Dios, realmente no quiero verla.
–Hola Grace–dice Carter.
–Hola–digo secamente– ¿Qué pasó?
¿Qué hace él aquí?
–Venía a ver si mi hermana estaba aquí.
Coloco cara de pocos amigos.
No, no está, ahora vete.
–No, ella salió con David.
–Ah, está bien ¿Ya desayunaste?
¿Y a ti que te importa?
Aggggghhh que pesado, quiero que se vaya.
–No–respondo.
No es tu problema tampoco, jamás te ha interesado si ya desayuné o no.
– ¿Vamos?–me pregunta.
No quiero ser tan mala, le diré que sí...bueno, más de lo que he sido.
–Bueno, déjame vestirme–digo con voz aburrida.
–Está bien–me sonríe como un bobo–, te espero en mi habitación.
¿Qué pretende ese chico?
–Bien–cierro la puerta delicadamente como para que se vaya.
Ya sé lo que dirán… ¿Por qué eres así con él? ¡Qué maleducada eres! ¡Grace, así no se resuelven las cosas! ¡Si no quieres ir no vayas!...y bla, bla, bla… pero la verdad es que él me ha hecho sufrir mucho y de una manera que es imperdonable, pero como soy tan buena, le hablo y lo perdoné hace mucho tiempo, solo que no puedo tenerle el mismo afecto que antes, a cualquiera le pasaría si les hacen daño. A ver, me explico, cuando a ti te gusta alguien no sabes si decírselo o no, en mi caso fui muy directa porque Carter era mi mejor amigo desde que teníamos 7 años, hasta que arruiné todo diciéndole que me gustaba cuando teníamos 13 años. El comenzó a alejarse de mí, a agárrame asco o no sé qué, pero hacía que la gente se alejara de mí, me creyera puta o algo parecido, hablaba mal de mí en frente de mí y a mis espaldas, después de 7 años juntos como mejores amigos él me hizo esto. Cuando cumplió 15 se juntó con Elisa, una compañera de mi preparatoria, yo sabía que no tenía con quien competir, ya que yo de todas formas saldría perdiendo, duré hasta hace poco dolida, ya que él la besaba–y besa–apropósito al frente de mí y me mira como diciendo: mira, ella tiene lo que tú querías y nunca pudiste. Solo que ya no lo ha vuelto a hacer porque sabe que ya me vale mierda lo que hace en su vida y con ella–pero la perra me sigue cayendo mal–. Alice estuvo mucho tiempo peleada con su hermano por mi culpa, ya que ella me apoyaba siempre y él le decía que tenía que apoyarlo a él, no a mí. Tanto así que intentaba separar a mi mejor amiga de mí, algo que nunca logró ni logrará.
A las 10:40 am. Salgo de mi habitación y me dirijo hasta la habitación de Carter, toco la puerta y él sale.
–Vamos–me dice.
–Sip–digo con una sonrisa de boca cerrada más falsa que las plantas de mi madre.
Suspiro y camino a su lado, nos acercamos al ascensor y esperamos. Se abren las puertas y bajamos.
– ¿Qué quieres desayunar? –me pregunta Carter.
Yo tengo boca para pedir, Carter.
–Buenos días huéspedes ¿Una mesa para cuantos? –interrumpe un mesero antes de que yo responda, menos mal lo hizo, porque si no hubiese sido grosera.
–Para dos–dice Carter.
–Bien, por aquí por favor–nos indica el mesero.
Seguimos al mesero y nos sentamos en donde nos indica.
–Bueno, quiero el desayuno americano–digo al mesero.
–Yo igual–dice Carter.
Copión.
Dios mío que infantil soy.
–En cinco minutos traigo su pedido ¿Algo de tomar? –pregunta el mesero.
–Jugo de naranja–respondo.
–Nestea, bien frio por favor–responde Carter.
Yo saco mi teléfono y comienzo a escribirle a mi mamá, ya tengo 4 días sin hablar con ella y con mi papá.

Hola mami ¿Cómo estás? Perdón por no escribirte es que me la he pasado muy bien, cuando puedas me llamas, te tengo buenas noticias, un beso a mi papá, saludos.
PD: los extraño.

– ¿Qué me cuentas? –dice Carter.
¿Me preguntas a mí?
Siempre te ha valido mierda lo que digo y lo que hago, ahora no sé porque tanto interés, lo miro con rareza.
–Nada–evito una conversación, miro hacia abajo donde está mi teléfono y noto que mi madre me ha respondido.

Mamá
Hola mi niña, en este momento estoy trabajando. Me alegro que estés bien y que te estés divirtiendo, te lo dijimos, te llamo al salir del trabajo, un besote a ti también.
PD: nosotros también te extrañamos. Te amo mi Grace.

Carter está de espaldas al ascensor y yo de frente a él, subo la mirada un poco mientras el silencio hace un momento incómodo para Carter, porque para mí no, es que él jura que lo estoy viendo a él, cuando miro al ascensor se abre y sale Jack, sonriéndome.
Veo que su expresión cambia cuando me ve sentada con Carter, pero aun así se acerca y me abraza por detrás dándome un beso en la mejilla y mirando muy serio a Carter.
–Hola señorita Grace Liv Keller–dice Jack con una voz caliente.
Y tenía que decir mi nombre completo porque sí.
–Señor Jack Claesson, que casualidad encontrarlo en este hotel–digo sarcásticamente y lo miro girando mi cabeza hasta la izquierda, sonrío. El me da un beso corto, sé que no se pudo resistir, nos sonreímos y yo suelto una risita estúpida.
Luego Jack mira a Carter que bajaba la cabeza ante ese momento incómodo.
–Bueno, Jack te presento a Carter el hermano de mi mejor amiga Alice y Carter te presento a Jack mí…
–Tu novio–me interrumpe Carter.
–Sí, es correcto–dice Jack extendiéndole la mano a Carter–mucho gusto.
Novio… ¿Tengo novio? ¿Grace Keller tiene novio? ¿En tres días?
Como cambian las cosas…
Se dan la mano y noto que hay un gran apretón de manos… esto resulta extraño, me siento rara y por otro lado me siento bien ya que él siempre hacía–y hace– lo mismo con Elisa, igual no tiene nada que ver, porque si yo le gustara fuera otra cosa, pero como no es el caso…
–Siéntate–le pido a Jack sonriéndole.
Jack me ha salvado el desayuno, creo que en realidad me ha salvado de unas estúpidas vacaciones aburridas, bueno, no tan aburridas, estoy con Alice.
Alice me hubiese matado si escuchaba eso.
Jack agarra una silla de otra mesa y se sienta.
– ¿Qué hacían? –pregunta Jack.
Y antes de que yo hable, habla Carter.
–Tratábamos de desayunar–dice de mala gana.
¿Cuál es su problema? Lo mandaría a la mierda como él hizo conmigo…pero mejor no, seré decente.
–Estábamos ordenando la comida, Jack–digo mirando a Jack y meneando la cabeza suavemente de un lado al otro, como un gesto de: no prestes atención a lo que dice ese desubicado.
En ese momento llega la comida, Jack ordena la suya, mientras yo escribo otro mensaje a mi mamá.

Mamá ¿Qué hora es allá? Aquí son las 11:18 am.

Inmediatamente recibo la respuesta de mi madre.

Mamá
Aquí son las 8:18 pm Grace, hay bastante diferencia, a las 9:00 pm (12:00 en Dubái) te llamo, estoy saliendo del trabajo. Te amo y saludos a Alice.

–Woow–digo en voz alta, haciendo que los dos me miren.
– ¿Qué pasó? –me pregunta Jack.
–Que en Estados Unidos son las ocho de la noche.
– ¿No lo sabias? –pregunta Carter de mala gana.
Este chico está buscando problemas en donde no los hay.
–No, no sabía–coloco los ojos en blanco.
Jack se ríe de mí.
– ¿Qué? –le pregunto.
–Nada, por cierto no me escribiste ayer, te pasé el mensaje y nunca respondiste ¿Vamos a ir?–me pregunta Jack.
– ¡Verdad! Se me olvido escribirte, lo siento, es que estaba cansada y apenas llegué me acosté a dormir, Alice está de testigo.
– ¿Por qué le das tantas explicaciones? –pregunta Carter.
Jack y yo lo miramos, mientras yo frunzo el ceño con rabia y Jack se ríe.
Porque me da la bendita gana.
–Yo doy cuantas explicaciones a quien me dé la gana y a cuantas persona yo quiera–coloco los ojos en blanco con rabia y miro a Jack mientras trato de echarle agua al fuego que salen de mis ojos –Y si, si vamos.
Me sonríe y me besa en la mejilla
–Cálmate–me mira sonriendo mientras yo relajo la cara.
Es tan bello.
– ¿A dónde van? –pregunta Carter.
Jack sabe que yo responderé algo estilo: a donde no te importa, o algo así. Así que me abraza y responde él.
–A “Mundo en el edificio” –responde Jack abrazándome.
–Ah ¿Otra vez?–pregunta con fastidio.
Yo respiro hondo para no responder y no tener que gritarle << ¿Te importa que vaya de nuevo? ¡Ridículo!>>
–Sí, otra vez–responde Jack un poco más serio esta vez.
¿Ahora lo ves pequeño Jack? ¿Lo insistente e insoportable que es? Bueno, yo tuve que calármelo desde los 7 años...
–Le diré a los muchachos que vayamos–dice Carter frunciendo el ceño.
–Aggggghhh–digo súper inquieta en mi silla.
Jack me abraza más fuerte, me da tanta rabia Cárter.
–Por mí, bien–dice Jack sonriendo.
Por mí no, no sé qué tiene ahora ese tipo.
Llega la comida de Jack, terminamos de comer y Jack me acompaña a mi habitación a buscar mi bolsito y mis cosas.
–Mi habitación no es como la tuya–le digo a Jack cuando vamos entrando.
–Me dijiste que te quedarás un mes ¿Cierto?–pregunta.
–Sip–respondo.
–Entonces… ¿Quieres quedarte conmigo en mi apartamentico?–me pregunta cómo si fuese...

Hace alrededor de 1 año

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#14

...nada.
Me rio a carcajadas.
– ¿Qué? –pregunta Jack muy confundido.
A demás de que está completamente loco…dijo <> mientras es un súper Pent-House.
–Dijiste “apartamentico”–digo sonriendo y evitando reírme.
Esboza una sonrisa de lado.
–Si ¿Qué tiene?–me pregunta como si no entendiera.
–Uno: esa palabra me da risa, dos: me da mucha más risa como la dices y tres: eso es un Pent-House no un apartamentico como dices tú–me rio–ah, me faltó algo: estas completamente loco–sigo riéndome.
–Amo que te rías–me agarra la quijada e inmediatamente hace que sienta eso que sentí ayer.
–Yo amo que me agarres así y me hables de esa manera–le digo mirándolo a los ojos.
– ¿Por qué haces que me provoque besarte siempre?–me pregunta.
–No sé qué decir–digo algo apenada.
–No digas nada y ya–me sonríe.
–Un poco nada más–digo sonriendo sin abrir la boca.
Sonríe girando la cara a la derecha y volviéndome a mirar, se muerde el labio y me besa, esta vez el beso es muy largo y muy provocativo, creo que en este momento lo único que puedo pensar es en él y yo en la cama… ya se, ya se, me estoy yendo lejos, pero es que sus besos me provocan eso, además dicen que a los 16 años es cuando se despiertan las hormonas, ya las de él deben estar sonámbulas.
– ¿Nos vamos?–me pregunta.
–Sí, vamos–respondo.
Nos vamos agarrados de las manos, sus dedos entrelazados con los míos, es una sensación única, que jamás había sentido, claro, jamás había tenido un novio, así que no sé si así se siente con cualquier persona, pero lo que yo deseo es no enterarme de cómo se siente con otra persona que no sea él.

En camino a “Mundo en el edificio” Jack me preguntó que si quería conocer a sus hermanos, yo le respondí que por supuesto, me causó mucha risa porque arrugó la cara y dijo: te deseo suerte. Me reí mucho, cuando llegamos nos bajamos y noto que él no compra entradas, solo saluda con la cabeza y le devuelven el saludo.
– ¿No has comprado un ticket?–pregunto extrañada.
–No–dice muy relajado.
¿Somos unos ladrones? Ay Jack, ya me estas preocupando, mucha perfección así de golpe.
– ¿Por qué? –pregunto preocupada.
–Porque me conocen Grace.
Uffff...Qué alivio, ya me estaba viendo en la cárcel.
– ¿Tú no pagas aquí?–le pregunto.
–Nop.
En estos momentos me siento pobre, en un lugar tan costoso ¿Cómo no va a pagar?
– ¿Por qué?–le pregunto.
Estoy muy preguntona.
Se ríe.
–Que niña tan preguntona–me agarra las mejilla echándolas hacia adelante.
Parece una de esas viejas tías que te agarran las mejillas y comienzan a decir cosas como: “esa niña hermocha” “lo más gonito de la tía” “que grande está esta muñeca” “la bebe de la tía marrina” y muchas otras cosas…por suerte ninguna de mis tías me trata así, creo que solo pasa en las películas.
En excepción a Alice, cada vez que las tías la visitan a su casa y yo estoy, no dejan de agarrarle las mejillas y de hablarle chiquito, cuando se van, me coloca los ojos en blanco, yo me rio y ella dice “como siempre” ya está acostumbrada. Pero creo que lo peor de todo no es soportar que te agarren las mejillas, sino…poner buena cara mientras lo hacen.
– ¿Vamos a la sala de deporte? –me pregunta.
Arrugo la cara.
–No te gusta el deporte–dice poniendo los ojos en blanco–que niña.
–Como si fueses tan grande…–susurro muy bajo.
– ¿Qué dices? –pregunta porque escuchó mi susurro.
Le sonrío complacida y con travesura.
Coloca los ojos en blanco nuevamente.
–Hoy estás hecho para colocar los ojos en blanco–digo.
Jack se ríe y me roba un beso.
Qué lindo, pero ¿Con qué moral hablo yo? Yo nací para colocarlos ojos en blanco.
– ¿Vamos entonces a “La noche”?
¿Qué? Eso suena pervertido.
– ¿La noche? –pregunto frunciendo el ceño y evitando reírme.
–Sí, es todo un piso en donde es de noche, lógico, es hermoso.
–Está bien, si tú lo dices–me recuesto de su hombro mientras caminamos.
Entramos a “La noche” de verdad es muy hermoso, hay estrellas, es como el estilo de un parque con grama artificial, repleto de estrellas, lugares a lo lejos en donde venden sábanas y cosas para picnics, la gente las compra y se sientan a hablar por dónde hay un gran espacio en la grama, puedo ver a mucha gente acostada viendo las estrellas–que por cierto se mueven–y disfrutan comiendo juntos. Vienen familias, parejas, amigos, amigas, la verdad no te sientes excluido de ninguna manera, hay una carrosa la cual te pasea por todo el parque–el parque es inmenso, la carrosa se pierde en la vista de los que caminan–la verdad todo parece un sueño, ir de la mano con Jack, en Dubái, en un edificio que te hace creer que es de noche, parece mentira y es real, completa y absolutamente real.
–Grace–dice Jack.
–Dime.
– ¿Te gusta?–me pregunta.
¿Me lo preguntas en serio?
–No–hago una pausa larga y eso lo hace fruncir el ceño–me encanta, Jack, gracias por traerme.
Me da un beso en la frente y seguimos caminando.
– ¿Quieres montarte en la carrosa?–me pregunta divertido.
– ¡Sí! –le digo emocionada, yo parezco una niña de diez años con su papá, la verdad creo que no sirvo para ser novia.
Me sonríe y me lleva de la mano hasta la carrosa.
La carrosa es de color blanca con algunos detalles rosa, pero mi rosa favorito, el que parece de bebe, también tiene algunas ramas con flores rosas por la parte de atrás y donde están agarrados los caballos.
Jack me ayuda a subir y luego se monta él, la carrosa arranca, yo estoy súper emocionada todo es tan bello, me recuesto del hombro de Jack y el me abraza con ese brazo, yo siento como si ya llevo años conociéndolo, como si ya supiera todo de él, siento que él es la persona perfecta, que no me haría falta nada al estar con él, no en forma material porque es lo que menos me importa, si no que yo siento que estoy…bueno mejor lo olvido, porque dentro de unas semanas me voy y probablemente no lo vuelva a ver jamás.
Pensar eso me deprime por eso voy a disfrutar lo más que pueda con él.
Pasamos por un lago, en donde nadan patos de verdad...o eso parece, nos llevan a una parte en donde se ve el mar, bueno “el mar” hacen que las cosas se vean muy reales, nos detenemos un momento en donde nos dicen para tomarnos una foto y llevárnosla de recuerdo; en una salimos sonriendo abrazándonos y en otra salimos besándonos, esa está hermosa, la verdad quedaron muy bien.
Nos volvemos a montar.
–No sé qué voy hacer sin ti–me dice Jack en susurro–si en 4 días me haces feliz, imagínate meses sin verte.
Ojala pudiera tenerlo por el resto de mi vida.
Me recuesto en su pecho y siento su corazón latir.
–Ay Jack, tu eres la razón por la cual me quedo un mes, en realidad mis padres me dijeron: si te gusta estar allá te quedas un mes y si no, te vienes en una semana. El sábado se vuelve una semana, menos mal te conocí–hago una pausa–no es que no me guste Dubái pero tú eres la razón de que este viaje sea perfecto.
Tú eres perfecto, por eso haces que este viaje sea así.
– ¿Sabes qué fue lo que pensé cuando te vi por primera vez?
Sonrío.
–No, ni idea.
–Dije en mi mente: que chica tan hermosa, tengo que conocerla mejor. Solo que si la llego a conocer bien, sé que me va a gustar y me enamoraré como el lobo de la luna, ella se irá y solo aullaré desde aquí deseando que venga para poder tocarla y estar a pasos de ella, no a miles de kilómetros...como la luna del lobo–termina suspirando.
Y pensar que la luna se sentirá más sola en el espacio mientras el sol busca al lobo, aprovechando que la luna se fue, pero el lobo se esconderá porque solo desea a la luna. Desearía que siempre fuese de noche, para que el lobo y la luna jamás dejen de estar lo más cerca posible.
–Pero me conoces bien ahora, o eso creo–digo.
–Sí.
– ¿Porque me buscaste si ahora te quedarás como el lobo viendo la luna irse?–le pregunto.
–Porque sé que valdría la pena estar contemplando a la luna así fuera una noche o un simple minuto, no me arrepentiría de aullar por ella sabiendo que no está cerca de mí, es el placer de poder contemplarla así sea un minuto–me mira–, eres mi luna Grace, la luna prohibida pero la más deseada en mi universo, eres la única.
Sonrío.
Ese comentario hizo subir el color a mis mejillas y pensar en lo bonito que sería una vida cerca de este lobo que sabe enamorar a las chicas…me entristece pensar que así podría ser con todas.
–Señor Claesson, disculpe la molestia pero ¿Se quedarán aquí o en la principal? –interrumpe el que maneja la carrosa, que al parecer ya conoce a Jack ¿Por qué lo llaman señor? Solo tiene 19 años.
Miro a Jack en forma de pregunta.
–Nos quedaremos aquí–responde Jack.
Nos bajamos de la carroza, solo hay seis parejas sentadas en las sillas y hablando.
– ¿Caminamos? –me pregunta.
–Sip.
Haré todo lo que me pida, con tal, no conozco el lugar, él sí.
–Aunque primero compremos una manta.
– ¿Para qué una manta?–le pregunto algo confundida.
–Para ver las estrellas en un lugar que amo–me dice mirándome y sonriendo de medio lado.
–Oh.
–Sí.
Comenzamos a caminar con nuestra manta, yo veo que nos acercamos a los árboles cada vez más y que todo está solo, por cierto lado tengo un poco de miedo porque está todo oscuro, pero sé que estoy con Jack…al menos que sea un asesino en serie y me esté llevando a donde ha matado a todas sus víctimas… ¡Uno nunca sabe! Y como dije antes, mucha perfección junta.
– ¿A dónde vamos Jack? –pregunto con voz temblorosa y suspiro para evitar que se me note.
–Es mi imaginación o…tienes miedo–me mira de reojo y evita reírse.
¿De qué se ríe? Sigo pensando que me va a asesinar.
– ¿Yo? ¿Miedo? No Jack por dios, solo tengo que asegurarme de que no seas un Christian Grey o un asesino en serie–se ríe–No tanto lo de Christian, pero ¡Lo de asesino en serie sí!
– ¿Por qué no tanto lo de Christian?–me pregunta divertido.
–Jack, si fueras así como él, vete enterando de que me encantaría ser tu sumisa.
Hablo en serio, moriría que me haga eso…pero me daría miedito igual, quiero más amor que sexo, pero si el sexo es prioridad…no con tanto maltrato, o mejor dicho, sin nada de maltrato.
Se ríe a carcajadas y...

Hace alrededor de 1 año

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#15

...más atrás me rio yo.
–Eres una cosa distinta Grace.
– ¿A qué te refieres con cosa distinta? ¿Y de donde salió eso? ¿Soy una cosa?
Nos detenemos.
–Mira–me señala hacia los árboles.
–No entiendo.
¿Quién entiende con árboles y oscuridad? Lo que todo el mundo imaginaría es que allá te espera tu muerte.
–Detrás de todos esos árboles hay un hermoso paraíso, te va a encantar.
–Jack...
– ¿Qué? –dice con voz graciosa.
–Tengo miedo–hago puchero.
–No Grace no tengas miedo–me besa en la cabeza– ¿Vamos?
–Está bien–le agarro la mano y nos metemos entre los árboles.
Tengo mucho miedo, pero Jack me agarra fuerte entonces me hace quitar mis temores y hace que esa caminata entre los arboles pasara de ser tenebrosa a ser romántica, llegamos al lugar donde Jack quería llegar, es un lugar hermoso, hay muchas flores, arboles detrás de nosotros y a lo lejos se ve el mar, el supuesto mar.
Jack coloca la manta en el piso y se acuesta.
– ¿Te quedarás allí parada?–me pregunta.
Sonrío y me siento.
– ¿Te vas a quedar ahí sentada?–pregunta ahora evitando reírse.
¿De verdad? Después me dice que yo soy insistente.
Dudo un poco.
– ¿Qué pasa Grace? –dice cuando nota mi incomodidad.
–Jamás me he acostado con un hombre ¡Ni con un primo te podría asegurar! Nunca me dejan dormir con alguien acompañada que no sea Alice y en algunos casos mi mamá, pero ni con mi padre he dormido.
–Entonces, hoy será la primera vez–se arrima un poco dejándome un espacio para acostarme–, ven, acuéstate a mi lado, no te voy a violar ni nada por el estilo–se ríe y me sonríe.
Ese comentario…no juegues con eso que me da más miedo.
Me acuesto a su lado.
– ¿Te puedo abrazar? –me pregunta.
–Abre tu brazo–le digo.
Me hace caso y abre el brazo izquierdo.
Me arrimo y coloco mi cabeza en su pecho, él me abraza con ese mismo brazo y lo miro.
– ¿Nada mal eh? –sonríe.
–Me gusta estar aquí contigo–dice de manera baja y algo melancólica.
– ¿Siempre vienes solo? ¿O siempre traes a tus enamoradas aquí?–le pregunto bastante seria.
Espero no se lo tome a mal.
Se ríe.
No, no se lo tomó a mal, por eso es que me encanta, sabe qué cosas son un juego y cuáles no.
–Siempre vengo solo a pensar, deseando que algún día pudiese hacer esto que estoy haciendo contigo.
Ay, qué bien, aunque... pobrecito.
– ¿Significa que tu deseo se cumplió?–le pregunto sin dejar de mirarlo.
¿Soy su deseo? No, solo soy parte de su deseo.
–Algo así.
–Tu eres mi sueño ¿Sabes? –le digo mirándolo a los ojos.
– ¿Sí?–me dice como si no se lo esperaba.
–Sí, el que pensé que jamás se haría realidad.
Así como los libros que leo.
– ¿Entonces tu sueño se cumplió?
–Un poco nada más–le sonrío.
Se coloca arriba de mí, como si fuera a hacer flexiones, me mira, me sonríe y me besa.
Siento ese cosquilleo en mi estómago y el deseo de jamás dejarlo.
–Creo que deberíamos irnos, para que nos dé tiempo de recorrer otro poco–dice Jack mirándome a los ojos encima de mí.
No, no, no, me siento tan bien en sus labios que desearía que jamás estén lejos de mí, pero bueno...asiento, se levanta y luego me ayuda a levantar.
Comenzamos a caminar de regreso y esperamos a que pase alguna carrosa para luego irnos al piso del spa.

Fuimos y no duramos mucho rato la verdad, solo caminamos viendo todo y nos fuimos, pasamos por el salón de romance al cual nos tuvimos que esconder de Carter y mis amigos que estaban pasando por ahí, fuimos al piso del deporte, al de juegos y entre muchos otros pisos, la pasé muy bien.
Llegamos al hotel y Jack me acompaña hasta la puerta de mi habitación.
–Gracias por todo–digo agarrándole las manos.
–Gracias a ti por aceptar–me sonríe.
Le agarro el cabello por la parte de atrás y lo beso, primera vez que yo lo beso a él, por lo menos de esa manera tan seductora, la cual lo dejó sin aire, aunque yo tengo que admitir que también me quedé sin aire.
Si caemos, caemos los dos.
–Me gusta que hagas eso–dice Jack respirando fuerte y abriendo los ojos después de eso.
–A mí me gusta hacerlo, acabo de descubrirlo–digo de igual manera y sonriéndole sin soltarlo.
–Espero lo hagas más seguido Grace–gracias por acompañarme.
Créeme que lo haré nene, a mí también me gustó.
– ¿Cuándo nos vemos de nuevo?
–Mañana pasaré todo el día con Alice, sabes que no he podido pasar mucho tiempo con ella, pero en la noche puedo ir a tu habitación.
–Mañana tengo una cena familiar ¿Quieres ir? –pregunta de lo más natural.
–Sí, aunque me da algo de pena Jack, apenas nos conocemos, no puedo llegar y decir: ¡Hola soy la novia de Jack hace cuatro días! Por cierto ¡Nos conocimos hace cuatro días!
Jack ríe entre dientes.
–Ay calma, solo ve mentalizándote que viene media familia mía.
– ¿Hasta tus otros hermanos?
–Hasta mis otros hermanos–confirma.
–Woow, está bien, hasta mañana entonces Jack.
–Hasta mañana mi niña.
¡Me acaba de decir MI NIÑA! ¡Eso me altera! Pero de manera buena no mala.
Entro a mi habitación y no está Alice, la llamo y no me responde, me preocupo, pero luego recuerdo que David vino y probablemente esté enrollándose con él. Alice tiene 15 años pero aparenta más, David tiene 17 años. Ya Alice no es virgen, por culpa de David pero no tanto que no lo sea, si no a la edad que dejó de serlo: A los 13 años, cuando tenían 3 meses de novios…los chicos de hoy en día se pasan.
Pasan unas horas y me acuesto a dormir, recuerdo que mi mamá nunca me llamó, probablemente estaba cansada y no pudo llamarme, ser recepcionista no es tan fácil, ya que ese hotel es muy visitado ¿Cómo le irá a papá? En estos momentos está haciendo un negocio para sacar uno de sus libros en una película, la verdad sus libros son buenos y en una película fueran estupendos, por supuesto quitando la parte de que le quitan el setenta por ciento del libro.
Espero de verdad logre hacer el negocio.

Hace alrededor de 1 año

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#16

Capítulo 5: The Dubai Mall

Son las 3:15 am cuando suena mi teléfono. Dios, espero no haya pasado algo malo, siempre en la madrugada dan las peores noticias.
– ¿Sí? –miro el teléfono–ah, hola mamá–digo con voz muy ronca, ya que estaba durmiendo.
Ah, claro, seguro olvidó que aquí es de madrugada.
La verdad extraño mucho a mis padres, ellos son las únicas personas que siempre están conmigo, además de Alice, la mayor parte del tiempo estoy con ellos y cambiar eso en un mes me afecta–eso que solo han pasado 4 días–lo bueno es que estoy con Alice, que no me hace sentir sola–jamás lo ha hecho, es la mejor amiga que alguien podría tener–…bueno y con Jack que hace que mis miedos y tristezas se vayan, llevándome a otro universo a través de sus ojos, haciéndome sentir la chica más afortunada de todas.
Coloco los ojos en blanco por qué me ha despertado y porque mis pensamientos son muy cursis.
Vamos Grace, no seas así.
– ¿Durmiendo a éstas horas? –se le puede escuchar la sonrisa a mi mamá, solo me la imagino.
La extraño mucho de veras, en realidad no me arrepiento que me haya llamado, la extraño demasiado.
Miro el reloj.
–Son las tres y quince de la mañana, ma–me tiro a la cama con el teléfono y bostezo.
– ¡Ay hija perdón! Se me olvidaba el distinto horario, te llamo más tarde para que descanses nena.
No, no, no.
Me gusta escuchar su voz alegre de madre.
Bostezo otra vez.
–No ma, no importa ¿Cómo está papá? –le pregunto.
También echo de menos a papá.
–Bien hija, está en su trabajo, yo estoy almorzando.
Recuerdo aquel día que Alice me pasó el mensaje, comenzamos a hablar del tema mis padres y yo, de que viniera a Dubái, algo que yo no quería y ahora no me arrepiento en absoluto de haber venido.
–Mmm…está bien. Y tú, ¿Cómo estás?
Tengo sueñito, pero extraño mucho a mi madre como para decirle: este…mamá tengo sueño, de verdad no me importa cómo estás, así que adiós. Luego hablaremos, procura llamar a una buena hora, gracias.
No puedo ser así, o sea si puedo pero no quiero.
–Extrañando a mi hija favorita–me dice y la puedo imaginar haciendo puchero.
JA. JA. JA. Muy graciosa Marilyn.
–Mamá…–digo con cara de pocos amigos así no me pueda ver.
– ¿Qué? –dice riéndose.
Sigue sin causarme gracia.
–Soy la única hija que tienes.
Se ríe más fuerte.
–Mi amor, tengo que dejarte, era para saludarte y escuchar tu voz un ratico. Sigue pasándola bien y saludos a todos por allá.
–Está bien ma, oye antes de que te vayas… ¿Puedo ir a una cena familiar con un amigo?
Me digas que sí o no igual iré, jeje.
–Grace, si te digo que no igual vas a ir porque estamos muy lejos.
Sonrío.
¿Cómo me conoce tan bien? La amo.
–Tu sonrisa te delata.
¿Qué mierda? ¿Cómo sabía que estaba sonriendo? ¡Esto es brujería!
–Bueno, ahora si me voy–dice mi madre.
–Hasta pronto mamá, te amo.
–Yo también mi niña.
Lo se mamá, me lo demuestras siempre.
Enseguida me recuerda a Jack, que me dijo “mi niña” anoche.
Cada vez que pienso en él me da un cosquilleo en el estómago y en todo el cuerpo.
Coloco el teléfono en la mesita de noche y me acurruco con las cobijas de nuevo, entonces recuerdo que hoy voy a conocer a la familia de Jack, estoy emocionada, jamás nadie me había invitado así a conocer a su familia, va haber mucha gente, tengo que vestirme bien, mi mente comienza a hacerse muchas preguntas como: ¿Cómo será el papá de Jack? ¿Así de hermoso como él? ¿Le caeré bien a su familia? ¿Cómo serán sus hermanos? ¿Jack se sentirá a gusto conmigo frente a su familia? ¡Estoy nerviosa! Por otro lado, pensando en tantas preguntas… Jack no me ha respondido muchas cosas, tengo que preguntárselas de nuevo a ver qué me dice. ¡Maldición! Son las 3:57 am, tengo que descansar, quedé con Alice en ir a una playa bien temprano que queda por aquí cerca, mejor me duermo.

Cuando suena el despertador a las 6:30 am, Alice se levanta y abre las cortinas, dejando entrar toda la puta luz de la mañana, me encandilo y frunzo el ceño.
–Hey, Grace, saldré a desayunar ¿Te traigo algo?
Meto mi cabeza bajo la almohada.
Ay Alice, cierra la ventana y vete.
–Si–digo desde bajo mi almohada.
–Bien, enseguida regreso.
Puedo imaginar su sonrisa, ella sabe que odio que me levanten con mucha luz, sale y enseguida tocan la puerta.
– ¡Alice, trata de llevarte la bendita tarjeta por favor! –grito levemente mientras me levanto de la cama con malhumor.
Abro la puerta.
Oh oh…es Jack, que está recostado del marco de puertas, sonriendo.
–Hola–dice evitando reírse.
Tú, ¿Aquí? ay por dios, qué pena.
No sé si se ríe de mi grito, de mi cara o de como ando vestida, pero la verdad yo sé que se ríe de mí.
–Jack–digo sorprendida.
– ¿Cómo amaneces?–me pregunta.
Bien, ahora que te veo, porque en sí Alice no sabe despertar a alguien.
– ¿Sí que eres tempranero eh? –le digo arqueando una ceja mientras él se rie–Bien Jack, bien–le sonrío– ¿Y tú como amaneces?
–Pensando en mi princesa–me mira fijamente.
VOY-A-MO-RIR. ¡No puede ser que me haya dicho eso!
Muriendo en 3…2…1…ya Grace no existe.
–Bueno, que está como cenicienta al principio de la película–se ríe y me acaricia el cabello–pero para eso son los príncipes…siempre las ponen bonitas–baja su mano desde mi cabello hasta mis mejillas.
Abro la boca como si estuviera ofendida, ya se acabó la magia romántica.
–Uno: no soy cenicienta, dos: los príncipes no interfieren en nada, siempre son las hadas…
Se ríe.
–Tres: ¿Quieres pasar? Cuatro: no es tan malo levantarse y ver que tu príncipe está en tu puerta.
Nos sonreímos.
– ¿Vas a pasar si o no?–le pregunto sin dejar de sonreír.
–Si–me responde de la misma manera.
Le hago una seña de que pase y cuando lo hace me pregunta cuál es mi cama.
–La que está desorganizada.
Voy al baño mientras él se queda en la habitación, me lavo los dientes y mirando hacia atrás para apagar la luz del cuarto de baño le pregunto:
– ¿A qué hora es que…?–no termino la pregunta cuando miro hacia adelante y lo veo acostado en mi cama, me quedo sin palabras, lo único que hago es reírme– ¿Qué haces Jack?–le pregunto entre risas.
Está absolutamente loco.
–Sintiendo que es estar en tu cama–me responde relajado.
Me rio más aún.
–Pero estar en mi cama sin mí, es como estar en una cama cualquiera–le digo arqueando una ceja y acercándome a mi cama.
– ¿Qué quieres decir? –me pregunta con cara divertida.
–Nada–le sonrío, levanto la cobija y me acuesto a su lado, coloco mi cabeza en su pecho y lo miro.
Me sonríe.
–Al menos huele a ti–me dice Jack.
–Y… ¿A qué huelo yo?–le pregunto divertida.
–No lo sé, es un olor muy…indescriptible, tu olor es lo mejor que ha llegado a mi nariz, créeme.
Se me sale una risita ridícula, nos quedamos en silencio un minuto o dos o tres, la verdad no tengo ni idea cuanto tiempo transcurre cuando estoy con él.
– ¿Seguro que quieres dormir en esta habitación?–me pregunta serio.
Quisiera dormir contigo pero no, para mí es muy arriesgado y avanzado ¿Cómo una niñita de 16 años se va a quedar con un chico de 19 en su casa a dormir? Pero sobre todo que se acaban de conocer, no pueden ir tan lejos.
–Jack…–le digo de forma cansada.
– ¿Por qué no quieres dormir allá arriba conmigo?–me pregunta triste.
¡Si quiero! Y lo sabes, que no puedo es otra cosa.
–Jack…–repito.
–Hablo en serio–dice.
–Yo también.
Y muy en serio.
–Pero… ¿Qué es lo que no te gusta? Yo puedo hacer que te guste.
Uy…ok ya, él no entiende que yo no puedo ir a dormir con un tipo que acabo de conocer, del cual solo sé cómo 10 cosas acerca de él y no sé qué quiere conmigo de verdad, es demasiado arriesgado.
–No es que no me guste, sino que te acabo de conocer–le soy sincera.
– ¡Exacto!
¿Exacto? Jack tiene un problema en el cerebro, estoy segura que si.
– ¿Y eso te parece bien?–le pregunto seria.
–Grace, no me entiendes…
–Tu tampoco a mí–lo interrumpo.
–Grace, déjame hablar, yo quiero que pases el mayor tiempo posible conmigo, no ves que en unas semanas te vas y no te volveré a ver por mucho tiempo, yo no te quiero hacer daño, eso es lo menos quisiera, solo quiero disfrutar contigo lo más que pueda–noto que su voz se hace ronca y cuando volteo a verle la cara, tiene los ojos llorosos.
Vaya, no me gusta verle así y es tan extraño ¿Cómo puede llegara quererme tanto en tan pocos días?
Bueno…así como yo lo quiero a él.
–Jack, de verdad lo siento…
También me duele a mí no poderlo ver por mucho tiempo, pero no puedo hacer nada.
–Tranquila Grace, yo te entiendo–se levanta de la cama–tengo que irme ¿Nos vemos a las siete?
Le sonrío con tristeza, me levanto y me acerco a él.
Lo agarro por las mejillas, él levanta la cabeza, me mira, le acaricio las mejillas y lo beso.
–Nos vemos a las siete–le digo en voz baja.
Jack no dice ni una palabra más, cuando va saliendo de mi habitación viene llegando Alice con mi comida.
–Hola Jack–dice Alice.
No se cómo Alice se sabe el nombre de él, si yo nunca le he hablado así como tal de él, solo le digo que saldré y ya.
–Hola Alice–le responde Jack.
¿Yo le dije el nombre de mi mejor amiga a Jack?
Creo que sí, la verdad no recuerdo ¿Qué sucede? ¿Se conocen?
Jack se termina de ir, Alice pasa y cierra la puerta.
– ¿Pasó algo? –pregunta Alice.
– ¿De qué?–le preguntó haciéndome la loca.
–Entre ustedes–dice con voz obvia.
– ¿Tiene que pasar algo? –le pregunto está vez con amargura.
Alice se encoje de hombros.
– ¿De qué manera Alice?
Se me queda mirando con cara sorprendida.
–O sea… ¿Pueden pasar varias cosas entre ustedes?–me pregunta divertida.
–Alice, por favor–le pido de malhumor.
–Grace ¿Qué te pasa? –pregunta al notar que no estoy jugando.
–Me voy a arreglar–digo cortante.
–Grace, soy tu amiga, puedes contarme.
Me volteo y la miro con los ojos llorosos, se me acerca con una cara triste.
–Sentémonos–dice agarrándome de la mano delicadamente y sentándome junto a ella sobre su cama–cuéntame, sabes que siempre estoy para escucharte.
Lo sé.
–Lo que pasa es que me enamoré en un corto tiempo, muy corto, demasiado corto diría yo y de verdad siento que lo amo, que lo amo demasiado y que él es el elegido, el que yo quiero para toda mi vida, sé que es demasiado pronto para...

Hace alrededor de 1 año

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#17

...pensar estas cosas y muy exagerado lo que digo, pero desde que lo vi supe que él sería lo más importante desde ese momento, el problema es que solo podré estar con él un mes y no quiero seguir así de enamorada ¡Me hace mal! Jack es perfecto y con tan solo pensar que jamás lo volveré a ver me pone muy triste, Alice después de tu hermano siento que no puedo desaprovechar estar con Jack y menos si solo lo veré un mes.
–Grace, entonces aprovéchalo, no te sientas así y yo digo que es mejor que pases el mejor mes de tu vida con el chico que amas, a estar sufriendo toda una vida pensando de que jamás pudiste disfrutarlo, el dolor pasará pero sabrás que lo disfrutaste y no te arrepentirás de ello.
La abrazo.
–Todo el mayor tiempo del viaje pásala con él, porque a mí me podrás ver todos los días en Estados Unidos, a él no–me sonríe de medio lado.
–Gracias de verdad, te amo amiga, eres la mejor, por cierto perdón por no haberte comentado antes de Jack.
–Amiga…las mejores amigas se dan cuenta de todo, no hace falta que me digas nada porque ya yo lo sé, por cierto yo más.
Coloco los ojos en blanco y sonrío.
– ¿Cómo sabías como se llamaba? –le pregunto ladeando la cabeza.
Alice se encoje de hombros.
–Me lo conseguí ayer y comenzamos a hablar, el me preguntó que si yo era tu amiga y le respondí: cariño, soy su mejor amiga. Luego me dijo que te agarró mucho cariño en muy poco tiempo y que eres muy importante para él, claro que me preguntó mi nombre y yo le pregunté el suyo, hubiésemos seguido hablando pero llegó David y ya sabes cómo se pone–coloca los ojos en blanco.
–Si ya sé cómo es él, está bien, me voy a bañar para irme, gracias–le sonrío y me devuelve la sonrisa.
Le doy un beso en la mejilla y me voy al cuarto de baño, me doy una ducha y comienzo a pensar en lo que me dijo Alice.
La verdad es que ella tiene la razón, me encanta tener una amistad así, ella es menor que yo por un año pero sabe cómo hacer las cosas MUCHO mejor que yo, creo que es porque tuvo que madurar mucho antes que yo–además de perder la virginidad mucho antes que yo–ella es una buena chica, es muy inteligente y siempre sabe lo que hace, su infancia fue algo difícil, ya que su padre era un alcohólico adicto a las drogas, el cual asesinó a 3 persona estando borracho, Alice tuvo que presenciar la muerte de su padre, ya que los policías lo estaban buscando por las 3 muertes ocurridas y cuando lo consiguieron estaba en la casa con su hija que era Alice, ella tenía 2 años. Tres años después falleció su madre en un accidente automovilístico, la madre venia del trabajo un día muy lluvioso, había aceite en la vía y no se veía nada; Alice la esperaba en casa sola, para hacer la tarea, la mamá no llegó a las seis que era a la hora que siempre llegaba, ella se preocupó pero pensó que era solo tráfico, cuando se hicieron las nueve de la noche llamó a la policía y lo único que le pudieron decir a la pobre niña fue que su madre murió en un accidente. Alice tenía 5 años y era muy inteligente, ella nació en Estados Unidos pero su madre era italiana y su padre Alemán, por lo tanto no tenía familia en Estados Unidos, ella fue llevada a un orfanato una semana después de la muerte de su madre, permaneció esa semana con la vecina, antes de que la enviaran al orfanato, fue adoptada 1 año después, por la familia que en estos momentos tiene. En donde me conoció a mí y desde entonces somos amigas, el hermano Carter no es su hermano de sangre–ella tiene dos hermanos que no son de sangre: Carter y Luigi. De Luigi no se habla mucho porque él ya tiene 26 años, y se mudó a los 18 de la casa de sus padres–pero cuando ella llegó ya Carter era mi mejor amigo, hasta que pasó todo lo que expliqué antes. me da mucha cosa pensar en todo lo que tuvo que pasar mi pequeña Aly de pequeña, y por eso–además de ser tan buena amiga–la valoro mucho y estoy para ella siempre que lo necesita al igual que ella para mí.
Salgo del cuarto de baño y me maquillo un poco, le digo a Alice que voy a ir con Jack y que salgamos después, porque de verdad no quiero ir a la playa.
Me sonríe.
–Está bien amiga, yo estaré con los muchachos en la playa, cualquier cosa nos buscas allá.
Emm…no creo.
–Ok, nos vemos entonces, por cierto en la noche tengo una cena con la familia de Jack.
–Woow, que bueno–se ríe–me dices si te vienes esta noche–me mira con cara pervertida.
Ay dios, me rio.
–Adiós–le doy un beso en la mejilla.
– ¡Disfruta mucho! Me encanta verte así.
Lo haré y… ¿Ah?
– ¿Así cómo?–le pregunto.
–Enamorada–me sonríe.
Aggghh, siempre Alice.
–Ay Alice…adiós.
Se ríe y luego me rio caminando hacia la puerta.
Decido pasarle un mensaje a Jack cuando estoy por subir en el ascensor.

Hola Jack, ¿estás en tu habitación?

Justo en ese momento se abren las puertas del ascensor y está él leyendo el mensaje, mira hacia al frente y me sonríe.
–No señorita Keller, estoy delante de ti–dice con cara graciosa y me sonríe.
¡No me digas! Sonrío.
–Vaya, que sorpresa, parece que nuestro punto de encuentro sigue siendo el ascensor–digo y entro al ascensor.
–Así es señorita Keller, creo que eso no cambia–me agarra por la cintura y me besa.
– ¿Qué haremos hoy?
–Lo que quiera el único príncipe que cambia a las princesas en vez de las hadas
Se ríe.
– ¿Quieres ir de compras? –me pregunta Jack.
Frunzo el ceño y me rio suavemente, comienzo a pensar porque estaba solo…ok no.
– ¿De compras?–le pregunto evitando reírme.
–Sí, de compras.
– ¿De verdad quieres soportar a una mujer de compras?–insisto.
–En realidad no, pero si es mi princesa si, si es cualquier otra no, bueno…en excepción a Alice que es tu mejor amiga.
Me rio y lo agarro por el cuello.
–Entonces soporta a tu novia de compras–le sonrío y le doy un beso corto.
El ascensor se abre en planta.
– ¿A qué centro comercial vamos?–le pregunto.
–Vamos al “The Dubái Mall”
¡NO PUEDE SER QUE VAYA A IR A THE DUBAI MALL!
–Mentira…–digo sin poder esconder mi cara de asombro.
–Si vamos a salir, saldremos con estilo, además, casi todos los turistas van.
Le doy un abrazo fuerte, el cual me hace pensar MUCHAS cosas, la verdad ese abrazo me dijo a mí misma: disfrútalo él es tu chico perfecto, solo que lo perfecto no es eterno Grace.
Lo cual pienso que es verdad, pero…nunca se sabe.

Llegamos a “The Dubái Mall” yo parezco una niña de 4 años yendo por primera vez a una juguetería. La verdad mi cara de felicidad no es normal, me siento tan feliz por haber aceptado el viaje, ahora que lo pienso, si yo hubiera dicho que no y mis padres hubieran aceptado mi respuesta, jamás hubiese conocido a mi chico perfecto, la verdad agradezco con toda mi alma haber aceptado, obligada pero acepté.
Estamos caminando cuando un grupo de personas hablando alemán, pasan por nuestro lado riéndose entre ellos y me quedo estilo: ¿Qué mierda? Mientras Jack se ríe.
– ¿De qué te ríes?–le pregunto.
–De ellos–me responde entre risas.
–Hablan gracioso ¿Verdad?–digo fingiendo que me da risa.
Se ríe.
No entendí.
–No, no es eso, es lo que están diciendo.
¡El que sabe alemán y de paso no avisa!
–Ya va. ¿Tú sabes alemán?
–Grace–se detiene en frente de mi–se alemán, francés, italiano, noruego, suizo, portugués, español, árabe, estoy aprendiendo chino y mi idioma natal el inglés.
Me ha dejado boquiabierta.
– ¿De verdad?
–Señorita Grace, jamás me atrevería a mentirle.
– ¿Dónde aprendiste todos esos idiomas?–le pregunto aún sorprendida.
–Desde pequeño yo viajaba mucho con mis hermanos y mis padres, entonces a mis padres les gustaba que yo supiera el idioma de cada país al que viajábamos, solo que no quise aprender Catalán y créeme que mi padre casi me mata por eso–él hace una pausa y yo me quedo asintiendo–. Cuando era bebé, creo que tenía dos años, fui a Grecia con mis hermanos, ese fue mi quinto viaje fuera del país.
–Vaya, de lo que uno se entera–digo aún sorprendida.
Seguimos caminando y hablando.

Me compró 4 pares de zapatos deportivos, 6 pares de tacones y 2 pares de sandalias bajas. Me compró 7 perfumes de marcas SUPER caras, yo no se lo pedí, lo único que le pedí fue un Helado, él me decía que le encantaba el perfume de mujer–olerlo en mujeres pues, no piensen que es rarito (aunque lo había pensado antes) –me compró 4 vestidos–uno de ellos me pondré esta noche–5 pantalones y 7 blusas. También muchísimos accesorios, yo no sabía qué hacer con tantas cosas, por lo que él llamó a su chofer y le dijo que nos acompañara para llevar las cosas. Comimos delicioso, en un restaurant muy elegante. La verdad me encanta estar en ese centro comercial, pero más me gusta estar con él.
–Son las seis y veintitrés, deberíamos irnos–dice Jack mirando su reloj.
–Claro, vámonos.
Agarramos nuestras cosas y no las llevamos al carro de él, bueno, del chofer. Nos montamos y al llegar le digo a Jack que apenas esté lista me voy a su habitación para que subamos juntos.
Me voy a mi habitación, cuando llego Alice no está, lo que veo es una notita pegada a la puerta del cuarto de baño que dice:

¡Amiga! Llegué de la playa y no estabas,
Me fui para un bar muy famoso aquí en Dubái.
Espero la hayas pasado muy bien con tu Jack y se hayan divertido mucho
Todos los muchachos y yo nos fuimos al bar, si quieres te vienes cuando acabes tu cena.
¡Diviértete en tu cena!
Atte. Alice Loren Bergling, te amo.

Alice pretende que me vaya a las diez de la noche a un bar, ni loca, de paso digo diez, pero no sé a qué hora termine la cena.
Y piensas que irte con un casi desconocido a una cena en donde pueda que todas esas personas sean caníbales ¿Es más seguro? …ok, tampoco tanto, pero igual eso también puede ser peligroso.
Unos minutos más tarde me llega un mensaje de Jack.

Jack
Grace, lo lamento. Hoy no podrá ser, es que hubo un retraso en el avión de uno de mis hermanos entonces hoy no se hará la cena, te aviso cuando se coloque otra fecha.

Coloco carita de gato triste, que mal. Bueno…

Hace alrededor de 1 año

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#18

...le preguntaré si podemos salir.

Oh, tranquilo, me avisas entonces.
Oye…ya que no habrá cena ¿Salimos?

Espero a que me responda.

Jack
Grace, hoy no puedo ya, de verdad lo siento, mañana te escribo para ver si tú puedes.
Si no te escribo es porque estoy muy ocupado, hablamos luego.

Vuelvo a colocar carita de gatito triste y luego me encojo de hombros; si no puede no puede y ya, no quiero ir al bar, así que me quedaré a dormir.
Agarro mi teléfono y veo fotos en Facebook de mi prima Antonella que cumplió años ayer, vaya…está tan grande, cumplió 6 años, no la he visto más desde que tenía 3 años, ella vive en Italia con mi tía Chanelle y mi tío Ben. Ella Sabe que existo porque le muestran fotos mías y le dicen que soy su prima, pero de resto…solo me ha visto en persona 2 veces y ni se debe de acordar de esas dos veces. Chanelle es la hermana de mi madre, por parte de mamá, es hija de mi abuela materna pero no hija de mi abuelo materno. El padre de Chanelle es italiano, por esa razón Chanelle nació allá. Mi madre vivió 2 años en Italia, pero no le gustó y se vino a Estados Unidos a los 18 años.
Yo tengo 3 tías y 2 tíos por parte de mi mamá, por parte de papá tengo 4 tíos y 2 tías, no me llevo mucho con ellos, porque en realidad nunca nos vemos. Siempre los que nos visitan son mis primos por parte de mamá: Benjamín que tiene 16 años, Agustín–hermano de benjamín–que tiene 13 años. Carolina, que tiene 14 años. Amanda, que tiene 22 años. Génesis, que tiene 24 años–y una hija recién nacida– .Fabiana, que tiene 10–es horriblemente fastidiosa–, Fernando–hermano de Fabiana–que tiene 8–es mucho más tranquilo que Fabiana y más adorable–. Natalia que tiene 21 y Theo que tiene 18 años. Tengo más pero…eso son los que conozco, gracias a dios, porque esta casa se pone horriblemente llena de primos en los cumpleaños, no me puedo imaginar a Jack entonces.

Me levanto y Alice está en la otra cama casi que muerta, pero como ella es mala conmigo, yo también seré mala con ella, así que abro las cortinas para que entre la luz.
Ella se levanta, me rio y hablamos un rato, luego cuadramos para ir a un paseo por Dubái, ya que no he recibido ningún mensaje de Jack y no pienso molestarlo así que lo dejaré en paz.

Ya he llegado del paseo. Son las 9:23 pm. Fuimos a muchísimas partes, comimos demasiado y disfrutamos como nunca.
Pero…no tengo ni un mensaje de Jack, esto de verdad no me gusta.
Me acuesto a dormir, estoy súper cansada, solo espero recibir un mensaje de Jack.
Por lo menos levantarme mañana y verlo en mi entrada de mensajes.

Me despierto y lo primero que veo es el teléfono.

Jack
¡Grace!

Yupiii es Jack ¡Qué bien!

Jack
Lo siento por no escribirte ayer es que tenía muchas cosa que hacer, la buena noticia es que hoy si haremos la cena, pero antes si quieres vamos a comer o a donde tú quieras.

Comienzo a responderle a Jack.

¡Hola! Está bien ¿En dónde nos vemos?

No pasa ni un minuto cuando recibo su respuesta.

Jack
¿Te paso buscando?

Me pregunta y sonrío, claro que quiero, con solo verlo todo está perfecto.

Si quieres.

Jack
Un poco nada más…nos vemos en dos horas.

Se me escapa una risita ridícula y no me percato de que Alice me está viendo.
–Vaya…ese Jack sí que es especial–dice Alice.
Volteo hacia ella de inmediato y frunzo los labios evitando sonreír.
–Me gusta verte feliz, Grace–nos quedamos en silencio–te traje algo para que desayunes.
Como y luego me arreglo.
Salgo de mi habitación y me acerco al ascensor, mientras espero que llegue, siento unos brazos alrededor de mi cintura.
Son los brazos de Jack, por supuesto, miro hacia atrás y me está sonriendo.
–Hola–me dice casi susurrando.
– ¿Desde cuanto hace que estás aquí? –le pregunto frunciendo un poco el ceño.
Me da un suave beso en los labios y se abren las puertas del ascensor, no decimos nada y entramos agarrados de las manos.
– ¿Qué quieres comer? –me pregunta.
–Lo que sea.
Preferiblemente tú.

Comimos, caminamos por la ciudad y hablamos toda la tarde.
Ya son las 5:45 pm y Jack me acaba de dejar en la puerta de mi habitación, a las 7:00 es la cena, así que me doy una ducha y comienzo a arreglarme, me coloco mi vestido color dorado, con unos tacones dorados, me hago una coleta, me coloco mis accesorios, me miro en el espejo y sonrío.
Camino hacia la puerta, la abro y me recuerdo de mi cartera, así que me devuelvo para buscarla, meto mi teléfono, la tarjeta de mi habitación, algo de dinero y otras cosas de chicas, salgo por fin de mi habitación, cierro la puerta y me monto en el ascensor.
Ando tan perdida que casi dejo mi cartera…por dios ¿A quién se le olvida su cartera? Solo a mí.
Marco el piso 23 y espero, se abren las puertas del ascensor en el piso 21 y se monta un chico MUY parecido a Jack, por un instante pensé que era él, pero veo que no me saluda y solo dice “buenas” quedo muy sorprendida pero luego miro su cuello y no tiene el lunar que tiene Jack–un lunar súper sexy por cierto–se abren las puertas en el piso 23 y salimos los dos.
El chico va vestido muy elegante, noto que viene detrás de mí ¿Qué quiere este tipo? Se detiene justo cuando yo me detengo en la puerta de la habitación de Jack.
– ¿Vienes a ver a Jack? –me pregunta el chico.
–Emm…sí.
En ese mismo instante Jack abre la puerta, le da un abrazo súper fuerte a ese hombre y gritan al verse los dos: ¡Hermano! Ahora todo tiene mucho más sentido, era muy obvio, se parecen tanto. Más atrás paso yo y Jack me detiene para besarme, el hermano se queda con los ojos como platos–hermosos ojos como los de Jack–termino de pasar y me siento en su sofá.
– ¿Ella es tu novia? –le susurra el hermano de Jack a Jack.
No logró susurrar bien, porque yo lo escuché.
–Sí, Liam sí–el hermano de Jack me mira con la boca abierta, de abajo hacia arriba–por cierto, Grace él es Liam mi hermano.
–Sí, ya veo–digo y me da la mano en forma de saludo.
–Liam ella es Grace.
–Mucho gusto señorita Grace–me mira con una cara de pícaro, y sus hermosos ojos azules…aunque no más bellos que los de Jack, los de Jack tienen algo especial.
–Liam–saludo de forma educada con la cabeza.
Jack nota de la manera en que me miró y saludó su hermano, así que frunce el ceño.
–Bueno, vámonos–dice Jack agarrándome de la mano.

