OsvaldSendh888
Rango6 Nivel 27 (1028 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Tengo 15 años, me llamo Cecilia, ayer me escapé por la ventana y me castigaron. Creo que ningún pendejo de mi escuela vale la pena. Son las cuatro de la mañana y no puedo dormir, mis padres están roncando y mi hermana no ha llegado a la casa, a ella no le dicen nada y a mí no me dejaron ir a la fiesta ayer. Enciendo la computadora me meto a facebook, (cada día lo odio más, pero nadie tiene tumblr) comento fotos de mis amigas, pongo mensajes con doble sentido dirigidos a José Luis a ver si entiende de una vez por todas que me gusta, ignoro al señor de 28 años que me saluda por el chat del face, ¿por qué lo acepté? No tengo sueño pero al rato cuando esté en el curso para la prepa me va a doler horrible la cabeza y ahí sí voy a tener sueño, odio ese curso, no le hablo a nadie, no me interesa quedarme en la prepa yo quiero tocar música en serio y mis papás no me apoyan. Sólo me compraron la guitarra en el centro pero yo quería una batería, la guitarra me lastima los dedos.

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Javico
Rango4 Nivel 15
hace 10 días

Tiene buena pinta, pero falta por pulir la prosa
y corregir la puntuación.

Un saludo.


#2

Solo uno de cada 10 mil mexicanos llega al doctorado, decía el profesor de historia. Cecilia anotaba las afirmaciones del profesor al tiempo que dibujaba corazones y muñecos, perros y gatos, y alguna frase de una canción de Daft Punk. Algunas otras de sus anotaciones eran estas:
Que se escape de su casa, que ande en parques, que vaya al cine sola, que chupe penes, que ayude a una anciana, que fume mota, que se pierda, que se la follen en Rusia, que vomite en una orgía… Frases sin sentido que escribía Cecilia en la parte inferior derecha de su cuaderno de español.
Ella es una chica que juega videojuegos, que camina 12 cuadras de su casa a la escuela y de la escuela a la casa de su amiga Marce donde platican y escuchan música, pero desde que Marce la besó en la boca dejó de ir hace 3 meses, se le hace una eternidad. Cecilia se acuerda de la plática que tuvo por skype la noche anterior, ha visto a varios chicos desnudos y masturbándose y ella sólo se ríe. No le gusta pero tampoco le disgusta.
En tanto el profesor de historia seguía hablando cansadamente y afuera lloviendo con rayos azules y ella pensando en mandar todo al carajo y el feo de la esquina volteando y mirándola, acosándola, una vez más sale al baño y se queda una hora. Van por ella y dice que está enferma. Final del día.

Avefenix
Rango5 Nivel 23
hace 10 días

Ya no entedí muy bien el ultimo parrafo 🤔🤔🤔

Javico
Rango4 Nivel 15
hace 10 días

En este me ha despistado, no sé porque has cambiado
la voz del narrador. Pasas de escribir en primera persona
a tercera y eso al lector lo deja descolocado.

Un saludo.


#3

Ahora recuerdo mi tonto diario de apuntes en la parte de atrás de mi cuaderno de español y tras tantos años y viendo las cosas en retrospectiva, puede que me gustara la vida despreocupada, con los padres y los amigos de la escuela, pero algo en mí me reclamaba salir, conocer, viajar; puede que me sintiera algo frustrada y quisiera escapar de mi rutina y mi aburrimiento. Lo cierto es que tenía un presentimiento que me empujaba a hacer las cosas que estoy haciendo actualmente. A seguir un sueño que no existe, a buscar una persona que no conozco y no sé como luzca, a encontrar algún tesoro que no tengo idea en qué consista. Después de escapar de casa, mientras íbamos en la camioneta de Alejandro (tomada prestada) por las carreteras de Puebla, a pesar de que eran las tres de la mañana yo no podía dormir, miraba los volcanes con su majestuosidad, en el DF no se ven así de Claros, una luna naranja que nos vigilaba por encima, había niebla y un círculo de nubes se formaba en el cielo. Alejandro conducía a exceso de velocidad y nunca vio un tope; todos nos sorprendían, dos veces me golpeé la cabeza con el toldo, llegamos a las 5 AM al hotel, nos perdimos y tardamos mucho en llegar.

