Kora83
Rango3 Nivel 14 (188 ptos) | Cuentacuentos freelance
#1
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  • #2

Me prometió que volvería. Prometió que regresaría a mi lado, para protegerme, para que mis días fuesen especiales, como siempre lo fueron. Sé que mintió. Lo sé. Cuándo hizo aquel juramento no me miró a los ojos, no pudo. Su voz, cada vez más quebradiza, destilaba mentira. Pero no una mentira infundada, si no una piadosa, protectora y considerada. Mi padre nunca quiso tener que hacerlo, pero era necesario. Nuestro planeta se moría. Nuestros cultivos se arruinaban debido a las tormentas de arena incesantes y a las tormentas solares. El agua, ya no era potable, debido a la carga mineral y residuos que albergaba. Sin agua y alimento, no podíamos seguir subsistiendo. Debíamos buscar otro planeta para poder empezar de nuevo, porque de lo contrario, estaríamos condenados a la más mísera y lenta extinción.
—No quiero que vayas..., Sé que no volverás a por mi, lo sé...— le dije llorando con desesperanza.
—Noah, cariño..., Debo al menos intentarlo. Sé que es duro. Yo tampoco quiero separarme de ti.— mientras lo decía, acariciaba mi pelo, una y otra vez.
Un largo viaje estaba esperándolo.

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#2

Millones de años luz nos separaban. No quise ir a despedirlo. Aquella mañana me levanté temprano. El tamborileo de las persianas en mi ventana me sacó de mi profundo sueño. Un sueño en el cual, mi padre jamás se marchaba. Me asomé entre las cortinas que tapaban la puerta de cristal de la cocina. "Tormenta de arena... Para variar". El reloj de la sala de estar sonó marcando las 10:00 de la mañana, a esa hora, ya haría más de 3 que se habría ido. Años luz... Dios mío. Tan complejo de entender, pero a la vez tan fascinante. El espacio, el universo, el encontrar otros planetas donde poder comenzar una nueva vida... No sería fácil. Qué locura ¿Si ni siquiera sabemos si existe vida fuera del nuestro?. A mis 15 años, no entendía muy bien todo lo referente al universo, sistemas solares, galaxias, agujeros negros o de gusano. Aunque mi padre me lo explicara cientos de veces, siempre me pareció un simple cuento de ciencia ficción, pero nada más lejos de la realidad. Era real, como la vida misma. Mundos paralelos, dónde el tiempo en realidad no existe.
Yo, aunque ya fuese tarde para ello, sólo deseaba una cosa y la deseé con todas mis fuerzas... Que él, jamás hubiese cruzado nuestra atmósfera.