IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54 (8448 ptos) | Artista reconocido
#1

Sentir tu enorme polla entrando profundamente en mi interior y correrme mirando tu hermoso rostro, es mi idea de felicidad, sea lo que sea eso.

…..............................

No sé si estoy perdiendo el juicio, el poco que me queda. Mis días suceden todos iguales.
"Se te ve muy bien, pareces otra", me dicen. Y así es.
Me siento bien; con esta sensación de evaporación en el cuerpo que me aparta de ti. Siento como si me estuviese elevando del suelo, ligera, ninguna tensión en mi interior. Me sorprendo mirando por la ventana con una estúpida sonrisa . Mi cuerpo está relajado. El hambre dormida, el deseo ausente. Asquerosamente desapegada.
Me cuesta recordar lo que era.

Mi hambre. Solía ser algo parecido al hambre orgánica, al hambre de alimentos, pero no. ¿Ansiedad?; tampoco. Necesidad. Sí, eso es, puta necesidad. Vacío y Deseo. De ti. Del que nunca tendré y aún así era mío por entero.

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Javico
Rango5 Nivel 20
hace más de 1 año

Hola Indigo
En las dos primeras lineas no logras una prosa limpia, pero con
unos pequeños detalles, puede quedar redondo, es decir:

Sentir tu enorme polla entrando profundamente en mi interior y correrme mirando tu hermoso, es mi idea de la felicidad, sea lo que sea eso.

Creo que queda más limpio y directo.

Luego cambiaría "quedaba" por "queda"

También quitaría "uno tras otro" es una obviedad, los días siempre suceden
uno tras otro. Si quitas esa frase verás que le das más fuerza a la siguiente
frase: "todos iguales y todos distintos"

Luego dices: "esta maldita" cambiaría "esta" por " esa" y "maldita"
por un sinónimo, pues la palabra maldita no la repitas tan pronto,
el lenguaje es muy rico, seguro que encuentras otra palabra.

Después, pones 4 gerundios juntos, eso nunca lo hagas, afea la prosa:
"sorprendo" "mirando" "sonriendo" "saliendo" al menos quita 3.

Lo dejo aquí, el deber me llama
espero que sirvan mis puntos de vista
un saludo.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace más de 1 año

Muchas gracias Javico por tus comentarios. cualquier crítica constructiva es bienvenida.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 1 año

El inicio es bastante descrptivo. Nada mal.

Temple
Rango6 Nivel 26
hace 10 meses

Hmm... Algo que creo que se les pasó es "el hambre dormida" sería "dormido", ¿no?

Temple
Rango6 Nivel 26
hace 10 meses

Pero escribiste "*el* hambre dormida" hasta yo sé, el género del adjetivo debe siempre coincidir con el artículo, ¿o hay excepciones?

Y un placer pasar por tus cajitas. @IndigoDolphins_73

RaulZarate
Rango7 Nivel 30
hace 8 meses

"Sentir tu enorme polla entrando profundamente en mi interior y correrme mirando tu hermoso rostro, es mi idea de felicidad, sea lo que sea eso." Hermoso inicio, muy al estilo de ciertos escritores malditos, brutal.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Estupendo comienzo!! Este personaje tiene una personalidad muy marcada desde la caja uno!! Veamos como lo desarrollas porque de momento me encanta ese picantito a chily que desprende!! :D

Flaneta
Rango12 Nivel 56
hace 2 meses

Como sabrá, hasta no hace mucho, las españolas que querían hacer topless sin sobresaltos se iban los findes a las playas de Biarritz. El colmo era encontrarse con alguno de su pueblo (cruzaban la frontera en grupos, no importa lo lejos que estuviera; entonces sí valía la pena ver culos y tetas).
Pues cuando le pregunto, a usted le sucede algo parecido que a esas españolas.
Este... ¿Cómo fue su primera vez?

Ya si eso (su respuesta), otro día me leo el rollo.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 2 meses

¿Algo parecido? ¿Sentirme incómoda? ¿Obnubilarme? ¿Tener sudoraciones? Es usted, Sr. @Flaneta, no puedo evitarlo.
Me alegra verle por aquí pero se que lo pasa mal, usted es más de frasecitas e historias cortas. Ya le escribiré un poema o una carta. ¿Le pone el género epistolar?

Flaneta
Rango12 Nivel 56
hace 2 meses

He leído algún libro que otro también. Lo cierto es que son bastante más los que abandoné. En esto de la lectura, para mí no supone un reto importante concluir lo que una vez empecé. Por diversión, entretenimiento, conocer algo nuevo, aprender... Para viajar prefiero el coche o el tren, el vimana (el sobre) es para teletransportarme a otra dimensión.

Elija las armas: tema y género libre. Mis relatos, quicir, los que llevan a Flaneta como protagonista, serán siempre mis preferidos. Ya fueren oda o diatriba, los leo con máximo interés desde el principio hasta el final. Y, por ende, les entrego mi corazoncito. Si no he perdido la cuenta, me falta uno para los 30.

Se me olvidaba, ya tiene Avatar Flanetario.
Que pase un buen finde como los de antes.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 2 meses

Usted descubrió mi avatar y yo la razón por la que me gusta, Sr. @Flaneta . La impaciencia será mi tónica este finde. No me lo retrase demasiado, por favor. Yo me pondré con lo suyo. Nunca he incluído hombrecillos verdes en mis fantasías, será un buen reto.


#2

Mi deseo eres tú. Siempre has sido tú. Incluso antes de conocerte, cuando solo eras un nombre más entre todos los que oía. Cuando solo eras un hombre más.
Luego te conocí...y me gustaste. Mucho. Te deseé. No como ahora, desde luego. Te deseé como antes había deseado a otros, lo cual fue bastante significativo. En aquella etapa de mi vida no deseaba a nadie ni nada, si acaso dolor o muerte. No sé. ¡Qué más da! Te largaste y no lo lamenté, demasiado ocupada con mi propia mierda. Para tu regreso, años después, ya estaba consciente y te vi. Eras perfecto. Hermoso. Todo lo que significaba belleza, hecho hombre. Cuerpo y alma. Aunque al principio eras básicamente cuerpo, para que voy a negarlo. Caliente. 100% follable. No recuerdo las veces que me masturbé pensando en ti, me humedezco solo al recordarlo..

Robinson_Cutipa
Rango4 Nivel 19
hace más de 1 año

Crudo Indigo. Genial.
Tu historia no debe terminar con un "I fueron felices para siempre"
tu historia debe terminar con un "I cogieron felices para siempre"

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace más de 1 año

🤣🤣Gracias Robinson! No sé si acabará así o no. Lo de "fueron felices..." tengo claro que no.

Javico
Rango5 Nivel 20
hace más de 1 año

Hola Indigo

Repites mucho frases enteras y eso no ayuda, es más cansa
al lector y le agobia, es completamente innecesario, no se logra
ningún efecto.
Luego, como lector, me pierdo cuando dices: "volviste a desaparecer"
¿cuando fue la primera vez que desapareció?

Otro apunte, eso de 100% follable no queda bien y me explico:
es una frase de andar por casa o chabacana, es mejor escribir
con una mayor elegancia aunque se digan guarradas, no sé si
me explico.

Lo dejo aquí, espero que ayude en algo, este comentario
saludos, iba a decir húmedos, pero con este calor
tengo el aire a tope.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 1 año

Vaya mujer. Realmente sincera.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 9 meses

Para gustos los colores. No habia leido estas cajas y de momento me estan gustando, sobre todo tu estilo directo y sin complejos y no estoy de acuerdo con el comentari anterior, al menos a mi no me cansa leerte y me gusta el punto "chabacano" sorprende en el momento apropiado.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Ooooh yeah motherfucker!! :D
Esta tipa me cae de puta madre!!! jajajajajajaja


#3

Fui directa a ti y tú también. Tú lo fuiste más: “¿Quieres acostarte conmigo?” Con cualquier otro me habría bastado para reírme en su cara y largarme, pero tú lo dijiste como algo natural, casi tierno, obviamente conocedor de tu atractivo, por supuesto, pero había algo más. En aquel momento no pude identificarlo; ahora veo que se debía a tu predilección por hacer las cosas simples...y rápido.
Y ambos lo sabíamos. Aquello iba a suceder. No tenía que ver con ser arrogante, tenía que ver con certeza, con confianza, no solo en ti mismo sino en mí. O quizás sí hubo arrogancia, pero qué me muera si no podías permitírtelo. Incluso te hacía más deseable.
En cualquier caso dije que sí. Creo recordar que inmediatamente y con absoluta convicción. Pero una vez resuelta esa pequeña incomodidad, terminaste tu cigarrillo y pediste dos vodkas. Las acompañamos con bollos y nata, ¡qué asco de combinación!, pero eran los restos de mi desayuno. Acabaron siendo varias rondas, al menos para ti. Decidí pararme en la tercera. Porque era mediodía y porque no quería estar borracha para lo que prometía ser el polvo del año. Tú, en cambio, charlabas con la más absoluta normalidad, encantador, divertido, el coqueteo habitual. Incluso parecía que habías cambiado de opinión acerca del sexo de no ser por ciertos destellos oscuros que aparecían a veces en tus ojos.
Tus ojos.
Tu rostro es hermoso. Me pierdo en sus líneas rectas, la perfección de la nariz, tus pómulos marcados, la poderosa mandíbula que me incita a morderla, las arrugas en la frente, el entrecejo que frunces cuando estás absorto en algo o cada vez que quiero pelearme contigo. La cicatriz. Pero son tus grandes ojos azules que no saben estarse callados, los que me atrapan. Brillan, se endurecen, viran al verde, o al gris. Se cierran y me dejan fuera. Ríen o lloran. A veces aliados, otras enemigos... Está bien, volvamos al sexo.

—¿Como quieres hacer esto? —preguntas nada más cerrar la puerta de tu casa.
—¿Te refieres a...? —Me siento terriblemente nerviosa. ¡Mierda, debería haberme tomado al menos una copa más!
—...a follar —respondes con una sonrisa de medio lado.
—¿Por qué? ¿Tienes alguna especie de menú? —Suelo ponerme irónica cuando estoy nerviosa.
—No, el menú es único: sólo hay carne. Pero algunas la prefieren poco hecha y otras más.
—Me gusta la carne casi cruda —suelto con voz ronca, mientras fijo la mirada a la tuya.
Cogiéndome por las caderas, me sientas en el primer mueble que encuentras, me sacas las bragas y te desabrochas los pantalones, mientras me besas ferozmente. Cinco minutos después nos estamos corriendo casi al mismo tiempo. Crudo. Corto. Y COLOSAL.
Podría decir que luego nos duchamos juntos, me preparaste algo de comer y me quedé a dormir contigo después de haber echado otro polvo menos apresurado. Pero no fue así. Recogí mis bragas del suelo y salí por la puerta. Creo que ni siquiera te miré. ¿Soy una zorra?. Es posible. ¿No estaba realmente interesada en ti? Claro que lo estaba. ¿Quería hacerme la dura contigo? Eso no habría servido de nada. No. Así es como es. Como debe ser.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 1 año

Colosal; esa parte fue genial.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 9 meses

Realmente buena y eso que no soy de leer este tipo de textos pero aqui me tienes y eso dice algo de tu forma de escribir.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Me declaro fan de esta tipa y de esta historia.
Es lo último que me quedaba por leer de lo que tienes subido y es sin duda un broche de oro!! De todo lo que tienes por aquí me quedo sin duda con esta historia y tan solo llevo tres cajas pero... ESTE es mi estilo, camarada ;) y me gusta cómo lo llevas, tengo mucha curiosidad por ver qué me depara este truculento y sórdido viaje.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 6 meses

Muchas gracias @Gala_Sanchez_Montero . Yo la amo, a pesar de todos sus fallos. De vez en cuando la releo, le corto un poco las puntas o le hago la manicura. Tampoco mucho, no quiero que pierda su esencia. Es una criatura salvaje de la que han salido el 90% de mis historias.


