taraduncan19
Rango6 Nivel 25 (782 ptos) | Novelista en prácticas
#1

Los detectives son personas a las que recurrimos cuándo queremos solucionar problemas que nosotros mismos no podemos. Mike es un detective que un día fue visitado por Laura y le otorgó uno de los casos más raros con los que trató.

Él junto con la mujer tratarán de llegar al fondo de un misterioso saqueo mediante pistas que son hechas anónimamente.
Lo que el detective no sabe es que la mujer alberga un secreto muy grande relacionado al caso y que irá descubriendo poco a poco con el paso del tiempo.

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#2

En una posición muy relajada estaba él sentado con su café en una mano y en la otra sujetando el ratón de su ordenador, sus ojos estaban atentos al aparato eléctrico.

Joven, con un hermoso pelo a lo Justin Bieber de esta época de color marrón, sus ojos relucían con la luz del ordenador y el color marrón verdoso se podía divisar muy bien, su  nariz era respingona y sus labios eran carnosos y un poco anchos.

Vestía su típico traje favorito de color azul y una camisa debajo de color blanco, y por encima tenía un manto también azul. También usaba una corbata azul marino y sus zapatos eran negros.

La habitación en la que estaba era grande, y estaba tenuemente iluminada por la luz del sol que se escondía entre las nubes grises que se divisaban a lo lejos en el cielo, en la parte derecha estaban colocados unos sofás de color beige con una pequeña mesita en medio adornada con un jarrón de flores amapolas, y a la izquierda estaba una puerta que daba a otro cuarto en dónde él solía descansar cuando había mucho trabajo, en ese cuarto también había dos puertas, una era la cocina y la otra el baño.
También había cuadros pintorescos por todo el cuarto adornándolo.

Ensimismado en lo que hacía que no escuchaba que habían tocado a la puerta, al quinto golpe fue cuándo se enteró de que alguien estaba ahí pidiendo sus servicios o eso o eran turistas preguntando por algún hotel cerca de ahí. Ya le había pasado varias veces así que no descartaba esa opción.

Alejó el portátil de él y dejó la taza de café caliente y fue a abrir la puerta.

Ahí, delante suyo estaba una mujer de unos 25 años más o menos con un sombrero de tela en su cabeza cubriendo su hermoso pelo rojo rizado, su piel era blanca y estaba cubierta con un sutil maquillaje, los ojos de un color marrón claro, y si observabas bien, en una de sus pupilas, justamente en la derecha, tenía una manchita negra que cubría la mitad de su iris, sus labios era voluptuosos cubiertos con un pintalabios marrón suave.

Su ropa un vestido corto por encima de las rodillas rojo, con unos tacones del mismo color y también llevaba en sus manos un abrigo de color negro con su bolso.

Parecía nerviosa y preocupada, el detective la hizo pasar y le pidió que se sentase para poder hablar tranquilamente.

—Siéntese, por favor.

—Sí— la mujer se sentó en la silla y se puso el abrigo encima de sus rodillas.

—Dígame, ¿en qué puedo ayudarle?— preguntó Mike.

—Soy Laura Rodríguez y vine aquí para pedir su ayuda en algo muy importante para mí.

—Claro, dígame— decía el detective mientras le prestaba atención poniendo sus codos encima de la mesa cruzando sus dedos.

—Hace algunos días saquearon la tumba de mi difunta abuela, y dos días después me llegó esta carta— decía mientras sacaba un sobre de su bolso y se lo dio al detective—. Tome.

—Gracias— la cogió, la abrió y empezó a leerla.

La carta era simple, la habían escrito a ordenador, en su interior decía lo siguiente:

Entréganos lo que nos pertenece o iremos a por ti.

El detective frunció los ceños y se centró en la carta, intentaba buscar alguna pista en aquella hoja pero no encontraba nada, todo estaba meticulosamente arreglado. No había huellas ni nada sospechoso ahí, necesitaba más pruebas o pistas.

Mientras tanto la mujer lo observaba fijamente como si quisiera averiguar algo. Discretamente sin salirse del papel de mujer nerviosa y necesitada.

Cuando terminó su búsqueda levantó su cabeza a la dirección de la mujer y mirándola fijamente preguntó.

—¿Sabe usted por qué saquearon la tumba de su abuela?, ¿tiene alguna idea de por qué le mandaron esta carta?, ¿sospecha usted de alguien?

—No, sinceramente no lo sé, por eso vine aquí, no se quién podría haber sido ni porque lo hizo, solo sé que esta carta me vino días después del saqueo.

—Bien, esta carta es una pista pero necesito más, no me basta con solo esto, así que me preguntaba si me podría llevar hasta la tumba de su abuela para verla.

—Claro, si quiere podemos ir ahora— respondió la mujer.

—Por supuesto, sería lo mejor.

La mujer se levantó cogió su abrigo y espero a que el detective se preparara.

Cuando los dos estuvieron listos salieron y fueron a buscar el coche de Mike, el detective.

Una vez dentro del coche se pusieron los cinturones y fueron rumbo al cementerio.

Ya una vez allí la mujer lo guió hasta la tumba saqueada, al encontrarla estaba intacta, el cordón policial aún seguía ahí ya que hace poco la habían saqueado.

El detective pasó entre el cordón policial y empezó a inspeccionar la tumba, a primera vista todo parecía que estaba bien pero al mirar en el cadáver pudo divisar una especie de papel enrollado.

La mujer estaba atenta a cada movimiento del detective, lo miraba cómo si quisiera probarlo, cómo si estuviera buscando algo de parte de él.

—¡Bingo!

—¿Encontró algo? — preguntó intrigada la mujer o eso parecía.

—Sí, y ahora veamos qué es esto— desenrolló el papelito y dentro había escrito esto:

¡Felicidades señor detective encontró la primera pista, siga buscando más si quiere resolver este caso¡ La siguiente pista está donde el agua sube y vuelve a bajar.

Al terminar de leerla la cara del detective estaba llena de confusión, la mujer al verlo sus labios se curvaron en una sonrisa.

"Esto será divertido" pensó aquella mujer.

Continuará....

#3

El detective no podía entender lo que significaba esa nota.
¿Qué quería decir con "dónde el agua sube y vuelve a bajar"?
¿Quizás una catarata? Pero en esa cuidad no las había, es más no tenían ahí, debían ir a un valle si querían  encontrar alguna.
¿Entonces, qué significaba eso?

Esa nota daba vueltas en su cabeza, no le dejaba tranquilo.

—¿Qué cree qué puede ser eso?— le interrogó Laura mirándolo directamente a la cara con una pizca de curiosidad.

—No lo sé, el agua no sube y vuelve a bajar y tampoco podría ser una catarata ya que el agua solo baja, esto no tiene sentido— decía Mike sujetando aun ese pequeño papelito—. Creo que lo mejor sería volver a la cuidad y pensarlo detenidamente.

—De acuerdo.

Los dos salieron del cementerio en dónde previamente estaban, se montaron en el coche de Mike y fueron rumbo a la ciudad.

20 minutos después los dos estaban ya en la mencionada cuidad, el pobre detective aún seguía sin saber que significaba aquella nota, se rompía la cabeza pensando en ello, pero nada le llegaba a cobrar sentido, hasta que de repente se topó con una fuente.

La fuente estaba en mitad del parque por dónde los dos caminaban, Mike se quedó paralizado por un segundo mirándola fijamente, la fuente impulsaba agua por un pequeño caño que tenía en lo alto y el agua se deslizaba hasta abajo, pero algo no cuadraba, el agua no se expulsaba por completo, algo obstruía su paso.

"Dónde el agua sube y vuelve a bajar"— pensó el hombre—. ¡YA LO TENGO!

Con ese grito que asustó a medio país fue corriendo hasta la fuente, se metió en ella llegando a mojarse e intentó subirse hasta llegar al caño por dónde salía el agua, se asomó y cómo pensó ahí estaba la siguiente pista, justo en medio del caño, en un tubo pequeño que lo protegía.

—Señor detective, ¿qué está haciendo ahí arriba?— le preguntó Laura, aunque ella ya sabía la respuesta.

El detective bajó de dónde estaba y fue hacia la mujer para enseñarle lo que encontró.

—La pista decía que el agua subía y bajaba, ¿no?, no pueden ser cataratas ya que el agua solo baja, pero las fuentes son otro caso, las fuentes expulsan el agua, sube y después baja por la fuerza de la gravedad, además, si observó muy bien tuvo que ver que en la fuente exactamente en la parte del caño el agua no fluía bien, así que supuse que algo lo obstruía, y tuve razón— explicaba Mike mientras le enseñaba el pequeño tubo que tenía entre sus manos—. Esto fue lo que encontré.

—¡Wow! ¡Usted es increíble!— exclamó la mujer aplaudiendo.

—Qué va, es cuestión de lógica, en fin, veamos cuál es la siguiente pista.

Abrieron la cápsula en dónde estaba el papel y lo desenrollaron, el contenido no tenía sentido, literalmente.

"En la cuidad fantasma escondido estará, al final del pasillo de la casa del culpable lo hallará"

—¿Qué?— exclamó desconcertado Mike, le empezaba a doler la cabeza de tantos acertijos que resolver y eso era nada más que el principio.

Suspiró hondo y puso su cabeza de nuevo a trabajar.

Continuará....

