RedWind
Rango7 Nivel 31 (1710 ptos) | Autor novel

Hola, aquí pondré varias historias sueltas con el fin de mejorar en la escritura. No es necesario darle al corazón, para mí es algo baladí.

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orlando
Rango6 Nivel 28
hace 9 meses

He leído a la rápida y saltándome partes, como suelo hacer con un libro de un escritor desconocido en una librería, y como pasa siempre (o casi), con eso me a bastado para saber que escribes muy bien y tu estilo es de mi agrado. Gracias por estas "historias sueltas" y volveré otro día con menos prisa...


#2

1. Escalera, patata, lombriz.

La historia de David es una historia bastante curiosa e inusual, por no decir poco probable o imposible. Pero uno nunca sabe que le va a suceder en esta vida, por eso el destino está lleno de sorpresas.

Aquella noche de verano, David terminó su jornada laboral bastante tarde alargándola dos horas más de lo habitual. El trabajo en la oficina lo estaba saturando hasta el punto de querer arrojar el ordenador contra su jefe antes de proclamarse un hombre libre. Pero su honradez y su cobardía lo llevaba a soñar más de la cuenta por lo que siempre dejaba sus quehaceres para último momento. Cuando alzaba la vista al reloj y contemplaba como sus agujas marcan las diez de la noche, este se estiraba de los pelos al ver que su pantalla seguía tan vacía como su afán de trabajar para aquel banco de poca monta. Es por eso, que aquella noche no iba a ser muy diferente a las demás, o eso pensaba todo el mundo...

Barcelona es una ciudad muy grande, y, al ser grande, habita mucha gente. En eso estamos todos de acuerdo, ¿verdad? También estaremos de acuerdo cuando dentro de la extensa variedad que ofrece la ciudad podemos encontrar tanto buenas como malas personas, ¿verdad? Pero para Sonia nada de eso existía. El barrio Raval es, y siempre ha sido un barrio lleno de maldad. Un lugar donde reinaba la anarquía. Siempre ha pensado en coger sus maletas y marchar fuera de aquella maldita zona de pérfidos y maleantes. Pero la falta de dinero hacía de su deseo un anhelo. Algo que comprendía muy bien su marido pero que aún no podía remediar.

Aquella cálida noche de verano el cielo lloraba y rabiaba. Los cientos de relámpagos alumbraban de forma intermitente la urbe mientras que una gran cortina de agua bañaba y arrastraba calle abajo la porquería acumulada del día. Bajo el paraguas, las constantes blasfemias que emergían de su boca se podían escuchar kilómetros a la redonda. Las calles se encontraban desérticas y repletas de diversas jeringuillas repartidas por las diferentes esquinas que las forman. Algo inusual, pero no imposible ya que los vecinos se ocultaban tras sus cortinas esperando el albor de un nuevo día. En cuanto David abrió la puerta de su bloque, una extraña sensación de inseguridad le vino a él. Un extraño sentimiento de incertidumbre hizo que se quedara observando las escaleras que lo conducirían a su casa como cada noche.

El antiguo bloque carecía de ascensor, y aunque ya se hicieron reuniones al respecto, la compañía de seguros que asegura la construcción se negó una y otra vez a colocar uno por lo desgastada que se encontraba la edificación. Decían que un ascensor crearía una cierta inestabilidad sobre su base llegando incluso a tirarlo abajo, algo que no comprendía David.

Antes de que pusiese un pie sobre los peldaños de las escaleras, David se dirigió al interruptor de la luz pretendiendo que esta se encendería como era de costumbre. Pero para su desgracia esta no lo hizo. De nuevo, los insultos emergieron de su boca maldiciendo al edificio y sus vecinos. Tendría que subir a ciegas, no le quedaba otra. Encendió la linterna de su móvil, y despavorido comenzó a dirigirse a su hogar siendo absorbido por la oscuridad del interior.

Si hubiese sido una noche cualquiera, una más en su vulgar vida de trabajador, se habría encontrado la puerta cerrada a la luz de una pequeña bombilla. Pero aquella noche no iba a ser normal no... En cuanto llegó a la tercera planta se encontró que la puerta de su casa se hallaba entrecerrada. Desde el interior de su vivienda, un tenue rayo de luz se abría paso entre la oscuridad. Aquel sentimiento de inseguridad se transformó en una fuerte agitación combinada con miedo. Un terrible miedo irracional al tener que cruzar la puerta. Pero debía hacerlo, era su casa, ¿qué mal le podría pasar a un hombre que tan sólo se dedica a trabajar?

Desde fuera se podía percibir el eterno sonido blanco de un televisor sin retransmisión, cansado de entonar el mismo ruido durante vete tú a saber cuanto rato. David se dirigió con pies de plomo hacía aquella escalofriante fina grieta entre la puerta y la pared, empujó levemente la puerta haciendo que esta se advirtiese que no lo hiciese mediante un leve pero irritante crujido, y se adentró vigilando las cuatro esquinas de la sala. Nada más entrar, pudo observar desde el recibidor que la luz de la cocina se hallaba encendida, por ello, no con todas, llamó a su esposa desde la lejanía aún con el rabo entre las piernas esperando que esta le contestase como era de lo más normal. La luz de los múltiples relámpagos que azotaban el cielo catalán profundizaba en su vivienda llegando a alumbrar hasta los rincones más oscuros del hogar, creando falsas y aterradoras sombras. "Sonia, no tiene gracia, contesta". Dijo David ya exhausto y con el corazón en un puño. "Espero que sea una broma de las tuyas" Insistió. "¿Sonia...?"

A menos de cinco metros, y unida al pasillo mediante un arco, se ubicaba la cocina. El resplandor del único foco con tono azulado producida por leds alumbraba de manera ligera el corredizo. Si hubiese sido una noche normal y corriente, Sonia se hallaría frente al fregadero preparando la cena como era de costumbre mientras escuchaba los intensos debates políticos de la sexta. Pero esa no era noche cualquiera, no... ¿Y qué podría pasarse a un hombre como David? Un pobre hombre que lo único que hacía era trabajar para afrontar la realidad... Qué habría hecho el pobre hombre como para tener que encontrarse el cuerpo inerte de su irreconocible esposa sentada sobre la silla con una extensa y profunda grieta que partía en dos su cabeza... La mujer era irreconocible, los ojos fueron extraídos; la boca, ilocalizable. Parecía una sandía apunto de romperse en dos. En su interior, un enorme número de lombrices se arrastraban a sus anchas llegando incluso a adentrarse aún más y desapareciendo sin dejar ni rastro. Al parecer, Sonia no pudo cortar aquella patata que sujetaba entre sus manos y que iba a ser parte de la cena antes de que fuese ella misma la cena para aquellos gusanos.

¿Qué hombre se imagina aquella barbaridad? ¿Qué marido se espera a su mujer abierta en dos? ¿Qué hombre tiene que ver escrito en su pared "Bienvenido, amor" con la sangre de su esposa...? ¿Qué monstruo hizo tal salvajada...?

Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace más de 1 año

No pues tienes un monton de inicios muy buenos, amigo. Y si me robo uno tuyo...? Na es broma, sigue veo mucho potencial en tus textos.

Avefenix
Rango7 Nivel 30
hace más de 1 año

Oh dios mío! Me ha aterrado y gustado a la vez, no me esperaba aquella escena tan cruel.

IndigoDolphins_73
Rango12 Nivel 56
hace 11 meses

Pues es una historia impresionante surgida de tres palabras, supongo al azar. Me quedé de piedra con el final porque me esperaba algo chungo pero no tan...salvaje?. No obstante revisa tu texto porque tiene algún error @RedWind.

TealOxen_98
Rango12 Nivel 56
hace 6 meses

Impresionante @RedWind, que mezcla de situaciones tan diferentes que juntas forman la historia, tres palabras tan corrientes y sale una caja estupenda. La historia de David es usual aunque parezca mentira, esta sociedad parece que se ha vuelto bipolar, anormal en su forma y modo de actuar, entender poco, pensar menos y vagar más. Honrado y cobarde, sueña sin enfrentarse el perfil perfecto de la gran parte de la sociedad, dando prioridad a sueños por los que nunca luchará. Quejándose constantemente de ilusiones vive el conformista, Sonia tiene otro punto de vista sabe que atrapada está, un barrio repleto de gente pienso que para ella no hay un término medio, la maldad es la reina y piensa que nunca saldrá metida entre una celda a ver quien puede más. David es un soñador, con él nunca contará letal es sentir que entre la basura por siempre vivirá... que horror. Noche de tormenta, camina David entre el estruendo, el silencio de su barrio jeringuillas para acompañarlo, pero esta noche su sentido es especial, algo que no es normal. El ascensor que en sueños se reclama, papeles y reuniones ganan los que mandan, no pasa nada. Enciende el interruptor impasible, diario es para el honrado que asombrado estás no se encienden maldito para el cobarde, soñador e imperturbable, de vez en cuando reniega la vida lo apalea. Escaleras, que a diario el cobarde le desesperan, al llegar a su puerta el terror ya lo ha captado, vive ensoñado, la puerta entreabierta y el ingenuo se pregunta que a los trabajadores no hay males que les ocurren... Ignorancia total, el miedo y el terror magnifica combinación, buscando a Sonia lleno de un cocktel molotov. Viene lo mejor, Sonia que es la única que ve la realidad y no castillos de arena en un mar que no existe, yace de la forma más horrenda, su cabeza partida en dos, pensamientos que no volverán a ella, la realidad se refleja en las cuencas parece que mirar ha sido su castigo, y su boca cerrada, hablar por reivindicar es mortal. Creo que David ha asesinado a su esposa, Sonia tiene gusanos por lo tanto la muerte no es reciente, aparecen a la semana o durante ella, y no está en el desierto. La patata que porta Sonia es la que David se come todas las noches, es honrado en su trabajo pero muy cobarde en la vida, potencialmente hacen de él un hombre violento. Sonia tiene temperamento, chocan ambos, es un constante sufrimiento, las palabras "Bienvenido, amor" con la sangre de ella las ha escrito el soñador, su barbaridad el cobarde... Qué hombre puede vivir de sueños y ser un cobarde? Qué hombre es honrado y a la vez un completo vago? David. Magnífico @RedWind, impresionante historia.

TealOxen_98
Rango12 Nivel 56
hace 6 meses

Perdón, escalera es un símbolo de la vida de David, estática sube directamente al mismo origen sueña sin alcanzar el objetivo, patata, su alimentación preparada por Sonia noches de un honrado pobre y alucinado, rabieta y enojado la patata es su dieta escucha a su mujer rebelarse es terrible, cobardía para defender. Lombrices, rutina para su vida, preferible ilusión que ganar para crecer en la vida, muerte por no escuchar, oír, ver ni aguantar, que hombres que poco y mal trabajan honrados son para ser juzgados. Conexiones.

TealOxen_98
Rango12 Nivel 56
hace 6 meses

Anonadada yo, @RedWind una mente totalmente abierta, de tres palabras has construido una historia increíble, conexiones es muy difícil tan precisas casi imposible. Chapó

AleAtreides
Rango8 Nivel 35
hace 2 meses

10/10 título y trama muy acordes 🤖


#3

Puede ser raro, lo sé; soy consciente de ello. Puede sonar a tontería e incluso algo trivial, insignificante y banal, pero me gustaría contarlo para aquellos interesados. No es una historia, odio contarlas, siempre se me ha dado mal especificar los detalles. Soy un pésimo escritor a pesar de ser un espléndido creador.

Hoy me gustaría contaros que, sí, hoy me he rendido y entregado ante mi verdugo. Hoy he decidido afeitarme y cortarme el pelo. De hecho, ahora mismo están ajustando los últimos retoques. Las últimas pasadas para terminar de perfilar el bigote, los últimos trazos... Hoy, bajo este diluvio que logra empapar incluso lo más profundo del alma, soy capaz de reflexionar sobre lo delgada que es la fina linea que separa la bondad con la maldad. Y lo más importante aún, comprender la razón por la que esta noche de otoño me hallo sentado bajo las miles de millones de gotas que caen sobre Boston mientras una mujer traza sobre mi rostro la elegancia a la vez que un enmascarado pianista toca una triste canción a la luz de una tímida luna que anhela terminar de romper las nubes y mostrarse con todo su esplendor.

¿Será que la música trata de profundizar en mis recuerdos y ser juez de mis pecados...? ¿Querrá el empapado, pero a su vez, despreocupado pianista verme llorar? Y si es así, ¿sabrá él cuándo lo hago aún sabiendo que mis lagrimas se camuflarán con las miles de gotas que nos mojan...? Quién sabe... Nadie comprende la mente de un loco asesino...

Su entristecida forma de tocar, su fragilidad a la hora de tocar cada tecla que forma el instrumento, su... elegancia a la hora de expresar su más pésame me aflige. ¿Querrá mi verdugo que me sincere ante él? No tengo ni idea, pero ante su mediática forma de expresar su "dolor" hace yo mismo sienta un ápice de nostalgia y eche un ojo a aquel reloj que lleva marcando las horas desde el momento que abrí los ojos.

Cierro los ojos, alzo el rostro al cielo notando sobre mi rostro la fina cuchilla que sigue perfilando el húmedo y desgastado rostro de este vagabundo, mientras que las incalculables gotas se precipitan y colisionan sobre mi áspera y sucia piel de vagabundo. Es entonces cuando me dejo llevar por los cálidos recuerdos del pasado, es entonces cuando me dejo llevar por la tristeza de su melodía.

Me llamo Step Ross, y mis cincuenta y tres años puedo decir que soy un hombre de ley. Nací y crecí en Boston, la ciudad de mis sueños, la ciudad que tanto amé a lo largo de mi vida. A mis veinte años juré lealtad a la bandera de mi nación jurando sobre la mismísima palabra de Dios que protegería el orden. A mis veintitrés años obtuve mi primer caso, recuerdo como mi por aquel entonces, novia; futura de mis dos ángeles, reiteraba una y otra vez que mantuviese encerrados aquellos nervios y miedos que harían que todo saliese mal, y que demostrase al mundo entero que un nuevo héroe ha nacido en tierra americana. Todo eso mientras trataba de introducir en aquella estrecha y llena boca una tostada hecha con todo el amor de una futura esposa.

A mis treinta años ya disponía de una casa pagada con el sudor de mi frente y dos bocas a las que alimentar. Había nacido mi primer hijo, y era la persona más feliz del mundo. Ante lo más bonito de mi vida prometí protegerlo y enseñarle a ser como yo.

Recuerdo como a mis treinta y cinco años sostuve entre mis brazos a mi segundo ángel caído del cielo en forma de una linda y hermosa niña. Sus diminutas manos se aferraban a las mías exigiendo ser protegidas y amadas para siempre, algo que me rompió el corazón pues horas antes mis manos tocaron la sangre de otra niña que anhelaba y deseaba la misma protección. Con lágrimas en los ojos, la alcé lo más alto que pude y sellé con un beso la misma promesa que hice con el primero.

A mis cuarenta y cinco años, celebré la inauguración de mi primer, y único, buffet de abogados. Mi sueño se había cumplido y no había nada en el mundo que detuviese esta nave ya por los aires.

