Kora83
Rango7 Nivel 33 (1940 ptos) | Autor novel

"Creí haber encontrado a la víctima perfecta..., Pero sin darme cuenta, fui yo el que se convirtió en ella".

"No hay mayor demonio que el que finge serlo"

Hace 11 meses Compartir:

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47
Cara
Rango11 Nivel 51
hace 4 meses

Buen comienzo

Yuki_Rose
Rango11 Nivel 54
hace 3 meses

Con solo leer el titulo, se me escarapelo el cuerpo...
Me trajo el recuerdo de la película 2009 con ese titulo y con eso se que tu relato sera buenisimo...good luck

Kora83
Rango7 Nivel 33
hace 3 meses

@Yuriko_Maldonado, gracias por seguirme 🙌. Sí, he visto la peli, y he de decir que me encantó, de ahí que use su título para una nueva historia. 😉


#2

Nada es eterno..., Menos el infierno.

Te aseguro que no miento. Sé muy bien de lo que hablo.

Creí haber encontrado a la víctima perfecta. Una bonita distracción para pasar un tercio de mi eternidad sobre ésta basta miseria. Me divertía tanto ver cómo ellos..., tan miserables, tan perdidos, tan agónicos, tan... Humanos... Se perdían una y otra vez en sus desgracias y en sus errores...

Sí..., Para eso vine y por eso me quedé. Para hacer aún más mediocre su existencia y saborear cada segundo en el que uno de ellos caía en ese profundo y oscuro agujero.

Todo habría sido más fácil para mí, si no hubiese aparecido esa bastarda.

¿No era yo el que tenía el poder de corromper?... ¿El que susurraba al oído nefastos consejos?

Fue entonces, cuando descubrí que las mismísimas llamas del infierno nunca me quemarían del mismo modo que aquella mirada.


#3

Aquella fue una mañana algo extraña para Nora. Se había despertado de una manera algo brusca e inesperada, como si hubiese tenido algún tipo de pesadilla, donde escapar del villano fuese la única solución para poder sobrevivir. 

Su pecho subía y bajaba de una manera un tanto violenta, mientras jadeaba algo entrecortada y las sábanas se le pegaban al cuerpo a causa del sudor nocturno producido por aquel mal sueño. Miró a su alrededor en la pequeña habitación que compartía con Jamie, su compañera, la cual se encontraba en la más absoluta penumbra. 

Observó a su amiga, quién dormía plácidamente en la cama de al lado. Sólo pudo distinguir un atisbo del dorado pelo de ésta, pues se había tapado con la colcha hasta las orejas.
El reloj de la mesita marcaba las 5:00 de la madrugada. Por un instante, la idea de volver a dormir hasta las 6:00 le pareció sumamente atractiva, pero en el fondo sintió que ya no podría volver a caer en los brazos de Morfeo. 

Esa pesadilla... ¿Por qué le dió tanta importancia? Sabía que había visto algo extraño en ella, pero, ¿Qué fue?... 

Kora83
Rango7 Nivel 33
hace 9 meses

Señoras y señores... Ésto sólo acaba de empezar... Jijiji


#4

—¿¡Qué hay Williams!?— el saludo provenía de Peter, compañero de trabajo de Nora, quién parecía haberse levantado con el pie derecho aquella mañana, puesto que rebosaba amabilidad y buen rollo por doquier. Nora le sonrió desde la última mesa de la cafetería. Se encontraba limpiando el mobiliario para el comienzo de otra extenuante jornada en ”Bells&Coffe".

—Vaya Pete, ¿Y ese buen humor?... ¿ A qué se debe?— le preguntó Amanda, la gerente.— No es propio de ti llegar tan vivaracho— El castaño la miró con los ojos entornados pero con cierto aire juguetón.
—Bueno... No siempre me pasan cosas malas ¿Sabes?... También me pasan buenas... Tan buenas como un metro sesenta, ojos azules, pelo rubio...— No pudo terminar la frase, ya que su jefa se echó a reír a carcajadas mientras abría los ojos con sorpresa.

En cambio, Nora parecía ajena a todo el batiburrillo que su compañero había formado unos metros más allá. Pareciera que se encontraba en una especie de trance. Desde que se despertó de aquella manera tan abrupta, no había parado de intentar recordar que fue lo que soñó esa noche.

Sabía que, por mucho que lo intentara, no podría sacar de su subconsciente aquella imagen que supuestamente la perturbó tanto.

voz_sin_vos
Rango12 Nivel 58
hace 4 meses

Pete es un mal nombre para usarlo/leerlo en Argentina aja saludos.