#4

—¿Qué?— exclamó desconcertado Mike, le empezaba a doler la cabeza de tantos acertijos que resolver y eso era nada más que el principio.

Suspiró hondo y puso su cabeza de nuevo a trabajar.
Tenía la sensación de que esto iba a empeorar con cada paso que se acercaban.

—Vale, vamos a ver— decía el detective mientras posaba sus dedos índice y pulgar en su mentón.

—¿Ciudad fantasma?, ¿Qué querrá decir con eso?, Qué yo sepa no hay ninguna cuidad que esté abandonada, ¿verdad señor detective?— preguntó la mujer inclinándose para ver mejor el mensaje.

Y en la cabeza del detective algo hizo "click", ya lo tenía, sabía de que estaba hablando ese mensaje.

—A decir verdad sí que hay una ciudad así, en el pasado hubo cómo una especie guerra allí que la masacró toda— empezó a contar Mike.

—¿Una guerra?

—Sí, una guerra, esa cuidad estaba llena de gangas, en cada esquina había una, se suponía que tenían una especie de contrato para que no se pelearan por territorio, pero uno de los que componían una de esas gangas lo rompió y allí empezó el sufrimiento de los habitantes, cada día se oían disparos y gritos de gente agonizando, los habitantes cada vez morían más y los que quedaban decidieron salir de allí antes de que acabarán cómo sus vecinos y seres queridos.

Los únicos que quedaron eran los pocos gangueros que seguían con vida, siguieron dando guerra hasta que no quedaron supervivientes.
La cuidad tenía un aire fantasmal y nadie quería volver a vivir ahí, hasta ahora nadie se atreve a ir allí— explicó el detective.

—¡Impresionante! Entonces tenemos que ir allí para poder encontrar la siguiente pista, ¿no?— exclamó Laura con una sonrisa en su cara.

—Exacto.

—Y, ¿sabe usted dónde está esa ciudad?

—Sí, está a tres horas en coche, si nos vamos ahora llegaremos por la tarde— dijo Mike cogiendo las llaves de su coche.

—Entonces pongámonos en marcha, no tenemos mucho tiempo.

Dicho eso los dos corrieron a montarse de nuevo en el vehículo y condujeron a esa cuidad.

—Señor detective hay algo que no entiendo de esta nota— decía la mujer observando el papelito que tenía en sus manos.

—Claro, dígame— respondió Mike mirándola por un segundo y volviendo su mirada de nuevo a la carretera, estaba conduciendo, no podía distraerse.

—¿Qué quiere decir con "al final del pasillo de la casa del culpable lo hallará"? Lo demás ya lo entiendo, pero esto no— preguntó la muchacha confusa.

—No estoy muy seguro, pero creo que sé que quiere decir— el detective seguía conduciendo mientras explicaba—. Le dije que había gangas en esa cuidad y tenían un trato y que por culpa de alguien ese contrato se rompió, ¿no?

—Sí, espere, ¿no me diga que ese "alguien" es del que está hablando el mensaje?

—Exactamente, aunque no estoy del todo seguro— frunció el ceño mientras caminaba la marcha.

—Entonces tenemos que encontrar su casa para poder tener la siguiente pista, pero, ¿cómo?— miró a su izquierda, cautelosa, observando las reacciones del hombre que tenía al lado.

—Si de verdad la siguiente pista allí de alguna manera la encontraremos, el que la habrá puesto en ese lugar habrá dejado evidencias para que podamos encontrarla.

—Hmm... Espero que sea así— diciendo eso volvió a retomar su posición inicial mirando al frente y pensado.

Lo que quedaba de viaje se la pasaron en silencio.

—Ya hemos llegado— anunció el detective apagando el motor del coche.

—¿Es aquí?

—Sí— dijo el detective bajando del coche, seguido de Laura.

Contemplaron el pueblo por unos segundos, después, empezaron a caminar en busca de aquella casa.

Aquello estaba desolado y con el atardecer cayendo le daba un aire espectral, ni una sola vida había ahí.

Andaban con cuidado y con los ojos abiertos buscando algo que les llevará a la mencionada casa.

Pero tan absortos estaban con la búsqueda que no se dieron cuenta de que alguien los estaba observando desde que bajaron del vehículo.

De repente Mike paró de golpe, Laura se extrañó pero fue a su lado.

—Señor detective, ¿por qué paró?, ¿encontró algo?— extrañada preguntó la mujer.

—Sí, mire— Mike se agachó hasta llegar al suelo y señalo unas machas de color rojo que llevaban a alguna parte.

—¿Sangre?

—No, es pintura, ya que la sangre al secarse se vuelve de un color oscuro y este color es un rojo vivo, al parecer lo pintaron hace muy poco, creo que esto es lo que buscábamos— sonrió mirando a la mujer—. Venga, tenemos que seguirlas.

Siguieron las machas rojas hasta llegar a una humilde posada, pararon durante un par de segundos y dudaron si entrar o no, pero al final entraron.

"Al final del pasillo de la casa del culpable lo hallará"

La posada poseía un enorme y largo pasillo que en cada parte de él había una habitación.

Lo siguieron hasta llegar al final de dicho corredor, allí había una había habitación bajo cerradura. Se miraron entre sí y con decisión es sus ojos rompieron el candado y entraron.

Lo que vieron ahí les hizo querer vomitar.

Un paisaje asqueroso lleno de un olor fétido a cadáver, sangre y carne en descomposición. Era un panorama realmente aterrador, huesos humanos residían en el suelo, en frascos de cristal llenos de agua; o eso parecía ya que tenía un color verde mohoso,  estaban los ojos, intestinos y más partes internas del cuerpo humano, carne podrida y sangre adornaban las paredes de esa habitación

La mujer y el detective no pudieron con el olor y apenas con la vista que tenían delante.

—Dios mío, ¿qué es esto?— preguntó la mujer asqueada y tapándose la nariz por el olor.

—Al parecer la guarida de un psicópata, encontremos esa pista y vámonos rápido.

Caminaron con pies de plomo buscando la dichosa pista, querían salir de ese infierno lo más antes posible.

Varios minutos después de buscar entre cadáveres por fin la encontraron. Ésta residía dentro del cuerpo descompuesto de alguien.

Laura se puso un guante que sacó de su bolsillo y cuidadosamente cogió el pequeño sobre, lo guardo y salieron de ahí rápidamente.

Al salir de aquella casa tan atroz vieron que ya estaba anocheciendo y decidieron acelerar el paso, ya que esa cuidad daba mal rollo, pero lo que no esperaban es que les saliera alguien de la nada y les empezara a disparar.

Intentaron escapar, corrieron lo más rápido que sus cuerpos les dejaban.
Increíblemente la mujer, aun con tacones corría cómo si de una profesional se tratase, eso lo impactó.

Pero entre tanto tiroteo a la pobre Laura la hirieron, solo era un rasguño, pero sangraba.

Una vez en el coche arrancaron y se pusieron en marcha.

—Señorita Laura, ¿está bien?, ¿le llevo a un hospital? Está sangrando.

—Tranquilo, no se preocupe, no es tan grave, es solo un rasguño, por suerte— dijo Laura intentando tranquilizarlo moviendo su otro brazo  en forma negativa.

—¿Está segura?— preguntó nuevamente el hombre preocupado por su salud.

—Sí, por ahora solo quiero ir a casa, descansar y olvidar aquella masacre.

—De acuerdo, cómo quiera— con eso concluyó su pequeña charla y el silencio reinó nuevamente.

El detective condujo de regreso a su cuidad, ninguno quería hablar sobre ello, ya lo harían mañana, lo importante es que ya tenían lo que estaban buscando. Mike dejó a la mujer en su casa y se fue a la suya.

El detective, una vez en su casa, se dio un baño relajante y se tumbó en su cama sujetando aquella pista que encontraron en una mano y en la otra apoyaba su cabeza en ella, pensando en lo qué pasó esa tarde.

¿Quién los atacó? Si en ese pueblo no vivía nadie, y, ¿por qué lo haría?
Pensamientos así rondaban su cabeza.

Mientras tanto en otro lugar.

En una llamada.

—¿Hola?, ¿Qué pasa?, ¿Por qué me llamas?— se oía por el interfono.

—Jefe, le llamo para decirle que el plan va sobre ruedas, aunque exageró mucho al poner todo eso en esa habitación, era asqueroso verlo, además podría haberme avisado de que íbamos a ser atacados por alguien para así prepararme— decía la mujer mientras se vendaba su brazo herido.

—¿Atacados? Yo no mandé a nadie para eso.

—¿Qué? ¿Entonces, quién nos atacó en ese pueblo?

Hubo un ligero silencio y volvió a hablar.

—Laura, tienes que darte prisa, ellos ya han empezado, tienes que ayudarle sin que sospeche de nada y ten mucho cuidado a partir de ahora.

—De acuerdo, haré lo que pueda— dijo cortando la venda.

—Bien, ahora te dejo descansar, adiós.

—Adiós jefe— colgó el teléfono, lo dejó de lado y salió al balcón a contemplar las estrellas, ahora tenía más trabajo que antes.

Continuará....

#5

Al siguiente día los dos se encontraron en el despacho del hombre.

Se saludaron y quisieron empezar con la siguiente prueba, pero en ese mismo instante se oyeron maullidos provenientes de la puerta.

El detective antes de abrirla se dirigió a su cajón, de ahí sacó un poco de comida y fue hacia la puerta para abrirla.