#4

No podía creer que estuviese teniendo esa conversación otra vez:
—Ya te he dicho que no me gusta. No me gusta lo que hace ese tío, lo que te hace a ti y a su novia. —Teresa estaba fuera de si.
—Sí, ya me lo has dicho. Muchas veces. —Suspiré, con los ojos en blanco.
—¿Y de que sirve?—Se encogió de hombros—. No parece que me escuches. Estoy preocupada por ti: apenas te relacionas con otras personas, no sales, casi no trabajas...
—Estoy escribiendo. Sabes que me vuelvo huraña cuando escribo.
—No, no te vuelves huraña cuando escribes. Te vuelves huraña cuando sabes que haces lo que no debes pero te empeñas de todos modos.
—¿Y que puedo hacer, Tere? —pregunté con tono de fastidio—. Siempre he sido así.
—Dejarle, de una puñetera vez! Hay más gente en el mundo con la que follar...
—Lo haría, contigo, pero nunca quieres.
Me burlé con la esperanza de que se avergonzase y me dejara en paz. Teresa era mi amiga pero yo aprovechaba cualquier oportunidad para tirarle los tejos. Aunque sí que era cierto que me atraía y en alguna ocasión fantaseé con ella, en realidad, lo hacía porque me divertía incomodarla.
Abrió mucho sus enormes ojos verdes e hizo una mueca de desesperación pero no se dio por vencida y volvió al ataque.
—¿Y que pasa con tu hijo?
—¿Qué pasa con él? —pregunté, molesta.
—Te necesita.
—¿Insinúas que no le presto atención a mi hijo?
Estaba alzando la voz, por lo que sospechaba que había algo de verdad en lo que acababa de decir.
—No he dicho eso —respondió con más tacto—. También tiene a su padre, pero este hombre ocupa demasiado tu mente, es como si estuvieses ausente la mitad del tiempo.
—¿Qué demonios tiene que ver eso con mi hijo?
—Qué ya te estás perdiendo la mitad de su vida. ¿Quieres perdértela aún más?
—No puedes estar utilizando a mi hijo como argumento. —Sacudí la cabeza con incredulidad.
—Vale, de acuerdo. Lo que acabo de decir es una bajeza, pero sabes que tengo razón en lo que a él se refiere. Un poco al menos, Y sabes que te quiero.
—Podías quererme un poco menos, echar un polvo conmigo y no ser tan zorra —dije con una sonrisa al final.
—Vete a la mierda —suspiró—. Creía que estabas perfectamente cubierta con el señor superdotado...
—Lo estoy, pero pensaba proponerle un trío
—¡Oh, por el amor de Dios! ¡Estás enferma! —dijo mientras cogía su bolso.
—¡Estoy segura de que disfrutarías! —le grité, divertida, viéndola marchar.
Se giró, levantó su dedo corazón por toda respuesta y salió dando un portazo.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 1 año

Jajaja estuvo loco 😁

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 9 meses

Frescos y naturales los dialogos, una pena lo feos que se ven con esos guiones.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 9 meses

Uff, sí, lo sé. Tardé en encontrar el dichoso guión y esta parte es antigua. Prometo corregirlo @Hiarbas . Gracias por pasarte por aquí. Sé que no es un relato para todo el mundo pero yo le tengo mucho cariño. Tiene grandes errores pero refleja una trayectoria y tiene mucho de mí. Es como una mascota fea. Sabes que es fea pero le quieres igual.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Si lo de "huraña" es un pequeño dato autobiográfico colado en este personaje, ya somos tres ;)


#5

Dani se deja caer a mi lado con un bufido.
—¿Qué demonios haces aquí metida? Deberías estar socializando con todos esos estirados, eres mi gran baza.
—Alguien tiene que cuidar de que os vayáis a vuestras casas en buen estado.
—Pues creo que conmigo no has hecho un buen trabajo. ¡Joder, este tipo bebe como un cosaco y yo apenas puedo tenerme en pie!
—Quizás es porque es más joven...—No puedo evitar reírme.
—¡Que te jodan! No lo es. ¿Qué te parece?
—Demasiado guapo —respondo señalando con la cabeza al grupo de mujeres babeantes.
—Ya. No viene mal un poco de distracción para las chicas de vez en cuando. Sois demasiado competitivas. Me refiero a todo, al proyecto, a estos tipos. Trabajareis con la mayoría, codo con codo. Y quiero que salga bien.
—¿Cuánto dinero hay por medio?
—Mucho. Y prestigio.
—Ok, haré lo que pueda. El proyecto es un reto, nunca hemos hecho algo así, pero parece interesante y se ven implicados, aunque ella es una bruja. Creo que me dará problemas.
—Ella no participará, solo ha venido en nombre de la empresa para redactar el contrato. El rompecorazones se hará cargo de todo.
—Creí que solo era asesor.
—Es bastante más que eso —murmura.
Levanto las cejas pero me ignora y cambia de tema.
—Creo que me iré a casa. Mi mujer va a matarme. Llevo cinco días llegando de madrugada.
—Te acompaño. Una también tiene familia aunque a veces no lo parezca.
Le empujo del asiento hasta que consigue levantarse pero está tan borracho que apenas puede caminar. Miro a mi alrededor, en busca de alguien que me eche una mano, cuando me encuentro con tus ojos. Me estás mirando fijamente desde la barra. Hago un gesto con la cabeza para señalar a Dani y te acercas para cogerlo por la cintura y sostenerlo.
—Creo que deberías salir a buscar un taxi...—sugieres.
—¿Podrás solo con él? —Te miro indecisa, se te ve bastante más delgado que mi jefe pero me aparto.
—Lo intentaré. ¿Puedes coger mi chaqueta?
Cuando te pasas su brazo por los hombros, lo levantas aparentemente sin esfuerzo y sonríes, señalándome la salida. Salimos a la calle y llamo al servicio de taxis, mientras tú ayudas a Dani a sentarse en la acera y te sientas también, a su lado. Él murmura algo incoherente, apoyado en tu regazo y parece quedarse dormido. Te pones la americana, sacas un paquete de cigarrillos y me ofreces uno.
—No gracias. Intento dejarlo.
—¿Por qué? —preguntas después de encender el tuyo y dar un larga calada.
Me gusta tu forma de fumar, me fijo en tus manos, dedos largos, tamaño ideal; una imagen de ellas sobre mis pechos cruza mi mente. ¿Qué coño...?
—Bueno, ya sabes, es un vicio asqueroso —digo mirando al suelo, avergonzada de mis pensamientos.
—Sí, repugnante —dices entre risas.
Me pregunto si puedes leer las mentes.
—Así que eres la chica del jefe —continúas después de un largo silencio.
—No deberías hacer caso de comentarios. Tal vez yo haya oído lo mismo de ti.
Te ríes de nuevo, pero esta vez parece que lo haces con amargura y vuelves la cabeza para mirarme.
—Sí tal vez. Pero las cosas no siempre son lo que parecen, ¿verdad? —Señalas con la barbilla—. Aquí llega vuestro taxi.
Apagas el cigarrillo con el pie, alzas a Dani por un brazo y entre ambos, lo metemos en el coche. Luego te quedas escrutando mi rostro un instante, me das un beso en la frente y te alejas sin más. Observo como entras en el local y a pesar de que es muy agradable verte caminar, siento una sensación extraña. Algo conocido, como recuerdos borrosos de un sueño lejano, y algo nuevo a la vez, una especie de molusco, frío y viscoso que se mueve por mi espalda.
Esa noche me acuesto con mi pareja después de cuatro meses sin sexo.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace alrededor de 1 año

O.o ciertamente me gusta la historia. Si la sigue ten por seguro que la leere 😁

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Esta historia de amor es de las que tienen carnaza!! (y no me refiero solo al rollo sexual, que también).
Mis dieses!! :D


#6

Por aquel entonces salías con aquella chica morena, Cristina, recuerdas?. No es que hicieseis una pareja espectacular, ella era bonita, aunque nada comparado con otras con las que estuviste. Sin embargo me encantaba la forma en que te miraba con sus preciosos y almendrados ojos negros y la dulzura con la que tú besabas su frente. Ay!, mentiría si dijese que no estaba celosa. Lo he estado de todas y cada una de tus mujeres pero simplemente ese no es mi lugar. En realidad me gusta así, me gustas así, con tus contradicciones y tus dudas, con tus grietas. Y con tus mujeres, con todas ellas.
Cristina me gustaba. Era el tipo de chica que parece ser mucho menos de lo que es. Pequeña, de apariencia tímida y huidiza como un ratoncillo de biblioteca, su lengua era afilada, su mente ágil y despierta y además, no sé por qué, me la imaginaba una fiera en la cama. Quizás era su mirada felina o sus gruesos labios. Entiendo por qué te gustaba, había algo genuino en ella. Siempre supo lo nuestro, estoy segura, como sospecho que también sabía de todas las demás pero por alguna razón me respetaba. Tal vez intuía que yo también estaba al tanto de todas tus aventuras y las consentía. Tal vez era tan retorcida como yo y eso le gustaba o simplemente sabía que, en el fondo, la razón de que lo vuestro no acabase de funcionar no tenía que ver conmigo, sino con ella. Con ella y contigo, juntos. ¿No es así como pasa siempre?
Al principio creí que ella no existía, que era sólo un rumor; tú estabas conmigo y con otras y jamás la mencionaste. Hasta que coincidimos en una fiesta a la que acudí con mi amiga Ariana.
Cuándo os vi entrar pensé que era otra más de tus amigas y de la manera en que solemos hacer las mujeres, con un rápido vistazo, la juzgué una competencia poco significativa. Y entonces me abordó en los baños.
—¿Así que fuisteis compañeros de trabajo? —me soltó de una forma bastante brusca pero luego al ver que no la reconocía, suavizó su tono y me tendió la mano—. Soy Cristina.
Me quedé unos segundos sin reaccionar, observando su cara de gata, sus rasgos exóticos, su tez morena y finalmente estreché su mano y me presenté.
—Sí, lo fuimos. ¿Y tú eres...? —pregunté.
—Su novia —respondió al instante—. Lo sé, no te ha hablado de mí. No suele hacerlo, es muy discreto, muy celoso de su intimidad. No importa, mientras me dé el reconocimiento que merezco donde tiene que dármelo, ¿no crees?
Se echó a reír y yo me sentí incómoda con esa mujer y su agresiva sinceridad, sin saber si estaba marcando territorio o si era solo su forma de ser.
—Tranquila, no muerdo —dijo en voz baja, inclinándose hacia mi.
—Eso espero, aunque se te ve algo hostil.
—¿Tú crees? —Rió de nuevo—. No, soy inofensiva, pero reconozco que me encanta intimidar a la gente. Puedes averiguar muchas cosas sobre alguien viendo como se comporta cuándo se siente amenazado.
—Seguro que sí. Yo personalmente, prefiero tocar las pelotas.
Esta vez nos reímos las dos y desde ese momento la encontré simpática. Eso fue lo que te dije después cuándo te confesé que no me importaba que salieses con alguien, que me gustaba que vieses a otras mujeres, que lo encontraba estimulante. Me miraste extrañado por un instante y luego tu rostro se suavizó con una sonrisa pero no dijiste nada. Me abrazaste y besaste mi frente en un gesto fraternal y volviste con Cristina.
—Esa sí es la chica del aeropuerto —murmuró Ariana, apareciendo a mi lado.
—Pues es su novia.
—Bien. Ahora ya lo sabes.

Una mañana temprano me la encontré en tu portal. Llevaba una bolsa de papel y una bandeja con dos cafés. Supongo que quería darte una sorpresa y llevarte el desayuno. Yo había pasado la noche contigo. Mentí. Le dije que una amiga mía vivía allí y que acababa de dejarla en su casa porque había bebido demasiado. Se acercó a mí y me colocó el cuello de la chaqueta, sonriendo. Luego, sin decir una palabra entró en el edificio. Cuando llegué a casa vi que tenía una marca morada en el cuello, de tus dientes, justo donde ella colocó mi chaqueta. Nunca te conté esto. No sé por qué. Un mes después me dijiste que lo habíais dejado y me sentí culpable. No por haber estado acostándome contigo mientras salíais juntos, sino por haberle mentido ese día. Fue como si la menospreciara y para nada era así. Deseé poder decirle que la admiraba pero jamás volví a verla.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 11 meses

Muy buena e interesante historia 😁👍

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 11 meses

:-O usted disculpe pero siempre pense que era hombre quien escribia la historia.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 11 meses

En absoluto. Solo que no me lo imagine.

