Jose_Mierez
Rango13 Nivel 62 (17589 ptos) | Premio de la crítica
#1

Un peine marfil se deslizó por una lisa cabellera negra. Pasaba con suavidad conducido por una pálida mano que lo realizaba con sumo cuidado en un silencio meditativo. Cantaba una canción sin letra apretando su garganta dejando un imperceptible sonido gutural que solo se escuchaba debido al silencio frio que se manifestaba en aquel lugar de bloques de piedra. Una habitación con una cama de madera adornada y tendida en seda roja que respiraba tranquilidad mientras el peine seguía deslizándose. Quien era peinada levanto el rostro dejando ver un poco que le hacía falta el mismo. Una cicatriz mal cocida era lo que remplazaba boca, nariz y ojos. Aun así aquella joven figuraba en vida y respiración pacífica. En su verdusca niñez movió sus manos hacia su cabello acariciando las puntas hacia abajo mientras se miraba al espejo de la peinadora en dónde estaba sentada.

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#2

Ella siguió peinando su cabello con sus dedos.
—Quédate quieta—. Ordenó con voz pacifica interrumpiendo el cántico el ser sin ojos con una cabellera roja. Su palidez y labios delgados demostraron una sonrisa.
—Bien…—. Obedeció algo irritada.
—Así que estas obediente, ¿puedo violarte ahora?—. El pelirrojo ahogó una risa.
—Si me dejo no es violación…—. Él inclinó hacia el espejo sonriente.
—¿Entonces te dejaras?—Preguntó.
—No—. Contestó seca a lo que el pálido ser se río.
—Que problemática mi loli verde—. Ella propinó un codazo a éste quien se masajeo el estómago sin aire.
—Eres de lo peor… —. Él solo sonrió con tranquilidad y siguió peinándola retomando el tarareo.
—Raguya…—Ella se giró su rostro nulo a él.
—¿Si?
—Yo… yo…
—Yu, yu, ¿Qué sucede a la segura Zarex? Está teniendo problemas de lengua… un beso lo arreglaría…
—¿Puedes ser serio alguna vez?—. El gruñó.
—Solo por esta vez por el pedido de mi amorcito… seré tan serio como el infierno
—¿Tú en realidad me quieres?—. Preguntó con timidez. Éste le miró sin ojos, enfocó sus cuencas vacías que exhalaban cenizas hacia ella.
—Sí, tanto como a mi tercera pierna…
—Tuuuuuúúúúú—Gruño como una bestia aun así se contuvo: —Eres de lo peor.
Raguya río girándose a irse.
—Entonces tú me quieres demasiado—. Susurró ella deteniéndole.
—Descansa mi gran amor…—. Dedicó una reverencia de espalda y se marchó.

#3

Jhon hizo crujir las hierbas con sus zapatos deportivos mientras el sol proyectaba sus primeros rayos del sol. Respiró en visibilidad con el frio mientras siguió avanzando hacia un claro qué armonizaban grillos chirriantes con el latir acelerado de su corazón. En su mano derecha llevaba en peso un revolver cuyas marcas extrañas brillaban en un morado oscuro, podía decirse que relampagueaban al brillo. Sus ojos azul claro miraron el arma y buscaron la hierba con un esplendoroso éxito instantáneo. Encontró su presa de piel amarillenta y cuernos levantándose herido por una previa batalla.
El ser gruñó en rabia mostrando afilados dientes mas sin embargo solo provocó que el Joven de cabellos negros le apuntase con férrea aptitud. Aquella metálica arma de diseño antiguo resaltaba en la mano en Galix que aun no alcazaba la adultez.
Sin duda disparó pero aquella criatura esquivó con bastante facilidad la bala. Simplemente se inclinó haciendo de aquello un rosetón de mejilla.
—Ja, ya te dicho que la masturbación anula la puntería—. Se burló una voz sombría y en eco. Jack Galix llegó con su sonrisa filosa congelada en aquella mascara de nariz puntiaguda. Jhon no reparó en mirarlo siquiera preparaba otro disparo que realizo pero aquel demonio no dejaba de movérsele. La bala fue esquivada de nuevo.
—Maldita sea Jhonny, será mejor que yo lo haga…
—No—. Detuvo y apartó para que Zargot no tomase el arma.
—Como quieras maldito pervertido… pero hazlo ya, que estar en Jack me empieza a dar comezón…
Jhon bajó el arma y corrió hacia el ente del infierno.
—Eh…—Zargot se giró:— ¡¿Qué haces cachorro?!
Preguntó sorprendido viendo como este emprendió una carrera hacia este que hizo lo propio y fue hacia el apresurando sus fauces para clavárselas en el cuello. Zargot se tenso al ver que Jhon estaba a punto de ser mordido en la yugular. Su reacción tardía fue el de ayudarle pero un disparó en un brillo de pólvora le detuvo. El ser cayó esparciéndose en cenizas tan pronto toco la hierba.
—Oh…—. Jhon se acercó y le arrojó el arma.
—vayamos a desayunar…