Ahí delante de ellos estaba un gato de raza siberiana.

El animal vio al hombre y se acercó a él, se le enredó entre sus piernas y siguió maullando.

—Ya, ya, aquí tienes— decía Mike dándole la comida que previamente había cogido.

El minino gustosamente aceptó la ofrenda.

La mujer observaba todo, le parecía conocido ese animal, lo había visto en alguna parte antes.

—Señor detective, ¿es su gato?— preguntó inocentemente.

—No, es solo que un día me lo encontré aquí desmayado y muerto de hambre así que decidí darle de comer, y ahora casi todos los días viene— le explicó el hombre agachado y acariciando al animal que comía—. Al final le cogí cariño y al parecer él a mí, por eso le puse un nombre y lo acogí.

—Vaya, ¿y cuándo fue ese encuentro fortuito?— siguió interrogando la joven.

—Hace cosa de 2 meses, ¿por qué? ¿Hay algún problema?

—No, nada, solo preguntaba— le respondió la mujer con una expresión pensativa en su cara, ese gato le parecía muy familiar, lo había visto muchas veces pero no sabía dónde.

Duró un par de segundos pensando en ello hasta que dio con la respuesta. Su cara era toda sorpresa.

<> pensó Laura, se quedó mirando al detective y al dichoso gato con una expresión muy dura.

Mike miró de reojo a la mujer y se dio cuenta de que ésta lo observaba de una manera muy rara, pero no solo a él, también al gato. Se levantó del suelo y se giró hacia ella preguntándole.

—¿Pasa algo señorita? Su cara muestra una expresión rara, ¿es qué acaso conoce al gatito?
¿O será por el balazo qué recibió? Me hubiera gustado llevarla al hospital— comentó preocupado el hombre.

—Tranquilo, estoy bien, además solo fue un rasguño, ya está casi curado— suavizó su expresión y sonrió falsamente—. Con respecto al gato, no, no es eso, es solo que me parece familiar.

—Oh, vaya, si es solo eso. Bueno vamos a abrir la siguiente pista, ya me está matando la curiosidad para saber cuál será la siguiente.

El detective cerró la puerta sin antes dejar entrar al animal, después fue junto con Laura para ver de qué se trataba la siguiente prueba.

—Veamos..... aquí dice "Pequeño pero juguetón, lindo pero gruñón, es por todos amado pero también odiado" bueno, mentes a trabajar.

Cómo siempre hubo un par de minutos de silencio, pensando, analizando, y buscando la respuesta, pero esta vez duraron muy poco.

—Creo que esta vez sé dónde está— la mujer se acercó a las piernas del hombre en dónde estaba el animal, lo intentó coger pero al instante se zafó de sus manos y empezó a maullar en señal de reproche—.Ven aquí gatito, vamos ven, no te haré nada, así que no tengas miedo.

El minino corrió a los brazos del detective, a refugiarse en él, no le gustaba mucho aquella mujer y se podía notar a leguas.

—Señorita, ¿qué está haciendo?— preguntó el hombre confundido.

—Conseguir la siguiente pista, sé que este gato la tiene, estoy segura— sus ojos contenían una seguridad inmensa.

—Pero, ¿cómo lo sabe?

—Solo lo sé— contestó secamente la mujer acercándose nuevamente al gato, específicamente al collar que llevaba puesto. Se lo quitó con esfuerzo ya que el gato se retorcía entre los brazos del hombre.

Le dio la vuelta al collar y bingo.
Tenía lo que quería, en la parte trasera del objeto había una pequeña ranura en dónde se asomaba un papelito.

—Aquí estás— sonrió mientras sacaba el trozo de papel de esa ranura.— Aquí tiene la siguiente pista.

—Increíble, ¿cómo lo sabía?— le cuestionó Mike aún con el animal em brazos —. Espere un minuto, ¿cómo llegó eso ahí?, Qué yo recuerde al comprar el collar no había ninguna ranura ni agujero.

—Fácil, la pista decía " pequeño pero juguetón, lindo pero gruñón, es por todos amado pero también odiado", así que o era un niño o un gato, ya que no me gustan ninguno de los dos pensé en ellos, y al final era el gato que usted tenía. Qué coincidencia más grande, ¿no?— rió incómodamente, esperaba que podía creerse esa mentira y que no preguntara más, no sabría cómo explicarle que era evidente que era el molesto animal que tenía la pista, cortesía del verdadero dueño de él—. Y sobre lo del collar, puede que usted no lo haya visto bien.

—Sí, puede que tenga razón— Mike dejó el minino en el suelo no tan convencido de la respuesta de la mujer, el collar lo había comprado él mismo y al hacerlo se cercioró de qué no estuviera roto o suelto para que no se le cayera a su gatito. Algo andaba mal, lo sentía, sentía que algo no iba bien con todo eso.

Y pronto averiguará que tenía razón.

Continuará....

#6

—¿Quiere que abramos ya la pista?- preguntó Laura moviendo su mano arriba y abajo consecutivamente delante del hombre  —. ¿Señor detective?, ¿Señor Mike?, ¿Va todo bien?

El detective estaba inmerso en sus pensamientos que no la escuchaba, la razón de sus sospechas estaba hablándole y él ni caso.

—Sí, sí, todo bien. Sería buena idea hacerlo, cuánto antes terminemos mejor— le contestó Mike con una mueca.

Desdoblaron el papel y lo que creían que era la siguiente pista no era nada más que la mitad de la cuarta, aún no habían resuelto la cuarta prueba, es mas, empezaba ahora.

Muy bien a los dos, la primera parte ya la tienen, ahora busquen la otra si quieren avanzar.
"En dónde siempre tu suerte escrita está"

—¿Q-qué?, ¿cómo qué la primera parte?, ¿Entonces no hemos avanzado nada?— el detective suspiró frustrado llevándose una mano a la cabeza.

—"Maldito desgraciado, ¿en qué coño estás pensando?, Genial ahora tengo que cargar con éste más tiempo de lo necesario y encima mi vida corre peligro"— pensó Laura insatisfecha pero ocultándolo, claramente.

—Pues al parecer no hemos avanzado. Sabe qué, hagamos un descanso de todo esto, vayamos a comer en algún sitio, no sé usted pero me está entrando hambre. Yo invito— se ofreció la mujer sonriendo.

Por un momento dudó, pero al final aceptó, y por qué no, él también estaba cansado y hambriento ya que no había comido nada desde la mañana.

—Claro, por qué no. Conozco un restaurante chino cerca de aquí y es muy bueno. Ah y no se preocupe ya pago yo— dijo con un humor un poco más alegre, de todas formas se lo merecían.

—Pagaremos cada uno la mitad, es mucho mejor. Ya está decidido,¡en marcha a comer!

Se alistaron y salieron caminando rumbo al restaurante.

El detective aprovechó para preguntarle cosas a la mujer.

—Señorita Laura, podría contarme más sobre usted y su abuela, quiero decir la relación que tenían y eso, si no es molestia— preguntó el detective mientras caminaban rumbo al restaurante.

—Claro, no tengo problema. A ver cuándo yo era pequeña mis padres estaban siempre fuera por trabajo, cómo era hija única no tenía con quién quedarme así que me llevaban a la casa de mi difunta abuela. Ella siempre me acogió y me cuidó cómo si yo fuera su hija. La ayudaba a limpiar por la mañana o lo que podía hacer una niña de 5 años— rió mientras relataba Laura con un deje de nostalgia—. Por la tarde bebíamos té y salíamos afuera a sentarnos o a pasear por ahí, siempre que estaba cansada me cogía en su espalda y seguía caminando, y por la noche cuándo llegaba mi abuelo de la pesca nos sentábamos juntos alrededor de la mesa, y mientras cenábamos veíamos una serie que nos gustaba a los tres.
Una vez tenía que ir al colegio y estaba en su casa, mi querida abuela me preparó comida de más y recuerdo que me quejé durante un rato por ello. Cada vez que lo recuerdo me río de ello— sonrió con nostalgia mirando al cielo azul—. Ella me cuidó durante mi infancia entera y parte de mi adolescencia. Nunca me regañó o me pegó, siempre me cuidaba cómo si fuera su tesoro más grande y cuándo me enteré de su muerte pensé que mi vida se iría al carajo, aún de mayor sigo recordando mi pasado con ella.

—Vaya, siento mucho su muerte, y también la pregunta, no quería desenterrar la tristeza que sintió— se disculpó Mike, se sentía mal de haberla hecho recordar pero quería saber más de ella, quería saber si su presentimiento estaba en lo cierto.

—Jajaja, no se preocupe, eso es del pasado, además es bonito recordar lo que pasé con ella.

—Le puedo hacer otra pregunta respecto a su abuela— preguntó cuidadosamente.

—Adelante, si nos puede ayudar en el caso puede preguntar lo que sea, yo intentaré responder sus preguntas— contestó la mujer entrando en el restaurante junto a Mike.

Al contar su historia no se percató de que llegaron al lugar.

Tuvieron que esperar a que alguna mesa se vaciara ya que estaba lleno a rebosar.

Minutos después, tuvieron su mesa, pidieron la orden y siguieron conversando de lo de antes.

—¿Y qué quería preguntarme a cerca de mi abuela?— cuestionó Laura poniendo sus codos sobre la mesa y acercándose un poco hacia él.