Al principio fueron cincuenta clientes, luego cien, y en tres años, gran parte de los ciudadanos acudían a mí para ser su ángel guardián en este mundo lleno de locos. Me sentía imparable, creía que tenía todo lo necesario para llegar incluso a adentrarme a la política y ser candidato a presidir la misma ciudad que atesoraba desde mi niñez en mi corazón. Pero la realidad me golpeó sin piedad destrozando y aniquilando todo aquello que amaba.

A mis cincuenta años tuve lo que sería el juicio que juzgaría de forma indirecta toda mi vida entera. Un narcotraficante de origen italoamericano había sido arrestado. La sociedad entera se echó a las calles de Boston exigiendo a gritos que el condenado se pudriese de por vida entre barrotes. Aquella muchedumbre que antes callaba por miedo acudió a mí esperando que fuese el que limpiaría las calles por ellos. Y eso hice, en menos de dos meses, a aquel criminal le cayeron sesenta años de cárcel. La gente me felicitaba y elogiaba por mi gran trabajo. Mi ego creció de forma exponecial, tanto que me sentía intocable. Hasta que una noche fui testigo que el juicio aún no había concluido y que mi invulnerabilidad era ficticia.

La misma noche que vi como mi hogar se consumía entre las abrumadoras llamas de un descontrolado fuego, perdí la lógica a todo. Mi mujer, mis hijos... todo alimentó al fuego. Fue entonces cuando aquel misterioso y enmascarado hombre se presentó ante mí a la luz del fuego, extendió su mano ante mí y me dijo: "Todo irá bien". Su elegante traje tan oscuro como la misma noche se veía manchado en sangre. Era un hombre alto, de ancha espalda y robustas piernas. Parecía ser serio, pero aún no sé si mostraba piedad, o, por el caso, sonreía al ver cómo mi mundo se consumía en llama, pues su fina y alarmante máscara propia de una película de terror cubría aquel asesino rostro. Obviamente retrocedí lentamente ya que mis piernas trataban de tirarme abajo. Y eché a correr sin voltearme ni un sólo instante y contemplar cómo me alejaba de él.

Desde aquel momento, la calle ha sido mi hogar. Tenía miedo de volver al mismo sitio que lo haría el abogado que fui antaño y ver cómo los recuerdos inundan mi mente retrocediendo en el tiempo y sentir aquello que perdí. Hoy en día, hasta hace poco, tan sólo dejaba que el alcohol fuese mi único amigo. Tan sólo a el le permitía escuchar mis llantos y que fuese el mi psicologo aunque nada de lo que decía fuese verdad.

Sabía desde hace mucho tiempo que por las calles de Boston, los indigentes deambulaban como almas en pena buscando aquella dosis que los fulminaría. Por ello, siempre que veía uno en la lejanía, me acercaba a ellos y los señalaba con frialdad para que aprendieran mis hijos a no ser como ellos. La de vueltas que da la vida...

Aquel digno abogado que nació para proteger las calles del crimen, dormía entre cartones viendo cómo su apariencia de hombre rico se evaporaba y volatilizaba más rápido de lo que tardó en conseguirlo. Cada dos por tres, aquel vagabundo que un día fue abogado sollozaba de dolor hasta el alba. El dolor era tan grande, tan profundo... que ni siquiera el Fentanil era capaz de remediarlo; por ello, debía de meditar.

Meditaba hora tras hora esperando llegar a una sabia conclusión, pero ninguna vino a mi mente, por ello decidí acabar con todo mi sufrimiento. Bajo esta noche triste, este vagabundo apenas hace una hora fue en búsqueda de aquel enmascarado hombre que un día le ofreció su salvación, y no fue difícil encontrarlo, frente a la misma casa que un día prendió fuego, el hombre esperaba a que me acercase a él y sujetase la misma que aproximó. Entonces el cielo empezó a llorar. Más tarde, apareció de entre la oscuridad una furgoneta negra con un enmascarado más como conductor, y una mujer como copiloto. Y ambos desaparecimos sin dejar rastro.

Ahora, el piano entona sus últimas notas mientras la mujer trata de limpiar la sangre que se mezcla con el agua, recoge sus utensilios y me deja contemplar la hermosura del océano atlántico y sus barcos que lo navegan. La bahía de Massachusets siempre ha sido un lugar donde pensar que el infinito es real. Que...

Pum.

Hace más de 1 año

8

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Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace más de 1 año

Encantado estoy de seguirte.
Buscaba oro y encontre una mina de diamantes.

RedWind
Rango7 Nivel 31
hace más de 1 año

@Don_Diego Me alegra saber que te gustan mis historias. No suelo escribir mucho, la verdad, pero cuando encuentro algo convincente me gusta plasmarlo.

Avefenix
Rango7 Nivel 30
hace más de 1 año

Aaaaay! Quería saber que más diría!
Me gustó mucho esta historia.

TealOxen_98
Rango12 Nivel 56
hace 6 meses

Me he quedado muda @RedWind, esta historia tiene moraleja más compleja y simple es encontrarla entre la triste canción, cada nota un recuerdo, las gotas de lluvia uniéndose a lágrimas que no cesan, muerte en vida, rápida en ascenso súbita caída, víctima que no reo le reclama al verdugo cumplir su misión. Preparado para un suicidio con minucioso detalle al compás de las notas rememorando el principio, la Dama espera por ser la Muerte nunca hay prisa, lentamente, es Jueza y a la vez belleza, la paciencia por excelencia. Remordimiento, hombre de gran talento con ideología firme, cada peldaño lo alcanzó sabiendo que era por vocación, honores alcanzó defendiendo el valor. La familia su pilar hombre de integridad, demasiada por confiar que entre la maldad y la bondad ambas se pueden rozar, pues ciego es aquel que vive sin querer ver que la sociedad elige al deber siendo la misma la más cruel. Juicios son para los que pagan bien que no para los que cumplen la ley, sordo fue al no oír el susurro de aquel que dice bien, primero tú después él. Al igual que la Torre cae, cartas que fueron castillo se estampan entre ríos de sangre, el pasado perdido, el presente su castigo un futuro destruido, honores y gloria por indigencia... Quién golpeó con tal fuerza? Subir es de sabios con delicadeza, defender de valientes con destreza, ser ego por dinero la maldad plena, la sociedad te da y te quita hay primero que conocerla. En mi opinión @RedWind, este hombre vuelve al origen del que fue su Sueño cumplido, no supo poner murallas y abrió las puertas a la muchedumbre sin saber que la maldad es poderosa y la bondad escasa por naturaleza, se le olvidó que vocación no es una transacción entre poder y razón, lo ha aprendido en su última canción... Bajo miles de gotas de lluvia un indigente pide perdón, las lágrimas, la Justicia es la Muerte del que no entendió y actuó, el verdugo la consecuencia actos que son impulsos, el enmascarado su conciencia esperando la respuesta, fue culpable o no? Sí. Pum... La paz, un vagabundo que tuvo al mundo y por no saber recorrer con la maldad en la mochila y la bondad escondida un tiro le brinda la libertad. Moraleja, ser honrado no quiere decir que salves al mundo real, pues este es tan malo que si osas tocarlo te arrepentirás. Juega entre ambos, bondad y maldad. Escribes demasiado bien @Redwing, tienes una imaginación Excelente. Chapó. Vaya rollo he soltado.

RedWind
Rango7 Nivel 31
hace 6 meses

@TealOxen_98 Nuevamente, mil gracias por leer mis escritos. Es un honor tener lectores como tú.


#4

Permitidme cuestionaros una cosa: ¿Sabéis lo fácil que es manipular a una persona cuando esta sucumbe ante la desesperación? Cuando ansía con desespero que acuda ante él aquella persona que diga lo que debería hacer con tal de ver cómo aquello que lo entristece se evaporice de la noche a la mañana...

-Gira a la derecha Tomy, odio la prensa. -Expreso reflexivo mientras observo desde la ventanilla trasera del vehículo aquella aglomeración de transeúntes bajo sus paraguas-.
-La calle está repleta de gente, la lluvia no cesa.
-Pues que se aparten.
-A sus ordenes.

Dejadme contaros una pequeña y triste historia capaz de contraer el corazón de este pequeño matón. Una inverosímil historia basada en echos reales cuyo protagonista es un joven de apenas unos diecisiete años. Lowren Conte, el mudo.

Y permitidme cesar nuevamente cuestionándome a mí mismo una vez más... ¿Qué tan miserable es la vida...? Puede que sea él quien me otorgue la respuesta...

Lowren Conte no fue otro más que el único hijo de un vulgar joyero italiano llamado Marco Conte y una irlandesa llamada Neala. Nació y creció en una humilde morada de dos pisos hecha de madera y pintada con el mismo color de las nubes. Por aquel entonces, el callejón Loverett unía la calle Cameron mediante un complejo de casas de época con la gran avenida Boylston, a días de hoy no sabría explicaros cómo es.

-Ya hemos llegado. -Antes de que coloque un sólo pie sobre el asfalto mojado y ensucie mis Clarks de color negro valorados en diez mil dolares, Tomy abre el paraguas mientras sujeta la puerta del nuevo Mercedes Benz recién salido al mercado-.

Emerjo del vehículo fortaleciendo el nudo de la corbata color cobalto para luego alisar la chaqueta del esmoquin azul marino. Lo primero que escucho nada más salir es el ensordecedor vocerío de los ciudadanos maldiciendo a aquella persona que trata de convencer sus irritantes mentes a base de falacias y mentiras para ganarse nuevamente sus votos y ser nombrado alcalde de la ciudad por segunda vez consecutiva.

-Hoy es un día especial, Tomy. -Pronuncio ensimismado en mi mundo a la vez que contemplo las escaleras que tendré que subir-. En marcha.

Lo primero que me dijeron de él fue: "Lowren Conte fue niño hasta que el destino quiso verle mayor." Y es que a muy temprana edad, a los quince años, el muchacho tuvo que decir adiós a su padre una lúgubre mañana de otoño. Marco Conte fue asesinado la noche anterior tras ser asaltado en su joyería por dos personas que no entendían de sentimientos. Justo antes de que el joyero ocultase la tienda tras una cortina de acero, este recibió dos apuñaladas mortales a la altura del pecho dejando huérfano de padre al pobre Lowren; y sola y desamparada a su irlandesa mujer.

A su funeral asistieron tan sólo tres personas: el joven Lowren quien lloraba en silencio mientras sujetaba la débil y fina mano de su madre, la abatida Neala que sollozaba desconsoladamente tras su pañuelo de seda y el cura, el mismo que aconsejó al joven volver semana tras semana a su misa de los domingos. Y es que aquel hombre que decía ser pastor, el mismo que predicaba la buena fe y la palabra del señor tenía en mente otros planes. Aquel anciano vio en el chico una oportunidad, un negocio.

Lo segundo que me contaron de él fue: "Es un chico honrado, noble y fiel a su palabra." Tras la muerte de su padre, Lowren tuvo que hacerse cargo de todo lo que Marco dejó por hacer: Cuidar de su madre, pagar las facturas, llevar su negocio... Y es que de la noche a la mañana, el joven muchacho tuvo que abandonar el niño que llevaba dentro para convertirse en todo un adulto. Los felices y divertidos días de adolescente llegaron a su fin, Lowren debió afrontar aquel reto y salir hacia adelante siendo todo un hombre. Pero no todos estaban de acuerdo con aquel honrado acto que se propuso el joven, no... Como cada domingo, el sacerdote, tras la misa, trataba de hacerle entender que aquella no era la vida de un joven. Que él lo que necesitaba era divertirse, estudiar y hacer amigos. Pero la respuesta de Lowren siempre era la misma, "Tengo que cuidar a mi madre".

Un día, tras mucha espera, el anciano le dio una solución a sus problemas, le dijo que acabase con la vida de su madre, que él lo acogería y lo cuidaría. Al principio el joven se negó rotundamente, pero los días fueron pasando, y la mentalidad del muchacho debilitando. Cada vez iba perdiendo más las esperanzas, cada día veía más lejos el deseo de cuidar de su enferma madre por el resto de su vida por lo que un domingo como otro cualquiera, el chico, abatido, aceptó el cargo de poner fin a su sufrimiento aniquilando a su madre. Aquella misma tarde, la mujer murió a causa de varias apuñaladas en su tórax. Al funeral no asistió nadie puesto que Naila no tuvo oportunidad alguna de hacer amistad con nadie por su enfermedad.

Por más de seis meses la policía estuvo buscando el desconocido paradero de Lowren Conte quien se dio a la fuga tras terminar el trabajo. Tras seis meses, la policía no se dio cuenta que el joven muchacho estuvo internado en el orfanato que el cura le prometió, aquel maldito orfanato que utilizaba a los pequeños con fines lucrativos.

Con dieciséis años, Lowren Conte fue testigo de las atrocidades de aquel establecimiento. Pero no todo iba a venir de golpe, no... Al principio todo era como debía de ser: Un joven que reía, jugaba y aprendía sin que la responsabilidad le colapsara la mente. Al inicio, el joven tuvo el arduo trabajo de olvidar el pasado, cosa que no le costó mucho esfuerzo ya que las comidas que servía el orfanato venía con drogas y medicamentos que neutralizaban la mente de los muchachos dejándolos así en manos de los cuidadores que no dudaron ni un instante en aprovecharse de sus estados.

-Por aquí. -El alguacil que me recibió introduce la llave maestra que abre la compuerta del ala este de la cárcel-.

Cincuenta niños indefensos en manos del diablo... ¿Qué podría salir bien de ahí...? Lowren Conte en menos de un año fue torturado y violado innumerables veces, fue víctima de los once asesinatos y obligado a mantener silencio mientras forzaban a una pequeña niña de apenas unos doce años frente a una cámara hasta que esta dejó de respirar. La felicidad que prometieron a Lowren Conte se desplomó contra el suelo causándole una terrible depresión que lo llevaría a cortarse las venas. La inexperiencia le salvó la vida. Un educador se lo encontró tumbado frente al espejo con un extenso hilo de color rojo que recorría su fina muñeca hasta terminar goteando entre sus dedos.

Fue castigado a pasar tres días y dos noches aislado en un cuarto oscuro, para ellos el suicidio es algo totalmente prohibido e intolerable ante los ojos de Dios.

Lowren fue testigo de un sacrificio humano. Una noche de luna llena, llevaron a los muchachos a una granja donde verían cómo destriparían en nombre de Dios a un pobre niño de rizos dorados de no más de diez años.

Por último, y no menos importante, lo que me dijeron de él fue: "Ten cuidado, y sobretodo cuídalo como si fuese tu hijo". Una noche como otra cualquiera, el joven Lowren, a sus diecisiete años, agotado del infierno que llevaba ya tiempo viviendo, bloqueó las entradas y salidas del orfanato y aniquiló a todos y cada uno. Niños, educadores, el director... todos fueron víctimas de su furia. El odio y la rabia que llevaba dentro estalló arrasando a todo aquel que se encontrase por su camino. En la cabeza, en las costillas, en las extremidades... daba igual el lugar, él aplastaría sus huesos con tal ferocidad que sus chillidos serían escuchados inclusive desde lo más alto del campanar. De nada servía si te escondías, él te encontraría. De nada serviría huir, él te perseguiría. Y ni si te ocurra tratar de defenderte... pues él aplicaría más furia...