Kora83
Rango7 Nivel 33
hace 4 meses

Upsss, vaya 😅. Yo soy española y no tenía ni idea. Pero bueno, escrito queda jeje. Gracias por la info @voz_sin_vos

Yuki_Rose
Rango11 Nivel 54
hace 3 meses

@voz_sin_vos tienes razón, una forma completa de sexo oral, en otras partes significa golpe...jajaja Cosas de nuestro hermoso y variado Castellano


#5

Era tarde. En el grasiento reloj de la cocina de "Bells&Coffe" marcaban exactamente las 00:00 de la medianoche. Cómo cada martes, Nora se cercioraba de que todo el local estuviese en orden antes de irse a casa. Los martes siempre le tocaba cerrar el negocio. Mientras subía a una de las mesas la última silla que quedaba en el suelo, el dije que colgaba de la puerta de entrada con una campanita, comienzo a tintinear, dándole a entender que alguien había entrado.
Nora, dió un salto en su lugar por el susto que le causó el sonido, haciendo que volviera la cabeza con rapidez.
—Lo siento, estamos cerra... — No pudo terminar con su disculpa.
En efecto, alguien había entrado y no una persona cualquiera. Los ojos de Nora no pudieron desapegarse de los del joven, que con suma arrogancia y soberbia, se hizo paso entre el montón de mesas y sillas apiladas.
—Ponme un café..., "Camarera"...— Le ordenó éste con rintintín, mirándola como quien mira a un insecto.
—Ehm... Lo siento mucho caballero..., Pero estamos cerrados y yo ya me...
—¡He dicho que me pongas un café! ¡¿Entiendes mi idioma o acaso eres retrasada?!...
—¿Cómo dice?... Creo que...
—¡AHORA!
El grito sonó profundo, devastador, casi parecía salido del inframundo. Nora estaba muy asustada. Casi se le escapa una lágrima, ya que sus ojos se habían cristalizado por completo. Él chico la miraba desde el otro lado de la barra, con esos ojos color amarillo. Un color ambarino que solo había visto en los animales. Mientras ella se dispuso a preparar ese maldito café con manos temblorosas, éste se hizo con uno de los taburetes de la barra, tomando asiento y disfrutando de la vista que tenía en frente.


#6

—Vaya, vaya... ¿De dónde eres, "camarera"?... Nunca te había visto por aquí antes... — El chico le hizo una pregunta que a Nora se le antojó bastante personal. ¿Estaba loco? ¿Qué quería de ella? Decidió no responderle.
—¿No me vas a contestar, "camarera"?—Una sonrisa ladina y perversa le dibujó los labios, mientras se relamía una gota de café. Nora aguardaba sentada y cabizbaja en una de las esquinas de la barra. No quería mirarlo, pero fue inevitable. En realidad era un chico bastante atractivo. Llevaba el pelo corto por las sienes y la nuca y un poco más largo en la parte de arriba, haciendo que un flequillo de negro pelo le cayera sobre la frente de una manera un tanto alborotada y salvaje. Su complexión era alta y parecía atlética, de una persona a la que le gustaba cuidarse haciendo ejercicio. Su rostro era delicado pero anguloso y varonil al mismo tiempo. Una leve sombra de barba le recorría la mandíbula. Volvió a reírse y esta vez, dejó entrever una fila de cincelados dientes.
—¿Qué crees que estás mirando?...¿Eeehh?...
—Na nada... Yo sólo... Yo...—Nora, apunto de llorar, balbuceó en el intento de expresarse.
—¿Tú sólo?... Jajajajaja, eres patética...—cogió la taza y la tiró al suelo sin ningún reparo, recreándose en lo acometido. —Ahora..., Niñata..., Recoge esto..., Mañana a la misa hora...
Nora no pudo creer lo que acababa de hacer en sus narices. El coste de esa taza rota saldría de su sueldo, aunque en esos momentos era lo que menos le preocupaba, sólo quería verlo fuera del local. Ya se había dirigido a la puerta de salida cuando se volvió rotando sobre sus botas negras. En ese instante, Nora se encontraba agachada, recogiendo y limpiando el desastre que había ocasionado. La observó con vehemencia.
—Por cierto... "Camarera"... Soy Sebastian...—Dijo, atrapando el pomo de la puerta y saliendo por ella como alma que lleva el diablo.


