Galin_H
Rango6 Nivel 26 (862 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Bajo la sombra de un árbol, sentada en un columpio, se encontraba Henedy, una niña de cabello amarillo, con rizos en toda su cabellera que caía hasta su cintura. Sus ojos eran como el mar, un azul hermoso que llamaba la atención de los desconocidos, quienes al mismo tiempo le sonreían y le decían cumplidos sencillos, mientras que sus mejillas se colocaban rosadas y su padre agradecía. Sus pestañas eran tan largas que le rozaban las mejillas llenas de pecas cuando cerraba los ojos.
Hanedy vivía sólo con su padre, un hombre empresario y obsesionado con el dinero. Las personas que conocían a Henedy le preguntaban por su padre, pero nunca por su madre, quien para aquella niña no existía. Henedy no tenía hermanos, por eso amaba a sus amigos, sin embargo, sus amigos la envidiaban por ser tan perfecta, por su perfecto color de piel, por lo suave y sensible que era, por sus ojos, su sonrisa, su cabello, su rostro y hasta cómo olía aquella niña.

Hace más de 1 año Compartir:

2

17
Quendi
Rango9 Nivel 43
hace más de 1 año

Me encanta tu redacción, buenos instrumentos de composición.


#2

Los amigos de Henedy tenían la misma edad de ella, ocho inocentes años, pero eran tan envidiosos como un cualquier joven adulto.
Henedy se sentaba en las tardes bajo el árbol que había en el patio trasero de su casa, en aquel columpio que su padre le había comprado desde que ella tenía cuatro años. Ella era muy buena pensando, resumiendo en pocas palabras lo que había hecho en días. Pensaba en la vida y en la muerte, en el amor y el odio, en la familia y en la soledad. Pero lo que casi siempre pensaba todas las tardes sentada en su columpio bajo la sombra de aquel árbol, era en dónde estaría su padre, qué estaría haciendo en ese momento y si ya le faltaría poco para llegar a casa.
Un día su padre llegó temprano a casa, estaba tan alegre que le transmitió esa alegría a Henedy, ella no preguntó la razón, simplemente le agradaba verlo así. Su padre le dijo que hiciera una maleta para dos días y ella como buena hija obedeció. Partieron ese día a una casa algo lejos de donde se encontraba su hogar, había muchas montañas alrededor de ese lugar a donde habían ido. Henedy estaba completamente sorprendida por aquel lugar tan lindo, tenía un patio trasero gigante y al final del patio trasero había un lago. Un enorme lago, que atrajo toda la atención de Henedy.

Hace más de 1 año

0

3
#3

- ¿Qué es eso papá?-le preguntó al no entender por qué tenían un lago detrás de su casa.
El padre de Henedy le explicó qué era un lago y que allí podrían pescar algunos peces. El padre de Henedy le hablaba con entusiasmo, estaba feliz de estar allí por alguna razón la cual no le había dicho a Henedy. Entraron a la casa y era tres veces más grande que la casa de ellos. Henedy se sintió pequeña dentro de tan grandiosa casa de dos pisos.
Pasaron dos días y Henedy no entendía por qué no habían vuelto aún a su hogar, ella había preparado su maleta de sólo dos días. Sin embargo, el lugar era tan lindo y cómo que no se molestó en preguntarle. Una semana después, su padre le dijo que esa sería su nueva casa, lo que alegró a Henedy y comenzó a pensar las cosas que podría hacer viviendo allí. Podía salir a jugar al patio con Gary, su oso negro, podía tomar el té con sus muñecas mirando al lago, podía jugar en toda la casa cuando su padre estuviese trabajando.
Sólo le hacía falta algo y era su columpio, así que le pidió a su padre que lo buscara y lo instalara en el árbol que se encontraba solo en todo el medio del patio trasero. Así mismo su padre lo hizo y desde ese entonces se sintió como en su hogar.