Aquella misma noche, tras apaciguarse, el joven llamó a la policía notificando a los agentes el destrozo que había causado. En cuanto llegaron, tan sólo los valientes que entraron fueron testigos de la masacre. De cincuenta niños, sólo uno sobrevivió, el asesino, el mismo que se cortó la lengua con sus propias manos y se guardó para sí mismo la verdad.

-Ya hemos llegado.

Y ahora, frente a mí, tengo la criatura más hermosa jamás vista. Su cara aún permanece inflamada y entumecida por todas y cada una de las noches que se pasó llorando. Su barbilla sigue manchada por la sangre que derramó cuando las tijeras cortaron lo evidente. Su tembloroso y desnutrido cuerpo blanquecino encogido, su fino pelo desmelenado... Sus apagados ojos color miel mirando un eterno horizonte...

Tras la celda, permanezco enmudecido y prendado de aquel chaval llamado Lowren Conte del que tanto escuché. Me acerco a las rejas que lo separan de su libertad, me siento sobre mis tobillos mientras lo contemplo encelado; y con delicadeza extiendo la mano hacia él.

-Hace tiempo que te buscaba, hijo mío...

Hace más de 1 año

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Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace más de 1 año

Me gusto, e de admitir que no me impacto mucho, pues e leído muchas historias similares a esta, me refiero que me gusta este genero así que no me fue chocante. Pero... si me gusto y mucho en especial el final.

RedWind
Rango7 Nivel 31
hace más de 1 año

@Don_Diego Me alegro que te haya gustado y que sigas leyéndome. La verdad es que no me esperaba que tuviese a alguien leyendo a este pésimo escritor.
Saludos.

Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace más de 1 año

na, que va, me encanta leer, claro solo lo que me gusta. y lo que escribes me llama mucho la atencion.

Avefenix
Rango7 Nivel 30
hace alrededor de 1 año

El final no me lo esperaba. Sólo me quedó la duda de...¿es el padre?
Me gustan tus historias. Me pondré al corriente

IndigoDolphins_73
Rango12 Nivel 56
hace 11 meses

Me perdí un poco porque no me queda clara la identidad del narrador ni su papel en la historia, pero me gustó.
Sigo leyendo.

TealOxen_98
Rango12 Nivel 56
hace 5 meses

Elaborada al igual que el cube @RedWind, manipular a una persona es demasiado fácil si el perfil de esta se estudia con frialdad, descubriendo su punto frágil y su máxima debilidad, en muy raras ocasiones se encuentran personas con desesperación negando ser manipuladas, tienen carácter fuerte, conocen al manipulador, fueron en el sufrimiento discípulos diestros, tienen el sentido de saber de discursos, sermones y una vida regalada imposible si no es a cambio del alma. Han conocido el peor lado oscuro del humano, ahora saben más que el propio diablo pues forma parte de su supervivencia, son escasos y con experiencia. El narrador se auto denomina pequeño matón, un personaje que parece tener una posición adquisitiva muy alta a la vez se cuestiona la vida, o afirma que la misma es verdaderamente miserable, tanta mentira como al parecer la que predica. Parece tener un sentido de la misma un tanto sarcástico a la vez realista, pequeño matón es sabio la sociedad pide sonrisas y da la mejor en la segunda elección... Manadas egocéntricas, bailando al mismo son. Lowren Conte, un muchacho inocencia por adquisición, fiel a su palabra cuando la vida le ofrenda comodidad y diversión, de un golpe le arrebata adolescencia, muerte trágica se ha vuelto mayor, frustración, está atrae a la desesperación. La debilidad en los humanos es a veces confundida por alta cobardía, el sacerdote bien lo guía porque conoce a quién puede comprar barato, parece que Conte es una baratija en el gran mercado se ha vendido asesino de su madre, intercambio. Parece que el contrato al diablo ha costado demasiado, por no esforzarse trabajando su alma está pagando intereses muy altos, y es que para el joven el suicidio es pecado, que no el asesinato creo que es un pelele, se ha ido al infierno por volar alto. Miles de pequeños son sacrificados, en nombre del Supremo todo es poco, justifican actos por el perdón del Credo, Santos son aquellos que en rituales ofrendan al Grande ofreciendo al más pequeño. Bien se asemeja a una ofrenda al Ángel Caído que para los curas es lo mismo si los actos justifican los medios, darse gozo, lujuria en masa, asesinar en nombre anónimo que más da, con tal de saciar. El joven en mi opinión vuelve a ser la perfección, la firma del contrato podía haberla puesto en un marco con madera noble y papel de oro, víctimas todas ellas, los torturadores y las víctimas para él no hay distinciones, un cobarde por tercera vez, combo para el infante. El acto de cortarse la lengua es razonable, no habla no sabe... Sabe demasiado es la perfección del mudo que calla, cuando esconde todas las palabras. El pequeño matón el narrador, en mi opinión es lo que vulgarmente denominamos Satanás, que en realidad somos nosotros mismos, nuestra pequeña parte que nutrímos con gracia y con cariño. Va orgulloso a por su hijo, nos conoce porque sabe que somos ventas baratas, compramos al por mayor y arrepentirnos... eso es un término que habría que estudiar en la moral, no. Magnífica historia @RedWind, excelente realmente fascinante.

RedWind
Rango7 Nivel 31
hace 5 meses

@TealOxen_98 Hago lo que puedo. Aún me falta mucho por aprender. Pero muchas gracias por tu atención.


#5

A mia mamma:

A mia mamma, he decirle que mi corazón se divide en dos. Su palabra me convirtió en su hombre y la familia en su protector.

Que el vino tinto de Sicilia limpie la sucia sangre que sumerge en llantos la Passerella.

Dos niños jugaban a ser mayores portando en sus manos el arma que los llevaría a la tumba por una simple promesa.

A mia mamma, he de decirle que mi corazón se divide en dos. Su palabra trató de transformar esta enfermiza mente de la que su soldado ahora lamenta su fracaso colocando en su tumba las flores que ella tanto amaba. Su perdición.

A mia mamma, he decirle que mi corazón se divide en dos...

La Sorellança, la familia que tanto me dio, y por la que tanto perdí, arrebató mis sueños y esperanzas enjaulando este pájaro cantautor. Quizá esta sea mi última calada, la última exhalación, la última bala en mi cargador...

A mia mamma. A mia mamma... He de decirle que mi corazón se dividió en dos cuando la Sorellança arrebató a su hijo para que sumerja en sangre la misma calle que la protegió.

A mia mamma... he de decirle que mi corazón se divide en dos... Uno para ella y otro para la mafia...

Hace más de 1 año

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#6

2. Espantapájaros, carretera, ardilla.

Una plácida noche como la de hoy, bajo un infinito manto de estrellas, el gélido céfiro primaveral mece con ternura el viejo trigal de la antigua granja Manson ante la atenta mirada de una gigantesca luna en su máximo esplendor. En un lugar tan alejado como este, sólo los cuervos merodean la zona sobrevolando a través del desnudo cielo alzando al viento sus sobrecogedores graznidos. Saben que algo va a suceder; por ello deben ser ellos los primeros en contemplar la magia de la noche. Que hijos más arrogantes...

-Que oscuro está esto... -Pronuncia la joven y curiosa Angie alumbrando el imaginario camino que ella misma crea al abrirse paso entre los matorrales que separan la finca de la vieja carretera-.
-No te separes de mí, Ethan. Agárrate a mi brazo. -Elliot, el hermano mayor del joven Ethan, agarra con firmeza el fino brazo de su hermano arrastrándolo hacia él muerto de miedo. No comprende muy bien por qué son su piernas las que tiemblan cada vez que contempla desde la lejanía como el tejado de la vieja granja va cogiendo gorma y tamaño a cada paso que da-.
-¡Déjame, Elliot! -Por otro lado, Ethan ansía llegar lo antes posible y ver con sus propios ojos la casa que tanto ha oído hablar en su colegio-.
-Esto es una locura, no deberíamos estar aquí... -Pronunció la arrepentida y encogida Laura-.

Es la hora, hijos míos, es hora de que descendáis de los cielos y arranquéis los hilos que me retienen. Romped todo aquello que me detenga, haced que vuelva a caminar una noche más pequeños míos...

Esta tierra ha sido testigo de todas y cada una de las leyendas que circulan por el mundo. Desgraciadamente, todas comparten un mismo final, la muerte. Desde la familia Manson hasta la Darren, todo aquel intrépido que habitase entre estas paredes ha cavado su propia tumba.

Nada más alzarme, desde el interior, Marjorie, la hija mayor de los Manson, como cada noche me saluda agitando levemente su mano a través de una de las ventanas del primer piso de la cabaña de madera. Su pálido y desfigurado rostro manchado en sangre sigue mostrando el horror y tristeza que almacena el interior de aquella vivienda. En algún rincón de la casa, su padre, el hombre que construyó con sus propias manos la granja, golpea enfurecido la puerta de madera que lo separa de su pavorida mujer quien trata de salvarse como cada noche de las garras del diablo.

-¡¿Habéis escuchado eso?! -Pronuncia sobresaltado Ethan-.
-Se escuchan golpes desde arriba... -Dice su hermano mayor no muy convencido de querer entrar-.
-Creo que va siendo hora de irnos a casa... -Dice Laura contemplando el camino que dejaron atrás-.

Y como cada noche, el abuelo de los Manson, se sienta junto a la puerta principal del hogar en su viejo balancín de madera tallada por sus propias manos a contemplar los largos y secos tallos mientras se mece en sintonía con el viento. A través de aquellos oscuros y vacíos ojos propios del diablo me observa sin pestañear. Yo, cordialmente, le muestro mi más respeto hacia él otorgándole desde la lejanía una sutil reverencia.

-¡El balancín se mueve! -Exclama aterrada Laura en cuanto observó la silla mecerse por si misma provocando así que el grupo se altere-.
-Pues claro Laura, el viento la mueve. No seas burra. -Explica de forma no muy convincente Ethan-. Vayamos a ver que hay en el interior.
-¡Ethan, ten cuidado! -Grita Elliot al ver como su hermano emprende una carrera hacia la puerta principal-.

Construida con la mejor madera de pino, la granja atrajo la atención del padre de familia Adams quien quedó prendado ante aquella hermosura. Stepehen Adams, el mismo hombre que decidió quitarse la vida ahorcándose en las escaleras de la casa; y que ahora mismo se halla frente a ellas endureciendo el nudo de la soga que lo mantendría levitando del suelo una noche más. ¿El motivo? Supongo que no supo asimilar ver a su mujer desangrarse en la bañera del segundo piso... ¿Verdad, Stephen?

-¿Ves algo? -Pregunta Ethan a su hermano quien no aparta las manos del cristal de una de las ventanas de la vieja morada-.
-Nada, sólo muebles antiguos esparcidos por el suelo, un trozo de cuerda desgastada colgando del techo y... nada más...
-Seguro que hay un montón de cosas dentro, ¡entremos! -Echando a correr hacia la puerta con el fin de adentrarse en su interior-.
-¡Ethan, vuelve aquí! -Expresa Elliot su disconformidad mediante un tímido grito-.

Como cada noche... ¡Oh, vaya...! Que descortesía por mi parte... Buenas noches dulce Verónica... Verónica Adams, la única hija que tuvo la familia Adams, la misma que decidió perseguir a la muerte entre los vastos y abundantes tallos de trigo una noche cualquiera bajo el resplandor de una luna pretenciosa, busca como cada crepúsculo el lugar donde se halla su cuerpo manchando de barro el blanco y fino camisón que portó el día de su desaparición. Ante ella, me doblo mostrándole mis más humilde respeto deseándole así unas buenas noches. Y aunque ella no se percate de mi presencia, aunque su destino sea recorrer en soledad el vasto prado, su mera presencia hace que este espantapájaros sonría después de verla desaparecer entre la maleza.

-¡Mirad, mirad! -El entusiasmado Ethan rompe el silencio de la noche mediante un sorprendido chillido-.
-¿Qué sucede? -El primero en acudir es su hermano quien padece ataques de corazón cada vez que su hermano desaparece-.
-Una ardilla muerta en la puerta.
-Enserio Ethan... ¿Tienes que pegarnos esos sustos...? ¡Creíamos que te había pasado algo!
-¡¿A mí qué me va a pasar?! De quien tenéis que preocuparos más es de mi hermano que parece le vaya a dar un ataque de corazón-.
-¡Normal, cada dos por tres desapareces!
-¿Estáis preparados...? -Pregunta Ethan a la vez que su mano se deposita sobre el pomo dorado de la vieja y roída puerta de la granja Manson-.

Que pregunta más tonta, ¿verdad?... Estéis preparados o no, ya habéis cavado vuestra tumba.

-Allá vamos... -Ethan abre la puerta dejando escuchar así el chirriante sonido de las bisagras desengrasadas a la vez que traga la poca saliva que le queda en la boca-.
-Menuda locura... -Expresa Laura enfocando el interior-.

Y es que... ¿Qué realidad creéis que estáis viviendo vosotros...? ¿En qué mundo pensáis que habitáis...? ¿Qué, no sabéis la respuesta? Si es así, dejadme que os muestre la realidad, mi realidad.

Bienvenidos al infierno. ¡Pum! Se cierra la puerta...

Hace más de 1 año

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Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 1 año

Dos historias contadas al mismo tiempo
una real y la otra cobrando vida de lo ocurrido en segundo plano, sin tacar la primera solo hasta el final donde ninguno de los pequeños, y tontos niños podra escapar. Muy bueno!!! Ahi nos leemos amigo @RedWind

IndigoDolphins_73
Rango12 Nivel 56
hace 11 meses

Genial esta caja @RedWind . Cuantas películas e historias de terror me han pasado por la cabeza mientras leía esto y al mismo tiempo me ha sorprendido.


#7

El muro de las lamentaciones.

La historia que a continuación voy a narrar surgió y se desarrolló en el infierno, donde allí fue escrita y entintada por las mismas manos que acabó con toda esperanza.

Y qué manera de empezar la historia contando la verdad: "Estoy loco." Pero no loco de hacer pequeñas e insignificantes locuras propias de un niño, no, sino más bien de: "Por favor, qué alguien me encierre y se olvide de mí." A mis cuarenta y cuatro años sigo sin saber diferenciar entre la verdad y la mentira; la realidad y la fantasía, y es por ello que ahora debo pagar mi error.

Todo comenzó cuando me enamoré. De joven anduve solo buscando a aquella persona con la que aferrarme y dejar de temer a la soledad, siempre creí que todos debíamos de tener la oportunidad de encontrar la media naranja que nos pertoca. Y así fue y así pasó... En cuanto contemplé el bello rostro de Beatriz cruzar el marco de la puerta de la oficina del jefe, sucumbí ante su belleza. Aquel día estaba radiante, vestía un fino y provocativo vestido de una sola pieza de color negro que le cubría gran parte de su cuerpo, mostrando tan sólo los dotes de toda una mujer ya desarrollada. Con su metro sesenta y seis se engañaba así misma portando aquellos extravagantes tacones de punta fina color azul marino a juego con el vestido. Al igual que una muñeca de porcelana, sus pómulos rosados resaltaban entre el blanco de su rostro tintado por miles de colores: Rosa para los mofletes, rojo para los labios y morado para aquellos ojos marrones que expresaban esfuerzo y entrega en aquel primer día de duro trabajo. La notaba nerviosa, cada dos por tres trataba de colocar y reajustar aquel moreno moño rebelde que no dejaba de jugar con ella desprendiéndose una y otra vez mientras trataba de mantener sobre su pecho las múltiples carpetas que debía de llevar al día una vez fuese instruida por el jefe.