#4

Jack miró a su joven hermano comer las tostadas puestas por la mesera de Jelly’s y agredir en sorbos su bebida de chocolate. Jhon comió distraído y sin prestarle atención.
—¿Qué sucede hermanito?—. Preguntó el detective con inquisición a lo que el joven hermanastro le dedicó una mirada confundida.
—Nada…—Contestó sincero.
—No lo sé, pero estas… como, raro.
*mmm* Jhon masculló mientras comió. Masticó y tragó con serenidad.
—Me sacaste de la cama a eso de las tres a cuatro de la mañana a cazar, no esperes que este de rositas
Jack ahogó una risa.
—Ah, ya, interrumpí tu sueño de belleza.
Jhon gruñó.
—De extra, Zargot no dejó molestarme a toda hora… Lo sentí más pesado de que de costumbre.
—Bueno eso puede que sea que no tenias a tu acérrima defensora, ¿Dónde está por cierto?
Jhon subió hombros a señal de desconocer su paradero.
—Jhonny, ¿Qué está pasando? Sabes que al menos debes estar con una de tus familiares…
Éste se reclinó irritado a brazos cruzados.
—No es mi culpa… solo, solo se fueron a saber donde
—No he dicho eso, pero es peligroso que estés solo.
—Bueno, se cuidarme…—.Jhon palmeó la mesa en manos oscuras y relámpagos purpura.
—¿Qué haces usando eso de esa forma?
—Yo puedo cuidarme solo—, Dijo en furia y en una mirada de cacería. Se giró para irse en pasos duros.
—¿Qué es esto?
—Parece que el pequeño cachorro pervertido tiene una rabieta adolescente…—. Se burló la sombra desde lo invisible.

#5

Jhon caminó sin rumbo por la ciudad con manos en los bolsillos. Por encima de sus muñecas le dolía la piel e internamente como si hubieran derramado acido. Respiró sintiéndose asfixiado y miró su alrededor para toparse con un reflejo de sí mismo en una vidriera. Tenía una expresión llena de rabia.
—¿Qué está sucediendo Jhon?—. Se preguntó en una voz que no salió del fondo de su garganta. Se negó y miró las puntas blancas de sus zapatos mientras sintió un aroma familiar.
Levantó la mirada para encontrarse en muletas a su profesora con ropa deportiva. Intentaba llevar una bolsa de compras, pero aquello visiblemente le era difícil.
Caminó buscando una expresión amable y se acercó asustándole. Los ojos de la profesora se abrieron y su rostro se reflejo en los anteojos. Lo reconoció a segundos.
—Jhon Galix—respiró en alivio: —No te reconocí, ¿Qué haces tan temprano por aquí?
—Ehm… Salí a caminar…—Ella le miró extrañada: —¿puedo ayudarla?
—Bueno… la verdad… seria de mucha ayuda Jhon—. Respondió incomoda a lo que éste tomó la bolsa.
—Bien, ¿Y…?
—Sí, continuemos con las compras… ¿ya hiciste la tarea?
—Avance un poco ayer con mis otros compañeros… aunque hay cosas que no entendimos—. Respondió al compás de la caminata de muletas de ella.
—No se las puse fácil, deben esforzarse—. La profesora soltó una risa nerviosa.
—¿Cómo esta su pie?
—Me duele a veces pero, nada que no quite la novela—Dijo informal a lo que cayó en cuenta: —Yo err las pastillas…
—Así que es novelerea… —. Se sonrió Jhon.
—Oh… algo.
—Mi Madre también—Añadió:— Eso sería interesante de compartir…
La profesora se avivó.
—Tu…
—Solo bromeo, aunque sería bueno un intercambio de información por ello…
—Aja…
Jhon rió.
—Si me ayuda con mi tarea me despreocuparía y me volvería mas callado.
—Tan angelito que tienes esa carita.
—Eh, solo…
—Bien, bien, te ayudare, pero no te daré las respuestas…
—Eso pretendía.
—No pretenda tanto y preparase a llevar muchas cosas… también soy aprovechada eh.
Jhon se sonrió.