Hace alrededor de 1 año

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#19

Capítulo 6: Conociendo a la familia Claesson

Subimos al último piso, el cual es el 65…si, 65. El ascensor se abre en el Pent-House del padre de Jack. Apenas se abre pasan como 7 niños–sin exagerar–corriendo frente a nosotros.
–Woow, Woow, Woow–dice Liam cuando pasan ese batallón de niños frente a él casi chocándolo.
– ¡Hijo! –exclama un señor súper alto, ojos azules, MUY azules, con un traje gris y una corbata negra.
Abraza a Liam, me siento súper rara al entrar y que haya mucha gente, niños corriendo y que ese hombre salude a Liam tan cariñosamente...no sé, no estoy acostumbrada.
Liam está de mi lado izquierdo y Jack de mi lado derecho.
–Liam–dice el hombre que se supone que es el padre de Jack–preséntame a tu novia.
Liam se ríe y me agarra por la cintura con su brazo derecho acercándome hasta él ¡Sí! ¡Por la cintura! Qué abuso, de verdad, no respeta ni a su hermano que está a su lado.
–Bueno ella es…
–Es Grace papá–interrumpe Jack, quitándole su mano de mi cintura de manera muy rustica y con cara muy seria–y es mi novia–me agarra de la mano fuertemente–con permiso–dice Jack halándome del brazo hacia la sala.
Que incómodo.
–Un placer señor Claesson–digo mientras Jack me hala.
A Jack le molestó mucho que el hermano me viera así, me hablara así y me agarrara así, por supuesto ¿A quién no le molestaría?
–Vamos–dice Jack mientras caminamos–te voy a presentar a mi madrastra y a toda mi familia.
Mierda, ha llegado la hora, prepárate para conocer a medio mundo Grace.
Llegamos a la sala, que parece un teatro, es inmenso, hay una gran lámpara guindando del techo, más lamparitas a los lados, muchas mesas, muebles de puro cuero, adornos espectaculares, retratos de la familia sobre la chimenea, hay mucha gente, apenas llegamos todos voltean y dicen: ¡Jack!
– ¿Cómo están familia? –pregunta Jack con mucha alegría y elegancia a la vez.
Por supuesto ¡Qué tal familia! ¡Soy la chica de Jack! Un saludo.
–Muy bien y feliz de volvernos a reunir–responde una chica ojos azules, cabello amarillo y ropa muy bonita, lleva pantalones blancos y una blusa color coral que le lucen muy bien.
–Bueno familia, ella es Grace–ajito la mano en forma de saludo y me lo devuelven.
– ¿Y es…? –pregunta un hombre de ojos oscuros, corpulento con traje negro y una copa en la mano.
–Jake–dice Jack de forma de súplica.
–Verdad, necesitamos saber que es de la familia–dice la misma chica hermosa.
No puede ser, mi corazón se acelera y no sé qué hacer mientras pasan estas cosas.
Ay dios, que nervios ¿Por qué estoy tan nerviosa? Ah ya sé ¿Y si no les agrado? Quiero vomitar…
¡Grace! ¡NO LO HAGAS! ¡AQUÍ NO!
Yo misma me veo obligada a no vomitar y sonreír.
–Liliana, por favor–responde Jack con cara de pocos amigos.
–A ver, a ver, a ver–dice un hombre de ojos oscuros algo bajito al frente de esa familia y un poco relleno.
–Jack nunca nos presenta a sus amigas, así que si nos presentó a ésta es porque es su novia, así de fácil–el hombre se encoge de hombros y varios ríen en la sala.
Estoy muriendo ¿Se puede callar señor? ¡Me está haciendo explotar todo lo que llevo dentro! Bueno…lo que me queda.
–Tío, cerremos el tema ¿Sí? –dice Jack mirándolo con cara seria–bueno Grace, te dejo aquí un momento mientras busco algo de tomar, por favor no la hagan sentir incomoda.
¿MAS DE LO QUE ESTOY? No creo que se pueda más.
Ya va… ¿Qué ha dicho? Oh no… ¡SE VA! ¡ME DEJA SOLA CON ESTA GENTE! Alice, si no regreso es porque morí.
Y ahora que lo pienso… ¿Por qué no quiere presentarme como su novia? Sé que apenas nos conocemos y todo pero hubiera sido más sencillo decir que yo soy la novia, así esta gente no habla tanto ni me mira tanto, comienzo a tenerles miedo.
–Ven Grace, siéntate–dice la chica a la que Jack le dijo Liliana.
–Gracias Liliana–respondo apenada y me siento a su lado.
Es muy incómodo llegar a un lugar en donde no conoces a nadie y la única persona que conoces se ha ido a buscar algo de beber–prefiero no tomar nada–, es incómodo pero a la vez esta familia te hace sentir parte de ella, nadie te mira mal, solo sonríen y juegan contigo.
–Tranquila Grace, dime Lily–dice ella y le sonrío.
Lo supuse, pero tenía que ser decente.
Lily, me gusta, es tierno.
– ¿De dónde eres Grace? –me pregunta una mujer muy bien vestida, cabello pintado de color amarillo y ojos verdes.
–Emm…yo soy de Tallahassee–sonrío nerviosa.
–Capital de florida…que bien–dice la mujer.
– ¡Vaya! Vivimos cerca–dice Lily.
–Así me dijo Jack–digo sonriendo–tu eres su hermana ¿Cierto?
¿Por qué pregunto eso? Si soy ridícula, eso es demasiado evidente, así como Liam y él.
–Si Grace, a ver, él es Jake, el hermano mayor de todos nosotros–señala al hombre de ojos oscuros, el que preguntó que quién era yo y me hace un gesto de saludo–luego de Jake vengo yo, luego sigue Liam, no sé si ya lo conociste–asiento con timidez–, bien, y luego Jack, pero también tenemos hermanos chiquitos. ¡Niños! Vengan un momento–dice Lily gritando, llegan 6 niños corriendo.
– ¿Qué pasa Lily? –pregunta unos de los niños.
– ¿Y Leo? –pregunta Liliana.
Me siento tan perdida.
–Leo está arriba en su habitación Lily–dice otro de los niños.
–Isaac, ve a buscarlo–el niño que se llama Isaac asiente y se va corriendo por las escaleras.
–Bueno Grace, él es Bryan, el hijo de la señora Perkins, otro hermano en tal caso.
–Hola Grace–dice Bryan con sus ojos verdes muy bonitos y cabello castaño claro.
–Hola Bryan–le sonrío– ¿Cuántos años tienes? –le pregunto.
–Ocho–se ríe y me sonríe.
Veo que la señora ojos verdes me sonríe, yo le devuelvo la sonrisa, entonces comienzan a llegar más niños.
–Él es Sebastián, el otro hijo de la señora Perkins
–Hola Sebastián–le digo sonriendo y agarrándole el hombro delicadamente.
A Sebastián le da pena y se coloca detrás de Bryan, sus ojos resaltan al asomarse, un verde muy claro y hermoso de verdad, con el mismo cabello color castaño claro, como el de su hermano.
En ese momento viene bajando Isaac con Leo.
–Él es Leo, el hermano mayor entre todos estos tripones–dice Lily sonriendo con cara graciosa, se ve que lo quiere–ven Leo, te presento a la novia de tu hermano Jack.
Leo es muy atractivo, tiene un traje azul oscuro–con corbata y todo–los ojos de color gris. Carga unos audífonos blancos y un teléfono que parece el más nuevo y avanzado del año.
–Hola señorita Grace–me estrecha la mano y me besa los nudillos.
Que caballerito, me encanta.
Llega Jack con las copas llenas de champagne.
– ¿Es que todos mis hermanos me piensan quitar a mi novia? –dice Jack con tono juguetón, me da la copa por detrás y me besa.
–Se los dije, es su novia–dice el tío.
– ¿Acaso no era obvio? –pregunta la mujer de ojos verdes súper brillantes.
Si…lo era.
–Miranda–dice Jack poniendo los ojos en blanco.
–Ella es nuestra segunda madre–dice Lily.
Oh, la señora Perkins.
–Señora Perkins–digo en modo de saludo.
–Solo Miranda, Grace, estás en tu casa–me responde Miranda con una sonrisa en su rostro.
–Gracias...
–Grace, Isaac es nuestro primo menor. Jeremy es nuestro otro primo y Andy es nuestro otro primo por parte de Miranda–dice Lily mientras Jack se sienta a mi lado.
– ¿Y Emily? –pregunta Jack mirando a Lily y tomando un sorbo de su champagne.
– ¡Mierda Emily! –exclama Lily.
–Seguro está en el sótano de nuevo–dice Andy–cada vez que vengo no quiere jugar conmigo.
El pequeño se encoje de hombros y la señora Perkins toma un sorbo de su copa evitando la conversación mientras todos estamos en silencio mirándonos las caras.
Los muchachos se van excepto Leo que se sienta frente a nosotros y no deja de mirarme.
–Jack–le susurro al oído– ¿Dónde está el sótano? Y ¿Dónde está el baño?
– ¿Ves ese pasillo que está ahí? –Asiento–Bueno la tercera puerta a tu derecha es el baño de chicas, el sótano está al final del pasillo, la última puerta, pero no vayas.
¡¿Que mierda?! ¿Hay un cuarto de baño para mujeres y otro para hombres en una casa? Y… ¿Por qué no quiere que vaya?
Frunzo el ceño.
–Está bien, ya regreso–digo y me levanto.
Todos siguen sus conversaciones como si nada pasó, es algo extraño y muy obvio que no le voy hacer caso a Jack y bajaré a buscar a Emily, ella es una niña, tiene 5 años y se debe sentir sola porque es la única niña entre tantos hombres. Pero primero iré al baño.
Cuando abro la puerta del baño me quedo boquiabierta, no puedo creerlo, yo me esperaba un inodoro común y corriente con un lavabo normal y UNO SOLO ¡No trece! Hay trece puertas alrededor, con muchísimo espacio, un sofá en el medio dorado–con cojines y todo–y 10 lavabos, es hermoso este baño. Tiene decoraciones doradas–que combinan con mi vestido–y un montón de adornos exóticos bañados en oro.
–Maldición–susurro sorprendida.
Paso a una de las puertas y hay más de 4 papeles de distintas texturas en cada cuarto de los inodoros, ay de todo ¿Qué mierda es esta? de verdad me siento en otro mundo o algo así.
Salgo del cuarto de baño y me dirijo rápidamente a la última puerta en donde está el sótano, voy muy rápido para que Jack no me vea y me regañe, abro la puerta con lentitud para que no suene, paso, la cierro y miro todo oscuro, al terminar de cerrar la puerta enciendo la luz, que me hace ver las escaleras hacia abajo.
Comienzo a bajar hasta llegar a otro encendedor, enciendo esa luz y me encandilo de tantas lámparas que hay, es una sala como en la que estábamos allá arriba, me quedo boquiabierta de nuevo.
Hay una pantalla plana del tamaño de mi casa, cuatro estilos de muebles, la verdad me siento en otro universo, ya no es otro mundo.
Comienzo a caminar y a observar todo.
– ¿Quién eres?–pregunta alguien de repente.
Me volteo echando un salto y con el corazón acelerado.
A la mierda, me asustó.
Veo a una niña en bata, con un oso marrón en la mano, cabello amarillo y ojos de color verde–hermosos sus ojos, los ojos verdes más bellos que he visto–ella está a varios pasos de mí.
Esto podría ser una típica escena de una película de terror, pero no…o eso espero.
–Emily–digo en forma de alivio y suspiro.
– ¿Cómo sabes mi nombre? –pregunta.
Trato de...

Hace alrededor de 1 año

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#20

...acercarme a ella pero ella retrocede, se ve que le tiene miedo a la gente.
–Vine de visita, me dijeron que estabas aquí abajo y vine para conocerte.
– ¿Qué eres de mí?
¿Qué? ¿Quién pregunta eso?
–Amiga, si quieres–me encojo de hombros.
Trato de acercarme pero ella no me deja echándose hacia atrás con sus manitas al frente.
–No te me acerques por favor–me pide.
– ¿Por qué?–le pregunto frunciendo el ceño.
Comienza a llorar levemente mientras me quedo parada.
– ¿Por qué Emily? Quiero que me digas–le pido.
–No sé quién eres, no confío en ti–me dice entre lágrimas.
Se me rompe el corazón en pedazos.
– ¿Y si baja Jack a buscarte?
Si ella dice que no se le acerque porque no me conoce…se supone que conoce a su hermano, así que él si la puede buscar, para poder hablar con ella.
– ¿Jack? –me pregunta ladeando la cabeza y arrugando la cara.
–Si–respondo.
Frunce el ceño.
–Jack no me quiere, como todos en esta casa.
–Emily, puedes confiar en mí, yo bajé a conocerte, mi nombre es Grace.
Emily sonríe y da un paso hacia adelante.
–Me gusta tu nombre Grace–me dice.
Esta niña es un encanto y también le gusta mi nombre como a Jack.
–Gracias Emily, tu nombre también es muy bonito.
Da otro paso y sale corriendo a abrazarme, comienza a llorar, halándome el vestido, me parece extraño, ya que no confiaba en mí...pero bueno.
Me agacho, miro sus ojos hermosos y le seco las lágrimas.
–Emily, ¿Desde hace cuánto estas aquí? –le pregunto.
–Desde siempre, no me gusta estar allá afuera, solo subo para ir a estudiar, apenas llego, bajo de nuevo.
– ¿Por qué no te gusta estar arriba?–sigo preguntando.
–Allá me hacen daño–dice muy bajo.
Ay no, pobre niña, trago saliva y trato de hablar.
– ¿Ya comiste? –le pregunto angustiada.
–Hoy no viene la ama de casa de nosotros.
¿Qué? ¿Y eso qué tiene que ver?
– ¿Y no comes con tu familia? –le acaricio la mejilla y un poco de miedo me invade.
Ella baja la cara meneando la cabeza a los lados en forma de respuesta.
–Emily, voy a subir, ya regreso ¿Sí?
Asiente.
No puedo creer que tengan a la hija menor aquí abajo, no puede ser que una familia tan dulce no quiera tenerla allá arriba, la verdad me da mucho dolor.
Mientras voy subiendo abren la puerta del sótano, es Jack, a la verga con mi suerte, ya veo que estoy destinada a esto.
–Grace–me dice muy serio.
Oh, oh, mi príncipe se molestó, jamás me ha hablado así.
–Bajé a conocer a tu hermana–le digo con cierto miedo de que me regañe.
–Grace–repite está vez más molesto.
Ya me vi el sábado yéndome.
–Jack…de verdad lo siento es que…
–Te dije que no bajaras–me interrumpe, molesto frunciendo el ceño.
–Perdón–termino de subir y él espera a que yo salga del sótano para cerrar la puerta.
–No vuelvas a bajar–dice.
Tengo ganas de gritarle, de preguntarle el por qué, estoy tan molesta ¿Cómo pueden hacerle eso a una niña de 5 años?
Sigo caminando con la cabeza hacia abajo.
–Grace–me dice para detenerme.
–Jack, no lo entiendo–digo y mi voz es gruesa.
Por favor Grace, no llores ahora.
–Vamos a hablar al balcón–me agarra de la mano pero yo hago un ademán para que me suelte, aunque no lo logro y me lleva hasta el tercer piso de la casa.
Llegamos a un balcón súper grande y muy bonito, aunque no me importan esas cosas en este momento.
–Jack, necesito que me expliques de todo, por favor–le pido con voz ronca por la impotencia, esas malditas ganas de llorar.
Jack suspira y mira hacia la ciudad.
–Grace, nuestra familia no es perfecta, quiero que entiendas eso desde un principio.
¿Tú crees que la mía si?
–Lo sé, la mía y la de nadie es perfecta–coloco los ojos en blanco–ahora necesito saber ¿Por qué tu hermana Emily está allá abajo? ¿Por qué no la quieren?
–Mis padres son muy raros y muy distintos a mí.
Frunzo el ceño.
¿Que tienen de distintos? Si Jack fuese buena persona, sacaría a su hermana de ahí o me dejaría por lo menos verla. ¡Por dios es una niña!
–Ellos no cuidan a sus hijos como tiene que ser, menos mal estoy grande por...
–No–lo interrumpo enojada.
– ¿No que Grace?
–No eres tan distinto a ellos–digo seria pero aun con ganas de llorar.
No Grace, aguanta, no llores.
– ¿Por qué? –dice frunciendo el ceño.
¿Cómo se atreve a preguntarme que por qué?
Me quiero largar de aquí, no lo soporto más ¡Son unos monstruos!
–Jack, quiero irme–digo inquieta.
–Grace–dice preocupado.
No quiero que me diga nada, sólo quiero irme.
–Quiero irme Jack–insisto.
–Pero…
¡No quiero escucharlo!
– ¡Dije que me quiero ir! –grito.
Jack se queda callado.
–Bueno, te acompaño a la puerta–dice por fin.
Me quedo callada hasta que llegamos a la puerta principal.
–Adiós Jack–digo con las lágrimas en los ojos ya.
– ¿Nos volveremos a ver?–me pregunta.
Eso era lo que yo quería, creo que ya no quiero.
Se me colocan los ojos llorosos y me retiro sin decir ni una palabra, sin siquiera mirar atrás.

Hace alrededor de 1 año

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#21

Capítulo 7: No logré resistirme

Me monto en el ascensor, me dirijo hasta mi piso, salgo del ascensor evitando romper a llorar, paso a la habitación y cierro la puerta, me agarro la cabeza con las dos manos y me echo hacia atrás, pegando todo mi cuerpo a la puerta. Intento no llorar, pero no lo logro... Me duele mucho pensar que una persona como Jack puede dejar sufriendo a su hermana ahí metida, que no come los fines de semana, se pasa todo el día allí abajo, vestida de pijama y que en ninguna reunión sale ¿Qué tipo de familia es esa? La familia siempre está contigo en las buenas y en las malas, jamás te dejarían así como a Emily, probablemente la mayor parte de su familia no debe de saber que existe.
Pienso en Jack y me sigo preguntando ¿Cómo coño él puede ser así con una niña de 5 años? Estoy dolida, muy dolida, ya que si es así con una niña ¿Qué podía llegar a ser con una persona grande? ¿No tiene corazón? Me meto a mi cama a llorar levemente para no explotar.
Escucho que tocan la puerta.
– ¿Quién? –pregunto.
Por favor que sea Alice, por favor que sea Alice, por primera vez quiero que se le haya quedado su tarjeta.
–Ábreme por favor.
Perfecto, es Jack, podría reconocer su voz a miles de kilómetros, pero aun así no le pienso abrir.
Me quedo callada.
–Grace, por favor–insiste Jack–sé que estás ahí, no te hagas la que se desapareció o se tiró por la ventana.
Me quedo callada, aunque admito que ese comentario me dio risa.
–No me obligues a abrir la puerta–me amenaza al no ver resultado luego de un largo silencio.
Oh, no, no lo hará.
–No puedes hacer eso–digo molesta con voz ronca por llorar.
–Sí que puedo Grace, soy el hijo del dueño del hotel–me dice muy obvio.
Igual ¡Sería invasión a la privacidad!
–No quiero verte Jack ¡Vete a la mierda!
–Pero yo si a ti, necesito explicarte muchas cosas.
Ya no quiero que me explique nada ¿Acaso no lo entiende?
–Jack, solo vete–digo en voz baja y calmada esta vez.
–Voy a abrir, lo siento.
¿Qué? ¡No!
En ese momento se abre la puerta, Jack tiene una tarjeta–lo detesto por tener tanto poder en este hotel–abre, cierra la puerta y se sienta en mi cama, yo me levanto y agarro mi suéter.
Busco mi tarjeta mientras él sigue sentado en mi cama, pero no la encuentro.
Lo miro con rabia.
–Jack ¿Y mi tarjeta?
¿Qué coño la hizo? Trata de evitar una sonrisa y me la muestra–me muestra mi tarjeta, que atrevido es–mi cara sigue siendo molesta.
–Devuélvemela–digo en un tono serio.
Lo digo para ya, no te tardes toda la vida cariño, mi vida no te pertenece...supongo.
–No, hasta que no me escuches no te voy a devolver nada y deja de llorar por favor, no me gusta verte así.
Si no le gusta verme así ¿Por qué me hace sentir así?
–Entonces, no me veas, tápate los ojos y ya–hago una pausa–Jack, no te voy a escuchar si eso es lo que piensas, devuélvela por favor.
Menea la cabeza evitando una sonrisa.
¡De paso se ríe!
– ¿Te ríes de mí? –le pregunto en un tono alto y muy serio.
–Si señorita Keller–me responde arqueando una ceja.
Me dan ganas de reírme, pero no lo hago porque de verdad quiero irme y estoy molesta con él.
–Grace, siéntate.
–No Jack, me quiero ir.
¿Acaso no lo entiende? Creo que hasta Emily lo entendería mejor que él.
–Sé que te quieres ir, y te dejaré ir si te sientas y me escuchas.
Le coloco los ojos en blanco y me siento en la cama de Alice de mala gana.
–No, dije aquí–señala mi cama–a mi lado.
A la mierda, sé que me van a matar o violar hoy.
–Jack, me puedes contar desde aquí, ni que estuviera sorda.
–No, quiero que estés a mi lado.
Bueno mamá…te amo, a ti también papá y a ti Alice, si no me ven mañana es porque Jack me secuestró, me violó y me mató.
Me paro nerviosa y me ciento treinta centímetros al lado de él, espero no verme taaan nerviosa, lo que pasa es que mi mente imagina muchas cosas feas.
–Uh-hum–digo.
¡Muévete que me quiero ir! Y tengo miedo.
–Bueno Grace, lo que pasa es que mis padres no saben cuidar a sus hijos…
–Ya eso me lo dijiste–lo interrumpo con cara de pocos amigos–dime otra cosa que no sepa.
– ¡Maldición! –Grita Jack– ¿Me puedes escuchar?
Me pongo rígida y asiento, Jack me intimida en algunas situaciones.
–Continuo–dice Jack bajando la mirada–mi padre cuando adoptó a Emily y a Leo, se casó con Miranda y a ella no le gustan las niñas, la verdad, yo digo que tanto odio le tiene a las niñas pequeñas que si ella hubiese tenido hembra en vez de dos varones, o la mata o la da en adopción, la verdad las detesta. Todo esto es porque ella cuando estaba chiquita tenía una hermana menor “la consentida” entonces a nunca le prestaban atención a ella, siempre era a la bebé de la casa, eso le afectó mucho y desde el día en que Miranda y los hijos se mudaron para el Pent-House, comenzó a tratar mal a Emily, mi padre para alejarla de todo eso, la mandaba al sótano para que Miranda no la tocara.
No puedo respirar del asombro, Miranda se veía tan linda...ya veo por qué evitó la conversación de Emily.
Es una enferma de mierda.
Ahora quiero saber más.
–Pero… ¿Por qué no la dieron en adopción? ¿Y qué tienes que ver tú con ella? La deberías de tratar bien.
–Yo he visto a Emily cinco veces en mi vida, no la conozco bien, además Miranda me prohíbe ir al Pent-House, solo me lo permite cuando es una reunión familiar, mi padre no la quiso dar en adopción porque no quiere que se vaya, en pocas palabras: le agarró cariño.
¿Cariño? ¡Es el peor cariño que he visto en toda mi vida!
–Jack ¡La están haciendo sufrir! ¿Qué tipo de cariño es ese? No sabes las cosas que me dijo Emily.
–Si Grace, pero yo no puedo hacer nada, ella no es mi hija.
– ¡Claro que sí! No es tu hija pero es tu hermana, vamos.
Me levanto de la cama para ir a la puerta, luego me devuelvo porque Jack tiene las dos tarjetas, él se ríe y me dice que me siente de nuevo.
– ¿Me perdonas? –me pregunta Jack mirándome a los ojos.
Ya hemos conocido nuestras peores partes: él molesto y yo molesta…tal vez el principio de nuestras peores partes, porque esto no es todo, así que si, lo perdono porque ni siquiera lo había dejado explicar las cosas.
Me siento otra vez en la cama, le sonrío y lo beso, él se arrebata sobre mí, empujándome a la cama, acariciándome la cara, me besa de una manera rústica, como si tuviera mucho tiempo si besarme, levanta su cara despegando sus labios de los míos.
–Tengo muchas cosas que contarte Grace–me dice.
–Vamos al Pent-House–es lo único que digo.
Me sonríe, me besa tiernamente esta vez y se levanta para luego ayudarme a mí a levantar–como cosa rara al levantarme me pega a su cuerpo–. Salimos de la habitación, caminamos agarrados de las manos y comienzo a procesar todo lo que me dijo ¡Miranda es una desgraciada! Y parecía tan dulce…que horror de gente.
La verdad Jack no tiene la culpa, por eso lo perdoné.
– ¿Sabes Liam? –me dice en el ascensor Jack.
–Si–le respondo.
–Él es un sádico–me dice de repente.
No puede ser ¿Qué me está diciendo Jack? Abro los ojos como platos.
–Si Grace, aprovecha eso de ser bonito para acosar a chicas y luego abusar de ellas.
¡¿Qué tipo de familia es esta?! ¡Y yo que pensaba que mi familia era rara!
– ¿Y porque no está preso?–le pregunto asustada.
Dios…él me miraba mucho, ahora me da asco.
–Porque es legal, él es legal.
– ¿Dejan que abusen de chicas? –digo sorprendida con un hilo de voz.
–A las chicas les gusta que le hagan daño, por lo tanto jamás lo denuncian, ya que técnicamente él es legal…ya sabes, son como sumisas, él les hace eso a las que quieren que se los hagan, así como Christian, solo que se sobrepasa.
– ¿En dónde hace eso?–le pregunto preocupada.
–En Georgia–responde él tranquilo.
Como se ve que es algo tan normal para él y de paso cerca de donde vivo, oh dios...
–Ay Grace, por tantas razones decidí vivir en mi apartamento solo–dice suspirando.
Se abren las puertas y salimos, nos dirigimos hasta la cocina, para buscar algunas cosas de comer–para Emily claro–poco después nos vamos al sótano, abro la puerta y cuando termino de bajar sale corriendo Emily y me abraza.
–Pensé que no volverías–susurra Emily.
Pues por poco, Jack termina de bajar y apenas Emily ve a Jack sale corriendo a esconderse detrás del sofá.
– ¡Emily! –dice Jack sonriendo.
Se ve contento.
– ¡No por favor! –Grita Emily–no le hagas daño, ella solo venía a darme comida.
Pobre niña, piensan que me harán daño por hablar con ella (Aunque recibí algo así como “Un regaño”)
Probablemente Miranda si lo hubiera hecho…además, tal vez ha tenido experiencia con otras personas como yo, no lo sé, pues que hayan venido muchos y ningunos volvieron.
–Tranquila Emily, él también vino a eso–le sonrío y la pequeña sale detrás del mueble.
Jack coloca la comida en el sofá y me abraza por detrás, pasando sus manos por mi vientre.
Tengo que admitir que esa sensación me excita, jamás alguien me había tocado tan cerca de allá abajo–por supuesto que el ginecólogo sí, pero él no cuenta–,ya saben: vírgenes al fin.
–Ven–le digo a Emily.
Ella se acerca con inseguridad hacia mí.
–Estás muy grande, Emily–dice Jack dedicándole una sonrisa–la última vez que te vi fue hace dos años.
¡Dos años!
–Sí, lo sé–Emily sonríe.
Jack retira sus brazos de mí y se agacha.
– ¿Cómo te encuentras? –le pregunta mientras Emily da un pequeño salto de susto.
¿Qué cómo se encuentra? Eso no es una pregunta ¿Acaso no la vez?
–Bien–miente, lo sé.
– ¿Quieres comer algo nena? –le pregunta Jack.
Ella asiente, Jack le sonríe y su carita agarra vida, así que le devuelve la sonrisa.
Aww ¿Así tratará a sus hijos? Ojala que mucho mejor, pero igual me da ternura.
–Ven, come algo–Jack le entrega la comida.
Muy decente ella agarra la comida y dice gracias, se va al mini bar que hay en el sótano y agarra un plato, coloca la comida sobre él y comienza a comer.
Jack se levanta, me mira con amor, me sonríe y me agarra la cara.
–Tienes un corazón enorme–me dice.
–Gran parte es tuya, me lo has robado–le digo.
Bien...eso fue demasiado cursi para salir de mi boca.
Jack se ríe y delicadamente me acerca a él, me besa suavemente, nuestros labios hacen un sonido...

Hace alrededor de 1 año

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#22

...inquietante.
–Entonces, tú eres la novia de Jack–dice Emily sonriendo mientras come.
Me rio.
–Si Emily–dice Jack.
–Quedan lindos juntos–responde mientras mira su plato.
Ya amo a esta niña, y concuerdo con ella.
Nos miramos y nos sonreímos.
Jack me acaricia la mejilla y me sonríe nuevamente.
Emily termina de comer luego de un rato.
–Gracias Grace–dice Emily.
Las gracias más sinceras de todo este planeta.
–De nada Emily–le respondo con una sonrisa.
Emily camina hacia mí y me da un tierno abrazo, me la quiero llevar ¿No puedo?
–Emily, perdón por no haberte venido a ver, es que Miranda me prohíbe venir para acá, la verdad no sabía que estabas tan mal.
Emily lo abraza.
–Después de todo eres mi hermano ¿No? –susurra Emily con una sonrisa.
–Por supuesto–le responde Jack.
Emily me recuerda a Alice, cuando era pequeña claro.
Halo con delicadeza a Jack por un brazo y lo echo para atrás.
–Jack, si quieres la llevamos para que se quede en mi habitación con Alice–le susurro.
Él no responde, solo camina hacia Emily enseguida.
–Emily–la llama Jack–Grace dice que si te quieres quedar con la mejor amiga de ella esta noche.
Asiente felizmente con sus hermosos ojos abiertos. Creo que cualquier cosa que sea salir de aquí le alegraría.
– ¿En dónde se quedarán ustedes?–nos pregunta Emily.
Jack y yo nos miramos con caras absolutamente anormales.
–En donde vive tu hermano–respondo sin pensarlo.
–Ah–responde Emily.
Miro a Jack y está mirándome con una ceja arqueada, la ayudo a colocarse otra ropa, a agarrar la mayor parte de sus cosas y nos escapamos por un lado en donde nadie nos ve. Salimos los tres del Pent-House, nos dirigimos al piso 16, que es donde dejaré a Emily.
Paso a la habitación y le entrego un papel a Emily que dice:

Hola Aly, ella es Emily.
Quiero que me hagas el favor de cuidarla esta noche
Por favor te lo ruego con todo mí ser.
Ella es una niña muy tranquila y dulce, no te preocupes porque dañe algo
Estaré con Jack. Te explico después por qué ella está aquí y yo allá.
¡Besos! Gracias amiga. Te amo y yo más.
Atte. Grace.

Le digo a Emily que le entregue eso a Alice, que mañana yo volveré con Jack, le doy un beso de despedida y entonces nos vamos a la súper habitación de Jack.
Paso a su apartamento, él pasa después de mí y yo siento unas ganas de enrollarme en esa cama…Uffff, pero claro que seré decente–por lo menos esta noche–y solo me siento en el sofá. Más atrás se sienta él y prende el televisor pantalla plana que está frente su sofá, se sienta a mi lado izquierdo y coloca su mano derecha en mi pierna izquierda, siento mil sensaciones a la vez, las hormonas se me activan como no tienen idea, pero comienzo a pensar: no me puedo acostar con un chico el cual llevas apenas días conociendo, no puedo tener una relación sexual a los dieciséis–aunque Alice perdió la virginidad a los trece–pero igual nada me encaja, yo no soy así. Lo único que hago es recostarme de su hombro, colocando mi pierna izquierda sobre su pierna derecha, nos agarramos de las manos y vemos una película.

Ya son las 12:25 pm. Agarro la ropa que Jack me prestó para ponerme como pijama y apenas voy a entrar al baño para irme a cambiar el vestido, Jack me agarra por mi brazo izquierdo.
– ¿Puedo ayudarte a quitar ese vestido?–me pregunta con una cara...dios no aguanto más ¡No puedo aguantar más! Él me provoca de una manera tan... ¡Ahhh!
Sonrío, suelto el pijama y lo beso con fuerza, agarrando su cabeza y presionándola contra la mía, labios mojados con labios mojados.
Él me devuelve el beso y poco a poco me va echando hacia atrás, haciéndome pegar a una pared luego. Comienza a bajar por mi cuello y dios... ¿Podría estar más excitada? Ya sé todo lo que va a pasar y creo que jamás estaría tan ansiosa como lo estoy ahora, tengo algo de miedo, pero su cuerpo me quita los miedos, hace llenar todos los espacios de necesidades y miedos. Él se quita una parte del traje y sigue besándome, acaricia mi cuerpo arriba del vestido y me altero, Dios mío ¿Cómo puedo desear tanto a un chico? Jamás me había pasado.
–Sube los brazos–me pide besándome.
Lo obedezco y él me va quitando el vestido lentamente, pasando sus dedos por todo mi cuerpo, cuando termina me mira a los ojos y nos sonreímos.
Ay dios...
¡Primera vez que estoy así frente un hombre! Es raro y excitante a la vez.
Me guía a la cama y me empuja a ella con delicadeza, eso me hace reír como una imbécil, él se ríe de mí, se arrebata sobre mí, me besa y empuja mis brazos con fuerza hacia atrás. Mi respiración es muy rápida, mi corazón está a mil por hora, no puedo creer que esté pasando esto. Cuando me suelta los brazos le voy desabrochando la camisa de vestir que lleva puesta–blanca por cierto–, mientras me besa en el cuello, le libero sus músculos hermosos, que recuerdo que vi cuando estábamos en “Mundo en el edificio” Lo acaricio por sus brazos y se me queda viendo fijamente, con sus ojos azules hermosos llenos de deseo, de un momento a otro comienza a tocarme absolutamente todo el cuerpo, recorriendo cada parte de él, tocando por encima de mi sexo y haciéndome mojar por la sensación. No puedo negar que me encanta, me encanta que me toque él, que sea él el que haga esto, el que me besó por primera vez, el que está en mi mente desde que lo conocí, me encanta completamente él. Jack se sienta en la cama y yo me coloco encima de él porque me lo pide, me abraza y me quita el sujetador acariciándome la espalda, quedando mi pecho completamente libre, al frente de él, me sonrojo, es primera vez que un hombre ve mis pechos y me da un poco de pena.
–Grace–dice Jack agarrándome la quijada para que lo vea –no tengas pena.
¿Acaso también lee mentes? ¡Es lo que falta!
Igual soy nuevo evidente, cualquiera podría leer mi mente.
Me coloco las manos en la cara porque sé que me coloqué mucho más roja de lo normal y me rio levemente.
Jack se ríe y me trata de quitar las manos de la cara–algo que no logra–solo abro mi dedo índice y mi dedo medio en donde se me ve mi ojo derecho, Jack vuelve a reír.
–Grace, eres hermosa, no te puede dar pena eso.
Quito mis manos de la cara.
–Sabes que no es eso, sino que es primera vez que estoy así frente a un hombre y bueno...–le respondo muy apenada.
–Qué bueno–dice Jack sonriendo.
– ¿Qué bueno que? ¿Qué sea virgen y no sepa de nada? –le pregunto en forma burlona.
–Sí, porque así te hago mía.
Oh dios, toda tuya.
Me rio con algo de pena, me empuja contra él, me besa apasionadamente, siento como sus labios pueden hacer mover mis hormonas, y eso que no hemos hecho más nada, solo besarnos y tocarnos. Me muevo un poco y eso hace que su erección crezca rápidamente. Que loco ¿Yo provoco eso? Jack me coloca de nuevo en la parte de abajo, ahora parece más desesperado y deseoso, se quita el pantalón, queda en bóxer nada más. Quiero revolcarme a gritar, pero no lo haré para no pasar más pena de la que he pasado, se monta arriba de mí, comienza a besarme desde el cuello hasta mi ombligo, haciéndome que haga un arco con mi espalda, llega hasta mis bragas, mete los dedos por los dos lados de ellas y las baja lentamente.
Me excito de inmediato, eso me excita–creo que a cualquier chica que le pase esto–. No puede ser ¡Que locura! Sube de nuevo haciendo rosar todo su cuerpo con el mío. Jadea mientras sube por mi cuerpo y siento cómo está su parte, me da mucha risa saber que eso es gracias a mí.
Su mano derecha queda abajo, toca mi parte con su dedo medio, introduce un poco, luego otro dedo, un poco más y el movimiento de su mano me hace sentir en las nubes, cierro mis ojos porque siento como se giran de placer, trato de esconder mi cara en algún lugar entre las almohadas por pena, él me mira fijamente y se nota que le excita verme así, jadeando debajo de él.
Saca sus dedos y me besa, le acaricio la espalda, tiene un cuerpo impresionante, el mejor cuerpo del mundo.
Entrelazo mis dedos en su cabello y mi cuerpo pide que esté dentro de mí, se da cuenta cuando halo de su cabello y gimo fuertemente.
–Vaya, eres tan virgen que ya pides que quieres salir de eso–dice Jack riéndose.
Me rio.
Oh si...No sabes cuánto, tengo unas ganas de muerte.
Se quita su bóxer y veo salir su erección.
No puede ser, estoy que muero ¿Esa cosa estará dentro de mí? ¡No va caber! ¿Esto está permitido? ¿Es legal? ¿Y si me hace daño? Ay no Grace ¿En qué te has metido?
Quito la mirada inmediatamente de su parte ¿Estaré sonrojada?
Apaga la única luz que está prendida, busca un pequeño envoltorio–el condón–se lo coloca y vuelve sobre mí, ciento su parte en mi piel, caliente. Qué sensación tan erótica.
Me mira fijamente a los ojos, en sus ojos no noto más que deseo y amor, veo que me mira de una manera distinta, podría asegurar que así no ha mirado a nadie más, no sé por qué siento eso.
Seguimos jugando con los besos, que son tan perfectos como él.
Me arqueo y muevo mis caderas buscando su parte, estoy tan ansiosa… ¿Esto es lo que siempre les pasan a las mujeres que son vírgenes y están a punto de dejarlo de ser?
Jack me besa y me muerde el labio, luego me mira y me sonríe.
Yo no puedo sonreírle, me siento ida de este mundo, solo deseo saber que se siente, además de los besos y las caricias.
–Dile adiós a tu virginidad–dice Jack siendo burlón y sonriéndome.
Me rio jadeando, buen comentario.
Acomoda su parte en mi sexo, me mira y hunde un poco, eso me hace cerrar los ojos, comienzo a sentir un leve dolor, luego lo introduce lentamente pero me besa enseguida, sabía que si no lo hacía gritaría, no se mueve, se despega de mis labios...

Hace alrededor de 1 año

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#23

...y me mira.
Se siente como esos dolores fuertes de vientres, así como cuando te revuelcas en la cama por el dolor, idéntico a eso, esos aires que parecieran tener cuchillas.
–Auch–digo aun con los ojos cerrados.
–Oh Grace, eso es el principio–me responde con excitación en sus labios, sé que no ha comenzado a moverse solo por mí y mi virginidad que acaba de ser rota, pobrecita, siento lastima por ella.
Comienza a besarme, lentamente saca la mitad de su parte y se siente absolutamente todo el roce de su pene con mis paredes, el dolor sigue presente, por eso cierro los ojos, tengo ganas de llorar, de verdad se parece mucho a ese dolor de vientre fuerte, vuelve a entrar suavemente y se queda quieto con toda su parte dentro de mí, vuelve a salir, allí el dolor disminuye y comienza a engañarse con los besos y las caricias.
La sensación caliente dentro de mí es como estar volando, el roce, el choque, todo, es como si nada de esto estuviese pasando, se siente tan bien…de esto me perdí todo este tiempo, o sea no es que me arrepiento de no haberlo hecho antes, pero es que la sensación de libertad y de placer es muy intensa.
Él me dice para cambiar, colocarme encima de él, yo acepto, cuando sale de mi evito jadear, ahora me siento vacía. Me coloco encima de él, me introduzco su parte y el movimiento comienza, como unos locos, como si no hubiese un mañana y ya fuese demasiado tarde para tener todo este placer, matamos todas las ganas acumuladas, esas que yo había tenido desde hace tiempo, mucho antes de conocerlo y él…supongo que las ganas que tenia dese la última vez que hizo esto.
Jack me detiene agarrándome de las caderas.
–Voy arriba otra vez–dice–me falta poco.
Cuando estoy abajo sigue, entonces una sensación extraña que jamás había sentido ni siquiera tocando yo misma allí, me invade, mis piernas tiemblan, pero no sé, es tan extraño.
Jack se detiene un poco.
¡NO! ¡NO TE DETENGAS! ¿Qué piensa que hace?
– ¿Estás bien? –me pregunta más que todo por el dolor.
Asiento cerrando los ojos fuertemente ¡Sigue haciendo lo de antes! Dios, mi cuerpo no aguantará mucho más.
Jack se me queda viendo, así, sudado y con tanto calor en el cuerpo tanto por fuera como por dentro.
– ¡Sigue y ya! –le pido casi gruñendo.
Él se ríe, me besa y ahora es más fuerte, mi respiración es rápida, siento como nuestro al redor pasa a ser oscuro, enfocándonos nada más en el orgasmo que viene, mis ojos sin que yo lo pida se giran y mi boca busca aire, jadeo y mientras esa sensación de liberación me invade, él gruñe, cierra los ojos y literalmente pasamos a un mundo donde solo estamos él, la cama y yo, nada más.
Cae sobre mi lentamente, respiramos profundo aun con el corazón a mil y cuando ya ha pasado todo él se acuesta a mi lado, saliendo de mí y haciéndome sentir esas malditas cosas que me hacen querer más de todo esto.
Coloco mi pierna sobre la de él, lo abrazo, toco su pecho, tiene un cuerpo perfecto, miro sus bíceps y los toco también.
Luego me mira, pero yo no aparto mi mirada de su cuerpo.
–Mírame–me pide agarrándome la cara y levantándomela.
Lo miro.
–Me encanta tu rostro–me dice casi en susurro.
–A mí el tuyo.
Me acaricia mis labios y yo me inclino hacia él para besarlo.
Sin darme cuenta estoy arriba de él, haciéndome tocar por su erección–me encanta– y luego me recuesto en su pecho.
–Sé que es muy pronto para todo lo que hemos hecho, o por lo menos lo que yo empecé–dice en tono de disculpa.
¡No te preocupes! Hasta ahora ha sido lo mejor que ha pasado en este viaje–además de conocerlo claro.
–Me gusta que haya sido así Jack–le digo.
–Perdón si fui muy muy apresurado.
¡Ya que!
– ¿No me escuchaste? –lo miro–Me gusta que haya sido así y no lo cambiaría por nada.
–También es muy pronto para decirte te quiero, pero la verdad es que te amo y no sabes con todas las fuerzas que lo hago.
No puede ser que un chico me haya dicho TE AMO, esa palabra es muy grande, tanto como el corazón que me entregó Jack en tan poco tiempo.
–Jack–le susurro y levanto la cara, quedando frente a frente con él–yo también te amo y no sabes lo mucho que significa esa palabra para mí–me sonríe–no puedo creer que te ame tanto y apenas nos conocemos, la verdad me has vuelto loca.
Lo beso y me devuelve el beso de inmediato.
–Sabes que el día que te vi por primera vez, yo estaba en el piso ocho, en ese piso está un balcón inmenso, te tengo que llevar por cierto, y acababa de decidir que me iría otra vez a Estados Unidos. Apenas llegara a mi apartamento buscaría todos los pasajes y todas las cosas, no soportaba estar tan lejos de todo lo que yo amo de verdad, pero cuando entré al ascensor, quise quedarme una semana más o un tiempo más para conocerte mejor, lo logré, pero lo único malo de esto es que mi padre se enteró que yo me quería volver a Estados Unidos y me prohibió la salida del país. A demás me bloqueó todas mis redes sociales, ahora no tengo ni Facebook, ni Instagram, ni nada, no puedo crear otra cuenta, estoy completamente aislado de todo, en todos lados ay personas vigilándome, le avisan cada movimiento que hago, es algo increíble de verdad.
Me entran unas ganas de llorar inmensas no sé ni que decirle, todo fue mi culpa.
Jack suspira.
–Y ahora que me quiero ir más que nunca, no puedo.
–Jack ¿Te quedaste solo por mí?
No puede ser ¿De verdad fue mi culpa?
–Si Grace, y de cierto modo no me arrepiento.
Este hombre está loco, creo que me encanta por eso.
–Lo siento Jack, gracias por haberte quedado, sin ti ya estuviera empacando mis cosas para irme pasado mañana a Estados Unidos, hiciste que mi viaje fuera perfecto tanto como tú.
Él me mira.
–No lo soy Grace.
–Sí, si lo eres.
–Grace–me dice colocando los ojos en blanco mirándome.
–Si lo eres, para mí si lo eres–insisto.
Lo beso delicadamente y él muerde mi labio, comenzamos un juego de mordidas–en los labios claro–nos reímos y nos damos un beso largo, tan largo así que no tenemos aire después de besarnos.
Nos reímos.
–Jack, tengo sueño–le digo.
–Duerme nena, gracias por esta noche–me responde.
–Lo mismo digo–respondo bostezando.
Nos quedamos dormidos desnudos, fue una noche espectacular, me encantó la verdad, pues no logré resistirme y tampoco me arrepiento.

Hace alrededor de 1 año

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#24

Capítulo 8: Nuestra adicción

Suena el reloj que tiene Jack en su habitación, volteo a ver la hora, Jack lo apaga y me vuelve a abrazar, son las 6:45 am ¡No hemos dormido nada! Nos acostamos a dormir–esta vez de verdad–a las 3:14 am, solo hemos dormido 3 o casi 4 horas. Siento el brazo cálido de Jack, entonces recuerdo que gracias a él ya no soy virgen, me dan ganas de reírme pero me quedo callada para que no se despierte, luego recuerdo que estoy desnuda y siento las mejillas calientes, no puedo creer que esté en la cama con un chico de 19 años que me desvirgó y de paso que conocí hace poco, soy una loca de mierda, solo yo hago estas cosas.
Aunque me encantó…así que no debo de arrepentirme de nada.

Siento unos hermosos labios que me besan desde mi oreja hasta mi cuello.
–Mi niña, levántate–me dice.
Abro los ojos y Jack está a mi lado mirándome y besándome lentamente.
Me volteo en dirección a él y lo abrazo en forma de: no me pienso levantar y tampoco quiero que te levantes.
–Grace, vamos a desayunar–Jack me acaricia el cabello mientras me da tiernos besos en la cabeza.
Ay no, no quiero y mucho menos si me hace cariño, lo que está haciendo es que me duerma más.
– ¿De verdad me tengo que levantar? –le pregunto con demasiada pereza.
–Si mi amor, levántate ¿Me voy a bañar y luego te bañas tú? ¿O al revés?
O los dos…ay Grace… ¿Qué te han hecho?
Tal vez sea que ya sabes todo lo que se siente y que se volverá una adicción de ahora en adelante. ¿Es normal no? Bueno, es normal para personas tan raras como yo.
–Y si… –miro a Jack con mi cara pervertida–combinamos esas dos cosas.
Jack menea la cabeza, se ríe y se frota la frente con el dedo índice y el pulgar.
–Sino te levantas en este momento te vas a bañar sola–me amenaza y comienza a caminar hacia el cuarto de baño, espero un momento en la cama para contemplar su cuerpo desnudo, su perfecto cuerpo desnudo.
Me levanto rápidamente y lo sigo hasta el cuarto de baño.
Ah claro, ahí si no te da flojera…que vaga soy.
Entro al cuarto de baño y recuerdo todo lo que pasó anoche así que me sonrojo mirándome en el espejo.
– ¿Qué pensarás?–me pregunta.
–Cosas… –digo mirándolo a través del espejo.
– ¿Cosas? –me pregunta con una mirada acosadora a través del espejo.
Se me acerca por detrás y me abraza completamente desnudo, al igual que lo estoy yo, es una sensación rara pero me gusta ¿A quién no le gustaría?
– ¿Podría yo saber esas cosas? –me pregunta Jack mirándome a través del espejo con cara juguetona.
–Creo que no señor Claesson.
Jack me sonríe, muero por un instante de solo pensar que me está abrazando el chico de mis sueños <> el cual se ha llevado mi virginidad anoche y que tiene una sonrisa perfecta, siento que realmente es perfecto.
Lo amo…o eso es lo que yo creo sentir.
–Eres hermosa.
¿Yo? Ja.
–Y tú más.
Nos quedamos sonriendo como bobos un rato, no sé si minutos, no sé si segundos, solo sé que he perdido la noción del tiempo en su mirada, la cual veo llena de amor.
– ¿Nos bañamos? –me pregunta por fin, se despega de mí y me da una nalgada, lo que me hace reír, me agarra de la mano dulcemente y me meto en la ducha con él, uno al frente del otro, primero me siento un poco apenada, no puede ser que una chica de mi edad esté haciendo esto con un chico mayor que ella, siento que estoy desobedeciendo todas las reglas. Por cierto lado me parece algo atrevido de mi parte, mi madre moriría si le cuento que he perdido la virginidad–algo que no haré–por lo menos en estos momentos no le pienso contar nada. Si le hablaré de Jack pero no de lo que hice con él, en serio no le diré hasta que me sienta segura y sepa que ella no se molestará conmigo por eso, solo quiero evitar problemas, más de los que ya tenemos.
Me besa.
–Siento que me volveré adicta al sexo ¿Eso es malo? –le pregunto.
Jack se ríe.
–No, pero con tal de que mates todas las ganas conmigo, todo bien.
Me rio.
– ¿Y si me vuelvo adicta a ti? –le pregunto en susurro tocando su pecho bajo la ducha– ¿No sería peligroso?
–No mi amor, porque ya yo soy adicto a ti, cuando te vayas no podré sobrevivir ni un día, será un fraude–sonreímos y me toca la mejilla–la adicción no es mala si es mutua y podamos rehabilitarnos mutuamente.
No puedo evitar sonreír, me encanta.

Tras terminar de ducharnos nos vestimos y nos acomodamos para ir a ver a Emily, salimos del apartamento de Jack y nos vamos al ascensor para ir a mi habitación–en donde se supone que Alice debería de estar–. Estoy en el ascensor con Jack cuando mi teléfono suena, es mi madre.
– ¡Mamá! Hola ¿Cómo estás? –digo con mucho entusiasmo.
Jack se me queda viendo ladeando un poco la cabeza como si no entendiera.
–Bien mi niña ¿Y tú? ¿Cómo estás?
–Bien ma. ¿Qué han hecho papá y tú? –le pregunto.
–Extrañarte hija, aquí está él, quiere saludarte–dice mi mamá en un tono muy bajo.
Conozco ese tono de voz de mi mamá, está triste ¿Qué habrá pasado?
–Comunícame con él–digo emocionada, ya que no he hablado con mi padre desde que me vine a Dubái, lo extraño mucho.
Se abren las puertas del ascensor., Jack y yo caminamos mientras espero que mi mamá le dé el teléfono a mi papá.
– ¿Hola? –dice mi papá con voz algo ronca.
– ¡Papá! Te extraño mucho–digo y se me colocan los ojos llorosos.
Noto que mi papá comienza a sollozar y se me destroza el alma.
Ay no ¿Qué sucede?
– ¿Papá? ¿Estás bien? –pregunto algo preocupada.
Mi padre no me responde ¿Ahora que mierda pasó? No creo que llore por mí, se me acelera el corazón y me detengo en medio pasillo, Jack se da cuenta y se detiene para esperarme.
–Hija, es tu abuelo… –dice por fin mi papá.
Ay no...
–Estaba muy grave y… –se escucha un largo silencio y el silencio se convierte en el llanto de mi padre tras el teléfono.
Por favor no… ¿Abuelo murió? No puede estar pasando.
–Papá…–se me coloca la voz ronca y Jack me mira preocupado, me alejo de Jack para que no escuche– ¿Mi abuelo…murió? –se me colocan los ojos llenos de lágrimas, evitando llorar en público.
Respira Grace, respira, no es un buen momento para desmayarte.
Mi madre agarra el teléfono.
–Hija, no se podía hacer más nada–dice mi madre sollozando–, el cáncer lo consumió por completo–hace una pausa mientras mis lágrimas comienzan a deslizarse por mis mejillas lentamente–hija…él está en un lugar mejor, intentamos lo que pudimos Grace.
Jack nota mi preocupación y camina rápidamente hacia mí.
Se da cuenta de que trato de evitarlo y me levanta la cara, ve mis lágrimas y me abraza, mientras mi madre sigue hablando al teléfono, pero ya no escucho lo que dice, solo estoy concentrada en la noticia que me acaban de dar y en que Jack me está abrazando.
Siento que mi mundo se derrumba.

Luego que termino de hablar con mi mamá por teléfono me acerco a Jack que está sentado en uno de los mueblecillos y comienzo a llorar de nuevo, esta vez no por la noticia que me dieron, sino por la noticia que yo le voy a dar a Jack.
Lo abrazo fuerte.
–Jack, mi abuelo por parte de papá falleció y necesito estar allá apoyando a mi familia–agarro aire y suelto la noticia–tengo que regresar a Estados Unidos lo más pronto posible.
Jack baja la cabeza, no dice nada, solo hay un silencio perturbador y de repente veo lágrimas salir de sus ojos.
Ay no, no me gusta que llore, es la primera vez que lo veo así.
–Jack… –le digo poniendo mi mano en su pierna–Jack–repito–me encantaría quedarme, pero yo de verdad amaba a ese hombre, mi abuelo era…–mi voz es ronca nuevamente –…era como mi segundo papá. –digo en un hilo de voz.
Yo nunca he hablado de él, pero quiero contar una pequeña historia…
Cuando yo nací mi abuelo me comenzó a llamar yeyi, él decía que yeyi era más tierno para mí que Grace en ese momento, pero se acostumbró a llamarme así y hasta este año que estaba vivo, me llamó yeyi. Él era el que me cuidaba siempre ya que mi abuela por parte de papá y él se habían separado hace muchos años–jamás la conocí por cierto–, sin embargo cuando cumplí 4 años se juntó con una señora la cual también le llamé abuela y en estos momentos está en Estados Unidos sufriendo por la muerte de su pareja. Eso debe ser muy doloroso, solo lo pienso y me da escalofríos. Él me cuidaba cuando yo salía del colegio, ya que mis padres trabajaban, luego mi madre me pasaba buscando por la casa de mi abuelo–que se llamaba René–pero todos los putos días de mi vida me la pasaba con mi abuelo, hubo un año entre los 7 y 8 que me mudé con mi abuelo hasta que cumplí 12 años y cuando pasé a la segundaria, me mudé con mis padres de nuevo, la verdad cuando decidí mudarme con mi abuelo fue porque él me daba toda la atención que yo necesitaba, mientras mis padres solo se ocupaban de sus trabajos, obviamente mis padres se fueron dando cuenta de lo mal que estaban haciendo y que me estaban perdiendo, tanto así que se colocaron a llorar frente a mí y les prometí que apenas cumpliera 12 años me iría con ellos; así fue y a partir de ese momento me han querido dar las mejores cosas que pueden–hasta llegar a exagerar como este viaje a Dubái–en fin, yo amo y amaré siempre a mi abuelo, mi segundo padre.
–Grace, yo entiendo pero… –se seca las lágrimas en vano porque siguen unas tras otras–yo…quiero una vida contigo, quiero empezarla desde ya y tenía la esperanza de llegarte a conocer más en este mes. Te necesito cerca de mí–su voz se hacer ronca como la mia.
Comienzo a llorar nuevamente...