—Ah sí, quería saber cómo era su abuela después de que usted creciera, sus amigos, sus hobbies, cualquier información relevante al caso, algo que nos lleve al culpable del saqueo y de todo esto.

—Mmm... Sus hobbies eran salir de paseo, coser, y le encantaba leer.
Sus amigos eran escasos, no le gustaba mucho la gente desconocida, era una mujer tranquila y de muy buen corazón, no tengo ni idea de porqué le hicieron eso a ella ni de que significaba esa nota. Por eso recurrí a usted.

—Ya veo, bueno, no se preocupe, resolveré este caso por usted y su difunta abuela— se aseguraría de hacerlo.

—Eso espero, Ah sí, ella se llama Marina Rodríguez, por si también le sirve de ayuda.

—Créame, todo sirve de ayuda, hasta incluso la cosa más pequeña e insignificante— comentó el detective.

Llegó lo que pidieron y comenzaron a comer, al terminar abrieron sus galletitas de la suerte, pero quién iba a decir que la otra mitad de la pista que debían buscar estaba ahí.

Cada trozo de papel que tenían llevaba una frase y si los juntaban les salía la otra prueba.

—No puede ser, así que a esto se refería con "en dónde tu suerte siempre escrita está"— dijo Mike asombrado.

—Increíble, ya la tenemos y ni siquiera la hemos buscado, vaya suerte la nuestra, ¿no?— siguió Laura contenta y a la vez tenía una pizca interrogatoria.

—Sí, que le parece ir yéndonos ya, en casa pensaremos en cómo conseguir la otra— sugirió Mike tomando los dos papelitos y posándolos en la mesa

—Claro, espéreme que voy a pagar y nos vamos.

—De acuerdo, aquí tiene la mitad— le extendió el dinero y volvió a sentarse esperando a que volviera la mujer.

De repente se oyó una vibración de móvil, miró a ver si era el suyo y la respuesta era negativa, se escuchó de nuevo la vibración y está vez venía del móvil de que tenía enfrente; el de Laura.

Le estaban llamando, quería levantarse a dárselo, pero dejó de soñar y en su lugar le llegó un mensaje que ayudó al detective a atar varios cabos sueltos que tenía.

El mensaje decía lo siguiente:

Jefe

Laura, alguien os ha seguido a ti y a Mike, rápido, volved a casa y no hagas nada hasta nuevo aviso.
Lleva días haciéndolo así que tened mucho cuidado.

Preguntas cómo; quién los seguía, desde cuándo y porqué; venían a su cabeza, pero al mismo tiempo pensaba que esa persona podría está detrás de todo, de las pistas y del saqueo.

Detrás del collar de su gato y el tiroteo de la cuidad a la que previamente fueron también, pero había una cosa que le inquietaba.

¿Quién era ese tal jefe y cómo lo conocía a él?

¿Y por qué Laura se refería a él cómo jefe?

¿Y qué quería decir con "hasta nuevo aviso"?

¿Qué le estaba ocultando? Porque,  claro está que no lo contó todo.

Mike miró en dirección de la mujer, recogió sus cosas y metió los papelitos en su bolsillo y fue hacia ella.

—Su teléfono acaba de soñar, se lo iba a traer, pero paró antes de hacerlo— le entregó el móvil mirándola de una forma inquisitiva.

—Ah, muchas gracias— Laura miró el móvil y vio el mensaje que le enviaron, su corazón latía muy rápido del miedo, si Mike hubiera leído ese mensaje todo se iría al carajo. TODO.
Solo rezaba para que no lo hubiera visto—. ¿Lo leyó?— preguntó preocupada.

El nerviosismo se notó en su voz y el hombre sospechó todavía más.

—No se preocupe, no lo leí, nunca podría hacerlo— contestó con una sonrisa. Él mintió, sí, lo leyó, y fue ahí cuándo hizo caso a su instinto de que esa mujer traía algo malo consigo—. Bueno, ¿nos vamos ya?

—Sí, ya pagué— la mujer se relajó un poco al ver su sonrisa y le creyó, tenía que relajarse o todo se ira a la mierda.

Salieron del restaurante y regresaron al despacho del detective, pero está vez con pies de plomo y agudizando sus sentidos por lo que leyeron.

Continuará.....

#7

Está demás decir que el hombre desconfiado estaba.
Todas esas preguntas que tenía y no podía responderlas porque si preguntaba sabía que no conseguiría lo que quería.
Por eso era mejor descubrirlo solo.

Llegaron al despacho, ya estaba anocheciendo, pero Laura no parecía querer irse de ahí, y cómo podría hacerlo si alguien la buscaba para asesinarla.

Por esa razón usó cómo excusa el caso que tenían entre manos para quedarse. Ni loca salía de ahí sola,  acompañada tampoco servía de mucho, se imaginaba que él estaba armado y si uno de ellos salía herido solo sería un estorbo más para ella.

Quedarse ahí era una muy buena idea y la única que tenía por ahora.
Pero aún tenía la duda de lo del restaurante, el detective tenía su móvil, podría haber visto el mensaje y sospechar de ella, en ese momento se destruiría todo y entonces ellos ganarían.

Ni de coña permitiría eso, sobre todo porque es su misión, esa es la razón por la que fue encomendada a estar atada a Mike. Por eso el vivir es tan importante. El seguir con Mike y ser tan precavida era tan importante.

Por ello había que darse prisa antes de que pasase la desgracia, ayudar pero sin sacar sospechas era difícil y sobre todo si salía su lado. Y por las pruebas que le ponía parecía que no iba a ser fácil esconderlo.

Los dos se sentaron en la pequeña mesa que estaba a un lado en su despacho, Mike preparó café y de nuevo hicieron lo de siempre; abrir la prueba, leer, pensar y actuar.

"Bajo la luz de la luna, reflejado lo veréis, en el callejón sin salida lo tendréis"

Era lo que ponía en el papel, está vez si lo tendrían complicado y sobre todo porque un asesino los perseguía, no podían salir ni tampoco quedarse dentro, entre la espada y la pared estaban.

Laura se levantó de dónde estaba sentada y andaba dando vueltas "pensando" en lo que debía significar aquello, pero en realidad lo único que quería era saber si aún seguía afuera.

Se acercó a la ventana disimuladamente, y sin levantar más sospechas apartó un poco las cortinas azules y miró.

Primero derecha, luego izquierda, no había nadie, por un momento suspiró de alivio, pero en la oscura calle se notaba que alguien estaba ahí. Alguien estaba parado en una esquina, todo encapuchado y mirando hacia su dirección.

La mujer se tensó y cerró rápidamente las cortinas. Mike, que observó todo le preguntó mirándole a los ojos lo que le sucedía a lo que ella un poco nerviosa contestó que no pasaba nada.

Claro está que el detective no se lo creyó, por lo nerviosa que estaba y se podía hacer una idea del porqué se comportaba así. Lo que leyó es lo que les pasaba a ambos.

El silencio reinó un par de segundos, el detective la seguía mirando, cuándo de pronto el sonido de unos zarpazos en la puerta los interrumpieron.

Mike reconocía el sonido, abrió la puerta, ahí estaba su gato, lo dejó entrar y cerró la puerta detrás de sí.

El minino se puso en medio de los dos y empezó a maullar señalando la puerta.

Los dos estaban extrañados, no sabían lo que quería decir.

Entonces, el móvil de Laura vibró en sus manos, lo vio y era un mensaje en dónde solo ponía:

Síguelo, te dará la respuesta.

Observó al gato y vio que miraba a la puerta mientras maúllaba, le dio una idea de lo que quería decir.

Mike, al verlo maullar tanto se preguntó a sí mismo la razón, e hizo lo mismo que Laura, fijarse en la dirección en dónde el gato maúllaba y a la que ahora se dirigía.

Les quería decir que tenían que salir afuera, seguramente por la pista, pero, ¿sería buena idea?

En un instante los dos se miraron y decidieron hacerle caso al animal y lo siguieron.

Laura rezaba internamente para que nada sucediera con el asesino.

Y Mike, pues estaba intrigado de a dónde los llevaba el felino.

Cuándo por fin estuvieron en la calle el minino empezó a correr y le siguieron los dos, una vez corriendo Laura miró atrás para ver si él los seguía, vio que su sombra los seguía, pero de un momento a otro se paró y dio media vuelta, Laura interpretó eso cómo que había desistido.

En parte eso la alivió, pero también le aterraba, que haya desistido tan fácilmente, sobre todo estando ellos dentro de su alcance la preocupaba mucho, pero intentó despejar su mente y seguir al animal y al detective que tenía delante.

Siguiendo con el recorrido que tenían llegaron a una parte de esa calle en dónde casi no había luz, la única que tenían era la luna y ahí cayeron en la cuenta; o por lo menos Mike, de que el minino los llevó hasta la pista.

Continuará.....

#8

En el suelo, delante de ellos, había algo escrito en grande, no se veía muy bien, pero se alcanzaba leer.

Con un verde fosforito que solamente brilla con la luz de noche, ya que en la mañana no se podría, sino ya se habrían dado cuenta hace tiempo.

Mike sacó su teléfono e intentó hacer una foto lo más clara posible, para después descifrarla cómo las anteriores.

No sabían la razón pero se sentían incómodos y escalofríos subían por sus cuerpos, se sentían observados y la mujer temía que fuera el asesino que al final los siguió.