Yoyi
Rango6 Nivel 27
hace 11 meses

Me encanta sobremanera ese "realismo sucio" tan limpio que esgrimes... de verdad que es genial. Pocas veces he encontrado, con anterioridad, a alguien que exprese sentimientos tan profundos, de una forma tan cruda, sin dejar de ser literaria. Me gusta mucho tu trabajo.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 11 meses

Muchísimas gracias por leerme y por tu comentario. Así es un placer escribir.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 8 meses

Me había olvidado de este relato y eso que me tiene encandilado, pero es que últimamente empiezo demasiadas historias. Prometo leer todo de un tiron.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Me gusta la filosofía de esta tipa!! A mi me cuesta mucho ponerme en el rol de mujer con otras mujeres... me cuesta en la vida real, no me va a costar en la ficción :( Le das unos matices muy chulos y queda muy realista. Las personalidades de ambas cristalinas como el agua, ¡qué envidia me das!!

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 6 meses

Cristina es uno de mis secundarios femeninos favoritos, disfruté mucho en su piel, aunque aquí apenas aparece.

Robot_Pensativo
Rango10 Nivel 45
hace 6 meses

La verdad es que no había tenido tiempo de leer tus textos con atención, son pocas las ocasiones en que me siento meramente a leer. Esta tarde me di a la tarea, y terminé de leer este capítulo. En otra ocasión retomaré la historia, me gustaría conocer el final.

Oye y, siento algunos los escribiste en el ordenador y otos en el mobile. Mis respetos, muestra de que la historia pide a gritos ser contada. Tienes talento, hasta la próxima.


#7

Hubo otros dos hombres importantes y hermosos en mi vida, aparte de ti. Los tres compartís el mismo nombre.
Uno es el padre de mi hijo.
El otro llegó a mí cuando yo tenía 16 años y él 30. Siete años después se suicidó aunque no estuvimos juntos todo ese tiempo. Tampoco fue mi primer amor, ni mi primer novio, ni siquiera mi primer polvo. Pero fue el primer hombre que deseé, con él que sentí el hambre insaciable por primera vez. Él me demostró que en realidad no quería saciarla, que lo que más deseaba por encima de todo era el deseo mismo. Y que el deseo lleva implícita su insatisfacción.

Mi primer hombre hermoso era profundamente tímido, encantador, dulce. Y terriblemente sexy. Además cuando le conocí, prácticamente me doblaba la edad y eso le hacía aún más atractivo a mis ojos. Me hubiese gustado poder decir que ejercí de Lolita y le seduje pero ese no era el punto. Él estaba de vuelta de muchas cosas, entrando de lleno en otras, no estaba para niñas caprichosas.
Tenía a todas las mujeres que se le antojaban y yo no era más que una cría. A veces incluso un poco molesta. Solía revolotear a su alrededor, curiosa por un montón de cosas, él obviamente, pero también me atraía su mundo; era músico y el ambiente de drogas, sexo y rock & roll era como miel para mí. Dios sabe las veces que me sacó de su casa y de su cama casi a patadas, al igual que de un montón de antros, pero sé que solo quería protegerme. Durante casi dos años prácticamente lo acosé y él se dedicó a ignorarme. Después me fui a la universidad y apenas nos vimos.
Hubo una ocasión, durante las navidades del año que cumplí 20, en la que me lo encontré de madrugada en un bar. Yo había bebido más de la cuenta así que me lancé a por todas y le pregunté si podía ir a dormir con él. Para mi sorpresa dijo que sí y entonces le besé. Cuando salimos a la calle era ya de día. Una mañana preciosa, helada y azul. En su casa lo único que hicimos fue dormir abrazados aunque habría jurado que noté su erección en mi trasero, pero meses más tarde, me enteré de que había comenzado a salir con Helena, una morena de largas piernas y tetas perfectas y supuse que me lo había imaginado.
Cuando me licencié y volví a casa, las cosas cambiaron. No para mí, había tenido mis historias y me había divertido durante esos años, pero seguía loca por él. Sin embargo él me miraba diferente, a veces incluso parecía que me observaba. Además Helena ya no estaba. Empezamos a frecuentar los mismos lugares, a compartir amistades. No llegamos a intimar verdaderamente, fue más bien como una especie de estudio de campo.
Y una noche fui a verlo tocar. Creo que me miraba desde el escenario. Cuando al acabar, pasé a saludarlo, me invitó a una copa. No llegué ni a probarla. Durante el tiempo que tardaron en servirnos me miró con tal intensidad que mis bragas se empaparon. Iba a agarrar mi vaso, cuando él lo apartó y se abalanzó sobre mí. ¡Dios, ni siquiera pudimos llegar a su coche! Acabamos contra una pared en el aparcamiento.
A partir de ese momento fuimos amantes. Ni novios ni amigos. Prácticamente lo único que hacíamos cuando estábamos juntos era follar. Y colocarnos. Él estaba bastante enganchado a la coca en esa época y también tomaba alguna mierda más a la que luego acabó enganchándose también. Así que coca y sexo. Mucho sexo. A él le encantaba y era fabuloso en la cama. Claro que no solo me follaba a mí. Eso era parte del juego. Me lo contaba todo: a quién, como y cuantas veces. A mí me volvía loca pero descubrí con sorpresa que cuanto más lo hacía, más me gustaba. Follármelo por celos o después de haber estado con otra se convirtió en un adicción para mí. Era como cabalgar sobre una espiral de poder y rendición que giraba sin parar. La sensación se sentía deliciosa, mucho más que el propio sexo y él lo sabía. Disfrutaba de mis celos y mi hambre de él casi tanto como disfrutaba yo y durante meses no dejó de crear nuevas maneras de alimentar mi deseo.
Por desgracia, yo no era la única adicta, aunque lo suyo era más serio. Comenzó a meterse cosas que le provocaban cambios de humor espantosos. Sus deseos sexuales se volvieron más retorcidos y oscuros, y mi necesidad de él era tan fuerte que siempre accedía. Pero eso no le bastó. Su mente se fue perdiendo y se hundió. Nunca había sentido celos de mí pero ahora veía cosas que nunca existieron. Apenas podía dormir y cuando lo hacía, se despertaba a gritos, hecho un amasijo con las sábanas, tratando de escapar de un mundo que lo atrapaba poco a poco. Me fui a vivir con él, en un intento de ayudarle y traer algo de luz a su vida, pero yo era demasiado joven y tampoco tenía ni idea de lo que consumía; mientras estuvimos juntos solo permitió que tomara cocaína o marihuana. Lo demás estaba vetado en mi presencia. Se cerró completamente y los demás a su alrededor también se negaron a hablar hasta que fue demasiado tarde. Hasta que empecé a encontrar hipodérmicas por su casa y entonces decidí que había llegado el final. Yo no podía ayudarle, ni nadie. Me mudé a otra ciudad o no habría podido alejarme de él. Siete meses después, alguien me dijo que había muerto.

Aún no he sido capaz de visitar su tumba.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 10 meses

Ya extrañaba esta historia. 😁👌

Temple
Rango6 Nivel 26
hace 10 meses

Bueno... Es salvaje y... salvaje

Temple
Rango6 Nivel 26
hace 10 meses

Ahora creo que me di cuenta de que el realismo sucio no es para mí, es realismo sucio esto ¿no? Bueno, no me malinterpretes, tu trabajo es muy bueno. Solo que si una persona a la que le gustase el realismo sucio hubiera leído esto, se quedaría fascinada. Pero, ese no es mi caso. Impecable tu trabajo.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 10 meses

Realismo sucio? Sí, eso me dicen. Si te digo la verdad escribo como me brota, no pretendo incluirme en un género o en otro.
Sí es cierto que este me gusta para leer y me siento cómoda en él para escribir, pero no descarto otros. Creo que he publicado alguna cosa diferente. Échale un vistazo si gustas @Eterno_Arrivederci .

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 8 meses

Pues no se que estilo sera el tuyo, vicios de encasillar. Me da igual me gusta como escribes y eso que no suelo leer textos asi, pero lo mismo vas tu y me aficionas @IndigoDolphins_73.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Una mise en abyme de sexo, drogas y rock and roll!! no me puede entusiasmar más!!
Esta historia es magnífica, mi enhorabuena ;)

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Es un término propio del mundo de la pintura, pero que también se aplica a la literatura (en realidad es aplicable a toda disciplina artística, pero tradicionalmente han sido estas).
La mise en abyme en literatura es un relato dentro de otro relato, dentro de otro relato o una escena dentro de otra escena, dentro de otra escena... (y así puedes llegar hasta el infinito, el "Quijote", es el ejemplo más claro y memorable de ello).
Es un juego especular para cuestionar los límites entre realidad y ficción, para reflexionar sobre la apariencia-realidad, etc. por eso en el Barroco se llevó tanto.
Busca "El matrimonio Arnolfini" de Van Eyck que fue el primer cuadro en el que aparece este recurso; si te fijas, puedes ver a los protagonistas reflejados en el espejo justo detrás de ellos. Otro ejemplo mucho más conocido sería las "Meninas" de Velázquez, con los reyes en el espejo del fondo y al romper la cuarta pared (ahí el juego especular es increíble, busca el estudio de Foucault al respecto es genial) o "Las hilanderas", donde se hace alusión a varios mitos.
Tengo hecho un trabajo de investigación sobre eso: Shakespeare, Velázquez, Cervantes... pero también toco otras obras y autores menos conocidos, si te interesa para saber de qué va ;)
A mi me fliiiiiiiiipa este recurso!!! No es como las capas de una cebolla, es mucho más complejo porque los diferentes reflejos superpuestos desprenden su significado al relacionarse y friccionar entre sí.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 6 meses

La imagen sin fin de los espejos. Sí, al pensar en los cuadros q has dicho lo "veo".

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Lo dicho, si quieres más info ya sabes ;) Léete el capítulo de "El retablo de maese Pedro" del Quijote, ahí se aprecia de lujo en la literatura. Luego también lo puedes ver en "Hamlet" y "Sueño de una noche de verano" de Shakespeare, por ejemplo.
Este cuadro que me flipa ya lo dice todo:
https://www.google.com/search?q=huyendo+de+la+cr%C3%ADtica&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwjbnLSnsbnjAhV2AWMBHYKGCZ0Q_AUIECgB&biw=1536&bih=722#imgrc=t7exJ7F52pVsfM:
Y aquí te dejo el link a una exposición que hubo en el Prado sobre metapintura (fue extraordinaria) donde podrás encontrar muchos más ejemplos e información extra:
https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/metapintura-un-viaje-a-la-idea-del-arte/1d0500f9-5f3c-4ad0-a345-5626e65fa702

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 6 meses

Gracias de nuevo @Gala_Sanchez_Montero. De ese cuadro, me encantaba el título, creo que aún le da más interés a la pintura.
La exposición pinta bien (buah, chiste malo) Le echaré un ojo al link y te diré.


#8

Después de esa primera vez contigo, vuelvo a verte en el restaurante donde trabajo ocasionalmente. Han pasado quizás un par de semanas. Ninguno de los dos ha dado señales de vida y entonces ahí estás. Mi mesa número 13. Siempre he adorado ese número.

Estás tan guapo que casi pareces un pecado y charlas, muy animado, con un grupo de otras tres personas, tu brazo izquierdo casualmente apoyado en la silla de la rubia sentada a tu lado.
—Buenas noches, bienvenidos a Le Chatte —digo con mi sonrisa más profesional.
Alzas la vista sorprendido, tu rostro se distiende y por un momento espero la broma habitual pero si alguien en la mesa habla francés, lo disimula a la perfección. Reparto los menús, describo los platos que están fuera de carta, la recomendación del chef y finalmente, propongo un aperitivo para hacer más llevadera la espera.
Aceptación general. Propina de sonrisa deslumbrante que deja la mía a la altura de una mueca y no has dejado de seguirme con los ojos en ningún momento.
— ¿Alguna preferencia?
—Algo que lleve alcohol para mí. —contestas con un guiño.
—¿Le apetece vodka?, señor —No puedo resistirme.
—Perfecto.
Tu brazo no se ha movido de su posición pero estoy tan feliz que me da igual.
Regreso con los aperitivos. Black Russian para ti.
—¡Fantástico! Sabes justo lo que me gusta —señalas, tras dar un sorbo.
—Gracias, señor. Se lo recordaré a la hora de pagar la cuenta.
—Tengo buena memoria.
Los demás ríen. Recojo las comandas, dejo la carta de vinos y me marcho flotando, pero todo se desinfla poco a poco. Para el segundo plato y la cuarta botella de vino tú casi estás volcado sobre el escote de la rubia, tu nariz y tus mejillas colorados por el alcohol y ella parece estar encantada con tus atenciones porque no te quita las manos de encima. Me siento completamente invisible y vuelvo a la cocina, dispuesta a ignorarte y terminar mi jornada, cuando una mano, me agarra del brazo.
—¿Así que Le Chatte? —Me miras, guasón— Ya me explicarás la historia.
—Creí que nadie se había dado cuenta.
—¿Bromeas? Lo elegimos por eso. Alguno creía que sería alguna especie de cabaret.
—No sería el primero. Esperaría encontrarse con camareras semidesnudas, menuda decepción.
—No para mí.

