SantiagoRC
Rango4 Nivel 19 (397 ptos) | Promesa literaria
#1
    Partes:
  • #2

Detrás de vestidos multicolores,
de maquillaje extravagante
y luces tenues por las habitaciones
tu rostro blanquecino por el polvo de base
los ojo delineados al rojo vivo,
tus labios pintados con carmín
rojo o azúl violeta,
esquivas la mirada de entre tantas otras.

Experta en entretenimientos personales
en juegos de fantasías carnales
invadida por el humo y licores baratos y caros
rodeada por tantos y cuantos tu vida acepte.
Dibujada por las manos de hombres ignorantes
desdichados de sus propias vidas
vacías y singulares,
te tocan y codician cuanto quieran,
de día o de noche, en una habitación
o en el lujoso coche aparcado fuera de tu hogar.

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#2

Silencioso y estático, miro como caen tus lágrimas
rodeando tus mejillas rosadas por el frío,
mientras tus manos temblorosas cubren tu rostro
y tu cabello negro oculta el dolor de un vacío profundo.
Acercándome lentamente a tus manos
me pongo en cuclillas frente a tí,
trato de mirar a tus ojos pero no los encuentro
busco un poco de tu alma y perdida está.

El frío cala en lo más profundo de los huesos
al quitar mi casaca y ponerla en tus hombros;
no me miras, sólo confiesas verdades necesarias
mientras el pasado se hace presente una vez más.
Lanzo de mi boca unas cuantas palabras
demasiadas para ser certeras
no pretendo ser quien que te cambie,
no busco ser tu cliente fiel.

Oh mi querida Geisha,
borra el rubor falso de tus mejillas
y deja que limpie tus lágrimas por ti,
dejemos de lado el pasado infructuoso,
olvidemos a todos cuantos te dañaron
destierra de tu vida la soledad innata de tus encuentros fugaces,
abre tu corazón a la compañía sin carne,
a los abrazos sin lujuria,
al cariño de un turista que llegado a tu calle
lucha por quedarse en tus manos,
en medio de tu pecho desnudo,
en el lugar donde muchos pasaron y
muy pocos se quedaron.

Niégame un beso robado,
y jamás apruebes una aventura sin cabida
guarda los misterios de tu vida en tu corazón.
Vacía tu cuerpo del peso de una sola noche de bohemia,
al mismo tiempo que el insomnio penetra mis noches
pensando en ti como persona,
recordando tu calle transitada y vacía.
Mirando los restos de vestido y maquillaje
esparcidos por la habitación,
al tiempo que recuesto tu cabeza en mi pecho
y lanzo una plegaria al cielo
para poder despertar de este sueño
mientras miro tu rostro frente al mío
sabiendo que no soy turista
admitiendo mi cariño especial
a una Geisha de carne y hueso,
de infancia y luz sin igual.

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