#4

Nunca me dio miedo pedir ride, si hubiera sido esa clase de persona no me hubiera atrevido a abandonar a Alejandro en Pachuca, mientras compraba el desayuno en un oxxo, el muy puto sólo traía 800 en su cartera, ni si quiera traía cigarros el imbécil. El caso es que lo abandoné en las afueras de esa bonita ciudad, eché a correr hacia adentro, siguiendo las calles, corrí como loca más de 20 cuadras dando vuelta cada dos calles y cambiando de dirección, para no dejar rastro, al poco tiempo tomé un taxi y le pedí que me llevara al aeropuerto, al llegar le dejé todo mi dinero y le enseñé una teta mientras atravesaba las puertas automáticas, en la sala de espera no me fue difícil ofrecer mi cuerpo (discretamente por supuesto, por medio de papelitos) a cambio de un vuelo gratis a cualquier ciudad fronteriza con gringolandia. No fue así, pero algo es algo. Aterrizando en Monterrey, escapé de nuevo, no tuve sexo con el viejo que me trajo en auto, pero si tuve que chupársela en los baños de hombres del aeropuerto, esa fue su condición para llevarme, no me fue fácil huir esta vez, creo que el desgraciado ése me quería para él solo, tuve que patearlo en los testículos saliendo del auto; misma táctica, correr como loca hasta perder el aliento, ahora sin dinero y sin nada, lo único que me quedaba era pedir ride. Ya no tenía nada de miedo, no temía de que me subieran hombres solos a sus carros (eran los que casi inmediatamente accedían a llevarme), nunca me violaron, porque yo accedía a tener relaciones con ellos, ya qué me importa, la virginidad la había perdido a los 13 de todas formas, con un pendejo, aunque sea estos tipos cogían muy fuerte y muy rico. Nunca ningún hombre pudo secuestrarme o retenerme porque me volvía a escapar en las gasolineras y supermercados, aunque no me salvé de que me dieran golpizas. Gracias a Dios (en el que sí creo) no quedé embarazada en ese año, cuando cogía sin ninguna protección y con más extraños que nunca. Una ocasión me recogió una familia de puros chaparritos, me preguntaron qué hacía sola en las carreteras, les mentí sobre mi edad, dije que tenía 18 años y que estaba en busca de una tía en algún pueblo del estado fronterizo donde los encontré.

#5

En la frontera tuve sexo con tres oficiales de inmigración (al mismo tiempo) y para mi sorpresa me dejaron pasar sin ninguna otra trampa, caminando. Me dolía todo el cuerpo, cojeaba al caminar, creo que hasta sangré un poco… no quedé embarazada tampoco en esa ocasión pero igual nunca me he hecho exámenes clínicos, la vida es para vivirla al extremo y sin control; veamos, si alcanzo los 27, la edad perfecta para morir, si llego hasta los 40 yo misma me pego el tiro o me aviento de un puente de esos que abundan en esta nación yanki. Lo único que me llega a preocupar son los efectos secundarios por tanta pastilla abortiva. Hijos ya sé que no puedo aspirar a tenerlos.
Lo que más me gusta de aquí es que la gente sí que sabe echar desmadre, las fiestas en California son geniales, nunca creí que pudiera durar tres días sin dormir y de fiesta en fiesta con esta droga azul, tengo dinero y ropa cara, un wey me va a poner carro y casa, cómo hay dinero en estas tierras. Nunca me han cogido tanto ni tan enfermamente como en estos lares, (los mexicanos no sabían más de dos posiciones) y he perdido la cuenta de cuántas personas me han sodomizado, sexo con hombres y mujeres por igual. Ya no siento, ni huelo nada.