Intensidad de la mirada: grado máximo. Sensores detectando subida brusca de presión. Riesgo extremo de combustión espontánea. Recomendamos alejarse lo antes posible del agente perturbador.
Demasiado tarde.

Tiras de mí hasta el baño de caballeros. Me dejas entre la pared y tu cuerpo, tus brazos extendidos a ambos lados de mi cabeza, mientras me miras inquisitivo o expectante, no lo sé muy bien. Me mantengo así unos segundos, sin otro sonido que tu respiración. Y entonces agarro tu cara con las dos manos, me lanzo sobre tu boca y tu respuesta es inmediata. Me coges por la cintura y me empujas a una de las cabinas. Te sientas sobre la tapa del inodoro y yo me coloco a horcajadas sobre ti. Gimes ruidosamente cuando te clavas en mi interior, hundiendo la cabeza en mi pecho y yo pienso que es el sonido más erótico que he escuchado en toda mi vida.

Una hora después sales por la puerta del restaurante con tus amigos y con la lengua metida en la garganta de la rubia. Y algo más tarde, una versión patética de mi y completamente borracha está llamando a la puerta de Teresa.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 9 meses

jajaja esta genial el final de la caja. Espero saber mas de esta loca mujer.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 8 meses

Ya esta, me puse al dia y ahora me quedo con ganas de mas, me toca esperar. De todas formas felicidades porque va genial, no beja el ritmo, no aburre, me gusta por lo facil que es leerte, sigue asi.


#9

Conduces a toda velocidad durante los doscientos treinta y seis kilómetros que hemos recorrido en sentido contrario esta misma mañana. Íbamos a pasar toda una semana juntos, aprovechando que Laura se había ido a visitar a su familia y Samuel estaba con su padre. Tras casi un mes planeándolo decidimos que la playa sería perfecta; bucear, tomar el sol, desconocidos y anonimato.

Pero entonces Laura llamó y yo tuve un ataque de celos que no conseguí disimular e hice una escena lamentable y te dije un montón de cosas en las que no creía y que olvidé en cuanto salieron de mi boca. Y te acusé de ser un mentiroso y un manipulador, de utilizarnos a las dos, de jugar con todas las mujeres y un montón de mierda más que Teresa lleva metiéndome en la cabeza en los últimos meses. Te grité que estaba harta de compartirte, que no lo soportaba más, que necesitaba una relación normal, una pareja que me respete y me quiera. Que quería vivir contigo e irme de vacaciones y salir a cenar y quedarme en cama los domingos por la mañana. Que necesitaba que me trajeras el desayuno a la cama y pasar contigo mi cumpleaños y el tuyo e ir a esquiar en navidades. Que quería tener un hijo tuyo.
¿Como pude decirte algo así? No quiero tener más hijos, ni tuyos ni de nadie. No quiero nada de todas esas cosas. Odio esquiar, odio las relaciones normales. No quiero un maldito regalo de cumpleaños ni tener que hacerte uno a ti a menos que sea un mamada de cumpleaños. Pero sobre todo odio haberte dicho todas esas cosas, todo eso sobre el respeto y el amor, sobre sentirme utilizada, cuando sé que me amas. Me amas incluso ahora que me odias, ahora a 220 km por hora.
Quiero gritar. Quiero que nos salgamos de la carretera y nos estrellemos contra las rocas, volando en mil pedazos. Quiero arder. Quiero arañarte la piel, arrancarte la carne a mordiscos. Quiero morder tu cuello hasta que sangres, quiero bañarme en ti. Quiero que me desgarres el pecho mientras me follas, que devores mi corazón. Quiero desollarte mientras te corres, unir tu sangre con la mía y revolcarme contigo en sangre y semen. Quiero explotar contigo, convertirnos en polvo de estrellas y flotar en el universo por toda la eternidad. O quemarnos en el puto infierno.

Cuando llegamos a tu casa te hundes en el sofá, encogido, los codos doblados sobre las rodillas, la cabeza entre las manos, mirando al suelo. Aún no has dicho una sola palabra. Desde que empecé a despotricar ni un solo sonido salió de tu boca. Solo me mirabas con una expresión dura en tu rostro y luego al final, también dejaste de mirarme. Todo el camino de vuelta actuaste como si yo no existiese. De pronto tu pierna izquierda comienza a agitarse compulsivamente y eso dispara mis alarmas.
—Oye, yo...—Intento iniciar una disculpa.
Levantas la cabeza como impulsado por un resorte y tu rostro es un poema. Tus ojos se han vuelto oscuros, terribles, el ceño fruncido y los dientes apretados. Pasas la mano por la mandíbula, mesándote la barba que te has dejado crecer en las últimas semanas. Dejo de balbucear. No puedo articular una maldita palabra.
Te levantas sin dejar de mirarme. Me coges por la muñeca y me haces seguirte hacia el dormitorio, hasta el borde de la cama. Cierras la puerta con cuidado y te acercas. Clavas tus ojos en mí, duros como el acero. Me doy cuenta de que no son lo único que está duro, mis ojos ahora atraídos hacia tu entrepierna. Aguanto la respiración y entonces una bofetada estalla en mi cara. Me llevo la mano a la mejilla y te miro. Solo veo rabia. La tensión se acumula en mi vientre, desconcierto, algo de miedo y...deseo. Lo siento claramente y me enderezo. Está vez veo venir la siguiente. Mi otra mejilla arde y mi cabeza explota en miles de fuegos artificiales. Tu expresión es completamente feroz pero yo estoy extasiada.
—¿Esto es lo que te gusta? —ruges en mi cara—. Esto te pone cachonda, ¿no?. Debo comportarme como un jodido cabrón para mantener tu interés pero me gritas que quieres una relación normal. Tú no quieres una relación normal, no sabes lo que es eso porque estás podrida por dentro, ¡puta chiflada de mierda! —Me agarras por la mandíbula fuertemente y acercas tu boca a la mía—. Eres incapaz de amar, de dejar que te amen, solo sabes hacerte daño y provocar que los demás te lo hagan para poder sentir que todavía hay algo de vida dentro de ti.
—Dentro de mí no hay nada salvo cuándo estás tú —digo, jadeando contra tus labios.
Me doy cuenta de que, aunque lo he dicho consciente del doble sentido, probablemente solo ha sonado como algo sexual. Una nueva bofetada, aún más fuerte que las anteriores, confirma mi suposición.
Me empujas violentamente sobre la cama y me arrancas las bragas. Te desabrochas el cinturón y los pantalones y tiras de mis piernas hacia ti. Tu polla me penetra con tanta fuerza que me hace gritar. Tus embestidas son brutales, descarnan mis sentidos. Entras y sales de mi una y otra vez, sin piedad y me corro enseguida pero tú no te detienes. Sigues bombeando en mi interior cada vez más rápido, hasta que veo tu rostro retorcerse y desfigurarse por la fuerza de tu propio orgasmo y vuelvo a correrme. Con las últimas sacudidas, las lágrimas caen por tus mejillas y te encoges, esta vez de angustia, hasta caer sentado a mis pies. Me agacho a tu lado y te agarras con fuerza a mi cuerpo, enterrando la cabeza en mi pecho. Veo como tu espalda ancha se agita, escucho tu garganta gemir como un animal herido.
—Lo siento, no puedo hacerlo mejor.
—Lo sé —Beso tu cabeza—. Yo tampoco.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 8 meses

cuanta pasion al escribir!!!OMG!!!! Esto fue ORGASMICO!!!! Digno de un libro. Chi que chi. Nos dejaste sin drga un buen rato, y ahora llagas y nos das una sobre dosis Dios que genial!!! Yo necesito mas!mas! Pero mucho mas!!! Como esto. Bravo Bravo!,👏👏👏👏👏 mis 5 palmas de oro no cualquiera las gana 😁

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 8 meses

Me sacarás los colores @Don_Diego . Me alegra que te guste. Tenía mis dudas de publicarlo por si se veía un poco "hardcore" pero al final me decidí. Gracias por tu apoyo y espero no defraudarte.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 8 meses

Sigue se que sera bueno 😁👍

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 8 meses

Sin palabras. Mi imaginación murio victima de las imagenes que la obligaste a crear con tus palabeas. Murió acomplejada al no poder superar li que nos dabas. Bravo una caja impresionante.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 8 meses

No me digas que necesitas reanimación @Hiarbas ?
Tu imaginación puede con eso y mucho más, ya nos lo has demostrado.

Eduardo_Moonrise
Rango8 Nivel 37
hace 8 meses

No sé que decir... Está genial!, técnicamente está muy bien... PERO lo que más me ha impactado es la profundidad psicológica que has conseguido con tu personaje! He llegado a sentir que la conozco desde siempre.
A mí, por ejemplo, me cuesta mucho escribir (quizás porque soy demasiado vago para todo), pero cuando me pongo a ello, corrijo innumerables veces. EN CAMBIO, tu prosa parece como salida de una fuente de agua pura, como si no necesitases corregir ni una vez, como si ya saliera todo destilado y cristalino... En verdad, he quedado fascinado con tu trabajo.
Espero la continuación!

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 8 meses

Muchas gracias @Eduardo_Moonrise .
No sé que decir. Esta parte lleva casi un año escrita, la retoqué un poco porque como dije, me pareció demasiado fuerte para publicar en un sitio como este con tanta diversidad de lectores. Me alegra mucho que te haya llegado.

Aventador_SVJ
Rango6 Nivel 28
hace 7 meses

"Dentro de mi na hay nada salvo cuándo estás tú" ja! Después de tanta tensión, el final fue tranquilo y cómodo.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Un final de caja soberbio. Las imágenes brutales, se generan con facilidad y fluidez. Lo que dicen más arriba de la introspección psicológica: coincido; con pocas palabras has dicho mucho.
No tengas dudas sobre este material. Es crema!! (y nunca mejor dicho xD)


#10

Ari me deja en casa a las cuatro de la mañana. Estoy bastante borracha, y mareada, pero no consigo pegar ojo. La forma en que mirabas a esa chica en el restaurante, las sonrisas que espié, la conversación a media distancia con las cabezas inclinadas, las espaldas curvadas, que hablaban de otras intenciones, son imágenes que no me abandonan.
Estrello el despertador contra la pared en cuanto suena, por impertinente, y este deja una marca justo al lado de la que hizo su antecesor. Me estoy perfeccionando.
Echo las piernas fuera de la cama y me fumo el primer cigarrillo mientras me estudio las uñas de los pies. Reviso mentalmente mi plan de hoy. Jueves, día libre en el restaurante. Día en el asilo. Odio este trabajo pero me obligo a ir para superar mi miedo a la muerte.
No es un asilo, es una residencia para viejos acomodados. Rectifico, para familiares acomodados que aparcan allí a sus viejos cuando ya no pueden soportar verlos. Y para sentirse menos culpables, se dejan una pasta en instalaciones y cuidadores que tampoco lo soportan pero disimulan.
La residencia se encuentra fuera de la ciudad, sobre una colina. Antes creía que todas las residencias de ancianos estaban ubicadas en colinas. Luego comprobé que no, ni eso ni su nombre hace alusión a ellas, solo era mi imaginación poderosamente influida por el cine, la que hablaba.
Sin embargo, esta está sobre una colina. Residencia Los Olmos. Originalidad a raudales.
El autobús me deja junto a la verja. Tienen una verja y un muro de dos metros y medio, como si temieran que los pobres abuelos fuesen a trepar por él, encaramados a sus andadores. Nada más entrar, el olor a muerte me golpea las fosas nasales. Apesta a muerte por todas partes. Mis compañeros dicen que no es olor a muerte sino a senectud, pero no es cierto.
La muerte no huele a viejo, ni a putrefacto ni a enfermo. La muerte huele a miedo y soy yo la que huele así. Comienzo a transpirar miedo en cuanto cruzo el umbral, sudor frío que se escurre por mi espina dorsal al contemplar el declive de los seres humanos, el lento transcurrir de los días como una especie de milla verde. Veo mi caminar, inexorable e imparable por esa senda, reflejado en los ojos nublados de cada anciano al que acompaño. La vejez como camino, la muerte como destino, la desaparición como final.
Nada.