Hace más de 1 año

0

2
#4

El tiempo pasaba y Henedy nunca había ido al lago, su padre seguía siendo el mismo hombre trabajador, no tenía tiempo para pescar.
En una tarde, Henedy decidió ir a pescar junto a su mejor amigo Gary, él tenía que saber cómo pescar y si no sabía, aprenderían juntos. Henedy agarró su mejor ropa de verano, cosas de pescar y a Gary. Colocó todas sus cosas en el bote, pero enseguida recordó que le faltaba su sombrero, el que su padre le había comprado para pescar. Sacó a Gary del bote y lo sentó en la arena.
-Quédate aquí Gary, iré por mi sombrero-le dijo al oso y corrió hasta su casa. Cuando regresó con su sombrero de pesca puesto en la cabeza; notó que algo había cambiado, el viento había movido el bote y estaba lo suficientemente lejos como para agarrarlo sin mojarse. Henedy se molestó con ella misma ¿Cómo había sido tan tonta y había colocado sus cosas en el bote luego de que lo rodó al agua? Tenía que dejarlo en la tierra mientras ella no estuviera. Se quitó el gorro, los zapatos y levantándose el vestido corrió al agua. Gary seguía sentado en la arena, ahora junto a las cosas de Henedy.
El agua cada vez se hacía más onda y ella dudaba en seguir ¿Sabía nadar? No lo recordaba, tenía años sin ir a una piscina. Su corazón comenzó a latir fuerte al notar que el agua llegaba a su labio inferior. Recordó cómo hacían sus caricaturas de la tele para nadar, así que se impulsó desde el suelo inclinándose hacia adelante, pero cuando sus pies no tocaron fondo entró el desespero. Movía las piernas y los brazos para tratar de no hundirse, pero estaba perdida, ya el agua había entrado por todos los orificios de su rostro. Trató de gritar pero fue peor, su aire se trancó y lo único que pudo ver mientras sus ojos se cerraban y caía al fondo, fue el bote que estaba sobre ella en la superficie.

Hace más de 1 año

0

1
#5

El padre al llegar a casa y no encontrarla se asomó por la ventana y vio el bote, corrió hasta allí gritando su nombre y la encontró a un lado del bote flotando. Llorando del desespero y temor, nadó hasta allí para sacarla de inmediato, intentó darle respiración boca a boca, pero como no era experto salvando vidas la llevó lo más rápido que pudo a un hospital que por suerte quedaba a tres cuadras.
La pequeña logró salvarse, o eso decía su hermana adoptiva, quien una semana después de ese pequeño accidente, llegó a la casa. Su nombre era Jazmine, tenía ocho años al igual que Henedy, las dos niñas desde el primer instante se llevaron bien.
Jazmine tenía los ojos de color café y el cabello de un tono extraño, parecía marrón pero cuando estaba bajo el sol podía confundirse con rojo.
El padre de aquellas niñas últimamente estaba decaído, cada vez que su ánimo decaía era por causa de su empresa, algo no andaba bien.
Al mes de haber llegado Jazmine a casa, le preguntó a Henedy (quien se encontraba sentada en su columpio con su oso negro Gary sostenido) que por qué nunca iban al lago si lo tenían allí cerca. Allí fue donde Henedy le contó que casi murió ahogada. Jazmine se sorprendió y Henedy le dijo que jamás se acercara al lago, para que así no le pasara a ella. Jazmine entendió perfectamente y nunca se acercó al lago.
Luego de tres meses el padre de aquellas niñas andaba extraño, ya no estaba decaído, ahora actuaba extraño al dirigirse a las niñas. Además, hacía muchas llamadas y no eran de negocios. Se paraba justo al lado del teléfono a observarlas hablar, ellas seguían jugando y hablando mientras él fruncía el ceño y hablaba por la llamada.
-Jazmine-la llamó su padre una tarde, parecía preocupado. Ella sin decir nada fue hasta donde estaba él y se sentó en la silla que tenía al frente. Su padre la miró-tú...necesitas entender algunas cosas-suspiró-sé que es complicado para ti y también sé que tienes mucha imaginación, es solo-hubo una pequeña pausa silenciosa- estás torturándome-la cara del hombre se arrugó como si le hubiesen golpeado en la cara-no quiero que me hagas recordarla ¿Está bien? Simplemente evita hacer todo lo que haces frente a mí.
Jazmine estaba sin habla, no entendía lo que su padre le decía.
-No entiendo papá ¿Qué te molesta? -le preguntó ella con un poco de dolor en el rostro, pensaba que su presencia comenzaba a molestarle y pues para ser una niña recién llegada del orfanato, era doloroso.
-Hablo de Henedy-dijo él como si hubiese evitado ese nombre todo ese tiempo.
Jazmine volteó hacia los lados buscando a Henedy.
- ¿Quieres que la llame?-preguntó confundida-pero necesito saber qué es lo que te molesta ¿No quieres que hagamos ruido mientras trabajas? -le preguntó preocupada.
El hombre negó con la cabeza, parecía frustrado.
-¿Es eso, no?-insistió Jazmine-¡Sólo quiero saber! No lo entiendo-dijo levantando la voz hacia su padre.
El hombre chasqueó la lengua y pareció mucho más frustrado.
-¡Entiéndelo de una vez! ¡Sólo no actúes como si estuviese viva! ¡Me torturas Jazmine! ¡Me torturas!-dijo su padre y la dejó sola en la sala.
Jazmine tenía ganas de llorar por aquél grito que su padre le dio, era primera vez que la regañaba desde que había llegado. Pero aún así no entendía qué sucedía ¿Por qué su padre le había dicho eso?