Después de hacer la foto, cogió al gato en sus brazos y se fueron de ahí a pasos rápidos, queriendo solamente estar de nuevo en aquél despacho.

Al llegar la mujer fue directamente hacia la ventana e hizo lo mismo que antes, inspeccionar, lo raro de aquella inspección es que el engendro que estaba antes ya no seguía ahí, en parte la tranquilizaba, pero por otra parte no.

Cuándo se relajó se dio la vuelta para ir hacia el investigador, pero algo la detuvo, el sonido de su teléfono.

Lo sacó de su bolsillo y miró quién era el que llamaba, y cómo no, su jefe tenía que ser. Dejó que sonara durante un prolongado rato, ensimismada.

—¿No va a contestar señorita?— interrogó Mike observándola intensamente.

—Ah, sí, claro, ya voy—la mujer con el teléfono sonándole aún en la mano salió del despacho y entró en la habitación contigua.

Mike, ni de broma iba a desperciar esta oportunidad que le cayó cómo una mano de dios, se acercó a la puerta sigilosamente y se puso a escuchar.

Al teléfono

—¿Podría dejar de llamarme? Está siendo molesto y encima el detective está sospechando por culpa del mensaje que mandó—se quejaba la mujer mientras daba vueltas por la habitación.

—Así que lo viste, pensé que no, tenía que avisarte.

—Sí, lo vi, y creo que Mike también— contestó medio gritándole.

—¿Qué?, ¿Cómo?—se oyó desde el otro lado del móvil.

—Fui a pagar la cuenta y me dejé el móvil en la mesa, no pensé que en ese momento iba a llamar o a mandar mensajes. Él lo cogió y me lo trajo, no lo vi leyéndolo pero estoy segura de que lo vio, y además al volver a su lugar de trabajo estaba en alerta, seguramente por lo que leyó— explicó Laura sin dejar de caminar de aquí para allá.

—Laura, te dije que tengas cuidado, lo más posible, no saques sospechas ni le reveles quién eres en realidad, si lo haces ya sabes lo que pasará, ¿verdad?

Claro que lo sabía, perfectamente, y lo tenía en mente siempre que se levantaba y se iba a dormir, no necesitaba que se lo recuerden a todas horas.

—Lo sé, por eso, si no quiere que todo se arruine déjeme todo a mí. Lo único que tiene que hacer usted es quitarme a ese asesino de mi camino, lo demás lo haré yo misma— dijo enfadada, si de verdad quería ayudar tenía que sacarle de encima a ese engendro de fuera, sino no podría hacer nada, aunque ahora ya no lo veía desde la ventana, solo Dios sabía dónde estaba escondido—. Además, ¿a qué vino lo del gato?, ¿y desde cuándo lo vigila?

—Ah, eso, es cómo un guardián, te ayudará mucho de ahora en adelante, si tienes dudas díselo al gatito y te otorgará lo necesario, pero cómo siempre disimula, ahora tengo que colgar, te volveré a llamar, adiós.

—Espere, le dije que no....— no pudo terminar la frase, la llamada se terminó, mosqueada salió de la habitación.

Mike, que escuchó completamente todo, se alejó rápidamente de la puerta aún shockeado, y fue a sentarse en el mismo sitio en el que estaba antes, haciendo lo mismo que hacía para no levantar sospechas de lo que había hecho.

Había confirmado lo que presentía, ella no es quién decía que era, entonces, qué investigaba en realidad, quién era ella en verdad y por qué precisamente él.

Cada vez tenía más preguntas, pero esta vez no se quedaría sin respuesta. Investigaría a la tal Laura y descubriría quién demonios era.

—Lo siento mucho por mi demora, mi marido me llamó preocupado por saber dónde estaba y tuve que explicarle lo que pasó—se disculpó mintiéndole la mujer.

—Oh, vaya, no pasa nada, pero su marido no tiene problema por qué usted está aquí, ¿cierto?— respondió Mike sin creerse ni una palabra, total, ya lo escuchó todo, pero tenía que seguirle el rollo.

—No, para nada, es más me dijo que me quedara hasta terminar, si usted no tiene problema podríamos seguir en dónde lo dejamos— contestó acercándose nuevamente al detective y sentándose a su lado.

—Ah, sí, claro— comentó el hombre y sacó su teléfono para leer lo que fotografió.

Continuará....

#9

Estaba amaneciendo, ambos seguían despiertos aún intentando descifrar la pista. Les dolía el cuerpo y los ojos, estaban muy cansados.

Cuándo Laura se cercioró de que el asesino ya no la seguía o por lo menos eso parecía decidió irse a casa.

Necesitaba descansar un poco de todo y el detective también, aunque él utilizó ese tiempo en el que la mujer no estaba para empezar su búsqueda de descubrir la verdad de todo aquello.

Y que mejor manera de hacerlo sino ir al lugar en dónde todo eso empezó; el cementerio.

Antes de salir hizo una llamada en dónde pactó que se encontraría con alguien en el cementerio.

Cuándo terminó de alistarse salió rumbo al dicho lugar. Al llegar ahí vio a su compañero y lo saludó.

Rafael, un policía que trabajaba en la comisaría de la ciudad. Se conocieron hace tiempo mediante un par de casos que Mike tuvo el gusto de solucionar. Hablaron e hicieron buenas migas, a partir de ese momento cada vez que Rafa o el detective se necesitaban se llamaban mutuamente.

Cabe decir que trabajaron en más de un caso, de ahí creció su bonita amistad.

Rafa era rubio con un pelo lacio corto, ojos verde claro, nariz chata, labios pequeños con una curvatura cómo de gato, con un cuerpo bien trabajado por ser policía. Es divorciado a sus 28 años, su anterior mujer le replicaba por ser un adicto al trabajo, pero a decir verdad ser policía consumía la mayor parte de su vida.

Cuándo su ex-mujer sacó el tema del divorcio él no replicó, aunque puede que sea un adicto, pero ser policía lo era todo para Rafael, y no dejaría que nadie le quitase su pasión.

Mientras los dos caminaban hacia la tumba el detective aprovechó para hacerle preguntas respecto a lo que investigaba.

Él estaba involucrado en el asesinato de la presunta abuela de Laura, así que era bueno haberlo contactado, le sería de mucha ayuda, además de que eran amigos desde hace tiempo, le podía proporcionar información que ningún otro policía podría.

Le hacía preguntas para saber cómo murió, cuándo exactamente y en qué circunstancias lo hizo.

El amigo policía con gusto le contó que la anciana que anteriormente tenía 75 años murió a manos de un pedófilo protegiendo a su querida nieta de tan solo 9 años.

La anciana y su nieta estaban en la pradera que tenían detrás de su casa, la mujer estaba sentada en un rincón tejiendo algo mientras observaba a su nieta jugar.

De repente vio que un hombre de mediana edad se le acercaba sospechosamente a la niña, se levantó lo más rápido posible y fue a alejarla de aquél extraño, que parecía querer llevarla con él.

La mujer intentó prevenir el secuestro de la menor pidiendo ayuda, cómo nadie acudía a su llamado decidió hacer las cosas con sus propias manos.

El pedófilo estaba armado y claramente tenía más fuerza que la difunta abuela, así que la tiró al suelo apuñalándola hasta la muerte, la pobre niña al ver aquello corrió por ayuda, pero ya era tarde, la anciana ya había muerto.

El asesino pedófilo huyó, pero gracias a otro caso en el que se involucró de nuevo lo pudimos pillar, entre rejas y con pena de muerte está el hombre.

Cabe decir que Mike no mencionó el nombre de la anciana hasta que llegaron a la tumba.

El policía al escuchar el nombre se extrañó, ya que la mujer que estaba en la tumba no se llamaba así, es más ni el apellido coincidía.

Se lo mencionó a su gran amigo, a éste también le extrañó, aunque no tanto cómo el policía esperaba.

Si Laura pudo mentir sobre su verdadera identidad no dudaría ni un instante en mentir sobre lo demás.

Al llegar a la sepultura, la inspeccionaron muy a fondo, cabe decir que la tumba por lo extraño que era no tenía nombre.

O eso parecía, pero una vez que el detective pasó su mano por la lápida se dio cuenta de que algo había escrito ahí, solo que estaba cubierto por alguna especie de polvo compacto.

Sacó de su bolsillo un pañuelo y empezó a limpiarla, por más increíble que parezca por cada pasada se revelaban algunas letras.

Hizo eso hasta que la lápida estuvo completamente limpia y ahí se pudo leer el nombre de Patricia Sánchez.

Mike miró a Rafa preguntándole si ese era el verdadero nombre de la mujer que murió en el accidente, a lo cuál el policía asintió afirmativo.

<>pensó Mike.

Se le complicaba mucho su investigación ya que no tenía ningún hilo por dónde aferrarse y empezar a tirar.

No había nada de ella que podría usar para poder revelar su identidad, nada.

-¡Maldición!- gritó el detective levantándose del suelo y tirando con enfado el papel con el que limpió la lápida-. No tengo nada, y sabes lo más gracioso que no sé que narices estoy investigando con esa tipa.

-Tranquilo amigo, algo podrás encontrar para solucionar lo que tienes entre manos- intentó tranquilizarlo Rafael dando palmadas en su espalda.

-Pero, ¿el qué?, todo era mentira, si por lo menos supiera quién es en realidad podría averiguar lo demás.