"No es para mí." Me dije a mí mismo convencido de que alguien como yo no sería capaz de conquistar su corazón...

Tres años después, el hilo del destino nos unió. Bastó una simple sonrisa para después pasar a una primera cita; acabar cogidos de la mano y entablar una relación a través de un dulce y apasionado beso a la luz de los fuegos artificiales de verano. En menos de un año nos casamos. En el momento que le coloqué el anillo supe que era la persona indicada para llevarlo; cuando concluimos con el beso, entendí que no había vuelta atrás. En aquel momento tampoco lo deseaba, ya era la persona más feliz del mundo. La vida volvió a sonreírme de nuevo.

...

Sufro de trastorno mental. Desde pequeño he destacado por tener un incontrolable carácter. No se me da bien enfadarme, nunca he sabido controlarme. ¿Acaso es esto una excusa? Obviamente que no. ¿Debería entonces pedir perdón? Creo...

...

Ayer la vi sonreír de nuevo, Beatriz me dedicó una vez más aquella sonrisa que me enamoró. Hacía mucho tiempo que no la veía tan contenta; y yo me alegré por ello. Tras mucho tiempo separados por el duro trabajo, los nervios y las discusiones, ayer fuimos al parque a disfrutar de aquel mundo que casi olvidamos y que tanta libertad nos otorga. Quisimos dejar atrás las diferencias que poco a poco nos iban separando y tener tiempo para nosotros dos. Realmente había pasado mucho tiempo desde la última vez que agarré su mano y caminamos juntos. El día estaba nublado, las nubes nos acechaban desde las alturas amenazándonos con arruinar nuestro momento, pero aún así no dudamos en bailar bajo el manto de agua gélida otoñal. "Qué bonito es vivir." Pensé mientras girábamos como dos niños.

Ayer volví a ver vida en sus ojos, una mirada llena de calor, esperanza y sueños por cumplir. Era como si la niña de su interior volviese a ver con claridad todo aquello que un día soñó, aquello por lo que luchó y nunca se rindió. Contemplarla de cerca me animaba a seguir bailando junto a ella sin importar en absoluto las múltiples dificultades por las que habíamos pasado. Aquel vacío, aquella inseguridad, amargura y sentimiento de fracaso iba desapareciendo a cada giro, cada carcajada, cada suspiro, cada beso... De nuevo la vida empezó a coger color aunque el día se presentase gris.

"Te amaré por siempre, Fran. Nunca dudes de mí, por favor. Soy y seré tuya para siempre." Aquellas palabras encogieron mi corazón, me nublaron la vista y me hicieron sonreír de felicidad. Tanto tiempo dudando, llorando por sentirme solo a pesar de tenerla a mi lado... Tanto tiempo sufriendo... Mediante un profundo y sincero beso le di a entender mi arduo deseo por tenerla junto a mí, que no hay mayor deseo en esta vida que convivir junto a ella. "Qué bonito es vivir." Reiteré una vez más por mis adentros mientras nos fundíamos en aquel apasionado beso.

...

Mi miedo al tiempo es tan real como la vida misma aunque no sepa diferenciarla con la muerte. La pérdida de seres amados me enseñó a que nada es eterno, que todo llega a su fin. Hace ya tiempo, en el funeral de mi madre, una señora que apenas conocía me dijo: "No llores cariño, ella siempre estará a tu lado. Aquí." Colocó su mano sobre mi pecho y me explicó que todos morimos para volver a nacer, y que ella ahora mismo nacería en mi corazón donde allí me seguiría amando. Aunque su intención era sanar las heridas, la confesión de aquella mujer no respondió a mi pregunta : "¿Por qué debía de morir?" ¿Por qué desaparece todo aquello que amo? ¿Quién se lo lleva? ¿Adónde se va...?

...

Ayer volví a ver el cuerpo desnudo de Beatriz, volví a acariciar su barriga; besar su lisa piel y sentir el calor de su cuerpo al excitarse. Abrazados bajo las sábanas le pregunté qué fue lo que la convenció para quedarse con alguien como yo, ella me observó fijamente y contestó: "Tú me recordaste lo que es reír, me guiaste un camino y me advertiste de sus adversidades. Me diste el empujón que necesitaba para traspasar aquel muro invisible que me limitaba. Confié en ti más que en cualquier otra persona. Desde entonces, empecé a fijarme y acercarme ti. Ahora dime tú, ¿qué soy yo para ti, Fran?"

...

Hoy, la persona que amo se halla tendida en el suelo y con la cabeza en mi falda. Inmóvil. Sus ojos ya no transmiten vida, yo fui el causante de arrebatársela. El verdugo. Mi odio hacia la muerte crece junto al temor a la soledad, por ello, hoy, he querido marchar junto con ella hacia la eternidad. Y para aquella persona que nos encuentre me gustaría pedirle que me entierre junto a ella, porque si por alguna razón mi pecado me aleja de ella y soy castigado, al menos quiero que nuestros restos sigan unidos para la eternidad.

Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace 11 meses

Vaya que loco. Tantas cosas buenas que tenia y decidio terminarlas. Muy bueno el texto Y verte por aqui de nuevo. 😁👍

RedWind
Rango7 Nivel 31
hace 11 meses

@Don_Diego Gracias Don Diego, será doloroso perder todo cuanto amas y quedar solo... Quizá pensó que acabando con todo llegarían a estar juntos por la eternidad. Quién sabe. xD


#8

-¡Annalisa, ayuda a tu abuelo a preparar la pancarta! -Vociferó la abuela de la familia quien no podía hacerse cargo de tantas tareas-.
-¡Enseguida voy, abuela! -Respondió la pequeña de diez años desde la segunda planta de la vivienda-.
-¡Paso, paso...! -Tío Eusebio se encargaba de que todo estuviese medianamente correcto para la llegada de los tres protagonistas. Al menos, de que la casa se encontrase en condiciones óptimas para ser habitada. A pesar de los impedimentos-. ¡Francesco, salte del medio! ¡Vas hacer que tropiece, coglione!

Como no, el segundo hijo de Gennaro; sobrino de Eusebio y primo de Annalisa, esparció por el suelo sus juguetes entorpeciendo y dificultando el arduo trabajo de la familia Guliano.

-¡Gennaro, come non tirare fuori tuo figlio di qui, alla prossima lo schiaccio! -Expresó malhumorado Eusebio tratando de hacerse camino entre los cientos de coches que inundaban el pasillo.
-¡Vaffanculo! -Exclamó cabreado, resignado y dolorido Gennaro desde el exterior de la casa después de casi quemarse el dedo índice por intentar arreglar el enchufe del patio-.
-Te dije que te pusieras guantes, stupido. -Regañó una vez más Donna quien no paraba de repetirle e insistir al tonto de su cuñado que utilizase guantes al igual que lo hacían los profesionales-.
-Esta casa fue construida a casaccio.
-Tú sí que fuiste construido a casaccio... -Pronuncia desconforme Donna cansada de escuchar las quejas de aquel hombre abatido por un conectador.

Y mientras las luces del patio permanecían apagadas a la espera de que Gennaro hallase la manera de encenderlas, la esposa de Eusebio deliberaba con Ermine, hermana de Marco, si el chocolate era lo suficientemente líquido para derramar sobre el pastel, o, por el contrario, aún debía de permanecer en el fuego. Y es que para Aurora, su punto fuerte nunca había sido la cocina, por ello, la joven siempre recurría a Tullia, quien a su ya avanzada edad; y después de ser la cocinera de la familia Guliano por más de seis décadas, le podía echar un cable en el campo donde más cojeaba. Aunque para ello signifique tener que aguantar a Ermine y terminar discutiendo con ella llegando incluso a ignorar las clases didácticas de la mujer senil.

Al final siempre es Donna quien acude al rescate implantando su orden a base de griterío. Y así fue y así pasó...

-Ascolta, nonno... -Dijo no muy convencido el hermano mayor de Francesco. Y es que por mucho que lo mirase, por tantas veces que girase el rostro y lo viese desde múltiples perspectivas, Luka no dejaba de fruncir el ceño-. ¿Puedo escribir yo en la pancarta? O que lo haga Anna cuando baje. Pero ma por favore... no entiendo nada de lo que pone.
-¡Aqua in bocca! ¿Es que acaso no sabes leer? -Vociferó desconforme el hombre de la casa y máxima autoridad de los Guliano-. Aquí pone perfectamente: "Benvenuto, tesoro mio".
-Nonno, la segunda "b" va en minúscula. Además, no entiendo qué es esto... ¿Una "n"? Te tiembla más el pulso que la lavadora de casa.
-¡Silenzio! -Vociferó el anciano-.
-Pero nonno... -Insistió una vez más Luka-.
-¡Luka! -De repente, la hija mayor de Marco, hizo su aparición. Bien vestida e impoluta como siempre dibujando en su rostro aquella hermosa mueca inocente propia de una niña de siete años-.
-Oh, ya bajaste. Anna, dile al abuelo que deje el pincel y se dedique a ver cómo lo hace todo un profesional.
-¿Tan mal queda? -Preguntó Anna trasladando toda su atención hacia el cartel-. Nonno... ¿qué pone aquí?
-Benvenuto, tesoro mio. -Pronunció mientras acababa de retocar los espacios sin entintar de la última letra-.
-¿Esto es una "n"? -Preguntó Anna-.
-¿¡Anche tu?!
-¡¿Ves, abuelo?! No soy el único que piensa que eso es un gusano espachurrado agonizando de dolor.
-Ya veo el aprecio que le tenéis a vuestro abuelo que no sois capaces siquiera de reconocer su trabajo, ¡maleducati! -El abuelo alzó el puño como símbolo de protesta-. Pues ahora vais a ser vosotros dos quienes pongan la pancarta.
-¿¡Yo también!? -Sobresaltó Anna que no daba crédito a las palabras de su abuelo-. ¡Nonno, que no llego al techo!
-Luka te ayudará.

Luka contempló a Anna de arriba abajo, luego observó la pancarta tratando de evitar ver aquella "n" que tanto le ardía el estómago y aquella "v" sobre esa "b"... "Di male in peggio..." Pensó Luka llevándose las manos a la cabeza.

Y mientras transcurría aquella mañana de un cinco de agosto de dos mil cinco, el aroma de la carne a la brasa invadía la morada, la pancarta resplandecía sobre el marco de la puerta que daba acceso al patio siendo iluminada esta por las múltiples luces de colores que finalmente instaló Gennaro. Luka permaneció inmóvil ante aquella "n" que no fue rectificada. Anna volvió a subir una vez más al segundo piso a contemplarse al espejo. Deseaba ser la más hermosa y llamar su atención para que cuando se lo presentasen, cuando lo tenga frente a sus ojos, enamorarse de ella al instante para no desear nunca apartarse de su lado. Nuevamente, el brillo de aquellos ojos marrón caramelo relucieron en forma de anhelo. Donna acicalaba a Luka tratando de limpiar aquellas manchas de tinta repartidas por su rostro a la vez que alisaba la blanca camisa de su marido y le recordaba una vez más lo desastroso que era a la hora de arreglarse. "Non so come farei senza il mio", repetía una y otra vez. Una vez arreglado y aseado, Gennaro sostuvo en brazos a su pequeño Francesco, se dirigió a Ermine, y le otorgó uno de esos besos que tanto la apasionaban, aquellos que le hacían sentir tan viva y a su vez, tan especial.

-Señores, señores... -La enorgullecida Tullia trató de calmar la agitación previa al acontecimiento; aunque muy probablemente fuese ella la que estuviese más nerviosa-. Falta poco para la llegada, recordemos que para ellos habrá sido un momento muy duro y agotador.
-¡Tullia, te quiero! -Gritó Ermine quien sujetaba las temblorosas manos de Maria, la esposa de Eusebio.
-Y yo a vosotros, pero...

Antes de que la venerada anciana de la casa, madre de madres y abuela de la familia, terminara su frase, Renzo Guliano agarró a su mujer por la cintura, la atrajo hacia él y dijo con orgullo: "Noi siamo cosi, mi amore". Finalizó mediante un tímido pero amoroso beso en su mejilla derecha.

-Io so, amore. -Respondió ella arrimando su rostro contra el suyo-.

"Ding, dong..." Sonó el timbre y comenzó la fiesta en casa de los Guliano.

Benvenuto, tesoro mio. Benvenuta, Bianca Guliano.



#9

"La humanidad creerá en los monstruos cuando decida mirarse al espejo."

Mi pregunta es: "¿Seremos capaces de adaptarnos al medio que nosotros mismos creamos?"
Mi respuesta es: "No. Cuando llegue el momento, el ser humano lo lamentará, y como es de costumbre, dirá: Dios me ha abandonado. Ya que incluso en los momentos más decisivos, cuando la desgracia llama a su puerta y éste se ve perdido, éste alza la cabeza, junta las manos, y espera a que los "milagros" lo liberen de su cometido y/o penuria.

Sinceramente, y por muy triste que parezca, creo, o más bien garantizo, que ya no hay vuelta atrás. Se ha creado y fortalecido un sistema el cual se basa en la extracción y explotación de nuestro propio mundo transformando el producto obtenido por un trozo de papel al cual nosotros mismos le dimos un valor. Un trozo de papel que condiciona y castiga, que nos compra y nos vende; incluso nuestra propia libertad.

Tengo una pregunta que mandar al infinito... ¿Y qué sucedería si el mundo entero se uniese con el fin de dar un paso más en la evolución? ¿Seríamos capaces de darnos cuenta de quiénes somos y de lo qué somos capaces de hacer? ¿Seríamos capaces de salvarnos...?

Ojala supiese el método de abrir los ojos de un mundo dormido... Pero soy uno más, un número que habita entre números... Mis padres me pusieron un nombre, el país un número.

Capitalismo... comunismo... fascismo... Da igual que sistema se use para organizar el rebaño, estamos condenados a extinguirnos... Dentro de "X" años, la tierra no será más que un enorme estercolero. Un árido y desértico trozo de roca más del sistema solar donde en su interior albergó un día vida. Una vida malgastada.

Llegará el día que el valor del dinero deje de asociarse al oro y se centre en el agua dulce. El día que vivamos por meses bajo un sol abrasador y un cielo despejado deseando que una nube os cubra. Rezando por volver a ver la lluvia. El día que dejemos de pensar que es una locura ver Nueva York bajo el agua salada. Hoy en día somos más de 7.545 millones de personas en el mundo que consume diariamente el insignificante 3% de agua dulce. Por no mencionar el alimento... Sinceramente, a mi parecer, el pollo ha dejado de considerarse animal y ser producto alimenticio.

Probablemente no lo vea, quizá no sea testigo de los acontecimientos que están por llegar y tenga que seguir siendo una oveja más del rebaño la cual trabaja para mantener rico a cambio de que él me mantenga a mí generando así una simbiosis, un contrato vital para ambos. Quizá tan sólo sea un resentido más que ve su vida pasar ante sus ojos que no creé en los milagros del esfuerzo ya que no sólo se depende de ello para salir de la monotonía. La suerte es otro gran factor, señores y señoras. Tal vez sea otro loco resentido, uno más del montón al que debamos ignorar con tal de seguir sonriéndole a la vida y vivir bajo un cúmulo de mentiras transformadas en verdad.

