gasanz27
Rango6 Nivel 27 (1040 ptos) | Novelista en prácticas
#1
    Partes:
  • #2

Castillos de nubes atraviesa el monstruo sobre raíles. El paisaje se difumina a través del cristal. Frío y calor. Añoranza y ganas. Dejar el pasado en la nube de humo que se dibuja en el lienzo azul, y comenzar a trazar un nuevo sendero con vías de metal y ruedas chirriantes. Un beso. Una despedida. Un nuevo comienzo. Un simple viaje en tren.
Vidas que se cruzan por unos instantes, y se separan al anunciar la próxima estación. Lo más seguro, es que no se vuelvan a encontrar.
Miedo de perder el tren, miedo de volverlo a coger y regresar. Fuego. Arde dentro. Vivir el momento. Dar sin recibir. Disfrutar. Y sonreír. Al fin y al cabo, son sólo viajes.

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Benny
Rango7 Nivel 32
hace más de 4 años

Más, más, jajaj me ha encantado.

David_escritor
Rango7 Nivel 30
hace más de 4 años

Me gusta mucho gasanz27, ánimo con el resto

gasanz27
Rango6 Nivel 27
hace más de 4 años

Muchas gracias!! :)))


#2

-Próxima estación Alicante Terminal-anuncia la voz que rompe el silencio dentro del vagón.
Algunas personas cogen sus pertenencias y se apresuran a alcanzar la salida; otras, como yo, nos quedamos sentados, con la cara enterrada entre las páginas de ese libro que nos ha atrapado y no nos deja escapar.
La protagonista de la novela, está viviendo una situación sentimental compleja; esto es, mantiene una relación con dos hombres que a su vez son como hermanos, y están los tres totalmente de acuerdo con vivir esa experiencia, sin importarles el qué dirán u opinará el resto.
¿Por qué no puede ser todo tan fácil en la vida real?
Un suspiro sale desgarrador desde mi garganta. De mala gana cierro el libro y lo dejo caer sobre la mesa, emitiendo un sonido que hace que se giren las personas de mi alrededor. Me disculpo en silencio y fijo mi mirada en el paisaje que se vislumbra a través del cristal. Mi mente ya está en otra parte.

Las personas somos seres difíciles de analizar, somos muy enrevesados. Siempre buscamos el camino largo, el que más piedras tenga, en el que más árboles haya que tirar a su paso, en el que haya que saltar veinte charcos, y cruzar cincuenta ríos. Nos complicamos la vida fácilmente. Nos importan demasiado los comentarios ajenos, las opiniones y cotilleos.
Callamos mucho y hablamos poco, de lo que nos gusta e interesa, de lo que nos preocupa, de los sentimientos, de las emociones, de los estados de ánimo. Sin embargo, le damos demasiado a la lengua en temas que ni nos vienen, ni nos van. Comentamos sobre la vida de los demás, inventamos, imaginamos, y lo peor de todo, suponemos en vez de preguntar.
¿Cuántas veces habremos liado más la madeja por dar cosas por supuesto, en vez de preguntarle a la persona que verdaderamente le incumbe? Miles, pero no seremos ni la primera, ni la última persona que lo haga. El mundo es así. No. La gente somos así.
Tenemos tan vacía nuestra vida, que intentamos llenarla con las vidas de otros, cuando la de ellos está igual o más hueca que la nuestra. Irónico, ¿verdad?

Observo el interior del vagón. Enfrente de mí hay una señora mayor, tiene la mirada perdida en los pliegues de sus manos. Arrugas y marcas de una vida que llega a su fin, de una vida larga, que antaño disfrutó, y que veía el tiempo actual como si fuera un futuro muy lejano. Y sin embargo, ya ha llegado.
Dos butacas más allá hay un joven moreno. Teclea algo nerviosamente en su teléfono, y después se toca el pelo. "Juventud, divino tesoro; ya te vas para no volver; cuando quiero llorar no lloro; y a veces lloro sin querer".
Sonrío para mí. Pero no es una sonrisa sincera, de felicidad. Es amarga, agridulce, y un poco áspera.
Una lágrima desciende por mi mejilla, rápidamente me seco el rostro, y compruebo que, efectivamente, nadie ha reparado en mi acto. Todo el mundo está tan enfrascado en su propio mundo que no se darían cuenta de que el tiempo les está absorbiendo el alma. La voz anuncia otra parada. Ni siquiera escucho cuál es. Me levanto, cojo el libro y abandono el vagón, deseando que el aire me golpeé en el rostro, y me haga olvidar de todo lo que dejé cuando subí a ese vagón de tren.

Hace más de 4 años

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Clashing
Rango13 Nivel 60
hace más de 4 años

Tienes una buena capacidad para narrar, además de tener la cualidad de saber introducir monodiálogos o soliloquios de forma muy natural en el proceso de la narración, cosa que es poco habitual, te animo a que continues con ello, de verdad :)

PD: Quizá si que se puede retocar ciertas cosas, como cuando a mitad del fragmento se dice "la gente somos así" por "las personas somos así" ya que estás en un entorno muy reflexivo y creo que quizar evitar ese sustantivo de carácter más coloquial por uno más formal, puede dar más profundidad a la reflexión :) .Pequeños matices, está muy muy bien! Espero la próxima parte.