A Rafael le vino una idea después de escuchar a su amigo, podría ser muy arriesgado e incluso podría perder su tan querido trabajo, pero su amigo lo valía todo.

-Escucha, y si me traes una prueba de ADN de esa mujer y yo intento averiguar quién es, intentaré hacer los análisis sin que nadie se dé cuenta, y una vez que tengamos su identidad podrás seguir investigándola- explicó Rafa.

-Rafael, es muy arriesgado, si te cachan tú perderás el trabajo y será por mi culpa, no me gustaría que pasase eso, ya encontraremos algo mejor— lo miró a los ojos inseguro, Mike no le gustó mucho lo que su amigo le dijo, era peligroso para él y además si Laura se daba cuenta de que él sospecha de ella todo lo planeado se derrumbaría.

—No me cacharán, lo prometo, Mike, es la única manera, si no hacemos nada ahora quizás estarás en un gran problema por culpa de esa mujer, ni siquiera sabemos si ella está en una ganga o fue encarcelada. No sabemos nada, así que esto es mejor que estar de brazos cruzados— Rafael intentaba persuadir al detective, no podía dejar que su amigo esté en ese problema y él sin hacer nada.

—Vale, vale, tienes razón—tenía que aceptarlo eso era mejor que nada—. ¿Qué tengo qué traerte?, ¿Orina, saliva, un pelo?

—Con un mechón de pelo basta, y ten cuidado al conseguirlo— le advirtió el policía.

—Tú también amigo, y muchas gracias por todo— le agradeció Mike, ahora con un poco de ánimo, si llegara a funcionar esa idea entonces podría descubrir todo y eso le emocionaba, su instinto de detective se le volvía a encender.

Después de esa conversación y el pacto que tuvieron volvieron a la cuidad. Una vez ahí cada uno se fue por su camino. Los dos pensando en cómo solucionar el problema que tenían, sí, tenían, ya que el policía ni de coña iba a dejar a su amigo solo y encima si su vida corría peligro, que en este caso podría ser así.

Cuándo Mike llegó a su lugar de trabajo la encontró esperándole ahí, al problema de sus pensamientos.

Continuará....

#10

—S-señorita Laura, ¿qué hace aquí?— mierda, había tartamudeado, eso no era bueno, tenía que mantener la compostura.

El detective sacó sus llaves del bolsillo y se acercó a la puerta para abrirla,  ésta se apartó para que pudiera hacerlo.

Introdujo las llave en la cerradura, las giró y la abrió  dando paso a la mujer primero. Tenía que ser amable a pesar de que ella era una serpiente venenosa.

Entró él y cerró la puerta tras de sí, se quitó la chaqueta, la dejó colgada en el ropero que estaba en el lado derecho de la entrada y se remangó la camisa.

Esa tarde hacia mucho calor, 38 grados exactamente, los dos estaban literalmente duchados en sudor. Mientras Mike iba a por bebidas frías Laura se encargaba de abrir ventanas y puertas a ver si el frío los refrescaba.

Una vez terminada la tarea se sentó a esperar al detective.

—Aquí tiene— le ofreció un vaso de coca cola con hielo dentro.

—Muchas gracias— agradeció ella cogiendo el vaso y tomando un sorbo.

Mike hizo lo mismo, sentándose enfrente de ella tomó un sorbo también, el frío líquido les bajaba por la garganta, se sentía tan bien, era cómo estar en la gloria.

Pero esa sensación no duró mucho, se les acabó de inmediato.
Aún con el calor que hacía tenían que dejar las bebidas de lado y seguir trabajando.

Por un lado tenían "el caso" entre manos y por el otro Mike tenía que hacer lo que pactó con el policía.

Mucho trabajo en un caluroso día de verano. Daban ganas de tirar todo por la borda e ir a la playa solo por un instante, pero el trabajo era trabajo y no se abandona por nada.

Atento a todo conversaba él con ella, sobre la pista que tenían e intentaba sacarle información nueva sobre su "vida" y también intentaba conseguir lo pactado anteriormente con su amigo.

Pero por más que quería conseguir algún pelo suyo le era imposible y tampoco podría arrancárselo, se daría cuenta, obvio, ¿y qué le diría si eso pasaba?
<>

Ni de coña, ni aunque su vida dependiera de ese pelo se lo arrancaría. Tenía que haber otra forma.
Tendría ese pelo sea cómo sea sin levantar sospechas claro, eso es lo más importante aquí.

Mientras la conversación fluía sobre qué hacer ahora para encontrar la siguiente prueba unas orejas de color marrón grisáceo se asomaban por la puerta.

Entraba él con toda la seguridad meneando su colita hasta postrarse por completo delante de ellos.

Se lamió su patita derecha, se enrolló a sí mismo y se quedó con las orejas en alto escuchando de lo que hablaban la mujer y el detective.

Ellos lo miraron con sorpresa, uno esbozó una media sonrisa y la otra lo miraba con despecho. Para ella era un animal despreciable.

El animal gatuno seguía tumbado en el suelo sin dar importancia a los dos que lo observaban.

Los dos se miraron y siguieron con lo que estaban haciendo antes de que entrara el gatito.

De pronto Mike se excusó para ir al baño, de ahí hacer sus necesidades y después mojarse un poco la cabeza con agua fría.

La mujer al ver al hombre salirse de la habitación en dónde estaban aprovechó para acercarse al gato.

—Tú sabes dónde está, ¿verdad?— decía mientras lo acariciaba—. Si me lo dices te daré una recompensa.

El gato seguía acurrucado en el suelo sin hacerle caso, cómo lo odiaba. No le gustaba ese animal, era arrogante y hacía lo que le venía en gana.

Laura desesperada sacó de su bolso una lata de atún, que previamente compró por si el animal se aparecía ahí. Y tuvo suerte de que fuera hoy, pero aunque lo hubiera comprado hace tiempo y estuviera caducada se la daría igual, con tal de quitárselo encima.

La abrió y se la acercó, el gatito inseguro se acercó a la lata, la miró fijamente y después cambió su mirada a la mujer.

—Será toda tuya si me ayudas— sonreía incómoda, pero al final obtuvo lo que quería—. Muy bien, cómetelo todo y enséñame dónde está.

Cuándo Mike terminó de hacer sus necesidades y de mojarse un poco salió del cuarto de baño para ir a dónde estaba la mujer.

Pero no pensó que se encontraría oyendo algo tan interesante cómo confuso.

Laura le estaba hablando al animal, mejor dicho le estaba sobornando con atún, sí, sobornando.

Y le pedía cosas que no entendía, pero si se esforzaba un poco en recordar podría deducir que se trataba de la conversación que tuvo Laura con su interlocutor.

De que el animal les podría ayudar, pero, ¿ayudar en qué?, ¿en el caso? Imposible, era un simple gato que no sabía nada, a menos que....

¡¡Genial, hasta el animal al que adoptó lo traiciona!!

El detective salió de su escondite disimulando no haber oído nada y preguntándole a Laura lo que hacía a lo cual ella respondió que cómo el animal tenía hambre le dio de comer omitiendo varias cosas y maquillando la verdad.

De pronto, el gato salió corriendo en alguna dirección, los dos se sorprendieron por lo que hizo, pero rápidamente le siguieron.

Uno por lo que escuchó y la otra porque se lo había pedido, literalmente.

Corrieron varios kilómetros detrás de él hasta llegar a un descampado, allí había un árbol enorme que cubría la mitad de ello.

El gato paró enfrente de él y lo escaló, los dos esperaron debajo de una de sus enormes ramas para respirar aire y también tener un poco de sombra.

Al rato el gato bajó con algo en la boca, era la siguiente prueba, pero al momento de bajar saltó a una rama que estaba casi rota y el animal casi se cae si no fuera porque Laura fue a socorrerlo.

<> se dijo a sus adentros la mujer llegando a coger a tiempo al minino impidiéndole que caiga y se lastime.

Mike se asombró por aquello, tenía el corazón en la garganta del susto, pero por suerte no había pasado nada malo.

Dejó al gato en el suelo y seguidamente cogió lo que tenía en su boca.

Al momento en que iba a hablar vio que Mike se le acercaba peligrosamente, ella se extrañó ya que el hombre estaba muy cerca de ella, pero que muy cerca de ella.

Sus respiraciones se podían escuchar al mismo ritmo, uno lento pero agradable.

El hombre levantó su mano acercándola a lo que iba a ser su mejilla, ella quiso apartarse pero él se acercaba cada vez más.

Incómodidad y nerviosismo se notaban en el aire pero él aun no se apartaba, ni un solo centímetro.

Hasta que su mano derecha estuvo justamente al lado de su oreja, de allí sacó una pequeña rama de árbol que de seguro se le cayó en el pelo cuando recogió al animal.

—Tenía esto en el pelo— el hombre le enseñó lo que sacó con una sonrisa—. Seguramente por culpa de la caída.

—A-ah, muchas gracias— agradeció la mujer soltando el aire acumulado que tenía adentro. Agradecía a Dios de que no era otra cosa.

—¿Nos vamos? Ya tenemos lo que buscábamos y hace calor para quedarse aquí— dijo Mike cogiendo al gato en sus brazos y volviendo sobre sus pasos

—Tiene razón, vámonos— le siguió ella.