Hace alrededor de 1 año

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#25

...por esta situación, ya que siente lo mismo que yo siento en estos momentos ¿Cómo haré sin él? Le levanto la cara agarrándolo por la mejilla y secándole las lágrimas mientras yo derramo las que les seco, lo miro y le doy un beso suave, que hace que mis ánimos se levanten solos, Jack me devuelve el beso.
–Grace–me dice Jack agarrándome por la parte detrás de la cabeza y acariciándome la mejilla con su otra mano, mientras yo enrosco mis dedos en su cabello.
Lo miro en forma de pregunta o mejor dicho esperando lo que me va a decir.
–Te amo ¿No sabes lo mucho que te amo? –Me besa fugazmente–y quisiera demostrarte más, pero te irás, también quiero que sepas que mi amor por ti no va a cambiar ¿Ok? Ni porque tú me lo pidas, te amo y eso no va a cambiar Grace.
Los ojos se me llenan de lágrimas nuevamente y lo beso fuertemente dejando caer mis lágrimas sobre sus mejillas.
–Jack, tú me has cambiado la vida en un abrir y cerrar de ojos, la verdad te lo agradezco mucho, haré todo lo posible para venir a verte…o no lo sé, tiene que haber una manera de que volvamos a estar juntos, yo también te amo y con locura–hago que me emboce una sonrisa hermosa y me besa nuevamente.
Quisiera que estos labios jamás se apartaran de los míos.
Ahora que él es mi adicción, tendré que llevarme empacada en una maleta una buena dosis de él, porque moriré en cualquier momento si no tengo nada que me recuerde o me haga sentir con él.

Vamos a la habitación en donde yo me estaba quedando con Alice, cuando entramos vemos a Emily viendo la tele y a Alice hablando por el teléfono.
–Espera un momento, te llamo más tarde–Dice Alice colgando a la persona con la cual hablaba.
– ¡Hola! –dice Emily cuando nos ve entrar.
Sus hermosos ojos brillan.
–Hola Emily–digo en voz muy baja, casi en susurro.
– ¿Qué coño es esto Grace? –dice Alice algo alterada señalando a la pequeña e interrumpiéndome el saludo con Emily, pero luego nota mi cara que está súper roja, se da cuenta inmediato de que he estado llorando–ay no ¿Qué te ha pasado? –me agarra la cara y yo la muevo para hacer que me suelte, luego ve a Jack atrás con cara también de haber llorado– ¿Qué les pasa a ustedes dos? –pregunta frunciendo el ceño.
Tantas cosas Alice, tantas cosas.
–Alice, tenemos que volver a Estados Unidos, mi abuelo René falleció–le digo.
Alice palidece y coloca los ojos como platos, me abraza.
–Lo siento mucho Grace, de verdad lo siento amiga ¿Cuándo nos vamos?
Ella sabe lo mucho que amo a ese hombre.
–Esta noche deberíamos salir–le respondo.
–Yo les ayudo–dice Jack.
Lo miramos y le sonreímos, él también sonríe, entonces es ahí cuando no puedo evitar besarlo, lo agarro por el cuello y lo beso sin importar que Alice esté ahí. Cuando me despego de él y volteo a ver a Alice, ella está súper roja e intenta hacerse la que no le pareció un momento incómodo.
Me sonrojo un poco por el momento y miro a Jack con una sonrisa tímida.

Jack nos ayuda a conseguir los pasajes en primera clase a Alice y a mí, ya que a los muchachos no les haría ningún favor, ellos–o específicamente Carter y David– tratan a Jack como una mierda, no se dan cuenta que ellos son la única mierda que hay y los únicos que salen perdiendo.

Ya estamos en el aeropuerto y Jack no me suelta desde que nos montamos en el auto. Mi espalda está contra su pecho.
–Jack…–le digo de muy buen humor–necesito que me sueltes para pasar por la puertita e ir a mi avión.
Quisiera que jamás me soltara, pero necesito que lo haga.
Jack me voltea y me mira a los ojos, siento que me pierdo nuevamente y en esa perdida, recuerdo que probablemente esta sea la última vez que me pierda en sus ojos, se me llenan los ojos de lágrimas y a él también. Alice y los muchachos pasan las puertas mientras que Jack y yo estamos abrazados uno frente al otro.
–Te amo–me dice Jack.
No sabes todo lo que voy a extrañar que me digas eso en persona.
–Yo también te amo Jack, te voy a extrañar mucho, no olvides estar siempre en contacto–le digo.
–Yo también te voy extrañar mi niña, lo mismo digo, cuídate mucho.
Nos miramos otro minuto más y nos besamos, este beso ha sido el beso más largo de todos, siento que mi mundo se destrozaba al pensar que este será nuestro último beso.
Vuelven a llamar por el micrófono, agarro mi maleta de mano y me dirijo hasta el otro lado en donde nos montamos en el avión, volteo a ver a Jack y no había visto peor su rostro nunca desde esta semana que lo conocí, mi mundo cae en trocitos al piso, mi corazón se va arrastrado intentando seguir vivo e intentando seguir circulando sangre para todo mi cuerpo, siento que mi alma se aleja de mi cuerpo y pierdo la noción de todo lo que pasa a mí alrededor, siento que lo he perdido, he perdido a la persona que siento que de verdad amo.

Durante el vuelo estuve llorando, por las dos razones–muerte de mi abuelo, haber dejado a Jack–ya estoy esperando a que mis padres pasen por mí en el aeropuerto. Compro una barrita de cereal para aguantar el hambre mientras vienen por mí. Ya a Alice la vinieron a buscar igual que al resto de mis amigos, así que estoy aquí sola viendo como parejas se despiden y como otras se reencuentran.
Comienzo a llorar recordando los pocos momentos que pasé con Jack, que se me hicieron eternos y que jamás olvidaré. Sé que lo puedo llegar a ver luego pero ¿Cuándo? probablemente ya tenga otra chica en ese momento, pensar eso me da náuseas y no tengo ni la menor idea de por qué.
De pronto mi madre interrumpe mis pensamientos.
–Liv ¿Estás bien? –pregunta mi madre sentándose a mi lado y colocándome su mano derecha en mi espalda.
¿Cómo me vez? No discutiré esto en este momento
Al sentir su mano volteo hacia ella y la abrazo muy pero muy fuerte, comienzo a llorar en su hombro y veo que mi padre está ahí parado detrás de mi madre, mi padre me acaricia el cabello y hace que llore más, los tres comenzamos a llorar abrazados.
Ahora lloro por 3 razones, por mi abuelo, por Jack y por ver a mis padres de nuevo, pero sobre todo verlos de esta manera.
–Vámonos mi niña–me susurra mi mamá.
Asiento, me levanto y abrazo a mi papá, nos dirigimos hacia el coche y nos vamos directo a casa, para luego ir al funeral de mi abuelo René.
Estoy muy triste, la verdad comienzo a ver la realidad, comienzo a ver que no todo es como yo quiero y que mucho menos ese <> que me imagino puede ser real...jamás lo será. Ahora que veo todo como es, siento que el amor verdadero si existe pero probablemente no seas correspondido a esa persona, que la vida se acaba en algún momento y que la felicidad no es para siempre, por eso es que tenemos que vivir el presente porque este presente se volverá pasado y el pasado no regresa.
Para completar mi hermoso día, se nos espicha un neumático en camino a nuestra casa, ya papá llamó a la grúa, estamos esperando que nos pasen buscando.
Recuerdo una vez que se nos espichó el neumático a mi abuelo, a mi abuela y a mí, íbamos a McDonald’s y nos quedamos varados en el camino, nos dio fue por reírnos y más con mi abuelo que decía cosas como “si se te espicha un caucho cuando vas a comer a McDonald’s es porque la vida te está diciendo que vas a engordar…por eso la vida hace advertencias” igual ese día nos fuimos caminando desde el taller hasta el McDonald’s y cada vez que mordíamos la hamburguesa mi abuelo decía “oh, oh, ya te veo los cachetes más gordos.” Mi abuela colocaba los ojos en blanco y se reía, mi abuelo hacia lo imposible por hacerme feliz, algo que logró con mucho éxito.

Ya estamos en casa, ahora tendré que llamar a Alice a ver si sus padres van al funeral y si nos pueden llevar, porque el clima no está muy bonito, creo que va a llover…para agregarle a mi hermoso y simpático día. Qué mierda de día, no es como cualquier día que se nos espiche un neumático, porque pasaría esto: iríamos a pie a comer hamburguesas o simplemente veríamos una película en familia.
Esta vez no, pues esta vez tenemos que planear con los Bergling para que nos llevaran al funeral de una persona que amo. Y para empeorar, una de las personas que más amo, está a miles de kilómetros de mí.
– ¡Mierda! ¡Jack!–digo recordándome de que tenía que avisarle cuando llegara.
Con tantas cosas en la cabeza se me había olvidado escribirle.
Agarro mi teléfono y Veo 7 mensajes de él que dicen:

Jack
Mi niña, ya te extraño, me escribes al llegar.

Jack
¿Llegaste? ¿Por qué no me escribes?

Jack
Grace, cuando veas este mensaje por favor escríbeme.

Jack
Estoy preocupado, no te llamo porque si lo hago pareceré desesperado.

Jack
Creo que ya lo estoy. Grace ¿Qué sucede? ¿Se retrasó tu vuelo?

Jack
Hazme saber que estas bien mi amor. Te extraño, necesito saber si estás bien.

Jack
Grace, voy a salir, espero que al regresar a casa haya un mensaje tuyo, te amo. Por favor que estés bien.

Ay no, lo preocupé, no quería hacer esto, le pasaré un mensaje, yo también te extraño mucho mi Jack.

Hola mi niño, llegué a Estados Unidos hace 4 horas, perdón por no avisarte, no me gusta nada preocuparte, es que se complicaron las cosas, nos quedamos accidentados y duramos mucho rato esperando la grúa. Además voy al funeral de mi abuelo, estoy muy cansada nene, te llamo al llegar. Te amo, estoy bien, tranquilo:*

Voy a la cocina, agarro un pedazo de pan y voy nuevamente a mi habitación para esta vez escribirle a la pobre Alice que estaba agotada cuando me despedí de ella en el aeropuerto.

Amiga, perdón por molestarte, sé que estabas cansada, mi mamá me mandó a preguntar si tus padres irán al funeral de mi abuelo, es que se nos accidentó el auto y está en reparación, me avisas amiga. Perdón nuevamente.

De inmediato recibo la respuesta de Alice.

La mejor de todas
Hola amiga, tranquila, si, mis padres van. Yo les digo que los lleven, tranquila, yo sí que no voy, mañana si te acompaño, estoy cansada. Te amo<3

Paso por la cocina y veo a mi papá sentado...

Hace alrededor de 1 año

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#26

...en la sala, sollozando, viendo unas imágenes–imagino que son de mi abuelo, odio estos momentos de tristeza–. ¿Dónde estará mi mamá? Camino un poco más y llego a nuestra biblioteca, está mi madre sentada en el sofá leyendo un libro de mi padre llamado “el dolor jamás para de doler”. Me deprime ver que mi madre está leyendo la historia más triste que mi papá ha escrito; sé que estamos en una situación muy dolorosa pero…no es momento de ponernos peor, tenemos que seguir adelante.
Paso a la biblioteca y mi madre levanta la cabeza.
– ¿Qué pasó nena? –me pregunta evitando su cara de tristeza y esbozando una sonrisa fingida, no hace falta que mientas tus emociones en mi cara, te conozco bien mamá.
Rozo la palma de mi mano derecha sobre el dorso de mi mano izquierda y voy subiendo mi mano derecha por mi brazo izquierdo haciendo como si tuviera frio.
Si hace frio pero, no para tanto, frunzo mis labios y suspiro.
–Emm…no pasa nada mamá, solo te estaba buscando para decirte que sí nos vamos con los vecinos, si quieres los llamas a ver a qué hora.
–Gracias mi niña está bien–dice mi mamá evitando llorar.
–Bien…me voy a arreglar–digo algo incomoda.
Me doy la vuelta sobre mis pies pero no resisto ignorar a mi madre y me devuelvo.
–Ay mamá, no puedo verte así–digo agachándome para consolarla, mientras sus lágrimas caen sobre su regazo y yo quito el libro de sus manos–no nos podemos poner así, mi abuelo está en un lugar mejor, como me dijiste tú, de verdad, no te pongas así, mira que tú sabes cómo me pongo yo cuando estoy triste y más si es por varias razones.
Mi madre se tranquiliza y ladea la cabeza hacia la derecha.
– ¿Varias razones? –me pregunta.
Ay no, no es momento para hablar de Jack, no quiero y creo que tampoco debo, así que me quedo callada y me levanto.
–Hija ¿Qué tienes? Además de lo de tu abuelo y que tus viejos padres estén mal.
No quiero hablar del tema.
–No pasa nada mamá, es solo eso–digo evitando el tema.
Mi madre se levanta y me abraza al ver mi cara de frustración, entonces enseguida comienzo a llorar.
Esto de los abrazos creo que no funciona, solo me hace activar más mis lágrimas.
Lo extraño mucho.
–A ver mi niña, sabes que puedes confiar en mí, siempre estaré para ayudarte.
Mi madre me acaricia el cabello con suavidad, y eso me hace tranquilizar, de repente comienza a llover muy fuerte, miramos al techo y a la ventana.
El día va de mal en peor…aunque no esperaba menos, la verdad.
–Mamá, siento que no es un buen momento para hablar de eso–le digo a mi madre secándome las lágrimas mientras ella me mira con mucha tristeza.
– ¿Y de que se trata eso? –me pregunta agarrándome la quijada.
Ay no mamá, no me lo hagas más difícil de lo que está, por favor.
–Ma, si tu miedo es que pienses que no te puedo o no te quiero contar las cosas, no es así. Esto te lo explicaré pero cuando ya haya pasado todo esto del tema de mi abuelo, no quiero preocuparles más, además, tienes que llamar a la señora Bergling.
–Cierto Liv, llamaré y te aviso a qué hora nos vamos, pero igual arréglate–mi madre camina hacia la puerta, se detiene, se gira y me mira–luego me cuentas…ya sabes, chicos–mi madre coloca los ojos en blanco me sonríe y se va.
Rio estúpidamente, me muerdo el labio inferior y camino hacia mi habitación.
Recuerdo una vez cuando tenía 12 años, apenas tenía 3 meses viviendo otra vez aquí, comencé a estudiar en una preparatoria nueva, ahí es donde conocí a Franco–el que me guiñó el ojo y me puse como un tomate–entonces mi madre no sé cómo coño se enteró y me chalequeó como por 2 meses, era horrible, me decía cosas como: ¿Cómo está tu Franco? ¿Todo bien entre ustedes? Cuídalo, que ese chico es guapo; lo peor de todo es que cada vez que decía esas cosas me giñaba el ojo, parecía una máquina mi madre.
Me coloco un pantalón negro, una blusa negra y mis zapatillas negras, me miro en el espejo y se me llenan los ojos de lágrimas. Solo pensar que me estoy vistiendo así para ir al funeral de mi abuelo…es horrible, me hago una coleta y seco las lágrimas que caen sobre mis mejillas, entonces me viene un recuerdo a la mente…

– ¡Abueloooooo! –grito desde el jardín.
Mi abuelito sale corriendo al escuchar mi grito.
– ¿Qué paso? ¿Qué paso? ¿Te has hecho daño? –pregunta mi abuelito muy preocupado. Viéndome sentada en el césped.
–No–le sonrío–solo te llamé para que vieras esta hermosa mariquita–extiendo mi mano hacia él.
Mi abuelito sonríe.
–Es muy hermosa, yeyi. Marina está haciendo la comida, será mejor que te laves las manos antes de comer.
–Está bien Abu. Estaré allí adentro en cinco minutos.
Mi abuelito me sonríe y pasa a la casa.
–Me alegro verte colors –le digo a la mariquita que sostengo en mi mano derecha. La coloco en una ramita y entro a la casa.
–Mary, ¿Te puedo ayudar? –le pregunto a Marina mientras me lavo las manos.
No me gusta decirle abuela a la esposa de mi abuelito, por eso le digo Mary. Algún día le diré abuela…no será hoy ni mañana, pero algún día.
–No, querida–me muestra su hermosa sonrisa. Esa mujer es tan joven para ser mi abuela–bueno… ¿Me ayudarías a poner la mesa? Si quieres claro–Mary se encoje de hombros.
– ¡Por supuesto!
Coloco la mesa y escucho que mi abuelito gruñe, me acerco a su habitación.
– ¿Qué te pasó Abu?
Se voltea rápidamente, me dedica una media sonrisa.
–Nada, yeyi, solo que se me corrió la tinta cuando salí corriendo a buscarte.
Oh no, ha sido por mi culpa.
–Perdón, si quieres te puedo ayudar a hacer el poema nuevamente.
A mi abuelito le encanta escribir poemas, son muy hermosos.
–Tranquila mi niña–me abraza y yo me siento tan tranquila que podría quedarme allí toda una tarde, junto a mi abuelo.

Sin querer ya estoy llorando de nuevo, recuerdo que eso sucedió cuando apenas me mude con él, le echo tanto de menos.
Salgo de mi habitación y esperamos juntos a que los Bergling nos recojan, nos montamos en el auto y nuevamente pienso en mi abuelo, y pensar que dos días antes de que me enterara lo del viaje lo había visto, ese día él me había venido a visitar.

– ¡Yeyi! –quiso gritar, pero solo le salió un susurro.
– ¡Abuuu!
Me agaché para abrazarlo en su silla de ruedas. El cáncer se lo estaba comiendo, no podía caminar ya. Luego le di un beso a mi abuela Mary.
– ¿Cómo te has sentido? –le pregunté agachada.
–Bien, bueno, por lo menos estoy vivo, gracias a dios ¿Y cómo ha estado mi yeyi?
Intenté sonreír pero no me salió, solo saber que se estaba muriendo…era algo horrible como que me sacaran el corazón del pecho y lo aplastara un camión.
–Bueno…bien.
–No pareces muy convencida jovencita–me miró y me sonrió.
Su voz era ronca, no podía hablar tan bien. Amaba la sonrisa de mi abuelo, que sin importar en la situación que estuviera él aun así jamás cambiaba su hermosa sonrisa.
–Ya vas a cumplir años yeyi–me dijo.
Asentí con tristeza.
–Vamos yeyi, un poco de ánimo–me animó mi abuelo– ¡Cumplirás 16! Ya mi nena estará grande–mi abuelo y mi abuela me miraron con ternura.
Abracé a mi abuelo.
–Te eché mucho de menos.
–Yo también–Me respondió mi abuelo–mi yeyi.

Lo último que me dijo mi abuelo fue:

–Si Dios me lo permite nos vemos pronto, mi niña hermosa.
–Amen abuelo, te amo.
–Y yo a ti mi yeyi.

No lo volví a ver.
Llegamos a la funeraria, mi madre me pasa la yema de sus dedos por mi rostro al notar que estaba llorando, luego nos bajamos del auto.

Son las 8:43 pm. Acabamos de salir del funeral de mi abuelo, todo estuvo muy bonito y muy triste, pensar que el hombre que consideré un segundo padre, ya no esté vivo, duele…y mucho. Pero por otro lado él está descansando, está mucho mejor que aquí en la tierra, mañana es el entierro, no quiero ir, a mí los entierros no me van, pero iré por respeto a mi abuelo. Una vez mi abuelo me habló de la muerte, me dijo que a todos nos iba a pasar y que nadie se salva de eso, me dijo que era algo natural, dolía un poco pero más bien teníamos que estar felices por esa persona, ya que por fin podía descansar en paz, además, sabemos que algún día cuando Dios nos llame los volveremos a ver y estaremos todos juntos como la familia que somos, a esperar tranquilos que nuestros parientes vivan su vida, para luego encontrarlos al final del camino. Mi abuelo y yo hablamos de eso, porque él estaba escribiendo un poema…un poema de la muerte y de nuestro encuentro con Dios.
Encontrarnos…reencontrarnos…a la gente que amamos, vaya…
– ¡Oh! ¡Jack! –grito sin querer mientras la señora y el señor Bergling hablan con mis padres. Los cuatros dirigen la mirada hacia mi–emm…sigan en lo suyo– digo avergonzada.
Reviso mi teléfono y hay un mensaje de él, mi corazón da un brinco de emoción. Dice:

Jack
Princesa, ya llegué me alegro que estés bien. Te echo de menos. ¿Qué tal tu…

No leo más, solo escucho gritos y lo único que logro ver son nuestros cuerpos al revés, con sangre por todos lados y un dolor que no tengo como describirlo, lo último que veo son a unos paramédicos muy angustiados, que hablaban de cómo nos sacarán de este auto que nos ha aplastado por completo…a partir de ahí, solo veo negro.

Hace alrededor de 1 año

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#27

Capítulo 9: Dolor infernal

Despierto, me duelen las piernas, el cuello y un poco el brazo izquierdo, hay una señora de mediana edad agarrándome la muñeca, creo que me toma el pulso, la verdad no lo sé, me mira con cariño mientras la imagen de ella se hace más nítida ante mis ojos.
No me puedo mover, lo intento, no logro nada, pero no es porque no pueda, sino porque me duele.
–Eh, eh–me regaña la doctora–no te muevas o te dolerá más cariño.
Intento hablar pero no puedo.
¿Por qué no me puedo mover? ¿Me rompí algo?
–No lo intentes, sé que quieres hablar pero por ahora será mejor que te relajes–dice la señora con una voz materna acariciándome la muñeca.
¿Qué me relaje? ¿Cómo coño me voy a relajar? ¡Estoy posada en una cama, no me puedo mover, no puedo hablar, no puedo hacer nada! ¿Aun así me tengo que relajar? No entiendo a los doctores la verdad, además ¿Dónde carajo está mi familia? ¿Qué sucede? No entiendo nada ¿Los doctores me explicarán? Tengo sueño, pero no quiero dormir, me quiero levantar, ver lo qué pasa, me siento acelerada, será mejor que le haga caso a la doctora y me duerma.
Siento como me voy desmayando, veo puntos negros, estoy mareada, lo único que puedo mover son los ojos, pero aun así me duelen y de paso no me sirve de nada moverlos si no veo absolutamente nada.
Que mierda de vida.
Cierro mis ojos y me quedo dormida nuevamente.

Despierto acelerada, trato de levantarme, pero solo logro mover un poco mi brazo izquierdo. La doctora que había visto la primera vez que desperté llega corriendo de un lado que no logro ver.
Allí estas… ¿Me explicaras que pasa? Odio esto, lo odio con toda mi puta alma.
–Cariño, sé que esta situación es desesperante…
¿Qué inteligente, no? ¡Pues si! ¡Lo es y mucho!
–Pero no te puedes mover, te harás daño, soy Katherine tu enfermera.
Asiento, con un dolor en el cuello insoportable.
Doctora, enfermera, lo que sea que seas, me pude decir ¿Qué sucede? ¿Qué sucedió? ¿Por qué estoy aquí? Además ¿Y mis padres?
Esto es desesperante, así que siento como lagrimas comienzan a reunirse en mis ojos, quiero saber tantas cosas, me da impotencia no poder hacer una mierda. No sé en qué clínica estoy, no sé dónde están mis padres, sé que tuvimos un accidente, pero no sé cómo sucedió, quiero llorar más fuerte pero no puedo porque siento que cualquier movimiento dolerá.
Quiero que alguien me explique, que me explique por qué me cuesta tanto hablar, por qué tengo el corazón como un meteorito a toda velocidad, ¿Por qué no me explican qué pasó? ¿Por qué no están aquí mis padres? O por lo menos si están bien, y Dios mío, ahora que caigo en cuenta ¿Estarán bien?No entiendo por qué tengo sueño, pero vuelvo a dormirme sin darme cuenta.

Despierto nuevamente. Aggggghhhhhhh ¡Odio tener el corazón tan acelerado! Ésta vez estoy consciente de que no me puedo mover–por desgracia–, porque me dolerá. Coloco los ojos en blanco, pero me duelen, mejor no lo hago más, es de noche ¿Cuánto tiempo he dormido? ¡Mierda! ¡El entierro de mi abuelo! ¡Jack! ¿Qué me dijo Jack en el mensaje? Comienzo a recordar, pero muy poco, quiero saber si mis padres están bien, si los señores Bergling están bien, ¿Cuántos días han pasado? ¿Dónde está mi familia? Quiero hablar con Jack, decirle que tuve un accidente pero que dentro de lo que cabe estoy bien. Jack se preocupará si no respondo los mensajes, aunque más se preocuparía si supiera que estoy en una camilla y él no puede verme.
–Hola–dice Katherine mi enfermera, esbozando una leve sonrisa, ni me di cuenta cuando apareció, tengo tanas cosas en la mente– ¿Cómo te sientes? Sé que no puedes hablar pero cierra los ojos si te sientes mejor, si no te sientes mejor no los cierres.
Intento hablar y solo me sale: ma-má, pa-pá.
¡Quiero saber de una buena vez en donde coño están!
–No, no, no, no, no hables, tus padres están bien, solo están de reposo, ellos no pueden venir aun, como tú no puedes ir a verlos tampoco, por ahora será así Grace, cuando te recuperes los vas a ver o viceversa, ahora necesito que me digas si te sientes mejor.
¡Quiero ver a mis padres! ¡Quiero que una persona que sea consciente de lo que hace y que entienda a los pacientes me diga y explique qué sucedió! ¿Es mucho pedir? Agggghhh.
Cierro los ojos y los vuelvo a abrir, ya no me duelen mucho las piernas, pero lo que es el cuello y los brazos, no los soporto.
Katherine me sonríe.
–Muy bien Grace, muy bien, me alegro que te sientas un poco mejor.
Oh, oh, quiero vomitar.
Ay no, creo que no me siento mucho mejor como usted piensa.
– ¿Qué sucede? –me pregunta Katherine con cara muy preocupada, creo que me estoy poniendo morada…
¡Como si pudiese hablar!
–Vom…vonmi–digo sin saber cómo unir las letras para decir <>
–Ay no me digas ¿Quieres vomitar?
No, quiero bombardear ridícula. La gente o no se prepara bien para ser enfermera, o es muy ridícula…si me ve la cara casi verde y digo “vom” ¿Significa otra verga que no sea vomitar? Que rabia, quisiera gritar.
Asiento suavemente…que pena, a pesar de todo siento mucha pena.
Comienza a salir líquido por mi boca, que huele horrible ¡Qué pena con los doctores! Veo que Katherine agarra el teléfono de mi habitación y llama muy asustada.
–Doctor Millán, Grace tiene ganas de vomitar ¿Qué hago? ¡Venga de inmediato!
No, no, no, ¡Más doctores no! pasaré el doble de pena.
El líquido roza mis mejillas y ladeo un poco la cabeza para no ahogarme.
¡Maldición! ¡Me duele el cuello!
Llega un doctor de unos cincuenta y picos, de tez muy blanca y de una estatura bastante alta, se me acerca y con mucha delicadeza toma mi cuello.
¡No! ¡El cuello no por favor!
Pero increíblemente no me duele, es un experto este tal Millán.
Me voltea un poco dejando salir todo el vómito, es asqueroso, me siento demasiado inútil.
–Tranquila chiquilla, ya va a pasar–dice el doctor Millán acariciándome el cabello.
Él me recuerda que tengo un padre ¡Un padre que no se en donde coño esta! y mucho menos si está bien.
– ¿Por qué sucedió esto? –pregunta Katherine al doctor, enseguida entra una enfermera y otro doctor, o eso me imagino.
–Supongo que estaba mareada, pero tenemos que hacerle una serie de exámenes, por si acaso claro.
Termino de vomitar y delicadamente me coloca la cabeza en la camilla, me limpia la cara y me deja como nueva, sigo teniendo una pena incontrolable.
–Veamos–dice el chico de unos 17 años… ¿Ah? no creo que tenga 17…bueno, de unos veinte y tantos de años ¿Como un chico tan joven puede ser doctor?, cabello castaño claro, ojos azules y tez blanca y brillante, acercándose a mí y colocándome un estetoscopio en mí pecho.
Me sonríe y le devuelvo la sonrisa muy apenada de que me estén viendo así.
Vete, no quiero que chicos guapos me vean así.
–Hola Grace–dice el chico–mi nombre es Frederick, soy tu cardiólogo desde ayer ¿Ya te explicaron todo lo que sucedió?
Niego con la cabeza, ignorando el dolor en mi cuello.
Frederick suspira y mira a los otros doctores con un poco de rabia, lo que hace que se retiren en un parpadeo.
–Bueno Grace, anteayer sábado 22 de mayo, a las ocho de la noche, casi las nueve, tus padres y los Bergling, incluyéndote claro, iban de camino a casa, como nos contó tu madre, pero como estaba lloviendo no se veía muy bien la carretera, entonces no vieron que había aceite en el camino–cerré los ojos con dolor–, pero lo peor de eso–los vuelvo a abrir y coloco los ojos esta vez como platos–no fue que solo se deslizaron sino que más adelante, había un auto accidentado, que fue el que había dejado el aceite detrás en donde ustedes se deslizaron, resulta que al deslizarse chocaron con ese auto, lamentablemente el hombre dueño de ese auto, estaba fuera del auto pero muy cerca de él, entonces el hombre quedó completamente aplastado por los dos autos–mis ojos se llenan de lágrimas inmediatamente lamentando la muerte de ese hombre…qué sutil es este doctor, tenía que decirme qué pasó pero no así–, eso no fue todo, para que ustedes quedaran de cabeza, que fue como los conseguí, ustedes quedaron a mitad del camino y venia un camión a toda velocidad, entonces los arrastro e hizo que se volteara su auto–las lágrimas comienzan a salir con mucha velocidad de mis ojos, no puedo creer que aun esté viva, no era mi momento–el señor del camión está vivo, no sufrió ningún daño, solo una multa bastante costosa por ir a esa velocidad, que no era permitida, lo más importante es que estás viva, probablemente no te acuerdes de nada, porque cuando te sacamos del auto estabas inconsciente.
–Ma-má, pa-pá.
–Cariño, no hables, tus padres están bien, sin embargo la más afectada fue la señora Bergling, está en coma, no ha despertado, la hija ha querido verte pero no la hemos dejado, hasta que te sientas mejor.
¡Alice! Quiero ver a mi amiga.
Ahora las lágrimas no paran.
–Grace, tu padre tendrá que estar en silla de ruedas.
Oh por dios…gracias por las noticias tan buenas chico ¿No podía esperar a que parara de llorar? ¡Por lo menos!
–Él está bien, pero tendrá que estar en silla de ruedas por lo menos 4 o 5 meses. Tu madre ya puede caminar pero lo que más le cuesta es respirar, ella sufre de asma.
¡Lo sé! ¡Maldición! ¡Lo sé! Un dolor de cabeza comienza a golpearme fuertemente, odio llorar y más en esta situación.
–Ha querido verte pero no puede, aún no, si preguntas por el señor Bergling él está como tú, la verdad muy pero muy parecido, la que está en mejor estado es tu madre.
Lloro y él me pasa su mano por mi rostro, secándome las lágrimas que caen por mis mejillas.
–Tranquila nena, tu familia está bien, y tú también.
¿Y Jack? ¡Jack no está bien!
Por otro lado…él me recuerda a Jack, pero él es mayor que Jack…eso creo. Se supone que para ser doctor tienes que llevar años de estudios, no creo que él tenga tan poca edad.
– ¿Estas cansada?
Asiento.
Me seca las otras lágrimas, me besa en la frente– ¿De dónde coño salió eso? – me sonríe y me acaricia el dorso de mi mano izquierda.
–Descansa nena, vengo en un rato, iré a ver al señor Bergling.
Asiento, sonrío como puedo, se retira y me deja sola en mi...

Hace alrededor de 1 año

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#28

...habitación.
¿Por qué me trata tan bien? ¿Así tratará a todos sus pacientes?
No pienso más nada, solo agradezco de estar viva al igual que mis vecinos y mis padres.
Caigo en un profundo sueño.

Abro los ojos, algo me despierta, siento que me acarician el cabello, muy suave.
–Hola, soy yo de nuevo–veo a Frederick sentado en mi camilla, acariciándome el cabello.
¿Qué coño piensa que hace? Bueno Grace, tampoco te pongas así, solo trata de ser cariñoso contigo, tienes que más bien agradecerlo.
–Hola–por fin logro decir.
–Por lo visto te sientes mejor ¿Cierto?
Asiento y sonrío.
– ¿Qué hora es? –pregunto con voz ronca.
Ya puedo hablar ¡Y no duele! Me deja de acariciar y mira su reloj.
–Son las tres y cuarenta y cinco de la madrugada, vine a hacerte el chequeo.
– ¿Ya lo hiciste? –le pregunto casi en susurro.
–Sí, aunque quisiera quedarme toda la madrugada observándote, no puedo, tengo otros pacientes.
¿Qué acaba de decir? ¿Quiere observarme toda la madrugada? Ay dios.
–Por cierto tu madre te manda a decir que te ama.
Frederick sonríe.
–Dile por favor que yo a ella también.
–Con gusto Grace, mañana vendrá a verte, bueno…más tarde–Frederick ríe–así que mejor descansa para que puedas hablar con ella.
– ¿Alice podrá verme? –pregunto.
Frederick ladea la cabeza y frunce el ceño.
– ¿Quién es Alice?–me pregunta.
Creo que no la conoce por su nombre.
–La hija de los Bergling.
–Ya, le diré que quieres verla, probablemente la veas más tarde.
Sonrío aliviada.
–Gracias Frederick–le digo sonriendo.
El suspira y cierra los ojos, como si estuviera aliviado.
–Me encanta oír mi nombre en tu voz.
Siento que el color sube por mis mejillas y cómo puedo tapo mi cara con mi mano izquierda, ya que la derecha me duele el codo como para subirla.
Frederick ríe.
–Está bien, no te incomodo más, descansa, estás mucho mejor que antes.
Se levanta y me deja en mi habitación.
Me quedo pensando un rato de que puede que le guste a Frederick, pero me parece algo muy absurdo, pienso en mi mamá y en todos los del accidente, incluyendo al pobre señor difunto.
Duermo nuevamente.

Escucho que abren la puerta con cuidado, ya es de día, calculo unas 7:20 am. Pasan y reconozco de inmediato las zapatillas que siempre utiliza mi madre, termino de abrir los ojos y escucho que terminan de cerrar la puerta.
– ¡Mamá! –digo de una manera alegre pero no tan alta.
Mi madre se acerca a mí y me abraza, comienza a llorar y más atrás lloro yo.
–Te extrañé mucho mi niña–susurra mi madre a mi oído.
La abrazo con mucho dolor en mis brazos pero no me importa, lo único que quiero es abrazarla y saber que está bien.
– ¿Cómo te has sentido? –me pregunta mi mamá sollozando.
Yo no logro parar de llorar.
–Ya, ya mi niña, yo estoy bien y tú también–me acaricia el cabello y me da un beso suavemente abrazándome.
–Mamá ¿Y papá?
Mi madre arruga la cara evitando romper a llorar, suspira y cierra los ojos.
–Él está bien, solo que tendrá que estar en silla de ruedas por unos meses, se fracturó la rodilla derecha pero no fue tan grave como pensábamos todos y se dislocó el tobillo izquierdo, eso se le pasa rápido, tranquila–dice con esa voz ronca que conozco.
¿Dirá la verdad o me dice esto para que no me preocupe?
–Mami, te extrañé mucho ¿Has visto a papá?
–Sí, lo vi ayer, está muy triste porque no te puede ver, pero cuando te mejores vamos a verlo, te amo mi Grace.
–Y yo a ti mamá.
Me da un beso en la frente y me sonríe.
– ¿Qué tal te ha tratado el doctor Frederick?
Sonrío, de maravilla.
–Bien ma–respondo como si nada.
–Es un buen chico–me dice.
–Si…
–Y joven ¿Eh?
Esboza una sonrisa pervertida.
Ya sé a dónde va esto, a mi madre nunca se le pasa nada por alto.
– ¿Qué intentas mamá?–le pregunto arqueando una ceja de manera divertida.
– ¡Nada, nada! –levanta las manos en forma de derrota.
–Hummm…te vigilo–le digo colocando los ojos en blanco.
Auch, me duelen aún.
– ¿Cuántos años tiene por cierto? –le pregunto a mi mamá.
–Tiene veintitrés.
Vaya, qué joven, realmente me lo esperaba, pero bueno.
–Woow, si que se graduó joven–digo.
–Si…–mi madre me sonríe.

Mi madre y yo hablamos un rato y luego ella se retira cuando entra Frederick a hacerme el chequeo, en pocas palabras, yo por poco me fracturo el cuello, pero logré salvarme de esa tortura, igual me duele, pero no es un dolor para morirse, lo que más me afectó en el accidente fue el corazón, por esa razón es que el doctor que siempre me hace los chequeos es un cardiólogo. Mis piernas me duelen solo por moretones y golpes que me di, y me disloqué el codo…otra vez. Cuando estaba pequeña yo tenía unos 8 años me resbalé en agua–tratando de hacer una estúpida manualidad que tenía como materiales: agua, pega, cartón y otras cosas–caí de codo para no golpearme la cara. Lo bueno fue que me salvé de un mal golpe en la cara, entonces me disloqué el codo, no fue nada grabe pero aun así me afecto, ya que yo soy diestra y en el colegio alguien tenía que escribir por mí, ahora que me lo volví a dislocar…será nuevamente una mierda como la primera vez.

Veo la hora y son las 3:45 pm, tengo ganas de hacer pis, así que alargo mi brazo izquierdo hasta el teléfono y llamo al doctor Frederick.
– ¿Si, Grace? –responde al otro lado.
–Doctor, tengo muchas ganas de hacer pis y no pienso hacer en esa cosa que hay aquí ¿Alguien puede venir a ayudarme?
El doctor ríe.
¿De qué se ríe? ¡Quiero orinar! ¡Muévase!
–Veré a quien mando, Grace, resiste un poco.
–Está bien–respondo y cuelgo.
¡Igual muévase!
Cinco minutos después entra Frederick a la habitación.
– ¡Hola! –dice con mucho entusiasmo, parece más joven de lo que es así, alegre.
Me hace reír y le sonrío.
–Hola doctor ¿Quién me va a llevar?
–Emm…yo.
¿Qué? Está completamente loco.
– ¿Qué? –le pregunto evitando reírme.
–Solo te ayudaré a ir, y te dejo ahí, Grace, no me creas sádico.
Ay no, no, no, no, con él no.
– ¿Quién me bañará?
Él sonríe con cara graciosa.
–Lo haría yo, pero…sé que no quisieras y…
¡Oh dios mío! ¡Por supuesto que no!
– ¡Claro que no quiero! Además, usted es mi cardiólogo no mi enfermera.
El ríe y me contagia la risa.
–Lo sé Grace, lo sé.
–Hum, pareciera que no–rio y él me giña un ojo.
Me quedo paralizada, porque quiero saber de Jack, el doctor me recuerda mucho a él ¿No serán hermanos? Jack nunca me habló de otro hermano…no creo que sean hermanos solo sé que se parecen y DEMASIADO, me atrevería a preguntarle su apellido pero…mejor no, después paso pena, ya suficiente con vomitar.

Ya estoy sentada en mi camilla nuevamente, el doctor no se ha ido…me siento acosada, pero me divierte hablar con él, es como un chico de 18, solo que ya graduado y experto en lo que hace.
–Doctor Fede…disculpe…doctor Frederick.
–No, no, no pasa nada, dime como quieras.
Sonrío.
–Bueno, doctor Fede ¿Cuál es su apellido?
El doctor duda un instante. ¿Por qué le pregunté? ¿No dije que no lo haría? Qué problema conmigo.
–En estos momentos Fleming ¿Por qué?
¿Ah? ¿En estos momentos? No entiendo.
– ¿En estos momentos? –le pregunto.
–Si, en estos momentos.
–No entiendo–digo frunciendo el ceño.
Fede frunce los labios y me mira fijamente, una mirada que me recuerda a mi Jack, ay, lo extraño tanto.
–Yo tampoco Grace, yo tampoco.
¿Qué no entiende? Este doctor me confunde
–Pero… ¿Ese es su apellido original?
–No, pero quisiera que lo fuera.
Esto es muy raro…
–Doctor ¿Usted tiene hermanos?–le pregunto siendo lo más atrevida que he podido ser...dios, solo yo.
Él frunce el ceño y quita la mirada de mí, se levanta de mi camilla y parece algo frustrado, tal vez su familia no lo quiera o algo así, nadie se cambia de apellido porque sí.
¿Por qué presiento que hubiera sido mejor no preguntar nada?
–Joder–Susurra entre dientes–mejor no hablemos de mi familia Grace, me tengo que ir, más tarde regreso para chequear tu frecuencia.
Creo que se molestó.
–Está bien.
Fede se retira sin decirme adiós.
Sip, está molesto.
¿Por qué se molestará cuando le hablan de su familia? Todo estaba bien hasta que le pregunté su apellido, algo que tiene que ver con su familia, y se colocó horrible cuando le hablé de hermanos…ahora quisiera saber más.
Me acomodo un poco en mi camilla y me quedo dormida.

Hace alrededor de 1 año

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#29

Capítulo 10: ¡Lo sabía!

–Grace, te extraño ¿Por qué no respondes?
¡Es Jack! ¡Es mi Jack!
Está tratando de llamarme ¿Y mi teléfono?
Maldición…lo perdí en el accidente ¡Al igual que el contacto con Jack! Ay no, que mal.
–Grace, estoy muy preocupado, necesito saber de ti.
Oh no, va a llorar.
–Llevo 3 días llamándote y nada que atiendes–Jack comienza a llorar.
No, no, no, nene, estoy bien no llores, estoy bien.
–Grace, Grace, Grace…Grace despierta–dice una voz femenina ¿Es Alice? –soy yo Alice, despierta.

Abro los ojos y está Alice sonriéndome.
–Hola amiga–me dice Alice.
– ¡Alice! –me lanzo a abrazarla, se siente tan bien abrazarla de nuevo.
Se me escapan algunas lágrimas de alegría.
–Tranquila amiga, estás bien, todos están bien–dice secándome esas lágrimas.
– ¿Qué soñabas? –me pregunta Alice–estabas muy preocupada y tenías el ceño fruncido.
–No, nada–le digo a Alice meneando la cabeza– ¿Y tú mamá? ¿Ya despertó?
Ella frunce los labios y baja la cara, pero luego la levanta para hacer parecer que no le duele.
–Ella sigue en coma, no se sabe cuándo despertará, lo importante es que está viva.
La vuelvo a abrazar.
–Alice–digo.
–Dime.
– ¿Te quedarías esta noche conmigo?
Por favor di que sí, por favor di que sí.
–Por supuesto–me dice y me sonríe– Oye… ¿Y Jack?
¡Qué bien! Oh…Jack.
Mi ánimo cambia enseguida.
–No lo sé–le respondo.
– ¿Cómo que no sabes? –me pregunta como una madre regañona.
Quisiera saber pero no sé nada de él.
–Alice, mi teléfono se perdió en el accidente y esa es mi única manera de contactarlo.
–Pero ¿No tiene Facebook? ¿Messenger? ¿Algo?
Suspiro y le cuento lo que le sucedió, que se quedó por mí y que el padre le prohibió todo, tanto así que bloqueo todas sus redes sociales, además no podría hacerse otra cuenta ni nada, lo tienen completamente vigilado a donde sea que se mueva o haga.
–Vaya amiga, esto sí que es duro.
Lo sé, es muy triste.
–Pero ¿Qué más se puede hacer? –digo suspirando.
– ¿Él tiene mi numero?
–Mmm…creo que no.
¿Por qué no se lo di? O ¿Por qué no le di el número de Jack a Alice? ¡Soy una ridícula de mierda!
– ¿Te sabes su número de memoria?
Meneo la cabeza con los ojos entrecerrados.
– ¿Qué pregunta es esa? ¿No crees que ya hubiese llamado por algún teléfono si me supiera su número de memoria? –digo tan obvia que creo que le hablé mal y todo.
–Sí que estás jodida.
–Bueno…esperaré que me busque.
–Sí, si, como si él fuera a romper todas las normas que le colocó el papá para venirte a ver y ser el príncipe perfecto del cuento, sigue soñando amiga.
Me da una palmadita en mi hombro izquierdo y me encojo de hombros, ya no me duelen.
–Nunca es malo soñar…–le respondo a lo que dijo.
Sonrío con esperanza, Alice coloca los ojos en blanco.
–Tú y tu mundo perfecto–hace una pausa y suspira– ¿Has visto a tu papá? –me pregunta Alice agarrándome mi mano izquierda.
Tiene razón, maldito mundo.
–No Aly, no hemos podido vernos, por lo menos hablé con mi madre, me dijo que él quería verme, pero no podemos ninguno de los dos por ahora.
–Tranquila amiga, ya se van a ver.
Que así sea.
–Lo mismo digo de tu madre.
Las dos nos sonreímos y la puerta de mi habitación se abre, es el doctor Frederick.
–Hola Alice–dice Fede mirando a mi amiga– ¿Podrías dejarme a solas con Grace?
–Hola doctor Frederick, por supuesto–Alice me mira, me da un beso en la frente y se levanta–adiós Grace, adiós doctor, nos vemos en la noche.
Fede se despide con la cabeza y se sienta dónde estaba Alice.
– ¿Qué tal te has sentido? –me pregunta Fede.
–Mucho mejor Fede, ahora que he visto a algunos de los que más amo, mucho mejor.
Él sonríe.
–Me alegra oírlo–hay un silencio bastante largo mientras me mira fijamente–ojalá algún día tenga la suerte de que digas eso nuevamente–hace una pausa–pero que lo digas por mí.
Oh no, lo sabía, le gusto, pero… si apenas me ha visto, no me conoce
Aunque…así fue con Jack, no puedo hablar mucho.
–Frederick–digo cerrando los ojos como si estuviera consternada y ladeando la cabeza hacia donde él no está.
–Lo siento Grace, te dejare sola.
Nooo, yo no quiero que me deje.
– ¿No me harías un chequeo? –le pregunto.
–No, solo quería hablar contigo.
Aww eso es tierno pero…no, no puedo, y amo a Jack y sé que él vendrá por mí, no me dejará sola jamás, lo sé.
No será igual de perfecto como dice Alice pero si volveré a hablar con él.
Me quedo dormida cuando Fede se va, estoy bastante agotada.

Solo me di cuenta cuando Alice entró a mi habitación nuevamente, supongo que ya era de noche cuando sucedió eso, pero es que estoy tan cansada que de verdad no me doy cuenta ni de qué hora es.

Estoy en una casa inmensa, con muchos pasillos, una escalera hermosa, grandes ventanas, hermosas lámparas, camino detrás de una mujer de una figura perfecta ¿En dónde estoy?
– ¿Mami? –pregunta una voz angelical.
Volteo y miro a una pequeña niña, es hermosa, tan hermosa como la casa o mucho más.
¿Quién es ella?
–Aléjate–dice la voz de una chica al otro lado del pasillo, la de la figura perfecta.
¿Quién habla? ¿Dónde estoy? ¿Qué sucede? ¿Por qué no puedo identificar o mirarles las caras como tal? ¿Quién es esta niña? Me siento completamente perdida.

Despierto y veo el reloj ¡Son las 6:00 am! Dormí demasiado, por dios, tengo ganas de darme una ducha y de hacer pis. Vaya, sí que dormí, y ese extraño sueño que no tiene nada que ver con mi vida en estos momentos, pero bueno...
Agarro el teléfono de mi habitación con mi brazo izquierdo, no siento dolor ¡Qué bien! Veo el número de la enfermera y del cardiólogo, prefiero llamar a la enfermera, lo que he pasado con Fede ayer fue muy incómodo.
–Katherine, quiero darme una ducha ¿Podrías venir por favor? –digo al teléfono.
–Claro señorita Keller, nos vemos en cinco minutos.
Perfecto.
–Gracias–digo y cuelgo el teléfono.
Espero unos minutos y Katherine entra por la puerta.
–Hola Grace–dice de manera profesional.
–Hola–respondo sonriéndole.

Ya me han dado una ducha, una ducha que quería desde hace días, ya me sentía como un mono, es el cuarto día en la clínica, ya se me hace muy aburrido; quiero ir a casa, ver a Jack, besarlo y contarle lo que pasó, lo extraño de una manera insoportable.
Ya que estoy limpia quiero sentarme un rato, me vi en el espejo del baño y la verdad no me vi tan mal–peor de lo que creía–la ducha me sentó bien, ahora me veo como una muñeca nueva–que le regalan a una niña de dos años, la tira al piso, le raya la cara y le quita toda la ropa…dejándola desnuda, solo que no estoy desnuda, sino que tengo una bata–en fin, me siento bien, creo que ya puedo ir a ver a mi papá. Tengo hambre, también estoy mareada, siento que todo da vueltas, creo que…

Despierto y hay mucha gente en mi habitación, incluyendo a mi padre en silla de ruedas. Está Alice, mi mamá, mi papá, el doctor Richard, la enfermera Katherine, Jack…no, no, el doctor Frederick. No puedo creer que lo haya confundido es que, sin bromear se parecen tanto.
–Hola nena–dice mi papá mientras mi madre lo acerca a mí en la silla de ruedas– ¿Cómo te sientes?
Ay papá.
Comienzo a llorar y él me coge la mano, besándome en los nudillos.
Oh papá, no sabes lo mucho que te eché de menos.
–Mejor papá–le digo sollozando–mucho mejor ahora que los veo aquí.
Mi padre baja la cabeza y comienza a llorar, mi madre lo abraza y le susurra algo al oído.
Miro hacia mi habitación y veo a Fede, que baja inmediatamente la mirada.
¿Estará molesto? ¿Lo habré hecho sentir mal? Siento que hice algo mal, miro a Alice que me sonríe y me saluda con la mano, yo le sonrió levemente.
Mi padre me habla un rato y luego todos se van porque me harán unos exámenes.

Una enfermera me sacó la sangre e hizo muchas cosas para <> como estaba, ahora estoy esperando a que me traigan la comida, muero de hambre! Lo que me sucedió fue que la tensión se me bajó y produjo que me desmayara antes de que todos vinieran a visitarme, pero no fue nada, solo eso.
Entra Fede a mi habitación, enseguida las enfermeras que están conmigo se van. Fede se acerca a mí, no me dirige ni una sola palabra, me toma la tensión, toma mi pulso y hace un eco a mi corazón.
No ha dicho absolutamente ni una palabra, no lo soporto más.
–Frederick–digo y él voltea a verme, queda justo en el medio de la puerta, ya que va saliendo– ¿Te sucede algo?
Yo si hago preguntas estúpidas, es obvio que sí.
Menos mal no tengo una gemela, porque no la soportaría.
Él entra a mi habitación, cierra la puerta y se para a mi lado, yo estoy sentada con la espalda pegada al respaldar, Fede frunce los labios.
–Estás muy raro, algo te sucede–insisto.
–Solo es…
– ¿Solo es qué?
Le hago seña para que se siente a mi lado y lo hace.
–Solo es que, siento que jamás voy a lograr obtener lo que quiero en la vida ¿Entiendes?
–No–digo directa siendo sincera.
Fede, recuerda que soy lenta, es algo de familia…supongo.
Creo que estaría ofendiendo a mi mamá y a mi papá.
–Mira Grace, yo no estudié 5 años para graduarme de doctor, cardiólogo en específico, solo duré un año y aprendí todo lo necesario para atender a pacientes como tú, y en peores condiciones.
–Y… ¿Eso es malo? –le pregunto arque ando una ceja, aunque me da miedo, en un año no aprendería jamás todo lo que necesita saber, podría matar a una persona estando en este cargo.
–Sí, muy malo, porque yo no quería estudiar ni trabajar esto, yo quería estudiar idiomas, viajar por el mundo, estudiar arquitectura o cualquier otra mierda que me llamara la atención, en pocas palabras ser como…
Hace una larga pausa.
¡Ya perdí la paciencia!
– ¡Maldición Frederick! ¡Dilo ya! ¡¿Ser como quién?!
–Como mi hermano–dice en susurro, casi no es un susurro, parece que no lo hubiera querido decir.
Y de ahí saco mi propia conclusión de porqué él no quería hablar de sus hermanos.
–Frederick ¿Cuál es tu verdadero apellido? Dímelo por favor –le pido.
– ¿Por qué te importa tanto? –levanta la voz y me sorprendo de que haga eso.
–Es que…te me pareces a alguien.
Suspira y frunce el ceño.
–Mi apellido es…
–Claesson–lo interrumpo–.Frederick Claesson.
Él se me queda viendo con los ojos como platos.
–Emm…

Hace alrededor de 1 año

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#30

... ¿Cómo…cómo lo sabias? –ladea la cabeza.
Era muy obvio.
–Tu hermano es Jack Claesson, al que envidias.
– ¡No lo envidio! –me grita
– ¡Si lo haces! –le respondo de la misma manera.
– ¡No!
Dios mío ¿Cómo la gente puede ser así? Es obvio que le tiene envidia a su hermano Jack…al menos que sea a Liam u otro de ellos, es que son tantos.
–Frederick ¿Me vas a decir que no lo haces? –lo reto.
–Tú no me conoces.
¡Ja! ¿Y tú si a mí?
–Ni tú a mí y conocer a Jack es como conocerte a ti.
Él se queda callado y baja la cabeza.
– ¿De dónde lo conoces? –me pregunta sin mirarme.
Me sonrojo al recordarlo.
–De Dubái, me fui de regalo de cumpleaños y allá lo conocí–la tensión del ambiente baja cuando al fin hablamos normal.
Levanta la cara y me mira a los ojos.
– ¿Por qué tú estás aquí y él allá?–le pregunto.
–No quiero hablar del tema–responde en voz baja y serio.
Yo sí.
–Bueno, te entiendo, pero sabes que tienes una amiga en la cual confiar ¿Si?
Él me sonríe.
Espero que esto haya funcionado para que me hable de eso en otro momento.
–Sí.
Me da un beso en la frente y se va, ya lo del beso es típico de él, por lo menos ya sé que no está molesto conmigo.

Ya es el quinto día en la clínica ¡Me quiero ir ya! Son las 6:12 am. Fede entra a la habitación.
–Hola nena, buenos días ¿Cómo amaneces?
–Hola Fede, bien ¿Y tú?
Me alegra verlo.
–Bien, con muy buenas noticias.
– ¿Sí? ¿Cuáles? –le pregunto ansiosa.
Me sonríe y se sienta a mi lado, inclinando mi camilla para sentarme.
–Hoy te dan de alta.
¿Qué? ¿De verdad?
Hago ese gritico que las chicas hacemos cuando estanos felices y lo abrazo. Woow...sus abrazos me recuerdan a Jack, son firmes y sobre mi cuerpo...
Dios ya, es demasiado.
Lo extraño tanto.
–Lo único malo es que ya no te veré a cada rato–se ríe y me hace sonreír–pero no significa que no veré a mi amiga Grace ¿Cierto?
–Muy cierto Fede.
Nos sonreímos.
–En un rato traen los papeles para que he vayas a tu casita.
–Yupiii–digo en forma de juego y lo hago reír.

Ya estoy en casa, con mamá, papá y Alice. Alice se quedará en la clínica por unos días hasta que su madre despierte, pero hoy me acompañó a casa, qué duro debe ser eso, su padre se vendrá a casa y lo cuidarán los hermanos de Alice, yo de vez en cuando me pongo algo en el cuello que me ayuda a que esté en una sola posición y no me duela tanto.
Por otro lado mi madre me dio un teléfono que ella tenía guardado en casos de emergencia. Tampoco es tan malo, pero no es muy actualizado que digamos, creo que este teléfono yo lo tenía en el dos mil diez.
Es hora de uno de mis medicamentos y mi madre los busca en su cartera.
– ¡Vaya! –dice mi madre muy sorprendida desde la cocina, ya Alice se fue.
Yo estoy comiendo en el comedor.
– ¿Qué sucede mamá?–le pregunto metiéndome una cucharada de macarrones en la boca.
Me encantan los macarrones, son un plato de niños pero igual los amo.
–Mira qué encontré.
Ay…se ve muy feliz ¿Qué habrá conseguido? Esto es peligroso.
Llega mi madre al comedor y se sienta a mi lado, me entrega una cajita de medicamentos.
–Y… ¿Qué quieres que vea?–le pregunto confundida.
–Voltéala–dice sonriendo.
Frunzo el ceño, me rio y hago lo que me dice.
Al voltearlo hay una hojita blanca pegada en la caja que tiene escrito un número de teléfono y debajo dice:

Recupérate pronto.
Saludos del doctor Frederick, tu amigo.

