EUPHORIA
Rango5 Nivel 20 (455 ptos) | Escritor en ciernes
#1

“¿Cómo se ha levantado hoy la embarazada más bella de la casa?”- pregunta Jackson. Sé lo que hace, espera a que le haga el desayuno, pero va por mal camino. Me hago la loca y comento: “Perfectamente, más te vale hacerte algo rápido de comer o llegarás tarde al trabajo”.-Sonríe, me besa y se va.
Me preparo y como cada sábado voy a ver a mis padres, Nora y Samuel Evans. Son ya mayores, me acerco a verlos a menudo para ver como están y si necesitan algo. Su casa está a 2 manzanas de la nuestra. Cojo el coche y voy. Cuando llego toco el claxon y salen a recibirme a la entrada de la casa. –“¡Emily cariño, cuanto tiempo!”- Mi madre tan dramática como siempre, pero le quiero. –“Niña, ¿qué tal todo por ahí dentro?”- Mi padre, tan normal como siempre tocándome la barriga, pero también le quiero, por la vida, no sé qué haría sin ellos. –“Mamá, Papá, genial, Jackson os envía recuerdos que hoy trabaja y no puede venir…”

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#2

Estuve en casa de mis padres casi toda la mañana, me invitaron a comer pero no pude quedarme ya que había quedado con unas amigas de toda la vida y solo nos reunimos una vez al mes o así, no podía perdérmelo.
En cuanto se acercan las 16:00 decido irme. Cojo el coche en el centro de la ciudad y conduzco. Llegando a casa observo algo extraño. Mi marido, Jackson, saliendo de casa y alguien saliendo detrás de él. Una mujer, espera… no la conozco, espera… ¿Qué? No me engañaría, ¿no?

Extraviada
Rango6 Nivel 28
hace 11 meses

¡Que! Espero la siguiente caja...


#3

Me aguardo en el coche aparcada a un lado para ver qué hace pero tan solo acompaña a la chica a su coche y se va. Él vuelve a casa y cierra la puerta.
Dejo pasar el coche y aparco en nuestro garaje. Entro en casa y lo veo sentado en el sillón viendo la tele. –“¿Qué tal el trabajo, cariño?”-pregunto con una pizca de ironía -“Bien, bueno bastante agotador”- me dice y besa mi barriga, creo que no se ha dado cuenta de mi ironía así que se lo pregunto sin rodeos: “Oye, ¿quién era esa chica que salió de casa?”- me quedo de pie a su lado para que vea que no me gusta un pelo lo que está pasando. –“Cariño, ¿Qué mujer?”- me está tomando el pelo, ¿no?- “Pues a la que acompañaste a su coche”-me estoy empezando a mosquear.-“Ah! Simple compañera de trabajo que me ayudó con un par de cosas, no te preocupes”- me besa y se va.
El fin de semana pasa rápido y sin complicaciones, aunque he dormido mal gracias a la “compañera de trabajo” de Jackson. No paro de darle vueltas a ese tema, me estoy volviendo un poco paranoica creo.
Se despierta, se viste y se va al trabajo. Yo me levanto con calma, me visto y desayuno pensando en alto varias hipótesis: “¿Y si me lo está ocultando?”, “¿Qué tiene ella que no tenga yo?”, “¿Qué se traen entre manos?”
He decidido salir a caminar para despejarme, no quiero más locuras mentales por hoy, creo que ya son suficientes.

