Preluden6
Rango3 Nivel 11 (122 ptos) | Cuentacuentos freelance
#1

En el principio no habia más que un ser. Podríamos decir que vivo, quienes somos nosotros para decidir que esta vivo o no? Mucho tiempo después nuevas almas aquí y allá. El rey de nuestra región era pues el más fuerte y hermoso, el dio vida a todo allí, aún que fue un violento nacimiento para muchos de ellos. Paso el
Tiempo aunque mínimo para ellos en sus largos ciclos de vida, el rey se había enamorado en ese entonces de una muy diminuta de sus creaciones frágil,fría, desierta, pero hermosa una vez que el aunque sea un poco la acariciaba. Ella correspondía a su amor hasta que en una de las largas noches miro un alma nueva, ya había visto eso antes por supuesto pero esta la intereso mucho más que las riquezas y caricias del rey

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#2

En la playa de un río yacía un caballero, una profunda herida bajaba por su cuello hasta su brazo, la sangre coloreaba la arena y el agua dulce, tranquila caía. Iba a morir sin duda aquellas heridas de guerra no dejan sobrevivientes, así que entregándose a su destino el hombre poso sus ojos sobre el cielo, oscuro profundo y desconocido, la luna, con su brillo distante lo miraba; bañando delicadamente su figura. Que así sea y que mi alma encuentre la misma paz que mis ojos miran en este instante dijo quedamente. La muerte extendía sus brazos sobre el, sintió por un momento como se cerraban aquellas manos llenas de calma y oscuridad, Se detuvieron de pronto y la muerte retrocedió algo ofendida pero resignada. Te he observado, no quiero verte morir ahora - hablo una voz, no era de un hombre tampoco de una mujer, era una voz como un coro de miles sin sexos ni edad. Mirando el río con estelas de su propia sangre justo en el centro una mujer, su cabello largó negro se confundía con la oscuridad de la noche, si no fuese porque se encontraba mojado no hubiese podido distinguirlo de la propia oscuridad, su piel brillaba, un brillo tenue como el de la luna y su piel igual de blanca daba la impresión de ser una ninfa de los ríos, sus ojos fijos en el de un color plata con un rostro tan angelical como terrible. Iba desnuda pero al estar agachada el agua tapaba la mayor parte de su cuerpo. Las palabras no salieron de su boca por más que quería decir algo, pero su espada si pudo sostenerla con fuerza otra vez. Ella dio una rápida mirada al objeto y luego al rostro del hombre, su semblante agónico se había desaparecido, sus labios aún se encontraban pálidos pero su rostro ya había adoptado ese semblante alerta y desafiante. - no voy a hacerte daño, te he salvado la vida - como pudo el hombre se puso de pie, la pérdida de sangre lo había dejado en serio muy debilitado, paso la mano por donde había estado su herida, ahora convertida en una costra gruesa casi cicatrizada - que eres? Acércate, acaso eres una de las criaturas de hefesto enviadas a llevar a los hombres a sus castigos eternos? - la mirada de la mujer no cambió, no pareció ofenderse ni estar confundida por sus palabras - No, no lo soy, solo he venido a salvarte

Hace alrededor de 1 año

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#3

- Tus enemigos han tomado tu hogar y han tomado de esclavos a todos los que aún respiran, te conozco y se porque luchas, sabiendo todo lo que se de ti, no se porque de pronto, quisiste entregarte está vez a morir - Diciendo esto la mujer se había puesto de pie, su cuerpo la cubrió una delgada tela blanca, que se ciño a su figura, era sin duda una diosa griega, eran Hera o artemisa quizás atenea misma, sus palabras turbaron profundamente al cabellero que aún se encontraba pálido y aturdido tanto por la falta de sangre como por la presencia frente a el -no fui bendecido por los dioses con su inmortalidad y su fuerza, la muerte es muy superior a mi, y yo humilde hombre sin honor no lucho por mi vida, he luchado por la de otros y viendome que he perdido no tengo porque quedarme y seguir - la mujer ahora se encontraba entera frente a el era igual de alta como aquellos hombres guerreros su precencia tan intimidante y superior jamás visto semejantes características y sentimiento de inferioridad que sintió al hablarle por otra mujer. - ahora que te digo que hay muchos con vida, que están siendo trasladados en estos momentos a pasar sus cortos días sirviendo a otros que merecen morir mañana que harás ? - la respuesta no tardo - seguir peleando- te equivocas sobre mi - dijo la mujer - no soy una de ellos, no soy una diosa ni una ninfa, soy un alma como tu, que ha nacido de diferente manera a ti y a vivido muy diferente a tus circunstancias, sin embargo, no sólo he venido a salvarte, he venido a unirme a ti en tu lucha, porque mis días son largos, porque tu y los tuyos me acompañan

Hace alrededor de 1 año

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