Ay no, ya se hará ilusiones conmigo, él es idéntico a Jack pero Jack tiene algo que lo hace sentir único, además ¡Es su hermano! No puedo, a Fede lo quiero como amigo, no como más nada.
– ¿Lo ves? –Me dice mi mamá–le interesas.
Mi madre me da un golpecito en mi brazo izquierdo, como si fuese una de esas amigas que andan buscándoles novios a sus otras amigas a cada rato.
Me encojo de hombros.
–Si mamá pero… es el hermano de Jack. Mi–lo pienso un poco–mi novio–tartamudeo.
Es extraño decírselo, supongo que somos eso ¿O no?
Mi madre pone los ojos como platos y se tapa la boca con la mano derecha, yo me rio de su reacción.
– ¿Estás bien? –le pregunto a mi mamá riéndome.
–No puedo creer que hayas dicho esa palabra ¿Cuántos años tiene Jack? –me pregunta acercándose rápidamente.
Mi madre se ve tan adolescente así, ojalá que no comience el interrogatorio y mucho menos la charla.
–Diecinueve ma–le digo.
Mi madre no deja su cara de impresión.
–Y ¿Me lo vas a presentar? –pregunta ansiosa.
Oh, oh.
–Creo que no, por ahora no.
Mi mamá frunce el ceño.
– ¿Por qué?
El interrogatorio ha llegado, si pudiese ver a Jack aquí sería diferente.
–Él se quedó en Dubái–digo con algo de pena.
Mi madre se agarra la cabeza como cuando ve las novelas… ¿Tan sorprendida está? ¿Me veía en un futuro con gatos a mi lado o algo por el estilo? Me comienzo a reír.
–Oye Grace, solo te quedaste unos días y ya tienes novio, no te puedo dejar sola mucho tiempo ¿Eh?–me dice está vez más seria–Hija…sé que esto es incómodo pero soy tu madre y tienes que contarme las cosas.
Ay no…sé a dónde va esto.
– ¿Te acostaste con ese chico?
¡Lo sabía!
– ¡Ay mamá! –digo levantándome de la mesa y dejándola sola con la pregunta en la boca y mis macarrones aún no acabados.
– ¿Me vas a decir? –me pregunta desde el comedor mientras trato de ignorarla.
– ¡Por supuesto que no te diré!–le gritó súper incómoda.
–Eso me lo dice todo cariño…
¿Cómo las mamás pueden hacer esto a sus pobres hijas?
–Si no me quieres decir es porque hiciste algo.
–Uffff mamá.
Ella se acerca a la cocina y yo me seco las manos con el paño de la cocina.
–Sabes que eso hay que hablarlo, eres joven y tenemos que ir al ginecólogo, además, las protecciones…es muy importante que hablemos de esto, no te dejaré otra vez viajar sola, porque si así será, no creo…
–Si me disculpas–la interrumpo–, seré una malcriada y me iré a mi habitación. Con permiso–le digo mientras me voy a mi habitación y dejo el trapo en la cerámica de la cocina.
Escucho que mi madre se ríe y coloco los ojos en blanco, entro a mi habitación y me acuesto en mi cama.
Miro al techo y comienzo a pensar en aquella noche en que me sentí más viva que nunca, recuerdo a Jack mirándome mientras subía por mi cuerpo, sus besos, su cuerpo, su todo, que hacen que me complete.
En algún momento le diré a mi mamá cómo sucedió y por qué, pero no quiero que sea hoy, hoy no, no estoy lista para esto.
¿Por qué es tan difícil ocultarles las cosas a las madres?
Pasa una hora y voy a la biblioteca a leer The Fault in Our Stars, mi libro favorito de romance, la verdad amo ese libro me sentí tan identificada con Hazel, no es que yo tenga cáncer ni nada por el estilo pero mientras leo el libro siento lo que ella siente.
Al rato entra mi madre y se sienta a leer conmigo.
Mi madre lee ¿Y si ya no estás? Es una historia corta de mi padre, mi padre escribió un libro de relatos, todos son tristes o con alguna enseñanza, ese se trata de dos mejores amigas, una sufre del corazón creo, la otra siempre está siempre a su lado y un día a numero 1 (coloquémosle así a la que sufre del corazón) le sucede algo malo, resulta que a partir de eso es el drama de la historia corta.
Es muy bonita, pero muy triste.
Se hace de noche y hablo un rato con mi mamá, sin entrar en el tema de Jack, voy a la cama y sin querer me quedo dormida.

–Grace–me susurra una voz–Grace–cada vez más fuerte– ¡Grace!
Logro entender la voz más hermosa del mundo, es la voz de Jack.
Abro los ojos y lo veo, ahí mirándome.
–Hola Jack–digo medio dormida.
–Por favor no hables con mi hermano, por favor Grace, no lo hagas.
Jack parece muy preocupado.
– Jack, tú eres mi todo ¿Recuerdas? No estaré con más nadie que no seas tú.
Coloca cara triste y frunce los labios.
–Él intentara estar contigo, Grace, te alejaste de mí, ahora sufro, sufro mucho, no sabes todo lo que he pasado, no te puedo llamar, no sé qué hacer, no puedo salir del país. Grace, solo prométeme algo.
Jack de verdad parece muy preocupado.
–Lo que sea–le respondo.
–No estés con él, no con él por favor. Si ya no me quieres…
– ¿Qué dices? –lo interrumpo – ¿Qué ya no te quiero? Jack, eso es ridículo, te sigo amando igual.
–De todas maneras, si decides no amarme más…
– ¡Maldición Jack! –Le interrumpo nuevamente a gritos– ¡Siempre te voy a amar! ¿No lo entiendes?
– ¡Por amor a Dios Grace! Déjame hablar te lo pido.
Asiento.
–Si decides no amarme, por favor no vayas con él, con él no.
Veo que Jack se hace polvo lentamente.
– ¡Jack!

Grito muy acelerada, entra mi mamá a mi habitación corriendo, comienzo a llorar, no puedo creer que piense que lo voy a dejar de amar, por lo menos en mis sueños, lo extraño tanto, lloro más fuerte al recordar que él está en Dubái sin ninguna manera de comunicarse conmigo.
– ¡Hija! –Grita mi madre al verme llorando– ¿Qué te ha pasado nena? Ay por Dios.
Enseguida entra mi padre en la silla de ruedas lo más rápido que puede.
– ¡Grace! ¿Qué sucedió Marilyn? –Dice mi padre muy angustiado– ¡Grace habla!
Yo no paro de llorar, mi madre me abraza y me acaricia el cabello.
– ¡Maldición Richard! ¡No la presiones! –grita mi madre.
Mi papá sacude la cabeza.
–Te traeré un vaso de agua–dice mi padre algo molesto.
Me estremezco de pensar en Jack hablándome, en su voz, en su figura, quiero verlo
Lloro con más fuerza ya que sé que no lo puedo ver.
–Grace–dice mi madre–.Grace ¿Qué soñaste?
Comienzo a calmarme, sollozo un poco y me estremezco nuevamente.
–M-mamá–logro decir–fue con…
– ¿Con quién mi niña? ¿Con quién?
Me tapo la cara porque sé que voy a comenzar a llorar otra vez, mi madre capta que no quiero decir su nombre porque me recuerdo el sueño aún más.
–Ya, ya–me abraza mi madre otra vez–no importa hija, está bien, si quieres mañana lo hablamos.
Asiento, mi padre trae el agua, me la tomo y se retiran de mi habitación.
Ya no puedo dormir más, así que le escribiré a Alice.

Aly, soñé con Jack, me decía muchas cosas, Alice estoy preocupada, necesito que me llames en cuanto puedas, lo extraño mucho, temo perderlo por mi culpa. Te amo amiga. PD: yo más.

Veo la hora en mi reloj–el que está situado en mi escritorio–y ya son las 4:34 am. Tengo que dormir.
Hasta que finalmente me da un poco de...

Hace alrededor de 1 año

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#31

...sueño y me quedo dormida.
No tuve pesadillas ni nada por el estilo. Gracias a Dios…no lo soportaría más.

Miro el reloj y ya son las 10:46 am. Me desperezo, me siento en la cama, ya no estoy tan cansada, pero aun así recordar mi pesadilla me hace sentir agotada, me coloco mis pantuflas de conejitos rosados y voy a al cuarto de baño a darme mi ducha tempranera, comienzo a pensar en el sueño…vaya hoy es martes, oh no, hoy es martes, tengo que ir a hacerme unos exámenes de sangre, tendré que ver al cardiólogo también…No, no, no, que maaaaaal. ¿Por qué la vida es tan cruel? Me ducho lo más rápido posible, me coloco un jean azul, una blusa blanca y unas zapatillas blancas. Salgo de mi habitación y está mi madre sirviendo el desayuno, mientras mi padre espera en el sofá leyendo el periódico.
La verdad esto parece una película…madre que cocina, padre que lee el periódico en el sofá, hija que sale arreglada de su habitación a desayunar, solo que hay ciertas diferencias, mi padre está en silla de ruedas, a mi madre le cuesta respirar cuando el humo entra a sus pulmones y yo…bueno yo tengo que ir a ver a un ardiente cardiólogo que es idéntico a mi novio, mientras mi novio me habla en sueños diciéndome que me aleje de él. Que perfecta vida de película.
–Hola, Grace–dice mi madre, interrumpiendo mis pensamientos y haciéndome creer que puede respirar–ya va a estar la comida.
Ay, mi madre se ve horrible cuando no puede respirar bien, me siento tan mal por ella.
– ¿Quieres que te ayude en algo mamá? –le pregunto ya que la veo algo cansada y veo que no puede respirar.
–No, tranquila, ya va a estar.
Asiento, aunque no quiero dejarla aquí tragando humo.
Voy a saludar a mi padre en el sofá cundo veo que está frunciendo el ceño mientras lee.
–Emm…papá ¿Sucede algo?
Mi padre levanta un poco la cabeza, me mira y me ignora.
¿Eh?
–Un buenos días por lo menos me merezco ¿No? –le digo a mi padre al ver que ignora mi pregunta.
Coloco los ojos en blanco y me siento en la mesa con mi teléfono en las manos.
– ¡Richard! –Grita mi madre muy enfadada desde la cocina– ¡No puedes ser así con Grace! Por amor a dios Richard ¡No puedes pagar tus enojos con nuestra hija! ¿Acaso tiene la culpa de que no hayan aceptado? ¡No!
Oh. Ya veo porqué papá está de malas conmigo. Mi padre ignora a mi mamá, lo cual la hace molestar más.
– ¡Richard! ¡Te estoy hablando! –grita mi madre en un tono muy alto.
– ¡¿A mí que me importa que me estén hablando?! –grita mi padre a la defensa.
Esto no me gusta por donde va y antes de que mi madre pueda responder de un solo grito yo salgo por la puerta delantera, cerrando la puerta de golpe.
Me siento en la acera de la calle, que queda bastante retirada de la puerta de mi casa, no soporto que mis padres peleen, lo detesto en serio, es que me recuerda cuando era pequeña.
En fin…intento hacer parecer a la gente que esto parece una película cuando en realidad es de lo peor, mi padre no ha conseguido que le acepten hacer la película, mi madre no puede respirar y aun así, intenta gritar a todo pulmón cuando no puede por causa de papá. Y yo ahora estoy sentada viendo mi teléfono, que le llega un mensaje de Alice… ¡Alice!

La mejor de todas
¡Enseguida te llamo!
PD: no se vale si no se cierra…así que: te amo yo más y lo cerré. Ahora sí.

Su mensaje me saca una sonrisa, no me da tiempo de responderle cuando enseguida me llama.
– ¿Alice? –digo al atender.
–Si amiga, perdón por no haberte llamado, de verdad lo siento. Es que mi mamá despertó y bueno…
– ¡¿Despertó?! –Le interrumpo– ¡Qué bueno Alice! No sabes lo mucho que me alegra.
–Sí, a mí también, bueno ¿Qué ha pasado? Cuéntame.
Suspiro.
¿Qué no ha pasado es la pregunta?
–Bueno, lo principal por lo que te escribí a las 4 de la mañana fue porque tuve un sueño, un sueño donde Jack me decía que me extrañaba y que si ya no lo quería–me estremezco de solo pensarlo–, algo que jamás dejaré de hacer, bueno, que si ya no lo quería que por favor no me fuera con Frederick. Alice, se veía muy preocupado, creo que lloraba, lo más que repetía era que si ya no lo quería…y eso me dolió, pensar que piense que no lo quiero, es lo peor que me ha pasado desde que lo conocí, creo que el dolor que tuve en el accidente no es nada igual al que sentí en mi pecho cada vez que decía esa frase.
–Grace, calma–me dice Alice cuando comienzan a caer lagrimas por mis mejillas y ella lo nota al otro lado del teléfono por causa de mi voz–voy para allá en cinco minutos, espérame para que hablemos.
Asiento y luego respondo con un <> porque sé que no me puede ver, mi ridiculez está súper alta.
Pasan unos minutos cuando veo a Alice caminando hacia mí, apenas me ve me abraza, comienzo a llorar de frustración, no puedo ver a Jack, tengo que ir a donde Frederick–algo que de verdad no quiero–mis padres discuten, Alice me abraza y eso hace que todo explote a la vez.
Alice se sienta en la acera y luego me siento yo, le sigo contando que no quiero ver a Frederick, que quiero ver a Jack, que mis padres discuten porque no le aceptaron el libro a mi papá para hacer la película…y sin más que decir, mi vida parece una completa y absolutamente mierda.
–Oye–dice Alice mientras me frota la espalda–tranquila, todo se va a solucionar respecto a lo de tus padres. Respecto a Frederick–Alice suspira–, bueno, tienes que ir a juro, tú solo hazle entender que no quieres nada con él, pero eso no significa que no pueden ser amigos–se encoje de hombros–solo digo, no es que hagas lo que te digo, solo ésta es mi manera de ver las cosas, Grace. Respecto a Jack…–Alice me coloca la mano izquierda en mi hombro derecho–amiga, sé que es duro pero tienes que poco a poco irlo superando, estás atrapada en ese mundo perfecto tuyo, en realidad las cosas no son así, no es que yo sea una pesimista pero Jack no va a volver por ti como en los cuentos de hadas, por esa razón tienes que ser feliz a tu manera, sin que nada, ni nadie te lo impida, perdón por decirte estas cosas, pero no olvides que si tu mundo perfecto llega a acabar algún día o por casualidad decides abandonarlo, yo estaré siempre esperando para agarrarte, para que no caigas tan duro en la realidad; en tú realidad, creo que sería lo más justo.
Yo la abrazo y ella me mira en silencio luego del abrazo.
–Gracias Alice, de verdad tengo que seguir mi vida como si Jack no hubiese…como si todo lo que pasó simplemente lo imaginé, como si hubiese sido un sueño–el mejor sueño de todos y la peor pesadilla a la vez–, de todas maneras si decido dejar aquel mundo ridículo que me tiene atrapada, te avisaré para que no te golpee al aterrizar.
Nos reímos, me hace muy bien hablar con Alice, la verdad me encanta hablar con ella, es como si fuera mí… ¿Hermana? ¿Mamá? ¿Tía? ¿Prima? Creo que todo a la vez.
Alice no es solo mi mejor amiga, es un pedazo de mi alma, creo que si no la tuviera a ella, jamás aceptaría que otra chica viniera, creo que guardaría siempre su puesto hasta que llegara en algún momento, en alguna vida, pero llegaría.

Alice me propuso ir a su casa, pero le dije que no porque mis padres me llevarían al cardiólogo y a hacerme algunos exámenes.
–Oh, cierto–dice Alice y se ríe–me avisas qué tal va todo cuando regreses ¿Sí?
Asiento.
Espero que todo salga bien, sin darme cuenta me abraza y dice en menos de un segundo:
–Te amo yo más y lo cerré.
Me quedo paralizada.
Lo dijo extremadamente rápido.
– ¡Hey! Eso no se vale–protesto.
–Por supuesto que sí se vale–se ríe–hasta luego Grace.
Se da media vuelta y se va caminando nuevamente por la calle de donde vino.
Sonrío al verla, ella me hace muy feliz, en los peores momentos es cuando más me doy cuenta.
Amo a esa loca.

Son las 12:12 pm. Mis padres salen de la casa para llevarme a la clínica. Mi padre entra al carro sin ayuda de mi madre y sin dirigirle ni una sola palabra a ella.
–Tú–dice mi padre señalándome.
¿Me dijo tú? ¿Qué le pasa? Vaya respetando ¿Eh?
Coloco los ojos en blanco.
– ¿Qué quieres Richard? –le digo a mi padre.
–Coloca la silla de ruedas en la parte de atrás.
La mandíbula se me tensa de rabia. Por favor ¿No? JA ya no me espero nada de él.
Agarro la silla de ruedas y la meto de mala gana en la parte de atrás.
–Compórtate Grace Keller–dice mi padre regañándome por hacer las cosas a los golpes.
Yo hago una mueca y me siento en el asiento del copiloto mientras mi madre se sube al volante.
–Un por favor hubiera estado bien Richard–digo casi echando humo por los oídos.
–Me vale mier…
– ¡POR DIOS RICHARD! ¡BAJATE DEL AUTO EN ESTE MISMO INSTANTE! –grita mi madre alterada.
Woow…le valgo mierda.
Genial.
Todos nos quedamos callados.
–Bájale la silla de rueda a tu padre–dice mi madre sin mirarme– ¡Maldición Grace! ¡Bájale la silla de ruedas a tu padre!
Hago lo que me pide luego de reaccionar, por supuesto, si no lo hago estoy segura que me manda a bajar del auto a mí también.
Mi padre se monta en la silla de ruedas y se dirige a la casa en silencio.
Mientras nos dirigimos a la clínica mi madre y yo, ella llora, no puede creer que mi padre llegara a ser de ese modo con su hija, mi madre solo llora y da leves golpes al volante, de verdad está muy mal.
Llegamos al hospital, la ayudo a calmarse un poco y cuando ya está bien, nos bajamos para ir al laboratorio, luego iremos a la cita con mi cardiólogo.
–Pasillo 3, consultorio 345–dice la recepcionista cuando preguntamos por el laboratorio.
Entramos al laboratorio y en 15 min me hacen los exámenes, luego mi madre tendrá que pasar por ellos cuando estén listos los resultados.
Salimos del laboratorio y nos vamos al consultorio del doctor Frederick.
Yo jamás he ido allí, me siento tan rara al ver a toda la gente viéndome como: ella es nueva.
En ese momento sale un paciente de consulta y el doctor sale para ir a tomar algo, pero antes de salir me ve allí sentada entre los demás.
– ¡Grace! –me dice con mucho entusiasmo.
Se acerca hasta mí y me levanto porque sé que me abrazará.
Mi madre sonríe.
–Pensé que no te volvería a ver ¿Qué tal sigues?
Sonrío.
Muy bien físicamente, pero...

Hace alrededor de 1 año

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#32

...sentimentalmente…creo que estoy fallando en algo.
–Bien, mucho mejor gracias a los medicamentos que me mandó usted.
¿Tendrá unos para mi salud sentimental?
Él me sonríe y me acaricia la mejilla al frente de toda esa gente, bajo la cara de inmediato por pena de todas esas personas, la verdad no dejan de verme.
–Ven–me dice Fede–acompáñame a tomar algo.
Todos quedan boquiabiertos cuando me agarra de la mano, mientras yo miro a mi mamá y ella sonríe.
Por supuesto, lo que más le gusta a mi mamá, lo más normal: que un doctor me lleve a tomar algo.
Vaya madre. Fede intenta entrelazar los dedos con los míos pero no lo dejo.
Él se da cuenta así que deja de intentarlo, llegamos a la cafetería y nos sentamos. Él piensa que me voy a dejar seducir por un doctor guapo que se parece al chico que amo, buueno…son hermanos, pero igual.
–Vaya–me dice sin dejar de mirarme–estás mucho más bonita Grace, se te ve que estás mejor.
Emm…no tanto.
–Si–sonrío y bajo la mirada.
– ¿Por qué no te gusta verme? –me pregunta y enseguida me recuerdo de Jack.

– ¿Por qué no te gusta mirarme a los ojos cuando me hablas o yo te hablo? –me pegunta.
–Porque…tus ojos son hermosos y haces que me pierda en tu mirada cada vez que la veo, entonces no me concentro y digo estupideces como: ehh…este…bueno…y esas cosas así.

–Frederick, me recuerdas mucho a Jack eso es lo que pasa–digo sin mirarlo aun.
Estoy diciendo la verdad, por cierto lado, porque el otro son mis malditos sueños que me hacen temerle a la realidad.
–Oye, yo no soy él, tranquila–dice levantándome la quijada.
Pues ese es el problema, que desearía que lo fueras, lo extraño demasiado.
–Solo porque usted se cambie de apellido no significa que no sean familia.
Le sonrío, porque la verdad me siento bien cuando me toca.
–Grace, sabes que como tú me dijiste que tú eras mi amiga, yo te digo que yo soy tu amigo, puedes contarme lo que quieras. A demás ¿Por qué te importa tanto Jack?
–Fede, tienes pacientes que atender, te escribiré para que nos veamos en algún lado, de verdad no quiero hablar del tema en este momento.
Ni en ningún otro, pero si yo hablo él tiene que hablar. Me sonríe y se levanta para luego darme la mano y ayudarme a levantar.
Nos dirigimos al consultorio y yo espero a que pasen 3 pacientes para pasar luego yo.

Llego a mi casa y me acuesto a dormir, algo muy raro de mí, ya que no me gusta dormir en la tarde pero hoy me provocó.

–Grace, me has desobedecido, te dije que no te acercaras a él.
Me dice Jack muy furioso.
¿Es en serio? Esto parece una broma ¿Cómo los putos sueños se pueden cuadrar? Sé que estoy soñando y por cierto lado me da miedo pensar que solo lo puedo ver a través de mis sueños y jamás lo volveré a ver en la realidad.
–Jack, de verdad lo siento pero Fede es muy buen amigo y es mi doctor, es imposible evitarlo. Yo no quiero nada con él pero…
– ¿Fede? JA Fede…le tienes sobrenombre–veo como a Jack se le colocan las lágrimas en los ojos–está bien, veo que extrañarte no está sirviendo de nada.
En ese momento siento que me arrancan el corazón, siento que no puedo respirar.
Comienzo a gritar, a gritar de dolor. Mientras Jack se va sin mirarme.
¡No te vayas! ¡No por favor!

– ¡NO! ¡NO! –Grito muy fuerte– ¡NO ME HAGAS ESTO!
– ¡Grace! ¡Grace! Calma, espera.
Despierto de un salto, mientras mi madre solloza de miedo.
Ay mamá, perdón, de verdad no quería asustarte.
–Mamá…–digo en un tono extremadamente bajo–perdón por asustarte mamá, solo son…pesadillas.
–Si amor, son eso mismo, solo pesadillas, tranquila que las pesadillas no suelen ser más que eso, por favor.
Eso es lo que más deseo.
Mi madre se queda hasta que me duermo, como cuando era pequeña.
Ya es la segunda vez en esta semana que s7ueño y grito, jamás soy así, no sé qué me pasa.

Son las 1:21 pm. Agarro mi teléfono para pasarle un mensaje a Fede, justo cuando se lo voy a pasar mi padre comienza a echar gritos.
– ¡Maldición! ¿Por qué señor, por qué? –grita mi papá casi gruñendo.
¿Qué pasa? ¿Ahora me tengo que acostumbrar a los gritos en esta casa?
Me asusto enseguida y salgo a la sala a ver qué sucede, ya mi madre está ahí sentada en el sofá, mientras mi padre sigue dando vueltas con la silla de ruedas para allá y para acá.
Mi madre se restriega las manos por la cabeza como si estuviese frustrada, siempre hace eso cuando lo está, algo va mal, tan mal para que mi padre pegue gritos a todo pulmón en esta casa.
– ¿Mamá? ¿Papá? ¿Qué sucede?
– ¿QUE MIERDA VA A SUCEDER? ¡NOS ARRUINAN LA VIDA GRACE! ¡NOS ARRUINAN LA VIDA! –grita mi padre sin piedad a nada.
¡Calma! Menos mal no soy un perro porque si no…ya estuviese muerta, me entran ganas de llorar, pero me contengo y agarro fuerza para hablar, odio que me traten a los golpes y más si son las personas que amo.
– ¿Qu-quienes? –tartamudeo en forma de susurro muy asustada por todo.
No sé qué pasa.
Mi madre se levanta y veo que ha estado llorando.
Me abraza y comienza a llorar con más fuerza
–Mamá ¿Qué pasa? ¡No entiendo! –digo preocupada.
¡Expliquen mierda!
Mi madre me deja de abrazar, se seca las lágrimas y se sienta en una de las sillas del comedor.
Lo cual hago yo también mientras mi padre tira unos papeles al piso.
–Liv–me dice mi madre agarrándome la mano–nos han dicho que…–se le corta la voz y jadea–nos dijeron que tenemos que irnos de la casa–comienza a llorar y antes de que yo pueda hablar ella continua–ya no tenemos dinero para pagarla, lo gastamos todo en los medicamentos, las consultas y todas esas cosas con respecto al accidente, además de tu viaje, que ha sido desperdiciado, porque no te quedaste allá.
No puede ser, esto no puede estar pasando, yo sabía que mi viaje traería problemas, por algo yo no quería hacerlo.
Mi madre trata de respirar bien pero no lo logra a la perfección, abro la boca para decir algo pero me quedo sin palabras y evito que mis lágrimas salgan de mi rostro para no hacer sentir mal a mi madre que ya está bastante mal por mí, por mi papá, por las peleas, por ella y ahora esto.
¡Enhorabuena! Qué alegría me da toda esta mierda que pasa.
Qué vida tan mierda de verdad.
Abrazo a mi madre para consolarla, aunque sé que ya no sirve de nada un abrazo, todos queremos la casa, la amamos mejor dicho.
Me acerco a donde mi papá y le hablo un poco fuerte.
–Papá, no me interesa que me vayas a gritar si te hablo, tampoco me importa lo muy amargado que estés porque odias tu vida, ahora lo que me importa de verdad es la situación en la que está mi madre ¿Acaso no te importa? ¡Solo mírala!
Mi padre me da la espalda.
– ¡AGGGHHH! –grito muy pero muy molesta–ahora entiendo todo…ya sé por qué mi abuelo René pudo ser un mejor padre que tú para mí–me duele decir eso pero estoy muy molesta–ya veo que no puedes tener más de una sola puta preocupación ¡Te estraza toda mierda! ¡No quieres a tu familia! ¡Solo te importan tus estúpidos libros! Ahora noto porqué mi abuelo te echó de casa…veo la razón ¡No eres como él! ¡Jamás podrás serlo! Y si me disculpas, me voy a casa de Alice–miro a mi mamá–mamá, te tendré que dejar aquí, con este monstruo, perdón por todo mamá y lamento hablarte así Richard.
Voy a mi habitación, abro una de mis maletas de mano–que son más pequeñas –y meto ropa interior, algunas blusas–las que me regaló Jack–y otras cosas que podría llegar a necesitar, también voy a la biblioteca y me llevo the fault in our Stars, lo meto en mi boldo y Salgo cerrando la puerta de un solo empujón.
Comienzo a llorar, no puedo creer que esto haya pasado, no puede ser que la vida sea así de dura, me duele mucho lo que le dije a mi padre, pero es cierto, y me dolió aún más dejar a mi madre en el estado en el que está, pero ya no lo soporto más.
Llego a la casa de Alice, toco la puerta y abre Carter.
–Hola–me dice Carter frunciendo el ceño– ¿Sucede algo?...
Todo bien ¿A caso no me estás viendo?
–…Ven Grace, pasa.
Enseguida que paso y Carter me ayuda a meter mi maleta, lo veo y lo primero que me provoca es abrazar a alguien, no me importa cómo me llevo con él, solo necesito un abrazo, así que me lanzo a sus brazos, Carter se sorprende pero aun así me devuelve el abrazo.
Sigo llorando, esta vez más fuerte.
–A ver, Grace ¿Qué ha pasado? Siéntate–me dice Carter señalando el sofá.
Nos sentamos.
Me calmo un poco y comienzo a hablar.
– ¿Está Alice? –pregunto.
– ¿Me puedes explicar primero que mierda te pasa? –dice con voz preocupada.
–Eso pasa ¡Todo es una mierda!
Comienzo a explicarle todo a Carter y primera vez en tanto tiempo que hablamos como gente civilizada, hasta me apoya y me aconseja, es muy raro de él,pero tengo que admitir que extrañaba ser su amiga, no es que ya seamos amigos, amigos, pero empezamos bien…eso creo.
–Bueno ¿Está Alice? –vuelvo a preguntar.
Dime de una vez, necesito ver a mi amiga.
–No, Alice está con mamá en la clínica.
–Oh, cierto ¿Cómo está el señor Diego? –el papá de Alice.
–Mucho mejor, gracias–dice Carter mirándome y esbozando una sonrisa–oye… ¿Quieres algo de comer?
–Oh, no Cayi gracias, perdón digo, Carter.
Cuando Carter y yo éramos mejores amigos yo siempre le llamaba cayi, le decía así por cariño, la verdad todo nuestro grupo de amigos tenían sobrenombres, Carter me decía Greli–por Grace y Liv, mis dos nombres.
Carter me sonríe.
–Tranquila Greli, no pasa nada, digo, Grace.
Me giña un ojo y busca algo en la nevera para él.
También tengo que admitir que extrañé que nos dijéramos así y que estuviésemos como estamos en estos precisos momentos, saco mi teléfono y le escribo a Frederick, son las 3:15 pm.

Hola doctor Fede ¿Cómo está? Quería saber si hoy o mañana tiene un tiempito para charlar un rato, si tiene tiempo hoy, entones nos vemos a las 5:30 pm en el
Alfred B. Maclay Gardens State Park. Igual voy a ir a caminar un rato, si no va no piense que me quedé sola por su culpa.

Envío el mensaje y veo que Carter me está observando, probablemente desde que comencé a escribir el mensaje, nuevamente me siento acosada, pero es mi amigo.
Me rio por la sorpresa.
–Carter, voy a dar un paseo al Alfred B. Maclay Gardens State Park. Regreso a...

Hace alrededor de 1 año

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#33

...la noche.
Él asiente.
–Oye, jamás pregunté si me podía quedar –me encojo un poquito como pidiendo permiso.
–Siempre te puedes quedar, cuando quieras.
Menos mal.
–Gracias.
Le doy un abrazo y me voy.

Llego al parque y comienzo a caminar, se hacen las 4:00 pm. Me siento en una banca y recibo un mensaje, saco mi teléfono de una carterita marrón la cual es la que siempre me llevo a todos lados, menos mal no la llevé al funeral de mi abuelo, porque si no la pierdo. Veo el mensaje de Fede…

Frederick Claesson
Hola mi bella Grace, muy bien, gracias ¿Y tú? Hoy sería perfecto, me imagino que tú ya estás en el parque, estaré allá en media hora, nos vemos.

…Y por una extraña razón me contento de verlo, prefiero no responderle y espero a que sean las 4:30 pm. Para que Fede llegue.

–Hola señorita Keller ¿Qué tal su día?
Me sorprende Frederick cuando se inclina detrás de la banca y me habla, doy un pequeño salto.
–Hola Fede, muy lindo mi día ¿Qué tal el tuyo? No me asustes así.
Fede ríe un poco, da la vuelta, se sienta a mi lado y suspira.
–Ha sido un día largo, pero veo que vale la pena trabajar para que el día termine como hoy–me sonríe y eso me hace sentir algo de pena–bueno, en realidad no ha sido un día muy lindo para mí, pero…ahora que te veo sí.
Vaya… ¿Le alegré el día? Hace un gesto de dolor.
–Oh, el mío tampoco ha sido de lo más lindo pero…no puedo ser tan depresiva con la gente que no tiene la culpa–un silencio invade el momento– ¿Qué sucedió en la clínica?
Fede frunce el ceño y coloca cara de dolor ¿Qué le sucede?
–Grace, hoy…–parece como si no pudiese contarme, así que espero en silencio–hoy falleció un niño de 6 años.
Ay por dios, siento que no respiro, odio las noticias de muertes.
–No pudimos hacer nada, hice lo posible por salvar la vida del pequeño, su corazón no podía seguir latiendo, la verdad fue muy doloroso, no me gusta perder pacientes, pero no por el dinero, eso me vale mierda, la verdad es por la familia, es por el dolor que ellos sienten, el cual comparto con ellos ¿Sabes que es perder a un niño de 6 años? El pequeño apenas comenzaba a vivir, todos los doctores trabajamos mucho en él desde hace meses y el pequeño ya estaba muriendo, hicimos lo que pudimos.
Me estremezco.
–Mi corazón…–dice el doctor–creo que fue el que menos funcionó, cuando su diminuto corazón dejó de palpitar, sentí que el que murió fui yo.
–Fede no digas eso–le digo acariciándole la parte de atrás de su cabeza–tal vez era el momento del pequeño.
–No, no lo era, siento que pude haber hecho más ¡No logré un carajo! Los doctores confiaban en que yo lo lograría y no sé si después de esto…
–Frederick–le interrumpo–tu eres un grandioso doctor, confía en eso, jamás lo olvides por favor. A veces las cosas suceden como menos lo queremos pero tenemos que aceptarlo, no solo porque el pequeño no pudo sobrevivir significa que seas un mal doctor. Además ¿Me dices que hiciste todo lo posible? –le pregunto.
Fede asiente.
–Bueno Fede. ¿De qué te preocupas? Todos lo intentaron y no pudieron hacer nada, estamos aquí en la tierra solo de paso, prestados, nadie puede evitar la muerte de otro ser y mucho menos la de nosotros mismos–se me queda mirando con un toque de furia–Fede, me refiero a que diste todo lo que pudiste, no tengas remordimiento, sé que querías que ese niño saliera feliz luego de la operación pero si no se pudo, no se pudo y ya, tú eres un grandioso doctor, ya sabrás que hacer cuando suceda otra emergencia, sé que lo darás todo como con este pequeño, y…si no resulta, no dejes de sentirte orgulloso de ti.
Le sonrío y el no demuestra ningún sentimiento, hasta que me mira e intenta sacar una sonrisa, algo que no resulta y por esa razón me provoca abrazarlo.
Creo que hoy he estado muy sentimental a todo el mundo lo quiero abrazar.
–Gracias–me susurra Fede mientras nos abrazamos, en este momento me doy cuenta lo joven que es, que en realidad no puede tener 23 años.
–Fede… –digo y me deja de abrazar.
–Lo siento–dice muy apenado.
Me rio, no me dejes de abrazar que me gusta…ok ya, es demasiado Grace.
–No, no es eso, te iba a preguntar algo.
Me sonríe.
–Ah ¿Qué querías preguntarme?
–Bueno…si tú de verdad tienes 23 años.
Deja de mirarme. ¿Qué pasó? No le pregunté nada malo ¿Cierto?
Frunce el ceño, ay ¿Qué hice? ¿Se molestó?
–Grace, de verdad no quiero hablar del tema, ahora dime tú ¿Por qué tu día no fue tan lindo? –me pregunta evadiendo la pregunta.
Frunzo el ceño.
–Yo tampoco quiero hablar del tema, si tú hablas yo hablo.
Se ríe levemente.
–Woow, Woow, Woow–dice levantando las manos en forma de exclamación–yo te conté lo de mi día, ahora te toca contar a ti, no haga trampa señorita Keller.
Cierto, no es justo, tienes que pensar mejor lo que vas a decir, Grace.
Coloco cara de gatito triste.
–Pero Fede…
–No Grace, si tú no cuentas me voy a molestar.
Se me escapa una risita ridícula que hace que él se ría, parecemos unos niños de 4 años.
–Fede, lo podemos hablar en otro momento.
Me sonríe y se muerde el labio para dejar de hacerlo, se arrima un poco más a mi lado.
–No dejaré que te vayas hasta que me cuentes.
– ¡Frederick! Solo respóndeme una cosa.
Coloca los ojos en blanco.
– ¿Qué cosa?
Jejeje me siento malvada. Bua jajajaja Bua jajajaja. Si…unos niños de 4 años se metieron en nuestros cuerpos, confirmado.
– ¿Tienes o no 23 años?
Espero no se moleste.
–No Grace, no tengo 23 años.
¡Lo sabía! ¡Al fin me responde!
–Ahora ¿Me puedes contar que sucedió contigo?
Suspiro.
– ¿Podemos caminar? –le pregunto
–Sí.
Trata de agarrarme de la mano pero lo evito y frunce los labios.
–Lo siento–se disculpa.
Bajo la mirada.
–Fede, de verdad perdón–me disculpo yo.
Él ríe.
– ¿De qué?
–De ser así contigo–respondo.
Comenzamos a caminar en silencio, el sol me pega en la cara y me hace fruncir el ceño.
–Grace, quisiera discutirlo pero no tienes razones para disculparte–se queda callado sin dejar de mirarme.
– ¿Por qué me miras tanto? –pregunto con voz aguda.
Es incomodo y más sabiendo que yo no quiero nada con él.
–Verte es una de las cosas que me distrae más y el sol no ayuda en nada.
Ladeo la cabeza sin dejar de mirarlo.
– ¿Por qué?
Creo que la luz lo encandila y no lo deja verme, si me dice eso es el colmo.
–Porque hace que tus ojos se vean más hermosos de lo que son.
Pues Nop…es peor.
Coloco los ojos en blanco.
–Oh vamos, sabes muy bien que eres demasiado hermosa, te lo han dicho muchos.
En realidad no, solo los hermanos Claesson…tenían que ser hermanos.
–No, no todo el mundo me lo dice.
Fede comienza a reírse.
–Pues están muy ciegos, te lo digo en serio.
Dios, me provoca colocar los ojos en blanco pero mejor no, me rio y él no deja de sonreírme.
– ¡Ya! –chillo.
– ¿Ahora qué pasa? –pregunta haciéndose el que no entiende.
¿Qué, que pasa? ¡Como si fueras tan imbécil para no darte cuenta!
– ¡Deja de verme y sonreírme así! –le pido de manera chillona.
Me recuerdas a Jack y me vuelves loca, ese es el mayor problema.
–No puedo.
Claro que sí, volteas la cabeza hacia el otro lado y taraaan: no me ves…aunque no sé si quiero que me deje de ver, me gustan sus ojos, es como ver los de Jack.
–Fede ¿Cuántos años tienes? –insisto.
Su hermosa sonrisa…emm digo, su sonrisa, desaparece.
– ¿Por qué te importa tanto?
Porque si ¿Problema? Uy no, me siento demasiado estúpida, creo que Fede tiene ese efecto en mí, me hace sentir como una mocosa.
–Porque pareces un adolecente
Suspira con brusquedad.
–Grace, no me has dicho por qué tu día no está tan lindo, bueno por lo menos por qué no lo estaba, ahora te siento más feliz–me sonríe–admite que no solo yo soy el que se siente mejor estando contigo, tú también te sientes así, no pienses que se me ha olvidado lo de tu día.
Pensé que ya lo había logrado.
Y ya deja de decir ese estilo de cosas, me hace sentir extraña.
– ¡No me cambies el tema jovencito!
– ¡Ni tu tampoco jovencita!
Evito reírme.
–Bueno, bueno, está bien–coloco los ojos en blanco y pasamos por un lugar donde hay mucha sombra gracias a los árboles, este ambiente me encanta–mis padres discutieron ayer, antes de que yo fuera a tu consulta y eso de verdad estuvo horrible, en fin…hoy cuando me despierto mi madre está llorando y mi padre gritando y tirando papeles por toda la casa, me pregunté qué sucedía pero cuando mi mamá me explica me dio la grandiosa noticia de que nos tenemos que mudar…
Fede para de caminar, yo hago lo mismo y miro su cara de horror.
– ¿Qué te qué? –me pregunta con sus bellos ojos como platos.
–Que nos tenemos que…
– ¡Que mudar! –grita sin dejarme terminare de hablar, agarrándose la cabeza.
Oh, oh, creo que le afectó, pensé que no le afectaría tanto pero por lo que veo sí.
–No, no te puedes ir, por favor no.
Como si yo quisiera, además no creo ser tan importante para él para que se sienta así de afectado.
–Oye, me acabas de conocer, no creo que te importe tanto mi ausencia.
Me mira muy ofendido, pero no dice ni una sola palabra.
–Bueno, como decía–continúo ignorando su reacción–, nos vamos a mudar. Sabes que mi madre sufre de asma y que el accidente la empeoró, bueno, cuando lloraba estaba muy mal, diría que no podía respirar y cuando le fui a decir a papá él me ignoró completamente, no le importó nada de lo que le decía, entonces me enojé y le dije cosas horribles, por cierto lado me arrepiento, porque es mi padre, pero por otro lado no, pues hace que parezca que no ama a su familia.
Seguimos caminando en silencio mientras Fede procesa la información.
–No es que sea así Grace, probablemente fue la situación que lo colocó así. Sabes cómo son los adultos en las situaciones familiares, además, estoy cien por ciento seguro que tú eres la cosa que más ama tu padre, al igual que a tu madre claro, hay momen…
–Fede–lo interrumpo–, se ha comportado de esa manera desde que le negaron la transformación de unos de sus libros a película, entonces lo que yo digo es que pareciera que solo le importara su trabajo, pareciera que su familia no valiera nada delante de ello.
Frederick me abraza con...

Hace alrededor de 1 año

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#34

... su brazo izquierdo y como es más alto que yo–igual que Jack–me da un beso en la cabeza, lo que hace que me recueste entre su cuello y su pecho. Me hacía falta ese cariño que Frederick me demuestra, es muy raro, pero me siento a gusto con él.
¿Será porque se parece a Jack? Yo creo que sí, la verdad tiene la misma personalidad, es increíble.
–Frederick–digo.
– ¿Sí?
– ¿Cuántos años tienes? –le pregunto porque ya yo hablé.
No pararé hasta que me diga, evito reírme pero no lo consigo, y más atrás se ríe él.
Nos sentamos en otra banca pero donde hay sombra, me mira con mucha curiosidad.
– ¿Por qué quieres saber? De verdad no te entiendo.
Yo tampoco te entiendo ¿Por qué no me quieres decir? ¿Será que es más viejo? No, no creo…pero no es imposible.
–Porque quiero saber.
Le sonrío.
– ¿No? ¿En serio? ¡Mentira! ¿De verdad quieres saber? ¡Pensé que era por otra cosa! –dice bromeando con voz sarcástica–tú tienes 7unas respuestas increíbles Grace, de verdad que sí.
Me rio a carcajadas y Fede se une.
– ¿Si te digo me dejarás en paz?
Asiento con emoción y él coloca los ojos en blanco.
¡Me lo va a decir!
–Tengo diecinueve años, Grace.
Me quedo boquiabierta porque yo sabía que era más joven, pero…espera, eso significa que…
Se me va la sangre del rostro.
– ¿Te sucede algo, Grace?
–Jack y tú son…
–Somos gemelos, Grace, ahora cambiemos de tema, no quiero hablar de él.
Oh dios. Siento que me voy a desmayar.
Comienzo a ver todo oscuro y…

Hace alrededor de 1 año

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#35

Capítulo 11: Visita repentina

Despierto y estoy en una camilla…no, en una cama…espera ¿Estoy en un sofá? ¿Qué pasó? ¿Cuándo llegué aquí? Ay por dios ¿En dónde estoy? Trato de recordar que pasó pero ¿Qué pasó? ¡No recuerdo nada! ¿Con quién estaba?

De repente me llega a la mente imágenes de Frederick y recuerdo todo…

–Tengo 19 años, Grace.

Espera, eso significa que…

– ¿Te sucede algo, Grace?

–Jack…y tu…son…

–Somos gemelos, Grace. Ahora cambiemos de tema, no quiero hablar de él.

Oh, ya recuerdo, mejor dejo de pensar en eso o me voy a volver a desmayar.

–Hola.

Reconozco la voz rápidamente y abro los ojos.

–Hola Fede ¿Dónde estamos? –pregunto enseguida.

Sonríe.

–Estamos en mi apartamento–me dice de manera muy relajada.

¿Qué? Frunzo el ceño.

–Tranquila, no te estoy secuestrando ni nada por el estilo, solo te traje aquí para que no nos vieran raros en el parque, además dormiste un buen rato.

Rio bajito.

–Creo que necesitaba un descanso–arrugo la cara y él se ríe.

–Si…supongo.

Ya me tengo que ir ¿Qué hora serán?

– ¿Qué hora es? –le pregunto sentándome.

–Son las… –mira su reloj–las seis de la tarde.

¡Woow! Sí que dormí. Me levanto de un solo jalón y me mareo.

Fede me agarra por los brazos delicadamente.

–Espera, Grace, recuerda que tu tensión no ayuda mucho.

Cierto, estúpida tensión, le sonrío.

Me acaricia la mejilla con sus yemas de los dedos y me ayuda a levantar…pero, lo hace como lo hace Jack, me levanta y me pega a él.

Ay no, por favor esto no. Nos quedamos viendo fijamente y yo bajo la mirada, noto que no estoy respirando, entonces agarro aire, coloco mi cabeza en su pecho, suelto mis manos de las de él y las extiendo alrededor de su cuerpo.

Frederick también me abraza, imagino que es Jack, ya que sus abrazos son idénticos, mis ojos rápidamente se llenan de lágrimas y luego de un minuto se me escapa una.

Fede me levanta la cara.

– ¿Por qué lloras?

–Solo es una lágrima, Fede.

Me rio un poco y él me sonríe, me aparto de él un poco, ya que se está volviendo incomodo el momento.

–Bueno, me tengo que ir–digo.

–Está bien, te acompaño hasta abajo.

Asiento, bajamos por el ascensor y Frederick me acompaña a buscar un taxi.

Me monto en el taxi, arranca y Fede se queda viendo el taxi hasta que yo n logro verlo más.

Toco la puerta de la casa de Alice, abre Alice y me da un fuerte abrazo, cuando menos me lo espero: estamos llorando las dos, imagino que Carter le contó que me voy a mudar– ¿A dónde? No tengo ni la puta idea–entonces eso nos duele a las dos.

Nos dejamos de abrazar y Alice se seca las lágrimas.

–Pasa, Grace.

–Gracias, Aly.

Paso y nos dirigimos a su habitación, Alice se sienta en su cama y yo en la silla que está frente de su cama, se le ve muy triste, no sé cómo me veo yo, pero estoy destrozada, y más si me mudo lejos, pues no creo estar muy distinta a ella.

–Aly–digo mirando su hermoso rostro que está muy rojo en este momento.

Alice voltea la cabeza hacia mí.

–Aly, perdón por esto, de verdad lo siento, yo no quiero irme, lo siento de verdad.

No quiero dejar de verla, me siento tan culpable.

–No, no, tranquila, sé que no es tu culpa, pero…que te vayas me duele demasiado ¿Todavía no sabes a dónde?

–No, aún no.

Alice frunce los labios.

–Voy a extrañar tenerte cerca–me dice Alice bajando la cara.

–Alice, siempre voy a estar cerca, así me mude a New York, estaré cerca de ti.

Me levanto y la abrazo. Ay Alice, no sabes lo mucho que te echaré de menos, ya te estoy extrañando.

Se hace de noche y nos acostamos a dormir.

Abro los ojos y todo está oscuro, deben de ser las 3 o 4 am. Me levanto y veo a Alice acostada a mi lado, me coloco mis pantuflas, miro por la ventana de su habitación, está todo oscuro, se pueden ver las estrellas aún…qué bonito.

Agarro mi teléfono y veo la hora, son las 2:34 am, estoy completamente loca ¿Cómo no puedo tener sueño? Alice se mueve un poco así que me quedo quieta mirándola, ay no, la voy a despertar, mejor salgo a la sala de estar, agarro mi teléfono, abro la puerta de su habitación delicadamente, salgo y es cucho un teclado de una laptop escribiendo.

Paso por el pasillo donde se encuentran todas las habitaciones y llego a la sala.

– ¡Hey Greli! –dice Carter en susurro.

¿Eh? ¿Quién carajo habla?

Me froto los ojos para ver mejor, ah, es Carter.

–Hola Cayi–le sonrío.

– ¿Qué haces a estas horas despierta? –me pregunta.

¿Yo? Yo no soy la única.

–Lo mismo te pregunto a ti.

Carter ríe.

– ¿Qué haces? –le pregunto.

–Emm…nada.

No le creo.

–Nada, excelente, no sabes mentir Cayi.

Me acerco a la computadora y veo que está metido en Facebook hablando con Elisa, no digo nada al respecto y me siento en otra silla donde no puedo ver lo que hace Carter en su laptop.

Prendo mi teléfono y me quedo viendo Instagram.

–Eh…Grace–dice Carter con voz de lamento.

– ¿Sí? –le respondo muy alegre.

–No quería que vieras, bueno…esto.

Comienzo a reírme.

– ¿Estás loco? –le pregunto divertida.

No dice ni una palabra.

– ¡Carter! ¡Es tu novia! –me rio con más ganas pero en silencio.

–Sí pero…ya sabes, antes cuando…

–No, no, no, no–le interrumpo–tú mismo lo has dicho “ANTES” No te preocupes por eso–le digo muy tranquila.

Me dedica una media sonrisa y mira su laptop, se hacen las 4:00 am. Mientras Carter y yo hablábamos de cuando éramos pequeños, los apodos que nos decíamos, con quienes jugábamos, estamos tan felices.

–Hasta que tú la cagaste–dice Carter evitando reírse.

¿Eh? ¿Yo? Este si es bravo. Dice que yo la cagué cuando él fue el que se alejó de mí.

– ¿Yo? –le pregunto con un hilo de voz y ojos divertidos.

Me sonríe.

–Sí, tú–me responde seguro pero aun con voz divertida.

–Tú si eres…

– ¿…Estúpido?

¡Correcto! ¡Te has ganado el premio!

– ¡Sí! ¡Estúpido! –le digo casi ofendida– ¿Quién fue quien se alejó? ¿Quién? Quiero escucharlo.

– ¿Quién dijo que le gustaba? ¿Quién? Yo también quiero escucharlo.

– ¡Pero eso no significa nada! No hacía falta arruinar nuestra amistad de esta manera, tanto así que después de años es que volvemos a hablar como antes, soportando tus muestras de afecto apropósito cuando sabias que me moría de celos ¡Ridículo!

Se ríe burlón.

– ¿Qué te causa risa? –le pregunto con voz seria pero con cara divertida.

Me reiría pero lo recuerdo y me da rabia.

–Que tú te las desquitaste–dice casi en susurro.

¿Ah? no estoy entendiendo. Frunzo el ceño y ladeo la cabeza en forma de pregunta.

– ¿Te lo tengo que explicar? –me pregunta arrugando la cara.

Pues sí.

Asiento.

–Jack…eso te lo dirá todo.

Alzo las cejas de la impresión y asiento lentamente.

–Sabes que siempre he sabido que tú estabas vuelta loca por mí y cuando vi que otra persona te enloqueció más que yo–hizo una pausa y una mueca de disgusto encogiéndose de hombros–morí de celos, sentí que ya yo no era el centro de atención de tu mundo. Algo que si había sido hace años…bueno, hasta hace poco.

Como tú mismo lo has dicho eras, ya no, entonces al desgraciado le gustaba verme sufrir…vaya, de lo que uno se entera, qué egoísta.

–Si…bueno, antes lo eras todo y aun así soporté tus muestras de afecto hacia Elisa, pero Jack me enamoró y lo sigue haciendo, a pesar de no poder hablar con él.

Oh dios, extraño tanto a mi Jack.

Carter no dice ni una palabra, solo frunce el ceño y deja de mirarme.

–Bueno, me iré a dormir–digo levantándome de la silla– dios, ya son las cuatro y diecisiete de la madrugada, adiós, adiós.

No digo más nada ni escucho lo que Carter me dice, solo me voy.

Me acuesto en la cama con Alice.

Alice sí que está en un profundo sueño, no tengo mucho sueño pero tengo que dormir, dentro de poco ya va a amanecer; o está en eso, cierro los ojos y me viene a la mente a Frederick y a Jack, los dos juntos, tan idénticos como lo son.

Luego caigo en un profundo sueño…

–Hola Alice ¿Qué tal va esta mañana? –le pregunto a Alice en el salón de clases.

¿Por qué estamos en un mismo salón? ¿Ella no debería estar en otro año? ¿Qué es esto?

–Bien, Grace, bien–me contesta en un tono de voz muy relajado.

Me siento delante de ella, el salón está de lo más raro, hicieron apertura pero con una fila de pupitres a los lados y el resto al final del salón.

–Oye–me dice Alice tocándome por el hombro.

– ¿Sí? –le respondo girándome hacia ella.

–El doctor Frederick dijo que vendría hoy a la clase.

¿Ah?

– ¿Qué? –pregunto frunciendo el ceño.

–Se sentará allá atrás–dice Alice indicándome el pupitre vacío.

Que mal…o ¿Qué bien? No lo sé.

–Oh.

Qué extraño, entra el profesor de química.

–Buenos días chicos.

Todos responden excepto yo que miro nuevamente hacia el pupitre de atrás.

Cuando veo Frederick está allí, sentado, viéndome y sonriéndome a la vez.

¿Cómo llegó ahí tan rápido?

– ¡Frederick! –grito y me levanto para ir a su pupitre.

Lo abraso y me agacho para quedar a altura de sus ojos.

– ¿Qué tal estas? –me pregunta.

– ¡Bien! ¿Qué haces aquí? –le pregunto.

El profesor de química carraspea.

–Voy–digo avergonzada, sabiendo que el profesor me llama la atención a mí.

La sangre me sube al rostro cuando me dirijo a mi pupitre y está sentado alguien, ese alguien a quien amo, el chico de mis sueños, Jack está sentado en mi pupitre.

Dejo de respirar, siento como el profesor me mira en este instante con furia. Siento como me mira Frederick con el ceño fruncido, siento la cara de horror de Alice, siento todos los rostros de mis compañeros de clase a mí alrededor. Todos susurrando algo…pero, lo que más siento es el dolor en el rostro de Jack , el dolor y la furia que él siente en ese momento.

–Jack –susurro.

Miro a Frederick que no deja de verme, miro a Jack, miro a Frederick nuevamente y por último, veo como ellos dos se miran, como si se odiasen de toda la vida.

– ¡NO! ¡NO! ¿QUÉ HE HECHO? ¿QUÉ? ¡NO ME LO MEREZCO! ¡NO ME LO MEREZCO! ¡MUCHO MENOS ELLOS!

–Hey, hey, calma–la voz de Alice me...

Hace alrededor de 1 año

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#36

...sobresalta del sueño–silencio Grace, cálmate–sollozo–yo estoy aquí contigo, despertarás a Carter.

Respiro profundo y me siento en la cama llorando, ya puedo ver el sol, que apenas se asoma en la ventana de la habitación de Alice.

–Alice–digo–lo siento tanto, enseguida me marcho, yo no puedo…

– ¡Hey! ¿Qué pasa? ¿Qué te sucede? ¿Estás completamente loca? –Dice Alice como si estuviera ofendida–tú no te vas a ninguna parte, solo fue un sueño, no pienso dejarte ir, lo siento pero no y mucho menos a esta hora.

–Alice. No lo entiendes, no puedo estar aquí, despierto a la gente, gasto comida, ocupo espacio en tu cama, me acuesto tarde, no puedo Alice, no puedo.

Niego con la cabeza, me parezco a esas piezas de legos baratas que no sirven para nada: no encajo en ningún lado.

–Tranquila–frunce los labios–por lo menos quédate hasta que sean las ocho, apenas falta un cuarto para las seis.

–Está bien–digo no muy convencida.

Alice se queda dormida nuevamente, pero es obvio que yo no puedo dormir, enseguida, siento que si duermo soñaré eso de nuevo.

Despierto y sin darme cuenta cuando me dormí, ahora si despierto feliz de no haber vuelto a soñar nada. Agarro mi teléfono que está en la mesa de noche de la cama de Alice–la que está a mi lado–veo la hora ¡Son las 10:03 am! Me levanto de un salto y enseguida entra Alice a la habitación, me sonríe.

–Sé que querías irte temprano, pero no podía levantarte y echarte de mi casa, además, te ves tierna durmiendo, sería un pecado despertarte cuando tienes un sueño tan hermoso.

Frunzo el ceño porque le vi el doble sentido a <>

–Lo siento–se disculpa Alice al darse cuenta.

Frunzo los labios.

–Tranquila, no fue tu culpa, yo fui la que soñó.

Le sonrío y me abraza.

–Liv, voy a la clínica a ver a mi mamá, nos vemos más tarde.

Asiento y se retira, me desperezo, aún tengo sueño, soy una morsa ¿Ahora qué hago? Tengo un poco de hambre, pero primero me daré una ducha.

Voy al cuarto de baño de Alice, me doy una ducha rápida sin lavarme el cabello, me lavo los dientes, agarro mi teléfono y salgo a la sala.

En la sala se encuentra Carter, hablando por teléfono.

–Si…si…está bien. Dile a Peter que puede venir…pero, espera–Carter ve el teléfono mientras estoy a sus espaldas–oye–coloca su teléfono para hablar nuevamente–mi hermana me está llamando, hablamos luego–enseguida cuelga el teléfono– ¿Sí? –le dice Carter a Alice, supongo– ¡Qué bueno! …te espero aquí, bueno, las espero aquí…bien, mi papá Salió a comprar unas cosas… ¡Le encantará la noticia! …bien, nos vemos–Carter cuelga y se voltea a verme.