#7

Pasó de sentirse abrumada a experimentar verdadero miedo. Jamás imaginó que algo tan subrealista le pasará alguna vez y menos en su puesto de trabajo, mucho menos todavía a esas horas de la noche.

Pero claro, la noche lo era todo para él. En ella se movía como pez en el agua y se sentía cómodo. Era su mundo.
Andando a paso ligero y sin dejar de mirar a todos lados mientras alzaba un pies detrás del otro, Nora llegó a la puerta de entrada a su edificio. Rebuscó frenéticamente las llaves de la misma dentro de su bolso.

— ¡Mierda! ¡No volveré a coger más este puto bolso! ¿Dónde están las jodidas llaves?. —Replicó en voz alta. Ni siquiera se había dado cuenta de lo que estaba diciendo.
Al fin, después de 2 minutos eternos, recordó que estaban metidas en el pequeño bolsillo que había en la parte posterior, cerrado con una cremallera.—Vamos Nora... Imbécil...—Quiso darse una patada en el trasero por ser tan torpe.
—No deberías decir palabrotas en público...
De un súbito salto, Nora se volvió pegando su espalda a la puerta todavía cerrada, dejando caer su bolso al suelo, esparciéndose así todo lo que había dentro.
—¡Joder Jamie! ¡Me has dado un susto de muerte! ¿Qué haces?— Nora se llevó la mano al pecho, notando como sus pulsaciones volvían a la normalidad.
—Oye Nori, ¿Te has vuelto un poco mal hablada, no crees?— Le dijo Jamie, su amiga y compañera de piso, mientras recogía todo lo que había regado por el suelo mirándola de manera burlona.
—No digas tonterías, todo el mundo dice tacos..., Deja que te ayude..., Lo siento.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 7 meses

Va muy bien, ahora a esperar la siguiente ración


#8

Cómo cada madrugada, Sebastian volvía a la cafetería donde trabajaba aquella asustadiza pelirroja. Le divertía verla nerviosa y acongojada. Su sola presencia pareciera que la llevaba a un estado de pánico irremediable... Y eso era justamente lo que él buscaba.

Buscaba su miedo, se alimentaba de su mayor pavor... La acechaba constantemente, mientras ésta corría de camino a su morada. Era un placer mirarla a los ojos y ver en ellos sumisión y apatía.

Pero... Aquella noche, Sebastian se preguntó sólo una cosa... ¿Por qué coño le dijo a la pelirroja su nombre?
Bueno, en realidad no se llamaba así, en realidad aquel "apodo" no significaba nada para él. Sólo era un disfraz con el que pasar desapercibido entre aquellos trozos de carne. Su verdadero nombre nunca debería ser nombrado por ningún humano, ya que ... Sería su fin .

escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 50
hace 5 meses

ohh, mmmm, jolin, ahora me he quedado con la intriga, no sé porque pensé que estaría terminada esta historia =)

Kora83
Rango7 Nivel 33
hace 5 meses

😇 Muy pronto más..


#9

Las 00:00 en punto de la madrugada y Nora todavía se encontraba inmersa en la caótica vida nocturna de un sábado noche. La gente no paraba de entrar y salir de la famosa y única cafetería que había en el pequeño pueblo de Sunset.

Amanda, su jefa, no había aparecido en todo el día. Era algo sumamente extraño. Aquella ruda mujer nunca faltaba a su trabajo, menos aún, cuando se sabía que los fines de semana eran los días más fuertes en ventas y servicios.

—¡Nora! ¡Pásate por la mesa 6!— gritó Peter. Tenía la cara tan colorada por el estrés que le reportaba aquel trabajo, que parecía un globo rojo a punto de reventar.—¡Nora! ¡¿Me has escuchado?!
—¡Sí Peter, enseguida!— le contestó la pelirroja. Mientras, se dedicaba a hacer malabarismos con su bandeja llena de vasos y platos, paseando frenéticamente de un lado a otro del local.

El tiempo pasa rápido cuando estás ocupado, ese dicho siempre se cumple en estos casos.

Cuándo el grasiento reloj de la cocina marcó las 03:00 de la madrugada, Nora y Peter decidieron empezar a limpiar y recoger. Estaban exhaustos y sudorosos por culpa del arduo trajín.