—No imagino algo peor que la nada —le digo a Lola, la octogenaria que me toca acompañar hoy.
Siempre hablo con ellos sobre la muerte. No puedo evitarlo. Mis compañeros les hablan de fútbol, del chisme de turno, del vestido que ha llevado la reina en el último acto oficial o de lo que han hecho el fin de semana. A mi me parece una pérdida de tiempo. Si yo estuviera en el lugar de esta gente, en un lugar como este a la espera de desaparecer, no querría escuchar ni una sola cosa que me atara a la vida. Querría que me lo facilitasen todo lo posible.
—La nada está bien, no hay peligro, ni daño posible que pueda venir de ahí, por eso los cementerios son tan agradables —dice ella.
—Me gustan los cementerios.
Es cierto. Son lugares tranquilos donde mi mente se acalla. Paseo por ellos, pisando con cuidado entre las tumbas o sobre ellas como si temiese despertar a los que están debajo, y las voces guardan silencio. A veces creo que duermen. Mis voces, no los muertos.
—¿Que te asusta entonces de la nada, niña? —pregunta—. Es lo único que existe en un cementerio.
—No me asusta la nada desde fuera. Lo que me asusta es formar parte de ella.
—¿Crees que eso es lo que sucede cuando mueres?
Estiro los labios y asiento con la cabeza.
—No oyes, no ves, no sientes —aclaro.
«No oigo tu voz.
»No veo tu rostro.
»No siento tu cuerpo.
—No hay dolor —replica ella.
Lola tiene cáncer terminal. Su mayor miedo es el dolor; todavía no es demasiado intenso pero sabe que su milla verde particular puede ser un infierno. Ahora mismo la muerte sería un regalo, por eso le agrada hablar conmigo, no me entiende. Por eso y porque me la llevo a un rincón del jardín, bajo unos olmos (putos árboles de mal agüero), y nos fumamos un porro a medias. Le dejo un par más por si el dolor se recrudece y se los guarda dentro del sujetador. Me hace gracia imaginármela joven, guardándose el dinero de igual forma, junto a unos pechos que debieron ser preciosos y enormes.
A veces le hablo de ti. Pocas veces porque le brillan los ojos y me parece cruel.
Pero hoy sí lo hago.
—Anoché vi a mi amante con otra mujer y fue doloroso. Pero el dolor me acerca a él, Lola. Me dice que le necesito, que le deseo. No quiero dejar de desearle. Aceptaría tu dolor por siempre si con ello lo consiguiera.
—Si tú no mueres lo hará él. La muerte es la única certeza, niña. Eso es lo que me mantiene cuerda, de lo contrario despeñaría esta silla por las escaleras.
»Si tanto temes la ausencia de tu amante, disfrútalo, empápate de él mientras puedas porque de una forma u otra, la ausencia llegará.
—Te echaré de menos, Lola.
—Yo no.

Trabajo aquí dos jueves al mes. Los Olmos paga 12 pavos la hora a personas como yo para que acompañen un rato a los huéspedes que no reciben visitas. No sé como pueden llamarlos huéspedes, como si tuviesen opción a irse cuando lo deseen. Alguien los ingresó aquí y no volvió nunca más. Suelen ser sus propios hijos. ¿A dónde se supone que puedes ir cuando sabes que no te quieren en ninguna parte? Lola se muere y no tiene a nadie. Solo a mi, dos horas cada dos semanas. Cuatro horas al mes. Es inmoral.
Nos asignan tres huéspedes como máximo y cada uno se organiza como puede. Yo estoy seis horas, dos con cada uno, aunque al final me paso el día aquí. No soy capaz de hacer las seis horas seguidas, es demasiado intenso, demasiado duro. Preciso un reseteo antes de sumergirme en un nuevo drama sin futuro.
Cuando salgo, estoy tan hecha polvo que voy directa a la cama. Pero esta noche necesito verte. Así que me presento en tu casa con una botella de vino y algunas cosas que he comprado en el trayecto, para hacerte la cena.
No sé cocinar, ni siquiera me gusta, lo único que quiero es que me folles, que me saques este desagradable sabor a muerte de las entrañas.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 7 meses

Realmente es como si estuviera en su cabeza. Todo lo que he leido es proyectado con presicion en mi mente. Su disgusto por la vejez. El anelo de su amante. Todo lo que siente lo plasmas muy bien. Encantado de leerte @IndigoDolphins_73 . Nis seguimos leyendo 😁

anonymous
Rango6 Nivel 26
hace 7 meses

Merece muchos, muchos mas corazones esta historia. Por lo tanto, dejo aqui algunos.

Gala_Sanchez_Montero
Rango11 Nivel 51
hace 6 meses

Sutil la alusión a "la milla verde", coincido mucho con tu personaje en cómo percibe la muerte (una sentencia ineludible), la vejez (la deprimente condena) y las residencias (la hedionda cárcel con sus jaulas compartidas, manda huevos llegar a la vejez para tener que compartir habitación como cuando eres niño).
Que aludas a la nada sabes que me pone cachonda es un tema que me interesa muchísimo y cómo lo planteas aquí es genial: deseo, vida, muerte, dolor... esa es la clave y tú juegas a las mil maravillas con esos elementos!!
Espero con impaciencia la siguiente caja, camarada :D

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 6 meses

Cachonda? @Gala_Sanchez_Montero.
Pues encantada; espero no dejarte luego insatisfecha.
No, en serio, aprecio siempre tus interesantes comentarios y es un honor que me leas.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 6 meses

Llevo días despistado y se me escapo este chute de literatura que nos regalaste, mas por las formas, impecables que por el contenido demasiado deprimente para mi. Esta vez no conecte con tu personaje, su visión me causa desagrado, lo cual no quita para que enriquezca mas tu relato, como demuestran el resto de comentarios. Me alejo de lo de la nada. Cuestión de gustos y opiniones.

Eduardo_Moonrise
Rango8 Nivel 37
hace 3 meses

tienes un problema con los jueves, no? te estudias las uñas de los dedos de los pies? ok. no diré más.


#11

Mi segundo hombre hermoso estuvo conmigo seis años y me dio un hijo.
Lo presentí hermoso semanas antes de su llegada, desde que Dani anunció que tenía un nuevo fichaje. Debo decir que cuando apareció, altísimo, pelirrojo, ojos verdes apagados, más atractivo que guapo, no me sentí atraída por él. Pensé que tal vez mi radar estaba estropeado. Además, a pesar de derrochar simpatía con todo el mundo, conmigo se mostraba reservado, cauto, como si yo le intimidase.
Entonces Dani decidió asignarle un par de clientes en exclusividad y a mí el cargo de supervisarle.
En cuanto empezamos a pasar tiempo a solas, su actitud cambió; se volvió osado y su mirada, intensa. Me incomodaba esa mirada. Me provocaba deseos de escapar y de quedarme al mismo tiempo, como una pequeña gacela, justo antes de ser devorada, fascinada por los ojos del felino.
Cada vez era más difícil mantener la habitual actitud arrogante, la que utilizo para guardar las distancias. Hasta que el sutil juego de poder de las interacciones humanas invirtió los roles.
La primera vez que nos quedamos a trabajar hasta tarde me sorprendió con un beso alucinante en el ascensor. Caso omiso (forzado). Unos días después, con la oficina llena de gente y justo antes de una reunión, tiró de mí hacia el baño, levantó mi camisa y lamió y chupó mis pechos dejándome totalmente hambrienta y descolocada. Cuarenta y ocho horas más tarde, follábamos hasta la extenuación en el sofá de mi casa.

Las normas de la empresa no permitían las relaciones íntimas entre los empleados aunque Dani hacía la vista gorda, siempre que guardásemos las apariencias. No me importó lo más mínimo. Al contrario, tener que ocultarlo lo hacía más excitante. Fingíamos. Él, un trato formal; yo, indiferencia. Utilizaba esa indiferencia también como pueril mecanismo de protección. Me gustaba, de una manera que casi me impedía pensar en otra cosa que no fuesen sus manos, sus ojos, sus labios o cualquier otra parte de su cuerpo, sobre o dentro de mí. Sabía que iba camino de perderme, pero me negaba a admitirlo, en un absurdo intento de remediar lo irremediable. Por las noches llamaba a mi puerta y ni siquiera llegábamos al dormitorio, la ropa arrancada, los labios hinchados, sus manos por todas partes, nos retorcíamos por el suelo con urgencia, tratando de aliviar la angustia. Esas noches eran rojas, robábamos tiempo al sueño para devorarnos una vez más sin quedar satisfechos nunca; la continua sensación vibrante; la desazón deliciosa; el hambre voraz. Él se sumergía en mi cuerpo con ansia, cada vez que lo hacía, conectábamos, nos uníamos en otro plano. Se corría conmigo sin dejar de mirarme a los ojos y yo sentía que moriría en cualquier momento, incapaz de asimilar tanto placer y tanto dolor, de resistir tanta belleza.
Melancolía.
Apenas comíamos. Ebrios de sexo, enredados uno en el otro, sin querer ni poder separar nuestros cuerpos, charlábamos hasta el amanecer. Él me narraba cosas de su infancia, la muerte prematura de su padre, el dolor de su madre, la soledad, su primera chica. Yo le contaba sobre la separación de mis padres, sobre el miedo y la inseguridad que marcaron mis primeros años. Sobre la ausencia. Eramos dos niños perdidos que habían crecido sin figura paterna. La conexión fue muy rápida. Cuando propuso que viviéramos juntos me pareció algo tan natural que acepté, asombrada de mi tranquilidad ante algo que olía a compromiso. En algún momento le hablé también del hambre, de mi búsqueda y necesidad continua de sentirla. De como era más yo misma que nunca cuando sucedía.

Tal vez mis confesiones le provocaran inseguridad, pero pasó un año y su comportamiento cambió. Yo, tan absorta en mis sensaciones, en lo que él me proporcionaba, no lo vi venir. Al principio se mostraba celoso y desconfiado. Discutíamos si tenía que quedarme más tiempo en la oficina. Ya no trabajábamos juntos; él abandonó la empresa asegurando que estaba harto de fingir, que quería estar conmigo sin tener que esconderse y que además tenía una oferta mejor. Decía que como pareja deberíamos estar juntos todo lo posible. Aquello tuvo sentido para mí. No sentí angustia, ni agobios, ni siquiera deseos de rebelarme aunque supongo que eso ya era indicio de que algo no iba bien conmigo y que tendría que pagar un precio muy alto por estar con él.
La convivencia se fue volviendo densa, turbia y pegajosa. Y extraña. Pasó de absorberme a distanciarse. En una ocasión me confesó que se obligó a hacerlo para protegerse de la agonía de imaginar lo que hacía cuando no estaba con él. Lejos de asustarme, aquello me conmovió. Mi hombre hermoso alternaba períodos en los que me adoraba con otros en los que parecía que le estorbara. La relación se transformó en un sube y baja y adquirió vida propia, mientras yo me deslizaba por ella como una yonki bien entrenada, esperando el próximo chute en los valles y la siguiente patada en las cumbres. No podía dormir si él estaba fuera. No lograba concentrarme cuándo se cerraba en si mismo. Agonizaba cada vez que se enfurecía y no quería tocarme. Mi estado emocional estaba vinculado al suyo: reía y lloraba con él, saboreaba sus éxitos, sufría sus decepciones, sangraba sus heridas, hasta que dejé de sentir cualquier otra cosa que no fuese él. Me olvidé de mí.
Transcurrió un año más y en ese estado concebimos a nuestro hijo.
Luego no fue mejor.