Creo que no sabía que yo estaba aquí porque da un salto.

Me rio para mis adentros.

–Hola–saludo a Carter.

Hace hambre.

Suspira aliviado.

–Hola Grace. ¿Todo bien?

–Sí, sí, todo bien. ¿Qué tal tú?

–De maravillas.

– ¿Y eso? –le pregunto caminando a la cocina.

Qué raro yo con hambre.

–A mi madre le dan de alta hoy.

Me volteo con los ojos como platos y salto hasta sus brazos.

– ¡Qué bien! Me alegro mucho de eso, Sophia es una mujer muy fuerte, no dudemos nunca de eso.

Carter me sonríe.

–Bueno, acomodaré la casa un poco para que a mi madre no le dé un infarto–Carter ríe entre dientes y comienza acomodando los cojines lentamente.

No aguanto reírme y echo una carcajada.

–Ven, déjame ayudarte, a Sophia no le va a agradar que yo esté aquí y no colabore.

Nos reímos y comienzo a barrer luego de desayunar.

Ya estoy acostumbrada a colaborar en casa, siempre lo hacemos todos juntos claro, Carter coloca música y comenzamos a limpiar los cuartos, la cocina, los baños, todo.

–Woow–dice Carter pasándose el dedo índice por la frente –es cansado ¿Eh?

Me rio.

–Casi nunca acomodas la casa ¿Cierto?

No llevamos ni 20 minutos.

Frunce los labios.

–Cierto–concuerda con lo que he dicho.

Terminamos de limpiar y 15 minutos más tarde se escucha la bocina de un auto.

– ¡Ya llegaron! –grita Carter con emoción, enseguida abre la puerta y es el auto del padre de ellos con Alice y Sophia en una silla de ruedas.

– ¡Mamá! –grita Carter con una voz muy ronca, como si quisiera llorar.

Sophia solo abraza a Carter y llora levemente, pero no habla.

–Mamá no puede hablar, por lo menos en un mes–dice Alice con cara algo triste.

– ¿Entonces por qué le dieron de alta? –Pregunta Carter mirando con rabia a Alice.

–Porque se siente mejor, lo único que no puede hacer es esfuerzo de hablar y de caminar.

–Genial–dice Carter sarcásticamente y frunciendo el ceño.

Debería estar feliz de que su madre volvió a casa y que se siente mucho mejor, por esa parte no lo apoyo.

Me acerco a la señora Sophia.

– ¡Señora Bergling! –La abrazo con cuidado–me alegro de que vuelva a casa, se le extrañaba mucho–me mira con dulzura y me sonríe.

–Bueno, bueno–dice Diego–, vamos adentro a celebrar la llegada de su madre.

– ¿Y Luigi? –pregunta Carter, mientras nos dirigimos a la casa.

–Luigi está en Panamá con la esposa–responde Diego.

–Oh–dice Alice.

– ¿No está enterado de que mi mamá volvió?

–No–responde el señor Bergling–casi nadie sabe, hay que llamarlo para que sepa que ya volvió.

– ¿Mis padres saben? –pregunto.

sobresalta del sueño–silencio Grace, cálmate–sollozo–yo estoy aquí contigo, despertarás a Carter.

Respiro profundo y me siento en la cama llorando, ya puedo ver el sol, que apenas se asoma en la ventana de la habitación de Alice.

–Alice–digo–lo siento tanto, enseguida me marcho, yo no puedo…

– ¡Hey! ¿Qué pasa? ¿Qué te sucede? ¿Estás completamente loca? –Dice Alice como si estuviera ofendida–tú no te vas a ninguna parte, solo fue un sueño, no pienso dejarte ir, lo siento pero no y mucho menos a esta hora.

–Alice. No lo entiendes, no puedo estar aquí, despierto a la gente, gasto comida, ocupo espacio en tu cama, me acuesto tarde, no puedo Alice, no puedo.

Niego con la cabeza, me parezco a esas piezas de legos baratas que no sirven para nada: no encajo en ningún lado.

–Tranquila–frunce los labios–por lo menos quédate hasta que sean las ocho, apenas falta un cuarto para las seis.

–Está bien–digo no muy convencida.

Alice se queda dormida nuevamente, pero es obvio que yo no puedo dormir, enseguida, siento que si duermo soñaré eso de nuevo.

Despierto y sin darme cuenta cuando me dormí, ahora si despierto feliz de no haber vuelto a soñar nada. Agarro mi teléfono que está en la mesa de noche de la cama de Alice–la que está a mi lado–veo la hora ¡Son las 10:03 am! Me levanto de un salto y enseguida entra Alice a la habitación, me sonríe.

–Sé que querías irte temprano, pero no podía levantarte y echarte de mi casa, además, te ves tierna durmiendo, sería un pecado despertarte cuando tienes un sueño tan hermoso.

Frunzo el ceño porque le vi el doble sentido a <>

–Lo siento–se disculpa Alice al darse cuenta.

Frunzo los labios.

–Tranquila, no fue tu culpa, yo fui la que soñó.

Le sonrío y me abraza.

–Liv, voy a la clínica a ver a mi mamá, nos vemos más tarde.

Asiento y se retira, me desperezo, aún tengo sueño, soy una morsa ¿Ahora qué hago? Tengo un poco de hambre, pero primero me daré una ducha.

Voy al cuarto de baño de Alice, me doy una ducha rápida sin lavarme el cabello, me lavo los dientes, agarro mi teléfono y salgo a la sala.

En la sala se encuentra Carter, hablando por teléfono.

–Si…si…está bien. Dile a Peter que puede venir…pero, espera–Carter ve el teléfono mientras estoy a sus espaldas–oye–coloca su teléfono para hablar nuevamente–mi hermana me está llamando, hablamos luego–enseguida cuelga el teléfono– ¿Sí? –le dice Carter a Alice, supongo– ¡Qué bueno! …te espero aquí, bueno, las espero aquí…bien, mi papá Salió a comprar unas cosas… ¡Le encantará la noticia! …bien, nos vemos–Carter cuelga y se voltea a verme.

Creo que no sabía que yo estaba aquí porque da un salto.

Me rio para mis adentros.

–Hola–saludo a Carter.

Hace hambre.

Suspira aliviado.

–Hola Grace. ¿Todo bien?

–Sí, sí, todo bien. ¿Qué tal tú?

–De maravillas.

– ¿Y eso? –le pregunto caminando a la cocina.

Qué raro yo con hambre.

–A mi madre le dan de alta hoy.

Me volteo con los ojos como platos y salto hasta sus brazos.

– ¡Qué bien! Me alegro mucho de eso, Sophia es una mujer muy fuerte, no dudemos nunca de eso.

Carter me sonríe.

–Bueno, acomodaré la casa un poco para que a mi madre no le dé un infarto–Carter ríe entre dientes y comienza acomodando los cojines lentamente.

No aguanto reírme y echo una carcajada.

–Ven, déjame ayudarte, a Sophia no le va a agradar que yo esté aquí y no colabore.

Nos reímos y comienzo a barrer luego de desayunar.

Ya estoy acostumbrada a colaborar en casa, siempre lo hacemos todos juntos claro, Carter coloca música y comenzamos a limpiar los cuartos, la cocina, los baños, todo.

–Woow–dice Carter pasándose el dedo índice por la frente –es cansado ¿Eh?

Me rio.

–Casi nunca acomodas la casa ¿Cierto?

No llevamos ni 20 minutos.

Frunce los labios.

–Cierto–concuerda con lo que he dicho.

Terminamos de limpiar y 15 minutos más tarde se escucha la bocina de un auto.

– ¡Ya llegaron! –grita Carter con emoción, enseguida abre la puerta y es el auto del padre de ellos con Alice y Sophia en una silla de ruedas.

– ¡Mamá! –grita Carter con una voz muy ronca, como si quisiera llorar.

Sophia solo abraza a Carter y llora levemente, pero no habla.

–Mamá no puede hablar, por lo menos en un mes–dice Alice con cara algo triste.

– ¿Entonces por qué le dieron de alta? –Pregunta Carter mirando con rabia a Alice.

–Porque se siente mejor, lo único que no puede hacer es esfuerzo de hablar y de caminar.

–Genial–dice Carter sarcásticamente y frunciendo el ceño.

Debería estar feliz de que su madre volvió a casa y que se siente mucho mejor, por esa parte no lo apoyo.

Me acerco a la señora Sophia.

– ¡Señora Bergling! –La abrazo con cuidado–me alegro de que vuelva a casa, se le extrañaba mucho–me mira con dulzura y me...

Hace alrededor de 1 año

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#37

...sobresalta del sueño–silencio Grace, cálmate–sollozo–yo estoy aquí contigo, despertarás a Carter.

Respiro profundo y me siento en la cama llorando, ya puedo ver el sol, que apenas se asoma en la ventana de la habitación de Alice.

–Alice–digo–lo siento tanto, enseguida me marcho, yo no puedo…

– ¡Hey! ¿Qué pasa? ¿Qué te sucede? ¿Estás completamente loca? –Dice Alice como si estuviera ofendida–tú no te vas a ninguna parte, solo fue un sueño, no pienso dejarte ir, lo siento pero no y mucho menos a esta hora.

–Alice. No lo entiendes, no puedo estar aquí, despierto a la gente, gasto comida, ocupo espacio en tu cama, me acuesto tarde, no puedo Alice, no puedo.

Niego con la cabeza, me parezco a esas piezas de legos baratas que no sirven para nada: no encajo en ningún lado.

–Tranquila–frunce los labios–por lo menos quédate hasta que sean las ocho, apenas falta un cuarto para las seis.

–Está bien–digo no muy convencida.

Alice se queda dormida nuevamente, pero es obvio que yo no puedo dormir, enseguida, siento que si duermo soñaré eso de nuevo.

Despierto y sin darme cuenta cuando me dormí, ahora si despierto feliz de no haber vuelto a soñar nada. Agarro mi teléfono que está en la mesa de noche de la cama de Alice–la que está a mi lado–veo la hora ¡Son las 10:03 am! Me levanto de un salto y enseguida entra Alice a la habitación, me sonríe.

–Sé que querías irte temprano, pero no podía levantarte y echarte de mi casa, además, te ves tierna durmiendo, sería un pecado despertarte cuando tienes un sueño tan hermoso.

Frunzo el ceño porque le vi el doble sentido a <>

–Lo siento–se disculpa Alice al darse cuenta.

Frunzo los labios.

–Tranquila, no fue tu culpa, yo fui la que soñó.

Le sonrío y me abraza.

–Liv, voy a la clínica a ver a mi mamá, nos vemos más tarde.

Asiento y se retira, me desperezo, aún tengo sueño, soy una morsa ¿Ahora qué hago? Tengo un poco de hambre, pero primero me daré una ducha.

Voy al cuarto de baño de Alice, me doy una ducha rápida sin lavarme el cabello, me lavo los dientes, agarro mi teléfono y salgo a la sala.

En la sala se encuentra Carter, hablando por teléfono.

–Si…si…está bien. Dile a Peter que puede venir…pero, espera–Carter ve el teléfono mientras estoy a sus espaldas–oye–coloca su teléfono para hablar nuevamente–mi hermana me está llamando, hablamos luego–enseguida cuelga el teléfono– ¿Sí? –le dice Carter a Alice, supongo– ¡Qué bueno! …te espero aquí, bueno, las espero aquí…bien, mi papá Salió a comprar unas cosas… ¡Le encantará la noticia! …bien, nos vemos–Carter cuelga y se voltea a verme.

Creo que no sabía que yo estaba aquí porque da un salto.

Me rio para mis adentros.

–Hola–saludo a Carter.

Hace hambre.

Suspira aliviado.

–Hola Grace. ¿Todo bien?

–Sí, sí, todo bien. ¿Qué tal tú?

–De maravillas.

– ¿Y eso? –le pregunto caminando a la cocina.

Qué raro yo con hambre.

–A mi madre le dan de alta hoy.

Me volteo con los ojos como platos y salto hasta sus brazos.

– ¡Qué bien! Me alegro mucho de eso, Sophia es una mujer muy fuerte, no dudemos nunca de eso.

Carter me sonríe.

–Bueno, acomodaré la casa un poco para que a mi madre no le dé un infarto–Carter ríe entre dientes y comienza acomodando los cojines lentamente.

No aguanto reírme y echo una carcajada.

–Ven, déjame ayudarte, a Sophia no le va a agradar que yo esté aquí y no colabore.

Nos reímos y comienzo a barrer luego de desayunar.

Ya estoy acostumbrada a colaborar en casa, siempre lo hacemos todos juntos claro, Carter coloca música y comenzamos a limpiar los cuartos, la cocina, los baños, todo.

–Woow–dice Carter pasándose el dedo índice por la frente –es cansado ¿Eh?

Me rio.

–Casi nunca acomodas la casa ¿Cierto?

No llevamos ni 20 minutos.

Frunce los labios.

–Cierto–concuerda con lo que he dicho.

Terminamos de limpiar y 15 minutos más tarde se escucha la bocina de un auto.

– ¡Ya llegaron! –grita Carter con emoción, enseguida abre la puerta y es el auto del padre de ellos con Alice y Sophia en una silla de ruedas.

– ¡Mamá! –grita Carter con una voz muy ronca, como si quisiera llorar.

Sophia solo abraza a Carter y llora levemente, pero no habla.

–Mamá no puede hablar, por lo menos en un mes–dice Alice con cara algo triste.

– ¿Entonces por qué le dieron de alta? –Pregunta Carter mirando con rabia a Alice.

–Porque se siente mejor, lo único que no puede hacer es esfuerzo de hablar y de caminar.

–Genial–dice Carter sarcásticamente y frunciendo el ceño.

Debería estar feliz de que su madre volvió a casa y que se siente mucho mejor, por esa parte no lo apoyo.

Me acerco a la señora Sophia.

– ¡Señora Bergling! –La abrazo con cuidado–me alegro de que vuelva a casa, se le extrañaba mucho–me mira con dulzura y me sonríe.

–Bueno, bueno–dice Diego–, vamos adentro a celebrar la llegada de su madre.

– ¿Y Luigi? –pregunta Carter, mientras nos dirigimos a la casa.

–Luigi está en Panamá con la esposa–responde Diego.

–Oh–dice Alice.

– ¿No está enterado de que mi mamá volvió?

–No–responde el señor Bergling–casi nadie sabe, hay que llamarlo para que sepa que ya volvió.

– ¿Mis padres saben? –pregunto.

Despierto, son las 6:38 am. Me pongo mis pantuflas, me dirijo al cuarto de baño y me cepillo los dientes, me doy mi ducha tempranera, una larga ducha tempranera. Salgo del cuarto de baño y ya son las 7:14 am. Suelto una risita y abro mi closet…oh, no hay nada, casi me da algo, pero recuerdo que anoche recogí absolutamente toda mi ropa, excepto el pijama y la ropa que utilizaba ayer. Abro una de mis cajas y saco un leggins color fosforescente–color naranja–una blusa blanca, con unas letras del mismo color del leggins que dice: “my love for you will never end”. Eso me hace pensar en Jack pero ya…ya tengo que superarlo. Como dijo Alice aquel día que hablamos de Jack en la clínica: “sí, si, como si él fuera a romper todas las normas que le colocó el papá para venirte a ver y ser el príncipe perfecto del cuento…sigue soñando amiga” tengo que recordar que yo haría lo que fuera por él, no él por mí, ni que yo fuera la cosa que más necesita en este universo–como yo lo necesito a él–además ¿Cuántas mujeres hermosas y con una personalidad perfecta, hay en Dubái? Seguro que tendrá suerte, mucho más que yo, sé que no tendrá problemas por lo hermoso que es.

Salgo de mi habitación y veo todo MUCHO más recogido ¿Cómo es que mis padres solos pudieron hacer esto? Una con problemas respiratorios y el otro en silla de ruedas, no lo creo posible.

Camino hacia la biblioteca y no hay ni un solo libro ¡¿Qué!? ¿Cómo recogieron todo esto? De la impresión doy un pequeño salto y un pequeño grito, el cual escuchó alguien en la sala porque ahora viene para acá, sé que no es mi papá, pues en tal caso sonarían las ruedas, mucho menos mi mamá, suena como si fuese un paso de hombre.

– ¿Le sucede algo, señorita? –pregunta una voz muy varonil.

¿Quién está detrás de mí?

Doy un giro brusco para ver a esa persona que no reconocía.

– ¡Tío Ricky! –grito sorprendida.

¿Qué hace él aquí? ¡Estoy tan feliz de verlo! Salgo corriendo hacia él y lo abrazo, mi tío me devuelve el abrazo.

– ¿Cómo te encuentras pequeña? –me pregunta.

Me despego de él y lo miro con felicidad.

– ¡Bien! ¿Qué haces aquí? –le pregunto casi sin aliento.

¡Estoy tan feliz! Mi tío Ricky es mi tío favorito, desde que nací me ha consentido y con él me siento muy a gusto, lo quiero mucho.

– ¿Quieres que me vaya? –me pregunta con una sonrisa divertida.

–No, no, no, no es eso, es que me sorprende que estés aquí.

Me sorprende ya que hace 4 años mi papá se peleó con él–son hermanos–y dijo que no quería verlo más nunca, fue una pelea dura, ya que me afecto la mayor parte a mí, duré 2 años sin ver a mi tío y ahora tenía 2 años sin verlo desde aquella vez, supongo que mi padre ya se arregló con él, porque de no ser así, mi tío no estuviese aquí. Aquella vez cuando lo vi, me lo conseguí de casualidad por el parque, él estaba solo, y yo andaba con Alice vagueando, mi tío tiene 28 años y desgraciadamente ninguna de sus relaciones habían funcionado, no sé en estos momentos, solo sé que mientras yo estaba siempre con él, las mujeres le rompían, parecía una máquina de probar para las mujeres, lo más que llegó a durar con una fue con Renata, con quien estaba hace 4 años, no creo que siga con ella.

Mi tío me dedica una hermosa sonrisa.

–Que grande estás–me dice.

–Y tú que bien te vez–lo miro con cara de sinvergüenza y se ríe–.bueno, no me has dicho que haces aquí ¿Ya hicieron las pases papá y tú?

Él asiente como si no quisiera hablar del tema, y por ese motivo mejor lo cambio.

–Me alegro. Oye… ¿Qué tal las chicas? –le pregunto subiendo y bajando las cejas y dándole un pequeño golpe en su brazo izquierdo.

Trata de sonreírme pero no lo logra y en la biblioteca vacía se hace un silencio tan, pero tan profundo que me aturde.

Creo que fue peor cambiar de tema.

Me quedo callada, prefiero no hablar nada, si no tengo nada bueno que decir, entonces no digo nada.

Mi tío suspira.

– ¿Te acuerdas de Renata?

Asiento.

Vaya… ¿Aún está con ella?

–Ella…–hace una pausa con dolor en sus ojos–ella y yo nos casamos hace 2 años…

– ¡Qué bien! –le interrumpo.

¿Por qué se ve dolido?

–Déjame que termine–me pide y asiento–ella…murió hace un año–oh. No puede ser, estoy en shock–y…estaba embarazada.

O POR DIOS, ESTO NO LE PUDO HABER PASADO ¡QUE TRISTE!

De repente veo como sus ojos se cristalizan.

–Lo siento–me apresuro a decir y lo abrazo.

–El bebé tenía 7 meses–dice con mucho lamento–le llamaríamos Rony

Lo aprieto más fuerte.

–De verdad lo siento tanto, tío–le digo.

Eso me pone a pensar en aquellas personas que no pueden tener hijos por alguna razón física, que hace que esas personas jamás sean padres…

Hace alrededor de 1 año

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#38

...por lo menos biológicos; eso sería la más espantosa noticia que me pudieran dar, además de que tu pareja a la que amas muera, por supuesto, ya que esa sería la razón por la cual no pondrías tener hijos ni algún tipo de vida la cual ames. Creo que uno se enamora una sola vez en la vida y por esa razón tengo mucho miedo, siento que no podré mirar a otra persona como miré a Jack aquel día que lo vi en el ascensor del hotel de Dubái.

–No lo sientas–dice mi tío interrumpiendo mis pensamientos.

¡Pues claro que lo siento!

–Sé que es muy doloroso, sé lo mucho que soñabas con formar una familia y también sé que es duro hablar del tema pero…

– ¿Pero…? –dice mi tío para que termine de decir lo que quería decir.

–…es que quisiera saber cómo murió tu esposa…y tu nene–termino.

Grace, siempre te he dicho que eres una mierda de persona en ocasiones, y en esta ocasión no te lo diré, te lo gritaré. ¡Eres una mierda de persona, Grace! ¿Cómo se te ocurre?

Mi tío frunce los labios y suspira.

–Renata y mi hijo dentro de su vientre, murieron en un accidente automovilístico–cierro los ojos fuertemente.

¡¿Cómo pueden los putos accidentes automovilísticos dañar tanto a mi familia?! ¡A la de Alice! ¡Hasta su madre biológica y ahora me entero que a la esposa de mi tío! ¡La puta mierda con los accidentes automovilísticos! Que rabia me da, váyanse todos caminando, nunca usen carros ni motocicletas.

–Lo siento mucho, no me parece justo que la vida sea así–digo bastante triste.

En momentos así desearía que mi mundo perfecto–el cual no existe–existiera, para que todo sea mucho más sencillo, no es que sea lo más fácil del mundo, ya que si las cosas fueran tan fáciles no valdría la pena luchar por nada, pero me gustaría que fuese un poco más sencilla de lo que es en realidad.

Mi tío frunce los labios y me vuelve a abrazar.

–Bueno ¿Ayudamos a recoger? –le pregunto para no hablar más del tema.

Le sonrío y me devuelve la sonrisa.

–Sip, vamos a ayudar, hemos adelantado bastante ¿Cierto?

– ¡Por supuesto! Me quedé atónita cuando vi toda la biblioteca recogida. ¡Guardar una biblioteca! Woow, es mucho.

Suspiro, mi tío y yo salimos a la sala para ayudar a mi mamá y a mi papá a terminar de empacar las cosas.

Son las 6:15 pm. Mis padres me han dicho que me quede con Alice esta noche–ya que el camión salió hoy y no ayer. Por lo tanto: no tenemos camas…esto es perfecto–mis padres se quedarán en casa de mi abuela Marina. También será mi última noche en Tallahassee lamentablemente, pero si, así es y tengo que soportarlo aunque no quiera o no pueda.

–Llamaré a Alice, entonces–le digo a mi madre mientras me voy a mi habitación vacía, donde ya no queda absolutamente nada, solo una estúpida maleta de mano.

Agarro mi teléfono y marco el número de Alice.

– ¿Si? –responde aquella dulce voz de mi mejor amiga, siento que cae en pedazos mi corazón nuevamente.

–Hola–digo en susurros.

– ¿Qué te pasa? Suenas rara.

Vaya, sí que me conoce.

–Alice ¿Puedo quedarme en tu casa hoy?

–Ay, no. ¿Qué ha pasado ahora?

–No, no, nada, tranquila, solo es que…bueno, te explico en tu casa.

–Está bien, te espero–dice y cuelgo el teléfono, agarro mi maleta, me dirijo hacia la puerta intentando no voltear, pero no lo logro, volteo cuando estoy a punto de cerrar la puerta, la vuelvo a abrir y me viene un recuerdo a la mente…

–Bueno, Grace–dice mami con una sonrisa en su rostro–esta es tu habitación.

¡Guau! ¡Qué grande y espaciosa! ¡Me fascina!

– ¡Me encanta mami! –le doy un abrazo muy agradecida.

Mi mami me sonríe y voltea a mirar a la cocina, donde está parado mi papá mirándonos sonriéndonos.

– ¿Puedo pasar? –le pregunto con entusiasmo.

–Claro que puedes mi amor–dice mi papá–es tu habitación, toda tuya.

¡Estoy muy contenta de estar aquí! ¡Amo esta casa! Y amo estar en ella con mi familia. Paso a mi nueva habitación, que es tres veces más grande que la de mi apartamento diminuto, veo que todo está vacío, comienzo a pensar en donde pondré mis juguetes y todas las demás cosas. ¡Me encanta! Odiaría tener que irme de este sitio...

Sin querer se me sale un sollozo y comienzo a llorar, comienzo a pensar lo feliz que era, lo bien que vivía aquí, lo mucho que amo esta casa, recuerdo la primera vez que Alice entró a mi habitación y quería jugar con todo a la vez, también recuerdo esos días de llantos cuando Carter me ignoraba, aquella vez que pasé 5 materias con 10 puntos–ese año me había esforzado mucho–luego comienzo a recordar cuando volví a esta habitación a los 12 años. Lo feliz que me hacía esta habitación, estas 4 paredes que dan un espacio enorme: me hicieron feliz, formaron mi vida, siento que dejando esta casa un trozo de mi corazón se queda en ella.

Ahora sí que estoy bien Jadida, una cuarta parte de mi corazón se quedó en Dubái, otra murió con mi abuelo, otra se la quedará Alice y la otra se la queda esta hermosa casa, mi verdadero hogar.

Salgo de mi habitación cerrando la puerta, llego a la sala y mis padres están esperándome, viéndome los dos al mismo tiempo, mi madre tiene los ojos llorosos, porque sabe que yo amo y amaré siempre esta casa.

–Bueno–digo intentando sacar una sonrisa la cual nunca sale–me iré a casa de Alice.

Mi madre no dice ni una sola palabra, solo se dirige hasta mí y me abraza, salgo de la casa y miro mi hermoso hogar, frunzo la cara en forma de dolor.

Camino hasta llegar a casa de Alice, que me espera en la puerta.

–Hola Alice–digo con voz triste.

–Hola–me responde ella de la misma manera.

Voy directamente a su cuarto sin saludar a nadie ya que no hay nadie en casa.

Alice me sigue, se sienta a mi lado y me mira con cara preocupada–típico de ella cuando me ve así.

–Alice…me voy mañana a Georgia, ya recogimos todo, se supone que mañana saldría el camión con todas las cosas, pero se adelantaron las fechas y me iré mañana a Georgia.

A Alice se le colocan los ojos llorosos y cuando una lagrima rosa por su mejilla se tapa la cara para comenzar a llorar.

–Alice–digo muy lamentada de decir todo esto–Alice, perdón, te vendré a visitar muchas veces, siempre serás mi mejor amiga, no estaremos tan cerca como antes pero siempre hablaremos, te amo amiga y demasiado como para dejarte así como así.

Alice no dice nada, ni una palabra.

Suena mi despertador, me estiro un poco y recuerdo enseguida que hoy me voy.

–Qué mal–susurro.

Me siento en la cama y cuando volteo a mi derecha: esta Alice sentada en la mecedora.

–Malos días, dormilona ¿Qué más puede estar mal? Suficiente con que te mudes lejos.

¿Malos días? Alice si inventa, la voy a extrañar tanto.

Me levanto y ella hace lo mismo, nos abrazamos y comienzo a arreglarme, desayuno algo que me hizo Alice y sin darme cuenta ya son las 8:47 am.

– ¡Alice! ¡Ya me voy! Le grito a Alice desde la sala.

Alice sale corriendo y me ayuda a sacar las maletas al frente.

En ese momento llegan mis padres en una camioneta negra.

¿Y eso? Mi madre me ayuda a montar la maleta y yo me devuelvo para despedirme de Alice.

–Aly, gracias por estos años, gracias por ser mi amiga, eres el mejor regalo que me pudieron haber dado en esta ciudad, de verdad te juro que…

–Shhhh–me interrumpe Alice colocando sus dedos flaquitos entre mis labios–no quiero llorar al frente de tus padres, mejor que no haya una despedida, nos vemos pronto ¿Cierto?

Sonrío.

–Pronto–le confirmo.

Nos abrazamos muy fuerte.

Miro a Alice y la suelto.

Me dirijo hasta <> que no sé de donde coño salió y me monto en la parte de atrás. Me despido de Alice con la mano y la camioneta arranca.

Veo como mi amiga se queda atrás mirando cómo me voy…y ahí es donde se queda el pedacito de mi corazón que hablé antes.

Me siento tan melancólica en estos momentos, todo me da ganas de llorar.

Extrañaré tanto Tallahassee, mi Tallahassee, mi única, bella y hermosa capital de florida.

Hace alrededor de 1 año

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#39

Capítulo 12: Invitación

Hemos llegado a Georgia, ya se siente en el ambiente que no es mi Tallahassee, nos detenemos en un Walmart para comprar algunas cosas de comer antes de llegar a la casa nueva, estoy casi segura que odiaré esta casa nueva, no quiero estar en otro lugar que no sea mi casa o la casa de mi abuelo René, esos son mis verdaderos hogares.

–Vamos–dice mi madre suspirando y saliendo del auto.

Suspiro y cruzo mis brazos sobre mi pecho, ni siquiera me he quitado el cinturón.

–Hija–dice mi padre mientras mi madre busca la silla de ruedas en la maleta.

–Papá, yo los espero aquí en el auto–digo y mi papá coloca los ojos en blanco–por cierto… ¿De dónde sacaron esta camioneta? ¿Dónde están nuestros autos?

–Luego te lo explicaremos–me sonríe como si todo esto fuese bueno.

Por supuesto, dejen a la pequeña Grace en suspenso.

–Ven cariño–dice mi madre mientras ayuda a subir a la silla de ruedas a mi padre– ¿No vienes? –me pregunta a mí.

–No, yo los espero aquí–digo.

También los hubiera esperado en Tallahassee pero no, no pude.

–Bien, venimos en unos minutos–dice mi madre.

Asiento y se van en dirección a Walmart.

Suspiro nuevamente, no quiero estar aquí, sé que es por todo esto del dinero y bla, bla, bla, pero igual, me hubiese quedado con mi abuela, de verdad no me veo viviendo aquí, es un lindo lugar y todo, pero no me gusta, no es mi estilo.

Ya quiero tener 18 años e irme a vivir sola.

Bajo la ventanilla y siento el calor, no hay mucho fresco como en Tallahassee.

Acostúmbrate Grace.

Observo a una pareja que se baja de un auto demasiado hermoso, la chica cabello amarillo tiene unos lentes de sol que le quedan espectaculares, y ese chico–que se ve mayor que ella por unos años–usa unos jeans que le lucen muy bien y una camisa de vestir azul claro, la verdad se ven muy bien juntos, claro; si es que son pareja, uno nunca sabe.

La chica se levanta los lentes oscuros y mira hacia Walmart, con sus bellos…ojos…azules…o dios…

NO-PUEDE-SER ¡ESA ES LILY!

– ¡Lily! –grito a través de la ventanilla de mi camioneta y agito la mano para que me vea.

Su auto está a 5 puestos del mío, pero a estas horas no hay mucha gente en Walmart, por lo tanto esos 5 puestos están vacíos.

Veo que le dice algo a su acompañante y camina a un paso rápido hasta mi camioneta.

– ¡Grace! –grita con mucha emoción y asombro a la vez– ¡No puede ser que estés aquí!

Abro la puerta de la camioneta y salgo a abrazarla, Lily me devuelve el abrazo y me sonríe agarrándome la cara.

–Jack te echa mucho de menos–me dice sin apartar su mirada de la mía.

Se me colocan los ojos llorosos y sonrío levemente, estoy con una parte de él y no lo puedo creer.

–Oh, Grace–me abraza otra vez–no sabes lo mucho que te ha extrañado–me suelta y me mira–, siempre me pregunta que si no te he visto, que si no sé tu dirección ¿Por qué no atiendes sus llamadas? Me pregunta siempre que cuándo iré a Tallahassee y que si te llego a ver que te diga que él te ama, y créeme que demasiado, ayer justamente me dijo que si te veía que te dijera que perdón por lo que hizo…él no sabe qué hizo pero supone que estás molesta con él.

¡No! ¡No estoy molesta con él! Dios, necesito hablar con él.

–Lily…no sabes todo lo que lo he extrañado, todas las noches me duermo pensando en él, de verdad no sabes lo mal que la pasé todo este tiempo, tanto así que hoy me estoy mudando aquí.

– ¿De verdad? –me pregunta con los ojos como platos.

Asiento.

– ¡Qué bien! –dice con emoción.

Uf sí que emoción, pero igual me alegra verla, ella me cae tan bien.

–Me alegra encontrarte, dile por favor que yo también lo amo, que lo extraño y que no estoy molesta con él ¡Ah! también dile “Un poco nada más” él lo entenderá–sonrío al recordarlo.

–No, no, no, no–me interrumpe Lily–eso se lo dirás tú.

¿Qué?

–Pero… ¿Cómo?

– ¿Cuándo estás disponible? –me pregunta.

Me rio, como si yo tuviera una agenda, no sé ni siquiera que vamos a cenar hoy.

– ¿Qué tal a las 4:00 pm? –le pregunto al azar

–Perfecto, dame tu número y te paso la dirección de mi casa por teléfono…

– ¿Amor? –pregunta el hombre guapo que espera recostado de su auto.

–Ven Graham–le dice Lily haciendo una seña con su mano.

Woow ese hombre sí que es guapo, queda perfecto con Lily.

–Hay un problema, no tengo teléfono–arrugo la cara–por lo menos inteligente no.

Lily se ríe.

–Toma–me entrega una tarjeta con un papel muy elegante, en donde está su dirección de correo electrónico y su número de teléfono. Creo que trabaja en una empresa de modas.

–Te llamaré desde el teléfono de mi mamá para que le llegue la dirección al de ella.

Lily asiente.

Graham se acerca a mi camioneta.

–Hola–me dice con una voz muy formal.

–Graham, ella es Grace, la novia de Jack–me señala en forma de presentación–Grace, él es Graham mi esposo.

Vaya…la pequeña–ni tan pequeña–Lily es casada.

–Un gusto en conocerte–me dice Graham con una sonrisa en su rostro, ofreciéndome su mano.

–Igualmente–le respondo frunciendo los labios, agarrándole la mano y bajando la cabeza por pena.

¡Si soy ridícula!

Escucho unos pasos a mis espaldas y una silla de ruedas.

Son mis padres.

– ¿Si? ¿Necesitan algo? –dice mi madre exageradamente alto al verme ahí afuera con ellos mirándome.

–Eh…mamá ella, ella es…

No me salen las palabras ¿Qué me pasa? ¿Con todos los Claesson es igual o qué? Creo que estoy nerviosa pero ¿Por qué? No hay razón alguna.

–Soy su cuñada–dice Lily interrumpiéndome y sonriéndole a mi madre, ofreciéndole su hermosa y delicada mano–mucho gusto, mi nombre es Liliana, pero puede decirme Lily.

Mi madre le devuelve la sonrisa y le estrecha la mano.

–Un gusto para mí también–responde mi madre.

–Él es mi esposo, Graham–agrega Lily señalando a su esposo.

Se estrechan las manos y se sonríen, que confuso es esto.

Mi padre llega rodando su silla.

–Hola–dice mi padre.

–Mucho gusto–dice Lily.

–Un placer–dice Graham.

Mi padre asiente de manera educada y suspira…creo que escuchó lo de <>

Mi padre odia todo tipo de cosas amorosas que tengan que ver conmigo, o sea escribe romance y lo detesta en persona, pero exclusivamente en mí.

Una vez cuando yo tenía 14 años un chico como de 16 años se le acercó y le dijo: señor…pido la mano de su hija, es hermosa–el chico me miró–gran trabajo que hizo en la cama, yo me comencé a reír porque me dio risa, mi padre lo empujó, me agarro fuerte y literalmente me arrastró fuera de ese lugar.

Desde ese día odia que los chicos me sonrían, pensarlo me da risa y todo.

“Gran trabajo que hizo en la cama”

De verdad me da mucha risa, no lo voy a superar.

–Bueno Lily, nos vemos a las cuatro entonces–le digo a Lily rompiendo el silencio.

–Bien, te esperamos–Lily me tira un beso, se despide con la mano de mis padres–hasta luego, señor y señora Keller. –le agarra la mano a su esposo y caminan hacia Walmart.

Suspiro.

–Vámonos–dice mi papá suspirando.

Entramos al auto, y comienzo a pensar en lo que me dijo Lily: si te llego a ver que te diga que él te ama, y créeme que demasiado. Lo sé, y yo mucho a ti Jack. Como quisiera decirle todo lo que pasó, escuchar su voz, verlo, quisiera tantas cosas, de verdad lo amo y demasiado. Se siente bien saber que aun piensa en mí, y que a pesar de lo que le hice–sin querer–me sigue amando.

–Hemos llegado–dice mi padre mientras se estaciona.

Miro una casa…mejor dicho, una cabaña ¿Qué mierda es esta? ¡¿Aquí viviré?!

¡NI LOCA! Alice…abre espacio en tu habitación

Mi madre nota mi cara de horror y se ríe.

– ¿Te causa risa que viviremos en una estúpida cabaña? –digo en un tono muy furioso y serio.

Se vuelve a reír, me agarra por la quijada y me voltea la cara hacia mi izquierda.

Oh…

Miro una hermosa casa de dos pisos, es inmensa, hermosa de verdad, con grandes ventanales, jamás me hubiese imaginado una casa tan hermosa como ésta. Es elegante, me gusta este estilo de casas. En realidad siempre deseé tener una así pero cuando ganara mucho dinero por mi trabajo, no por una mudanza de pobres. No de pobres, pero se supone que nos mudábamos porque ¡No teníamos dinero para pagar la casa! Pero ¿Si para esta hermosura? Vaya…me siento engañada y confundida.

–Cierra la boca que hay mosquitos–dice mi padre mientras se dirige a la puerta, que está hecha de madera y vidrio.

Mi madre se ríe y comienza a caminar detrás de la silla de mi papá.

Parpadeo un par de veces para confirmar que esto es real…oh vaya, que hermosura de casa, me pregunto cuál será mi habitación.

Comienzo a caminar detrás de mi madre.

Mi papá abre la puerta y sale una corriente de aire; los tres suspiramos y nos sonreímos.

De verdad me siento engañada ¿Cómo vamos a tener esta casa si se supone que no teníamos dinero?

Entramos a la casa, que está iluminada de luz natural, se ve más hermosa de lo que es por fuera. El piso es de madera, pero una madera muy bonita, la sala es inmensa–creo que van hacer falta más sofás, con esta casa nuestros sofás cubren solo una esquina–hay un pasillo a la izquierda–donde hay un hermoso ventanal en todo el pasillo–a mi derecha hay un gran espacio con un ventanal también grande y al final una pared color blanco. Al frente hay una puerta de vidrio corrediza, en donde se ve el patio también inmenso. En medio de la pared blanca gigante que hay a mi izquierda hay un arco, que parece una entrada para otro lado.

–Mi amor–dice mi madre interrumpiendo mi inspección con los ojos–sube a escoger tu habitación. La de tu padre y yo está aquí abajo.

Sonrío con emoción, me siento como una niña pequeña cuando le dicen: elige el dulce que desees.

– ¿Cuántas habitaciones hay? –pregunto.

–Siete–dice mi padre satisfecho y sonriente.

¡Qué bien! ¡Estoy tan feliz! Después de tanto tiempo ya me hacía falta estar así de feliz. Pero aun no comprendo nada.

Voy por el pasillo donde está el ventanal y subo las escaleras que se encuentran al final del pasillo a la derecha. Subo y hay una sala...

Hace alrededor de 1 año

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#40

...mediana–a diferencia de la enorme sala de abajo–, en donde al final hay una pared blanca con una puerta de madera muy bonita, me acerco y admiro la puerta.

Giro la manilla y abro.

–Oh por dios–susurro sorprendida.

¡Me enamore! Es la habitación más perfecta que puede existir en esta vida.

¡La habitación tiene dos pisos! Tiene un ventanal a la derecha donde va colgada una cortina–que compraremos claro–tiene un cuarto de baño en un pasillo al final de la habitación, tiene una mini sala, tiene unas escaleras de madera que llegan a una parte más arriba de la habitación–que también es muy grande y espaciosa–en la parte de debajo de la habitación hay una pared con una puerta igual a la principal de la habitación.

La abro es un estilo de habitación extra.

¡Esta habitación es perfecta! ¡La adoro! Si es cierto que extrañaré mi otra casa, pero así cualquiera se acostumbra a vivir.

Doy saltitos de emoción y pequeños gritos.

– ¡Ya me decidí! –grito hacia fuera para que mis padres escuchen.

– ¡Qué bien! –gritan los dos a la vez.

Imagino que están felices por mí, ya que yo también estoy feliz.

Una gran sonrisa aparece en mi rostro.

–Seguiré viendo la casa–digo para mí misma.

Salgo de mi habitación y camino hacia otra puerta–igual de hermosa que la mía–giro la manilla y es otra habitación tan grande como la mía ¡Es hermosa! Pero su ventanal no es tan grande como el mío, aunque aun así me encanta. Salgo de esa y entro en otra, que no tiene segundo piso pero tiene un escalón–admito que se ve súper bien y con estilo esa habitación–continuo viendo las otras hasta llegar a una que solo son ventanales. Escucho la silla de ruedas de mi padre.

¿Ah? ¿Y cómo subió?

–Hola–le escucho decir y volteo para verlo.

– ¿Cómo subiste? –le pregunto sorprendida.

Mi padre señala a una habitación que tiene dos puertas… ¿De metal? Espera… ¡¿Hay ascensor?!

NO PUEDO CREERLO ¡ES LA MEJOR CASA QUE PUEDE EXISTIR!

Doy más saltitos y me agacho para abrazar a mi papá.

–Pe…perdón por todo, de verdad amo esta casa y ya la había juzgado sin razón alguna, perdón por no apoyarlos de la forma en que se debe.

Me arrepiento de ser tan adolescente.

–Tranquila–me sonríe– ¿Vamos a almorzar?

–Sí, pero antes ¿Te puedo hacer una pregunta?

Mi padre asiente.

– ¿Esto es una habitación? –señalo la supuesta habitación trasparente. Solo falta que el piso sea trasparente para que se vea absolutamente toda hacia fuera.

Mi padre se ríe.

–No, Grace, no, esa es la biblioteca.

Ohh…ahora todo tiene mucho más sentido.

Porque ¿Cómo alguien se va a vestir con paz en una habitación así? Bajamos en el ascensor, increíblemente el ascensor no es tan pequeño como me lo imaginaba.

Sinceramente no pareciera que nos mudáramos por falta de dinero, sino por sobras de dinero.

Luego de comer esperé a que pasaran las horas y se hicieran las 4 para ir a casa de Lily, mi madre ya me había dado la dirección y ya sabía hasta donde tendría que ir.

– ¡Mamá! –le grito desde arriba para que venga.

–Baja tú hija, tu madre ya está vieja. –responde ella.

– ¡Ay mamá! No creo que tan vieja así. Además…hay ascensor, no tienes escusa.

–Si no bajas, no subiré, estoy ocupada.

Típico de madres, coloco los ojos en blanco y bajo por las escaleras.

– ¿Me puedo llevar la camioneta? –le pregunto a mi mamá que está sacando unos adornos de unas cajas.

El camión de mudanzas–número 1–llegó hace una hora. Ahora es que nos toca arreglar. Más tarde o mañana llega el segundo camión–el más grande–donde traen los muebles y esas cosas.

–Sí, no regreses tan tarde y maneja con mucho cuidado, menos mal no subí para que me dijeras esa tontería, Grace–me mira con cara de pocos amigos.

–Está bien, nos vemos en un rato y deja de quejarte ma.

Le doy un beso en la mejilla, salgo de la casa, prendo la camioneta y me guio por el GPS que está instalado en la camioneta.

Manejo hasta llegar a un estilo de… ¿Bosque? En donde no hay más que una doble vía de tierra, vaya lugar para vivir ¿De verdad será por aquí? Creo que voy por un camino equivocado.

–Sí, vas por buen camino–dice el GPS con la voz de una mujer robótica, así como Siri.

Echo un pequeño brinco y me comienzo a reír sola como una retrasada, no esperaba que hablara esa cosa.

Luego, a lo lejos veo algo, como un estilo de piedra ¿Con rejas? ¿A dónde coño voy? ¿A una cárcel?

–Ya está cerca de su destino–dice la estúpida voz del GPS nuevamente.

Termino de acercarme a la piedra y cuando logro ver bien, entre las piedras hay flores, flores moradas y rosadas, esas pequeñas flores decoran toda la piedra…se ve realmente hermoso, no la cárcel que veía de lejos. Las rejas son negras y tienen un estilo de diamantes–no creo que sean diamantes, pero no sé cómo describirlos–dos hombres me abren las rejas, uno de cada lado. Tienen un aspecto elegante, muy elegante ¿Estoy entrando a unos 16 años de lujo o qué?

–Ha llegado a su destino–vuelve a decir la voz.

– ¿Te puedes callar? –le pregunto a la maquina en susurro.

–Buenas tardes, bienvenida señorita Keller–dice el señor que me abre la reja por el lado izquierdo.

¿Qué? Se saben hasta mi apellido ¿Qué mierda es esta? Siento que es un secuestro.

Ok…no tanto, pero igual es raro.

–Buenas–es lo que logro responder.
–Bienvenida señorita–dice el otro señor a mi lado derecho.

–Gracias...

Debí saber que esta gente vivía en súper mansiones ¿Cómo carajo me atrevo a venir así vestida? Tengo un jean con una blusa turquesa y unas zapatillas turquesas…que horror–a diferencia de esta gente de trajes.

Sigo manejando y hay hermosos arboles a mi alrededor hasta que se logra ver una fuente…perfecto, traspasé un portal que me llevó a los años medievales.

Espera… ¿Qué es eso? La fuente está en medio pero hay 5 enormes casas alrededor de la fuente. Por supuesto que un carro puede pasar fácilmente por ese lugar, hasta llegar a un estacionamiento ¿Un estacionamiento? ¿Cómo en un centro comercial? Ay vaya, en estos momentos no sé ni qué pensar, estoy confundida con todo lo que ha pasado en este día.

Si veo una carrosa, caeré en cuenta que estoy soñando, también es muy pareci8do a esos lugares en donde viven las princesas.

Me estaciono en uno de los puestos y me bajo de la camioneta.

Ok, ahora hay un pequeño detalle ¿Cuál es la casa?

– ¡Hola! –escucho la voz de Lily a mis espaldas.

Me volteo y le sonrío, ella me abraza.

–Bienvenida al paraíso Claesson.

Sí, ya veo que es un paraíso.

–Gracias, Lily.

–Esta casa que vez por aquí es de Liam–me dice señalando una mansión de 3 pisos–esta es de Jake–una mansión de 3 pisos también–, esta es de nuestra madre Bree–continua Lily mostrándome las casas–esta casa de Bree es la más grande de todas. Tiene 5 pisos y está en todo el ,medio–, esta es mi casa–una mansión de 3 pisos igual que las demás–y esta era de Jack…en realidad sigue siendo de él, pero desde que mi madre y mi padre se separaron, Jack se fue a Dubái con papá, dejaron esa casa sola. Desde entonces está cuidada por los Vólkov, una familia muy amiga de la nuestra, que vivía en Rusia, obviamente son de allá, y cuando se mudaron a Estados Unidos nos conocieron…te estoy hablando de hace 35 años.

–Woow, digo Woow por todo, me encantan sus mansiones, son muy hermosas.

Lily me sonríe.

–Gracias, eres bienvenida siempre.

Me agarra de la mano y me lleva hasta la puerta de su casa. La cual abre una chica–aproximadamente de 15 años–de ojos verdes–que me recuerdan enseguida a Emily–un cabello castaño extremadamente claro, como el de mi madre, pecas en la cara y una gran sonrisa en el rostro.

Tiene uniforme de sirvienta, probablemente lo sea.

–Hola Shelby–saluda Lily con una sonrisa en su rostro.

– ¿Qué tal señorita Claesson? –Saluda Shelby–señorita Keller–me saluda e inclina la cabeza hacia adelante en forma de saludo.

–Hola Shelby–le sonrío con dulzura.

Las puertas de esta casa son hermosas, las lámparas también, los retratos colgados también, la verdad es que todo es tan hermoso que siento que estoy soñando. Como cuando llegué a Dubái que no podía creer que estaba allí, bueno, de esa misma manera me siento en estos precisos momentos.

–Todo es tan perfecto–susurro para mí misma mientras veo un florero.

Lily se da cuenta y me mira sobre su hombro con una sonrisa.

Yo volteo la cabeza porque escucho unos pasos detrás de mí…no me había dado cuenta que un señor nos estaba siguiendo.

Está muy bien vestido, debe ser el mayordomo o el guardaespaldas de Lily.

–Hela–grita Lily mientras pasamos por unas espectaculares escaleras.

No me dejo de sorprender, nos detenemos en un estilo de sala, no tengo ni la menor idea de qué esperamos.

Sonrío para disimular, escucho unos pequeños pasos hacia nosotras, volteo la cabeza y miro a una pequeña niña con una dulce mirada de ojos azules, un cabello amarillo con raíces castañas y dos colitas sobre su cabeza.

– ¿Si, mami?–dice ella.

¿Desde cuándo Lily tiene hijos? Bueno, tal vez se quedó con el papá cuando fue al viaje, porque el esposo de Lily no estaba en la cena aquella noche.

–Cariño–dice Lily mientras se agacha para hablarle a la pequeña–ven para que conozcas a una chica.

La niña me sonríe y le devuelvo la sonrisa.

–Hola–le digo a la niña.

–Hola, mi nome es Hela, muchio busto.

–Mi nombre es Grace, también me da mucho gusto conocerte.

A la niña de ojos preciosamente azules se le colocan las mejillas rosadas y me sonríe.

– ¿Qué eles di mí? –me pregunta.

Yo miro a Lily sin saber que responder.

¿Qué le puedo decir? Apenas es una niña, no le puedo explicar cómo a una chica grande.

–Ella es…casi tu tía–responde Lily por mí algo dudosa también.

O por dios… ¿Qué acaba de decir? ¡Está completamente loca! Aunque tengo que admitir que yo no hubiese dicho nada mejor.

La niña suelta una risita y estira los brazos para que la cargue. Que hermosa es.

–No, Hela, no, no seas así de grosera.

La niña muestra su pequeño labio inferior y baja sus pequeños...

Hace alrededor de 1 año

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#41

...brazos.

No me gusta que regañen a los niños como si fuesen perros…ni que me fuera a morder o algo así.

–No, tranquila Lily, no me molesta–le estiro los brazos a la pequeña Hela y ella mira a su madre para pedirle permiso.

Lily asiente, Hela viene hacia mí con un poco de pena y yo me agacho para cargarla.

Hela enseguida que está arriba me abraza por el cuello, es tan linda.

–A ver Hela–le digo mientras ella me suelta del cuello y me mira con unos ojos preciosos– ¿Cuántos años tienes? –le pregunto.

–Tres.

Me rio y le dedico una sonrisa.

–Eres muy grande y bonita.

–Gracias–me dice y me vuelve a abrazar por el cuello.

No sé por qué, pero me gustan sus abrazos, me hacen sentir tan…viva. No tengo ni la menor idea de porqué pero lo que sí sé es que lo hace, es una niña distinta, me transmite otro estilo de energía, como si tuviese una conexión con ella.

–Bueno, Hela–dice Lily–es mejor que le siga mostrando la casa a Grace ¿Cierto?

– ¿Puedo ir? –pregunta Hela.

–Si la invitada quiere…–dice Lily mirándome.

–Sí, sí quiero–digo mirando a la hermosa niña.

Por supuesto que quiero estar con esta hermosura de niña.

Lily me mostró toda su casa, es hermosa, muy hermosa, me presentó a la gente que trabaja para ella–los cuales me cayeron de maravilla–y pues mas o menos su estilo de vida.

– ¿Cenarás con nosotios? –me pregunta Hela.

–No…no sé–digo sin saber que decir la verdad.

–Si–dice Lily–, si mi niña, se quedará para cenar ¿Cierto Grace?

Asiento y nos sentamos en un comedor para 14 personas, o sea ¡Catorce! ¿Tanta gente viene a visitarla? No me deja de sorprender esta casa.

Nos traen la comida, comemos: Lily, Adolf–el guarda espaldas–Hela y yo.

Terminamos de comer y subimos al segundo piso–el cual ya habíamos recorrido–. Lily se sienta en el sofá y yo le sigo para sentarme en el que está al frente de ella. Hela, me sigue a mí y se sienta a mi lado, pero muy, muy pegada a mí. Tanto así que no aguanto y la abrazo, me cae tan bien esta niña.

–Bueno–dice Lily– ¿Lista?

Asiento con nervios.

Lily se levanta y me entrega el teléfono. Dice “llamando a Jack” se me revuelve el estómago y Hela no me deja de ver mientras tengo el teléfono en mi oreja.

– ¿Sí? –escucho la voz más bella que puede existir en este planeta. Esa voz que me vuelve loca, la voz del chico que amo y del cual me enamore en Dubái, escucho su hermosa voz y no puedo creer que esto sea verdad.

– ¿Jack? –pregunto casi en un hilo de voz.

Se hace un silencio profundo, solo se escuchan nuestras respiraciones.

– ¿Gra…Grace? –tartamudea mi Jack…mi único y amado Jack.

Otra vez mis ojos hacen lo suyo y comienzo a llorar levemente de emoción, Hela me pasa su pequeña mano por mis mejillas quitando mis lágrimas, pero recibiendo en sus pequeñas manos las lágrimas que les siguen.

–Grace ¿Eres tú? –me pregunta Jack con voz muy tensa.

Sí, nene ¡No sabes todo lo que extrañé tu voz!

–Sí, Jack, soy yo–le respondo entre sollozos.

Se hace otro silencio.

–Grace, te amo, te amo tanto, no sabes lo mucho que te extraño…eres en lo que pienso todos los días, te juro que daría lo que fuera por verte, te amo, te amo, te amo.

Escucho esas palabras y me dan ganas de llorar más, entonces Hela coloca su labio inferior afuera.

–Yo también…yo también Jack, no sabes lo mucho que te amo y te extraño, de verdad perdón por no haberte llamado, es que no tenía tu numero…

– ¿No tenías mi numero? –me interrumpe.

Espera que te explique todo.

–No, es que…tuve un accidente Jack.

Jack no habla al otro lado de la línea y cuando giro mi cabeza Hela tiene las mejillas mojadas y rosadas.

–Ay no, espera un momento Jack, ya te explico.

Coloco el teléfono en el sofá y coloco a Hela sobre mi regazo.

–No llores Hela, no, tranquila, yo estoy bien, es que me emocioné, eso es todo cariño, ya.

No me gusta verla así, me da más ganas de llorar, es el primer bebé que tiene un efecto en mi tan grande.

–Pero…pero, estas tliste–Hela toma aire por la nariz y sale un pequeño llanto–si tú estás tliste…yio también.

Le sonrío y Lily se queda con la boca abierta.

–No, yo no estoy triste, así que sonríe–agarro su hermosa carita y le seco las lágrimas, le sonrío y ella también me sonríe–perfecto, así me gusta, Hela.

Agarro el teléfono nuevamente.

– ¿Jack?

– ¿Por qué Hela está contigo? –es lo primero que me pregunta.

¿Qué sucede? ¿A caso no puede? Vaya…siento que a Hela la tratan como un perro rabioso.

–Ehh…es la hija de tu hermana–le digo como razón.

Es verdad, pero aun así escucho un gruñido desde el otro lado del teléfono.

–Pásame a Liliana–dice muy molesto.

Le entrego el teléfono a Lily y me encojo de hombros, Lily coloca los ojos en blanco.

– ¿Qué sucede?...ay, Jack, por favor…–se nota que Jack no la deja terminar y Lily frunce el ceño–Jack. Cállate…escúchame… ¡Jack! ¡Maldición! …¿Me vas a escuchar?

Lily se retira y dejo de escuchar lo que ella dice, pero no dejo de mirarla. Cuando desaparece de mi vista volteo a ver a Hela; que está mirando a donde Lily se fue con su labiecito inferior afuera, cada vez que veo a Hela sacar ese labiecito rosado, se me parte el espacio que quedó en mi corazón, ya que no tengo…lo dejé todo en Tallahassee. Sin embargo…siento que se está volviendo a construir y una de esas partes, no sé por qué, pero la está construyendo Hela o por lo menos ella llegaría a ser una buena razón para reconstruirlo, así lo siento yo.
Siento que Hela tiene un hechizo, por lo menos uno que me afecta a mí.

–Hela–le digo.

Ella voltea a verme pero no esconde su labiecito inferior.