Hace alrededor de 2 meses

0

0
#6

Jazmine volteó hacia la puerta del patio y vio que Henedy sentada en el columpio, parecía triste. Corrió hasta donde estaba Henedy con desespero y nerviosa.
-¿Por qué dice eso?-le preguntó Jazmine a punto de llorar.
Henedy sólo se dio la vuelta y comenzó a caminar, Jazmine la siguió con rapidez hasta caminar al lado de Henedy. Jazmine no paraba de hablar y hacer preguntas, necesitaba una explicación de lo que estaba pasando. Sin embargo quien lloraba era Henedy y no le respondía nada. Cuando llegaron al lago, Jazmine vio los zapatos de Henedy en la orilla junto un sombrero de pesca y a Gary, el oso negro que Henedy llevaba a todos lados. Las cosas parecían tener mucho tiempo allí, eso confundió más a Jazmine. La mirada de Jazmine se desvió al bote y antes de que ella pudiese preguntarle a Henedy qué estaba pasando, ya Henedy no estaba a su lado. Jazmine entró en desespero y se acercó más al lago, al punto de mojar sus pies. Allí fue donde vio la viva imagen de algo que pudo haber pasado.
El cuerpo de una niña casi de color morado, flotando al lado de un bote, tal vez esperando que los animales se la comieran o quizás esperando a ser salvada.
El grito de Jazmine fue con horror, tapándose la boca con las dos manos por el desespero, le estaba dando un ataque, sentía que su pecho le dolía y que su cabeza explotaría.
El padre llegó enseguida que escuchó el grito y se la llevó adentro, Jazmine entró en crisis y se negaba a creer que eso fuese real, comenzó a buscar a Henedy por toda la casa pensando que se había vuelto loca, pero no la consiguió y entendió que tampoco la conseguiría. Bueno, quizás sí, en el lago muerta.
No podía creer que día tras día hablaba con Henedy, se tocaban, se abrazaban, era imposible que Henedy estuviese muerta.
Jazmine quedó traumatizada, la llevaron a un manicomio de niños, fue aceptando todo poco a poco y cuando por fin pudo recuperarse entendiendo que Henedy había muerto una semana antes de que ella llegara, regresó a casa. Ya Jazmine tenía 11 años, tres años sin ver ni tocar la casa. Bajarse del auto y subir los tres escalones de la entrada la hizo sentir bien, pero aún quedaba un poco de miedo en ella, miedo que no demostró para que la dejaran salir del manicomio.
Su padre entró a la casa primero que ella, suspiró alegremente y le dijo que bienvenida fuese de nuevo. Fue a la cocina mientras ella dudaba si ir a su habitación o salir corriendo de allí. Entró y suspiró tranquila.
-¿Quieres algo de comer, cariño?-le preguntó el padre.
Jazmine no le respondió, porque algo la había distraído. Una niña de cabello largo, rubio, ojos azules y hermosas pestañas, estaba sonriéndole desde el sofá.
Jazmine se quedó sin habla mientras sus ojos se le llenaban de lágrimas.
- ¡Pensé que nunca volverías!-le dijo aquella niña que llevaba como nombre "Henedy"

FIN.

Hace alrededor de 2 meses

0

0