Llegará el día que veamos que todo aquello que hicimos no habrá significado nada, aquellos ideales por los que luchamos eran erróneos y que no todos los sueños se compran mediante un trozo de papel. Llegará el día que dejemos de creer en seres inexistentes y tengamos que darnos la mano para seguir evolucionando. Creo. El destino es tan incierto... la vida tan compleja...

Da miedo vivir. Pero esto ya lo sabéis, ¿no? Para que seguir leyendo algo que ya se sabe... Mejor sepamos que ha comido Pantoja esta semana...

IndigoDolphins_73
Rango12 Nivel 56
hace 9 meses

Lo sabemos @RedWind . Pero si abrimos más el objetivo creo q sólo somos una nota de polvo más en esto que llamamos mundo. Ya ni te digo el universo. La vida es algo mucho más grande q los seres humanos y nuestros pequeños sistemas socioeconómicos. A veces me imagino q un algo (aquí es donde cada uno le llama como quiera) nos observa igual q nosotros observaríamos un hormiguero y no hace nada porque SABE que todo está bien, porque su comprensión de todo es algo q el ser humano no puede alcanzar hoy en día y las cosas suceden como tienen que suceder o no sucederían. Todo lo que expones puede ser cierto, pero solo desde nuestro punto de vista. En fin, lo dejo aquí, sólo era una opinión. Tu caja, como la mayoría, impecable.

IndigoDolphins_73
Rango12 Nivel 56
hace 9 meses

Ya, supongo. Es mi perfeccionismo compulsivo q a veces me pierde

Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace 9 meses

Exelecte. Yo tambien he escrito y pensado algo de este tema. 👍

RedWind
Rango7 Nivel 31
hace 9 meses

@Don_Diego Espero con ganas su continuación. Me ha gustado mucho, la verdad.

Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace 9 meses

Uy. Es una pena pero eso es todo el texto, no hay mas continuacion. En fin, es un placer que te haya gusstado.


#10

Al igual que dos motas de polvo que pronto se desvanecerán, como pétalos de flores que tarde o temprano se separarán por un infinito cielo color cerúleo, padre e hija bailan la valse de la eternidad. Irónico, ¿verdad...?

El guardián de la luz abrazando a la creadora de todo lo existente... Qué impredecibles son las Eras...

El formidable Sonne, protector de los últimos rayos de luz de una Era muerta; proclamado Dios de ésta antes de que la muerte arrebatase su título convirtiéndolo, así pues, en historia, sujeta la pequeña y fina mano derecha de su hija, Hera. No sin antes haberle dedicado una honorable reverencia.

Hera apenas tiene conciencia, a la corta edad de los nueve años, la apolínea niña de cabello castaño y puntas rojas sostiene confundida la mano de su padre después de ver como este se postraba ante ella con una minuciosa sonrisa llena de felicidad. Su brazo izquierdo, apenas es lo suficientemente largo como para rodear la ancha cadera de un guerrero que tiempo atrás formó parte de los que lucharon por la estabilidad del Reino de Dios. Un reino ya caído. Por ello, la muchacha se limita a posar su mano sobre la cintura de su orgulloso padre.

El baile comienza cuando Sonne alza ligeramente la mano de la pequeña a causa del impulso del primer paso, colocando su pie derecho entre las cortas piernas de la niña, obligándola a ella a retroceder un paso. Es en aquel preciso instante cuando la magia brota de la nada. Amor, odio, alegría, tristeza... Un cúmulo de sentimientos recorren la mente de la infante que paulatinamente se va dejando llevar por los sutiles y cautelosos movimientos de Sonne.

Poco después de emprender la valse, Hera alza el rostro tratando de encontrar los ojos de su padre a pesar de las múltiples adversidades que le conlleva hacerlo por la enorme claridad que los envuelve. Es entonces cuando el guerrero le dedica una segunda sonrisa de felicidad mientras sus amarillentos ojos se ven reflejados en aquellos mares color esmeralda. Nuevamente ella cierra los ojos, no sin antes devolverle aquella paz que cautiva el alma del guerrero mediante una tierna sonrisa.

Ahora, padre e hija prosiguen el baile en un mundo bañado por la luminosidad de una fuerte luz que los rodea y protege. Un ficticio e infinito lugar creado por una maga que descansa sobre un suelo inexistente, apartada metros más allá de nuestros dos protagonistas. Ilina, madre de Hera y esposa de Sonne, observa desde la lejanía como sus dos seres más queridos bailan al son de un piano que suena desde el anonimato. Ella es feliz, ver nuevamente a Sonne le origina un sentimiento de añoranza y consuelo en su interior. Pero a pesar de tenerlo enfrente y no poder tocarlo, ni sentirlo, la tristeza en su humilde corazón le genera un nudo en la garganta, mientras una endeble lágrima recorre su rostro hasta precipitarse al vacío. Ambos forman parte del pasado, ambos son...

A medida que el piano habla por sí mismo narrando hechos e historias que tan sólo los depresivos llegarían a comprender, padre e hija se dejan llevar por el compungido sonido que los une y separa. Dos pasos a la derecha, uno hacia atrás seguido de un último que finaliza en el mismo punto de partida. Un inesperado giro bajo el extendido brazo de Sonne dejándose caer sobre él. El rostro apaciguado de la pequeña que despierta y contempla el brillo de los ojos de un Dios... El resplandor de una divinidad que los une y los separa... Y el tiempo... el tiempo parece que aún no se ha presentado a la cita...

"Fueron otros tiempos..." Recapacita Ilina acompañando la valse mediante tímidos e insonoros aplausos que se pierden por el vasto infinito.

...
Justo en el momento que la pequeña fue lo suficientemente capaz de rodear el torso de su padre; y el baile rozaba la perfección, cuando el piano llegó a su apogeo entonando aquellas notas que trasladaban la pasión y la aflicción a un nivel superior, la claridad que los rodea se ve parcialmente oscurecida de manera alterna. Al principio fue un leve destello, un efímero pestañeo capaz de oscurecer la imagen de aquellos dos cuerpos fundiéndose con la música, para luego finalizar en un mundo completamente opuesto al que creó la diminuta bruja que aguarda.

Es entonces cuando ambas manos se ven obligadas a separarse alejando pausadamente aquellos dos seres. Hera trata de alcanzar en vano a su padre desde la lejanía, hasta que no tiene más opción que resignarse y contemplar cómo las sombras engullen al guerrero, quien no dejó de sonreír hasta el último momento.

Paulatinamente, las notas del piano se van relentizando entonando así un ritmo más sombrío, una melodía más tétrica, más siniestra...
Tan pronto como el color de la noche se apodera del escenario, el calor que le proporcionaba la claridad desaparece dejando pasar un crudo y desgarrador frío capaz de congelar su alma. Sola y desamparada. Rápidamente, el miedo, la inseguridad y la tristeza invaden su frágil mente obligándola a caer y contemplar desde la distancia a su madre quien no ha dejado de observarla ni un instante. ¿Debería ella intervenir...? No, ella comprende muy bien qué está pasando, por ello, Ilina, mediante un gentil movimiento, indica a su hija que no debe temer, que todo irá bien. "Tu tío ya está aquí." Entendió Hera, quien decidió abrazarse a sus piernas presa del pánico.

Así es... Aquel ser capaz de hacer algo como eso no podía ser otro más que Lex, el maldito. Hermano de Sonne; y a su vez tío de Hera, Lex se alza tras la joven emergiendo de la oscuridad que él mismo originó. Aquellos ojos rojos elevándose observando detenidamente su presa... aquella siniestra sonrisa propia de un loco que ansía saborear la sangre... aquel sentimiento de impotencia al ser presa del miedo... Hera, inmóvil, contempla cómo el fuerte color carmesí de aquellos dos ojos que la acechan, a menos de un palmo, se van aclarando hasta que finalmente su tío se muestra ante ella, eliminando, así pues, la oscuridad que lo rodea y lo enloquece. Silenciando así la sombra que lo posee. Aquellos morados ojos ya no parecen guardar odio en su interior, al menos no lo parece...

Mientras tanto, el piano sigue recitando desde el anonimato, armonizando las tristes y lamentables notas que hacen llorar el corazón de Hera. Pausado, sin alma... el piano parecía haber muerto en el momento que Lex eliminó la luz. Pero no todo está perdido. Como siempre dijo Sonne cuando aún su corazón palpitaba tiempo atrás: "La luz siempre prevalecerá. Aunque sea engullida, ésta renacerá desde las entrañas de la oscuridad y volverá a iluminarnos." Ahora, aquel ápice de claridad es testigo de cómo Lex trata de ensuciar el alma de Hera, obligándola a absorber la nebulosidad que emerge de su interior. Furioso, Sonne trata de romper y escapar de la burbuja luminosa que lo retiene y separa de Hera. A la misma vez, el piano recobra la fuerza en sus notas queriendo avivarse nuevamente, hallando la manera de renacer la valse.

Desde el interior, Sonne ejecuta varios severos y brutales golpes, grita furioso y desesperado tratando de evitarlo todo. Gritos que son ignorados pues la voz no traspasa la capa que los separa... Todo en balde... "No te rindas." Anima el piano al guerrero a seguir luchando por salvar a su hija de las manos de las sombras. "No te rindas..."

"¿Salvar de qué...?" Se pregunta así misma Ilina quien permanece expectante en la lejanía. "Lex tan sólo la está protegiendo".

...
Al igual que dos motas de polvo que pronto se desvanecerán, como pétalos de flores que tarde o temprano se separarán por un infinito cielo color cerúleo, padre e hija bailan la valse de la eternidad. Bajo un sol resplandeciente y una oscura luna prisionera por la voluntad del fuego de la luz, Sonne renace de la nada como aquel Dios que fracasó en su día, pero que salvó el destino de la nueva creadora de todo lo existente, otorgando un presente y un nuevo futuro a una Era que acababa de nacer.

Dos pasos a la derecha, un paso a la izquierda para finalizar en el mismo punto de partida, padre e hija retornan la valse de la eternidad que prescribe cuando ambos cuerpos son alejados aún con las manos sujetas. Una valse que finaliza cuando el cuerpo de Sonne es consumido por la luz frente a los ojos de su hija, Hera.


#11

Hoy, me gustaría haceros una pregunta, queridos lectores. Una muy simple, o no...

Imaginad que os encontráis en mitad de un frondoso sendero montañoso, bajo las copas de árboles que acompañan la senda y que lo inundan del verde follaje que se desprende de éstos al ser agitados por el viento que traslada y desliza las nubes blancas por un cielo cerúleo.

Imaginad por un instante, que vivís en un universo lleno de fantasía, un espacio donde la magia es real. El lugar que muchos de nosotros siempre hemos soñado. Pero bien, ahora quiero que sepáis que vuestro mundo, donde residís, se encuentra amenazado por un ser que ha sido tachado de vil y sanguinario. Una criatura capaz de destruir todo a su alrededor por pura diversión y codicia. Portador de la oscuridad, capaz de oscurecer el planeta que habitas con sólo destapar un diminuto tanto por ciento de su poder. Un ser despreciable... ¿Sería horrible que os topéis con él, cierto? Diría que os moriríais del susto en cuanto lo diviséis desde la lejanía, ¿cierto?

Ahora, me gustaría preguntaros una cosa... En vuestra larga y placentera travesía a través de este apaciguado y calmado sendero, ¿Qué pensaríais si os digo que aquel ser que tanto os aterra se encontrase subido a uno de los múltiples árboles que os rodea, gozando de la paz que le ofrece la refrescante y placentera brisa que lo mece...?

Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace 6 meses

Sin duda pensaría, que maravilla! Yo quiero ver el mundo arder.

IndigoDolphins_73
Rango12 Nivel 56
hace 6 meses

No puede ser tan malo si es capaz de disfrutar de algo tan simple,


#12

Sinceramente, nadie de los aquí presente les gustaría vivir la historia que os estoy a punto de narrar.
Pasó en Tarragona, una ciudad aparentemente tranquila de no más de ciento treinta mil personas. Entre todos los ciudadanos destaca una familia formada por un padre de no más de treinta y tantos años que se dedicaba a archivar y ordenar la burocracia del puerto. Una madre de cinco años menos encargada de cuidar los ancianos de una residencia no muy lejos de su hogar; y una pobre niña de seis años que presenció durante dos años sucesos que la perturbarían hasta la fecha de hoy.

El día que Lidia llegó por primera vez a su nueva clase, los compañeros se acercaron a ella con el fin de conocerla y, los más atrevidos, formar una nueva amistad. Conoció a Mónica, una niña que durante su transcurso establecería un fuerte vínculo convirtiéndose así en su mejor amiga; y porque no en su alma gemela.

Un día de otoño Lidia se presentó a clase como era de costumbre, pero esa vez la joven no presentaba signos de felicidad, al contrario, la joven parecía estar confusa y alterada, cómo si hubiese presenciado o experimentado algo que la hubiese marcado. Ya a lo lejos, la inseparable Mónica se percató que algo le estaba sucediendo a su mejor amiga, por lo que sin duda alguna se dirigió hacia ella y le preguntó qué era lo que le estaba sucediendo. La verdad es que, a pesar de su ardua amistad, la joven comenzó a explicar cosas que descolocaba por completo la mente de Mónica. Hasta el punto de empezar a dudar de ella y/o tomárselo a broma.

Lidia no insistió mucho aquella mañana pues creía a su corta edad que lo que vio aquella noche era normal a pesar de no haber sido jamás testigo de algo semejante previamente. "Cosas de papás" Se dijo a sí misma justificando así aquello que la perturbaba.

Los días fueron pasando, y el ánimo de Lidia cada vez fue a peor hasta el punto que un cierto día, la profesora ya preocupada, llamó a sus padres con el fin de notificarles su extraño y alarmante comportamiento. La mañana que se presentaron, ambos llegaron juntos bajo un paraguas. El padre maldecía el clima; mientras que su madre las horas perdidas, pues para ellos estar allí y no en el trabajo les suponía una pérdida de tiempo. Un valioso tiempo en el que podrían estar ganando dinero o haciendo labores de casa. La reunión concluyó sin algún altercado que hicieran encender las alarmas de la profesora que comenzó a preguntarse mil cosas cuando los vio abandonar el centro. Sin más preámbulos, la mujer se dirigió a su clase y retomó el ritmo de la mañana.

Cuando llegó el cumpleaños de Lidia, ésta le preguntó a Mónica si le gustaría quedarse en su casa a dormir, a lo que ella no dudó en ansiar dormir junto a su mejor amiga. Habló con sus padres sobre la propuesta, y ellos aceptaron no sin antes estrechar un poco más la amistad pues hacia tiempo que no se veían y la relación estaba comenzando a enfriarse.

Antes de que Lidia tuviese que soplar las velas, los padres de Mónica se reunieron con los de Lidia en una cafetería no muy lejana del barrio. Cuando estos hicieron su aparición, la reacción por parte de los padres de Mónica no es que llegase a ser muy... agradable. Sabían que en algunos aspectos carecían de padres y en otros, eran los mejores del mundo. Aquella mañana fueron los mejores aceptando con mucho gusto la propuesta de su hija y dando la mejor versión de ellos mismos frente a la de "gente rara" como describían ellos cuando parloteaban en privado.