Le sonrío y con mi pulgar le toco su labiecito, baja la cabeza.

–Hela–repito– ¿Qué te sucede?

–Nada–me responde.

–Ese labiecito no me gusta verlo ahí asomado–le agarro la quijada y a ella se le sale una lagrima.

La abrazo y Hela me devuelve el abrazo.

–Hela… ¿Algún día te quedarías conmigo? –le pregunto.

¡Si soy ridícula! No puedo hacer estas cosas así. Uffff no soportaría andar conmigo misma.

– ¡Sí! ¡Mi encantaría! ¿Puede se hoy?

–Emm…no… no creo, es que me acabo de mudar y aún no hemos sacado ni la cama.

Cuando ya casi Hela sacaba su labiecito inferior la detuve, colocando mi dedo pulgar en sus labios.

–Nop, eso no–le sonrío, le alumbran los ojos y me devuelve la sonrisa.

–Mi caes muy bien Grace–me dice Hela mientras me abraza.

–Tú también a mi Hela.

Volteo hacia el pasillo donde Lily se había ido y veo que está allí parada, viéndonos, con una cara muy triste.

–Bueno, te pasaré el número de Jack a tu teléfono y…tú lo llamas después.

Asiento y trato de levantarme pero tengo a una pequeña monita guindada en mi cuello. Hela se ríe, porque ella sabe que no me puedo parar si está así.

–Hela…necesito pararme–le digo acariciándole sus hermosos moñitos.

–No quiero qui ti vayas–me dice.

–Hela–dice Lily con un tono de voz fuerte.

–Está mien… ¿Volvedás?

Miro a Lily.

–Sí, Grace volverá–afirma Lily y me sonríe.

Yo tampoco me quiero ir, pero aun así bajamos.

El timbre suena y Shelby abre la puerta.

–Hola señorita Ángela ¿Cómo se encuentra hoy? –le pregunta Shelby con mucha amabilidad.

–Hola Shelby, muy bien gracias ¿Y usted como se encuentra? –responde la supuesta Ángela.

–Muy bien, señorita Ángela, pase adelante.

¿Quién es Ángela? Lily no me la presentó. Terminamos de bajar las escaleras y Lily sale a saludar a Ángela.

–Ángela ¿Cómo estás? –le pregunta Lily con una hermosa sonrisa.

–Liliana Claesson–dice con una voz tan…mala y sonriendo de medio lado– muy bien gracias ¿Y usted?

–Muy bien.

Aquí se saludan tan extraño, no me gusta.

Hela esta agarrada de mi mano, estamos viendo a Lily y a Ángela.

Ángela es alta, tiene el cabello color castaño claro, pero también un poco amarillo, no sé cómo explicarlo, su tez es muy blanca.

Hela me aprieta más la mano mientras Lily y Ángela se acercan.

¿Por qué se pone así Hela? La pequeña me mira y le sonrío, pero esta vez no me la devuelve, Ángela tiene un vestido rojo, muy elegante–por supuesto… ¿Qué persona que vive aquí no se viste elegante? Pero… ¿Ella vive aquí? No lo creo, Lily me lo hubiese dicho, si me habló de los que vivían antes ¿Cómo no me va a hablar de los que viven ahora?

–Hola, Hela–dice Ángela sin mirarme, su voz es así como de las villanas en las películas, muy mala, como si en vez de decir hola, Hela dijera hola, mierda. Lo dice de una manera que si me dice hola, Grace a mí, no duermo esta noche, siento que me va a observar mientras duermo.

–Hola–responde en susurro sin soltarme y tratando de esconderse detrás de mi brazo derecho.

–Ángela–dice Lily–ella es Grace, una nueva integrante de la familia.

Ay que pena, Lily me sonríe.

–Qué bien–dice Ángela sin dejar de ver a Hela.

¿Qué tiene con Hela? Pareciera que estuviera planeando las cosas macabras que le va a hacer.

–Mucho gusto Ángela–le digo para no ser descortés y estiro mi mano para estrecharla con ella.

Aunque creo que no le importa una mierda.

Ángela arruga la cara y me ve como si yo oliera mal.

–Hola–dice por fin con sequedad.

Mira mi mano y la ignora, así que la bajo y ya.

Hela me hala por la blusa. Me agacho y me abraza para decirme un secreto.

–Quiero quedamme hoy contigo, por favod–me suplica con miedo.

¿Hela tiene miedo? ¿Qué pasa? No me digas que Ángela es un vampiro o todas esas mierdas que yo leo–y que por cierto amo–en los libros.

Aunque Ángela tiene una cara macabra…

–Hela…mejor no, por favor, otro día. –me...

Hace alrededor de 1 año

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...levanto.

– ¿Qué quiere? –me pregunta Ángela con ojos de fuego.

Ángela tiene los ojos también azules, muy azules.

Vaya, creo que he llegado al punto que creo que le tengo miedo a Ángela.

–Emm…nada–digo con timidez y algo de miedo.

– ¿Qué quiere? te estoy preguntando–dice con un tono agresivo y acercándose a mí.

Ay por dios… ¿Qué digo? ¿Qué hago?

–Ange…por favor, es una invitada, es parte de la familia–dice Lily susurrándole.

–Quiero quedamme a domir en casa de Grace esta noche–dice Hela con miedo mirando a Lily.

– ¿Qué? –susurra Ángela algo extrañada.

–Este…bueno, ya le dije que hoy no puede y…–dice Lily nerviosa, si, no soy la única que le tiene miedo a Ángela.

–Hoy es el único día que te quedas conmigo–dice Ángela con furia. Ángela me mira–desgra…

– ¡ÁNGELA! ¡Por favor! –grita Lily.

Ángela coloca los ojos en blanco y da la media vuelta, mientras Hela se abraza a mis piernas fuertemente.

–Hela…no quiero causar problemas–digo en voz baja por los nervios.

Ángela se voltea y llama a Lily.

– ¿Quién es ella en realidad? ¿Qué es tuyo? –le pregunta a Lily.

–Ella…ella es mi cuñada–le explica Lily.

– ¿Novia de quién? –le pregunta.

–Eso no te incumbe Ángela–dice Lily con más firmeza.

–Maldita sea ¿Novia de quién Liliana? Te estoy preguntando.

Dios, mi corazón se va a salir.

–De Jack–suelta Lily aun firme.

Ángela da un paso hacia atrás, frunce el ceño confundida y mira al suelo.

– ¿Él…?–trata de preguntar Ángela.

–No, no ha vuelto–dice Lily antes de que ella termine la pregunta.

Ángela sigue confundida, la furia pasó, pero no entiendo nada.

De repente me mira y baja la cara.

–No me cae bien, no quiero verla cerca de Hela, no le prohíbo venir aquí porque es tu casa, pero no la quiero cerca de Hela, Hela es mía–dice mucho más calmada, pero parece dolida por algo.

¿Ah? ¿Piensa que le voy a robar a su sobrina? Primero y principal ¿Es su sobrina? ¿Qué es la niña de ella?

Lily asiente y camina hacia mí.

Espera…

Estoy en una casa inmensa, con muchos pasillos, una escalera hermosa, grandes ventanas, hermosas lámparas, camino detrás de una mujer de una figura perfecta ¿En dónde estoy?

Mi sueño…

– ¿Mami? –pregunta una voz angelical.

La voz de Hela.

Volteo y miro a una pequeña niña, es hermosa, tan hermosa como la casa o mucho más.

¿Quién es ella?

Hela, es Hela.

–Aléjate–dice la voz de una chica al otro lado del pasillo, la de la figura perfecta.

NO PUEDE SER.

¿Quién habla? ¿Dónde estoy? ¿Qué sucede? ¿Quién es esta niña? Me siento completamente perdida.

Necesito irme ¡YA!

–Me tengo que ir, ya es tarde–digo mientras camino a la puerta.

–Por favod no–dice Hela mientras trata de caminar detrás de mí, pero Lily la agarra para que no pueda seguirme.

No puede ser que de esto se trataba mi sueño, creo que me voy a desmayar ¿Qué iba a saber yo que todo esto iba a pasar? ¿Qué me sucede? ¿Cómo pude soñar todo esto antes de que sucediera? Me estoy volviendo loca…

Paso por un lado de Ángela y siento la mala vibra que ella da.

– ¡Adolf! –grita Lily–agarra a Hela mientras despido a Grace.

Adolf camina hacia ellas y agarra a Hela, Lily camina rápidamente hacia mí.

–Lo-lo siento, Grace, de verdad perdón–salimos de casa–, podrás venir si lo deseas, cuando tú quieras eres bienvenida, además…no conociste a mi madre.

Me detengo en una acera para despedirme.

–Gracias por todo, Lily, nos vemos luego.

Lily me abraza, no se lo devuelvo, solo espero a que me suelte y enseguida me voy a mi camioneta, me monto y arranco. No miro hacia atrás, pues sigo mi camino y por alguna razón extraña me siento adolorida.

Hace alrededor de 1 año

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#43

Capítulo 13: Hermano nuevo (El mocoso)

Llego a mi casa y solo hay un colchón tirado en mi habitación, me tiro en él y marco el teléfono de Jack.

– ¿Hola? –dice Jack al responder.

–Jack, soy yo, Grace.

–Mi niña, hola.

Sonrío a ese comentario, lo amo tanto.

–Bueno…te explico lo que sucedió, el día en que llegué a Estados Unidos se nos espichó un neumático, por lo tanto tuvimos que irnos al funeral de mi abuelo en el carro de los Bergling, la familia de Alice. Resulta que cuando íbamos saliendo del funeral tuvimos un accidente, la mamá de Alice quedó en coma por varios días, yo quedé… ¿Cómo te explico? Yo estaba consiente, solo me dolían algunas partes del cuerpo y ya. Mi padre está en silla de ruedas, el papá de Alice está como yo, ósea: mucho mejor, mi madre fue la que salió mejor entre los cuatro. Por suerte Alice no fue al funeral porque estaba muy cansada.

“En el accidente perdí mi teléfono, obviamente se dañó y ahí era donde yo tenía tu número de teléfono, no lo guardé en ningún otro lado y como no tienes redes sociales no podía hacer nada, no sabía cómo comunicarme y decirte que estaba bien y que no me había enfadado contigo. Yo te amo Jack, y mucho como para dejarte como un cualquiera.

–Grace, no sabes lo mucho que te extrañé, no sabes lo bien que me siento al escuchar tu voz, te amo tanto, eres mi todo, eres mi fuerza, mi aire, casi no respiro cuando no te tengo cerca, por lo menos tu voz me llena de oxígeno, eres mi razón de seguir adelante, daría lo que fuera por mirarte a los ojos de nuevo, por besarte, acariciarte, tenerte en mis brazos como la primera vez. Te amo y te necesito mi niña, quiero verte, he intentado salir del país pero aun la seguridad de mi padre no me deja.

–Jack, no te vayas a meter en problemas por mí, por favor, no quiero que te metas en problemas ¿Me entiendes? No lo hagas.

–No quiero dejarte, no quiero olvidarte, sé que podemos lograr algo, de alguna manera, pero podremos estar juntos.

–Jack…

–Grace, por favor, solo confía en mí, si se puede, solo hay que querer.

–Está bien, te amo Jack, hablamos mañana ¿Sí?

–Un poco nada más–me dice

–Un poco nada más–repito–ahora quiero besarte.

Jack se ríe.

–Yo siempre quiero hacerlo.

Nos reímos.

–Te amo–le digo.

–Y yo a ti.

Cuelgo el teléfono y miro la oscuridad de la noche.

Comienzo a pensar en Jack…en Fede… ¡Mierda! ¡Frederick! Mañana le escribo, también pienso en Hela, siento una conexión tan grande con Hela que siento como si ya la conociera desde hace mucho tiempo, algo así como la sentí con Jack, como si la quisiera demasiado y lo peor es que probablemente no la vuelva a ver por la estúpida cara de bruja de Ángela ¿Quién se cree ella para alejarla de mí? Cierro los ojos y veo la oscuridad.

–No quiero que se acerque a ella–dice… ¿Ángela? ¿Qué hace ella aquí?

– ¿Qué tiene que se le acerque? –pregunta Lily.

–No puede y punto–responde Ángela.

–Pero…–intervengo–yo la quiero, y mucho.

–Me vale mierda lo que digas–me responde Ángela con ojos diabólicos.

–Por favor, Ángela–dice Lily molesta entre dientes–se educada.

–No, quiero que se vaya.

–Pero… ¿Quién eres tú para impedirme ver a Hela? –le pregunto ya moleta–si la madre quiere que yo la vea, así tiene que ser, no porque tú quieras la voy a dejar de ver.

–Ahí está–dice Ángela sonriendo sarcástica–ella misma lo ha dicho, si la madre quiere que la veas, la verás, si no quiere, no la verás, así de sencillo–se encoge de hombros y mira a Lily con odio–y yo digo que no, ella es mía.

Me despierto acelerada y asustada a la vez…tengo el corazón horriblemente acelerado ¿Qué acabo de soñar? ¿Qué me sucede? Qué extraño sueño… ¡Igual que el otro! bueno, pesadilla, soñar con ese demonio de persona es una pesadilla.

Me cae tan mal.

– ¡Bella durmiente! –Grita mi madre desde la cocina– ¡A despertarse ya son las doce del mediodía! Y de aquí a que llegue el príncipe ya serán las doce de la noche.

Me desperezo, voy al cuarto de baño, me lavo los dientes y bajo por el ascensor.

–Buenas tardes ma–digo abrazándola.

–Hummm.

¿Por qué a las madres no les gusta que durmamos hasta tarde?

– ¿Y mi papá? –pregunto.

–Fue a una consulta.

¿Ah?

– ¿Qué? Pero…papá no puede irse solo.

Mi madre se ríe.

–No se fue solo, se fue con unos amigos.

¿Qué?

– ¿Papá tiene amigos? ¿Desde cuándo?

Mi madre asiente con alegría, tenía tanto tiempo sin verla así.

–No solo tú puedes tener amigos nena, yo también tengo amigas–se encoje de hombros y se ríe.

–Estoy tan feliz–le digo abrazándola.

–Qué bueno hija, si tú estás feliz tu padre y yo también.

Mi madre me besa en la mejilla y suena su teléfono, lo agarra y contesta.

– ¿Sí?...ah, hola amor…aja…–mi madre asiente con el ceño fruncido–pero, Richard, no estamos para eso en estos momentos, tu sabes cómo estamos…Richard, aceptaría por unos días pero no para siempre, sabes que ya nuestro tiempo de criar ya pasó.

¿Qué? ¿De criar? ¿Qué es eso? Ay no…

–Richard ¿Cuántos años tiene? –al recibir la respuesta mi madre abre los ojos como platos–será muy difícil y lo sabes, bueno, está bien, pero si algo sale mal, sabrás que fue tu culpa….bien–mi madre cuelga el teléfono.

– ¿Criar? Eso no suena nada bien–digo preocupada.

–Eh…hija, va a venir un chico para acá.

¿Un chico?

– ¿Y…?–alzo las cejas esperando la respuesta.

–Va a vivir con nosotros por un corto plazo de tiempo…o eso espero–dice lo último más bajo.

¿Cómo que eso espera?

Que mal, ya todo era muy perfecto, la casa, el ambiente…

– ¿Qué?

–Lo sé, lo sé, ya se lo dije a tu padre, pero está muy preocupado por ese chico.

– ¿Cuántos años tiene? –le pregunto fastidiada.

–Catorce.

No…NO, NO, NO, NO LO ACEPTO.

– ¡Mamá! ¡Sabes que no nos vamos a llevar bien! –Gruño– ¡Tú sabes lo difíciles que son los adolescentes!

–Hija–me mira con cara de pocos amigos–tú eres adolescente–coloca los ojos en blanco– y es solo por un tiempo, cálmate.

No me calmo, no quiero, así que gruño y me voy.

Por amor a dios ¿Por qué coño meten a un mocoso de 14 años a mi casa? Aggggghhh me da tanta rabia, ellos saben que odio a esos chicos, siempre me han jodido la vida. Ahora tengo que soportar a uno de ellos, de paso viviendo en mi propia casa.

Subo a mi habitación y cierro la puerta de un tiro.

Marco el número de Jack y espero.

– ¡Mi Grace! –dice al responder.

Sonrío y me relajo un poco.

–Hola, Jack ¿Qué tal estas? –le pregunto.

–Bien mi niña ¿Y tú?

Mal, extremadamente mal.

–Bien…

Qué mentirosa soy.

– ¿Qué haces? –me pregunta.

–Hablando con la persona que más amo en este universo–respondo y la rabia desaparece, siendo sustituida por una sonrisa estúpida en mi rostro.

Jack ríe.

– ¿Qué cuentas de nuevo? –me pregunta.

Suspiro.

–Eh…que mi madre y mi padre adoptaran a un mocoso.

– ¿Qué? –dice entre risas.

–Sí, eso que escuchaste, adoptaran a un mocoso.

–Vaya–Jack no se deja de reír–que suerte tienes.

–JA-JA-JA, que risa me da–digo y coloco los ojos en blanco.

Jack se ríe a carcajadas y me contagia la risa, así que parecemos dos focas amorfas riéndonos a través del teléfono.

–Extraño verte reír–le digo.

–Por lo menos me estas escuchando–dice y puedo imaginar su sonrisa.

Sonrío porque tiene razón.

–Muy cierto señor Claesson.

–Te amo–me dice.

–Y yo a ti.

Abren la puerta principal y me asomo por mi ventanal a ver quiénes están.

Hay 3 señores con mi papá y ya ¿Qué? Seguro ya entró el mocoso y mi padre.

–Uffff–digo mientras Jack me escucha.

– ¿Qué pasa mi amor? –me pregunta Jack.

–Que ya llegaron…

Que mal.

– ¡Grace! –grita mi madre interrumpiéndome.

–Tengo que irme nene, hablamos luego, te amo.

Cuelgo el teléfono y mientras bajo por las escaleras escucho a mi madre.

–Eres un jovencito bastante grande para tu edad.

Aggggghhh, no lo quiero ni ver.

–Gracias–responde una voz masculina…pero no tan vieja como la de mi padre.

Termino de bajar las escaleras y veo a los tres señores que vi por mi ventanal, a mi padre… ¿En muletas? ¡Qué bien! ¿No serían varios meses? Vaya, qué sorpresas me han dado entre hoy y ayer.

Veo también a un chico, un chico de tez broceada, cabello castaño muy oscuro y más o menos de mi tamaño–o un poco más bajo por centímetros–.todos están de espaldas a mí, excepto mi madre.

–Buenas–digo por fin frunciendo los labios.

–Hola hija–dice mi padre acercándose con las muletas hasta mí.

–Te quitaron la silla de ruedas, que bien–le sonrío–supongo que estás mucho mejor.

–Sí, estoy mucho mejor–me dice sonriendo de la misma manera.

–Qué bien.

–Te presento a Noah–dice mi padre señalando a un hombre de la misma edad que él, o eso aparenta.

Nos frotamos las manos en forma de saludo, el chico–mi supuesto nuevo hermano–se voltea y no me deja de mirar.

–Él es Connor–dice mi padre señalándome a otro de sus amigos.

También nos frotamos las manos y nos sonreímos, este señor es un poco más viejo.

–Él es Eli, el hijo de Connor–este chico parece de unos 25 años, es muy joven. A diferencia de los otros dos amigos de mi padre–y él es Jayden.

–Hola–me dice Jayden mientras me da la mano.

Miro sus ojos, un café oscuro, que admito que le queda muy bien para su estilo.

– ¿Serás mi hermana cierto? –me pregunta Jayden con una voz que no pareciera de él o por lo menos no la de un chico de 14 años que aparenta tener 17.

–Eso…eso creo–digo dudosa.

–Genial–responde sonriéndole a mi padre.

–Mi hija se llama Grace–dice mi padre...

Hace alrededor de 1 año

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#44

...sonriéndole.

–Un placer en conocerlos a todos–digo simulando una sonrisa.

Mi padre se sienta en el sofá con sus amigos, mi madre se va a la cocina y yo me quedo parada con Jayden.

– ¿Seguro que tienes catorce años? –le pregunto evitando reírme.

Jayden se ríe.

–Sí, en una semana cumplo quince, nadie nunca se cree mi edad ¿Tan viejo me veo?

–Genial–frunzo los labios–algo.

Él se ríe pero quedamos callados, así que camino hacia la cocina y Jayden se sienta en el sofá con el resto.

–Mamá, iré a dar una vuelta, me llevaré la camioneta.

–Está bien, igual hoy no vamos a salir, hoy llega el camión más grande.

Suena la bocina de un camión.

–Allí está–Dice mi madre.

–Bien, me voy–digo.

–Espera–dice mi madre, me giro y la miro–que eso de salir a cada rato no se haga costumbre ¿Eh? Eres joven aun.

Coloco los ojos en blanco y salgo de la cocina.

Subo, me cambio la ropa de casa, agarro unas llaves, mi teléfono, efectivo y una carterita pequeña que guardé anteayer en mi maleta de mano, la marrón fiel.

Salgo de casa y me encuentro con un súper camión de mudanza afuera, mi camioneta y otra camioneta más grande que la mía.

Enciendo mi camioneta y salgo de la calle, comienzo a dirigirme hacia la casa de Lily, sin ni siquiera avisarle, ella me dijo que siempre era bienvenida…sé que tengo que avisar, pero sé que si aviso, no podré ver a Hela. Llego al súper portón, pero esta vez no me abren, por supuesto que no, ellos abren cuando avisan.

–Señorita, bájese del auto–dice uno de los guardias que están al otro lado.

Me bajo de la camioneta y me acerco hasta ellos.

–Emm…yo soy la chica de ayer. –le digo al guardia de mi lado izquierdo.

–No tenemos registrada ninguna visita. –dice el de mi derecha.

– ¿Puede llamar a Liliana Claesson? Por favor–les pido.

Ellos se miran.

–Eh…claro–dice uno y busca su teléfono.

Cinco minutos después ya está Lily en un auto negro al otro lado de la reja.

– ¡Hola Lily! –digo sonriente.

Lily se baja del auto y me sonríe.

–No me dijiste que vendrías–dice Lily acercándose hasta la reja–déjenla pasar–les ordena a los guardias.

Los guardias asienten, me monto en mi camioneta y Lily arranca.

Llegamos al estacionamiento y nos bajamos.

– ¿Por qué no avisaste? Te hubieran dejado pasar.

–Es que, sabía que si avisaba, no podría ver a Hela.

–Oh, Hela está…

– ¡Grace! –escucho la voz angelical de Hela detrás de mí.

Me volteo y viene Hela corriendo hacia mí, pero volteo a ver detrás de ella y está Ángela, parada en la puerta de la casa que era de Jack, mirándome, con odio, mucho odio.

Hela me abraza y yo la cargo.

–Pensé qui eda mentila qui vindrías–me dice Hela guindada en mi cuello.

–Hela, te quiero mucho–no me resisto más, tenía que dejárselo claro a Hela.

Hela me mira con sus hermosos ojos azules y a través de su mirada veo a Jack…los ojos de Hela me recuerdan a Jack demasiado, eso es lo que creo que e hace sentir tan unida a ella.

Hela me sonríe.

–Yio también ti quero muchio–me responde y me vuelve a abrazar.

–Este…–dice Lily con voz temblorosa–vamos Hela, todavía estas con Ángela.

Lily trata de quitármela pero Hela se aferra a mí.

–No, no quielo, se supone qui es en la noche nada más, no quero esta con Ángela.

–Hela…Ángela…Ángela es tu…

¿Tu…?

–Yia sé, ya sé, pero no quero id con ella–dice Hela muy segura de lo que dice.

Ángela se acerca furiosa hacia nosotras tres.

–Dame a mi hija–gruñe Ángela, casi que le sale fuego por sus ojos azules.

¿Tú qué? ¿Tu hija? ¿Ah? No estoy entendiendo nada ¿Hela no es hija de Lily? Por eso me recuerda a Jack y…

– ¿Tú qué? –le pregunto, frunciendo el ceño.

– ¡Maldición! ¡Que me des a mi hija! –insiste como demonio.

Miro a Lily con impresión y con miedo na la vez.

–Ella no es tu…–digo frunciendo el ceño confundida.

–Si–me interrumpe Lily–si es su hija.

No puede ser.

–Pero me dijiste…–mis ojos por alguna razón se cristalizan.

–Ya sé lo que dije Grace–me interrumpe Lily nuevamente–, te mentí, de verdad lo siento.

¿Pero por qué? ¿Qué le sucede a la gente con las mentiras? De verdad no lo soporto más.

–Hela, ve con tu mamá–digo en un hilo de voz.

–No–me responde Hela y comienza a llorar–no quero.

Ángela la agarra por el dorso y la arranca de mi cuello, tan duro que me hace daño a mí también.

– ¡NO! –grita Hela.

Oh por dios.

–Me voy–digo muy asustada y perdida en el infinito a la vez–lo-lo siento, no debí venir.

Y todo por ver a la hermosa princesa hija de esa espantosa bruja.

–Cuanto lo siento Grace–dice Lily–de verdad perdóname.

No la miro y me retiro de sus mansiones.

Hela se quedó llorando, quien sabe lo que le hará esa bruja. Además…es muy joven para tener una hija, nada de esto encaja.

¿Por qué Lily me dijo que era su hija? ¿Por qué simplemente no me dijo la verdad? Todo hubiese sido más fácil y entendible desde un principio.

No entiendo que sucede. Los Claesson tienen más secretos que las catatumbas de Paris, pero creo que eso no es lo peor de todo, lo peor de todo es que tienen tantas historias como esas catatumbas y el que entra, no vuelve a salir si se queda por mucho tiempo, entonces si no me alejo de esta familia pronto, caeré en su trampa y no podré salir jamás.

Llego a mi casa, estaciono la camioneta. Aún sigue el súper camión de mudanzas aquí, paso a mi casa y subo directamente a mi habitación, abro la puerta y…

– ¡¿Qué coño haces aquí?! –le grito a Jayden.

¡Entrometido! No lleva ni 2 horas y ya roba las habitaciones de los demás.

–Viendo mi habitación–dice.

¿Tú qué? ¡La gente se está volviendo loca y no avisa!

– ¡Esta es mi habitación! –Le grito con todas mis fuerzas– ¡Sal de aquí! ¡No te quiero ver!

¡No te quise ver desde un principio en realidad! Jayden se ríe.

–Voy, voy. Señorita si-estoy-molesta-no-me-hables-porque-exploto-con-quien-se-me-cruce.

Jayden sale de mi habitación riéndose y yo cierro la puerta muy molesta, también cierro las cortinas–que ya colocaron en mi habitación–con brusquedad y me tiro a mi colchoneta.

– ¡Ay! –me quejo bajito.

Me toco el cuello y siento dolor, voy a mi cuarto de baño y me veo en el espejo, tengo tres marcas por un lado del cuello y tres por el otro, entonces recuerdo a Hela tratando de que la bruja no se la llevara.

–Auch–digo y busco esa cosa que me dieron para el cuello, pues me lastimé y tengo poco tiempo trascurrido del accidente, cuando ya me coloco la cosa esa del cuello, bajo y busco 3 cajas que traen mi ropa, comienzo a acomodarlas en mi closet, que ahora que me vengo a dar cuenta; la puerta que está debajo del segundo piso de mi cuarto, es el closet.

Ya he terminado esas tres cajas. Seguiré más tarde. Llamaré a Jack, tengo muchas preguntas que hacerle.

– ¿Grace?

–Hola nene.

Jack ríe.

–Te tengo unas cuantas preguntas–digo con voz muy relajada.

–Dime–dice muy alegre.

– ¿Tienes tiempo? –le pregunto.

–Para ti, todo el que quieras mi amor.

Aww que lindo, lo amo, suelto una risita estúpida.

–Bueno, primero necesito que me respondas lo principal ¿Por qué te fuiste a Dubái?

Jack suspira.

–Porque mis padres se separaron–responde muy tranquilo.

Ok.

–Bien ¿Quién es Ángela?

Hay un silencio muy, pero muy profundo y largo.

–Jack ¿Quién es Ángela? –repito.

–No importa, Grace–dice con la voz muy seria.

Creo que no le agrada el tema, insistiré, si no le agrada el tema es por algo, además soy su novia, necesito saber todo o simplemente me alejaré de toda esta mierda de mentiras, confusión y engaños, todo esto me hace mal.

– ¿Por qué no me quieres decir?

–Grace…por favor–me suplica Jack.

–Está bien, pero ¿Hela es hija de Ángela de verdad? ¿Por qué Lily me mintió? Me dijo que era su hija.

–Grace…no quiero hablar del tema.

Yo sí.

– ¿Pero por qué?

–Solo cambiemos de tema y ya–me dice en un tono de voz muy serio.

–Bueno…–digo no muy convencida.

¡Frederick! Jack no sabe que conozco a su gemelo.

–Jack… ¿Tú me presentaste a todos tus hermanos?

–Si ¿Por qué? –dice muy relajado.

Me quedo callada.

– ¿Qué pasa? –me pregunta Jack.

De repente siento una presión en la garganta, por dios no quiero llorar otra vez.

–No.

– ¿No qué, Grace? –me pregunta Jack un poco fastidiado.

–No me presentaste a todos–digo en un hilo de voz y se me escapa una lágrima.

Esta familia tiene muchos secretos y siento que no pertenezco aquí, siento que soy un estorbo, además, si Jack no me habló de su gemelo fue por algo…algo que Frederick no me quiso contar, por lo que Frederick no le gustaba hablar de su hermano, ese algo que explica por qué no me dejan ver a Hela, por qué Jack no me quiere contar quien coño es la bruja, por qué Lily me miente, el porqué de tantas cosas, que siento y sé que no pertenezco a la familia Claesson.

–Jack, conocí a Frederick, a él no le gusta hablar de ti, a ti no te gusta hablar de Ángela y de Hela, tu hermana Lily me miente diciéndome que Hela es su hija ¡Cuando en realidad Ángela es tan joven como nosotros para ser madre de Hela! Jack… ¿Qué pasa?

Jack suspira.

–No te lo puedo decir.

A claro. Por supuesto.

–Jack…–insisto.

– ¡Perdón Grace! ¡Pero no puedo! ¿Acaso no lo entiendes? –me grita Jack–por lo menos por teléfono no puedo explicarte una mierda.

– ¿Y entonces qué? –Le pregunto evitando sollozar–¿Me lo dirás cuando nos volvamos a ver y probablemente ya no recordemos que estuvimos juntos alguna vez? –Jack se queda callado y como no obtengo respuesta no pienso seguir hablando con él–lo siento–digo y cuelgo el teléfono.

No pasan ni dos minutos cuando ya estoy llorando porque sé que insista lo que insista jamás me lo va a decir y por esa maldita razón no perteneceré nunca a los Claesson.

Para mí lo principal es la verdad.

Me acurruco en mi colchoneta a llorar y vuelve a sonar mi teléfono, lo apago y sigo llorando.

Despierto y son las 7:12 pm. Siento la almohada mojada de mis lágrimas, tocan la puerta y me doy cuenta que eso fue lo que...

Hace alrededor de 1 año

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#45

...me despertó.

–Adelante–digo con voz ronca.

–Soy yo, Jayden.

Perfecto.

–Oh, genial, lo que faltaba.

Jayden se ríe.

Grandioso día.

–Si quieres me voy–me dice.

–No, pasa–le respondo y me siento en la colchoneta, Jayden pasa y cierra la puerta–creo que no has sido lo peor en todo el día, por eso te tengo aprecio–Jayden vuelve a reír.

–Perdón por despertarte, pero mamá dice que bajes a cenar.

¿Mamá? ¿Por qué le dice mamá?

– ¿Puedo prender la luz? –me pregunta.

Asiento y la prende.

–Ya bajo–le respondo.

–Yo no comí para acompañarte.

Que mal, quería comer en paz por lo menos.

–No tenías que hacerlo, además prefiero comer sola.

Jayden frunce los labios.

–Lo siento–me disculpo por ser tan odiosa–vamos a comer.

Bajamos a cenar y al terminar comenzamos a hablar.

–Bueno ¿Y tus padres? –le pregunto a Jayden.

–Ellos, fallecieron hace una semana–dice con mucho lamento.

–Lo siento–digo inesperadamente.

De verdad, que horror.

Jayden asiente. Vaya…hay muchas muertes a mi alrededor y putas mentiras también.

– ¿Cuál es tu apellido? –le pregunto.

–Keller–Jayden se ríe burlón y yo lo miro con cara de pocos amigos– está bien, está bien, mi nombre es Jayden Thomas Hunt ¿Y el tuyo?

Le sonrío.

–Grace Liv Keller.

–Lindo nombre–me dice sonriente.

–Tu nombre también es lindo, tiene estilo.

–Ahora más, que llevaré su apellido.

Coloco los ojos en blanco.

–Bueno…por un mes o dos–baja la cara y hace una expresión triste.

– ¿Por qué mi papá te adopto? Bueno…por un mes o dos–digo haciendo un gesto obvio.

Se ríe y me mira.

–Mis padres eran amigos del señor Connor, entones esta semana me la he pasado con el señor Connor pero ya necesitaba que otra persona me cuidara.

–Aww…el niñito de la casa.

–JA-JA-JA, muy graciosa que eres.

Lo sé.

Me rio y el me sigue.

Jayden no es tan malo como yo pensaba, la verdad me cae bien, poco a poco lo iré conociendo más y probablemente algún día le pueda llamar hermano, el que nunca tuve.

–Alice–susurro al recordar a mi hermana no biológica.

– ¿Quién es Alice? –me pregunta Jayden.

–Es mi mejor amiga, la tengo que llamar.

–Está bien, oye, mañana tengo que ir al doctor ¿Me acom…?

Doctor…oh no.

– ¡Frederick! –grito.

– ¿Y quién rayos es Frederick? –pregunta extrañado por segunda vez en menos de un minuto.

–Mi doctor, a él también lo tengo que llamar.

Jayden frunce el ceño.

– ¿Desde cuándo se llama a un doctor si estás bien?

Me sonrojo y subo corriendo por las escaleras, él me sigue más atrás.

–Mañana nos arman las camas–dice Jayden mientras entramos a mi habitación.

–Mi cama no luce con esta casa–le digo en tono seco.

Jayden ríe.

– ¿No te dijeron cierto? –me pregunta.

– ¿Qué?

–Vaya…yo soy el nuevo hijo y me cuentan las cosas primero que a ti.

–Ridículo–Jayden se ríe y yo coloco los ojos en blanco.

–Ve al cuarto de nuestros padres.

¿Eh?

– ¿Nuestros padres? –le pregunto evitando reírme.

–Si–asiente con tranquilidad mientras se sienta en mi silla con rueditas de mi computadora, la cual necesito cambiar.

– ¿Ya les dices padres y es tu primer día?

–Sip ¿Problema? Me tengo que adaptar ¿Cierto?

–Uhum…–digo fingiendo estrés pero en realidad Jayden me divierte.

Salgo de mi habitación y dejo a Jayden solo, bajo por el ascensor y salgo directo al cuarto de mis padres. Toco la puerta.

– ¡Pase! –grita mi padre.

–Papá, mamá ¿Qué me tienen que decir?

Mi padre me sonríe y mi madre también.

– ¿Qué? –les pregunto esbozando una sonrisa de lado.

–Hija…–dice mi padre sentándose en la cama– ¿Recuerdas el día que te fuiste a donde Alice porque estabas molesta?

–Si papá, no me lo recuerdes–coloco los ojos en blanco.

Fue horrible.

–Ese día me pasaron un mensaje, cuando te fuiste claro, de que si me habían aceptado el libro, que fue un error, solo que ahora tardaremos mucho más porque aceptaron a otro en mi lugar por causa del error, ya literalmente nos estaban echando de esa casa, la dueña la necesitaba, así que pagáramos lo que pagáramos no nos darían nada.

–Y por esa razón nos tuvimos que venir igual a Georgia, pero tranquila que estamos bien, en cuanto a dinero.

–Woow ¡Felicidades! ¿Por qué no me lo dijeron antes?

–Porque sabíamos que te pondrías fastidiosa e intentarías todo para poder quedarte en Tallahassee–responde mi madre.

–Qué bien… ¿Por qué tenemos esta camioneta y no nuestros dos carros?

Mis padres se ríen.

– ¡Díganme! –les grito riendo.

–Los carros nos los traen mañana–dice mi padre.

Comienzo a dar saltitos.

¡Qué bien! ¡Qué bien! ¡Qué bien! ¡ESTOY TAN FELIZ! Todo está agarrando rumbo nuevamente…o eso creo.

Subo rápido hasta mi habitación y está Jayden sentado leyendo uno de mis libros “Red 1–2–3” ¿Qué hace leyendo eso? ¿Le gusta leer?

– ¿Qué haces? –le pregunto a Jayden que no saca la mirada del libro.

Me comienzo a reír.

–Leyendo ¿No crees? –Evito reírme–es broma–cierra el libro y me mira–estoy comiendo, lo que pasa es que yo finjo leer cuando en realidad estoy comiendo–dice tan sarcástico que me comienzo a reír nuevamente.

– ¿Tu lees? –le pregunto sorprendida.

– ¡Claro! ¿Qué pensabas? ¿Qué estaba payaseando o de verdad comiendo?

Nos reímos y agarro una sillita que había cuando llegué ayer, me siento a su lado y Jayden no deja de leer.

– ¿Te gusta John katzenbach? –le pregunto

–Me he leído solo uno de él. –me responde.

– ¿Cuál? –le pregunto.

–The Analyst.

Asiento.

– ¿Cuál es tu autor favorito? –le pregunto.

–Stephen King.

–Fanático del terror ¿Eh?

–Sí–Jayden se ríe.

– ¿Jayden?

– ¿Sí? –vuelve a cerrar el libro y me mira.

– ¿Y el resto de tu familia? –le pregunto

Suspira y me entrega el libro.

–Empecemos con mis padres…como ya te dije: murieron hace una semana, venían de Texas para Georgia y mi padre se quedó dormido, mi madre lo intentó despertar pero no despertaba, luego el carro se estaba yendo hacia un lado y se estrellaron contra un árbol en la carretera, se descubrió que en realidad mi padre no se había quedado dormido, sino que le había dado un infarto, mi madre sobrevivió pero…solo 10 horas después del accidente falleció. Mi hermana…

¿Tiene una hermana?

–Mi hermana era cinco años mayor que yo…

¿Era? Frunzo el ceño.

–A ella la mataron hace 7 años, ella tenía trece años–hace una pausa y suspira–yo tenía ocho y…se quedó una noche con dos amigas en la casa de una de ellas, entonces como estaban solas entró un hombre a la casa y las secuestró a las tres, estuvimos buscando por semanas, pero no encontrábamos nada, un día un oficial llamó, ya yo tenía nueve años y nos dijeron que encontraron su cuerpo casi en la frontera de México y Estados Unidos, en ese tiempo vivíamos en Texas, en donde nacimos mi hermana y yo, luego de unos dos años de la desaparición y muerte de mi hermana, nos vinimos a Georgia, para alejarnos de todo lo que nos recordaba a ella, mis padres estuvieron muy mal durante 4 años, pero luego comenzaron a sentirse mejor. El resto de mi familia está en Texas, yo no me quiero ir a vivir para allá porque Texas es como decir “EMMA KATE” en mayúscula, de verdad la extraño tanto.

–Vaya Jay, lo siento mucho, de verdad no sabes cuánto lo siento.

–Sí, ya veo–dice Jay mirándome la cara y señalándose las mejillas en forma de explicación.

– ¿Qué? –le pregunto y me toco las mejillas que están mojadas– ¿Estoy llorando? Ay…que pena, he llorado tanto en este mes que creo que ya no me doy ni cuenta de cuando lloro.

Nos quedamos hablando un buen rato hasta las 12:42 am. Jayden se fue a su habitación y técnicamente no pude dormir bien pensando en la pobre familia de Jay.

Estoy en un lugar completamente blanco.

–Me tienes olvidada–escucho la voz de Alice a mi espalda– ¿Ya no me quieres?

Me volteo y la miro a 3 kilómetros de distancia pero la escucho como si estuviera al lado mío.

– ¡Aly! –grito sonriéndole.

–Tranquila Alice–dice un chico… ¿Fede? –a mí también me olvido.

– ¿Fede? –digo tratando de sonreír pero no lo logro.

Fede le pasa un brazo por la cintura a Alice y me mira desde allá con ella.

– ¿Ustedes…ustedes están juntos?

Alice y Frederick se besan…y todo lo blanco se derrumba, ahora estoy en un lugar completamente negro y ellos desaparecen, se enciende una luz. Tengo mucho miedo.

– ¿Mami? –dice la voz de Hela, la reconozco enseguida.

– ¿Hela? –digo asustada mirando a todos lados sin lograr ver nada. Todo está completamente negro.

No entiendo qué sucede y esto es lo que más me asusta de mis sueños.

Se enciende una luz y está Hela con el cabello suelto y un peluche en la mano izquierda.

–Grace–dice y levanta el brazo derecho para que la cargue.

Pero está tan lejos.

Comienzo a correr y a correr hasta que me canso, bajo la mirada y cuando la vuelto a subir estoy más cerca de Hela. Solo a unos pasos.

–Quero id contigo–dice Hela con una lagrima en su mejilla.

Me acerco para agarrarla pero Ángela sale por detrás de ella y la hala, tapándole la boca y llevándose su pequeño cuerpo.

– ¡NO! –grito aterrada.

–Grace, Grace, despierta. ¿Qué te pasa? –abro los ojos y Jay, está mirándome y me mueve para despertarme.

Está muy preocupado, se le nota en los ojos.

– ¿Qué te pasa? –Me pregunta casi con los ojos afuera– ¿A quién tienen que dejar? –No sé qué responder– ¡Acabas de gritar “déjala”! ¿Me puedes explicar?

–Solo fue una pesadilla, tranquilo, estoy bien, todos estamos bien.

–Bueno, alguien te busca.

Frunzo el ceño.

– ¿Qué hora es? –le pregunto.

–Casi las doce y media.

– ¡Maldición! –me levanto de un salto y me asomo por el ventanal de mi cuarto.

Está el carro de Lily estacionado afuera.

Bajo rápido por las escaleras en pijama y veo a Lily sentada en mi sofá.

– ¡Oh! Pensé que estabas afuera–digo muy avergonzada.

Lily me sonríe.

–Tu hermano me dejó pasar.

¡Y si fuese una asesina!

Sonrío.

–Bien, y… ¿Qué se te ofrece? –le pregunto.

–Vine por una sola razón–me le...

Hace alrededor de 1 año

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#46

...quedo mirando y me siento en el sofá que está a su derecha.

– ¿Sí?

–Hela–es todo lo que me dice.

¿Hela? ¿Viene por Hela?

–Hela no ha dejado de llorar desde que te fuiste ayer y ya Ángela no lo soporta más, temo que le haga daño porque esté llorando por ti.

–Yo…–trato de hablar, quiero decirle que simplemente quiero alejarme de su familia, pero me interrumpe.

–No, yo sé que no quieres acercarte a Ángela para no causar problemas, también sé que te mentí, pero no pasaría nada si Hela viene a tu casa–trato de hablar pero Lily no me deja–Grace, por favor, Hela ha sufrido mucho desde que tiene conciencia, y verla así como está, me pone peor, por favor.

–Lily, solo con una condición.

Lily asiente.

– ¿Qué es lo que está pasando? –le pregunto.

Lily suspira.

–Es mejor que te lo explique Jack.

¿Crees que no lo intenté ya?

– ¡¿Por qué nadie me quiere contar?!

Me levanto del sofá muy molesta y camino hacia el patio trasero.

– ¡Espera! –me dice Lily–no te lo puedo contar yo, si pudiera lo hiciera pero Jack me lo prohibió.

Me volteo al escuchar <>

– ¿Te prohibió decírmelo?

–No solo a ti, a todo el mundo.

Niego con la cabeza.

–Respecto a Hela, hazlo por ella, no por más nadie–dice.

¿Por qué mierda tengo que ser esa chica que no entiende nada nunca? Como la protagonista de una historia, se le hace demasiado complicado entender las cosas y por eso se hace cada vez más interesante la historia, solo que ser protagonista es complicado, porque el peso del no entender me cae todo a mí.

–Bueno, ven dentro de hora y media, así como y me baño–digo en voz baja.

Lily me sonríe agradecida y me abrasa.

–No sabes lo feliz que se va a poner, ella te ama Grace.

– ¿Cómo me va a amar? Si apenas me conoce–digo algo molesta.

–Es que…hay algo entre ustedes dos, ella no es así con nadie ¡Ni conmigo! Pero prefiere decirme mamá a mí que a Ángela que es la verdadera madre.

–Vaya…bueno, las espero más tarde–digo.

Solo quiero que se vaya, siento que duele estar cerca de los parientes de Jack.

– ¡Ok! Le daré un bolsito con merienda y esas cosas–dice tan adolescente que me hace sonreír.

–Está bien.

Lily me vuelve a abrasar y sale de mi casa, yo cierro la puerta y miro a Jay que me está viendo desde las escaleras.

– ¿Quién es Hela?

¿Cómo se lo explico?

–Es…una amiguita.

– ¿Cuántos años tiene? –me pregunta.

–Tres y medio.

–Hummm, buenas amistades, cada quien se busca amigos que tengan su misma mentalidad–se ríe y yo solo le saco mi dedo del medio.

¡Alice! ¡Frederick! Tengo que llamarlos antes que esos locos se junten, se casen y yo ni me entere. Ya le tengo miedo a mis sueños.

–Ya regreso, me voy a bañar y hacer cosas de mujeres.

Jay se ríe y luego le doy un golpecito en el hombro mientras subo las escaleras, creo que le estoy agarrando cariño.

Subo a mi habitación y le paso un mensaje a Aly.

¡Amiga! ¿Cómo estás? Te echo de menos como no tienes idea, veré cuando puedo ir a Tallahassee, te extraño tantooooo.

Un beso, te amo, yo más y lo cerré. Atte. La amiga que más amas<3

Luego le paso uno a Fede.

¡Fede! ¿Cómo estás? Perdón por no escribirte antes.


¿Cuándo es mi próxima cita? Es para ver cuando voy y así poder verme con mi mejor amiga, la extraño mucho. Atte. Grace.

Dejo mi teléfono sobre la silla y entro al cuarto de baño, solo esperaré a que respondan.

Hace alrededor de 1 año

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#47

Capítulo 14: Me imaginé todo menos eso

Ya son las 2:15 pm. Hela y Lily deben de estar por llegar, bajo las escaleras con mi teléfono en la mano y me entra un mensaje.

La mejor de todas

¡Amiga!

¡Alice! ¡Es Alice!

La mejor de todas

Pensé que ya me habías olvidado y tenías otra mejor amiga Jajajaja, te extraño un mundo mi loca.

La mejor de todas

¿Qué tal es la casa? ¿Tan espantosa como la imaginabas o peor? Me avisas cuando vienes a Tallahassee para no ocupar ese día, sabes, agendas ocupadas jajaja Atte. Aly<3 te amo.

Sonrío al ver su mensaje.

Aly, le pasé un mensaje a Fede, cuando él me diga cuando es mi cita voy a Tallahassee, espero sea pronto.

Por cierto: me pude comunicar con Jack, más tarde me llamas para decirte todo lo que ha pasado y lo hermosa que es esta casa.

Tocan el timbre, pulso el botón de enviar mensaje, dejo el teléfono en el comedor y me dirijo a abrir la puerta, la abro y es Lily con Hela en los brazos, que salta hacia mi cuando me ve.

–Woow, cuidado–le digo a Hela mientras me abraza.

Tiene una mochila chiquita, como para la edad de ella, se ve hermosa.

Lily me sonríe.

–Espero que no te sientas como una niñera–le devuelvo la sonrisa y niego con la cabeza–bueno, las dejo, paso en un rato.

–No–dice Hela volteando a ver a Lily–mañaña.

Lily y yo nos reímos.

– ¿Qué? –pregunta Hela con voz inocente.

–Cariño–dice Lily mirándola–ella no es tu madre…

–Pues quisieya qui lo fueda–interrumpe Hela a Lily.

Lily y yo nos miramos, pero Lily sigue hablando ignorando el comentario que hizo Hela.

–No se puede quedar toda una noche contigo, vendré por ti más tarde. Además, recuerda que Ángela no se debe de enterar.

Ángela…me estremezco cada vez que escucho su nombre, la odio.

Hela muestra su labio inferior.

–Hela, podrás venir cuando quieras–le digo agarrándola por la quijada.

–Bueno–Hela frunce sus pequeños labios–está mien.

Lily me abraza y me susurra “gracias”, entonces se monta en su auto negro y se va.

Dejo a Hela en el suelo y la agarro por su manito.

–Gracias por dejar qui ti vea–me dice Hela con una sonrisa en su rostro.

Se me colocan los ojos llorosos al ver que esos ojos son idénticos a los de Jack y que amo tanto a esa niña, sin tener razón alguna, aun no entiendo por qué la vida es así conmigo.

Además ¿Ángela no será familia de Jack? Porque para que Hela tenga unos ojos tan parecidos a los de Jack es extraño. Ángela se parece un poco a Lily, la cosa está en que a cualquier persona que le pregunte y sea Claesson, no me dirá qué sucede o qué mierda es todo esto.

Me agacho y la abrazo.

–Hela, no sé por qué te quiero tanto…

–Ni yo sé podque quero que seas mi mami en vez de Ángela y mi tía Lía.

Le sonrío con tristeza.

–Yo soy muy joven, tengo 16 años.

–Eso no impota, Ángela tiene dechiocho.

Pongo los ojos como platos y me levanto.

No pienso preguntarle nada a Hela, ella es muy nocente, así que será mejor evitar el problema familiar cuando esté con ella, solo disfrutar mi tiempo con esta niña y ya.

–Ven, te quiero presentar a alguien y mostrarte la casa.

Hela asiente con emoción y me agarra de la mano.

– ¿Y tú mami y tu papi? –me pregunta Hela.

–Salieron.

–Amm.

Subimos las escaleras y entramos a mi habitación que solo tiene cajas y el colchón en el suelo.

–Ésta es mi habitación–le digo a Hela–me acabo de mudar y aún no hemos terminado de armar todo.

Hela se ríe por alguna raza que desconozco.

–Ven, dame tu mochila–Hela me entrega su mochila.

Nos damos la vuelta para salir y en la puerta está Jay.

– ¿Y esta cosita tan hermosa? –dice Jay en voz chiquita.

Me rio, jamás había puesto esa voz, me da tanta risa.

Hela le sonríe y se le colocan las mejillas rosadas.

–Jay, ella es Hela, la hija de una amiga.

JA, amiga.

Hela me mira.

–Hola, Jay–saluda Hela mirándolo.

–Aww, qué ternurita ¿Nos la vamos a quedar? –me pregunta sin dejar de mirarla y hacerle muecas de bebe.

Ay por favor, dime que está bromeando.

–Hey, está de visita y deja de actuar así, pareciera que tuvieses problemas cerebrales.

Hela se ríe, pero luego me hala por la camisa y me agacho.

– ¿Él es tu novio? –me pregunta al oído.

Me comienzo a reír.

– ¡No! él es…–dudo un momento–mi hermano.

No me voy a poner a explicarle a una niña de 3 años qué es la adopción.

Jay me sonríe.

Oh no, no creas que te dije hermano porque te quiero o cosas así, solo lo dije para ahorrarme una charla. Salimos de mi habitación y comenzamos a caminar por la casa.

Jay y yo le mostramos toda la casa a Hela, quedó fascinada.

–Quero vivid aquí, contigo y con tu hemano.

Estamos sentados en el sofá y abren la puerta.

–Llegó mamá y papá–dice Jay.

Mi madre entra primero y luego mi padre en muletas.

–Hola liv, hola Jayden–dice mi madre sin notar a Hela.

–Hola chicos–dice mi padre.

– ¡Hola! –dice Hela.

Creo que se dio cuenta que no la saludaron.

Mis padres voltean al mismo tiempo y Jay se ríe al ver la expresión de asombro de los dos.

Ay dios, ahora que me irán a decir.

– ¿Qu-quien es ella? –tartamudea mi madre.

–Ella es Hela–la presenta Jay.

–Hela es la hija de Lily ¿Recuerdas quién es Lily cierto?

Hela me mira, sabe que ya he dicho lo mismo dos veces y las dos veces han sido mentira.

–Ah…sí, sí. Hola…Hela–la saluda mi madre.

Mi padre hace como si nunca la vio y sale al patio, me encojo de hombros.

–Bueno Hela ¿Vamos a mi habitación?

Hela asiente y subimos por el ascensor, mientras Jay se queda hablando con mi padre.

Estamos en mi habitación y mi teléfono comienza a sonar.

– ¿Sí? –atiendo sin ver quién es.

–Grace, te estaba llamando ¿Por qué no atiendes? –reconozco la voz de inmediato (como siempre) y miro el teléfono.

–Eh…Jack.

– ¿Por qué no me respondes los mensajes? –pregunta preocupado y algo molesto.

¿Eh?

– ¿Cuáles mensajes? –pregunto.

–No importa, perdón por hablarte así, es que de verdad no quiero que te involucres en las locuras de mi familia. Hela y…–duda un momento–Ángela–dice con dolor ¿Qué le pasa? –son un error.

¿Qué son qué?

– ¿Qué son un error? –le pregunto ofendida.

–Sí, no quiero que te involucres con ellas.

Hela no me deja de mirar con sus hermosos ojos azules.

–Jack…ya es muy tarde, te creo lo de que Ángela es un error, pero…pero ¿Hela? Hela es un amor, yo amo a esa niña.

– ¿Qué sucede? –me pregunta Hela.

– ¿Está contigo en este momento? –me pregunta Jack casi a gritos.

¿Y qué problema hay?

–No me grites y si, si está conmigo ¿Algún problema? –le respondo del mismo modo.

–Vuelve a pasarme a Liliana–dice con furia.

–Liliana no está–respondo firme y enojada.

– ¡Maldición! –grita y se escucha como si le pegara a algo.

–Jack, lo siento mucho, pero veo que no quieres que forme parte de tu familia, así que así será, ya no quiero saber más nada de los Claesson si eso te hace feliz.

Cuelgo el teléfono y Hela me abraza.

–No vayas a llolar–me dice–sé que mi papá piensa que soy un error…pero si para ti no lo soy, puedes verme a mí.

¿Su qué?

O por dios, creo que…dios santo ¿Escuché bien? Díganme que no.

No…

– ¿Tú qué? –le pregunto en un hilo de voz.

–Mi papá–dice Hela relajada.

Siento que no respiro, mis pulmones no funcionan, el corazón se me acelera.

– ¿Qui-quien es…es tu pa–papá? –le pregunto tartamudeando y sin aire en mis pulmones.

–Oh, oh–dice Hela alejándose de mí, como si la hubiesen descubierto.

– ¡Dime Hela! –le pido casi rom0piendo en llanto.

–Lo siento–se disculpa Hela–Lily me dijo que no ti lo dijela, lo siento.

Oh…siento que…no puede ser… ¿Jack ?...no, no, no. Jack no puede ser el papá de esta criatura.

–No, yo no soy virgen Grace–dice en un tono muy serio.

–Me imagino–digo evitando mi decepción– ¿Desde hace cuánto?

Jack frunce el ceño.

–Desde los dieciséis.

16 años…

– ¿Desde hace cuánto tiempo estas aquí en Dubái? –le pregunto tocando su mano que está en mi rostro, le acaricio los nudillos.

–Hace nada Grace, hace 3 años.

Tres años.

–Cariño ven para que conozcas a una chica.

La niña me sonríe y le devuelvo la sonrisa.

–Hola–le digo a la niña.

–Hola, mi nome es Hela, muchio busto.

–Mi nombre es Grace, también me da mucho gusto en conocerte.

A la niña de ojos preciosamente azules le suben los colores a las mejillas y me sonríe.

– ¿Qué eres de mí? –me pregunta.

Yo miro a Lily sin saber qué responder.

–Ella es…casi tu tía–responde Lily por mí.

Hela viene hacia mí con un poco de pena y yo me agacho para cargarla, enseguida que ya está arriba me abraza por el cuello, es tan linda.

–A ver Hela ¿Cuántos años tienes? –le pregunto.

–Tres.

Hela…tres años…

Le entrego el teléfono a Lily y me encojo de hombros. Lily coloca los ojos en blanco.

– ¿Qué sucede?...ay, Jack, por favor…–se nota que Jack no la deja terminar y Lily frunce el ceño–Jack. Cállate…escúchame… ¡Jack! ¡Maldición! …¿me vas a escuchar?