—Ey Nora..., ¿No te parece que ha faltado algo esta noche?...— preguntó el rubio mientras barría por debajo de las mesas las múltiples servilletas usadas esa noche.
Nora lo miró frunciendo el ceño. En realidad no sabía a qué se estaba refiriendo su compañero. ¿Qué había faltado? Quizás, con tanta locura y tanta bandeja aquí y allá no se dió cuenta de algo importante.
—No sé a qué te refieres... ¿Pasó algo interesante?— Peter levantó la vista del suelo regalándole una sonrisa burlona.
—Vamos pecas... ¿No te diste cuenta de que esta noche no hizo acto de presencia tu chico misterioso?... Sí, ese tío tan raro que llega todos los días a la misma hora, se sienta en el mismo sitio y no deja de mirarte... ¡Menudo colgado!

Nora se quedó congelada. Sabía de quién estaba hablando Peter.

Ese chico... Sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal. Recordó sus fríos ojos ambarinos y la forma en que la miraba, mientras se le formaba una oscura sonrisa en aquellos rosados labios.

¿Cómo puede albergar tanta maldad el rostro digno de un ángel?

escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 50
hace 5 meses

A eso yo lo denomino masoquismo jajaja, muy bueno. Gracias por actualizar tan pronto =)


#10

Hello! Siento mucho haber estado tan perdida. He tenido cosillas entre manos, un lío 😵.
¡Pero ya estoy de vuelta! 😚
¡Vamos allá! 🙌

Aquella noche se prestaba a ser oscura. La luna se encontraba eclipsada por múltiples nubarrones, haciendo que ésta no pudiera brillar en todo su esplendor. Algunas calles se transformaban en túneles laberínticos sin sentido alguno, tan negros, cómo la mismísima boca de un lobo. Entre silvidos, un gélido viento soplaba, haciendo que la caminata fuera sumamente desagradable. Mientras, el largo cabello de Nora se prestaba a los múltiples juegos de aquel aire tan molesto.
Caminaba hacía casa como cada noche. Como lo había estado haciendo durante los últimos 2 años. Siempre el mismo recorrido, las mismas calles, los mismos edificios... Tenía contados todos y cada uno de los árboles plantados en la avenida. Quizás, pensó que hacer tal cosa le daría mayor seguridad y atenuaría su miedos.

Miedo.

Esa sensación tan repulsiva. Él, que te deja ese gusto tan amargo en el cielo de la boca. Él, que hace que todo tu cuerpo se paralice, haciéndote sentir vulnerable, torpe, ridícula y estúpida.

Ya estaba cerca, sólo faltaban unos cuantos pasos más para estar a salvo. Cuando de repente, el estruendoso sonido de un impacto contra el suelo hizo que Nora volviera la cabeza de forma violenta. Todo estaba oscuro. La luz amarillenta que proyectaba la farola que tenía encima de su coronilla no era suficiente para averiguar de donde provenía aquel ruido.

¡CHAAAASSSS!

De un segundo a otro, la bombilla que antes la alumbraba, ahora se encontraba hecha añicos. Nora observó los pedazos de la misma regados sobre el asfalto y con el más crudo pánico recorriéndola de pies a cabeza, intentó escapar de la oscuridad que la acechaba. Pero sólo fue eso, un intento, ya que en cuestión de segundos, unos fuertes brazos le abrazaron por la espalda.

—Ya eres mía... Pequeña...

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 4 meses

Hacia mucho que no sabíamos nada de esta historia. La retomamos, a la espera de mas entregas.


#11

Sí, por fin la tenía totalmente a su merced. Cada poro de su delicada piel de porcelana emanaba miedo, terror, pánico... Y eso, siempre lo llevaba a un estado de éxtasis y lujuria.
No pudo pasar por alto el dulce aroma a melocotón de su llameante pelo y la suavidad y calor de su diminuto cuerpo. En ese momento, el chico hizo que Nora diera una vuelta sobre sí misma, quedando ambos frente a frente. Fue entonces cuando pudo fijarse bien en el rostro de la joven. En lo pequeña que era su nariz o la forma que tenían las pecas esparcidas por sus pómulos. La oscuridad de aquella noche invernal no supuso ningún problema para él.

— Mírame...— le ordenó el misterioso joven con autoridad. Nora estaba tan asustada que no pudo procesar aquella orden.
— Te he dicho que me mires... Nora Williams— volvió a repetir con una voz ronca, la cual parecía destilar veneno.

¿Cómo podía saber su nombre?

Nora sentía que lo conocía, pero en ningún momento abrió los ojos para confírmalo.

¿Qué iba a hacer con ella? ¿Robarle? ¿Violarla? ¿Matarla, quizás?

En un acto de valentía, la pequeña pelirroja hizo ademán de levantar su cabeza y plantarle cara a su agresor. Una vez que sus ojos conectaron con unos ambarinos y brillantes, su sangre se heló por completo.