Cuando el timbre sonó, Lidia estaba nerviosa. Llevaba horas inflando globos junto con su padre y elaborando el pastel junto a su madre. En la mochila de Mónica se encontraba el pijama y varios utensilios más que necesitaría como: toallitas húmedas, crema para las mano, etcétera. La emoción por parte de Lidia era tal que no pudo evitar pegar un leve y tímido chillido después de abalanzarse hacia ella y abrazarla con entusiasmo. Mónica respondió igual pero sin tener que gritar a la nada, únicamente abrazó a su mejor amiga y luego le entregó el regalo que portaba en sus manos. A Mónica le encantaba coleccionar imágenes de su serie favorita, y en un álbum de fotos enganchaba las que formaba parte de su colección, por ello, como regalo de cumpleaños, le regaló un álbum completamente idéntico al suyo con todas las pegatinas enganchadas ya. Para algunos un regalo cutre, para Lidia, no, ya que no tardó en abrazarla exaltada.

"Los Lunnies" fue una serie infantil que causó sensación durante una época en España, y no iba a ser diferente para las dos pequeñas que antes de irse a dormir vieron juntas un capítulo. En cuanto las luces de la casa se apagaron, Mónica le preguntó bajo las sábanas de la cama que habían preparado para ella; qué era aquello que tanto la inquietaba. Lidia le preguntó firme en su decisión si realmente quería saber la respuesta, Mónica asintió con la cabeza a pesar de que Lidia estuviese en la cama superior de la litera. "Pon la alarma del osito a las tres de la mañana" dijo ella no muy decidida. Y tal como ella dijo, la alarma fue establecida a dicha hora.

"Pi,pi, pi..." La alarma sonó pero ninguna se despertó, no hizo falta, las dos pequeñas llevaban despiertas desde el momento que escucharon cómo un plato se hacía añicos en la cocina. Mónica apagó la alarma tan rápido como esta comenzó a vibrar, Lidia preguntó al viento con miedo que si deseaba salir de la habitación, Mónica asintió insegura. Fuera se escuchaban pasos que merodeaban por el piso, pisadas que recorrían en silencio el pasillo; que llegaban a cada rincón del hogar. Mónica puso la oreja sobre la puerta y escuchó cómo alguien manipulaba algo con las manos mientras avanzaba y se topaba con aquello que estuviese delante suyo. Lidia la miró no muy convencida portando sobre sus manos una tímida linterna de esas que te venían en la caja de los chocapic. Mónica colocó la mano sobre el pomo de su puerta, y lentamente fue abriéndola. Antes de que la puerta se abriera por completo, Lidia reclamó silencio colocando su dedo índice sobre sus labios, luego ambas avanzaron. Lo que verían a continuación las dejaría atónitas...

El piso se encontraba oscurecido, ninguna luz alumbraba nada salvo el débil foco de la linterna que zigzagueaba al ritmo de los temblores de Lidia. Según Mónica, la única que hoy día puede contar la historia, aquella experiencia fue suficiente como para encerrarla en el manicomio de Reus. La madre de Lidia deambulaba a ciegas por el pasillo con los ojos bien abiertos y unas pupilas tan grandes y tan oscuras que cubrían por completo el diámetro ocular. Su deformado rostro sonriente horrorizó por completo a la niña haciendo que esta estuviese a punto de gritar nada más verlo, pero fue Lidia la que muy hábilmente colocó su diminuta mano sobre su boca impidiendo así su hórrido chillido. La madre de Lidia se volteó hacia las dos niñas y emprendió su nueva ruta. Con paso lento la mujer se dirigió hacia ellas fijando su mirada en las pequeñas. Según Mónica, en ningún momento llegó a parpadear, únicamente avanzaba hacia ella con la mirada perdida cual autómata maldito. En cuanto pasó de largo, ambas se dirigieron a la cocina donde allí el padre de Lidia estaría "fregando" los platos. Su espantoso rostro idéntico al de su mujer horrorizarían más a la pobre niña que fue testigo de cómo después de gritar de pánico, los padres se abalanzaron sobre su hija, se la llevaron a su habitación; y allí le arrancarían la descuartizarían hasta el punto de arrancarle las entrañas y devorarlas. En cuanto la linterna fue arrojada con violencia de las manos de su mejor amiga, Mónica corrió hacia la puerta dejando atrás a Lidia, trató de abrirla aún cuando esta estaba sellada con llave; y presenció los aterradores chillidos de Lidia siendo estrangulada y golpeada hasta su muerte. Trató de cubrirse las orejas con sus manos mientras sollozaba y llamaba a sus padres y evitar así escuchar cómo las extremidades se separaban del cuerpo mientras ésta se asfixiaba con su propia sangre en las manos de su padre quien seguía sonriendo. La joven pasó lo que quedaba de noche sentada junto a la puerta abrazada a sus piernas contemplando cómo desde la oscuridad emergían los padres de Lidia portando, y arrastrando, los restos del cuerpo de lo que no hacía mucho consideraba su mejor amiga.

Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace 6 meses

Barbaro! Me a gustado un montón. El durmiente a despertado... Ya viene... JajaAjaJAaJA


#13

La aberración que os voy a narrar a continuación carece de sentido y a su vez, es tan surrealista e inverosímil que no sabría qué sensación provocará. Risa, llanto... no sé, pero como narrador que soy me veo obligado a contaros la noche que Paco cambió la vida de todo un barrio de la noche a la mañana.

Todo comenzó mediante una tranquila y, a su vez, melancólica conversación nocturna. A sus treinta y tres años Paco se asemejaba más ya aun hombre de sesenta que no a la suya propia: Gordo de piel gruesa y arrugada con grandes y visibles entradas que llamaban a la calvicie. El hombre trabajaba en el reparto de electrodomésticos de uno de los centros de Corte Ingles de Barcelona, y, cuando finalizaba su labor se iba al bar de toda la vida a tomarse las primeras cañas con sus amigos y las últimas, solo. Hasta que el propietario lo echara, obviamente.

-¿Otra vez hasta las tantas, Paquito? -Expresó desolado por ver que aquella noche se quedaría un rato más tras la barra el propietario mientras bajaba por enésima vez aquella cortina metálica corroída por el tiempo-. ¿Qué pensará tu mujer si te viese aquí a estas horas? -Depositó el hierro con el que acompañaba la cortina en la esquina de la entrada-.

Paco no contestó, simplemente se limitó a observar pensativo su "vaso medio vacío" como siempre expresaba él.

-Pensará que la estás engañando con otra, o que te habrás ido de putas. -Dirigiéndose nuevamente tras la barra. Su hogar-.

Paco levantó el vaso y mandó al arrendatario ser servido como se merecía.

-No te pago para que me sermonees. -Pronuncia Paco ebrio. A medida que hablaba le costaba más formular frases de forma inteligible-.

El barman le sirvió aquel whisky barato comprado del Mercadona, un James Webb cumpliendo así con su cometido.

Paco pegó un fuerte trago, los hielos chocaron entre sí haciendo eco de su presencia en aquel lúgubre y solitario antro dejando escuchar los aburrido abucheos de Belén Esteban. Luego, gruñó cuando el whisky bajó por su esófago.

-Te voy a decir... -Trató de expresar aquellas palabras que sonaban tan bien en su mente y que a su vez no conseguía vocalizar-. Te... voy a decir una cosa... -Señaló al barman quien lo observaba tras la barra afligido mientras limpiaba aquella reluciente vasija-. Yo sé algo que tu no sabes... ¡Y que nadie sabe en este bar! -Gritó cual maestro de ceremonias en mitad de un espectáculo de circo-. Yo sé... que mi mujer me la está pegando. -Y volvió a beber-.
-¿Qué dices, hombre...? -Expresó el incrédulo hombre de más de medio siglo-. ¿Cómo Sara va a serte infiel?
-Queee... sí. Verás... -Depositó la copa y se acercó a su único proveedor de alcohol favorito. Luego, susurró-. Ayer me encontré a mi mujer hablando con un fulano por teléfono. ¡La mierda del Whatsapp! -Vociferó rabioso-.
-A ver, Paco... Yo no entiendo mucho de esto, pero sí te puedo decir que Sara es una mujer a la que llevo años viendo y que conozco bastante bien. Tiene amigos, pero eso como todos, ¿no?
-¡Me está poniendo los cuernos, lo sé!

Y el local enmudeció dejando pasar a primer plano las duras declaraciones de Isabel Pantoja; el típico chirrido del cristal al ser frotado reiteradamente por aquel mugriento trapo humedecido y el prender del cigarro que se iba consumiendo y evaporizando a través de duras y tristes caladas de un resentido.

-Otro. -Ordenó Paco obcecado por sus adentros-.
-¿Sabes...? -Vertió la bebida del diablo sobre aquel ardiente vaso lleno de lamentos-. Una vez me contaron... -Depositó la botella sobre la estantería y se volvió nuevamente hacia Paco-. Una vez hace mucho tiempo vino un hombre al bar, el tío no paraba de contarme cosas de su mujer y su hija. Me explicó que llevaba tiempo dudando sobre la fidelidad de su mujer. Esto que coge y llega a casa su hija tras una noche de borrachera, y se lo encuentra en el sofá viendo la televisión a las tantas de la madrugada. Ella se le acerca a él tambaleándose de lado a lado, y con toda sinceridad y el peor aliento del mundo le dijo: No sé por qué sigues viniendo aquí si la mama se esta follando a otro.

El barman dio la espalda a Paco dirigiéndose hacia el fregadero y agarrar una nueva copa para abrillantar.

-¿Y qué me quieres decir con eso? -Preguntó Paco no muy convencido de haber entendido el significado de la historia-.
-Sencillo: Coge un día y emborracha a Sara, y si realmente te está engañando con otro, ella misma lo reconocerá; y te lo dirá.
-¿Tú crees? -Fijando su mirada en el vaso-.
-Es un método, ¿no? No creo que vayas a matarla con el fin de sacarle la información. -Expresó irónicamente dejando entrever una vulgar sonrisa de un exhausto hombre-.
-Ya...
-Tómate eso y lárgate de aquí de una vez, mañana tengo cosas que hacer.

Si tuviese que describir a Paco, la verdad es que quedarían páginas en blanco por escribir. Una persona sencilla y vacía sin mucho criterio ni personalidad propia. Un ser bastante manejable pero con un carácter peculiar. Por desgracia, un carácter duro.

En el epicentro de la gran vía de la provincia catalana, en un callejón oscuro y apartado, Paco deambulaba haciendo eses maldiciendo una y otra vez la vida que le tocó vivir. Una patada por allí, un insulto por allá... Paco se fue descontrolando a medida que su desconfianza iba creciendo. Era tarde, aproximadamente las dos de la mañana cuando abre la puerta de su hogar creyendo en su mente que la cama ya estaría ocupada por su esposa y su amante. Cosa que no fue así. Sara se levantó de la cama y fue a recibir a su esposo con un abanico amplio de quejas y reproches. "Qué horas son estas","Me dijiste que te centrarías de una vez..." Pero Paco no estaba dispuesto a escuchar ni una sola regañina puesto que su obsesión le hizo cometer el error más grave de su vida; y a su misma vez, la locura jamás escuchada.

Con ambas manos y una fuerza sobrenatural sujetaba el endeble cuello de su mujer, que, lentamente ésta se fue desplomando mientras sus ojos perdían el brillo de la vida. Su rostro se fue tornando de un color morado, y sus manos fueron perdiendo fuerza paulativamente resbalando sobre las de su esposo que no cesó ni un instante hasta que el cuerpo de Sara se inmovilizó por completo.

Paco arrebató la vida de su mujer. Tendido sobre el suelo de la entrada de su hogar meditó qué hacer a continuación. "Lo más sensato." Pensó clavando sus ojos sobre el teléfono. Acto seguido, se entregó a las autoridades. El cuerpo que acudió al hogar se encontró con un hombre corpulento confundido pero no arrepentido. Entre dos lo levantaron sin dar mucha explicación. Paco no puso resistencia. Acompañó a los agentes de la misma forma que Sara acompañó a la muerte.

Al día siguiente la mentalidad del vecindario quebró cuando vecinos y amigos cercanos se enteraron de la repentina muerte de Sara. La noticia no tardó en expandirse como la pólvora, todos sabían acerca de la muerte de la muchacha y de los diez años que le cayeron de prisión a su ex-marido. Afortunadamente, la casa quedó en manos de la madre de Paco quien no dudó ni un instante en devolvérsela a su hijo cuando éste regresó al vecindario.

Es absurdo, lo sé, triste y surrealista, no lo pongo en duda, pero ante todo pasó de verdad. La misma noche que Paco se estableció en su hogar, éste sacó la ouija y preguntó: ¿Me fuiste infiel?

"No".

Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace 5 meses

ESTUPENDO! siempre haciendo gala de sus dotes escritores señor @RedWind Lo sigo leyendo. :D


#14

El escandaloso llanto de un bebé se vuelve cada vez más ascendiente hasta convertirse en una fuerte mezcla de lamento y furia. En la más oscura negrura de un lugar el cual el sol jamás alumbrará, el sollozo de una mujer queda apartado en un segundo plano.

-Ya está... ya está... -La mujer trata de mecer en sus brazos al pequeño a pesar del diminuto espacio que tiene para maniobrar-. Mamá está aquí. Ya está... ya está...

La mujer, recostada en su "cama", trata de acariciar el rostro del crío con su mano evitando mediante el tacto contactar con sus ojos, boca u orejas. En sus sucias manos llenas de barro notaba cómo la arenilla quedaba incrustada entre la piel y las uña a cada agasajo que proporcionaba a la criatura. A medida que trataba de silenciar el notorio llanto de un bebé que jamás será escuchado por nadie salvo por ella misma, la mujer trataba de ser fuerte y afrontar la situación como en muchas otras veces.

-Todo va a salir bien, mi pequeño, todo va a salir... -La mujer trata de secarse las pocas gotas que emergen de sus lagrimosos ojos sin darse cuenta que lo único que consigue es manchar aún más su rostro. Pero ya qué más dará...-.

Con mucho cuidado trata de retorcerse en aquella estrecha "cama" depositando el cuerpo de la criatura entre su brazo y su torso, quedando el pequeño envuelto por el blando cuerpo de una mujer que no hacía mucho consiguió casarse prematuramente con el hombre que yace dormido a escasos metros de distancia. Una mujer que ya nada importaba el tono de la piel: oscuro, pálido, blanco... Cuando la eterna noche te envuelve el negro es el color predilecto. De anchas caderas, bustos pequeños y extensos brazos capaces de albergar entre ellos a más de una sola criatura.

-Silencio, silencio... Vas a despertar a papá. -Y tras el sarcasmo, la chica esboza una sutil mueca llena de ironía-. Y como papá se despierte se va a enfadar mucho.

Y sus palabras se las llevó el ilusorio viento...

En un intento desesperado, se baja el corsé dejando sus senos al aire con el fin de amamantarlo. Es así entonces cuando el silencio vuelve a ser rey indiscutible. Únicamente se percibe el sonido que emite al succionar.

-Ya... ya... -Reitera una vez más la mujer mientras no deja de acariciarle la cabeza-.