No hay mucho que reflexionar ahora, si miro hacia atrás. Lo necesitaba para vivir como el aire que respiraba, aunque no podría decir si era a él o al carrusel de emociones que me sostenía. Alguien hablará de dependencia emocional, de relación tóxica, de problemas con mi padre, de viejos traumas infantiles. Cada posible explicación trae consigo una historia que puedo contar o escribir de diversas maneras, me inspira relatos cortos, algunos los vendo. Trato de no juzgarme demasiado duramente y seguir adelante. Después de todo, no sería la que soy hoy de no ser la que fui ayer. No habría llegado hasta ti de no haber caminado por él.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 6 meses

tiró de mí hacia el baño, levantó mi camisa y lamió y chupó mis pechos dejándome totalmente hambrienta y descolocada

Carambolas si que es directo. Me pregunto: en la vida real que hubiese pasado? Una demanda formal o un super 3 equis XXX. Jeje

Fingíamos. Él un trato formal, yo indiferencia.
Creo que sería mejor: Yo indiferente.

esperando el próximo chute en los valles y la siguiente patada en las cumbres.

Genial esa parte.

Madre!!! El ultimo parrafo fue grande. Y la ultima oracion la cereza del paste. Me ha fascinado. Desde que comence a leer esta historia sabia que era y seria de mi agrado y siento que en ningun momento me defraudo. Simplemente, como aqui en mexico se dice, Una Chingoneria. 😁👏👏👏👏👏

Ah! Y perdon por no leerte antes, no me fije que ya habías publicado hace dos dias. Me dare unos cuantos azotes con rama de rosa para escarmentar 😁👍 @IndigoDolphins_73

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 6 meses

Jajaja @Don_Diego , si te place...
Muchas gracias por dedicar un tiempo a comentar, valoraré tu sugerencia y me alegra que aún no te canse mi historia.

Kobbe
Rango9 Nivel 44
hace 6 meses

Muy buen texto. La primera sucia y sudorosa como me gusta...y la segunda muy "incomoda" como una relacion cuando se acaba. En general una historia cercana, muy de piel

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 6 meses

Gracias @Kobbe por acercarte. SÍ, piel, carne, vísceras, me siento más satisfecha de lo que escribo cuando me araño hasta sangrar o me escarbo. Aunque creo q de una manera u otra y en mayor o menor medida todos lo hacemos.

anonymous
Rango6 Nivel 26
hace 5 meses

Lo voluptuoso de tu texto me dejo con las ganas a flor, en ocasiones.

Ya sé que voy a escribir.

Fue una delicia, el seguir de cerca tu historia. Si llega a haber más de este sustancial material, tarde o temprano lo leeré. Un abrazo @IndigoDolphins_73 y sigue. Nunca te detengas.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 5 meses

Curioso que acabe de dejarte el mismo consejo en una de tus cajas @anonymous . Encantada de que te guste y sí la seguiré. Aún sigo enamorada de estas criaturas.


#12

9:00 a.m.
Reunión de equipo.
Veintiséis personas sentadas en la gran mesa de la sala 3 con carpetas, Blackberry y taza de café. Más café espera en la mesa del fondo, al lado del hervidor de agua, la cesta con bollos y el frutero. Presiento una larga mañana aquí encerrados.
—¡Buenos días a todos y todas! —Dani en modo jefe, con el tono solemne de un cura ante sus feligreses que emplea en cada reunión— Estamos aquí reunidos todo el equipo —"Joder, incluso utiliza las mismas palabras"—, (...) poner en común el trabajo elaborado hasta el momento por cada sección y blablabla.

Me duermo solo con el sonido de su voz. Intento distraerme observando a mis colegas pero no hay mucho que ver. La mayoría le escuchan o fingen hacerlo bastante bien, Maura y Carla cuchichean cómo siempre pero con algo más de disimulo, Martin de Contabilidad y dos tíos más que no conozco y supongo compañeros suyos, permanecen algo aislados del resto, más centrados en el montón de papeles desparramados que tienen delante que en la perorata de Dani.
Tú y el resto de tus compañeros, en otro grupo, intercambiáis comentarios y tomáis notas. Jon, a mi lado, también, aunque al fijarme veo que sólo son garabatos. Me sonríe como un idiota al ver que le he descubierto. Es guapo pero tiene menos cerebro que una hormiga; todavía no creo que me hubiese liado con él en mi primer año aquí. Le devuelvo la sonrisa con pocas ganas. Me sale una mueca. Lo dejo y sigo con mi inspección.
Vera está abstraída, mirando por la ventana (¡qué tía más rara!), Julia tiene la cabeza agachada, muy atenta a su regazo, probablemente metida en Twiter, y Pascal..., bueno Pascal hace lo que tiene que hacer, lo mismo que estoy haciendo yo ahora, solo que él lo apunta todo y luego se lo pasa a Dani.
Casi todos le odian pero yo lo encuentro curioso, incluso a veces simpático. La gente parece olvidar que es el secretario del jefe y que solo hace su trabajo, desagradable sí, una putada, también, pero alguien tiene que hacerlo. Si no fuese por Pascal, Dani sería un capullo, pero él se ocupa de los asuntos sucios. Él es el que pasa los despidos, los partes de incidencias, el que da la cara cuándo las cosas se ponen feas porque Dani está "reunido". Es Fidel Castro salvaguardando la imagen del Che.

Devuelvo la atención al Che por un instante; sigue blablableando sin intención de parar. Cojo el móvil y entro en Facebook. Notificaciones varias, Fulanito te ha invitado a un evento, Menganita está con Citranita en Algunsitiogenialytuno, te han etiquetado en Por una Vez que Sales, Antiguos Compañeros de Instituto han compartido una publicación... Me salta un mensaje.
—¿Qué haces?
El número no está en mis contactos. Me quedo mirando un rato la pantalla sin saber que hacer. Tal vez se han equivocado, es lo que suele suceder.
—¿Te conozco?
—Bueno, podríamos conocernos más, pero voy a decir que sí.
Vale, no se han equivocado. Dudo todavía si debo continuar. Repaso mis opciones: seguir en Facebook pretendiendo que me interesa la vida de los demás, escuchar a Dani, charlar con un desconocido? (desconocida?), opción D aún por determinar.
—¿Crees que deberíamos conocernos mejor?
—He dicho más, no mejor, pero sí, siempre estoy dispuesto para conocer mujeres atractivas.
¡Vaya! Desconocido, directo, disponible, ¿cuántas más cosas interesantes con “d” se me ocurren? Me siento eufórica.
—¿Más o mejor?—tecleo.
—Ambas.
—Me has dicho muchas cosas con solo una frase.
—Es que me gusta concretar. ¿Y son buenas?
De repente me asalta la idea de que sea una trampa. Mi maridito y sus estúpidos celos. Hace mucho que no tenemos bronca por eso pero quién sabe. ¡A la mierda! Si es él, no está en condiciones de quejarse.
—Sí. Sugerentes —respondo.
Ha hecho una pausa. ¿Se habrá puesto nervioso? Sonrío al imaginarlo.
—Deberías atender. Dani te está llamando.
¿Qué coño...?
—Cuarta silla por la derecha, ¿estás con nosotros?
Todos me están mirando, algunos se ríen abiertamente y tú...¡Tú! Intentas disimular la risa con la cabeza baja y el puño sobre la boca pero tus ojos me lo confiesan todo.
—Gracias por concedernos tu atención finalmente. —se burla Dani— ¿Podrás ahora ofrecernos un avance de tu labor?
—Eres hombre muerto —pronuncio en silencio e intento que mi mirada te lo deje claro.
Me enderezo en la silla, roja como un tomate y me dispongo a aguantar el chaparrón porque apenas he “avanzado” nada y no tengo qué aportar al grupo. He vuelto al colegio sin darme cuenta.
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Atrapas al vuelo la grapadora que acabo de lanzarte al ver aparecer tu cabeza por encima de mi cubículo.
—Se te ha caído esto.
—Buenos reflejos. Lamento no tener una más grande —suelto furiosa.
—Eso digo yo a veces.
—Estás muy gracioso esta mañana. ¿No hay nadie más por ahí con el que quieras compartir tus chistes?
—Nadie se ríe de mí como tú —Rodeas el cubículo y te sientas sobre mi mesa.
—Eso digo yo. A veces —Intento que mi voz suene tan cínica como mi sonrisa—. ¿Querías algo? porque tengo trabajo atrasado que debo terminar antes de que acabe el día.
—Eso te pasa por distraerte —Frunces los labios para contener una risa maliciosa.
—Cómo técnicamente eres mi superior, me veo en la obligación de decirte que estoy a punto de mandarte a la mierda —Mi sonrisa ahora mismo es una simple línea pintada en la cara—. En serio, ¿puedo ayudarte en algo o vas a dejarme trabajar en paz?
—Soy tu coordinador, no tu superior, y sí, te dejo trabajar. Pero antes contesta: ¿te tomarías una copa conmigo al salir?
—Solo si la tuya es de cianuro. ¿Quieres burlarte de mí un poco más?
—No me burlaba, me divertía, es diferente. Creí que tú también.
—Hasta que me convertí en la diversión general.
—Eso no fue culpa mía y que Coleman te pillara tampoco —Dos golpes sobre mi mesa y te sitúas frente a mí—. Mira, sólo me apetece verte fuera de aquí, charlar un rato...Piénsalo y me dices. Ahora tienes mi número.
—Espera. ¿Cómo tienes tú el mío?
—¿Qué clase de pregunta es esa? —Te marchas todavía riendo.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 4 meses

Aja JA! ESTUVO de campeonato literario! jeje. No las conté con precisión pero fueron como alrededor 6 veces que me reí. Bueno ahora si ya tengo mucho mas amplia la visión con respecto a esta historia y la otra de como ocurren las cosas. Sí que le has dedicado tiempo a la historia, se nota el esfuerzo y la dedicación en que te quede bien todo. Como dije antes ha sido una historia que me atrapo desde que leí el inicio hace ya meses
.
Super posdata: A decir verdad tenia pensado ¨robar¨ ciertos pasajes tuyos cuando me dije: esta usuaria algún día se ira, aseguro que son de las que vienen, dejan su talento aquí y ya no regresan. aunque mas que robar era copiar y luego modificar para una novela que solo ha estado en mi cabeza dando vueltas como mosca sin nunca aterrizar, la he estado llenando de infinidad de posibilidades locas y ni una sola palabra le he escrito. Ya me salí del tema!. lo que quería decir es que de lo bueno que me gusto cuando en ese tiempo la leí, me dio las ganar por hacer copiar, ciertas partes, pegarlas y modificarlas para luego decir que era completamente mía la idea e historia,, por supuesto en otra historia. JAJAJAJA quemen me por maldito bastardo!!!!

posdata sobre posdata: afortunadamente nunca hice semejante cosa y mucho menos ahora pienso hacerla, ni con la tuya ni con ninguna otra. Hacer trampa es malo. Nos seguimos leyendo apreciada @IndigoDolphins_73 :D

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 4 meses

Disfruto como un enano cuando te decides a regalarnos alguna parte más de tus relatos abiertos. La facilidad con la que creo la imagen de lo que cuentas es una putada pues me deja con mono hasta que decidas volver a retomarla. Nada ahora a esperar.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 4 meses

Gracias @Hiarbas , tus comentarios llegan a mi como una palmada de ánimo en la espalda. Me alegra que las escenas que narro sean fáciles de recrear en la mente del que lee porque esa es una de mis mayores preocupaciones. Al fin y al cabo esta es una historia de entretenimiento.

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 4 meses

@Don_Diego , aparte de admirar la sinceridad de tu comentario (no muchos nos atreveríamos), he de decir que me siento halagada, ya que si alguien quiere copiarme, será que no es tan malo.
No tengas reparos, creo que en este mundo ya está todo inventado (o casi) y que realmente todos tomamos de aquí y allá para hacer luego nuestro propio refrito. Por mi parte, no creo en la exclusividad, la propiedad privada ni la posesión en ninguna de sus formas o aspectos así que siéntete libre. Mi casa está abierta y todo lo que está sobre la mesa es para coger. Son solo palabras ordenadas según mi visión particular del mundo, si a ti te resuenan ¿por qué no usarlas?

Eduardo_Moonrise
Rango8 Nivel 37
hace 3 meses

ningun refrito... ahora, que los leo, me he dado cuenta de que el arte existe...aún hoy.. sí! si no fuera por ustedes, artistas, no estaría vivo. por eso me dedico a esto, por eso les kiero...


#13

Mi teléfono suena. Contesto.
—Soy yo. Tenemos que hablar —Tu voz suena ronca, más profunda que de costumbre.
—De acuerdo —digo con cautela—. ¿Caminas conmigo?
La frase se había convertido en una especie de código entre nosotros para encontrarnos en un lugar y hora, siempre los mismos. Caminábamos realmente, y hablábamos. Solo eso. Era lo que más nos acercaba a una pareja normal.
Cuelgas sin responder.