— Tú...— la angustiosa afirmación salió de los labios de Nora en forma de susurro. Era él, Sebastian.

En aquel instante, sin soltar a la chica de su agarre en los hombros y dibujando una sonrisa ladina, la miró fijamente, con tanta intensidad que creyó desfallecer. Sintió como el corazón de Nora latía de una manera desbocada y notó que el suyo bombeaba de forma similar. Percibió que aquel frenesí cardíaco no era producido sólo por el miedo, sino por algo más profundo que estaba creciendo de manera efímera pero constante dentro de ella... ¿Y dentro de él? ¿Sería posible que en su alma demoníaca floreciera algo que no fuera maldad e indiferencia?

Dos corazones latiendo al unísono, rápidos, potentes, y embravecidos por algo inexplicable.

Pero... ¿Por qué?

escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 50
hace 4 meses

oh sí, ya era hora, continúa, continúa ...
Me he quedado super clavada, quiero saber más

Yuki_Rose
Rango11 Nivel 54
hace 3 meses

Dos corazones latiendo al unísono, rápidos, potentes, y embravecidos por algo inexplicable. Me encanto este verso


#12

—¿Qu... Qué quieres de mí?— preguntó Nora con voz temblorosa, mientras sus ojos estaban más conectados que nunca a los suyos.

Un ámbar precioso contra el verde más intenso.

Jamás había visto tan de cerca el rostro de Sebastian. Siempre lo había observado en la lejanía, detrás de la barra de la cafetería, dándole alguna que otra mirada furtiva, la cuales siempre eran percibidas por él, haciendo que los pómulos de la muchacha se tornaran de un color rojizo.

Sebastian la miraba desde arriba, con ese aire de superioridad y petulancia que lo caracterizaba, haciendo que Nora se sintiera aún más bajita y pequeña de lo que ya era a su lado. Una sonrisa ladina se le dibujó en los labios mientras sentía como a la pelirroja le temblaba hasta el último hueso de su cuerpo.

—¿Querer?... Digamos que lo quiero TODO de ti... Nora...— contestó, con una voz sumamente ronca. Temblar no era la palabra más adecuada para definir cómo se sintieron sus extremidades al oír tal respuesta de su parte. La gran sacudida que sintió todo su ser fue totalmente incontrolable.
—¿Todo?... N.. No sé qué quieres decir con eso...— jamás imaginó estar tan cerca de la firmeza que aportaban los músculos de sus brazos y su pecho. El de Nora se encontraba pegado al suyo, demasiado cerca y a la vez demasiado lejos.
—Jajaja... Tranquila pequeña... Pronto...— riéndose con malicia y apresando el rostro de Nora entre sus fuertes manos llevándolo hacía el suyo, unió sus labios a los de ella en un beso tan visceral como desesperado.

¿Qué intenciones tendría aquel beso?

escritoraatiempoparcial
Rango11 Nivel 50
hace 3 meses

Gracias, soy la única que siente que la temperatura del ambiente aumenta con cada caja??


#13

En cuanto los labios de Sebastian se posaron sobre los suyos, Nora experimentó una de las descargas más electrizantes de toda su vida.

Pero algo no iba del todo bien. Algo oscuro y perverso atravesó a la pelirroja como si de una flecha cubierta en llamas se tratase. Ese beso, no estaba siendo un beso cualquiera. No era como el que pudiese darle cualquier otro muchacho. Éste tenía secretos ocultos. Secretos tan oscuros como el alma del mismo Sebastian.
Imágenes inconexas comenzaron a aparecer en el subconsciente de Nora. Imágenes que ya había visto antes. Estaba segura de ello. Al igual que una película, miles de ellas hicieron acto de presencia, igual que en su sueño, ese sueño que la martirizaba noche tras noche desde hacía semanas.

Sebastian lo supo. Supo que ella lo sabía, que había sido descubierto por aquella mundana a la cual visitaba cada noche dentro de sus sueños, haciéndola despertar entre sollozos a la mañana siguiente.

Para él, era la única forma de estar lo más cerca posible de Nora. En cada sueño, siendo el protagonista de sus pensamientos, aunque estos sólo le provocaran pavor.

—¡NOOO!... — gritó ella, despegando sus labios de forma brusca— ¡Aléjate de mí!...— sus verdes ojos se cristalizaron por las lágrimas no derramadas y su mirada destilaba terror, miedo, sorpresa y decepción. En un acto de notable valentía, Nora dió media vuelta y sin pensarlo dos veces, sus piernas comenzaron a moverse en una carrera frenética huyendo de Sebastian.