Pero en lo que no se fijó Laura es que Mike también tomó un pelillo sin que ella se diera cuenta.

<> dijo en sus adentros el hombre. Ahora solo faltaba dárselo a Rafael y él haría su mitad del trabajo.

Continuará.....

#11

Al día siguiente de todo eso Mike fue a visitar a su amigo el policía, le explicó lo que pasó ayer y también lo de la llamada telefónica que a escondidas escuchó y él también llegó a la conclusión de que el animal no era uno normal y corriente. Todo mientras iban rumbo al laboratorio.

Fueron acelerando el paso hacia el lugar, rezaban para que nadie estuviera ahí, aunque eran las 7 A.m hay personas que van incluso tres horas antes de la hora acordada y no sabía la razón ya que ahora la cuidad estaba tranquila.

Algo raro, pero para un policía era el paraíso, poder descansar un poco antes de que vuelvan a estar hasta el cuello de trabajo.

Llegaron al laboratorio, el agente puso su mano en un escáner para escanear la huella y abrir la puerta.

Una vez abierta entraron, miraron izquierda y luego derecha y no vieron nada, así que se adentraron al laboratorio.

Fueron hacia el escáner y en el momento en que quisieron empezar a analizarlo una voz detrás suya los asustó.

—No está autorizado para estar aquí señor Rafael— habló una mujer con una bata blanca y gafas de botella negras.

El policía se dio la vuelta junto al detective nerviosos pensando en la excusa perfecta.

Lucía era una de las mujeres más listas del segmento por eso había que andarse con pies de plomo.

Carraspeó y lo único que se le ocurrió era decir la verdad, bueno parte de ella.

—Es que mi amigo de aquí— decía mientras señalaba a Mike—. Necesita mi ayuda en un caso y lo estoy ayudando, ya sabes que él también nos ayudó mucho así que decidí devolverle el favor.

Lucía levantó una ceja en señal de inseguridad, era cierto de que habían obtenido mucha ayuda de su parte, pero aun así no tenía que estar aquí, solo el personal asignado a este lugar podía.

—De acuerdo, ¿en qué puedo ayudaros? Digo si estáis aquí significa que necesitáis  mi ayuda ya que estoy encargada del laboratorio— decía la joven metiendo sus manos en los bolsillos de la bata.

<> pensó Rafa, y es que tenían que tener, pero demasiada suerte para encontrarlo vacío. Siempre estaba ella ahí vigilando por si algo pasaba.

—Es cierto que necesitamos ayuda, pero no queremos molestarte, ¿verdad?— miraba a Mike suplicando por ayuda.

—A-ah, sí, cierto, es algo que podemos manejar nosotros, así que tranquila, nos las podemos apañar— Mike entendió esa mirada e intentó ayudar él también mientras rezaba por algún milagro.

—Ahora que lo pienso, hace tiempo que no tuviste un descanso, ¿no? Estás siempre metida aquí, sal un poco y disfruta del sol de verano mientras nosotros te cuidamos el laboratorio— se le ocurrió la idea de utilizar esa excusa barata y sacarla a la fuerza de ahí.

—O-oye, espera, no empujes, y no necesito descanso, estoy bien así— se quejó la chica que estaba siendo empujada por el policía insistentemente.

—Que sí, que sí, sal un poco anda, y no te preocupes por nada.

—E-espera— la chica estaba casi fuera del laboratorio—. Vale, vale, saldré pero para de empujarme, y si cuando vuelva y vea algo raro no hay quién te salve de mis manos, ¿entendido?— amenazó la chica quitándose las arrugas de la bata causadas por el policía.

El laboratorio era su segundo hogar y siempre lo cuidaba, si le pasara algo ella estaría destrozada, y mataría al que lo destruyó.

Cuándo la chica desapareció por el pasillo los dos hombres suspiraron de alivio y miedo.
Ella podría ser Satanás en persona si se llegaban a meter en sus cosas o en su vida, por eso es mejor no verselas con ella.

Una vez solos fueron a analizar el pelillo que tenían.

Lo pusieron en la máquina y ésta lo empezó a analizar.
Esperaron y esperaron a que buscara dueño, pero a decir verdad tardaba demasiado.

Cansados de estar de pie decidieron sentarse, pero en el momento de hacerlo la máquina sonó, significaba que había encontrado algo.

Los dos se acercaron corriendo hacia allí, miraron la pantalla y la sorpresa que tenían en sus rostros era indescriptible.

¿Cómo podía ser eso posible?

En la pantalla se podía ver que ningún ADN era compatible con el pelo.
Ninguno, y hay millones de personas en el mundo.
Pero ninguno coincidía.

No se lo creyeron, así que decidieron hacer de nuevo una búsqueda nueva, y otra y otra. Todas daban una respuesta negativa.

—Pero, ¿cómo? Es prácticamente imposible que no coincida con nadie— decía Mike incrédulo por lo que estaba viendo.

—¿Estás seguro de que este mechón le pertenece?

—Sí, ya te conté cómo se lo extraje, además me aseguré bien de que fuera de su pelo antes de quitarlo— el detective no cabía en sí, el pelo era suyo, entonces, ¿por qué daba negativo?

—Mike, creo que sé porqué nos da negativo, nos pasó una vez con un asesino, me temo decirte que el mechón es falso— dedujo Rafael.

—¿Cómo?

—Una peluca, puede ser que se haya puesto una, por eso no nos da una respuesta positiva, es pelo falso— dijo convencido el policía, ya les había pasado una vez, y al parecer les volvía a pasar de nuevo.

—¡Genial! Tenía que haberlo imaginado, ni siquiera el pelo es de verdad, gracioso, ¿no?, ¿Sabes qué? Se acabó lo de jugar, voy a confrontarla ahora mismo, estoy harto de todo esto— Mike salió del laboratorio en dirección al coche, pensaba ir a la casa de esa tipa sea cómo sea y ella misma le diría la verdad.

—Oye, espera— Rafa salió en su busca.

Lo pudo alcanzar antes de que se fuera y se subió al coche, le reprochó al detective que no podía irse así cómo así sin nada de protección, pero Mike no escuchaba nada, le cegaba el enfado, arrancó el coche y en menos de 5 minutos estaban en la casa de Laura.

—Dame tu arma— le exigió Mike.

—Oye, amigo, no hagas nada de lo que te arrepientas.

Rafael sentía un miedo dentro de él, nunca lo había visto así, tan frustrado, tan enfadado, tan.... todo, pero lo entendía, al igual que él, para Mike su trabajo era lo más importante, era su vida, los casos eran todo para él, pero cuándo esa mujer se presentó en su despacho él sintió que solo estaba jugando, dando vueltas una y otra vez a la misma cosa, cómo si eso no fuera más que juego, cómo si se estuvieran riendo de él y de su trabajo.

Por ello lo apoyaba en todo, por ello le dejó su arma y estaba caminando detrás de él para prevenir una desgracia.

Porque entiende esa sensación de frustración que decidió seguirle.

Una vez delante de la puerta la tocó esperando por respuesta, al otro lado se escuchó una voz femenina que decía que enseguida iba.

Mike preparó el arma, lo sostuvo en su mano, y con la con toda seguridad esperó a que la puerta se abriera. No iba a disparar, no era un asesino, solo iba a asustarla hasta que soltase toda la verdad.

—Sí, ¿quién e...?— no pudo terminar la pregunta ya que tenía la pistola en el corazón apuntándole—. Vaya, detective, que sorpresa verlo por aquí.

La mujer que hablaba no era la que Mike conocía, era otra, o parecía otra, ya que solo la pudo distinguir por su timbre de voz.

—¿Quién eres en verdad y por qué estás aquí?

—Vaya,vaya, vaya, ya lo descubrió, eh, muy hábil de su parte, ya que ni siquiera pudo con unas pistas de nada. Ah y Rafael, gusto conocerte, eres mucho más guapo en persona— decía esa persona apoyada en el umbral de la puerta.

—¿Me conoces? — interrogó esta vez el policía incrédulo.

Continuará.....

#12

-¿Me conoces?- interrogó esta vez el policía.

-Claro que sí, me hablaron mucho de ti, lo suficiente cómo para saber lo útil que serías para nosotros- decía la mujer con una sonrisa triunfadora-. Que descortés de mi parte no invitarles a pasar, por favor.

Laura abrió más la puerta dejándolos entrar, siendo aún apuntada con el arma empezó a caminar hacia dentro.

-¡No te muevas! ¡Está cargada!- gritó el detective cargando el arma y entrando adentro junto con Rafael.

-Ay, Mike, por favor, no me asustas, sé que no dispararás, así que bájala ya, te cansarás de tanto cogerla- le aconsejó Laura sentándose en el sillón, estiró los brazos a lo largo del sofa y puso un pie encima del otro.

La mujer no se veía cómo siempre, con un aire egoísta y ególatra vestía una camisa de tirantes blanca con un pantalón negro y su larga melena morena estaba recogida por una goma de pelo.

-Veo que ya no llevas la peluca- el detective fijó su mirada en ella, observándola de arriba a abajo.

-Ah, sí, era un incordio llevarla siempre, el color rojo no es de mi estilo, me gusta más cómo está mi pelo ahora- meneó su cola y dejó ver cómo su hermoso pelo se movía. Tanta hermosura en alguien tan mezquino.

-Antes, qué quisiste decir con que sería útil para vosotros- Rafael que solo estaba escuchando se dignó a preguntar.