Tiembla porque tiene miedo, tiembla porque siente lástima, tiembla porque es inevitable... Deposita su rostro contra su diminuta cabeza, y tímidamente la besa humedeciéndole los cabellos de oro.

-Más allá de las tinieblas existe un mundo lleno de luz, un lugar lleno de enormes árboles que escalan hasta el cielo tratando de tocar las nubes y darle las gracias al sol por alumbrarlos todos los días. Desde la playa puedes observar cómo la tierra se alza y desde la montaña cómo es devorada por el agua. Un mundo cruel e injusto, pero lleno de oportunidades. Por desgracia, mi pequeño, hoy en día no se conoce la igualdad. La gente no ha aprendido...

El pequeño deja de amamantarse y trata de acomodarse como puede para quedarse dormido. La mujer, muy respetuosa ella, guarda silencio hasta que percibe que el bebé ha hallado la manera de calmar su rabieta y quedarse dormido. Entonces, con mucha delicadeza, la mujer posa su rostro sobre el pelo de la criatura y le susurra:

-Que descanses, mi pequeño. Mamá te quiere... -Nuevamente las lágrimas emergieron de sus ojos y acabaron humedeciéndole la cabeza-. Mamá te quiere... Nunca dejará de quererte...

Su discurso terminó mediante un tímido y tierno beso en la nuca lo suficientemente suave como para no despertar a la criatura.

En 1863, en plena guerra de sucesión, en el condado de Arizona del este después de que ésta fuese adquirida por los Estados Unidos mediante "la venta de la Mesilla", una mujer fue enterrada viva junto a su hijo de no más de dos meses de edad por las presuntas declaraciones de diversos vecinos de la zona afirmando que ella practicaba la brujería negra. El juez, sentenció a su marido a la horca enterrando posteriormente su cuerpo en el mismo cementerio que sería sepultada la bruja junto a su hijo, y donde allí, madre e hijo murieron de la forma más atroz posible. Ahogados en la más oscura tiniebla.

IndigoDolphins_73
Rango12 Nivel 56
hace 2 meses

Madre del amor hermoso, me has puesto los pelos de punta @RedWind. Espero poder dormir y no tener pesadillas.

RedWind
Rango7 Nivel 31
hace 2 meses

@IndigoDolphins_73 Habrás leído cosas peores que estas, lo garantizo. Espero que haya causado impacto y que se haya disfrutado de la lectura. Saludos.

IndigoDolphins_73
Rango12 Nivel 56
hace 2 meses

Jajaja, @RedWind. Peores desde luego. Impactante, como dices, es una palabra más acertada. Has elegido un tema durillo, disfrutar no lo he disfrutado. Otra cosa es que aprecie tu texto y por ello dejé el corazoncito. ;)
Buenas noches, @RedWind

Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace 2 meses

Joer!!! Como siempre, amigo @RedWind , tocando temas muy interesantes. Cruenta realidad y enorme estupidez humana. Te sigo leyendo.

RedWind
Rango7 Nivel 31
hace 2 meses

Gracias, Don Diego. Para mí todo un placer.


#15

-Yo: ... fue la calada más profunda y duradera que efectué en toda mi vida sobre aquel cigarrillo envuelto de cianuro.
-San Pedro: Vaya... -Expresa confuso y compungido-.

Los dos permanecemos en silencio, un incómodo y largo silencio...

-Yo: ¿Fumas? -Ofreciéndole un cigarro-.

teff_pg
Rango16 Nivel 77
hace 2 meses

Vaya, vaya. Jajajajaja. Está bueno.

Acabo de encontrar estas cajas, pronto me tomaré el tiempo de ir leyéndolas, llamaron mi atención.

Saludos @RedWind


#16

El sonido de las piedras al ser aplastadas por las ruedas me indica que el camino es montañoso; además, por el fuerte rugido del motor y la facilidad que tiene al sortear los desniveles que presenta el sendero diría que el coche es un todo-terreno de más de diez años.

Nos detenemos, y el conductor abre asalvajado la compuerta dirigiéndose a la trasera lo más rápido posible. Agarra de la cuerda que une y ata mis manos, y con violencia me expulsa hacia un incierto exterior calmado y sosegado bañado por el sonido de las hojas bailar al ritmo de la brisa.

-¡Vamos! -Exige con cierta intranquilidad-. ¡Anda!

Reconozco la voz, y a la persona en sí.

El saco que me cubre el rostro está tan apretado que siento como la goma del cordel crea una fina rozadura a la altura del cuello lo suficientemente molesta como para que no pueda realizar según que movimientos.

El trayecto no es largo, tras abrir un gran portón que parece estar formado de chapa, la humedad de un lugar cerrado durante mucho tiempo me destempla transformando el poco calor que pude captar en el exterior en un húmedo frío capaz de erizarme la piel.

-¡Siéntate! -El desgraciado me arroja sobre una silla de madera desnivelada que parecía bailar la jota mientras trato de acomodarme-.

Sus pasos se alejan, pero no mucho, al parecer, no muy lejos le espera una mesa con un arma sobre la superficie. ¿Que cómo lo sé? Bueno, el hombre ha sido rápido en cargarla atrayendo hacia él la corredera y originando aquel mítico sonido que nos recuerda a Hollywood cuando el policía o el asesino está preparado para apretar el gatillo.

-¡Oh, venga...! ¿Enserio vas a pegarme un tiro...? Para eso haberlo hecho antes de secuestrarme y traerme aquí. ¿No crees?
-¡¿Qué dices?! -Expresa alterado-. ¡Cállate!

Sé que me está apuntando; y sé que probablemente el cañón esté temblando al ritmo de su muñeca.

-Si me guardas tanto rencor, y tu odio hacia mí es tan grande como para querer matarme, ahora que estoy frente a ti maniatado y con una bolsa en la cabeza, disfruta del momento. No me seas tan poco ingenioso...

El secuestrador guarda silencio. Juraría que le acabo de originar una duda... Repito, juraría...

-Me tienes donde querías, ¿verdad? Apenas puedo moverme, no puedo oponer resistencia. Goza del momento y hazme sufrir. Desfoga tu ira y sufrimiento torturándome. Sabes que no puedo hacer nada.

El silencio se ve interrumpido por una serie de pasos que van de un lado a otro.

-Busca algo que pueda hacerme daño. No sé... Un cuchillo, tijeras... No sé... Usa tu imaginación. ¿Has visto "Saw"? Pues algo parecido.

El individuo regresa a aquella mesa donde agarró la pistola, abre los tres cajones que probablemente la complementen. El eco del metal siendo arañado por otro llega a mis oídos dándome a entender que probablemente me haya hecho caso y en sus manos esté sujetando un arma blanca más despiadada.

-Eso es... -Expreso satisfecho-.

Rápidamente se dirige hacia mí. Coloca su mano libre sobre el saco como punto de apoyo y violentamente estira de el destapando por completo la garganta, mostrando los lugares más vulnerables como el esófago, la tráquea... Deposita la hoja del cuchillo sobre mi garganta proporcionándome un pequeño corte muy superficial que supuestamente se convertiría en un gran chorro de sangre.

-Espera, espera... un momento.
-¡¿Qué?!
-¿No te gustaría verme los ojos mientras me desangro? ¿Qué clase de asesino no disfrutaría viendo cómo su víctima muere frente a él?

...

-Anda, quítame el saco y contempla mi muerte como es debido. Si total, ya sé quién eres. Eres aquel que por un error se apropió de tu puesto de trabajo y engañó a la empresa para que te echaran a la calle. ¿Ricardo era el nombre...? No me acuerdo.
-¡Hijo de puta! -Furioso me propina un puñetazo lo suficientemente fuerte como para desestabilizarme y casi caer al suelo-.

Me alzo como puedo recostándome y acomodándome sobre la silla.

-Lo sé, lo sé... Yo también estaría furioso, pero reconsidera mi proposición. Me tienes donde quieres, soy todo tuyo. Gózalo.
-¡¿Eso quieres?! ¡¿Es eso lo que quieres?!
-¿Y por qué no? Total, va a ser la última vez que nos veamos.

Y tal como lo digo, Ricardo me destapa el rostro.

-Hola, Ricardo.
-Gilipollas.
-¿Ahora qué toca, Ricardo?

En una conversación, cuando se establece una conexión de miradas, aquel que sea el más seguro a la hora de hablar tratará de apartar la vista. Pero aquel que mienta será capaz de hacer todo posible con dominarte a través de una firme y decisiva mirada.

-¡Pienso rajarte la garganta!
-Tengo constancia de ello, Ricardo. Te veo preparado para ello. No te falta valor.

Aunque le tiemble el pulso.
Seguro de mí, vuelvo a estirar el cuello dejando caer la cabeza hacia atrás.

-Bueno, aquí está.

Ricardo se queda callado.

-No, ahora, no. -Me agarra de los pelos y endereza mi cabeza-. Ahora voy a ver como mueres.
-Vaya... Que maneras.

Nuevamente, Ricardo coloca su mano sobre mí convirtiéndome en su punto de apoyo, coloca el cuchillo sobre la garganta y...

-No te gusta hacerme sufrir, ¿verdad? Después de haberte hecho lo que te hecho...
-¡Cállate ya, joder!
-Te jodí en el trabajo y tú me vas a proporcionar una rápida muerte... Vaya, ¿no seré yo el hombre más afortunado de este planeta, verdad?
-¡¿Pero qué mierda te pasa en la cabeza?!
-Tío... piénsalo... voy a dejar de sufrir yo antes que tú. Es un privilegio. Adiós a las facturas, al trabajo; la hipoteca... Y tú pudriéndote en una cárcel esperando ansioso el día de tu muerte para ser libre. ¿Ves la diferencia? ¿Cuántos años tienes, Ricardo?
-¿Pero por que no te callas...?
-¿De verdad quieres hacerlo? Hazlo. Mata a este desgraciado que no vale ni dos duros y jódete para siempre. Vamos, rájame. Luego acepta las consecuencias. De ti depende acabar con la vida de dos personas.
-No va a pasar eso... Marcharé.
-Pasará. No hoy, puede que tampoco mañana. Pero vendrá el día que me envidiarás por estar muerto. Tú no eres un asesino, Ricardo. Un asesino no dudaría en joderse la vida estando entre rejas. Él se masturbaría en la celda recreando en su mente su asesinato. ¿Tú lo harías?

...

-¿En qué mundo crees que vives, Ricardo? Aunque sea la última mierda en el mundo, todos somos iguales ante la ley, y si la ley dictamina que tu acto debe ser castigado con la máxima condena, vas a cagar donde dormirás y comerás. Con suerte de que estés solo, porque si tu compañero decide reventarte el culo mientras cagas, la mierda saldrá por la boca, Ricardo. Y así es la vida. Tiempo atrás podrías estar en cualquier parte del mundo que el caso quedaría archivado en este país. No tendrías problemas en hacer una nueva vida, tan sólo aprender un idioma más, conseguir un nuevo trabajo, una buena esposa y olvidar todo lo que hiciste. Pero hoy no es ayer.

Ricardo se encuentra pensativo, dilucidando entre el valor y la cobardía. La realidad o la ficción.

-¿Quieres verme sufrir? Suéltame. La vida misma es mi tortura. Trabajar 8 horas al día en un lugar que me mata y consume durante un mes entero, para que luego llegue fin de mes y tenga que quedarme en mi prisión llamada casa que ni siquiera es mía y que comparto con una persona que me rechaza y me odia... Eso no se lo recomendaría ni a mi peor enemigo, Ricardo. Si me matas, no sólo acabarás conmigo, sino que ambos caeremos. ¿Debería temerte? ¿Tendría que llorar? No Ricardo, en cuanto me mates tú me liberarás cayendo después en la esclavitud de una vida sin sentido. Ahora bien, Ricardo. ¿Aceptas tu destino?
-Y reiré en tu funeral.

Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace 2 meses

La mera verdad... Más o menos.

RedWind
Rango7 Nivel 31
hace 2 meses

@Don_Diego ¿Qué verdad, Don Diego? Hay tantas... Infinitas realidades... UN placer, como siempre.

Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace 2 meses

Que verdad? pues la verdad, la que cuenta; mi verdad. Jajaja. Nada, es broma. Lo único que quise decir era que la historia me parecio un poco menor en comparación a las demás. Eso es todo.

RedWind
Rango7 Nivel 31
hace 2 meses

@Don_Diego Jajaja, te estaba tomando el pelo, Don Diego jajaja No hay que olvidar al niño que se lleva dentro jajaja


#17

Hoy quiero ser profesor.

-Bueno, ahora que estamos todos sentados, me gustaría presentarme a mí mismo y un poco lo que vendría siendo el programa que vamos a seguir. La verdad es que es muy simple, este curso apenas contiene materia, dos os tres horas como mucho de teoría y veinte minutos aproximadamente de práctica.
Antes que nada debo de disculparme por las malas instalaciones que ofrece la institución. Soy consciente que la pared se cae a cachos, que las paredes están resquebrajadas; el suelo parece ser no muy estable junto con el tejado y que la luz... bueno, se podría fijar mejor y que no nos esté deslumbrando. Bueno, que no me esté deslumbrando, perdonad.
Para quien se lo esté preguntando, sí, os he tapado los ojos puesto que prefiero que utilicéis el sentido de oído y que así podáis tener acceso a vuestra imaginación sin que ningún factor externo os distraiga. Juraría que no he visto a ninguna institución que haya hecho tal cosa, o que al menos haya estado presente, pero la idea la vi por internet y la verdad es que no me desagradó. Así que por favor, si tenéis algún problema pues...
Bueno, uf... cuanta gente, me gusta, me gusta. De todas las edades: niños, adultos e incluso personas mayores. Veo que el tema interesa a bastante gente. Perfecto, perfecto.
Mi nombre es Sergio, y durante estas... tres horas voy a explicaros una enfermedad que hoy en día; y por desgracia, se está popularizando cada vez más en nuestra sociedad pero que aún así la gente sigue temiendo y repeliendo. La esquizofrenia. ¿Alguien conoce de algún caso, o tiene algún conocido que padezca de este trastorno mental? ¿No...? ¿Nadie? Bueno, la verdad es que esta "enfermedad" a pesar de que se esté popularizando e incrementando no es algo tan frecuente como un resfriado. Para que una persona padezca esta enfermedad deben de poseer según que características que la lleven a ello. Ejemplo: Herencia, consumo masivo de drogas... Muchas de las personas que sufren de esquizofrenia presentan algunas dificultades sociales y académicas ya desde la infancia. Además, en los años previos al inicio más sintomático de la enfermedad, podemos observar una disminución de la atención y concentración, mayor tristeza y ansiedad, dificultad para dormir, tendencia al aislamiento de amigos y familiares y un deterioro del funcionamiento personal. Bastante peliagudo, la verdad.
En mi consulta he con... ¡Ah, perdón, que despiste el mío! Me llamo Sergio y ejerzo de psicólogo en una clínica de Barcelona. Como iba diciendo, en mi consulta he recibido, por desgracia, bastantes personas que afirman tener esquizofrenia. Pero, ¿cómo podemos estar seguros de que realmente padecemos esta enfermedad? Se pueden dar varios tipos de esquizofrenia, desde la que percibimos y escuchamos cosas que no existen y que, por mucho que tratemos de explicarlo la persona nos dirá que estamos locos, hasta la que descubrimos lo que es la vida en sí y su realidad y nos encerramos en una puta habitación sin ganas de salir porque nos da igual la mierda que ¡PASE A NUESTRO PUTO ALREDEDOR, ¡¿ENTENDÉIS PANDA DE RETRASADOS?!