Te veo a lo lejos. Fumas cabizbajo, apoyado contra un árbol. Al llegar a tu altura, aparentas normalidad, pero tus ojos son grises cuándo me miran a través del humo.
—Voy a casarme con Laura —dices sin rodeos.
Me quedo con la mirada fija en el suelo. Segundos. Horas. Años. Hasta que me coges del brazo y tiras de mí. Comenzamos a andar y enseguida te sobrepaso, molesta, furiosa por caminar a tu lado. Acelero el paso porque quiero alejarme de ti todo lo posible. Camino a ese ritmo hasta que oscurece y mis piernas duelen y casi no puedo respirar. Cojo aire profundamente y dejo que el oxígeno fluya por mis arterias.
«Inspira, espira. Otra vez, solo eso. Está bien».
Trato de concentrarme en esta acción.
Miro a mi alrededor. La noche ha caído y la luz de la luna proyecta sombras raras sobre el camino. Distingo la tuya, fina y alargada a varios metros de distancia. Tu figura oscura me observa, me ha seguido hasta aquí, pero intuyo que tiene miedo de acercarse. No voy a ponértelo fácil, o tal vez sí. Me doy cuenta de que ese no es el problema.
Hay una tensión, no entre nosotros, sino en torno a mí; una cuerda invisible me rodea y me mantiene fija. Estoy atada a nada. Mi cerebro se debate con un recuerdo esquivo, las sombras en mi memoria son más espesas que las de la noche. Algo se burla, sé que está ahí; me sujeta mientras oculta su rostro. Cuanto más me esfuerzo por descubrirlo, más se esconde entre la bruma.
Un punto incandescente surge donde tú estás, sube de intensidad iluminando tu boca unos segundos y vuelve a bajar como si fuera a apagarse. El olor a nicotina alcanza mis fosas nasales y el recuerdo enmascarado aprovecha mi distracción para escaparse por una vía de servicio neuronal. Como el niño al que se le escapa el globo de la mano, me queda un hueco en el centro del pecho. De vuelta, la angustia inicial. Me encojo hacia el suelo y escucho el sonido de rápidas pisadas sobre la gravilla. Imagino que el gigante del cuento se acerca en un par de zancadas.
—Cariño, ¿estás bien?
No, no lo estoy. Giro la cabeza para mirarte. Quisiera ver tus ojos, calmarme en ellos, pero tu rostro es una sombra.
—¿Donde estás? —pregunto en un susurro.
—A tu lado.
—No es cierto. Tú no eres mi amante. Él se fue hace meses y no ha vuelto. ¿Que has hecho con él?
Con un respingo, me tomas por el codo y me obligas a caminar. Eso me enfurece otra vez y sacudo el brazo para soltarme.
—Se hace tarde, está oscuro y no pasa ni un alma —dices con impaciencia—. Tenemos que volver.
—Ni lo sueñes. No voy a ninguna parte contigo.
—Eso lo veremos. —Das un paso adelante.
—Si vuelves a tocarme, gritaré.
—Inténtalo —Estás tan cerca que noto tu aliento en la cara—. Soy capaz de noquearte antes de dejarte aquí sola, así que no me pruebes.
Me pongo en marcha. De todos modos, ¿quién va a oírme? Camino varios pasos por delante. Sigo sin querer ir a tu lado aunque reconozco que es pura cabezonería. Me muero porque me abraces y me mientas y me digas que has cambiado de idea, que no puedes casarte con otra, que me perteneces y que siempre estarás conmigo, pero no dices nada.
—¿Por qué lo hiciste?
«¿Qué coño estoy haciendo?». Acabo de pararme en medio del sendero y te encaro; siento un otro yo tomando el control de mi cuerpo, y al parecer de mi lengua.
—¿Por qué me abandonaste? —insisto.
—¿Que querías que hiciera? ¿Esperar a que te decidieras? No moviste un músculo por nosotros.
—No es cierto. Fue tu decisión, igual que lo fue volver ahora que vas a construir tu vida con otra. ¡No me tuviste en cuenta para nada!
—¡No me dejaste otra opción! —gritas, agarrándome por la mandíbula—. Crees que los demás somos marionetas en la extraordinaria obra de tu vida, que puedes cogernos cuando te apetezca y luego arrojarnos al baúl de los trastos. Y que a nadie se le ocurra salirse del guion, porque no sabes improvisar.
Me sueltas bruscamente, como si te asquease, y me das la espalda. Tu reacción me escuece como una quemadura. Una especie de parálisis espástica me impide tragar saliva, todo me da vueltas, intento llamarte pero no puedo hablar y de pronto solo veo luces brillantes.

Abro los ojos e intento enfocar. Veo un techo alto, una pared gris que me resulta familiar. Intento incorporarme pero mi cuerpo es tan pesado que no lo consigo. Me cuesta moverme, hasta mantener los ojos abiertos supone un esfuerzo considerable. Escucho el ruido de pasos que se aproximan, la puerta que se abre despacio. Olor a canela y tabaco.
Sentado en el borde de la cama, te frotas la cara con gesto desesperado y luego dejas caer el tronco hasta apoyar los codos en las rodillas.
—¿Qué sucede? —pregunto sin entender nada.
Me miras con tristeza pero no hay respuesta. Trato de levantarme otra vez y en ese momento entra Teresa. «¿Qué coño está haciendo ella en tu casa?»
—¡Estás despierta! —dice con los ojos como platos.
Se acerca por el otro lado de la cama. La ignoro y me vuelvo hacia ti, esperando una explicación que no llega.
—¿Qué haces aquí? —le pregunto a ella, por si tengo más suerte.
Pestañea y te mira un instante, como alarmada. Algo no cuadra. Al fin, consigo recostarme sobre la almohada. «¿Por qué me cuesta tanto moverme?».
Contemplo, con asombro, como la habitación se transforma ante mis ojos. Esta no es tu casa. Me dejo caer hacia ti, pronuncio tu nombre, pero mi garganta no emite ningún sonido.
«Estoy teniendo un ataque de ansiedad, eso es; vale, ya sabemos lo que es esto, tranquila, estás bien, estás bien».
Me coges entre tus brazos y me reacomodas en la cama, como si fuese una niña pequeña. Te miro, aterrada, aún no puedo hablar, pero me entiendes. Te sientas a mi lado y me abrazas contra tu pecho. El vaivén y el sonido de tu respiración consiguen tranquilizarme hasta que veo como la puerta se abre por tercera vez y entra Teresa, a la que no había visto marcharse, con un tipo con bata blanca de médico. «Debe ser un médico», dice alguien.
—¡Buenos días! ¿Como se encuentra? —pregunta el de la bata.
—¿Dónde estoy y quién coño es usted?
Mi súbito arranque de furia sorprende a todos, incluida yo.
—Está en el hospital y yo soy el Dr. Ramírez —responde con una sonrisa que le hace parecer estúpido.
—¿Por qué estoy en el hospital Dr. Ramírez? —pregunto imitando su tono condescendiente.
—Su amigo la trajo en estado de shock. Mientras le estábamos haciendo unas pruebas convulsionó y perdió la consciencia. Aparentemente.
—¿Aparentemente? —Le miro como si de verdad fuese estúpido—. ¿Cómo se puede perder la consciencia “aparentemente”? ¿Seguro que es usted médico?
Me aprietas la mano un segundo con los ojos cerrados, indicando que me calme, aunque al médico no parece importarle. Me mira benevolente, tal vez se siente Ghandi o algo así.
—En realidad soy neurofisiólogo, pero lo otro es más fácil de pronunciar —dice con una sonrisa.
—¡Pero si además es gracioso! —me burlo.
—¡Basta ya! —exclama Teresa—. Si quieres saber por que estás aquí, tendrás que escuchar.
—Gracias —Me observa con suspicacia antes de continuar—. Su sintomatología se correspondía con un coma de segundo grado y sin embargo la actividad eléctrica de su cerebro era, y sigue siendo, normal.
—¿Ha dicho coma? ¿Cuanto llevo en este lugar?
—¿Qué es lo último que recuerda?
Miro a Teresa y veo compasión. Me produce rechazo, odio que me compadezcan. Te miro a ti y veo preocupación y cansancio. Profundas ojeras violáceas resaltan aún más el azul de tus ojos aunque estos están apagados. Alargo la mano para acariciar tu mejilla y vuelves a cogerla entre las tuyas pero no consigues mantenerme la mirada y entonces recuerdo. El paseo, la noticia. Me suelto.
—Salid. Necesito hablar con el doctor.
»Bien, dígalo libremente —continúo, una vez a solas con él—, voy a volverme loca, ¿no es cierto?
—¿Por qué cree eso?
—Sé que he hecho algo que no recuerdo. Lo presiento. No es la primera vez que sucede. Puedo hablarle de etapas enteras de mi vida que están en blanco.
—¿Me está hablando de episodios de amnesia?
—No lo sé. Yo no diría episodios, le hablo de meses. Siempre me dije que era un mecanismo de defensa para olvidar malas épocas pero ya no estoy tan segura.
—Sus amigos han referido comportamientos extravagantes. Podría existir alguna relación. Todavía no ha respondido a mi pregunta.
—Lo último que recuerdo es que estaba en el parque con él. Discutimos.
—¿Cómo se sintió?
—Rota, necesitada y de alguna manera, culpable.
—¿Culpable por eso que dice que ha hecho y no recuerda?
—Tal vez. Siento que sí. Dígame ya cuanto tiempo estuve...en coma o lo que sea.
—Cinco días.
—¡Mierda! Tengo que irme de aquí.
—No puede irse, necesitamos hacerle más pruebas. Esto puede ser cualquier cosa y por lo mismo, ser grave.
—Si es grave, dará igual que me vaya ahora, que me haga más pruebas o que no. Tengo vida ¿sabe?, un hijo, gente que estará preocupada por mí.
—Me temo que como su médico no puedo permitírselo. Hable con sus amigos y que ellos se ocupen.
—Y yo me temo que no tiene otra opción. ¿Ha llegado a alguna conclusión sobre qué me pasa? ¿Tiene al menos una teoría, algún dato que la apoye? —Asiento al ver que no responde—. Eso me parecía. Solicito el alta voluntaria.
—Es usted una inconsciente —me advierte.
—Sí, usted, en el fondo, también parece buena persona.

Eduardo_Moonrise
Rango8 Nivel 37
hace 3 meses

ya no sé si tomar, leer, o ... excelente. me encanta leerte.

Apoptosis
Rango13 Nivel 62
hace 3 meses

Me quedo en vilo...¿Cúal es el diagnóstico? ¿Esta realmente bien o no?¿Cindo días en coma? mare de deu

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 3 meses

No me quedé contenta con esta caja @apoptosis. Son fragmentos de una novela, pero me temo que en las partes q he publicado aquí hasta ahora, no sugerí lo q acaba de pasar y se ve forzado. Gracias por leerme de todos modos.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 3 meses

Recién despierto y veo que ya es bastante tarde, y, por lo tanto, he perdido un par de horas muy valiosas de vida (leer y disfrutar de la vida)

Según yo, ahora soy alguien nuevo, así que, quiero ver si es cierto. Aquí voy.
No sé si haya sido por la catarsis por la que pase, pero siento que ahora soy capaz de ver mejor las cosas. Y esto, su trabajo, me ha parecido, ligeramente, de mayor nivel a lo anterior visto. Igual y este ¨nuevo yo¨ aun este desfasado de la realidad. A lo que voy. Que me desvió con facilidad.

Lo que ha escrito, transmite, se siente, se sincroniza uno con la protagonista de manera estupenda. Los sentimientos que ella experimenta y las sensaciones dejadas en las escenas, los tomo prestadas de su texto y dejo que me vistan y toquen. Además, de lo obvio que he dicho, los detalles puestos en cada pasaje, son dignos de darles una mención honorifica. La de toarle de la barbilla, lo de sujetarle el brazo y presionar, caminar rápido, el contraste de luz en las cosas. Incluso me sale decir que, como va llevando el texto, usted ha estado sabiendo muy bien llevar lo de DEUX IS MACHINA.
…… Suspiro, aliviado, reconfortando.