#6

Una puerta fue abierta dejando entrar la luz a una sala hogareña. La profesora golpeteo las muletas para entrar y prender las luces mostrando una casa de un toque femenino y sobrio. Tras de ella pasó Jhon llevando varias bolsas.
—Colócalas allí—Señaló con su rostro hacia la mesa ubicada en una cocina: —No creas que me siento cómoda dejando entrar un joven muchacho, pero dada la circunstancia.
—¿Vive sola?—.Preguntó colocando las cosas donde ella había indicado.
—Sí… circunstancias…—.Asintió mientras éste empezó a sacar lo comprado.
—Es extraño siendo usted tan hermosa…—.Soltó Jhon centrado en sacar el mercado.
—Oh mira este muchacho—Ella rió: —Que caballeroso… Bueno la belleza no es lo es todo…
—Si es por su carácter, no demuestra usted uno malo.
—ya, ya, me harás que me sonroje… no sabía que eras tan halagador.
El joven Galix negó.
—N-no suelo hablar mucho.
—Y allí está el tímido Galix, pero me da que el más correcto es el anterior, aunque tan galán puede ser un peligro, las chicas te querrán para ellas y se volverán locas… ¿tienes novia?
Jhon Galix negó terminando de desembolsar todo.
—Apuesto es por lo tímido, te confieso siempre me has sido difícil de abordar… eres misterioso y lejano. ¿No me saldrás con que eres un vampiro no?—. Ella rió de aquello a lo que Jhon simuló una risa.
—Soy solo algo cerrado.
—Pues si tuviera que elegir, el tu abierto es muy agradable…
—Oh… bueno. Ya termine, debo volver a casa…
—No, no, espera… ¿quieres algo de tomar? tengo jugo de frutas…
—No, está bien, ya debo regresar…
—No seas necio. Déjame recompensarte—. Ella se fue a la nevera y se inclinó a buscar la bebida exponiendo su trasero en sus leggins deportivos.