-Esa pregunta, y todas las que tiene Mike no las podré responder yo, las responderá él, así que vámonos ya- Laura se levantó del sofá, cogió su móvil y marcó un número, lo puso en su oído, vio que el detective iba a replicar por lo que dijo pero inmediatamente lo calló-. Jefe, se descubrió todo, voy para allá.

Colgó, cogió un casco de protección, las llaves y les dio una seña para que los dos hombres la siguieran.

Se miraron entre ellos, inseguros de lo que iban a hacer, Mike volvió a coger el arma y la siguieron.

Fueron a la parte trasera de la casa, vieron que Laura se montaba en una moto negra tuneada, se ponía el casco y encendía el motor.

-Venga, no hay tiempo que perder- decía mientras aceleraba la moto.

-¿A dónde nos llevas?-preguntó Mike con el ceño fruncido.

-Ya os lo dije, no podré daros las respuestas que queréis, pero alguien sí, y vamos hacia él, así que calla y monta- Laura acelerando la moto.

No había más remedio, los dos hombres lo sabían, por eso se subieron al coche y siguieron a la mujer.

Media hora después estaban en un hermoso jardín en una montaña alejada de todo, pararon frente a una gran reja simple de color azul marino, de ella sobresalían hermosas flores de todos los tipos.

Laura bajó de su moto, llamó por el interlocutor que había ahí, segundos después la verja se abría y mostraba una vista de lo más hermosa de todo el lugar.

Todo era verde y de colores vívidos.
Entre tanto color se divisaba una mansión de un color blanco beige.

Laura montó de nuevo en su moto y los guió hasta llegar a la mencionada mansión.
Ahí estacionaron los vehículos y bajaron de ellos.

—¡Chicos, bienvenidos a vuestra nueva vivienda!— exclamó Laura sonriendo y estirando sus brazos a lo largo.

—Pero ¿de qué narices hablas tú?, Llevas todo el rato jodiéndonos, en vez de decirnos lo que pasa nos traes a un lugar alejado del mundo y nos dices que viviremos aquí, tienes que estar de coña, deja de jugar y explica de una vez por todas qué está pasando—esa fue la gota que rebasó el vaso, Mike había perdido ya los estribos, estaba harto y se notaba a leguas, humo es lo que le salía de las orejas.

—Mike, tranquilo, ¿vale?, No te estreses, de seguro hay alguna explicación para todo esto, ¿verdad?— el policía temía por su amigo, lo intentaba tranquilizar antes de que ocurriera alguna catástrofe que no se pudiera remediar.

—Por supuesto que la hay, pero si queréis oírla tenéis que pasar por esta puerta— todos se volvieron siguiendo el timbre de una voz ronca encontrando a un hombre de unos 60 años, medio calvo y muy bien vestido; traje blanco con una pajarita roja.

—Jefe...— dijo Laura con un deje de nostalgia, cuánto había echado de aquella mansión, estaba de vuelta.

—Bienvenida de nuevo, Laura o debería decir Rocío— dijo su jefe sonriendo, no servía de nada llamarla por el nombre falso, de todas formas todo se había descubierto y dentro de poco el secreto será revelado.

Continuará....

#13

Se podría decir que había un ambiente entre tenso y nostálgico, la chica estaba de vuelta, pero eso significaba que la historia iba a ser revelada y eso causaba una gigantesca tensión entre ellos.

No sabían si iban a obtener una respuesta positiva o negativa de parte de Mike y Rafael, pero queriendo o no tenían que aceptar su nuevo destino.

El jefe y todos los que estaban afuera, incluidos el detective y el policía, entraron a la gran mansión.

Al pasar por el umbral de la puerta, la enorme casa no decepcionó a ninguno.
Se notaba que estaba muy bien cuidada y que el dueño era multimillonario.

Caminaron por un largo pasillo, en las que las paredes estaban decoradas con cuadros realmente hermosos y caros, la pintura era de colores oscuros, pero daba un ambiente relajado y hogareño.

La travesía estuvo silenciosa hasta que llegaron a una gran puerta roja que el dueño abrió y ahí todos entraron.

Era una habitación medianamente grande con una biblioteca llena de libros antiguos que adornaban todo el lugar, enfrente de esa biblioteca yacía un escritorio en dónde se suponía que era del jefe.

También había una mesa pequeña en medio de unas sillas de terciopelo, al parecer muy cómodas.
La iluminación era tenue, perfecta y ayudaba con el ambiente que se formaba ahí.

—Sentaos, por favor— les pidió el jefe mientras él se sentaba en su enorme escritorio.

Cada uno tomó asiento menos uno; Mike.

—NO, NO ME VOY A SENTAR, ASÍ QUE YA ESTÁ ABRIENDO LA BOCA Y EXPLICÁNDONOS QUE NARICES HACEMOS AQUÍ— el detective se acercó a la mesa en dónde estaba sentado el hombre, puso sus brazos encima de ésta y empezó a reprocharle a gritos.

—Mike, amigo, tranquilo, si nos trajeron aquí sería para decirnos todo, ¿no crees?— Rafael se levantó de su asiento y fue hacia su amigo posando su mano en el brazo de éste.

—¡¿TRANQUILO, TRANQUILO, TIENES QUE ESTAR DE COÑA, VERDAD? ¿CÓMO PUEDES ESTAR DICIENDO ESO EN ESTÁ SITUACIÓN? ¿ES QUE ACASO NO TE IMPORTA ESTO?!— se giró hacia el policía y quitó su mano de su brazo y le empezó a gritar. Estaba furioso, necesitaba quitarse eso de encima, aún cuándo eso significaba gritarle a su amigo que solo intentaba ayudarlo.

—¡CLARO QUE ME IMPORTA, ¿CREES QUE ME DIVIERTE ESTAR AQUÍ SIN SABER NADA, QUE ME HACE GRACIA QUE NUESTRA VIDA PELIGRE? PUES NO, PERO ME INTENTO MANTENER CALMADO POR TI, PORQUE SÉ QUE SI NO LO ESTOY, SI PIERDO LOS ESTRIBOS TODO IRÁ A PEOR, ASÍ QUE HAZ EL FAVOR DE SENTARTE Y ESCUCHAR!— una vez que Rafael se desahogó se sentó en su asiento de nuevo, el detective se quedó callado mirándolo fijamente, sabía que tenía razón y por eso le hizo caso, tomó asiento junto a él y decidió oír toda la historia.

Mientras tanto Rocío y el jefe miraban espectantes la escena que armaron aquellos dos, les parecía interesante y gracioso a la vez. Una vez terminada la pequeña discusión él decidió hablar de una vez por todas.

—Bueno, terminada la pequeña pelea entre vosotros dos—los señaló con la mirada—. Seguiremos por lo que de verdad estamos aquí— se levantó de la silla, se puso delante de su escritorio y apoyó en él su espalda mientras cruzaba sus brazos, uno encima del otro.

—Empezaré por presentarme, soy Manuel, el dueño de esta mansión y el jefe de Rocío, o cómo vosotros la conocisteis, Laura— señaló a la chica al pronunciar su nombre—. Vosotros dos estáis aquí por una sola razón, para ayudarnos.

—¿Ayudaros? ¿En qué?— interrogó Rafael mirándolo intensamente y después desviando su mirada a Mike.

—A eso iba, vais a ayudarnos queráis o no, porque vuestra vida depende ello, bueno, antes solo era la de Mike, pero tú quisiste meterte y también estás dentro de este embrollo— siguió explicando Manuel.

—Oye, puedes explicar un poco más detallado, esto me está desesperando— alargó Mike, exterminándolo con la mirada.

—Mirad chicos, no os habéis preguntado el porqué de aquellas pistas, el cómo el gato que tenía Mike llegó a sus brazos y el porqué aquella mañana Rocío fue hacia ti pidiéndote ayuda. Todo estaba planeado.

—Cada centímetro, cada cosa, todo estaba meticulosamente planeado, bueno, menos el psicópata que nos siguió aquél día— terminó Rocío levantándose de su asiento—. Quitándo eso, todas las acciones eran provocadas por nosotros.

—Espera, cuándo dices cada cosa, quieres decir que....

—Sí, efectivamente, el felino también, es más, el verdadero dueño es Manuel, lo utilizó para seguirte y en parte para ayudarte a que llegaras a nosotros— le siguió ella cruzada de brazos—. Por eso aquella vez estuve rara, por así decirlo, y tú lo notaste.

—¿Desde cuándo?— se levantó él también y se acercó a la mujer hasta pegar su cara a la de la chica—.  ¿Desde cuándo me vigilais?

—Desde ya dos años, justo cuando todo esto empezó, ah y podrías alejarte por favor, me estas agobiando— contestó la joven atosigada.

—¿El qué?, ¿EL QUÉ?— contestó Mike sin hacer caso de lo que le dijo Rocío, tanto misterio lo desesperaba.

—Mike, por favor; y usted también colabore un poco y díganos ya todo— Rafael levantándose y acercándose a su amigo cogiéndolo del brazo y mirando a Manuel esperando respuesta.

—Tranquilos, todo a su tiempo, pero, bueno, ahora dejemos de juegos y centrémonos en lo que verdaderamente es el tema— dijo por fin con seriedad el dueño de la mansión.

Continuará....

Hace alrededor de 2 meses

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