Gracias por hacerme ver lo que me falta, con su texto quiero decir. He escrito cosas que solo van en línea recta. Tiene esqueleto, pero les falta lo demás, como el recién robot que camina solo (son solo dos piernas metálicas) lo hace perfecto, pero sigue siendo antinatural, además, no es capaz de ir en otra dirección que hacía adelante. A lo que me refiero, es que, en los escritos mejor plasmados, dan la sensación de libertad, como el suyo, que el margen de visión es más amplio y por lo tanto uno es capaz de observar mejor todo. Para simplificar. Me hace falta carne sobre los huesos, musculo, piel, sangre, alma, ESPIRITU. Muy diferente a lo que ustedes escriben, E. y tú querida Mon.
Gracias, como tu bien dices, por compartir con nosotros tu historia. Se aprecia. 😊👌

HA. Una cosa más. esto es lo que yo, y solo yo, veo. Independiente de cualquier cosa, sea o correcta o no. pues es mi opinión, y como todos, todos, tenemos una .

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 3 meses

Gracias @Don_Diego por tu valoración, pero como dije arriba, igual lo modifico. No la historia en sí, sino la caja. Siento que no en-caja. (Vaya chiste de imbéciles acabo de hacer).
Bueno, es mi vena perfeccionista, otra de mis manías.
Me alegra que te haya servido de algo para tu propio trabajo.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 3 meses

Cosa bonita. Yo también lo hago, más a menudo de lo que debería. Subo la historia y la leo, luego, toma sopetazo, esa Z no iba ahi. eso no se entiende... No es ladro, es ladrón. Bueno, fin. Que si no nunca acabo. TY


#14

Me abres la puerta muy elegante. O acabas de llegar o te estás arreglando para salir. Espero que no hayas quedado de nuevo con la encantadora Marion.
—¡Sorpresa! ¡He venido a prepararte mis famosos macarrones con queso!
Creo que, a juzgar por la cara que pones, ni sorpresa, ni te ilusiona el plan, ni nada de nada. Escéptico. Incluso suspicaz es lo que pareces.
—Tengo intolerancia al gluten —dices arrugando la frente.
—¡No es cierto!
Una sonrisa se va formando poco a poco en tu rostro hasta acabar en una carcajada.
—¡Claro que no! Solo te tomaba el pelo. ¡Estaré encantado, adelante!
«¿Adelante? ¿A qué vienen estos formalismos? ¿Dónde está el hombre que tiraba de mí hacia dentro y me quitaba la ropa nada más cerrar la puerta? Al final no tendré más remedio que cocinar».
—He comprado vino —anuncio como si fuese una gran noticia.
—Estupendo. Iré a por un par de copas —contestas con igual desproporción.
Desapareces en la cocina y suelto de golpe el aire que me sobra en los pulmones. Me siento extraña, miro alrededor en busca de algo nuevo, un detalle insignificante que explique esta agitación repentina pero no veo nada. Vuelves con las copas y una sonrisa. De las técnicas. La ventaja de haberte observado tanto tiempo es que he aprendido a distinguir una sonrisa auténtica de aquella que cubre algo.
Abres el vino. Lo sirves. Me ofreces una copa y eres capaz de hacerlo mirándome a los ojos. Vale, creo que anoche no te acostaste con ella.
Pero querías.
O al menos se te pasó por la cabeza.
—¿Que tal tu cita? —Tomo un sorbo, simulo un tono jovial.
—Solo es una amiga.
Tu rápida contestación te delata. Estás tan tenso como yo.
—¿No vas a hablarme de ella?
—Trabaja en la oficina —respondes y enciendes un cigarrillo—. Me echó un cable con un par de cosas, nos caímos bien y la invité a cenar. Eso es todo.
—Ayer parecía que os caíais demasiado bien. ¿No se supone que tienes novia?
Solucionado. Te lo he soltado, veamos qué tienes que decir.
Sonrío para suavizar. Tú ladeas la cabeza y me observas dando una larga calada que hace hundir tus mejillas.
—¿Has venido a hacer pasta o a interrogarme?
—A ambas.
—Ya —asientes—. No hay nada de lo que debas preocuparte.
—No estoy preocupada —aseguro. Pero miento.
—Mejor. ¿Nos ponemos a ello?
«Sí, deberíamos follar ya».
Creo que no te refieres a eso, de modo que me encamino hacia la cocina con mi copa de vino.
—No has comprado queso —dices detrás de mí.
—Habrá que improvisar.
Me miras como si hubieras descubierto el verdadero motivo por el que estoy aquí e inicio maniobra de aproximación. Dejo la copa sobre la mesa y me acerco a ti con expresión juguetona.
Coloco una pierna entre las tuyas y froto la cadera contra la hebilla de tu cinturón. Apenas rozo la tela de tus pantalones pero ya te siento palpitar contra las yemas de los dedos. Hundes la cara en mi pecho y luego me rodeas por la cintura para girarme y empujarme contra la encimera, las caderas pegadas, las respiraciones aceleradas. Me separas las piernas. Vale, a la mierda tu novia y todas las demás que te hayas pasado o pienses pasarte por la piedra. Ahora eres mío.
—Voy a darme una ducha, apesto. —Te separas bruscamente y arrojas el pitillo al fregadero—. Busca por ahí algo que pueda servir y luego te ayudo.
«Meter la cabeza en el congelador si no me dejas ir a la ducha contigo, jodido cabrón»
En cuanto me dejas sola, barajo seriamente la posibilidad de masturbarme en tu cocina pero mi propia imagen, contigo desnudo bajo el agua a solo unos metros, me resulta tan bochornosa que opto por vaciar la copa de un trago y servirme otra que sigue el mismo camino. No funciona. Soy ridícula. Teresa se partiría de risa si pudiera verme ahora mismo. O me abofetearía. Y tendría razón. Soy un despojo humano de nuevo, arrastrada por un amor incendiario.
Regresas con olor a lavanda y el pelo mojado, las gotas se deslizan por tu cuello como desearía hacerlo yo, las veo resbalar por tu pecho a través de la abertura del albornoz, hacia abajo, marcan el trayecto que siguen mis ojos, desaparecen en la cueva en la que quiero refugiarme. Asciendo y tu mirada sorprende a la mía. Nos quedamos así por unos segundos, no pestañeo, ni siquiera respiro. Mi corazón bombea toda la sangre al sur, donde mi humedad te ha preparado una cálida acogida que no pareces dispuesto a tomar. Todavía.
—Te esperé. No quería husmear en tus cosas.
Te lo dejo claro. Ya me da todo igual, solo te quiero dentro de mí.
—Vale. Echaré un vistazo, creo que tengo alguna lata por alguna parte.
Veo como abres y cierras armarios, como tu cara se ilumina cuando encuentras unos berberechos, como pones agua a hervir, como cortas cebolla mientras me cuentas alguna historia que me interesa vagamente, más pendiente de tu destreza con el cuchillo, de tus dedos alrededor del mango, del movimiento de tus labios. Te dejo hacer y ni te das cuenta de que no participo, tal vez aliviado porque el asedio ha cesado.
Media hora más tarde colocas un plato humeante y de aroma delicioso ante mí y te sientas a mi lado con otra divertida anécdota para compartir y yo te sigo el juego, sin que mi mente olvide el detalle de que no te has vestido al salir de la ducha. Me río de tus chistes, alabo la cena; represento el papel de invitada perfecta, pero al terminar, en lugar de la servilleta, dejo mis bragas. En tu plato.
Me levanto y tú giras sobre la silla para quedar frente a mí. Miradas fugaces. Manos que ascienden por mis piernas, bajo la falda. Agarran mi cintura. Me sientan sobre la mesa. Te arranco el albornoz y te guió a mi interior, apremiándote a que me folles fuerte sobre los restos de la cena porque ya está bien de tonterías. Echo el cuerpo hacia atrás para dejarte mas espacio, mientras parte de la vajilla se me clava en la espalda y el resto rueda hasta el suelo. El sonido al golpear la baldosa casi coincide con mi primer orgasmo y me echaría a reír si lo que me estás haciendo me diese una tregua. Mi cabeza golpea contra el borde de la mesa a cada acometida de tu cadera, acompasada con tus jadeos. Mi mente se licúa. Cera derretida, desparramada por el cráneo. Todo mi sistema nervioso reblandecido e imposibilitado para sentir nada más que a ti. Hasta que te desplomas.
Mientras mi corazón se normaliza, una realidad se abre paso en mi cabeza. El deseo enfermizo que descubriera mi primer hombre hermoso ha vuelto. Me doy cuenta cuando tiras de mi hacia el dormitorio y no quiero ir. Podría quedarme dormida aquí, contigo descargado y desinflado todavía dentro, o tumbarme en el piso manchado de macarrones y dejar que me aplastes con tu cuerpo, pero dormir en tu confortable cama de sábanas blancas junto a tu cuerpo que huele a gel de lavanda no es mi sitio. Ese es el lugar de tu novia, yo tengo que irme.

Todo el trayecto de vuelta a casa me lo paso llorando. La gente que toma el metro a última hora no se incomoda por nada, así que nadie me molesta.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 2 meses

Madre mía!!! el carrusel, la rueda de la fortuna, toda la feria y el carnaval de emociones que has plasmado aquí... UFFF... Esto a sido un estupendo viaje, de risas por las ¨divertidas¨ situaciones entre ambos, el lindo sarcasmo de ella hacia él. El deseo, la pasión, el calor y humedad se siente. En cuanto al enamoramiento profundo que tiene ella !Juas! Y La entrega a la acción, a¨profundizar¨ guau . Bello y al desnudo. Gran detalle le has dado a todo. Hermoso. Así se hace arte. Y el final triste y melancólico, deja a uno con ganas de mas, de mucho mas. Como bien dices, querida @IndigoDolphins_73 Gracias por compartir esta genial historia con nosotros. :) :-*
Nos seguimos leyendo, apreciada.

Por cierto, gracias por darme ánimos, ahora terminando de leerte me han subido las ganas de empezar a escribir. :)

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace 2 meses

Me alegro mucho, @Don_Diego. Ya he visto que tienes nueva historia, me iré a leerla en cuanto acabe de contestarte.
Es una parte 50/50. Prometí algo calentito pero me pierde el lado azul. Empiezo a pensar que no sé escribir género erótico, al final todo es un drama.
En fin, me he levantado melancólica a pesar de que hoy no llueve. Gracias por seguir aquí.

Don_Diego
Rango13 Nivel 62
hace 2 meses

Vamos. Que hay quien la quiere! Momento falso e ilusorio Largo!!!!
Levante esas lindas esquinas de los labios y eche fuera lo pesimista que hoy brilla el Sol en lo alto y a la alegrina en ningun momento le cae a uno mal.

Pss pss: Ponga la musica que mas le guste bailar y echece una bailadita. Y ya si quiere imaginese una imagen de mi haciendole de pareja 😁

Eduardo_Moonrise
Rango8 Nivel 37
hace 2 meses

-"Empiezo a pensar que no sé escribir género erótico, al final todo es un drama."
Creo que no tendría alma si fuese puramente erótico; lo que hace geniales tus textos es justamente ese despliegue de sentimientos y emociones.
Me ha gustado mucho, sigo sorprendido por la forma como logras escribir tan profundo en unas pocas horas.

Carlos_59
Rango14 Nivel 68
hace 2 meses

Admiro esa facilidad para describir todo tipo de sensaciones y que todo resulte coherente. Me siento inmerso como espectador de primera fila en esa creación tan excitante y vertiginosa. Excelsa la forma de relatar las escenas de sexo, tan lascivas y a la vez sensuales. En fin, una trama muy variada de acontecimientos, muy bien estructurada, y mejor redactada ¡¡¡Excelente!!!

Con tu permiso, me he permitido la licencia de escribir un poema a partir del título de tu relato, y que también creo que describe, en verso, la parte erótica del mismo. Espero no te importe, amiga @IndigoDolphins_73

Camina conmigo al deseo,
yo quebrantaré tu cuerpo
desatando excitante lujuria.
Sensaciones sentirá la piel,
placer dulce como la miel.
Libre desata esos quejidos
el roce de tus labios y míos;
déjate llevar hasta el brote
del clímax de los sentidos,
y que tu cuerpo se alborote
lanzando al viento gemidos.

Saludos...

IndigoDolphins_73
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 2 meses

Oh, por dios, olvidé contestar y dar las gracias, @Carlos_59, por los elogios y sobre todo el bello y voluptuoso poema. Cómo va a importarme! Honrada me siento con tenerle por aquí.