Rjmc98
Rango11 Nivel 52 (7336 ptos) | Artista reconocido
#1

Esta es la historia del anciano que hablaba con los vientos del ayer. Al comienzo de la historia nuestro protagonista se encontraba en su plena juventud. Quienes saben de la vida, dirían que cuando somos jóvenes somos peones de algo más grande que nosotros: el azar. Nada pasa porque lo hayamos planeado y, como el misterio de la vida es tan grande, a veces es mejor solo dejarnos llevar. En este juego de azar de nuestra vida, a quienes algunos insisten en llamar: destino, hay momentos que nos llegan al alma, que nos cambian, nos hacen crecer y aprender. Estos momentos, los atesoramos y lo guardamos en un rincón de nuestro ser. Son los recuerdos, los vientos del ayer.

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#2

Nuestro protagonista, como todos en este mundo, fue coleccionando recuerdos y los atesoraba más que ninguna otra cosa. Pues como bien sabrás, somos lo que decidimos recordar. Llegado el momento, la vida sobrepasó a nuestro protagonista, lo tiró al suelo, lo hizo sentir indefenso e inseguro y, por si fuera poco, se sintió solo. Por si aún no lo sabes, cuando la vida te sobrepasa hay solo dos maneras de lidiar con ello: acomodarte en el suelo o volver a recuperar el control.

Alita_Contreras
Rango6 Nivel 29
hace 9 meses

Buen comienzo!! Si quieres puedes pasarte por mi historia también!


#3

Si decides quedarte en el suelo, ten por seguro que tus recuerdos serán toda tu vida. Porque nadie nunca ha vivido algo que valga la pena recordar estando sentado en el mismo lugar por siempre. Sin embargo, si decides que recuperarás el control, debes saber que necesitas volver a agarrar impulso, es ahí donde entran los recuerdos. Porque los recuerdos se hicieron para volver a ellos en busca de impulso, cuando la vida te sobrepase. Nunca fueron hechos para quedarse a vivir en ellos. Es así como, al volver a ellos, volvemos a tiempos mejores, a cuando fuimos felices y con ese gran impulso podemos avanzar para volver a llegar ahí, a ser felices.

#4

Nuestro protagonista se quedó a vivir mucho tiempo en sus recuerdos y, para cuando se dio cuenta de ello ya era muy tarde. Quiso volver a vivir, pero ese tren ya se había ido. Así fue como se convirtió en un viajero errante, quien camina junto a los vientos del ayer esperando partir.”