...

-Perdón... perdón... Pido mis más sinceras disculpas, ha sido un acto... poco común en mí... Disculpadme...

-Como iba diciendo, este trastorno se puede manifestar de varios tipos como que puede aparecer de varias maneras. Ya he dicho que una de ellas es el consumo masivo de estupefacientes, o que simplemente la víctima pues ha heredado el trastorno. No significa que porque tu puto padre, el mismo que se inflaba a rallas y se metía por el culo pollas dobladas de par en par porque su ¡MIERDA DE VIDA FUESE UN CALVARIO Y ENCIMA SE ESTUVIESE QUEDANDO CALVO POR EL ESTRÉS DE VER A SU FRACASADO HIJO, PANDA DE SUBNORMALES!

...

-Joder... joder... joder... otra vez no... perdonadme, lo siento muchísimo... de verdad... hoy no tengo el día... Dejad que beba un poco y aclare las ideas porque... de verdad que no lo entiendo...

...

-Buuuuf... ¿Por dónde íbamos...? Ah sí, bueno, en resumen, no porque el lazo más directo y cercano no padezca de dicha enfermedad no significa que vosotros no la padezcáis. Tal y como reflejó Mendel, los genes hereditarios pueden manifestarse en cualquier tipo de ramificación del árbol genealógico siempre ya que cada miembro adquirirá una pequeña porción del gen. Por esa razón tu difunto abuelo que murió fusilado para que después su nieta no sepa ni quién coño ganó la guerra ¡Y ENCIMA SE ESTÉ PROSTITUYENDO EN LAS CALLES PORQUE ES UNA PUTA CERDA QUE NO VALE NI DOS DUROS!

...

-Madre mía... Otra vez... Enserio, de veras... tomemos un descanso porque... no estoy por la labor... De cualquier forma, ¿alguien tiene alguna pregunta al respecto de lo poco que hemos hablado? Os movéis mucho pero nadie alza la mano para comentar nada ni preguntar, dándome a entender que lo entendéis todo a la perfección. Si alguien tiene alguna duda, que por favor alce la mano. De momento no me he comido a nadie.

El pequeño tiempo de relajación me permite colocar ambos pies sobre la mesa, acomodarme plácidamente sobre la silla, colocar las manos tras la cabeza haciendo de estas una almohada y meditar sin dejar de ver cómo los alumnos hablan los unos con los otros. Algunos más nerviosos, otros no tantos. Todos se presentan y se comunican. Que hermoso es el socializar...

Pienso y medito, reflexiono, observo y razono; y llego a la conclusión que mis pequeños delirios no son buenos para su aprendizaje. Creo que es hora de pasar a la práctica.

-Bueno, tras este pequeño intermedio he llegado a la conclusión que este tema a debatir es algo complejo de entender si únicamente se da la teoría, por ello, creo que deberíamos pasar a la práctica y reducir así el tiempo. Ya más o menos tenéis en mente lo que es la enfermedad en sí, ahora vamos a ver cómo se manifiesta sobre una persona.

Me levanto de la silla, agarro el rifle y... ¡Boom! Uno a uno me acerco a los "alumnos" que me esperan maniatados y amordazados en sus respectivos pupitres. ¡Boom! La bala destroza la cabeza de una niña de apenas séis años. ¡Boom! Otra destroza el cráneo de un anciano que llora en silencio. ¡Boom! Otra le hunde el pecho a un joven que suplicaba, seguida de una segunda que perforaría su cráneo y tintaría la mesa y el suelo. No me gusta fallar. ¡Boom! La bala que desfiguró el rostro de una joven atraviesa el tórax de un anciano que se sentaba detrás suyo. Pero ya sabéis... No me gusta errar, por ello, coloco el ardiente filo del cañón de la escopeta en el interior de la boca del senil y... ¡Boom! Buena suerte a quien trate de reconocerlo.

-Y así actúa una persona que sufre de esquizofrenia, pero no os engañéis, no todos son así. Pero yo sí, digamos que yo no lo llevo tan bien. Hay quienes... lo llevan mejor. ¿Alguna duda?

Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 2 meses

jajajajajaja. NO jodas!!! Esta increíble. Santa madre de la Macarena, de tus mejores textos, sin duda. Te sigo leyendo. Me sentí ligeramente identificado con tu prota... muy ligeramente. :P

RedWind
Rango7 Nivel 31
hace alrededor de 2 meses

Un placer que te gusten, Don Diego. Gracias nuevamente por leer mis textos.


#18

Con la cabeza entre sus piernas y el morro empapado alzo la vista hallando la manera de que nuestras miradas coincidieran en algún momento.
Con los ojos aún idos, el diablo se retuerce de placer tras sentir y recordar una vez más ese sentimiento que tanto ama.
Con las endorfinas disparadas y un orgasmo que perdura; la mandíbula desencajada y los pezones en punta, su corazón late a un ritmo discordante.
Exhala e inhala como si su vida dependiera de ello.
Lentamente su cuerpo se va destensando volviendo a la "normalidad".
Se relaja, ha vuelto a la realidad despidiéndose con un "hasta luego" de aquel infinito mundo lleno de gozo.
Me mira y sonríe, satisfecha por el resultado. Me acaricia la mejilla como si fuese su mascota preferida. La baba aún recorre y humedece su mentón precipitándose hacia un mar de carne.

-Cásate conmigo. -Me dice con tono juguetón pero con seriedad en sus palabras-.

A lo que respondo.

-Ni en el infierno.

Hace alrededor de 2 meses

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Don_Diego
Rango13 Nivel 64
hace alrededor de 2 meses

Wua!!! Creo que esto me traumatizo por un nanosegundo...

Ahora, ya me siento mejor y hasta re vigorizado. mujajajaja. Te sigo leyendo. Buenas, buenísimas cajas.


#19

Cuando mataron a mi padre me di cuenta que a quién debo de temer es a alguien como yo.
Cuando mi madre enfermó y me dejó al cuidado de mi hermana aprendí que no es necesariamente obligatorio verlo para saber que está entre nosotros.
Cuando mi hermana me expulsó de casa comprendí que el enemigo puede estar más cerca de lo que nosotros nos imaginamos...
Cuando me di cuenta... de que tenía entre mis manos su cuerpo inerte... confirmé que somos nosotros mismos el enemigo...

Hace alrededor de 2 meses

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#20

Dejadme que me presente y os explique; luego, ya juzgaréis...

Mi nombre no es importante, no soy alguien que quedará enmarcado en la historia por haber logrado alguna hazaña. Soy uno más como tú o tu vecino. Mi edad es "corta", y lo pongo entre comillas porque uno nunca sabe si gozará de una vida duradera o, sin embargo, se quedará por el camino. Veinte años. Primogénito de una modesta familia de clase media de Barcelona encargado de ejercer como imagen masculina después de que el padre abandonase el mundo. Soltero y sin novia, pero eso es algo trivial. Estudiante de medicina de una universidad pública. Con pocos amigos pero sociable.

Permitidme que os narre mi historia antes de que respondáis...

Hace dos meses pasó algo curioso, y es que por primera vez me enfrento a uno de aquellos casos los cuales te decía tu padre: "Tranquilo, yo me encargo". Hace dos meses, por desgracia, mi hermana, una joven adolescente de veinte años vino a casa llorando en ropa interior y manchada en barro. Tal y como entró el corazón me dio un vuelco, me dirigí hacia su habitación y llamé reiteradas veces insistiendo que saliese y me contara qué le había pasado. Su notorio y fuerte llanto creaba en mí un sentimiento de desesperación capaz como para armarme de valor y abrir la puerta irrumpiendo su intimidad. Más de dos cardenales a la altura de su tórax, resto de sangre seca en su rostro mezclándose con las lágrimas que se esparcían por sus mejillas, manos, labios... Pregunté en vano persistiendo en obtener una respuesta, aunque el silencio y el lamento fuese el resultado de "X" en la ecuación.

No tardó mucho en aparecer mi madre quien me expulsó de la habitación para encerrarse con ella y, después de un largo tiempo, hacerla confesar. "Han abusado de mí...", "me han pegado...", "me han tocado..." Apoyado sobre la puerta y con mirada perdida lo escuché todo. Me encendí, en un acto poco común en mí de descontrol pateé la pared aún sabiendo que luego vendría la hora de dar explicaciones. ¿Sabéis qué? Mi hermana sufre una leve discapacidad mental que la limita en los estudios y en tomar decisiones. Ella siempre dependerá de otro que la sepa llevar. Yo. Mi maldición... Horas después la puerta se abrió y mi madre vio la pared manchada fulminándome así con la mirada, pero no dijo nada, tan sólo se llevó a mi hermana a la comisaría más cercana. Pasaron las horas y ambas volvieron con más dudas que antes. Con el sexto cigarro entre los dedos pregunté "qué", a lo que no supieron responderme con certeza. "Denuncia", "posible juicio", "tiempo..." esa fue su breve explicación. Tras debatirlo con calma, tanto el hombre de la casa como la "madame" llegaron a una conclusión: Alguien va a tener que vigilarla. Hasta hace nada empecé a levantarme a las 7 y a llevarla al instituto. Al principio se hizo cuesta arriba, el trauma que le generó tardó más de lo previsto en mermar, pero lo conseguimos, tras mucha insistencia conseguimos que retomase su vida aunque a día de hoy siga negándose a ir.

"Ellos..." Señaló aprensiva la primera mañana que se dignó a salir de casa. Cinco chavales de su edad e incluso más jóvenes reían y bromeaban mediante dantescas mofas propias de descerebrados. Insultaban a las niñas llamándolas cerdas, putas, guarras... a pesar de que en su grupo hubiese la presencia de chavalas. Impávido, me los quedé observando tratando de llegar a un acuerdo entre mi cerebro y yo. Volteé la cabeza, miré a mi hermana y suspiré. "¿Qué hago?". Obviamente, ella no quería salir del coche. Tras pensarlo llegué a una conclusión. "Espera", dije mientras encendía el coche y lo alejaba metros más allá de la puerta. "Espérame aquí, ahora vengo". Me dirigí hacia el instituto a hablar con el director del centro, persona que ya conocía los acontecimientos. Tras un buen rato de charla, ambos decidimos que no era mala idea que estudiase un tiempo desde casa. Cada día me acercaría a recoger los deberes y trabajos para que o perdiera el hilo. Imaginaos la discusión que tuve aquella noche con la madame... Por otra parte, mi hermana me lo agradeció aún yo sabiendo que lo que estaba haciendo le perjudicaría más a ella puesto que la estaba metiendo en una burbuja la cual cuanto más tiempo pasara, más costaría salir.

Tres días después, la abogada vino a casa. "Es difícil...", "aunque lo hagamos no conseguiríamos nada...", "no sé...". Para eso sirvió pagar doscientos euros. "¿Qué hago?" Repetí. "Es momento de que vayas a clase..." Y pasó, la burbuja ya era suficientemente grande como para negarse a marchar. A rastras la saqué; y a rastras la llevé. El tiempo olvida, eso dicen, pero en su caso no fue así. En cuanto se dirigió despavorida al instituto, volvió a ser acosada, pero esta vez en mis morros. Emergí del coche, y tan rápido como pude me dirigí a su rescate. Se rieron de mí, me insultaron, amenazaron y uno me escupió. Yo me limité a agarrarla y llevármela a dirección. Seamos honestos, aquí muchos fantaseamos con ser superhéroes, enfrentarnos y derrotar a cualquiera y convertir el mundo entero en nuestra utopía, pero no es así como funciona todo. Así no funciona en la realidad. Cuando te ves rodeado por gente que fácilmente te puede sacar un cuchillo o pegarte una paliza sin que nadie acuda a tu ayuda pues nadie quiere meterse en problemas, te replanteas si merece la pena o no contestar aquellas lenguas del diablo. Insensato de mí acudí a la policía. "Denuncie", "lo hice pero...", "lo siento...". Lo prometo.

No pasó ni un día que no recibiéramos una amenaza... Picaban el timbre, llamaban al teléfono provocando e insultando; riéndose y mofándose... Días sí; día también. Una mañana quemaron nuestro felpudo junto con la puerta. Dos meses, repito, todo esto, en dos meses... Mi madre hace nada empezó a tomar antidepresivos, mi hermana apenas sale de su habitación y yo... bueno... yo sigo aquí, esperando a que el sol se vaya...

La casa se volvió un lugar lúgubre y desalentado. "¿Qué hago? ¿Marchar? ¿Adónde, con qué dinero...?" Mi madre consiguió imitar a Jesús, pero en su caso, al contrario, ella fue capaz de transformar las botellas de vino en agua, pues la forma en que las tomaba, y las toma, es como si bebiera agua. Una vez más, "¿qué hago...?"

"Voy a trabajar...", "vendamos el piso y vayamos a otro sitio...", "un pueblo...". "No, no y no..." No quería marchar, su vida estaba resuelta en aquel lugar, además, mi madre no podía permitirse endeudarse otra vez, si es que el banco le concedía el préstamo o aceptase comprar aquella casa. Una de las cosas que aprendí viendo la realidad es que no todo es posible ni tan rápido. Admitámoslo, los libros de fantasía y ficción fueron diseñados para retransmitir aquel sueño que no tuvimos la oportunidad de vivir. Una anciana de setenta años no va a poder ser sodomizada por un joven y atractivo empresario multimillonario. La realidad pone aquellos límites que la fantasía permite soñar. Una cosa estaba clara, debía buscar faena y compaginarla con el trabajo; levantar la moral de la casa y tirar hacia adelante. En vano. Las cosas comenzaron a complicarse cuando mi madre, una mañana como otra cualquiera estaba haciendo la compra y se vio obligada repentinamente a dar todo su dinero, además de la compra, a esos mismos que la amenazaban día tras día. Y yo, esperando al anochecer...

Por desgracia, el resumen de mi historia no termina aquí. Ayer me atreví a ser fuerte, a sacar aquel gangster que todos llevamos dentro y que sacarlo no supone soñar, sino más bien armarse de valor y conocer las represalias. Ayer me atreví a volverme sádico y dejarme llevar por el odio. Hace cuestión de un par de días contacté con mi hermanastro el cual vive en el extranjero narrándole las mil aventuras de una familia destruida. "Quiero comprar un arma". Y se rió. Horas más tarde insistí con el afán de comprar el artefacto. Fue entonces cuando empezó a volverse más seria la conversación. Al final conseguí mi propósito y gracias a él ayer me llegó el mensaje confirmando que mi pedido se encontraba listo, y que, para recogerlo debía de acudir a una zona específica de Barcelona y una hora concreta con el dinero en mano. Cinco mil euros que dejó mi padre de herencia dijeron adiós.

Hoy, tras una severa reflexión, espero el anochecer en el portal de mi edificio, oculto en las diminutas sombras que me ofrece la instalación esperando aquella amenaza rutinaria. Aquí vienen...

"¿Qué hago...?".

Hace alrededor de 2 meses

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