Lily se retira y dejo de escuchar lo que ella dice, pero no dejo de mirarla. Cuando desaparece de mi vista volteo a ver a Hela; que está mirando a donde Lily se fue con su labiecito inferior afuera.

–Hela–le digo.

Hela voltea a verme pero no esconde su labiecito inferior.

Le sonrío y con mi pulgar le toco su labiecito. Hela baja la cabeza.

–Hela–repito– ¿Qué te sucede?

–Nada–me responde.

Hela es consiente, Jack no quería que me acercara a ella porque ella me podía decir que era su hija…

–No me cae bien, no quiero verla cerca de Hela, no le prohíbo venir aquí porque es tu casa, pero no la quiero cerca de Hela, Hela es mía.

Hela es de ella…y de Jack.

No por favor.

Se me colocan los ojos llorosos al ver que esos ojos son idénticos a los de Jack y que amo tanto a esa niña, sin tener razón alguna.

Ya la hay, Hela es hija de Jack y de Ángela.

– ¿Grace? ¿Estás bien? ¡Grace! –dice la voz de Jay.

Siento que el mundo se vuelve pesado, ahora todo encaja y me siento muy...

Hace alrededor de 1 año

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#48

...mal.

Despierto y estoy en mi colchoneta ¿Qué sucedió? Tuve un sueño espantoso, peor que el de Frederick y Alice besándose

Abro los ojos y está Hela sonriéndome.

– ¡Despertó! –dice Hela.

Espera… ¿No fue un sueño? Ay no, entra un doctor… ¿Un doctor? Ese… ¿Ese no es Fede? ¿Qué es esto? ¿Sigo soñando o qué? ¿Qué pasa?

–Hola–dice Frederick ¡Si es Frederick!

No puede ser.

–Fede–susurro.

–Sí, Grace, vine a verte cuando leí el mensaje hoy y cuando llego…estás desmayada.

Me rio un poco y Fede me ayuda a sentarme.

– ¿Qué hora es? –le pregunto.

Fede mira su reloj.

–Son las cinco en punto.

Vaya…

– ¿Ti sientes mijor? –me pregunta Hela.

–Sí, Hela, gracias.

Frederick coloca los ojos como platos.

– ¿E-Ella es Hela? –pregunta Fede.

–Si ¿Por qué?

–Él se padece a mi papá–dice Hela–es casi idualito.

–No puede ser–dice Frederick en susurro– ¿Qué hace ella aquí? –me mira con ojos miedosos.

–Ella es mi amiguita–le digo mirando a Hela.

Hela me regala una sonrisa.

–Hela…Ángela… ¿Cómo está Ángela?

–Ángela está mien.

¿Qué? ¿Frederick conoce a Ángela? Ay no, lo que faltaba.

– ¿Tú conoces a la bru…a Ángela? –le pregunto a Fede.

No digo bruja por educación, pero lo es y con muchas ganas.

–Grace, es una larga historia, que no quiero contar.

Ufff por lo que veo nadie, así será de dramática la historia.

Frederick se queda viendo a Hela.

–Hela…vaya, si naciste.

¿Por qué dice eso?

–Pod supuesto que sí ¿Qué espedabas?

– ¿Qué? –Digo frunciendo el ceño– ¿Por qué dices eso? –le pregunto a Fede.

– ¿Quién eles? –le pregunta Hela a Fede.

Si supieras…aunque sé menos yo de esta familia, que esta pequeña niña.

–Soy…el hermano de tu papá.

Asiento levemente.

–Oh, pod eso se padecen tanto.

–Si…–responde Fede.

Esto no puede estar pasando.

–Fede ¿Me puedes explicar? Ya sé que Ángela y Jack tuvieron a Hela pero… ¿Qué tienes que ver tú en todo esto? ¿Por qué no se hablan?

–Oh, claro que no, que te lo explique tu amigo Jack.

Él no es mi amigo…bueno, antes era mi novio, no sé ahora.

– ¿Qué problema tienes con Jack? –le pregunto enojada.

¡No lo comprendo!

–Él y yo no nos hablamos, es simplemente eso.

Coloco cara de pocos amigos.

– ¡Eso ya es obvio! Pero… ¿Por qué? –le pregunto casi en gritos pero luego bajando la voz.

–Sigo insistiendo, que te lo explique tu amigo Jack.

¡Que no es mi amigo! Aggggghhh.

Suena la bocina del auto de Lily.

– ¡Mierda! ¡Ya vinieron por Hela! Quédate aquí Fede, no bajes–le digo.

Por supuesto, si su familia lo echó fue por algo, no creo que Lily quiera ver a Frederick…se formaría la tercera guerra mundial. O eso creo ¡Como nade me explica, no sé qué mierda creer!

–Está bien, tu hermano está cocinando la cena–me avisa Fede.

Me rio del comentario y cargo a Hela, bajo por las escaleras y abro la puerta, Lily está en su auto negro sonriéndonos.

– ¡Hola! –saludo desde la puerta y camino hacia el auto.

–Hola Grace, hola mi niña–nos saluda Lily.

–Grace–me susurra Hela al oído–por favod, no me dijes ir, no quelo ver a Ángela.

– ¿Mañana la traes? –le pregunto a Lily–si quieres la dejas.

Lily me sonríe con tristeza.

–Creo que no va a poder ser–dice de una manera algo triste.

Hela muestra su labio inferior y me da un besito en la mejilla.

–Espero verte pionto Grace–me susurra Hela.

–Yo igual–le respondo y le devuelvo el besito.

Meto a Hela en la parte de atrás–donde está su silla.

–Gracias–me dice Lily.

Frunzo los labios tratando de sonreír y ella se marcha.

Subo rápidamente a mi habitación ¿Por qué Frederick vino a verme? Yo nunca se lo pedí, yo solo le dije que me dijera cuando era mi cita, para yo ir para allá ¡No para que él viniera hasta aquí! Ni siquiera sé cómo encontró mi casa, pero bueno…en realidad me alegra verlo, por cierto lado me da rabia verlo porque nadie me quiere contar que es lo que mierda pasa, pero quiero a Fede, siento que es un buen amigo.

–Listo–digo al entrar a mi habitación.

Fede está hablando con Jay.

– ¿Dónde están nuestros padres? –le pregunto a Jay.

Espera. ¿Qué dije? ¿De verdad dije <>? Esto es extraño.

–Salieron hace una hora–me responde Jay.

–Hum, bueno Fede, ¿Qué me cuentas? ¿Cuándo es mi siguiente cita?

Quiero ver a mi mejor amiga.

–Tu siguiente cita es el miércoles que viene.

–Genial, tengo que decirle a Alice, ya la quiero ver.

Suena el teléfono de Jay.

–Permiso–dice para contestar el teléfono y sale de mi habitación.

Me encojo de hombros y miro a Fede que me sonríe, le devuelvo la sonrisa y se hace el silencio hasta que viene la gran Grace y lo rompe.

–Fede… ¿Por qué nadie me quiere contar? –le pregunto un poco dolida.

–Ay, por favor, no quiero discutir, Grace–deja de mirarme y hace un gesto de fastidio.

Frunzo los labios y me volteo para salir de mi habitación.

–Grace…–me dice Fede.

No le presto atención y sigo caminando.

–Grace–insiste.

Me volteo y me quedo en donde estoy.

–Por favor, ven–me dice, parece que de verdad quiere que vaya.

–No ¿para qué? ¿Para que no me cuentes ni expliques nada de lo que sucede?

–Vamos, Grace–me insiste Frederick.

Coloco los ojos en blanco y camino hacia él, Fede se ríe.

– ¿De qué te ríes? –trato de no reír

–De ti y de tu amargura–me responde.

Me acerco hasta donde él está sentado y me hala, haciendo que caiga sobre su regazo de golpe.

Creo…creo que estoy en un lugar muy… ¿Intimo?

–Frederick, no puedo sentarme en donde estoy sentada ¿Sabes?

Fede me sonríe.

– ¿Y quién te dijo que no podías? Además…yo soy el que manda en mi cuerpo, no te he dicho que no puedes, tú mandas en el tuyo y aun no te has levantado, eso significa que nuestros cuerpos están a gusto.

–Frederick…–insisto sin mirarlo–se supone que una buena chica no se sentaría en el regazo de su doctor.

Fede me suelta y me levanto, luego él se levanta también y me abraza haciendo que me pegue tanto a él que un poco más y chocamos las cabezas.

Me rio.

– ¿Estás loco? –le digo entre risas mirándole sus hermosos ojos.

Pero seguiré diciéndolo: como los de Jack ninguno, ni porque sean gemelos.

–Me dijiste que no podías estar sentada, así que ahora estás parada, no tienes escusa.

–Pero estoy parada de una manera que…

No me deja terminar, simplemente siento sus labios cuando ya están sobre los míos, sus labios son suaves, calentitos, y muy pero muy lindos igual que él.

Fede tiene su boca pegada a la mía, sus labios tratan de moverse y abrir un espacio que yo no quiero abrir pero…no logro aguantar y abro los míos, haciendo que él pueda introducir su lengua en mi boca, le devuelvo el beso sin poder evitarlo, nuestras lenguas se entrelazan y aunque quiero parar no puedo. Extrañaba tanto besar a alguien de esa manera, aunque me encantaría que fuese Jack, no mi mejor amigo…bueno, en realidad mi doctor.

Me despego de Frederick y agarro aire.

–Frederick, eso estuvo mal–le digo mirando su pecho, ahora me da pena verlo a los ojos.

– ¿Entonces por qué me devolviste el beso?

– ¡No entremos por ese lado! –le grito evitando reírme mientras el frunce los labios.

–Si…ok…adiós–dice Jay entrando a mi habitación.

Fede y yo volteamos a verlo, Jay frunce el ceño.

– ¿Qué…que les sucede? ¿Por qué me ven así? –pregunta extrañado entrecerrando los ojos.

¿Qué por qué? ¡Pregúntale a él!

Fede y yo nos miramos y miramos otra vez a Jay.

–Nada–digo yo bruscamente.

–Humm…bien ¿Qué hacemos ahora? –pregunta Jay.

–Armar las camas–responde Fede.

Que buena idea.

Luego que Fede nos ayudara a armar las camas, las mesas y entre otras cosas, comimos y ahora son las 9:19 pm.

–Bueno, me tengo que ir–dice Fede–ya es demasiado tarde.

¿Qué?

–Estás completamente loco, no te puedes ir a las nueve de la noche ¿A qué hora piensas llegar?

Fede se encoge de hombros.

–Quédate–interviene Jay–, me caes bien, puedes dormir en el segundo piso de mi habitación o en el de Liv.

Fede arquea una ceja mirándome.

–No, si te quedas dormirás en el cuarto de Jay, no en el mío.

Jay y Fede se ríen.

–Hasta mañana chicos–dicen mis padres en coro.

–Hasta mañana–respondemos los tres de la misma manera que ellos.

Todos nos reímos y luego nos miramos.

– ¿Te quedarás? –le pregunta Jay a Fede.

Fede se encoje de hombros.

–Si la señorita presente accede me quedo.

–Como dije antes, si pero en la habitación de Jay y no me llames señora–coloco los ojos en blanco.

Fede se ríe y asiente.

–Bueno, iré a acomodar las sabanas para ti–dice Jay y sale de mi habitación.

Suspiro, Fede está a mi lado.

De repente en medio del silencio siento su mano en mi pierna, muy cerca de mi parte media.

–Aléjala–le digo seria.

Él no me hace caso, lo miro, él también me mira y sube la mano por mi pierna.

–Frederick–digo agarrando aire.

– ¿De verdad quieres que la aleje?

No…no lo sé.

La sube más y roza con toda mi parte por encima de la ropa.

Agarro aire entrecortado, él acerca su boca a mi cuello y las hormonas se me disparan, pero aun así lo detengo quitándole la mano y levantándome, enseguida entre Jay.

–Te iba a decir pa…–nos mira como nos miró hace horas– ¿Interrumpí algo?

–No, ya es hora de dormir, adiós Frederick–digo seca.

Fede me mira hasta que sale de la habitación.

Me siento en mi cama, dios mío, terminaré loca con esta familia loca.

Hace alrededor de 1 año

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#49

Capítulo 15: Escapada y encontrada

Me despierto, miro el reloj que Jay me colgó arriba de la puerta de mi habitación, son las 6:23 am. Ayy, que flojera hace, no me quiero levantar, pero creo que ya perdí el sueño, se escuchan los arboles rosando y… ¿Un auto? ¿Estacionándose al frente de mí casa? ¿A esta hora? Me asomo por mi ventanal y es el carro de Lily.

–Mierda–susurro.

Bajo las escaleras rápidamente y abro la puerta, nadie se baja del auto ¿Qué sucede? ¿Por qué estará aquí a esta hora?

El auto arranca rápidamente.

– ¿Eh? –me pregunto en voz baja.

– ¿Qué haces aquí a estas horas?

Doy un salto y veo a Frederick con una taza de café en las manos sentado en el comedor.

–Frederick–digo aliviada–me asustaste.

¿Qué haces tú a estas horas aquí abajo?

– ¿Quién era? –me pregunta.

– ¿El carro?

Fede asiente.

–Era Lily, pero no se bajó ni nada, me pareció extraño–frunzo el ceño.

– ¿Liliana? –coloca cara de asco.

Asiento.

–Ach–dice sin quitar su cara de asco.

–Seguiré durmiendo…o eso creo, no lo sé–digo bostezando.

Me doy media vuelta y camino hacia el pasillo para subir las escaleras.

–Hey–dice Fede.

– ¿Sí? –me volteo.

– ¿Me harías un favor?

Le sonrío.

–De pende.

Fede asiente.

–Bien… ¿Me despertarías?

No entendí ¿Qué tipo de pregunta es esa? ¿Acaso no está despierto?

–Dándome un be…

–Shhhhhhhhhhhhhhhh–le interrumpo caminando rápidamente hacia él y tapándole la boca con las dos manos.

–Ya entendí, ya entendí, no lo vuelvas a decir–le pido con los ojos como platos.

– ¿Sí o no? –me pregunta cuando quito las manos de su boca.

–No–digo y evito reírme.

Esta vez sí camino por el pasillo y subo las escaleras, llego a mi habitación, agarro mi teléfono y le marco a Lily.

– ¿Sí? ¿Qué sucede? –me responde medio adormilada.

¿Ella no acababa de venir? ¿Cómo podría estar durmiendo?

– ¿Lily? –Le pregunto extrañada– ¿Estabas durmiendo?

–Ah, hola Grace, lo siento–bosteza–sí, pero no importa ¿Sucede algo?

–Lo siento. Ehh…te iba a preguntar que por qué viniste a mi casa.

Hay un silencio.

– ¿Cuándo? –me pregunta y se escucha como rápidamente se levanta de la cama.

–Emm, hace unos minutos, por eso me pareció raro que estuvieras dormida, de verdad siento haberte despertado Lily.

Hay otro silencio más largo que el primero.

¿Qué pasa?

– ¿Lily? –pregunto.

–Espera–me dice.

Se escuchan varios pasos

–Oh mierda–susurra.

– ¿Qué pasa?

–Sal, sal de tu casa ahora mismo–dice acelerada.

– ¿Qué?

No entiendo ¿Por qué nunca entiendo]? Es como si los Claesson me hablasen en otro idioma.

– ¡Maldición! ¡Sal de tu casa y vete a un lugar que jamás hayas ido! ¡Ya!

– ¿Por qué? –le pregunto mientras mi corazón va a mil.

Comienzo a quitarme el pijama y a colocarme ropa decente.

–Te lo explico luego, solo vete de tu casa.

Será…

–Bien–cuelgo el teléfono, lo meto en un bolso, meto dinero, hago una nota, la pego a la puerta de mi habitación y bajo por las escaleras rápido, lo más rápido que puedo.

Veo a Frederick aun sentado en la silla del comedor.

–Frederick–digo con voz agitada–necesito que me lleves a cualquier lado que no conozca yo en Georgia.

– ¿Qué? –Fede frunce el ceño– ¿Qué pasa?

–Vámonos–lo halo hacia la puerta.

–Pero…si yo no conozco tampoco–dice inocente.

– ¡Mentiroso! ¡Tú naciste aquí! ¡Por amor a dios Frederick, no es momento de mentir y mucho menos a mí!

Fede suspira.

–Bien, vámonos–ahora si camina sin presión.

Salimos de la casa y nos montamos en el auto de Frederick, arrancamos y comenzamos a ir por un lugar que yo de verdad no conozco.

Primero pasamos por un montón de casas, luego por unos lagos, hasta llegar a un lugar completamente llano, solo se ve la carretera de tierra–de una sola vía–, muchas flores y pasto a nuestro alrededor.

Pero para nuestra sorpresa hay un carro estacionado al final del camino.

– ¿Eh? –se pregunta Fede–jamás un auto pasa por aquí y es el final del camino.

No sé qué decir, poco a poco nos vamos acercando al auto hasta que logramos ver a una chica de cabello castaño claro, al lado del auto negro.

¿Ese no es el mismo auto que estaba en mi casa? ¿El de Lily?

La chica se voltea y veo quien es, es Ángela, no lo puedo creer.

–Ángela–susurra Fede.

Fede se detiene detrás del auto negro y se baja.

– ¡Espera! –le digo pero pareciera que no me escuchara.

Me bajo del auto y los veo a los dos, viéndose a los ojos, no se quitan la mirada de encima.

– ¿Ángela? –le pregunta Fede a ella.

Claro que es ella, es muy obvio.

– ¿Fre-Frederick? –tartamudea Ángela.

No, es tu primo perdido, cosas como estas me hacen colocar siempre los ojos en blanco, sin embargo esto es un momento tan tenso que no tengo ni ganas de colocarlos.

Veo los ojos de Ángela, están llorosos.

¿Qué mierda pasa? Me siento tan inútil.

Los dos no se dirigen ni una palabra más, Ángela levanta el brazo izquierdo y veo como cae una lágrima por su mejilla, Fede camina rápidamente y la abraza. Tengo que admitir que este abrazo está siendo tierno y…me da un poco de envidia, Ángela comienza a llorar fuertemente aferrándose a la camisa de Fede.

¿Qué paaaaaaaasssssaaaaaaaaaaaaaa?

Ángela y Fede se miran… y pff me arrepiento de haber visto.

Frederick besa fuertemente a Ángela, Ángela le devuelve el beso con brusquedad y hasta yo me quedo sin aire.

Bajo la cara de la incomodidad, frunzo los labios, escucho un auto a toda velocidad y me meto al auto de Frederick, suena una bocina y decido no voltear mientras el auto se estaciona detrás de nosotros.

Mis ojos se llenan de lágrimas, los vuelvo a mirar, están abrazados, no sé por qué pero me duele, me duele esto, así que las lágrimas comienzan a caer por mis mejillas. No sé si lloro por que quisiera ser yo quien besara de esa forma a Fede, o quisiera un reencuentro así con Jack, o porque no sé quién se estacionó detrás de nosotros…o porque no sé qué coño pasa, tal vez sea por todo.

Tocan la ventana del auto, volteo y es Lily, abro la puerta, salgo del auto y Lily me abrasa.

– ¿Te han hecho daño? –me pregunta preocupada.

Niego con la cabeza ¿Por qué me harían daño?

–Qué bien, ya regreso–dice mirando hacia donde Fede.

Volteo la cabeza a mi izquierda y veo a Ángela, a Fede y a otro hombre que creo que es el esposo de Lily.

Me siento adentro otra vez.

Lily llega enseguida y comienzan a hablar, veo la cara de Fede y también estaba llorando…vaya, sí que me perdí de mucho y más que no me cuentan un carajo. Lily comienza a gritarle a Ángela y Ángela por primera vez desde que la conocí parece una chica de 16 años, no para de llorar, el hombre trata de calmar a Lily y lo logra, luego de un rato Frederick camina hacia su auto–en donde estoy yo sentada de copiloto–, abre la puerta y yo enseguida abro la mía.

–Grace…–me dice con cara de lamento.

Termino de abrir la puerta y salgo del auto, Frederick hace lo mismo y me mira por arriba del auto, se me colocan los ojos llorosos nuevamente pero me los seco con brusquedad.

Ahora siento que no lo quiero ver jamás.

–Lo siento–me dice con voz ronca.

No le presto atención y camino hacia Lily que está con el esposo–el cual no recuerdo su nombre–mirándome.

Frederick me sigue, Lily le dedica una mirada destructora y volteo a verlo, pero él no se detiene.

–Frederick–digo deteniéndome–basta, no te quiero ver ¿Ok? –no me volteo a verlo pero sé que está parado a unos pasos de mí.

Sigo caminando y llego a Lily, ella me recibe con los brazos abiertos y caigo como una chiquilla cuando encuentra a su mamá.

Comienzo a llorar y sé que Lily y el esposo no dejan de mirar a Frederick.

–Vámonos–dice el esposo de Lily.

Comenzamos a caminar y nos subimos a la camioneta negra–supongo que es la camioneta del esposo de Lily, la camioneta arranca y nos devolvemos por el camino por el cual llegamos, volteo a ver a Frederick y ahí está, parado con los hombros hacia abajo y con la mirada triste, luego Ángela se le acerca por detrás y volteo hacia adelante para no tener que ver nada de sus muestras de afecto.

Llegamos a mi casa, mi madre, mi padre y Jay están sentados en el escaloncito de la entrada, todos con mirada preocupada, Jay es el primero en levantarse, luego mi madre que ayuda a mi padre y caminan hacia la camioneta.

–Hola mamá, hola papá, hola Jay.

– ¿Dónde carajo estabas? –me dice Jay con cara muy enojada.

Yo pensaba que me lo diría mi madre o mi padre, pero me lo dice él.

–Ay vamos, no se van a enojar por irme una hora–respondo un poco furiosa.

– ¿Una hora? –pregunta mi madre en un hilo de voz.

–Ehh…–dice Lily–ya es de mediodía Grace.

Coloco los ojos como platos, frunzo el ceño y miro la cara de Jay que está con el ceño aun fruncido.

–Perdón–les digo.

¿Cómo el tiempo pasó tan rápido? No lo creo, tuvo que ser una broma.

Camino un poco pero mi padre me detiene con su brazo izquierdo.

– ¿Has estado llorando? –me pregunta mi padre.

Termino de caminar hacia mi casa, si decir ni una palabra.

– ¡¿Qué mierda le han hecho?! –grita mi padre.

–Se lo podemos explicar–escucho la voz de Lily.

Pero no me preocupo en escuchar más y entro.

Subo las escaleras y me encierro en mi habitación, como cosa rara me tiro a la cama y comienzo a llorar, no entiendo nada, no sé qué pasa, solo sé que me siento muy mal…

Tocan la puerta y abro los ojos de inmediato, vuelven a tocar y veo hacia mi ventanal, y está oscureciendo, suena un mensaje en mi teléfono e insisten en la puerta.

Ufff ¡Váyanse a la verga todos!

– ¿Qué coño quieren? –grito.

De verdad no estoy de humor.

–Ehh…soy tu papá.

Oh.

–Lo-lo siento papá, ya te abro.

Me levanto de mi cama y le quito el seguro a mi puerta, mi padre pasa con las muletas bajo los brazos, las coloca a un lado de mi puerta y camina agarrado de mí, lo llevo hasta uno de mis muebles y me siento en el que está al frente de él.

–Ya me explicaron todo Grace, no hace falta que me expliques nada.

Tranquilo que tampoco quiero.

Asiento.

–Bien...

Hace alrededor de 1 año

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#50

...quiero que me cuentes que tal te sientes en esta casa.

Se me escapa una sonrisa.

–Me encanta papá, de verdad, pensé que la odiaría pero en serio me gusta.

Mi padre me sonríe.

–Me alegro de escuchar eso de tu boca, hija.

Sonrío con tristeza.

–Extraño a Alice–le digo.

–Resuelto, sé que la echas mucho de menos y mañana viene.

No puede ser.

Abro la boca y sonrío muy alegre.

– ¡Papá! ¡Gracias!

Me levanto y abrazo a mi padre.

–Bueno… ¿Qué tal Jayden? –me pregunta.

–Me cae súper bien.

Hablo en serio, me cae de lo mejor, además, es como tener un hermano mayor, porque su físico y carácter lo hace parecer de 18.

–A mi igual y a tu madre también.

Sonrío.

– ¿Cuándo se va? –le pregunto.

–A eso venia también, se va dentro de 4 días.

De repente mis ánimos caen ¿Tan pronto?

– ¿Qué sucede? –me pregunta mi padre a ver mi cara de preocupación.

No quiero que se vaya…o eso creo.

Es que siento que ya le agarré cariño.

– ¿Tan rápido? ¿No sería un mes? –pregunto con un hilo de voz.

–Si…pero lo mandarán a una escuela en Canadá.

– ¿Canadá? ¿Tan lejos? –mi voz es de decepción.

Mi padre asiente, yo hago lo mismo y dejo de hablar del tema.

–Hablando de escuela, ya tengo que empezar–le recuerdo.

Mi padre se ríe.

–En realidad venía a informarte varias cosas–se vuelve a reír–ya te inscribimos en un colegio, el lunes comienzas en tu nueva preparatoria.

Sonrío.

– ¿De verdad? –le pregunto bastante ansiosa la verdad.

Me alegra oírlo, ya me hace falta, pero nada será igual porque no serán las mismas personas de antes…bueno, no me importa mucho la verdad, nunca fueron tan apegados a mí, solo me tocará adaptarme a esta preparatoria y ya.

–Sí, bueno Grace, tengo que ir a pescar con unos amigos, nos vemos más tarde.

– ¿A pescar a estas horas? –le pregunto arqueando una ceja.

Mi padre se ríe.

–Sí, a pescar unas cuantas frías.

Me rio.

–Ay papá, usted está enfermo–digo entre risas.

–Tengo un pie malo, no el hígado malo, eso no significa que no pueda beber.

Nos reímos y lo ayudo a parar.

Mi padre sale de mi habitación y enseguida pasa Jay.

–Hola–dice Jay.

–Hola–le sonrío con tristeza–entonces te vas, qué mal.

No quiero que se vaya , a veces nos encariñamos con personas demasiado rápido, a veces hasta en horas, es increíble cómo nuestro cuerpo puede hacer sentir tantas cosas por una persona que a penas y conocemos, quiero que se quede, podríamos llegar a ser buenos amigos o hermanos.

–Sí, yo digo lo mismo–se encoje de hombros.

Jay se sienta en el sofá donde estaba mi padre.

Nos miramos frunciendo los labios.

–Te voy a extrañar <>–me dice Jay resaltando la palabra “hermanita”

Me rio y le sonrío.

–Y yo a ti <>–le respondo de la misma manera.

Nos sonreímos y comenzamos a hablar de todo lo que ha sucedido en el día.

Despierto, son las 8:32 am. ¡Hoy viene Alice! Qué bien, la extraño tanto. Ahora que recuerdo, ayer no vi el mensaje que me pasaron porque le abrí la puerta a mi padre, busco mi teléfono y es un mensaje de Alice diciéndome que llegaría hoy como a las 10:00 am a mi casa y un mensaje de Lily diciéndome que traería a Hela, doy un saltito de alegría, estoy feliz.

Me voy a mi cuarto de baño, me cepillo los dientes y me doy una ducha, luego salgo y bajo con todas las energías puertas.

Ya son las 9:15 am.

¡Estoy emocionada!

– ¡Buenos días! –digo saltando hasta la cocina.

–Buenos días, Grace–responde Jay, que está sentado en el sofá.

–Buenos días mi niña–responde mi padre.

– ¿Qué te tiene de tan buen humor? –me pregunta mi madre sonriendo mientras cocina el desayuno.

–Que hoy viene Alice–dice mi padre.

¡Por supuesto! ¿Qué más me pondría así?

Mi padre se levanta y va a su habitación.

– ¿Tan extraño es que esté feliz en estos tiempos? –le pregunto a mi madre que se ríe y niega con la cabeza.

–Bueno ¿Qué hora viene Alice? –pregunta mi madre sonriéndome.

Suena el timbre.

–Creo que ya–digo saltando.

Seguro no había nada de tráfico.

–Y yo creo que tengo que poner otro plato–dice mi mamá y yo comienzo a saltar hasta la puerta.

Mi padre sale de su habitación, abro la puerta con una sonrisa y esa sonrisa se me congela, se queda ahí, como si el mundo se detuviese de golpe.

–Jack–digo casi sin aire.

Hace alrededor de 1 año

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#51

Capítulo 16: Un momento de locura

No lo puedo creer, Jack está aquí ¿Es él de verdad? Miro sus ojos, y si, son mis ojos, los ojos que me enamoraron, sus únicos y brillantes ojos azules. Es él, es Jack, no puede ser. Jack está vestido con una camisa blanca que tiene unas letras azul oscuro, tiene el cabello de un lado hacia arriba–como me encanta–un jean y unos Converse blancos. A su lado derecho está un hombre muy alto, vestido con traje, ojos oscuros y cabello oscuro, a su izquierda un hombre también con traje un poco más bajo que el otro, pero muy parecidos entre sí, supongo se son guardaespaldas.

No me da tiempo de decir más cuando Jack me acurruca en sus brazos–creo que ha sido el momento más relajado desde que me mudé a Georgia; Jack me completa y sus abrazos me hacen sentir segura–, me besa con brusquedad, con tanta brusquedad que siento que jamás había besado así, este beso me dice un “te eché tanto de menos”, su beso hace que me transforme en otra persona, que suba al cielo y sienta que vuelo, no estoy consciente de quien carraspea, pero luego recuerdo que mi padre estaba saliendo de su habitación cuando abrí la puerta, me rio entre el beso sabiendo que Jay, mi papá y esos dos hombres nos observan, no era consiente hasta que mi padre carraspeó, pero no me importa, lo amo, lo amo tanto que no me importa lo que pasa alrededor.

–Vaya…–dice Jay.

¿Vaya qué? ¿Celoso de no tener un Jack al cual besar?

– ¿Quién…? –mi madre trata de preguntar pero supongo que se asoma a ver y se queda callada–oh.

Me vuelvo a reír y me despego de los labios de Jack, agarro aire y volteo a ver a mi madre.

Me quiero ir de aquí y seguir besando al chico que amo.

–Eh…estaré afuera–digo agarrándole la mano a Jack y saliendo de la casa. Pero Jack se queda parado viendo hacia dentro, me devuelvo y miro su cara, su bella y hermosa cara, el rostro que más amo en esta vida.

Está frunciendo el ceño y ladeando la cabeza ¿Qué pasa?

– ¿Qué? –le pregunto.

Me señala a Jay con un gesto en la cara.

Oh, él, bah que se vaya a la mierda, ahorita no estoy para nadie que no sea Jack.

–Luego te lo presento, él es el mocoso–arrugo la cara y Jack se ríe.

O por dios, cómo amo su risa, su sonrisa, su mirada, sus besos, sus abrazos, su todo, él es mi todo favorito.

Lo halo hacia afuera y me abraza por detrás. Lo amo, como lo amo, odio discutir con él–esa fue la última vez que hablé con él por teléfono, pero ahora lo tengo aquí–. Jack me voltea y me besa, esta vez con delicadeza, le devuelvo el beso, agarrándole la cara y luego acariciando su cabello.

–Como…–dice Jack entre besos–te…–me vuelve a besar–extrañé…

Muero por dentro.

Y yo a ti también, nene, no sabes cuánto.

Mientras caminamos me da besos cortos, no me deja ni hablar.

Nos detenemos y me agarra con sus hermosas manos mi rostro.

–Grace, te amo y vine solo para explicarte todo lo que no te podía explicar por teléfono, pero sobre todo te vine a demostrar lo mucho que te amo, de verdad.

Lo sé, mi amor, si no, no estuvieses aquí, ahora está confirmadísimo, eres mi chico perfecto.

–Jack, de verdad no quería decirte todo lo que te dije por teléfono, yo también te amo y demasiado.

Jack me sonríe.

Te amo, te amo, te amo, te amo tanto.

–Ya lo sé, tus besos te delatan–me rio ridículamente–me dijeron que me amas, que me extrañaste con locura, que quieres que te bese de nuevo–me sonríe y me da un beso corto–este me dijo que no te gusto porque…

–…porque quiero uno largo–le termino la frase y lo beso, le doy un beso largo y él sonríe en medio beso.

–Te extrañé mi niña.

<> al fin lo escucho decir eso de nuevo en persona.

Estoy justo en ese momento cuando lo único que puedes hacer es besarlo, pero te encantaría tirarte al piso con esa persona y matar en el suelo todo lo acumulado en este tiempo que no nos hemos visto, que ha sido corto, pero infinito para él y para mí.

–Yo…un poco nada más–digo, Jack mira a sus guardaespaldas y ellos se retiraran.

Jack me carga y comienza a caminar entre los árboles.

– ¿Qué haces? –protesto y me rio.

– ¿Estas consiente de que me acabas de decir un poco nada más? –asiento y me rio mientras me mira con sus ojos azules– ¿Estás consiente de lo que eso produce en mí? –Asiento nuevamente y me muerdo el labio inferior tratando de no reírme–ahora lo más importante ¿Sabes cuánto tiempo llevo sin verte? –Asiento y me baja–entonces… ¿Por qué me dices eso si sabes que te voy a matar a besos?

Me rio.

Eso es lo que quiero.

–Pero… ¿Por qué le dijiste a esos tipos que se fueran? Podías hacerlo al frente de ellos.

Te deseo y no me importan los que están a mí alrededor. Jack niega con la cabeza y me pega al tronco de un árbol, coloca un brazo a mi lado derecho de mi cabeza y con su mano derecha me agarra la quijada.

– ¿Me besaras bruscamente? –le pregunto arqueando una ceja.

Por favor, por favor, por favor.

Jack arquea una ceja, se ríe y se pega mucho más a mí.

–Un poco nada más–dice, pega sus labios con los míos, su lengua explora toda mi boca, hasta que le devuelvo el beso y hacemos un juego de lenguas.

Siento sus labios como rosan con los míos de la manera más excitante posible. Su cuerpo cada vez roza con el mío más y más fuerte, sintiendo su erección sobre mi cuerpo, está dura, se nota que me extrañó. Jack agarra aire y continúa con sus besos matadores. Me muerde el labio inferior y sin darme cuenta baja a mi cuello. Me besa el cuello y cada vez mi respiración se acelera más, no solo sus besos bajan, sino su mano derecha, pasando por mi trasero, luego yendo hacia adelante, sus dedos rozan con mi parte por encima de la ropa, dios, dios, dios…moriré aquí.

Jadeo y lo detengo, no quiero perder el control.

–Jack –susurro y se detiene.

Me mira y frunce el ceño.

– ¿Qué pasa? –me pregunta muy extrañado.

Cierro los ojos agarrando aire.

–No, no puedo–le digo.

– ¿Qué cosa? –se pregunta y se aleja de mí un poco.

–No puedo estar aquí en medio de los arboles besándote cuando sé que no puedo hacer más nada, te deseo y lo sabes, pero aquí no, lo desearía con toda mi alma, en donde fuera me entregaría a ti pero no se puede aquí.

–Lo sé–me sonríe y se acerca a mi colocando su frente con la mía, haciéndolo mirar a los ojos.

Y justo cuando pienso que seré fuerte y no me perderé en su mirada, lo hago y me siento bien al hacerlo, porque pensé que jamás lo volvería a hacer después de ese día que me despedí de él.

–Solo te quería provocar, quería ver cuánto me extrañabas y veo que bastante.

No hace falta que tú me digas que me extrañaste, tu erección te delata.

Echo una risita y me besa suavemente, mientras me agarra de la mano comenzamos a caminar hacia la casa y enseguida los hombres se colocan detrás de nosotros.

– ¿Quiénes son? ¿Y cómo viniste? –le susurro.

–Oh, lo lamento, él es Peter–señala al hombre más bajo–y él es Kendal–señala al otro hombre.

Los dos asienten de manera formal, yo levanto la mano en forma de saludo, les dedico una sonrisa tímida y Kendal me la devuelve pero Peter me ignora por completo, sigo caminando con los dedos entrelazados en las hermosas manos de Jack. Levanto mi mano en donde él me tiene agarrada y la abrazo, la huelo y le doy un beso.

Extrañaba tanto su olor.

Jack se ríe.

– ¿Qué haces? –me pregunta.

–Aprecio tu olor–le respondo y sonrío.

Me abraza y me da un beso en la frente, nunca me cansaré de repetirme lo mucho que lo amo.

–Oye… ¿No has estado con nadie más cierto?–me pregunta.

Me sonrojo al pensar en el beso que me di con Frederick, pero en realidad no he estado con nadie, Jack siempre fue y seguirá siendo mi todo y mi único chico.

–No–me quedo callada y me siento culpable–solo un beso, pero ya. Tú los das mejor mi amor.

Jack me sonríe y me besa.

Llegamos a mi casa, abro la puerta y me abrazan enseguida.

– ¡Alice! –grito al darme cuenta de quién es.

¡Vaya sorpresa!

–Te extrañé tanto amiga–me dice Aly.

–Y yo a ti.

– ¿Jack? –Se pregunta– ¿Eres Jack o Frederick? Es que te pareces tanto a Jack.

–Soy Jack Alice, soy Jack –dice tratando de no reírse.

A mí me confunden con mi hermano o hermana (el cual no tengo, solo el mocoso ese) y no le vuelvo a hablar más nunca a esa persona.

Alice me deja de abrazar y abraza a Jack.

Oye, oye…no lo abraces tanto.

– ¿Cómo estás? –le pregunta Alice cuando lo deja de abrazar.

–Bien Alice ¿Qué tal tú? –le pregunta Jack.

–Bien–dice Alice con los ojos como platos– ¿Qué haces aquí? –le pregunta.

–Larga historia–decimos Jack y yo a la vez.

Nos reímos y Jack me abraza.

– ¡Oh! Ven–le digo a Jack agarrándolo de la mano, me acerco al sofá en donde está Jay–él es Jay…digo, Jayden mi hermano, el mocoso.

Jack se ríe.

–Ni tan mocoso, apostaría que tiene la misma edad que tú o mayor.

JA, JA, JA, vino chistosito ¿Eh?

Jay se ríe y se levanta, le extiende una mano a Jack y Jack la agarra.

–Mucho gusto, Jack–dice Jack presentándose.

–mucho gusto, Jayden. Me caes bien hermano, por cierto soy menor que esa niñita con la que sales.

Le hago una mueca a Jay y halo a Jack a la cocina.

–Mamá–digo–él es Jack…

Mi madre camina rápidamente hasta dónde estamos y abraza a Jack.

Ay mamá, no me hagas pasar pena.

–Hola chiquillo–lo deja de abrazar y le agarra las manos.

Listo, con eso es suficiente ¿Me lo puedo llevar?

–Me alegro que al fin mi pequeña haya conseguido a alguien–hace una pausa y lo mira

No, no sigas hablando.

–En especial como tú, no te conozco pero me agradas.

Hubiera sido mejor no presentarlo, técnicamente mi madre me dijo solitaria, lo vuelve a abrazar y llega mi padre detrás de mí.

–Hola, chicos–dice mi padre frunciendo los labios.

Suspira y mira a Jack.

–Mucho gusto señor Keller, mi nombre es Jack–se presenta Jack estirando la mano.

Mi padre estrecha su mano con la de Jack.

–El novio de mi hija…vaya–hace un gesto de disgusto a lo que dice.

Jack frunce los labios y me mira.

–Ehh… ¿Le dirás a tus guardaespaldas que pasen? –le...

Hace alrededor de 1 año

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#52

...pregunto.

Ya quiero matar el momento incómodo, muy incómodo.

–No, son muy fastidiosos…tú sabes <>– asiento y todos nos reímos excepto mi padre–oh…lo siento.

Oh, Jack, si dices comentarios como estos mi padre terminará enterrándote.

–Bueno Alice–digo mirando sus ojos verdes– ¿A dónde vamos?

Alice se encoje de hombros.

–Creo que tienes cosas más importantes que hacer–señala a Jack.

– ¿Cuántos días te quedas? –le pregunta Jack a Alice.

–Me voy en tres días–le responde.

–Yo en un mes, así que disfruta con tu amiga en estos tres días.

– ¡Un mes! –gritamos Alice, mi papá y yo al mismo tiempo.

Yo: por felicidad y sorpresa.

Alice: por sorpresa.

Mi padre: por un “Qué mal” bien disimulado.

– ¡Genial! –dice Jay.

Mi madre se ríe y suena el timbre, imagino que serán los guardaespaldas de Jack.

Abro la puerta y es el hombre alto…emm ¿Kendal?

–Dos chicos vienen hacia acá ¿Los detenemos o los conocen?

¿Dos chicos?

Jack, Alice, mi madre, mi padre, Jay y yo nos asomamos a ver quiénes son.

Parecemos unos suricatos.

–No tienes que venir–dice la chica.

Mierda, es Ángela.

–Ángela–dice Jack.

–Frederick–dice Alice.

Luego un auto negro se para y se bajan dos personas con una niña en brazos.

–Hela–digo yo.

– ¿Mike? –dice mi madre.

– ¿Qué? –Gritamos todos a la vez excepto mi madre y Kendal, la miramos, ella mira a Kendal y Kendal a ella.

Ok…no entendí.

Mientras Frederick, Lily, Ángela, el esposo de Lily y Hela, caminan hacia nosotros, nosotros seguimos mirando a mi madre y a Kendal.

– ¿Marilyn? –pregunta Kendal a mi madre.

– ¿Se conocen? –dicen Jack y mi padre a coro.

Frederick me agarra por un brazo y me hala hacia atrás.

– ¡Déjame! –protesto y todos voltean a verme excepto mi madre y Kendal.

Jack camina hasta mí y empuja a Frederick haciendo que me suelte, Jack me abraza.

– ¿Jack? –dice Lily.

– ¿Él es mi papi? –le pregunta Hela a Lily.

No había caído en cuenta, hasta que Hela dijo eso.

Vaya momento.

Lily se limita a asentir y comienza a haber tensión en el ambiente.

Frederick mira a Jack, está muy molesto, yo miro a Ángela, Ángela mira a Frederick, mi madre mira a Kendal y Kendal a ella, Lily ve a Jack, Alice me ve a mí, Jay mira a todos, pero la mirada que más sobresalta es la de Hela, que mira a Jack con amor y Jack que la mira a ella con mucho dolor.

Hela lucha para bajarse de los brazos de Lily y lo logra.

–Hola–le dice Hela a Jack mirándolo a los ojos.

Jack me suelta y da un paso hacia adelante.

–Hola–le responde Jack por fin.

Y allí estamos... todos mirando un encuentro de padre e hija, lo más hermoso que podía pasar en este momento de locura.

Hace alrededor de 1 año

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#53

Capítulo 17: ¿Mami?

–Hola, Grace–me dice Hela sonriéndome.

La saludo con la mano y con una sonrisa.

Hela da un paso y Jack también, de repente la sonrisa de Hela desaparece y mira a Jack con tristeza.

–Papi–dice Hela mientras cae una lágrima por su rostro.

Jack cae de rodillas, comienza a llorar, Hela sale corriendo y lo abraza.

Jack abraza a Hela y veo el amor que hay entre ellos dos.

Creo que voy a llorar.

Ángela gruñe y camina con furia hacia Jack, yo camino más rápido que ella y en pocas palabras soy un escudo, la empujo para evitar que toque a la niña o a Jack.

–No te atrevas–le digo entre dientes con furia en mis ojos.

Nadie se atreve a moverse, hay tención en el ambiente, esa bruja no va a tocar a mi Hela.

–Es mi hija, no la tuya–me responde con mucha rabia la bruja.

Siento como Jack se levanta y se para al a mi lado, tiene a Hela en los brazos.

–Y ella es mi novia, la cual tiene derecho a proteger a <>, porque no es solo tuya, del monstruo que eres con ella.

Frederick se acerca a Ángela y se le coloca de un lado, quedando frente a frente con Jack.

–No me dijiste–me dice Frederick mirándome– ¡Jamás me dijiste que tenías algo con Jack! –me grita.

– ¿Por qué tendría que habértelo dicho? ¡A ti nunca te gustaba hablar de él! –le digo enojada y a gritos, de la misma forma en que me habla.

–Te odio–le dice a Jack–eres lo peor que puede pasar en este mundo, al igual que tú–señala a Hela–ese horrible error ¡Gracias a ti desgraciada…–le grita Frederick a Hela–…tu madre y yo nos separamos! ¡Eres un maldito error de mierda!

– ¡BASTA! –Grito con todas mis fuerzas– ¡Si tienes que gritarle a alguien todas esas mierdas, grítaselas a tu amada! ¡A la que tanto amas! ¡A tu bruja! ¡Ella es el error aquí! No quiero ningún tipo de discusión pero a la única que se le tiene que decir desgraciada es a ella–señalo a Ángela–eres una imbécil, por desaprovechar este hermoso regalo que te dio la vida, tú misma tenías que hacerte cargo de las malditas cosas que cometías… ¿Y qué? conseguí a Hela diciéndole mamá a Lily, porque a ti te odia, te tiene miedo, eres una pérdida de tiempo y creo, no, mentira, estoy completamente segura que eres la peor elección de madre para Hela.

–Yo quielo qui tú seas mi mami–dice Hela mirándome.

Volteo a verla, no lo puedo creer, lo ha dicho frente a todos.

Jack me mira y mira a Hela, cuando volteo a ver a Ángela ella tiene una mirada de fuego y se apresura a golpearme, algo que no logra porque Jay se mete en el medio y la detiene.

– ¡Suéltame, maldito! –grita Ángela.

Los guardaespaldas se apresuran y agarran a Ángela y a Frederick.

–Llamen a la policía–dice Jack.

–No–dice Lily–podemos resolverlo.

¿Resolverlo? ¡¿Cómo coño lo van a resolver?! ¡Miren por donde vamos! Me atrevería a meterle una buena cachetada a esa bruja.

Hela alarga los brazos hasta mí y yo la cargo, ella se enrosca en mi cuello como siempre lo suele hacer.

– ¿Sedás mi mami, di ahola en adelante? –me pregunta Hela en susurro.

No le respondo porque no sé qué responderle.

–No quieles, is eso–dice Hela mirándome a la cara, colocando sus dos hermosas manos en mis mejillas.

–No, no es eso, sólo que no sé si pueda.

Hela coloca su labio inferior afuera.

–No, no, no, no, por favor no.

Le cae una lágrima por su mejilla y la abrazo.

Jack me mira con amor y me dedica una sonrisa, yo se la devuelvo con timidez.

–Bueno–dice Lily–tenemos que sentarnos a hablar.

¿Hablar? Llévense a estos locos de aquí.

Todos asienten y yo asiento por compromiso.

Creo que cada quien está en su mundo, todos parecieran pensar en algo distinto, espero que eso funcione, porque si no alguien saldrá mal herido.

–Todos en mi casa mañana a las dos en punto, por favor, tenemos que resolver esto como gente adulta y madura que somos–dice Lily con voz profesional y muy seria–vámonos Hela.

–No–responde–ya mi papi está aquí, así que ya mi puedo quedad aquí con él.

–Sí, cierto, déjala conmigo–dice Jack–ya son suficiente tres años sin verla ¿Ok?

–Hela…no quiero más problemas–dice Lily muy frustrada.

La entiendo.

–Pod favod–insiste Hela.

Lily le sonríe con amor, es muy difícil no amar a Hela.

–Está bien, pero solo porque te amo, de resto no te dejaría.

Hela se baja de mis brazos y le da un abrazo a Lily, luego corre hasta mí y la vuelvo a levantar.

–Bien, váyanse todos–dice Lily mirando a Frederick–Alice, también ve mañana al igual que Jayden y los padres de Grace.

Todos asienten.

Frederick y Ángela se montan en el auto de Frederick y se van, sin decir ni una palabra más.

Lily y el esposo se despiden y también se retiran.

Todos entramos a mi casa incluyendo a los guardaespaldas de Jack.

–Bien–digo una vez que todos estamos sentados en el sofá–ahora necesito saber por qué Kendal conoce a mi madre y por qué mi madre conoce a Kendal.

Esto es muy raro y sospechoso, por eso es que tengo que preguntar, para aclarar las cosas, por lo menos en mi mente.

–Él…él era mí…–intenta explicar mi madre.

Creo que no sabe que decir.

–Su esposo–completa Kendal.

– ¿Qué? –gritamos todos en coro.

Kendal sonríe con la cabeza abajo.

Mi padre frunce el ceño.

–Tú…tú eres…–dice mi padre.

¿Tú eres qué?

–Shhhh–interrumpe mi madre a mi padre y le hace una seña de que yo estoy.

– ¿Qué pasa? ¿Acaso no puedo escuchar? Esto es injusto.

Mi padre mira a Kendal como recordándose de algo.

–Pero te dijo Mike–dice Jack, dirigiéndose a Kendal.

–Ese es mi segundo nombre–le responde a su duda.

Ah.

–Oh, ya–responde Jack.

–Bueno–digo y me levanto con Hela en los brazos–me retiro, ya que no me quieren contar–digo exagerando la voz–. Alice ¿Vienes? –le pregunto a Alice.

–Nop, me voy a quedar en casa de mi tía, aprovechando que estoy aquí en Georgia, ya sabes <>–coloca los ojos en blanco y ríe–, nos vemos mañana.

Alice se levanta me da un abrazo y se despide de Hela.

Camino por el pasillo hasta llegar a las escaleras, Hela le pide a Jack que venga con la mano, él se levanta del sofá y me sigue.

–Linda casa–me dice Jack.

–Gracias–le respondo sonriéndole.

–Usteyes hacen linda pareja–dice Hela mirando a Jack.

Jack le sonríe y me giña un ojo ¿Qué sabe Hela de parejas?

Eso me causa risa así que me rio levemente.

Llegamos a mi habitación y cerramos la puerta.

Hela se asoma por mi ventanal mientras Jack me agarra por la cintura y me besa, escuchamos la risita de Hela, nos reímos, abrimos los ojos y miramos a Hela que nos sonríe desde el ventanal.

Hela corre hasta nosotros y nos abraza a ambos.

–Quielo qui sean mis padres–dice Hela susurrando.

Jack la carga, caminamos hasta mi sofá, nos sentamos y Hela se sienta en el medio de nosotros, recostándose de Jack.

–Tienes una hija hermosa, Jack, es la niña más bella que he conocido.

Jack me sonríe y me besa en la frente, luego hace lo mismo con Hela.

– ¿Sedás mi mami, intonces? –me pregunta Hela mirándome.

No respondo.

– ¿Serás o no? –insiste Jack con cara divertida.

–Jack…–digo con una expresión triste–tengo dieciséis años, no puedo tener la custodia de una niña de tres años. ¿Entonces cuando pude haber tenido a una niña que tiene tres años? ¿A los trece años? De verdad seria horrible.

–No tiene que ser así, simplemente cuidarás de ella como si fuese tuya–dice Jack mientras Hela y él me miran.

–No estoy lista para cuidar de otra persona, si no puedo cuidar de mí, imagínate yo cuidando a una niña que necesita más atención que uno mismo, de verdad no me veo siendo responsable de una niña–miro a Hela–tan hermosa como tú–le digo dándole un pequeño golpecito en la punta de su nariz, con mi dedo índice, mientras me sonríe.

–Grace yo estaré contigo, y con Hela, si podrás–me anima.

–Shi podrás–repite Hela sonriéndome–sedás una mami perfecta.

Sonrío y Hela me abraza.

– ¿Lo ves? Ella te ama, creo que tanto como yo.

–O más–dice Hela mirando a Jack y sonriéndole.

–No lo creo–le responde Jack haciéndole una mueca.

Me rio y le doy un beso en la mejilla a Hela.

Rato después Hela se queda dormida y Jack comienza a hablarme.

–Oye, se supone que yo te tendría que haber dicho lo de Hela, en realidad para eso vine, pero…pasó esto y de verdad lo lamento, lamento no haberte contado nada y que te hayas enterado así.

Me encojo de hombros.

–Jack…a Hela se le escapó sin querer que eras su padre cuando vio a Frederick y se preguntó si eras tú o su tío.

Jack coloca los ojos como platos.

– ¿En serio? Por eso no quería que te acercaras a ella, porque yo sé que ella es consiente y me daba miedo de que te enteraras.

Lo sé.

–Si…supuestamente ella solo te había visto en fotos.

–Lily sinceramente no obedece–niega con la cabeza.

–Sí, pero si te pones a ver estuvo bien que Hela viera quién es su padre real, sino no te hubiese reconocido hoy.

Jack asiente y nos quedamos callados.

– ¿La llevo a la habitación? –me pregunta Jack.

Hela está dormida en mis brazos, amo a esta niña.

–No, no importa–respondo.

Desearía que durmiera en mis brazos siempre.

–Sí, sí importa, tú y yo nos debemos algo.

Oh, vaya, con tantas cosas ya se me había olvidado.

Me quita a Hela de los brazos y la lleva a una de las habitaciones de visita–en realidad la única que ya tiene la cama y todo armado.

–Listo–dice Jack al regresar.

Le sonrío y me levanto del sofá.

Jack me abraza y me besa.

–Un poco nada más, un poco nada más, un poco nada más–repito provocándolo y riendo.

Jack se ríe y no para de besarme, me lleva a la cama entre besos, me deja por un momento sola mientras cierra la puerta con seguro y las cortinas del ventanal. Regresa a la cama, se coloca encima de mí, me besa en los labios para luego bajar al cuello, todo lentamente.

Comienza a tocarme toda por encima de la ropa, tener sus manos obre mi…me encanta, me excita y me vuelve loca, ya siento como me mojo con sus besos y toques.

–Te extrañe tanto–dice con la respiración acelerada, me...

#54

... desea tanto como yo a él.

– ¿A mí o a mi cuerpo? –le pregunto riendo pero igual de acelerada como él.

–A ti, a tu cuerpo, a tus sentimientos y muestras de afecto, toda tú–dice sin parar de tocarme–eres perfecta Grace, eres mi chica perfecta.

Dios, lo amo tanto.

Comienza a quitarme la blusa lentamente, mientras sigue con sus besos húmedos sobre mi cuerpo, entro en una pequeña crisis de desesperación y trato de quitarme el pantalón, pero Jack me detiene agarrándome las muñecas.

–Nop, yo lo hago–me dice con una mirada intensa, yo no digo nada pero gruño, quiero estar desnuda, quiero que él esté desnudo, ya quiero sentirlo.

Jack me vuelve a besar en los labios, baja a mi cuello, luego a mis pechos, cuando besa mi vientre me arqueo y él mete las manos por detrás para quitarme el pantalón, las puntas de sus dedos se deslizan por mi cuerpo y me da escalofríos, al quitarlo sube de esa misma manera, lentamente, cuando llega a mi ropa interior la mueve a un lado e introduce sus dedos, agarro aire fuerte mente y cierro la boca para no hacer ruido, es difícil no hacer ruido, quisiera gritar, en serio.

Saca sus dedos y los vuelve a meter, sigue y me produce mover las caderas a su ritmo, luego de un tiempito los saca, me quita las zapatillas y vuelve a subirse sobre mí, le quito la camisa entre besos, pero quiero estar arriba, así que intento dárselo a entender, cuando lo logro me mira extrañado.

– ¿Qué? –le pregunto evitando reírme.

–Estás activa–dice arqueando una ceja.

–Mi amor, te deseo tanto que creo que te haría un baile–digo riendo.

Me bajo de él para quitarle el pantalón, lo tiro a un lado, miro un momento a Jack, le sonrío sexy, él hace lo mismo y se ríe, me subo nuevamente sobre él, comienzo a calentarlo más moviendo mis caderas, él me besa el cuello, luego baja a mis pechos quitándome el sujetador, lamiéndolos, moviendo su boca en mis pechos.

Cierro los ojos y cuando menos me doy cuenta ya estoy abajo.

Baja a mi parte, me quita la ropa interior, acerca su cara allí y me mira mientras da besos alrededor.

–Ok…eso es muy sádico y excitante a la vez–digo con la voz entrecortada de deseo.

Me mira una vez más, me sonríe malvado y baja a la parte donde está más mojada, pasa la lengua lentamente, comienzo a jadear, dios mío qué sensación. Me hala por la cintura haciendo que su lengua se hunda más, sienta todo más intenso.

Moriré aquí mismo dios mío.

–Estás súper mojada, no te corras aun, Grace–me dice algo preocupado.

Asiento con dificultad, él sigue y siento como mis paredes se siguen inundando y se aprietan entre sí, doy un pequeño grito, de verdad no aguanto.

–Shhhh, calla nena–me dice y evita reírse.

Se levanta, se quita el bóxer y al fin estamos completamente desnudos, se coloca en posición, lo introduce, haciéndome sentir por fin viva.