#7

Jhon se dirigió hacia ella rápidamente colocándose atrás a lo que ella se levantó y el tomó la bebida.
—Gracias—.Dijo mientras destapaba ésta en la sorpresa de la profesora. La bebió con premura y se giró a irse.
—Jhon—Llamo ella deteniéndole luego una segunda vez: —Jhoncy Quincy pincy.
Pero esta vez no era ella. Se giró de inmediato para ver sobre la profesora la verdusca ente Zarex que aunque no tenia boca su aura parecía sonreía.
—Tenia la premonición que algo raro sucedía…—.Señaló Jhon.
—Ya ves, cocinas a la pofesorcita y me hechas la culpa de que este por quemarse—Soltó una risilla y continuó:—No Jhon esta vez no tengo autoría de que escuches el llamado de lao natural… ¿lo hueles verdad? En su piel, en su existencia, a lo que las religiones de antinatura llaman pecado… lo prohibido para darle el sabor a lo que es simplemente lo… normal
—Toda una filosofa.
—Jhonii ¿Por cuánto te vas a resistir de lo que eres? El enunciado de la carne te llama, incluso a favor de tu propia naturaleza, eres lo que eres, un conejo con ganas puercas…
El ángel se carcajeó flotando hacia el techo.
—Bien, no más resistencia—. Se encaminó en ira hacia la profesora a lo que Zarex la giró contra una de las paredes cercanas y la inclinó. Resaltó sus nalgas con uno de sus dedos afilados.
—Eso es, ¿siente como su respiración se agita? ¿Cómo tu cabeza gira? Óyelo, está en tu piel
Jhon llevó sus manos hacia aquella espalda deslizándoles hasta aquel culito redondo y probado ya por él.
—Esto es lo que soy—. Se dijo masajeando con lentitud. Saboreando con las yemas de los dedos la tela sedosa. Zarex acarició su rostro animándole a continuar.
—Acepta lo que eres, y olvida la redención… Tu eres Ra…—.Zarex se detuvo mientras que Jhon abria su cierre que combinó con el sonido del tocar de la puerta. Ambos miraron espantados la misma.
Jhon se precipitó a cerrar su zipper mientras que los pies desnudos de Zarex tocaron el suelo, una pose y aura agresiva rodeaban su cuerpo de naturaleza sobrenatural. Una molestia entendible por el joven que fue hacia la puerta negándose y abriendo la misma. En una voz de alto de Zarex que no alcanzó a tiempo. Jhonny cruzó miradas bajo la luz temprana en un brillo azul. Un hombre de alta elegancia y cabello negro con flores. Ambos se miraron en sorpresa e intentaron decir algo, pero ambos callaron.
—Jhonny, vamos…—.Zarex se acercó lentamente a éste quien apretó los dedos de sus manos ocultando las marcas del sol negro.
—Qué pequeño es el mundo…—.Se dijo Jhon bajando su mirada.
—Yo…
Zarex empujó al hombre quien solo sintió la fuerza invisible, aquello lo espanto. Jhon salió de aquella casa en un paso lleno de ira y dolor.

#8

Jhon se recostó en un banco de granito con la mirada perdida mientras que Zarex bailo en los alrededores de la plaza. Movía su cuerpo al compás de una música invisible interpretando algún video musical. Hacia algunos movimientos que pudieron serles familiares a éste quien miró con desdicha mientras sus pasos se hacían lentos y cansados.
—Te quedaste sin nubes de tormenta—.Ella asintió.
—Vaya Jhoncy — Llevo sus manos a la cintura: — ¿Estás bien?
—¿yo? Genial, el encontrarme con el hombre que me abandonó en un orfanato no fue nada… que va…
Respondió en ironía.
—bah, solo es un desconocido hijo e puta…—. Ella se sentó a su lado. Jhon guardó silencio en su mirada perdida. Zarex acarició su cabeza.
—Vamus mi amor no…—. Éste se apartó de ella y comenzó a caminar.
—No empieces…—. Masticó cada palabra con odio reverberante.
—No hace falta Jhon tu comenzaste todo.
—Oh claro, yo fui quien se ató al alma de alguien y provocó que me confinara en un apestoso orfanato—. Éste pateó una lata enviándola hacia la estatua central que se quebró un poco.
—Tampoco era tan terrible…
—¡Planeábamos todos los días huir!
—Bueno puede que olvidara algunas cosas…
—¡Tengo una cicatriz del alambre de mi cama en mi espalda!
—Si de la vez esa que te moviste demasiado y plaf—. Jhon se restregó el rostro.
—Y sabes, todo es tu culpa, ¡toda es tu maldita responsabilidad!
—No, no, no, un momentico niño, yo no hice que tu mama fuera una histérica loca.
—Me abandonó porque hiciste tus cosas de demonio.
—Intento matarte, yo solo te defendí…
—¡Ya basta que me mientas!—.Jhon corrió hacia ella atravesó su pecho sacando la espalda de curvatura extraña impregnada de un brillo purpura. La levantó con la intención de cortar su cabeza, abanicó con una fuerza brutal que provocó una llama instantánea que quemó el lugar. El banco de granito y la hierba tras el quedó como si hubiera sido bañada de lava.
—Tenias que haberlo hecho—. Dijo Zarex extendiendo sus alas negras y saliendo disparada al cielo.