—¡NORA!...— gritó él en su dirección. En esta ocasión, la dejaría escapar. Quizás sabía más de lo que debió haber sabido. ¿Fue un error haberla visitado en innumerables madrugadas?

Mientras dormía, él le dijo su verdadero nombre.

Ahora ella, tenía el poder de destruirlo.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 3 meses

Me ha gustado mucho, le has dado mucha fuerza en esta última caja, darle consciencia a ella me encanta, y tu Sebastian también, tiene fuerza el personaje. Ahora a esperar la continuación.


#14

Miró con preocupación, como su pelirroja corría con desesperación hacia ninguna parte. Huyó de él, como si de una mala plaga se tratase y eso, en cierto modo, le revolvió las entrañas.

—Vaya, vaya... Parece que se ha vuelto a escapar tu juguete favorito...— una risa socarrona retumbó contra las paredes de aquel callejón oscuro. — Aagh... Una auténtica lástima querido Azael.

—Vete a la mierda Ammon...— contestó Sebastian entre dientes, mordiéndose la lengua para no soltarle otro improperio al dueño de aquella irritante voz. — Y no vulevas a llamarme así, imbécil.

Ammon dibujó en su rostro la más malévola de las sonrisas. Su carácter burlón no tenía límites.

—¿Así cómo?... Es tu verdadero nombre guapito... ¡Ah! Ya veo ¿Acaso el demonio más temido del inframundo no quiere ser descubierto?...¡Tarde!... Jajajaja...— éste, era uno de sus múltiples subordinados en la tierra y se estaba riendo de él en sus narices.

—Eres un maldito gusano... ¡CÁLLATE! —espetó con dureza volviendo su atención hacía la anatomía de aquel desdichado.—
No sabes lo que dices. Más te vale cerrar esa podrida bocaza que tienes, antes de que te mande de vuelta a la cloaca de dónde saliste ¡¿Me oyes?!— los hombros de Azael subían y bajaban con violencia, puesto que su respiración se había acelerado ante aquellas palabras. Los dos se miraron con ojos entornados y se lanzaron dagas envenenadas en el proceso.

—Muy bien genio, cómo quieras. Pero debo decirte que ya te lo advertí. Te dije que te costaría caro encapricharte de esa forma con una mortal, por muy buena que estuviese o por muy cándida que fuera su aura. Creo que aquí el único imbécil de la película, eres tú.

En realidad, su compañero tenía razón. Aunque no quisiera reconocerlo, Azael había cometido un grave error.

Pero... ¿En qué momento sus ojos miraron a Nora de una forma distinta a otras víctimas que había tenido?
Quizás se había acostumbrado a su presencia. Quizás, sus pasos siempre lo llevaron hacia aquella cafetería, aún sabiendo, que aquello repercutiría en sus planes.
No pudo quitar de su cabeza aquellas dos esmeraldas refulgiendo con intensidad en medio de la oscuridad, aquella dónde nació y en la que siempre había querido estar... Hasta ahora.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 3 meses

Sigue la historia con fuerza aunque veo muy educado al compañero de Azael.


#15

Sola, en medio de la oscuridad y el silencio. Así corrió durante más de media hora. Sin descanso. La adrenalina que le infundió ver aquellas imágenes hizo que su corazón se convirtiera en una bomba de relojería a punto de estallar.
La garganta se le tornó áspera y seca y sus pulmones ardían debido al esfuerzo y al gélido aire que inhaló sin mesura.

"No, no, noooo..." Se repitió mil veces mentalmente, mientras paraba el frenético paso. Ya estaba cerca de los pisos donde vivía con Jamie. Paró su marcha y apoyo una de sus manos en la pared de un edificio cercano. Intentó tranquilizarse, pero había algo que no la dejaba estar serena. Algo le carcomía los sentidos y el alma.

¿Quién era en realidad aquel chico? ¿Por qué la besó?

En un principio sintió nervios e inseguridad, quizás un cierto ápice de emoción, al sentir la suavidad de sus labios. Pero cuando el contacto se intensificó, todo se tornó sombrío, confuso y tenebroso. Tan inexplicable que Nora sintió una aversión irracional hacia el pelinegro.

Las mejillas no tardaron en estar húmedas gracias a las gotas saladas que brotaban de sus ojos esmeralda. En cierto modo, además de tremendamente asustada, se sintió un tanto decepcionada. ¿Qué esperaba?