Jack comienza a moverse lentamente y vuelvo a entrar en desesperación.

– ¡Jack! –digo casi odiándolo.

– ¿Qué? –me pregunta entre risas.

– ¡No pares! –Digo, él sigue lentamente– ¡Podrías darle rápido! ¡Estoy perdiendo la paciencia!

Él se ríe, sale de mí y cuando lo vuelve a introducir lo hace mucho más fuerte, me besa enseguida y así se nos va la noche.

Suena la puerta de mi habitación, miro el reloj y son las 4:35 am. ¿Qué sucede? Me desperezo y Jack ni medio ojo abre, me pongo una bata de dormir y abro la puerta, es Hela.

–Hola, cariño ¿Qué sucede? –me agacho y veo su rostro mojado de lágrimas.

Hela me abraza.

–Tuve un sueño feo, mami.

Oh no, me acaba de decir… ¿Mami?

La cargo y cierro la puerta, me acuesto en el sofá con ella y recuesto su cabeza sobre mi pecho, le quito el cabello de la cara y le acaricio el cabello.

–No pasa nada, solo fue un sueño–le digo mientras le hago cariño–los seños feos siempre se quedan como lo que son: sueños feos. Pero los bonitos los puedes hacer realidad con esfuerzo.

Poco a poco Hela va serrando sus parpaditos y se queda dormida en mi pecho, sin darme cuenta yo también me quedo dormida así.

–Mi amor–susurra una voz hermosa–mi amor, mis niñas hermosas, despiértense.

Abro un poco los ojos y veo a Jack ahí arrodillado acariciándome el cabello, le sonrío y me quejo porque no me quiero levantar, luego miro hacia mi pecho y ahí está Hela dormida.

Vaya…se me había olvidado, no estoy acostumbrada.

–No serias tan mala madre…te lo dije–me susurra Jack arqueando una ceja.

Hela se queja.

–Shhhh–dice Hela con los ojos cerrados.

Jack y yo nos reímos bajito.

Mi mano derecha está sobre la espalda de Hela y la izquierda la utilizo para traer la cara de Jack hasta la mía, lo beso con suavidad, pero la saliva hace que suene.

–Shhhh–repite Hela y nos volvemos a reír.

Trato de levantarme pero no lo logro porque Hela me lo prohíbe.

–No mami, no, Todavía estoy yumiendo–dice Hela aun con los ojos cerrados.

Jack me mira cuando Hela dice <> y yo frunzo los labios y la miro.

–Jack, de verdad no pu…

–Grace–me interrumpe–inténtalo, por favor, por ella, por mí, pero inténtalo, ella te ama, siente que tú eres su verdadera madre.

– ¡Pero no lo soy! ¡Soy casi una niña como ella!

Jack coloca los ojos en blanco.

–Por favor–insiste–, piénsalo por lo menos.

Asiento algo dudosa, me siento en el sofá colocando a Hela sobre mi hombro y luego la acuesto sobre mi cama.

Son las 11:12 am. Jack, Jay, mi madre y mi padre ya desayunaron hace rato, yo no he desayunado para desayunar con Hela.

–Mi amor–me dice Jack–come, recuerda que Hela es una niña y nadie sabe a qué hora se va a levantar.

–No, yo la espero para que no coma solita.

Jay coloca los ojos en blanco y Jack se ríe.

–Luego dices que no serás una buena madre–dice Jack.

Mis padres escuchan y me miran inmediatamente, Jay se ríe porque sabe de qué hablamos.

–Tranquilos–les digo a mis padres–habla de Hela, no de ningún otro bebé.

Jack se ríe y Jay también.

Yo coloco los ojos en blanco y miro a mis padres.

– ¿Mami?

Todos volteamos hacia el pasillo en donde quedan las escaleras al final. Hela está a mitad del pasillo, con su peluche y su cobijita. Camina hasta mí y me abraza por el cuello, mis padres ponen los ojos como platos.

–Tu mami no está aquí cariño–dice mi madre.

–Claro que si–responde Hela mirando a mi madre.

Todos estamos en silencio, mi padre no quita su cara de asombro porque sabe de qué habla la niña, me está diciendo mami a mí.

Jack y Jay solo sonríen.

Mi madre niega con la cabeza.

–Cariño, tu madre está en su casa–insiste mi madre.

–No–Hela me abraza–Grace es mi mueva mami.

Mi madre coloca los ojos como platos, Jay trata de no reírse, Jack me mira con ternura y se muerde el labio inferior, mi padre solo suspira.

–Grace…–comienza mi madre.

Sé que esto va a parar en una discusión.

–Mamá–la interrumpo con voz cortante.

Mi madre me mira, sus ojos me muestran temor.

–Tu mami nueva no es Grace, Grace no–insiste.

–Mamá–insisto yo ahora.

Hela expone su labio inferior. Oh no, no, no, no ¿Qué coño has hecho mamá? Eso es lo que más detesto ver en esta pequeña.

– ¿Ya no eles mi mami mueva? –me pregunta Hela con los ojos llorosos.

Mi madre intenta hablar.

–No Hela, si lo soy–le respondo mientras le seco una lagrimita que cae por su mejilla.

Miro a mi madre molesta.

–Grace…–dice mi padre.

–Lo hablamos luego–respondo.

–Hija…–trata de hablar mi madre.

Ya, no lo soporto.

Se ponen ridículos intentando pelear con una niña de tres años, por dios.

– ¡Dije que lo hablamos luego! –grito enojada.

Me levanto del sofá cargando a Hela y camino a la cocina.

Hela me coloca su pequeña mano en mi rostro y me sonríe, luego se acerca a mi oído.

–Sabias que eras tú–dice como si no quisiera decirlo, de una manera tan baja que no sé cómo logro entender.

Ok…no entiendo realmente a qué se refiere con eso, pero vamos, los niños dicen muchas cosas.

– ¿Qué quieres comer, nena? –le pregunto a Hela colocándole un mechón de cabello detrás de su oreja.

–Lo que vayas a comed tú.

Me rio.

–Entonces un sándwich–le digo.

Hela asiente y me sonríe, voy a la cocina, la coloco en el suelo y ella se recuesta en una de las gavetas.

–Mami–dice Hela mientras yo estoy rellenando los sándwiches.

Volteo a verla, no puedo creer que cuando diga la palabra <> se dirija a mí.

– ¿No conoces a Titi? –me pregunta.

Niego con la cabeza y me rio, Hela saca detrás de sus sabanas un pequeño osito.

–Titi, ella es mi mami–Hela le habla al pequeño osito y luego me mira–, mami él es titi, mi osito protector.

Hela me extiende el oso y me sonríe con timidez.

Agarro el oso y luego la miro.

¿Qué quiere? ¿Qué le hable? De repente me viene un recuerdo de mi madre y yo, cuando yo estaba pequeña.

– ¡Mami! –Le grito a mi mami– ¡Mira lo que me regaló Dana!

Es mi cumpleaños de 4 años, estoy muy contenta, he recibido muchos regalos.

Mi mami camina hasta donde yo estoy.

– ¿Qué te regaló Dana? –me pregunta.

Dana es nuestra ama de casa, es muy agradable, siempre me da cosas, cosas no muy caras pero yo sé que es con amor, así me dice mi mami.

–Mira–le muestro un oso.

– ¡Qué bonito Liv! ¿Cómo se llama?

Frunzo los labios y pienso un nombre, no se me ocurre nada, veo a mi madre que me observa con una sonrisa.

–Rilyn–respondo por fin–Rilyn–confirmo y miro al oso.

– ¿Rilyn? –se pregunta mi mami frunciendo el ceño.

–Sí, de Richard y Marilyn.

Mi mami sonríe y me da un beso en la sien, agarra a Rilyn y comienza a hablar por él.
–Hola, Grace–dice mi mami fingiendo la voz del oso–estoy muuuy contento de vivir aquí contigo.

Mi mami me saca una risita cómica, luego me abraza y coloca a Rilyn entre nosotras, fingiendo también abrazarlo.

–Hola, Helita–digo fingiendo la voz de Titi como mi madre fingía la de Rilyn–tengo mucha hambre ¿Tú no? Creo que tu mami te esperó por muuuchoo rato, deberían comer ya ¿Cierto?

Hela se ríe, es la risa más hermosa que he escuchado, me mira con los ojos brillantes y me...

#55

...sonríe.

De repente me voy del planeta tierra y me veo con Hela más adelante y con Jack a través de sus ojos.

Me veo en una casa grande como esta, veo a Hela corriendo por todos lados, con titi en sus manos, Jack me abraza por la cintura y me da un beso en la mejilla, Hela nos sonríe, la veo un poco más grande, está hermosa.

– ¡Mami! ¡Papi! –dice Hela viéndonos–Emily ya llegó.

¡Emily!

Hela corre hacia mis brazos, la cargo y luego entra una niña mayor que Hela, es Emily, vaya…está tan grande, nos sonríe.

–Vamos a comer–digo sonriéndole, le entrego su osito y sigo rellenando los sándwiches.

Luego volteo hacia la entrada de la cocina y veo a Jack, a Jay, a mi madre y a mi padre, asomados.

Coloco los ojos como platos y Jack me sonríe, todos de un momento a otro se van de allí. Hela y yo nos sentamos en el comedor, ella da pequeños mordiscos y cada vez que muerde me sonríe, eso me causa risa y cómo ve que me causa risa lo hace seguido.

–Está rico mami, gracias–dice Hela mirando su sándwich.

Nadie nos quita los ojos de encima.

–De nada, mi amor–le respondo sonriéndole.

Hela me devuelve la sonrisa y se levanta de su asiento.

–No, no, quédate ahí, no has terminado, Hela.

Hela no presta atención a mi comentario e intenta sentarse en mi regazo, cuando caigo en cuenta qué es lo que quiere, la ayudo.

Hela continúa comiendo y de vez en cuando me mira para sonreírme.

Esta niña me terminará volviendo loca de amor.

Terminamos de comer, Hela, Jack y yo nos vamos a mi habitación para arreglarnos. A las 2:00 pm vamos a casa de Lily.

Espero si se puedan arreglar las cosas.

#56

Capítulo 18: ¿Cómo terminará todo?

– ¿Quién es el más asqueroso aquí? –pregunta Jack con cara burlona.
Hela está en mi regazo mostrándome un juego en mi teléfono, las dos volteamos.
–Tú–dice Hela señalándolo y riéndose.
Jack y yo nos reímos a carcajadas.
– ¿Acaso no respetas a tu padre? –pregunta Jack entre risas.
–Tu peguntaste quien ela il más asquedosito y yo ti respondí que tú–Hela se encoje de hombros–al menos que quielas que ti mienta.
Jack y yo nos volvemos a reír.
–No Hela, está bien, no le mientas nunca a papá–dice Jack agarrándole la quijada.
–Ni a mami–completa Hela y me mira con una sonrisa.
Jack y yo nos sonreímos.
–Bueno, como soy el más asquerosito, me ducho primero.
Hela asiente y le extiende los brazos a Jack.
Él la alza, le da un beso en la mejilla, Hela se ríe y no logro evitar mi sonrisa.
Jack me mira y Hela le susurra algo al oído.
–Díselo tú a Grace…digo, a mami, le encantaría oírlo.
A Hela se le colocan las mejillas rosadas, Jack la deja en el suelo y se dirige al cuarto de baño, me echa una última mirada y me giña el ojo, mientras Hela camina lentamente hacia mí.
–Mami–dice Hela.
–Dime, mi amor.
– ¿Ti puedo decid algo?
–Claro que puedes Hela, siempre.
Hela me sonríe y me abraza, luego se acerca a mi oído.
–Te quiero mucho, mucho, mucho, mucho.
Me rio levemente al escucharla decir eso, pero no es de que me de risa lo que dice, o porque no le crea, me rio por felicidad, de nervios y de tantas cosas lindas que me pasan por la mente, diría que hasta por el corazón me están pasando cosas.
–Y yo a ti Hela. Te quiero mucho, mucho, mucho, eres mi niña consentida.
No sé de dónde salió eso, dicen que todas tenemos una madre interior, pero igual me extraña escucharlo de mi boca, jamás le había hablado de esa manera a algún otro bebé.

Tuve que pedirle una ropa vieja a mi mamá que era mía, porque Hela no trajo ropa de ella, Jack quedó encantado con mi ropa–tengo que admitir que era muy tierna.
–Mamonos, mamonos, mamonos–grita Hela corriendo de un lado para el otro en mi habitación.
Yo me estoy maquillando.
Jack sale del cuarto de baño y me quita mi mano derecha de mi pestaña.
Un poco más y me hace mancharme toda la cara con la máscara.
Me mira a través del espejo y coloco los ojos en blanco.
–No te dañes la cara–dice abrazándome por detrás.
Sonrío y lo miro a través del espejo.
Esto me recuerda a la primera vez que nos besamos.
–Jack…déjame maquillarme–le digo y el coloca los ojos en blanco, niega con la cabeza–por favoooor–coloco mi labio inferior afuera y cara de perrito triste.
Jack se ríe y me besa, coloco mis labios con los suyos de una manera muy cómoda y poco a poco me va acercando a la pared, cuando mi cuerpo pega de la pared Jack me comienza a besar más fuerte, yo quito mis labios de los suyos y respiro.
–Jack, Hela está en la habitación–le recuerdo.
Volteamos y Hela está sentada frente al ventanal, viendo el paisaje y jugando con su osito Titi.
– ¿Quién le regaló ese osito? Le tiene mucho cariño.
Jack me sonríe.
–Era mío, pero lo dejé cuando me fui a Dubái, se llama Rylin pero ella le dice Titi, tal vez no lo sabe pronunciar–se encoje de hombros.
Me quedo boquiabierta.
–Espera ¿Dijiste Rylin? –le pregunto sorprendida.
Él asiente frunciendo el ceño.
– ¡Así se llamaba el mío! –digo como una niña emocionada.
Él se ríe.
– ¿Y en donde está el tuyo? –me pregunta.
Me encojo de hombros.
–No lo sé, un día fui a una feria de niños, me lo llevé y entre tantas cosas, juguetes, niños corriendo por todos lados, lo dejé en algún sitio y nunca lo volví a ver–suspiro–duré como un mes con el pobre peluche nada más.
Jack se ríe.
–Por casualidad ¿Le tenías una cinta pegada en la panza que decía Rylin? –me pregunta.

–No quiero que se me pierda, le pondré su nombre y el mío para que si alguien lo encuentra cuando se me pierda me lo devuelva.
Mi mami sonríe.
–La cinta no agarra con ese material nena.
–Claro que sí.
Mi mami coloca los ojos en blanco y se va a la cocina.

Oh vaya.
– ¡Siiii! Tenía dos, pero la que decía mi nombre se le despegó cuando me subí al auto.
Jack se ríe.
–Ese es tu osito mi amor, si quería que te lo devolvieran pues tenias que esperar como…–piensa un poco–doce años.
Me rio.
–Es increíble.
Suspiramos.
–Estuvimos muy cerca, quién sabe cuántas veces nos cruzamos y nunca nos conocimos…o por lo menos no recordamos si nos hablamos.
Sonrío.
–Hubiese sido la historia más perfecta de todo este universo.
Me acerco a él, lo abrazo por el cuello y lo beso.
Luego miro a Hela.
–Tu hija tiene un cabello hermoso, una carita hermosa, una alma hermosa, toda ella es perfecta, igual que tú.
Jack me sonríe y me vuelve a besar.
–Corrección, nuestra hija.
–Jack…yo no soy su madre.
–No de sangre pero sí de corazón–me levanta la cara–.yo sé que tú puedes Grace, te amo y ella también te ama, eso me dijo hace rato.
–Me dijo que me quería mucho.
Jack niega con la cabeza.
–No, me dijo: “yo amo mucho a Grace, me encanta que sea mi mami” lo recuerdo como si fuese hace rato…y fue hace rato.
Evito reírme.
–Ella me dijo a mí que me quería–insisto.
–Así no es como me lo dijo a mí–arquea una ceja.
–A mí sí, créeme–me encojo de hombros.
– ¿Nos mamos? –pregunta Hela mirándonos desde el ventanal.
Jack y yo asentimos, él me besa, me agarra de la mano y caminamos hacia la puerta.
–Vente mi niña–le digo a Hela estirando mi mano izquierda hacia donde está ella, Hela me sonríe y viene hasta nosotros a saltitos con su Titi.
Bajamos las escaleras y mientras esperamos a que mis padres estén listos nos sentamos en el sofá.
–Jack ¿Cómo llegaste hasta Georgia? Y ¿Cómo sabias en donde estaba yo? –le pregunto.
Es muy extraño.
Jack sonríe de medio lado, me agarra por la quijada y me mira fijamente. De ojos azules a ojos marrones.
–Haría lo que fuera por mi princesa, desde escalar montañas, torres, edificios, paredes con clavos, lo que sea, hasta llegar a escaparme de mi país con gente extranjera, no sé si mi padre ya se enteró de que estoy aquí, pero si se entera quiero que sepa que me voy a quedar aquí contigo, un príncipe jamás abandonaría a su princesa. Te amo, Grace, con locura, hubiese llegado a Georgia o hasta china si me lo pedías o estuvieras allá, por otro lado, vine porque te molestaste conmigo y no quería que las cosas terminaran así–hace una pausa–en realidad no quería que terminaran ni que terminen jamás, eres como un sueño hecho realidad, quiero terminar de crecer contigo, vivir las mejores experiencias a tu lado, quiero formar una familia contigo, claro, ya Hela la comenzó desde muy temprano–ríe entre dientes–pero no significa que no vayas o vayamos a vivir nuestra vida de adolescentes, quisiera tantas cosas Grace, pero que todo sea a tu lado, Hela y tú son lo más importante que hay en mi vida.
–Jack…de verdad que–no me salen las palabras y coloco mi cabeza en su pecho.
Soy demasiado débil, no me aguanto ni una frase bonita.
Jack se ríe levemente porque sabe que soy muy sensible de sentimientos.
–Te amo, Grace–me susurra al oído.
–Y yo a ti–le respondo desde su pecho.
Subo la cara y lo beso, paramos porque escuchamos que algo se cae.
Jack y yo volteamos, Hela tiene los brazos levantados.
–Perdón mami–dice.
Miramos al suelo y es un adorno que mi madre había comprado nuevo, me trago la risa porque sé que a mi madre le molestará y mucho.
–Hela–dice Jack con la voz molesta.
–No, Jack–lo detengo–ven mi amor–le estiro los brazos a Hela y ella viene rápido hasta mí.
–No lo volveré a haced–dice Hela casi en susurros con mucho miedo.
Jack relaja el cuerpo, Hela está nerviosa, espera ¿Estaba llorando? ¡Es como su mami! Llora por cualquier cosa.
Ehh…
Dije mami, bueno…no sé qué decirme al respecto.
–Tranquila, mi niña–la meso en mis brazos–no llores, papá se va a encargar de comprar uno nuevo–miro a Jack y Jack abre la boca de asombro, se ríe y asiente.
– ¿Qué le pasa a mi linda Hela? –pregunta Jay.
–Que rompí un bloma cara, tío–dice Hela entre sollozos.
Todos nos quedamos boquiabierta al escuchar a Hela decirle tío a Jay.
Esta niña sí que entiende rápido.
–He-Hela–tartamudea Jay– ¿Me dijiste tío? –le pregunta con una amplia sonrisa en su rostro.
Hela se seca las lágrimas y asiente.
Todos sonreímos.
– ¿No es eso lo que eles pues? –se pregunta Hela alzando sus pequeñas manitos.
–Sí, Hela, si–le dice Jack.
–Vámonos–dice mi madre.
Todos volteamos a la vez, nadie se había dado cuenta de que estaba allí parada.
Todos asentimos y salimos.
Alice está llegando de una camioneta plateada–supongo que de la tía–y enseguida salimos a casa de Lily.

Llegamos a casa de Lily, son las 2:05 pm justo a tiempo, nos estacionamos y caminamos hacia la casa de Lily, pero Jack se queda mirando la casa de Ángela que anteriormente era su casa. Justo en ese momento sale una señora de unos cuarenta y tantos de la casa del medio–la más grande–, como cosa rara: ojos azules, cabello castaño claro y ropa muy elegante. Hela se le queda viendo y sonríe.
– ¡Hela mi amor! –grita la señora.
Hela suelta mi mano, corre hasta ella, la abraza y le señala con su pequeño dedo a donde está Jack–A mi lado–La señora se queda paralizada y desde aquí puedo ver como sus ojos se llenan de lágrimas.
Hela se baja y la señora se queda inmóvil.
–Mamá–dice Jack bajando la cara y casi en un hilo de voz.
–Jack, oh Jack, mi Jack–dice la señora.
Jack camina rápidamente hasta donde está ella, Hela se abraza a mí y la cargo.
–Ella es mi aguelita–me susurra Hela al oído.
–Que linda es tu abuelita y muy joven.
Extremadamente, parece de cuarenta y dos, pero debe de tener más.
La madre de Jack lo besa en las dos...

#57

...mejillas.
–Te extrañé tanto mamá–dice Jack con voz ronca.
Tres años sin ver a tu madre…yo moriría.
–Y yo a ti hijo.
–Vamos para que conozcas a mi aguelita–propone Hela.
–Grace–me llama Jack.
Camino hasta allí y veo sus rostros rojos, los dos son tan iguales.
–Ella es Grace, mamá–me presenta Jack.
Extiendo mi mano y ella solo me abraza.
–Es mi nueva mami–dice Hela sonriéndole a la abuela, que le devuelve la sonrisa–mi mami perfecta–susurra.
La madre de Jack me sonríe.
–Bienvenida a la familia Grace, mi nombre es Bree.
– ¡Vengan muchachos! –grita Lily desde la puerta de su casa.
Todos caminamos hasta allí y entramos.
Pocos minutos después llega Ángela con Frederick, Frederick no me deja de ver, no sé si con rabia, con odio, con tristeza, pero me ve con un sentimiento en los ojos que no logro definir.
Alice se sienta a mi izquierda, Jack a mi derecha y Hela sube a su habitación.
Todos ya estamos sentados en una sala, esperando que Lily comience.
–Bien–dice Lily–bienvenidos a mi hogar, gracias por venir, de verdad les agradezco que hayan decidido resolver las cosas como gente adulta–hace una pausa y mira a todos los de la sala–estamos todos aquí para resolver una situación Familiar muy complicada. Que se creó…
–Cuando la estúpida cosa que estaba dentro de mí, me pateaba–interrumpe Ángela.
–Ángela–dice Lily con rabia en la voz–por favor–le pide y continua–que se creó a través de Frederick y Jack, quienes jugaban por una misma chica–Lily señala a Ángela–algo que no resultó porque para hacerle saber a esa hermosa chica quien la amaba de verdad…decidieron hacer cosas que se deben hacer bien o vienen las consecuencias, Jack no pensó mucho para hacer las cosas y eso le comenzó a afectar cuando vio que la chica que él supuestamente amaba, estaba embarazada, pero lo peor de todo es que no se sabía de qué hermano era.
–Yo jamás habría hecho tremenda estupidez como cometió el señor aquí presente–Frederick mira a Jack con desprecio y asco.
–Frederick–dice Lily cerrando los ojos–cállate y déjame seguir–luego que Frederick suspira y coloca los ojos en blanco, Lily sigue–bueno, debido a esta discusión entre familias… nuestro padre decide alejar a Jack de todos los problemas…
–Por qué siempre fue su favorito–dice Frederick tan molesto que casi le sale como un grito.
–Por supuesto, quién te va a querer si eres así de tarado y estúpido–dice Jack relajado, recostándose del espaldar–bueno si, Ángela nada más–se encoje de hombros.
– ¡Por favor! –los regaña Lily–Jack, no lo provoques sabes cómo es él–Jack asiente–la familia de Ángela, mi madre y yo, no aceptamos que abortara, no queríamos saber que un Claesson fuese abortado por reverenda estupidez cometida, entonces decidimos todos que dejaríamos nacer al bebé, para ese entonces ya Jack se había ido, Jack no se comunicó más con nosotros, hasta que le dijimos que Hela había nacido, nuestro padre se divorció de mi madre por no querer que abortaran el bebé y porque supuestamente no tenía control sobre nosotros, además, si el tuviese la razón, no le hubiese dejado todo el problema a mi madre, cuando los problemas familiares se resuelven en familia…
– ¿Mami? –Se escucha la vocecita de Hela– ¿Yónde estás? –pregunta y camina hacia el grupo de gente, aun no me ve.
No sé si responder, no sé si quedarme callada, de verdad que estoy entre la espada y la pared.
Todos volteamos.
–Aquí Hela–dice Ángela con desprecio.
– ¡NO! –grita Hela con todas sus fuerzas– ¡TU NO ELES MI MAMI!
Ángela se coloca roja, de rabia.
–Querida–dice Lily–aquí estamos.
–Tú eres mi tía Lia, tú no eres mi mami.
Jack está esperando a que yo diga algo, por cómo me ve, pero no tengo el valor para llamarla.
–Cariño–dice mi madre.
¡Vaya! Mi madre habló, qué sorpresa.
–Tu mami está allí–mi madre me señala y siento el calor en mis mejillas.
Oh dios.
Hela sonríe y viene hacia mí.
–Hola mami, pensé que mi habías dejado–se ríe y me entrega un bolsito que trae juguetes– ¿Me ayudas a recoger mis coshas?
Todos fruncen el ceño.
– ¿Qué cosas mi amor? –le pregunto.
–Para tened mis coshas en muestra casa.
Jack se ríe.
– ¿A dónde piensas que vas niña del demonio?–dice Ángela.
–Te apoyaría, ya que nació de ti–digo yo–pero Hela es todo lo contrario a ti, así que el demonio te lo quedaste para ti sola.
Todos se quedan boquiabiertos.
–Con razón quiere que seas su madre, quiere ser una hija de puta.
Todos están sorprendidos, nadie se mueve.
Hela frunce el ceño, mira a Ángela y le dedica una mirada llena de rabia.
–Uy, qué miedo, la hija de puta me quiere matar–Ángela le saca el dedo del medio y se lo mete en la boca.
–Tú quelias a dos hombres al mismo tiempo ¿Tien es la qui está mal aquí entonches?–dice Hela sin dejar de fruncir el ceño.
Todos nos quedamos como estatuas, incluyendo Ángela.
Ángela coloca cara de asco.
– ¿De dónde sacas esas cosas niña de mierda? –pregunta aunb sorprendida.
Realmente ¿Cómo hela sabe de eso?
– ¿De quién más? De ti–digo mirando a Ángela.
–Queeeeee–dice Jay.
Todos lo miran.
–Ok, perdón–se disculpa y me dan ganas de reírme, pero no lo haré.
–Bueno Hela, deberías irte a tu habitación–dice Lily.
–No, yo mi quedo con mi mami.
Lily asiente.
–Bueno, yo tengo la custodia de Hela, pero Ángela no tiene prohibido ver a Hela.
–Ella mi hace daño–dice Hela.
Esta ridícula me la va a pagar.
–Eres una mentirosa–dice Ángela entre dientes– ¿Cuándo has llegado tú a esta casa con un moretón?
–Los moretones no se ven in la cabeza y los pellizcos se boyan, piensa didícula–dice Hela.
Esa última frase me dio risa, comencé a reírme, uniendo mi risa del “queeeeee” de Jay con el piensa ridícula de Hela.
Jack me sigue con la risa y así hasta llegar a todo el grupo, excepto Frederick.
Somos unos inmaduros de mierda.
–Entonces–continua Lily–yo le voy a otorgar la custodia a Jack. Al fin y al cabo Hela es su hija y él si la quiere de verdad, todos saldremos ganando, pero solo hay alguien que sale perdiendo–todos esperamos en silencio–.Ángela y su familia tendrá que irse, esa casa pertenece a Jack, siempre le ha pertenecido.
Ángela pone mala cara, se levanta y trata de tirársele arriba a Jack, pero los guardias la detienen ¿Qué pretendía hacer? ¿Dañarse las uñas?
Se llevan a Ángela para tranquilizarla.
–Entonces...–dice Frederick– ¿Qué sucede conmigo?
–Tú seguirás siendo Frederick Fleming, lo lamento pero no pertenecerás a esta familia, no te lo mereces.
Ok…admito que en este momento hace falta un “queeeeee” de Jay. Solo pensarlo me causa risa.
–Pero…yo ya no estaré con Ángela–dice Frederick.
– ¿Y eso que importa? –dice Jay.
–Cállate maldito imbécil–le responde Frederick a los golpes.
Jay frunce el ceño.
–Me caías bien, ahora apoyo con todo mí ser a Jack <>
Jay dice cuñado de manera exagerada, creo que para restregarle en la cara a Frederick que es lo que es Jack en mi familia, así él ya lo tenga claro.
Jack lo mira y le sonríe.
–Papá–digo aprovechando el momento–no dejes que se vaya, por favor. Quedémonoslo, yo le echo la comida, y lo saco a pasear–todos nos reímos–como un perrito.
Todos en la sala se ríen nuevamente.
–Si él está de acuerdo en quedarse, perfecto, ya nos hemos encariñado con el muchacho.
–Yupiii–dice Jay jugando– ¡Podré ver a mi sobrina siempre!
Hela se ríe.

Luego de eso hablamos más acerca del papeleo, de donde viviría Hela, de cómo estaría la familia de ahora en adelante y entre otras cosas, por ahora Hela y Jack vivirán en mi casa, hasta que Jack compre una–no quiere su súper mansión, dice que le trae muchos recuerdos–yo encantada de vivir con mi novio y con su hija…nuestra hija, es raro pensarlo pero igual amaría formar una familia con Jack.
El padre de Jack lo logró comunicar y le dijo que si esa era su decisión que para él estaba bien, ya que se había resuelto todo, todo está perfecto.
Le dijo que Emily le echaba mucho de menos y que siempre preguntaba por mí, literalmente el padre de Jack y él se arreglaron, me alegra mucho eso.
Jack, Hela y yo, de verdad sabemos ser una familia, una familia extremadamente joven pero la sabemos conformar.

#58

Capítulo 19: ¿Dónde estará?

Ya es época de festejar, estamos a 12 días de la navidad. El 6 de junio empecé en mi nueva preparatoria, al principio era muy incómodo, no sabía qué hacer, a donde ir, con quien hablar, pero todo fue mucho más sencillo cuando conocí a Bonny De-gener. Bonny es mi amiga más cercana en mi nueva preparatoria, ella siempre se sentaba con Bruno Koch, su hermano Kolet Degener–otro de mis compañeros–, Sherlyn Arce–la novia de Bruno–y Gener Comello–el más bufón de todos ellos–. Ahora yo soy la nueva integrante del grupo, todos son geniales y les agrada Jack, al igual que a Jack le agradan ellos. Hela comenzó en un prescolar en agosto, le en-canta, jamás había ido a uno, o por lo menos a algún otro lugar con más niños. Lily se encargó de todo el papeleo de Hela y de la casa de Jack, ahora Jack ya tiene su casa devuelta–pero no quiere irse allí–y tiene la custodia de Hela. Jay ya está fijo en la familia Keller, ya es Jayden Keller, mi madre se encariñó con Hela demasiado rápido, desde aquel día que hablamos en casa de Lily comenzó a tratarla de otra manera, como si de verdad fuera su nieta, mi madre me confesó que escuchó a Jack decirme todas esas cosas, entonces eso le hizo abrir los ojos y ver que Jack de ver-dad me ama.
Hela ya le dice a mi madre abuela y a mi padre abuelo, mi padre es más seco con Hela, la verdad no es nada igual a mi madre, pero aun así la quiere, me enteré de que Hela cumple el 30 de abril, igual que yo, y que Jack estaba cumpliendo 19 años cuando nos vimos por primera vez–el sábado 14 de mayo–también me expli-có un poco como fue lo que sucedió con Ángela, Frederick y él–cuando Hela esta-ba en el vientre del monstruo–me dijo que su padre no aceptaba a Hela, no de su hijo que más quería–de verdad era su favorito–entonces insistió que ese bebé era de Frederick no de él, al final resultó siendo de Jack porque Frederick no se había acostado con Ángela. También me dijo que la otra vez cuando se canceló la cena, porque había un supuesto problema del retraso del vuelo de sus hermanos…no era eso, era que Lily quería llevarse a Hela a Dubái. Pero el padre de Jack no quería, por cierto lado Jack no quería tampoco pero de todos modos él hubiese querido o no, igual el padre no querría y de igual manera resultó una pelea, que al final se resolvió pero igual Lily salió perdiendo, mejor dicho, Hela salió perdiendo, porque se tuvo que quedar 5 días con la bruja.
También hablé con Emily hace un mes, no he vuelto a hablar con ella porque el padre de Jack ha estado muy ocupado, pero Emily me extraña, ese día que hablé con Emily por Skype, Hela se colocó celosa ¡Celosísima! Luego no me quería ha-blar y me dijo que ya no la quería, Jack y yo no podíamos aguantar la risa ese día con Hela, tuvimos que explicarle todo, hasta que me volvió a hablar. En ese mo-mento pensé << ¿Así de celosa será con su hermana o hermano?>> por supuesto que mucho más adelante.
Me siento distinta, he cambiado; sobre todo por Hela, Hela me cambió la vi-da, tuve que madurar un poco más rápido en el transcurso de meses, pero Hela es la luz de mis ojos, igual que su padre de ojos azules, al que amo y siempre amaré.
Jack y yo no hemos discutido, porque para discutir se necesitan dos o más personas, y en mi caso yo era la que discutía sola…y gracias a él es que no han ha-bido problemas porque Jack sabe llevar las cosas y no hacerlas llegar hasta discu-siones. Además, su forma de reconciliación de cinco minutos es perfecta.
Siempre me calla la boca cuando quiero discutir con besos.
Sonrío al pensar en sus besos.
–Señorita Keller.
Parpadeo varias veces y miro al profesor.
– ¿Si señor Owen? –respondo.
–En una reacción química, 2 g de carbono reaccionan con oxígeno y dan lu-gar a 7,33 de dióxido de carbono. ¿Qué cantidad de oxigeno se ha combinado con el carbono?
–Ehh…se supone que…
Suena el timbre de salida, todos se levantan incluyéndome.
–Será para después señorita Keller, esté más pendiente de la clase–me dice el profesor.
Asiento, suspiro y recojo mis cosas, salvada por la campana. Rio al pensar eso.
– ¡Hey! –me dice Gener desde su mesa, está recogiendo sus cosas igual que yo.
Le sonrío.
– ¿Sí?
–Sherlyn está de cumpleaños hoy, nos invitó a todos–comenzamos a caminar por el pasillo– ¿Vas a ir?
– No lo sé Gener, recuerda que tengo que cuidar a Hela, cualquier cosa les aviso.
–Está bien, nos vemos entonces–me responde.
Gener cruza por uno de los pasillos y yo camino hacia la salida.
Afuera está Jack esperándome en el auto nuevo que se compró, tiene una se-mana con él y todos estos días me ha venido a buscar.
Lo saludo con la mano, luego veo una cabecita pequeña en la parte de atrás, no puedo evitar sonreír y camino más rápido hacia el auto.
Abro la puerta trasera.
– ¡Mami! –grita Hela saltándome a los brazos.
– ¡Mi amor! ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el colegio?
Hela tiene su blusita blanca con rosado, sus pantalones de blujean y unos la-citos a los lados de su cabello, estoy completamente segura que los lacitos rosados se los hizo mi madre…es tan ella.
–Nop–me dice–hoy salimos temprano.
Le doy un beso en la mejilla, la dejo sentada y me voy para adelante.
–Hola nene–saludo a Jack con cara perversa.
Jack se ríe y se inclina para besarme, yo le sigo y nos besamos.
– ¿Por qué Hela salió temprano hoy?–le pregunto.
Es extraño, ellos jamás salen temprano, a menos que haya una emergencia.
–Porque hubo una emergencia en el colegio.
Frunzo el ceño, ahora todo tiene sentido.
–No te vayas a asustar mi amor–me dice al ver mi cara de pánico.
Me preocupa que en el colegio de mi hija haya emergencias, la necesito segu-ra.
¿Para qué me dice esas cosas? ¡Si sabe que si me las dice me pongo más ner-viosa!
–Dime–le pido.
Jack arranca y comenzamos a dirigirnos hacia la casa.
–Bueno–suspira–alguien ha tratado de secuestrar a unos niños–dejo de respi-rar ¿Cómo quiere que no me asuste?–no se sabe si es por dinero, pero esas perso-nas que iban a secuestrar, se arrepintieron y se fueron. Nadie sabe quiénes son, ni por qué se fueron sin terminarse de llevar a ningún niño, pero todo fue muy terrorí-fico para los niños, las profesoras estaban casi llorando al ver como agarraban a los niños. Eran como 8 personas, hombres en específico, pero al final los dejaron tranquilos y se largaron.
–Jack…tenemos que cambiar a Hela de allí–digo casi sin aire–no puede que-darse allí…
¡Ni porque me obliguen se quedará allá mi niña!
–Grace, si la cambiamos no vamos a hacer nada, esos tipos se pueden meter a cualquier prescolar.
– ¡Pero metámosla a uno más seguro!
¿Acaso no piensas? ¡Es tu hija!
–No, Hela se va a quedar allí y punto, además, no secuestraron a nadie.
Pudieron haber secuestrado ¡Los hijos de los demás también importan tanto como Hela para nosotros!
Jack niega con la cabeza, decido quedarme callada, no discutiré más, pero él sabe que no estoy convencida.
Llegamos, bajo a Hela y entramos a la casa.
– ¡Abuela! –grita Hela al ver a mi madre sentada en el sofá.
– ¡Mi niña hermosa! –mi madre la abraza– ¿Qué haces aquí a estas horas?
–Nos querían secuestrar, entonces papi me buscó.
Mi madre me mira con los ojos como platos, miro a Jack con rabia y camino hacia las escaleras.
Que le explique él su mierda
Jack se queda explicándole a mi madre que fue lo que sucedió.
Abro la puerta de mi habitación, dejo mi bolso tirado en la cama y camino a mi cuarto de baño, me doy una ducha muuuuuuyyyy larga y cuando me estoy se-cando el cuerpo en el cuarto de baño–luego de echarme las cremas y todo eso en lo cual duré como cinco minutos–entra Jack desesperado al cuarto de baño.
Doy un pequeño brinco de la impresión, pero todos mis sentimientos desapa-recen cuando veo la cara de Jack: pálida, sin vida y alrededor de los ojos rojos, como si estuviera llorando.
– ¿Qué sucede? –le pregunto nerviosa.
Sé que algo anda mal.
–Hela–dice casi sin aire–no sabemos en dónde está.
Siento como la sangre deja de recorrer por mi cuerpo, me coloco lo primero que veo en mi armario y bajo rápido las escaleras, allí me encuentro a mi madre, a mi padre y a Jay hablando desesperados.
¿Cuánto tiempo pasó? ¿Tarde demasiado?
Todos voltean a verme, los ojos se me colocan llorosos.
Salgo de la casa y comienzo a gritar su nombre por todos los lugares.
Oh por dios, no puede estarme pasando esto a mí…a mí no.
– ¡HELA! –repito y repito pero lo único que consigo es que todos los vecinos salgan de sus casas.
Jack aprovecha y comienza a preguntarles a los vecinos si la vieron, le expli-ca de qué tamaño es y todas sus condiciones físicas.
Comienzo a llorar.
– ¡HELA! –grito nuevamente.
Y de repente…no veo más nada, todo se vuelve negro y la oscuridad me in-vade.

– ¡Mami! –dice Hela al verme llegar a casa– ¿Por qué no te vi al despertar? –me pregunta.
Le sonrío, la abrazo y la beso.
–Hoy fue mi primer día en el colegio mi amor, así será casi siempre hasta que tú también comiences a estudiar.
–Te extrañé mucho mami–me dice Hela colgada de mi cuello.
–Y yo a ti cariño.
Coloca su pequeña nariz sobre mi cuello.
–Hueles a mami–dice entre risitas.
Me rio y me siento en el sofá.
– ¿A que huele mami? –le pregunto.
Me agarra la cara y me mira fijamente a los ojos.
–A rico…a lo más rico que podemos oler–se queda pensando–más que las palomi-tas de maíz.
Le sonrío y coloca su frente contra la mía, entonces recuerdo cuando mi madre y yo hacíamos naricita, coloco mi nariz junto a la de ella y las dos meneamos la ca-beza. Nos reímos y nos abrazamos, mi madre suena la nariz y cuando veo…está llorando. No me había dado cuenta de que estaba allí.
Se acerca a mí y a Hela, nos abraza.
–Eres una estupenda madre, sé que es muy pronto para decirlo, pero lo eres, hija.
Le sonrío y Hela me abraza.

Estoy llorando, recuerdo ese día perfectamente, cuando mi madre me dijo que era una estupenda madre, me sentí tan apoyada, a pesar de que Hela no es mi hija de sangre…
– Mi amor, necesito que te levantes, no he podido salir a buscar a Hela porque tenía que cuidarte.
Abro los ojos y veo a Jack, ha estado...

#59

… llorando.
Me siento y estoy en el sofá de mi casa.
–Vamos–digo seria.
Jack me ayuda a levantar y nos montamos en nuestro auto nuevo.
Tenía que desmayarme en el mejor momento.
– ¿Qué has sabido de ella? –le pregunto.
Jack comienza a manejar, es de noche.
– Nada, no hay rastros de Hela por ningún lado, pero tranquila que la vamos a conseguir.
– ¿Dónde estaba ella? –le pregunto.
–Estaba jugando en el patio, entonces tu madre la llamó para que comiera una merienda, ella no venía, tu madre salió al patio y estaba la pelota de Hela, mas no ella.
Comienzo a llorar otra vez, no lo puedo evitar.
Si algo le llega a pasar a esa niña…no sé qué va a ser de mi vida, yo la amo, la amo demasiado como para perderla. Recuerdo que hace dos meses me dijo algo que me dejó atónita.

– ¿Hela? –La llamo y Hela no responde– ¿Hela mi amor, donde estás?
Bajo las escaleras y no está, la busco por las habitaciones tampoco está, la busco en la biblioteca y en la cocina, tampoco está. Salgo al patio y está recostada de una de las paredes de la casa, tiene las rodillas entre sus brazos.
Me pongo un poco nerviosa.
Camino rápido hasta ella.
– ¿Qué te ha pasado? –le pregunto.
–Nada mami, solo estaba pensando.
¿Los niños piensan como los adolescentes? Frunzo el ceño y me siento a su lado.
Veo que en la rodilla tiene un raspón.
–Hela, te rompiste–digo un poco molesta porque no me había dicho y nerviosa porque jamás le había pasado algo así.
–Por eso me puse a pensar…si la piel es así de suavecita y se rompe en cualquier momento… ¿Qué pasa si…?
– ¿Qué pasa si que, Hela?
–Si los humanos somos como la piel, si los sentimientos humanos son iguales que la piel, y se rompan cuando menos te lo esperas…
Me deja con la boca abierta. ¿Cómo…?
–Hela…–intento decir.
–Nunca me vas a dejar de querer ¿Verdad mami? –me interrumpe.
–Jamás Hela, jamás, quiero que nunca se te olvide eso.
La abrazo, aun pensando en cómo mierda una niña de su edad puede llegar a de-cir algo tan fuerte como esto.

Hela. Te vamos a conseguir mi amor, mi niña, la luz que le da sentido a mi vida, mi todo en un pequeño ser.
–Jack–digo entre sollozos–tenemos que conseguirla, sé que ella está bien, ella está bien–arranco a llorar nuevamente.

Son las 1:34 am. Aún estamos en la calle buscando a Hela, ya colocamos carteles, pero aun la policía no puede hacer nada.
–Grace, mi vida tenemos que ir a descansar, no haremos nada si no podemos buscar mañana–hace una pausa–bueno…más tarde, vámonos.
Niego con la cabeza.
–No me voy a ir a casa sin mi niña, no me voy de aquí hasta encontrarla.
–Grace…no podemos seguir buscando a esta hora, ya es de madrugada. Va-mos a casa, seguimos más tarde, necesitamos descansar.
– ¡No, Jack! ¡No! –comienzo a llorar de impotencia.
Jack me abraza.
–Vamos a descansar, Grace, por Hela.
Asiento mientas lloro, nos montamos en el auto y nos vamos a casa.

#60

Capítulo 20: Desaparecida

Son las 3:12 am, no he podido dormir nada, no dejo de pensar en mi nena. En dónde estará, con quién estará, si está bien, que le habrá pasado, necesito a mi Hela.

–Mami, hoy fue súper divertido, mi encanta el colegio, los niños son un poco fastidiositos pero mi caen bien de todas formas–me dice Hela al llegar de su primer día de escuela.
–Qué bueno, Hela ¿Te gusta mucho?
Hela asiente.
–Mi encanta.
La abrazo.
–Ahora me haces más falta nena–le digo mientras la abrazo.
–Yo se mami, yo también ti extraño mucho.

Ese día cuando llegué yo a casa y no la vi…sentí un vacío inmenso, pero sabía que estaba bien, luego cuando llegó me contó lo feliz que estaba y me alegró saberlo. Pero hoy…hoy llegué a casa y Hela no estaba, no porque estuviera en el colegio, si no que nadie sabía en donde estaba, está desaparecida. Ésta sensación es horrible, es un vacío más grande que el primero que sentí cuando mi abuelo falleció, que cuando dejé a Jack, y cuando Hela no estaba en casa esperándome, ésta es la peor sensación de todas, pensar que tu hija o algo parecido no está en casa y no sabes la razón del por qué…es lo peor. No se lo deseo a nadie.
–Grace–me dice Jack con voz ronca–duerme por favor, dentro de dos horas vamos a salir a buscar a Hela, duerme.
–No puedo Jack.
Jack se levanta y busca algo, luego me entrega el peluche de Hela Titi, lo abrazo y comienzo a llorar, hasta quedarme dormida.


–Mi vida levántate–me dice Jack .
Abro los ojos y me levanto rápidamente, me coloco un abrigo y bajo las escaleras.
– ¿Y el resto? –le pregunto a Jack que viene detrás de mí.
–Salieron hace una hora.
Asiento y abro la puerta.
– ¿Por dónde empezaremos hoy? –pregunto.
–Por el bosque, Alice ya viene con Carter y David, nos van a ayudar.
Asiento y comenzamos a caminar, adentrándonos al bosque.
Comenzamos a gritar su nombre, vemos a todos los lados y no encontramos nada. Caminamos y caminamos…para siempre encontrar el mismo resultado: nada.
Jack y yo nos sentamos en la raíz de un árbol.
–Jack… ¿De verdad piensas que la vamos a conseguir? –le pregunto.
–Sí, Grace, si la vamos a conseguir, estoy completamente seguro.
Asiento y se me escapa una lágrima.
Jack me agarra por la quijada y me la seca.
–Tranquila, mi amor. Si la vamos a encontrar, ella está bien, es una niña inteligente.
– ¿En dónde estará? –le pregunto con voz llorosa evitando empezar a llorar otra vez.
Jack me recuesta sobre su pecho y me abraza.
–En algún lado, Grace, en algún lado.


Hemos buscado por horas y aun no conseguimos nada, son las 8:23 pm. Todavía faltan varias horas para reportarla como desaparecida, la extraño tanto. Recuerdo el día que le dijeron a Jack que ya tenía la custodia…

– ¡Yupiii! –Grita Hela con toda la emoción del mundo– ¡Ya seré de mi mami y mi papi!
Jack y yo nos reímos.
–Sí, hija, sí. Por fin puedo estar contigo como nunca pude a un principio.
Hela le sonríe a Jack y le estira los brazos para que la cargue.
–Ufff, esta niña está muy pesada–dice Jack mientras la carga.
Hela lo abraza.
–Quería desde hace mucho tiempo estar contigo papi.
Jack le sonríe y le da un beso en la mejilla.
Yo no resisto y los abrazo a los dos, Hela se ríe al igual que Jack.
–Los amo demasiado–les digo.
–Y nosotros a ti–responde Jack.
–Y yo más–dice Hela.
Jack y yo nos reímos y nos besamos.
Hela sonríe y nos abraza.

Quiero abrazar a mi Hela, quiero decirle cuanto la amo, quiero estar con ella en estos momentos.
Estamos sentados en la acera de nuestra casa, esperando a que Alice y Jay lleguen, hoy nos dividimos mucho más, pero aun así no funcionó.
Suena el teléfono de Jack.
– ¿Sí? –Responde Jack–Lily ¿Han conseguido algo? –Todos miramos a Jack inmediatamente–ok…si…está bien–Jack mira el teléfono y lo coloca en altavoz.
–Hola a todos–dice Lily a través del teléfono–ya mi gente comenzó la búsqueda profesional, no hemos podido comunicarnos con la policía por las razones obvias. Mi gente comenzó en la madrugada, y sospecha que ha sido alguien de la familia–todos nos miramos con los ojos como platos–pero no de nosotros…de Hela.
Maldición ¡Ángela!
–Sí, sospechan de la madre biológica de Hela, aún no está confirmado. Pero igual ella es la sospechosa más cercana al asunto. Resulta que cuando nos entregó la casa, Ángela rompió todas las cosas que pertenecían a Hela, por supuesto, que ella tenía en su casa, poco después no se supo ni dónde estaba ni qué hacía, y hace un mes o dos, se supo que estaba internada en un manicomio, ya que quería matar a la hija de la mejor amiga de ella–dios mío que enferma–al internarla me informaron que estaba allí y que tenía un problema mental de odio a los niños en específico niñas–creo que eso es lo que tiene la esposa del padre de Jack–. Se coloca horrible cuando le ponen niñas al frente, pero no es cualquier niña, son las niñas con ojos azules y cabello amarillo con raíces castañas o con cabello amarillo normal, lo peor de todo esto no es que esté obsesionada con niñas iguales o parecidas a Hela y las quiera matar, sino que me llamó la madre de Ángela que es una muy buena persona, diciéndome que la llamaron del manicomio, que su hija se había escapado.
Unos jadeos de susto se escuchan a mí alrededor.
Miro hacia arriba de mí y Alice está ahí parada, no sé cuánto tiempo lleva allí, pero por lo que veo, lo suficiente para entender que sucede.
–Lily–digo yo–ya está confirmado, con eso que nos acabas de decir ya es demasiado obvio, ella detesta a Hela y a todo lo que tenga que ver con ella o se parezca a ella ¿Qué más necesitan para saber que Ángela fue?
–Sí, Grace, es cierto, pero recuerda que hay un grupo de hombres que estaban tratando de secuestrar a varios niños en el prescolar de Hela, entonces estamos entre la pandilla y Ángela. El único problema aquí es que no hay evidencias por ningún lado.
–Bueno ¿Qué tenemos que hacer? –pregunta Jack.
–Tendremos que hacer lo que mi gente nos diga, mañana necesito que todos estén en mi casa a las cuatro y media de la mañana, por el bien de Hela y de encontrarla con…–suspira con dolor–con vida.
Siento como mi corazón late lentamente pero con fuerza como tratando de seguir funcionando, solo con decir que Hela está desaparecida, ya me duele el pecho, pero que digan que probablemente no la encontremos con vida…siento que se me destroza el corazón, que dejo de respirar y que en cualquier momento me perderán a mí también.
–Está bien Lily, nos vemos mañana, trata de buscar a más personas, tenemos que conseguir a mi hija.
Se escucha en la voz de Jack el dolor.
–Tranquilo que si la vamos a conseguir hermano, nos vemos mañana.
Lily cuelga el teléfono y Jack nos mira a todos.
Estamos mi madre, mi padre, Alice, David, Carter, Jayden, Bonny, Bruno, Kolet, Sherlyn, Gener, Jack y yo.
–Bien–dice Jack– ¿Se quedarán esta noche? –les pregunta.
–Por supuesto–responde Bruno.
Bruno le tiene mucho cariño a Hela, tanto así que Hela le puso un sobrenombre “Gigantón”.
Hela le dice así por su físico, Bruno es muy alto y fortachón.
–Si Bruno se queda, yo también– dice Sherlyn.
Todos responden que sí.


Son las 3:30 am. Me levanto, me doy una ducha rápida y salgo a despertar al resto, todos se arreglan rápidamente y salimos de casa a las 4:18 am.
Vamos pasando por una parte en donde Hela y yo salimos a caminar hace un mes y recuerdo ese momento.

–Vamos a caminar para allá mami–dice Hela señalándome hacia los árboles.
–Vamos pues.
Caminamos hasta llegar a un lugar lleno de flores, Hela al ver las flores sonríe y me ve.
– ¡Mira mami! –exclama con mucha alegría señalándome todas las flores.
Le sonrío y Hela corre hasta donde están todas las flores, se coloca de rodillas y comienza a arrancar una de cada color, me acerco a ella y me siento cruzando las piernas.
–Cuatro, cinco y seis–cuenta Hela.
Se ríe y me mira con sus tiernos ojos azules.
–Esto es para ti mami–me entrega las flores y no deja de mirarme.
Agarro las flores y le sonrío.
–Gracias mi amor, están hermosas.
–De nada, las mejores mamis se merecen las mejores fiores.
La abrazo y nos quedamos viendo el paisaje.
–Te amo, mami–me dice Hela.
De repente mi corazón da un brinco y comienza a latir fuertemente, no puedo creer que me haya dicho eso, Jack siempre me lo repetía y me decía que ella me amaba, pero jamás lo había dicho ella y ahora veo que es verdad; todo lo que dijo Jack es verdad.
–Yo también te amo, Hela–le respondo y la abrazo más fuerte.
La amo demasiado.

Llegamos a casa de Lily, nos bajamos y entramos a la casa, somos demasiados, pero subimos hasta el tercer piso en donde hay un salón tan grande como la casa, entramos al salón y hay aproximadamente 40 hombres con traje y 12 chicas vestidas de detective.
Vaya.
–Hola y bienvenidos a todos–dice Lily–pasen y hablemos de lo que haremos hoy.
Lily comienza con su introducción, luego explica lo mismo que explicó ayer por el teléfono y nos presenta a un hombre que trabaja para ella.
–Buenos días a todos–dice el hombre–yo soy Michael Murray el jefe de todos los detectives presentes–señala a su alrededor–como ya ha dicho la señorita Claesson estamos aquí por la desaparición de Hela Claesson, sobrina de Liliana Claesson e hija de Jack Claesson–los señala al decir sus nombres–mis colegas y yo nos encargaremos de conseguirla, pero nunca está de más el apoyo de la familia y amigos. Entonces nos vamos a dividir de la siguiente manera, Jack y Liliana Claesson, junto a Grace Keller, irán por el norte de Georgia pasando por el bosque “Chattahoochee National Forest” junto a Gaspar, Noel, Thalía–va señalando a cada quien–, Thomas, Tony, Wener, Pascal, Úrsula, Enzo, German y Dante. Serán el grupo A.
“Alice, Jayden y Marilyn, se irán por el sur, pasarán por Valdosa, casi llegando a Tallahassee, se irán con Marc, Chester, Will, Mader, Brad, Neil, Ted, Coddy, Allan y Dave. Serán el grupo B.
“Carter, Bonny y Bruno se irán por el este, casi llegando a Savannah, se irán con Isaac, Julian, Andy, Marshall, René...

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... Abie, Nick, Oliver, Luke y Nathaly. Serán el grupo C.
“David, Kolet y Gener, Irán por el oeste, casi llegando al Columbus, se irán con Seth, Lynn, Nelly, Tamara, Abraham, Jean, Jonathan, Benny, Ed y Loren. Serán el grupo D.
“Richard y Sherlyn, se quedarán en casa, por si acaso esto no es un secuestro, sino que la niña se perdió y la devuelven, ellos se quedaran con Otto, Paul y Gary. Serán el grupo E.
“El resto de mi equipo se dispersará por el resto de Georgia, incluso más colegas que no están presentes irán a Tallahassee y otras partes de florida, otros estarán en las fronteras y contaremos con el apoyo de la policía dentro de 10 horas que ya se hayan cumplido las 72 horas de la desaparecida Hela Claesson, todos los grupos que van a bosques o lugares retirados se irán en helicópteros, dos helicópteros para cada grupo.
Genial, se ve que los Claesson tienen demasiado dinero.
–En caso de que consigan algo–continua Michael–tienen que llamar a este número a través de los Walkie-talkie que le daremos a cada uno–una chica vestida elegante nos entrega un papel a cada uno–estén muy atentos.
Todos asentimos.
–Bien, todos los grupos únanse–ordena Michael.
Cada grupo se coloca con los suyos.
–Que comience la búsqueda de Hela Claesson.