Elayha
Rango15 Nivel 72 (30356 ptos) | Estrella de la editorial
#1

Prologo.
Yanacona.
Una vision.

"Llevo las manos manchadas de sangre, llevo la consciencia sucia e intranquila, y llevo un alma torturada, pues he destruido millones de vidas; este imperio se a fundado sobre los cadáveres cenizientos de un millón de almas, no soy digna de mirar a Wiracocha a la cara, no soy digna de nada, no debería ser recordada..... ni siquiera por mis descendientes, y ahora como podre..... Como podre borrar el reflejo de mi propia alma; pero entre el dolor y la agonía, entre el sufrimiento y la melancolía pude observar una figura plateada que se movía a una velocidad increíbles, los sajgras se arremolinaban en torno a el, pero la pequeña figura se las quitaba con facilidad, la figura se volteo me tendió la mano y entonces desperté en el valle sagrado, ¿un sueño o una visión?"

- Visiones de Mama Ocllo.

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#2

el primer grito fue de dolor, el segundo grito fue de sufrimiento y el tercer estuvo acompañada de un cuarto sollozo, que acompaño el suspiro de una mujer que había dado a luz a un niño que la mujer veía como una maldición, el sacerdote cogió al niño en manos y lo primero que observo fueron los ojos. Los ojos de bebe eran de u rojo sangre, y el sacerdote indico de manera inmediata que el primogenito de Hamank'ya fuera llevado directamente ante el q'ero de mayor grado para que observara con mayor renuencia a la criatura.

Así lo habían llamado, criatura, ni pequeño, ni infante, tan solo criatura, un ser que habia nacido en una noche sin luna, ni estrellas, una noche en la ni siquiera el viento siempre urgente e impaciente se hizo presente, extrañamente había una calidez y un calor inexplicables, el sacerdote lo habia llevado corriendo, no dio explicaciones a la madre, sencillamente tapo la niño con piel de vicuña y lo llevo directamente al Q'ero perteneciente de la tribu conocida como los Yanaconas que se refugiaban en las montañas debido a que sus antiguos asentamientos habia sido destruidos gracias a la expansion del Imperio Incaico, imperio que se encontraba en la cuspide de su nacimiento, sometiendo a innumnerables tribus y destruyendo a otras que se oponían al sometimiento, los Yanaconas habian sido una de esas tribus opositoras que habían visto en el Imperio, un devorador insaciable que se expandía sin parangon.

Quizas si todas la tribus se uniesen y si dejasen de lado sus diferencias, podrían.... Pero no, aquello no sucedería y aquello solo era un flaco consuelo con el que otros podían simplemente aspirar. No existía nadie que pudiera detener el poderío militar del imperio, no existía poder capaz de frenarlo, no existía criatura capaz de detenerlos. Incluso se decía que los Sajgras, temibles guerreros de forma reptiloide habian sido expulsados y enviados a las profundidades de la tierra, donde se decía que el Emperador Manco Capac los había encerrado y había sellado sus bocas para que jamas pudieran comer. Eso habia ocurrido hace 200 años, y solo era un suspiro y un recuerdo muy lejano.

Justo en ese momento, Achachick, el viejo sacerdote de la tribu conocida como los Yanaconas se encontraba en el asentamiento de Achanchariyak, el gran Q'ero supremo que era como un consejero espiritual para todos los Yanaconas; ademas de guía espiritual para aquellos que habían muerto. A diferencia de los chamanes, los Q'eros no solo podían ver el tiempo de un modo lineal, podian verlo todo, presente, pasado y todos los futuros posibles, pero no podian intervenir en ninguno de esos futuros, pues a pesar de tener una gran capacidad para ver distintos destinos, sabian que el futuro no estaba escrito, y que intervenir era un mal presagio, pues ellos sabían que hurgar en los ilos del tiempo era dañino, no solo podias alterar un destino determinado, sino que llamabas la atención de los Voladores.

Hace alrededor de 1 año

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#3

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