Necesitaba saber quién era en realidad y que buscaba cada madrugada en la cafetería.

Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace 3 meses

Estos están condenados a estar juntos, en mi humilde opinión de lector deseoso de saber que pasara en las siguientes cajas\pajinas.


#16

—Nora..., Nora tranquilízate...¿Qué demonios ha pasado? ¿Por qué estás tan alterada?... ¡Tus ojos van a salirse de sus órbitas mujer!... Respira...— Jamie la miraba con cara de preocupación. Su amiga, siempre tan sosegada y tranquila, mostraba el rostro de una persona demente.

El largo y llameante cabello rojizo de Nora estaba tan revuelto como un nido de pájaros. Su cara, desencajada y más pálida de lo habitual. Llevaba la ropa totalmente mojada, sucia y hecha jirones por alguno de sus extremos.

—¿De dónde cojones vienes? ¿De la peli de Rambo?
—¡Dios Jamie, déjalo ya!... Nunca comprenderías lo que me acaba de pasar... Nunca— Contestó con desesperación, poniendo las palmas de sus pequeñas manos tapándose la cara. La mirada escéptica de su compañera la recorrido de pies a cabeza.
—Prueba. Puede que te sorprendas de lo sumamente inteligente que puedo llegar a ser.

Nora miró a Jamie por el rabillo del ojo derecho. Sabía que no podría ocultarle nada a la rubia, aunque fuese lo más surrealista y absurdo del mundo.
Cruzada de brazos, esperó a que su pelirroja amiga desembuchara todo lo que le estaba atormentado.

—Ni siquiera sé cómo empezar... Seguro que vas a creer que estoy como una cabra...
—¿Lo sueltas ya o no?... Hoy no he tenido un buen día. Me han dado la nota de mi último examen de literatura inglesa y estoy que me subo por las paredes. Así que escúpelo o te lo sacaré de una forma poco elegante.

Parecía que el horno no estaba para bollos aquella noche, ni para Jamie, ni mucho menos para ella. Todavía se encontraba temblando y no por culpa del frío que le proporcionaba la ropa húmeda y harapienta con la que había aparecido, si no por el intenso pavor que sintió al conectar sus pensamientos a los de Sebastian.

Hace alrededor de 2 meses

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#17

¿Cómo pudo ocurrir aquello?
¿Por qué ella?

Azael jamás imaginó, ni por una milésima de segundo, que las cosas se encaminaran de aquella manera.
Nora, su preferida.
Tan frágil.
Dotada de una inocencia digna de un ángel. Todo en ella era luz. Una luz brillante, casi cegadora. Cuando el pelinegro conectó sus pensamientos a los de ella, pensando que dentro de la diminuta chica sólo encontraría una inmensa Nada, algo explotó dentro de su alma demoníaca.
Aquella explosión arrasó con todo lo que hasta ahora había experimentado, creído o vivido. Fue algo totalmente demoledor.
¿Cómo alguien tan insulsa podía tener escondida tal energía?

—Eeeh... ¿Todavía sigues aquí?— la voz de Ammon lo sacó de su interna cavilación. Azael no se había dado cuenta, pero todavía se encontraba en el mismo callejón oscuro donde ocurrió el "desafortunado" encuentro. Se hallaba sentado en uno de los escalones de una escalinata que llevaba hasta la puerta de un desvencijado edifico. A lo lejos, se escuchaba el agudo silbido del viento corriendo entre los trozos de cristal que quedaban agarrados a los marcos de las ventanas de éste.
Soledad. Creyó sentir ese sentimiento.
Azael miró de soslayo a su caquéxico compañero.
—¿Qué más te da?... ¿Es que me necesitas para algo?... Da igual, ya me iba...— Ammon lo miró con los ojos bien abiertos y la cara un tanto desencajada.
—No es normal en ti sentirte tan... Cómo lo diría... ¿Hecho mierda?... Después de una conexión... Venga tío, ¡Es sólo una mundana más!... Nos alimentamos de su energía, la que liberan cuando sienten miedo... ¡Somos demonios!— Ammon alzaba los brazos y manoteaba con histeria mientras hablaba azorado.
—Cállate... ¿Acaso estás insinuando que me ha afectado meterme en los pensamientos de una insignificante humana?... Vete a la mierda. Nunca olvides a quién te estás dirigiendo, rango inferior. Puedo mandarte de nuevo al averno en un chasquido, así que no me toques más las pelotas.
—Entendido... Jefe...— el escurridizo demonio se alejó sigilosamente, dejando al otro pensando en la manera de descubrir y/o confirmar esas sospechas, las cuales, rondaban sin descanso dentro de su cabeza.