#4

20:00 del lunes. Llega él: “Hola cariño, ¿qué tal te fue el día?”- me estoy poniendo nerviosa y mi cabeza está empezando a dar vueltas como una noria con el temita. No puedo, no puedo, no puedo… No me lo creo, puede que sea demasiado celosa, no lo sé pero me está taladrando la cabeza, necesito decirle algo, le suelto: “Muy bien, ¿no tienes nada nuevo que contarme?”- me mira con el ceño fruncido y parece que no entiende lo que está pasando. Mi corazón frena un poco, bien.-“No tengo nada que decir, ¿por qué me lo preguntas?”- me dice riéndose, aunque yo no le veo la gracia, claro.
Cuando Jackson se queda dormido yo aún sigo despierta, son las 2:00 de la madrugada y no pego ojo. Decido levantarme para ir a la cocina a beber. Encima del mesado están todos los malditos periódicos que trae Jackson y que le dije que sacara de ahí porque estorban, pero espera… ¿Y este periódico?: “21 de noviembre de 1995, la historia que conmovió al pueblo”-este periódico es muy viejo, ¿qué hace aquí?, empiezo a leer el artículo: “Esta es la historia de una menor de 10 años a la que le diagnosticaron alucinaciones mentales a los 6 años de edad. Sus padres la llevaron a un hospital donde le ayudarían a controlar esas alucinaciones con una terapia realmente cara. Al cumplir los 10 años de edad, sus padres fueron a visitarla al centro hospitalario donde estaba ingresada, una mala decisión ya que en un arrebato de la niña fueron asesinados por varias puñaladas prácticamente en todo el torso, tanto del padre como de la madre. Este acto tuvo como consecuencia el encerramiento de dicha niña, que con tan solo 10 años estaría en la zona más peligrosa del manicomio San Peter, uno de los más famosos y con mayor seguridad del país. Todo el pueblo se quedó conmocionado ante la muerte de dos personas muy conocidas por todos, Nora Evans y Samuel Evans, a manos de su hija, Emily Evans. DEP.”-

#5

¿Acabo de leer lo que acabo de leer?, ese es mi nombre y los otros dos son mis padres… ¿Qué está pasando? De repente escucho unos pasos detrás de mí, es Jackson. Al verme con ese papel en la mano me lo quita antes de que yo pueda hacer nada más. Me mira y yo lo miro. Creo que me está hablando pero no puedo escucharlo, ¿qué me pasa? –“¿Qué has hecho?”- escucho por fin de su boca.- “Emily, ¿estás bien?”- sigue diciendo. De repente la cabeza me da vueltas y mi alrededor se está desvaneciendo: mi casa, mis paredes, mis muebles… No lo entiendo.
-“Te lo tenía que haber explicado otra vez aunque pensaba que sería una pérdida de tiempo, no sabía que llegaría tan lejos…”- ¿De qué me está hablando? – Sin darme cuenta estoy en una habitación totalmente distinta, una sala, ¿blanca? Sentada en una silla en frente de una mesa y Jackson al otro lado de la mesa. ¿Qué lleva puesto, una bata? Me estoy asustando.- “Jackson ¿qué es esto, qué está pasando?”- le pregunto sin obtener respuesta. Miro hacia la derecha, hacia un espejo que en mi vida había visto y mi reflejo me asusta: camisón blanco y espera… ¿Qué es esto? Debajo del camisón tengo un almohadón. No, no puede ser cierto…
Quiero salir de aquí, esto no es real. Al intentar levantarme me detienen unas esposas que están encadenadas a la mesa junto con mis manos. Necesito que me expliquen qué es lo que pasa, porque no lo entiendo.-“Emily, necesito que me atiendas solo a mí y a lo que te voy a decir, ¿de acuerdo?”- me dice Jackson, o el desconocido que tengo al otro lado de la mesa.-“¿Qué está pasando?”- mi corazón va a mil pulsaciones por segundo.-“¿Recuerdas qué es esto y de quién?”- me enseña una muñeca hecha con harapos y manchada con lo que parece ser pintura… Sigo sin comprenderlo, aun así niego con la cabeza.-“Necesito que pienses detenidamente, por favor…”- me suplica.
Sigo mirándola después de 5 minutos y sigo sin ver nada. En ese momento, retira la muñeca y lo siguiente que saca me asusta de tal forma que comienzo a llorar. Las lágrimas inundan mis ojos. Es un cuchillo, lleno de sangre. No puede ser… De repente y sin esperarlo mis lágrimas se secan al instante y ya no caen aunque no levanto cabeza. –“Decidle que me traiga las fotos”- dice Jackson a través de un micrófono.
Por la puerta que hay al fondo entra alguien, así que decido levantar la cabeza para ver de quién se trata. Su cara me es conocida… Claro… Es esa chica, la que salía de “mi casa” con Jackson…