#9

Jhon derramó una soda y luego dejó caer una botella desde la punta de un puente suspirante. El agua absorbió en un halo la misma mientras que se recostó del barandal. Los autos tras de sí no dejaban de pasar a altas velocidades mientras que miraba hacia el abismo de agua. El joven Galix se inclinó tanto hasta pegar la frente contra una de las barras de seguridad sintiendo que no estaba solo. Se giró para mirar una chica que fumaba que no le resultó familiar hasta que el mismo se irguió.
—Hola primor—.Saludó la joven chica agitado sus cabellos al viento. No la había reconocido al momento porque ahora su cabello era rizado y cobrizo. Era la chica del bar que había sido salvada por él. Más bien era el ente que iba a ser secuestrada,
—¿Andas en lo tuyo?—.Dijo picara señalándole con el cigarro.
—En… ¿lo mío?
—Vaya que son reservados ustedes… —. Se giró reclinándose a la barra y sacando su pecho. Llevaba una especie de corset y un pantalón de cuero negro. Colocó hombros a cada lado y sonrió divertida.
—Oh no, yo no soy de ellos, aun no—.Explicó. Ella asintió en un *mmm*
—¿Entonces qué haces?
—Tomar aire… supongo, hay muchas cosas en mi cabeza…—.Jhon se volvió a reclinar.
— ¿por qué no vienes conmigo? Hay alguien que te alegría conocer…—. Ella de repente estaba cerca de él. Jhon se iba a negar de inmediato, pero cuanto lo que hizo fue solo asentir.

#10

Los pasos de tacones delgados golpearon escalones de piedra que descendían a la oscuridad los de suela blanca seguían el golpeteo en silencio mientras que la desconocida ente le llevaba de la mano. Desprendía un dulce aroma que evitaba que el de las cloacas le poseyera la nariz. A cada paso se sentía más arrepentido de seguir aquella travesía por la ciudad y ahora por las entrañas de la misma.
—Tranquilo joven maestro—. Su voz melosa lo inquieto aun mas hasta que miró como en la oscuridad en un brillo sobrenatural resaltaba una puerta que por medios naturales no debía ser vista pues era negra y adornada con seres retorcidos dominados por demonios. Se abrió a sus presencias dejando ver un enorme salón de baile de estilo barroco intermediado por una escalera que se expandía hacia los lados.
—Vaya, vaya, ¿Quién tenemos aquí?—. Dijo en un tono fuerte que extendió un hombre elegante que sostenía una copa de oro llameante.
—Duque, le presento a mi salvador…—.Levantó una ceja y sonrió.
—Un humano…
—Algo así —. Replicó Jhon en tensión. Mirando que vestía en prendas de oro y negro.
—No temas humano, los tuyos son bienvenidos siempre a mis aposentos—.El joven Galix reconoció entonces que aquello que llevaba no era una copa sino una antorcha.
—¿Mi señor podría cumplir una petición? Adeudo mi existencia libre a él…—.Ella se reclinó apuntado a su persona.
—Sí, sí, querida no estaría aquí de ser por ello, respirando ante mi presencia… somos elementos opuestos ¿no es así mi querido amigo?
Jhon solo le observó atento a sus movimientos.
—Entonces querido amigo—Señaló: — ¿Que es lo que desea el abismo de tu pecho? ¿Qué alimentaria esa sed de fervor oscura que se retuerce a una lengua de mí?
Sacó la suya que resultaba ser como de serpiente y probó el aire.
—¿Yo? ¿Qué es lo que quiero?—. El duque sonrió.