Hace alrededor de 2 meses

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Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 2 meses

Me encantan los personajes secundarios con personalidad y Ammon promete, espero no equivocarme.


#18

—¿Qué sientes al respecto? — Jamie miraba con un poco de escepticismo a su compañera de piso. En el fondo, no podía creerse todo lo que la pelirroja le había contado con tanto temor.

Mientras notaba como sus delicadas manos temblaban sin cesar, la rubia sintió algo parecido a la lástima.

—¿Qué quieres decir con eso?... No lo sé... No sé cómo me siento, pero tengo miedo Jamie, mucho miedo. Ni en mis más descabelladas pesadillas había sentido tal desesperación... Quizás... Quizás me esté volviendo loca...— ¿Cómo explicar con palabras lo que ni con hechos puede ser factible?
—Bueno pequeña, tranquila, creo que estás atravesando por un período de estrés o algo parecido. Últimamente estás trabajando demasiado. Tampoco sabes nada de tu familia desde hace tiempo. Siempre me resultó raro que llegaras a Sunset con una mano delante y otra detrás.

Nora se puso aún más tensa si cabe. En cierto modo, Jamie tenía razón.

—Sabes que no me gusta hablar de eso.
—Lo sé..., Pero...
—No, déjalo... No quiero volver a recordar nada de mi pasado en aquella mugrienta ciudad... Por favor...

Jamie asintió no muy convencida, pero tampoco quería presionar más a Nora.

—¿Y qué me dices de ese tipo?... ¿Cómo se llamaba?...— preguntó la rubia cambiando de tema.
—Supongo que se llamaba Sebastian...
—¿Supones?... Creo que sabes muy bien cómo se llama.— una sonrisa burlona se dibujó en los rosados labios de su amiga.
—De sólo recordarlo me dan escalofríos... Pero, esta vez, cuando lo tuve tan cerca, hubo algo de calidez en la forma en la que me miró. No fue aquella mirada fría y calculadora, fue una algo más tibia, más...
—¡Vamos que le gustas! ¿No?— exclamó Jamie con una risotada.
—¿¡Qué!?... No, no, no...
—Lo que tú digas... Mucho miedo, mucho miedo... ya, ya...— miró a su pelirroja amiga por el rabillo del ojo mientras se reía por lo bajini.

¿A Sebastian le gustaba Nora?

Menuda tontería.
Eso era algo imposible.

—Tan oscuro como la noche, pero tan claro como el mismísimo día—

Hace alrededor de 2 meses

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3
Hiarbas
Rango11 Nivel 52
hace alrededor de 1 mes

Otro poquito mas y seguimos avanzando. Por cierto, felicidades por los diálogos son muy creíbles, nada forzados, eso le da dinamismo a la historia.

Yuki_Rose
Rango11 Nivel 54
hace alrededor de 1 mes

Atrapante historia, espero ver la continuación...


#19

¿Ángel o demonio?
¿Quién ganaría la batalla?

Una nueva mañana asomaba entre las colinas que rodeaban al pequeño pueblo de Sunset. Hacía frío, a pesar de que el sol irradiaba sus rayos luminosos con intensidad. Las aceras de las calles eran auténticas trampas mortales, ya que el hielo las cubría celosamente, haciendo que algún que otro transeúnte resbalara con estrépito.

¿Presentarse en Bells & Coffe tan temprano? ¿Y de día?

Sí, ese era el plan. Azael no tenía intención de volver a asustar a su pelirroja favorita. A las 09:30 de la mañana y más dispuesto que nunca, el pelinegro paró sus perezosos pasos frente a la puerta de cristal de la cafetería en cuestión. Le pareció una completa broma su situación.

Sentía como su corazón galopaba desbocado y un nudo en la garganta atragantaba su respiración.
Si Ammon hubiese estado presenciando aquella imagen tan surrealista, seguro que se habría reído de la forma más malévola posible en su cara, haciendo resonar las carcajadas, para que constara en acta lo patética y vergonzosa que le parecía dicha situación.

Aspirando y expirando con más fuerza de lo habitual, Azael tomó el pomo y empujando el cristal, se hizo paso hacia el interior del local. Había una conversación pendiente y no estaba dispuesto a que el ratón volviera a escapar de entre sus zarpas.