#6

Coloca las fotos de dos personas fallecidas encima de la mesa.-“¿Lo recuerdas?”- me pregunta.-“¿El qué?”- pregunto seria tras una carcajada.-“Esto es más difícil de lo que creía, pero creo que está funcionando”- responde con seguridad y mirando a la chica.
Me quedo en silencio mordiéndome la uña del dedo índice.-“¿Sabes quién soy no, Emily?”- me pregunta-“¿Mi novio?”- digo. Me empiezo a rascar la mano. –“No Emily, soy Jackson Moore, tu doctor, desde hace años, ¿recuerdas? Y esta chica es una enfermera nueva, Isabella Bennett”- Empiezan otra vez, esas voces, vuelven.-“¡NO!”- De un tirón rompo las cadenas que me sujetaban las manos y me lanzo hacia ella. Sin tiempo de reaccionar, el doctor Moore se lanza encima de mí agarrándome las manos y pidiendo ayuda.-“¡No soy peligrosa, lo sabes!”- le grito. Entran unas personas y de repente me inyectan algo que me hace dormir.
Despierto. No sé qué hora es, ni qué día es, solo sé que estoy en una jaula. Cama individual, váter y una ventanita con barrotes. Solo una cosa tengo claro, me están engañando. Me rasco la mano hasta provocar una herida. Mis voces dicen que lo haga.
Por el agujero que hay en la puerta me dan comida, no le hago caso. Pasado un rato se abre la puerta y me sacan de allí dos hombres fuertes.-“¿A dónde voy?”- les pregunto pero no me hacen caso. Mientras me llevan me fijo por la ventana del pasillo un grupo de mujeres en coro hablando, van igual que yo, con la bata blanca, zapatillas… Espera, yo las conozco..., son ellas…, con las que quedaba a comer una vez al mes.-“¡Yo las conozco, os conozco!”- comienzo a gritar y a agitarme.
Al llegar a una sala, vuelvo otra vez a ver al doctor Moore, vuelta otra vez a las esposas.-“Esta vez no haré nada”- digo.-“Por precaución”- me responde y coloca de nuevo las fotos en la mesa.
Antes de que me preguntase nada le digo: “Lo sé doctor, soy esa niña. Soy esa Emily Evans de la que hablan todos, la que asesinó a sus padres. Sé que usted no es mi novio y que la enfermera Bennett no es quien yo pensaba. Que es todo obra de mi imaginación. Que todo lo que se formó fue para protegerme del daño que me provocaba pensar en todo lo que había sucedido hace 23 años. Que en realidad iba a visitar a mis padres al cementerio y no a su casa, que mis amigas de toda la vida en realidad son otras chicas enfermas del centro con las que quedaba para hablar de nuestros problemas y que al estar todos los días en consultas creía cosas que no eran, de ahí también el embarazo falso. Así que puedo asegurarle que lo he superado.”
-“Me alegra pensar que lo has superado pero de todos modos tenemos que hacerte unas pruebas que diagnostiquen si de verdad puedes empezar una vida normal fuera de aquí”- dice. Me desencadenan las manos y me llevan a hacer las pruebas que me pedía el doctor Moore.
Una semana después reciben los resultados que demuestran que puedo empezar una vida como otro cualquiera y que estaba en lo cierto.
Son las 12:00 de la mañana del sábado y estoy sentada en el despacho del director firmando los papeles del alta junto a mi doctor. Una vez acabadas las firmas me levanto y me dirijo con mis pertenencias a la puerta de entrada. Me despido de todas aquellas personas que me ayudaron a superarlo y salgo del centro, de esa segunda casa que confiaba en que yo pudiera recuperarme, y así fue.
Cojo el coche y voy a lo que era antes la casa de mis padres para recordarlos y hago lo que hacía siempre, tocar el claxon en su honor, pero… no, están… ¿Ahí? –“¡Emily, cariño pensábamos que te había pasado algo, nos habías preocupado a tu padre y a mí!”- dice mi madre-“¡NO!”- grito.
Despierto de un salto. Estoy en casa, miro a mi izquierda y está Jackson. Mi bebé también. Son las 2:00 de la madrugada, estoy sudando. Voy a darme agua al baño. Al mirarme en el espejo me veo con un camisón blanco…, pero solo es en el espejo. Unas voces en mi cabeza dicen: “Se ha vuelto a ir, no lo ha superado”.
¿Quién se ha vuelto a ir? Bueno… Apago la luz y me vuelvo a dormir, mañana será un día largo de sábado.